Puebla ante una situación política inédita: un congreso por la libre

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Vida y milagros

El pasado sábado 15 de septiembre entró en funciones el congreso local de Puebla. La mayoría parlamentaria la tiene el grupo de Morena y sus aliados, y en función de esa mayoría formaron la mesa directiva del congreso, en la cual, al Partido Acción Nacional, primera minoría, no le dieron ningún asiento. El que se lleva se aguanta y ahora les tocó aguantarse a los panistas. Las principales comisiones quedarán también presididas y controladas por el grupo parlamentario triunfador, en que por cierto las mujeres son mayoría.



Aquí en Puebla no había existido, desde que el PRI es el PRI ni después de la primera alternancia de partidos en 2010, un congreso en el que el dominio completo no lo tuviera el gobernador en turno. Hoy, aunque las autoridades electorales locales dieron el triunfo a Martha Erika Alonso, la realidad es que la gubernatura está en disputa en los tribunales electorales federales y el actual gobernador Gali emanó del grupo que perdió las elecciones, así que el actual congreso local tratará con él desde la fuerza de un poder distinto y autónomo y que no obedecerá al poder ejecutivo como lo hiciera el congreso que terminó el viernes 14. Tampoco pesa la definición de un gobernador electo con el que entenderse, porque el litigio de quién gobernará Puebla se resolverá hasta noviembre. En el congreso, hoy por hoy, la situación de vivir como chivos sin mecate es inédita para los diputados.

En 2010 hubo en Puebla un movimiento social grande aglutinado en la coalición Compromiso por Puebla que encabezó Rafael Moreno Valle. Una de las expectativas enormes alrededor de ese movimiento fue el que por primera vez hubiera un gobierno de alternancia, pero sobre todo, la oportunidad de que existiera un congreso con una sana independencia del poder ejecutivo. En ese 2010 Rafael Moreno Valle ganó con una cómoda mayoría en el congreso con la coalición del PAN, el Panal de Elba Esther y el PRD de entonces, controlado en esos días por el grupo de Miguel Barbosa. Rafael Moreno Valle se comió a la oposición en tres jugadas de ajedrez, y las voces que quedaron libres tenían el peso de una mosca en un pastel. Nada de congreso independiente y autónomo. Con la rienda bien corta y derechitos marcharon los dos congresos que estuvieron bajo el control de Moreno Valle y en parte del último tramo que cubre ahora Antonio Gali. El Congreso fue sumiso, tanto que el único gobernador del país que pudo dejar nombrado un fiscal a modo desde 2016 hasta el año 2023, fue Moreno Valle.

Desde Casa Puebla, como siempre, siguieron bajando las Iniciativas de ley, los presupuestos anuales, los nombramientos de jueces, las aprobaciones de cuentas públicas de los ayuntamientos, los nombramientos de consejeros electorales, contralores, institutos de transparencia, los fideicomisos, las expropiaciones y todas las decisiones claves para el estado. El trabajo de la mayoría de los legisladores no justificaba que tuvieran equipos de asesores. Un grupito manejaba todo el tinglado y los demás se dedicaban a aprobar o a enojarse ante la impotencia del mayoriteo que se ejercía sobre los pocos opositores. - Dice un dicho que el que no abusa del poder, se debilita. Yo más bien creo que el que no usa el poder que le corresponde ejercer, termina devorado por quien se roba sus espacios. Ese era el papel de los diputados: obedecer.



En junio, las encuestas sobre la elección de Puebla mostraban un empate técnico entre la coalición de Morena, encabezado por Luis Miguel Barbosa, PT y PES y el Frente local, encabezado por Martha Erika Alonso, coalición a la que se sumaron partidos chiquitos locales y una parte del Panal de manera fáctica. Ganara quien ganara todo parecería indicar que el congreso podría quedar sin mayoría para el próximo gobernador o gobernadora. Sin embargo, ante la fama del grupo de Moreno Valle de invencible rival en las canchas electorales, nadie se imaginaba que perdería el control del congreso de manera avasalladora.



En lo local, fueron poderes muy parejos los que se enfrentaron en esta elección, pero el factor de arrastre de Andrés Manuel inclinó la balanza de la que pudo surgir un congreso no controlado por el panismo sino por la coalición de MORENA. Hay quien piensa que Moreno Valle tiene fichas en todos lados. De momento habrá que ver qué tan unida se mantiene la coalición ganadora y qué papel jugarán los diputados del PRI, que podrían ser diputados que jueguen un papel interesante en el congreso, aunque el riesgo y la tentación de volverse mercenarios estará ahí.

Foto / Agencia Enfoque

Por unos meses el congreso local será un contrapeso real y pesado para el gobernador Gali que se va en diciembre. Después habrá que ver si se ratifica a Martha Erika o se repite la elección mientras gobierna un interino que nombrará el actual congreso. A este escenario hay que sumar la figura del súper delegado que Andrés Manuel mandará a los estados como contrapeso a los gobernadores. El nuevo congreso tiene unos meses por delante para probar la libertad, ejercerla y acostumbrarse a ella, aunque sin duda será un pequeño círculo de Morena el que lleve la batuta desde la mesa directiva.

Por lo pronto hay dos temas que antes hubiera decidido el gobernador en turno: el diseño de la ley de Egresos de 2019 en función del Plan de Desarrollo Estatal y el organigrama del gobierno entrante; el otro será resolver el problema de la licencia del fiscal Víctor Carrancá y cómo le hará el anterior gobierno para conservar en su poder la ficha del fiscal. Y aquí surgen muchas preguntas: ¿Tony Gali diseñará el gasto del año que viene? ¿Le preguntarán los morenistas a Barbosa cuál sería su plan de gobierno y en base a eso se etiquetarán el presupuesto? ¿Cuál presupuesto, si ahora una parte lo controlará la federación? ¿Martha Erika Alonso puede sentarse con los diputados dominantes que no la reconocen como gobernadora electa para plantear cuáles serían sus prioridades? ¿Con el futuro súper delegado? ¿Con quién?

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Sería muy sano vivir lo que es un congreso independiente obligado a un intenso cabildeo para llegar a acuerdos

Por una serie de casualidades y circunstancias se ha abierto un nicho de oportunidad para que exista un congreso autónomo, con la capacidad de ser el contrapeso que todo gobernante necesita para no convertirse en déspota. Ojalá que no acabe bajo el control de dos o tres líderes que acaparen el poder perdido de los gobernadores y que someta y manipule al resto de los diputados. Ojalá florecieran muchos liderazgos.

Si, ya sé, sueña, cuando triste estés.

Por lo pronto, miremos con ojos atentos y sorprendidos el inminente desconcierto de una orquesta que de momento no tiene director. Rara cosa ¿No?

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Sobre el autor

Verónica Mastretta