Sumamos más allá de las elecciones: es posible imaginar un mejor destino para Puebla

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Mundo Nuestro. Enrique Cárdenas y el movimiento civil poblano Sumamos cerró el viernes una experiencia ciudadana que tiene como resultado concreto la conciencia de que es posible imaginar un mejor destino para Puebla. Los grupos de poder enquistados en la estructura partidaria, dominada en Puebla por Rafael Moreno Valle, impusieron unas reglas mortales para el esfuerzo por plantar en la boleta electoral una candidatura independiente. Mucho ha perdido ya la sociedad poblana por esta cerrazón criminal contra toda posibilidad de construir alternativas democráticas que permitan encontrar salidas a los graves conflictos sociales que día a día se manifiestan en una violencia desbordada.

Es posible, sin embargo, imaginar un mejor destino para Puebla. Así lo expresan estas palabras de

El movimiento SUMAMOS surge de la convicción de que la vida pública y el bienestar en Puebla puede ser sustantivamente mejor. De que no debemos acostumbrarnos a la inseguridad, a la corrupción, a la injusticia, a la polarización y exclusión sociales, ni a niveles bajos de bienestar.

Imaginamos para el estado de Puebla una serie de atributos posibles y deseables, con instituciones sólidas, que faciliten la acción de un gobierno que tenga a los ciudadanos en el centro de la tarea pública.



Imaginamos Puebla, en donde las posibilidades de sus habitantes sean las mismas para todos, desde el nacimiento hasta la muerte. Que el contexto socioeconómico, geográfico, o la situación de la familia, no condicionen el desarrollo futuro de cada quien. Las personas deben tener la misma oportunidad, a lo largo de su vida, para salir adelante. Así se logra mayor bienestar de las personas y sus familias, una sociedad incluyente en donde el mérito y el esfuerzo sean los factores cruciales para que todos podamos avanzar, y se logre mayor prosperidad. Para ello se requiere un sistema de protección social universal, con acceso efectivo a la salud y la nutrición de todos, con acceso a una educación de calidad, con aseguramiento y pensión básicas que mitigue las diferencias y provea un piso mínimo a todos los poblanos.

Imaginamos a Puebla como un lugar seguro, donde una vez más mujeres y hombres, jóvenes y niños, podamos caminar por las calles, a cualquier hora, sin ningún temor. En donde sea posible transitar por ciudades y por el campo sin sentirse amenazados por el crimen. Una sociedad que se siente segura tiene un mayor nivel de libertad y de bienestar. No podemos acostumbrarnos a los niveles de inseguridad que existen, donde debemos tomar innumerables precauciones para evitar ser víctimas del crimen, tanto en lo personal como en nuestro patrimonio. Inseguridad va de la mano de la corrupción y la impunidad. Es indispensable echar a andar el Sistema Estatal Anticorrupción para atacar de frente estos problemas. Si no lo hacemos, se logrará poco.

Imaginamos a Puebla como un estado donde las decisiones de interés público siempre se toman pensando en el bienestar de las personas, de las familias y las comunidades, tanto de hoy como de la siguiente generación. Los poblanos y su bienestar deben ser el centro de toda decisión. Así se facilita la toma de decisiones y se pueden diseñar mejores políticas públicas que además sean consistentes entre sí. Debemos siempre pensar y tomar en consideración las repercusiones de cualquier decisión en el bienestar de las siguientes generaciones.

Imaginamos una sociedad poblana en la que no se considera a los impuestos como imposiciones a nuestra voluntad, sino como contribuciones a un fin común. Con honestidad y eficacia de quienes manejan los recursos públicos, y cuando su destino refleja las necesidades y prioridades de la gente, los impuestos se transforman, como por arte de magia, en contribuciones voluntarias. Dejan de ser impuestos y se recupera la confianza. Esto genera mayor cohesión social.

Imaginamos a Puebla como un espacio en donde el respeto a los derechos de todos es una constante. Donde el respeto a las diferencias es la norma. Imaginamos a Puebla tolerante y respetuosa de las diferencias de sus habitantes. Una Puebla unida en medio de la diversidad de sus pobladores.



Imaginamos a Puebla como un estado en que además se respeta la naturaleza, los ríos, bosques y campos, la calidad de nuestro aire y nuestros valores culturales. Que respeta nuestro patrimonio material y cultural que no es nuestro, sino que apenas lo tenemos en resguardo. Debemos preservarlo y acrecentarlo para quienes vienen después de nosotros.

Imaginamos a Puebla como un estado en donde los políticos son gestores genuinos de la sociedad. En donde el servicio público es verdaderamente el más honroso de los servicios. En donde el servicio público es exactamente eso: un servicio a las personas, a las comunidades grandes y pequeñas. Eso quiere decir que el poder público debe estar enfocado al bienestar de todos y no a los intereses y ambiciones personales de los políticos. Para ello se requiere un servicio profesional de carrera, bien estructurado y eficaz, que brinde seguridad, estabilidad y calidad del servicio público. Se requiere que quienes forman el equipo de administración pública sean capaces, eficientes y profesionales. Esto es especialmente relevante en áreas sensibles del gobierno, como pueden ser las policías, la hacienda pública, la fiscalía general, los miembros del poder legislativo, el sistema de impartición de justicia, los órganos constitucionales autónomos, entre otros.

Imaginamos a Puebla como un espacio en donde las tradiciones milenarias con que contamos conviven con el desarrollo científico y tecnológico que abre oportunidades de crecimiento y bienestar. Una sociedad del siglo XXI debe estar inmersa en la innovación, debe conocer las tendencias mundiales y a la vez atesorar sus tradiciones, arte y cultura. La productividad depende de muchos factores, pero uno indispensable es el uso inteligente de los recursos humanos, materiales y ambientales. Una alta productividad permite, además, elevar las retribuciones al trabajo y, bajo ciertas condiciones, disminuir la desigualdad socioeconómica.

Imaginamos a Puebla como el estado donde todos quisieran vivir. Debe ser tan atractivo que nadie desee emigrar por la inseguridad o ante la falta de oportunidades. Puebla no sólo debe retener a sus ciudadanos, sino también debe ser foco de atracción de talento, recursos y bienestar.

Imaginamos a Puebla como un estado donde se respetan las instituciones y los derechos de todos, donde hay efectiva división de poderes y vivimos valores democráticos, con transparencia y rendición de cuentas. Un estado en el que existe prosperidad generalizada, sin polarización social. Para ello se requiere un acuerdo social que comparta dos principios esenciales, que deben estar basados en la honestidad: Equidad en el acceso a las oportunidades a lo largo del ciclo de vida de todos los poblanos e igualdad ante la ley. Un verdadero Estado de Derecho en donde los ciudadanos son quienes deciden y labran su propio destino.

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Sobre el autor

Enrique Cárdenas Sánchez

Enrique Cárdenas Sánchez (Ciudad de México, 1954), académico con Doctorado en Yale, es uno de los economistas más destacados de México. Rector de la UDLA entre 1985 y 2001, ha sido profesor invitado en El Colegio de México, el ITAM, el CIDE, la UIA y en las universidades de Brown, Texas Christian y Oxford (Saint Antony’s College). He publicado artículos y libros en México y el extranjero sobre estos mismos temas; es parte del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 3 desde 1996. Fue director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) desde el 2005 y hasta agosto de 2017. A la fecha participa en el movimiento ciudadano SUMAMOS con el que busca la candidatura independiente al gobierno del estado de Puebla.