Sociedad

Es la tarde del primer lunes de otoño, faltan pocos minutos para que den las cinco. Poco a poco llegan familias, jóvenes en grupo, maestros y jubilados a la 11 Sur y se plantan frente al edificio de la Escuela Héroes de la Reforma y que antes fuera la Escuela Normal Superior del Estado de Puebla y más antes aún la escuela primaria de los Jesuitas en Puebla para dar el último adiós a esta institución que ha visto pasar a miles de poblanos. Su representación más reciente está aquí. Y han cerrado el tránsito de la avenida, apoyados en tres patrullas de tránsito municipal. No hay quejas de los automovilistas, no hay claxonazos, todo mundo entiende que la mole de piedra que nos mira está en riesgo por una decisión apresurada del gobierno.

El encuentro de los amigos y compañeros de generación es muy emotivo, los abrazos, las emociones, los recuerdos afloraran, y también las preguntas ¿de qué generación eres?, ¿te acuerdas de mí, fuimos compañeros?, ¿qué sabes de Eduardo? Todos intentan ponerse al día rápidamente, cuentos breves de la historia de sus vidas.

Algunos de los presentes son miembros fundadores de la Escuela Normal de Educadores y de Educación Física en 1951, otros hablan del coro infantil, algunos se identifican como líderes estudiantiles en 1972, de los tiempos subversivos y contestatarios; otros más son egresados docentes; algunos, simplemente acaban de entrar este año a la secundaria. Con lágrimas en los ojos y llenos de nostalgia sueltan globos blancos para despedirse de su alma mater.



“Gloria a la escuela que forjó mentores de la niñez…mansión de luz, Normal…Gloria a ti, mi normal” corean entusiasmados los más jóvenes; muchos cantan con la voz ahogada en la tristeza, hombres y mujeres que lloran al recordar su época de estudiante y todo lo vivido y compartido en las aulas de esta institución.

La convocatoria de las redes sociales los ha traído, la noticia de la demolición de este edificio que hasta hace unos días albergaba a los alumnos de la Escuela Héroes de Reforma, pero que en el siglo pasado fue el Colegio Espina de los jesuitas en la década de los veintes, y ya en 1951 se convertiría en la Escuela Normal de Educadores.



“No a la demolición, si a la reconstrucción”, corean con fuerza algunos de los asistentes; otros levantan las pancartas que registran su tristeza, su inconformidad, su agradecimiento.

“No a la demolición”.

“Siempre te llevaremos en el corazón”.

“Son tus aulas fuente del saber”.

“Anexa no te olvidaré”.

Cada uno de los asistentes guarda una historia llena de alegría pero también añoranza. Para Dulce Arely apenas es su primer año en esta escuela, de entre muchos niños que aspiraban un lugar en esta institución “Me siento muy triste porque apenas entré, es mi primer año aquí. Voy en primero de secundaria y me gustaba mi escuela porque es una de las mejores. Mi salón es el de aquí enfrente.”

“Estábamos en tercero de primaria, era el año del 63, cuando se formó el primer coro de la escuela, éramos como cuarenta niños y niñas y ganamos muchos concursos y nos invitaban… Algo que nunca debieron haber hecho es quitar el escudo que tenía, era de piedra y cuando cambiaron el nombre a la escuela lo quitaron… Se siente una gran nostalgia porque pasamos aquí nuestra infancia… Realmente nos vimos como hermanos y esa amistad es lo que nos dejó esta escuela… El edificio tiene una excelente ubicación y si la arreglan bien puede seguir siendo escuela”. Todas estas frases las escucho de Víctor Manuel Palacios Tejeda, Alfredo Villegas y Eduardo Palacios de la Torre integrantes del coro.

Recuerda Pablo Erasmo Moreno, que en sus años de líder estudiantil en 1972, convocó a sus compañeros para defender el edificio que en tiempos del gobernador Gonzalo Bautista lo iban a convertir en Dirección de Tránsito: “Aquí dormimos para que nos recibiera el gobernador; para que no se convirtiera en oficina pública sino que fuera la Escuela Normal Superior. Siento que aquí fue un lugar por el que luché, y la tristeza me embarga porque no fue fácil rescatar un edificio. Este edificio se creó para la educación, y educación es lo que necesita nuestro país.”

Desde el punto de vista arquitectónico este edificio es emblemático, comenta César Pérez Córdova, ingeniero civil egresado de la BUAP, además hace hincapié en que las fallas que se presentan son 50 veces más pequeñas que las que presentaron el Edificio Carolino y la Catedral tras el sismo del 15 de junio de 1999, y en esa ocasión a nadie se le ocurrió demolerlos. “En este caso hay muchos intereses presentes, es una zona muy valiosa económica e históricamente hablando. No hay ninguna justificación para demoler este edificio.”

“La recuperación del patrimonio cultural es muy importante –afirma Álvaro, maestro jubilado--. Puebla es una ciudad turística y sin monumentos no hay turismo. Desde el terremoto del 99, se han recuperado importantísimos monumentos. Es impensable demolerlo, eso es una barbaridad. En mi humilde opinión debemos tener más conciencia de nuestro patrimonio y no pensar sólo en intereses económicos o inmobiliarios. Es una lástima.”

El periodista, Sergio Mastretta también acude a la cita en la escuela a la que asistió su padre Carlos Mastretta cuando el edificio pertenecía los jesuitas en 1926 y se llamaba Colegio Espina. “Aquí estudió mi papá –me dice--, y no se vale que deje de ser escuela. Es un recinto histórico pero es escuela; que el gobierno lo convierta en negocio de algún político, a mí no me gusta la idea. La iglesia de San Agustín la han tumbado las guerras, la han tumbado los terremotos y sigue siendo la Iglesia de San Agustín, no la convirtieron en oficina pública. Está más que probado que a estos políticos el patrimonio, la cultura y la historia les valen sombrilla. Por eso hay que defender este viejo edificio porfiriano”

Cae la tarde. La pequeña multitud es un solo murmullo. Saludos, abrazos, lágrimas, fotos para “el face” y las despedidas, la eterna promesa “nos llamamos para tomar un café” o “te llamo para vernos” flotan en el aire. Ex alumnos y alumnos se retiran con la esperanza de que el edificio no sea demolido sino restaurado, que esta vez el gobierno respete el sentir de los ciudadanos que desean que no desaparezca la ciudad de sus recuerdos.

(Las fotografías que ilustran esta crónica son de la autora)

La mixteca poblana aparece a lo lejos conforme avanzamos por la carretera. El paisaje cambia, los cultivos de caña adornan los campos. Nos dicen que está quebrado el puente en Chietla, así que tomamos un atajo por los cañaverales que llevan a Atzala. Nos adentramos en un pueblo que aprecio pequeño por sus calles, Atzala, hoy de luto por la pérdida de once personas que celebraban el bautizo de un pequeñito. El templo se les vino encima.



Avanzamos y entramos a Chietla por la espalda. En el cruce de la calle Vicente Guerrero con Morelos que nos recibe con el estruendo de maquinaria pesada por la demolición de una casa seriamente dañada por el pasado sismo del 19 de septiembre. Junto a ella, la casa de Don Efrén y su esposa, quienes nos saludan con un afectuoso apretón de manos. Entramos a la parte más dañada de su casa, la oficina, que guarda entre papeles bellas piezas arqueológicas que, según me dicen, salen de la tierra apenas escarbas un poco…me duele verlas rotas.

A un lado está la casa del panadero Jorge Aguilar Torres, quien me pide que entre y constate los daños. Me cuenta cómo alcanzó a sacar rápidamente a su mamá de 92 años, cargándola mientras gritaba: “¡mis sandalias, mis sandalias!”. Me platica sus impresiones y preocupaciones: se están quedando con un pariente, pero no saben por cuanto tiempo pues están aún sin saber si su casa será demolida totalmente. Jorge pide ayuda, le urge un horno para volver a trabajar.

–Si no, ¿pues cómo le hago pa’seguir?



Apenas he visitado dos casas y ya pesa en mí el panorama que veo apenas en una calle, la primera que visito. Conforme avanzo y platico con los lugareños me doy cuenta de la calidez y facilidad de sonrisa con la que reciben a quienes vamos a constatar lo ocurrido para tratar de hacer algo: la gente es franca, me saluda, me permite entrar en sus viviendas, me ofrece un vasito de agua… Me siento bien entre la gente sencilla que pese a su desgracia me mira con calidez y cierto optimismo por haber sido un pueblo en el que afortunadamente nadie murió aunque casi las totalidad de las casas presenten daños, unas más, otras menos.

Don Jorge habla por teléfono con uno de sus hijos que vive en Estados Unidos, lo acompaña su hijo menor que trabaja en una ciudad cercana, le preocupa perder el patrimonio que poco a poco fue construyendo para sus hijos. Es la constante… La gente se pregunta si será mejor tirar ahora lo que queda de sus viviendas y reconstruir poco a poco o, si deben esperar el dictamen oficial para ver qué tanto daño presentan. Se dejan llevar por la oportunidad que representa la demolición temprana sin costo que ofrecen de momento las autoridades. ¿Pero de dónde sacarán los recursos para volver a levantar sus viviendas?, ¿quién los ayudará en ese momento? Es una decisión que deben pensar con detenimiento y en consenso con la familia. Y si luego les dicen que la casa se tiene que demoler, ¿cómo pagarán la demolición ya sin ayuda del gobierno? La mirada pensativa acompañan tanto al hijo como al padre.

Cruzando la calle saludo a Georgina saliendo de la tortillería, me extiende su mano acompañada de una bella sonrisa, me platica que la casa que veo enfrente es de su familia, ya tiene la X de la demolición; afortunadamente estaba vacía. La usan sólo cuando hacen alguna “reunioncita familiar” en Año Nuevo o en algún cumpleaños. Entramos y me platica los momentos que vivió ahí de pequeña, cómo jugaban en la huerta trasera. Hace unos cuantos meses aventó cinco semillas de sandía que se sacó de la boca “Y viera usted que acabamos de cosecharlas, bonitas las sandías, cantaban bien apenas les pegabas”, me dice refiriéndose al sonido que emiten cuando les pegas con la palma de la mano para saber si ya están buenas. De igual manera se puede ver en la huerta un frondoso árbol de aguacate, matas de jitomate y otros frutos; la tierra es rica y fértil, el clima que acompaña los meses de calor permite esta fecundidad.

Al salir y encontrarse con la hermana que ha venido de Puebla para ver lo ocurrido en su pueblo, no puede evitar unas lágrimas en complicidad. Les duele tener que echar abajo la casa; la madre aún no sabe lo ocurrido. Ella vive en Morelos con otra de las hermanas. Le ofrezco un abrazo, una caricia, me acompaña la impotencia de no poder hacer más en ese preciso momento.

Regreso a la calle Morelos, donde Marco Antonio me espera para mostrarme su casa. Él y su esposa son muy jóvenes y no tienen hijos, con mucho esfuerzo levantaron junto a la casa de su hermano una de dos pisos, la mitad del segundo piso se vino abajo; una gatita que recorre a ratos lo que queda en esa parte de la casa. “No sabe que pasó --comenta Marco Antonio, y acompaña sus palabras aguantando el llanto, pero es inevitable…afuera lo espera su esposa y Heidi, la perrita que también forma parte de esta joven familia. “Se asustaron las mascotas, pero estamos bien y eso es lo más importante”.

Me conmueve la manera de referirse con cariño a su joven esposa: “Mija, ya vámonos…”

Ella me despide con una gran sonrisa.

Al salir de ahí veo la llegada de una brigada de muchachos exalumnos de la BUAP que se organizan para hacer un dictamen de cada una de las casas de Chietla. A cargo viene la hija de Don Efrén, orgulloso me presenta a una exitosa profesionista que labora en Puebla; los muchachos vienen bien preparados con un formato que hay que llenar de la situación de cada casa, están determinados a ayudar con su conocimiento.

Camino rumbo al centro y a la par me voy encontrando con personas que me saludan y me muestran lo ocurrido en cada una de sus viviendas; la constante es la preocupación sobre lo que se viene después: cómo reconstruir, cómo volverse a hacer de lo poco con lo que contaban. En el caso de las personas que rentaban una vivienda y ésta se vino abajo, ¿dónde hospedarse? No hay casas en renta y quedarse con familiares o amigos es una solución temporal.

Aunada a esta situación, el sentir general de la población hacia sus autoridades es de rechazo por situaciones pasadas y, porque en una circunstancia tan dura como ésta, no los han visto salir a las calles a ver qué necesitan; toda la autoridad se concentra en la figura de la representante de Obras Públicas en la oficina del Ayuntamiento.

El centro de la localidad es un hervidero de gente que llega de todas partes para brindar apoyo; familias completas, brigadas de jóvenes armados de picos y palas, camionetas con ayuda que proviene de otros estados…Reina el desorden pero la gente se siente acompañada, escuchada, comprendida… De un autobús descienden 25 ingenieros y arquitectos graduados del Tecnológico de Monterrey, se distribuyen las calles para picar desechos y recoger escombros; a la par forman una fila para anotar a las personas que requieren vayan a revisar sus viviendas.

Se me acerca un hombre muy anciano, no escucha casi, sirvo de intérprete entre la brigada y su necesidad; lo he visto antes auscultado por un paramédico en una carpa de primeros auxilios junto al quiosco; quiere que le regalen un mazo o una pala para poder arreglar su hogar. No escucha cuando le dicen que no pueden regalar equipo, le proponen visitar su casa pero él vive en el campo dice, no entiende por qué no le pueden regalar una pequeña ayuda. Yo tampoco…

Recorro las calles y me topo con más brigadas de ingenieros y arquitectos, de Querétaro, de Cholula, de Guadalajara; todos quieren apoyar. Falta liderazgo, coordinación entre el ayuntamiento y la ayuda que va llegando sin cesar.

Camino rumbo al cerrito, hogar de familias que percibo de más bajos recursos. La iglesia se encuentra muy dañada y cerrada al igual que el resto de las otras que he encontrado a mi paso. Me entristece la pérdida de símbolos que son importantes para la comunidad.

Bajando las calles, encuentro una camioneta con víveres, colchas y juguetes que trae placas del Edo. de México, me acerco a conversar con ellos y me dicen que les están impidiendo el paso hacia el centro, les piden que vayan a depositar el apoyo al Auditorio. Les digo que se vayan cuesta arriba para repartir directamente la ayuda a la gente del cerrito; me despido esperando me hayan hecho caso puesto que no sabemos a ciencia cierta si la ayuda que van guardando en el Auditorio les llegará realmente.

Nuevamente en el centro conozco a Doña Tere, que me platica sobre las cosas de valor que se le quedaron atrapadas dentro de su casa: papeles antiguos, joyas de familia, códices…habla y habla sin parar, me abraza, me cuenta un poco de su vida; todos tienen una historia que compartir.

Gracias a la generosidad de Don Efrén y su esposa nos reunimos con los chavos ingenieros y arquitectos de la BUAP a comer un delicioso arroz con huevos cocidos y tortillas que me sabe a gloria, a generosidad, a comunidad…

De regreso con los lugareños sigo escuchando historias; la mayoría de ellos quieren saber por qué no se hace presente el apoyo municipal…quieren ser escuchados, buscan respuesta a sus demandas.

Casi al final de mi estancia conozco a Doña Juanita que está revisando sus pertenencias en la calle. Ella y sus hijas platican su historia: viven en casas contiguas y no pueden habitarlas, por el momento van a guardar sus cosas con un vecino y otras, con amigos y familiares. Abrazo a Juanita…llora por no saber qué hacer, dónde vivir, de qué comer; vendía junto con sus hijas memelas y quesadillas en la calle. Me dice güerita y le digo ¡que no lo soy! que al igual que ella pinto mis canas y nos abrazamos en complicidad.

Logro sacarle una sonrisa; con eso me conformo de momento.

Es un ejemplo de la devastación que el sismo del martes 19 provocó en Puebla. El municipio de Santa Isabel Cholula peridió totalmente su cuatro escuelas. Esta misma semana serán demolidas. Son746 escolares los que están a la deriva.

Este es el llamado de auxilio que hacen los padres de familia desde esa población:

"Las 4 escuelas de Santa Isabel se tienen que derruir. Están inservibles. Tú sabes de alguien que pueda prestar una carpa o dos para que los niños puedan volver a clases lo más pronto posible? También se necesitan palas, picos , guantes de carnaza y carretillas. Material escolar en buen estado, como pizarrones y sillas."





Mundo Nuestro. El siguiente es el recuento de daños que la Fundación Comunitaria Puebla IBP, a travéz del fondo Mónica Geandreau, presenta del recuento de daños provocados por el terremoto del martes 19 en comunidades de los municipios de Huaquechula, Tochimilco, Atzitzituacán y Tianguismanalco, en las faldas del Popocatépetl.



FUNDACIÓN COMUNITARIA PUEBLA IBP/FONDO MONICA GENDREAU

Informe preliminar de daños en comunidades atendidas por la asociación civil:

Municipio: Atzitzihuacán

Localidad: San Francisco Xochiteopan



No. de viviendas con daños severos o derrumbadas: 249

No. de personas afectadas: 900 persona

Municipio: Huaquechula

Localidad: Soledad Morelos

No. de viviendas con daños severos: 100

No. de personas afectadas: 350

Municipio: Tochimilco

Localidad: San Francisco Huilango

Casas con daño total 45, daños menos severos 100, presidencia y primaria destruidas.

No. de personas afectadas: 195 familias afectadas y aproximadamente 800 personas afectadas

Municipio: Tochimilco

Localidad: Tulcingo

Casas con daños severos 35, daños menos severos 90

No. de personas afectadas: 400

Municipio: Tianguismanalco

Localidad: San Pedro Atlixco

La Iglesia pérdida total

La escuela destruida

Muchas casas destruidas

No. de personas afectadas: 600

(Foto de portadilla: Claudia Saucedo)

El territorio y la historia

El río de los valles y el río de la montaña: El río del agrocapitalismo y el monocultivo, la azúcar amarga: la historia de la explotación cañera. El río de la subsistencia campesina en la montaña del éxodo, al norte, a donde sea.

Todo esto ha adquirido una dimensión nueva tras el terremoto del 19 de septiembre que arrasó con las viviendas del sur mixteco poblano. Se medirán por miles las casas perdidas. Sumarán millones los que tendrán que invertirse en esta región para recuperar la infraestructura de vivienda, salud, educación, vialidades y patrimonio histórico. Los gobiernos federal y estatal se convertiran en los actores que no han sido en la historia larga, y los municipales probablemnte continúen como espectadores de la intervención pública obligada por la catástrofe. Los capitales privados llegarán al batidero de los recursos que se aplicarán para la reconstrucción. Todo repetirá lo sucedido en catástrofes similares, como la de las lluvias de octubre de 1999 que arrasaron la Sierra Norte de Puebla.



Tal vez un actor nuevo logre modificar la historia: los grupos civiles que surgen en estos días como respuesta a la habitual inercia negativa gubernamental: tardía, ineficiente, insuficiente, politizada.

Este texto intenta presentar una perspectiva amplia de la region de Matamoros, la más ligada al valle cañero, y que que tiene en la serranía que colinda con el estado de Guerrero y con la región de Acatlán una doble dinámica económica y culutral que se explica en el derrotero propio del río Nexapa: un río cañero fundamento de la economía capitalista de la región que va desde el sur de Atlixco hasta Axochiapan (el punto centro del sismo, por cierto) y un río de montaña baja escarpada que en su ruta hacia el Atoyac resguarda aún una cultura campesina de subsistencia, exportadora masiva de mano de obra.

Mirar el sur entonces desde estas raíces que el movimiento de la tierra transforma sin miramientos y con consecuencias que más vale analizar desde las ciencias sociales y la discusión colectiva inteligente.

El sur



El sur como ámbito geográfico, histórico, sociopolítico no se reduce fácilmente. Al contrario del norte, asimilado en la amplitud de sus montañas y desiertos a una menor variación de sus imágenes –por ejemplo, el número limitado de ciudades o las rutas que apuntan invariablemente a la frontera, al cruce, al tránsito a lo que está del otro lado--, el sur es un encierro de diversidades y abismos naturales e históricos que lo presentan inalcanzable para la visión del conjunto e inasible para el impulso analítico. Por ejemplo sus pueblos, demasiados y pulverizados, infranqueables a la pregunta original: ¿por dónde empezar a contar su historia?, o ¿qué historia merece contarse?, ¿la que necesita escuchar quién? ¿Y con qué recursos narrativos? ¿Con qué medios?

Una mirada a sus fortalezas ecológicas, históricas, económicas y culturales

El río Nexapa que riega miles de hectáreas de sus fértiles valles, el patrimonio biocultural de la sierra mixteca, su selva baja, sus cañadas, su flora y fauna, su calidad rural, la historia y cultura de los pueblos originarios, su capacidad de resistencia y organización ante la adversidad (migración, autodefensas),la experiencia centenaria de la producción de caña y la industria azucarera, el cambio cultural que ha provocado la migración a Estados Unidos.

Una mirada a sus debilidades añejas

La agricultura campesina en la mixteca, incapaz de revertir la pobreza histórica de sus pueblos y que ha orillado al éxodo a miles de hombres y mujeres en busca de la sobrevivencia.

El monocultivo capitalista y la sujeción al ingenio que ha subyugado por cientos de años a los campesinos y todavía determina las relaciones sociales en los pueblos cañeros.

El carácter extractivo de la agroindustria instalada alrededor de la producción azucarera y la explotación de la riqueza mineral, y que nada sabe de retornos de capital para abatir los rezagos sociales y la brutal contaminación del agua, que nada ha invertido para el desarrollo educativo y cultural.

Las consecuencias sociales de un largo cacicazgo gansteril en el que se fundó este sistema de producción agrocapitalista.

La NULA capitalización de los productores agrícolas y los empresarios locales para impulsar el desarrollo económico regional.

La incapacidad para convertir las remesas del trabajo migrante en un mecanismo de desarrollo económico alternativo a la economía de subsistencia y el monocultivo cañero.

Una mirada a las oportunidades que en los años recientes se han presentado

La recuperación de la sociedad rural contra el gigantismo y hacinamiento de los centros urbanos. La posibilidad de una agricultura sustentable inserta en el mercado.

El desmantelamiento real de una estructura de control político priista fundado en el pistolerismo posrevolucionario, con una tendencia creciente de la participación política y la contienda partidista.

Una creciente independencia de las organizaciones cañeras frente a ese aparato de control priista tradicional.

El desarrollo de alternativas agrícolas al monocultivo cañero, con la creación de empresas e invernaderos tecnificados y dirigidos al mercado de exportación.

La llegada de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla a la región, con sedes primeras en Chiautla e Izúcar, y que se suma al trabajo de la Universidad tecnológica, con programas educativos adecuados a la realidad de la región mixteca.

Una mirada a las amenazas estructurales

El riesgo de la pérdida de la sustentabilidad ambiental que la explotación del agua y la tierra por el monocultivo cañero, junto con el crecimiento desbordado y sin planificación alguna de los asentamientos urbanos. En particular, la explosiva situación de deterioro social en la ciudad de Atencingo, ya con más de once mil habitantes, contenida en su limitado territorio alrededor del ingenio, limitada en sus capacidades políticas en su calidad de junta auxiliar, y determinada totalmente por la suerte que corra el ingenio.

Una privatización del ingenio que confirme el proceso agroindustrial capitalista que ha mantenido sujetos a los productores con las mismas reglas del juego de los tiempos de Jenkins o de las administraciones del gobierno.

Creciente enfrentamiento entre el ingenio privado y los productores cañeros, que lleva aparejados los conflictos al interior de las organizaciones como la CNPR.

Dinámicas de desarrollo empresarial en el campo que generan la concentración del capital, el rentismo de la tierra, la explotación laboral y la contaminación –como ya ocurre en la experiencia de los invernaderos en Tlapanalá--, y no la organización de pequeños productores a través de esquemas sanos de financiamiento, tecnificación y acceso a los mercados de exportación.

La inseguridad pública fuera de control, con el fortalecimiento de las redes interestatales del crimen organizado por el corredor de las drogas por las carreteras que cruzan la región desde Oaxaca y Guerrero, y que conlleva el desarrollo de la criminalidad local del robo, las extorsiones, los secuestros y las ejecuciones.

Objetivo y definiciones

El propósito de esta investigación es, entonces, el de desarrollar una mirada analítica a la serranía mixteca: a su agricultura campesina y la sobrevivencia por la migración centenaria y la permanencia de su cultura. Una aproximación crítica a sus campos cañeros: al monocultivo capitalista y el yugo del mercado y el sometimiento a sus aguas muertas que bajan desde la ciudad de Puebla.

Identificar en ellas los procesos que determinan la historia de esta región: el monocultivo cañero y el éxodo a los Estados Unidos, y las consecuencias políticas y sociales para el desarrollo de la sociedad de la región mixteca de Puebla en la parte que corresponde al distrito de Izúcar de Matamoros.

En esta región, y a lo largo del siglo XX, desde la misma revolución zapatista que azotó a las haciendas cañeras, se produjo una especie de “expropiación originaria” de la tierra bajo el dominio del empresario norteamericano William Jenkins, quien llegó a poseer 23 mil hectáreas destinadas por entero a la producción de azúcar en el ingenio de Atencingo. Revolución de por medio, y con la posterior expropiación de las tierras por el gobierno cardenista en 1938, con Jenkins y sin él, con el ingenio en manos del gobierno federal o en manos privadas, lo que se impuso fue un sistema de monocultivo que ha condicionado todo el desarrollo económico de esta región cañera. Y con él un tipo de cacicazgo sobreviviente todavía hasta los mismos años noventa.

En paralelo corrió el éxodo campesino a los Estados Unidos desde todos los pueblos mixtecos.

Atoyac y Nexapa, los ríos del sur caliente

Enredo de los territorios municipales

Los valles: el río de los cañeros

La serranía Mixteca

El pueblo cañero

Los maizales en el cerro

La ciudad de 60 mil habitantes

Izúcar: un río, dos derroteros

  • Los valles del monocultivo y el cacicazgo: de la hacienda al ingenio, los pueblos sometidos al mercado capitalista y al control político gansteril .
  • La Montaña, el encierro y las rupturas: de la revolución zapatista al éxodo al norte.

Los dos ríos demográficos

Izúcar de Matamoros, Distrito político 22: 240 mil habitantes. Una ciudad, Izúcar, con 62 mil habitantes. Cuatro pueblos grandes (alrededor de 5 mil hab.): Chiautla, Atencingo, Chietla, Huaquechula. 15 cabeceras municipales más con menos de 5 mil habitantes. Un centenar de localidades con menos de 500 habitantes.

Economía y trabajo

Un resumen:

  • Agricultura campesina de temporal y autoconsumo en los pueblos de la mixteca. En las vegas de arroyos y ríos y en la cima del lomerío. Incuantificable en su monto.
  • Monocultivo de caña (9,500 productores) e ingenio (alrededor de 700 obreros y empleados). Se mantiene el carácter subyugado de los cañeros frente a la fábrica
  • Agroindustria ligada a la caña. Estrictamente dos: BACARDÍ en la Galarza, y Levaduras Fleishmann (melaza), en Atzala.
  • Cultivos alternativos a la caña: jamaica (Chiautla), sábila (Chietla) y cebolla (Tlapanalá)
  • Industria extractiva: CEMEX y Cruz Azul controlan las canteras de propiedad ejidal. Hay al menos 12 empresas establecidas en los municipios de Izúcar y Chietla.
  • Remesas de migrantes: 390 millones de dólares ingresaron por la vía bancaria a la región mixteca. Izúcar de Matamoros concentró 274. Entre un 20 y un 40 por ciento del ingreso de las familias en la mixteca.
  • Invernaderos y horticultura. Una sola gran empresa (Grupo Horticultor Galicia, en Tlapanalá), puede dar 700 empleos en temporada de corte. Sin embargo, no han proliferado en el territorio.
  • Narcotráfico y crimen organizado. Está en la boca de todos, pero no es posible la cuantificación del dinero que se lava vía comercios en la región.
  • Producción forestal en la selva baja de la sierra mixteca: incipiente desarrollo de Unidades de Manejo Ambienta (UMA) con apoyo de programas federales. Tan sólo en Chiautla se reconocen al menos 15 experiencias de este tipo.

Política y elecciones

Para entender la complejidad de la trama política en la región se puede leer esta cronca que da cuenta del motín sufrido en la cabecera municipal de Chietla luego del asesinato de una anciana.

“¡Mátenlos, son los policías, mátenlos!”: en Chietla nos asomamos al abismo

El distrito está formado por veinte municipios, con alrededor de 185 mil electores. La votación ha rondado entre el 45 y el 55 por ciento del total del padrón. En términos generales, el PRI mantiene un mayor número de votos que la alianza promovida por Rafael Moreno Valle, pero podemos decir que la población considerada urbana (los municipios de Izúcar Chiautla y Chietla) ha dejado de votar mayoritariamente por el PRI, que mantiene una hegemonía muy precaria ya en gran parte de las localidades con menos de cinco mil habitantes.

185 mil electores. Elecciones en el 13,15 y 16: entre 45 y 55% del padrón.

2013: 100 mil votos. Debacle del PRI

CPU, PT y MC ganan Izúcar, Chiautla, Chietla, Huaquechula, Huehuetlán el Chico, Epatlán, Tlapanalá, Jolalpan y Totoltepec. Total: 56,755 votos. El PRI obtiene once alcaldías, todas con menos de 5 mil Habitantes. Total: 43,383 votos.

2015: 99 mil votos. Debacle del PAN.

Derrota de Moreno Valle, al menos para la cara que da de panista: el PAN no pasa de 3 mil votos. PRI alcanza 51 mil votos. El PRD alcanza poco más de 20 mil. Morena: 4,485 voto

2016: 8o mil votos. Moreno Valle pierde sin alianza: PRI gana el distrito con apenas 36 mil votos. Tony Gali no pasa de 31,161. PRD, 2,159. Morena: 6,573.

Es un hecho, Morena sin Andrés Manuel López Obrador no califica para ganar una contienda.

Una vista a los números:

En la elección municipal del 2013, con un total de 100,se produjo la alianza contra el PRI impulsada por el gobernador Moreno Valle a través de la coalición Compromiso por Puebla, que se llevó con cerca de 25 mil votos siete municipios, por cierto los de mayor población --con excepción de Chietla ganado por Movimiento ciudadano--. Es decir, Izúcar, Chiautla, Chietla-Atencingo y Huaquechula fueron perdidos por el PRI, que ganó 11 municipios pero todos con una población menor a los 5 mil habitantes, que apenas le produjeron arribita de 16 mil votos.

Un resumen del conjunto:

  • En los últimos quince años se han roto los mecanismos tradicionales de imposición de candidatos a través de las estructura ligadas al PRI (CNC, CTM) y su control del territorio cañero desde los tiempos de Jenkins.
  • Han proliferado las opciones partidistas: PRD, PAN, MC, PT, últimamente morena. Suben y bajan.
  • El proceso político regional más importante corresponde a la elección de la dirigencia de la CNPR
  • No hay una presencia importante de Antorcha Campesina.
  • En los últimos quince años se han roto los mecanismos tradicionales de imposición de candidatos a través de las estructura ligadas al PRI (CNC, CTM) y su control del territorio cañero desde los tiempos de Jenkins
  • Han proliferado las opciones partidistas: PRD, PAN, MC, PT, últimamente morena. Suben y bajan.
  • El proceso político regional más importante corresponde a la elección de la dirigencia de la CNPR.
  • No hay una presencia importante de Antorcha Campesina. El PRI ha logrado contener su avance desde los distritos de Acatlán y Atlixco.

En el 2015 la situación cambió para el PRI, pues ganó el distrito con más de 51 mil votos incluyendo los 2,300 del Verde. El PAN entonces, en coalición con otros partidos, tuvo en lo individual una cifra mínima y casi ridícula, 3,161; el PRD alcanzó los 20,049 votos.

En el 2016, sin embargo, con una votación total de 80 mil votos (apenas arriba del 40 por ciento y cerca de 20 mil votos menos que el año anterior), aunque el PRI ganó, lo hizo apenas con 36,694 votos, contra un PAN que subió a 31,161. Llama la atención la brutal caída del PRD, que no alcanzó más de 2,150 votos.

Caracterización política

El PRI es el partido con mayor número de votos, por ello mantiene diputaciones y ganó en el distrito.

Pero ya no es el partido único y se limita cada vez más al voto rural: la suma de los votos rivales le superó por más 15 mil en el 2016, perdió 9 alcaldías en el 13 y las que gobierna son de menos de 5 mil habitantes.

En la región ya no se imponen candidatos y el voto es cada vez más libre.

El volátil derrotero partidista revela la capacidad de los grupos locales para negociar con las estructuras de poder en el estado.

Ello explica el voto morenovallista, la sobrevivencia de un anquilosado priismo y el agazapado voto perredista hoy cada vez más volcado hacia Morena.

Los grupos de poder en la región

ZUCARMEX/Eduardo de la Vega Echavarría

El ingenio de Atencingo es Propiedad de la empresa Impulsora Azucarera del Noroeste Zucarmex, de los sinaloenses Eduardo de la Vega Echavarría y Guillermo de la Vega Canelos (padre e hijo), con Oscar Diarte como gerente general. La trasnacional Cargill es propietaria del 15 por ciento de las acciones. Compraron el ingenio en junio del 2015, junto con el de Impulsora de la Cuenca de Papaloapan San Cristóbal, en Veracruz, por 1,974 millones pesos a través de una subasta del Servicio de Enajenación y Administración de Bienes (SAE). Es uno de los empresarios involucrados en el desarrollo de la industria del etanol en México. Ligado desde los años setenta como constructor a los gobiernos en Sinaloa, en tiempos de Salinas de Gortari, y con el respaldo del entonces secretario de Hacienda Pedro Aspe, se hizo de algunos de los ingenios en poder del gobierno en Sinaloa y Veracruz para fundar la empresa.

Confederación Nacional de Productores Rurales/José Luis Rosas Quiñones

La Confederación Nacional de Productores Rurales es la principal agrupación de productores de caña. Es, de hecho, la organización más importante, pues supera en fuerza política a la Sección 77. Cuenta con 4 mil 615 afiliados.

Rosas Quiñones ganó abrumadoramente y en un contexto de una muy alta participación de los productores (arriba del 74 por ciento del padrón de más de cinco mil electores). Nativo de la comunidad Derramadero perteneciente al municipio de Tilapa. Basó su campaña en el descontento entre los cañeros por el escaso trabajo y apoyo de la organización a sus agremiados.

Los grupos de poder priista

Jorge Estefan Chidiac

Actual diputado federal por el PRI. Se le conoce desde los tiempos de Bartlett. Siguió carrera de funcionario de Hacienda y otras dependencias públicas ligadas al mundo financiero. Muy ligado al gobernador Marín y a su candidato perdedor López Zavala. Con el tiempo se ha deslindado y corre por cuenta propia, llegando a ser el presidente del PRI en la elección reciente por la gubernatura estatal.

Juan Manuel Vega Rayet

Actual delegado de la SEDESOL federal. Secretario de Desarrollo Social y presidente del PRI en tiempos de Mario Marín. Su esposa. Erica Suck Mendieta, fue diputada local 2008-2011. Una idea de los manejos de los tiempos marinistas lo vemos en los nombramientos de sus familiares: sus hermano, José Luis Vega Rayet, fue Coordinador de la Sucursal de Izúcar de Matamoros del Instituto para la Asistencia Pública del Estado de Puebla (IAPEP), y Julio Vega Rayet fue Jefe del Departamento de Recursos Materiales de la Secretaría de Desarrollo Rural.

Rubén Gil Campos

Ex presidente municipal por el PRI. Ligado al narcotráfico, fue detenido en Estados Unidos. Toda una ficha ligada al grupo marinista. Migrante, desarrolló la empresa de mudanzas Gil Moving & Storage, vinculada después con el tráfico de drogas. Fue liberado en el 2012, pero al parecer permanece en Estados Unidos.

Javier Filiberto Guevara González

Nacido en Izúcar en 1965. Licenciatura en Administración de Empresas por la Universidad Cuauhtémoc. Ex presidente municipal 2005-2008, ha sido diputado local (2008) y federal (2009-2012) por el PRI. Licenciado en Administración de Empresas, no se le conoce actividad empresarial. Ha sido funcionario de su partido y en dependencias de gobierno (SEDESO, DIF).

Los grupos de poder de trayectoria perredista

Manuel Madero González

Médico de profesión. Militante del PRD, gana la presidencia en el 2013 con la alianza PAN-PRD. Aprovecha el descontento contra el PRI luego de las presidencias de Gordillo y Gil. Ha sufrido la movilización ciudadana en reclamo contra la inseguridad. En el 2014 se llevó a cabo el evento “Foros Ciudadanos Plan Municipal de Desarrollo 2014-2018”, en el que por primera vez en la historia del municipio se discutió públicamente el plan de desarrollo municipal. En la elección de gobernador en el 2016, Madero González se manifestó a favor de Tony Gali, por lo que fue acusado de traidor por el militante perredista Palemón Rojas Villegas, al tiempo que pidió su expulsión del partido.

Melitón Lozano Pérez

Profesor, expresidente municipal 2005-2008 por el PRD y diputado local 2008-2010. En el 2010 abandonó al PRD y compitió por el PT a la alcaldía, pero perdió la elección contra el PRI. Fue candidato a la diputación federal en el 2015 por Morena. Así explicó en el 2010 su salida del PRD:

Fue el PRD institucional quien traicionó a su militancia , nuestra decisión es una reacción al hecho de haber realizado una alianza con el PAN, partido que en el gobierno federal ha afectado mucho a la gente en su economía diaria, y que además, actuaron de espalda a la gente haciendo a un lado la opinión de los militantes Izucarences para decidir si era conveniente la alianza, todo se arregló arriba, con los altos dirigentes, ahí se decidió la alianza y se impusieron los candidatos, no importando que los candidatos de la coalición fueran priistas como es el caso de Izúcar de Matamoros y de muchos municipios más en el Estado.

Los grupos de poder en la ciudad de Izúcar de Matamoros

Fotografía del fotógrafo poblano Jesúis Olguín.

Los 14 barrios

Es la organización histórica de la ciudad de Izúcar, y tiene como origen una cofradía dedicada al Santísimo en el ex convento de Santo Domingo. Su funcionamiento está dado en los usos y costumbres. Se eligen representantes en elección.

Los recientes movimientos en contra de la inseguridad dan una idea de su fuerza y recuerdan la movilización de 1993 en contra del gobernador Manuel Bartlett. En estos barrios es donde el voto antipriista tomó el rumbo del PRD en los últimos veinte años.

Los grupos de poder en Chietla y Atencingo

Jorge Tenorio Rosas

Presidente municipal 2002-2005. Fue originalmente funcionario de CONAGUA. De ahí su vinculación con las comunidades cañeras en Chietla. Hoy está dedicado a la perforación de pozos para gobiernos y particulares. Con él, la primera derrota del PRI en su historia. En época reciente, jugó del lado de Moreno Valle, pero después cuestionó los modos del gobernados y mejor se ha hecho a un lado. Cuenta con gran arraigo en la región cañera de Chietla y en la propia cabecera municipal.

Renuncia obligada del alcalde Ponce Cortés por los pobladores en el motín de septiembre de 2015.

Edgar Ponce Cortés

Presidente municipal 2014-2018 por MC. En septiembre del 2015 sufrió una insurrección popular que quemó la alcaldía y se enfrentó a la policía municipal y fue respaldado por el dirigente estatal del PRI, Jorge Estefan Chidiac.

Temas estratégicos: economía

La negativa relación entre las empresas extractoras con los ejidatarios. Simplemente no se paga el valor del material. La actividad es meramente extractiva (cementeras nacionales y caleras de Morelos). No hay inversionistas locales o foráneos con proyectos de industrialización en Chietla y Matamoros.

Temas estratégicos: Medio Ambiente

  • La contaminación de la cuenca del río Nexapa en la región de los valles de Atlixco y Matamoros. Memoria del cólera en 1991.
  • La explotación irracional de la industria extractiva.
  • El resguardo del patrimonio biocultural en la sierra mixteca.
  • La multiplicación de fábricas de agua: caso Ayoxuxtla de Zapata y CONAFOR.

Temas estratégicos: urbanización

  • Crecimiento desmedido e incontrolado en Izúcar de Matamoros.
  • Atencingo y su punto de quiebre: ingenio y empleo.
  • La creciente urbanización sobre las riberas del río Nexapa y el nulo control y tratamiento de las aguas residuales.
  • Inexistencia de verdaderos planes municipales de desarrollo.

Temas estratégicos: educación

  • Refuerzo de la presencia de la universidad pública (UTEC, Sistema de Educación a Distancia y BUAP)

Del miedo de la gente al miedo a la gente

A las 3:02 del 20 de septiembre de 2017 la brigada de los topos denunció que había “45 puntos de la ciudad de México donde está atrapada la gente, el ejército y la policía no dejan que la gente ayude, que los miles de personas cooperen donde están las personas atrapadas, ni siquiera para hacer cadenas humanas para acarrear escombros.”

En un México afectado en el centro y sur, en su ciudad mayor, en Puebla, Morelos, Tlaxcala, Estado de México, los primeros en llegar a los siniestros fueron los vecinos y parientes, el Ejército y la Marina tardó entre cuatro y seis horas, cuando aparecían. Pero a diferencia de 1985, donde el gobierno se eclipsó, ahora intentó tomar el control y desalojar a la gente solidaria. Junto al dolor y la destrucción de edificios aparecía una cuarteadura simbólica. En lugar del trabajo conjunto, se impuso la pugna y el desplazamiento temeroso.

Ante el riesgo de que resurgiera el mito movilizador de la “sociedad civil” del ciudadano común, el gobierno apresuró la marcha para “normalizar”. Cada quien, a su asunto, nada de organización civil autónoma como en 1985.



Las diferentes maneras de comunicar en el desastre

Los jóvenes se multiplicaron en las labores de rescate, vigilancia y abasto. Luego en la defensa espontánea de lugares siniestrados donde intentaban introducir maquinaria pesada. O bien para obligar a una atención gubernamental errática y lenta. El whatsapp resultó el medio eficaz incluso en el instante del gran sismo del 19. La comunicación ciudadana empujaba la acción humanitaria. Se logró con esa presión que atendieran, que reconsideraran la presencia de topos y organizaciones de rescate, que echaran para atrás las demoliciones. La comunicación de gobierno y de las grandes corporaciones, Televisa y TV AZTECA, exhibieron sus viejos vicios: limpiar a percudidos personajes, crear burbujas informativas como la niña Frida para recuperar audiencias y magnificar la acción de la Marina y al impresentable de Nuño. Naufragaron. Pero inició desde el día 21 una guerra en las redes digitales para generar desconfianza hacia la información ciudadana. La reacción ciudadana no tardó en revirar: se creó un centro de verificación de información ciudadano en la página www.verificado19s.org.mx

Consumidores sin vida pública



Ahora viene la lucha por la reconstrucción. El supuesto presidente de esta República ya avisó sus medidas empresariales y de clientelas políticas: el damnificado recibirá una tarjeta para que compre lo que necesita, sí, como el Monex electoral. Los fondos previstos para desastres más un préstamo del Banco Mundial anuncian negocios a la vista. Los grandes corporativos se frotan las manos. De seguro repuntará la bolsa, pues es un estímulo inmediato a los mercados de la construcción. El PRI ya tendrá listo el padrón y los mapas calle por calle donde viven los beneficiados para recordarles el 2018 que tienen que votar de cierta manera. Viva el individuo consumidor y cliente del oficialismo. No hay propuesta para atender las urgentes necesidades de educación, de salud, de trabajo, de mejora salarial para los miles arrojados a la calle. No hay propuesta para crear instancias de diálogo y acuerdo con barrios, colonias y pueblos. No hay reconstrucción de la vida pública. Hay mercado, pero no república.

La gran brecha

Y eso en el momento de mayor desprestigio de la política institucional y oficialista donde cualquier político que asoma a la calle de inmediato es repudiado. Osorio Chong no pudo ni acercarse a unas fábricas siniestradas en la Colonia Obrera pues los ciudadanos que laboraban en el rescate lo abuchearon y lo obligaron a tomar las de Villadiego. Y lo mismo le pasó a los expresidentes panistas, Felipe Calderón y Vicente Fox, que dejaron de tuitear sus “ideas” ante la reacción irónica de las audiencias digitales. Ante esa brecha creciente de la gente y los partidos, y donde prosperó el hashtag #PartidosDenSuDinero para la reconstrucción, ahora resulta que quieren donar hasta el 100% de las jugosas partidas de nuestros impuestos cuando ya inició el plazo de la campaña electoral y bien se sabe que no se puede legalmente hacer nada.

Dos temblores y dos visiones

Hace 32 años cuando se vivió el terrible sismo de 1985, Carlos Monsiváis escribió en el Proceso: “Por eso, no se examinará seriamente el sentido de la acción épica del jueves 19, mientras se le confine exclusivamente en el concepto solidaridad. (…) El 19, y en respuesta ante las víctimas, la ciudad de México conoció una toma de poderes, de las más nobles de su historia, que trascendió con mucho los límites de la mera solidaridad, la conversión de un pueblo en gobierno y del desorden oficial en orden civil” (cursivas nuestras). Ahora, cuando los valores empresariales dirigen naciones y conciencias, Enrique Krauze escribió en El País: “El terremoto del 19 de septiembre de 1985 fue el dramático bautizo de la sociedad civil. El terremoto del 19 de septiembre de 2017 debe ser el bautizo de una nueva era de solidaridad.” Para esa nueva era, nos dice, hay que crear una Comisión Ciudadana de Reconstrucción. “Esta Comisión debe tener una participación ciudadana mayoritaria. Bastará que se animen una decena de empresarios, intelectuales, académicos, periodistas, religiosos. Nombres sobran”. Los Notables, desde el siglo XIX, son una honrosa minoría familiar, dicen.

Levantar viviendas y levantar a la República debe ser lo mismo

Pero el daño nacional supera la administración moral de los recursos, en el supuesto dudoso de la moralidad empresarial que se niega a subir salarios en la negociación del TLC y hace negocios oscuros con la obra pública. Los tres sismos de septiembre (7, 19 y 23) hicieron aflorar las cuarteaduras de la Nación. El Sur y la región del Istmo apenas atendida. Los poblados rurales de Morelos, Puebla y Estado de México invisibles. La pobreza extendida de las poblaciones con un pie en la migración. La desconfianza intensa hacia la Autoridad política que debería coordinar y cohesionar. La corrupción institucional galopante que intenta aprovechar donaciones y recursos para los damnificados.

Como en otras ocasiones, del dolor y el esfuerzo de la gente nace la esperanza. Atender a los damnificados tiene que ir sembrando la simiente de otra República con poderes sociales reconocidos para exigir y revocar mandatos, con instituciones responsables y gobernantes atados a la rendición de cuentas. Pasar del terror del temblor a la esperanza del parto. Deben proliferar las comisiones donde se anude el esfuerzo colectivo ahora mostrado con la planificación conjunta de la reconstrucción no de viviendas sino de la vida pública y del bienestar con trabajo digno. El orden civil debe contener el desorden e impudicia del orden institucional y del mercado. Los medios masivos, el Gobierno, nuestros intelectuales mediáticos no entienden lo que está pasando. Este orden injusto se volvió enojo y acción de miles que se confrontaron con él en la tragedia de los sismos. Las brechas con la gente común ya no se tapan con parches. Las fracturas entre los que pretenden gobernar y los que a veces dicen que se dejan gobernar aumentan. Se abrió un tiempo posible para que los mexicanos discutamos y reflexionemos sobre nuestra manera de convivir en República. Así, ya basta.

Mundo Nuestro. Ahora todo es emergencia. Y declaraciones extremas, como la de la demolición del edificio que hoy alberga a la escuela Héroes de Reforma.
Debemos exigir que no se tomen decisiones sin que se somentan al análisis riguroso de las condiciones en que se encuentran los monumentos históricos en Puebla afectados por el terremoto del martes pasado. Sirva esta memoria de mi papá, alumno en ese colegio jesuita hasta el día mismo en el que el ejército del gobierno de Plutarco Elías Calles lo cerró en la coyuntura de la guerra cristera en 1926.Carlos Mastretta Arista caminaba desde la 3 Norte hasta la esquina de la 11 Sur y la 11 Poniente para llegar al colegio Espina, como se llamaba entonces el Instituto Oriente de los jesuitas. Esta es la crónica escrita en 1948 --tomada del libro Memoria y acantilado que por capítulos publicamos enMundo Nuestro en la sección Libros LIbres-- de un día que no fue cualquiera de 1926 cuando Carlos era un jovencito de 13 años:




Cerraba yo los ojos y veía yo a un muchachillo caminar perezosamente con los libros bajo el brazo por la calzada polvosa del Paseo Bravo a eso de las siete de la mañana. Me gustaba la hora aquella en la cual el sol medio adormecido comenzaba a besar con sus rayos las copas de los árboles. Veía yo a la naturaleza despertarse lentamente al nuevo día y olvidaba yo la hora y la preocupación por las lecciones medio aprendidas… Sólo llegando a la esquina del colegio llegaban a mi cerebro en vacaciones la realidad de la hora y sus consecuencias inevitables: entonces la emprendía yo a correr y entrando a toda prisa no descuidaba yo de dar un manazo a la pingüe barriga de Nicanor el portero, penetrando después de puntillas hasta el lugar de la capilla donde el padre prefecto me esperaba con una mirada de todo un programa de reproches. Con cara adecuada a las circunstancias, y mientras ya los demás puntuales colegiales en coro murmuraban sus oraciones de media misa, me arrodillaba yo en el centro entre las dos filas de bancas ocupadas por los mayores que sentados y mustios se complacían de mi incómoda postura. Pero no me importaba nada: con una mueca todo quedaba arreglado, y entonces me olvidaba yo de mi condición de castigado para recrearme en mi capilla. Los ventanales laterales con dibujos de vidrios de colores reproducían a algunos de los santos jesuitas más destacados; al frente, el altar principal de mármol rodeado por los menores dedicados a la Virgen Purísima y a San Luis Góngora; sobre el altar mayor una ventana a nicho albergaba a la estatua del Sagrado Corazón en tamaño mayor del natural; atrás el coro donde en las grandes ocasiones en compañía de otros chicos y bajo la dirección del siempre enojadísimo padre Canal entonábamos el Tantum Ergo recibiendo en premio una canica de caramelo pintada con fucsina; y hacia el cielo subía con mi ensueño de chamaco díscolo… Eso recordaba yo apoyado en una columna del templo romano… Mi pasado lejano que no regresaría jamás.







Carlos Mastretta Arista, en 1919, a los 7 años de edad, en la azotea de su casa en la calle 3 Norte. Al fondo, la iglesia de San Agustín.

Pero también recordaba yo con sordo rencor que el amor que tenía por mi capilla de escolar había sido bruscamente destruido por un día por la odiosa humanidad a la que yo también pertenecía… Fue una mañana lluviosa del mes de julio de 1926 cuando después de haber atravesado el Paseo rumbo al Colegio y hecho la tradicional carrera hacia él en los últimos cincuenta metros, en vez de tropezar con la figura obesa de Nicanor me encontré con un soldado absurdo y andrajoso con tanto de fusil y bayoneta cerrando el camino que me separaba de la puerta de la capilla, de mi capilla, cuyo portón estaba cerrado y atravesado por los sellos de un inicuo juez cateador. Me retiré cabizbajo e impotente pero poseído de un odio atroz y pidiendo al cielo poder u fuerza para volver a abrir esas puertas y penetrar en ellas como en un tiempo díscolo y bullicioso pero con fe intacta y sin sombras de recelo. Siempre lloré mi colegio. A través de sus ventanales mis miradas en las horas de distracción siempre sorprendieron el vuelo fugaz de una golondrina en las tardes de verano. Era entonces el presentimiento de encontrarte así como eres, María de los Ángeles, mi vida. Pero lo que más extrañé y aún extraño, fue la capilla de mi colegio. Desde aquella mañana triste de hace 21 años no la volví a ver, y jamás quizás la vuelva a ver, como no volverá jamás mi infancia despreocupada. Y no penetraré en ella aunque el coro del padre Canal haya sido sustituido por las notas no culpables y no pecaminosas de Chopin o Bach, cierto, más melodiosas que nuestras voces de chiquillos en busca de una canica de caramelo con fuchina…



(Con fotos de de diego García y Brenda Robe y Mundo Nuestro)


Parte 1: Bajo la influencia de las redes sociales entré en pánico. Me imaginé a toda la gente de los diferentes pueblos agonizando por ayuda, MI ayuda. Y me sentí urgida por salir a carretera, a algún pueblo o comunidad, la que fuera y sentirme útil, desahogar esa adrenalina generada en mi cuerpo con algún tipo de ejercicio físico como levantar escombro.

Parte 2: Fui a Xochiteapan. Estuve horas esperando alguna orden, cuando por fin me mandaron a levantar ecombro (completamente equipada con casco, guantes, pala, cubeta y carretilla nuevos, donados) no había más escombro por levantar. Una brigada anterior ya había levantado todo y ahora había que esperar a que se demolieran las casas marcadas (hecho que podría tardar días). Ahí, a medio pueblo semi derrumbado, sin nada qué hacer, me encontré útil ayudando a una familia a mudarse... Y ni tanto pues sus muebles y costales eran demasiado pesados para mi.
Cansada de caminar de un lado a otro todo el día, sin comer y bajo el sol, me dirigí hacia el albergue. Allí me sentí útil unos momentos descargando víveres y armando casas de campaña, hasta que sobraron las casas de campaña y en las cadenas de víveres eramos tantos que se perdió la eficiencia.



Parte 3: Impotencia. No pude ayudar, hasta estorbé. Y pensé: "Si fuera más fuerte, o si fuera ingeniera, si fuera líder, si fuera doctora... Pero soy artista plástica, maestra, ceramista..."


Entonces me di cuenta que sí puedo ayudar, desde lo mío: acompañando a la gente, jugando con los niños, haciendo figuras de barro, escuchando, compartiendo mi conocimiento en cerámica, recordando en mi obra y tal vez así ayude a que ésto sea un poco menos tragedia para mi y para ellos.