Puebla sin independientes

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Vida y milagros

El solo hecho de que el INE haya restringido la captura de firmas para apoyar las candidaturas independientes a los teléfonos inteligentes fue discriminatorio. El INE debió diseñar una herramienta electrónica para que desde su página cualquier persona con su credencial de elector pudiera dar su apoyo a las candidaturas independientes, tanto locales como federales. De esa manera el INE no hubiera tenido que verificar las firmas recabadas por medio de la aplicación telefónica, que como ya sabemos, se prestó a trampas y falsificaciones y una vez más, al manejo de clientelas y estructuras de corte partidista para juntar las firmas. La intención de los partidos de poner las mayores trabas posibles a las candidaturas independientes derivó en una deformación que se ejemplifica muy bien con los perfiles de los candidatos independientes que conseguirán las firmas para competir por la presidencia de la república. Los tres que de seguro las conseguirán vienen de partidos políticos y están familiarizados y en contacto con estructuras partidistas. El caso más burdo es el del supuesto independiente "El Bronco", que militó 30 años en el PRI y que como gobernador se ha aprovechado de la estructura de gobierno del estado de Nuevo León, gobierno que por cierto, prometió no abandonar, cosa que ya hizo. Es la ventaja de apostar a la corta memoria de la gente.

En países como Chile o Argentina las candidaturas independientes son posibles porque una vez registrado un candidato, de manera directa los interesados en apoyarlo acceden a la página del instituto electoral y hacen el trámite de firmar en línea con sus datos y claves de acceso. De manera directa y sin ninguna complicación, como quien paga un servicio o una multa por internet. No se requiere ni la ayuda ni la intervención de representantes de los aspirantes para realizar el trámite. Un reglamento no puede estar por encima de un derecho constitucional elemental y la aplicación diseñada para el INE al parecer lo estuvo. Sin embargo el Tribunal Electoral del Poder Judicial se pronunció a favor de su legalidad, y también sobre el proceso para solicitar excepciones a su uso en zonas marginadas. La realidad es que el INE cerró de manera voluntaria la ventana cibernética que hubiera hecho más fácil y transparente el registro de los independientes. Optaron por poner un obstáculo directo entre el elector que quiere apoyar a alguien y el INE. Es como si para hacer un pago o una operación en línea del predial o el agua, usted necesitara el apoyo presencial e ineludible de una tercera persona debidamente acreditada mediante un registro previo ante el ayuntamiento, mediando en su operación entre la institución y usted. O como si para tramitar su credencial de elector usted necesitara la asistencia presencial del personero de algún partido político. El INE optó por eso y obligó a la asistencia de un intermediario a la hora de recaudar las firmas, y con eso subió el costo y complicó la vida a los candidatos verdaderamente independientes y austeros, a los que no tienen clientelas ni montones de dinero para buscar apoyos y las firmas.



En el caso de Puebla esto es aún peor, ya que la ley electoral local puso candados adicionales al registro de los independientes. En Puebla es mucho más fácil formar un partido político que conseguir el registro de una candidatura independiente para gobernador. Para formar un partido estatal se requiere solo el 0.26% de firmas sin límite de tiempo fatal para juntarlas, mientras que el requisito local para independientes es juntar el 3% de firmas del padrón electoral de su distrito, ciudad o estado en solo un mes, la mitad del concedido en el resto de los estados del país. Es mucho mayor que el que se les exige a los candidatos independientes a la presidencia de la república, que es el 1% del padrón en un largo plazo de 6 meses. Así lo decidió el congreso local, que como todos sabemos, nunca se ha mandado solo. Eso no los disculpa; el obedecer órdenes de otros es absolutamente responsabilidad de cada uno de nuestros diputados.

Los candados adicionales puestos en la ley estatal de Puebla han contribuido enormemente a dejar fuera de la contienda a la candidatura independiente a la gubernatura del Doctor Enrique Cárdenas. Creo que si la recolección de firmas se hubiera podido hacer directamente en la página del INE, sus probabilidades de conseguir el registro hubieran sido muy altas. Recaudar 139 mil firmas en un mes sin venir de una estructura partidista o de un grupo fáctico de poder y dinero es casi imposible. Todos nos hemos vueltos desconfiados y no cualquiera le suelta su credencial de elector a un promotor desconocido para que la retrate con su teléfono, y además, te tome una foto para probar que en efecto eres tú el que está prestando la credencial y dando la firma. Si de por sí la ley electoral de Puebla puso los candados más duros del país, la pinza final la cerró el INE al no abrir su ventana por internet para la recaudación de firmas.



Joel Ortega escribió en su artículo del sábado pasado en Milenio lo siguiente: “...Nuestro sistema político es el resultado de un bazar integrado por cascajo que se nos presenta como pluralismo político electoral... No se trata de tener una actitud radical ni infantil al rechazar a este sistema político constituido por la partidocracia y su réplica en las candidaturas independientes que son una pésima caricatura de lo que se intentó conquistar para romper el monopolio de los partidos. Durante décadas el monopolio fue abierto, cínico y procazmente estructurado en torno al PRI. Tristemente nos hicieron de chivo los tamales, y en lugar de sacar al PRI, ahora tenemos muchos PRI con etiquetas diferentes pero con el mismo producto. "

Lo visto no es juzgado. Ya lo verá usted el 1 de Julio, cuando tenga las boletas y los nombres entre los cuales usted tendrá que elegir por quién votar en lo local. Ha habido tantas mudanzas de un partido a otro que ya todo es confuso. Habrá diferencia de siglas, pero de formas, modos y perfiles todos serán bastante parecidos.

(Ilustración tomada de Revista Nexos)

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Sobre el autor

Verónica Mastretta