Para pensar en tiempos del coronavirus/La luz en la tormenta Destacado

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Las diferentes formas de organizar la sociedad, activan diferentes partes de nosotros mismos. Si estás en un sistema que sabes que no cuida a las personas y no distribuye los recursos de manera justa, entonces nuestro impulso para acumular estará en alerta. Así que tenlo en cuenta y piensa cómo, en lugar de acumular y pensar en cómo puedes cuidarte a ti mismo y a tu familia, puedes voltear y pensar cómo puedes compartir con tus vecinos y ayudar a los más vulnerables.

El texto anterior forma parte de la entrevista que Marié Solis le hizo recientemente para VICE a la periodista canadiense Naomi Klein, autora del libro “La doctrina del shock”.

Mientras más aislados y vulnerables nos pensemos, será la parte más arcaica del cerebro a cargo entre otras cosas de la reacción de lucha o huida o la amígdala, la estructura neuronal que participa en la formación de los aspectos emocionales de la memoria, especialmente del miedo, las que principalmente gobiernen nuestro comportamiento.

Por otra parte, voltear a nuestro alrededor y buscar la manera de ayudar al prójimo, constituye un ejercicio de empatía que, al convertirse en acciones concretas para ayudar a los demás, genera una sensación de bienestar y sentido de comunidad.



En los tiempos complejos que vivimos, también las lecciones y los aprendizajes pueden equipararse en tamaño y profundidad, a la dificultad que implica el reto de salir adelante.

Hoy, la mayoría de los ciudadanos ha volteado a sus gobernantes en busca de liderazgo, y de manera generalizada nos hemos sentido defraudados por un sistema que no parece tener muy claro cómo reaccionar a un problema sin precedentes en la historia moderna. Con todo esto afectándonos de una manera tan directa, no cabe más que cuestionar si la manera en la que se pretende organizar a la sociedad funciona a favor del individuo.

Aunque la respuesta es compleja, es con acciones sencillas que puede realizar cualquier ser humano, con las que podemos recuperar la esperanza y, de paso, comenzar a utilizar otras partes de nuestro cerebro para encontrar nuevas soluciones y crear nuevos paradigmas.

Para encontrar soluciones diferentes, necesariamente hay que hacer cosas diferentes, y no hay nada como el colapso social y ambiental para darnos un empujón en una nueva dirección. Hoy nos parece imposible poner de acuerdo a todo un país y se antoja pensar, que la energía que le podamos dedicar al problema, es como intentar enfriar con una gota de agua en un comal caliente. Es por eso que la propuesta que hace Naomi Klein es una luz en la tormenta, porque sí podemos, en cambio, tenderle la mano a la persona que está a nuestro lado. Eso depende completamente de nosotros, sin importar siquiera si tenemos lo suficiente o no para compartir. Recordemos que, hasta el más insignificante gesto de amor, puede cambiar el rumbo de una vida.

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Sobre el autor

Héctor Praxedes

Héctor Praxades empresario y productor de televisión. Dice de sí mismo: "Con 22 años como productor en proyectos de gran envergadura, descubrí la importancia de seguir los procedimientos rigurosamente para lograr los resultados deseados. Como empresario y socio entendí que ese mismo rigor aplicado a la comunicación, era indispensable para mantener relaciones enfocadas en los objetivos y no en los obstáculos. Confirmando la lección aprendida en mi pasión por el automovilismo y la conducción: cuando tomé cursos como piloto me enseñaron a mantener la vista en el espacio entre los obstáculos, y no en los obstáculos como condición sine qua non para lograr que el auto siga la ruta deseada. “Adonde veo voy”, es exactamente la frase que utilizan para catequizar a los pilotos en formación. Soy un convencido de que asumir nuestras responsabilidades a cabalidad, es lo único que nos permite avanzar en el sentido correcto. Hoy la vida me ha enseñado que entre mejor mantenemos el foco en lo deseable, mejores oportunidades tenemos para materializarlo."