Poder y Política

¿A qué se parece una elección de Estado como la que culminó ayer con el conteo rápido que leyó el presidente del organismo electoral en Toluca?

Tal vez al asalto este mediodía en una callejuela de la periferia del cerro de La Paz en la ciudad de Puebla. Organización, destreza, certidumbre, equipo, adrenalina, impunidad. Todo lleva al éxito del hampa. Y ni siquiera puede faltar una cámara que todo lo grava.

La vida es rutina. Los años pasan, los tiempos cambian, decimos, pero seguimos siendo los mismos. Nada más que todo queda grabado.



La grabación la publica e-consulta. Mediodía del lunes 5 de junio en las calles 15 Poniente y Teziutlán Sur, en la colonia Belisario Domínguez en la ciudad de Puebla. La escena ofrece los elementos indispensables para entender ell comportamiento de un asaltante –o por qué el aparato de poder que todavía conocemos como PRI sigue trepado en zancos, diría Chava Flores--: la destreza de la organización, la facilidad del robo, la impunidad que le sigue, la adrenalina que le corre en la sangre, la sensación de éxito que acompaña la huida. Todos los elementos que encuentro desde siempre en las elecciones mexicanas. Igual entonces cuando hasta 1994 era la Secretaría de Gobernación la responsable de organizar el proceso y contar los votos; igual hoy que tras veinte años de construcción de IFES e INES aquí estamos, con la sensación del asalto en despoblado.

Una jeep negra, una Reanault y una motocicleta siguen a un Matiz blanco por una calle estrecha. Es una banda informada: las víctimas acaban de sacar 254 mil pesos de un Bancomer y están a punto de llegar a sus oficinas. Dos hampones bajan en una bocacalle y corren hacia los del auto blanco. Los sorprenden. Los amagan. La moto con un tercer malandrín aparece justo para recoger a los dos primeros. Escapan.

“Ya ves qué fácil estuvo, ñero”, se dirán entre ellos.

La cámara capta la placa de la Jeep negra: NEA-88-48.

Lo que sigue es rutina: la movilización policiaca. Tal vez el helicóptero y su ruido. Sirenas, uii, uii, uii…También en la prensa hoy lunes tras los resultados del PREP en Toluca. Uii, uii, uii…



Vida y milagros

(La fotografía de portadilla, tomada en el 2015 en el ártico, es de la fotógrafa especializada Kerstin Langenberger, y se viralizó en el año 2015.)



Esta ha sido una semana trepidante para el mundo y también para México en donde no sé cómo amanecerán hoy los humores políticos después de las elecciones de ayer. Creo que todos acabamos hartos de todo después de estas elecciones de tan bajo nivel. Aburridos. Hastiados, de malas. Qué horribles procesos electorales. Y en el mundo Trump cada vez más majadero, impertinente y tonto. Por eso me gustaron tanto los tres videos que llegaron a mi chat la semana pasada con tres pequeños discursos llenos de inteligencia y sin discordia. Les comparto el contenido:

Un diputado Español, Esteban González Pons, dirigiéndose al Parlamento Europeo:

“Muchas gracias Señor Presidente,

Europa limita hoy al norte con el populismo, al sur con los refugiados ahogados en el mar. Al este con los tanque de Putin, al oeste con el muro de Trump; en el pasado, con la guerra, en el futuro con el Brexit. Europa está hoy más sola que nunca, pero los ciudadanos no lo saben; Europa sin embargo es la mejor solución y nosotros no sabemos explicárselos a los ciudadanos. La globalización nos enseña que Europa es hoy inevitable, la única alternativa, pero el Brexit nos enseña también que Europa es reversible, que se puede caminar hacia atrás en la historia, aunque fuera de Europa hace mucho frío. El Brexit es la decisión más egoísta que se ha tomado desde que Winston Churchill salvó a Europa con sangre, sudor y lágrimas de los ingleses.



Decir Brexit es la forma más insolidaria que hay de decir adiós. Europa no es un mercado, es la voluntad de vivir juntos. Dejar Europa no es dejar un mercado, es dejar los sueños compartidos. Se puede tener un mercado común, pero si no tenemos sueños comunes, no tenemos nada. Europa es la paz que vino después del desastre de la guerra. Europa es el perdón entre franceses y alemanes, Europa es la vuelta a la libertad de Grecia, España y Portugal. Europa es la caída del muro de Berlín, el final del comunismo, es el estado del bienestar, es la democracia, es los derechos fundamentales. ¿Podemos vivir sin todo eso? ¿Podemos renunciar a todo eso? ¿Por un mercado vamos a dejar atrás todo eso? Yo espero que en la próxima Cumbre de Roma hablemos menos de lo que Europa nos debe y más de lo que nosotros le debemos después de lo que nos ha dado. La Unión Europea es la única primavera que nuestro continente ha vivido en toda su historia. Yo soy de los que el día que la primera ministra May anuncie el Brexit, empezará a soñar con la mañana en la que los ingleses vuelvan a casa”

Mensaje del Presidente de Francia Emmanuele Macron dirigido desde el Eliseo y subido a tuiter después del anuncio de Trump de abandonar el Acuerdo de París de 2015 sobre cambio climático:

“En el clima no existe un plan B porque no hay un planeta B. Se trata de un error tanto para él como para nuestro planeta. Ofrezco refugio a todos los científicos estadounidenses, ingenieros y ciudadanos que se sintieron decepcionados por el anuncio de Trump. Van a encontrar en Francia una segunda patria. Me dirijo a ellos. Vengan con nosotros para trabajar conjuntamente en soluciones para nuestro clima. Reafirmo el compromiso de Francia con el acuerdo. Donde quiera que vivamos, quien quiera que seamos, todos compartimos la misma responsabilidad de hacer nuestro planeta grande otra vez.”



Y ahora el comentario en las redes de Arnold Schwarzenegger, ex gobernador de California, después del anuncio de Trump de abandonar el Acuerdo de París:

Mi mensaje para usted Señor Presidente:

Un solo hombre no puede destruir nuestro progreso ni puede parar nuestra revolución de energías limpias. Un solo hombre no puede llevarnos hacia atrás en el tiempo; como hombre público y como presidente su principal responsabilidad es proteger a nuestra gente. Doscientas mil personas mueren al año como consecuencia de la contaminación del aire. La mitad de los ríos y lagos de nuestro país están severamente contaminados con graves consecuencias para la salud. No nos vamos a sentar a ver que eso siga. No escoja el pasado, escoja el futuro. Los grandes líderes no caminan hacia el pasado, retan y enfrentan el futuro con nuevas soluciones sin ir hacia atrás. La gente, los líderes, los gobiernos locales, no lo permitirán y llenarán el vacío que usted está creando. Como todos los grandes movimientos de la historia nuestro futuro limpio saldrá desde las bases y no desde Washington. El 70% de la contaminación puede ser controlada desde los gobiernos estatales y comunidades locales. Cuando fui gobernador de California, Washington fue incapaz de liderar este movimiento. Por eso pasé las leyes ambientales más enérgicas del país en California y nuestra economía hoy florece. Somos el estado que más crece y también el que más protege el ambiente. Tenemos el agua y el aire más limpios del país y al mismo tiempo somos el estado número uno en crear empleos. Proteger el ambiente no destruye la economía, la fortalece. Las buenas prácticas ambientales impulsan la economía y la protegen."

Tres discursos cortos y concisos. Cuestionan con respeto y proponen con inteligencia. Ninguno ofende. Los tres concilian. Me fascina el diputado español.

Ese debe de ser el tono de los buenos líderes. Sin gritos, sin sombrerazos, sencillos, propositivos, contundentes.

Los partidos han transitado por la democracia pero la democracia no ha transitado por los partidos, dice con precisión admirable Liébano Saénz, colega de estas páginas.

Podríamos añadir que tenemos una democracia sin demócratas, sin políticos dispuestos a jugar con apego a las reglas, a reconocer públicamente las victorias de sus adversarios, y sus propias derrotas.



Nuestra democracia ha engendrado una familia de políticos y de gobiernos que, en el fondo, no están dispuestos a perder una elección sólo porque la gente vote por otros.

Se empeñan entonces, por todos los medios, legales e ilegales, en modelar el voto, inducirlo, coaccionarlo, impedirlo y, al final, desconocerlo.



Es potente y antigua la costumbre mexicana de no ceñirse a la ley, de no resignarse y someterse a ella, sino darle la vuelta, burlarla, leerla y aplicarla torcidamente en favor propio.

Esta costumbre se ejerce en prueba de viveza, de astucia y aún de sabiduría, a menudo con una sonrisa o con una risotada. Es la costumbre que explica la mayor parte de nuestros males públicos: burlar la ley en vez de cumplirla.



En el caso de la democracia, esta costumbre ha convertido en una feria de abusos, simulaciones e ilegalidades lo que se pensó como un proceso transparente y equitativa.

El veredicto práctico es terrible: quien pretenda competir en esta democracia ciñéndose a los recursos y las conductas que le permite la ley, se ahogará con facilidad en el mar de ventajas ilegales, dinero negro y conductas torcidas que se practican rutinariamente en ella.

Creo que en el México de hoy es imposible ganar unas elecciones de importancia sin violar las leyes electorales. Y que no hay un político triunfador en altos cargos de elección popular, en cuya victoria no haya estado presente al menos el delito del financiamiento ilegal.

El corolario es terrible también: si quieres ganar elecciones en México, tienes que hacer trampa. En esto, como en todo, hay grados, pero son todos grados de ilegalidad.

Es así como llegamos a las elecciones de ayer domingo en los estados de México, Coahuila y Nayarit. Espero, querido lector, que hayan ganado tus candidatos. Lamento desde ahora lo que tuvieron que hacer para ganar.

Mundo Nuestro. Este texto, que tomamos de la revista Proceso, firmado en Río Doce por Javier Valdez Cárdenas, fue escrito por Ignacio Bojórquez, director de ese semanario de Culiacán. Lo reproducimos aquí sin otro ánimo que el de la solidaridad cor el equipo de periodistas que acompañó el trabajo profesional del cronista asesinado el lunes 15 de mayo por la mañana. Ellos han decidido seguir adelante.

CULIACÁN, Sin. (Proceso).- Fui el primero que vio a Javier tirado boca abajo sobre el pavimento. Una siniestra casualidad. Iba en mi auto hacia la oficina y de lejos me pareció que habían atropellado a alguien. Más de cerca me llamaron la atención el sombrero ligeramente caído de su cabeza y los zapatos de minero. Me detuve y sin salir del auto pregunté, tratando de engañarme, qué había pasado, si habían atropellado a alguien. “No, lo mataron, le quitaron el carro”, escuché. Me bajé y di un rodeo al cuerpo inerte para verle el rostro.

Fue un golpe brutal. Y no por las reacciones nacionales y mundiales contra el crimen que inundaron los medios electrónicos y las redes sociales en minutos, sino en sí mismo, por lo que Javier Valdez Cárdenas representaba y representa para Ríodoce, para la gente que aquí labora, para sus lectores, para el periodismo, para la sociedad mexicana, ya no digamos para sus amigos y su familia.



Arrancamos en medio del acoso de un gobierno infecto como lo fue el de Juan Millán Lizárraga, que nos tendió un cerco para “matarnos de hambre”, pero sobrevivimos. Poco a poco, a fuerza de un periodismo crítico, fuerte en sus señalamientos, de fondo en la investigación y hasta temerario en asuntos del narcotráfico, Ríodoce se fue posicionando como una lectura imprescindible en Sinaloa.

Llegó como un tsunami el tema de los cárteles de la droga a las redacciones a partir de 2005 –con el surgimiento explosivo de Los Zetas y sus guerras por conquistar territorios– y Ríodoce se planteó cómo cubrirlo para proteger nuestra integridad. Así navegamos todos estos años, sobrevivimos a la guerra despiadada de los Beltrán Leyva-Carrillo-Zetas contra el Cártel de Sinaloa y, a lo sumo, en 2009, alguien arrojó una granada en la parte baja de nuestras oficinas que no pasó a mayores.

En todos estos años Javier Valdez fue una pieza fundamental. No somos empresarios y sólo hicimos la empresa que ocupábamos para mantener este pequeño barco viento en popa. Pero no más. Lo dijimos una y otra vez: no hicimos este periódico para hacernos ricos, así es que el poco dinero que entre lo invertiremos para mantener un buen equipo de trabajo y garantizar ciertos niveles de calidad. Las penurias económicas nos agobiaban pero nunca dejamos de pagar una quincena. De pronto caía agua al río y festejábamos como niños, pero en las semanas siguientes de nuevo a la realidad. Nunca, jamás, por esta razón, alguien pensó bajarse del barco.

Tampoco por miedo a la violencia. El momento más tenso lo vivimos en la guerra que explotó en 2008 al interior del Cártel de Sinaloa y nadie reculó. Bajo el gobierno de Mario López Valdez, cuyas corporaciones policiacas fueron entregadas cínicamente a Ismael Zambada y a Joaquín Guzmán, tampoco. Sabíamos los peligros que se cernían sobre nosotros, pues en agosto de 2011, primer año del “gobierno del cambio”, fue asesinado el periodista Humberto Millán. Pero seguimos adelante.

Fue hasta que reaprehendieron al Chapo Guzmán en Los Mochis, en enero de 2016, que las disputas entre sus hijos y Dámaso López Núñez por el control de la organización trajeron como consecuencia una nueva etapa de violencia en Sinaloa. Pequeños enfrentamientos, ejecutados por acá y por allá, reuniones de conciliación convocadas por el Mayo Zambada. Esto en 2016. Hasta que ocurrieron las incursiones de gente armada a Villa Juárez, Navolato, en febrero de 2017 y a las cuales les siguió una guerra mediática. Los hijos del Chapo enviaron una carta a Ciro Gómez Leyva y por esos mismos días Dámaso López Núñez busca espacio en dos impresos de Sinaloa: Ríodoce y La Pared, a quienes concedió entrevista vía mensajes telefónicos, donde se deslinda del ataque que los Chapitos le atribuyeron. La entrevista la hizo Javier, pues a él lo habían buscado.



Los hijos del Chapo se enteraron que habíamos entrevistado a Dámaso y presionaron a Javier para que el trabajo no se publicara. Pero les negamos la petición. Luego le hablaron porque querían comprar toda la edición, pero tampoco se les concedió. Y entonces optaron por seguir –en Culiacán y Mazatlán– al personal que entrega los ejemplares en las tiendas y en cuanto los dejaban contra recibo, ellos los compraban. Eso fue el 19 de febrero. No usaron la violencia, pero sí la intimidación.

Fue a partir de estos hechos que sentimos inseguridad, sobre todo por Javier. Ya de por sí la emboscada del 30 de septiembre, donde murieron cinco militares, había enrarecido el ambiente. Acordamos que debería irse un tiempo de la ciudad. Él mismo planteó el asunto con organismos internacionales que le propusieron enviarlo un tiempo fuera del país, pero le costaba trabajo separarse de la familia. Ríodoce tenía pendientes reportajes en otras entidades y le propusimos que fuera él a reportearlos para que descansara de esta ciudad de mierda. Pero la falta de recursos y la desidia nos ganaron. La Jornada, luego del asesinato de Miroslava Breach en Chihuahua, le propuso algo semejante pero tampoco se concretó. Con los días, las cosas parecían haberse calmado. La detención de Dámaso López Núñez cargaría los dados hacia un lado y era de sentido común esperar una pax narca. Lo comentamos el mismo lunes 15 por la mañana, antes de que lo mataran. Pero estábamos equivocados.

Como nos equivocamos también al entrevistar a Dámaso, porque de esa forma nos metimos a una guerra mediática que no era nuestra, provocando el disgusto –sin que fuera nuestra intención– de la otra parte. Por eso el decomiso de los ejemplares del domingo 19.



Bola y cadena

El miércoles 17 nos reunimos en Ríodoce para planear, en medio del llanto y la pesadumbre, la próxima edición. Creía conocer a todo el equipo, uno por uno de los reporteros, el personal administrativo, los encargados de la web y redes sociales. Pero no. Son todos y cada uno mucho más grandes y fuertes de lo que yo pensaba. La flaqueza sólo se reflejaba en lágrimas por el dolor del compañero que habían asesinado, pero nunca por el compromiso que teníamos enfrente. Nadie preguntó si seguíamos o no. Todos lo dimos por hecho.

*De la columna “Altares”, de Ismael Bojórquez. Como un homenaje a su cofundador, Ríodoce decidió firmar con el nombre de su compañero asesinado los trabajos que se publican en la edición del domingo 21.

Mundo Nuestro. El mitin fue el sábado 20 en la Puerta del Sol. Pablo Iglesias y un discurso estremecedor que trae desde España la proyección de otra política posible, la que busca el movimiento Podemos. En el horizonte nuestro el 2018 y su muy previsible campaña electoral en la que difícilmente se discutirán los proyectos nacionales, prevalecerán las manos negras de los grupos de poder y quien gane lo hará en medio de una rebatinga de los partidos que han malabaratado la política. El país se nos presentará en blanco y negro, y será más del nefasto proceso que nos distingue.

Le invitamos a mirar y escuchar este video. Cada quien se verá retratado en alguno de los muchos espejos que contiene la realidad de España para México.



Vida y milagros

2018: a elecciones sin Tarjeta Roja

Antes los ojos de todo el país aún se hacen múltiples trampas en las elecciones estatales y federales. Casi todos los candidatos intentan hacer trampas según sus posibilidades. Los candidatos calculan las violaciones al código electoral y miden bien el costo beneficio de sus tropelías. Hacen actos anticipados de campaña y gastan más de lo permitido aún antes de que arranquen las contiendas, ofendiendo la inteligencia del electorado y de las mismas autoridades del INE. Si así le hacen antes de empezar, ya en la contienda le dan la vuelta a la ley para ganar la elección superando con creces los topes del gasto permitido de acuerdo a cada cargo. En un país en el que los partidos tienen un enorme subsidio con dinero público y las pautas de radio y televisión son gratuitas para garantizar la equidad, las trampas deberían ser imperdonables y generar consecuencias para los probados tramposos. Las elecciones aún se ganan con dinero negro y trampas porque las malas conductas premian y casi nunca tienen consecuencias. Se dice que en la vida las travesuras cuestan. En las elecciones mexicanas las travesuras pagan.



En el año 2000 el árbitro de la contienda electoral fue el Consejo General del IFE presidido por José Woldenberg; ese consejo tuvo la enorme fortaleza de ser percibido como imparcial y confiable. Esa confianza permeó a los consejos estatales y distritales del país y los resultados de la elección fueron aceptados sin mayor resistencia por el PRI, el gran perdedor de esa elección. El PAN de Fox ganó por un buen porcentaje, pero hay que reconocer que el PRI fue un buen perdedor y que el arbitraje funcionó.

Hoy no son esas las condiciones con las que entraremos a la contienda del 2018, la primera elección presidencial en que el árbitro será uno y nacional, el INE, aunque en muchos consejos locales aún se sienta el peso y la mano de los gobernadores y en la elección del actual consejo general se dejó sentir la manota de los partidos y sus cuotas. La elección será inmensa y compleja pues no solo será para elegir presidente de la república, sino además la renovación del Congreso de la Unión, y en lo local, 9 gobernadores, congresos locales y cientos de presidentes municipales.



No recuerdo un ambiente electoral tan tóxico como el que estamos viviendo actualmente. Es un ambiente de auténtica guerra, y para desgracia de todos, el árbitro no solamente no tiene la fortaleza que se requiere, sino tampoco las reglas y elementos para poner orden en una cancha en el que el juego sucio prevalecerá por sobre todo lo demás. Ya lo estamos viendo en el estado de México. Me parece el colmo de la irresponsabilidad de todos los partidos y de los diputados federales el no haber hecho un esfuerzo para hacer las reformas mínimas para que esta elección por venir no se vuelva vitriólica. Es muy probable que quien gane la presidencia no tendrá ni siquiera una minoría fuerte en el Congreso para que lo apoye. Con las actuales reglas del juego el presidente será muy probablemente tan débil como lo fue Zedillo en la segunda mitad de su sexenio, y desde entonces a la fecha, Fox, Calderón y Peña Nieto.

La posibilidad de legislar una segunda vuelta entre los dos finalistas de 2018 que pudiera permitir formar gobiernos que incluyeran a las segundas y terceras fuerzas con una agenda consensuada es ya prácticamente imposible, a menos que sucediera un milagro de cordura dentro de los partido y sus líderes, incluyendo a MORENA. El tiempo para un periodo extraordinario de sesiones está por agotarse. No se les pegó la gana a los partidos darnos con calma esa reforma que hubiera sido indispensable no solo para la futura gobernabilidad del país, sino para su necesaria concordia.



Si aún hay quienes se apuesten por una mínima reforma electoral y si por falta de acuerdos ya no pueden incluir la segunda vuelta, por lo menos que incluyan la tarjeta roja para aquellos candidatos o partidos que violen el código electoral antes y durante la campaña. ¿Cómo sería un partido de futbol sin las tarjetas rojas? ¿Cómo una competencia olímpica sin la posibilidad de que un atleta pueda quedar descalificados antes faltas imperdonables? Un partido de futbol sin tarjetas sería como una elección a la mexicana: patea, roba, trampea, promuévete antes de tiempo, toma esteroides para inflar tu imagen, total, dinero como arroz para pagar las multas, que al fin y al cabo el dinero es de los contribuyentes, y si ganas, ya habrá oportunidad de recuperar los gastos excesivos desde el cargo. Un círculo vicioso perfecto.

Cuando un candidato haga trampas probadas durante la elección, viole el código electoral por más absurdo que le parezca, supere los topes de gastos, condicione programas, compre el voto, o no pueda probar la legal procedencia del dinero de su campaña, el castigo debe de ser que se le expulse de la contienda. Fuera, tarjeta roja. Si se le prueban trampas después de haber conseguido la constancia de ganador, que se le quite el cargo y se le prohíba de por vida volver a participar en una elección. En Colima el año antepasado se repitió la elección a gobernador entre dos tramposos que se acusaron de todo. ¡Y los dos tramposos volvieron a competir! Uno ganó y el otro se regresó a su cargo en el senado. ¡Literal! Se repite la elección con cargo al erario y los tramposos no sufren consecuencia alguna. Si una elección se repite por hacer trampas, el culpable no debe competir de nuevo. Mientras el castigo no sea ese, las trampas seguirán, porque las trampas premian y una vez en el cargo, el dinero para pagar las multas saldrá del ejercicio perverso de un cargo mal habido.

¿Qué partido puede oponerse a eso sin evidenciar que le apuestan a las trampas? Seguramente este año ya no veremos reforma electoral alguna, ni siquiera esta indispensable tarjeta roja que de manera contundente e inmediata castigue y saque de la contienda a los que le apuestan a pasarse de listos.

La relación entre medio y poder se pervierte, no puede ser de otra manera, cuando media el dinero a través de la relación comercial entre estos dos actores, incluso cuando es transparente, que es la excepción.


No puede haber una relación sana, siempre tiene que ser perversa, cuando uno cobra y el otro paga la cobertura noticiosa que se disfraza a través de la venta-compra de publicidad. En el actual mercado de los medios se vende y se compra todo a nivel nacional, pero sobre todo en los estados. Se pueden vender-comprar las primeras páginas de los periódicos y también los minutos estelares de la radio y la televisión.

Algunos gobiernos, empieza a ser común, en acuerdo con los medios, dan contratos a estos en otra actividad empresarial (constructoras, venta de productos ...), para esconder cuánto es lo que se gasta en publicidad.

La perversidad de la relación crece y no parece tener límites. El periodismo deja de ser tal, para convertirse en propaganda diseñada por el gobierno y ejecutada por los medios, algunos de manera más burda que otros. En el país, solo existe una forma de romper radicalmente esta lógica perversa. Y es que por ley se prohíba que los tres órdenes de gobierno se puedan anunciar y por lo mismo comprar publicidad.

En las democracias más avanzadas existe esta prohibición. El dinero público no es para que el político o el funcionario se promueva y tampoco para que anuncie las obras de su gobierno sino para que se invierta en las obras y en los servicios que está obligado a prestar.

La prohibición de que los gobiernos compren publicidad y los medios la vendan obliga a los dos a una nueva relación. El gobierno tiene que mejorar de manera radical su comunicación y los medios elevar la calidad de su trabajo, para realmente hacer periodismo.

En el país urge que un grupo de legisladores progresistas y con visión de futuro, pueden ser de derecha e izquierda, aprueben una propuesta de ley que prohíba la compra de publicidad oficial.

El día que pase vamos a ganar todos. La ciudadanía, porque las inmensas cantidades que hoy se destinen a los medios se van a invertir en carreteras, escuelas, hospitales y porque va a disponer de mejor información. El gobierno porque no va estar sujeto a la presión de los medios y va a poder canalizar más recursos a la obra pública. Los medios que desaparecen son los que sólo se sostienen a expensas del gobierno y van a verse obligados a hacer un mejor periodismo.

En 1915, José Dutriz, fundador de la Prensa Gráfica, un diario de El Salvador, que se sigue publicando, escribió: “La principal misión del periodista es decir al pueblo la verdad, y su más imperiosa necesidad es lograr ser independiente. El propietario de un periódico que necesita para sostenerlo de las subvenciones gubernativas o de ayuda de partidos políticos, ha fracasado en su alta misión defender lealmente a los intereses de la comunidad”.

No sé si hoy este periódico, que es muy conservador, reciba o no dinero del gobierno o de alguno de los dos grandes partidos que hay. Coincido con la posición de su fundador. Si para financiar a un medio interviene el dinero del gobierno o un partido político necesariamente se establece una relación perversa entre el poder y los medios.

Es ya histórica aquella frase del presidente José López Portillo (1976-1982): “No pago para que me peguen”. Los políticos pagan a los medios, para que los traten bien. Los medios cobran a los políticos para garantizar ese tratamiento. Siempre habrá excepciones que confirman la regla. En todo caso son contadas.

El periodismo que se hace en México, a nivel nacional y en los estados, en muy buena medida está condicionado por esta relación. Sin nuevos términos de la relación medios y poder, la democracia siempre estará en deuda.

El trabajo periodístico de Javier Valdez Cárdenas (1967-2017) se distinguió por ser una bitácora precisa de la violencia sinaloense. Alimentó su famosa columna “Malayerba”—publicada en el semanario Ríodoce— con historias de niños fascinados por las armas, madres tratando de alejar a sus hijos del narcotráfico, jóvenes con los bolsillos abultados de dólares, jovencitas “emperifolladas” en busca de un narco, asesinatos que no llegan a las páginas de los diarios. El libro Malayerba. La vida bajo el narco (selección de Antonio Ramos Revillas, Jus, 2016) se alimenta de estas y otras historias rescatadas por Valdez. Presentamos algunos fragmentos de las crónicas incluidas en ese libro. (Revista Nexos)



Sinaloa: territorio de balas

malayerba



Armas de juguete

Pedro y Julio juegan a los balazos. Él dice que trae un cuerno. Su amigo y compañero del salón prefiere las uzi. Ra-ta-ta-ta-ta-ta, grita uno. Ta-ca-ta-ca-ta-ca, le contesta el otro.



Andan de chile bola a la hora del recreo. Inseparables, los une el tercero de primaria y su afición, casi obsesiva, por las camionetas jámer, las chévrolet y las lobo. También les atraen los yips del ejército, artillados; aviones y helicópteros de combate.

Sus armas no son palos ni tablas, ni trozos de muebles de madera torpemente clavados, asemejando un rifle o una pistola. Son muy parecidas a las de verdad: cromadas y negras, con los movimientos y sonidos de cuando se corta cartucho, con cargador que entra y sale y balas de plástico.

[…]

[Julio] quiere cargar los chalecos antibalas y ver si es cierto que pesan kilos. Ponerse detrás de una mira telescópica y clavar el ojo en el punto donde se cruzan las rayas de la mirilla.

Y a eso juega con su amigo: a la guerra, a los balazos, a las camionetonas y los rifles de alto poder. Nadie gana, sólo ellos dos. No hay perdedores ni muertos ni saldos rojos. En esas mentiras chiquitas e inocentes, apantalladas con tanta muerte, no existen los justes de cuentas.

[…]

¿Y tu papá?, pregunta Julio, ¿por qué no viene nunca? ¿Por qué ni viene por ti?

No puede.

Por qué.

Porque está muerto: le pegaron cuando iba manejando el carro.

Por qué.

No sé. Dos balazos aquí atrás, le dice, lustrando sus ojos y apuntando sus deditos en la parte trasera de la cabeza.

Con pistolas de verdad, balas de verdad. Qué gacho. Ni modo, vamos a jugar, pues.

***

Cibernauta

Era una chole con las computadoras: cuestión de que tuviera una enfrente y l devoraba como su platillo favorito, postre y coyotito. El Jáquer, le decían, por sus constantes hazañas como cibernauta.

[…]

Era un briago de las computadoras. Pero también un haragán sin causa, un merolico de sus fechorías y travesuras cometidas frente a los teclados y las pantallas.

Esa vez halló una conversación en un salón de chat. Entró y participó con un seudónimo. Pero él no debía estar ahí. Los participantes eran narcos y sabían de las movidas de mercancía, los casos recientes de ajustes de cuentas: todo sobre los sótanos de la droga.

No le preocupó participar. Tampoco lo pelaron. Dieron datos, nombres. Su valemadrismo y esa soberbia que da el conocimiento lo mantuvieron en ese lugar durante varios minutos.

[…]

Se lo dijo a los vecinos con los que compartía esa sed atroz por las computadoras que nunca saciaba. Hizo lo mismo con los compañeros de escuela. Sus amigos recibieron también su reporte. Parientes, conocidos, desconocidos.

[…]

Cuando llegaron a su casa ya estaba sentenciado. Lo sacaron a empujones y patadas. Le preguntaban sin parar qué tanto sabía y qué tanto de eso había divulgado por toda la ciudad.

Les dijo todo y más. Las preguntas pararon, pero no los golpes ni las patadas. Siguieron como si estuvieran entrenando. Ya había fracturas y cortadas. Los hilillos de sangre se volvieron mapas, océanos, en su cara.

[…]

Los paró su ángel de la guarda. La abuelita soltó gritos y llanto cuando lo vio ahí, derruido, en los linderos de la muerte. Abrazó con fuerza la pierna del que empuñaba el arma. Le imploró sin muchas palabras: no lo mate, por favor, por su mamacita.

Le dijo que era su niño. Lo único que tenía. No lo volverá a hacer. Perdónelo por favor, le gritó, abriendo sus brazos y entendiéndolos en oración.

El matón agarró l pistola. Hizo un clic y la guardó. Ella se agachó a arroparlo con su cuerpo. Y cuando levantó la mirada ya no estaban ahí. El Jáquer sí, pero muerto en vida.

***

Alcalde

El alcalde les hablaba al chile: aquí, mientras yo esté al frente del gobierno nadie los va a molestar ni van a tener problemas.

Y todos contentos, los narcos más que nadie.

Era su discurso para quienes vivían en la parte alta de la serranía. A ellos, durante sus giras, los surtía de todo. Pasaba y le echaban grito; pasaba con su comitiva o solo, durante las visitas a los pueblos, y de todo le pedían.

Allá, lejos de la cabecera municipal y del empedrado, no le decían alcalde ni presidente municipal ni licenciado: para ellos era Toño. Toño para acá y para allá. ¡Ei, Toño! Le gritaban desde los patios, el plantío, los montes y los zaguanes de las casas.

[…]

Bajaba de las montañas con los encargos memorizados. De subida repartía las cajas, bolsas, costales y paquetes. Los costales de semilla son para don Chuy; las dos cajas de cartuchos de nueve milímetros, para Juan; doña Petra me pidió mangueras.

[…]

Eso le permitía tratar de igual a igual a quienes se dedicaban a sembrar mariguana y amapola. Y sabía que si les llevaba mangueras, fertilizantes, motobombas, iban a terminar en las parcelas intrincada de los cerros sembrados de enervantes.

[…]

Balas. Balas. Balas. Insumos para la siembra. Semilla mejorada. Y balas. Muchas balas. Decenas, cientos, miles, en los dos años que llevaba su administración al frente del gobierno municipal.

Muchísimas balas. Decenas. Casi cien, las que le pegaron a su camioneta, entre sembradíos, cerca de la ciudad. Y a él, según el forense, unas diez.

***

Noches y balas

Lo que pasa en Las Quintas se queda en Las Quintas, o sea que no se publica en los diarios.

Lo tiene claro y procura no espantarse, sino aceptarlo.

[…]

Duerme, se desconecta, se muere en medio de la penumbra y del alumbrado público que salpica sus paredes de cristal.

Pero su sueño es ahora intermitente. Chillan las llantas cuando tallan el pavimento y ella se despierta y vuelve a acomodarse bajo la sábana. Escucha el tracatraca de las metralletas cerca y a lo lejos. Se mueve de nuevo y acomoda su humanidad.

[…]

Todo se desbordó cundo escuchó a esas dos mujeres: no le bajaban de chingatumadre y puta. Escuchó primero ruido de frenadas, luego las bocinas de los carros, y después las mentadas.

Ahí, después de haber despertado, decidió levantarse y mirar por la ventana. Eran dos jóvenes, veinticinco años en promedio; estaban a un lado de sus carros, ambos con la puerta del lado del conductor abierta, gritándose.

[…]

No se daban y tampoco parecía que los proyectiles se acercaran a ellas o a los automóviles. Bang-bang. Y del otro lado: bang-bang-bang. Era como una danza, un baile por turnos.

[…]

Se aburrió. ¡Ba!, no pasa nada. Siguieron en ese ritual cómico fatal, pero ella se regresó a la cama: espero que recojan sus cuerpos antes de que me levante.

Despertó a las seis de la mañana y buscó afanosa el periódico en la cochera. Buscó y buscó: ninguna mención al hecho.

[…]

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