La violencia en México: ¿es realista creer que puede mejorar pronto la seguridad? Destacado

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Vida y milagros

Uno quisiera pensar que la percepción de inseguridad que sentimos a nuestro alrededor es artificial y que mucho tiene que ver en esa percepción el que los medios de comunicación hablen constantemente de la violencia, dándole prioridad a esos temas y no a otros.



Desgraciadamente viendo las cifras de aumento de delitos, leyendo a Alejandro Hope o a Héctor de Mauleón, no queda más que enfrentar la dura realidad del cambio de condiciones de seguridad que hoy nos afligen. Además de tomar en cuenta las cifras de INEGI o IMCO que prueban que la percepción de inseguridad tiene bases en la realidad, es importante tratar de entender qué pasó en estos años.

El gobierno federal hace énfasis en que los gobiernos estatales fallaron y fueron omisos con respecto a las obligaciones que a ellos les tocaba ejercer para conservar la paz y la seguridad pública en sus respectivos estados. Los estados omisos no solo le echan la culpa a la federación por la falta de una estrategia nacional, sino que piden su ayuda cuando fracasan en tareas que sí eran su responsabilidad.

En síntesis yo veo dos grandes errores:



El enorme error de desaparecer la Secretaría de Seguridad Pública Federal y entregarle completo ese pilar estratégico a la secretaría de gobernación que manejara hasta hace pocas semanas Miguel Ángel Osorio Chong, quien entre otras cosas tomó la decisión de frenar Plataforma México, una herramienta construida para cruzar información nacional, un concepto tecnológico avanzado de telecomunicaciones y sistemas de información que integra a todas las bases de datos de la criminalística del país. Con Plataforma México se buscaba un intercambio de información entre los tres órdenes de gobierno, federal, estatal y municipal. Sin esa herramienta la comunicación de datos y personas entre los diferentes estados y la federación quedó disminuida y fragmentada.

El otro error es sistémico, y es el no haberles exigido por todos los medios posibles, desde la federación y la sociedad en su conjunto, a los gobiernos y congresos estatales unos mínimos de inversión en formación y buen pago de policías estatales y municipales y por lo menos una mínima coordinación entre ellas. Y no fue por falta de dinero, que desde tiempos de Fox a la fecha, a los estados les ha llegado a manos llenas sin tener que rendir mayores cuentas de ello. La responsabilidad recae en la omisión y mala priorización del gasto público estatal de parte de muchos de los estados que hoy ven agravada la violencia y la inseguridad. En esa terrible situación se encuentra el estado de Puebla, hoy uno de los estados con más problemas de robo de combustibles, del que deriva la violencia ligada a las bandas y sus líneas de delitos paralelos, que entre otros hoy ha virado al incremento de asalto a trenes, en el que hoy Puebla ocupa el deshonroso primer lugar, así como en el aumento de delitos del fuero común.

El gobierno estatal se vio obligado a tomar el control de la seguridad pública en San Martín Texmelucan. (e-consulta)

Hace poco más de un mes, el gobernador del estado de Puebla, Antonio Gali, se vio obligado a solicitar la intervención de la marina en el municipio de San Martín Texmelucan, en que los 120 policías municipales fueron cesados, sin que el gobierno estatal contara con policías propios para suplirlos. Se pidió de nuevo el apoyo a la federación y a la marina para suplir una grave carencia. Desde hace más de un año ya la marina y la policía federal habían intervenido en la contención del robo de combustible en el llamado triángulo rojo ante la absoluta incapacidad o complicidad de las policías locales.

Todo buen contador sabe que la contabilidad debe de estar al día. Dejar que la contabilidad se atrase complica muchísimo su actualización y el enemigo es la falta de tiempo. Lo mismo, pero en grado mucho mayor, sucede con la falta de formación de cuadros policíacos. Se puede tener o disponer dinero para pagar más policías, pero no se les puede formar de un día para otros, ni a nivel municipal, ni estatal ni federal. Con esa realidad se topará quien gane las elecciones de julio. No es cuestión ni de promesas ni de buenos deseos. Es cuestión de un tiempo irremplazable que ya nos pasa la factura en materia de seguridad pública. No habrá ejército ni marina que alcancen para cubrir los graves déficits de personal capacitado en todo el país.

Y sí, todos coincidimos, el ejército no debería estar haciendo labores policíacas. Pero no hay policías con quien suplirlos. La alternativa es dejar a la sociedad sola ante la ola de delincuencia que nos ahoga. Los datos de comunidades que deciden hacer justicia por propia mano crecen. Las injusticias y errores que de eso derivan dan espanto. La alternativa de la parálisis e indefensión social ante el delito, también.

Se nos acabó el tiempo.

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Sobre el autor

Verónica Mastretta