Poder y Política

Mundo Nuestro. ¿Es posible evaluar a un gobierno desde la perspectiva de la derrota ciudadana? Un domingo de mediados de agosto del 2014 una multitud de poblanos salió a la calle a demandar la renuncia de Rafael Moreno Valle. La denuncia de la violación de los derechos humanos en Puebla, con la criminalización de la protesta social, los encarcelamientos de activistas y la represión de los movimientos de protesta, alcanzó su momento máximo. Presentamos la crónica escrita entonces para exponer lo que sin duda identifica a un gobernante que recurrió al uso patrimonial de las instituciones de justicia para imponer un proyecto político.

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Chalchihuapan en Mundo Nuestro

1.- Un único dolor encuentro este domingo en el zócalo. Repartido entre las tres mujeres de rebozo que atajan al sol y al aturdimiento pero nunca a sus pesares. Elia es la más bajita, y su dolor va envuelto en las voces que la señalan: es la mama del niño. Lo ha escuchado tantas veces desde hace un mes. Elia concentra una pena que ninguno en esta mañana de masa y aguijón colectivo y extraviado sentimos.

A su lado, y no la deja un segundo, Roxana Luna, y por un instante vislumbro que en todo este suceso hay muchas tramas que no vemos. Es un asunto simple la ignorancia eterna de la masa, nunca tiene tiempo para pensar como individuo. No puedo dejar de ver el trasfondo político y los intereses ocultos en este conflicto. Pero ahora dejo a un lado las elucubraciones. Me concentro en Elia, en la soledad de la madre y su niño perdido. No sé su edad, pero ya la vida campesina le arrebató la juventud. Nada inmuta sus ojos tristes. Y su voz, que no tiene dudas:



“Acabó con la vida de mi hijo”, alcanzo a escuchar en un atisbo a la mujer ahí frente al Pasaje, en la pelotera de unos reporteros agobiados por encontrar la nota del día en esta marcha atolondrada que en su disgregación final sin un templete tal vez encuentre su sentido.

“Mucha presión de los funcionarios desde el hospital --sigue Elia entrecortada--, me hicieron ofertas… Pero mi hijo no tiene precio.”

2.- Otro duelo pesa este mediodía, otro dolor profundo asoma este domingo. Ahora mismo en el templo de la Viren de la Asunción en Tetela de Ocampo, en la Sierra Norte de Puebla, una masa reducida a la impotencia entierra a un joven de apenas 18 años de edad que se preparaba para iniciar clases en una universidad en la ciudad de Puebla. Jorge Vargas Vázquez, hijo del doctor Jorge Vargas, el médico del pueblo, fue asesinado por sus secuestradores, su cadáver fue hallado el jueves 7 de agosto en la barranca de Xinanca, cerca de las comunidades de Tatzalán y Los Patios, atado a un árbol. Lo secuestraron el 30 de julio en un paraje cercano a la finca de su padre; sus captores exigían cinco millones pesos, pero la familia no pudo reunir más de dos y medio; al parecer, en uno de tantos rumores que han corrido por el pueblo, la policía no intervino. Lo que es un hecho es que el crimen paralizó a la comunidad.

Dolor y presagio de que malos tiempos se le vienen encima al pueblo. Ese mismo jueves 7 por la tarde, a plena vista de su esposa, el presidente auxiliar de San Nicolás --la misma comunidad en la que el doctor Vázquez tiene su finca--, el presidente auxiliar Florencio Díaz Villa es ejecutado de cinco balazos en lo que aparenta ser un asalto. En el pueblo corre una versión que oscurece más el panorama: que Florencio tenía identificados a los asesinos del muchacho.

Foto de Municipios e-consulta.

“Nunca había ocurrido esto en el pueblo --me dice Germán Romero desde Tetela--. Cuanta mortificación en el sepelio. ¿Y por qué pasa esto? Creo que están debilitando a las comunidades: ya no hay Ministerio Público, ya se llevaron a los judiciales. Tetela es cabecera de Distrito, tenía su Agencia de Ministerio Público y su Juzgado de Primera Instancia. Ahora salen con que van a centralizar los juzgados por lo que tendremos que ir hasta Teziutlán, ¿te imaginas el gastazo que hará la gente? Y ahora a los municipios les quieren quitar el cobro del predial, y ya van a privatizar el agua. Están debilitando mucho a las comunidades. Esta violencia nunca la habíamos visto en Tetela.”

Hiere este dolor en Tetela. Leo en el celular el mensaje que ha enviado los ciudadanos de Tetela hacia el Futuro:

“Hace dos años y medio iniciamos la defensa pacífica de nuestro territorio contra la industria minera con el único objetivo de defender nuestra vida y la de nuestras familias, y los hechos sucedidos en días pasados han golpeado profundamente a dos familias de nuestra comunidad. Hoy la población de Tetela está de luto como una muestra solidaria y fraterna con las familias heridas. Hoy nos embarga la indignación y la tristeza. Tetela de Ocampo se ha distinguido siempre por ser un lugar tranquilo y pacífico y no vamos a permitir que eso cambie. Condenamos todo acto violento.”

Y terminan con una demanda que vuelve a dar sentido a la marcha que sigo esta mañana en la ciudad de Puebla:

“Exigimos al Gobierno del Estado restablezca nuestros servicios de seguridad pública: ministerio público y policía judicial.”

Ahí están estos dos dolores jóvenes en dos pueblos. Chalchihuapan y Tetela.

Y aquí estoy yo, caminando hacia una marcha que a medio día no acaba de salir desde la Fuente de los Frailes.

3.- No todos los días una masa quiere tumbar a un gobernador, aunque según la historia, por estas tierras eso de cuando en cuando se acostumbra. Es temprano, apenas las diez, y fuera de ritmo caigo el error de llegar en tiempoa la hora de la convocatoria, pero a mi manera escojo mi propio arranque en el intermedio clásico del Paseo Bravo. Una camioneta recoge a la carrera las rejas que dan el paso a ciclistas y ciudadanos en el domingo peatonal. Queda el vacío de la Juárez.

Camino a contracorriente y pienso en los extremos del día. El duelo de una madre enrebozada viuda de su niño de trece años; la soledad de un joven asesinado, dejado ahí, amarrado a un árbol en el silencio de una barranca en el río Zempoala; el encierro y la furia del poderoso, el temblor hasta la ignominia de sus subordinados, su mirada y el orgullo en el piso y la mano en la cartera de la quincena.

Y ahora la masa que no se entona, el encono que no convoca. ¿Cuándo enfurece una masa? Pienso en el centroeuropeo Elías Canetti, obstinado por entender ese laberinto entre el poder y la masa: el individuo no es ni se comporta igual aislado que dentro de una sociedad o al interior de una masa. Algo, alguien, hace que las masas acaten órdenes.



Foto Mundo Nuestro

Qué busca la masa que increpa a Moreno Valle: su destitución. ¿Pero es una masa? No serán suficientes los cuatro mil marchistas que calculo yo desde el monumento a la Independencia, y no vendrá en su auxilio presidente de la república alguno. No es una masa festiva, como la que esperaba que con su arrojo caería Mario Marín en el 2006. ¿Qué emoción expresa? Ciertamente, al mediodía, no tendrá miedo. Ni el menor asomo de granaderos. La contra masa en este instante es el propio gobernador. Imagino a sus atareados colaboradores dándole vueltas a las cifras y si son tecnócratas sacando de la manga fórmulas y geometrías. Al final alguien dirá base por altura sobre dos, no, lado por lado, Reforma por cinco, Juárez por ocho, 1,250 gobernador, un uno más, ni uno menos. No hay masa, no se preocupe, señor gobernador.

4.- La marcha empieza tarde, así que trepo desde el Paseo Bravo por la Juárez a encontrar a los manifestantes. En el monumento a Don Benito un grupo de universitarios de la BUAP algo asoleado ha colgado una manta con el escrito La Muerte Pisó esta Tierra ¡Y tú Disparaste! Es la primera consigna que leo en el día.

En una esquina otro grupo trae los agravios cholultecas sintetizado en la consigna Cholula no es un basurero arqueológico. Ani Ashwell resume: “Encontraron dos edificios en el lugar en el que construyen el puente. ¿Qué está haciendo el INAH? Y si quieres hablar con los arqueólogos de inmediato los rodean los guaruras.”

Ahí mismo Argelia Arriaga me comenta del trazo del gasoducto. Llevo entonces tres reclamos: el niño muerto en Chalchihuapan, el absurdo puente en Cholula y el litigio por el gasoducto. Será cuestión de anotar y escuchar las consignas.

A las 12 finalmente pasa por el monumento la marcha. Y lo que llega al monumento a Juárez identifica justo este movimiento: su disgregación. No la encabezan los de Chalchihuapan; no sé quién la encabeza, no veo siglas conocidas, no hay sindicatos con pancartas; morena trae un contingente compacto, con camisetas negras; universitarios y cholultecas descontentos se suman rápido, pero no encabezan. Si alguna mano mece esta cuna, creo que se decidió por quedarse en casa.

Finalmente, aquí hay individuos. Qué los trae aquí, cuál es el aguijón que los impulsa. Identifico a una mujer con una hermosa sombrilla china que carga un retrato de Delfino Flores Melga, el viejo luchador por la tierra para los pobres de la ciudad, muerte en junio pasado en una celda en la penitenciaría de San Miguel. Ahí hay un agravio concreto, una historia de vida que la mujer carga para explicar su presencia en la masa.

Foto Mundo Nuestro

Anoto cuatro gritos:

“Moreno Valle, te echaremos a la calle”

“Si Zapata viviera, el culo te partiera”

“Queremos frijoles, queremos maíz, queremos a Rafa fuera del país”

“Moreno, fascista, tenías que ser panista”

Cuando llega el contingente de Morena, de todos, el más serio en sus playeras negras y su formación, me digo que es el primer grupo organizado que identifico. Apunto mensajes y consignas en pancartas y carteles: “Desaparición de poderes”, “Tenemos un gobierno autoritario”, “Fuera los delincuentes políticos”, Herma@s mexican@s esto no es Gaza #Rafael Moreno CH.T.M., “Esta no es la ciudad que queremos”, “¿Qué se siente ser asesino, ladrón, autoritario y prepotente?”, “SITBUAP y la Vocho, sindicatos apatronados, les dieron una lana para que no participaran, vendidos $”, “No a la privatización del agua”, “Si no hay justicia para el pueblo, que no haya paz para el gobierno. E. Zapata”, “En Cuetzala decimos NO a la mina SÍ a la vida”.

La que dice “Esta NO es la ciudad que queremos, Ciudad sin Progreso”, hace un recuento: ley bala, presos políticos, detenciones arbitrarias, expropiación de la tierra y minería a cielo abierto, verificentros cerrados, proyectos de muerte, privatización del agua, inseguridad y violencia, despidos injustificados en el H. del Niño Poblano, desaparición de registros civiles, alumnos rechazados en universidades, mototaxis confiscados, partos sin atención médica, operativos policíacos para extorsionar.”

Cuando la marcha llega al Paseo Bravo encuentro al reportero Jorge Machuca. “Gravé el paso de la gente en la esquina de la 19 Sur --me dice--, contó diez minutos el marcador de la cámara.” Pasaron por los dos carriles de la Juárez, así que de ese tamaño ha sido la marcha.

Ahí en el Paseo hago un recuento: no veo partidos, salvo Morena; veo pasar a Ana Tere Aranda, que lleva colgado en el atuendo de marchista al PAN encabronado que perdieron sin mayor relincho contra Moreno Valle quienes en 1990 eran los “neopanistas”; sin embargo no veo a Paco Fraile y a otros derrotados; pasa Gabriel Hinojosa, con su espíritu ciudadano en pro del rescate de la política de manos de la burocracia partidaria; no veo a ningún priista activo, de los que dan comentarios a los reporteros, ni membretes que representen al antiguo régimen priista; no veo pasar contingente alguno de la llamada UNT, pero sí he visto marchistas con camisas con logo de Telmex.

Veo ir y venir a Misraim Hernández Fernández, un joven de escaso cabello oculto en una gorra negra, playera de goberbala y un altavoz dando la idea mínima de que alguna mecánica organizativa ocurre en esta marcha. Misraim participa en la agrupación Puebla Vigila, una organización civil que desde el 2010 busca una acción política no partidista, involucrada primero en la vigilancia electoral promovida por Alianza Cívica y ahora en la exigencia de transparencia en la administración de gobierno y contra la corrupción. Se dice fácil, pero entiendo que expresan efectivamente una manera distinta de involucrarse en la política. Como sea, Misraim sube y baja entre las líneas que encabezan la marcha, da indicaciones y nos informa que al final leerán un comunicado para la prensa.

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5.- Para el recuento, ya en el zócalo observo una manta de cuatro metros tendida a los pies de la fuente de San Miguel, justo donde la gente se toma fotos con el hombre verde, es un collage con el tema del Goberbala, su retrato oficial y el niño Tehuatlie ensangrentado.

Elia pasa a un lado de un hombre verde contento con tanto trajín. No le faltan interesados en la foto. La marcha tiene en el grupo de Chalchihuapan su sentido y su final, que será al pie de la fuente de San Miguel. A mí me distrae el rostro de Moreno Valle, también a los pies del hombre verde. Le han acomodado sobre su cabeza la palabra asesino y un muñeco con saco negro con cabeza de cubeta y un letrero concluyente: “por si las moscas”.

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Veo a Moreno Valle en un lugar en el que no está acostumbrado. Tal vez ahí en el suelo si escuchará las preguntas elementales que cualquiera quiere hacerle: quien es, de dónde viene, de dónde se siente, a quién esconde en su figura que paraliza a sus funcionarios, en su carácter altivo, cómo toma sus decisiones, a quién vio de niño tomando decisiones, alguna vez ha llegado solo a un pueblo y se ha comido un mole sin mayor prejuicio, etc. Luego escribo más serio en la libreta: cómo se construyó este gobernador, cómo se construyeron Bartlett y Melquiades, Piña Olaya y Mario Marín. ¿Por qué tenemos esta clase política?

Y hago un mal juego entre centros perdidos, provincias a la deriva y masas de cuando en cuando explosivas: Al ampuloso Jiménez Morales lo puso como jefe del Estado un pomposo Lopez Portillo; al displicente Piña Olaya, que recuperó la fórmula del virrey nombrado desde el centro, lo puso su seguramente buleado compañero de banca Miguel de la Madrid; el regañón Bartlett le exigió un Estado al agradecido Carlos Salinas, y del DF vino para recuperar con el centro comercial Angelópolis “la grandeza de Puebla” ; el atribulado Zedillo vio cómo Melquiades recuperaba para dormir y bailar con tanto compadre al Estado para los jerarcas poblanos; ya sin presidente de por medio Mario Marín le arrebató desde los sótanos para su peculio el Estado a los Melquiades, se metió en el pozo de su degradación moral y no lo tumbó la rebelión espontánea de la masa porque desde el DF el panista Calderón y los jueces del gobierno supremo nos recordaron que México nunca ha dejado de ser un país centralista; y los avilacamachistas sobrevivientes que nunca dejaron de mecer la cuna le dijeron a Moreno Valle cuando era niño este Estado algún día será tuyo. Y por él vino dándole la vuelta a la tortilla priista-panista.

6.- Misraim Hernandez, el joven de Puebla Vigila, apoyado contra el redondel de piedra de la fuente de San Miguel, y con Elia enrebozada a un lado, lee ayudado por su magnavoz un comunicado de largo nombre: “Por la restauración de la paz social, el estado de derecho y la autonomía de los poderes públicos en el Estado de puebla”. Y concluye con palabras al vacío: juicio político al gobernador, destitución de los funcionarios involucrados con le represión en Chalchihuapan, derogación/abrogación de reformas anticonstitucionales (privatización del agua, expropiaciones, ley bala, ley orgánica municipal), cancelación de órdenes de aprensión, liberación de activistas presos, castigo a los responsables del asesinato del niño Tehuatlie, restitución del registro civil a las juntas y respeto a las libertades cívicas (expresión, manifestación, asociación).

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6.- Intento otro recuento aquí en el zócalo. Ya la masa se ha disuelto en su propia anonimia. Alrededor de la fuente de San Miguel el zócalo ha recuperado su aire de verbena. El hombre verde se cuece en su traje, abraza ciudadanos, se toma la foto. Por un momento veo en él a la figura histórica grotesca del gobernador-ogro filantrópico que ha arrasado desde el poder público con esta sociedad que llamamos Puebla.

Foto Mundo Nuestro

Por allá va el gobernador con su carga de vituperios a las redacciones a esperar la batida de las ocho columnas. Yo doy vueltas y trato de responder a una pregunta: ¿qué ha hecho de distinto este gobernador en turno? No se ha distinguido de los otros en le mecánica de “porque lo digo yo”. No ha dejado de gastar carretadas en los medios, aunque se distingue en que siguió los pasos de Peña Nieto al trepar al carro televisivo. ¿Qué lo distingue entonces, más allá de su carácter altivo y sus propósitos tecnócratas? Vuelvo a sus antecesores, ya todos metidos en la era del desmantelamiento del partido del Presidente y su monolítico Estado: Manuel Bartlett, desde la burocracia política de la Federación aterrizó y despegó y vivió Puebla en helicóptero sin necesidad de red alguna; Melquiades Morales lo desplazó fácilmente desde los abrazos y el descontento de las fuerzas vivas del partidazo; Mario Marín se construyó desde 1985 desde los sótanos y los malos y buenos oficios de Gobernación estatal una red que le arrebató el partido de Estado a Melquiades. Para entender lo sucedido con Moreno Valle me ayuda la genealogía, y supongo que a él le gustará aquello de “la alcurnia”, y tal vez así comprenda este regreso por el lado panista a la vieja estructura representada por Melquiades Morales. De la nada llegó en 1999 para convertirse a sus 31 años en Secretario de finanzas. Alguna sabiduría política en el manejo de los recursos federales para los municipios encontró ahí, dado que en diez años se hizo de las estructuras priista y panista en el estado. Y ni quien le chistara hasta que ocurrió lo de Chalchihuapan.

Todos, así, en su momento, han sido los hombres fuertes, los virreyes, los ogros. Congreso y jueces al servicio de sus luces y ocurrencias. Pero algo distingue a Moreno Valle: no da paso sin el huarache de las modificaciones a la ley. Con los diputados en la mano lo hemos visto modificar lo relacionado con expropiaciones (destino AUDI), seguridad pública, privatizaciones de servicios públicos (abasto y distribución de agua), centralización administrativa (reformas a la ley orgánica municipal). Y muchos etcéteras. Incluidas las megalomanías en la ciudad de Puebla. Es un proyecto presidencial, le cuestionan, tira largo, le alaban. Y allá va con su teleférico, sus puentes, sus ruedas, sus segundos pisos, sus museos barrocos y sus contratos con magnates y trasnacionales y sus diseñadores y sus aires exquisitos.

Es un modernizador autoritario. Sonrío por un momento: es el que más se parece a Manuel Bartlett.

Sonríe, ciudadano, los ogros siempre han existido.

6.- Camino de regreso por Reforma. Recuerdo lo más lamentable del día: la marcha ha sido homofóbica, y la condensa un hombre en la última calle antes del zócalo. Cada quien vive su marcha. Yo la busco en los ánimos que se atropellan. Tengo mala suerte: cuando arribo al zócalo gana el grito que este señor repite una y otra vez, como si fuera la suya la consigna última y primera: “por culpa de un puto el pueblo está de luto”. El hombre esgrime la frase sin disimulo. Su voz se mueve sola, no rebota en otras voces, nadie la replica ni la reclama, y él la mantiene hasta llegar a la plaza.

Entiendo en sus odios que este movimiento está perdido. Son otros sus aguijones. Nada tienen que ver con él los duelos de Elia y de Tetela.

Día con día

Me confieso incierto y confuso ante el reto que el gobierno de Trump representa para México. Incierto sobre el daño que Trump puede hacerle a México. Confuso sobre el curso que México debe tomar para reducir el daño.



Los dilemas de esto último han sido planteados por Javier Tello en el programa “Es la hora de opinar”, que compartimos los lunes , y en una conferencia titulada: “¿De vecinos distantes a devotos enemigos?”

Según Tello, los dilemas de la negociación para México son: Confrontar o apaciguar, negociar en paquete o cosa por cosa, negociar con aliados o solos; negociar abierta o discretamente.



La negociación será peor para nosotros si México elige apaciguar, negociar cosa por cosa, negociar pensando solo en sus intereses y negociar discretamente, en el círculo cerrado de la negociación misma.

Nuestras posibilidades de reducir los daños crecerán si México define bien lo que no está dispuesto a ceder, si pone en la mesa el conjunto de la relación más que sus partes, si incluye en su estrategia los intereses de otros países y si se hace oír fuera de la mesa de negociación: en los medios, en el Congreso, en los gobiernos locales, en los frentes empresariales, políticos y diplomáticos de ambos países.

La gran desventaja de México es que parece un enemigo designado fácil de golpear. México tiene que demostrar que no es tan fácil golpearlo y que donde es fácil es injusto y, por eso, inaceptable.

Atropellando a México Trump puede presentar victorias rápidas que prueben la verdad de sus promesas ante sus votantes.

Puede empezar a levantar el Muro que falta desde el primer día de su gobierno. Desde el primer día puede ordenar deportaciones mayores que las de Obama. Desde el primer día también puede decidir que se sale del Nafta si México se niega a renegociarlo.

Si México acepta negociar sólo esos tres puntos, en el fondo no tendrá nada que negociar: su contraparte puede decidir unilateralmente sobre todas ellas.

México tiene que establecer desde el primer momento que la relación de los dos países es más compleja que lo establecido por Trump, y México un vecino más estratégico y menos fácil de golpear de lo que parece.

Vida y milgros

Revisando los eventos históricos por los que ha cruzado el país desde la segunda mitad del siglo XX hasta la fecha, no encuentro un momento tan complicado como el que estamos viviendo hoy. Nada me gustaría más que comprobar que la inquietante sensación que flota en el ambiente no tiene más fundamento que mi pesimismo.



En las siete décadas el país ha cruzado por múltiples eventos económicos, políticos y sociales que lo han sacudido y transformado. Hasta los movimientos que fueron reprimidos o se consideraron fracasados, abonaron a la construcción de un país que rompió poco a poco el monopolio del poder de un solo partido, así como el cerco de la información oficial.



Ahí están el movimiento ferrocarrilero de 1958 y el de los doctores de 1964, ambos en busca de mejores condiciones salariales y de democracia sindical, dos momentos históricos de esperanza en medio de la obscuridad. También el contrastes y desconcierto generados por el del movimiento estudiantil del 68 seguido del encumbramiento de Luis Echeverría, símbolo del apogeo del presidencialismo absolutista de dos caras, que a trasmano reprimió en junio de 1971 una marcha que no amenazaba a nadie; está la memoria del golpe para derrocar al grupo de periodistas de Excelsior que pretendieron sostener una línea editorial independiente de los boletines del gobierno; cruzamos por la confusión generada por un gobierno que libró con una mano la oculta guerra sucia y combatió cualquier oposición desde donde viniera, pero verbalmente y con la otra mano manejaba un discurso de izquierda mientras imprimía dinero como si fueron billetes para jugar turista, provocando una inflación desenfrenada que a quien más dañaba era a las personas sujetas a un ingreso fijo. Tiempos de incertidumbre, doble moral, triple discurso. Luego vendrían los tiempos del irresponsable derroche petrolero de López Portillo que culminaría con una de las quiebras más crudas que ha sufrido el país, quiebra que no desembocó en la regulación inteligente y justa de la banca, sino en una expropiación mal planeada propia de un berrinchudo, que antes de irse, la entregó a una burocracia que acabaría con todos los bancos del país. No fueron tiempo fáciles pero aun así no corría por el aire el desconcierto de hoy. López Portillo heredó el tiradero a un Miguel de la Madrid estupefacto ante el tamaño de la quiebra y la debilidad e ineptitud gubernamental para enfrentarla. El gobierno andaba por su lado y la sociedad por el suyo como dios le daba a entender.

El terremoto de 1985 sí que fue lo que yo llamaría una buena primavera mexicana. No se basó en la violencia sino en la solidaridad. Los muertos no los causó el gobierno pero los escondieron como si fueran de ellos; las soluciones al desastre surgieron de la organización social por la libre. Ya no habría retorno de las libertades adquiridas en ese doloroso episodio. Ese momento es en mi memoria el del surgimiento visible de una sociedad civil que ya se movía desde antes por su cuenta pero de manera silenciosa. Fue nuestra adolescencia ante el gobierno, la de una joven generación que se vio a sí misma como capaz de generar cambios económicos, políticos y sociales hablándole al gobierno de tú a tú. También en esos años difíciles llegó el fin de la Pax Narca y asomaría sin pudor la violenta cara de la hasta entonces controlada guerra de los cárteles, en abierto desafío con la parte del estado mexicano que no tenía complicidad con ellos. La época en que Caro Quintero mató al agente de la DEA, el Kiki Camarena y huyó con credenciales falsas de la Dirección Federal de Seguridad.

Otro suceso crucial de esos años fueron las controvertidas elecciones de 1988, en que se hizo evidente el derrumbe de un sistema electoral obsoleto y monopólico, en el que el árbitro de las elecciones eran los secretarios de gobernación del único partido que mandaba desde que finalizó la revolución iniciada en 1910. Lo de siempre dejó de funcionar y el gobierno fue incapaz de operar con un mínimo de credibilidad los procesos electorales. No pudo contener el anhelo de elecciones limpias e imparciales que cruzaba por todo el país. Había esperanza porque había objetivos claros que alcanzar aunque parecieran imposibles. Se sucedieron entonces múltiples eventos: la polémica elección del 88 y el despertar cívico que dio luz a la reforma política de la que surgió en 1990 un Instituto Federal Electoral que sería presidido por primera vez por un ciudadano en 1997. Antes vivimos la firma del TLC, el surgimiento del movimiento zapatista que a la distancia de los años se mira como un fuego artificial difícil de entender; la guerra interna del PRI y el enrarecimiento social que derivó en los asesinatos políticos de Colosio y Ruiz Massieu en 1994, el año que cerró con otra de las quiebras más grandes de la economía nacional, la enorme quiebra de la nueva banca privatizada y la creación del FOBAPROA mediante el cual se nos endosó la cuenta de la quiebra a todos los mexicanos.

En 1995 el PRI perdió por primera vez la mayoría en el Congreso de la Unión, luego perdería el gobierno de la ciudad de México en las primeras elecciones para elegir jefe de gobierno y en el año 2000 perdería la presidencia de la república. Transitamos en calma de la dictadura de partido a la alternancia del 2000. Y luego más sorpresas: de la alternancia imperfecta a la división del poder presidencial en 32 gobernadores altaneros y con demasiado dinero entre sus manos sin obligación alguna de rendir cuentas de los enormes recursos petroleros que les encaminaron desde un congreso sin mayorías y las presidencias panistas. No dimensionamos la oportunidad perdida y dilapidada en los estados de mejorar sustancialmente los indicadores de pobreza, crecimiento económico, sustentabilidad y democratización. De las esperanzas en un sistema partidista plural incipiente que se mantenía a sí mismo, pasamos a la dictadura de los partidos que se mantienen del erario público y que carecen de credibilidad y aprecio. De un órgano electoral admirable en 2000, la montaña rusa nos condujo a la demolición y desprestigio de un sistema electoral mal modificado a raíz del cuestionamiento de las elecciones del 2006 y 2012.

En el recuento final de estos años, hay un antes y un después para un México envuelto en la guerra abierta contra el narcotráfico, guerra que ha ensangrentado el país y ha roto el tejido social. Hay un antes y un después marcado por la desesperanza. En cinco días llega al poder en Estados Unidos un megalómano que ha centrado gran parte de su discurso en atacar y culpar a México de muchos de sus males. Mal parados nos encuentra la llegada de Trump ante un cambio en los acuerdos comerciales y una política migratoria que amenaza con cerrar la llave de las remesas que han servido de amortiguador en muchas de las crisis económicas de todos estos años.

Como sociedad pudimos procesar muchos cambios difíciles sin sacrificar a cambio una paz relativa dentro del país. La primera semana del 2017 estuvo marcada por la violencia, saqueos y cierres de carreteras. Poco a poco nos vamos acostumbrando a lo que jamás debiera parecernos normal.

Hemos sobrevivido a muchas crisis pero ésta de hoy se siente distinta y densa. Hoy no conozco a nadie que no conozca a alguien que haya sido víctima de algún delito mediano, grave o muy grave. No conozco a nadie que no sienta raro el aire de estos tiempos. No conozco a ningún adulto que no sienta que estamos ante tiempos difíciles para los que no tenemos ni mapa ni ruta. Veo a los recién nacidos en sus cunas, a los niños y adolescentes empezando sus vidas con la ilusión y esperanza propios de esa edad. Por ellos es que no tenemos derecho a la desesperanza ni a rendirnos ante lo insólito.

Día con día

Los mexicanos, sociedad y gobierno, llevamos décadas ejerciendo, colectivamente, la pedagogía del motín.



La sociedad mexicana ha inventado formas cada vez más exigentes de protesta y ha ido descubriendo en el camino que la autoridad no tiene cómo evitarlas ni cómo contenerlas.

Hay instalada en el país una ingeniería de la protesta construida paso a paso sobre la base de la impunidad de la protesta misma.



En el principio fueron las manifestaciones para expresar un malestar o establecer una demanda. De su seno fueron saliendo las marchas diseñadas para afectar la normalidad de la vida de transeúntes y residentes, pensando que el tamaño de la molestia pública doblaría la mano de las autoridades en favor de lo exigido por los protestadores.

Vinieron luego los plantones, ya decididamente orientados a entorpecer la vida de los demás, a echar el malestar propio sobre el resto de los ciudadanos para que estos a su vez lo echen sobre la autoridad.

Llegaron después los bloqueos, en especial de carreteras, que añadieron una dimensión estratégica al menú de la protesta, interrumpiendo por horas o por días carreteras fundamentales del país, y el año pasado, durante una semana, todas las de Oaxaca.

Al bloqueo se añadió luego la vandalización del espacio público, que llegó a un extremo no superado con la quema del congreso del estado de Guerrero.

Llegaron finalmente los saqueos de estos días, que han vaciado más de medio millar de tiendas departamentales en distintos estados del país y provocado la detención de al menos 1 500 saqueadores.

Lo notable en todas estas modalidades de protesta es han pasado de lo legal a lo ilegal, requieren cada vez menos participantes y provocan disturbios cada vez más graves.

Si a los saqueos de hoy se añaden alguna vez los saqueos a mano armada para repeler a la policía, estaremos en el principio de la revuelta armada.

La espectacularidad de las protestas es irresistible para la prensa que las multiplica al reportarlas. Es la pedagogía involuntaria de los medios.

Lo común a las protestas ilegales es que la autoridad no tiene respuesta para ellas: no puede evitarlas ni contenerlas.

Autoridad y sociedad hemos concedido tácitamente a nuestros ciudadanos el derecho al motín, y éstos ejercen ese derecho cada vez con mayor eficacia y visibilidad.

Día con día

Hay pruebas de que los motines de enero fueron sembrados por cuentas falsas creadas en las redes sociales con el propósito explícito de convocar a la protesta, los bloqueos y, en especial, los saqueos.



Todo eso existió. Las policías cibernéticas podrán trazar su origen y hasta dar con los responsables. Pero sería un error mayúsculo confundir el chispazo con el incendio.

Las chispas caen en la pradera seca de la irritación, mucho más extendidas que las cuentas propiciatorias de las redes sociales.



Las incitaciones le hablan al corazón al mazo de emociones negativas que ha tomado ya el corazón de la república.

Es una veta de irritación que no puede sino crecer con decisiones tan mal instrumentadas sobre problemas tan poco explicados como el de la necesidad crónica de los ingresos fiscales, 284 mil millones, que el estado espera recoger de los impuestos especiales a la gasolina.

El gobierno federal no tiene credibilidad para reclamar esos recursos como indispensables para equilibrar las finanzas públicas. Es ese mismo gobierno el que rompió el equilibrio en estos años incurriendo en déficits fiscales que no ha podido saldar.

Incurrirá, por cierto, en un déficit adicional de casi 500 mil millones durante 2017, según la propia ley de ingresos aprobada en octubre.

Lamentablemente, el gobierno federal no tiene credenciales para prometer un ejercicio prudente o productivo del gasto público. No, mientras corra frente a nosotros el espectáculo de tantas tesorerías estatales quebradas y sobreendeudadas, sin que el gobierno federal, que les aporta la casi totalidad de los recursos, haya podido ponerles freno.

El espectáculo de gobernadores presos y prófugos no es suficiente para convencer a nadie de que empezó una corrección.

Y el de legisladores asignándose bonos y extrabonos de fin de año, logra todo menos darle legitimidad al gobierno y al Congreso para hablar de su buena administración del gasto.

Las redes sociales sólo han echado cerillos a un incendio que los estaba esperando. Las llamas de los motines recientes parecen haber menguado, pero las condiciones para nuevos incendios están dadas. Los mexicanos las hemos construido cuidadosa y ciegamente en los últimos años. Hablaré mañana de esta pedagogía colectiva.

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Día con día

A la hora de la hora, en los momentos cruciales de la vida pública, los vacíos de información del gobierno se hermanan con la falta de información oportuna en los medios.



El aumento de las gasolinas estaba previsto para los primeros días de enero desde que fue aprobado por el Congreso en octubre del año anterior, con la ley de ingresos.

Se sabía desde entonces que se esperaba un ingreso por impuestos especiales a gasolinas de 284 mil millones de pesos. Se sabía también que el gobierno había decidido adelantar un año, a 2017, el tiempo de la liberación del precio de esos productos, previsto en la reforma energética para el 2018.



Los medios no vimos en esto un asunto noticioso, el anticipo de un posible gasolinazo incendiario, agravado por el hecho de que el gobierno había suspendido durante 2016 los incrementos mensuales previstos también en la reforma.

Quizá si el gobierno hubiera mantenido el plan original de incrementos mensuales durante 2016 y 2017, el aterrizaje de los precios en 2018 habría sido menos traumático.

Pero los medios no cargamos nuestras baterías con esa información y esas posibilidades. No cuestionamos a la autoridad ni a los legisladores que aprobaron la decisión. Sobre todo, no advertimos a los ciudadanos del ciclón que podía cernirse sobre ellos.

A la hora de la hora fuimos tan sorprendidos por los hechos como los ciudadanos mismos, salvo que nuestra obligación era haber informado de lo que iba a suceder: para que nadie se llamara a engaño y para que el gobierno y el Congreso no pudieran tomar una decisión tan delicada sin un previo debate y una debida explicación.

A la hora de la hora, el vacío de información en los medios fue llenado por la furia en las redes sociales. No porque las redes sean más poderosas o influyentes que los medios, sino porque los medios no hicimos la tarea de informar, no nos separamos del silencio del gobierno ni nos ganamos la credibilidad de la ciudadanía advirtiéndole lo que iba a pasar, dándole la información que necesitaba.

Nos hemos ganado entonces su incredulidad. El gasolinazo era tan previsible como un ciclón, los medios lo volvimos tan invisible como una conspiración de especialistas.

(Ilustración de portadilla tomada de la revista Nexos)

Día con día



Desde 1994 el país no tenía un principio de año tan malo como el de 2017. No había que ser profeta para pensar que el aumento traumático de los precios de la gasolina podía producir un motín.

El 28 de diciembre pasado, luego de leer una nota sobre el galimatías administrativo y tarifario en que venía montado el aumento, puse en mi cuenta de tuiter:



‏@aguilarcamin 28 dic. 2016 Sería bueno que las autoridades responsables del precio de las gasolinas explicaran lo que va a suceder. Porque si no, puede suceder un motín

Puse también este otro:

‏@aguilarcamin 28 dic. 2016 El alza a los precios de las gasolinas sin una explicación cabal de la medida puede ser incendiaria.

Y uno más:

@aguilarcamin 28 dic. 2016 El esquema de 90 regiones distintas de precios para las gasolinas necesita por lo menos 90 explicaciones.

Para mí la causa eficiente de los motines de enero es el silencio de la autoridad ante el problema, la falta de explicaciones oportunas, el juego de escapes y escondidillas frente a la opinión pública que ha marcado al gobierno del presidente Peña Nieto.

Nadie ha pagado tanto por estos silencios como el propio gobierno, persistente creador de vacíos de información —mezcla de miedo y desdén ante la opinión pública— en cuestiones centrales para México, y en momentos decisivos para su propia capacidad de gobernar.

No hay novedad en este silencio. Recomiendo al respecto la lectura de la edición de diciembre de 2015 de la revista Nexos: “El silencio de Los Pinos”. (http://bit.ly/2g8349V)

Un gobierno incapaz de comunicarse con su sociedad está destinado a chocar con ella. Gobernar en una democracia es casi sinónimo de comunicar: informar, persuadir, educar.

Implica que los gobernantes se paren una y otra vez ante los ciudadanos para decirles lo que saben, lo que están haciendo y lo que van a hacer con los problemas que importan y afectan a los ciudadanos.

Tienen que correr el riesgo de mostrarse y hablar, estar expuestos a la opinión pública y a los reclamos de la ciudadanía. El gobierno que renuncia a la palabra en una democracia, está renunciando a gobernar.

Dos mujeres jóvenes condensan mi mañana en la marcha.



“¡Moreno Valle, nos tienes hasta la madre…!”, exclama sobre las cabezas a mitad de la explanada de la fuente de San Miguel. Y su grito rompe con el común propósito de la masa de centrarse en Peña Nieto. Pero la masa guarda muchos agravios y también alcanza contra otro de los políticos mexicanos que tienen por deporte “aspirar a la más alta investidura” financiados por el erario del que por seis años son depositarios. Ella está suspendida en el poste y desde ahí domina gorras y pelambres. Su rabia la lleva a encabezar la consigna contra Moreno Valle que el público le corea como marineros jubilosos a su capitán. La imagino –para seguir con ánimos marinos-- convertida en el mascarón de proa de la nave del descontento mexicano que en este mediodía pareciera echarse a la mar desde la fuente de San Miguel.

“El pueblo se cansa de tanta pinche transa”, grita después, y tras ella va la masa…



Ella no baja los brazos que sostienen el cartel con una respuesta a la más indignante de las preguntas que un presidente le haya hecho a sus gobernados, y tal vez por ello busca esa figura para responder a mi interrogante: ¿Qué pasará después de esto?

“Todos bajaremos los brazos, como pasa siempre –me dice--. El lunes volveremos al trabajo, todos nos olvidaremos de esto, las cosas no pasarán de aquí… Y no es que sea pesimista, pero esa es la realidad mexicana.”

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Aquí estoy en medio de la masa que ha encontrado en el ¡Fuera Peña Nieto! la unanimidad indispensable para alcanzar el éxtasis de toda manifestación política. La consigna se corea en oleadas que van y vienen para sostener el ánimo alto contra el riguroso sol de enero. Llevo cuarenta años de mi vida en jaleos periodísticos y acuerdo conmigo que es la segunda vez que participó en una marcha poblana cuya consigna principal es la del derrocamiento del presidente de la república –el 2014 con Ayotzinapa Peña Nieto ya había generado otra manifestación multitudinaria--. Ese mérito no está en la cuenta ni siquiera de Salinas de Gortari. A lo más que llegamos fue a exigir la cabeza de Marín en el 2006, pero el descontento murió contenido por el respaldo del panista Calderón al grotesco gobernador poblano, así que no logramos el éxito de otros derrocamientos (Nava Castillo en 1964, Moreno Valle en 1971, Gonzalo Bautista en 1973). Pero ahora el repudio a Peña Nieto se ha sostenido indomable desde el arranque de la marcha y a todo lo largo del callejón colonial de la avenida Reforma y lo veo contenido en el rostro de estas dos mujeres: este país del siglo XXI no puede contenerse en el vetusto formato del presidencialismo autoritario y corrupto en el que todavía se soporta el aparato político mexicano.

“¡Fuera Peña Nieto, fuera Peña Nieto, fuera Peña Nieto!”

Si algo ha conseguido este engendro de nuestro bestiario es confirmar con toda la precisión de esta exigencia masiva que el sistema político en México está fundido.

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Encuentro a mi paso por entre la masa muchos más rostros femeninos decididos. Retrato algunos:

La mujer de la última de estas fotografías es Hilda Vázquez, y su bata blanca la identifica como médico en los servicios de salud pública. Apenas ha bajado de la improvisada tribuna. Su voz no tuvo un atisbo de nervios y expresó con decisión su hartazgo. ¿Qué pasará después de todo esto?

“Si no nos organizamos se perderá todo –me dice--. Por eso propuse que las mujeres poblanas nos plantemos frente al Congreso, que les hagamos un cerco a los diputados ahora que van a pretender reformar la ley para privatizar el sistema de salud pública. Y más, que nos organicemos en comités de colonias para estar informados, pero por fuera de los partidos políticos.”

No será sencillo, pienso. Los partidos tienen una bajísima estima en el ánimo público. Y de la mano van los diputados y senadores. ¿Por dónde, entonces, encaminar el descontento?

Una respuesta la tiene la Doctora Montserrat Galí, a quien encuentro muy cerca de la tribuna atenta a los improvisados discursos. Ella es una de las más importantes historiadoras del arte colonial en México, investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP, y es una decidida lopezobradorista.

“Este movimiento espontáneo tiene que encontrar una salida política, porque si no todo quedará diluído.”

Busco otras respuestas a la misma pregunta: ¿qué le sigue a este rechazo de la corrupción de los políticos?

Encuentro a esta familia. Como muchas más personas han venido en bloque de padres e hijos. ¿Y qué esperan ellos que siga a todo este descontento?

La mujer con la sombrilla es pragmática: “Yo espero que bajen el precio de la gasolina, si no, para qué todo esto?”

El hombre del sombrero desmenuza sus cuitas: “Ya no se puede con tanta corrupción. Años y años igual, y el pueblo al final aceptando la torta y el refresco con lo que lo compran los políticos. Esto tiene que cambiar…”

La muchacha a la derecha es optimista: “Al menos salimos a la calle, aunque seamos pocos, pero no tuvimos miedo. La gente tiene que unirse a la lucha.”

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La marcha llegó deslumbrada por su propia espontaneidad. No hay un mando ni un grupo preciso. Los que encabezan el contingente son los que se pusieron más buzos. Los que traen sonido traen techo para improvisar tribuna y discursos. De repente la masa se sabe libre. No hay partido. No hay líder. No hay programa. Sólo rostros anónimos, gente sin más que toma el micrófono, público que deja hablar, que no pregunta por nombres, oficios, apellidos. Ahí está uno, atrapa sus sonidos…

El hombre en capacete describe lo ocurrido en los barrios por la tarde y la noche del viernes. Las barricadas frenaron cualquier atisbo de saqueadores. Y repite lo que he escuchado en las consignas. No tenemos miedo. Pero tiene ánimo propagandista: “Tenemos que organizarnos –dice y apunta el camino--: empecemos por los que conocemos, nuestras familias, nuestros vecinos, construyamos organizaciones de barrio, de ahí pasemos a los comités de colonias, y de ahí a la creación de una gran coordinadora que nos incluya a todos y con un mismo interés común…”

Bueno, de algo sirve la efemérides: 1917, todo el poder a los Soviets…. 2017, todo el poder a los barrios…

Sol de enero. Ya estoy en el desvarío.

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Reviso mi libreta y reviso mis anotaciones:

La gota que derrama el vaso. Alguien utiliza esa frase trillada. Dice tanto... Los mexicanos que no hemos buscado la salida fácil, la delincuencia. Los que construyen día a día en el trabajo el resguardo natural. Los que no viven de la burbuja gubernamental... Los veteranos que sobreviven: Federico chillian, López Malo, Rumbias, Beristain, Dr. Domínguez, Miguel Guerra, Chávez Palma... Los nuevos líderes: las mujeres... Las clases medias: los profesionistas. Medicos, ingenieros, enfermeras... ¿Y ustedes qué hubieran hecho? Cuántas respuestas tiene la gente...

Vuelvo a la tribuna, al inicio del mitin. Porque la tribuna la toma finalmente el SUNTUAP, quien lo dijera. Un organismo laboral aplastado en los noventa por los vencedores de la disputa por la universidad tras la guerra civil entre los grupos de la izquierda que en los ochenta manejaron la institución de educación pública. Ahí están sus sobrevivientes, a pesar de que hace más de veinte años que el gobierno les quitó la toma de nota, como se dice en el argot legal de la arbitraria ley laboral. Con una vieja pick up, un generador rancio pero útil y dos buenas bocinas se hace del portal frente al Ayuntamiento. Por no dejar, una barrera escuálida de policías cumple para decir después sin novedad, mi jefe, la gente no pasó de gritar policía, escucha, tu hijo está en la lucha. Pero nada más.

El SUNTUAP no perdido sus banderitas. Ni el veterano doctor Guillermo López Mayo –más de cuarenta años en la Facultad de Físico Matemáticas—ha perdido la soltura. Organizará un mitin al que poco a poco abrevarán todos los pequeños mítines en los que la masa se entretenía. María Eugenia Ochoa García, miembro del grupo RIOS, le ayuda con una libreta en la que apunta los nombres de quienes gusten hacer uso del micrófono, como se dice. Y arranca formalmente el mitin. Será una hora de discursos de tres minutos más o menos según los abusivos y los que se ganan al público con recursos de buena oratoria. Yo voy y vengo entre el público que aguanta entretenido y que somete con gritos certeros contra los discordantes (¡propuestas, propuestas!), y que al final les aplaude a todos.

En mi libreta apunto algunos: al doctor Marcelino Justo lo interrumpen con los dichos gritos de propuestas, pero él no se inmuta y les dice al final una: que vayan todos al congreso a exigir el cambio de la ley de Ingresos, ah bueno; a Federico Chillian no le aguantan mucho que se lance con una clase de historia (¡Propuestas, la historia ya nos la sabemos!) pero se gana al respetable con la memoria de Aquiles Serdán que siempre está ahí para salvar la oratoria más retórica; Silvia Rodríguez, menudita, buena oradora le explica al respetable que el problema no es el gasolinazo sino la reforma energética que aprobaron priistas y panistas, y Peña Nieto, pues que no mame el cabrón… y por supuesto será la más aplaudida; un ingeniero corta por lo sano y llama a que todos reconvirtamos nuestros autos a la combustión de hidrógeno, claro, también levanta aplausos; un hombre rellenito que se presenta como el comediante Jorge Luis bueno para los chistes pero que hoy no contará ninguno pone a cantar a la audiencia con un gran manejo de las técnicas para dominar a los presentes, y en un instante todos cantamos escucha hermano la canción de la alegría, ven danza sueña cantando vive soñando el nuevo sol en que los hombres volverán a ser hermanos, y no, no te bajes, que la gente está cantando a toda madre, pero no, dijeron dos minutos y yo cumplo, y el comediante se baja para desaparecer rumbo al show de las soledades de cada uno; una señora, a la que López Mayo hizo esperar un buen rato pues no se había apuntado , tiene un discurso muy estudiado, pero logra que yo retenga una buena frase (Si Puebla fue cuna de la revolución no puede ser la cuna de la decepción), y el público por supuesto le aplaude; María Eugenia Ochoa también habla, y es sin duda la más estructurada, pasa de pedir la revocación del mandato de Peña Nieto a exigir la abrogación de la ley de ingresos que generó el gasolinazo, para confirmar lo que varios han expuesto, aquello de organizarse en comités de barrio y colonias.

Video Silvia Rodriguez

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Cuando todo termina el mitin se reconstruye en chiquito a un lado de la Fuente de San Miguel, bajo la sombra. Aparece un altovoz y nuevas voces se escuchan. Un cartel con un número de Whats da idea de que arman un sistema de comunicación que inicia con una cartulina que ha reunido más de un centenar de teléfonos apuntados durante la marcha.

Entiendo así que la ciudadanía que hoy ha marchado no está dispuesta a que las cosas se queden aquí.

Tal vez sí, 2017, el poder de los barrios...

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