Del 2 de Octubre al 1 de julio en Puebla: historia de la impunidad

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2 de Octubre es sobre todo la construcción de la memoria colectiva sobre un crimen de Estado.

"El gobierno mató a los estudiantes". Esa versión inconfundible la tuvimos al día siguiente de esa tarde noche trágica. No llegó por los periódicos. Excelsior, el que mayor número consignó, se atrevió a escalar hasta los veinte muertos. Cincuenta años después la cifra más precisa alcanza los 75 muertos. Pero para quienes pronunciamos la frase, aunque no tuviéramos más de 13 años, como yo entonces, el hecho asimilado no se ocupó por contarlos. En la mira nos asomamos a un abismo insondable: el que nos ahoga al imaginar a un ejército que se lanza a balazos y ballonetas contra una multitud inerme. Contra la ausencia de un relato instantáneo, las fotografías que se arrojaron sobre un país al que le llevarían treinta años más para echar del gobierno a los criminales. Si juzgarlos. Sin meterlos a la cárcel. Viéndolos hacerse viejos, perderse en el tiempo ingrato de la impunidad.

1 de julio en Puebla. ¿Otra impunidad por venir para hacerse vieja en la memoria? ¿Qué tiempo nos llevará construir colectivamente que el fraude electoral es un crimen de Estado?

En un caso, el 2 de octubre, recreamos la acción extrema del ejército y los paramilitares que responden a las órdenes de civiles en el gobierno para cortar de tajo la insurrección civil.



Del otro, sicarios y pandilleros que asaltan las casillas en todos los rumbos de una ciudad inerme, bandas que responden a los mecanismos naturales de control del hampa desde los sótanos policíacos de Gobernación y fiscalías. Y en su casa, en sus escritorios,en sus curules, en sus cantinas y sus esquinas, en sus ocho columnas y sus sonrisas, los autores de este crimen, seguros de que llegarán a viejos sin que se les consigne por delincuentes.

Esa memoria tengo esta tarde del 2 de octubre del 2018. Y cargo cincuenta años más en mi vida desde aquel 2 de octubre de 1968 para enfrentar la tarde del 1 de julio pasado en Puebla, cuando a balazos se violentó la más frágil de nuestras instituciones democráticas.

El voto nada puede todavía contra la impunidad.

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Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...