Sociedad

Del absurdo cotidiano

Me hubiera gustado firmar esta carta. De donde no se deriva que hubiera podido escribirla. Más aún, justo porque no cuento con todo el conocimiento, organizado y preciso, que utilizan quienes la escribieron, es que quiero hacerlo mío y dejarlo en este blog.

Lic. Andrés Manuel López Obrador, Virtual Presidente Electo de México y a su Equipo de Transición:



P R E S E N T E.

Un grupo de mujeres y hombres profesionistas mexicanos, que laboramos en diversos ámbitos, subscribimos el presente comunicado, motivados por la preocupación que nos generan las implicaciones del punto 27 del reciente Plan de Austeridad del gobierno encabezado por usted que ordena a empleados de confianza laborar de lunes a sábado y cuando menos ocho horas diarias. Lo firmamos a título personal, y no a nombre de las instituciones y empresas en las que laboramos.

En primer lugar, manifestamos nuestro reconocimiento por haber divulgado estos 50 Lineamientos, muchos de los cuales celebramos y apoyamos. Entendemos que esto obedece a una intención de democratizar la función pública, transparentar la misma y someter su proyecto de mandato al escrutinio público con el fin de enriquecerlo.

Todas y todos los aquí firmantes, dividimos nuestra vida cotidiana entre dos grandes ámbitos: el personal y el laboral. El desequilibrio entre estos ámbitos puede producir situaciones de desigualdad, conflictos familiares y violaciones a derechos humanos, que frecuentemente se encuentran “normalizadas” o incluso ya, “invisibilizadas”. En esta medida, la adopción del punto 27 de los lineamientos del Plan de Austeridad, afectaría a los trabajadores de confianza,[1]al poner en riesgo al menos 5 aspectos fundamentales de la vida cotidiana de un sector importante de la sociedad. Consideramos que estos temas deben abrirse a un diálogo interdisciplinario serio y a un análisis más riguroso. Los aspectos referidos son los siguientes:

1. Fomentará la desigualdad contra las mujeres y detendrá el avance de los procesos en curso para la igualdad de género



¿Se evaluó si esta eventual medida propuesta favorece la conciliación y la corresponsabilidad de la vida laboral y familiar? La conciliaciónentre la vida laboral y la vida personal o familiar busca lograr una relación armoniosa entre los dos ámbitos.

En los últimos años, se ha llevado a cabo una gran lucha y movilización cultural y de concientización, a fin de enseñar que la conciliación de la vida laboral y personal no es “un problema de las mujeres”, sino que compete también a todos los integrantes de la familia, sean hombres o mujeres, a las y los empleadores, al Estado y a la sociedad en general; por eso se habla de corresponsabilidad. Las políticas de corresponsabilidad pretenden incidir en la reasignación de roles y responsabilidades tanto en el hogar, como fuera de él[2].

Dado que la distribución actual en las cargas de trabajo es sumamente desigual entre los sexos[3], la implementación de esta medida afectaría en mayor grado a las mujeres, precisamente por la manera en que se encuentran organizados la mayoría de los hogares mexicanos; sustentados aún en una base tradicional, con mayores cargas domésticas para las mujeres, derivado de la cultura machista y patriarcal, que resultará imposible transformar de la noche a la mañana y afectaría los limitados espacios conquistados mediante la lucha por la igualdad de género.

2. Vulnerará el Interés Superior de la Infancia

¿Dónde estarán y qué harán niñas y niños si sus padres dedican seis de los siete días de la semana a trabajar fuera de casa? Los niños y niñas necesitan crecer en un entorno de cuidado, dentro de un ambiente respetuoso y seguro, con estructuras, rutinas y límites preestablecidos, con el cariño, la protección y el amor de sus padres, especialmente en la primera infancia y la adolescencia, etapas cruciales de formación de los seres humanos[4].

El Comité de los Derechos del Niño, ha señalado, sobre el impacto de las jornadas laborales en la infancia, que “las políticas deben tener en cuenta el impacto de las horas de trabajo de los adultos en la supervivencia y el desarrollo del niño en todas las etapas del desarrollo e incluir licencias parentales suficientemente remuneradas.”[5]Diversos ordenamientos internacionales y nacionales de protección de la infancia, ya han reconocido estas obligaciones del Estado.

De implementarse la política pública que aquí se discute, seguirán siendo la mayoría de niñas y niños mexicanos, cuidados no por sus padres, que es lo óptimo,sino por otras mujeres de la familia, principalmente las abuelas[6].

3. Creará retrocesos en derechos laborales, particularmente largas jornadas laborales

¿Haremos un retroceso en cuanto a los derechos adquiridos por las y los trabajadores? ¿Dónde queda la progresividad de los derechos humanos? Todas y todos los trabajadores de este país merecen trabajar en condiciones dignas y de respeto de sus derechos. Si bien en México la legislación establece un máximo de horas de trabajo, en la práctica, la duración de las jornadas laborales suele ser excesiva y más entre los trabajadores de confianza quienes tienen grandes responsabilidades bajo su cargo y suelen trabajar 10, 12, hasta 14 horas, dependiendo de las necesidades y las emergencias. Según datos de la OCDE, en 2013 México fue el país con el promedio anual más alto de horas trabajadas, con un total de 2,237 horas por trabajador. En contraste, otros países tuvieron los promedios anuales más bajos: Alemania con 1,363 horas, o la media de la OCDE que fue de 1,770 horas.[7]La comparación con Alemania también ilustra que el número de horas trabajadas no es proporcional a la eficiencia de la economía del país.[8] El número de horas trabajadas tampoco es proporcional a la competitividad: mientras México se ubica en el lugar 36 de 43 países en materia de competitividad, Alemania está en el lugar 10.

Además, al establecer como límite inferior ocho horas diarias y ningún límite superior, se generan las condiciones para exceder el límite de 48 horas de trabajo semanal (seis de siete días), excesivo para cualquier jornada laboral[9]. Es necesario hacer un análisis comparado con otros países para identificar de qué forma podemos mejorar la eficiencia y eficacia de las y los trabajadores, así como la calidad de vida.

4. Entorpecerá la reconciliación nacional

Creemos que cualquier esfuerzo de reconciliación nacional debe partir del reconocimiento de que cada persona, familia, grupo, comunidad y sector social puede contribuir al desarrollo del país, bajo reglas mínimas como el respeto a los derechos humanos conquistados. La estigmatización y señalamiento generalizado hacia grupos sociales, como los servidores públicos, poco favorece a incluirlos en la gran convocatoria de reconciliación y contribución al progreso nacional a la que se ha convocado. Aunque estamos seguros que las propuestas de cambio vinculadas a los servidores públicos no buscan su estigmatización, sí puede ser un efecto no deseado de propuestas que carecen de suficiente análisis, contexto y estudio. La mayoría de las y los mexicanos condenamos los estigmas y las prácticas burocráticas, así como los excesos y la prepotencia. Dentro de las instituciones también hay preocupación por alcanzar austeridad, ya que los excesos de algunos funcionarios públicos dañan la percepción que el resto de la sociedad puede tener de todas y todos los trabajadores. Es necesario detener el enfrentamiento contra cualquier sector particular de la población. Anhelamos una reconciliación social positiva.

5. Atentará contra el desarrollo humano, la calidad de vida y la aspiración a la felicidad de las personas y sus familias

¿Bajo una vida acaparada por las jornadas laborales, podremos optar por una vida de bienestar? El Índice de Desarrollo Humano (IDH), indicador utilizado por la Organización de las Naciones Unidas para medir y mejorar las oportunidades de las personas y el desarrollo de los países, ha contribuido al “desarrollo”, encaminado a mejorar la vida de los individuos y las libertades de que disfrutan[10].El Índice de la Felicidad, otro instrumento multidimensional, utilizado a nivel mundial, también ha contribuido a lograr el desarrollo y el bienestar de la población, desde 1980. Herramientas de medición del desarrollo han demostrado que “la felicidad debe ser percibida como un bien público y el progreso no debe ser visto exclusivamente a través de aspectos económicos, sino también, a través de perspectivas espirituales, sociales, culturales y ecológicas.”[11]¿Fueron considerados los índices mundiales de bienestar, felicidad y desarrollo humano?

Al menos por estos 5 aspectos determinantes que pueden verse afectados en la vida de miles de servidores públicos y millones de personas y familias vinculados a ellos, solicitamos un análisis detenido y un diálogo apegado a los más altos estándares de derechos humanos alcanzados por el Derecho Internacional y el derecho doméstico en la materia, a los cuales México pertenece.

Firmantes:

Andión Ibáñez, Ximena.
Arcos García, María Ángeles.
Avila Navarro, Claudia Paola.
Barreiro, Norma Inés.
Barrera Paz, Mauricio.
Bernal del Castillo, Mario Valentín.
Cacho Ribeiro, Lydia María.
Cano López, Luis Miguel.
Caracas Uribe, Arturo.
Castellanos Cereceda, Roberto.
Castro Traulsen, Regina.
Cervantes Alcayde, Magdalena.
Copo Terrés, Julio J.
Corcuera Cabezut, Santiago.
Cruz Solbes, María José.
Dagdug Galán, Artemisa.
Demichelis Avila, Renata.
E. Barragán, Elvia del Carmen.
Evaristo Olivares, Samuel Iván.
Fajardo Morales, Zamir Andrés.
Fócil Ortega, Mario Alberto.
Frías Robledo, Nora.
Fulda Graue, Isabel.
Gallegos Toussaint, Ximena.
García Cordero, Fernando.
García Cordero Sasía, Ricardo.
García Mora, Rosana.
García, Nancy.
García Sotelo, Gilda María.
González Arreola, Alejandro.
González Núñez, Denise.
González Ruiz, Valeria.
Guerra y Guerra, Germán.
Guevara Bermúdez, José Antonio.
Gutiérrez Berumen, Daniel.
Jiménez B., Lelia M.
Juárez Zepeda, Alejandro.
Kühne Peimbert, Catalina.
Larralde Corona, Selvia.
Loeza Cortés, Norma Lorena.
Magaña, Ana Carolina.
Maldonado Cruz, María del Mar.
Malo, Cielito.
Mancini, Luna.
Márquez Guzmán, Andrea.
Mendoza Pérez, Vicente.
Mendoza Rivera, Guillermo.
Muro Polo, Adriana.
Noriega Izquierdo, Nasheli.
Olvera Briseño, Rodrigo.
Ortega Ortiz, Adriana.
Ortíz Durán, Angélica Luisa.
Pellón, Gabriela.
Pérez Alba, Norma Angélica.
Pérez Cobos, Víctor Manuel.
Pérez García, Juan Martín.
Pérez Grovas Tarrats, Viviana.
Pérez Vázquez, Carlos.
Pérez Vázquez, Gonzalo.
Peschard, Jacqueline.
Pozos, Libertad.
Ramos Duarte, Rebeca.
Real Rivera, Alejandra.
Rebeca Ramos, Duarte.
Rivas Bejarano, Miguel Ignacio.
Rodríguez Manzo, Graciela.
Rolander Garmendia, Alma Yereli.
Romero Vadillo, Jorge Javier.
Ruesga Fernández, Carolina.
Saavedra Pérez, Gerardo.
Sánchez, Ana Caridad.
Sierra Lizardi, Rubén Demián.
Silva, Palmira.
Tamés Noriega, Regina.
Toral González, Daniela.
Vargas Chanes, Delfino.
Vargas Urías, Mauro Antonio.
Vázquez Bolio, Marcela.
Vázquez Valencia, Luis Daniel.
Yaschine, Iliana.

[1]Ley Federal del Trabajo, artículo 9. La categoría de trabajador de confianza depende de la naturaleza de las funciones desempeñadas y no de la designación que se dé al puesto.
Son funciones de confianza la de dirección, inspección, vigilancia y fiscalización, cuando tengan carácter general, y las que se relacionen con trabajos personales del patrón dentro de la empresa o establecimiento. Cfr. Artículo 5 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.
[2]Jiménez, Lelia, investigación realizada por la autora para el informe de GIRE: Horas Hábiles. Corresponsabilidad en la vida laboral y personal, GIRE, México, 2017.
[3]Jusidman, Clara, Ponencia: “La desvalorización del trabajo humano y su efecto en las familias y en la construcción social de las personas en México”presentada en el Foro Internacional Empleo Informal y Precario, 24 de noviembre del 2014, consultado en en sitio web de INCIDE Social A.C., disponible en: http://incidesocial.org/index.php?option=com_content&view=article&id=268 [consultado 19 de julio de 2018].
[4]García Sotelo, Gilda Ma. El camino hacia la educación inclusiva, de las niñas y los niños con discapacidad en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Tesis Doctoral, Programa de Derechos Fundamentales del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas, de la Universidad Carlos III de Madrid, Director, Ignacio Campoy Cervera, 2016.
[5]Observación General Núm. 16. Sobre las obligaciones del Estado en relación con el impacto del sector empresarial en los derechos del niño. Documento: CRC/C/GC/16, 17 de abril de 2013.
[6]INEGI, Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social, 2013.
[7]Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, Horas trabajadas al año vía OCDE, disponible en: https://imco.org.mx/competitividad/horas-trabajadas-al-ano-via-ocde/[consultado el 19 de julio de 2018].

Vida y milagros



Las directoras Catherine Gund y Daresha Kyi presentaron este fin de semana un documental sobre Chavela Vargas que al parecer tendrá un gran éxito. Hace seis años leí su autobiografía y los textos y entrevistas que encontré sobre ella cuando murió, el 5 de agosto de 2012. Me había encantado oírla cantar con Joaquín Sabina Noche de boda, Somos en una película de Almodóvar, Tú me acostumbraste en la película Babel de González Iñarritu y La Llorona en Frida. Leer sobre ella me hizo verla y oírla con nuevos ojos.

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El mundo raro de Chavela Vargas tuvo su origen en una infancia sin amor ni amparo, el tipo de infancia cuyo destino a veces desemboca en el mundo de los adictos. Todos somos, en mayor o menor grado, adictos. Hay desde adictos disimulados, como los que lo son al control y al orden, al poder o al trabajo; los hay a la adrenalina, a las emociones fuertes, a eso, que algunos llaman amor, o los adictos a la comida, al cigarro y a tantas cosas que ni siquiera parecen peligrosas. De eso todos tenemos un poco. Pero hay los adictos evidentes y notorios, los duros, los que viven la vida a tragos, como los alcohólicos, como lo que le tocó ser a Chavela Vargas, una de las voces más estremecedoras del siglo XX, junto con "Bola de Nieve" y Edith Piaf, según Almodóvar, quien vio en ella algo excepcional. Y tuvo razones para ello, pues como todo artista, sabe que el arte es solo un vehículo que manifiesta los recovecos obscuros, profundos y luminosos del alma. Chavela Vargas descendió a los infiernos más profundos del alcohol y salió viva de ellos a los setenta años para retomar su carrera y triunfar en escenarios tan complejos y difíciles como el Olympia de París, el Carnegie Hall, los mejores foros de España, Colombia, Argentina, y el Auditorio Nacional en la Ciudad de México. España le otorgó la medalla Isabel la Católica, que le entregara el Presidente Aznar.



Chavela nació en Costa Rica el 17 de abril de l919, pero su país adoptivo fue México, el país que le dio las raíces hondas que la llevaron a esa manera de cantar desgarradora, que no todos aprecian. Chavela fue una niña rara, según ella misma lo dijo.-" Un niño atrapado en el cuerpo de una niña.". Por eso sus padres no la quisieron nunca. De hecho en su infancia no la quiso nadie. Cuando su madre abandonó a su familia por otro hombre, el padre de Chavela se quedó con sus dos hijos varones y a ella la fue a dejar con la familia de un hermano que tenía muchos hijos y un ranchito de árboles frutales. Ahí Chavela se ganó el sustento bajando fruta de los árboles. Era la que más alto se subía, la que más trabajaba. No recibió cariño ni caricias de nadie.-"Mi niñez- dijo ella- es el vacío. Yo solo buscaba ser respetada y amada... pero se ve que era mucho pedir..."

Cuando tuvo doce años huyó del rancho para ir a buscar a su mamá. La encontró en una ciudad de Costa Rica, y cuando su madre la vio llegar, le cayó en los ojos el espanto. No le hizo ningún caso. Ante tamaño rechazo y falta de aceptación, se volvió rebelde e inconforme. No había para ella un lugar en el mundo. A los quince años decidió abandonar al país que no le había dado amor. Se vino para México y sobrevivió como pudo. Hizo de todo, de cocinera, de chofer, de costurera y de mesera, y ahí, entre las mesas, mientras servía, iba cantando y tomándole gusto al canto. Se hizo útil con su soledad a cuestas. Se metió en el mundo bohemio de la ciudad de México, y empezó a hacerse amiga de borrachos, parranderos e ilusos, pero también de grandes personajes de esa época, como Diego Rivera y Frida Kahlo, Agustín Lara, Tito Guisar, Pellicer. A Frida la seguía como un perrito sin dueño, y ella le dio comida y compañía. -"Vente muchacha --le decía--, quédate a comer, no te vayas sin un taquito."

Chavela y Frida Kahlo

Asombra que Chavela, de cara tosca, rara y solitaria, se lograra abrir un espacio en ese mundo. Logró que muchísimas mujeres preciosas e inteligentes la amaran. Sería su voz, su personalidad aguerrida, su gusto por la fiesta, su adicción al dolor, que la juntaba con otros seres iguales a ella, almas marcadas por el sufrimiento y la sensibilidad extrema.

Se tardó casi veinte años en empezar a cantar profesionalmente, contratada en escenarios serios, en bares de la zona Rosa, o en un hotel de la Quebrada de Acapulco. Se volvió famosa. Elizabeth Taylor y Mike Todd decidieron casarse en Acapulco y Chavela amenizó la fiesta. En esa boda todos acabaron borrachos y tomando champaña servida en los zapatos de tacón de las señoras. Ya para entonces había adoptado su pantalón de manta y su jorongo para subir al escenario. Y siempre con unas copas de tequila encima, bebida a la que se aficionó cuando fue chofer de una señora rica a la que le gustaba la copita. Le costó hacerse respetar en el escenario, le gritaban de todo, marimacha, loca, fea, pero luego, el embrujo de su estilo y su voz dominaban al público. Así, cantando en la Zona Rosa, la conoció Paloma, la Paloma Querida de todas las canciones de José Alfredo Jiménez, que lo llevó a verla cantar- "Hay- le dijo a José Alfredo- una señora que canta como nadie la música ranchera". Así se conocieron. Lo de Chavela y José Alfredo fue amistad y perdición a primera vista. Para bien y para mal. Se tomaron toda la cosecha de tequila de un año juntos. Parrandearon, cantaron, inventaron canciones y tonadas. No salían del Tenampa, el día y la noche se les hacían uno. A José Alfredo el físico no le aguantó. Sintió el aviso de la muerte, pero antes escribió las canciones últimas que tienen la angustia del borracho y la soledad de quien presiente que va a morir. A los 48 años, José Alfredo, el del Mundo Raro, Las Ciudades y El Rey, sabía que estaba ya afuera del mundo. La cirrosis se lo llevó y Chavela se sentó a beber junto a su caja en el velorio. Habían corrido juntos todas las parrandas. Al genial José Alfredo lo fueron a enterrar entre mariachis, guitarras y tequila. Se fue como vivió.

Chavela no se repuso de esa pérdida y se fue hundiendo cada día más en el alcohol. Le dejaron de dar trabajo, porque llegaba en perfecto estado de ebriedad. -"Así no, Chavela, así no, compóngase usted..." - le decían los empresarios. Y comenzaron a olvidarla.

"Me desaparecí de los escenarios y de todos lados --contó ella--, pero antes, me desaparecí de mi misma. No me encontraba, no estaba yo en ningún lado."

Se retiró a Ahuatepec, en donde cuidó de ella una señora con sus hijos pequeños que se volvieron su familia. En México la dieron por muerta. Tomó de todo y con todos, igual con albañiles y teporochos que con los principales del pueblo. Pensó en el suicidio o en que se la llevara el demonio. Ella dice que le vio la cara al diablo y que el diablo le tuvo miedo. Pasaron 20 años, y un día, después de una parranda, le dijo a Martha, la empleada de su casa. -"Dame una copa, que será la última de mi vida". Y ella pensó: "la señora no deja de tomar ni a palos." Pero sí, solita tocó fondo. No hubo ni un tequila, ni un cigarro, ni una pachanga más. A lo macho, a pelo, dejó de tomar y padeció con valor la tortura física de la cruda que lleva dejarlo El presidente municipal de Ahuatepec anunció el hecho oficialmente: "Señores y Señoras, ha sucedido algo terrible: Chavela Vargas ya no bebe. Nos ha dejado huérfanos de parrandas a los distinguidos ciudadanos de Ahuatepec."

A mucha gente no le gusta que los adictos se recuperen. El adicto es preso de los otros. De ahí para adelante Chavela no sería presa de nadie, ni de sí misma.

"Volví del infierno porque me dio la gana", dijo ella.

En 1991, ya sin beber una copa, Chavela se apareció en El Hábito, el bar de Jesusa y Liliana Felipe en Coyoacán. Escenario atrevido, audaz, agudo, el escenario ideal para que Chavela reiniciara su vida artística. Tenía 72 años y nunca se había subido a un escenario sobria. Lo pudo hacer. Si existen los milagros, este es uno. Una cantante que vuelve de una ausencia de 20 años y triunfa. El público olvida, se olvida de tu magia como te olvidan los amores que creías incondicionales.

"Mi destino todavía estaba en mis manos", dice ella.

Chavela, durante sus últimos años

Volvió para cantar en España, y ahí Almodóvar la conoció y se hicieron amigos de verdad; la invitó a cantar en varias de sus películas, donde él supo siempre darle el espacio preciso y perfecto dentro de la trama. Fue el presentador oficial de ella en todos sus conciertos: en el Olympia de París, en el Carnegie Hall, en los escenarios más importantes de España y en el Auditorio Nacional de la ciudad de México. Se hizo amiga y cantó con otro artista tremendo, adicto y redimido, Joaquín Sabina. Grabó discos con artistas que estaban en la cumbre, 30, 40 o 50 años menores que ella. Y vivió y se embriagó de vida. Hay vida después del alcohol. Hay vida después de la muerte lenta y el suplicio de una adicción. Hay vida. Y Cantó Chavela las canciones de José Alfredo, gritos del más allá. Y a ella le cantó Sabina:

Se escapó de la cárcel de amor,

de un delirio de alcohol,

de mil noches en vela.

Se dejó el corazón en Madrid,

quien supiera reír,

como llora Chavela.

Chavela, una quimera doliente y querida. ¿Nada más eso somos Chavela? ¿O puede redimirnos el amor en cualquiera de sus variantes?

Chavela Vargas, Costa Rica, 17 de Abril de 1919- Cuernavaca, México, 5 de Agosto de 2012

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"Ai anda tequileando..."

Mundo Nuestro. La emblemática Carrera de la Tortilla que se lleva a cabo en Santa María Coapan, en Tehuacán, llevó este domingo 5 de agosto del 2018 la marca MASECA. El oportunismo de esta corporación mexicana da una buena idea de las contradicciones que pesan sobre el maíz en México. 330 mujeres participaron este año --la ganadora en la categoría Master fue Rosalina Morales Morales, a quien vemos en esta fotografía de portadilla tomada del portal municipiospuebla--, y encontraron el aliento de muchísimos espectadores. Sin embargo, el reclamo contra la empresa tortillera denunciada por el uso de maíz transgénico para la elaboración de la masa con la que se elaboran la mayoría de las tortillas en México --por supuesto, no las de las tortilleras corredoras--, tiene además la memoria reciente del desalojo violento de las marchantas de Coapan en la ciudad de Tehuacán hace apenas unas semanas.

Todo este ha orillado a Martín Barrios --reconocido defensor de los derechos humanos en el valle de Tehuacán-- a plantar un estricto cuestionamiento a los organizadores del evento en el Ayuntamiento de Tehuacán. Y a señalar la gravedad del problema de los transgénicos en la producción de maíz en México, alentada por las autoridades e impulsada sin escrúpulos por la corporación MASECA.

Es inaceptable que la Carrera de la Tortilla esté patrocinada por una empresa como Maseca, la cual ha sido evidenciada por Greenpeace como una harinera industrial que utiliza maíz transgénico en su producción.



Santa María Coapan se ha distinguido por alimentar durante décadas a la gente de la región con productos de maíz a precios económicos: desde el atole de granillo de maíz azul hasta las memelas rojas y verdes. Esta comunidad nahua urbana de origen popoloca se encuentra ubicada dentro del Valle de Tehuacán, el cual sigue siendo la Cuna del Maíz hasta la fecha, tal como lo descubrió el arqueólogo Richard MacNeish en los 60 del siglo pasado y que siguen corroborando las dataciones actuales de Carbono 14. Fueron los pueblos indígenas prehistóricos del Valle de Tehuacán que condujeron de su mano el teocintle silvestre a la mazorca moderna.

VIDEO: Domingo 5 de agosto del 2018: protesta contra la presencia de MASECA en la Carrera de la Tortilla



No pueden promover una Carrera de la Tortilla con el fin de "preservar las tradiciones y las costumbres" recibiendo dinero de esta nefasta empresa harinera. Es como si una convención médica contra la diabetes estuviera patrocinada por la coca cola por ejemplo.

Diversos movimientos campesinos, indígenas y otros aliados mantienen una lucha contra el uso de los transgénicos en nuestro país y en defensa de los diversos maíces nativos. Es una muestra de la corrupción de autoridades que comercializan esta tradición, que en realidad es de nuevo cuño pero que ha sido muy bien recibida por la población. Por supuesto que parte de los habitantes de Coapan que no ve bien este actuar del alcalde auxiliar, además porque ha sido un agachado que no defendió a sus paisanas ante el desalojo ordenado por el gobierno municipal de Tehuacán, que paradójicamente es conocido como Ciudad de Indios.

Y esto ante el consentimiento de una gran parte de la población, que estuvo de acuerdo con la brutalidad policiaca con las que las atacaron. Basta ver los comentarios racistas y clasistas de una gran mayoría de tehuacaneros en las redes sociales: "Afean las calles", "Dañan la imagen de nuestra ciudad" "Que se vayan a su tierra" (Se les olvida que Coapan es parte del municipio de Tehuacán), "Bola de mugrosos que se larguen" y así por el estilo. Otros utilizan el racismo paternalista, y “buena onda": "Pero Maseca no golpeó a las "nanitas", "Esta empresa es solidaria, las tortilleras no van a pagar inscripciones en la carrera y ellos no le pegaron a las "doñitas" justifica el munícipe auxiliar. Todo esto mientras se sienten cada vez más agringados con su plaza comercial en la zona "alta", la cual cada vez se afea más con tanto antro fresa. No olvidemos que el desalojo de las mujeres indígenas y comerciantes urbanos populares del centro de Tehuacán, orquestado desde administraciones panistas y priístas pasadas es un paso a lo que se conoce como gentrificación, es decir el "aburguesamiento" del espacio público popular.

Movimiento Tlaxkalchipak

Hasta el día de hoy el alcalde electo y su cuerpo de regidores no han dicho nada al respecto. ¿Cuál será su política respecto a los pueblos originarios? Esta es una Ciudad de Indios y esa es una de nuestras reivindicaciones para este 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas. ¡No a Maseca! ¡No a los transgénicos!

GreenpeaceMéxico: MASECA Y LOS TRANSGÉNICOS

Vida y milagros

La Iglesia Católica sigue anclada a su machismo tenaz. Se supone, dentro de sus enseñanzas, que todos somos iguales a los ojos de Dios, aunque dentro de la jerarquía eclesiástica, hay unos más iguales que otros, más bien, que otras. Hombres primero, mujeres detrás, por favorcito. Y si alguien no fue machista fue Jesucristo. En una sociedad como en la que él vivió, en el que a las mujeres infieles se les enterraba hasta los hombros y se les apedreaba hasta morir, hubiera tenido mil motivos para serlo, pero no lo fue. Ante la ocasión de ser un machista, sacó esa sabia frase de- "El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra" - y salvó de morir a una mujer que había pecado nada menos que idéntico que un hombre al que no iba a pasarle absolutamente nada por pecar con la víctima. Siempre dispensó un trato amable, cordial e igualitario a las mujeres. Martha y María fueron sus amigas del alma. Y a Martha le decía: ¿Qué haces en la cocina? Vente aquí a platicar, que es donde está lo importante. A la hora de la hora, al pie de la cruz estaban solo dos mujeres: su mamá y María Magdalena, y el más joven de los apóstoles, Juan. De los demás, ni sus luces. ¿Cómo es que la iglesia católica vino a parar en la organización centrada en el poder masculino que fue y aún es? No lo acabo de entender. De fondo no han evolucionado. No comparten el poder ni mucho menos la forma de elegir a la cabeza de la Iglesia. Al cónclave no entra una mujer ni a servir agua, ni mucho menos tienen un voto para elegir al sucesor del Papa. No debiera importarme porque ya no milito ahí, pero no puede dejar de intrigarme el que esta institución que influye en tantos continúe con esta radical diferencia entre el trato jerárquico que otorga a mujeres y hombres.



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Hace 5 años fui a la misa de difuntos del papá de una amiga. Hace mucho que no estaba en una misa de principio a fin. ¡Qué de ritos! ¡Que de ideas atrasadas puede decir un sacerdote en un sermón! El que ofició la misa habló sobre San Francisco de la Salle, haciendo énfasis en que sobre todo era muy amable con la gente, en especial con los opositores del poderoso movimiento protestante que se gestaba ya en Ginebra, en donde él era obispo y los calvinistas cuestionaban muchas de las formas contradictorias de la iglesia católica de entonces, como por ejemplo la venta de indulgencias. Era amable con ellos aún cundo dudaban acerca de la virginidad de la Virgen María. Mientras eso nos recordaban en el sermón, yo pensaba si Dios iba a venir al mundo, ¿por qué tendría que nacer de una manera anti-natural? ¿No todos somos, de acuerdo a la iglesia católica, hijos de Dios? Si Dios se iba a tomar la molestia de mandarse a sí mismo al mundo en la forma de su hijo muy amado, que era él mismo, ¿Para qué elegir casi casi una fertilización in-vitro de parte del Espíritu Santo? Si lo más bello de la creación son las reglas de la naturaleza, en la que nada es ocioso y en la que la forma de engendrar humanos, cuando es con amor, es muy bonita. Así seguí oyendo muchas ideas que había olvidado pero de las que siempre dudé. El señor cura que dio la misa se refirió a una escena en que el supuestamente amable San Francisco de la Salle salió a caminar por el campo y se encontró a un campesino con una vaca muy bien cuidada y le dijo: -¡Qué bien cuidada está tu vaca! ¿Cuánto tiempo le dedicas?, y el campesino le dijo: "Dos veces al día la llevo a pastar y la ordeño. Pero además también trabajo mi campo y mis siembras seis horas al día ; hago quesos y mermeladas con los frutos de mis árboles." Y aquí el supuestamente amable y piadoso obispo se arranca a decirle al trabajador campesino- "Si algo de ese tiempo se lo dedicaras a tu espíritu y a atender a Dios nuestro señor otra cosa sería tu alma".- ¿Qué podía saber el señor obispo del alma de este hombre trabajador? Si le hubiera dedicado más tiempo al "Señor”, andaría de procesión y tendría a la pobre vaca descuidada, sus campos desatendidos



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¡Qué sermón más equívoco! Sin embargo todos en la iglesia asentían piadosamente con la cabeza mientras yo la movía negativamente. ¿Qué no se puede trabajar y honrar a dios al mismo tiempo? ¿No se puede al trabajar tu campo y estar en profundo contacto con la naturaleza, estar amando a dios? Seguro el obispo sí tenía tiempo para "dedicarle horas de ocio a su espíritu", ya que por bueno y atento que fuera, vivía de las limosnas, en el palacio episcopal de Ginebra y muy bien atendido por las monjas, que en realidad siempre han tenido dentro de la iglesia la jerarquía de amas de llaves, lo cual le dejaba al obispo ese tiempo libre para andar rindiendo cultos de forma a Dios. Eso pensé del sermón que estaba oyendo. Me impacientó. También me impacientó que el señor que ayudaba al sacerdote a oficiar era un seglar, ahora llamados "diáconos". Una mujer también andaba en el altar asistiendo a los dos, al diácono y al padre, pero con mucha menor investidura, porque el que armó la echada de incienso del final, tocó las campanas a la hora de la elevación y protagonizó en segundo lugar, fue el devoto diácono y no la devota señora, que lo más que pudo hacer fue trajinar detrás del altar pasando las campanas y recogiendo lo que hiciera falta del cuidadoso rito. -No, si estos no van a cambiar-- pensé--, las señoras por favor en segunda fila y atendiendo al macho dominante del altar y de su casa. A la hora de la comunión el diácono y el padre atendieron a los comulgantes, todos los cuales se fueron con su hostia en la boca, pero por ser jueves, el padre anunció que daría la bendición con el Santísimo expuesto. Se fueron de nuevo al sagrario, en donde acababan de guardar las hostias sobrantes y al cual le habían puesto encima una cobertura blanca de encaje. Lo volvieron a abrir con gran ceremonia para sacar una hostia de tamaño mayor, la colocaron dentro de una custodia de oro y plata...y entonces la asistente del asistente, salió de atrás con una chalina dorada de aparente seda, que le dio al diácono y el diácono al padre. Con dicha estola el padre envolvió la custodia para no tocarla directamente con sus manos porque adentro ya estaba la hostia, una igual a la que se acababa de comer... entonces ¿por qué no puede tocar la custodia sin chalina? ¡No! Entre sus manos , la custodia y la hostia tenía que haber una chalina, un freno, un tope. Ahí fue cuando el diácono se puso loco con la echada de incienso, y la verdad fue la mejor parte, porque a mí el incienso me encanta, huele a pecados perdonados pero antes puntualmente cometidos. Hacía mucho que no me tocaba oler esas cantidades de incienso. ¡Fue mucho el que echó el diácono en el incienzario! Y para mi fortuna yo estaba en las primeras filas, me tocó un montón. Una mujer con una discapacidad mental muy evidente, con la inocencia absoluta de su condición, jalaba con sus manos el humo hacia ella, con una felicidad envidiable. Con el diácono ocupado en la ceremonia del incienso, a la señora le dieron la oportunidad de tocar las campanas, lo cual hizo con mucho más entusiasmo. Una vez que el diácono terminó de ahumar a la feligresía, recuperó las campanas y cayó de rodillas a recibir la bendición, con una mano al pecho y la otra en las campanas, dejando a la esmerada colaboradora con las manos sin quehacer. ¡Díscolo! Si la otra tocaba las campanas mucho mejor. Pero bueno, era de esperarse.

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Terminada la bendición, el diácono acompañó al padre a guardar la hostia, cerrar el sagrario y a correr el telón primorosamente bordado. Manos de mujeres para bordar siempre han sobrado, y ya desde la edad media decidieron meterle al altar toda clase de aditamentos hechos por las dóciles mujeres dedicadas al servicio de Dios. Y como la iglesia es gran conservadora de costumbres, pues siguen teniendo todo eso en los altares y vistiendo a los padres con más capas que una cebolla y de una manera que sería impensable en Jesucristo. ¡Vean la ropa de los Cardenales y las cosas que se pone todavía en la cabeza el nuevo Arzobispo Primado de la ciudad de México! (cualquier cosa que ese título signifique).

Como última ocupación, a la señora asistente del diácono le tocó doblar y guardar la chalina, cosa que hizo con gestos devotos y lentos. Tenía que darle algo de ceremonia y boato a las sencillas labores que le permitían hacer en un altar dominado por la masculinidad. Decía Krisnamurti que las ceremonias visibles son para espíritus poco desarrollados y que necesitan ritos para conectarse con la espiritualidad. ¿Ahora qué impide el desarrollo de un espíritu? ¡Los ritos! La gente se queda con el rito y con lo que otros les dicen en lugar de ejercitar su mente en la búsqueda de la espiritualidad, y en su caso, en la búsqueda de la nada o el todo. ¿Será que por eso el símbolo de la iglesia son los borregos? De todo lo que vi, me quedé y me sigo quedando con el incienso. Es imprescindible. Lo demás, por el momento, no ha cambiado. Acabo de ir a otra misa de difuntos. Todo fue más o menos igual, aunque esta vez no estaba la entusiasta señora asistente del asistente.

Cinco años después a la iglesia católica la dirige un Papa jesuita. ¿Tendrá demasiados problemas como para meterse con esas "minucias" de darles un lugar igual a las mujeres en el orden de la iglesia? Forma, dicen en México, es fondo, y las formas siguen igual. Para mi fortuna soy panteísta y encuentro algo superior en observar las nubes, las olas del mar, una tormenta eléctrica o un conejo escapando de un perro. Para hombres y mujeres la naturaleza es la misma y se muestra igual. Afortunadamente, por lo menos hasta hoy, sin las hijas de Eva, los Adanes dejarían de existir

La identidad de género se ha discutido desde las ciencias médicas hasta la filosofía. Algunas posiciones la definen a partir de las características corporales, otras la plantean como una construcción social y hay quien piensa que las personas son las que tienen la capacidad de decidir su género.

En nuestra la vida cotidiana muchas cosas se dan por sentado sin ningún cuestionamiento. Una de ellas es nuestra identidad de género. La identidad de género es la experiencia interna e individual del género tal como cada persona en lo individual y subjetivo la siente y la vive. Todas las personas tenemos esa vivencia, tanto mujeres como hombres. En la mayoría de los casos la identidad de género que tenemos corresponde al género que nos fue asignado cuando nacemos, pero existen casos en los que esta correspondencia no se da.

La asignación de género tiene un carácter social pues el personal médico y la familia asignan dicho género a partir de normas socialmente aceptadas o conocidas. Pero es el Estado quien ratifica esta asignación mediante los documentos oficiales de identidad, tales como el acta de nacimiento, la credencial de elector, entre otros. A partir de esta asignación primaria, se asignan y regulan los roles, privilegios y desventajas sociales que se nos imponen en nuestra sociedad.



Para nuestro propósito no es necesario que ninguna de estas perspectivas sea la válida pues en cuestión de derechos el origen de una posible diferencia en el género asignado socialmente y el que se vive un ser humano se vuelve irrelevante. En todos los casos, el derecho de las personas a tener, vivirse y expresarse en la identidad que experimentan es inalienable. Todas las personas tenemos derecho a una identidad de género, cualquiera que sea ésta y cualquiera que sea su etiología.

En México este derecho es reconocido por la Constitución y distintos derechos internacionales, que explícitamente reconocen el derecho a la identidad, por un lado, y el derecho a la no discriminación por género, por otro. Como ya lo ha reconocido la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Amparo Directo Civil 6/2008, en los casos en que las personas que se viven con un género que no corresponde al que le fue asignado por la sociedad, se debe permitir la rectificación de los documentos de identidad tales como el acta de nacimiento y el INE. No está en cuestión este derecho. Lo que sí está en la mesa de discusión actualmente es la manera en que dicha rectificación se puede realizar por las personas que lo requieren. ¿Cómo debe ser el procedimiento para obtener el cambio en los documentos? Esto es lo que la Suprema Corte está por resolver en el Amparo en Revisión 1317/2017.

Para entender las opciones que existen, está el caso de la Ciudad de México.

En el 2008, se reformó el Código Civil del entonces Distrito Federal, en el que se estableció un procedimiento para que las personas consiguieran la modificación del nombre y el sexo en sus actas de nacimiento. Este procedimiento consistía en el acto voluntario de presentarse ante un Juez familiar, pero implicaba conseguir un abogado que los representara y entregar un dictamen, signado por dos peritos el cual debía demostrar que las personas tenían al menos cinco meses en un proceso de reasignación para la concordancia sexo-genérica. Dicho proceso era costoso en tiempo dinero y esfuerzo y, por supuesto, en desgaste emocional, a pesar de que los tribunales no cobraban.

En 2014 se promovió otra adecuación al código civil en la que se sustituía el costoso trámite anterior por uno más expedito y respetuoso de las personas, es decir un sencillo trámite administrativo ante el Registro Civil, que no requería ni representante legal, ni peritos, ni los altos costos que ello implicaba. Con ello se logró garantizar, de manera efectiva, el acceso a este derecho.



La diferencia entre uno y otro procedimiento puede verse en el número de personas que obtuvieron el cambio en sus documentos. Bajo el procedimiento jurisdiccional, entre octubre de 2008 y febrero de 2014, solo 164 personas lograron obtener ese cambio, según datos proporcionados por la Asamblea Legislativa de la entidad. Bajo el procedimiento administrativo, desde febrero de 2015 hasta julio de 2017, 1,923 personas lograron cambiarlos, según datos proporcionados por el gobierno de la Ciudad.

La Suprema Corte de Justicia discutirá si es válido exigirle a las personas que se sometan a un procedimiento jurisdiccional –como el que se implementó en la Ciudad de México en el 2008–, cuando existe una alternativa que es mucho más efectiva y menos costosa para las personas: la vía administrativa.

Para mí, no hay duda en cuál de los dos procedimientos es el más respetuoso de las personas, particularmente de aquellas a las que el estado (la sociedad) les ha impuesto un género en el cual no se viven, que no les corresponde. El estado debe garantizar su derecho a la identidad y a la no discriminación por género. No es necesario decir que este derecho involucra a las personas Trans y también a las personas Intersex. Este derecho nos corresponde a todas las personas.

Mundo nuestro. Argelia Arriaga, académica en la BUAP y activista social, nos recuerda que la memoria colectiva se construye desde las memorias cercanas, propias, la de cada uno de nosotros. Ella nos recuerda a su padre asesinado en 1972 por matones del gobierno del estado de Puebla. No podemos olvidar de dónde venimos. Acompaña sus palabras Argelia con una serie de fotografías que recuerdan ese momento histórico de la universidad pública.

46 años de tu asesinato...

Año tras año soy testigo de cómo el Estado Mexicano sigue siendo omiso y cómplice de su propia vileza, porque siempre será más fácil callar, ocultar y dejar pasar a su aliado, el tiempo, apostando al olvido. Son 46 años de tu asesinato, 46 años y el Estado poblano y sus aliados del clero y los fuas (yunquista) permanecen callados ante su cobardía de pagar a mercenarios para asesinarte, y con ello borrar los derechos de una educación pública, crítica y autónoma.


46 años después de que el estado poblano continúa impune, de que la Universidad Autónoma de Puebla también ha aprendido a callar y ha acallar conciencias, somos muchos los que no olvidamos tu lucha, somos muchos los que nos educamos bajo los principios por los que luchaste y te arrebataron la vida.
A 46 años de tu asesinato sigo aquí como parte de tu memoria mi querido padre...

In memorian, Arquitecto Joel Arriga Navarro



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Mundo Nuestro. Benjamín Berlanga es una de las personas en México con mayor autoridad para hablar desde la acción civil organizada. Ahí están para probarlo dos instituciones fundamentales en Puebla, el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER) y la Universidad Campesina Indígena en Red (UciRed), dos procesos sin los cuales no podemos entender la transformación social en la Sierra Norte de Puebla. Desde esa trayectoria suya este análisis sobre el cambio ocurrido en México el 1 de julio pasado. Estamos todos obligados a repensar nuestra historia, a reinventar la esperanza.

Un acontecimiento es una irrupción: es lo que adviene y nos sorprende al menos por un momento. Es lo que queríamos, quizá lo que esperábamos pero no sabíamos cómo y cuándo había de llegar. Metidos en el suceder, sucede que sucedemos, pero apenas nos damos cuenta. Socialmente pasa. Así, la presentación del EZLN el 1 de enero de 1994 devino acontecimiento porque obligó socialmente a un dar-nos cuenta: en esos días nos dimos cuenta que algo estaba pasando; en una madrugada pareciera que la historia se decantaba y hacía presente con una dignidad no conmiserativa sino afirmativa, a los que no estaban presentes sino como sujetos nombrados, como sujetos pronunciados por otros, también por los que hablábamos a su nombre, en su nombre, aun para salvarlos, para redimirlos de la injusticia histórica cometida. Siempre en su nombre.



Hoy el triunfo de AMLO es un acontecimiento: no pasa de largo, nos obliga a pensar-nos. En el acontecimiento, dice el filósofo esloveno Slavo Zizek, nos hacemos sujetos: dejamos de vivir como un transcurrir (cuidadoso y premeditado, muchas veces) y nos damos cuenta; nos hacemos sujetos al pensar lo que ha pasado como “lo que nos ha pasado”. Socialmente eso que ocurre se presenta también como una articulación “acontecimental”: es memoria social que irrumpe como condensación de lo que nos viene pasando, de lo que nos ha pasado, y que resulta en advenimiento de algo: algo está pasando exactamente ahora y es lo nuevo, lo que se abre desde un acumulado.

¿Qué es lo que ha pasado? “El tsunami AMLO” es, entre otras cosas, condensación del hartazgo social. La elección fue un crisol de la indignación. El día siguiente se ha presentado como sensación de que ahora es posible otro posible. El voto mostró la percepción meridiana común de que había que cambiar las cosas. La alegría pos electoral ha dado lugar a la irrupción de certezas: “es que ya era hora”, “no tenían llenadera”. En el acontecimiento “tsunami AMLO” se articula de un modo específico lo que ha venido aconteciendo: no sólo Ayotzinapa, la inseguridad cotidiana, los feminicidios, la casa blanca, la estafa maestra, los trasiegos de la muerte de punta a punta del país por un narco desbocado, los maestros en Nochixtlán, los gasolinazos, los ricos cada días más ricos, los pobres cada día más pobres, las reforma energética y Odebrecht, etc., sino lo que cada uno de nosotros articulamos como acontecimientos biográficos, que hacen al dar-nos cuenta de lo que está pasando y a la exigencia de querer otra cosa.

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El Tsunami de AMLO. Gráfica tomada de Noreste.net

Un compañero marxista, militante de esa izquierda anticapitalista que se reivindica partidaria, dice que lo que hay es un cambio de régimen político; que lo que hay es la crisis del régimen político oligárquico neoliberal, que tomó las riendas del país hace treinta años, y que se sostuvo en una alianza más o menos bien lograda hasta ahora entre sectores del capital; una alianza asentada en el pacto de dos partidos, el PRI y el PAN, para acometer las transformaciones estructurales necesarias que nos pusieran en sintonía con el concierto global del capital y con sus modos de dominación. Ese régimen político se degradó en lo irracional de su propia lógica, se dinamitó así mismo en las disputas entre los engendros que creó; y, esta vez, se vio incapaz de enfrentar con las mismas viejas mañas en el terreno electoral, que le sirvieron durante 30 años y que venían desde antes, los modos de la terquedad de un personaje político que en el camino fue más allá de sí mismo para generar una hegemonía política, a fin de cuentas pedagógica en su transmisión: la mafia del poder, la corrupción, la tarea histórica y titánica de una cuarta transformación del país como posibilidad, la honradez y la austeridad como pilares del comportamiento público, Morelos, Juárez y Madero como testimonios del gobernante. Tan así, que el problema de AMLO eran los cómo, que hacían de sus propuestas mera utopía, deseo fantasioso, discurso populista: por eso había que desenmascararlo, tarea del intelectual serio y crítico, para presentarlo en su populismo y nacionalismo trasnochado, y por eso no había que confiar en el pueblo, porque el pueblo poco sabe y es fácil de engañar. Y no percibieron que en lo que proponía, lo que importaba era el modo en que esas propuestas y apuestas recogían la sensación compartida de “ya no más”: el anuncio de una república moral; acabar con la corrupción barriendo desde arriba; utilizar el ahorro anticorrupción de quinientos mil millones en programas sociales; “becarios si sicarios no” como modo de relación con los millones de jóvenes estigmatizados socialmente; la venta del avión presidencial y Los Pinos, representación icónica del lugar del poder que nos tiene donde estamos, convertido en centro cultural para gozo del pueblo. Todo eso fue más, mucho más para muchos más, porque las apuestas decían más que los discursos de los políticos al uso y más que las reflexiones sesudas y expertas de intelectuales agoreros, que anunciaban de muchos modos un mesías tropical, en un ejercicio de buen estilo, y determinaban la inviabilidad de sus propuestas, en un ejercicio “serio y razonable” del análisis político sensato.

Se ha abierto un cambio de régimen político. Se ha abierto una posibilidad: el ejercicio de gobierno de un líder que para gobernar se coloca por encima de las fuerzas sociales; un líder colocado en esa posición sin duda por su fuerza moral, por la terquedad en sus convicciones, en un contexto donde lo más fácil ha sido declinar en las posiciones para caber en el esquema de poder; un líder colocado en esa posición por la fuerza del descontento social, por la esperanza de otra cosa; pero también un líder colocado en esa posición por la avidez de políticos travestidos a su causa, desde la izquierda y la derecha, que lo empujan y aúpan; un liderazgo que empieza a ser bendecido por los personeros del capital económico, reflejo de la capacidad de sobrevivencia y acomodo del capital, que a fin de cuentas el dinero no tiene contenido ideológico político, a no ser su vocación de convertirse en la ideología única sobre la que se asiente la sociedad completa y el individuo mismo. El compañero de la izquierda anticapitalista al que debo esta lectura, dice que se trata de la instauración de un “régimen bonapartista”: “Marx, dice el compañero, emplea esta categoría para caracterizar cierto tipo de liderazgo político que se independiza parcialmente de la burguesía y sus partidos políticos tradicionales, buscando un equilibrio entre la burguesía y el proletariado, centralizando en una persona con el poder ejecutivo todo el poder político”. “¿Acaso no es esa, añade, la exacta descripción de lo que es y pretende hacer AMLO?”

La alternancia electoral, asentada con contundencia en el nivel de votos alcanzado, abre la puerta a un cambio de régimen político: el PRI, el PAN, el PRD han quedado desdibujados y tocados. Su proyecto hegemónico de país nos ha llevado a donde estamos. Tendrán que re inventarse. Modos de gobernar anunciados en la idea de “primero los pobres”, en la honestidad como divisa y en la austeridad como comportamiento del servidor público, son promisorios de un estilo diferente de ser político y anuncian la sensibilidad social que caracteriza con constancia y tozudez a Andrés Manuel López Obrador: ¿es el inicio del ciclo de uno o varios gobiernos progresistas?

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"Podrá cambiar el capataz..." Fotografía tomada de Proceso.

En este marco, aparece la llamada de atención de los zapatistas que nos recuerda a muchos que hemos decidido colocarnos de otro modo, que la lucha contra el capital, la lucha por zafarnos de esto que nos agobia y nos está aniquilando, va más allá: es la lucha en todos los órdenes de la vida contra las formas del capital, contra esa capacidad de monstruo que tiene para movilizarnos a favor de su reproducción, en todos los actos y en todos los órdenes de nuestra vida.

Por eso tenemos que aceptar la dureza de la metáfora, pero no como principio de la desilusión como dejan traslucir en su declaración los zapatistas, sino desde la lucidez del que sabe que vamos más allá. Es cierto: cambia el encargado pero los finqueros siguen siendo los mismos, la finca es de los mismos dueños. Lo que ha de cambiar el mundo ha de ser de otro modo. La lucha anticapitalista “es muy otra” y se juega en todos los espacios de la vida: en los relatos de la identidad de cada uno, en nuestros cuerpos, en las relaciones intersubjetivas, en el estar juntos, en los espacios públicos, en el trabajo, en la calle y en la cama, en la mesa y en las marchas, en la soledad y en la juntura de las voluntades: y aquí de lo que se trata más que de organizarnos para hacer esa política, que también los que quieran, es de organizar de muchos modos la esperanza. Lo que tenemos frente nosotros es pregunta abierta y no encerrada en un partido, por más revolucionario que se presente, o en una coyuntura electoral, por más promisoria que resulte; es la pregunta por el “arte de organizar la esperanza”, como dice Ana Cecilia Dirnestein, que en unos día vendrá de la Universidad de Bath para estar en el curso de verano de los posgrados del CESDER en Zautla,: qué hemos de hacer juntos, ahora que nos hemos presentado como los indignados; qué hemos de negar desde el coraje y el deseo; qué cosas, múltiples y diversas, creativas y transgresoras, hemos de afirmar en muchos espacios, en muchos procesos, como otro modo de hacer las cosas, de hacer la vida misma; cómo hemos de reconocer las contradicciones de nuestros intentos, la incompleta realización de nuestros esfuerzos, sin caer en la desilusión o en el cinismo; y, cómo haremos del excedente -de eso que ha de quedar radicado en nuestro cuerpo y en la memoria, cuando el momento del acontecimiento se diluya, cuando la lógica del capital devore nuestro intento- un nuevo punto de partida para que otros acontecimientos se decanten con nuestra acción.

Este cambio de régimen es un acontecimiento, y el acontecimiento se abre a lo nuevo, a lo que ha de resolverse, pero no desde la disposición de la fatalidad sino desde el afán de la promesa y de la acción. Más que anunciar la desilusión, que ella vendrá sin que la anunciemos, hemos de preguntarnos qué hacemos desde lo que hacemos para que no resulte como fatalidad otra vez que “…vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza, y el señor cura a sus misas, la zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a sus divisas….”

¿O ha de ser así?

(Foto de portadilla tomada de Hilo Directo)

Mundo Nuestro. Triunfo futbolero y conciencia de la libertad humana, dos ciudadanías reunidas por el azar de la vida nuestra. Emma del Carmen, escritora, y Emilio Espejel, fotógrafo, la crónica y la fotografía, dos miradas jóvenes para valorar un festivo momento en la ciudad de México.



Fotografía de Emilio Espejel.

Los mexicanos tenemos una suerte muy curiosa: pueden pasar semanas sin que nada relevante suceda en nuestras vidas y un día, de repente, todo sucede al mismo tiempo. Así pasó este sábado 22 de Junio. Amanecimos de verde mientras apoyábamos a nuestra tan querida selección, que nos dio la grata sorpresa de ganar su segundo partido en el mundial (los mexicanos también tenemos el derecho -y responsabilidad- de emborracharnos a las 10 de la mañana sólo porque hay futbol), lo cual sólo significaba una cosa: ¡vámonos al ángel a celebrar!



Pero esta vez el universo aguileño decidió juntar dos bandos que suelen ser contrarios, pues también íbamos al ángel a celebrar la libertad y triunfo de la comunidad LGBTTTIQA en México. La coincidencia fue interesante, pero la incertidumbre a muchos nos causó preocupación; no quiero decir que el futbol se relacione con la homofobia, en absoluto, sin embargo, uno de nuestros himnos de celebración constituye en un insulto directo al homosexual, así que sí, imaginarnos a los aficionados mezclados con la marcha de orgullo gay, era una preocupación.

¡Vámonos al ángel! Y nos fuimos.

Fotografía de Emilio Espejel.

La cantidad de personas que caben caminando en las calles de Reforma me puso la piel de gallina. Todos gritando, cantando, caminando y olvidando, aunque sea por unas horas, las vidas tan agitadas que nos rodean. Llegamos por metro Sevilla así que nos encontramos primero con la afición mexicana amante del futbol, dado que hace una semana también celebramos en el ángel el triunfo México-Alemania, no nos quedamos mucho tiempo. Pero siempre es divertido ver a todos emocionados envueltos en sus banderas cantando Cielito Lindo. Continuamos y el cambio se diluía entre el cemento; el blanco, verde y rojo se tornaba azul, rosa, amarillo, y nuestras pieles poco a poco lograban imitar el arcoiris.

A mi parecer, lo más importante de esta marcha es entender que la protesta quizá ya no es su mayor meta, sino la celebración; estamos en medio del carnaval que reúne a personas con preferencias de todo tipo para dejar el miedo en sus casas y salir a bailar para ser ellos mismos, sin importar la ropa que usen, el maquillaje o cualquier superficialidad que los distinga; aquí se viene a bailar.

Fotografía de Emilio Espejel.

Las pancartas son un clásico de las marchas mexicanas: “Harry Potter nos enseñó que no es bonito vivir en un closet”, “Iba a ser heterosexual pero me chingué la rodilla”, etc. Unas divertidas, otros fuertes, pero siempre con algo que decir. Qué chingón, pensaba. Yo que nunca tuve la preocupación de no poder decir lo que quiero o prefiero, admiro enormemente a todas las personas que dejaron atrás su religión, trabajo, e incluso familias por decir: esto soy yo y así me tienen que aceptar.

La anarquía colectiva se desbordaba de una de las avenidas más importantes de nuestra ciudad para dejar brillando todo a su paso hasta llegar al Zócalo. Lugar donde, al final, todos los caminantes nos reuniríamos para vernos a la cara y limpiarnos el sudor con pañuelos de colores. Aquí no se escucha “chichis pa la banda” o “foto con la güerita guapa”; aquí se regalan besos, abrazos y, en algunos casos, se busca el amor. Llegar al Zócalo era la meta y logramos caminarla hasta el final; porque el mexicano es muchas cosas, el mexicano tiene muchas pasiones, pero, principalmente, el mexicano es grande, es anárquico, el mexicano toma algo y lo hace suyo, nos hacemos de todos.

Aquí todos somos todo.

Fotografía de Emilio Espejel.