Poder y Política

Día con día

Al empezar el segundo debate ayer entre Hillary y Trump, los dados parecían echados. Clinton amaneció el domingo con una ventaja de 4.6 en el voto popular y de 260 contra 165 votos del colegio electoral, a sólo 10 de los 270 requeridos para ganar la presidencia de Estados Unidos.

El escándalo por propia boca había caído como un vómito sobre Trump el viernes anterior, al divulgarse una grabación en la que se mostraba siempre dispuesto a besar y a encamar a quien fuera, y a tomar ventaja de su condición de celebridad con las mujeres y a meterles la mano y besarlas sin trámite.



Era claro que el campamento de Hillary había hecho bien su arqueología de las rutinas misóginas de Trump y de su correspondiente lengua fanfarrona.

Trump llegó al debate desnudado en su más inerme y procaz identidad, en condiciones realmente lamentables para que fuera creíble de su boca nada remotamente parecido a una idea creíble de gobierno para Estados Unidos.

Era como traer a hablar de los asuntos del gobierno a un pornonauta de la tercera edad. Bastaría empujarlo de nuevo hacia el comentario impenitente de sí mismo para dejarlo en el suelo por el resto de la contienda.

Pero no fue así. Trump encontró la manera de mantenerse a flote y a la ofensiva en un debate que terminó siendo una pelea callejera, en la que prometió que de ser presidente encarcelaría a su oponente. Ecos de su experiencia mexicana, donde suele prometerse lo mismo.

Salvo algún atisbo, no hubo en Hillary el tejido fino del debate pasado, la tela de araña construida en torno a los movimientos más bien lerdos de su oponente.



Por el contrario, fue desfondada varias veces en el ambiente verbal de una riña de callejón, que las cadenas estadounidenses bautizaron de inmediato como una pelea sucia, a puño limpio, plagada de insultos y descalificaciones, la peor opción para Hillary.

Las redes gringas acuñaron de inmediato el hashtag que titula esta columna #WalkingTrump: el Trump que camina como zombie, pero camina.

Trump puede estar muerto en vida pero no está muerto.




Vida y milagros
John F. Kennedy llegó al set de televisión en el que se transmitiría el debate entre él y Richard Nixon perfectamente arreglado, vestido con un traje obscuro, recién rasurado y con un peinado que lucía natural pero que no había dejado nada a la casualidad. Iba muy bien asesorado por los agudos publicistas emergentes que dominaban ya el novedoso lenguaje televisivo, por lo que sabían que en ese encuentro una buena imagen valdría mas que mil florituras verbales.
Nada volvería a ser igual después de aquel debate que se llevó a cabo en la tarde noche del 26 de septiembre de 1960. La barba de Nixon era tupida y había crecido durante el día. Como el hombre duro, necio y macho que era, se negó a ser maquillado pues le pareció un tema propio de mujeres y no de políticos recios como él.Llegó con un traje gris, que se perdió entre los grises de la televisión en blanco y negro y los grises de la pared del set, mientras que el traje oscuro de Kennedy resaltaba y le daba una imagen poderosa y atractiva. Ahí sí que carita mató a rollero. La imagen de Nixon, con el cutis sombreado por la barba crecida recordaba a la caricatura del villano Pedro el malo. Kennedy era un hombre que aparecía eternamente bronceado y fresco, en parte por los efectos secundarios que en él provocaba la enfermedad de Addison, una deficiencia en las glándulas suprarrenales que le da a la piel un tinte dorado. Como esa enfermedad se trata con cortisona, la cara de Kennedy lucía llena en un cuerpo esbelto; todo él proyectaba la imagen de salud y éxito que tanto gusta al público americano, aunque en realidad era un hombre seriamente enfermo. Bien asesorado ensayó sus gestos y movimientos para aprovechar y dominar las ventajas de la telegenia.
Nixon, un hombre sano que murió de edad avanzada, acababa de ser operado de la rodilla, así que el dolor lo hizo sudar y parecer cansado y enfermo, aunque estaba muchísimo más sano que Kennedy. En esa guerra de imágenes Nixon perdió la presidencia.
El primer debate entre Hillary Clinton y Trump tuvo una audiencia de cerca de 80 millones de personas. Por eso es muy interesante saber que hace 56 años, el de Kennedy-Nixon, el primer debate político televisado de la historia, tuvo una audiencia de 70 millones de personas, en una época en la que aún faltaba mucho para que en cada casa hubiera una televisión. Este dato de audiencia nos da una idea muy clara de la importancia que tuvo para la historia de Estados Unidos y del mundo la revolución de un debate cara a cara, en vivo y en directo.
Hoy el mundo vive una nueva revolución mediática tan grande como la que vivieron Nixon y Kennedy . Hay un cambio radical en la forma de hacer campaña y en la forma en que se comunican las propuestas e ideas o la absoluta falta de ellas. Los debates, aunque aún tienen su lugar, ya no se reducen a una cita acordada en un set de televisión. Aunque la forma de debatir es distinta en cada país, ya ni en México es posible controlar eso, aunque muchos políticos aún caen en la estúpida tentación de no asistir a ellos o de querer controlar los debates intentando imponer condiciones de cámara fija, con unas réplicas y contra réplicas ridículamente acotadas, donde por el tipo de tomas, los contendientes parecen estar solos dentro de una cabina como las que se usaban en los concursos de conocimientos . En debates importantes para elegir presidente o a un gobernador, las tomas solo se permiten de la manera acordada por el equipo que va dominando en la contienda, pretendiendo evitar así dar cualquier tipo de ventaja al adversario. Esa fea costumbre de proteger a los candidatos que van adelante espero que muy pronto desaparezca de nuestro país, si no por voluntad, sí por la presión social y mediática y por el riesgo de verse mal al mandar señales de cobardía, rigidez, falta de habilidad, y sobre todo, por el riesgo de proyectar una imagen anticuada como la que proyectó Nixon, quien no solo subestimó a su contrincante, sino a los nuevos parámetros impuestos por la tecnología. Él mismo reconocería después que dedicó muy poco tiempo a prepararse para el debate y que no hizo caso de sus asesores de imagen. ¡Igual que Trump! A favor de Nixon está decir que él nunca volvió a repetir el error de no escuchar a sus asesores durante una campaña. Trump dice que no los necesita.
Por lo pronto, en la contienda por la presidencia de Estados Unidos, las campañas y la guerras mediática se libran de tiempo completo y el pulso de los contendientes tiene que ser más frío que el de un francotirador. Los puntos se van sumando y restando en twiter, en facebook y en todo el enorme universo mediático de radio, tele y periodicos impresos y digitales. Lo que parecía ser una fortaleza de Trump, su larga trayectoria mediática, puede volverse en su contra por el absoluto abuso que está haciendo de los medios de comunicación. Su sobre exposición le está empezando a pasar la factura. El que mucho habla, mucho yerra. Interrumpir a Hillary y al moderador 57 veces durante el debate, dice más de él que lo que en sí quiso decir cuando interrumpió. Mandar un Twit a las tres de la mañana insultando a una ex Miss Universo no parece hablar a favor de la cordura y sensatez de una persona que pretende gobernar al país más poderoso del mundo. El desmayo de Hillary y su discreto y bajo perfil con respecto a los medios, supuestamente le costó perder ventaja contra Trump, pero la insensatez, la bravuconería y el espantoso copete de Trump que es lo más parecido a un algodón de azúcar amarillo pegado en la frente de un señor, espero que sean suficientes para hacerle perder la presidencia de Estados Unidos.
Datos curiosos del debate de hace 56 años: Quienes lo oyeron por radio dijeron que había ganado Nixon. A falta de medios modernos, Kennedy llevaba en tarjetas escritas con grandes letras azules las respuestas a probables preguntas. Nixon tenía más experiencia, pero Kennedy se preparó mejor. El debate duró solo una hora e incluyó turnos de presentación, preguntas de un panel de periodistas y una declaración final. El debate se centró en política doméstica y no en la internacional. Nixon era el favorito porque venía de ser Vice Presidente de Estados Unidos. Nixon era solo 4 años mayor que Kennedy pero su actitud y rigidez lo hacían parecer mucho mayor.
Si Kennedy no hubiera muerto asesinado tres años después, es muy probable que hubiera muerto muy pronto a causa de las complicaciones de la enfermedad de Adison, agravada por el estrés y las bombas de narcóticos y estimulantes para quitarle el dolor de espalda y mantenerlo despierto. Nixon fue presidente de Estados Unidos de enero de 1969 a agosto de 1974. Tuvo que renunciar por tramposo. Sobrevivió a Kennedy 31 años.

Día con día

En un legible ensayo publicado en Vox, Zach Beauchamp ha puesto juntas algunas piezas claves de lo que que llama “El motín blanco”, o “cómo fue que el racismo y la migración produjeron a Trump, al Brexit” y un nuevo tipo de política” de derecha, xenófoba y racista, cuyo fantasma recorre Europa y ha encontrado su heraldo estadounidense en Donald Trump. (http://bit.ly/2cW2hJs).



Con abrumadora solvencia de fuentes académicas, Beuauchamp desafía la convicción dominante de que el auge de ese populismo de derechas tiene su origen en la derrota económica inflingida por la globalización a sectores fundamentales de la vieja economíaque se quedaron atrás”.

Según esta visión del problema, el inesperado veredicto del Brexit y la inesperada popularidad de Trump serían expresión de la protesta de un mundo ido que quiere de regreso sus empleos y su buena vida, arrebatados por el libre comercio.



Beauchamp sugiere, y creo que prueba, que el componente económico de la rebelión blanca, tiene una dimensión de ansiedad económica pero brota sobre todo una profunda ansiedad cultural.

Esa derecha populista que crece en Europa y compite hoy por la presidencia de Estados Unidos, es la edición contemporánea de antiguas pulsiones xenófobas y racistas.



Estas pulsiones han encontrado la ocasión de mostrarse ante la retadora visibilidad de los millones de migrantes que las últimas décadas han llevado a Europa y a los Estados Unidos, imponiendo con su realidad física y cultural la evidencia amenazante de una conflictiva sociedad multicultural.

La intolerancia crece en Occidente por la “furia” acumulada ante la migración y la diversidad , dice Beauchamp, más que por la pérdida de empleos o la crisis económica.

“Si queremos entender el mundo en que vivimos”, dice Beauchamp, “debemos entender cómo la inmigración y la intolerancia han transformado la forma en que votan los blancos cristianos. Debemos entender que la batalla entre el nacionalismo racista y el cosmopolitismo liberal será una de las luchas ideológicas definitorias del siglo XX!”

Será una batalla larga, pues se libra en el corazón de las culturas más que en las estadísticas de la economía. Fue la lucha subterránea del debate de ayer.

¿Quién no pidió cuando era niño prestadas las llaves de la casa? La respuesta en la mía siempre era: ¿"Para qué las quieres?". Y en ese delicado momento más valía tener una respuesta creíble y coherente. De otra manera las llaves no te serían dadas, por lo menos a solas, y menos si ya tenías antecedentes de mal manejo del contenido de la despensa.

Así me parece ahora el panorama: muchos quieren las llaves de la presidencia de la república y se creen merecedores de la confianza a recibir las llaves que aún creen que les darán acceso a un poder que hace muchísimo años dejó de ser absoluto. Pensando que las llaves les abrirán todas las puertas, se presentan con sus mejores actitudes, discursos, tonos, caras y peinados en eventos, entrevistas o spots cuya finalidad está mal planteada en la ley, a proponerse a sí mismos para gobernar el país.

La pregunta de verdad es ¿Para qué las quieren? Suponiendo que lo sepan, no lo dicen con claridad. Todo son discursos sobre una aceitosa superficie. Ni una sola persona de las que andan en las pasarelas ha hablado de la necesidad de construir una plataforma política basada primero en un excelente diagnóstico, y luego de una agenda que de manera realista nos explique cómo construir a largo plazo oportunidades para los millones de marginados del país, de otorgar seguridad pública y justicia razonablemente eficiente, educación de calidad y un ordenamiento ambiental y territorial que a futuro garantice la sostenibilidad del país. No, su carta de presentación son ellos mismos, la supuesta gracia de sus personas, la elocuencia de sus palabras y sus gestos y los supuestos logros que uno debe de creer como dogmas de fe. No presentan una agenda puntual para el país a largo plazo ni mencionan la imperiosa necesidad de una reconciliación política entre gobernantes y gobernados, indispensable para plantear un nuevo rumbo. En innumerables foros, entrevistas y anuncios promueven su particular magia adornada con números e indicadores, o desgranan un montón de promesas difíciles de alcanzar, pero que ellos prometen qué de cierto lograrán, aunque nunca dicen cómo.



La otra cosa que hacen muy bien es hablar mal de los demás, en especial Anaya y AMLO, como si en sus territorios todo hubiera sido prístino, perfecto e intachable. Ochoa, que ha llegado tarde a la propaganda gratuita, reta desde su esquina a dos pares de orejas que de momento son absolutamente sordos hacia su persona. Los líderes del PAN y de MORENA han hablado de más porque están echados sobre la piñata de spots desde hace un largo rato, aunque mucho se cuidan de no tocar los temas álgidos que en un mínimo ejercicio de honestidad tendrían que abordar no solo ellos, sino todo contendiente serio: la legalización o no de las drogas, la crisis de seguridad pública y cómo combatirla, el retiro de los subsidios a los partidos, la reducción de los asientos en el congreso de la unión y los estados, la necesidad de democracia y no de clientelas dentro de los partidos, la ruta que sí seguirán para alcanzar calidad en la educación o la necesidad de priorizar el tema del agua por seguridad nacional. No hablan de derechos humanos, ni de cuáles sí piensan reconocer como tales. A ese espinoso tema en particular ni se le acercan, pues como diría Don Quijote, y ahora ya sabe Peña Nieto, "Con la iglesia hemos topado, Sancho". Nadie quiere hablar de cómo poner límites a la intromisión de las iglesias en el territorio de un estado que a veces parece ser laico solo en apariencia.

Estamos pues en temporada de conquista, en temporada de mostrarse dulces pero poderosos, graciosos para disfrazar la intolerancia o vagos para disfrazar la falta de propuestas o el genuino desinterés por las ideas de los demás. Se trata de endulzarnos el oído y de tratarnos como menores de edad cívicos. Hay cosas que los niños-ciudadanos no deben oír. Que se conformen con los spots idiotas de los partidos y sus horrorosas porras y músicas de fondo. De debates que importan, duros, serios, ni hablar.

Tampoco hablan de cómo lidiarán con los otros poderes de la unión o desunión en la que se está convirtiendo nuestro país. Su discurso es atrasado y egocéntrico, como si el destino del país fuera a depender sólo de sus personas. Delante de sus carretas políticas y su discurso están solo ellos. Cada uno viene de sus pequeños o grandes reinos en donde aún es posible ser absolutistas, y donde el reloj aún da la hora del día que ellos desean. No acaban de darse cuenta de que ese México ya no existe. Están viendo la procesión del presidente Peña y no se hincan. No conjugan el plural, solo el singular: yo, me, mi, conmigo. El nosotros no lo usan o por lo menos no lo oigo en los candidatos que hoy son más visibles.

No veo a uno solo de los actuales aspirantes a la presidencia de la república con la capacidad y la humildad de oír y hacerse oír por toda la gama de actores de poderes institucionales y fácticos del país. Mucho menos la posibilidad de conciliar a las posturas extremistas que hoy nos dividen.



Si una cualidad deberá de tener quien presida el país a partir de 2018 es la específica y enorme habilidad que debe tener un director de orquesta: la habilidad de orquestar y al mismo tiempo tratar con respeto y tino a los músicos de toda la orquesta, incluso al que solo tocará los platillos al final. Y orquestar en un país donde andamos tan desafinados es de enorme dificultad. Hay que dirigir a una orquesta que hoy es muy estridente, con un coro de mil voces y demasiado desorden. Una orquesta con viejos instrumentos y un presupuesto limitado para adquirir nuevos. Una orquesta que además tiene múltiples partituras pero revueltas y sin orden. Entonces, ¿Qué van a tocar? De esa agenda, de esa melodía, poco sabemos.

Tampoco nos dicen que para formar una orquesta de excelencia se requiere de muchos más años que los que abarcará su sexenio, y que sobre todo, requiere de muchos sacrificios antes de que podamos como país dar un concierto de mínima calidad. Necesitamos un diagnóstico y un objetivo mínimo a cumplir. No hay buen viento para el que no sabe a dónde va. Y la verdad a veces siento que así estamos. ¿No sería obligación del INE el crear junto con los partidos una agenda mínima exigible, una plataforma común de la que todos los contendientes debieran partir? Ya luego que cada partido y candidato explique cómo lograría esos mínimos exigibles. ¿Si no son capaces de eso, de poner un común denominador antes de arrancar formalmente la carrera del 2018?, para qué los mantenemos



Lo que si se ve en todas las personas que quieren la candidatura y el cargo es la convicción de estar listas y arregladas para treparse a dirigir, incluso por solo haber dirigido orquestas de pueblo con las que dicen haber dado conciertos que quitaron el aliento a la concurrencia. Sus asesores los adiestran para emanar buenas formas, pero poco sabremos de su fondo con las actuales reglas del juego. Por supuesto son casi dioses, nunca hablan de sus desatinos, de sus pendientes, de lo que no pudieron lograr, cosa que sería muy sano oír. Nadie está obligado a lo imposible, pero si está obligado a no prometerlo. Pero bueno, como dice el chiste del diablo, ahorita andan en campaña, para qué hablar de realidades e infiernos. Y todavía faltan dos largos años...

Mundo Nuestro. Este texto de Emma Yanes fue publicado en nuestra revista unas semanas después del crimen de Estado ocurrido en Iguala la noche del 26 de septiembre del 2014.

Ayotzinapa: Memoria y olvido: “El frijol”, Carlos Lorenzo Hernández Muñoz

El cielo luce hermoso en este día de febrero y las jacarandas ya empiezan a florecer, será por el cambio climático que nos permite disfrutar de flores moradas desde ahora, porque en los tiempos de mi infancia las recuerdo en abril. Pero ya están aquí.



Un día luminoso ideal para la primera comunión a la que nos invitó un conocido en su casa en Lomas de Angelópolis. Un gran portón a la entrada del fraccionamiento, una escultura en metal. Hay más de 125 cámaras vigilando las Lomas, nos dice un amigo, porque aquí venden seguridad, la garantía de la paz familiar, una ciudad dentro de la ciudad, un encierro voluntario al que han llegado miles de personas de las clases media y alta (se presume algunos millonarios), tanto de la provincia como de la propia Puebla, a intentar disfrutar de una vida cotidiana lejos del mundanal ruido y la inseguridad urbana. Antes fueron tierras campesinas, compradas a bajo precio, con un arbitrario cambio en el uso del suelo, y ahora con una alta plusvalía, negocio de la mano de particulares y políticos. Aquí está el centro comercial Sonata, el más amplio y exclusivo de Puebla, con fuentes, terrazas, elevadores, jardines, los mejores restaurantes, lo último de la moda europea en ropa y zapatos, además de cines; en Lomas también hay una escuela, una iglesia, nuevos departamentos que edifica Carlos Slim, áreas verdes, esculturas de las mejores firmas, un mundo que se antoja posible y que no hay por qué no merecer, porque para eso trabaja uno.

Es larga la fila de coches para pasar la caseta de vigilancia, su credencial de elector, por favor, chip, chip, adelante. Luego una barda tras otra con sus cercas y alambres eléctricos que las protegen, el pasto muy bien cortado, un parque bellísimo, un lago. No hay gente en las calles del fraccionamiento, un mundo interno, los clústers. Otra caseta de vigilancia, su credencial de elector, ¿ustedes quiénes son? chip, chip, adelante. Enormes camellones, palmeras al estilo Miami en los parques, algún niño ocasional en bicicleta. Chip, chip, tercera caseta, su credencial, adelante. Finalmente llegamos a la casona, vigilantes en la puerta, su invitación por favor, pasen adelante; el jardín luce hermoso, la alberca llena de globos blancos, mesas de manteles largos bien dispuestos. Qué oportunos, directo al desayuno sin pasar por la iglesia. Compartimos mesa con un matrimonio amigo del dueño y dos hermanas, una más grande que la otra. -- Mucho gusto, --mucho gusto. Atole con canela y tamales de dulce. La hermana menor, tendrá once años, tiene prisa por irse a los columpios, se atraganta el tamal, se mancha el vestido, la masa se le mete entre los braquets de su linda boca, no parece muy higiénico. --¡Vete a lavar los dientes! --le dice su hermana mayor--, porque si algún día te matan, sólo por tus muelas te podrán reconocer, como a aquél… --comenta entre broma y en serio. Y la chica sale despavorida rumbo al baño.



--Aquél tiene nombre --le digo.

--Ah, pues sí --responde la hermana mayor mientras se sirve otro tamal, ahora verde y empieza a jugar nerviosa con su pulsera de plata, -- pero, añade: -- fue porque andaban de revoltosos.

--Se llamaba Alexander --comento. Aunque ella ya está de beso en la mejilla en otra mesa.




Alexander Moreno Venancio nació el 25 de abril de 1995 en la comunidad de El Pericón, en la Costa Chica de Guerrero, una población con actualmente no más de 1 800 habitantes y un índice de analfabetismo superior al 60%. Fueron sus padres Ezequiel Mora Chora y doña Delia Venancio Niño. Nació por parto natural, atendido en su propia vivienda, una casa sencilla con techo de lámina y piso de tierra. Fue el penúltimo de ocho hijos. Su madre se dedicaba a las labores del hogar, su padre se ocupa en el cultivar para el autoconsumo de un pequeño terreno y trabaja un taxi colectivo de la ruta de Tecoanapa a Ayutla, de donde provienen sus principales ingresos. Para ayudar a su familia Alexander se incorporó a las labores del campo desde muy pequeño. Acompañado de su padre y hermanos, aprendió a chapear, sembrar, zacatear y pizcar. Parte de la cosecha era para la comida diaria.



Alexander perdió a su madre cuando tenía 14 años. Ezequiel, su padre, ante la imposibilidad de atender a sus tres hijos menores: Aníbal, Alexander y Zaena, recurrió al apoyo de la abuela, Brígida Chora. Gracias a esa ayuda ambos lograron sacar adelante a los muchachos. Todos concluyeron la preparatoria e incluso Godofredo, el hijo mayor, logró ingresar a la universidad a la carrera de derecho, pero su precaria situación económica le impidió que concluyera sus estudios. Otro de sus hermanos trabaja como jornalero en el corte de uva en un campo agrícola de Sonora. Y es que los jóvenes que no buscan salir de la comunidad de El Pericón, pueden ser presa de los “levantones” o secuestros del narco que bajo amenazas se los llevan a trabajar a los campos de cultivo de la amapola en condiciones deplorables y a saber cuándo regresan, si regresan. Algunos, con el tiempo, incluso llegan a formar parte de las propias bandas, en los niveles inferiores. Es el México bárbaro de las haciendas henequeneras de Yucatán, pero en pleno siglo XXI y a unas cuantas horas de la ciudad de México.

Alexander estudió en una telesecundaria local y desde ahí se distinguió como buen jugador de futbol. Posteriormente ingresó a la preparatoria popular de El Pericón, donde fue buen estudiante y sobre todo destacado deportista. Decidió entonces que quería ser maestro de educación física y para tal efecto presentó su examen en la Normal de Ayotzinapa. Pero no lo acreditó. Entonces se regresó a la pequeña comunidad de El Pericón y se inscribió a la licenciatura de desarrollo regional, perteneciente a la Universidad Autónoma de Guerrero, que se encuentra en la comunidad vecina de las Ánimas. No obstante su opción de estudiar otra carrera, Alexander no cesó en su sueño de ser maestro en educación física. Se preparó mejor para el nuevo examen y lo acreditó, siendo aceptado en la Normal Rural Raúl Isidro Burgos. Cuando supo que había aprobado el examen, con gran satisfacción le comentó a Zaena, su hermana menor, “ahora sí ya estuvo, voy a poder estudiar para maestro y cuando yo termine te voy apoyar”.[1]

Como todos los recién egresados a la Normal, vivió su primer semestre en condiciones precarias, compartía su habitación con otros jóvenes y se bañaba con agua fría, porque la escuela no cuenta con boiler. De cualquier modo, su mayor gusto era pertenecer al equipo de futbol Juventus; jugaba como medio y delantero. Sus amigos de El Pericón y sus compañeros de la Normal lo recuerdan en la cancha como entrón y muy hábil. No bebía.



En agosto del 2014, para recuperar las tradiciones agrícolas de la zona y como parte de sus actividades normalistas, Alexander sembró flor de Cempaxúchitl, mora, cilantro y rábano, cuya cosecha había que levantar en noviembre de ese mismo año. Pero como sabemos Alexander fue uno de los 43 estudiantes desaparecidos el pasado 26 de septiembre por parte de policías municipales de Iguala y de Cocula, quienes además presumiblemente por “error” asesinaron a tres de sus compañeros y a otras tres personas. Lo anterior, se supo, con el respaldo de los grupos delictivos que están al servicio de las autoridades de los dos municipios y ante la aparente indiferencia del 27 batallón de infantería.[2] Alexander, tenía 19 años, era moreno, de rostro alargado, ojos negros y grandes. No pudo recoger la cosecha. Su padre en cambio recibió un pedazo de hueso de uno de sus dedos y un molar como único testimonio posible de los sueños de su hijo.[3]


El 8 de diciembre, velaron simbólicamente a Alexander en su casa de El Pericón, colocaron su foto junto a la de madre. A la ceremonia asistió la mayor parte de la comunidad. Ezequiel, su padre, visiblemente conmovido por la presencia de tanta gente, dijo que no aceptaría ayuda alguna del gobierno y que continuaría ayudando a los demás padres a buscar el paradero de sus hijos. Vivos se los llevaron, vivos los queremos, agregó.


Luego del velorio, en la comunidad de El Pericón hubo tres días de luto y la bandera se puso a media asta. Actualmente ante la continua presencia del crimen organizado en la zona, la población se protege así misma con el sistema de autodefensas, que pertenece a la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero. A mediados de diciembre, el Consejo Universitario de la Universidad Autónoma de Guerrero, aprobó por unanimidad que el campus de El Pericón, al que perteneció en algún momento Alexander, lleve su nombre. La sesión inició con un minuto de silencio en memoria del joven, estuvieron presentes su padre y su hermano Omar. Y una representación de los alumnos que dijo:

“Los estudiantes no dejaremos que nuestras voces sean calladas por las balas.”

La imagen de Alexander ha sido recuperada por distintos artistas gráficos, algunas de las cuales incluimos aquí, su foto ha recorrido una y otra vez las marchas en diversas ciudades de México y el mundo, ha viajado así Alexander como jamás lo soñó. Hoy lo sentimos cerca, a él, que sólo quería ser un maestro de educación física. La historia no pregunta, de repente estás ahí, en un espacio que no pediste, que no querías, ante miles de personas que te defienden del olvido.

Las dudas sobre lo que realmente pasó en Cocula y el paradero de los otros 42 estudiantes restantes, sigue creciendo como una nube oscura, a pesar de las declaraciones de la PGR, que ha buscado cerrar el caso.[4]


Este mes lo es también, me digo, del natalicio de José Guadalupe Posada (2 de febrero 1852, 20 de enero de 1913). Posada, nació en una familia humilde, estudió dibujo en la Academia Municipal de Aguascalientes y trabajó en varios talleres litográficos. En 1888 emigra a la ciudad de México donde aprende las técnicas de grabado en plomo y zinc. Luego estableció su propio taller, desde donde le tomó el pulso a la vida de la ciudad. Sus cruentas y humorísticas imágenes bien pueden ilustrar hoy, pienso de repente, la barbarie de Ayotzinapa. Posada murió solo y sin recursos, sin saber que a lo largo del siglo XX se recuperaría su gráfica como testimonio de un artista inigualable. La gráfica como testigo de la vida cotidiana, que al final es la que importa.

¿Cómo recordar a un desaparecido, cómo no dejarlo ir si su cuerpo no está? Ahora lo sabemos: posan desnudos en el Metro, en Ciudad Universitaria, en lugares públicos, los cuerpos hermosos y atléticos de algunos y algunas estudiantes con el nombre de los 43 jóvenes que nos arrebató el destino, pintados en la piel. Fue el Estado, dicen. Memoria y olvido.




El desnudo como denuncia de los hechos de Ayotzinapa, fue una respuesta a la prohibición del Estado Mayor Presidencial de ingresar a cualquier acto público del presidente Enrique Peña Nieto con pluma y o papel, por temor a la gráfica de apoyo a los 43.

4

Ya no hay niños en las mesas, la mayoría juegan en el jardín, se corretean los unos a los otros, ya no importa conservar impecable el vestido; por supuesto más de uno terminó en la alberca donde se organizó una batalla de globos blancos. Los adultos disfrutamos de una espléndida gelatina. Te puedes llevar a casa el arreglo de mesa y como presente a todos los invitados nos dieron una vela con el nombre del chico escrito en dorado.

Para salir de Lomas de Angelópolis otra vez las colas de automóviles, las tres casetas, la credencial de elector, chip, chip, las cámaras ocultas que todo lo ven. Pero no lo ven. Los clústers no nos permiten escondernos de nosotros mismos.




Antonio Sebastián Rivera Préstamo, estudiante de la preparatoria del Tecnológico de Monterrey campus Puebla.

El 6 de febrero, apenas una semana después del festejo al que asistimos, fue visto por última vez en el centro comercial de Lomas de Angelópolis, un estudiante de la preparatoria del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, Antonio Sebastián Préstamo, que conducía su vehículo Mercedes Benz. Tenía 18 años. Salió de la escuela junto con un amigo, después de lo cual se le perdió la pista. El mismo día 6 sus padres denunciaron ante la Procuraduría General de Justicia (PGJ) su desaparición. La llamada de los plagiarios exigiendo un millonario rescate ocurrió al día siguiente, la investigación se remitió entonces a la Dirección General de Atención a Delitos de Alto Impacto (DGADAI). Ese mismo día 7, se supo más tarde, el joven ya había sido asesinado a puñaladas por sus captores, a pesar de lo cual exigieron el pago. El lujoso coche de la víctima fue visto el día nueve en el estacionamiento de un negocio en Xalapa y reportado a las autoridades, pero los delincuentes lograron escapar. ¿Cómo pudieron llegar hasta ya en el Mercedes Benz sin ser detectados en la carretera en la que hay retenes?, se preguntan ahora sus conocidos. El día 11 las autoridades de Veracruz reportaron que habían encontrado el cuerpo en la región de Misantla, en estado de descomposición y con signos de tortura. Ese mismo día, sin saber lo anterior, los plagiarios se comunicaron con la familia exigiendo el rescate. Los familiares propusieron a la Procuraduría General de Justicia acudir a la cita para atraparlos, pero según denunciaron al periódico digital Central, las autoridades policiacas argumentaron que “ya no era necesario asistir a la cita, porque ya se había encontrado el cuerpo.” Así fue como se perdió la oportunidad de su detención, habían creído. El día 11 el cadáver del joven fue trasladado a la Angelópolis. --Era un cuate rico buena onda --me dice una alumna del Tec--, quería estudiar derecho.

El doce de febrero, por no tener claridad del verdadero móvil del secuestro, se realizó un discreto funeral en la ciudad de Puebla. Se decidió también no divulgar el sitio que sería la última morada del joven. Sin embargo, las noticias del lunes 23 de febrero, informan que según la Procuraduría el autor del secuestro fue uno de sus compañeros de banca, el joven Edson, el mismo con quien se le vio por última vez el seis de febrero. Edson con el pretexto de darles un aventón a unos amigos, lo llevó con sus captores, también menores de edad y oriundos de Jalapa. Los tres están detenidos. La inmoralidad social que todo lo carcome, la desolación de alumnos y padres de familia.

Estamos entonces ante la serpiente que se muerde la cola. La muerte que hermana. Nos faltan 44. Memoria y olvido.

Como todos los días, desde el periférico, los volcanes lucen majestuosos.





Fotografía de Daniel Rivero Romo.

NOTAS:

[1] Información tomada de la Página en línea Tlachinollan, Centro de Derechos Humanos de la Montaña.

2 Información tomada del reportaje en línea de Julio César Mondragón, publicado en internet. Por su parte, la PGR declaró que ninguna línea de investigación conduce a la participación de miembros del ejército o de fuerzas federales en los acontecimientos.

3 El 6 de diciembre del 2014 el equipo argentino de Antropología Forense (EAAF), comunicó a la familia que a través del análisis de ADN de esos huesos presumiblemente encontrados en el basurero de Cocula, se podía determinar la pertenencia de los mismos a Alexander Mora. Pero el grupo argentino aclaró que la PGR no les permitió estar presentes en el rescate de dichos restos por lo que aunque confirmaron que sí pertenecen al muchacho ahora occiso, pero no se sabe realmente de dónde provienen.

4 De acuerdo con las investigaciones de la PGR, tres de los detenidos, de los 15 acusados, declararon que esa misma noche recibieron de manos de los policías, en el lugar conocido como Loma de Coyote, a un número indeterminado de jóvenes, a quienes los trasladaron en dos camionetas de redilas y se los llevaron al basurero de Cocula, donde supuestamente los 43 estudiantes desaparecidos fueron quemados. Pero para los padres de familia y sus abogados la teoría de la PGR tiene severas inconsistencias, entre otras afirman, las declaraciones de los tres detenidos no son precisas en cuanto al número de jóvenes que fueron llevados al basurero, ni la hora que refieren de la entrega de los muchachos es congruente con la línea del tiempo sobre los distintos eventos suscitados en la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre. Mantener abierto el expediente y continuar la búsqueda de los jóvenes es la demanda actual de los padres de familia, con el apoyo de sacerdotes, organizaciones civiles y organismos como Amnistía Internacional. Este mismo mes de febrero, Erika Guevara Rosas directora regional para las Américas de Amnistía Internacional, pidió oficialmente la investigación de la posible participación del ejército y el estudio del caso como desaparición forzada. Declaró también que como parte de lo que se conoce como la “guerra del narco”, según datos oficiales, del 2006 al 2014, han sido asesinadas más de 100 mil personas y se han reportado 23 mil desaparecidos. Por ello, los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos, han exigido a las autoridades que por ningún motivo den carpetazo a la investigación, por no ser concluyente, pero además, insistieron, de acuerdo con el Estándar de Protección Internacional, aún deben determinar el paradero de los 42 estudiantes, restantes. Los padres han emprendido por su cuenta esta búsqueda, asumiendo los riesgos que ello implica.

Mundo Nuestro. Se cumplen dos años de los sucesos ocurridos en Iguala con el asesinato y desaparición de 43 estudiantes de la escuela normal rural Isidro Burgos, en Ayotzinapa, Guerrero.

En Mundo Nuestro escribimos entonces:



Tuvieron tiempo. Una por una, casi trazada por un rotulista. Es la manta del escarnio del Estado que nos identifica. No es la manta escrita por unos sicarios para dejarla colgada en un puente cualquiera. Han escogido la pintura: en rojo el destinatario (GOBIERNO FEDERAL Y ESTATAL Y A TODOS LOS QUE…), en negro la demanda precisa (SE LES EXIGE QUE LIBEREN A LOS 22 POLICÍAS QUE…) y la consecuencia de no cumplirla (EMPEZAREMOS A PONER NOMBRES DE LA GENTE QUE NOS APOYABA DEL GOBIERNO…). Ya matar es lo de menos, su ultimátum va para nombres y apellidos adivinados en escritorios y en abonos mensuales de funcionarios y políticos involucrados.

Y la firma atentamente GU (Guerreros Unidos), que por la manta ya no es un grupo más del crimen organizado. Le ha dado un toque histórico muy de la región a ese concepto iluminado que no resuelve batallas ideológicas ni disputas nacionales.

“Ya empezó la guerra”

¿De dónde esta violencia inaudita? Se vive una guerra civil a fogonazos, y no queremos verla. Hace mucho que el país se levantó en armas, y no para la revolución imaginada en los sesenta, allá mismo en Guerrero, aniquilada sin vacilación por un Estado mexicano implacable y cruel. Cuarenta años después despertamos para comprender que las guerras civiles no necesitan causa. Cómo duele esta noche México.



Para entender la violencia en México, Ayotzinapa en Mundo Nuestro



Ayotzinapa: cómo duele esta noche México

Mundo Nuestro. El autor de este texto es Ángel Ferrero, miembro del comité de redacción de la revista en línea Sin Permiso.

"¿Sabéis una cosa? Tengo a la gente más leal de todas. Podría plantarme en medio de la Quinta Avenida, disparar a alguien y no perdería votantes". Estas declaraciones de Donald Trump causaron en su momento revuelo, pero concedámoslo, algo de razón no le falta. Trump ha traspasado a estas alturas numerosas líneas rojas, una sola de las cuales hubiera acabado ipso facto con la carrera de cualquier otro político del hemisferio occidental. Como candidato republicano, Trump obtendría, dependiendo de las encuestas, entre un 38% y un 45% en las próximas elecciones de noviembre. La mayoría indican que no logrará imponerse a Hillary Clinton, por quien ya ha apostado claramente el smart money. Con todo, un porcentaje sólido. ¿Qué explica su resistencia? En un sistema de facto bipartidista es difícil aislar una sola razón común a todos los votantes de Trump. Sin embargo, una de las novedades de esta campaña –acaso la más importante– ha sido la asimilación de una fórmula que ha permitido a la nueva derecha radical europea registrar considerables avances electorales y que consiste básicamente en una explotación demagógica de agravios reales, como la pérdida de nivel adquisitivo y la marginación de la antigua clase trabajadora industrial y las frustraciones de la nueva clase trabajadora del sector servicios. «A los liberales [en el sentido estadounidense del término] y progresistas les encanta señalar al otro lado de la sala y acusar a sus adversarios de racismo, misoginia y xenofobia, pero no es eso de lo que va la campaña de Trump. Y no es eso de lo que ha sido el Brexit», escribía hace semanas Mike Whitney en Counterpunch. «Se trata de la inseguridad económica». En efecto, «tanto el Brexit como el trumpismo son respuestas muy, muy equivocadas a cuestiones legítimas que las élites urbanas han rehúsado preguntar durante treinta años [...] desde los ochenta, las elites en los países ricos se han aprovechado de su posición para tomar todas las ganancias para sí mismos y taparse los oídos cuando alguien hablaba, y ahora contemplan con horror cómo los votantes se rebelan», escribía Vincent Bevins, de Los Angeles Times, citado en ese mismo artículo.




¿Pero cómo llega el mensaje al americano medio? Al comienzo de su campaña, tras hacer una serie de incendiarias declaraciones, Trump hizo de los canales de televisión, sedientos de audiencia, su plataforma (y no cabe excluir que las declaraciones tuviesen justamente ese mismo objetivo). Pero cuando el populismo de Trump se convirtió en una peligrosa realidad –sobre todo sus posiciones respecto a los tratados de libre comercio y las relaciones con Rusia–, todos los grandes medios, salvo la recalcitrantemente republicana Fox, modificaron su cobertura y apuntaron todas sus armas contra el magnate inmobiliario. Lo que no significa que Trump se quedase al descubierto. La nueva derecha radical lleva unos años mutando, transformándose, tratando de ampliar su base social. En la última década la hemos visto parasitar desde el black block o el rap, como hacen los “nacionalistas autónomos” en Alemania, hasta las tácticas de Spaßguerilla del movimiento estudiantil del 68, como hace el “movimiento identitario” en Austria. Y, sobre todo, no es ajena al uso de redes sociales, como Twitter o Facebook, ni a los canales de YouTube. Tampoco, por cierto, a los medios “alternativos”. El pasado 18 de agosto Trump nombró como director de su campaña a Steve Bannon, ejecutivo del digital Breitbart. La medida causó sorpresa por la nula experiencia de Bannon a la hora de dirigir campañas electorales.

Breitbart es un –sobre todo para el lector en español– oscuro medio estadounidense que aloja al ala derecha, o más a la derecha del Partido Republicano. La empresa fue fundada por Andrew Breitbart, un antiguo colaborador del Huffington Post y Drudge Report, un agregador de noticias conservador que comparte ideología con Breitbart. El objetivo de Breitbart era y sigue siendo radicalizar a la derecha estadounidense. Breitbart es el vale tudo de los medios conservadores: no se atiene a ninguna norma ni código deontológico. «Breitbart empuña el lanzallamas contra Washington y maneja con muy poco cuidado los hechos», declaró a The Hill un político próximo al portavoz de la Cámara de Representantes de EEUU, Paul Ryan –como representante del establishment republicano, uno de los objetivos recurrentes de Breitbart–. «Creo que me gusta que me ataquen», dijo en una ocasión el propio Andrew Breitbart, «la adrenalina fluye». Breitbart compartía con Trump la aparente habilidad de salir indemne de todos los problemas que él mismo, en gran medida, provocaba. «En una época pasada, el comportamiento de Breitbart –las competiciones de gritos, los retorcimientos de pezones, los tuits a las 2 de la madrugada sobre las madres de sus enemigos– se considerarían un suicidio en la carrera de cualquier aspirante a magnate de los medios, pero la carrera de Breitbart no ofrece signos de desplomarse», señalaba un perfil suyo en la revista Slate. Alguien describió a Breitbart como el introductor del gonzo y el punk en la derecha estadounidense, aunque en realidad el estilo del medio que lleva su nombre se acercaba más a la histeria maccarthista de los cincuenta o de la John Birch Society en los sesenta, un cóctel de insultos, todo tipo de falacias lógicas, exageraciones e incluso mentiras descaradas, el Tricky Dicky Screwdriver de los Dead Kennedys: one part Jack Daniels, two parts purple Kool-Aid, and a jigger of formaldehyde from the jar with Hitler's brain.

Cuando Andrew Breitbart falleció inesperadamente a los 43 años de un infarto –malas lenguas dicen que su corazón se había deteriorado por los excesos de las fiestas a las que asistía en Los Angeles West–, muchos creían que su medio se convertiría en una suerte de frenopático para los amantes de las teorías de la conspiración como los helicópteros negros y los chemtrails. Pero lo que ocurrió fue más bien lo contrario: su sucesor, el exmarine Stephen Bannon, que ha trabajado para Goldman Sachs y producido varias películas y documentales –incluyendo la adaptación de Julie Taymor de Tito Andrónico (1991), con Anthony Hopkins en el papel protagonista–, consiguió elevar el número de lectores en cuatro años de 2,9 a 17 millones, triplicar el personal y abrir una redacción en Reino Unido y otra en Israel. Solamente el año pasado, como recordaba recientemente Telepolis, el tráfico de Breitbart ascendió un 124%.

Uno de los activos de Breitbart en este ascenso ha sido el columnista Milo Yiannopoulos. Este periodista se ha convertido en uno de los improbables portavoces de la alt-right, la nueva derecha radical estadounidense, en sus frecuentes intervenciones públicas. Yiannopoulos desafía las convenciones. Su temario no difiere del de la nueva derecha –crítica al islam, al multiculturalismo, al feminismo–, pero su vida personal en buena medida sí, ya que Yiannopoulos –gafas de sol, pelo rubio platino– es homosexual. Considérese esta descripción de un mítin en Cleveland durante la Convención Nacional Republicana, tomada de una crónica de Joseph E. Lowndes para Counterpunch:

«Yiannopoulos le dijo a la multitutud que era 'un homosexual peligroso', reprendiéndoles porque, aunque muchos preferirían morir de pie antes que vivir arrodillados, él es feliz viviendo arrodillado, y contrastó el derecho a la felación con la natualeza represiva del islam –'no del terrorismo islámico, sino del islam mismo'–. El truco que más satisface al público de Yiannopoulos es alienar a su audiencia, incomodándola, antes de atraerla de nuevo con una ración de intolerancia compartida. 'Soy un maricón chupapollas… ¡y odio a la izquierda!', gritó. 'Recordad, nosotros somos vuestros gays, no sus gays', dijo a la multitud, deleitada, mientras alguien agitaba una bandera arcoiris gigante a sus espaldas. Yiannopoulos terminó diciéndole al rally que se disponía a partir para Suecia para encabezar una manifestación a favor de los derechos de los homosexuales… exactamente a través de un barrio musulmán.» (El acto “Pride Järva” fue finamente cancelado por motivos de seguridad).

Yiannopoulos –más conocido por haber motivado el reciente escándalo que envolvió a la promoción de Cazafantasmas (2016) de Paul Feig, con un plantel enteramente femenino, y que terminó con el cierre de su cuenta en Twitter (@nero) con carácter permanente– también organizó un acto de apoyo a Trump llamado LGBTrump party en el que participaron Christopher Barron –fundador de GOProud, una organización homosexuales conservadores, y expresidente de Log Cabin Republicans, el lobby homosexual del Partido Republicano– y el empresario y fundador de Palantir Peter Thiel, y que también contó con la asistencia de Geert Wilders.

Una persona próxima a Yiannopoulos y que merece ser destacada en este artículo es Gavin McInnes. Si McInnes recuerda a un hipster –gafas de pasta, barba, look retro– es porque lo es. Es más, McInnes está considerado “el padrino” de esta subcultura y no sin motivo, ya que fue uno de los fundadores de la totémica Vice (magazine). No sabemos cuándo fue el momento damasceno de McInnes, pero tras abandonar Vice en 2007 debido a «diferencias creativas» –sus ácidos comentarios en la revista sobre los afroamericanos o las mujeres en aquella primera etapa de Vice habían sido motivo constante de polémica–, inició un periplo como publicista, escritor y stand-up comedian sin resultados destacables, pero cabe imaginar que protegido por los ingresos que Vice le había proporcionado. En un panel del Huffington Post en 2013 Gavin McInnes dijo que «la gente sería más feliz si las mujeres dejasen de pretender que son hombres» y que «el feminismo había hecho a las mujeres menos felices». En agosto de 2014 afirmó en un artículo –posteriormente retirado de la página que lo alojaba– que la «transfobia era perfectamente natural». Según McInnes, los transexuales «son gays mentalmente enfermos que necesitan ayuda, y esa ayuda no incluye ser mutilados por médicos». El artículo llevó a su expulsión de Rooster, la agencia de publicidad para la que trabajaba y que había ayudado a fundar, y a la que amenazaban varias llamadas al boicot. Las feministas, los transexuales, las minorías étnicas y la nueva izquierda se convirtieron en sus blancos favoritos, siempre –y aquí radica la novedad– desde la comedia, incluyendo la (auto)ironía que caracteriza al posmodernismo (¿qué otra persona se tatuaría un culo en el culo y después publicaría sin reparos la foto en Twitter?). Y como prueba, sus monólogos semanales en YouTube, una de las plataformas favoritas de la nueva derecha radical estadounidense. En 2015, McInnes, ya asociado por completo con esta corriente, recibió su propio show en Compound Media y en el medio conservador canadiense Sun News Network, y, tras el cierre de éste, en The Rebel Media –espacio que comparte con la antifeminista Lauren Southern y, ocasionalmente, la actriz porno Mercedes Carrera, entre otros–, para, finalmente, lograr la culminación de la carrera de todo comentarista conservador: ser invitado a participar en los debates de Fox News.

El nombramiento de Bannon ha sido interpretado por algunos como un indicio de que Trump da por perdidas las elecciones y piensa ya en el día después, con las miras puestas en convertirse en un magnate de los medios. El fichaje de Bannon o del antiguo ejecutivo directivo de la Fox, Roger Aisles, formarían parte, como la insistencia en la cobertura desfavorable de los medios o la posibilidad de unas elecciones amañadas, de ese 'plan B' que sería fundar TRUMP MEDIA, un nuevo Breitbart con esteroides –más ruido y furia– que podría allanar el camino a nuevos Trump. En 1935 Sinclair Lewis publicó una novela sobre un senador estadounidense que consigue llegar a la presidencia con un programa mezcla de reforma social y retorno al patriotismo y los valores tradicionales para, después, imponer una plutocracia. La novela se titulaba No puede ocurrir aquí. En realidad, a estas alturas, podría ocurrir en cualquier parte.

Día con día

En cierto sentido la campaña presidencial estadounidense empieza hoy, con el primer debate de los candidatos Clinton y Trump.




Ayer domingo, las encuestas seguían favoreciendo a Hillary Clinton en los votos electorales, (198 contra 165, según realclearpolitics.com, siendo necesarios 270 para ganar), pero después de un mes de ascenso de Trump que ponía la contienda en un práctico empate en el voto popular.

“¿Presidente Trump?”, se pregunta The Economist, y se explica: “Lo que fue una vez impensable es hoy sólo moderadamente improbable”.

Hillary Clinton conserva la ventaja en las encuestas y en otros campos también. Tiene una mejor estructura de campaña: mejor información estratégica, mayor implantación territorial (tres veces más oficinas que Trump), más dinero y y más presencia en los medios (cinco veces más que Trump).

Y sin embargo, para todo efecto práctico, la contienda apenas empieza y está claro que cualquier cosa puede pasar, como dice la misma revista, salvo una: una victoria tan aplastante de Clinton que borre del debate político estadounidense los temas antes prohibidos de la abierta intolerancia racial y antimigratoria.

Trump y sus votantes han llegado para quedarse. En ese sentido todos hemos perdido algo ya en esta elección. Pero Trump y sus votantes también pueden ganar la presidencia.

El debate de esta noche puede ser más decisivo que toda la campaña anterior, porque llegará de un solo golpe prácticamente a todos los votantes registrados.

Verán el debate cien millones de personas, de las cuales, calcula la candidata Clinton, unos 60 millones pondrán por primera vez su atención en la campaña.

Son cifras inusuales de audiencias, cifras que obtienen sólo momentos estelares del show business, como el superbowl o el final de una serie exitosa.

Así será visto por los televidentes, no como un debate político en el que cada quien confirma más o menos sus preferencias, sino como un drama de la vida real, que puede tener un ganador emocional claro.

O quizá, más bien, un perdedor, porque se enfrentan los dos candidatos más impopulares de la historia de ese país.

Ironía democrática: un debate popular de candidatos impopulares.

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