Sobre el asesinato de Aldo Islas Todd: la sociedad poblana en el abismo Destacado

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La violencia ha golpeado nuevamente a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. La violencia nos golpea a todos.

El asesinato del joven estudiante de Contaduría Aldo Islas Todd nos abruma y sume todavía más en el sinsentido. La información en esta mañana de lunes sólo ofrece chispazos de lo que pudo haber ocurrido: secuestro vía levantamiento, exigencia de rescate, la cifra de un millón de pesos, el hallazgo en el motel, el cuerpo del muchacho muerto en el baño sin huella de bala ni arma blanca como motivo. Nada más.

Encuentro en twitter el mensaje del Rector Alfonso Esparza Ortiz:

"Lamento la pérdida de valores que conduce a acciones delictivas, privando de la vida a jóvenes prometedores como el reciente caso de nuestro estudiante Aldo Islas. Estamos colaborando en todo lo que está a nuestro alcance con las autoridades respectivas para el pronto esclarecimiento de su asesinato y vigilantes para que se aplique todo el peso de la ley a los responsables."



Y la esquela de la institución.

Y la exigencia de la ciudadanía en las redes sociales: esclarecimiento del asesinato y detención de los culpables.

No son tiempos gratos los nuestros. En la ciudad nuestra se despliegan innumerables grupos armados dispuestos a la violencia: las bandas del huachicol, las bandas ligadas al narcomenudeo, las bandas ligadas a los cárteles tipo Jalisco Nueva Generación, Zetas, Beltrán Leyva. No contamos con esquemas de seguridad pública, procuración de justicia y leyes penales aplicadas que desanimen al crimen organizado. La impunidad es la principal regla del juego. Cosechamos así las varias décadas de desmoronamiento de una organización social fundada en el bienestar colectivo. El fracaso de nuestro sistema de justicia es el resultado de las políticas públicas impulsadas en la última generación: las que subrayan la desigualdad social y la injusticia estructural. Basta para entenderlo padecer la mala fortuna de verse involucrado con los ministerios públicos en el estado.

Queda pensar en el dolor de una familia.

Y la certidumbre de que la sociedad poblana está perdida en el abismo de la violencia y el sinsentido.



Y la conciencia de la importancia de las instituciones de educación superior, públicas y particulares, en la construcción colectiva de alternativas contra este Estado fallido que envuelve la vida cotidiana de las personas.

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Sobre el autor

Sergio Mastretta

Periodista con 39 años de experiencia en prensa escrita y radio, director de Mundo Nuestro...