Poder y Política

A decir verdad casi no llego. Estaba atiborrada de noticias y la casa llamaba más que la calle. Mi esposo no quería ir, es más hubiera preferido que yo tampoco. Le daba miedo que las cosas se fuera a poner feas. Mi hija estaba indecisa. Aunque cansada estaba en mí la sensación y el deber de estar ahí. Una pareja de amigos me animó y dijeron que pasarían por mí. Ya era tarde. Ellos también estaban indecisos de asistir y ver con luz propia lo que estaba ocurriendo. Me animaron.

Calles cerradas y el movimiento inusual de un domingo a las 11 de la noche se veía en las avenidas y banquetas. Sin embargo el movimiento era tímido, como si se temiera que lo que estaba pasando fuera real. No encontrábamos estacionamiento y rodeamos varias veces sin llegar a nuestra meta. Por fin lo conseguimos. Apresuramos nuestro paso y a varias cuadras del zócalo ya no pudimos avanzar. Una multitud sonriente, hasta los policías sonreían, niños jóvenes y viejos escuchaban con júbilo las palabras de Andrés Manuel López Obrador que se reflejaba en una pantalla enorme. Se miraba sobrio y contenido. La gente gritaba y aplaudía. En su discurso reiteró que ganar las elecciones por la vía pacífica y sin derramamiento de sangre era el mayor de los logros. Hay que empezar a trabajar y a levantarse temprano. No tuve miedo de gente que me tomaba y tomaba fotos, ni del que estaba a mi lado. Todo se sentía fraterno. Vi por primera vez en mi vida El Palacio Nacional como un cómplice y no como un enemigo al que hay que gritarle y suplicarle justicia. Esperando que salga por su balcón principal un presidente al que se le exige respuestas a tanta impunidad.

El zócalo, la catedral y los portales iluminados se miraban más majestuosos, se sentían nuestros.

Todo acabó pronto. Nos retiramos a casa, algunos brincando y saltando. La salida fue ordenada pero ya llevábamos en nuestras sonrisa el indescriptible sabor de la victoria



La democracia mexicana ha sufrido un vertiginoso cambio de piel. En sólo unos meses, camino a las elecciones de 2018, quemó sus referentes tradicionales, diluyó a sus partidos clave, borró sus identidades políticas y encumbró a un nuevo partido mayoritario.

Cambió de forma y de fondo luego de 18 años de no producir lo que se esperaba de ella: una era de bienestar y buen gobierno.

Los tres gobiernos de la primera democracia mexicana fueron cortos en sus resultados y largos en las consecuencias de sus errores. El gobierno de Vicente Fox (2000-2006) decidió atenuar con dinero del presupuesto federal a la oposición política y corrompió la democracia. El de Felipe Calderón (2006-2012) declaró la guerra al narcotráfico y ensangrentó al país. El de Enrique Peña Nieto (2012-2018) expandió la violencia y multiplicó la corrupción.

Durante estos gobiernos los partidos políticos tuvieron en sus manos el tablero electoral completo y, en vez de aprovechar constructivamente sus ventajas, abusaron de ellas, hasta perder la confianza de los electores. Echaron por la borda su capital mayor que era la fidelidad de los votantes, el famoso “voto duro”.



La democracia mexicana cierra su primer ciclo de vida con un saldo de malestar económico, violencia al alza y corrupción endémica.

El saldo entre los votantes es una irritación general que ha vengado sus agravios votando mayoritariamente por Morena, un hijo desafiante del sistema, nacido en el seno mismo de la partidocracia —de sus reglas, de sus facilidades, de sus dineros— pero capaz de hablar creíble y poderosamente contra ella, como si viniera de otra parte y se dirigiera a un lugar distinto de donde viene.

El triunfo de Morena sanciona la aparición de una nueva mayoría y un nuevo sistema de partidos: una segunda época de la democracia mexicana.

Pero ¿qué es Morena? ¿A quién le están entregando los electores mexicanos el enorme poder que llega a sus manos con las elecciones de julio?

Creemos conocer bien al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pero no sabemos, ni siquiera aproximadamente, qué es Morena. Entre otras cosas, porque está todavía en expansión y no acaba de tomar su forma.



Lo que sabemos con certeza es que la expansión vertiginosa de Morena es la novedad mayor no sólo del sistema de partidos sino del ánimo cívico mexicano, que busca hoy lo que ayer repudiaba: un partido mayoritario, un gobierno grande, un presidente poderoso.

CONTINUAR EN REVISTA NEXOS

Primer gran acontecimiento a las 9.30 de la noche del 1 de juliio:



Ha ganado Andrés Manuel López Obrador. Lo han reconocido de inmediato para los usos mexicanos Meade y Anaya. Acabo de ver en la tele a Anaya dar una buena idea de lo que debe ser un demócrata. Escucho a Aguilar Camín decir que lo que tenemos a la vista es que los votos se cuentan en México.
Bien por todos nosotros, que los votos se cuenten. Bien para un país que se irá a dormir esta noche sin el predicamento de no saber quién ganó la elección. Bien por un proceso democrático que deja el camino abierto para un nuevo gobierno con un respaldo popular como no lo había tenido un presidente en la era moderna de la democracia mexicana.

Segundo gran acontecimiento: poco después de las 9 de la noche la encuestadora Mitosky le da el triunfo por diez puntos a Miguel Barbosa, con lo que el intento de tronar el proceso electoral en Puebla parece que quedará de lado.

Y el tercero: como no se había visto en más de treinta años, a la vista de decenas de votantes frente a las casillas atacadas, grupos de sicarios armados toman, vandalizan y roban urnas en el norte y el sur de la ciudad. ¿Quién es el autor intelectual de este ataque orquestado a la democracia en Puebla?



La encuesta de Mitosky poco después de las 9 de la noche.

Contra estos datos se estrella el intento de romper el proceso electoral en Puebla.

Esto escribí al anochecer de este 1 de julio:

Los ataques a las casillas del norte y el sur de la ciudad me remontan a las elecciones de 1940 o 1952. Y más para acá, las de 1983, cuando eran los militares quienes se robaban las casillas en la ciudad de Puebla, o la de 1998 con Marín, que vimos repetidos los carruseles y las compras de votos.
Pero lo sucedido hoy en la ciudad de Puebla: bandas de sicarios armadas rondando las casillas de norte y sur de la ciudad, balaceras, destrucción de urnas, robos abiertos a plena luz del día. ¿De qué país estamos hablando? Ese país que fuimos, el del robo descarado de urnas en una jornada electoral, está aquí, presente, como la realidad de los sicarios que han dejado encajuelados a cuatro personas afuera del Outlet de la autopista.
Me duele mucho que grupos de sicarios rompan una jornada electoral democrática que tanto necesita México.

Vengo de lo sucedido en la 24 Sur, en la casilla 1134 de la colonia Xilotzingo. Una camioneta huye luego de que sus ocupantes balearan la casilla y se robaran la urna de Presidente, pero choca en la esquina contra una Jeep Liberty y vuelca. La gente que persigue a los hampones logra detenerles. No está claro en las versiones lo que ocurre, pero el hecho es que cuando llego me encuentro un operativo de la policia municipal y estatal y a una muchedumbre mentando madres. Muchos fotógrafos de prensa en el lugar. Tres detenidos dentro de una patrulla que custodia un cinturón de uniformados. La camineta volcada contiene la urna robada y las papeletas con los votos emitidos regados entre los asientos; se ven credenciales de elector y billetes de a 200 pesos por aquí y por allá. Confirmo que la unidad en algún momento sirvió en el MP del gobierno de Moreno Valle, pues todavía alcanzan a identificarse rótulos de esa dependencia. Todo esto ocurrió a las 5 de la tarde, más o menos. Para las 7.30 no ha llegado el ministerio público ni funcionario alguno de la FEPADE.

La imagen puede contener: 2 personas, exterior

No para ahí. La casilla 1187 en la que voté a mediodía en San José Mayorazgo, fue vandalizada por un grupo con el mismo modo de operar que el de Xilotzingo: a las cinco de la tarde cuatro tipos entran a la escuela Benito Juárez, en la que he votado desde 1988; disparan al aire y después destruyen las tres casillas, la básica y las dos contiguas. Una patrulla municipal está a la vuelta del recinto, pero ni interviene.

Pronto entenderé que el ataque a la casilla forma parte de una acción orquestada y que la intención clara es la de tronar un número determinado de casillas.

Es imposible no pensar que el único beneficiado de estos acontecimientos es el grupo de Moreno Valle.

En esta casilla votó mi hija Ana por primera vez en su vida, como muchos más jóvenes que en los últimos tiempos cumplieron sus dieciocho años.

Esta es la imagen que ella tiene hoy de la democracia en Puebla:

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A media mañana tenía otra perspectiva que dejé como memoria en Facbook: la de un país que va a las casillas en paz, que decide voto por voto el rumbo que la nación tomará para los próximos años. Una visión ingenua contra la davastación de las casillas 1187 Básica y Contigua 1 y 2.

Contra la perspectiva optimista de la mañana la agresión de los sicarios a las urnas por la tarde.

Lo sucedido en Puebla es el mayor atentado a las instituciones democráticas de la sociedad poblana. Es obligada una investigación a fondo a cargo de las autoridades federales responsables. No podemos permitir la impunidad.

Mundo Nuestro. Esta es la denuncia que las organizaciones civiles Comunidades Nahuas en Resistencia de la Sierra Negra, Movimiento Indígena Agrario Zapatista y la
Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacan dieron a conocer el sábado 30 de junio sobre la violencia en el municipio de Zoquitlán, en la Sierra Negra de Puebla, en el contexto de la jornada electoral del 1 de julio y con el trasfondo de la lucha de resistencia contra la instalación de una hidroeléctrica por la empresa Minera Autlán.

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ONGs denuncian violencia por hidroeléctrica en la Sierra Negra



Una empresa voraz, un permiso amañado, la resistencia indígena y “un alcalde de otro nivel”

Denunciamos públicamente que el pasado 28 de junio de este 2018, siendo las 7 horas de la tarde aproximadamente, cuando nuestros compañeros Sergio Rivera Hernández, Hugo Alba Cortes y Evaristo Torres regresaban de trabajar y transitaban entre las comunidades de Tepexilotla y Coyolapa en la zona baja de Zoquitlan, Sierra Negra de Puebla, fueron detenidos ilegalmente por un retén de aproximadamente veinte militantes y simpatizante del PRD. Al frente de estas personas se encontraban Zaire Montalvo Avendaño, quien está propuesto a regidor dentro de la planilla del candidato por el perredismo-panismo a la alcaldía de Zoquitlan, y su hermano Caín, así como Victorino Tellez Carrillo, dirigente de UNORCA en Coyolapa y empleado de la Minera Autlan, empresa que quiere construir una presa hidroeléctrica en Coyolapa y Pozotitla en dicho municipio, proyecto al cual nos hemos opuesto desde hace dos años.

Al marcarles el alto, dos personas a quienes no se puede identificar, y que portaban pistolas de alto calibre, los bajaron de su automóvil. Fueron revisados, y en esos momentos le dieron un cachazo en la cabeza a Hugo Alba, activándose el arma y realizando una detonación. Debido a esta lesión con la cacha, el agredido empezó a sangrar. Al ver esto, con amenazas de muerte de parte de Victorio Tellez y Zaire Montalvo, tanto Sergio Rivera como Evaristo Torres recibieron la orden de los pistoleros quien a su vez obedecían a Victorino Tellez Carrillo y a los hermanos Montalvo Avendaño de que se fueran, reteniendo al lesionado a quien fueron a dejar a su casa en Tepexilotla hasta la una de la mañana del siguiente dia.



Por su testimonio sabemos que bajo amenazas de parte de Froylán León Sánchez, quien es otro de los caciques perredistas de Coyolapa y primo hermano del alcalde de Zoquitlan, fue obligado a recibir cinco mil pesos "por reparación del daño". Estos pistoleros, que pertenecen a las mafias del huachicol (gasolina robada de los ductos de Pemex), que están aliadas con los alcaldes de Zoquitlan (Fermín González León) y Tlacotepec de Díaz (Cirilo Trujillo Lezama), siguen intimidando a la población en las poblaciones de Tepexilotla y Coyolapa para presionar a la gente a votar por el PRD y amenazar a los opositores.

Hemos puesto la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado de Puebla para que se sancionen estos delitos conforme a derecho.


- Responsabilizamos de cualquier ataque o agresión que pueda suceder hacia los integrantes del movimiento de resistencia indígena contra el proyecto hidroeléctrico a Minera Autlan, la empresa que ha venido a dividir a nuestras comunidades y familias, ha corrompido a los alcaldes de la región y ha sembrado la discordia para confrontarnos en su intento de construir su represa afectando nuestros ríos de manera irreversible.


-Responsabilizamos también a Cirilo Trujillo Lezama, alcalde de Tlacotepec de Díaz y a Fermín González León por cualquier agresión en nuestra contra, ya que son los principales operadores de Minera Autlan en la Sierra Negra y porque al aliarse con las mafias del huachicol han traído este sucio negocio a nuestras montañas acrecentando el problema de inseguridad en la que vivimos por la presencia del pistoleros del crimen organizado que ya empiezan a operar a la luz del día portando armas cortas y largas de uso exclusivo de las fuerzas armadas oficiales.


- Responsabilizamos de cualquier atentado a nuestras vidas al jefe de los pistoleros de Fermín González León, alcalde de Zoquitlan, el señor Antonio Sandoval y a su primo hermano Froylán León Sánchez, así como a Victorino Tellez Carrillo y a los hermanos Zaire y Caín Montalvo Avendaño.


- Exigimos el castigo a los agresores de nuestros compañeros y que están plenamente identificados y señalados ante la Fiscalía General del Estado.


- Exigimos la presencia inmediata de las fuerzas públicas del Estado para evitar la presencia de pistoleros y sicarios del crimen organizado en la Sierra Negra.


-Exigimos el deslinde de UNORCA del delincuente Victorino Tellez Carrillo.


- Hacemos público que estos hechos y la alianza con el PAN, demuestran una vez más la descomposición del PRD, al grado de pasar de ser perseguidos por Carlos Salinas de Gortari a persecutores, pistoleros y paramilitares.

Les recordamos que hemos decidido como pueblos indígenas defender la madre tierra y nuestros territorios incluyendo ríos, árboles, subsuelo y montañas, porque son todo lo que tenemos y representan todo lo que hemos sido, somos y seremos.

Somos herederos de las luchas de la resistencia indígena que empezaron desde el 12 de octubre de 1492 hasta el día de hoy.


Estamos celebrando una cuenta de la vida como movimiento, 20 años, de lucha y resistencia y en ese camino continuaremos como resistencia campesina, indígena, obrera y popular en defensa de nuestros derechos y en resistencia contra los megaproyectos de muerte.

¡Los ríos no se venden, se cuidan y defienden!
¡Fuera Minera Autlan de Sierra Negra!
¡Por la autodeterminación de los pueblos indígenas!
¡No a los megaproyectos!

Sierra Negra. 30 de Junio de 2018.


Comunidades Nahuas en Resistencia de la Sierra Negra
Movimiento Indígena Agrario Zapatista.
Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacan.

Mundo Nuestro. Alguien afirma que la jornada del 1 de julio será histórica y todos asentimos. Luego miramos de reojo hacia atrás. Y confirmamos simplemente que nos parecemos tanto a lo que fuimos.

(ilustración tomada de la revista Nexos)

De un pasado que no se ha ido: escenas de ayer y hoy para mirar el 1 de julio



Sábado 30 de junio de 2018

Esta alerta me la da un amigo en la región de Tehuacán. Refiere el fraude que realiza ya el presidente municipal de Santiago Miahuatlán. Mi amigo tuvo oportunidad de ver en una mesa en la casa de campo que tiene el alcalde priista en ese municipio más de 1500 credenciales de elector dispuestas en montoncitos. Es la región de Miguel Barbosa, supongo que los suyos estarán muy al tanto, y que algo harán para impedirlo.

“Mira –me dice en Whats mi amigo--, es el municipio de Miahuatlán, cerca de Tehuacán. Es en una casa que tiene el presidente municipal Luis flores. Esa casa está en el campo, afuera del poblado, es de su propiedad pero no tiene domicilio identificado. La gente del alcalde la conoce como la Casa Amiga. Aquí muchos están con Morena, han visto cómo este alcalde se ha enriquecido, de un día para otro ya es dueño de una gasolinera en el pueblo.”

Correcto, le digo. ¿Es San José Miahuatlán?



“No, Santiago Miahuatlán –sigue--.En la mesa del comedor tenían un buen de credenciales de elector bien acomodadas. Pero fue rápido porque cerraron la puerta.”

Correcto, yo de nuevo. ¿Sabes qué partido gobierna ahí?

“El PRI. La casa en Miahuatlán la conocen como la Divinita… Es la casa de soltero del presidente.”

Bien, ¿y cuántas credenciales serían?

“Le cálculo como 1500, sin ser muy preciso, pues solo fue una pasada. Lo que si es que estaban muy acomodadas, como en fila…”

Pero la historia no termina aquí. Luis Flores sabe lo que es ganar-ganar: tiene como candidato de su partido, el PRI, a un tipo que ha sido su mano derecha, pero por si la suerte le jugara en contra, su esposa es la candidata por el PAN a la alcaldía.

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Dos días antes, el jueves 28, Sergio Rivera Hernández, Hugo Alba Cortes y Evaristo Torres, opositores a la instalación de una represa en Coyolapa, en el municipio de Zoquittlán, en la Sierra Negra, de regreso de su trabajo, son detenidos en un retén sobre la carretera que va a Tepexilotla y Coyolapa, en la zona baja de Zoquitlán. Veinte personas reconocidas como militantes del PRD. El grupo lo encabezan Zaire Montalvo Avendaño, quien está propuesto a regidor dentro de la planilla del candidato por el perredismo-panismo a la alcaldía de Zoquitlan, y Victorino Tellez Carrillo, dirigente de UNORCA en Coyolapa y empleado de la empresa Minera Autlan, del grupo minero decidido a instalar una hidroeléctrica en el río Coyolapa.

Dos empistolados los bajan del auto. Los revisan. Le dan un cachazo en la cabeza a Hugo Alba, con el golpe el arma se dispara. Hugo sangra, pero afortunadamente no por un balazo sino por el cachazo. Siguen las amenazas de muerte de parte de Victorino Tellez y Zaire Montalvo. Los agresores dejan ir a Sergio Rivera y a Evaristo Torres, pero retienen a Hugo, a quien liberarán al día siguiente en la comunidad de Tepexilotla. En ese lugar hace tiempo ya que los sicarios del huachicol tienen su casa.

Miércoles 6 de julio de 1988, día de elección presidencial.

Empezar por el final. El festejo con el mariachi y El Rey a las 8.30 de la noche. En la ciudad de México todavía no se le ha caído el sistema a Manuel Bartlett, el Secretario de Gobernación y responsable de la elección federal. Pero la maquinaria engrasada del PRI a esta hora marca que se tiene que esbozar la sonrisa del triunfo y los rostros no deben verse ser viscosos ni parecer sorprendidos por el confeti y el entusiasmo de los porristas reunidos en el viejo edificio de la 5 Poniente. Ya han salido los líderes del partido a declarar el carro completo en los catorce distritos, por eso los candidatos festejan en el centro del patio. Menuditos, ahí están entre ellos los eternos Blas Chumacero y Alfredo Toxqui, apenas los descubres por sus canas, pero reciben abrazos y cuchicheos en el oído porque serán por enésima vez diputados, y si la porra no los carga es por el temor de que se desvencijen. Mejor les carga en vilo el mariachi al grito de trompeta “sigo siendo el PRI”.

Arriba, en la oficina del delegado nacional del partido, Alejandro Lambretón Narro, los dirigentes no se han montado en el festejo y hacen cuentas a mi pregunta: “No, aún no hay resultados, los estamos esperando.”

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Una conversación a las 11 de la mañana en el Hotel del Alba, sitio en el que el gobierno del estado ha instalado una sala de prensa.

“Oye, ¿está preocupado tu jefe?”, pregunta un reportero.

“Mi hermano, si ya ganamos –contesta un periodista del candidato del PRI al Distrito XI--, nosotros ya votamos hace dos días… Ahora dejamos que voten los panistas.”

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A las 9.30 de la noche Paco Fraile sale a una calle 2 Sur vacía. No hay movimiento de gente en el centro, como si fuera domingo. No tiene apremio en su voz, camina tranquilo el dirigente panista hacia el cuartel del partido en la Hostería del Portal, a un par de cuadras de la celebración priista.

“Vamos ganando, esos son los reportes que nos da nuestra gente, pero ya vez, ellos ya celebran. Es una maquinaria aplastante, tendremos que pensar en otros medios, en la resistencia civil. Aquí todo se ve tranquilo, pero tenemos reportes de Yucatán, de Nuevo León, de Sonora, les están haciendo lo que en 1983 aquí en Puebla, para que sientan la impotencia. Lo que vivimos hoy es una reconstrucción cabal del fraude de 1983.”

Fraile se pierde en la Hostería del Portal. No hay movimiento alguno. A las diez de la noche anunciará un “triunfo arrollador”.

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En la 17 Poniente, a la vuelta del Carmen, encuentro la desazón del Partido Mexicano Socialista, el PMS. Mientras los priistas cantan en el centro, aquí se reciben telefonazos. “No, no tenemos resultados, es imposible –alguien me dice--, si apenas se están contando los votos en las casillas. Tenemos irregularidades, eso sí: en Tepeaca corrieron a nuestros representantes a la hora buena, la del recuento; en Huauchinango, en la casilla 102, a las 3 de la tarde, un grupo en una camioneta a las órdenes de Juan Vilches, funcionario del Banrural, se robó las urnas; y aquí en la ciudad la tendencia es la falta de boletas, como en Amalucan. Pero ya tenemos el resultado en Felipe Ángeles, 403 para el PRI, cero para el PAN, 5 para el PPS, 738 para el PMS y nada para los demás, y qué crees, que no se levantó el acta.

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Descubro una plática entre un representante priista y un cardenista en una casilla. Los dos tienen menos de veinte años.

“¿Por qué te uniste al PRI?, ¿estás a favor del alza de precios? –le dice el muchacho del PMS a su rival.

“Bueno, mano –reflexiona el joven priista--, yo por mi partido pude entrar en la política, aunque estoy en contra de la inflación, creo que el PRI da garantías…”

“Si, pero después te las cobra”, revira el pemesista.

“Ái tienes a Centroamérica –dice el otro--, revoluciones y desastres, ve cómo viven.

“Sí, eso me han contado…”

“Pero tú también tienes razón –reconsidera el priista--. Yo veo en la tele, que coma uno carne, leche, huevos, ¿quién puede hacerlo? Me da risa. Mira, en realidad yo soy cardenista, me gustó lo que hizo, se fijó en las anomalías del partido…”

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La ciudad nocturna. Miro algunos carros en las calles vacías. Al cuartel panista llegan desperdigados los activistas con sus gorras azules. Los del PMS se encierran y repasan su inocencia electoral. Unos y otros hablan de la “sospechosa tranquilidad”. A las doce de la noche corren rumores y resultados. En las redacciones se dice que Cárdenas es la segunda fuerza en el estado. De la ciudad de México llega un run run que saca a todos del letargo: Cuauhtemoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Rosario Ibarra se unen contra Bartlett para denunciar el fraude. El poderoso secretario de Gobernación ha dejado correr la frase de que se le cayó el sistema.

En la casona de la 5 Poniente la noche sigue, el mariachi canta. El PRI-gobierno se pavonea por sus elecciones inmaculadas.

30 de junio del 2018

Ruby Soriano, reportera y politóloga, regresa de un recorrido este sábado por Tecamachalco, Palmar de Bravo, Cañada Morelos y, más allá de Tehuacán, Coxcatlán, metido en la Sierra Negra. Su diagnóstico es severo. Me envía lo que ha escrito en su libreta:

Al recorrer algunos municipios ubicados dentro del llamado Triángulo Rojo, sede del poderío huachicol, me invade la impotencia y el enojo. A qué hora permitimos que esta región se convirtiera en una zona de violencia y lucha de poder de grupos criminales. Venimos cuatro personas en una camioneta, dos de nosotros, estamos hundidos en un silencio. Traigo en la mente las miradas de anoche: candidatos que están aguantando como pueden. Amenazas y violencia.

La acción de “aceitar” la operación del día D inicia desde la noche del viernes, donde se empieza a repartir el dinero a cuenta gotas para soltar los verdaderos cañonazos el domingo.

Algunos candidatos de esta zona que compiten por los llamados partidos pequeños que forman parte de la coalición Al Frente por Puebla aseguran que la instrucción de sus dirigencias es clara: conseguir votos a como dé lugar a favor de Martha Érika Alonso, la única meta que importa es la gubernatura.

En algunos otros municipios como en el caso de Coxcatlán, los antorchistas son los que están lazando amenazas y buscando intimidar a la población para que no salgan a votar.

El negocio de la compra de voto está a todo vapor; algunos lo cotizan en 500, 800 y hasta 1200 pesos de acuerdo a la zona y tipo de elector.

Los mismos candidatos dicen que no hay nada seguro; “los operadores” están entregando el recurso pero no hay garantías de que la gente cumpla y vote por el candidato que le dio el dinero. El dinero está llegando, pero es para Martha Érika, a los chiquitos, PRD, MC y CP, los han dejado solos.

Con esta tsegunda vista, que recoge lo sucedido en la jornada de escrutinio de los votos en el Comité Municipal Electoral de la ciudad de Puebla, el domingo 7de junio de 2015, Mundo Nuestro recupera una pregunta simple: de dónde venimos (cuando el gobierno tenía el control absoluto del proceso electoral), en dónde estamos (cuando el proceso es controlado por la burocracia monopólica en los partidos), a dónde vamos (cuando el proceso está a la deriva del desencanto ciudadano por la democracia en México). Tres interrogantes a los que nos asomamos desde la crónica que narra comportamientos sociales que nos ayudan a entender lo que somos.

Pasó la jornada electoral del 7 de junio. Atrás quedaron los más de 35 mil millones de pesos que nos ha costado a los mexicanos esto que llamamos democracia. Votar para transmitir en paz el poder. Así decimos.

Pasó la elección en la que un partido, el Verde Ecologista, violó la ley sistemáticamente –remató con los twiters de Piojos y bufones el mismo día domingo--, acumuló multas por 600 millones de pesos, sin el menor riesgo de perder el registro.

Pasó la elección en la que el PRI sumará los siete puntos del Verde Ecologista y será declarado vencedor del proceso.



Pasó la elección en la que los garantes de la ley, el INE y el Tribunal Electoral, son controlados por los mismos partidos que violan sistemáticamente la ley.

Pasó la elección en la que el país prueba que sigue viviendo, con otros modos, en 1940.

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Madrugada del lunes 8 de junio. Como desde 1997, la elección federal termina en el PREP, las cifras que han empezado a caer desde las ocho de la noche del domingo. Sobre cualquier hecho, esta suma que encuentro en la computadora confirma una realidad fundamental: el sistema cuenta los votos en tiempo real y presenta ganadores y derrotados sin remedio. Esta noche no se caerá ningún sistema.

Pero no le pidas más al INE y al Tribunal Electoral. Esas por lo pronto siguen siendo piezas de los partidos.

Y a la vista tengo que el PRI todavía alcanza para contar a su favor uno de cada tres votos mexicanos, y que eso todavía explica mejor que nada este tinglado que llamamos México; que sus sicarios del Verde Ecologista, cometidos todos los delitos sin sangre imaginables, han logrado su cometido de alcanzar el 7 por ciento de la votación, y nos pasarán a todos la factura de su latrocinio; que Morena llegó para conformar la plataforma de lanzamiento de Andrés Manuel López Obrador para el 2018, y es, en la orilla de esta madrugada que veo sus números rozar el 10 por ciento, el principal ganador de este proceso –tercera fuerza en el estado de Puebla--; que el PAN está acorralado y dividido como nunca, pero dispuesto para cumplir su alianza histórica, estratégica con el poder priista; que el PRD de los “Chuchos” acabará reconformado en el prianismo de su descomposición.

Y que ahí está el mentado “Bronco” para confirmar que las elecciones ya se juegan muchísimo fuera de las televisoras y los millones de spots radiofónicos.

Y el muchacho tapatío, que según el PREP tapatío les va dando una tund con 18 mil pesos de costo para él a todos los partidos reconocidos, y que representa a millones de jóvenes ciudadanos que pueden darle la vuelta para bien al proceso democrático en México.

Y esta última es la principal noticia en esta noche de conteo de votos.

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Busco el presupuesto del INE para esta elección de 2015. Esto encuentro:

Presupuesto base: $ 7,891.6 M

Proyectos $ 4,606.3 M

Infraestructura $ 719.0 M

Partidos $ 5,355.4 M

Total, 18,574.4 millones de pesos, 270 por ciento más que en 1997, cuando por primera vez en la historia, con el IFE, la elección dejó de estar bajo el mando del Secretario de Gobernación.

Si sumas los tres mil millones para el Tribunal Electoral, y los 15 mil millones de los institutos locales, ahí los tienes. 37 mil millones hemos gastado para la elección del 7 de junio.

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Hace un rato, poco antes de las diez de la noche, escribí en mi perfil personal en Facebook lo siguiente:

"Cerró la jornada electoral. Seguirá el vendaval del conteo y lo que le sigue, la controversia. Lo que sí creo es que este proceso no es democrático. Los partidos son los principales y primeros infractores de la ley. En particular el PRI, y su clon Verde. Pero todos cantan igual esta ranchera. Y aquí en Puebla, la elección bajo control del gobierno estatal. No he externado este punto de vista porque creo que es un derecho de cada ciudadano formarse su opinión y expresarla como mejor considere, sin que nadie le diga qué hacer o por quién votar o no votar. Creo en la acción civil organizada y en un periodismo independiente: ambos procesos nos darán tarde o temprano elecciones libres, capaces de darle al país un mejor destino.

“Acabo de echar un ojo al conteo del PREP. Creo que el 5 por ciento de las casillas ya nos da una idea de la tendencia. A la vista está que el PRI sigue contando con el voto de 1 de cada 3 personas que van a la casilla. Ese hecho monumental e irrefutable explica lo que somos. Con el PAN como principal aliado y los criminales del Verde y la mafia del PANAL alcanzarán nuevamente una mayoría cómoda en el Congreso. No veo venir ningún cambio democrático en los próximos años antes de la elección del 2018. Tal vez la tenacidad de López Obrador le dé a esa contienda algún sentido, pues su 10 por ciento de hoy le dará soporte para su tercera intentona.

“Sigo creyendo que el cambio se construye desde la sociedad civil organizada. No vendrá de estos partidos políticos que conocemos.”

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Me asomo a la violencia del día y percibo que no entiendo nada de política. No de esta política, que es la de siempre, la de la gente dispuesta a matarse por los votos.

Esta no ha sido una elección cualquiera. Recuerda los años viejos del PRI: balaceras en los alrededores de las casillas. Asesinatos el día de la elección. ¿Qué se juega en las elecciones que no veo? ¿Por qué hay personas decididas a matar por este asunto? ¿Por la diputación de Texmelucan? ¿Por el distrito de Libres?

Leo en e-consulta lo ocurrido la mañana de domingo por la mañana en la colonia San Isidro del Progreso, en la cabecera municipal de Libres: “Pablo García Orozco, coordinador de campaña del PRI en el municipio de Libres, fue asesinado de un tiro en la cabeza, en la colonia San Isidro del Progreso, cuando seis sujetos vestidos de azul lo sorprendieron y lo atacaron a golpes. Según testigos, uno de los agresores --a quien identificaron como familiar del alcalde de Libres, Enrique Cerón Flores-- sacó un arma de fuego y le disparó en la cabeza privándolo de la vida. Luego de cometer el crimen, los responsables se dieron a la fuga y hasta el momento no hay detenidos.”

Asesinato en Libres. Foto de e-consulta.

¿Quién era ese hombre? ¿Quién le quitó la vida? ¿Por qué? Estas simples preguntas desde ahora mismo sé que no tienen sentido. Y de milagro tendrán respuesta de parte de la Procuraduría estatal. Todo, como esta misma jornada, se lo llevara la tolvanera en la que nos movemos.

Otras escenas del día remiten a cualquier momento de la época dorada del PRI en los alrededores de alguna casilla rural : 27 heridos es el saldo de la jornada este 7 de junio en San Martín Texmelucan, en las comunidades de San Rafael Tlanalapan y San Cristóbal Tepatlaxco, y en la colonia Ojo de Agua y en las calles Morelos, 5 de Mayo y Juventud de la misma ciudad; hombres armados con palos arremeten contra personas que después dirán que “estaban cuidando casillas”; relucen armas de fuego y balazos; se suceden corretizas y balaceras desde vehículos. Al final, 27 heridos, dos de bala y descalabrados. A uno le quebraron las dos piernas. No hay detenidos. No hay razones. No hay nombres.

Por allá muere uno. Por acá se balen y aporrean.

¿Qué se juega en Libres? ¿Por qué la violencia en San Martín Texmelucan? ¿Por qué vuelve a ser a muerte la disputa electoral?

Violencia en Texmelucan. Foto tomada de e-consulta.

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Los políticos mexicanos infringen la ley como si se tratara de poner un sello. Los “operadores políticos” hormiguean en un día electoral. No es de otra manera en México. En las instituciones del Estado están los principales infractores. Presidentes y gobernadores tienen décadas dando la muestra.

En la violación de la ley hay carambolas de tres bandas: una conversación telefónica que desnuda el comportamiento criminal de los políticos poblanos que en este domingo ostentan cargos públicos --uno, Fernando Morales, hijo del exgobernador Melquiades y actual Subsecretario de Gobernación de Moreno Valle; otro, Juan Carlos Natale, diputado del PVEM que “opera” en el distrito de Chalchicomula, la tierra natal de los Morales Flores--, un diálogo que empieza con el “¿cómo estás, cabrón? Muy bien, mi Fer” (caray, qué cuates son) y termina con gritos de “aquí el pleito es para siempre” (caray, ya se quieren matar); equipos especializados graban y filtran la conversación (eso sí nunca lo sabremos, pero empiezo por sospechar de uno de los dos involucrados), violando el artículo 16 de la Constitución, felices de que nunca les aplicarán un solo día de los seis a doce años que el artículo 177 del Código Penal Federal establece por ese delito; los medios de comunicación la publican –como ha sucedido en todos los casos en que las grabaciones se filtran a los periodistas, violando el artículo 211 Bis del mismo código.

Portadilla de la conversación en e-consulta.

Qué carambola. Cuánto revela de lo que somos. Cuánto dice de la burocracia política que ha gobernado Puebla en los últimos sesenta años este exabrupto de Fernando Morales:

“Si tú te metes en mi puto distrito es un pedo con los Morales y es para siempre. Conmigo estas no son mamadas de una pinche elección. El pleito es para siempre.”

¿Qué pensará de todo esto el exgobernador Melquiades, padre de este muy comprometido hijo de la dinastía?

Y cuánto dice de la verdadera alianza que conforma el poder de Rafael Moreno Valle, y de cómo los partidos son meras siglas utilizadas por personas concretas con apellidos colgados desde siempre en la ruleta imantada de los cargos públicos. Moreno Valle, Morales Flores, Bautista O’farril. Y al parejo de ellos, como moscardones panteoneros, otras recientes dinastías zumban entre “las estructuras”: Marin, Bartlett, Piña Olaya. Todos colgados de Notarías y magistraturas. Todos moviendo sus alfiles en el sube y baja de “los tres niveles de gobierno”.

Y no nos molestemos en pensar si tienen programa de gobierno. Ellos cumplen la ley, señores, ahí están los sucesivos y sexenales planes estatales de desarrollo.

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Los bombazos molotov cuatro días antes de la elección despiertan todas las dudas. Una oficina del INE, una estación del Metrobús, una oficina federal. Le he dado vueltas todo el día electoral. ¿Quién lo hizo? Sospecho de dos mundos en contienda: priistas contra priistas (hoy panistas). Cualquiera pudo hacerlo. El gobierno estatal, sí. La Secretaría de Gobernación federal, también. Supongo que todos están muy nerviosos. La vida es una caricatura en la que los malos son grabados por unas cámaras que nadie mira.

Bombazo en el Metrobús. Foto de e-consulta.

Lo que no entiendo es la actuación de la Procuraduría estatal: en una madrugada infernal detiene a siete estudiantes de la BUAP en una acción que los de la Gestapo aplaudirían. Una vez más sin órdenes de aprensión, una vez más en la madrugada. El golpe es contra la universidad. ¿Por qué? ¿Qué busca? ¿Qué gana? ¿Por qué en esta coyuntura?

Estudiantes descontentos toman Rectoría en CU. Foto de e-consulta.

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Moreno Valle, perdedor en Puebla. ¿Será así? El hecho contundente: el PRI gana nueve distritos, entre ellos tres de la capital. Ahora, en esta madrugada del lunes, con los números a la vista, con la tendencia a la baja de los panistas en esta ciudad de Puebla, no me resulta difícil encontrar las razones que llevan a la derrota del gobernador Moreno Valle.

Hago una lista breve con algunos de los desaciertos del gobernador:

+ Despide en el último año al 15 por ciento de los empleados estatales: policías, enfermeras, burócratas. Cálculos manejados por abogados de los empleados despedidos estiman en más 13 mil personas las que han perdido su trabajo en lo que va del sexenio.

(Foto tomada de Es Imagen, Periódico Central)

+ Impulsa proyectos controvertidos, muchos de ellos abiertamente impugnados por una variedad de grupos sociales (las minas a cielo abierto en la Sierra de Puebla, el Gaseoducto Morelos, el Teleférico, la rueda de la fortuna, el museo barroco, el parque turístico en la Pirámide cholulteca) para dar ejemplos), sin explicarlos, sin generar consensos, imponiéndolos.

+ Desaparece las juntas auxiliares, con todo y registro civiles, desatando la rebelión de los pueblos y la tragedia de Chalchihuapan.

+ Provoca la rebelión cholulteca al querer imponer un proyecto turístico para la pirámide sin consenso alguno con los pueblos.

+ De paso –y por causa de buena parte de esos conflictos generados por el gobierno--, mete a la cárcel a líderes opositores sin reparar en métodos totalitarios: como el último, ocurrido el lunes 9 con el profesor Miguel Guerra, a quien conocí tal vez en 1988, cuanto todavía existía y él ahí militaba, el Partido Popular Socialista. Y la lista de las madrugadas Gestapos es larga: las detenciones en Chalchihuapan (desaparición de juntas auxiliares), en Atlixco (gaseoducto), en San Andrés Cholula (Parque de las Siete Culturas), en la ciudad de Puebla (estudiantes de la BUAP).

(Detención del profesor Miguel Guerra, Foto de La Jornada de Oriente)

+ Destaca el conflicto de las últimas semanas con la organización popular 28 de Octubre, con las detenciones de Simitrio y su hijo. ¿Tiene idea Moreno Valle de lo que significa en número de personas la realidad del mercado informal en la ciudad de Puebla? ¿Y de lo que suponen 42 años de resistencia popular no partidaria concentrados en el término “28 de Octubre”?

+ Arranca operación de la línea 2 del Metrobús –sin duda el proyecto estratégico más importante desarrollado por gobierno alguno en los últimos veinte años--, sin resolver el problema de las rutas alimentadoras y con un pésimo manejo de la comunicación social.

+ Pasa por encima de la estructura interna del PAN, su propio partido, impone candidatos sin arraigo social y desata una guerra por la sucesión alrededor de figuras como el presidente municipal Tony Gali.

(ilustración tomada de e-consulta)

Al final, en esta madrugada poselectoral, anoto palabras como ceguera, vanidad, soberbia.

Las tres definen la caída de los déspotas.

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Alberto Merlo Martínez compitió como candidato independiente en el distrito 6. No le fue mal: obtuvo 4 mil 986 votos, de acuerdo con el PREP, por encima de los partidos Encuentro Social (4 mil 808), Humanista (2 mil 755), Nueva Alianza (3 mil 444), Movimiento Ciudadano (2 mil 996), del Trabajo (mil 793) y de la Revolución Democrática (2 mil 449). El cuarto mejor resultado por el distrito 6, sólo superado por la coalición PRI-Verde, la que compitió con probados delitos electorales, el PAN, que compitió con todo el poder del gobernador Moreno Valle, y Morena, ese colectivo social cargado en la figura del Peje.

Alberto Merlo tiene 23 años, y fue el único ciudadano que logró en Puebla una candidatura independiente. Mal por el sistema. Bien por la generación que ya está aquí para darle otro sentido a la democracia mexicana.

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Foro en la Ibero Puebla el martes por la mañana. Juan Luis Hernández Avendaño, director del Departamento de Ciencias Sociales, lamenta que el proceso electoral 2015, se convirtió en el más violento de la historia por el número de candidatos, coordinadores de campañas y militantes que fueron asesinados.

En el foro, los académicos analizan el voto del domingo 7: el abstencionismo del 52 por ciento y el 7 por ciento de votos anulados demuestran el hartazgo de la gente y la irrupción de un movimiento anti-sistémico, anti-partidos políticos.

Ahí mismo en la Ibero, el portal con los ojos abiertos apunta un hecho inexcusable: el voto nulo en Puebla, que alcanzó el 5.66 por ciento con 95,477 votos, obtuvo más que siete de los partidos políticos. Y en los distritos serranos de Huauchinango y Zacatlán sólo fue derrotado por el voto panista y priista.

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Regreso a esta madrugada del lunes. Miro estabilizarse los números del Verde Ecologista arribita del 7 por ciento. Y pienso que esa será verdaderamente la mala noticia del día, la que estaba anunciada como propósito estratégico de los grupos que mandan en México: ante la caída del voto histórico del PRI, los siete puntos que le dara su clon vestido de Mirrey.

Aquí en casa la mala política quiso entrar por el correo dirigido a las mujeres.

A Emma y a F --la señora que trabaja con nosotros desde hace años, casada y con cuatro hijos entre los 20 y los 13--, a las dos, les llegó la publicidad del Verde. Ocurrió entre marzo, abril y mayo, un día una cosa, otro día otra. La misma tarjeta bancaria Verde Premia, la misma maleta, el reloj, los boletos de Cinemex, el librito ecológico, la cantimplora y la regla escolares, las promociones en decenas de comercios. Emma enfureció y escribió uno de los textos más leídos recientemente en Mundo Nuestro (La premisa del Partido Verde Ecologista: todo mexicano es corruptible). F fue pragmática: escuchó a sus hermanas decir "los del PAN son igual de corruptos", las vio aceptar los regalos y le vio sentido a su decisión de convertirse en cuidadoras de casilla para el PRI-Verde, pues 800 pesos regalados siempre son muy buenos; le dio a su pequeño en la secundaria la mochila y el reloj, y se puso contenta al ver su cara de satisfacción. F dudó en abrir el paquete cuando llegó a su casa y con su nombre plasmado en el paquete. Isabel votó por el PRI-Verde.

El martes 9 por la mañana, Juan Pablo Kuri Carballo, el dirigente del PVEM en el estado de Puebla, feliz, hablará de una votación histórica, más de 80 mil votos. “Gracias al Verde el PRI ganó la capital…”

Yo pienso en F. En la mochila de su hijo. En los 800 pesos que le dieron por cuidar la casilla.

En la mala política, en nuestra tristeza política.

Con este texto, que recoge lo sucedido en la jornada de escrutinio de los votos en el Comité Municipal Electoral de la ciudad de Puebla, el domingo 3 de diciembre de 1989, Mundo Nuestro recupera una pregunta simple: de dónde venimos (cuando el gobierno tenía el control absoluto del proceso electoral), en dónde estamos (cuando el proceso es controlado por la burocracia monopólica en los partidos), a dónde vamos (cuando el proceso está a la deriva del desencanto ciudadano por la democracia en México). Tres interrogantes a los que nos asomamos desde la crónica que narra comportamientos sociales que nos ayudan a entender lo que somos.

La ilustración de portadilla fue tomada del blog crónica de castas.



Corajes y mayoriteos

3 de diciembre de 1989, una semana después de las elecciones se realiza la jornada de cómputo oficial de los votos de los comicios del 26 de noviembre. Avenida 16 de Septiembre más allá de Boulevard Valsequillo, una casa de dos pisos reconvertida en recinto del Comité Municipal Electoral.



He pasado las últimas nueve horas en el Comité Municipal Electoral. Logré colarme justo antes de que la guardia de soldados decidiera impedir el paso de los reporteros a la sesión. Una jornada que inicia con el mayoriteo implacable del PRI (sus comisionados, sus funcionarios de gobernación, sus comisionados de los partidos satélites) a las comisiones del PAN y del PRD y que termina con el coraje del viejito presidente del organismo, Efraín Castro Rodríguez, que ya para esta hora, a pesar de que no habló mucho durante el día, no es capaz de guardar compostura y se pelea con los reporteros, quienes simplemente le piden que cumpla con su papel.

Nueve horas, desde las diez en que dejaron entrar al salón del cómputo a tres reporteros –dos muchachas y yo--, cuando inicia el conteo del II Distrito, hasta las 7 de la noche, cuando Marco Antonio Rojas Flores responde en el pasillo a la prensa por primera vez como presidente electo, mientras en la calle, Venustiano Cervantes, el comisionado panista explica por qué junto con el PRD se ha negado a firmar el acta final del escrutinio, y a un lado suyo las huestes panistas de Francisco Fraile, acostadas en el suelo, casi bajo las piernas de los granaderos frente a la casa del Comité –“como acto de protesta”-- se enteran del conteo de la aplanadora y de su derrota.

Una jornada similar a la del domingo electoral del 26 de noviembre: obedientes funcionarios contratados por un sistema infalible revisan una por una y multiplicadas por tres, las actas de las mil ochocientas y tantas casillas, escuchan las impugnaciones, atienden a la respuesta que ya trae el secretario técnico, y mayoritean al ingenuo comisionado de la oposición.

Iniciar una crónica con lo que está más a la mano: el conteo total de cada partido. El Secretario Técnico, el profesor Carlos Pérez Marín –el hombre que manda en el Comité Municipal Electoral y quien responde una a una las impugnaciones panistas, pide a los seis muchachos estudiantes de Contaduría de la BUAP, hoy ya contadores muy formales con las calculadoras guillotinan votos y repiten dos veces los números del partido que les toca registrar.

PAN 54,479, dice el primero, 90,077 para el PRI, sigue el segundo. Y luego, con la pena, el resto: PPS, 1,823, PRD, 6,586, Frente Cardenista, 7,172 y PARM 1,406.

Muy bien nadie objeta, pero el reportero presente que soy yo también hace cuentas. Y no me checan. Claro, yo no tengo calculadora, así que pluma en mano cuento y sumo las cifras dadas distrito por distrito. No me checan. Ya el Secretario Técnico se ha subido a la redacción de las actas. Me acerco al joven estudiante de la UAP, trabajador de Gobernación y aspirante a contador público, que nos sacará de la duda: “Joven, nuestra cuenta da 58,027, la rectificamos dos veces, ¿No habrá algún error?” Hombre, cómo no, faltaba más, accede a repetir la operación, pin, pin, pin, los números saltan por sus dedos, pero con sus cuentas que él ha anotado en su libreta, y claro, le vuelve a salir los 54,479 para la panista. “A ver permítenos”, le digo y le doy la cuenta distrito por distrito, según él mismo las había dado a conocer: 11,762, 10,458, 12,677, 11,132, 11,998.

Sorpresa, 54,027, casi cuatro mil votos de diferencia.

“Ah caray –dice-, tiene razón, sale 58,027”.

“Tienes que hacerlo público –le digo--, esos cuatro mil votos por lo menos le significan un regidor menos a los priistas.”

“Me van a regañar”, me dice.

“¿Qué ocurre? ¿A quién van a regañar?”

Es el Secretario Técnico el que pregunta. Ya tiene el acta final en la mano y va a reiniciar la sesión.

“Señor Secretario –le dice al profesor Carlos Pérez Marín que en ese momento regresa del segundo piso--, hay un error de dedo...”

“¿Cómo que hay un error de dedo?”, exclama el Secretario Técnico.

El estudiante sumador le muestra las cuentas, claritas.

Y tiene que rectificar. No puede ser, ¿dónde aprendiste a sumar? Allá va de nuevo Pérez Marín al segundo piso a rehacer el acta con los cuatro mil votos panistas perdidos en la calculadora del aspirante contador en la Secretaría de Gobernación.

Y por eso, a la hora de la firma del acta de cómputo final, el panista Venustiano Cervantes y el perredista Pedro García, se niegan a firmarla.

“Señor –dice el panista--, pedimos que en el acta se asentaran dos cosas y no están ahí, el cómputo de los comisionados funcionarios está hecho a lápiz, con errores aritméticos, pedimos que se rectificara simplemente, y no lo hicieron. Si en la suma de los partidos de pocos votos se equivocaron según el muestreo que realicé en los distritos I y IV, donde el PRD le dan 1,047 cuando tuvo 536, y al Frente Cardenista le dan, 1,748 cuando tuvo 688, como estarán las de los otros partidos. Por eso no vamos a firmarlas”

“No se asentó porque ustedes dijeron que no iban a firmarlas”, responde el Secretario Técnico. Su lógica es implacable.

“Se ha repetido lo de siempre –intervino el PRD--, ustedes se niegan a asentar en el acta las irregularidades y nos quieren hacer firmar un acta maquillada, como si no hubiera pasado nada durante el día.”

“Señores comisionados –interviene el comisionado del PRI Gildardo Ayala García--, una vez más se pone de manifiesto la actitud caprichosa de la oposición, no firman cuando no les conviene.”

“Disculpa, pero errores aritméticos simples no son un capricho, actas con números consignados con lápiz, cuando se quedó que se pasaría una pluma encima”, lo interrumpe el panista.

“Pero le conceden más importancia de la que tiene, esto no varía los resultados”, contraataca el priísta.

“Nosotros pedimos que se rectificaran las cuentas y ustedes dijeron que no, el propio presidente de la Comisión dijo que eso se llevará a la Comisión Estatal”, sigue el panista.

“Pero es que usted está hablando con suposiciones”, rebota el priista.

“No señor, no hablo con suposiciones, hablo con una práctica de contaduría pública: errores en números chicos llevan a pensar que existen en los grandes.”

“Bueno, señores –una vez más el Secretario Técnico--, si ustedes consideran que ya está suficientemente discutido, pasemos a votar el acta.”

“Como siempre, una vez más mayoritean”, dijo el panista luego de ver las once manos levantadas de los comisionados.

“Señores –interrumpe el viejito Presidente del Comité Municipal Electoral, don Efraín Castro, que para algo está, y cambia de conversación--, según el artículo 188 de la Ley procede que se llame a la planilla triunfadora.

Y la llaman. Afuera ya es de noche. Encuentro el encono de los reporteros a los que desde la mañana se negó el acceso al recinto del Comité. Yo madrugué, los soldados no me impidieron la entrada. Me aventé todo el día parado para atestiguar el mayoriteo de los priistas. Los reporteros están enojados, han esperado toda la tarde por la información. Ahora sí les dan acceso para el aplauso de “la planilla triunfadora”, para el festejo de los priístas.

Del otro lado de la calle, los panistas en su noche oscura, encabezados por Paco Fraile, acostados, apostados, en el piso, miran todo por entre las piernas de los granaderos.

Elecciones en México: de dónde venimos. Ciudad de Puebla, 1989

Rincón Brujo

Recinto del Comité Municipal Electoral. Es mediodía. La aplanadora trabaja incansable.

Tu puedes imaginar una casa clasemediera, con un pasillo lleno de guaruras donde ya no cuelga ningún paisaje ni golondrinas y angelitos de pasta; un jardín atiborrado de urnas y paquetes electorales resguardados por un piquete de soldados aburridos como siempre, mal encarados como ahora, guachos, pelones, federales, “buenos elementos” que se pasarán el día viendo el fútbol, mentándose la madre con acento jarocho o de la Costa Chica, pensando en sus noches libres y en sus mujeres calientes, sonámbulos en ese itinerario de guardias que de cuando en cuando los mete en la vida real ajena a los cuarteles, la de la sociedad que los crea y mantiene pero que no se hace a la idea de verlos fuera en algo que no sea un desfile. Puedes disponer de tres mesas de comedor de veinte personas en sus puestos: seis jóvenes empleados de la Secretaría de Gobernación , con alguna idea de la Contaduría y calculadora en mano; seis comisionados gubernamentales, licenciados o maestros con una larga trayectoria de espina doblada por la burocracia que los cobija; cinco comisionados de partidos (nunca apareció el PPS), con el priísta encorbatado| de pies a cabeza con el discurso del triunfador, con las comparsas del PARM y del Frente Cardenista que no manifiestan ninguna mala conciencia, y la ingenuidad atrincherada del panista y el perredista a los que no les dolerá tampoco el hombro de levantar la mano en contra; un Secretario Técnico que tiene la voz dominante (“¿Se computa?”) la varita mágica para la mano levantada de los comisionados propios, y en el sí continuo del auxiliar (un joven de 24 años, estudiante de Contaduría Pública en la UAP, que coteja los números de las actas de los paquetes), la formula elemental de la alquimia, el “Chala cabula Chalchicomula” que rompe el encanto de Cenicienta; y un presidente que tiene ya muchos años en el ombligo de la senilidad y que está ahí como una pieza original de una maquinaria arcaica pero vital en el juego de la democracia mexicana.

Puedes tenerlos vivos, ágiles entre bostezos, como en un museo de cera, carnal, un domingo de otoño. Es el Comité Municipal Electoral.

Aprieta un botón en esas nueve horas de encierro (entramos siete u ocho reporteros a las once, cinco abandonaron con la esperanza de regresar, pero ya no los dejan los soldados, se quedaran afuera, con los demás y esperarán dos horas y media desde las cinco de la tarde, entrarán en bola furiosos a increpar al viejito (que está hecho para entregar constancias de mayoría, no para dar cifras). Saca una casilla cualquiera y entérale del mecanismo:

“Casilla 12 del segundo Distrito, impugnada por el PAN porque no les entregaron copia del acta a su representante”.

“Está firmada por el PRI, PAN y PRD”, dice el Secretario Técnico.

“La firmó pero no se la entregaron”, responde el comisionado panista.

“Es excesiva la demanda --lee el secretario Técnico la resolución elaborada por él en la semana--. No hay pruebas, el recurso es improcedente. ¿Se computa?”

El mecanismo funciona, las manos se levantan. El PRI gana la casilla 400 contra 200.

Otro botón. Casilla 13: protestada por haberse encontrado en la urna un “taco”. Dice la resolución: “Afirmación audaz e imprecisa, no aporta pruebas, es improcedente”. “No lo hicieron constar en el acta –dice el Secretario Técnico-, es una suposición”.

“Señor, sí hay pruebas –dice el panista, que muestra un racimo de boletas marcadas PRI--, pero no las aceptó, hay imparcialidad…”

No hay imparcialidad. Así dice el comisionado panista.

“Lo auténticamente verídico –dice el licenciado Narciso López Vázquez, comisionado de la Comisión Estatal Electoral, funcionario de la Secretaría de Gobernación estatal-- es que las boletas vinieran con la impugnación, el que impugna tiene que demostrar.”

“Acción nacional nunca tuvo la oportunidad de contar los votos”.

“Señores –la voz del Secretario Técnico se impone--, ya rebasamos los cinco minutos de discusión para este caso. ¿Se computa o no se computa?”

La casilla la ganó el PRI 429 contra 404.

Un botón más: casilla 23 del mismo II Distrito: protestada por el PAN por robo de actas por individuos en carro placas TWZ-303 y en combi roja SA-3065; dice la impugnación que en el robo participaron el representante del PRI y el auxiliar electoral; el agente del MP se negó a recibir la denuncia. Dice la resolución: “Sí en especie se cometió robo, la autoridad competente no se puede negar a recibir la denuncia (...) De cualquier forma, el supuesto robo no varía los resultados obtenidos del paquete.”

“Pero señor, el agente del MP se negó a recibir la denuncia, tenemos las pruebas...”, alcanza a decir el panista, que a esa hora se ve completamente derrotado, atrincherado por su posición de que “está funcionando la aplanadora y no vale la pena la discusión.”

“Señores –dice el comisionado priísta-, existe una instancia superior, ¿Por qué no se hizo de conocimiento del Director de Averiguaciones Previas o más arriba, del Procurador de Justicia. Hubo omisión por parte del PAN, la impugnación es infundada e improcedente”.

La casilla se computa y gana el PRI 1925 contra 38.

Ahora un botón atípico: casilla 42 del mismo II Distrito. Se protesta por estar el acta visiblemente alterada por mil votos a favor del PRI: Dice la resolución elaborada por el Secretario Técnico: “Resulta oficioso, la casilla no está identificada, no existe, no se computa”.

Confusión entre los comisionados. Resulta que el acta sí existe, igual que el paquete electoral. Primero el comisionado del Frente Cardenista da números sin acta: PRI 1,302, PAN 291. El Secretario Técnico tiene el acta en sus manos, dice que está firmada por Francisco Monterrey, representante del PAN en la casilla. El comisionado panista dice que nunca les entregaron la copia. El comisionado del PRI solicita ver el acta que tiene el Secretario: “Es penoso para mi aceptar –afirma luego de revisarla-, que con número dice: 1,302 pero con letra está escrito trescientos dos”.

“No se computa”, dice el Secretario Técnico, y pasa a otra cosa.

Chalacabula Chalchicomula

Venustiano Cervantes, comisionado panista en el Comité Municipal Electoral, contador público, tesorero de la UPAEP desde su fundación, un ciudadano gordito, pelado a casquete corto, de una familia tradicional de Xonaca, a las 11 de la mañana ha doblado las manos. Muy bien sentado en su lugar –no lo vi pararse en ninguno de los recesos en el computo de los distritos--, con su altero de folders con copias y copias de las actas que su partido logró juntar para este día –por lo demás, era el único comisionado que se presentó con papeles a la sesión y esa fue su tarjeta de acceso al local, ninguno de esos guachos le impedía la entrada por la mañana--, ha visto pasar unas tras otras las resoluciones de las casillas impugnadas. Ya nada dice, y mis dos colegas reporteras y yo ahí de testigos nos desesperamos: “Señor –queremos decirle--, haga algo, sino para qué vino, ahí tiene usted sus actas, defiéndase”.

Pero el hombre nada hace, está derrotado.

Pero no podemos hablar los reporteros, aunque por la posición en que quedamos sí nos damos cuenta de algunos de los artilugios del Secretario Técnico. Uno de sus auxiliares, el que finalmente nos ha permitido el acceso y la permanencia en el salón de cómputo, se acerca en los momentos álgidos y nos solicita que pasemos al fondo, al rincón donde el viejecito de cuento que hacía de presidente, Efraín Castro Rodríguez, “modera” la sesión. “Es obvio que ahí no cabemos”, le decimos y señalamos los treinta centímetros de espacio entre la silla del hombre y el ventanal con los barrotes de prisión que le dan al local ese aire prohibido, tras la reja, tabernáculo del civilismo al fin. Y en las discusiones, que llegan a interrumpir una o dos veces la sesión, uno se pregunta sí el viejito se habrá enterado de la presencia de los reporteros en el evento. Y uno se pregunta más: qué consecuencias tendría que fueran públicas las sesiones de cómputo electoral. Por lo menos, más allá de lo que sucediera una semana antes, el día de las elecciones, los Secretarios Técnicos tendrían que cuidarse más las espaldas.

Porque a sus espaldas estamos tres reporteros, dos jovencitas recién salidas de la escuela, y un joven veterano que soy yo.

Y como vemos, no podemos creer lo sucedido a la hora de pasar por la cuchilla del mayoriteo la impugnación de la casilla 31 A del III Distrito.

“Acta alterada –dice la impugnación--, se agregó un número a la cifra, con mil votos a favor del PRI.”

Pero la resolución, leída por el Secretario Técnico, no ve problema alguno: le da el triunfo al PAN por 204 contra 191.

“Qué absurdo, entonces para que impugnaron”, dijo un comisionado del Estado.

“Es increíble”, dice a media voz el comisionado del PRI.

Pero los reporteros estamos atrás del Secretario Técnico. Y vemos la copia del acta de la casilla 31con el casillero de cómputo del PRI con un 1191 bien plantado, aunque el 1 del millar aparecía un poco más nublado.

“Señores –dijo Venustiano sin alterarse, como no lo hizo en todo el día--, el acta que tenemos en nuestro poder dice 1911, por eso es la impugnación.”

“A ver –concede el Secretario Técnico--, cotejemos el acta con el paquete.”

Y la saca su ayudante. Y la tieneo en sus manos. Y nuevamente la vemos nosotros. Y ahí está, clarito, con un buen pulso, el 1 del millar para formar un civilizado 1191.

Pero los ojos engañan, profanos irredentos en este altar de vuelos mágicos, y no ven lo que afirma el Secretario Técnico.

“No, si está muy claro –expresa--, aquí también dice 191. No hay problema, ¿Se computa?”

Y a la voz del oráculo se levantan las manos, los comisionados del Estado guasean, el el PRI se arrebola, y el PAN ganó la casilla 204 contra 191.

La varita mágica

Horas después, en la redacción, a la hora en que escribo escucho de lejos las voces de los panistas en una asamblea en su local. Su local está en el mismo edificio en el centro que cobija las oficinas del diario para el que escribo. Habla Fraile y le achaca la derrota a la falta de decisión plena de los ciudadanos. “Hay pocos ciudadanos –dice-- lo que hay es pueblo, porque ciudadanos son los que se expresan a la hora de votar.”

Y yo pienso si se vale esta distinción, si no estará aquí la razón de fondo de la derrota de la oposición política al sistema priista: el PAN es un partido que finalmente piensa que todos aquellos que no votan son culpables de esta dictadura, y que nada tiene que ver su historia, sus personajes, sus programas, y que poco importa la ausencia de penetración real en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Pero Ana Tere Aranda, la candidata panista a la que le pasó la aplanadora el domingo pasado, no está de acuerdo con Fraile, dice a los panistas que hubo menor abstención en 1989 que en las elecciones de 1988. Ella le achaca lo sucedido a “la varita mágica”. Y luego la agarra contra el gobernador Pina Olaya. Después narra su viaje al Congreso en México y de la defensa que hizo del caso Puebla al diputado Oropeza, de Querétaro –no la defendieron los diputados panistas poblanos, contados entre los “tradicionales”. Luego se pierde en detalles y en la nula defensa priísta, y en las pruebas aportadas por los panistas, y en las carcajadas que provocaban entre los diputados.

Ana Tere dice a sus correligionarios que agotaron las instancias, y que lo que sigue es “una labor política, un trabajo de resistencia civil.”

Y yo me quedo pensando. A la hora de la batalla, el partido en el poder es de veras un viejo boxeador que se las sabe todas, pero por ahora compite con sparrings que carecen de un manager que les platiquen de las malas mañas. Los panistas montaron un aparato como nunca lo habían hecho, recabaron actas en casi la totalidad de las casillas, capacitaron representantes, dispusieron de una logística profesional. Pero a la hora de la verdad, con los mecanismos de siempre, los ataron de manos. Están derrotados en todos los frentes. El comisionado Venustiano Cervantes lo tenía claro este domingo por la mañana, no bastaban las impugnaciones:

“La verdad es que no se compite en igualdad de condiciones”, me dijo apesadumbrado, poco después de las seis de la tarde, cuando el Secretario Técnico elaboraba en el segundo piso del local de la CME el acta final, que no firmaría don Venustiano.

A buena hora se dio cuenta.

¡Y si algún día se llegara a comprobar que nosotros -los eternos penitentes del futuro- hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles! Elías Canetti

En el fin de semana las masas se miden en drones que vuelan por los Fuertes, por el estadio Zaragoza, por el Paseo de la Reforma, por el país entero en el que la política cierra tres meses de crispación y hastío, de efervescencia e incertidumbre. Vuelan los drones, ofrecen miradas imposibles pero festivas para todos los corazones y sus gallos, sin importar la causa y su futuro.



Subo a los Fuertes con puntería de reportero para encontrar el mitote de la masa morenista y en búsqueda del ánimo por el que suceda lo que suceda el próximo 1 de julio los tiempos por venir sean mejores para todos nosotros. Se vale mirar con optimismo el futuro que se nos viene encima con los contrastes de la tarde del sábado en la ciudad de Puebla, con un verano que se les gasta para pasar del sol fulminante al aguacero más estrepitoso y de nuevo al sol esplendoroso y a la tempestad más iracunda en un término para el que la política simplemente no tiene argumentos.



De las masas del fin de semana he escogido una, la del candidato que promete un cambio histórico para el país soportado en sí mismo, la que ha trepado a los Fuertes para aguantar primero un chaparrón que la moja pero no le quita el entusiasmo por el mitote de escuchar a quien llega al fin de la carrera con un cuerpo entero sobre sus rivales, y para soportar al final, en el regreso anónimo con el que una multitud se disuelve, una borrasca como las que año tras año caen por seguro algún día de junio en la ciudad de Puebla.

He dejado de lado la de Martha Érika. Como pocas veces en mi vida larga de reportero decido no asistir para la crónica del cierre de campaña del grupo que ha dominado el escenario del poder en el estado. Y recuerdo varios cierres y estrépitos y discursos generalmente somníferos: el de Bartlett en 1995, cuando es gobernador y todopoderoso priista e inaugura la primera versión de su caricatura de periférico ecológico, cuando Angelópolis y La Vista y Lomas y liverpooles eran sueños de lustrosas especulaciones inmobiliarias por venir; o la que se organizó Mario Marín en Atlixco para confirmar que le había ganado la carrera al efusivo Melquiades Morales que vio todavía verde a su joven delfín nieto del doctor y general; o la que en el 2016 consagró a Tony Gali en el estadio beisbolero como predicador flamígero y pivote con el que Rafael Moreno Valle pretende sobrevivir en su mujer por seis años como actor entre los principales de la política mexicana, para desgracia de la democracia en Puebla. Paso sin ver entonces el cierre apoteótico en el Estadio Zaragoza de la candidata que de ganar el 1 de julio confirmará la perpetuación del cacicazgo más impune de nuestra historia reciente.

Ella también tiene drones para sus masas:

Subo así a los Fuertes para intentar comprender lo que significa para el país este enredo de alianzas que se han trepado al barco del personaje que convoca esta otra masa a la que poco le importa finalmente si con MORENA reviven personajes cuya huella no desmerece los adjetivos de impresentables, inmemorables, imperdonables. Subo para verlos saludar a esa masa que no deja de gritar presidente, presidente y que no hace mayores aspavientos cuando Andrés Manuel los presenta uno a uno en el templete dispuesto en la explanada en la loma hacia el Fuerte de Guadalupe. Los veo y me pregunto si en el futuro alguno de ellos será recordado por haber sido parte de lo que el más terco de los candidatos en la historia moderna de México ha bautizado como cambio verdadero.

Para los sin futuro

“Por los niños –me dice Gabriel Díaz, un hombre afable que ha ganado una atalaya perfecta al pie del mamotreto de piedra que alguien dispuso para que representara la victoria de la patria--, para las que hoy no tienen futuro, para los que si México no cambia no habrá nada.”

Así define de rápido su voto por AMLO.

Gabriel graba el breve video de arriba. Luego se deja retratar junto a la madre y el niño para el que quiere otro futuro que no sea el que hoy se mira en Puebla.

La masa en la fotografía llena plazas y avenidas. ¿Qué futuros revela? ¿Qué esperanza guardan las miles de personas que llenaron los mítines en el fin de semana? Los seguidores de Andrés Manuel me confirman que se miran como portadores de un cambio que Elías Canetti definiría como aquel que la masa levanta contra sus opresores. ¿Y los de Anaya? ¿Y los de Martha Érika se contemplan portadores del poder que los oprime?

En esas voy por la cuesta hacia la Explanada de la Victoria el sábado en Los Fuertes. Ya la masa ha guardado los paraguas y espera el momento del apretujón del dirigente. Como dijera Canetti aquí la gente se redime en la masa, no expresa temor a ser tocada, y la rebatinga de los cuerpos que se apachurran contra las vallas en busca del líder que ilumina su futuro más bien expone una sabiduría antigua: que todos al fin somos iguales, y el futuro puede ser tocado, si no con las manos, con los ojos, y que en eso consiste la esperanza.

La esperanza de Teodora

Cinco minutos antes de que desde los altavoces anuncien el arribo de AMLO encuentro a Teodora, una mujer de cincuenta años que ha venido con su padre de 87 desde Guadalupe Tecola, y allá han dejado los moscos y los vándalos que asolan el barrio. Dejó también el puesto de paliacates con el que se gana la vida como comerciante, pero no se olvida de que cada vez que va a la compra de la tela el kilo ya vale un peso más, mande quien mande. Ella despliega entonces la más perfecta contradicción del volátil votante mexicano ante la elección del próximo poderoso: “Mire señor –me dice mientras contempla de reojo cómo su padre devora la torta de milanesa que ha caído en sus manos--, Andrés Manuel ya se merece una oportunidad, aunque la verdad todos los políticos son iguales, y ya hasta se parece al doble de Donald Trump, a veces es un poco prepotente.”

¿Entonces por qué ha cruzado desde la otra orilla del lago de Valsequillo la ciudad para venir al cierre de Morena?

“Por los viejitos, mire usté –y me señala a su papá, que termina de engullir la torta--, allá en Guadalupe Tecola hay tres broncas, los moscos, los vándalos y los viejitos abandonados. López Obrador ha dicho que él sí va a trabajar por los viejitos… Eso ponga usté en su nota.”

Los cien mil de Barbosa

Ya estamos en los discursos. Es el momento de Luis Miguel Barbosa. La voz ronca hace repetir a la masa que es un honor estar con Obrador. Yo lo miro desde el balcón que ha encontrado Teodora en el extremo central de la masa frente al templete. Y todavía más atrás alcanzo a ver la loma que trepa al fuerte de Guadalupe casi desaparecido por la construcción modernista que le plantó Moreno Valle, también está repleta de gente. Barbosa tiene su propia cuenta, reclama en cien mil el número de esta masa que ya se volvió mayoría ciudadana, dice, y contempla como porvenir cumplido “esta irrupción que nadie va a detener.”

Diez mil, cien mil, ¿quien los cuenta? ¿Qué dron magnífico le pone número a la masa? ¿Va en el número la fidelidad del discurso prometido?

En Barbosa veo el reflejo del López Obrador más pragmático. El abrazo eclectico. La masa en la que (casi) todo cabe.

Me canso ganso…

Andrés Manuel apacienta a la masa. Hilvana los temas uno tras otro con su estilo entrecortado. “Ya lo he dicho en muchas ocasiones…” Pero la gente ha venido a que se las repita. Esta es la campaña de la alegría, y no, no les voy a fallar, tengan confianza, la corrupción, el gran problema de México, acabaremos con ella desde la cabeza, la democracia, la cárcel contra los que cometan fraude, los privilegios que terminarán, el poder estará para el servicio de los demás, el salario que recortará a los altos funcionarios, a él mismo, Los Pinos que no serán su casa, su casa que seguirá siendo la de Tlalpan, mi imaginación, mi trabajo para atender a los jóvenes, los ninis que tendrán sus becas, los preparatorianos que tendrán asegurada la inscripción en la universidad, los universitarios que tendrán empleo, la reforma educativa que no es tal y que se echará para atrás, las pensiones a los adultos mayores que aumentarán al doble, los impuestos que no subirán en términos reales en todo el sexenio, los gasolinazos que no existirán más, el sueño que se cumplirá y no habrá más mexicanos expulsados al norte, el agua que no se privatizará, los alimentos que aquí se producirán…

Nada sorprende a una masa que todo le aplaude, que todo le corea, que todo le firma ¡presidente, presidente!

Una frase me sorprende a mí: desaparecerá el Estado Mayor Presidencial. “”Ustedes, el pueblo, me cuidarán”.

Sólo un momento enmudece la masa. Andrés Manuel habla del campo, de los programas que vendrán, de los 40 mil empleos que de inmediato se generarán para los pequeños productores. 40 mil empleos. Silencio. No había visto nunca que tres palabras paralizaran el griterío de una multitud enfebrecida. Cuento uno, dos, tres, cuatro cinco… Luego la masa vuelve convertida en un solo grito repetido.

“¡Obrador, Obrador, Obrador!”

Y una última sorpresa, para mí también. AMLO está frente a la masa que lo reconoce como esa inversión de la que habla Canetti, la que implora desde hace tiempo que es hora de que el pueblo se vuelva contra sus opresores:

“¡Arriba los de abajo!”, les grita Andrés Manuel.

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