Poder y Política

El mismo sol inclemente de marzo. La misma calle sin lustre de la 35 Poniente. Y el nuevo escenario de la elección del 2 de junio a cargo del INE. Algo tienen en común el ciudadano sin partido Enrique Cárdenas y el político profesional Miguel Barbosa. A partir de ahí cada uno con sus luces y sus lastres. El ciudadano su reserva moral intacta y su ingenuidad en los menesteres electorales. El político su sagacidad de pícaro sobreviviente y su historial de cambio de barcos sin vergüenza alguna. Cárdenas no sostendrá fácilmente su ser ciudadano y tendrá en los votantes la memoria reciente de partidos títeres en el engranaje estratégico y perverso del difunto Rafael Moreno Valle, con el fraude y la violencia del 1 de julio de por medio. Barbosa encontrará en los electores la creciente conciencia de que con él regresa el antiguo y funesto sistema de acuerdos sin nombre del sistema priista, y la guerra civil que viven los morenistas en Puebla, y el interrogante de si otra vez lo cargará la todavía muy viva ola lopezobradorista.

En el llano cocido del medio día en esa calle anodina, dos peloteras entonces, una el martes 19, clasemediera, de siquitibúns, casi sorda, insuficiente por número y costumbre para apretujar al ciudadano candidato; otra el miércoles 20, popular, de mantas, banda musical, templete, maestro de ceremonia y bochinche que abarca la calle entera, lista para poner en jaque al equipo que acompaña el político de Tehuacán.

Para quien quiera contar esta historia, la diferencia en los modos y dichos no puede ser más que divertida.



Cárdenas

Sol rotundo a punto de la una de la tarde, y las escasas nubes de la mañana van en retirada. Unas cincuenta personas esperan al candidato, y no son suficientes para cerrar la calle frente a las oficinas del INE.

No hay templete ni música ni valla para que pase el ciudadano que, como logro político indiscutible en el escenario poblano, lleva ya el de que los rescoldos que quedaron de los partidos nacionales PAN, PRD Y Movimiento Ciudadano, tras el sunami López Obrador en el 2018, encuentren en él la única posibilidad de salvar el honor el próximo 2 de junio. Lo veo entrar en esta breve pelotera que lo espera y no me guardo el interrogante sobre el alcance que su generosidad tendrá contra la carga del pasado inmediato de tres partidos subyugados por Rafael Moreno Valle y su autoritario proyecto político derruido por un destino implacable el 24 de diciembre.

“Duro, duro, duro”, gritan los panistas. “Cárdenas gobernador, Cárdenas gobernador”, escucha Enrique cuando pasa oculto entre el grupo que abre Gabriel Hinojosa. Ha llegado a tiempo, y con él van los dirigentes nacionales de los tres partidos. Pasan repegados a la pared del edificio, y en la pelotera no alcanzo a ver al académico trasmutado en candidato.





1

La gente de Sumamos no ha traído banderas ni propaganda y no hace alaraca alguna. Reconozco a algunos en la periferia de la bola que ha cercado la entrada del INE en la oficina de la 35 Oriente. Juan Carlos Canales y su pelambre cano sobrepasa las cabezas en el conjunto; Leobardo Espinosa y su traje estricto; Maricarmen Lanzagorta y su libreta de organizadora y su relato sobre los acuerdos ayer con los partidos: diez personas por grupo, pues en el salón no entran más de cuarenta.

Veo venir lo que ocurrirá en las próximas semanas: la maquinaria panista, aunque venida a menos sin el dinero morenovallista, difícilmente permitirá que la marca “candidato ciudadano” le robe el espacio, y a Cárdenas sólo le quedará su propio discurso para marcar su raya.

2

Llego a tiempo para ver entrar al edificio a Fernando Morales Martínez, el hijo del exgobernador Melquiades. Encabeza, en acuerdo de Moreno Valle con Dante Delgado, desde noviembre del 2017 en Puebla al partido Movimiento Ciudadano, el partido que desde la ciudad de México le dio a Cárdenas entrada para su registro como candidato. ¿Qué pasará por su altiva cabeza?, pienso mientras lo observo entrar al INE con todo lo que del sistema político priista le ha dejado sus modos y su apellido.

3

Las banderas del PAN saltan cuando José María Iguíniz Cárdenas saca unos cartelitos en contra de lo que considera una imposición en su partido. Los panistas se animan e increpan a Iñiguiz, traidor, le gritan. “Eres un cinicazo, Chema”, le grita alguien en la cara. Alcanzo a preguntarle sobre su carta de renuncia: “Léela –me dice-, en ningún lado habla de renuncia, yo me suspendí del partido, sigo los principios de mi padre”. Ahora mismo no lo recuerdo nunca encrespado con la usurpación del partido por Moreno Valle. Pero ahí está, decidido a meterle ruido a la candidatura de Cárdenas y sin pena de posar con su cartelito en memoria de Rafael y Martha Érika.

3

Eduardo Rivera responde a los reporteros con la única carta que le quedó en la mano: mirar para adelante, dice. Para qué recordarle entonces la contradicción más pura en la historia reciente del panismo poblano: el político de mayor arraigo, el más perseguido por Moreno Valle, le aceptó jugar la carta de la candidatura a la alcaldía poblana el 1 de julio. Ahí quedó en hilachos su carrera política tras el vendaval morenista.

“Los partidos son instrumentos de interés público –me dice--, así que bienvenido Enrique Cárdenas, un hombre decente. Ahora hay que ver para delante, inconformarse ahora en nada abona, ahora lo que se requiere es generosidad, recomponerse desde una agenda ciudadana.”

4

Humberto Aguilar Coronado espera en la sombra de un pórtico al lado del edificio del INE. Lo veo escurrido en su traje blanco a rayas exquisito, ya no el tipo robusto y bullanguero. “Estoy recién operado”, me explica. Y luego relata sus años de exilio, todo lo que duró el morenovallismo, su refugio en el Congreso, su reconversión en empresario financiero. Y su regreso a Puebla, pero no en la arena, su tiempo ahora es el quien mira los toros desde la barrera.” No le acepté al Marko Cortés un espacio en el Comité Ejecutivo Nacional, y fui su jefe de campaña para llegar a la presidencia nacional del partido. Ya no es mi tiempo.”

Ahí mismo, bajo el sol infame, Paco Fraile se acerca para el abrazo a su colega y rival en los últimos treinta años. Por la tarde Paco jurará como Secretario General de un partido sin dinero y sin el mando de la figura que a estos dos hombres se los quitó como quien le quita un dulce a un niño. Los dos personajes me dan el retrato de un PAN que se perdió en la bruma del derroche morenovallista. Paco Fraile y Humberto Aguilar Coronado. El primero fue sometido fácilmente con la amenaza de cárcel tras su paso como delegado del Seguro Social; el segundo se refugió en la ciudad de México con la promesa de no aparecerse por este valle en el que por ocho años imperara “la fuerza del cambio”.

¿Qué le queda al PAN sin Moreno Valle? No tiene ya el cuenco de dinero ni la estructura armada a largo de diez años por el hombre fuerte sin escrúpulos que arrasó con la imagen del partido opositor urbano, clasemediero y pobretón. Se parece más en esta tarde al partido de los ochenta y noventa, maltratado eterno por el despotismo de los gobernadores priistas.

A la derecha, Paco Fraile, al centro, Humberto Aguilar Coronado. La sobrevivencia del PAN poblano, lo que quedó después de la era Moreno Valle.

5

En el 2015 lo nombraron secretario general del consejo municipal del PRD en la ciudad de Puebla. Espera desde la banqueta la escena con la salida del Doctor Cárdenas del edificio del INE. Muchos años en el PRD poblano, es de los que decidió quedarse en la era del partido maniatado por Moreno Valle. Y ahora está optimista:

“No estamos tan tirados a la calle –me dice--, aunque por supuesto ya no tenemos las 38 presidencias municipales que el partido ganó en el 2013, y claro, ni eran nuestras.”

6

El candidato Enrique Cárdenas sale a la calle tras su registro. Los líderes nacionales del PAN, PRD y MC se difuminan de la 35 Oriente. Afronta ahora sí su primera pelotera, aunque no sean muchos los que lo aprieten, ni sean tantos los que vean que los panistas cumplen con el simbolismo del gallo, ni haya templete en el que su figura escueta se levante y tenga que treparse al cofre de un Jetta para que sus votantes lo miren de abajo para arriba. Apenas resalta en el barullo su cabellera blanca y su nariz afilada. Ya carga con el gallo, ya se sube al cofre del Jetta, ya toma el micrófono y se apoya en el hombro de Gabriel Hinojosa. Habla y no se desgañita y recurre a una imagen certera: la de la barca y los remeros.

La imagen puede contener: 14 personas, personas sonriendo, multitud

Enrique Cárdenas y el hombro de Gabriel Hinojosa. A la derecha, abajo también, el rostro adusto de otro sobreviviente del panismo, Miguel Ángel Mantilla.

Escribo ahí mismo en mi libreta: “¿Qué será de este demócrata en un mar ceñudo e ingrato de la política poblana?”

Barbosa

Contemplo el regreso de la maquinaria priista en sus modos y folklores resumidos en un medio día de registro también a pleno sol, y sin remedio. Aquí estoy el jueves 20, justo a la entrada del INE y en el cierre de una valla humana que no alcanza a hacerse entre los apachurrones que se revuelven como una víbora lenta de la mar, admirado por esta capacidad de sobrevivencia de lo que por años se llamó “sistema”, ese que arrancaba y moría y renacía por las ansias de tocar al hombre fuerte en una pelotera.

Primero el candidato que no aparecerá sino hora y media después –y que ya no veré, pues algo se debe de guardar de respeto por la puntualidad--, con la usanza antigua de que la masa está hecha para esperar, para entretenerse con los alaridos del infaltable maestro de ceremonia, y para no escuchar nada por el ruido infernal que produce la tambora, la tuba, los trombones y clarinetes de una banda cholulteca que a todo mundo le da sentido de vida. Está visto que aquí no hay Morena que valga, aunque esas sean las playeras que la gente carga, y esas las siglas que las mantas portan. Hora y media que la masa entiende precisamente porque quiere que regresen los viejos tiempos del desmadre vocinglero de los apachurrones priistas, de la lotería que en México significa jugar a la política.

El gritón

“Estamos aquí por nuestro candidato –dice Arturo Spíndola enfundado en guayabera blanca y templete a media calle y frente al INE--, el próximo gobernador de Puebla…”

Y su voz es lo primero que te encuentra justo a las once y cuarto que llego, una voz engolada para la que no ha pasado el tiempo, que ha estado ahí para los gobernadores y rectores y candidatos del aparato que han necesitado de una voz que entretenga al acarreo hasta el momento en que rompa al viento el alivio del en estos momentos hace su entrada el señor que en turno sea el señalado como el hombre del poder. Hoy tendrá que trabajar en serio, pues el candidato hará esperar a la masa sin más motivo y por la sabiduría que prueba que se tiene el poder de hacer perder el tiempo a todos.

“¡Porque sí, señores, este es el tiempo de la reconciliación…! –grita Espíndola--, con el mejor amigo, el mejor candidato, el que recibe a panistas y expriístas que se vienen a sumar con él, con Miguel Barbosa, nuestro candidato!”

Arrturo Espíndola y los templetes de Bartlett, de Melquiades, de Marín...

El Cristiano

Manuel Guzmán tiene 77 años y la ilusión que da el ser un convertido capaz de hablar por los grupos de cristianos. Lo acompaña Víctor Alanís Ballesteros, que tiene un Instituto de Apoyo a la Familia en la colonia Las Hadas. “La esperanza está naciendo en Puebla”, me dice y me pasa su tarjetita y su ánimo de que una nueva camada de personas y de políticas públicas están llegando a Puebla con Andrés Manuel López Obrador. “Todo lo que le han negado al pueblo por años”, remata. Manuel viene de lejos como líder de iglesias cristianas en Puebla. Mañana jueves 21 le hará su homenaje al único santón mexicano que reconoce, Benito Juárez.

“Esto se parece mucho a un evento del PRI, ¿no le parece?”, le digo.

“¿El PRI? – reflexiona--, sí, eso es lo que acostumbramos en México.”

“Vamos, don Manuel –le dice Víctor Alanís--, hay que ir hacia el templete para que lo nombren a usted y sepan que ya anda por aquí.”

Corridos

“Manzanilla está detrás de la mampara –me dice una de las mujeres despedidas por Moreno Valle en la Dirección General de Gobierno--. Él nunca se fue.”

Son muchos los que se resguardan tras la manta que exige la solución a los laudos que el Tribunal de Justicia mantiene congelados. Y la palabra esperanza vuelve a brotar esta mañana entre quienes han llegado a respaldar a Barbosa. Dos audiencias les dio en la campaña hacia el 2018: “Él nos prometió la reinstalación”, afirman.

Y luego una de ellas relata: “Yo estaba hospitalizada por un trombo. Hasta la cama me llegó la noticia de mi despido. Es por el alza del petróleo, dice mi hermana que le dieron como causa. Y fírmele y retírese, le dijeron. Un tipo de apellidos Saavedra Peimbert, ese llegó a corrernos. Yo tenía 32 años de trabajar en la Secretaría de Gobierno.”

La esperanza de la reinstalación...

La Manta

Los hermanos Amaya aguantan la broma que les hago: órale, ustedes estaban con Armenta… Y es que han sobrepuesto el nombre del candidato, pero es obvio que abajo existía otro convocado. No, me dicen, cómo crees que nos equivocamos, es que la manta la hicimos para la contienda del interinato en enero. Nosotros propusimos a nuestro hermano Norberto.

También los Amaya vienen de lejos. Muchos años en el PRD. Y siempre tendrá a la mano una manta y unas siglas para los tiempos nuevos.

Los Amaya, otros sobrevivientes de los años noventa.

La Banda

“Somos la banda Ginebra”, al menos eso escucho que me dice un muchacho que corta el aire con su clarinete. Y vienen de algún pueblo San Francisco algo cholulteca, uniformados con una camiseta del extinto PES. Es el estruendo necesario para no olvidar que la vida es una fiesta de tamborazos y notas incomprensibles, cristalinas y desgarradas, siempre suficientes para no escuchar lo que el mundo quiere decirte con palabras.

La banca

A tres metros de la banda y su huateque, alguien se abraza y se da palmadas. Es un corrillo, el más animado, a mitad de la calle, cuando los que organizan a la masa intentan ya formar con los más entusiastas una valla. En diez segundos confirmo que son una especie de convención de tehuacaneros felices. Alguien se presenta con una mujer a la que llama Sofía Barbosa. Se entromete la banda Ginebra, ¿dijo Sofía?, se me cruza el apellido, segurito escuché Barbosa, y no tengo la menor idea de si la señora será familiar del candidato. Yo pelo más la oreja mientras la mujer parlotea radiante frente a sus amigos de Zinacatepec que la saludan y le sonríen. Claro que sí, escucho, tenemos un amigo que fue compañero de banca de tu hermano…

El Tarot

Ivonne Cruz Blanco se ha logrado plantar justo al final de la valla, a un metro de la entrada del INE que custodia David Méndez. Me sorprende de inmediato: carga en la mano unas películas sobre el Tarot, y si me dejo, ahí mismo puede empezar a echar mis cartas. Y me sorprende más: hasta hace apenas cinco semanas era panista, y con un grupo organizado, la Asociación Unidos por Siempre, y con 22 años de militancia en ese partido. Además, es enfermera y trabaja desde hace veinte años en el Centro de Salud de San Felipe Hueyotlipan.

“Genoveva destruyó al PAN –me explica--, lo entregó al Yunque, acusó al morenovallismo de traidor, y eso no me pareció, a mí con Rafael Moreno Valle me tomaron en cuenta, en las colonias, en las escuelas. Así que yo creo que hay ciclos que se cierran. Voy a extrañar las ideas del PAN, yo vengo de familia panista, mi papá ha sido militante por 38 años, y no le gustó mi renuncia, pero me dijo que respetaba mi decisión. Es que ahora a ellos no les interesa el liderazgo, Genoveva está por sus intereses. Si viviera Martha Érika no lo dudaría, seguiría en el PAN y seguiría con ella. Y no hay contradicción con el hecho de que esté ahora aquí con Barbosa, yo renuncié a mi partido, y por escrito, soy libre, y mi interés es que mejore Puebla.”

Atrás de Ivonne, la voz de Arturo Espíndola que saluda a los trabajadores del sector salud, y la respuesta de la masa: “Barbosa, amigo, Salud está contigo”.

La renuncia de Ivonne al PAN. "Genoveva destruyó a mi partido."

El vocero

David Méndez Márquez ha hecho de vocero de Miguel Barbosa y ahora resguarda la entrada al final de la valla que han logrado armar cuando dicen que ahora sí ya merito está aquí el candidato. Y ha de ser, pues ya pasaron dos o tres diputadas y ya David no deja pasar a cualquiera. Lo recuerdo de regidor por la izquierda en el Ayuntamiento 2011-2014 del panista Eduardo Rivera, de lo más serio y capaz en la historia reciente de los cabildos de la ciudad de Puebla. En los apellidos guarda el linaje de izquierda poblana. Apechugaron los Méndez Márquez en el 2018 que no le dieran a Rosa Márquez la candidatura a la alcaldía poblana. Ni a David una diputación. Para todo hay tiempo si se sabe que para todo hay tiempo.

El Fortachón

José Miguel Jiménez Castillo abre cancha encasquetado en una playera que le descubre casi todo sus brazos y deja ver sus acicalados bíceps. Averiguo que es el esposo de la diputada Mónica Lara, a la que cuida como el mejor de los escoltas y saca maloras del barrio. La memoria a flashazos: matrimonio panista que apostó por Ernesto Cordero, enemigo de Moreno Valle en la contienda por el control del PAN nacional en el 2014, sufrió las consecuencias: José Miguel, hermano de Blanca Jiménez, quien hasta hace una semana intentó ser la candidata del PAN a la gubernatura, fue encarcelado por Moreno Valle por medio de la invención de pruebas y otras marrullerías de Eukid Castañón; Mónica, cercana en un momento a Martha Érika Alonzo, llegó a ser directora del Instituto Poblano de la Mujer en el 2012, y aguantó un año, hasta que en el pleito con Moreno Valle vio que le secuestraron a un hijo.

Cuánto se me viene encima al ver pasar a la diputada hoy por el extinto PES, Mónica Lara y su enjundioso marido. Los dos, exmorenovallistas perseguidos por el despotismo morenovallista en Puebla. Hoy se plantan por Barbosa.

El comunista

Servando Galindo Ríos representa a la más vieja de las izquierdas en Puebla. La vieja izquierda de Atlixco, la del Partido Comunista que fundó la preparatoria de la BUAP en esa ciudad. “Y ahí sigo en la prepa BUAP –me dice--, y con mi misma clase, Economía Social Mexicana.” Y en su respuesta de por qué con Barbosa traza una línea del tiempo de luchas social y crimen.: “Lo conozco desde hace 26 años, es un luchador de la calle, rompió con el PRI en 1994, cuando era secretario general del Ayuntamiento de Tehuacán, y se pasó al PRD con dos mil militantes. Y lo recuerdo cuando llegó a Atlixco con Porfirio Muñoz Ledo, cuando se anuló la elección de 1994, con Alejandro Beristáin, a quien mataron en el 2017, cuando salió a comprar un carro Ibiza y sólo lo volvieron a ver muerto, arrojado en una zanja en la Barranca de los Molinos, justo cuando asesoraba a los 200 presidentes auxiliares que se rebelaron contra Moreno Valle…”

Servando Galindo, desde el Partido Comunista en Atlixco.

El ejidatario

A la vieja usanza, la Unión Nacional de Ejidos Forestales y Agropecuarios agrupa a 32,675 ejidos y a cinco millones de ejidatarios. Así me dice a bote pronto Leobardo Ortiz Fuentes, su dirigente. Lo encuentro también a la entrada, justo donde David Méndez organiza el tinglado del registro de Barbosa. Y así de rápido me cuenta que se fundó el 10 de abril de 1995, en tiempos de Zedillo; que ellos eran del Barzón, pero que los llamó el presidente y mejor formaron la UNEFA porque les prometió anular los créditos con la banca, impagables por la crisis de diciembre de 1994, y que les cumplió; y que más les prometió: la igualdad de género en los órganos colegiados, algo que el Estado cumplió hasta el 2013, y la conformación de órganos democráticos en los ayuntamientos, lo que simplemente no se cumple. Y mientras, la UNEFA ya tiene cien hectáreas en el municipio de Chilchotla donadas por los ejidatarios para fundar la Universidad Nacional Agraria y Forestal de México, la primera del país, con trece carreras y un internado para los hijos de los ejidatarios. Y remata: la UNEFA maneja ya un presupuesto de 615 millones de pesos para este 2019, casi el doble de los 370 millones que manejamos en el 2018.

Todo eso y yo sigo aturdido con la cifra de 5 millones de afiliados.

“Yo no milito en Morena –me dice--. Los ejidos son autónomos, apenas el año pasado por primera vez apoyamos a un candidato, y fue López Obrador. Ahora los políticos están saliendo de sus cuevas. Como Armenta, quien de seguro ahora le va a operar a Jiménez Merino la parte maquiavélica y el mapacheo, con la estructura y el colmillo que tiene desde hace años, pero Melquiades, Ursúa y Beltrones, esos sólo se van a chingar la lana. Pero los ejidatarios no se van a prestar, hemos sido los olvidados del sistema, pero sólo hasta el 2018.

Los ejidatarios organizados en la UNEFA y su líder, Leobardo Ortiz Fuentes.

El Cacique

A las 12.45 decido no esperar más por el candidato. Suficientes voces llevo ya para contar su lotería. De repente, me descubro diciéndole cacique al cacique: encuentro en la banqueta de enfrente al INE, y bajo la sombra de un trueno sobreviviente, a un grupo también muy animado en su refugio de frescura. Entre ellos, Arturo Barbosa Prieto, alcalde de Tehuacán en tiempos de Manuel Bartlett, también viene de lejos. En el corrillo, un hombre mayor al que presentan como petrolero de Texmelucan. En el atarante que traigo, alcanzo a preguntarle si conoce al cacique de la Petroquímica Independencia.

“Yo soy Luis Roberto Castro Lozada”, me dice.

“¡Ah, entonces usted es el cacique!”

A la derecha, Arturo Barbosa Prieto, presidente de Tehuacán en los tiempos de Bartlett. A la izquierda, con el bigotito cano, el hombre de los 46 años al mando petrolero de Texmelucan.

Dicho eso, me sonríe. Ahí lo tengo, líder histórico de la Sección 46 del Sindicato de Trabajadores Petroleros y presidente del Grupo Mayoritario “Frente Liberal Sindicalista”. Eso veo en la tarjetita que me extiende. En ella no leo que viene de los tiempos de su padrino La Quina, y que pudo sobrevivir al colapso del más poderoso cacique petrolero en la era imperial del PRI, y que por 46 años ha sido el hombre fuerte en Texmelucan, al menos hasta que el actual dirigente, Rubén Quintero, hace años su opositor y luego su gemelo como cacique, se hizo del control del sindicato tras la jubilación de propio Luis Castro.

"Oiga don Luis --le pregunto--, ¿y cómo explica el desmadre huachicolero en Texmelucan?"

"No puedo decirle nada de eso --responde sin atropello--, nosotros estamos dentro de la petroquímica. Lo que ocurre en los ductos no tiene nada que ver con nosotros."

Entendido.

El grupo me permite que les tome una foto. Al final les pregunto su opinión sobre el evento, y el hecho con el que más parecido lo encuentro; un tradicional mitin del PRI en el que el candidato sigue sin presentarse una hora y media después de lo dicho.

“Para que cambie eso en México –responde sin dudarlo Arturo Barbosa Prieto--, primero tienes que cambiar al pueblo.”

+++++

Lotería, entonces, me digo.

Ahí los dejo en su pelotera.

Mundo Nuestro. La Unidad de Investigación Aplicada de MCCI publica en su portal y en la revista Nexos este análisis sobre los alcances de las acciones contra la corrupción que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha llevado a cabo desde el 1 de diciembre en que el presidente de México tomó posesión. El cuestionamiento es contundente: no hay una estrategia integral que permita traducida en hechos concretos que vayan más allá de las declaraciones.



A más de 100 días del inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, el gobierno de México ha lanzado mensajes de compromiso con la austeridad presupuestal y el combate a la corrupción, pero no ha presentado una estrategia integral ni una política que vaya más allá de declaraciones generales.

AMLO ganó la presidencia con una amplía mayoría, misma que le garantiza gran legitimidad; a poco más de tres meses en el gobierno, su aprobación sigue manteniendo cifras históricas. Este gran capital, sin embargo, no es un cheque en blanco. Las promesas de campaña sobre acabar con la corrupción no parecen tener una estrategia clara. Los recortes presupuestales arbitrarios; las acusaciones mediáticas de corrupción hacia funcionarios de alto nivel y a titulares de órganos autónomos; el cese arbitrario de servidores públicos de niveles medios sin mediar investigaciones; el pacto de impunidad por el cual AMLO declaró que no perseguiría actos de corrupción de gobiernos anteriores, y la ampliación del catálogo de delitos “graves” en el texto constitucional que castigará a los más pobres y no a quienes realmente son responsables de los grandes desvíos de recursos, distan mucho de ser una estrategia robusta contra la corrupción.

En el discurso de sus 100 primeros días, AMLO hizo referencia a la corrupción en 18 ocasiones. Pero desde su toma de protesta lo ha hecho en 790 veces, casi siempre como un recurso narrativo sin propuestas concretas de cómo acabar con ésta. Para poner a prueba algunas de sus declaraciones, en la Unidad de Investigación Aplicada de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) hemos analizado algunos de los dichos del presidente sobre corrupción para saber si se sostienen en los hechos.



Sigue en Revista Nexos

Vida y milagros

En Agosto Puebla tendrá su quinto gobernador en menos de tres años. Gobernará cinco años y cuatro meses.



Apunté algunas cosas que sí pueden hacer los gobiernos estatales y que el próximo gobernante debería garantizar en este nuevo ciclo político:

- Respetar el derecho a pensar distinto y en voz alta sin miedo a represalias.

- Respetar el derecho a que la sociedad se organice, proponga y participe, sin que por eso tenga que militar o alinearse a un partido político.



- El derecho de réplica hacia las acusaciones sin prueba del gobernante.



- El respeto a la presunción de inocencia y a que las acusaciones desde el poder estén sustentadas en pruebas.

- Fortalecimiento de todas las estructuras públicas y privadas que combatan la violencia intrafamiliar, en especial para proteger a los niños, a las mujeres y a los adultos mayores

- Fortalecer el trabajo conjunto entre gobierno y sociedad, estrechar los lazos comunes de organizaciones privadas e instituciones públicas para potenciar y no disminuir la participación civil . Nos necesitamos mutuamente para sacar adelante a los sectores más vulnerables de la sociedad. Debilitar esos lazos no solo es un error, sino en muchos casos una injusticia.

- Priorizar el cuidado del medio ambiente del que todos dependemos para vivir. Es indispensable un presupuesto fuerte para fondear las políticas públicas que nos garanticen el derecho a un medio ambiente sano, con una Secretaría de Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial con herramientas jurídicas poderosas para ordenar el suelo, conservar los recursos naturales y garantizar el agua y su cuidado, no solo para el consumo humano, sino para la conservación de la flora y la fauna de nuestros ecosistemas.

- Que jamás se usen o condicionen los programas sociales para fines partidistas, construcción de clientelas o sometimiento hacia la autoridad.

- Mejorar radicalmente la impartición de justicia con una fiscalía estatal autónoma, con presupuesto suficiente para ampliar el número de agencias del ministerio público y el personal suficiente para atender a dichos ministerios de manera eficaz. Abolir para siempre los turnos de 24 horas de trabajo por 24 horas de descanso. Nadie puede trabajar de manera eficaz sin recursos materiales y sin descanso durante periodos tan largos. Más agentes del ministerio público, más peritos, más agentes judiciales. El tiempo promedio para presentar una denuncia hoy en Puebla es entre 8 y 18 horas, siempre y cuando exista un ministerio público en tu localidad.

- Aumentar el presupuesto ejercido por el Tribunal Superior de Justicia, el consejo de la judicatura y los juzgados. Privilegiar el aumento del número de magistrados y jueces. La justicia, para serlo, debe de impartirse de manera pronta y eficaz. Hoy eso es un sueño.

- Fomentar la contraloría social en las acciones estratégicas del gobierno. Tanta sociedad como sea necesaria.

- Orientar el gasto en comunicación social del gobierno de manera que se use para dar información útil y necesaria para que la comunidad funcione mejor, de manera más responsable y empática hacia el conjunto de la sociedad y las autoridades. Abolir el uso de la comunicación social para rendir culto a la personalidad de quien nos gobierne. Ya tuvimos suficiente de eso. Hasta hartarnos.

-Construcción de consensos con los otros poderes del estado por medio de la inteligencia y la razón y no por medio de presiones, amenazas o sobres con dinero por debajo de la mesa.

- Abonar en todo lo posible para preservar los lujos del siglo XXI: el agua, el silencio, el aire limpio y el derecho a la privacidad.

¿Todo esto parecería obvio y obligado, ¿verdad? Desgraciadamente no lo es.

Enrique Cárdenas ha logrado el respaldo de tres partidos para su propósito de ser candidato ciudadano desde la iniciativa de la agrupación no partidista Sumamos, con la que intentó alcanzar la candidatura independiente para la elección del 1 de julio, y que hoy le ha abierto un resquicio.

No es una decisión sencilla la suya en estos tiempos de la cargada morenista en Puebla, en lo que sin duda ha significado una especie de restauración priista tras la caída del helicóptero el 24 de diciembre y el colapso de lo que de manera implacable construyó por veinte años Rafael Moreno Valle. Y más lo siento cuando contemplo a esos rescoldos de la política mexicana que un vendaval con rumbo en julio del 2018 se llevó: tres partidos, PAN, PRD y MC en Puebla sometidos hasta la abyección por el autoritarismo morenovallista, y que han decidido, para sobrevivir, jugar la carta ciudadana que la realidad impredecible ha puesto como salvación en sus desordenadas mesas de apostadores profesinales..

Entiendo que Enrique Cárdenas y Gabriel Hinojosa, y muchos amigos mutuos en la organización civil Sumamos, apuestan por el hecho de que los partidos son organismos de interés público y que están para servir a los ciudadanos. Así me explican ambos su búsqueda como tales de un registro como candidato sin partido. Ahí contemplo la frágil línea que separa la ingenuidad política de la generosidad patriota. Y no puedo más que respetar y admirar su valor cívico, justo cuando el análisis pragmático lleva a decir que la realidad los dejará en el camino, que su actuación no hará más que validar un proceso que, con la marca de una elección democrática, está dispuesto para la reconstrucción de un sistema de gobierno que ha probado ser anti ciudadano.

La realidad política nos trae a tirones. Morena intenta sobrevivir como organización fundada desde la base de un movimiento social antisistema priista-panista llamado Andrés Manuel López Obrador. Y sin embargo, en los avatares para ganar la presidencia de la república, ese movimiento ha visto cómo los políticos sobrevivientes del complejo aparato de poder priista en Puebla pronto arrebataron los espacios de control del aparato del joven partido. Así entiendo a los Barbosa, Armentas, Jose Juanes y Manzanillas, muy avezados y sin complejos para cambiar caretas, amigos e ideologías. Y apenas comprendo las tribulaciones de personas de calidad probada, como Carlos Figueroa Ibarra, que no dejan de observar los predicamentos de la organización que ayudaron a construir en los momentos más aciagos de la ola morenovallista. No estaban ahí entonces quienes hoy encabezan las propuestas de Morena para el 2 de junio próximo. ¿Quién hubiera imaginado hace unos meses el retorno de los dinosaurios viejos, como Pacheco Pulido, y revividos, como Estefan y Manzanilla? Y con ellos la sobrevivencia de la maquinaria política para el control del gobierno y del dinero, pulida a golpe de mano por Bartlett, Melquiades, Marín y Moreno Valle.

En ello pienso para tratar de comprender la iniciativa de Enrique Cárdenas, quien sin duda se juega su incuestionable calidad moral con la que se avienta al revuelto mar de la militancia político-electoral.



Y más cavilo entonces sobre mi propia perspectiva de periodista y mi vida entera sin militancia partidaria. Hago política a mi manera, y cuestiono desde siempre la práctica interesada de los políticos profesionales, expertos en jugar para sí. ¿Pero qué papel entonces, es el que juega un periodista? ¿Sirve de algo abogar por la neutralidad de la narración objetiva?

Cavilaciones a la media noche sobre este revuelto pero entretenido mar de nuestra política
Vida y milagros
(Ilustración de Estelí Meza/Revista Nexos)
La palabra hastío tiene varios significados. En el diccionario de la Real Academia Española lo equiparan con el hartazgo de comida, pero también es sinónimo de tedio, disgusto, cansancio, agotamiento, hartazgo o aburrimiento con respecto a personas, cosas o situaciones .

En el último tercio de 2017, a poco más de un año de haber elegido gobernador , empezaron de nuevo las pre campañas para la nueva elección de 2018. La elección larga, la buena. Todo el menú propagandístico para todos los cargos: espectaculares, spots en radio y tele, entrevistas, mítines, bardas pintarrajeadas,el transporte público con caras de los pre candidatos, bolsas, sombrillas, playeras, cachuchas,tinacos, despensas. Ya desde entonces, ante la fuerza emergente de las banderas guindas y el poco espacio que dejaba Moreno Valle a los que no fueran de su equipo, empezaron a florecer las alianzas, las traiciones, las deserciones, la cargada. Una vez definidas las candidaturas partidistas y eliminadas las independientes por la asfixiante ley electoral local, otra vez cinco candidatos a gobernador compitieron por Puebla. El escenario fue completamente distinto a la elección de 2016. En solo dos años, una mirada a las bardas y a los anuncios en el transporte público fueron el indicador de que Puebla estaba siendo peleada casa por casa, calle por calle, taxi por taxi, y peleado también en el nuevo terreno de guerra, el de las redes sociales, que permanecieron incendiadas durante toda la elección. Las encuestas eran claras con respecto a quien ganaría la presidencia, y de nariz con nariz con respecto a la gubernatura poblana, aunque en voz baja, los propios panistas afirmaban que en las encuestas que tenían, perderían la elección.Los priistas de cepa la supieron perdida desde antes de escoger candidatos. Algunos aceptaron competir por pura lealtad a su partido. A Ricardo Anaya lo desparecieron de la campaña panista local. Para el PAN de Puebla no hubo candidato presidencial. La estrategia final de Moreno Valle fue salvar a la reina. Si de algo sabía era de operación política y aunque supo que perdería el control del congreso local, no imaginó por cuánto. Él ya tenía su plurinominal al senado en la bolsa. Desde ahí se preparaba para librar una nueva batalla hacia el 2024. Jamás fue una persona que pensara a corto plazo.

En Puebla ganó la presidencia Andrés Manuel, como en 2006 y 2012.Pero a diferencia de esos años, ya con su nuevo partido ganó también casi todas las diputaciones locales y federales, el senado, las ciudades más importantes del estado y en especial la capital y los ocho municipios conurbados. Por eso fue atípico el resultado de la gubernatura . La legalidad y la certeza de la elección quedaron gravemente vulneradas por la violencia de la jornada electoral en Puebla, violencia de la cuál jamás se presentaron culpables .Tan atípico que acabó en los tribunales. Cinco largos meses de dimes , diretes, visitas a los jueces de parte de los contendientes y un controvertido y manoseado fallo emitido en vísperas del tiempo límite. Por supuesto,todo aderezado por la polarización política y social y una larga incertidumbre.

Luego vendrían los 10 días de gobierno de Martha Erika, la breve certeza de que el capítulo había quedado cerrado, y luego la trágica e inesperada caída del Augusta.

Después de Moreno Valle llegó el diluvio para el panismo poblano.La zona de incómodo confort en la que él controlaba todo, terminó. Finalmente fue nombrado como interino para cinco meses un priísta que nunca negó la cruz de su parroquia, Guillermo Pacheco Pulido, propuesto por un sagaz diputado de Morena y electo en el congreso local por 40 votos, incluidos los de todo el bloque panista. A todos los actores los conocía Pacheco como la palma de su mano.

Se convocó a elecciones para el 2 de Junio de 2019.
En menos de dos años y medio estamos ya en la tercera elección para gobernador. Están de regreso las bonitas pre campañas, las dirigidas a los militantes del partido pero que todos veremos y oiremos a fuerza, a menos de ser sordos o ciegos. Los espectaculares que hace dos años y medio tenían las caras de los candidatos de Moreno Valle cruzados del soberbio azul panista, hoy tienen las caras de los pre-candidatos de Morena y el color guinda de Morena. Y es lógico. Ahí se está jugando ahorita la elección. Por eso en Morena se están matando por la candidatura. Sobra esta batalla, dado que el candidato obligado, por mínima congruencia con lo que defendieron en los tribunales, tendría que ser Luis Miguel Barbosa.

En el panismo pondrán a un candidato de "unidad", aunque no se sabe qué es lo que unirán y con qué pegamento, porque el del dinero se acabó. Los partidos que Moreno Valle tuvo en su mano no son nada sin él. Los perfiles panistas que hubieran podido ser un poco más competitivos, han declinado con rapidez. Han leído bien el momento de tocar retirada. Uno de los tres candidatos con los que el PAN buscará competir ha dicho que "el PAN dará la batalla para impedir que el PRI disfrazado de Morena llegue al gobierno". Me permito recordarle que eso fue exactamente lo que sucedió en 2010, cuando Moreno Valle fue de candidato por el PAN. Creímos, y me incluyo, que habría alternancia. No señor mío. No la hubo. Solo hubo cambio de escudos y colores.

Por otro lado, el PRI está pensando si manda candidato y no dudaría que al final se unieran al candidato de Morena. Sus aliados del verde volaron con sus alitas de tucán a Morena y a los del Panal los mató la elección del 2018, aunque varios se mudaron a la casa triunfante antes de que los arrollara el tren

¿Tiene algún caso verlos competir? Contemplaremos aburridos el simulacro de una contienda inexistente. Moriremos de hastío.O crearemos un mundo. Kierkeegard y Nietzsche sostenían que Dios creo el mundo para abatir su hastío. ¿Qué haremos con el nuestro?

#Eurekazo

“Él usa las estadísticas como un borracho utiliza las farolas: para el apoyo en lugar de para la iluminación.” Andrew Lang



#DeUnoenUno

Las consultas ciudadanas se inducen previamente y buscan ser el gran instrumento legitimador a los designios del presidente.

Los precandidatos de Morena se han hecho encuestadictos, se alivianan con unos jalones de puntos porcentuales.

Con sondeos, los medios y detractores acomodan verdaderas madrinas medíaticas a los alcaldes incómodos de Morena.

En las encuestas de redes sociales se vale de todo, menos ahorrarse los bots, los troles y los acarreados digitales.



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Preparar una clase es siempre el pretexto perfecto para desempolvar conceptos y aterrizarlos con ejemplos actuales. Con mis alumnos de Opinión Pública revisamos las encuestas, los sondeos y las consultas como elementos fundamentales en la construcción de, precisamente, la opinión pública. Así, salieron a flote tres temas de la última semana: La consulta ciudadana para la operación de la planta hidroeléctrica de Huexca en Morelos, las encuestas de preferencia electoral de cara a las alecciones extraordinarias de gobernador en Puebla, y la percepción ciudadana sobre el desempeño de la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco en la capital poblana.

En los tres casos, aunque existe un interés honesto por conocer el parecer de un determinado sector de la población sobre un tema relevante, se perciben grandes vicios normalizados por parte de los actores involucrados.



Consultas ciudadanas, la democracia participativa vuelta bisutería

Mis alumnos, en constante y unánime repudio a las políticas del presidente López Obrador vociferan su rechazo total a las consultas ciudadanas.

--Para eso una mayoría votó por él, para que no nos esté preguntando --dice uno.

Le preguntan a la gente cosas que no entiende, que no le interesan --dice otro.

--Esas consultas están manipuladas por los ciegos seguidores de AMLO --sentencia aquel.

Y así cada uno de sus argumentos. Trato entonces de equilibrar la balanza, no puedo.

Si bien estoy totalmente convencido de que a medida que los ciudadanos sean más participativos en su realidad social, será más difícil para los gobiernos imponer su voluntad, creo que hasta ahora las consultas ciudadanas han sido simples adornos que emulan una democracia participativa inexistente.

Me explico. No existen mecanismos que permitan garantizar que dichas consultas se realizan con total imparcialidad, con protocolos y métodos que den certeza a la elección de una determinada mayoría. Los temas propuestos en las consultas ciudadanas que van desde la construcción del nuevo aeropuerto hasta la operación de una termoeléctrica han estado llenos de polémica por los pocos recursos técnicos o empatía de los ciudadanos con dichos temas.

En repetidas ocasiones el presidente busca influir en dichas consultas, se vuelve juez y parte; usa todos los medios posibles para convencer a la población por ejemplo de que el nuevo aeropuerto es un gasto innecesario, que la Guardia Civil es fundamental para recuperar la seguridad en el país o que la operación del Tren Maya o la hidroeléctrica de Huexca, lejos de atentar contra los recursos naturales, benefician directamente a los mexicanos.

Las consultas ciudadanas entonces se reducen a dos polos: apoyar o no al presidente; es una decisión con él o contra él, una decisión con los mexicanos, o contra ellos. Una decisión que sólo responde SI o NO a preguntas generales. Es entonces la legitimación de los designios del presidente escudadas en una muy manoseada decisión popular.

La adicción a las encuestas de preferencias electorales no distingue colores

No pocos amigos y conocidos coincidimos en reconocer en la 4T la voluntad de hacer las cosas de manera diferente. Conozco a muchos que ahora desde el ejercicio del poder están buscando el cambio de paradigmas y les admiro. Desde el brigadeo, desde el activismo, desde el saloneo, hablamos siempre de hacer las cosas mejor, de pensar diferente. Morena fue el resultado de repensar otra realidad para México. Al menos así se vendió, así lo vendimos, y así lo compramos.

Algo entonces no anda bien cuando vemos a los tres precandidatos en el proceso interno aventarse los unos a los otros datos y estadísticas que los ubican en primer lugar de las preferencias. Cuando se siente en peligro, cada uno acude a sus propias encuestas, les da una fumada a los puntos porcentuales y se relaja; se inyectan fotos de multitudes, se beben likes y retuits.

El famoso “mostrar músculo” sigue siendo la práctica común junto al acarreo, el pase de lista, el espaldarazo, el apoyo. Algunas, encuestas de reconocidas firmas de prestigio, son magnificadas, publicitadas, replicadas por todos los canales posibles, se invaden los noticieros con ellas, se les envían a líderes de opinión, se comparten entre militantes una y otra vez. Otras encuestas, las poco confiables, las de dudosa metodología, pasan igual por el mismo tratamiento, no importa la metodología o la confiabilidad, importa el resultado, en el caso de algunos, mandado a hacer a la medida.

Y si a un medio de comunicación, se le ocurre asomar la cabeza con una pregunta, con un sondeo en redes sociales que alimente esa adicción, de inmediato son convocados los seguidores, los militantes, los acarreados, los bots, los troles, o lo que sea para dar la batalla. Y entonces, los ciudadanos desinteresados e incluso los equipos de los mismos interesados, pierden la oportunidad de medir la preferencia real sobre alguno u otro, es una guerra de destreza, de ver quien convoca más y mejor en sus grupos de WhatsApp, de ver quien coopera con unos cuantos votos automatizados, de quien pone a trabajar más operadores.

Los alcaldes apaleados con sondeos

Los medios de comunicación no se escapan ni se resisten a la seductora manipulación de la opinión pública. En medio de un linchamiento mediático casi unánime contra la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, tras su viaje a Viena, los periódicos y sus directores (principalmente aquellos acostumbrados al convenio publicitario de miles de pesos, negado por la actual administración) han usado los sondeos ciudadanos como macanas sistemáticas para apalear una y otra vez a Rivera Vivanco (o a cualquier alcalde ajeno a sus proveedores o aliados).

El mecanismo es sencillo. Según el tema del momento, un reportero acude cámara en mano a un determinado lugar para realizar preguntas inducidas como:

“Luego de ocho asaltos a transporte público este día (cuenta de asaltos de todo el estado, no de la ciudad), ¿Usted cree que la inseguridad ha aumentado?”

“La alcaldesa está de viaje en Viena ¿Usted piensa que debería quedarse a trabajar en vez de andar viajando?”

El arranque de la alcaldesa ha ido con varios tropiezos y sinsabores --muchos ajenos a la actual administración--, pero se han utilizado los sondeos a modo para amplificar percepciones de inseguridad en la capital y fustigar como única responsable a la titular municipal, para achacarle problemas heredados de viejas problemáticas como los ambulantes o las elecciones municipales.

Si bien la administración municipal habría podido actuar con mejor talante ante no pocas circunstancias, el linchamiento mediático se ha convertido en un gran factor.

Las encuestas, los sondeos y las consultas son herramientas fundamentales para conocer las exigencias y pensar de una sociedad, sin embargo, estas se han convertido en ejercicios anecdóticos dentro de una dinámica de comunicación política basada en la simulación, que se resiste a una transformación, incluso entre los que se autonombran transformadores.

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#DerechalaFlecha

Las encuestas, sondeos, y consultas ciudadanas se han convertido en el instrumento favorito, incluso de los morenistas para manipular a la opinión pública y así legitimar todos los designios divinos de la 4T.

Hubo un tiempo...

Hubo un tiempo...

Vida y milagros

Para los que nacieron después de 1997 y hoy tienen poco más de 20 años, será extraño pensar que hubo un tiempo en que el Congreso de la Unión y los congresos locales de cada estado solo obedecían a lo que dijera el señor presidente de la república y que la mayoría calificada en esos congresos era solo del PRI y el resto sus comparsas. Para esos jóvenes será difícil entender que en la segunda mitad del siglo XX el poder presidencial mexicano casi no tenía contrapesos y que hubo un largo recorrido para construirlos. El tiempo de los grandes desplegados en los periódicos firmados por los representantes oficiales de los sindicatos, los gremios agrarios, los empresariales, los sectores populares, felicitando por lo que fuera al presidente o al gobernador en turno. Desplegados de páginas y páginas después de un informe, cuajados de firmas que había que leer con lupa de tantas que eran. Hasta el periódico pesaba más de tanta tinta cuando había que felicitar o dar un pésame a esos presidentes insoportables.



Hubo un tiempo en el que los Jueces de la Suprema Corte, los presidentes de los tribunales estatales y cualquier juez de importancia, era puesto en su cargo solo con la anuencia del Señor Presidente de la República o por el Señor Gobernador de cada estado, así, escrito todo con mayúsculas y pronunciado con reverencia. Hubo un tiempo no muy lejano, antes de 1997, en que era rarísimo que hubiera presidentes municipales de las capitales de los estados que no fueran priístas.

Hubo un tiempo, tan cercano o lejano como 1989, en que no había en México gobernadores de otro partido que no fuera el PRI. El primero fue el panista Ernesto Ruffo Apple, electo en Baja California en 1989, cuando el PAN era un PAN sin subsidios, con recias convicciones y militancia gratuita.



Hubo un tiempo, hasta casi el final del siglo XX, en que, en la capital más politizada y poblada del país, el D.F., los ciudadanos no elegían a sus gobernantes ni tenían cámara de representantes. El presidente nombraba al regente. Sería hasta 1997 cuando la ciudad de México elegiría por primera vez a su jefe de gobierno, apoyado en una poderosa y unida coalición de izquierda, también con recias convicciones y militancias gratuitas.



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Hubo un tiempo, tan cercano como 1993, en que el presidente de la república podía poner y quitar gobernadores cuando le estorbaban a él o a sus grupos afines. Carlos Salinas quitó a catorce gobernadores entre 1988 y 1994.

En Puebla, hubo una racha en que los gobernadores duraban cuando mucho dos años. Los quitaban y ponían desde el centro. El gobernador poblano Alfredo Toxqui (1975-1981) fue el primero en terminar completo su mandato después de más de 10 años de interinatos y gobiernos provisionales, provocados por los enfrentamientos entre universitarios y autoridades y del endurecimiento de las políticas del gobierno mexicano contra los grupos contrarios al PRI, ya fueran de izquierda o de derecha.

Hubo un tiempo en que se sabía quién sería el próximo presidente de la república o gobernador de un estado, desde mucho antes de que se celebraran las elecciones. El presidente elegía a su sucesor y a todos los gobernadores. Una vez dicho el nombre, las elecciones eran solo un trámite, un ritual. Hubo un tiempo, 1976, en que el candidato del PRI José López Portillo compitió solo contra sí mismo. Se volvió de tal tamaño la aplanadora electoral, que ya ni los paleros más paleros quisieron desgastarse en una larga campaña presidencial en la que todo mundo bostezaba de aburrición. Las campañas presidenciales duraban meses. Como durante el mandato de un presidente solo podía brillar su persona, había que dar a conocer al respetable público quién era el ilustre desconocido que los gobernaría después del ocaso del dios que se iba, mismo que al terminar su mandato pasaría al retiro y a la absoluta discreción y mudez, a riesgo de ser puesto en una embajada tan lejana como Australia.

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Hubo un tiempo en que era imposible imaginar que los expresidentes se trenzarían en pleitos a tuitazos con un presidente en funciones. Imposible imaginar que existirían las benditas y malditas redes sociales.

Hubo un tiempo no muy lejano en que los medios de comunicación se auto censuraban por completo. Un solo error y podían acabar en el bote de la basura o en una zanja con todo y su periódico. La única cadena de televisión hasta finales de los años 80, Telesistema Mexicano, derivado en Televisa, jamás criticó al presidente. TV Azteca, privatizada durante la administración de Salinas de Gortari, tampoco osó tocar al presidente. Sí se atrevió a criticar a Cuauhtémoc Cárdenas, primer jefe de gobierno electo en el Distrito Federal porque lo consideró peligrosamente de izquierda.

Hubo un tiempo en que oficialmente el estado era laico, aunque sus ciudadanos fueran mayoritariamente católicos; no tenía relaciones ni con el Estado Vaticano ni tampoco con otras iglesias. Los sacerdotes y las monjas no podían salir a la calle con alzacuellos o hábitos, ni hacer procesiones en las calles. Todos los ritos se celebraban dentro de las iglesias. Aunque hipócritamente, pero el estado era laico. Hubo un tiempo en que los presidentes de la república no iban a las bodas por la iglesia de sus hijas o hijos.

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Hubo un tiempo, 1979, en que eso se rompió, cuando que el presidente López Portillo trajo a México al Papa, lo pasearon como a un césar en el papa móvil y luego lo llevó a su casa a darle una misa privada a su mamá. En 1990 se formalizó la relación oficialmente.

En 1997 fue el año en que todo cambió o, mejor dicho, se hizo evidente que todo había cambiado. En 1997 el PRI perdió la mayoría en el Congreso. En 1997 llegó el tiempo en que el "señor presidente" empezó a escribirse con minúsculas; el tiempo en que desde la tribuna del congreso lo increparon los opositores porque había dejado de ser infalible, omnipresente, omnipotente, y sobre todo, absolutamente temible. Llegó el tiempo en que un presidente no pudo tirar a un gobernador, en que el presidente empezó a dar explicaciones y en que disentir empezó a estar no solo permitido, sino obligado.

Llegó el tiempo en que las organizaciones no gubernamentales empezaron a ocupar un amplio espacio, construyendo agendas a largo plazo, pensadas para durar, proponer y dar seguimiento a los asuntos de su interés más allá de una presidencia. Si, llegó el tiempo en que la diversidad tuvo voz y peso. Y llegó el tiempo de la gestación de los organismos autónomos.

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Llegó el tiempo en el que empezaron a existir dudas sobre quién ganaría la presidencia de la república, el tiempo en que el secretario de gobernación dejó de ser el árbitro en las elecciones y se creó un órgano independiente para organizar los procesos federales, el Instituto Federal Electoral, el árbitro de la elección en que el PRI perdió la presidencia en el año 2000.

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En los estados hubo islas de resistencia, y en muchos, hubo aún un largo tiempo en que los institutos electorales locales esquivaron a los aires de independencia. Un tiempo tan cercano como 2018. Esa fue por lo menos nuestra experiencia en Puebla. Hasta Mario Marín y Moreno Valle, el órgano electoral local no fue independiente. Siguió tomado por la mano férrea de los gobernadores, porque tampoco era independiente el congreso local, desde donde se elegían hasta hace unos meses a los jueces y a los consejeros de los órganos autónomos. Mientras el país cambiaba, en Puebla nos encandilamos con el falso cambio de 2010. Para evitar el dedazo de Marín para imponer un sucesor, hizo falta un ex priiísta, aunque Moreno Valle fue más papista que el papa. Y no hubo hilo que dejara suelto. El poder ejecutivo, el legislativo y el judicial siguieron bajo su mando.

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En 2018 ganó López Obrador en México y en Puebla. Morena ganó la mayoría en el congreso y 49 municipios que incluyen las 8 ciudades más grandes del estado, incluyendo la capital. El atípico resultado de la elección a gobernador de Puebla fue producto de lo que arriba describo: un duelo de ex priístas-panistas contra ex priistas morenistas. Unas elecciones revolcadas entre dos cuñas del mismo palo. Un fallo del Tribunal Electoral controvertido. Un accidente mortal que el Secretario de SCT ha calificado de "atípico" y cuya investigación está aún en proceso; una gobernadora que duró 10 días, un conciliador gobernador interino priísta elegido por unanimidad de todos los partidos excepto, oh paradoja, por la abstención de un priísta.

Hubo un tiempo, entonces. La cargada no se ha ido.

Mundo Nuestro. En un pronunciamiento frente al proceso electoral 2019 en el estado 24 organizaciones de la sociedad civil en Puebla demandan esclarecer los crímenes ocurridos el 1 de julio del 2018 en Puebla. Fin a la impunidad criminal como condición de una nueva elección libre y auténtica el próximo 1 de junio.

Aquí el texto del pronunciamiento y los grupos firmantes.



Puebla, Pue. A 13 de febrero de 2019.

Las instituciones, organizaciones, colectivos y personas abajo firmantes, nos pronunciamos:



  • El 1 de julio de 2018, en México se llevó a cabo una jornada electoral que marcó un parteaguas en la vida político-social de nuestra República. Para garantizar su legalidad, el Estado mexicano, a través de los organismos electorales, destinó capital humano y recursos materiales, para que las y los ciudadanos acudiéramos a las urnas a emitir nuestro sufragio y que la jornada se desarrollara con apego a derecho.
  • Sin embargo, mientras que en la mayor parte del país la ciudadanía ejerció su derecho a votar de manera libre y pacífica, en el estado de Puebla, particularmente en su capital, se llevaron a cabo actos de violencia extrema: grupos de delincuentes irrumpieron violentamente en distintas casillas y detonaron armas de fuego poniendo en riesgo la vida de las y los ciudadanos que ahí se encontraban en ese momento. No sólo se trató de delitos electorales como el robo de urnas o la destrucción de paquetería electoral, sino que también se cometieron delitos del fuero común tales como homicidio en grado de tentativa, lesiones, robo y daño en propiedad ajena.
  • A pesar de la gravedad de los acontecimientos acaecidos desde entonces, no hemos escuchado, en materia electoral, un pronunciamiento oficial por parte del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) condenando estos actos de barbarie y pedir que se castigue a los responsables, ni siquiera por el hecho de que la vida de varios funcionarios de ese instituto estuvo en peligro y que su Junta Local documentó y les informó en su momento. Por su parte, la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales, tanto federal como del Estado de Puebla, siguen sin informarnos acerca de los avances en las investigaciones a pesar de que hubo al menos 26 denuncias ciudadanas, según indica el informe que la Junta Local del INE entregó a su Consejo General.
  • En cuanto a los delitos del fuero común, seguimos en espera de que el gobierno del estado asuma su responsabilidad e investigue y capture a quienes cometieron estos atentados contra la integridad física de las y los ciudadanos que tuvieron el infortunio de encontrarse en ese momento en las casillas violentadas.
  • Además, hay una pregunta cuya respuesta puede ser el eslabón que una los delitos anteriormente mencionados con el problema de la corrupción, y que las autoridades encargadas de la seguridad siguen sin contestar satisfactoriamente ¿Por qué la policía no respondió a los llamados de auxilio de las personas afectadas por dichos actos de violencia, cuando se supone que deberían ser garantes de la paz y la seguridad pública durante la jornada electoral?
  • Estos acontecimientos en los que se sospecha de manera fundada que hubo actos de corrupción, no deben quedar en la impunidad.
  • La confianza que debe existir en las instituciones, para llevar a buen puerto las elecciones extraordinarias que se avecinan, pasa por la acción u omisión de las autoridades electorales y gubernamentales sobre los acontecimientos violentos ocurridos el 1 de julio del año pasado.
  • Para las elecciones que se llevarán a cabo el 2 de junio del presente, exigimos que se garantice el Estado de Derecho y que el sufragio que se emita refleje sin lugar a dudas la voluntad mayoritaria de las y los ciudadanos poblanos.
  • Es así que hacemos un llamado a las instituciones políticas, electorales y gubernamentales a conducirse de acuerdo con la ley y a salvaguardar en todo momento la seguridad y la integridad física de la ciudadanía.
  • Estamos convencidas y convencidos que, ante este panorama atípico, los poblanos estamos preparados para demostrarle a nuestro país y al mundo, que podemos privilegiar la legalidad, combatir a la corrupción y a la impunidad en un proceso electoral ciudadanamente ejemplar.

INSTITUCIONES, ORGANIZACIONES Y COLECTIVOS FIRMANTES:



  1. Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Puebla
  1. México Contra la Corrupción y la Impunidad
  2. Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad
  3. Red Social Contraloría Ciudadana Puebla
  4. Puebla Vigila
  5. Universidad Iberoamericana
  6. Fundación Madai
  7. Comisión Ciudadana por la Democracia y los Derechos Humanos
  1. Mujer Cerezo en Libertad
  2. 33 Mujeres
  3. Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia
  4. Unión de Asociaciones Civiles del Estado de Puebla
  5. AMEDI Capítulo Puebla.
  6. Nodo de transparencia
  7. Congreso Nacional Ciudadano Célula Puebla
  8. Opción Ciudadana
  9. IPC Puebla
  10. México Franchise Network
  11. Puebla Verde A.C.
  12. Cihuautla Voluntad Equidad Bienestar A.C.
  13. Barra Mexicana de Abogados Capítulo Puebla
  14. Colegio de Contadores Públicos del Estado de Puebla
  15. Dale la Cara al Atoyac A.C.
  16. Ahora Atlixco
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