Relatos de una infamia, la Casilla 1534/La elección el 1 de julio en Puebla

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Mundo Nuestro. Con este relato de lo ocurrido en la Sección 1534 en Xilotzingo, en la que se perdieron más de 4,500 votos por el asalto armado ocurrido en la tarde el 1 de julio, iniciamos esta serie de testimonios de la infamia contra la democracia en Puebla. Algunos, como en este caso, serán anónimos.

Mi casilla fue la 1534, en Xilotzingo. La tarde estaba muy tranquila o al menos eso pensaba antes de lo acontecido. Me encontraba fuera de las casillas electorales, ahí en la Unidad Habitacional Luis N. Morones, donde se llevaba a cabo las votaciones. Sabíamos todos que algo no iba a estar bien cuando nos percatamos que no se prestó la primaria Cadete Juan Escutia, como siempre desde que yo recuerdo siempre las votaciones fueron ahí.

Cuatro sujetos se acercaron a paso lento abriendo camino a tiros, entraron por su propio pie, la hora aproximada las 5:20 pm, todo se paralizó por un momento, solo se escuchaban los balazos, y la gente saltando el barandal del jardín, y la gente corriendo… Yo me paralicé. Y sentí rabia. El desasosiego me invadió, quise llorar por tanta impotencia. Los tipos entraron por el andador de frente al jardín de niños, caminando y echando tiros al aire. Traían con ellos un perro de pelea, no puedo recordar su color. Entraron y sólo se escuchaban gritos. Tres urnas fueron las que sacaron y así como llegaron se fueron, Igualmente por el mismo andador. Pero el perro ya no lo llevaban. Me distraje por una señora que estaba en el suelo, ya que pensábamos que estaba herida. Sufría de asma, y con el pánico imaginen.

Nadie hizo intento por seguirlos, ¿pues quien, verdad? Solo llamamos para que vinieran patrullas pero jamás llegaron.



Un poco después se corrió la voz que había un accidente en 24 sur, frente a casas Geo. Se escuchó un grito estruendoso, me dicen, y afirman que los delincuentes de las urnas se encontraban en el accidente. Vecinos de casas Geo ayudaron a los heridos, y con ellos los delincuentes, hasta que se dan cuenta de las urnas, y nos avisan a todos los que estábamos en el jardín. Corrimos todos rápidamente hacia la avenida. Ya los tenían, y casi los linchan. Les gritaban que devolvieran urnas, todos queríamos hacer válido nuestro voto. Los tenían a los dos tipos un joven de aproximadamente 26, 28 años y un señor ya se nota grande, de 66, 70 años. Los comienzan a interrogar para que digan quién los había mandado y de respuesta dicen que el PRI. Comienzan a golpearlos hasta tirarlos al piso. Patadas en la cara, querían lincharlos o quemarlos vivos. Las mujeres solo decíamos que no, que no se comprometieran, que llegara autoridad. Y con el alboroto se empezó a concentrar gente, ya que los vecinos de Tres Cruces, la colonia al otro lado de la avenida también fueron robados y agredidos por los delincuentes en la casilla 1555. Y así hasta que se empezó a concentrar más gente. Después llegó la autoridad y es cuando los resguardó en una patrulla, la que tuvo la gente rodeada toda la tarde.

En la noche se inició trifulca y la gente tratábamos de negociar por las urnas, lo cual solo fue tiempo perdido, así pasamos mucho rato hasta que se hizo noche. Entonces los granaderos empezaron a marchar hacia nosotros, como si hubieran recibido orden para atacar, y todo fue empujones y gritos. La gente por lógica se defendió. Comenzó la trifulca de granaderos contra vecinos, nos echaron los gases. Cuando los pasaron a los delincuentes la camioneta blanca, cuando casi atropellan a la gente, la policía se los llevó. Supongo que alguien lo grabo todo, porque muchos tenían celulares en mano.

Nosotros sólo estábamos peleando nuestras urnas, simplemente queríamos un cambio. Creo todos conocemos desenlace a estos hechos: tratamos de conocer más o mejor a los autores en sus distintas obras y obtener un mejor acontecimiento, aun sabiendo que todo está perdido, la delincuencia y corrupción siempre gana. Hasta el día de hoy me siento muy triste, con una cruda moral de incertidumbre e impotencia. Mis preguntas son simples: ¿dónde estarán estos delincuentes? ¿Y nuestros votos? ¿Por qué la autoridad no hizo lo que corresponde? Y todo el dinero que se encontraba en la camioneta, era muchísimo, ¿dónde quedó?

Eso es lo que sucedió el 1 de julio en la casilla 1534, en Xilotzingo.



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