Poder y Política

“Amarás a Dios sobre todas las cosas”, sobre la novela de Alejandro Hernández. México, Tusquets, 2013, 320 pp.

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El 24 de agosto de 2010, hace ya siete años, la Secretaría de Marina informó del hallazgo de 72 cadáveres abandonados en un rancho-bodega ubicado en el municipio de San Fernando, Tamaulipas. Se trataba de personas asesinadas por el grupo criminal Los Zetas. Eran 58 hombres y 14 mujeres, todos ellos migrantes que cruzaban México para llegar a Estados Unidos. Tenían las manos amarradas y el tiro de gracia. Según el informe oficial, ese día había llegado al puesto de control de los marinos instalado en la carretera un hombre de nacionalidad ecuatoriana herido con arma de fuego que denunció haber estado secuestrado en un rancho cercano. La Marina decidió acudir al lugar señalado. Después de un enfrentamiento armado con los secuestradores se encontraron los 72 cuerpos. Según la Embajada de Estados Unidos, todos eran migrantes provenientes de Guatemala, Honduras, Brasil, Ecuador y la India.



Siete años después, la investigación sigue abierta. Todavía quedan por identificar los restos de varias personas. Hay ocho detenidos, pero ninguno ha sido sentenciado y los familiares de las víctimas no han recibido reparación del daño. Según la directora de la Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD), en todo este tiempo, la actuación del gobierno ha estado marcada por la impunidad, el desprecio por los derechos de las víctimas y un tremendo hermetismo respecto de las indagatorias sobre el caso. “¿Qué es lo que están escondiendo?”, se preguntó en una conferencia de prensa ofrecida apenas el jueves pasado en la que participaron algunos familiares de las víctimas.

La historia no termina aquí. En abril de 2011, la Procuraduría de Justicia del Estado de Tamaulipas, respondiendo a diversas peticiones, incluyendo una del FBI estadounidense, encontró 47 fosas con 193 cuerpos en San Fernando. Probablemente sólo 54 han sido identificados y entregados a sus familiares. Una investigación periodística especial que puede ser consultado en www.masde72.org da cuenta de distintas versiones de los hechos, las incongruencias de las investigaciones oficiales, las dudas y pendientes sobre la matanza de 2010 y las fosas halladas en 2011. Todo ello nos habla de varios dramas: el tránsito de los migrantes centroamericanos, principalmente guatemaltecos, salvadoreños y hondureños por territorio mexicano para tratar de llegar a EU; la decisión del gobierno mexicano de cuidarle a su vecino del norte la frontera sur para evitarlo; la violación de los derechos humanos por las autoridades mexicanas y su complicidad con los grupos criminales.

Este conjunto de tragedias son el motivo y argumento de la novela de Alejandro Hernández, “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, Tusquets, México, 2013. Narrada en primera persona (excepto las últimas frases que dan cuenta de la conclusión de la historia) por un personaje ficticio, Walter Milla Fuentes que nació en San Pedro Sula, Honduras, la novela fue resultado de una investigación realizada durante cinco años. El autor recorrió las rutas migratorias en México, Centroamérica y Estados Unidos y dialogó con cientos de hombres y mujeres.

Según el autor, el estado mexicano ha dejado a los migrantes a merced de la delincuencia, y muchas veces son sus agentes los que abusan de ellos o se coluden con el crimen para cometer delitos en su contra. Y agrega que, si bien el libro es una ficción, “un altísimo porcentaje de los episodios narrados fueron presenciados por mi o me fueron relatados por los migrantes en muchos casos a unas horas de haber sucedido. Son reales los abusos, los homicidios, los secuestros masivos, la violencia extrema que se ejerce sobre las víctimas”.

El título de la obra, según Hernández, quiere dar cuenta de la fe que guardan los migrantes cuando se internan en territorio mexicano lo que al mismo tiempo representa una gran paradoja pues quien padece tantas injusticias se preguntará dónde está Dios en medio de tantas desgracias y agresiones. En un momento del relato, uno de los jefes de la banda de criminales advierte: “ustedes están secuestrados y nadie se va hasta que sus pinches familiares… paguen lo que deben… Todos van a pagar o se chingan. Aquí el que no paga se muere”. Y para ello la banda obliga a cada uno de los migrantes secuestrados a llamar por teléfono a algún familiar para darle instrucciones de los depósitos en efectivo que tienen que hacer para liberarlos. En otra parte de la narración, cuando una mujer implora compasión a Dios delante del jefe sicario, éste la golpea brutalmente y le dice: “Aquí no existe Dios hijos de la chingada… Aquí Dios soy yo, méndigos…Su Dios no existe…”.



La obra de Alejandro Hernández es un extraordinario relato literario que logra meter al lector en la piel del migrante. El que se atreva a recorrer estas páginas discutirá con sus familias si se va o no, caminará con ellos, subirá al tren, enfrentará innumerables peligros y agresiones, sentirá miedo, rabia, indignación y tristeza.

Como otros relatos en los que la frontera entre ficción y realidad es muy delgada, el libro puede ser leído como un testimonio, una crónica, una denuncia, o un retrato. La novela puede ayudarnos a entender por qué alguien decide abandonar a sus familias, dejar su hogar y arriesgarse a pasar por el territorio mexicano y luego la frontera con Estados Unidos. Una confesión íntima de una fantasía compartida por familiares, amigos, vecinos, cientos de miles de personas que anhelan llegar a la tierra donde “se gana en un día lo que se gana (allá, donde sea que provenga el migrante) en una semana”.

Puede ser leída también como una crónica de viaje: los lugares de paso, las rutas del tren, el hambre, el sueño, la vigilia, el peligro de caerse del tren por quedarse dormido, la mala suerte de caer en manos de policías o agentes del Instituto nacional de Migración (INM); la complicidad o participación directa de estas autoridades en la violación de las mujeres y el maltrato a los hombres para hacerles saber que están en tierra ajena, que han invadido “nuestro” territorio “ilegalmente”; las redadas y detenciones, y finalmente la deportación a sus lugares de origen, para que escarmienten y no repitan el viaje tantas veces anhelado, planeado, platicado.

Una denuncia de más de 300 páginas de una tragedia contemporánea, una de las peores que existen en nuestra América Latina y en particular en el área mesoamericana: el paso de Centroamérica a México y luego a Estados Unidos, y la red de complicidades, corrupción, y ausencia total de respeto a los derechos humanos.

Y quizás sobre todo la novela es un retrato, una gran postal de México hoy. Un lugar en el que Dios, en efecto no existe, y se ha convertido en un infierno. Un país donde no faltan almas buenas que atienden las casas de ayuda a los migrantes, que los acogen, que les dan de comer, que los curan y les dan un poco de aliento. Un consuelo que sin embargo se pierde en un denso paisaje dominado por torturadores y asesinos que deciden quién vive y quién muere.

Dioses siniestros: sicarios de bandas del crimen organizado, policías y soldados cómplices o tránsfugas, una colección de personajes brutales que se han adueñado del territorio: carreteras, caminos, predios, ranchos y pueblos.

¿Cómo llegamos hasta acá? ¿Cómo se pudo convertir nuestro país en un lugar así? La novela da algunas respuestas que tienen mucho de verdad pero que al mismo tiempo son insuficientes, de la misma manera que resulta difícil entender por qué alguien decide quitarle la vida de un jalón a 72 personas. En el caso de San Fernando hay varias hipótesis: se negaron a colaborar con la banda; no pagaron sus rescates; fue un mensaje al cartel rival. Todas ellas inexplicables, incompletas, irracionales.

Si no hay respuestas a estas preguntas, quizás tampoco podamos saber lo más importante: cómo detener el reinado de los criminales, cómo devolverle la paz a México y hacerlo un lugar mínimamente habitable para todas las personas que pisan o habitan nuestro suelo.

Twitter: #saulescoba

La agencia de noticias rusa Sputnik entrevistó al economista venezolano Rafael Quiroz Serrano y a partir de este encuentro publicó el pasado dos de agosto, el artículo: Claves para entender por qué EEUU no se mete con el petróleo venezolano. Es una explicación original y sugerente, para comprender la política estadounidense frente al gobierno de Maduro que acaba de dar un golpe de Estado.

Asegura Quiroz Serrano que en materia de hidrocarburos los vínculos comerciales entre Estados Unidos (EEUU) y Venezuela son estrechos. En la actualidad, ese país exporta 823,000 barriles de crudo hacia el vecino del Norte. El producto es adquirido por refinerías privadas y no por el gobierno estadounidense.

De esos, 550,000 son para las cuatro refinerías del gobierno venezolano en EEUU, que abastecen a las 6,000 gasolineras que tiene en ese país. Refinerías y gasolineras son propiedad de CITGO Petroleum Corporation, filial de PDVSA, la petrolera del Estado venezolano. Las refinerías de Venezuela en EEUU, dice Serrano, tienen una capacidad de refinación de un millón de barriles, los otros 450,000 se los compra a México y Canadá para poder alimentar sus cuatro refinerías.

Y añade que "EEUU podría establecer una ley para evitar exportaciones de Venezuela hacia su país, pero es posible que eso no ocurra porque generaría impactos negativos en su propio territorio. De tomarse esa medida le costaría mucho sustituir los 823,000 barriles en el mercado".

Los precios de la gasolina en la costa este de EEUU aumentarían de tres a cinco dólares el galón de aplicarse una sanción a los hidrocarburos venezolanos, sostiene Quiroz Serrano.

Lo que sí resulta viable es que EEUU tome medidas relacionadas con las exportaciones estadounidenses al país bolivariano. "En Venezuela, dice Quiroz Serrano, compramos 113,000 barriles diarios de crudo, 50,000 de gasolina y 45,000 de aditivos. Si EEUU logra trancar eso, productos que ellos puedenacomodar de forma fácil en el mercado, Venezuela sí se vería en aprietos, sobre todo en el consumo doméstico de combustible".

El gobierno de Estados Unidos no está dispuesto a hacer daño a sus consumidores elevando, por escasez, el precio de los hidrocarburos. Y el gobierno de Venezuela no puede dejar un mercado que le compra la mitad de su actual producción y le queda más o menos cerca con relación a los mercados de Asia.

Los dos gobiernos saben jugar una retórica más o menos agresiva y rijosa, pero ni uno y otro, más allá de los discursos, están dispuestos en poner el riesgo el intercambio de los dos países enmateria de hidrocarburos. A los dos les es funcional y conveniente.

Lo anterior, por lo menos en parte, sirve para explicar por qué las sanciones anunciadas por EEUU se centran en la congelación de los activos personales de Maduro y una docena de los suyos y algunas medidas adicionales. Los expertos califican estas medidas como muy menores. El punto, en todo caso, sería intervenir el patrimonio petrolero del gobierno venezolano en Estados Unidos y esto, parece, no va a suceder.



Las declaraciones del presidente Trump sobre la acción de un grupo de neonazis en Charlottesville, Virginia, en las que reconoce que en el mismo hay “personas muy buenas” es lo que convenció a “casi todos los líderes empresariales que tenían que terminar la asociación con él”, aseguran Ed Crooks y David Crow del Financial Times.

Los empresarios le habían perdonado muchas cosas, entre ellas la salida del Acuerdo de París sobre cambio climático, pero estas declaraciones van más allá de lo que cualquier empresario de Estados Unidos puede aceptar de cara a la propia sociedad estadounidense. Era el momento, plantean los analistas, que los empresarios debían “trazar una línea”, para deslindarse del presidente.

El presidente Ejecutivo de JP Morgan Chase, Jamie Dimon, que participaba en un de los dos consejos de asesores empresariales creados por Trump, ahora en crisis, envío una nota a los empleados de la firma donde dice: “Estoy totalmente en desacuerdo con la reacción del presidente Trump a los acontecimientos que tuvieron lugar en Charlottesville”. Eso piensan los otros empresarios que también renunciaron. Jorge G Castañeda sostiene que por encima de cualquier otra declaración hecha por Trump esta es la más grave: “(…) se metió con media humanidad: con todos los norteamericanos bien pensantes; con la corrección política, por odiosa que sea; con la comunidad judía norteamericana; con todas las organizaciones de derechos civiles, de afroamericanos, de defensa de los derechos humanos en general. Los palomeó todos. Al querer establecer una igualdad, simetría o equivalencia moral y política entre los grupos de ultra derecha, de nacionalismo blanco -que lo han apoyado con fervor- y por otro lado los sectores de izquierda o incluso de extrema izquierda, en ocasiones también violentos, extremistas y dogmáticos, cruzó un Rubicón que no es fácil de atravesar de regreso”.

Castañeda, profesor de la Universidad de Nueva York y conocedor profundo de la sociedad estadounidense, plantea que “Trump quizás no entendió que afortunadamente en EU hoy, al igual que en muchos otros países, no se puede ser “una buena persona” y al mismo tiempo participar en una manifestación donde figuran personas que portan banderas con esvásticas, o que lanzan consignas antisemitas tipo “sangre y tierra”, o que evocan o usan la vestimenta del Ku Klux Klan” y continúa, “(…) esta crisis es la más grave. Trump transgredió normas infranqueables en EU”.

Los analistas del Financial Times y Castañeda señalan que vendrán nuevos tiempos para Trump. Todavía más difíciles de los que ha tenido hasta ahora siempre provocados por él. Su ideología racista y a favor de la supremacía blanca estuvo siempre en la campaña y ahora la ratifica como presidente. Esta vez se pasó de la raya y ya no va a poder regresar a donde estaba. Existe una alta posibilidad de que se radicalice y profundice su aislamiento. El futuro de EEUU y el mundo no es promisorio con ese personaje.

Este lunes Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), dio a conocer una serie de documentos bancarios, que registran los presuntos pagos de la constructora brasileña Odebrecht a Emilio Lozoya Austin, en ese entonces Coordinador de Vinculación Internacional en la campaña del candidato Enrique Peña Nieto.

Lozoya, que fuera director de PEMEX en los primeros meses de la actual administración, niega “categóricamente las imputaciones y la información que hace referencia a supuestos actos de solicitud y/o de sobornos directa o indirectamente de mi parte a la empresa Odebtecht o a sus funcionarios”.

En 2012, ya en la contienda electoral, la constructora transfirió 3 millones 140 mil dólares a una empresa establecida en Islas Vírgenes, ligada a Lozoya Austin. MCCI obtuvo copia de estados de cuenta del Meinl Bank de Antigua, propiedad de Odebrecht, donde aparecen siete transferencias a favor de Latin American Asia Capital Holding, señalada como la empresa a través de la cual se pagaban los sobornos a Lozoya Austin.

El dinero fue enviado desde la cuenta 244006 del Meinl Bank, ubicado en Antigua, a nombre de la compañía fachada Innovation Research Engineering and Development Ltd. (IRED), que era utilizada por Odebrecht para ocultar el pago de sobornos a políticos latinoamericanos. Las transferencias equivalen a 40 millones de pesos, al tipo de cambio de aquel entonces.

El diario brasileño O’Globo y la organización mexicana El Quinto Elemento Lab revelaron, el 13 de agosto,el contenido de la delación premiada del ex director de Odebrecht en México, Luis Alberto Meneses Weyll, donde aseguraque en marzo de 2012 se reunió con Lozoya, y que en ese encuentro éste le solicitó cinco millones de dólares como pago por haberlo auxiliado en el posicionamiento de la compañía en Veracruz, en donde la constructora asentó su base de operaciones en México.

La empresa aceptó pagarle sólo cuatro millones de dólares. Según Meneses Weylle, Lozoya le dio el nombre del banco Latin American Asia Capital Holding, establecido en las Islas Vírgenes, para que le hicieran las transferencias a una cuenta que tenía en el banco suizo Gonet et Cie. Según el funcionario de la constructora ésta aceptó pagar el soborno porque Lozoya se perfilaba como un funcionario influyente en el próximo gobierno, de ganar Peña Nieto.

De acuerdo a MCCI, el dinero que se transfirió a la empresa ligada a Lozoya salió de la División de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, conocido como el departamento de sobornos, a través del cual se financiaban las campañas electorales en los países. Eduardo Cunha, presidente de Odebrecht Ambiental, en su acuerdo de delación premiada aseguró que el acercamiento en campañas se daba en todos los países donde la constructora tenía presencia. El gobierno del presidente Peña Nieto está obligado a investigar e informar a la ciudadanía ante tales evidencias.

Con este texto el abogado Abelardo Cuéllas Delgado participó el sábado 12 en el foro “Foro En Morena Nuestra Alianza es con l@s Ciudadan@s”.

Hablar de los derechos laborales en Puebla es tratar de explicar el mundo donde todos los días están involucrados millones de mujeres y hombres en nuestra entidad. Muchos nos imaginamos sólo los tribunales laborales, que hoy están con el personal mínimo para su funcionamiento, no obstante la multiplicación de los conflictos laborales por la crisis económica que estamos viviendo. Tribunales que en años recientes han servido como tribunales de consigna para retardar, entorpecer, alargar los juicios de miles de trabajadores, sin que sean sancionados los funcionarios corruptos que se han prestado a esas prácticas por siempre, pero que hoy lo hacen sin ninguna pena y con toda la prepotencia de servir a una consigna del gobernador en turno. Pero todo lo que nos rodea está relacionado con el mundo del trabajo, y como consecuencia, con leyes que se aplican o se dejan de aplicar para beneficio de unos cuantos y para la afectación de la mayoría.

En casa cuantas mujeres todos los días desarrollan un trabajo sin ser remunerado, el estado debe de garantizar a todas las mujeres una pensión que les reconozca su vida diaria para que su prole sea alimentada, vestida y que les da condiciones mínimas de salud y protección, que se refleja en el funcionamiento de la sociedad.



Cuántos miembros de nuestra familia cuentan con seguridad social y cuántos no, cuantos tienen un trabajo estable y cuantos están en la economía informal; cuántos otros están siendo contratados actualmente mediante empresas intermediarias para evadir distintas prestaciones a favor de los trabajadores.

Al salir de nuestras casas y subir al transporte público, la mayoría de los chóferes no cuentan con seguridad social pero si con cargas excesivas de trabajo. Al llegar a nuestras escuelas muchos maestros no tienen estabilidad laboral, son contratados por tiempo determinado, algunos sin seguridad social, pues solo dan clases por hora, otros son amenazados con evaluaciones, cuando toda su vida han sido evaluados permanentemente.

Si vamos caminando por diversas calles del centro histórico hay miles de conciudadanos que están subsistiendo en la economía informal y cuidando de que la autoridad no les quite su mercancía.

Hoy hay miles de jóvenes en secundaria y preparatoria que serán los obreros, empleados o trabajadores del mañana, que cuando consigan su primer empleo en muchos lugares les harán firmar su renuncia por anticipado, les descontarán cuotas sindicales sin conocer a su dirigencia sindical, que podrán formar parte del 90% de los contratos de protección que existen en nuestro país. Hablando de sindicatos, cuantos líderes sindicales llegan a representar a los trabajadores gracias al apoyo del patrón y no de sus bases, cuantos más sueñan con la formación de un sindicato pero se topan con autoridades que les bloquean ese legítimo derecho.

Cuántas compañeras y compañeros fueron despedidos por soñar representar dignamente a sus compañeros de trabajo. Y cuando vamos caminando en distintas partes de la ciudad o del campo y vemos a nuestros adultos mayores, muchos preocupados por sentirse una carga para su familia, pues sin pensión y sin seguridad social tiene que vivir permanentemente estresados para enfrentar su diario vivir, sus enfermedades, su subsistencia, sin una pensión digna. Y todos absolutamente todos, semana a semana, quincena a quincena vemos como nuestros ingresos ya no nos alcanza, sea por trabajo o por pensión, el dinero que recibimos los trabajadores no es reflejo del esfuerzo diario o de nuestra vida laboral.



Que hacer frente a la realidad laboral en México. Cambiar nuestra realidad se puede, es necesario contar con un partido que recoja, abandere y materialice los derechos de los trabajadores, legislando para devolver los derechos arrebatados años atrás, vigilando que las autoridades del trabajo sean garantes del espíritu de las normas de trabajo y de seguridad social, garantizando la libertad y la democracia sindical, impulsando la organización de los trabajadores en sindicatos y cooperativas. Garantizando que los trabajadores que están buscando justicia la encuentren en forma pronta y expedita, que las jubilaciones y pensiones se respeten y dignifiquen, garantizando una pensión para todas las mujeres al cumplir los 60 años de edad, pero no una pensión de mínima subsistencia, sino una pensión que reconozca el trabajo diario de las millones de mujeres que trabajan en los hogares mexicanos. Pero fundamentalmente es necesario que los trabajadores nos organicemos permanentemente desde nuestro hogar, calle, barrio, colonia, ciudad, municipio, estado, en grupos de autodefensa de nuestros derechos laborales.

Por lo tanto propongo que MORENA organice encuentros temáticos, donde nos escuchemos y aprendamos todos de todos, por ejemplo: seguridad social, vivienda, jubilados y pensionados, trabajadores con enfermedades crónico degenerativas, justicia laboral, democracia sindical, libertad sindical.

MORENA está en un momento histórico clave: o garantiza a los movimientos sociales que puedan llegar a tener sus portavoces y representantes en todos los niveles de gobierno, para que sus derechos sean defendidos, o genera, como siempre en el resto de los partidos una clase política que solo represente a intereses partidistas o personales, que busque cambiar de camiseta para mantenerse en el poder, sin importan principios, ni programa. Hoy estamos aquí reunidos una sola clase, la clase trabajadora, que necesita romper el control que durante años se ha impulsado desde la clase gobernante y los patrones. En el 2018 decidiremos quien nos siga gobernando, si los neoliberales rapaces o un proyecto alternativo de nación, donde todos los mundos sean posibles, nosotros tenemos la última palabra.

(Fotografía de portadilla tomad de El Popular.)

Carlos Figueroa sintetiza lo que he sentido toda esta mañana de sábado en el Foro que ha organizado MORENA para llevar a la práctica lo que afirma es el principio que lo distingue de cualquier otro partido político en México: que quiere construir su proyecto nacional desde la ciudadanía, pero que para eso tiene que resolver el conflicto entre el sectarismo y el oportunismo que lo ha puesto en jaque en esta coyuntura.

Dice Carlos que MORENA no será más de lo mismo. Que la alianza fundamental de este proyecto de nación que quiere ser MORENA es con la sociedad civil y no con la partidocracia.

Lo veo ahí, en el cierre de este foro “En Morena Nuestra Alianza es con l@s Ciudadan@s” que han organizado quienes tienen cinco años al menos construyendo este nuevo partido político. Su discurso no es estridente, no hay exclamaciones retóricas. Es el discurso de un académico que sabe de la política convertida en guerra civil en su patria primera, Guatemala. Lo escucho y confirmo que efectivamente estoy, al menos en su caso, ante un tipo distinto de actor político.

No será fácil para personas como él, me digo, cuando valoro el tamaño de los problemas que padece nuestro país. Y la capacidad que tiene para el fracaso la izquierda en México.



Pero más difícil será que este nuevo partido resuelva la contradicción que plantea este académico del Instituto de Ciencias y Humanidades de la BUAP convertido en el último año en militante del partido que construye desde hace unos años Andrés Manuel López Obrador, miembro de su comité ejecutivo al frente del tema de derechos humanos, y sin duda un activista que llega a la política electoral desde una probada trayectoria de investigador de las ciencias sociales.

Pero antes de la disyuntiva ingrata que enfrenta el nuevo partido, el historiador Figueroa es fiel al impulso originario de AMLO: “El principal agravio de la ciudadanía –dice—no es el de la inseguridad y la violencia, y eso sin dejar de lado las 207 mil ejecuciones y 28 mil desaparecidos en la última década, ni los 128 periodistas asesinados o desaparecidos. El principal agravio es la corrupción que padece México y que provoca la aversión a la clase política nacional de la que MORENA no quiere ser parte.”

Viene entonces el planteamiento sobre los dos peligros que se ciernes sobre la organización del Peje en el estado de Puebla:

El primero: “El sectarismo –dice Carlos--, porque debemos entender que Morena por sí solo no podrá con la mafia en el poder, y que solo lo logrará con una alianza pluriclasista, y que debemos recibir con los brazos abiertos a todos aquellos que vienen de otras organizaciones políticas en México.”

Interesante, escucho, el público en el foro le aplaude.



El segundo: “El oportunismo, pues MORENA no puede ser la camiseta de quienes durante toda su vida han ido en contra de los principios de Morena.”

Vaya lío. Dos aplausos, dos inercias. Y el enorme riesgo de que este partido que quiere ser del pueblo se quede en veremos.

Mundo Nuestro. Este texto fue leído por su autor en el evento Foro En Morena Nuestra Alianza es con l@s Ciudadan@s por ese partido político. Es el propósito en Mundo Nuestro entender el derrotero que los grupos civiles mantienen hacia el 2018, en este caso de "Reconstruyamos México" identificado abiertamente con la opción que representa MORENA en el estado de Puebla.

Nuestro país está viviendo la peor crisis en todos los órdenes de la vida pública nacional desde que tengamos memoria. La degradación de las instituciones y la podredumbre existente en los distintos órdenes de gobierno y autoridad han alcanzado niveles nunca antes vistos en la vida independiente de México, principalmente a causa de la corrupción, impunidad y complicidad de la clase política hegemónica encabezada por el PRI, el PAN y sus partidos satélites.

En Puebla tenemos la experiencia reciente de que la alternancia no es garantía de transición. Con Moreno Valle vivimos el peor gobierno desde el de Maximino Ávila Camacho, un gobierno sin ley que se dedicó a derrochar el erario público en obras suntuosas e innecesarias, que dejó a Puebla como el cuarto estado más pobre del país, con una descomunal deuda oculta que tendremos que pagar las poblanas y poblanos durante los próximos 50 años.



Un gobierno que se dedicó a reprimir, a violentar la legalidad y los derechos humanos, a controlar o perseguir toda forma de disenso, un gobierno autócrata con características muy similares al de Javier Duarte en Veracruz, que gracias a la impunidad imperante en nuestro país en lugar de estar hoy rindiendo cuentas ante la ley, con obsesión casi enfermiza y millones y millones de pesos poblanos de por medio todavía insiste en expandir su poder a nivel nacional.

En este contexto, resulta fundamental poder encausar hacia un cambio profundo y verdadero, toda la enorme irritación y hartazgo que estos gobiernos neoliberales, corruptos, insensibles y apátridas han provocado en la población. Los más recientes sondeos a nivel nacional nos muestran que más de un 70% de la gente desea un cambio del partido en el gobierno y que Morena encabeza las preferencias de la sociedad; aún no se ha ganado nada y no debemos desaprovechar esa enorme voluntad de cambio de la ciudadanía, debemos tener la capacidad de presentar una propuesta congruente, seria, viable, atractiva y contrastante con la que representan principalmente el PRI y el PAN.

La experiencia reciente en el Estado de México nos dice que este régimen caduco y podrido hará hasta lo imposible por impedir que sea reconocido el triunfo de la voluntad mayoritaria de la gente, por eso además de trabajar sin descanso en preparar al 100% las estructuras necesarias, sobre todo es fundamental tener la capacidad de convencer a la ciudadanía de que su amplia participación es indispensable para lograr que se respete el triunfo que exprese la mayoría de mexicanas y mexicanos que anhelamos un país justo, en desarrollo, sin violencia y con un gobierno honesto y con sentido nacional.

Para lograr el involucramiento de la sociedad como condición indispensable y estratégica del cambio, es necesario estar unidos y abrir mucho más espacios de dialogo y encuentro como este con los más diversos actores sociales, grupos, colectivos, asociaciones y organizaciones sociales. Debemos generar confianza de que estamos a la altura de esta responsabilidad histórica y dar certeza de que en verdad lo que se pretende es ser el canal que represente y atienda los intereses, necesidades, problemas y anhelos de la gente.

Escuchar a la sociedad poblana y a sus organizaciones que están en sus trincheras dando luchas justas, recoger y plasmar sus intereses y propuestas en el Proyecto Alternativo para Puebla, es la vía para fortalecerá aún más el vínculo entre la propuesta de cambio verdadero que representa Andrés Manuel López Obrador a nivel nacional y Morena a nivel estatal con la ciudadanía ya cansada de este régimen y gobiernos que padecemos.



Puebla siempre ha sido parte de la historia y tiene mucho que aportar al cambio nacional, con este evento Morena ratifica que es el único partido que tiene el interés y firme decisión de ser herramienta al servicio de la gente y de aliarse con la ciudadanía. En hora buena, porque primero integrar una propuesta que recoja y refleje los intereses de la gente y posteriormente no equivocarse en la selección de los abanderados, son el camino correcto para conseguir que las poblanas y poblanos nos volquemos aún más que en el 2006 y en el 2012 a impulsar el cambio verdadero que tanto anhelamos para nuestro estado y nuestro país.

Con este texto el antropólogo Julio Glockner participó el sábado 12 en el foro “Foro En Morena Nuestra Alianza es con l@s Ciudadan@s”.

Quienes hayan leído las Tesis sobre Feuerbach de Carlos Marx, recordarán que la onceava tesis decía que los filósofos no han hecho sino interpretar el mundo, que la verdadera tarea consiste en transformarlo. Yo creo que si Marx viviera en nuestros días, al ver el abismo al que nos está acercando la idea de progreso, diría que la verdadera tarea consiste en conservarlo.



Entre la infinitud de problemas que podría ir enumerando, producto de la corrupción, el racismo, la incompetencia, el desinterés, el autoritarismo y la estupidez, voy mencionar sólo tres, que afectan de distintas maneras no sólo a los pueblos indígenas sino a todos los mexicanos.

1.- El primero tiene que ver con la amenaza, contenida desde hace 4 años, de producir y comercializar maíz transgénico en México. Amenaza encabezada por la compañía Monsanto y respaldada vergonzosamente por dos secretarías de Estado: SEMARNAT y SAGARPA. Según las investigaciones arqueológicas realizadas en la cueva de Cozcatlán, en lo que hoy es la reserva de la biósfera en el estado de Puebla, el maíz se comenzó a cultivar hace aproximadamente siete mil años. El cultivo y la diversificación de esta planta ha sido quizá la aportación más importante de México a la humanidad. Por esta y muchas otras razones, no debemos permitir, de ninguna manera, que un grupo de piratas ambiciosos patenten el genoma de nuestros maíces para hacer el negocio de su vida, presentándose como filántropos preocupados por el hambre en el mundo.

Propongo que organicemos foros en todos los municipios de estado, para informar de los riesgos que este monstruo vegetal implica tanto al medio ambiente con el uso del glifosato, como a la salud humana, a la gastronomía, a la economía y la cultura campesina y a la cultura mexicana en general. Se debe fortalecer la economía campesina, abandonada a su surte desde hace tres décadas y debemos lograr una declaratoria del estado de Puebla como centro de origen del maíz y organizarnos para garantizar que estará libre de transgénicos.

2.- El otro tema viene de la mano con este. Las compañías mineras habían obtenido, hasta el 2015, más de 400 concesiones territoriales que comprenden casi 300 mil hectáreas del estado. Tan sólo en 10 años, del 2000 al 2010, la explotación de oro en México casi duplicó la cantidad de oro extraída en el país los durante 300 años que duró el periodo colonial. De ese tamaño ha sido la política servil del Estado mexicano, obsequiando a las transnacionales mineras los recursos naturales, agotando los mantos freáticos, dejando a los pueblos sin agua, envenenando el subsuelo, destruyendo bosques y montañas con la tecnología extractiva a tajo abierto. Erosionados y contaminados los territorios ya no favorecen la vida silvestre ni la agricultura, quedando para siempre enormes agujeros con residuos tóxicos, que evidentemente impactan en la salud humana al dispersarse los metales pesados en el aire y el agua. Sólo en Iztacamaxtitlán, la compañía canadiense Almaden Minerals pretende disponer de 57 hectáreas para extraer oro y plata, declarando ante la Secretaría de Economía que otorga los permisos, que se trata de un territorio deshabitado. Esta gente debía darse una vuelta por el museo de sitio del pueblo para enterarse de su pasado mesoamericano, y saber siquiera que hasta Hernán Cortés fue hospedado por el cacique local.

Propongo que respaldemos el amplio movimiento social que se lleva a cabo en la sierra norte promoviendo que los cabildos declaren a sus municipios libres de la explotación minera.



3.- El tercer tema es Cholula, digo simplemente que se trata de la ciudad más antigua de América habitada ininterrumpidamente desde hace unos 3 mil años., que hace falta conocer más a fondo esta milenaria urbe que fue una de las más importantes de Mesoamérica, tan importante como Teotihuacán o Chichen Itzá y hoy ocupada, en su zona perimetral en torno a la Gran pirámide, por estacionamientos, juegos infantiles y canchas deportivas gracias a las inauditas ocurrencias de los municipios y el gobierno del estado con el más inaudito aun aval del INAH.

Propongo que se realice un foro en la zona arqueológica misma, con todos los especialistas que han trabajado ahí, para reiniciar la investigación y difundir adecuadamente sus resultados. No debemos permitir que la estulticia y la irresponsabilidad le gane el juego a la inteligencia y el sentido común.

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