Poder y Política

Mundo Nuestro. Este martes 20 de noviembre se presentó en Puebla una nueva organización civil. Puebla contra la Corrupción y la Impunidad es un proyecto ciudadano que encabeza el Doctor Enrique Cárdenas.

Enrique Cárdenas ha esrito este texto de presentación que resume los propósitos y perspectivas de la agrupación:



SURGE PUEBLA CONTRA LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD

Puebla, Pue., 20 de noviembre de 2018.- Hoy se ha oficializado el surgimiento de Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad (PCCI), organización de la sociedad civil dedicada a la investigación aplicada y el litigio estratégico respecto a casos representativos y trascendentes de corrupción e impunidad en el estado de Puebla.
PCCI cuenta con áreas de investigación periodística, litigio estratégico, de difusión, así como una unidad de acción inmediata contra abusos de autoridad y violaciones a la ley.
Como parte de su presentación, PCCI ha dado a conocer los dos primeros productos de investigación relativos a las irregularidades ocurridas en los comicios del pasado 1º de julio. El primero es un trabajo del periodista Sergio Mastretta Guzmán, quien realizó una indagatoria pormenorizada de la violencia ocurrida en las elecciones, así como de las irregularidades suscitadas en diversas casillas de la entidad, hechos que siguen impunes hasta la fecha.
Por su parte, el politólogo Alejandro Guillén Reyes elaboró un análisis cuidadoso de los actos violentos y el papel de las autoridades en los comicios de julio, que han provocado un franco retroceso en nuestra democracia electoral. Ambos trabajos ya pueden ser consultados en el portal de PCCI http://pueblacontralacorrupcion.org.
También colaboran en PCCI, en la dirección ejecutiva, Enrique Cárdenas Sánchez y en el área de litigio estratégico, Karla Michelle Vera Báez.
PCCI es apoyada por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) con quien se colabora estrechamente para asegurar la calidad, pertinencia y efectividad de sus tareas. Ambas organizaciones son aliadas en la misma lucha y comparten los mismos estándares de calidad, ética e integridad en su trabajo y en el de sus colaboradores.
El Consejo Asesor Ciudadano de PCCI está integrado por Emilio Baños Ardavín, Fernando Canales, Juan Carlos Canales, María Amparo Casar, Leobardo Espinosa, Fernando Fernández Font, Blanca Lilia Ibarra, Juan Antonio Le Clercq, José Antonio Meyer Rodríguez, Alfredo Miranda López, Manuel Molano, Lourdes Morales Canales, María Elena Morera, José Manuel Rodoreda, Herberto Rodríguez Regordosa, Job César Romero Reyes, Rodolfo Ruiz Rodríguez, Lilia Vélez Iglesias y Francisco Vélez Pliego.
Para obtener más información, hacer denuncias sobre corrupción y apoyar este esfuerzo, le invitamos a seguirnos en nuestro sitiohttp://pueblacontralacorrupcion.org y en nuestras redes sociales: Twitter @puebla_vs y Facebook Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad. El correo de PCCI es Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

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Vida y milagros
El pasado jueves 8 de noviembre Ricardo Monreal subió una iniciativa en el Senado para acotar el cobro de las abusivas comisiones que los bancos nos cobran a todos a los usuarios por casi cualquier operación, como retirar nuestro dinero, hacer una transferencia electrónica, pedir un saldo, o solicitar un estado de cuenta. Cobran comisiones que en otros países donde operan son gratuitas. Además cobran intereses de terror por usos de tarjetas de crédito, créditos a PYMES, hipotecarios o de lo que sea. Esos bancos en ningún lado del mundo ganan lo que en México. En la tarde del mismo jueves, un desencajado Ricardo Monreal salió a matizar su postura. Le leyeron la cartilla y echaron para atrás sin mayor discusión una propuesta que permitiría que miles de millones de pesos de comisiones se quedaran en los bolsillos de los usuarios y no en manos de una banca muy abusiva.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) informó el 20 de Diciembre de 2017 lo siguiente:
- " Que para los bancos, a diferencia de otros sectores económicos de la economía mexicana, 2017 volvería a ser un año de utilidades enormes."
¿Qué raro no? Estas utilidades son desproporcionadas con respecto a los pocos rendimientos de otras empresas, que aún siendo eficientes, jamás soñarán con tener los rendimientos leoninos que las leyes mexicanas que regulan las actividades de los bancos permiten. Según informó la CNBV, las instituciones bancarias tendrían en 2017 un rendimiento del 27.8% respecto al año anterior. Descontando la inflación, las ganancias de los bancos en términos reales, crecieron un 21.6% con respecto a 2016. ¡Su mejor resultado desde 2009! Cafres. De enero a noviembre, decía el informe de la CNBV, los bancos que operan en México acumularon un rendimiento de 124 mil 713 millones de pesos. Salvador Camerena en su columna del sábado pasado, mencionaba que ese rendimiento sería de más de 140 mil millones de pesos en 2018 por "diversas comisiones".
Esta declaración y esta nota no le sorprenderán a nadie que tenga que tratar de manera obligada con los bancos. Los intereses que paga en nuestro país cualquier ciudadano que tenga un pequeño negocio con necesidades de un crédito serán de los más altos del mundo. Cualquiera que logre un pequeño historial crediticio sólido, se espantará si pretende pedir un financiamiento para arreglar su casa, financiar su negocio, o lo imposible, dinero para empezar un negocio nuevo. Nadie, ningún banco le prestará a alguien que empieza un negocio. A todos les exigen mínimo 3 años de operación y números con rendimientos probados para prestarle una mínima cantidad. Muchos pequeños y medianos empresarios se ven obligados a recurrir a créditos personales en los que dejan en garantía tres veces lo que se les presta, o al financiamiento vía las tarjetas de crédito. Las tarjetas de crédito en México también cobran los intereses más caros del mundo. Una tarjeta de crédito normal de HSBC, BANAMEX o BANCOMER, cobran hasta el 60% anual, algo impensable en sus países de origen. No me crea a mi, cheque en cualquiera de estos bancos cuánto cobran de intereses anuales en una tarjeta.
En cuanto a cualquier crédito que usted solicite, si es que lo logra, los primeros cinco años de pagos se abonan a intereses, así que a los 5 años, usted no habrá pagado NADA, ABSOLUTAMENTE NADA, DEL CAPITAL.
La Ley de Títulos y Operaciones de Crédito tendría que ser revisada a fondo junto con su aplicación, porque permite enormes abusos en cobros y porque por disposiciones hacendarias o por voluntad caprichosa de los bancos se viola cada día. Para mí este era un tema mucho más importante que cancelar Texcoco, y con costo CERO para el erario y un reconocimiento popular inmediato. El problema es que la banca y sus abusos no fue un tema de campaña para ninguno de los candidatos, pero es algo que afecta a todas los usuarios del país.
La propuesta de Monreal era apenas justa, y ni siquiera se metía con las altas tarifas de interés, solo con las comisiones gandallas. Cobran $33 pesos por sacar dinero en un cajero que no es de su banco, $9 pesos por dejarlo mirar su saldo, $30 pesos por lado de hoja de un estado de cuenta y hasta por hacer un pago electrónico. Tienditas de raya muy bonitas las que se han organizado los banqueros sobre las tarjetas de débito con la que cobran su sueldo la mayoría de los empleados mexicanos. Cobran por todo. La verdad a mí la iniciativa de Monreal desde el Senado me pareció, como a muchos, un buen primer paso, aunque hay muchas cosas más que tendrían que ser corregidas.
De momento la banca ganó el round y se consiguió a sí misma un plazo de gracia de tres años otorgado por boca de Andrés Manuel después del sainete de la bolsa del jueves pasado: "En tres años no habrá modificación a marco legal de bancos."
Lástima. Lo que se requería hacer bien, tendrá que esperar. Hay quien cree que a Monreal lo mandaron a medirle el agua a los camotes para ver las reacciones al tema de una mejor regulación bancaria. Yo no lo creo así. No decía eso su cara del jueves en la noche ni su declaración del viernes por la mañana, que de verdad, hasta ternura dio: "En el Senado no aceptamos regaños ni manotazos de nadie". Pues ya se le apareció la dura realidad, Senador. No sé de quién vino el manotazo, pero de que lo hubo, lo hubo. Y sí, lástima, porque los que utilizan estos bancos abusivos de manera cotidiano no tienen los tratos cómodos de intereses preferenciales que tienen las grandes empresas o los gobiernos federales y estatales, que se chupan gran parte de los recursos de los bancos. Con el dinero que les sobra, les dejan a su merced al ciudadano común para exprimirlos a su antojo. Por eso la economía informal no disminuye. Por eso me pareció correcto que el Senado, que es otro poder, o por lo menos debiera serlo, presentara una iniciativa de revisión indispensable. Cancelar esta justa revisión es quizá el costo de haber enterrado Texcoco contra viento y marea y a un costo del erario público que en lo personal considero absurdo.
México no crecerá ni fortalecerá a las micro y medianas empresas, que son las que verdaderamente sostienen a un país, si no se revisan a fondo las condiciones de usura y cobros injustificados que ejercen los bancos.
Cada vez el dinero se concentra más en menos manos, y una parte fundamental del embudo que propicia esas desigualdades es nuestro sistema bancario. Los países del mundo que han salido adelante han logrado tener una banca social realmente eficaz y accesible para los micro y medianos empresarios.
El informe del 29 de Diciembre de 2017 es claro: es más caro hoy que el año pasado hacer uso de tarjetas de crédito, créditos para negocios, préstamos personales y cualquier otro servicio bancario. Nuestra banca es ineficaz y abusiva. Y acaban de obtener, por lo menos de palabra del presidente electo, un valioso plazo de gracia. Ojalá Andrés Manuel lo reconsidere, fomente la discusión del tema y permita a su enorme bancada en el Senado actuar con independencia de su persona.
(Ilustración tomada de la revista Nexos)

Mundo Nuestro.

Este texto de la editora y critica literaria Stellla cuéllar, fue leíído durante la presentación del libro: La guerra que nos ocultan, de Francisco Cruz, Félix Santana Ángeles y Miguel Alvarado. México, Planeta, 2016



Carlos Díaz Dufoo dijo alguna vez que “De los libros valen los escritos con sangre, los escritos con bilis y los escritos con luz”.

El libro que comento en estos párrafos sin duda alguna se escribió no sólo con y por la sangre derramada de Julio César Mondragón Fontes y otros 43 muchachos más, todos estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa “Isidro Burgos”, en el estado de Guerrero, sino también con mucha pasión, elemento que quizá dan sentido a la sangre y a su correr por el cuerpo o, como en el caso que aquí se documenta, su derramarse fuera de él.

También se escribió con bilis, la bilis producida por el miedo y la angustia que Julio César y sus compañeros sintieron cuando se vieron frente a los verdugos que les arrebatarían sus vidas de modo dantesco, diabólico. Está también la bilis de quienes escribieron este volumen, provocada al tener que enfrentarse a lo grotesco, a lo inexplicable, a la frustración y al coraje, todo como consecuencia de su genuina preocupación por lo que sucede en nuestro país y por esa imposibilidad que tienen de quedarse azorados, pero de brazos cruzados. No olvidemos la bilis de las demás víctimas de esa noche negra, que lucharon y luchan, de modo incansable, por preservar sus tierras, su agua y sus vidas.

El libro también está escrito con luz… esa naranja y tenue del alba, esa que de modo suave apenas dejó ver lo que sucedía, pero que le dio su tono amarillento primero, y rojo intenso después de los hechos, y la luz radiante y luminosa que produce el trabajo profundo y arriesgado –arriesgadísimo–, de investigación y reflexión profundas, de análisis serio, y de aprendizaje que llevaron a cabo los autores de este desgarrador libro. Entonces, sin duda les digo: este libro vale, y vale mucho.



Los tres autores son reporteros, y al menos los dos que hoy nos acompañan son de esos que no se conforman con trabajar desde su escritorio, con noticias que les llegan de las agencias o de fuentes oficiales y de chismorreos, o analizando llamadas, unas serias y otras no tanto.

Basta decir que Miguel Ángel Alvarado estuvo en Ayotzinapa, se metió a las entrañas del monstruo para conocerlo por dentro y hasta el fondo, arriesgando así su vida. Y Félix, no menos osado, se adentró a investigar y conocer como pocos se atreven el actuar de los militares. Con ese fin los ha seguido y sigue de cerca, conoce sus mañas y argucias, las ha documentado, con lo que eso también implica… De Francisco Cruz no apuntaré nada, porque le conozco actos incongruentes y deshonestos, y con ello perdió por completo mi respeto, aunque no niego la valía de su aportación en este libro.

Se trata, pues, de hombres que en su afán de informar y saber meten sus ojos y todos sus sentidos en este tipo de temas horrendos por su carga de violencia, de sangre y de horror.



La guerra que nos ocultan es un compendio que revela la esencia del mal… es una suerte de narración de un viaje por los círculos del infierno.

Está dividido en 14 capítulos y Julio César Mondragón, como la Beatriz de Dante, es nuestra guía en este recorrido para desandar los pasos de muerte de la noche negra que comenzó en Ayotzinapa y terminó en Iguala. Leemos en el libro: “lo que quedó del cuerpo de Julio César, para el 12 de febrero de 2016, era lo que sus verdugos querían: una lección de terror visual”, pero yo creo que en su pecado estos malditos también dejaron su confesión del mismo.

Me explico: unos días antes de los hechos, Julio compró a un compañero un celular, un LG, y esa noche, como es obvio, envió mensajes a su esposa. Por estos mensajes sabemos que los perseguían, que les disparaban, que ya habían matado a otros… que se venía lo peor.

Su cuerpo desollado sí fue una amenaza clara para los chicos de Ayotzinapa: ¡esto les sucederá a ustedes!, pero también delató a los malditos, porque nos dejó saber que quien o quienes perpetraron algo así, saben cómo hacerlo, no eran improvisados, y que el Estado, y las instancias de autoridad que lo componen, que se supone deben cuidarnos, son el verdadero enemigo, y que su maldad puede olvidar todo límite y abandonar todo escrúpulo.

Julio César Mondragón es el mapa para desandar los pasos hasta la tragedia de Iguala. Es un mapa de cuerpo entero, pero un mapa sin rostro… un mapa que en sus entrañas ocultaba incluso un ojo, uno de los ojos de Julio César… Los malvados, los asesinos, los malditos, quizá creyeron que al arrancarle la lengua y los ojos al chico éste no vería más ni hablaría más de la cuenta, pero se equivocaron, porque sí lo hizo, y vaya en qué forma. Con mayor potencia y claridad que las que tuvo mientras estuvo vivo.

Ya desollado, miró todo; ya desollado y muerto y arrojado a la ladera de un camino, sirvió ayudó a estos reporteros a revelar lo que había sucedido, no sólo a él y a sus compañeros estudiantes, sino, peor aún, lo que sucede cada día en México, en específico, en Guerrero, o más aún, en el “Cinturón del Oro”, que va desde Tlatlaya, en el Estado de México, hasta Mezcala, en el corazón de Guerrero. A la mitad de este enorme territorio se encuentra Ayotzinapa. Y Julio sigue, no se calla, y quizá no se calle nunca.

En las páginas de este libro, Julio César Mondragón –el mapa– nos lleva por Ayotzinapa, que parece ser una de las antesalas del infierno que ya es todo México. Él es la llave, o una de las tantas llaves, pero la de él es de oro, titanio y uranio…, tesoros preciados del subsuelo de Guerrero, por el que las empresas extractoras están dispuestas a hacer lo que sea, a cambio de tenerlo.

Julio César Mondragón es el grito de muchos mexicanos que, como él, pelean por la tierra y por el agua que les arrebata la industria extractiva, extranjera y mexicana, y también por justicia… y claro, por eso, nos lo hace saber también, son criminalizados.

El caso de Julio César Mondragón nos recuerda la frase famosa de “no hay crimen perfecto”, pues los malvados, los hombres oscuros y siniestros que le robaron a este joven el rostro, la voz sonora, la mirada joven y altiva y la vida… cometieron un error: robarle también su teléfono celular.

Y no sólo lo robaron, sino que lo usaron, lo usaron muchas veces, y gracias a eso Julio, ya muerto e incluso ya enterrado, siguió dejando pistas, huellas, para que estos investigadores pudieran descifrar quiénes le hicieron todo esto a él y a sus compañeros.

El libro nos muestra lo más negro, lo más oscuro del gobierno mexicano, de la corrupción, de la ambición desmedida de las empresas extractivas –nacionales y extranjeras–, en particular de las canadienses, de Gold Corp, entre otras. Su cuerpo desollado y abandonado devino en lámpara, en una bengala de alerta, que los mexicanos insistimos en no querer ver.

El libro devuelve a Julio su voz, su rostro, su potencia juvenil arrebatada. La investigación que aquí se muestra persigue a los perseguidores y hasta arrancarles la máscara, como ellos le arrancaron el rostro al chico. El libro los desnuda y los exhibe. Por estas páginas, escritas con sangre, con bilis y con luz, sabemos que esos malvados se escondieron o esconden aún en el Batallón 27, en el mismísimo cisen y en el campo militar número 1. Gracias a esta investigación exhaustiva y profunda sabemos que alrededor de 11 hombres tuvieron que detener al joven, mientras otro le arrancaba el rostro con cortes precisos de bisturí. Y no cualquiera sabe cómo hacer esto, pero algunos del ejército sí.

El libro nos revela que la “verdad histórica” es tan falsa como la honestidad de nuestras autoridades; que las intensiones de quienes se ven beneficiados con las multimillonarias ganancias que produce la industria extractiva son más negras que el petróleo; más oscuras que la tierra que escarban y envenenan para obtener un gramo de oro. Por este libro sabemos que la violencia y muerte en Guerrero, al igual que sucede en Veracruz, en Tabasco, en la Sonda de Campeche, o en Chiapas, se debe a su riqueza… y casi puedo decir que más les valdría ser en verdad pobres… pobres en recursos naturales, que desde que los malditos los descubrieron sólo les han traído muerte…

El volumen provoca lágrimas, da rabia, no se soporta en las manos; no es fácil leerlo de corrido porque ahoga… pero es necesario, porque debemos saber lo que pasó y pasa en Guerrero. El libro da luz y describe con puntualidad lo que se oculta en Ayotzinapa, y entendemos que ahí está la clave que explica casi todos los magnicidios que suceden sin freno en nuestras tierras. Por momentos el volumen es grotesco, increíble por lo abominable de los hechos que narra. Es un relato de horror, que nos espeta lo que la mayoría no queremos ver: los intereses mezquinos y ruines de las empresas extractivas, y los del gobierno mexicano y sus instituciones todas, y de todos los niveles.

El libro, tomando a Julio César Mondragón como guía, como mapa y como ruta de viaje, nos lleva al centro de la herida, al fondo de la llaga, y sin cortapisas revela lo que en realidad es México, con sus políticos sátrapas, asesinos, corruptos e impunes; sus empresarios insaciables, y a los pueblos criminalizados, pauperizados, furiosos. Nos señala quiénes son los que han sido convidados al banquete de oro y sangre; a los narcotraficantes que se han convertido en gobierno y autoridad, y nos revela también lo vulnerables, débiles y pequeños que somos los ciudadanos; lo indefensos que estamos, la fosa común en que se ha convertido nuestra patria. No deja duda sobre que el gobierno que debiera cuidar a sus ciudadanos los considera sus enemigos, y sin temblor de mano los aniquila o silencia, si considera que estorban.

Los autores de este libro, en particular Félix Santana y Miguel Alvarado, pasaron de la conmoción y preocupación a la acción por hacer algo al respecto. Hicieron lo que mejor saben hacer: dar a conocer los hechos de un modo por demás puntual. Ahora el balón está en nuestra cancha…

Los autores hicieron todo lo posible por comenzar a aclarar lo sucedido la noche negra de Iguala, y al dar a conocer tan puntualmente los hechos colaboran para que lo sucedido ahí no vuelva a ocurrir jamás… anhelo de todos, que esperemos no sea estéril, o no lo siga siendo.

Urge que todos, como ellos, no sólo estemos prestos a abrir los ojos ante las respuestas que reporteros como ellos y otros nos ofrecen para entender, o al menos saber, lo que sucede debajo del tapete de nuestro México oficial, ese bajo-alfombra en el que vivimos la inmensa mayoría, y en el que unos cuantos –los privilegiados de este país–, esconden, o pretenden esconder al México real.

Todos estamos obligados a contribuir y trabajar para recuperar a nuestro México, no sólo con sobrecogernos con las respuestas y evidencias que libros como este nos ponen frente a los ojos, sino sumándonos a las posibles soluciones que se ofrezcan para resolver y evitar que hechos tan terribles como este y los que suceden día a día a lo largo y ancho del verdadero México, del nuestro, dejen de ocurrir. Cierto es que este México nuestro, que sangra tanto, poco tiene que ver con el otro, el oficial, tan parecido al cielo...

En lo personal, el volumen me significa mucho. Me llevó a conocer seres humanos maravillosos, y a ver en acción el verdadero significado del compromiso social verdadero, de la entrega y la voluntad de dar ojos y voz a quienes otros, de modo atroz, y hasta ahora impune, les arrebataron.

Me cuentan que un viejo funcionario universitario de la época del ex rector de la UAP, Alfonso Vélez Pliego, solía plantearles a sus subalternos esta primera y única regla: "Si metes la pata te la saco, si metes la mano te la corto" muy necesaria en estos tiempos de nuevos rostros en las llamadas esferas de poder.

Tras la elección del 1 de Julio, y luego de la aplastante victoria del Movimiento Regeneración Nacional en los 3 niveles de gobierno de buena parte del país, centenares de nuevos rostros ocuparon los espacios de poder. Una buena parte de estos espacios que tradicionalmente ocupaban las mismas personas de siempre fue llenada por "Don Nadies" ciudadanos de a pie que lograron candidaturas por sorteos, por méritos activistas, sociales o académicos, por currículum obradorista, o por mera casualidad.

Muchas voces de la opinión pública se han planteado la inexperiencia en el ejercicio del poder como un defecto, como una barrera infranqueable que les limitará permanentemente su labor. Las nóveles autoridades han sido acusadas de no conocer los protocolos, por omitir las formas, por legislar al vapor, o hasta de ser improvisadas. Jesús Zambrano, viejo caimán, y uno de los culpables de la casi extinción del perredismo, acusó de locura e insensatez a los jóvenes diputados locales de Morena en Puebla y los comparó con los nuevos ricos. El Instituto de Finanzas Internacionales mostró su preocupación por que "mucha gente nueva que no estuvo antes en el poder ahora está tomando decisiones importantes" mientras advertía la posible fuga de inversiones en el país, sin olvidar el llamado de Eduardo Ruiz-Healy para que los de Morena aprendan a ser gobierno.

¿Hasta dónde la inexperiencia es un defecto, en un contexto de corrupción, tráfico de influencias, ineficiencia e impunidad? Parece que, para muchos mexicanos, impera el clásico dicho "Más vale malo por conocido que bueno por conocer".



¿Cómo se mide la experiencia de un político actualmente en México? ¿Por la cantidad de cargos que este ha ocupado? Hemos conocido infinidad de casos de políticos chapulines que brincan de partidos y de puestos como estilo de vida. Muchos ahora juran fidelidad a muerte al obradorismo mientras mantienen los privilegios a los que se acostumbraron viviendo en otros partidos; Políticos, otrora funcionarios segundones, de algún gobierno local que luego escalaron a diputados locales, secretarios de estado, diputados federales, alcaldes, senadores, repitiendo el ciclo tanto como su estilo de vida se los exija. Estos son los expertos en el cabildeo, en la negociación, estos conocen el "teje y maneje" de las instituciones, y estos son vistos como un clásico ejemplo de experiencia y sabiduría.

En tanto, cuando un novel político accede al ejercicio del poder tiene por obligación aprender los protocolos y aprender las mañas. En el discurso de muchos idealistas de esta nueva generación, promotora de la Cuarta Transformación, se trata de romper paradigmas y cambiar la forma de gobernar. De acuerdo, pero… ¿Cómo caminar a esa transformación con lo que hay? El mayor reto para muchos de estos recién llegados será aprender a nadar entre cocodrilos; Se trata entonces de aprender más rápido los protocolos que las mañas.

Mientras la anquilosada clase política mexicana mandó a sus hijos a estudiar a Harvard, Yale o Princeton en materia de Ciencias de Gobierno, Economía, Administración y cosas por el estilo, decenas de "Don Nadies" acabaron con esfuerzos alguna licenciatura en las universidades públicas.

Muchos de ellos no traen historial político ni en el servicio público, a muchos de ellos los antecede la lucha social, el activismo, la academia y la investigación, muchos tienen horas de vuelo, experiencia y pertinencia en el rubro para el que fueron seleccionados, en contraste con los clásicos ejemplos de abogados en el sector salud, y economistas en cultura. También muchos vienen de la izquierda militante en donde el ejercicio del poder parecía sólo teórico y reflexivo.

Hay y habrá muchas pifias, y una de sus primeras culpas será no aprender de ellas. Al ser mi tema yo subrayo muchas en materia de comunicación social e institucional, la izquierda nunca ha sabido comunicar bien, se dedicó a la asamblea, a la conferencia y al conversatorio. Redujo a la prensa y la propaganda a sólo mecanismos de ataque y defensa.



Hoy creo que es uno de los primeros retos de las nuevas autoridades que aún se equivocan buscando incidir en la opinión pública comunicando mal, que buscan transformar la forma de gobernar sin tomar el control de la agenda mediática, y buscan revalorar la honestidad y la eficiencia en su mandato sin capacidad para prever contener la contra-propaganda de todos los días.

Finalmente creo que el riesgo más fuerte que sufrirán las noveles autoridades en funciones será el lograr abstraerse de la seductora adicción al poder, de los pequeños, insignificantes y deliciosos privilegios del puesto, dispuestos por todos los besamanos acostumbrados al "lo que usted diga" esos que no te niegan nada dentro de los dominios de patrón. Muchos jóvenes antes idealistas cayeron en esta seducción y ahora son citados ejemplos de "los mismos de siempre".

Les podemos tolerar por un rato que metan la pata, pero que nunca metan la mano.



Vida y milagros

Los últimos 21 años nos acostumbramos a ver un Congreso de la Unión en el que el presidente de la república dejó de tener mayoría y perdió el control rudo que mantuvo durante los años de los gobiernos de mayoría priísta. Eso fue a nivel federal, pero en los congresos estatales era inusual ver congresos que no estuvieran controlados por los gobernadores. Ese fue el caso del congreso de Puebla hasta hace 5 semanas. En 2010 hubo alternancia de siglas, aunque no de modos, pues el congreso siguió alineado a lo que se dictara desde el poder ejecutivo. Por supuesto que a lo largo de los años hubo alguno que otro diputado o débiles bancadas opositoras que ejercían su propio criterio al votar, intentando tener algo de independencia mientras se oponían desde la tribuna a muchas medidas impuestas por el gobernador y su mayoría a la hora de votar en el pleno. Al final, durante casi 80 años, lo que el congreso local votaba se decidía desde otro lado. Tanto era así que la mayoría de los diputados tenían, cuando mucho, una secretaria o asistente, y rara vez, un asistente jurídico. Simplemente no los necesitaban. La mesa directiva la controlaba la mayoría ganadora y desde ahí se construían y decidían, en completo acuerdo con el poder ejecutivo, todas las cosas importantes, desde el presupuesto, las iniciativas de ley, los nombramientos estratégicos de procuradores, jueces, auditores, consejeros electorales, expropiaciones, titulares de los organismos descentralizados y cualquier cosa que tuviera que ver con el manejo de las riendas del estado. Había una mayoría controlada por el ejecutivo que trabajaba poco y aprobaba todo. La independencia que por 21 años vimos en el Congreso de la Unión aquí no la vimos jamás.



Hoy el Congreso de la Unión transita hacia la antigua manera de hacer las cosas y la hegemonía la ejerce la coalición de MORENA y sus aliados, muy bien puesta de acuerdo, por lo menos hasta ahora, con el presidente electo. Pocos imaginaron un retorno así antes de la elección de Julio. Todo un cambio: de la imperiosa necesidad de construir consensos al regreso de una mayoría partidista que era lo normal antes de 1997.

Mientras tanto en el congreso de Puebla hay un nuevo escenario: debido al conflicto electoral que ha impedido definir quién ejercerá el cargo de gobernador, se vive una muy particular independencia por parte de los diputados. Los de la oposición aglutinada por el PAN están bien orquestados y dirigidos para oponerse a casi todo lo que proponga la mayoría morenista, pero aún así, la falta de una definición de quién hará cabeza en el estado les permite cierta libertad e iniciativa que hasta hace 5 semanas eran no solo impensable sino imperdonable. Por otro lado, la mayoría morenista ha tenido la oportunidad de hacer visibles a liderazgos novedosos e interesantes que en otros tiempos estarían opacados por los antiguos modos de ejercer el poder de los gobernadores electos, que se entendían con dos o tres diputados y a los demás los ponían a obedecer.

Ante este nuevo y quizás momentáneo escenario, algunas diputadas y diputados continúan sanamente ligados a los liderazgos y a los presidentes municipales electos de sus distritos, quienes entrarán en funciones en diez días. Conservan un gran contacto con ellos y están actuando y pensando en cómo ayudarlos desde el congreso. Eso he visto y me parece muy interesante que así sea. Por supuesto que hay y habrá líderes dominantes en el congreso y en los partidos, pero eso no está impidiendo que los diputados y los presidentes electos, ante el vacío de poder que ha generado la falta de gobernador electo, llenen los espacios que les corresponden, espacios que antes les tenían vedados.



A lo largo de los años he tenido la oportunidad de estar en diferentes sesiones del congreso y he tratado con algunos diputados algunos temas específicos. En general permeaba la sensación de que tenían que ir a tocar base a otro lado antes de poder externar una opinión por parte de los diputados. El ambiente que hoy se vive en el congreso es distinto, más relajado, más vital, en síntesis, más libre. Un congreso sin la pata de un gobernador en el pescuezo ¿Durará? ¿Será constructivo y enriquecedor? ¿Se fortalecerá su independencia para bien?



Habrá que esperar dos cosas: uno, que finalmente se defina quién gobernará el estado y cómo reaccionará el congreso ante eso, y dos, cuál será la influencia y el poder que la figura del delegado federal plenipotenciario ejercerá sobre la incipiente libertad de un congreso independiente que es absolutamente novedoso para los poblanos.

Los contrapesos son sanos en cualquier institución. El contrapeso posible de un congreso independiente con perfiles que van desde la joven diputada Vianey García, de 24 años, hasta el mayor de todos, Emilio Maurer, que cumplirá 80 años este mes, a mí me parece no solo interesante, sino hasta divertido y, sobre todo, enriquecedor. Ojalá que dure para bien esta extraña e inesperada libertad.

Vida y milagros

(La ilustración de la portadilla es de Víctor Solis, y fue tomada de la revista Nexos para ilustrar el excelente texto La austeridad y la podadora, que aborda el tema tratado aquí por Verónica Mastretta)

Una secretaría de estado pequeña, como lo es la SEMARNAT, lleva a cabo cerca de cien mil trámites anuales. El 70% de dichos trámites se ejecuta en las delegaciones. Esos trámites no incluyen los trámites del área más grande y estratégica del sector, que es la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), responsable de toda la gestión del agua del país. La ley permite que algunos de los trámites de SEMARNAT se hagan por vía electrónica, pero incluso esos, en algún momento tienen que cotejarse con los documentos originales. Hay impactos ambientales que llegan a tener cerca de 5 mil hojas. Los recortes que se han hecho en muchas áreas estratégicas de las delegaciones las tienen ya hoy en el límite de su capacidad operativa. La Comisión Nacional del Agua ha sufrido recortes de personal de tal tamaño, que toda la gestión del agua del país está ya en jaque. Donde antes hubo 40 inspectores, ahora quedan solo tres o cuatro. Ser eficaces era ya casi imposible. A eso habrá que sumarle el nuevo recorte del 70% del personal de confianza, que son los que llevan la carga de las delegaciones y la responsiva de las firmas.



Se supone que a partir del primero de diciembre las delegaciones estatales desaparecerán y que el nuevo gobierno intentará concentrar todos los trámites en una sola oficina central a la mayor brevedad posible. De momento esas sedes están en la ciudad de México, pero luego serán trasladadas a otros estados con todo y los trámites pendientes que llegarán de cada estado. En ese tramo, ¿Qué y quiénes quedarán en los estados? ¿En qué tiempo desaparecerán las oficinas? ¿A dónde y cuándo se mudará el personal? ¿Físicamente qué pasará con la documentación? Eso deben de estarse preguntando ahora los responsables de recibir las secretarías de estado. Me imagino que ya estarán lo suficientemente preocupados. Lo que se les pide es una tarea que a mí me parece casi imposible. De todos modos, en caso de lograr una mudanza rápida, arrancarán la nueva gestión gubernamental con una desventaja enorme en personal y herramientas para poder concentrar y gobernar a distancia, que es de hecho lo que se estará esperando de ellos. Gobernar a distancia implicaría una enorme y rápida modernización digital del gobierno, y eso no podrá hacerse si en los próximos años ya se ha anunciado que no se invertirá ni en equipos de cómputo ni en los sistemas cibernéticos necesarios para la organización y administración del país.

Ojalá que el gobierno entrante se tome su tiempo, aunque ya no le queda mucho, para analizar de manera correcta cómo es que van a aterrizar la concentración de poder y decisión que se proponen con el objetivo central de ahorrar. Un ahorro que a lo mejor acaba teniendo un costo social y administrativo mayor que el ahorro que se busca.

Y mientras, entre hoy y el 30 de noviembre seguirán ingresando trámites en todas las delegaciones del país, trámites que se sumarán a los miles de expedientes que ya están en proceso y que habrán de mudarse de manera obligada a partir de diciembre a un único y quizá muy lejano punto del país. ¿Cuándo y cómo los moverán? ¿A dónde los van a almacenar? ¿Qué hará la gente que pertenece a un sindicato y que trabaja hoy en las delegaciones? ¿Los ciudadanos de todos los estados tendrán que viajar hacia un solo punto para continuar con un trámite que debieran poder terminar o hacer de manera local?



El concentrar las decisiones y trámites de todas las delegaciones en las oficinas centrales de la ciudad de México y luego en las nuevas sedes a las que serán enviadas implica una centralización del poder y un recorte de personal que a mí me asusta. A lo mejor hay algo que no estoy entendiendo o no nos han explicado bien. O quizá yo hablo desde la experiencia de encogimiento de los servicios del estado que ya se llevó a cabo a nivel local en el estado de Puebla en los últimos ocho años. La justificación fue ahorrar dinero para hacer otras cosas más necesarias e importantes. Esa medida no fue exitosa en muchos aspectos y los resultados no fueron favorecedores para la mayoría de los habitantes del estado.



Hacer recortes tan drásticos al famoso capítulo mil, sueldos y salarios, involucra a las vidas de miles de personas que trabajan en el gobierno, pero también a la vida de millones de ciudadanos que tiene que tratar con las dependencias públicas y que padecen enormemente su ineficacia cuando ésta es por falta de personal o condiciones inadecuadas para trabajar. Un ejemplo de Puebla: se redujeron al mínimo los ministerios públicos. Se hicieron recortes y se centralizaron servicios de tal manera que lo han pagado los ciudadanos, en particular los que no viven en la zona metropolitana. Los puntos para poner una denuncia son lejanos o inoperantes para la mayoría de la población. Solo hay 59 Ministerios Públicos para todo el estado, con horarios de terror para los que trabajan ahí. El promedio para poner una denuncia, para quien se atreva y se anime, es de 8 horas. Las colas para denunciar son para salir corriendo. La posibilidad de que se resuelva el caso que denuncias es casi de cero. No conozco ninguno de primera mano. Hay ahorros que son de temer.

La excesiva centralización con el afán de ahorrar puede resultar contraproducente y peligrosa. Ojalá que los encargados de recibir las secretarías de estado sean realistas y francos y que a tiempo observen lo que puede resultar imposible de lograr.

Vida y milagros

El pasado sábado 15 de septiembre entró en funciones el congreso local de Puebla. La mayoría parlamentaria la tiene el grupo de Morena y sus aliados, y en función de esa mayoría formaron la mesa directiva del congreso, en la cual, al Partido Acción Nacional, primera minoría, no le dieron ningún asiento. El que se lleva se aguanta y ahora les tocó aguantarse a los panistas. Las principales comisiones quedarán también presididas y controladas por el grupo parlamentario triunfador, en que por cierto las mujeres son mayoría.



Aquí en Puebla no había existido, desde que el PRI es el PRI ni después de la primera alternancia de partidos en 2010, un congreso en el que el dominio completo no lo tuviera el gobernador en turno. Hoy, aunque las autoridades electorales locales dieron el triunfo a Martha Erika Alonso, la realidad es que la gubernatura está en disputa en los tribunales electorales federales y el actual gobernador Gali emanó del grupo que perdió las elecciones, así que el actual congreso local tratará con él desde la fuerza de un poder distinto y autónomo y que no obedecerá al poder ejecutivo como lo hiciera el congreso que terminó el viernes 14. Tampoco pesa la definición de un gobernador electo con el que entenderse, porque el litigio de quién gobernará Puebla se resolverá hasta noviembre. En el congreso, hoy por hoy, la situación de vivir como chivos sin mecate es inédita para los diputados.

En 2010 hubo en Puebla un movimiento social grande aglutinado en la coalición Compromiso por Puebla que encabezó Rafael Moreno Valle. Una de las expectativas enormes alrededor de ese movimiento fue el que por primera vez hubiera un gobierno de alternancia, pero sobre todo, la oportunidad de que existiera un congreso con una sana independencia del poder ejecutivo. En ese 2010 Rafael Moreno Valle ganó con una cómoda mayoría en el congreso con la coalición del PAN, el Panal de Elba Esther y el PRD de entonces, controlado en esos días por el grupo de Miguel Barbosa. Rafael Moreno Valle se comió a la oposición en tres jugadas de ajedrez, y las voces que quedaron libres tenían el peso de una mosca en un pastel. Nada de congreso independiente y autónomo. Con la rienda bien corta y derechitos marcharon los dos congresos que estuvieron bajo el control de Moreno Valle y en parte del último tramo que cubre ahora Antonio Gali. El Congreso fue sumiso, tanto que el único gobernador del país que pudo dejar nombrado un fiscal a modo desde 2016 hasta el año 2023, fue Moreno Valle.

Desde Casa Puebla, como siempre, siguieron bajando las Iniciativas de ley, los presupuestos anuales, los nombramientos de jueces, las aprobaciones de cuentas públicas de los ayuntamientos, los nombramientos de consejeros electorales, contralores, institutos de transparencia, los fideicomisos, las expropiaciones y todas las decisiones claves para el estado. El trabajo de la mayoría de los legisladores no justificaba que tuvieran equipos de asesores. Un grupito manejaba todo el tinglado y los demás se dedicaban a aprobar o a enojarse ante la impotencia del mayoriteo que se ejercía sobre los pocos opositores. - Dice un dicho que el que no abusa del poder, se debilita. Yo más bien creo que el que no usa el poder que le corresponde ejercer, termina devorado por quien se roba sus espacios. Ese era el papel de los diputados: obedecer.



En junio, las encuestas sobre la elección de Puebla mostraban un empate técnico entre la coalición de Morena, encabezado por Luis Miguel Barbosa, PT y PES y el Frente local, encabezado por Martha Erika Alonso, coalición a la que se sumaron partidos chiquitos locales y una parte del Panal de manera fáctica. Ganara quien ganara todo parecería indicar que el congreso podría quedar sin mayoría para el próximo gobernador o gobernadora. Sin embargo, ante la fama del grupo de Moreno Valle de invencible rival en las canchas electorales, nadie se imaginaba que perdería el control del congreso de manera avasalladora.



En lo local, fueron poderes muy parejos los que se enfrentaron en esta elección, pero el factor de arrastre de Andrés Manuel inclinó la balanza de la que pudo surgir un congreso no controlado por el panismo sino por la coalición de MORENA. Hay quien piensa que Moreno Valle tiene fichas en todos lados. De momento habrá que ver qué tan unida se mantiene la coalición ganadora y qué papel jugarán los diputados del PRI, que podrían ser diputados que jueguen un papel interesante en el congreso, aunque el riesgo y la tentación de volverse mercenarios estará ahí.

Foto / Agencia Enfoque

Por unos meses el congreso local será un contrapeso real y pesado para el gobernador Gali que se va en diciembre. Después habrá que ver si se ratifica a Martha Erika o se repite la elección mientras gobierna un interino que nombrará el actual congreso. A este escenario hay que sumar la figura del súper delegado que Andrés Manuel mandará a los estados como contrapeso a los gobernadores. El nuevo congreso tiene unos meses por delante para probar la libertad, ejercerla y acostumbrarse a ella, aunque sin duda será un pequeño círculo de Morena el que lleve la batuta desde la mesa directiva.

Por lo pronto hay dos temas que antes hubiera decidido el gobernador en turno: el diseño de la ley de Egresos de 2019 en función del Plan de Desarrollo Estatal y el organigrama del gobierno entrante; el otro será resolver el problema de la licencia del fiscal Víctor Carrancá y cómo le hará el anterior gobierno para conservar en su poder la ficha del fiscal. Y aquí surgen muchas preguntas: ¿Tony Gali diseñará el gasto del año que viene? ¿Le preguntarán los morenistas a Barbosa cuál sería su plan de gobierno y en base a eso se etiquetarán el presupuesto? ¿Cuál presupuesto, si ahora una parte lo controlará la federación? ¿Martha Erika Alonso puede sentarse con los diputados dominantes que no la reconocen como gobernadora electa para plantear cuáles serían sus prioridades? ¿Con el futuro súper delegado? ¿Con quién?

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Sería muy sano vivir lo que es un congreso independiente obligado a un intenso cabildeo para llegar a acuerdos

Por una serie de casualidades y circunstancias se ha abierto un nicho de oportunidad para que exista un congreso autónomo, con la capacidad de ser el contrapeso que todo gobernante necesita para no convertirse en déspota. Ojalá que no acabe bajo el control de dos o tres líderes que acaparen el poder perdido de los gobernadores y que someta y manipule al resto de los diputados. Ojalá florecieran muchos liderazgos.

Si, ya sé, sueña, cuando triste estés.

Por lo pronto, miremos con ojos atentos y sorprendidos el inminente desconcierto de una orquesta que de momento no tiene director. Rara cosa ¿No?

Límites. Una palabra prendida en la libreta del reportero y que encuentro perdida. ¿En cuántas aristas de nuestra construcción social se han perdido los límites?



El respeto por la vida. La acumulación de dinero. La concentración de poder. Asesinatos, dinero, poder. Sicarios, potentados, autócratas.

Pensar en ello desde el funeral de Apolonio Casimiro Abundio, un agricultor asesinado a balazos en la región de Acatzingo. Pensar desde su muerte en la compasión, la ética, la justicia.



Ya no caben los muertos en el panteón de San Miguel Xaltepec.

Un asesinato más en en ese territorio al que se le vino como un rayo la violencia de la mano de las bandas huachicoleras, un rayo en el arranque de esta tormenta que se lleva día a día la vida en México.



Apolonio Casimiro Abundio, un hombre de campo, reconocido en su comunidad, es asaltado y asesinado a balazos. Su cuerpo lo encontraron en el camino que va de Acatzingo a Nopalucan, justo el territorio en el que una banda de secuestradores y asaltantes tiene como cabecilla al comandante de la policía municipal. Justo el territorio donde el viernes asesinan de veinte balazos al alcalde electo de Nopalucan.

Apolonio había salido de alguna sucursal bancaria. Difícil no pensar en la cadena de colusiones que terminan en la muerte de un hombre de campo.

Mirar a la muerte fuera de la nota policiaca que cierra con "el cadáver ingresó a la morgue de Tepeaca para su necropsia de rigor." El cadáver de Apolonio revela los miles y miles de funerales que como el suyo se han sucedido y aprietan de féretros los panteones.

Mariachi y sinsentido, coraje inabarcable, dolor sin freno La pena de una familia del campo en Puebla.

Eso es México esta tarde de cielo gris y tormenta a punto que se abate sobre mi pensamiento.

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