Poder y Política

Mundo Nuestro. Esta es la denuncia que las organizaciones civiles Comunidades Nahuas en Resistencia de la Sierra Negra, Movimiento Indígena Agrario Zapatista y la
Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacan dieron a conocer el sábado 30 de junio sobre la violencia en el municipio de Zoquitlán, en la Sierra Negra de Puebla, en el contexto de la jornada electoral del 1 de julio y con el trasfondo de la lucha de resistencia contra la instalación de una hidroeléctrica por la empresa Minera Autlán.

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Denunciamos públicamente que el pasado 28 de junio de este 2018, siendo las 7 horas de la tarde aproximadamente, cuando nuestros compañeros Sergio Rivera Hernández, Hugo Alba Cortes y Evaristo Torres regresaban de trabajar y transitaban entre las comunidades de Tepexilotla y Coyolapa en la zona baja de Zoquitlan, Sierra Negra de Puebla, fueron detenidos ilegalmente por un retén de aproximadamente veinte militantes y simpatizante del PRD. Al frente de estas personas se encontraban Zaire Montalvo Avendaño, quien está propuesto a regidor dentro de la planilla del candidato por el perredismo-panismo a la alcaldía de Zoquitlan, y su hermano Caín, así como Victorino Tellez Carrillo, dirigente de UNORCA en Coyolapa y empleado de la Minera Autlan, empresa que quiere construir una presa hidroeléctrica en Coyolapa y Pozotitla en dicho municipio, proyecto al cual nos hemos opuesto desde hace dos años.

Al marcarles el alto, dos personas a quienes no se puede identificar, y que portaban pistolas de alto calibre, los bajaron de su automóvil. Fueron revisados, y en esos momentos le dieron un cachazo en la cabeza a Hugo Alba, activándose el arma y realizando una detonación. Debido a esta lesión con la cacha, el agredido empezó a sangrar. Al ver esto, con amenazas de muerte de parte de Victorio Tellez y Zaire Montalvo, tanto Sergio Rivera como Evaristo Torres recibieron la orden de los pistoleros quien a su vez obedecían a Victorino Tellez Carrillo y a los hermanos Montalvo Avendaño de que se fueran, reteniendo al lesionado a quien fueron a dejar a su casa en Tepexilotla hasta la una de la mañana del siguiente dia.



Por su testimonio sabemos que bajo amenazas de parte de Froylán León Sánchez, quien es otro de los caciques perredistas de Coyolapa y primo hermano del alcalde de Zoquitlan, fue obligado a recibir cinco mil pesos "por reparación del daño". Estos pistoleros, que pertenecen a las mafias del huachicol (gasolina robada de los ductos de Pemex), que están aliadas con los alcaldes de Zoquitlan (Fermín González León) y Tlacotepec de Díaz (Cirilo Trujillo Lezama), siguen intimidando a la población en las poblaciones de Tepexilotla y Coyolapa para presionar a la gente a votar por el PRD y amenazar a los opositores.



Hemos puesto la denuncia correspondiente ante la Fiscalía General del Estado de Puebla para que se sancionen estos delitos conforme a derecho.


- Responsabilizamos de cualquier ataque o agresión que pueda suceder hacia los integrantes del movimiento de resistencia indígena contra el proyecto hidroeléctrico a Minera Autlan, la empresa que ha venido a dividir a nuestras comunidades y familias, ha corrompido a los alcaldes de la región y ha sembrado la discordia para confrontarnos en su intento de construir su represa afectando nuestros ríos de manera irreversible.


-Responsabilizamos también a Cirilo Trujillo Lezama, alcalde de Tlacotepec de Díaz y a Fermín González León por cualquier agresión en nuestra contra, ya que son los principales operadores de Minera Autlan en la Sierra Negra y porque al aliarse con las mafias del huachicol han traído este sucio negocio a nuestras montañas acrecentando el problema de inseguridad en la que vivimos por la presencia del pistoleros del crimen organizado que ya empiezan a operar a la luz del día portando armas cortas y largas de uso exclusivo de las fuerzas armadas oficiales.


- Responsabilizamos de cualquier atentado a nuestras vidas al jefe de los pistoleros de Fermín González León, alcalde de Zoquitlan, el señor Antonio Sandoval y a su primo hermano Froylán León Sánchez, así como a Victorino Tellez Carrillo y a los hermanos Zaire y Caín Montalvo Avendaño.


- Exigimos el castigo a los agresores de nuestros compañeros y que están plenamente identificados y señalados ante la Fiscalía General del Estado.


- Exigimos la presencia inmediata de las fuerzas públicas del Estado para evitar la presencia de pistoleros y sicarios del crimen organizado en la Sierra Negra.


-Exigimos el deslinde de UNORCA del delincuente Victorino Tellez Carrillo.


- Hacemos público que estos hechos y la alianza con el PAN, demuestran una vez más la descomposición del PRD, al grado de pasar de ser perseguidos por Carlos Salinas de Gortari a persecutores, pistoleros y paramilitares.

Les recordamos que hemos decidido como pueblos indígenas defender la madre tierra y nuestros territorios incluyendo ríos, árboles, subsuelo y montañas, porque son todo lo que tenemos y representan todo lo que hemos sido, somos y seremos.

Somos herederos de las luchas de la resistencia indígena que empezaron desde el 12 de octubre de 1492 hasta el día de hoy.


Estamos celebrando una cuenta de la vida como movimiento, 20 años, de lucha y resistencia y en ese camino continuaremos como resistencia campesina, indígena, obrera y popular en defensa de nuestros derechos y en resistencia contra los megaproyectos de muerte.

¡Los ríos no se venden, se cuidan y defienden!
¡Fuera Minera Autlan de Sierra Negra!
¡Por la autodeterminación de los pueblos indígenas!
¡No a los megaproyectos!

Sierra Negra. 30 de Junio de 2018.


Comunidades Nahuas en Resistencia de la Sierra Negra
Movimiento Indígena Agrario Zapatista.
Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacan.

Con esta tsegunda vista, que recoge lo sucedido en la jornada de escrutinio de los votos en el Comité Municipal Electoral de la ciudad de Puebla, el domingo 7de junio de 2015, Mundo Nuestro recupera una pregunta simple: de dónde venimos (cuando el gobierno tenía el control absoluto del proceso electoral), en dónde estamos (cuando el proceso es controlado por la burocracia monopólica en los partidos), a dónde vamos (cuando el proceso está a la deriva del desencanto ciudadano por la democracia en México). Tres interrogantes a los que nos asomamos desde la crónica que narra comportamientos sociales que nos ayudan a entender lo que somos.

Pasó la jornada electoral del 7 de junio. Atrás quedaron los más de 35 mil millones de pesos que nos ha costado a los mexicanos esto que llamamos democracia. Votar para transmitir en paz el poder. Así decimos.

Pasó la elección en la que un partido, el Verde Ecologista, violó la ley sistemáticamente –remató con los twiters de Piojos y bufones el mismo día domingo--, acumuló multas por 600 millones de pesos, sin el menor riesgo de perder el registro.

Pasó la elección en la que el PRI sumará los siete puntos del Verde Ecologista y será declarado vencedor del proceso.



Pasó la elección en la que los garantes de la ley, el INE y el Tribunal Electoral, son controlados por los mismos partidos que violan sistemáticamente la ley.

Pasó la elección en la que el país prueba que sigue viviendo, con otros modos, en 1940.

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Madrugada del lunes 8 de junio. Como desde 1997, la elección federal termina en el PREP, las cifras que han empezado a caer desde las ocho de la noche del domingo. Sobre cualquier hecho, esta suma que encuentro en la computadora confirma una realidad fundamental: el sistema cuenta los votos en tiempo real y presenta ganadores y derrotados sin remedio. Esta noche no se caerá ningún sistema.

Pero no le pidas más al INE y al Tribunal Electoral. Esas por lo pronto siguen siendo piezas de los partidos.

Y a la vista tengo que el PRI todavía alcanza para contar a su favor uno de cada tres votos mexicanos, y que eso todavía explica mejor que nada este tinglado que llamamos México; que sus sicarios del Verde Ecologista, cometidos todos los delitos sin sangre imaginables, han logrado su cometido de alcanzar el 7 por ciento de la votación, y nos pasarán a todos la factura de su latrocinio; que Morena llegó para conformar la plataforma de lanzamiento de Andrés Manuel López Obrador para el 2018, y es, en la orilla de esta madrugada que veo sus números rozar el 10 por ciento, el principal ganador de este proceso –tercera fuerza en el estado de Puebla--; que el PAN está acorralado y dividido como nunca, pero dispuesto para cumplir su alianza histórica, estratégica con el poder priista; que el PRD de los “Chuchos” acabará reconformado en el prianismo de su descomposición.



Y que ahí está el mentado “Bronco” para confirmar que las elecciones ya se juegan muchísimo fuera de las televisoras y los millones de spots radiofónicos.

Y el muchacho tapatío, que según el PREP tapatío les va dando una tund con 18 mil pesos de costo para él a todos los partidos reconocidos, y que representa a millones de jóvenes ciudadanos que pueden darle la vuelta para bien al proceso democrático en México.

Y esta última es la principal noticia en esta noche de conteo de votos.

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Busco el presupuesto del INE para esta elección de 2015. Esto encuentro:

Presupuesto base: $ 7,891.6 M

Proyectos $ 4,606.3 M

Infraestructura $ 719.0 M

Partidos $ 5,355.4 M

Total, 18,574.4 millones de pesos, 270 por ciento más que en 1997, cuando por primera vez en la historia, con el IFE, la elección dejó de estar bajo el mando del Secretario de Gobernación.

Si sumas los tres mil millones para el Tribunal Electoral, y los 15 mil millones de los institutos locales, ahí los tienes. 37 mil millones hemos gastado para la elección del 7 de junio.

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Hace un rato, poco antes de las diez de la noche, escribí en mi perfil personal en Facebook lo siguiente:

"Cerró la jornada electoral. Seguirá el vendaval del conteo y lo que le sigue, la controversia. Lo que sí creo es que este proceso no es democrático. Los partidos son los principales y primeros infractores de la ley. En particular el PRI, y su clon Verde. Pero todos cantan igual esta ranchera. Y aquí en Puebla, la elección bajo control del gobierno estatal. No he externado este punto de vista porque creo que es un derecho de cada ciudadano formarse su opinión y expresarla como mejor considere, sin que nadie le diga qué hacer o por quién votar o no votar. Creo en la acción civil organizada y en un periodismo independiente: ambos procesos nos darán tarde o temprano elecciones libres, capaces de darle al país un mejor destino.

“Acabo de echar un ojo al conteo del PREP. Creo que el 5 por ciento de las casillas ya nos da una idea de la tendencia. A la vista está que el PRI sigue contando con el voto de 1 de cada 3 personas que van a la casilla. Ese hecho monumental e irrefutable explica lo que somos. Con el PAN como principal aliado y los criminales del Verde y la mafia del PANAL alcanzarán nuevamente una mayoría cómoda en el Congreso. No veo venir ningún cambio democrático en los próximos años antes de la elección del 2018. Tal vez la tenacidad de López Obrador le dé a esa contienda algún sentido, pues su 10 por ciento de hoy le dará soporte para su tercera intentona.

“Sigo creyendo que el cambio se construye desde la sociedad civil organizada. No vendrá de estos partidos políticos que conocemos.”

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Me asomo a la violencia del día y percibo que no entiendo nada de política. No de esta política, que es la de siempre, la de la gente dispuesta a matarse por los votos.

Esta no ha sido una elección cualquiera. Recuerda los años viejos del PRI: balaceras en los alrededores de las casillas. Asesinatos el día de la elección. ¿Qué se juega en las elecciones que no veo? ¿Por qué hay personas decididas a matar por este asunto? ¿Por la diputación de Texmelucan? ¿Por el distrito de Libres?

Leo en e-consulta lo ocurrido la mañana de domingo por la mañana en la colonia San Isidro del Progreso, en la cabecera municipal de Libres: “Pablo García Orozco, coordinador de campaña del PRI en el municipio de Libres, fue asesinado de un tiro en la cabeza, en la colonia San Isidro del Progreso, cuando seis sujetos vestidos de azul lo sorprendieron y lo atacaron a golpes. Según testigos, uno de los agresores --a quien identificaron como familiar del alcalde de Libres, Enrique Cerón Flores-- sacó un arma de fuego y le disparó en la cabeza privándolo de la vida. Luego de cometer el crimen, los responsables se dieron a la fuga y hasta el momento no hay detenidos.”

Asesinato en Libres. Foto de e-consulta.

¿Quién era ese hombre? ¿Quién le quitó la vida? ¿Por qué? Estas simples preguntas desde ahora mismo sé que no tienen sentido. Y de milagro tendrán respuesta de parte de la Procuraduría estatal. Todo, como esta misma jornada, se lo llevara la tolvanera en la que nos movemos.

Otras escenas del día remiten a cualquier momento de la época dorada del PRI en los alrededores de alguna casilla rural : 27 heridos es el saldo de la jornada este 7 de junio en San Martín Texmelucan, en las comunidades de San Rafael Tlanalapan y San Cristóbal Tepatlaxco, y en la colonia Ojo de Agua y en las calles Morelos, 5 de Mayo y Juventud de la misma ciudad; hombres armados con palos arremeten contra personas que después dirán que “estaban cuidando casillas”; relucen armas de fuego y balazos; se suceden corretizas y balaceras desde vehículos. Al final, 27 heridos, dos de bala y descalabrados. A uno le quebraron las dos piernas. No hay detenidos. No hay razones. No hay nombres.

Por allá muere uno. Por acá se balen y aporrean.

¿Qué se juega en Libres? ¿Por qué la violencia en San Martín Texmelucan? ¿Por qué vuelve a ser a muerte la disputa electoral?

Violencia en Texmelucan. Foto tomada de e-consulta.

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Los políticos mexicanos infringen la ley como si se tratara de poner un sello. Los “operadores políticos” hormiguean en un día electoral. No es de otra manera en México. En las instituciones del Estado están los principales infractores. Presidentes y gobernadores tienen décadas dando la muestra.

En la violación de la ley hay carambolas de tres bandas: una conversación telefónica que desnuda el comportamiento criminal de los políticos poblanos que en este domingo ostentan cargos públicos --uno, Fernando Morales, hijo del exgobernador Melquiades y actual Subsecretario de Gobernación de Moreno Valle; otro, Juan Carlos Natale, diputado del PVEM que “opera” en el distrito de Chalchicomula, la tierra natal de los Morales Flores--, un diálogo que empieza con el “¿cómo estás, cabrón? Muy bien, mi Fer” (caray, qué cuates son) y termina con gritos de “aquí el pleito es para siempre” (caray, ya se quieren matar); equipos especializados graban y filtran la conversación (eso sí nunca lo sabremos, pero empiezo por sospechar de uno de los dos involucrados), violando el artículo 16 de la Constitución, felices de que nunca les aplicarán un solo día de los seis a doce años que el artículo 177 del Código Penal Federal establece por ese delito; los medios de comunicación la publican –como ha sucedido en todos los casos en que las grabaciones se filtran a los periodistas, violando el artículo 211 Bis del mismo código.

Portadilla de la conversación en e-consulta.

Qué carambola. Cuánto revela de lo que somos. Cuánto dice de la burocracia política que ha gobernado Puebla en los últimos sesenta años este exabrupto de Fernando Morales:

“Si tú te metes en mi puto distrito es un pedo con los Morales y es para siempre. Conmigo estas no son mamadas de una pinche elección. El pleito es para siempre.”

¿Qué pensará de todo esto el exgobernador Melquiades, padre de este muy comprometido hijo de la dinastía?

Y cuánto dice de la verdadera alianza que conforma el poder de Rafael Moreno Valle, y de cómo los partidos son meras siglas utilizadas por personas concretas con apellidos colgados desde siempre en la ruleta imantada de los cargos públicos. Moreno Valle, Morales Flores, Bautista O’farril. Y al parejo de ellos, como moscardones panteoneros, otras recientes dinastías zumban entre “las estructuras”: Marin, Bartlett, Piña Olaya. Todos colgados de Notarías y magistraturas. Todos moviendo sus alfiles en el sube y baja de “los tres niveles de gobierno”.

Y no nos molestemos en pensar si tienen programa de gobierno. Ellos cumplen la ley, señores, ahí están los sucesivos y sexenales planes estatales de desarrollo.

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Los bombazos molotov cuatro días antes de la elección despiertan todas las dudas. Una oficina del INE, una estación del Metrobús, una oficina federal. Le he dado vueltas todo el día electoral. ¿Quién lo hizo? Sospecho de dos mundos en contienda: priistas contra priistas (hoy panistas). Cualquiera pudo hacerlo. El gobierno estatal, sí. La Secretaría de Gobernación federal, también. Supongo que todos están muy nerviosos. La vida es una caricatura en la que los malos son grabados por unas cámaras que nadie mira.

Bombazo en el Metrobús. Foto de e-consulta.

Lo que no entiendo es la actuación de la Procuraduría estatal: en una madrugada infernal detiene a siete estudiantes de la BUAP en una acción que los de la Gestapo aplaudirían. Una vez más sin órdenes de aprensión, una vez más en la madrugada. El golpe es contra la universidad. ¿Por qué? ¿Qué busca? ¿Qué gana? ¿Por qué en esta coyuntura?

Estudiantes descontentos toman Rectoría en CU. Foto de e-consulta.

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Moreno Valle, perdedor en Puebla. ¿Será así? El hecho contundente: el PRI gana nueve distritos, entre ellos tres de la capital. Ahora, en esta madrugada del lunes, con los números a la vista, con la tendencia a la baja de los panistas en esta ciudad de Puebla, no me resulta difícil encontrar las razones que llevan a la derrota del gobernador Moreno Valle.

Hago una lista breve con algunos de los desaciertos del gobernador:

+ Despide en el último año al 15 por ciento de los empleados estatales: policías, enfermeras, burócratas. Cálculos manejados por abogados de los empleados despedidos estiman en más 13 mil personas las que han perdido su trabajo en lo que va del sexenio.

(Foto tomada de Es Imagen, Periódico Central)

+ Impulsa proyectos controvertidos, muchos de ellos abiertamente impugnados por una variedad de grupos sociales (las minas a cielo abierto en la Sierra de Puebla, el Gaseoducto Morelos, el Teleférico, la rueda de la fortuna, el museo barroco, el parque turístico en la Pirámide cholulteca) para dar ejemplos), sin explicarlos, sin generar consensos, imponiéndolos.

+ Desaparece las juntas auxiliares, con todo y registro civiles, desatando la rebelión de los pueblos y la tragedia de Chalchihuapan.

+ Provoca la rebelión cholulteca al querer imponer un proyecto turístico para la pirámide sin consenso alguno con los pueblos.

+ De paso –y por causa de buena parte de esos conflictos generados por el gobierno--, mete a la cárcel a líderes opositores sin reparar en métodos totalitarios: como el último, ocurrido el lunes 9 con el profesor Miguel Guerra, a quien conocí tal vez en 1988, cuanto todavía existía y él ahí militaba, el Partido Popular Socialista. Y la lista de las madrugadas Gestapos es larga: las detenciones en Chalchihuapan (desaparición de juntas auxiliares), en Atlixco (gaseoducto), en San Andrés Cholula (Parque de las Siete Culturas), en la ciudad de Puebla (estudiantes de la BUAP).

(Detención del profesor Miguel Guerra, Foto de La Jornada de Oriente)

+ Destaca el conflicto de las últimas semanas con la organización popular 28 de Octubre, con las detenciones de Simitrio y su hijo. ¿Tiene idea Moreno Valle de lo que significa en número de personas la realidad del mercado informal en la ciudad de Puebla? ¿Y de lo que suponen 42 años de resistencia popular no partidaria concentrados en el término “28 de Octubre”?

+ Arranca operación de la línea 2 del Metrobús –sin duda el proyecto estratégico más importante desarrollado por gobierno alguno en los últimos veinte años--, sin resolver el problema de las rutas alimentadoras y con un pésimo manejo de la comunicación social.

+ Pasa por encima de la estructura interna del PAN, su propio partido, impone candidatos sin arraigo social y desata una guerra por la sucesión alrededor de figuras como el presidente municipal Tony Gali.

(ilustración tomada de e-consulta)

Al final, en esta madrugada poselectoral, anoto palabras como ceguera, vanidad, soberbia.

Las tres definen la caída de los déspotas.

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Alberto Merlo Martínez compitió como candidato independiente en el distrito 6. No le fue mal: obtuvo 4 mil 986 votos, de acuerdo con el PREP, por encima de los partidos Encuentro Social (4 mil 808), Humanista (2 mil 755), Nueva Alianza (3 mil 444), Movimiento Ciudadano (2 mil 996), del Trabajo (mil 793) y de la Revolución Democrática (2 mil 449). El cuarto mejor resultado por el distrito 6, sólo superado por la coalición PRI-Verde, la que compitió con probados delitos electorales, el PAN, que compitió con todo el poder del gobernador Moreno Valle, y Morena, ese colectivo social cargado en la figura del Peje.

Alberto Merlo tiene 23 años, y fue el único ciudadano que logró en Puebla una candidatura independiente. Mal por el sistema. Bien por la generación que ya está aquí para darle otro sentido a la democracia mexicana.

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Foro en la Ibero Puebla el martes por la mañana. Juan Luis Hernández Avendaño, director del Departamento de Ciencias Sociales, lamenta que el proceso electoral 2015, se convirtió en el más violento de la historia por el número de candidatos, coordinadores de campañas y militantes que fueron asesinados.

En el foro, los académicos analizan el voto del domingo 7: el abstencionismo del 52 por ciento y el 7 por ciento de votos anulados demuestran el hartazgo de la gente y la irrupción de un movimiento anti-sistémico, anti-partidos políticos.

Ahí mismo en la Ibero, el portal con los ojos abiertos apunta un hecho inexcusable: el voto nulo en Puebla, que alcanzó el 5.66 por ciento con 95,477 votos, obtuvo más que siete de los partidos políticos. Y en los distritos serranos de Huauchinango y Zacatlán sólo fue derrotado por el voto panista y priista.

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Regreso a esta madrugada del lunes. Miro estabilizarse los números del Verde Ecologista arribita del 7 por ciento. Y pienso que esa será verdaderamente la mala noticia del día, la que estaba anunciada como propósito estratégico de los grupos que mandan en México: ante la caída del voto histórico del PRI, los siete puntos que le dara su clon vestido de Mirrey.

Aquí en casa la mala política quiso entrar por el correo dirigido a las mujeres.

A Emma y a F --la señora que trabaja con nosotros desde hace años, casada y con cuatro hijos entre los 20 y los 13--, a las dos, les llegó la publicidad del Verde. Ocurrió entre marzo, abril y mayo, un día una cosa, otro día otra. La misma tarjeta bancaria Verde Premia, la misma maleta, el reloj, los boletos de Cinemex, el librito ecológico, la cantimplora y la regla escolares, las promociones en decenas de comercios. Emma enfureció y escribió uno de los textos más leídos recientemente en Mundo Nuestro (La premisa del Partido Verde Ecologista: todo mexicano es corruptible). F fue pragmática: escuchó a sus hermanas decir "los del PAN son igual de corruptos", las vio aceptar los regalos y le vio sentido a su decisión de convertirse en cuidadoras de casilla para el PRI-Verde, pues 800 pesos regalados siempre son muy buenos; le dio a su pequeño en la secundaria la mochila y el reloj, y se puso contenta al ver su cara de satisfacción. F dudó en abrir el paquete cuando llegó a su casa y con su nombre plasmado en el paquete. Isabel votó por el PRI-Verde.

El martes 9 por la mañana, Juan Pablo Kuri Carballo, el dirigente del PVEM en el estado de Puebla, feliz, hablará de una votación histórica, más de 80 mil votos. “Gracias al Verde el PRI ganó la capital…”

Yo pienso en F. En la mochila de su hijo. En los 800 pesos que le dieron por cuidar la casilla.

En la mala política, en nuestra tristeza política.

Con este texto, que recoge lo sucedido en la jornada de escrutinio de los votos en el Comité Municipal Electoral de la ciudad de Puebla, el domingo 3 de diciembre de 1989, Mundo Nuestro recupera una pregunta simple: de dónde venimos (cuando el gobierno tenía el control absoluto del proceso electoral), en dónde estamos (cuando el proceso es controlado por la burocracia monopólica en los partidos), a dónde vamos (cuando el proceso está a la deriva del desencanto ciudadano por la democracia en México). Tres interrogantes a los que nos asomamos desde la crónica que narra comportamientos sociales que nos ayudan a entender lo que somos.

La ilustración de portadilla fue tomada del blog crónica de castas.



Corajes y mayoriteos

3 de diciembre de 1989, una semana después de las elecciones se realiza la jornada de cómputo oficial de los votos de los comicios del 26 de noviembre. Avenida 16 de Septiembre más allá de Boulevard Valsequillo, una casa de dos pisos reconvertida en recinto del Comité Municipal Electoral.



He pasado las últimas nueve horas en el Comité Municipal Electoral. Logré colarme justo antes de que la guardia de soldados decidiera impedir el paso de los reporteros a la sesión. Una jornada que inicia con el mayoriteo implacable del PRI (sus comisionados, sus funcionarios de gobernación, sus comisionados de los partidos satélites) a las comisiones del PAN y del PRD y que termina con el coraje del viejito presidente del organismo, Efraín Castro Rodríguez, que ya para esta hora, a pesar de que no habló mucho durante el día, no es capaz de guardar compostura y se pelea con los reporteros, quienes simplemente le piden que cumpla con su papel.

Nueve horas, desde las diez en que dejaron entrar al salón del cómputo a tres reporteros –dos muchachas y yo--, cuando inicia el conteo del II Distrito, hasta las 7 de la noche, cuando Marco Antonio Rojas Flores responde en el pasillo a la prensa por primera vez como presidente electo, mientras en la calle, Venustiano Cervantes, el comisionado panista explica por qué junto con el PRD se ha negado a firmar el acta final del escrutinio, y a un lado suyo las huestes panistas de Francisco Fraile, acostadas en el suelo, casi bajo las piernas de los granaderos frente a la casa del Comité –“como acto de protesta”-- se enteran del conteo de la aplanadora y de su derrota.



Una jornada similar a la del domingo electoral del 26 de noviembre: obedientes funcionarios contratados por un sistema infalible revisan una por una y multiplicadas por tres, las actas de las mil ochocientas y tantas casillas, escuchan las impugnaciones, atienden a la respuesta que ya trae el secretario técnico, y mayoritean al ingenuo comisionado de la oposición.

Iniciar una crónica con lo que está más a la mano: el conteo total de cada partido. El Secretario Técnico, el profesor Carlos Pérez Marín –el hombre que manda en el Comité Municipal Electoral y quien responde una a una las impugnaciones panistas, pide a los seis muchachos estudiantes de Contaduría de la BUAP, hoy ya contadores muy formales con las calculadoras guillotinan votos y repiten dos veces los números del partido que les toca registrar.

PAN 54,479, dice el primero, 90,077 para el PRI, sigue el segundo. Y luego, con la pena, el resto: PPS, 1,823, PRD, 6,586, Frente Cardenista, 7,172 y PARM 1,406.

Muy bien nadie objeta, pero el reportero presente que soy yo también hace cuentas. Y no me checan. Claro, yo no tengo calculadora, así que pluma en mano cuento y sumo las cifras dadas distrito por distrito. No me checan. Ya el Secretario Técnico se ha subido a la redacción de las actas. Me acerco al joven estudiante de la UAP, trabajador de Gobernación y aspirante a contador público, que nos sacará de la duda: “Joven, nuestra cuenta da 58,027, la rectificamos dos veces, ¿No habrá algún error?” Hombre, cómo no, faltaba más, accede a repetir la operación, pin, pin, pin, los números saltan por sus dedos, pero con sus cuentas que él ha anotado en su libreta, y claro, le vuelve a salir los 54,479 para la panista. “A ver permítenos”, le digo y le doy la cuenta distrito por distrito, según él mismo las había dado a conocer: 11,762, 10,458, 12,677, 11,132, 11,998.

Sorpresa, 54,027, casi cuatro mil votos de diferencia.

“Ah caray –dice-, tiene razón, sale 58,027”.

“Tienes que hacerlo público –le digo--, esos cuatro mil votos por lo menos le significan un regidor menos a los priistas.”

“Me van a regañar”, me dice.

“¿Qué ocurre? ¿A quién van a regañar?”

Es el Secretario Técnico el que pregunta. Ya tiene el acta final en la mano y va a reiniciar la sesión.

“Señor Secretario –le dice al profesor Carlos Pérez Marín que en ese momento regresa del segundo piso--, hay un error de dedo...”

“¿Cómo que hay un error de dedo?”, exclama el Secretario Técnico.

El estudiante sumador le muestra las cuentas, claritas.

Y tiene que rectificar. No puede ser, ¿dónde aprendiste a sumar? Allá va de nuevo Pérez Marín al segundo piso a rehacer el acta con los cuatro mil votos panistas perdidos en la calculadora del aspirante contador en la Secretaría de Gobernación.

Y por eso, a la hora de la firma del acta de cómputo final, el panista Venustiano Cervantes y el perredista Pedro García, se niegan a firmarla.

“Señor –dice el panista--, pedimos que en el acta se asentaran dos cosas y no están ahí, el cómputo de los comisionados funcionarios está hecho a lápiz, con errores aritméticos, pedimos que se rectificara simplemente, y no lo hicieron. Si en la suma de los partidos de pocos votos se equivocaron según el muestreo que realicé en los distritos I y IV, donde el PRD le dan 1,047 cuando tuvo 536, y al Frente Cardenista le dan, 1,748 cuando tuvo 688, como estarán las de los otros partidos. Por eso no vamos a firmarlas”

“No se asentó porque ustedes dijeron que no iban a firmarlas”, responde el Secretario Técnico. Su lógica es implacable.

“Se ha repetido lo de siempre –intervino el PRD--, ustedes se niegan a asentar en el acta las irregularidades y nos quieren hacer firmar un acta maquillada, como si no hubiera pasado nada durante el día.”

“Señores comisionados –interviene el comisionado del PRI Gildardo Ayala García--, una vez más se pone de manifiesto la actitud caprichosa de la oposición, no firman cuando no les conviene.”

“Disculpa, pero errores aritméticos simples no son un capricho, actas con números consignados con lápiz, cuando se quedó que se pasaría una pluma encima”, lo interrumpe el panista.

“Pero le conceden más importancia de la que tiene, esto no varía los resultados”, contraataca el priísta.

“Nosotros pedimos que se rectificaran las cuentas y ustedes dijeron que no, el propio presidente de la Comisión dijo que eso se llevará a la Comisión Estatal”, sigue el panista.

“Pero es que usted está hablando con suposiciones”, rebota el priista.

“No señor, no hablo con suposiciones, hablo con una práctica de contaduría pública: errores en números chicos llevan a pensar que existen en los grandes.”

“Bueno, señores –una vez más el Secretario Técnico--, si ustedes consideran que ya está suficientemente discutido, pasemos a votar el acta.”

“Como siempre, una vez más mayoritean”, dijo el panista luego de ver las once manos levantadas de los comisionados.

“Señores –interrumpe el viejito Presidente del Comité Municipal Electoral, don Efraín Castro, que para algo está, y cambia de conversación--, según el artículo 188 de la Ley procede que se llame a la planilla triunfadora.

Y la llaman. Afuera ya es de noche. Encuentro el encono de los reporteros a los que desde la mañana se negó el acceso al recinto del Comité. Yo madrugué, los soldados no me impidieron la entrada. Me aventé todo el día parado para atestiguar el mayoriteo de los priistas. Los reporteros están enojados, han esperado toda la tarde por la información. Ahora sí les dan acceso para el aplauso de “la planilla triunfadora”, para el festejo de los priístas.

Del otro lado de la calle, los panistas en su noche oscura, encabezados por Paco Fraile, acostados, apostados, en el piso, miran todo por entre las piernas de los granaderos.

Elecciones en México: de dónde venimos. Ciudad de Puebla, 1989

Rincón Brujo

Recinto del Comité Municipal Electoral. Es mediodía. La aplanadora trabaja incansable.

Tu puedes imaginar una casa clasemediera, con un pasillo lleno de guaruras donde ya no cuelga ningún paisaje ni golondrinas y angelitos de pasta; un jardín atiborrado de urnas y paquetes electorales resguardados por un piquete de soldados aburridos como siempre, mal encarados como ahora, guachos, pelones, federales, “buenos elementos” que se pasarán el día viendo el fútbol, mentándose la madre con acento jarocho o de la Costa Chica, pensando en sus noches libres y en sus mujeres calientes, sonámbulos en ese itinerario de guardias que de cuando en cuando los mete en la vida real ajena a los cuarteles, la de la sociedad que los crea y mantiene pero que no se hace a la idea de verlos fuera en algo que no sea un desfile. Puedes disponer de tres mesas de comedor de veinte personas en sus puestos: seis jóvenes empleados de la Secretaría de Gobernación , con alguna idea de la Contaduría y calculadora en mano; seis comisionados gubernamentales, licenciados o maestros con una larga trayectoria de espina doblada por la burocracia que los cobija; cinco comisionados de partidos (nunca apareció el PPS), con el priísta encorbatado| de pies a cabeza con el discurso del triunfador, con las comparsas del PARM y del Frente Cardenista que no manifiestan ninguna mala conciencia, y la ingenuidad atrincherada del panista y el perredista a los que no les dolerá tampoco el hombro de levantar la mano en contra; un Secretario Técnico que tiene la voz dominante (“¿Se computa?”) la varita mágica para la mano levantada de los comisionados propios, y en el sí continuo del auxiliar (un joven de 24 años, estudiante de Contaduría Pública en la UAP, que coteja los números de las actas de los paquetes), la formula elemental de la alquimia, el “Chala cabula Chalchicomula” que rompe el encanto de Cenicienta; y un presidente que tiene ya muchos años en el ombligo de la senilidad y que está ahí como una pieza original de una maquinaria arcaica pero vital en el juego de la democracia mexicana.

Puedes tenerlos vivos, ágiles entre bostezos, como en un museo de cera, carnal, un domingo de otoño. Es el Comité Municipal Electoral.

Aprieta un botón en esas nueve horas de encierro (entramos siete u ocho reporteros a las once, cinco abandonaron con la esperanza de regresar, pero ya no los dejan los soldados, se quedaran afuera, con los demás y esperarán dos horas y media desde las cinco de la tarde, entrarán en bola furiosos a increpar al viejito (que está hecho para entregar constancias de mayoría, no para dar cifras). Saca una casilla cualquiera y entérale del mecanismo:

“Casilla 12 del segundo Distrito, impugnada por el PAN porque no les entregaron copia del acta a su representante”.

“Está firmada por el PRI, PAN y PRD”, dice el Secretario Técnico.

“La firmó pero no se la entregaron”, responde el comisionado panista.

“Es excesiva la demanda --lee el secretario Técnico la resolución elaborada por él en la semana--. No hay pruebas, el recurso es improcedente. ¿Se computa?”

El mecanismo funciona, las manos se levantan. El PRI gana la casilla 400 contra 200.

Otro botón. Casilla 13: protestada por haberse encontrado en la urna un “taco”. Dice la resolución: “Afirmación audaz e imprecisa, no aporta pruebas, es improcedente”. “No lo hicieron constar en el acta –dice el Secretario Técnico-, es una suposición”.

“Señor, sí hay pruebas –dice el panista, que muestra un racimo de boletas marcadas PRI--, pero no las aceptó, hay imparcialidad…”

No hay imparcialidad. Así dice el comisionado panista.

“Lo auténticamente verídico –dice el licenciado Narciso López Vázquez, comisionado de la Comisión Estatal Electoral, funcionario de la Secretaría de Gobernación estatal-- es que las boletas vinieran con la impugnación, el que impugna tiene que demostrar.”

“Acción nacional nunca tuvo la oportunidad de contar los votos”.

“Señores –la voz del Secretario Técnico se impone--, ya rebasamos los cinco minutos de discusión para este caso. ¿Se computa o no se computa?”

La casilla la ganó el PRI 429 contra 404.

Un botón más: casilla 23 del mismo II Distrito: protestada por el PAN por robo de actas por individuos en carro placas TWZ-303 y en combi roja SA-3065; dice la impugnación que en el robo participaron el representante del PRI y el auxiliar electoral; el agente del MP se negó a recibir la denuncia. Dice la resolución: “Sí en especie se cometió robo, la autoridad competente no se puede negar a recibir la denuncia (...) De cualquier forma, el supuesto robo no varía los resultados obtenidos del paquete.”

“Pero señor, el agente del MP se negó a recibir la denuncia, tenemos las pruebas...”, alcanza a decir el panista, que a esa hora se ve completamente derrotado, atrincherado por su posición de que “está funcionando la aplanadora y no vale la pena la discusión.”

“Señores –dice el comisionado priísta-, existe una instancia superior, ¿Por qué no se hizo de conocimiento del Director de Averiguaciones Previas o más arriba, del Procurador de Justicia. Hubo omisión por parte del PAN, la impugnación es infundada e improcedente”.

La casilla se computa y gana el PRI 1925 contra 38.

Ahora un botón atípico: casilla 42 del mismo II Distrito. Se protesta por estar el acta visiblemente alterada por mil votos a favor del PRI: Dice la resolución elaborada por el Secretario Técnico: “Resulta oficioso, la casilla no está identificada, no existe, no se computa”.

Confusión entre los comisionados. Resulta que el acta sí existe, igual que el paquete electoral. Primero el comisionado del Frente Cardenista da números sin acta: PRI 1,302, PAN 291. El Secretario Técnico tiene el acta en sus manos, dice que está firmada por Francisco Monterrey, representante del PAN en la casilla. El comisionado panista dice que nunca les entregaron la copia. El comisionado del PRI solicita ver el acta que tiene el Secretario: “Es penoso para mi aceptar –afirma luego de revisarla-, que con número dice: 1,302 pero con letra está escrito trescientos dos”.

“No se computa”, dice el Secretario Técnico, y pasa a otra cosa.

Chalacabula Chalchicomula

Venustiano Cervantes, comisionado panista en el Comité Municipal Electoral, contador público, tesorero de la UPAEP desde su fundación, un ciudadano gordito, pelado a casquete corto, de una familia tradicional de Xonaca, a las 11 de la mañana ha doblado las manos. Muy bien sentado en su lugar –no lo vi pararse en ninguno de los recesos en el computo de los distritos--, con su altero de folders con copias y copias de las actas que su partido logró juntar para este día –por lo demás, era el único comisionado que se presentó con papeles a la sesión y esa fue su tarjeta de acceso al local, ninguno de esos guachos le impedía la entrada por la mañana--, ha visto pasar unas tras otras las resoluciones de las casillas impugnadas. Ya nada dice, y mis dos colegas reporteras y yo ahí de testigos nos desesperamos: “Señor –queremos decirle--, haga algo, sino para qué vino, ahí tiene usted sus actas, defiéndase”.

Pero el hombre nada hace, está derrotado.

Pero no podemos hablar los reporteros, aunque por la posición en que quedamos sí nos damos cuenta de algunos de los artilugios del Secretario Técnico. Uno de sus auxiliares, el que finalmente nos ha permitido el acceso y la permanencia en el salón de cómputo, se acerca en los momentos álgidos y nos solicita que pasemos al fondo, al rincón donde el viejecito de cuento que hacía de presidente, Efraín Castro Rodríguez, “modera” la sesión. “Es obvio que ahí no cabemos”, le decimos y señalamos los treinta centímetros de espacio entre la silla del hombre y el ventanal con los barrotes de prisión que le dan al local ese aire prohibido, tras la reja, tabernáculo del civilismo al fin. Y en las discusiones, que llegan a interrumpir una o dos veces la sesión, uno se pregunta sí el viejito se habrá enterado de la presencia de los reporteros en el evento. Y uno se pregunta más: qué consecuencias tendría que fueran públicas las sesiones de cómputo electoral. Por lo menos, más allá de lo que sucediera una semana antes, el día de las elecciones, los Secretarios Técnicos tendrían que cuidarse más las espaldas.

Porque a sus espaldas estamos tres reporteros, dos jovencitas recién salidas de la escuela, y un joven veterano que soy yo.

Y como vemos, no podemos creer lo sucedido a la hora de pasar por la cuchilla del mayoriteo la impugnación de la casilla 31 A del III Distrito.

“Acta alterada –dice la impugnación--, se agregó un número a la cifra, con mil votos a favor del PRI.”

Pero la resolución, leída por el Secretario Técnico, no ve problema alguno: le da el triunfo al PAN por 204 contra 191.

“Qué absurdo, entonces para que impugnaron”, dijo un comisionado del Estado.

“Es increíble”, dice a media voz el comisionado del PRI.

Pero los reporteros estamos atrás del Secretario Técnico. Y vemos la copia del acta de la casilla 31con el casillero de cómputo del PRI con un 1191 bien plantado, aunque el 1 del millar aparecía un poco más nublado.

“Señores –dijo Venustiano sin alterarse, como no lo hizo en todo el día--, el acta que tenemos en nuestro poder dice 1911, por eso es la impugnación.”

“A ver –concede el Secretario Técnico--, cotejemos el acta con el paquete.”

Y la saca su ayudante. Y la tieneo en sus manos. Y nuevamente la vemos nosotros. Y ahí está, clarito, con un buen pulso, el 1 del millar para formar un civilizado 1191.

Pero los ojos engañan, profanos irredentos en este altar de vuelos mágicos, y no ven lo que afirma el Secretario Técnico.

“No, si está muy claro –expresa--, aquí también dice 191. No hay problema, ¿Se computa?”

Y a la voz del oráculo se levantan las manos, los comisionados del Estado guasean, el el PRI se arrebola, y el PAN ganó la casilla 204 contra 191.

La varita mágica

Horas después, en la redacción, a la hora en que escribo escucho de lejos las voces de los panistas en una asamblea en su local. Su local está en el mismo edificio en el centro que cobija las oficinas del diario para el que escribo. Habla Fraile y le achaca la derrota a la falta de decisión plena de los ciudadanos. “Hay pocos ciudadanos –dice-- lo que hay es pueblo, porque ciudadanos son los que se expresan a la hora de votar.”

Y yo pienso si se vale esta distinción, si no estará aquí la razón de fondo de la derrota de la oposición política al sistema priista: el PAN es un partido que finalmente piensa que todos aquellos que no votan son culpables de esta dictadura, y que nada tiene que ver su historia, sus personajes, sus programas, y que poco importa la ausencia de penetración real en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Pero Ana Tere Aranda, la candidata panista a la que le pasó la aplanadora el domingo pasado, no está de acuerdo con Fraile, dice a los panistas que hubo menor abstención en 1989 que en las elecciones de 1988. Ella le achaca lo sucedido a “la varita mágica”. Y luego la agarra contra el gobernador Pina Olaya. Después narra su viaje al Congreso en México y de la defensa que hizo del caso Puebla al diputado Oropeza, de Querétaro –no la defendieron los diputados panistas poblanos, contados entre los “tradicionales”. Luego se pierde en detalles y en la nula defensa priísta, y en las pruebas aportadas por los panistas, y en las carcajadas que provocaban entre los diputados.

Ana Tere dice a sus correligionarios que agotaron las instancias, y que lo que sigue es “una labor política, un trabajo de resistencia civil.”

Y yo me quedo pensando. A la hora de la batalla, el partido en el poder es de veras un viejo boxeador que se las sabe todas, pero por ahora compite con sparrings que carecen de un manager que les platiquen de las malas mañas. Los panistas montaron un aparato como nunca lo habían hecho, recabaron actas en casi la totalidad de las casillas, capacitaron representantes, dispusieron de una logística profesional. Pero a la hora de la verdad, con los mecanismos de siempre, los ataron de manos. Están derrotados en todos los frentes. El comisionado Venustiano Cervantes lo tenía claro este domingo por la mañana, no bastaban las impugnaciones:

“La verdad es que no se compite en igualdad de condiciones”, me dijo apesadumbrado, poco después de las seis de la tarde, cuando el Secretario Técnico elaboraba en el segundo piso del local de la CME el acta final, que no firmaría don Venustiano.

A buena hora se dio cuenta.

¡Y si algún día se llegara a comprobar que nosotros -los eternos penitentes del futuro- hemos vivido en el mejor de los tiempos posibles! Elías Canetti

En el fin de semana las masas se miden en drones que vuelan por los Fuertes, por el estadio Zaragoza, por el Paseo de la Reforma, por el país entero en el que la política cierra tres meses de crispación y hastío, de efervescencia e incertidumbre. Vuelan los drones, ofrecen miradas imposibles pero festivas para todos los corazones y sus gallos, sin importar la causa y su futuro.



Subo a los Fuertes con puntería de reportero para encontrar el mitote de la masa morenista y en búsqueda del ánimo por el que suceda lo que suceda el próximo 1 de julio los tiempos por venir sean mejores para todos nosotros. Se vale mirar con optimismo el futuro que se nos viene encima con los contrastes de la tarde del sábado en la ciudad de Puebla, con un verano que se les gasta para pasar del sol fulminante al aguacero más estrepitoso y de nuevo al sol esplendoroso y a la tempestad más iracunda en un término para el que la política simplemente no tiene argumentos.



De las masas del fin de semana he escogido una, la del candidato que promete un cambio histórico para el país soportado en sí mismo, la que ha trepado a los Fuertes para aguantar primero un chaparrón que la moja pero no le quita el entusiasmo por el mitote de escuchar a quien llega al fin de la carrera con un cuerpo entero sobre sus rivales, y para soportar al final, en el regreso anónimo con el que una multitud se disuelve, una borrasca como las que año tras año caen por seguro algún día de junio en la ciudad de Puebla.

He dejado de lado la de Martha Érika. Como pocas veces en mi vida larga de reportero decido no asistir para la crónica del cierre de campaña del grupo que ha dominado el escenario del poder en el estado. Y recuerdo varios cierres y estrépitos y discursos generalmente somníferos: el de Bartlett en 1995, cuando es gobernador y todopoderoso priista e inaugura la primera versión de su caricatura de periférico ecológico, cuando Angelópolis y La Vista y Lomas y liverpooles eran sueños de lustrosas especulaciones inmobiliarias por venir; o la que se organizó Mario Marín en Atlixco para confirmar que le había ganado la carrera al efusivo Melquiades Morales que vio todavía verde a su joven delfín nieto del doctor y general; o la que en el 2016 consagró a Tony Gali en el estadio beisbolero como predicador flamígero y pivote con el que Rafael Moreno Valle pretende sobrevivir en su mujer por seis años como actor entre los principales de la política mexicana, para desgracia de la democracia en Puebla. Paso sin ver entonces el cierre apoteótico en el Estadio Zaragoza de la candidata que de ganar el 1 de julio confirmará la perpetuación del cacicazgo más impune de nuestra historia reciente.

Ella también tiene drones para sus masas:



Subo así a los Fuertes para intentar comprender lo que significa para el país este enredo de alianzas que se han trepado al barco del personaje que convoca esta otra masa a la que poco le importa finalmente si con MORENA reviven personajes cuya huella no desmerece los adjetivos de impresentables, inmemorables, imperdonables. Subo para verlos saludar a esa masa que no deja de gritar presidente, presidente y que no hace mayores aspavientos cuando Andrés Manuel los presenta uno a uno en el templete dispuesto en la explanada en la loma hacia el Fuerte de Guadalupe. Los veo y me pregunto si en el futuro alguno de ellos será recordado por haber sido parte de lo que el más terco de los candidatos en la historia moderna de México ha bautizado como cambio verdadero.

Para los sin futuro

“Por los niños –me dice Gabriel Díaz, un hombre afable que ha ganado una atalaya perfecta al pie del mamotreto de piedra que alguien dispuso para que representara la victoria de la patria--, para las que hoy no tienen futuro, para los que si México no cambia no habrá nada.”

Así define de rápido su voto por AMLO.

Gabriel graba el breve video de arriba. Luego se deja retratar junto a la madre y el niño para el que quiere otro futuro que no sea el que hoy se mira en Puebla.

La masa en la fotografía llena plazas y avenidas. ¿Qué futuros revela? ¿Qué esperanza guardan las miles de personas que llenaron los mítines en el fin de semana? Los seguidores de Andrés Manuel me confirman que se miran como portadores de un cambio que Elías Canetti definiría como aquel que la masa levanta contra sus opresores. ¿Y los de Anaya? ¿Y los de Martha Érika se contemplan portadores del poder que los oprime?

En esas voy por la cuesta hacia la Explanada de la Victoria el sábado en Los Fuertes. Ya la masa ha guardado los paraguas y espera el momento del apretujón del dirigente. Como dijera Canetti aquí la gente se redime en la masa, no expresa temor a ser tocada, y la rebatinga de los cuerpos que se apachurran contra las vallas en busca del líder que ilumina su futuro más bien expone una sabiduría antigua: que todos al fin somos iguales, y el futuro puede ser tocado, si no con las manos, con los ojos, y que en eso consiste la esperanza.

La esperanza de Teodora

Cinco minutos antes de que desde los altavoces anuncien el arribo de AMLO encuentro a Teodora, una mujer de cincuenta años que ha venido con su padre de 87 desde Guadalupe Tecola, y allá han dejado los moscos y los vándalos que asolan el barrio. Dejó también el puesto de paliacates con el que se gana la vida como comerciante, pero no se olvida de que cada vez que va a la compra de la tela el kilo ya vale un peso más, mande quien mande. Ella despliega entonces la más perfecta contradicción del volátil votante mexicano ante la elección del próximo poderoso: “Mire señor –me dice mientras contempla de reojo cómo su padre devora la torta de milanesa que ha caído en sus manos--, Andrés Manuel ya se merece una oportunidad, aunque la verdad todos los políticos son iguales, y ya hasta se parece al doble de Donald Trump, a veces es un poco prepotente.”

¿Entonces por qué ha cruzado desde la otra orilla del lago de Valsequillo la ciudad para venir al cierre de Morena?

“Por los viejitos, mire usté –y me señala a su papá, que termina de engullir la torta--, allá en Guadalupe Tecola hay tres broncas, los moscos, los vándalos y los viejitos abandonados. López Obrador ha dicho que él sí va a trabajar por los viejitos… Eso ponga usté en su nota.”

Los cien mil de Barbosa

Ya estamos en los discursos. Es el momento de Luis Miguel Barbosa. La voz ronca hace repetir a la masa que es un honor estar con Obrador. Yo lo miro desde el balcón que ha encontrado Teodora en el extremo central de la masa frente al templete. Y todavía más atrás alcanzo a ver la loma que trepa al fuerte de Guadalupe casi desaparecido por la construcción modernista que le plantó Moreno Valle, también está repleta de gente. Barbosa tiene su propia cuenta, reclama en cien mil el número de esta masa que ya se volvió mayoría ciudadana, dice, y contempla como porvenir cumplido “esta irrupción que nadie va a detener.”

Diez mil, cien mil, ¿quien los cuenta? ¿Qué dron magnífico le pone número a la masa? ¿Va en el número la fidelidad del discurso prometido?

En Barbosa veo el reflejo del López Obrador más pragmático. El abrazo eclectico. La masa en la que (casi) todo cabe.

Me canso ganso…

Andrés Manuel apacienta a la masa. Hilvana los temas uno tras otro con su estilo entrecortado. “Ya lo he dicho en muchas ocasiones…” Pero la gente ha venido a que se las repita. Esta es la campaña de la alegría, y no, no les voy a fallar, tengan confianza, la corrupción, el gran problema de México, acabaremos con ella desde la cabeza, la democracia, la cárcel contra los que cometan fraude, los privilegios que terminarán, el poder estará para el servicio de los demás, el salario que recortará a los altos funcionarios, a él mismo, Los Pinos que no serán su casa, su casa que seguirá siendo la de Tlalpan, mi imaginación, mi trabajo para atender a los jóvenes, los ninis que tendrán sus becas, los preparatorianos que tendrán asegurada la inscripción en la universidad, los universitarios que tendrán empleo, la reforma educativa que no es tal y que se echará para atrás, las pensiones a los adultos mayores que aumentarán al doble, los impuestos que no subirán en términos reales en todo el sexenio, los gasolinazos que no existirán más, el sueño que se cumplirá y no habrá más mexicanos expulsados al norte, el agua que no se privatizará, los alimentos que aquí se producirán…

Nada sorprende a una masa que todo le aplaude, que todo le corea, que todo le firma ¡presidente, presidente!

Una frase me sorprende a mí: desaparecerá el Estado Mayor Presidencial. “”Ustedes, el pueblo, me cuidarán”.

Sólo un momento enmudece la masa. Andrés Manuel habla del campo, de los programas que vendrán, de los 40 mil empleos que de inmediato se generarán para los pequeños productores. 40 mil empleos. Silencio. No había visto nunca que tres palabras paralizaran el griterío de una multitud enfebrecida. Cuento uno, dos, tres, cuatro cinco… Luego la masa vuelve convertida en un solo grito repetido.

“¡Obrador, Obrador, Obrador!”

Y una última sorpresa, para mí también. AMLO está frente a la masa que lo reconoce como esa inversión de la que habla Canetti, la que implora desde hace tiempo que es hora de que el pueblo se vuelva contra sus opresores:

“¡Arriba los de abajo!”, les grita Andrés Manuel.

A esta elección, la certidumbre previa sobre el ganador la hace diferente a todas las elecciones de 1988 a la fecha. Pero hay dos maneras de vivir esa certidumbre. Como espectador y como ciudadano.

El espectador se alimenta de la información de la Media y de las redes sociales. El plato fuerte son las encuestas, las opiniones en prensa y televisión y sus amplificaciones en la conversación de parientes, amigos y redes. Hay quienes ya festejan el triunfo anunciado, se habla sobre reacomodos de empresarios, grupos políticos de todos los partidos, opinólogos, de cara a este cambio irreversible, unos para buscar espacio en el nuevo nido del poder, otros para capitalizar una “oposición” liberal que defienda la “libertad”.



Pero aún no se ha votado.

Uno de los cambios en el alma de la gente ocurrida en este capitalismo del siglo XXI es que se consolida la mente y la emoción del espectador. Se ve al mundo a través de pantallas. Los espacios de la experiencia (la calle, el trabajo con la comunidad, la creación de redes reales y virtuales) se elimina por el sillón para recibir el mensaje. Pero sobre todo, el tejido de luchas del presente y su incertidumbre constante, se aplana por la anestesia tranquilizadora de la Media y sus repercusiones en la conversación cotidiana. Se eliminan los resortes de la voluntad para actuar. Es la cultura del consumo de los “hechos” no de la fabricación colectiva de los mismos.

En una reunión de posibles representantes de casillas para Morena en Cuautla dos trabajadores de limpieza pública del ayuntamiento en manos del PRD comentan que ya les ofrecieron 2 500 pesos para votar por Gayosso (candidato a Gobernador, hijastro de Graco, actualmente en ese cargo), y si colaboran a su triunfo llevando más gente y actuando en casillas el día de las elecciones, les darán 2 500 pesos mensuales a lo largo del sexenio. La ONG Ciudadanos contra la Pobreza calcula que las zonas de la compra masiva de votos, que se realiza en todo el país, se vuelca hacia el centro del país: Estado de México, Hidalgo, Puebla, Ciudad de México. Es una compra pluripartidista. En Edomex predomina la asociación gobierno -PRI, en Puebla el PAN con la fuerza del exgobernador. En la ciudad de México el gobierno y el PRD.

Para la cultura ciudadana es fundamental la memoria. México inauguró el sistema de compra masiva de votos junto a las instituciones ciudadanizadas. De 1988 a la fecha esa maquinaria está intacta y en cada nueva elección se perfecciona. Su secreto de todos conocidos es la llamada ingeniería electoral. Todo el voto del país en una cuadrícula sección por sección y cuadra por cuadra. El cruce de los padrones de los programas del gasto “social” (electoral) con el cruce de los padrones de potenciales votantes ya con marca partidista. Esa añeja y siempre renovada práctica no tiene control por la autoridad electoral y el Legislativo, que fue electo usando esos recursos en menor o mayor medida, lo considera inexistente. Es invisible además pues la Media trabaja con los chismes personales de los candidatos, con los resultados de las encuestas, con las ocurrencias de los opinólogos. Una esfera virtual que distorsiona y oculta el drenaje profundo del mundo real. Y para hacerla visible se requiere de coartadas. Que el segundo lugar que ocupará Meade con todo el peso de una elección de Estado, tenga una diferencia creíble de 6 u 8 puntos. Y que el voto comprado se disfrace de “voto útil”. Por eso el Pri - Gobierno insiste en que este arroz no se ha cocido, que falta el “voto oculto” o el voto útil, que trabajan a fondo en su estructura territorial.



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En esa memoria cada jornada electoral ha sido una lucha ciudadana contra esa maquinaria camaleónica. Una diversidad de lugares de experiencia donde se expuso el cuerpo y se ganó conocimiento. Los grandes triunfos se lograron con despliegues intensos de una sociedad civil politizada, de una ciudadanía rebelde, que vigiló los procesos previos, cuestionó a la Media, peleó al interior y fuera de las casillas, que vigiló la integración de las urnas, su resguardo y el resultado final. Y en cada derrota las fallas de los partidos para garantizar que hubiese representantes en cada casilla y una sociedad civil pasiva dejaron su gran huella.



“Calculamos que la compra de autoridades en casilla, sea el presidente, el secretario o los escrutadores, y los representantes de partidos clave, puede llegar, dependiendo de su importancia, hasta a treinta mil pesos. ¿Por qué es importante el control de las casillas cuando las encuestas dicen que hay una diferencia insalvable entre AMLO y sus contrincantes? Pues porque entonces se puede operar sobre los paquetes de votación. Por ejemplo, si se usa un solo paquete de 750 votos, dejar el otro intacto para firmarlo y llenarlo integro con un solo candidato. Permitir que voten gentes que traen manchas en los dedos. Aceptar copias de credenciales electorales. Estos operadores saben qué deben hacer en cada casilla, cuánto rebajar y a quién, cuánto subir, y muy importante, cómo anular la casilla si hay abrumadoras mayorías a favor de un candidato que no es el suyo. Y todo “legal”.

Esta elección es histórica. Se puede modificar un sistema de cosas surgido en 1988 que ha lastimado al país, a sus recursos y poblaciones. Es importante ganar la elección con un despliegue de cultura ciudadana. Y aún más consolidar a esa ciudadanía dispuesta a reclamar el cumplimiento del sueño y que no lo espere en el sillón de su casa. Crítica ante sus aplazamientos, de cara contra los tránsfugas de la vieja cultura patrimonial, donde la política es negocio personal, y que ahora se volvieron morenos. Y que como dice un video, no olvide que mientras se festejaba el gol mexicano contra Alemania, el sistema de cosas que insiste en mal gobernar, aprobó la privatización de más de la mitad del agua mantenida aún en veda.

Mundo Nuestro. Qué se juega en la elección municipal de San Andrés Cholula: la perpetuación de un modelo de gobierno fundado en la especulación inmobiliaria y la corrupción contra la posibilidad de que un movimiento de resistencia civil se convierta en gobierno y ponga el interés de los pueblos sobre los privilegios de las camarillas de poder local.

Los Huepa-Paisano o los Cholulas Viva y Digna.

Dos mundos enfrentados. Un buen ejemplo de la nación que se disputa en la elección del 1 de julio en México.

Esos dos mundos los encuentro perfilados en esta conversación con Karina Pérez Popoca, candidata por Morena a la alcaldía de San Andrés.



Un grupo en el poder que se ha visto beneficiado por un modelo de crecimiento metropolitano fundado en la falta de un ordenamiento territorial que dé cuerpo a lo que se conoce como “plan de desarrollo urbano”. Especulación inmobiliaria y corrupción ha sido la consecuencia. Así de fácil se puede encerrar la realidad que ha vivido San Andrés Cholula en los últimos 25 años. Por un lado, el gueto residencial Lomas de Angelópolis, junto con una infinidad de nuevos conjuntos residenciales que se han comido la ribera y los campos al poniente del río Atoyac, y que contrastan con el creciente avasallamiento de los pueblos que como entidades histórico-culturales parecieran destinadas a desaparecer; por el otro, un aparato de gobierno municipal que ha encontrado la mesa puesta para los moches ocultos en los cambios de uso de suelo, la factibilidad del desarrollo inmobiliario y los permisos de construcción que han caracterizado a los gobiernos panistas con apellidos Huepa y Paisano.



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Un movimiento de resistencia civil levantado de manera espontánea contra la aplicación de sucesivas políticas de gobierno que en todos estos años han atentado contra la idea misma del pueblo como entidad histórico-cultural: la desaparición de la juntas auxiliares que dio pie a la insurrección igual en Canoa y La Resurrección que en Chalchihuapan y Tlaxcalancingo, por ejemplo; la imposición de proyectos de modernización en la Pirámide de Cholula y Santa María Tonantzintla; la batida contra los pozos-noria y los esquemas de privatización del agua; la penalización de la protesta popular, la represión y el encarcelamiento de los líderes en Chalchihuapan, Tlaxcalancingo y San Andrés.

Una realidad de violencia desde el gobierno estatal en la era Moreno Valle-Gali que define la militancia política de Karina Pérez Popoca, una mujer nacida en la junta auxiliar de San Bernardino Tlaxcalancingo hace 39 años, y que representa el único ejemplo en la zona metropolitana de Puebla de una candidatura de Morena que corresponde a una militancia de base desde la creación del mismo movimiento llamado por López Obrador de regeneración nacional.

Dos mundos enfrentados, entonces, y que convierten la elección en San Andrés en algo que verdaderamente va más allá de un mero cambio en las élites del poder en Puebla.

Esta conversación en dos tiempos con Karina Pérez Popoca se propone ilustrar lo que se juega en San Andrés Cholula. un resumen de lo expresado por Karina aparece escrito aquí mismo.

PRIMERA PARTE

"La resistencia desde los pueblos. Muchos años en ello. Los acontecimientos del 2014.Las modificaciones a la ley para las juntas auxiliares y el proyecto en la Pirámide. La represión en San Bernardino Chalchihuapan. Buscar desde la política abatir la desigualdad y las políticas de los gobiernos contra los pueblos: la apropiación del territorio, el daño al medio ambiente, el dejar a un lado la identidad, y la corrupción. Todo en San Andrés Cholula en los últimos años se ha movido por la corrupción. De ahí nace la inquietud, que no es nada más personal, es colectiva. Buscar un gobierno que entienda a esta sociedad enojada por esta corrupción alarmante. Morena, una candidata desde la base. Ser críticos. En este momento crítico del país, va la suma de voluntades para lograr el cambio. Por eso la apertura. El movimiento de regeneración nacional lo han hecho las bases sociales, los luchadores, los académicos, los jóvenes, las amas de casa, todos más allá de partido. El punto de partida: el gran hartazgo social por la realidad que vive el país. Las bases han tenido que ceder. Privilegiar la suma de voluntades para lograr cambiar el país. Apertura a las personas de buena voluntad para sacar a un partido que lleva 22 años en perjuicio de los ciudadanos.

"Los problemas, los conflictos en San Andrés. En primer lugar la corrupción. De ahí parte todo: la inseguridad, la calidad de los servicios públicos. Donde te pares del gobierno, ahí está la corrupción: en el agua, en la salud, en la educación, en el apoyo a grupos vulnerables, en las becas. Un complejo esquema de corrupción en San Andrés. Si no aplicamos procedimientos para revertirlo, difícilmente un nuevo gobierno podrá cambiar esta situación. Fenómeno inmobiliario: ahí está el principal punto de la corrupción. No hay planeación, los permisos de construcción se dan en zonas agrícolas. En ese desarrollo urbano está el punto medular de la corrupción. Los empresarios y los moches a los funcionarios de todos los niveles. Permisos de construcción, factibilidad del desarrollo inmobiliario, todo pasa por los moches. Ahí la desigualdad. El crecimiento económico no permea, se concentra en una zona y deja de lado al conjunto del municipio. Lomas de Angelópolis, incluyendo a Santa Clara Ocoyucan, más de 1300 hectáreas.

"Qué hacer: ordenar el desarrollo urbano, actualizar la carta urbana (no se hace desde el 2008), asegurar el cuidado del medio ambiente. El desarrollo no pone en primer lugar al ciudadano. Hacer eficiente al gobierno, tras la tramitología está el moche. Trabajar con los desarrolladores que sí quieren el beneficio para la colectividad de San Andrés y sus juntas auxiliares y su población originaria. No le tienen miedo a Morena, y ya no quieren que estos personajes se perpetúen en el poder. Los Huepa, los Paisano. Han construido todo un aparato, una estructura fundada en la corrupción, en la irregularidad que provoca la falta de ordenamiento."

SEGUNDA PARTE

"Los pueblos en resistencia. La posibilidad de un gobierno que parta de la organización para enfrentar los confliltos sociales, como el del agua. No más la violencia social contra los pueblos. La decisión, por ejemplo, de privilegiar el respeto de los pozos-noria. No a las leyes que violentan el derecho al acceso al agua. No daremos paso a la privatización del agua. No más la aberrante situación de que el ciudadano tiene que probarle al gobierno que no tiene servicio de agua. Pero habrá confrontación, todo a través del diálogo y el consenso, no patearemos el avispero, reconstruiremos el gobierno desde la legalidad. Privilegiaremos el campo desde una planeación del desarrollo. Por ejemplo, plantas de tratamiento para garantizar el saneamiento y que beneficien con el agua tratada a los campesinos de San Luis, San Rafael y Tonantzintla. Tenemos una deuda histórica con los campesinos, ellos ahora están sometidos por la presión de la especulación inmobiliaria.

"El reto, entonces, abatir la corrupción. Hacerlo desde una nueva administración que no se base en la imposición, como la que ha ocurrido en los proyectos de modernización en la Pirámide de Cholula y en Santa María Tonantzintla. Privilegiaremos el rescate arqueológico desde la movilización de la ciudadanía, de los académicos, con Cholula Viva y Digna.

"Contra la corrupción de los Huepa y los Paisano, no venganza pero sí justicia. Para eso tenemos como compromiso la creación de la contraloría en manos de los ciudadanos."

MAXIMINO ÁVILA CAMACHO (Puebla, pnr/prm, 1937-1941) EL NARCISO QUE SE CREÍA CENTAURO



Mundo Nuestro. El jueves 21 de junio se presenta en la librería Profética el libro Los Gobernadores, caciques del pasado y del presente (Grijalbo, 2018), coordinado por Andrew Paxman, historiador inglés especializado en la biografía de personajes contemporáneos (El Tigre: Emilio Azcárraga y su imperio Televisa, En busca del Señor Jenkins). Con la autorización de la editorial, de estas semblanzas de la corrupción y el caciquismo gubernamental que caracteriza la historia de los gobernadores mexicanos, presentamos un extracto del capítulo correspondiente al mayor de los déspotas que han gobernado Puebla en su historia moderna, Maximino Ávila Camacho, El narciso que se creía centauro. (La foto de la portadilla fue tomada del corto Maximino Avila Camacho, a Mexican horsemen, member of the Charros, and brother to the president, ride their exquisite horses and show off some of their horsemanship skills in the 1940s. (1940s)



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El peregrinaje de los aduladores

El peregrinaje de los aduladores Un frío enero de 1946, el gobernador de Puebla Carlos Betancourt subió a la ciudad serrana de Teziutlán para guardar luto en la cripta de un ilustre antecesor, fallecido exactamente un año antes. Juntándose en solidaridad luctuosa con Betancourt, en ese neblinoso entorno estaban reunidos todos los altos cargos del estado: los miembros del gabinete, el alcalde de Puebla y sus regidores, el presidente del Tribunal Superior de Justicia, los diputados, los secretarios generales de organizaciones campesinas y obreras. Y todos, desde dignatarios hasta campesinos, llevaron ofrendas de flores, convirtiendo el cementerio en un jardín. Mientras tanto, en la ciudad capital —oficialmente de luto como el resto del estado, según un decreto del Congreso—, a los comerciantes les habían ordenado callar sus sinfonolas y al jefe de Primera División de Infantería le habían pedido suspender los ensayos de su banda militar. No habría música, sólo lectura solemne y la variedad de periódicos locales ofreció panegíricos al querido líder. La Opinión —diario más antiguo de la prensa poblana— anunció el aniversario a ocho columnas y le dedicó casi toda la primera plana. Una columna —“In Memoriam”— recordó al extinto revolucionario: “Como amigo, fue excelente, leal, caballeroso y noble, encontrándosele a veces perfiles de Quijote en sus obras, de Catilina en sus conceptos, de Catón en sus leyes, de Marco Antonio en sus proezas y de Petronio en sus elegancias…” El día siguiente la prensa aportó todos los detalles sobre los eventos luctuosos. Además de la ceremonia en Teziutlán, donde “cada puerta tenía un crespón”, en Atlixco mil trabajadores de la Confederación Regional Obrera Mexicana (crom), “con la disciplina que les caracteriza”, asistieron a una ceremonia que dio principio con la Marcha fúnebre de Chopin. En la misma capital —se anunció— se realizarían las honras fúnebres en el noble recinto colonial de la catedral.2 El héroe por quien todo Puebla derramaba llantos y lágrimas era el señor general de división Maximino Ávila Camacho, jefe de la zona militar poblana en 1935, gobernador del estado de 1937 a 1941, cacique vitalicio hasta su imprevisto infarto en 1945 y, se podría afirmar después, cacique eterno de allí en adelante. Porque en 1947 ocurrió otro peregrinaje a Teziutlán y otros más en 1948, 1949 y 1950, todos encabezados por el gobernador Betancourt, como si fuera Maximino el Álvaro Obregón de los poblanos y Teziutlán su Huatabampo. Porque durante 18 años después de su muerte persistió en la silla gubernamental toda una serie de incondicionales suyos, políticamente formados durante su gobierno. Y porque durante otro medio siglo, el espectro de Maximino ha vuelto con frecuencia, evocado por las maniobras —o de mano dura o de vil metal— de muchos gobernadores poblanos más. El hombre fuerte posrevolucionario por excelencia (a la par de su gran amigo potosino Gonzalo N. Santos), Maximino —como todos lo llamaban, en parte para distinguirlo de su hermano Manuel— logró construir esta duradera tradición política sobre tres bases principales. Éstas probarían ser características comunes entre los caciques regionales, pero rara vez fueron establecidas con tanta eficacia. La primera fue el uso y amenaza de la violencia. Maximino fue, antes que nada, un líder temido. Por ejemplo, a su regreso a su estado natal, como jefe militar, usó las armas contra los huelguistas del Frente Regional de Obreros y Campesinos (froc), filial de la ctm de Vicente Lombardo Toledano (tres cayeron asesinados ese abril de 1935); también animó a que terratenientes emplearan a guardias blancas para defender a balazos sus haciendas de los agraristas. En suma, según resumió lacónicamente un cronista: “Durante su administración gobernativa se cometieron muchos crímenes y asesinatos que quedaron impunes”.3 La segunda fue su culto a la personalidad, impulsado en gran parte por una vanidad que no conocía límites. Desde temprano en su gobierno, Maximino matizó su aterradora reputación mostrando su lado sonriente, fiestero y fanfarrón. Había mandado filmar su investidura y, cinco meses después, el carrete empezó a hacer gira en las principales ciudades del estado. En la celebración de su cumpleaños cada agosto invitaba gratuitamente al público a una fiesta brava en la nueva Plaza de Toros de la ciudad con 20 000 lugares. En ocasiones, una de las atracciones era el mismo Maximino, que aparecía sobre su propio semental blanco, vestido con traje de charro, y participaba en las corridas como rejoneador.4 La tercera fue un cuidadoso acto de malabarismo populista por medio del cual prometió mucho a muchos y con frecuencia cumplió. Esto es, quizá, el aspecto menos apreciado de Maximino por los historiadores. Era autócrata, era megalómano, pero también era constructor.

RAFAEL MORENO VALLE ROSAS (Puebla, pan, 2011-2017) EL NIETO DEL GENERAL

Mundo Nuestro. El jueves 21 de junio se presenta en la librería Profética el libro Los Gobernadores, caciques del pasado y del presente (Grijalbo, 2018), coordinado por Andrew Paxman, historiador inglés especializado en la biografía de personajes contemporáneos (El Tigre: Emilio Azcárraga, El Señor Jenkins). Con la autorización de la editorial, de estas semblanzas de la corrupción y el caciquismo gubernamental que caracteriza la historia de los gobernadores mexicanos, presentamos un extracto del capítulo correspondiente a nuestro más reciente autócrata, Rafael Moreno Valle, "Infancia es destino". El autor es el periodista poblano Ernesto Aroche Aguilar.





Infancia es destino



Un familiar recuerda la ocasión cuando en la casa del general en la Ciudad de México, el abuelo le dijo: “Rafael, la política es como un tablero de ajedrez; tienes que estar siempre dos movimientos adelante”. Lo preparaba, desde la infancia, para ser su sucesor. “Rafael era de los pocos nietos que siempre estaban sentados en la mesa del abuelo. En la casa que el general tenía en Chimalistac había una escalera que llevaba al segundo piso por la que sólo podían subir los grandes. Rafael era el único de los nietos que podía subir por ahí.” La infancia del tercero de los Rafaeles tuvo además dos elementos que sin duda moldearon su carácter. Primero, por el trabajo de su padre vivió por periodos en Estados Unidos, Bélgica, Italia y en la Ciudad de México, pero nació en Puebla a petición del abuelo que quería ver a su familia arraigada a la tierra en la que él nació. El arraigo fue simbólico, pues pronto tuvo que vivir cambios periódicos de culturas y costumbres, lo que además lo obligó a construir lazos afectivos efímeros. Él lo cuenta en su libro: “Cuando nos habíamos integrado y hecho amigos en un lugar de pronto teníamos que ir a otro país, otra casa, un colegio distinto y sin conocer a nadie”.12 El otro elemento fue un problema del corazón que padeció en la infancia y por el cual tuvieron que operarlo. Se llegó a pensar que iba a morir, pero no fue así. A partir de eso la familia se dedicó a protegerlo. Dice otro de sus familiares: “Tras la situación de salud hubo mucha protección, y si Rafael hacía una rabieta, pues nadie le podía decir nada para no contrariarlo y que le afectara el corazón, y si quería un pastel de chocolate, pues había que darle el pastel de chocolate, y lo que quería Rafael se hacía. Que vamos de vacaciones, pues a donde Rafael quiera”. Siguiendo los pasos de los dos primeros Rafaeles, se fue a estudiar a Estados Unidos. Nunca fue un hombre de academia, pero sí de mucha inteligencia, de mucha audacia y de olfato político, dicen los que lo conocen de cerca, pero no de academia. Era alguien, cuenta quien lo conoció en su juventud, más de fiesta que de aulas y su salto a escuelas estadounidenses le alcanzó sólo para estudiar en escuelas medianas. Cuenta un familiar: “El papá pensó en ayudarle a tener una formación lo suficientemente sólida para que tuviera oportunidades profesionales, y por eso lo manda fuera a estudiar. El Lycoming College es una universidad muy mediana […] y después lo impulsa a que se quede a estudiar un posgrado en la Boston University School of Law, que tampoco es una escuela de élite”. Ahí obtiene el título de juris doctor, un título que le permite ejercer como abogado en suelo estadounidense, pero no es doctorado en ciencias jurídicas. “Después se queda a trabajar en Estados Unidos, muy impulsado por el papá, que tampoco es fácil. El papá siempre pensando en que hiciera una carrera en el sector privado, pero que si se decidía por la política, al menos que tuviera un sustento sólido, académico”. Rafael campechaneó sus escarceos con la política con los estudios y luego la política con las finanzas. En 1992 Manuel Bartlett, quien despachaba como secretario de Educación, recibió del entonces presidente del país —Carlos Salinas de Gortari— la orden de ir por la gubernatura de Puebla. En el verano de aquel año Rafael regresó de vacaciones y aprovechó para preguntarle al abuelo quién era el hombre en Puebla con más posibilidades de ser gobernador en un futuro próximo. El abuelo no dudó: Melquiades Morales Flores, un joven priista al que el general había impulsado en su gobierno; primero lo nombró auxiliar de su secretario particular,13 pero algo notó en él que lo promovió a diputado local (1972-1975) y ubicándolo como presidente de la Gran Comisión, el órgano de dirección en el Congreso de Puebla. Luego de responder la pregunta, el general llevó al nieto con Melquiades, quien para 1992 despachaba como presidente del pri poblano. Melquiades lo colocó como secretario auxiliar. La rueda había dado la vuelta. Así, en unas vacaciones de su posgrado empezó a trabajar para el pri, y si bien ser nieto de quien era le abrió puertas en la política, fue su propio trabajo lo que le ayudó a crecer a los ojos de Melquiades. En aquel tiempo los estudios de opinión eran una realidad lejana para el país, aunque en Estados Unidos ya se usaban de manera frecuente. Y ésa fue su aportación a la campaña de Bartlett, cuenta su cuñado y ex colega político, Fernando Manzanilla: “Rafael empieza a hacer las primeras encuestas y luego se las lleva a Melquiades, y Melquiades se las lleva a Bartlett, y Bartlett, que era un cuate con una mirada bastante amplia de la política, valora que Melquiades le llevara las encuestas. Se convierten en puntos para Melquiades y, por supuesto, para Rafael”. Dos años después, el tercero de los Rafaeles terminó por sellar el pacto de cercanía con Melquiades al ayudarlo a conversar con Ernesto Zedillo, pues aspiraba a ocupar la senaduría por Puebla y el asesinato de Luis Donaldo Colosio había puesto en duda la nominación. Rafael había conocido a Fernando Manzanilla un par de años antes por amigos comunes y a ambos los unió su interés por la política. Para 1994 Manzanilla se había sumado a la campaña de Colosio en el equipo de Zedillo, quien coordinaba la campaña presidencial.

Tras el asesinato de Colosio, cuando la candidatura cayó sobre el propio Zedillo, Rafael pidió a Manzanilla que le abriera la puerta a Melquiades con el candidato. “Cuando llegó Melquiades yo lo presenté con el que era mi jefe, y mi jefe lo lleva con Esteban Moctezuma, quien llegó a coordinar la campaña de Zedillo. Cuando Melquiades salió de la oficina ya sale con la candidatura al Senado. Ese día Melquiades le llama a Rafael y le dice: ‘gracias a Dios y a usted voy a ser senador de la República, y lo invito a coordinar mi campaña’.” Amarrar la senaduría le permitió a Melquiades construir su exitosa candidatura a la gubernatura de Puebla (1999-2005). Una vez que ganó, invitó a Moreno Valle a ser su secretario de Finanzas, pues además de la relación cercana con Moreno Valle lo precedía su experiencia financiera por su trabajo en bancos estadounidenses. El nieto no lo pensó demasiado, hizo maletas y llegó a Puebla.

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