Poder y Política

Este texto está dedicado a la memoria de las 100 mujeres asesinadas en Puebla el año pasado, a los indígenas, a los migrantes que expulsa nuestra Entidad y a los que cruzan a diario por ella en pos de una mejor vida; a los presos, a los internos en hospitales psiquiátricos y a todos aquellos condenados de nuestra tierra que nadie visibiliza en las campañas políticas

Hoy, 8 de enero de 2018, quedará inscrito en la memoria de los poblanos como una de las fechas más importantes de su historia reciente: la presentación formal de un grupo de ciudadanos reunido en torno al movimiento SUMAMOS y cuyo único propósito es dignificar la vida política de nuestro Estado y devolvérsela a sus auténticos protagonistas: los ciudadanos.



Después de todo, SUMAMOS, no hace sino recoger y dar voz al hartazgo de miles de hombres y mujeres que día a día sufren una realidad cada vez más lacerante; una realidad marcada por el autoritarismo, el despilfarro, la violencia, la impunidad, la exclusión, la injusticia y, sobre todo, el ejercicio del poder público como propiedad privada.

Pero al tiempo que SUMAMOS recoge y da forma a esas voces que no son representadas por los partidos políticos, también es capaz de proyectar un futuro mejor para todos nosotros, sobre la base del irrestricto respeto al Estado de Derecho y al pleno reconocimiento de la pluralidad social; un futuro en cuyo centro graviten un mejor reparto de la riqueza, la generación de mejores oportunidades para todos y nuevas formas de relacionarnos entre nosotros, con las ciudades y con la naturaleza. Un futuro, en fin, cuyo centro primordial sea la persona concreta, su calidad de vida, el bienestar subjetivo y el reconocimiento y respeto a su particularidad porque, como lo señaló alguna vez Hanna Arendt, la política apela a la vida de los hombres, en plural, y no a la vida del hombre en singular

En SUMAMOS apostamos por un gobierno, honesto, técnicamente competente; sí, un gobierno eficaz y eficiente sin que ello signifique la renuncia a los valores fundamentales de la condición humana y, sobre todo, que la eficiencia y eficacia no opaquen la principal competencia de una sociedad democrática: la competencia comunicativa.



SUMAMOS pretende recuperar uno de los ejes más importantes de la vida política: la confianza, entendida como la capacidad de un gobierno y un Estado para disminuir o refuncionalizar todo aquello que amenaza a su sociedad, y como la capacidad de la propia sociedad para gestionar su presente y su futuro. ¿Y por qué no?, para gestionar también su pasado.

“No hay lucha por el futuro sin memoria del pasado” es la idea principal que recorre las Tesis sobre la Historia de Walter Benjamin, y la hacemos nuestra .

En SUMAMOS estamos convencidos de que el futuro de nuestra democracia tiene que ser acotado por algunos adjetivos mínimos pero esenciales y que su significado solo podrá cobrar sentido a través del matiz de la equidad, la justicia social, la pluralidad y la inclusión. No es suficiente el mero despliegue de un sistema formal para mantener viva la llama de la democracia.

SUMAMOS construirá un gobierno en el que quepamos todos, sin importar el color de la piel o la clase social. Desde aquí saludamos al Congreso Nacional Indígena y a su candidata, María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, así como a todos los mexicanos que día a día se esfuerzan en cimentar una mejor democracia. Nuestras agendas políticas no son iguales pero marchan paralelas en pos de un país verdaderamente incluyente. Sabemos bien que la democracia no tiene dueños.

Por último, no puedo más que reconocer la importancia de Enrique Cárdenas, como resorte y pilar de SUMAMOS. Su convicción y talante democráticos nos han permitido vencer los obstáculos que un sistema electoral y de Estado- subrayo, de Estado- han fabricado, con obstinación, para desalentar la participación ciudadana en la competencia electoral y con ello lastimar, todavía más, nuestra ya de por sí raquítica democracia. Gracias al liderazgo de Enrique, sostenido en su calidad de ciudadano, en su trayectoria académica, en la riqueza de su capital simbólico, y no en variable alguna de la personalidad carismática, nos ha permitido construir, también, una agenda política común gracias a nuestras diferencias y no pese a ellas.

Estoy seguro que, como nadie en el espectro político regional, Enrique Cárdenas encabezará un gobierno --el único-- capaz de enfrentar el mayor reto del ejercicio político del mundo contemporáneo: conciliar las tensiones derivadas de la relación entre complejidad y singularidad, propia del mundo moderno.

Estimados amigos: llegó la hora de sumar. ¡SUMEMOS!

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Texto leído en el arranque de la campaña por la recolección de firmas de los candidatos independientes de SUMAMOS, el 8 de enero de 2018, en la Universidad Iberoamericana de Puebla.

El movimiento SUMAMOS surge el 20 de noviembre pasado por una convicción compartida: La vida pública pertenece a los ciudadanos y los gobernantes son servidores públicos que tienen esa honrosa responsabilidad. Una parte de la clase política se ha apropiado del poder público y ha actuado esencialmente en su interés personal, luego en relación a su partido, y muy distantemente a favor del interés general. El servicio público debe dignificarse, pues es el servicio por excelencia.

SUMAMOS también surge por nuestra convicción de que las instituciones, y sus líderes, son esenciales en la vida democrática de cualquier país. “El poder tiende a corromper y el poder absoluto tiende a corromper absolutamente”. Por ello debe haber un verdadero sistema de contrapesos institucionales y sociales que lo acoten, y que contengan el abuso de poder sobre cualquier persona. En Puebla, el poder del gobernador ha avasallado a todos los demás órganos del Estado. Y en respuesta, decimos ya basta.



A la par de la debilidad institucional, en Puebla la corrupción es uno de los problemas más graves que aquejan a nuestra sociedad. Una parte de la clase política y de los funcionarios se han beneficiado de su posición para corromperse, y corromper a otros, con impunidad selectiva. No somos iguales ante la ley, y muchas veces la ley sólo se aplica si así lo define la élite política. Erradicar la corrupción y la impunidad, y especialmente la selectiva, es una condición indispensable para la convivencia social armoniosa, y para llegar a acuerdos.

La inseguridad es una condición que no debemos tolerar ni acostumbrarnos a ella. Para vivir en armonía social debe existir un verdadero estado de derecho, en donde se aplique la ley sin distingos económicos, sociales, políticos o culturales, con una efectiva defensa de los derechos humanos.

El Estado debe ser garante de derechos que propicie las condiciones para lograr el bienestar general y la prosperidad incluyente. La igualdad de oportunidades para todos, desde el nacimiento hasta la edad mayor, debe guiar la política pública en beneficio de todos. La polarización social y económica, y sobre todo la exclusión de grupos completos de la sociedad, son inadmisibles en la Puebla que queremos.

Puebla tiene el potencial para ser ejemplo a nivel nacional, con un gobierno honesto, división efectiva de poderes, eficaz y centrado en las personas de ésta y de la siguiente generación. Nuestras decisiones de hoy afectan irremediablemente a los que vienen mañana. Tenemos una grave responsabilidad ante ellos.



Plataforma básica:

  • Propugnar por un gobierno honesto, a todos los niveles, que se comprometa con asegurar una vida pública libre de corrupción y de impunidad. El instrumento fundamental para lograr este objetivo es el adecuado y eficaz funcionamiento del Sistema Nacional Anticorrupción, que se desdobla en el Sistema Estatal Anticorrupción. En Puebla, este sistema debe ser ejemplo de eficacia a nivel nacional.
  • Propugnar por una gobernanza que asegure los equilibrios y la contención del poder público sobre los ciudadanos.
  • Contrapesos institucionales democráticos. Es decir, equilibrio de los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), autonomía real de los órganos autónomos, autonomía de la fiscalía general y del poder judicial, entre otros.
  • Contrapesos de la sociedad civil. Organizaciones civiles y la sociedad en general como contrapeso del poder público, y aliados del gobierno para un mejor desempeño de su accionar con la gente.
  • Propugnar por una sociedad con vigencia efectiva del estado de derecho, con seguridad personal y jurídica, en donde todos somos iguales ante la ley. La inseguridad se ha convertido en un factor de descomposición social y de pérdida de bienestar de personas, familias y comunidades enteras. En especial, los feminicidios y las desapariciones forzadas laceran nuestra vida cotidiana y son un reflejo de la destrucción del tejido social, de la discriminación de género, y de la falla de nuuestras instituciones y sus líderes.
  • Propugnar por un gobierno eficaz, cuyo programa esté elaborado por expertos locales y a nivel nacional. Estos deben ser acompañados por organizaciones sociales y civiles que sean usuarios, conocedores y afectados por dichas políticas públicas.
  • Propugnar por un gobierno cuya acción pública se centre en el bienestar de las personas, de las familias y de la sociedad en su conjunto, tanto del presente como de las siguientes generaciones. Ello nos permitirá alinear la política pública en general, y enfocar los esfuerzos gubernamentales específicos.
  • Propugnar por la igualdad de oportunidades para todos a lo largo de la vida, de tal modo que no importe dónde se haya nacido para tener la oportunidad de ir tan lejos como cada persona tenga las capacidades y los talentos para hacerlo.
  • Propugnar por la prosperidad incluyente basada en la política pública que promueva la competitividad de la actividad económica, la innovación, la prosperidad general basada en el trabajo y el esfuerzo, en un marco de justicia y respeto a los derechos humanos, el medio ambiente y los recursos naturales. La sustentabilidad ya no es un lujo, es un requisito indispensable para la prosperidad y la convivencia social de hoy y de mañana.
  • Eliminar el botín. Se debe dignificar el servicio público. No se puede aceptar financiamiento de campañas políticas a cambio de cualquier cosa. No se debe aspirar a algún cargo para obtener un beneficio indebido. No se debe ocupar un cargo público para obtener un privilegio o una recompensa indebida.
  • Hacer de Puebla un ejemplo a nivel nacional que muestre que es posible contar con un gobierno honesto, con equilibrio de poderes, eficaz, transparente y centrado en el bienestar de las personas de ésta y de la siguiente generación.

Estas son las guías básicas que nos proponemos seguir. Estos son elementos esenciales que todos, como personas ordinarias que transitamos por la vida buscando la felicidad propia y la de los demás, estamos persiguiendo. México no ha logrado avanzar como lo necesita precisamente porque cosas tan sencillas como estas se olvidan, están lejos de las prioridades reales de los políticos tradicionales.

Todos los que finalmente nos hemos congregado alrededor de estas ideas estamos en SUMAMOS. Creemos en la necesidad, y la posibilidad, de transformar nuestra realidad hacia una que sea mucho mejor. Creemos que debemos actuar, que no podemos quedarnos cruzados de brazos, que no podemos ser simplemente observadores de cómo se fractura nuestro país, nuestra gente, nuestras familias.

Todos tenemos algún familiar o alguien cercano que se encuentra en el extranjero, que se ha ido de México por una razón u otra. Puede ser económica o por inseguridad. Muchos se van simplemente porque no se sienten seguros para caminar en la noche por la calle, porque no toleran la corrupción y la impunidad rampantes, por el desprecio que se percibe todos los por la justicia y simplemente porque no pueden caminar por la calle en la noche, porque no toleran la falta de justicia jurídica, social y económica. Por la polarización social. Eso no puede seguir. No podemos tolerarlo. Debemos actuar.

SUMAMOS es una respuesta. Por eso ha tenido tan buena acogida. Y debe haber más… muchas más. Por ahora, hagámonos cargo de nuestro estado, de nuestra realidad más inmediata.

Los que estamos aquí asi lo consideramos. Y no somos pocos. Somos muchos que sí queremos un mejor futuro para Puebla y estamos dispuestos a arriesgar, a actuar, a dejar nuestra zona de confort para luchar por un mejor estado y por un mejor país.

¿Qué dices? Le entramos!!!

De este domingo dos sucesos políticos y un toque de realidad.

Imposible no ver que el año electoral se nos viene encima con su caudal de ruido, derroche de recursos, banalidades discursivas y amarguras a granel.

¿Porqué tengo esta mirada pesimista? Tal vez por la vista desde una ventanilla de ADO este domingo en la tarde en la autopista a México, en uno más de los incendios que sufre nuestro país y que se fundan en gran medida por el fracaso de nuestra política.



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Hoy por la mañana el rostro positivo de la política: ciudadanas y ciudadanos articulados en el movimiento civil SUMAMOS invitan para el lunes 8 de enero al arranque de un mes de vértigo en búsqueda de las firmas que los partidos que controlan el Instituto Electoral en el Estado les impusieron a los independientes. Enrique Cárdenas logró echar abajo el candado de los 141 municipios obligatorios, pero no el del 3 por ciento del electorado ni el plazo máximo de 30 días. Si algún ejemplo podemos tener de la sobrevivencia de un sistema autoritario antidemocrático está aquí. Y sin embargo ahí están, dispuestos a competir por la posibilidad de terminar con el secuestro que los partidos políticos han hecho de la democracia mexicana, cuya consecuencia más inmediata se encuentra en la incapacidad de dirimir los conflictos y problemas que son estratégicos para lograr una mejor convivencia social.

A mí me ayuda a pensar en que sí es posible por la política construir un mejor mañana.

Pero justo ahí está mi pesimismo: las elecciones en México no están diseñadas para debatir proyectos nacionales en disputa. Son, sobre cualquier cosa, un entramado de arreglos y desarreglos entre los grupos de poder fáctico a la hora del traspaso de los aparatos de gobierno, y para eso están las estructuras electoreras que llamamos partidos. Y eso es lo que veo con nitidez en Puebla, igual en la disputa por las alcaldías que por el aparato de gobierno estatal. La política como el campo de batalla para el cambio o la continuidad de los grupos de poder en el control del aparato de gobierno estatal y los recursos públicos de seis años de presupuesto. No una política de ciudadanos, la del debate abierto, democrático e inteligente de los problemas estratégicos del estado y sus alternativas de solución.



Cárdenas, con SUMAMOS, es una alternativa fuera del guión que de lograr la candidatura obligará a que la segunda de estas dos cuestiones al menos se ponga en la mesa.

La imagen puede contener: 2 personas, personas sentadas, personas de pie e interior

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Creo, sin embargo, y a juzgar por el video que encuentro en internet esta tarde, que tendremos unas elecciones entre poderes fácticos, no entre ciudadanos. Para decirlo simplemente: Moreno Valle es el mejor ejemplo que encuentro para ilustrar el poder que puede alcanzar una persona que llega a controlar un gobierno estatal. Y este señor tiene siete años en ello.

Moreno Valle es el otro rostro de la política: el de los políticos profesionales, sus amarres y rupturas, sus berrinches y abrazos que esconden premios y derrotas. Por el video nos enteramos que Moreno Valle le deja el camino franco al panista Anaya en lo que es un claro acuerdo entre el PRI y el PAN en la ciudad de México para que el exgobernador mantenga el control del estado por otros seis años de la mano de su señora. Y si mal pienso, no es descabellado imaginar que Meade y el PRI ganen en Puebla de la mano del aparato electoral que el exgobernador lleva aceitando desde el 2010 en el estado de Puebla --para eso se hizo del PAN, del PRD, de Nueva Alianza y los otros satélites que inventó en Puebla. El saldo para los panistas será que así podrán cerrarle el paso a Andrés Manuel López Obrador. Aunque en el camino queden damnificados como el del tweet de más abajo:

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En esto pienso cuando me llega por el Whats este conflcito. Ya al caer la noche, en ese sendero de la autopista que cada día me recuerda más a la novela de Los Bandidos de Río Frío, pobladores de Santa Rita Tlahuapan mantienen cerrada la vía por un conflicto el sábado entre grueros que derivó en la detención de un regidor municipal y en la insurrección del pueblo. Tlahuapan tiene prendido el foco rojo desde hace más de dos años pues por su territorio se mantiene la conducción de diésel por los ductos de Pemex que trepan a la montaña desde San Martín. Es, sin lugar a dudas, un problema que ha rebasado a las autoridades a todo lo largo del eje carretero de Puebla entre San Martín Texmelucan y Esperanza, en la frontera con Veracruz. Un tema del que es público el involucramiento de las policías municipales y estatal, que tiene funcionarios del gobierno de Moreno Valle presos y que ha derivado en la militarización del centro del Estado como no se había visto desde tiempos de la revolución.

Una punta de esa madeja es Santa Rita Tlahuapan. Y su carretera sin ley.

“No se ven nada amigables –me escribe una viajera del ADO que atestigua el cierre carretero--. Encapuchados con gorras y bats, la boca tapada con paliacates. Son un montón de jóvenes. Mujeres y niños observan todo desde el puente peatonal. Del otro lado la fila interminable de coches parados.”

¿Qué pueblo es ese de jóvenes encapuchados y llantas de lumbre? ¿De dónde esta furia? ¿Qué política es la que no ocurre para que estos sucesos sean cada vez más materia de todos los días? ¿Se discutirá en el proceso electoral a fondo la realidad de los pueblos y comunidades rurales que se han ligado a la actividad del robo del combustible?

Una pregunta más: ¿por quién votarán en Santa Rita Tlahuapan?

Mundo Nuestro: La biodiversidad pensando. Con este dibujo de la artista mexicana Ticatla (Devian Art) reflejamos en el 2015 lo que quiere ser nuestro trabajo periodístico: describir lo mejor posible la realidad para intentar comprenderla, en un ir y venir que apunta hacia la búsqueda de alternativas en la construcción de respuesta a los retos que nuestra sociedad enfrenta.

Consolidar un proyecto periodístico alternativo. Eso nos hemos propuesto a lo largo de estos cinco años marcados por el extremo al que se llegó por un gobierno poblano al que caracterizamos de despótico: sometidos los poderes legislativo y judicial, Rafael Moreno Valle sólo encontró en la movilización civil el freno a sus políticas autoritarias. Fueron sus años los de un gobierno enemigo absoluto del debate público que es consustancial a una democracia deliberativa. La que no tenemos, dijimos ese año. Tal es el ámbito de nuestra acción narrativa: la tensión entre ese poder autoritario y una sociedad civil organizada que se expresa en escenarios múltiples igual en Cholula que en las cañadas serranas o en la movilización organizada para el rescate del río Atoyac. Contar en sus rasgos básicos esas historias ha sido parte de lo que le ha dado vida a nuestro quehacer periodístico.

Mundo Nuestro es un proyecto que quiere hacer periodismo narrativo desde esta ventana digital: un periodismo que encuentra en la investigación de fondo y en la creación literaria sus ánimos por una actividad maravillosa pero incierta en sus alcances frente a una realidad mediática que no tiene por la palabra escrita y larga su mayor simpatía; a pesar de ello, queremos dar cuenta de este mundo nuestro desde el desfiladero en el que se tocan el periodismo y la literatura. Construir desde ahí una comunidad de lectores y escritores comprometida con lo que mejor explica la sobrevivencia mexicana: el desarrollo de una sociedad civil organizada y dispuesta a pelear por un mundo más justo y solidario.

Presentamos en esta edición de la revista en esta semana de navidad una lectura en cuatro movimientos que nos acercan a la figura del político que ha dominado el escenario de la política y el poder en Puebla en estos últimos años. Y ello frente a la coyuntura del 2018 y lo que se juega en los procesos electorales en el estado de Puebla y su capital.



Mundo Nuestro. Segundo momento, en el 2015 el reclamo a Moreno Valle por el encarcelamiento de los luchadores sociales en Cholula, ejemplo extremo de la criminalización de la protesta social en Puebla. Este es el perfil que de un gobernador autoritario hace el joven Paúl Xicale.

A un año de su encarcelamiento, Alejandro Paúl Xicale Coyópol da una idea precisa de su pensamiento con estas simples preguntas que le hicimos en la cárcel. Lo que ha perdido, lo que volvería a hacer, lo que piensa de las autoridades y de Rafael Moreno Valle. Y al final: la cuestión de fondo, la defensa de las Cholulas.



¿Qué ha perdido Alejandro Paúl en este año en la prisión?

Creo que hubiera continuado con mi plan de vida. Dejé la universidad porque prefería una carrera de técnico automotriz. De hecho ya me habían contratado en un taller que estaba a punto de abrir en Zavaleta, Multiservicio Automotriz. Pero ya me habían llamado de Audi, a la oficina de mi papá llegó el oficio con el llamado. Pero lo que sí es seguro es que hubiera continuado con la lucha, no estoy arrepentido, y no lo dejaré de lado cuando salga, y si pudiera regresar en el tiempo, lo haría mejor. Eso es lo que expresé en mi mensaje a Cholula Viva y Digna.

¿Y qué opina de las autoridades que lo tienen en la cárcel?

Lo cierto es que a las autoridades no les importa el plan de vida y las aspiraciones de los demás. Ellos tenían la consigna de represión, y no les importa lo que nos pase, la separación de nuestras familias. Tuve que terminar con mi novia.



¿Y qué pienso de Rafael Moreno Valle?

Yo no voté por él. Tengo de él tres conceptos: imposición, cerrazón, represión. Él dice que representa a un gobierno abierto, incluyente, transparente, pero eso se quedó en el discurso. A él no le importa la gente, y mucho menos la gente que tiene en la cárcel, él está por sus intereses personales. Y nos tiene aquí por la frustración de no poder llevar adelante sus planes en Cholula.

¿Y de la defensa de las Cholulas?

El movimiento de defensa de Cholula es la unión de miles de personas, oriundos y avecindados, cada quien con sus doctrinas y con sus preferencias políticas, pero lo que nos une es el sentimiento de defensa de lo que sabemos que es nuestro, que es de todos. Defendemos lo intangible, no sólo lo arqueológico sino nuestro origen, nuestra historia, nuestra cultura. Estoy por cumplir 25 años, he vivido como cholulteca, desde niño veneré la virgen, conocí los vestigios arqueológicos, aprendí de nuestro origen olmeca xicalanga. Eso es lo que no entiende Moreno Valle.


Dice Paúl Xicale del gobernador Moreno Valle: imposición, cerrazón, represión.

Alejandro Paúl Xicale desde la cárcel: Lo que no entiende Moreno Valle

Mundo Nuestro. Febrero de 2016. Cuarto movimiento: el reclamo de una madre al déspota que ya ve venir el fin de sus tiempos.

El siguiente texto es parte de la carta al Papa Francisco que le dirige la señora Elia Tamayo, madre del niño José Luis Alberto Tlehuatle Tamayo, muerto en el enfrentamiento entre policías y pobladores de Chalchihuapan el 9 de julio del 2014, en un conflicto provocado por la decisión gubernamental de desaparecer las juntas auxiliares en el estado de Puebla. Elia llevó su misiva hasta Ecatepec, a la misa multitudinaria del domingo. En ella da cuenta de su insistencia en la libertad de los presidentes auxiliares de Chalchihuapan y La Resurrección, presos injustamente por decisión del gobernador Moreno Valle.

La carta fue publicada originalmente en el periódico digital e-consulta, de donde se tomaron también las fotografías.



A Tlajtli Francisco:

El día 9 de julio de 2014, en la población indígena de San Bernardino Chalchihuapan, mi hijo José Luis Alberto Tlehuatle Tamayo, fue herido por manos de policías estatales que reprimían una justa protesta del pueblo, ya que la administración estatal de Puebla mediante una medida legislativa despojó a los pueblos de su gobierno. Diez días después mi hijo murió, desde ese día mi corazón no ha tenido sosiego ni mi cuerpo descanso, pero no me he cansado, ni me cansaré de pedir justicia para mi pueblo ya que además de la muerte de mi hijo hubo otros nueve lesionados y diez personas privadas de su libertad, entre ellas nuestro presidente Jairo Javier Montes Bautista quien aún se encuentra preso. Ya los otros pobladores han obtenido su libertad, algunos de ellos después de más de un año de reclusión en prisiones que son un infierno, donde las celdas de seis metros cuadrados habitan hasta 15 personas. También fueron puestos en prisión otros presidentes auxiliares que se opusieron a las medidas arbitrarias de la administración de Rafael Moreno Valle, titular del Poder Ejecutivo estatal, es el caso del presidente auxiliar de la comunidad indígena de La Resurrección, Leonardo Sabino Báez Serrano, quien fue encarcelado por cuatro procesos montados por calumnias, el verdadero motivo es que se atrevió a promover un juicio de amparo contra las arbitrarias medidas de Moreno Valle y aún se entra privado de su libertad en la cárcel de Cholula, Puebla.

La organización Antorcha Campesina, mediante violencia física, mantiene cerrada la Capilla de Guadalupe, sin que intervengan las autoridades.

Padre, la justicia que pido es para que se deje en libertad a nuestros presidentes auxiliares…se abra la Capilla de Guadalupe y que haya el compromiso por parte del Gobierno Federal, que sólo observa en forma pasiva nuestro sufrimiento…Sea portavoz de mi súplica haciendo suya mi petición.

Elia Tamayo Tlehuatle. 14 de febrero del 2016



Elia Tamayo al Papa Francisco: “No me cansaré de pedir justicia para mi pueblo…”

Mundo Nuestro. Diciembre de 2015. Tercer momento para entender a un déspota. Aquí la imposición por siete años de la figura del fiscal en el estado de Puebla. Y el trato al acervo histórico del Museo Bello para darle lugar al Museo Internacional Barroco. Dos chispazos de una manera de gobernar que sin duda recuerda los mejores momentos del autoritarismo avilacamachista en la crónica Luces de un déspota para alumbrar diciembre.

Las señales que lanza un sistema dictatorial no escurren el bulto. Están ahí, para romper la luz que alumbra por las mañanas el tendido de nubes tenues en el oriente de la ciudad, cuando la vida revela sus mejores intenciones e ilumina el cielo en destellos rojos y naranjas para todos los madrugadores.

Pero las señales aparecen implacables, burdas, sin atisbo de componenda navideñas. Sus luces son otras, se prenden en operativos policiacos y administrativos y en manos alzadas en una votación en el congreso. Y deshacen toda idea de concordia y armonía. Y nos recuerdan que es el gobierno de un Estado antidemocrático el que sin simulaciones despoja de ciudadanía a la sociedad en la que día a día amanecemos con la ilusión de que los tiempos para todos pueden ser mejores.



Tres luces dictatoriales esta semana: la imposición por siete años del fiscal de la criminalización de los movimientos sociales (Chalchihuapan y las juntas auxiliares, la pirámide de Cholula y los Xicale, la 28 de Octubre y los Simitrios); la detención del hijo de Simitrio en un templo católico y con los mismos viejos cargos de 1989 (narcomenudeo); y el desmantelamiento del Museo Bello y González para cumplir el capricho del Museo Barroco Internacional.

Este texto simple está dispuesto aquí simplemente para dejar constancia de que hay fechas que no pueden pasar como si no viéramos cómo se apagan esas luces democráticas en nuestro horizonte.

(SIGUE) : Luces de un déspota para alumbrar diciembre

Mundo Nuestro. Primer movimiento. En enero de 2013, con la inauguración del Centro Integral de Servicios, en Puebla se vive el despegue del déspota hacia su esplendor. El perfil que ofrecemos aquí de Rafael Moreno Valle fue una de las primeras crónicas políticas que presentamos en esta revista digital. De Virreyes y modernidades expone a una figura trepada en el poder absoluto sobre el uso y destino de los recursos públicos desde un modelo de autoritarismo que rebasó por mucho los de suyo excesivos modos de los gobernadores poblanos de los últimos ochenta años.

“Recibí el mandato inequívoco de transformar el estado para bien y para todos”, ha dicho por la mañana en el viejo edificio del Congreso el gobernador Rafael Moreno Valle a los diputados en un discurso de siete minutos.

Por lo pronto ha transformado el territorio de Angelópolis. El CIS está plantado en un terreno salvado por el gobierno estatal de la voracidad de Mario Marín. Lo observo desde la esquina de la calle Morelos, en la colonia Concepción Guadalupe, la que encerrara contra el río Atoyac con una barda de piedra de tres metros y medio kilómetro de largo el gobernador Piña Olaya, justo en 1989, cuando vendía ilegalmente a los respetables empresarios poblanos la tierra expropiada a los campesinos de Tlaxcalancingo. En donde estoy parado corría la barda bautizada por la voz popular como el “Muro de Verdín” en referencia al militar y jefe policiaco que una y otra vez arrojo a sus granaderos contra los vecinos descontentos. Justo en 1989, cuando caía el muro de Berlín.



El Estado transforma, pienso, y me pregunto por el destino final de todas esas piedras. Transformar. Es indudable, los políticos siempre tienen un propósito. Y lo externan, nos los recuerdan en sus inefables informes con el poder absoluto que tienen sobre control de la obra pública.

Así que este es el CIS. Supongo que en unas cuantas generaciones será valorado como Monumento Histórico, el modelo del Estado empresario constructor. ¿Cómo la verán sus constructores? ¿Se mirarán en el espejo y encontrarán a Pericles? ¿La pensarán como nuestra Acrópolis con el poderoso Zeus bajando en helicóptero desde el Olimpo de Casa Puebla? ¿O la verán con espíritu laico como nuestra pequeña Brasilia a la que llegarán los deslumbrados automovilistas a cambiar sus placas?

Ir y venir en el tiempo. Eso haré en esta crónica, el género lo permite. Puedo soñar y volver al viernes 11 de enero, a las oficinas gubernamentales antes del CIS. O más lejos, cuando Manuel Bartlett ni siquiera dijo que recibió mandato alguno para llegar a “recuperar la grandeza de Puebla”. O irme al día siguiente de la inauguración de sus nuevas oficinas para encontrar a decenas de obreros instalando el baño del mandatario, atornillando puertas, puliendo el mármol, platicando en el balcón que mira a Catedral.

El Centro Integral de Servicios en el corazón de Angelópolis. El Estado expropia, la tierra campesina. El Estado promueve la mayor especulación inmobiliaria en la historia de la ciudad. Recuperar, transformar. Dos verbos utilizados por dos gobernadores emblemáticos y polémicos. Bartlett y Moreno Valle, tan distintos y tan parecidos. En medio, los gobernadores Melquiades Morales y Mario Marín. Recuperar es expropiar sin justificar la causa de utilidad pública. Transformar es utilizar los recursos públicos para fortalecer a grupos empresariales y políticos afines.

Aquí estoy entonces parado, sobre la línea imaginaria del Muro de Verdín, mirando a saltos la trasformación del espacio. Atrás de mí la colonia Concepción Guadalupe, y más allá la afortunadísima recuperación de la ribera del río Atoyac, promovida por la asociación civil Puebla Verde y respaldada y llevada a la práctica por Moreno Valle. Enfrente, el Estado constructor con sus tres torres. Dos extremos de la obra pública.



Salto a la modernidad. ¿Y desde cuándo estaremos brincando? Un pasito para aquí, un pasito para allá. Si no es un baile. ¿Ayer ya habíamos saltado? Y si mañana brincamos, ¿de qué me sirvió saltar ayer? Bueno, calma, no te alteres. Ayer inauguraron el CIS, eso quiere decir que todos dimos un salto, el gobierno nos cargó a fuerza de helicópteros y nos sacó de la premodernidad. Ah, ¿qué es ese tumulto? ¿Quiénes son los que desbordan las jardineras de Atlixcáyotl? ¿Es una masa la que salta del pasado hacia el futuro sin pasar por el puente peatonal? Son los burócratas de Finanzas. ¿Qué no han oído hablar de urbanidad?

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Los helicópteros sobrevuelan el área de Angelópolis. Los veo y pienso que cada año tengo en ellos la manera de evaluar qué tan moderno es un gobierno, qué tan sometida está la sociedad mexicana a sus príncipes, qué tan precario es el avance democrático de nuestras instituciones.

Lo de todos los eneros: con el informe del gobernador en turno llegan los helicópteros en tropel, de todas las marcas, de todos colores, más o menos nuevos, más o menos escandalosos. Treinta y cuatro, me dicen, será la marca del día. Se les van acabando los baldíos para el aterrizaje con sus invitados de honor, pues el descampado atrás del Hospital Ángeles, en Cúmulo de Virgo, está ya ocupado por un nuevo proyecto de torres de departamentos. Sigo el ruido y la hora, antes del mediodía del martes 15. No he ido al evento. Tiene muchos años que he dejado de relatar los informes de gobierno. Hace tiempo que utilizo el término de Virreyes para referirme a los mandatarios en turno, aunque ya me queda corto para describir su absolutismo. Es un asunto de contrapesos.

Me interrumpen los golpes metálicos de los martillos que excavan los hoyos para los pilotes. “Arts” es el nombre que han escogido los desarrolladores para las nuevas torres en los terrenos expropiados a los campesinos de Tlaxcalancingo. Expropiaciones y “rascacielos”, otra medida del avance del concepto que los políticos tienen de la modernidad. Pero los helicópteros se revuelven y se imponen sobre cualquier oficio. En ellos aparecen algunos de los poderosos de México, pero no llegan los de Presidencia, Peña Nieto ha preferido inaugurar la planta número cien de la Volkswagen, en el bajío de Guanajuato. Carne para los columnistas. Al final, por dos horas, en el aire imperan los martillos, pues los políticos se meten en las carpas que levantaron para ellos, pues en eso son estrictos y disciplinados, cumplen con el engorro de escuchar al mandatario colgarse por sí mismo los milagritos. Para esta hora habrán desaparecido los piquetes de trabajadores que desde ayer han bajado de camiones cholultecas innumerables ruedas de pasto y que han desenrollado y acomodado como alfombras en las áreas abiertas del CIS. Más tarde regresarán los helicópteros para llevarse a los magnates desde el helipuerto en la azotea del edificio principal del CIS, que ocupará en su planta alta por entero la oficina de Moreno Valle.

Pero esas oficinas las recorreré mañana. Es un lujo del cronista dar brinquitos, ir y venir en el tiempo. Modernidad, fraccionamientos y rascacielos. Arcaicos, los ciudadanos que hacen cola en los módulos de Finanzas.

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Oficina de Finanzas en Parque Milenio, el viernes anterior al informe del gobernador Moreno Valle. No hemos dado el salto todavía, estas oficinas están ancladas todavía en el sótano premoderno de Parque Millenium. Bendito pasado, aquí no hay problema de estacionamiento. La plaza está prácticamente en quiebra comercial, así que los que tenemos un auto o buscamos un pasaporte nos estacionamos a nuestras anchas. Aquí trabajan los que en unos días ocuparán uno de los edificios del CIS, el que queda frente al Hospital Puebla, al sur del conjunto, en la otra orilla de la avenida Atlixcáyotl. Pero eso ocurrirá en un futuro. Ahora estoy aquí sin más propósito que la búsqueda de mi plaga, atorada en un escritorio dentro de un recoveco de la electrónica que maneja el sistema digital.

La cola arranca en la puerta, vigilada por un poli hosco que no deja sin embargo de controlar entradas y salidas y responder a todo tipo de incertidumbres automovilísticas. La cola va a dar hasta media pista de hielo, con su óvalo solitario y frio en una plaza comercial que no ha acabado de morir justo porque aquí se enderezan todos los entuertos que acompañan al elemental evento de tener un auto.

“Vaya al final de la cola y busque a un muchacho alto con una chamarra azul”, es la orden el poli para determinar que no puede dejarme pasar así como así a preguntar por el trámite de mi placa.

“Oiga, pero si yo no vengo a pagar la tenencia…”

Porque he descubierto que ocho de cada diez vienen a pagar su tenencia, claro, estamos en enero y hay facilidades, eso lo sabe cualquiera. Pero esos ocho de cada diez no han descubierto que desde hace años se puede pagar la tenencia desde la computadora, con grandes facilidades de pago, tarjeta bancaria y seis meses por delante.

“Es que la gente no confía en el sistema, o le da miedo la computadora o no sé qué”, me dice el muchacho alto de chamarra azul después de responder a otras seis incertidumbres automovilísticas.

Y sí, claro, yo no tengo que formarme en la cola. “Dígale al poli que usté va con el del internet, ahí está instalado el módulo 2, porque ya no hay espacio.”

Órale, qué ilusión, no haré cola.

También el muchacho del Módulo 2 reconvertido en muchacho del internet desvanece incertidumbres. Por lo menos no le preguntan si ahí se paga la tenencia. Las chicas gestoras de Puebla Automotriz, con unos expedientes tamaño legajos juzgado Cerezo San Miguel, apenas le han dejado una silla. Han vendido muchos autos en diciembre. Bien por ellos, vengan las placas. Pero no hay problema, la silla se cede a la primera insinuación a la señora que no tiene idea de lo que puede llevar una alta de placas. Bonita palabra. Del argot que abruma a los vendecoches. Alta rima con salta. Aquí todos, oficinistas y clientela, dentro de una semana seremos dados de alta en la modernidad.

Al fin me atiende el muchacho del módulo 2. Cualquiera diría que ayer salió de la Preparatoria. Economista por la BUAP, especializado en Administración Pública, yo diría que salió de Psicología. Escucha mi larga historia. Yo vivo en el pasado. Mi auto viene del pasado. Es un asunto de números de serie y coincidencias. No me reconoce el sistema, digo, pago mis tenencias, pero me dan la placa, sí, desde el 2006. Ya escribí cartas, ya me contestaron, ya preguntaron en México, y quedaron de hablarme. Ah, eso fue hace en julio del 2011, sí, ya ve, deja uno pasar el tiempo, sí, ni qué decir, soy el primer responsable. Bueno, ya le entendí, me dice, déjeme, voy allá adentro, y veo quién está cargo de su placa. Ya vuelvo.

Ya vuelve. Bueno, no hice cola. Y como no soy filósofo saco mi libreta y espero.

¿Cómo se mide el paso del tiempo en la oficina de Finanzas antes del salto a la modernidad? Tic tac, no, el reloj somete, se mueve él, nos paraliza. Además, no uso reloj. Observo alrededor: el sillerío frente a los módulos está totalmente ocupado. La gente espera su turno, algún mecanismo los controla, porque esos rostros plantados no llevan ahí toda la mañana, el poli deja pasar a gotas a los de la cola, los veo entrar ilusionados con sus papeles como salvoconductos en busca de un asiento, y aunque todos estén ocupados, ellos se sientan, las sillas se desocupan y vuelven a ocupar en un parpadeo. ¿Quién controla ese movimiento? ¿Quién dice pasas? La pizarra está en negro, no estuve en la cola, no sé si en el módulo de entrada te dan un numerito. ¡La chicharra!, ahí está la palanca. No es un silbato, no es un pitido, no es un chillido. Es un chasquido. Sí, es un chirrido, es una chicharra que opera algún mecanismo infernal en las computadoras, las mismas que han negado mi placa desde el 2006. Escucho, apunto, balbuceo en la libreta, virrvrbiiirr, no así no suena, tal vez biirrvriiivt. Es voluble, de repente suena tres veces en diez segundos. Luego se olvida de nosotros por cinco minutos, y vuelve, y va, y el tiempo se mueve.

3

“En Puebla no nos hemos detenido un segundo”. Ah, no estoy mal, alguien también anda correteando al tiempo, ni tiempo tienen para otra cosa, no se detienen, cuentan uno por uno: lo pararon finalmente en 63 millones 72 mil, “son exactamente los segundos que lleva trabajando nuestro gobierno y no hemos parado”. Eso dice el folleto que han dejado todas las mesas con revistas en los restaurantes que tal nombre merezcan en la ciudad. Esa medición del tiempo no se ha parado en las fondas.

Me entretengo mientras espero a un amigo. Con formato carta horizontal del tipo que se utiliza para los folletos con los que se promocionan los automóviles, la oficina de comunicación del gobierno estatal ha dejado impreso el resultado de los dos años de trabajo: escribo en la libreta sus cuentas.

40 mil créditos a la palabra. 21,500 computadoras a los mejores promedios. 230 millones de pesos para 2,000 aulas con tecnología educativa. 600 mil estudiantes becados. Alfabetizamos en dos años a más personas que en los últimos 40. Triplicamos la inversión en infraestructura educativa. 220 centros médicos rehabilitados. 60 mil vales de medicina. 7 nuevos hospitales. 5 hospitales rehabilitados. 20 medallas en la olimpiada nacional del deporte. 4,100 actividades culturales. 3 nuevos museos. 46500 nuevos empleos, más que en todo el sexenio anterior. 2,500 mototractores. 736 taxis para el programa de sustitución de mototaxis. Primera línea de Metrobus con más 400 mil beneficiarios. 653 kilómetros de carreteras. Visita a la Casa Blanca, y foto con Obama. Visita al Papa, y foto con Benedicto. 40munumentos históricos recuperados. Rescate de la ex fábrica La Constancia Mexicana. Restauración de la Ex Hacienda de Chautla. Mirador La Concordia en Los Fuertes, Primer Lugar de la Bienal Panamericana de Arquitectura BAQ 2012. 40 mil adultos mayores más en el programa 70 y Más. 542 mil despensas para personas con discapacidad. 181 mil despensas para niños con desnutrición.457 mil despensas a niños menores de tres años. Puebla se transforma con obras emblemáticas: Distribuidor Vial Cuauhtenmoc-Zaragoza, Viaducto Ignacio Zaragoza. Ecoparque Metropolitano. Paseo del Río Atoyac, Distribuidor Vial Puebla Santa Ana Chiautempan y Academia Nacional de Formación y Desarrollo Policial General Ignacio Zaragoza.

Largo recuento. Todo cabe en un folleto si tienes dinero para las fotografías. Me entretengo más: cuento alrededor de 260 fotos en el folleto, y en 246 de ellas aparece retratado Rafael Moreno Valle.

Y ningún revuelo: ni una palabra o foto de las torres ya plantadas del Teleférico. Ni una palabra sobre la oposición de los pueblos serranos a la minería a cielo abierto.

Y me entretengo más con la frase de cierre en el folleto: “Y todo sin pedir un solo peso prestado.”

4

Eudoxio Morales Flores es Doctor en Finanzas Públicas por la Universidad Veracruzana y Doctor en Ciencia Política y Administración Pública por el Colegio de Veracruz. Es, además, profesor Investigador Titular definitivo de la Facultad de Economía en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Leo su declaración el martes 15 en La Jornada de Oriente en torno a que la obra del gobierno estatal se ha hecho sin pedir un solo peso prestado:

“El ocultamiento deliberado de la nueva deuda del gobierno de Rafael Moreno Valle se encuentra en la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos del estado para el ejercicio fiscal de 2013, porque no se indica en ningún apartado el déficit fiscal y los montos a erogar para deuda pública.

“El gobierno del estado le está dando otras definiciones técnicas a la contratación de deuda para cumplir con las promesas de campaña (…) En términos jurídicos pareciera que no hay contratación de deuda, pero lo que sí se está haciendo es enajenar participaciones a 20 o 30 años con un tasa de 7 por ciento.

“Si se está contratando deuda con proveedores a largo plazo, implícitamente ningún constructor le va a financiar obras sin que no hay ningún tipo de interés, y a eso no se le puede llamar de otra manera que deuda.”

5

Sigo en la lectura de la prensa. e-consulta me informa con una encuesta que el respaldo de los ciudadanos de la capital al gobernador es del 70 por ciento. Otro encuestador, Sergio Cortés, habla de una aprobación a medias: lo reprueba en combate a la pobreza, promoción del empleo, combate a la inseguridad, lucha contra la corrupción, democratización en el ejercicio del poder, apoyo a los productores agropecuarios, y mayor y mejor cobertura de servicios educativos y de salud, pero lo aprueba en capacidad, liderazgo, tolerancia, honestidad, cercanía con la gente y credibilidad. Luego dice que “la mayoría absoluta de ciudadanos está satisfecha con la gestión de RMV, particularmente con los puentes Santa Ana y Viaducto Zaragoza; la remodelación de la zona monumental y el Metrobús”, y en la calificación de 1 a 10 le otorga un buen 7.2.

Cada quien su percepción. Yo no puedo dejar de ver los claros y los oscuros. Ejemplos: en la construcción del Metrobús y en la recuperación del río Atoyac encuentro dos decisiones estratégicas, que llegan con un atraso de cuarenta años, y que están fundadas en necesidades estructurales cuya respuesta sólo puede encontrarse en una intervención gubernamental rigurosa y profesional. Por contraste, en lo ambiental, el olvido del proyecto estratégico del rescate de la cuenca alta del Atoyac, expresado también en la salida de Amy Camacho como secretaria de esa dependencia, y la ligereza con la que se deja venir proyectos industriales de alto riesgo ecológico y social para regiones fundamentales como la Sierra Norte. Y más contrastes: la absoluta falta de información precisa sobre la vinculación del gobierno con grupos empresariales, particularmente de constructores, en el desarrollo de la obra pública. Ahí están el Teleférico, el CIS, los viaductos.

Y un interrogante preciso: el papel que en todo esto juega quien fuera Secretario de Desarrollo Urbano con Melquiades Morales, y colega entonces del Secretario de Finanzas Moreno Vale, Federico Bautista Alonso.

6

Lourdes me da una lección de sociología en unos cuantos minutos. Además de la de gastronomía. Parto de su conclusión: “México está jodido, con la corrupción de los políticos y el salario mínimo que pagan las empresas no vamos a salir de ahí.”

Y en un instante, despliega una batería de argumentos para entender la sobrevivencia de una madre soltera desde los veinte años, con dos hijos que ahora ya le crecieron; de por qué con los salarios que pagan las empresas a los obreros nomás no se vive y por eso el país no tiene otro futuro que el de la jodidez; y de por qué no va a volver a juntarse con un hombre, pues los varones en este mundo no pasan de borrachos, golpeadores y huevones.

Y todo con la vista a las nuevas oficinas del gobernador Moreno Valle.

La señora Lourdes, sentada en una banqueta bajo la sombra corta de un ciprés, observa este nuevo embate de la modernidad. “En aquél edificio van a quedar los de Finanzas --me dice--, los que ahora están en Plaza Milenio, y ya me dijeron que me van a consumir cuando se pasen para acá”. Ella sabe de lo que habla, pues tiene cinco años que se disputa con otras fritangueras el mercado alrededor de Angelópolis. Cuando empezó la construcción del CIS ella se instaló en la esquina de la calle José María Morelos, justo la más cercana a la nueva construcción gubernamental, en la colonia Concepción Guadalupe, la que hace 23 años encerraran tras el Muro de Verdín.

“¿Usté no sabe si rentan un local por aquí?”, me interroga. Y ya me cuenta que por ahora no tiene dónde instalarse, pues los inspectores de San Andrés ya no la dejan ponerse en la calle, y eso que se ganó con sus guisos el favor de los albañiles del edificio central, el de las oficinas del gobernador. Ha subido y bajado con su puesto por Angelópolis: un tiempo estuvo enfrente, del otro lado de la Atlixcáyotl, pegadito al puente peatonal. “Ahí me consumían mucho las trabajadoras de las tiendas de Angelópolis, ¿usté cree que les pagan el mínimo?”. Luego encontró un lugarcito por Milenium, y sus consumidores eran los burócratas de placas y licencias, pero también de ahí la echaron los inspectores. Ahora se pone por los cajeros automáticos de CFE, más para allá, donde hay unos bares, me dice. “Pero no hay locales --se queja--, y a todos estos oficinistas los van a pasar para acá, por eso me urge encontrar un localito, para poner ya la venta todo el día, desde los desayunos”.

“Pregunte usté a cómo les pagan a las empleadas en Angelópolis --continúa--, y luego pregúnteme cuántas horas quiere trabajar conmigo una ayudante, de diez a dos y ya se quieren ir. Mire, yo con la comida puedo sacar 400 pesos libres, pero me levanto a las 3 de la mañana y me duermo a medianoche, y los domingos voy a la central de abastos, así que dígame a qué horas descanso. Hace cinco años que vendo comida, para atrás era yo obrera. Muchos años, empecé en FT Automotriz, ahí hacen frenos, y luego en Lear Corporation y en Johnson Control, en las dos hacen fundas de asientos para la Vocho, ahí en el parque Finsa. Terminé mi carrera de obrera en Grupo Antolín, que hace toldos. Ganaba yo bien, pero porque trabajaba horas extras y me seguía hasta tres turnos seguidos sin descanso, sacaba mil 800, dos mil a la semana, pero de 6 de la mañana y hasta otro día, pues el salario base era entonces de 87 pesos el día. ¿Usté cree? Me dormía en el transporta, una hora desde Jardines de Loma Bella. Pero de madre soltera qué haces, chingarle. Ahora mis hijos ya son hombres, uno de 21, otro de 24, y les digo, no se junten, disfruten, y yo espero que así sigan, por lo menos hasta que tengan treinta. Míreme a mí, a los 17 tuve al primero, a los veinte el segundo, para que mi marido resultara borracho y golpeador, porque me madreaba, señor. ¿Y qué hace una? Adiós, y ponerme a trabajar.”

Y aquí está, en búsqueda de un localito frente a la elegante oficina de Moreno Valle, a la espera de que los albañiles por fin terminen y aparezcan los burócratas, igual con sus bajos salarios, como las muchachas empleadas en Angelópolis, en búsqueda de la garnacha barata y salvadora de la media mañana.

7

De Virreyes y modernidades

Decido traspasar la muralla imaginaria que encerraba a la colonia Concepción Guadalupe. Atrás dejo las crudas lecciones de la señora Lourdes. Me esperan los pastizales alfombrados el pasado fin de semana. Rodean ya resecos los espejos de agua de los que brota la torre del Ejecutivo, como identifican a la estructura intermedia. Los arquitectos no escatimaron metros cuadrados. Me impresiona el enorme terreno que recuperó Moreno Valle. Es una historia legal larga, doce años duró el litigio: todavía con Bartlett en el poder, el fideicomiso Atlixcáyotl, que lo etiquetó como terreno de equipamiento, lo vendió y escrituró a un particular que pagó con un cheque sin fondos; Melquiades Morales metió pleito en tribunales para recuperarlo; Mario Marín lo continuó, y tres meses antes de salir lo ganó. Pero era Mario Marín: lo tenía apalabrado para su venta a un grupo empresarial. Ah, más Proyectas y tascatas, y lomas y bosques y torres y paraísos emocionales para la seguridad de los ciudadanos modernos que ya dieron el brinquito. Pero Moreno Valle ya era candidato electo, y dejó claro su punto: lo recuperaría para el Estado y sus constructores, y se iría con todo, cárcel de por medio, contra aquellos que se involucraran en la compra-venta.

El terreno no se vendió. Moreno Valle construyó sus oficinas y yo estoy a punto de convertirme en el primer ciudadano que hace uso de ellas.

En la primera planta no se ven trabajadores. Entro en lo que será el Salón de Gobernadores, un galerón de veinte por veinte metros ahora ocupado por un sillerío en el que bostezan unos jóvenes entacuchados a la espera de alguna ordenanza; ya han traído todos los cuadros desde Casa Aguayo, y los han colgado sobre las paredes de los costados, por encima de los ventanales que llegan hasta el piso. En una esquina descubro los rostros incólumes de los cinco últimos. Pegaditos, los hombres de Angelópolis: Piña Olaya, Bartlett, Melquiades, Marín. Contra la esquina dejaron el espacio para el sexto, el que por lo pronto atenderá desde el penthouse sus asuntos.

En el primer piso encuentro a la avanzada del ejecutivo: la oficina de atención a los migrantes poblanos ya tiene escritorios, once computadoras, tres privados y cinco oficinistas, una de ellas Marta Durán, una joven que no se sorprende porque aparezca un sombrerudo libreta en mano que la observa como la primera que cumple con el oficio de atender a un ciudadano. Busco un pretexto, no vengo a cumplir ningún trámite ni tengo un hermano en Nueva York. Busco información, qué será, ¿y quién es el jefe de la oficina? Ah, por supuesto, Miguel Hakim con k, me dice Marta, pero claro, él no está ahorita, pero su oficina va a quedar arriba. Pero si tiene usted un asunto en Estados Unidos, si cuenta con algún familiar suyo…

Sí, oficialmente soy el primer ciudadano en ser atendido en el Centro Integral de Servicios.

La segunda planta también está terminada, pero sólo encuentro en ella cuatro personas con cara y vestimenta de funcionarias que observan desde ese segundo piso cómo caen las escaleras eléctricas hasta el lobby quince metros abajo.

Los operarios están arriba, en las últimas plantas. Los encuentro en las escaleras por las que me escurro: afanadoras de limpieza, escobas y mechudos en mano; pintores con brochas y cubetas, carpinteros con tornillos, pulidoras y barnices, marmoleros con más pulidoras y cementina, electricistas con lámparas y cables colgados del pescuezo, todos suben y bajan o se pierden por los pasillos y salas en las que otros proveedores han instalado mesas y sillas, computadoras y sillones, todo cubierto de plástico, pues todo carga polvo, las manos, los bigotes, las gorras, los ojos de los operarios.

En la última planta sigo mis instintos: Moreno Valle seguramente querrá observar los volcanes, hacia ellos mirará su despacho. Recorro un pasillo que corre a todo lo largo del edificio, con despachos cerrados y oficinas abiertas. Encuentro al final una sala amplia, con dos grandes puertas de cristal que abren a una enorme terraza. Desde ahí claro que se miran los volcanes. Se lo pregunto a un muchacho con las cejas empolvadas y que se toma un descanso comiendo huesitos. Ha de ser, está muy amplia, me dice, y fíjese que ya le pasé la pulidora al mármol, nomás que con tanto polvo no se nota. Es un colocador del mármol que la empresa poblana Mansi ha vendido al gobierno; trabaja por su cuenta, como todos los catorce colocadores que han tendido los más de 1500 metros por planta en el edificio. Están muy buenos los huesitos, le digo.

Los carpinteros me señalaron la puerta cerrada. Ellos la ensamblaron y colocaron. Abre a una dilatada sala con sillones y escritorios ya muy colocados pero todavía cubiertos. Desde el ventanal se domina todo el norte de la ciudad, desde los Fuertes hasta el cerro de La Paz. No hay nadie. A la derecha, otra puerta me lleva al que será el privado del gobernador, una oficina de cuarenta metros cuadrados que remata en una terraza ocupada ahora por los colocadores del mobiliario del baño, los carpinteros, todos muy jóvenes, y un viejito que resulta ser el detallista del zoclo que da la vuelta a la oficina. Aquí ninguno come huesitos. Pero es la hora de la torta. Dos carpinteros toman el sol sentados en el pretil del balcón desde el que miro el cerro del Teposúchitl.

“Mire, esta es el lavabo”, me dice uno de los que trabaja en los detalles del baño, y me muestra una especia de concha blanca, alargada como una lengua, que descansará sobre la plancha que ya han colocado los carpinteros.

“Costó mil pesos”, me informa muy orgulloso.

8

En la azotea está el altar para las máquinas que bajan del Olimpo. Para el informe aterrizaron veintiuno. Para ellos los arreglos florales a las puertas de los dos elevadores que los conducen al inframundo. Todavía se ven las huellas que dejaron sus pasos en la alfombra. Las sigo por una escalera que me sube al helipuerto. Fueron muchos pasos, y del adocreto negro recogieron el polvo. Ellos no vieron a ningún operario, pues desde antes de las 9 de la mañana desalojaron el edificio. Las huellas me dejan al borde del círculo con su H pintada al centro.

Ahí, en la soledad del aire, con los veinte años de proyecto Angelópolis a la vista de sus centros comerciales y sus torres, contemplo la H. Sí, en el mundo la modernidad se escribe con H.

9

Soledad del aire. Camino por la explanada en la que ayer martes Moreno Valle desplegó sus ansias de transformación. Arriba ha quedado el helipuerto, con su elevador y sus huellas polvosas.

Cuando era un niño, en 1960, en el Palacio de Gobierno que estaba en la esquina de la Maximino y la 2 Norte, entre el gobernador Fausto Ortega y el mundo con sus conflictos había una puerta y una secretaria; no estoy seguro de que contara con un teléfono. Cuando en los setentas llevaron el gobierno a la Reforma entre la 7 y la 9 Sur, los gobernadores alcanzaban a escuchar las mentadas de madre de los universitarios, los obreros de la Volkswagen, los ambulantes de la 28 de Octubre. Todavía desde ahí Piña Olaya ordenó la detención de Simitrio en 1989, y la solución violenta por el poder en la Benemérita. Pero tenían un sistema para librarse de las manifestaciones: que entre la comisión, con una solución, gritaba el pueblo, y media hora después dejaban entrar a la comisión, y pasen señores, pero qué se les orece, dice el secretario particular del secretario particular, pero si faltaba más, para eso estamos, para el diálogo, y en un momentito los atiende el licenciado, y la atendían a la comisión con café y galletitas y secretarias en minifalda que servían muy atentas con sus bandejas, y esperaba la comisión en los sillones de cuero, y más galletitas, señores, huy, qué amable, señorita, y ya viene en señor licenciado, ahoritita los atiende, y mientras afuera, pero que mal educados, los comisionantes gritan que salga la comisión con una solución, huy, que van a decir los licenciados, si ya nos ofrecieron galletitas, y sí, media hora después aparece el licenciado, muchachos, ya los atendieron, pasen por aquí, miren, aquí está la puerta, pasen ustedes a la calle…

“Gracias, señor licenciado, no se hubiera usted molestado.”

Manuel Bartlett recuperó la grandeza de Puebla --a eso vino, nos dijo--, desde la casa que había arreglado el gobernador Giménez Morales, allá en Los Fuertes. Y en los helicópteros, pues tiene el récord de haber visitado por lo menos tres veces cada uno de los 217 municipios en el estado. Ustedes dispensen, señores, pero a qué horas puede atenderlo en su oficina, no ve que está de gira. Y así Melquiades. Y así Marín.

Y así Rafael Moreno Valle, que ha construido esta acrópolis encristalada, coronada con el helipuerto. No más comisiones. No más vallas de granaderos. Entiendan, señores, para eso están los helicópteros.

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