Sociedad

Tiempero



Nieve, granizo y lluvia. Bastaron unos minutos para que el milagro pudiera ser visto. El tiempero, el trabajador del tiempo, Antonio Analco Sevilla, profundamente ensimismado había terminado sus oraciones, su comunicación y su ofrenda con y para el volcán Popocatépetl cuando una gran nube cargada de agua apareció sobre él y los peregrinos que le acompañaron hasta El Ombligo, el lugar sagrado en la cara oriente de don Gregorio, a más de cuatro mil metros de altura, para pedir y agradecer una buena lluvia para la cosecha de este año.

Era el jueves 2 de mayo. Una semana antes, sus vecinos, campesinos como él, le habían preguntado por qué no llovía, que cuándo iba a llover. El hombre, de 72 años de edad y más de 50 de ellos dedicados a trabajar con la nube, el agua, el rayo, la centella, el granizo “por obra de mi Padre”, vaticinó que la lluvia llegaría después de que él sembrara.

Agricultor de Santiago Xalixintla, junta auxiliar del municipio de San Nicolás de los Ranchos, Puebla, la municipalidad más cercana al cráter del Popocatépetl en el Estado de Puebla, don Antonio Analco comenzó a sembrar el domingo 28 de abril. El martes 30 cayó la primera lluvia para alimentar no sólo su siembra, sino de la de todos los campesinos que están al lado oriente del volcán, hasta el Citlaltépetl.

Así que dos días después, el jueves 2 de mayo, cuando Analco y una media centena de peregrinos subieron a “florear” las cruces en el sitio sagrado El Ombligo, la lluvia cayó generosamente: en forma de nieve en la cumbre del Popo; en forma de aguanieve o granizo desde los arenales hasta el bosque, en forma descendente desde el sitio sagrado, y en forma de lluvia desde los linderos del bosque de coníferas hasta el pueblo de Santiago Xalixintla.

¡Y cómo no iba a llover, si don Antonio Analco, absolutamente convencido de su don de poder hablar con el volcán y poder trabajar con los elementos de la Naturaleza, subió a “florear” sus cruces para pedir, pero también para agradecer el agua que cayó desde el martes 30 de abril y seguirá cayendo durante la temporada!





El tiempero había salido de Xalixintla a las seis de la mañana del jueves 2 de mayo, con cerca de 50 peregrinos, hombres, mujeres y niños, los primeros de los cuales estaban en El Ombligo, a unos cuatro mil 200 metros sobre el nivel del mar, poco después de las diez de la mañana.

En una camión de redilas se acomodaron los peregrinos que llevaban flores, cuetes, fruta, pan, dulces, regalos y una mole especial para ofrendar a don Gregorio.

El camino, con tierra seca pese a las nevadas en lo alto del volcán en los últimos días, lo hicieron los peregrinos sin contratiempos hasta los linderos del bosque. Ahí descendieron del camión y unos con la comida, otros con la cazuela para el mole, otros con las flores y uno más con los cuetes, fueron ascendiendo sin prisa pero sin pausa, de tal manera que don Antonio Analco, listo para oficiar, ya estaba en el sitio sagrado a las 10.40 am.

Sin dilación, el tiempero sacudió la ropa de la cruz que, representación de la Rosa de los Vientos, también se presta para cuerpo de don Gregorio, pues ella es vestida con la ropa que don Antonio y su esposa, Andrea (o Inés) Campos, le compran, como sucedió el 12 de marzo, día del cumpleaños de Don Gregorio.

Después, el tiempero pidió fuera limpiado el piso de una entrada en la mole rocosa de más de ocho metros de altura y unos quince de longitud que es El Ombligo. Así, procedió a poner un sencillo mantel de plástico floreado sobre el que, previa oración y ofrecimiento, fue poniendo uno a uno los regalos de la ofrenda, comenzando por las cuatro esquinas del mantel, representación de las cuatro esquinas, los cuatro rumbos del universo.

Su acompañante y chofer del camión de peregrinos, don Román, también rezandero, comenzó a orar y a cantar alabanzas. Doña Andrea Campos siempre cerca de su esposo, no sólo atestiguaba el ritual, sino que contribuía a él, pasando la comida y los regalos a don Antonio.

Una vez cubierta la superficie del mantel, como quedaban huecos, el tiempero colocó en ellos pétalos de rosas y sahumó la ofrenda, poniendo especial cuidado de hacerlo en los cuatro rumbos de la misma.

Los rezos y cantos de don Román continuaban, en una salmodia que llevaba a los presentes a tiempos sin tiempo, a recuerdos de ceremonias semejantes hace décadas, hace siglos, hace miles de años.

Satisfecho, don Antonio rezó y agradeció. Nunca se desconcentró. Cuando se levantó y ordenó el regreso, la nube negra cargada de agua apareció en el cielo. Pero él “la mandó” hacia el sur, hacia Atlixco, para que no lloviera mientras él y sus acompañantes permanecían en aquellas alturas.

El grupo, encabezado por el propio tiempero, bajó sólo uno metros, y en el claro de un arenal obscuro, tocó su armónica para que la gente tomara un listón del bastón que fue de su padre, de cerca de dos metros y medio de altura, para “tejer” los colores y simbolizar con ello las nubes y su agua abundante.

Poco antes, doña Andrea había repartido tortas que la noche anterior había preparado en su casa. Cuidó bien que todos comieran.

Entonces, comenzó el descenso.

Pero no bien lo peregrinos habían avanzado un poco por los arenales que conducen al bosque, cuando el aguanieve comenzó a caer, primero casi tímidamente; después, con fuerza. Ya cerca de donde el camión de redilas había sido estacionado, era agua solamente, pero agua constante.

Todavía hubo lluvia que siguió a los peregrinos en el camino de regreso a Santiago Xalixintla en el camión sin lona. Desde ahí, como lo pudieron hacer desde el boque, más arriba, podía verse la Iztaccíhuatl, la “Mujer blanca” sobre cuyas alturas llovía, como si imitara o simplemente reflejara lo que sucedía en las inmediaciones altas de su pareja, don Gregorio.

Mujeres, hombres, niños, todos empapados, pudieron comprobar la efectividad del rezo, de la petición y el agradecimiento del tiempero don Antonio Analco respecto a la llegada de la lluvia, con cuya esposa, doña Andrea Campos, compartieron una sencilla pero reconfortante comida en su casa, en el pueblo “de la arenilla”, que eso es Xalixintla, palabra náhuatl, en español.

Todos se fueron a dormir, pues al día siguiente, viernes 3 de mayo, tocaba visitar a la Iztaccíhuatl, y había que salir cinco y media de la mañana.

Bueno, casi todos se fueron a dormir, porque don Antonio y doña Andrea no pararon hasta dejar todo listo para salir a dejar la ofrenda a la Iztaccíhuatl al día siguiente, incluidas las tortas para compartir después de dejar los regalos a “doña Rosita”.

Doña Blanca, doña Rosita

El viernes 3 de mayo, en el lugar sagrado donde está la cruz que representa a la Iztaccíhuatl, donde el tiempero Antonio Analco Sevilla deja su ofrenda y hace sanaciones a la gente que se lo pide, sucedió un hecho inusual.

Hace ya un par de años que pobladores de San Mateo Ozolco, cuyas tierras ejidales colindan con el Parque Nacional Izta—Popo en el lado oriente, hicieron en el lugar sagrado, cuya antigüedad como recinto ritual nadie conoce, pero se infiere que al menos tiene como tal cientos de años, un “altar”: pusieron un piso de cemento frente a la pequeña oquedad en la roca de varios metros de altura y más de diez de ancho; lo cubrieron con un techo de lámina, el cual sostuvieron con troncos de árboles que cortaron a unos pasos de ahí.

De esa misma tala, tomaron madera para hacer un gran “altar” de más de dos metros de largo por cerca de un metro veinte centímetros de ancho en forma de mesa.

Esa construcción contrarió al tiempero Antonio Analco, quien considera que la naturaleza “no pide ni necesita” construcciones, y menos como ésa, totalmente “antinatural” por sus materiales y por haber cubierto el piso de cemento.

Desde que se concluyó esa construcción, Antonio Analco Sevilla ha levantado la voz y ha recurrido a todos los medios posibles para pedir que esa edificación sea retirada, lo cual no ha sucedido hasta ahora.

Ese “altar”, simulacro de capilla, ahondó la división entre los pobladores no sólo de san Mateo Ozolco, sino entre algunos de San Nicolás de los Ranchos y los mayordomos anteriores de Santiago Xalixintla, con el tiempero: en busca de ser aquéllos quienes “lleven la ceremonia, conduzcan a los peregrinos” y sean reconocidos como quienes tiene el “poder” para convocar y hacer, hace años ya que de diversas formas se enfrentan a Antonio Analco y, por ende, a su esposa.

La forma más evidente de esa confrontación ha sido desconocer la autoridad de Antonio Analco como tiempero y nombrarse alguno de ellos como tal, como trabajador del tiempo: “Pero el mío es un don que me dio mi Padre Dios. No es algo se aprenda, que se enseñe, que se pueda comprar. Si Dios no te lo da no lo puedes tener. Y aquí el único que lo tiene soy yo. Y eso es lo que no les gusta”, afirma Analco Sevilla.

Ubicado también a más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, el altar “hechizo” en el sitio sagrado “arrinconó” la cruz que el tiempero llevó desde hace años, y a la cual viste con la ropa, los aretes y collares que su esposa, y veces otras personas, le llevan. Además, la lámina del techo de la construcción hecha contra natura, hace que el agua caiga sobre la cruz y la vaya pudriendo.

El tiempero Antonio Analco ha estado insistiendo en que la construcción no es del agrado de la volcana, conocida por él como doña Rosita, lo cual la tiene molesta, pero sobre todo, ha alertado, sólo ha servido para ahondar en las diferencias y acrecentar los enfrentamientos de quienes no respetan el papel de tiempero de Antonio Analco.

Pero el viernes 3 de mayo sucedió algo que ya se venía fraguando días antes: un primer acercamiento, una primera reconciliación entre los mayordomos del templo de Santiago Xalixintla y el tiempero Antonio Analco, entre éste y algunos pobladores de San Mateo Ozolco.

Para hacer su petición, ofrenda y agradecimiento en el lugar sagrado de la Iztaccíhuatl, don Antonio, su esposa y quienes le quieran acompañar, le llevan ropa nueva a don Rosita, con la cual viste la cruz que hace muchos años llevó al sitio.

Una vez con su ropa y regalos nuevos (aretes, collares), la cruz es adornada con un par de ramos de flores. Todo mientras un rezandero (en esta ocasión don Román) reza y canta alabanzas.

Después, don Antonio, Analco, sólo acompañado de hombres, entra en una pequeña cueva donde deja la ofrenda de mole en una cazuela nueva, como la cuchara de madera que la acompaña, y fruta, pan y lo que el tiempero, su esposa y acompañantes deseen dejar.

El ritual concluye cuando, a unos metros de la pequeña oquedad, en una cascada de más de diez metros de altura, don Antonio recoge agua en una jícara y en una charola, y la “avienta” hacia los cuatro rumbos, para que con ello llueva y se logre la cosecha.

Ahí, bajo la fría y potente caída de agua, donde don Antonio ha ofrecido sandía y flores, cura a quienes padecen enfermedades “del frío”; el pasado 3 de mayo incluso lo esperaba, fuera del alcance del agua, un niño menor de seis años de edad, cuya madre pedía sanación “porque no habla”.

Don Antonio hace las sanaciones y recoge agua en su jícara y charola, la cual comparte con su esposa y sus acompañantes: hace partícipes a todos, sin excepción, del don de la vida que, a través del agua ha recibido.

Reconciliación

El viernes 3 de mayo, como se ha escrito antes, sucedió en el lugar sagrado un hecho inusual: los recién estrenados mayordomos de Santiago Xalixintla participaron, en paz, con un pequeño eco de confrontación que todos supieron contener, en la ceremonia de floreado de cruces.

Los mayordomos reconocieron la autoridad del tiempero y éste les recordó que todos están convidados, son bienvenidos y nadie es excluido. Presentes había algunos pobladores de Ozolco que también, después de los últimos años de enfrentamientos, participaron o miraron pacíficamente en ese ritual.

Después, tiempero y mayordomos acudieron a dejar la ofrenda a la pequeña cueva. Atrás de ellos, un vecino de Ozolco, con su hijo, ofrendó su propia fruta a la volcana.

Un aire tranquilidad se pudo respirar durante toda la ceremonia ese 3 de mayo, después de años de tensión e incluso insultos.

Don Antonio estaba satisfecho, feliz, pero no quiso quedarse a la “celebración” que el grupo que no iba con él, se quedó a hacer en el sitio sagrado con comida y bebidas alcohólicas. Bajó con su gente hasta un claro en el bosque, y ahí condujo nuevamente con su música el baile de los listones de colores que perteneció a su padre, que debe tener, mínimo, 70 años de antigüedad.

El descenso hacia el camión de redilas en el que el tiempero, su esposa y acompañantes regresarían hacia Santiago Xalixintla, fue acompañado por una ligera aguanieve que, entre más bajaba la gente, era agua nada más.

Atrás quedaba la Mujer Blanca (eso es la palabra náhuatl Iztaccíhuatl, en español) rodeada de nubes.

Y ya desde san Mateo Ozolco, acompañados de una ligera brisa, los peregrinos pudieron ver a los volcanes: él, don Gregorio Popocatepetzintli, nevado y cubierto de nubes. Ella, doña Rosita Iztaccíhuatl, nevada y con su manto de nubes.

El milagro de la vida, ante el cual se había inclinado el tiempero para pedir y agradecer, tendrá a sus testigos colosales por mucho tiempo en el Parque Nacional Izta—Popo.

Mundo Nuestro. Zarpan hacia el Pacífico el 22 de marzo del 2019 desde Puerto Vallarta. Muy pronto están a la mital del Pacífico. En el ALDIVI van las emociones de la familia poblana Sánchez Irigoyen. Desde ese mismo día, ya en el arrullo del mar, con los niños dormidos, Bernadett Sánchez empieza a escribir este diario de viaje...



RELACIONADA:

Desde el ALDIVI: Diario de un viaje alrededor del mundo (Los primeros días)

27 de Marzo, 2019



Escribo un mail a la familia:



Hola mi querida familia:

Ya pasamos 6 días a bordo del Aldivi viendo sólo el mar, el horizonte, los colores de los amaneceres, los mil azules del agua. No puedo describir el tono azul del medio día, es profundo, eterno, limpio, intenso... precioso. Los atardeceres mágicos, el rayo verde ya casi lo vemos. Acomodándose, adaptándonos, preparándonos para convivir lo mejor posible estos 25 días próximos. ¡Ya solo quedan 19!!!

El tiempo vuela aquí en el barco, yo estoy feliz, a ratos me desespera el no poder quedarme quieta, pero me acostumbro rápido. Llevo ya 2 días sin tomar la pastilla del mareo y sin marearme, cocinando, limpiando, haciendo yoga en el atardecer y ejercicio a la 1:00 antes de preparar la botana, leyendo, acurrucada con mis hijos en diferentes rincones del barco, mi cabeza va y viene a la tierra, pero deliciosamente está en paz, sin crisis todavía sigo esperándola, ojalá nunca llegue, todos los días me acuesto y pienso, ¡qué paz! Y me arrulla el mar y me recuerda a mi incansable mamá.

Mis hijos, lindos, pacientes, obedientes, (benditos iPod) son lo máximo. Alexa, tranquila goza su muñeca que le dio su amiga Abril y lee todo el día; Diego haciéndose amigo de cada pájaro que se acerca y buscando constantemente delfines, y Vital con su infinita imaginación juega con sus legos y no suelta su ipad y su vaso azul que piensa que se lo heredó su primo Andrés. Extrañamos a los primos, vemos fotos y nos carcajeamos de acordarnos de frases y momentos con ellos.

Cada día es más cómodo estar aquí, aunque pareciera lo contrario, pero cada quien empieza a organizar sus tiempos y espacios y nos respetamos y ahí la llevamos. Lo más incómodo a mi parecer ha sido el tema de la bañada que es afuera, en la tarde y todo se mueve y el viento está fresco, y el shampoo corre peligro de irse al mar y yo también, además no hay manera de tallarse con tetas y pompis al aire, como debe ser. Pero bueno, eso también es como una tarea más y pasa, y después del baño es un placer sentir el pelo húmedo y la piel fresca después de un día de no parar.

Se va a el tiempo rápido, parece como si no tuviéramos nada que hacer, y hay mucho siempre. Hoy en la mañana me tocó ver el amanecer solita, en silencio con sólo el sonido de las olas abriéndose para que pasemos, el gennaker inflado feliz jalaba el peso del barco y la pase bomba, tratando de descifrar qué colores combinaría yo para lograr ese tono plateado del mar que es tan indescriptible, con el sol saliendo a toda velocidad del horizonte y lo mágico que es sentir sus rayitos de calor en la cara combinados con el viento fresco de la mañana, rico. Son miles las cosas que pasan por mi cabeza como pequeñas poesías que me hablan y me dicen cosas lindas, pero como nubes se pasan y se me olvidan, ji, ji, ji.

En fin, familia, los amo con locura. Está bajando Alejandro la vela y se está moviendo más el barco, tengo que correr a ordenar la cocina, si no saldrá todo volando.

Besos. Luego le seguimos.

28 de Marzo, 2019

No fue un día tan fácil. No pude dormir muy bien y mi actitud no era la misma. Me dí cuenta que mi estado de ánimo se conecta mi apertura para observar la naturaleza, es la llave para abrirle la puerta a esa sabiduría con la que es mágico conectar con las cosas buenas de la vida y te mantiene feliz; de lo contrario te traiciona la parte oscura que todos tenemos en la mente, y es ahí cuando tenemos malos pensamientos y por ende mal humor. En cuanto me percaté de mi actitud ya como al medio día, logré salirme a la cubierta a respirar y calmar mi ansiedad y sentí cómo se limpió adentro de mí una mancha que ni estaba tan difícil de quitar. A veces sólo lo que necesito son pausas para mí, eso es todo. Ya en la tarde me relajé y la pasé muy bien, me puse a leer y mandé a mi pensamiento hasta 1940, ¡y me fugué!

29 de Marzo, 2019

Mucho que contar…

Ayer en la noche, mientras dormía profundamente, sentí como si alguien pusiera una caja de herramientas en mi cama, pum, se sintió y escuchó, y acto seguido unas palmadas en mi espalda a gran velocidad, ta, ta, ta, ta, ta.... y se calmaron, y a los dos segundos otra vez las palmadas en mi espalda tatatatatatata. Entre mi cansancio y lo oscuro del camarote sólo logré distinguir el color plateado de un pez volador que estaba en mi cama ¡pasándola fatal!!!! Había tenido la peor suerte de todos los peces del Pacífico, se coló por la escotilla que está justamente arriba de la cama. Pegué un salto aterrada y trataba de gritar, estaba a oscuras, pero ya lograba distinguir entre sombras a ese monstruo marino de 30 cm de largo que me atacaba en mi cama!!! Ja, ja, ja, ja, me acorraló en una esquina de la que no tenía salida, y mi corazón desbocado y mi almohada como escudo me separaban de él. Diego dormía en el sillón de abajo de mi cama y no me escuchaba, me daba nervio que le cayera ahora a él encima el pez, por fin logré gritar: “SE METIÓ UN PEZ VOLADOR A MI CUARTO!!! AUXILIOOOOOO!!!!” 8Ja, ja, ja, ja... ahora me da risa, pero en ese momento estaba apanicada). Mientras, yo luchaba tratando de ubicarlo, centrarlo y batearlo con mi almohada, la cama se llenó de escamas y de un moco transparente y negro, el pobre pez hacia su mejor esfuerzo por brincar y yo por volver a gritar un poco más fuerte.

Por fin me escuchó Alejandro que estaba en su guardia, y lo vi llegar como un príncipe a rescatarme de aquel dragón con el que yo luchaba. Sin tampoco ver mucho logró agarrar al pez y lo lanzó por la escotilla de regreso al mar. La separación del colchón al techo es muy poca, yo calculo que son unos 70 centímetros, en ese espacio y esquinada fue que estuve hecha bolita y atrapada sin salida por mi parálisis ante aquel inocente y ahora famoso “pez volador”. Por supuesto me quitó el sueño y en ese momento quité sábanas y a lavar, pues estaban bastante sucias y salpicadas.

El día fue cansado, pues ahora el viento y el mar están más movidos, caminar es más difícil dentro del barco, las cosas se caen, nos mareamos un poco, cocinar es más difícil, es más, comer es ahora un reto mayor, ir al baño ni se diga... Desespera un poco no poder estarse quieto.

30 de Marzo, 2019

Nos consentimos un poco hoy por ser sábado, aunque todos los días perecen serlo. Pudimos la regla de que los sábados podrían tomarse un refresco los niños, el que quisieran, y llevan contando los días. Me da mucha ternura verlos respetar todas las nuevas reglas que han llegado a sus vidas: chaleco obligatorio para caminar en la cubierta, sacar solo un juguete y guardarlo para sacar otro, no puedes dejar tu vaso con agua, leche o jugo solo nunca, pues seguro se voltea, sólo tienen derecho a una manzana por día, un paquete de galletas se divide entre los tres, y como éstas, mil reglas más. Pero han sido respetuosos, y veo cómo se vuelven justos entre ellos. Y entonces, por ser sábado Alejandro preparó unos mojitos para los adultos; ellos eligieron una Coca Cola que metimos al congelador y pacientemente esperaron dos horas para tomársela fría. ¡Qué lujo!

Ahora estoy sentada en la cubierta en mi tapete de yoga, en las tardes Federica y yo hacemos ejercicio, eso es liberador y toda una arriesgada aventura. Después de la clase me quedo a observar el atardecer, y este en especial lo considero el más bonito del viaje hasta ahora, entre nubes el sol estira sus rayos y toca el cielo y el agua, media nube traslúcida lo tapa y el brilla detrás. A colores veo un cielo azul muy clarito, unos rayos amarillos sobrepuestos que se funden en un tono verde, las nubes frente al sol tienen luz naranja brillante en su contorno, son moradas al centro y la luz a su alrededor es rosa. Qué belleza, estoy asombrada, que se me grabe en el disco duro este regalo de la naturaleza, ninguna foto logra atesorar este mágico atardecer, mis ojos no quieren perderse un segundo y al mismo tiempo no quiero parar de escribir para intentar narrarlo y si lo vuelvo a leer, imaginarlo.

Mientras tanto el mar se intenta calmar un poco más, ya no son las olas que en la mañana nos zangolotearan, subíamos y bajábamos como seis metros lentamente, pero sin parar, ahora son dos o tres.

El sol sigue bajando, las nubes que tocan el horizonte comienzan a juntarse como cuando se cierra el telón de un teatro, y entre ellas solo dejan pasar un poco de su luz, e imagino una reverencia despidiéndose de este maravilloso día, uno más que nos regaló, y como en todos sus actos se lució. El sol nunca se equivoca, nunca falla, ¡siempre es el actor principal de cada escena del día! El mar parece voltear a verlo, le aplaude y le dedica una ovación, agradecido con el sol que lo ayuda a lucirse y a tener siempre vida. Agradecidas se mueven sus olas y rompen en espuma como aplausos. Los algodones de azúcar de mil colores pastel del cielo se mueven lentamente; pareciera que se vacía el teatro para dar oportunidad a la siguiente obra. La esperaré aquí sentada en esta primera fila que además me arrulla, lista para ver ahora a la siempre romántica Luna y sus bailarinas las estrellas. El escenario es ahora diferente, el mar toma un nuevo color, gris plata oscura y morado, inigualable.

“Soltando amarras”. Seguir el sueño del ALDIVI en el mar

01 de Abril, 2019

En la noche de ayer pescamos un delicioso Atún, de un tamaño perfecto no muy grande, y el chef-capitán Irigoyen nos preparó una tártara espectacular.

Hoy no supe observarme muy bien, tengo sentimientos encontrados, es cansado estar 24 horas moviéndonos, a veces más fuerte y a veces menos, pero sin parar nunca. Ya lo he mencionado anteriormente, pero es que todo lo cotidiano se vuelva más complicado y además hoy hago muchas cosas que no estaba acostumbrada a hacer, y a veces las hago de buenas y otras con mucha flojera. Poco a poco, eso me repito una y otra vez, pero me traiciona la cabeza al recordarme lo comodisisisísima que era mi vida antes de esta decisión que me trae en calma, pero en chinga. No encuentro otra palabra para decirlo.

Convivir con mis hijos que no paran de pasar peleando, rodando como leones, retándose y acto seguido viene el llanto de uno de ellos, y luego parecieran tomar turnos. Así como no se deja de mover el barco tampoco pasan cinco minutos sin que escuche ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! Tengo sed, tengo hambre, tengo calor, el me pegó primero, me ayudas, me limpias, me duele, juegas conmigo…

Uf... Creo que estoy muy cansada hoy, escribo tal cual lo que siento y pienso, me siento un poco nostálgica por mi vida maravillosamente cómoda de antes, mi casa, mi espacioso baño, mi tiempo. Lo platico con Alejandro y se me salen unas lagrimitas, me abraza y me dice que me entiende aunque yo sienta que no tanto, y me dice, sé que esto es difícil pero la recompensa será inmensa, estamos a días de llegar a “LAS MARQUESAS”, me da un libro de la zona y me propone verlo, y sí, se ve que es un paraíso, pero hoy estoy cansada y sólo quiero sacarlo, llorarlo o por lo menos platicarlo. Una vez dicho esto, recuerdo lo emocionado que está DIEGO por jalarle al escusado antes y después de cruzar el ecuador, y me observo desde lejos, me doy un abrazo interior y me regreso a los zapatos de la fortuna que nos está tocando vivir. Mis hijos como esponjas entienden ya que existe el norte y el sur del planeta que se divide por el ecuador, y con eso vienen más preguntas y mucho más por aprender. ¡Lo que sí es un hecho es que al caer la noche y ver a mis hijos dormidos, apagan mis quejas y angustias las estrellas!

02 de Abril, 2019

Cumpleaños número 30 del primer oficial del ALDIVI, nuestro gran amigo y hermano de aventura Federico. Hoy amanecimos con mañanitas y festejos, este hombre de apasionados conocimientos y un quieto semblante, no deja de tener tareas que hacer, cauteloso se mueve y va cumpliendo con lo que se pone de tarea, sin grandes alteraciones en su ánimo. Es un gran velerista y su conocimiento y experiencia sumada a la de Alejandro nos da tranquilidad; no hay frase que salga de su boca sin nombres técnicos, está siempre al pendiente del viento, los nudos, las escotas, la vela, viene muy en su papel y cierra los ojos despacio cuando está seguro de lo que está diciendo. En estos planes se observa mucho a las personas, y yo, que casi ni me fijo en los gestos, podría hacer descripciones demasiado largas. Pero mejor volvemos a la principal emoción de este día, hoy estamos alcanzando el punto medio exacto de las millas por recorrer desde Vallarta hasta Marquesas, 1,500 millas recorridas hasta este momento, ¿Cómo? ¿En qué momento ya navegamos tanto y tan lejos? Traemos un ánimo ansioso por comenzar la cuenta regresiva, a partir de ahora podríamos pensar así, y se siente un gran logro y al mismo tiempo me vienen a la cabeza pensamientos como ¿estamos tan lejos y siento que ya tan cerca?, ¿o más bien sólo estamos lejos? Cruzar el más grande de los océanos, que ni en los mapas puede ser representado con su tamaño real, como que no me la creo y entenderlo me cuesta trabajo.

Nos tocó un día muy diferente, nubes blancas y esponjosas amanecieron en el horizonte, poco a poco se esparcieron y tuvimos un delicioso día nublado, lleno totalmente de otra paleta de color, cielos en tonos grises que fueron cambiando durante el día, nubes que se veían cargadas de lluvia y las dejamos detrás, solo una se nos acercó y dio una refrescada. Un mar oscuro, pareciera que espeso por el movimiento lento en su oleaje.

Cuando logramos hacer una pausa en nuestras actividades para ubicarnos en el mapa, asimilar nuestra posición y al mismo tiempo intentar entender nuestro diminuto tamaño, fue imposible no navegar por la cabeza hacia una reflexión sobre nuestra fugaz existencia, nuestro tamaño tan mal entendido por nuestro ego a veces. ¿quiénes somos?, ¿a qué venimos? Que maravillosa oportunidad ésta de SOLTARNOS de nosotros mismos, ésos que éramos en la tierra. Dicen por ahí que HAY UNA ALTA PROBABILIDAD DE QUE ESTEMOS TODOS EQUIVOCADOS. Nuestro amigo Blas Cernicciaro nos regaló unas playeras con ese mensaje y no paro de darle vueltas, es cierto, nos sumergimos los seres humanos en un sinfín de metas innecesarias, en una carrera contra nosotros mismos, y nos cuesta trabajo reconocer nuestros logros y aceptarlos, pues por lo general una vez llegados a la meta, ya estamos con los ojos en la siguiente. No nos damos tiempo ni de gozar lo logrado. Y ya queriendo rascarle un poco más a la herida, el círculo social en el que nos movemos es a veces motivo de esta auto obligación y esa insatisfacción. Triste, ¿verdad? Pero es cierto, CALMA, CALMA, no es necesario correr tanto, la vida se va volando, estamos aquí sólo un instante, atesoremos experiencias, amores, momentos históricos con la familia, con los hijos, con los amigos, pero los amigos que te dejan ser sin pretender, los que son de tu talla. Regalémonos respiraciones conscientes, oxígeno a nuestros pulmones y amor a nuestro corazón, agradezcamos la salud, eso es ¡VIDA!

Nosotros para este universo infinito no somos nada, me explico, nada...

La imagen puede contener: nube y cielo

03 de Abril, 2019

Comienzan las calmas del ecuador, nos estamos acercando al grado cero, qué intriga. Reconozco nuestra victoria, pero humildes ante esta inmensidad, estamos realmente, hoy, ahorita, en un lugar muy muy lejano, pareciera a veces una fantasía, pero estamos aquí sin miedos, flotando, dejando que nos lleve el viento, la corriente, reconociéndonos.

De pronto pasan horas del día y estamos en estado somnoliento, ya va más rápido el tiempo que nuestra prisa, ya entramos en el ritmo de los veloces días y silenciosas noches. Saco los últimos apios del refrigerador, y me recorre un agobio: ¡se nos acaban las frutas y verduras frescas, yikes!, qué nervios, no nos va a pasar nada, traemos suficiente comida enlatada y refrigerada, pero se siente gacho ver las cajas que venían atascadas y ahora están vacías, quedan papas y cebollas, basics... La sensación es mayor al entender la distancia y tiempo que aún nos falta por llegar, estamos muy habituados a estas delicias que nos regalan la tierra y los árboles. ¿Qué va a ser de mí sin aguacates? De pronto ese choque eléctrico se dispara en mi cabeza y siento hasta dolor, vamos a extrañar tanto a esos tesoros de México, que se venden en cada esquina, que se dan tan fácil, nos parece normal poder conseguir cualquier fruta o verdura que se nos antoje, démonos cuenta de que somos tan privilegiados. Eso no pasa en otros países, ya nos tocó en una ocasión ir a Belice que está a maroma de hormiga de México y no encuentras nada.

Vamos más lento, mucho más que en días anteriores, cuatro nudos, veníamos a ocho hasta antier. Nuevamente debemos adaptarnos, es un nuevo va y ven, más largo y suave, mis hijos juegan cartas, manotazo, uno, pit, los veo reírse y pelearse y me lleno.

Hace más calor. Ayer dormí fatal, se me pegaba la pijama al sudor del cuerpo y me picaba la cabeza, pegajosa y sin ganas de ensuciar mi “limpia” almohada. De plano me salí a dormir a la sala, debajo de una escotilla y un ventilador, solo así pude caer.

Les pregunto a los niños qué sienten al saber que estamos a la mitad de la nada, solo viendo puro mar a nuestro alrededor. Y la respuesta de la asertiva y veloz Alexa: “¡Mamá, llevamos doce días así!” Me da un poco de risa y coraje pensar que no ubiquen, pero cómo culparlos si a mí me está costando demasiado trabajo comprenderlo y además tiene razón, la sensación en la misma de ese tiempo a acá.

La seguridad que nos da el barco es mágica, vamos en una burbuja que nos protege de todo, sí nos sentimos y no nos falta nada.

Me leyó Ale un mail de nuestro amigo y compadre de corazón Gerardo Jean; decía con unas palabras muy cariñosas que nuestro ejemplo ha puesto a muchos a cuestionar sus propias amarras. Es un honor saber que hemos prendido en mucha gente una nueva luz en su conciencia, que el contagio por la pausa en la vida para valorarse y vivir continúa repartiéndose; no es fácil reestructurar el ritmo colectivo, pero sí creemos que cada uno es capaz al igual que nosotros de darse cuenta de lo que realmente los hace felices, esta oportunidad que elegimos vivir, nos dará el espacio en nuestro propio tiempo aquí, para vernos a los ojos y conocernos.

CONTINUARÁ

Mundo Nuestro. Con la lente de Chucho Olguín esta vista de la marcha obrera en Puebla. De los trabajadores entusiastas de AUDI a las cabezas bajas de los telefonista. Del enojo de los despedidos por Moreno Valle a la marcha silenciosa de los burócratas que sobrevivieron a la guillotina. De la demanda contra la violencia y la inseguridad al reclamo por una reforma laboral que respete el derecho de huelga, obligue a mejores salarios y asegure una jubilación justa. Y las demandas particulares, como la de los médicos y enfermeras del sector público y su exigencia de ampliar el número de bases, bajar la carga de trabajo y asegurar el abasto de insumos y medicinas.

Mas de 15 mil marchistas. Un desfile más en la historia del movimiemto obrero poblano, y se confirma que ha desaparecido la tribuna de los jerarcas sindicales del viejo PRI y los políticos de turno que esperaban caravanas.

Y en el aire la pregunta por la democracia sindical, acordada finalmente por la reciente reforma en el Congreso.



Trabajadores de AUDI.

Alexander Heider, sindicalista alemán del sindicato 16 Metal: "Quien lucha puede volver a perder, pero quien no lucha, ya perdió".



Los burócratas.



Ceremonia oficial sin políticos.

Contra las reformas.

Los jubilados del IMSS.

Los maestros de la CNTE.

La familia en marcha.

Los despedidos por Moreno Valle.

Contra

Contra lo que les han impuesto en los últimos veinticinco años.

Contra la privatización del agua.

Rita Amador y la 28 de Octubre.

Los ambulantes.

Los telefonistas.

Marchistas de la sociedad civil.

Chicharrones para los del Sindicato Independiente.

Mundo Nuestro. Zarpan hacia el Pacífico el 22 de marzo del 2019 desde Puerto Vallarta. En el ALDIVI van las emociones de la familia poblana Sánchez Irigoyen. Desde ese mismo día, ya en el arrullo del mar, con los niños dormidos, Bernadett Sánchez empieza a escribir este diario de viaje. Su preocupación no deja de estar en los acontecimientos inmediatos en el entorno de la breve embarcación que guardará su vida en los próximos dos años, y claro que sigue con esmero los afanes del capitán Alejandro, su marido, ocupado en todo momento por el viento y las olas, por las velas y la deriva del velero, pero en el diario discurren con la soltura de la brisa grata del oceano que los acoge sus sentimientos, igual en el reflejo de las emociones de sus tres pequeños hijos aventureros que en las pinceladas certeras del encanto mágico del horizonte sin tierra a la vista. Nubes y cielos cambiantes acompañarán en todo momento el sueño de esta navegante.

RELACIONADA: “Soltando amarras”. Seguir el sueño del ALDIVI en el mar



22 de Marzo, 2019

Zarpamos de México, SOLTAMOS AMARRAS a las 10:29 de la mañana, y así como dejamos Puerto Vallarta, se quedaron atrás pendientes, miedos, compromisos, despedidas que nos apachurraron el corazón, el acelere de los preparativos, las reparaciones infinitas del velero, el agobio de hacer un súper para alimentar bien a mi familia durante el cruce del pacífico, etc... No sabía cuáles serían mis sentimientos a la mera hora del zarpe, pensaba que tal vez la adrenalina que me invadió los últimos meses no me dejaría ver el gran reto que todo esto significa. Mi ser se dividió en dos pensamientos, uno que estaba siempre ocupado y aunque a veces temía, primero tenía cosas que hacer, y otro que simplemente me decía todo va a estar bien, hazlo. Por alguna razón este siempre fue el más fuerte. La sensación escondida en mi mente de que me aproximaba a un precipicio era latente en mi pensamiento, la que veía el final de un piso firme y me daba miedo; pero algo me seguía indicando el camino, y de pronto llegué a ese final y en vez de piso, fue mar: no estaba tan aterrador, no me había caído.



Ahora floto y depende de mí disfrutarlo.

+++++



Ya estoy aquí, en el inmenso pacífico, a unas horas de haber iniciado esta aventura, y me siento tranquila, estoy contenta, abrazo a mis hijos y siento cómo también ellos se liberan poco a poco de tantos miedos. Me estoy relajando y mi voz interior repite sin parar la palabra CONFÍA. Y así me siento, confiada, segura, optimista, en paz, tengo a bordo del ALDIVI todo lo que necesito y más, mis hijos y mi marido son ahora mi única prioridad y a mi capitán lo veo soltarse sin dolor, sin dudas, contento con lo logrado y seguro de lo que sabe, y eso se nos contagia a toda la tripulación y confiamos en él.

+++++

La bandera de La Paz viene papaloteando alegre en la popa a estribor. El barco navega suave y se entrega al ritmo del mar, se siente como si dos viejos amigos se reencontraran y se abrazaran contentos, Impecable el ALDIVI parece zarpar feliz mar adentro, siente el viento y vuela confiado, es fuerte y sabe lo que está haciendo. Además, le cayó bien su capitán, se entienden y van siendo cómplices en todo momento. Qué rico se siente estar aquí y ahora. Tuve tanto que hacer que no lograba conectar con mi presente, aun así, fueron tantas las muestras de cariño en tierra, y las señales del amor incondicional de Dios para con nosotros, que tal vez es también lo que hoy nos tiene con calma y seguros de que estamos siempre acompañados por él y los pensamientos de amor de nuestros seres queridos. No nos cabe más en el corazón, nos sentimos bendecidos e infinitamente agradecidos, ahora a disfrutar el atardecer y a preparar la cena.

24 de Marzo, 2019

Adaptándonos a nuevos ritmos. Debemos tener cuidado en cosas que no pensábamos fueran complicadas: servir un vaso de agua es un gran reto cuando el piso jamás se está quieto, nunca sabes a hacia donde decidirá moverse el barco y por lo tanto ser precavido y ordenado es indispensable en esta nueva vida. La paciencia es el eslabón que debemos soldar cada día para que esta experiencia sea una cadena de buenos y mágicos recuerdos, pero también es un reto en un espacio reducido y siendo tantos.

Somos nosotros cinco Irigoyen Sánchez, más nuestros amigos y grandes navegantes los Fedes, Federico Haller y Federica Pelayo, futuros esposos que decidieron venir a vivir esta experiencia con nosotros en esta etapa, la más larga de nuestra navegación planeada para los próximos años; desde el corazón les estamos agradecidos. Entonces como decía, la paciencia es la clave del éxito de cada día a bordo, es con esta mágica medicina del alma con la que lograremos desintoxicarnos de nuestro acelere en la tierra, de romper con ese ritmo siempre veloz para aceptar y entender este nuevo, más lento y tranquilo.

+++++

Ya no vemos tierra desde ayer. De los datos de navegación yo no sé mucho, se los dejo al capitán, yo me sigo con los sentimientos. Nuestros ojos y cuerpo se adaptan al clima a la luz del sol, al viento, al incesante movimiento y al mágico horizonte donde sale y se oculta el sol cada día, detrás de esa línea imaginaria al final del mar. Y surgen mil preguntas: Diego quiere saber sobre la rotación de la tierra y quiere entender la fuerza de gravedad, pues su cabeza comienza a hacerse preguntas como, ¿por qué las personas que están debajo del ecuador más al sur, están de cabeza?, ¿no se caen?; Alexa pregunta, ¿va a hacer más calor en el ecuador? ¿Poseidón vive bajo el mar? ¿Por qué nuestra ubicación se mide en grados y minutos? Y Vital, con su infinita imaginación, inventa nombres de tiburón, pues le parece curioso que exista un tiburón martillo, un tiburón toro, un tiburón limón. Y así empieza esta nueva escuela con sus propias observaciones y cuestionamientos.

+++++

El azul del mar es de un azul indescriptible, intenso, precioso; no es marino, no es rey, no es cobalto, no es plateado, es todos esos en su máximo tono y expresión. El mar está tranquilo, nos da una bienvenida con calma, nos hace sentir cómodos y contentos, el viento es fresco y nos acaricia la cara, delicioso.

7:15p.m. Nos sentamos a ver el atardecer, necesitamos una chamarrita.

7:28 p.m. saz! El rayo verde, intentamos verlo en ese último microsegundo en que se mete el sol, y comienzan todos esos tonos naranjas, rosas, verdes y morados en el cielo, parece un arcoíris ancho y horizontal.

La imagen puede contener: océano, cielo, agua y exterior

25 de Marzo, 2019

Aquí seguimos, volando en este barco tan seguro y sobre este infinito mar, solo hay mar azul, un horizonte lejano y un cielo claro y limpio, solo unas poquitas nubes se ven como soplidos de vapor, largos y poco condensados. Sale el sol y es un día más, siento como Dios nos sopla con suavidad y el viento es generoso y fresco, los rayos de sol son como besos para la piel en este amanecer y hay mucha paz.

+++

La desintoxicación no ha llegado del todo, quiero hacer más cosas de las necesarias, cocino, pico fruta, barro y barro, limpios baños, acomodo la ropa, como que aún no me relajo a sólo observar, no sé si es que no me suelto yo o que con tres hijos que me requieren todo el tiempo, el quehacer es también un escape para mí.

Sin embargo, sigo tranquila y me pregunto si será normal, como que, para estas alturas, yo pensé en meses anteriores, ya me debería entrar alguna angustia, y todavía nada, esta inmensidad de la que ahora somos parte la siento como un abrazo de la naturaleza. Alexa, decidió organizarse un horario con actividades para que en el día tenga un orden y si se siente un poco aburrida en su horario siempre tenga alguna idea que hacer, me pareció brillante. Ella necesita orden para tener paz mental, y la entiendo perfecto. Diego se encontró un pez volador en la cubierta y lo observó un buen rato, lo mantuvo entretenido hasta que lo devolvió al mar. Vital no suelta su HARAPITO, lo arrastra por todo el barco y se chupa su pulgar, esto empezó a hacerlo a los 4 años, no sé por qué, como rebelde a crecer, quiere seguir siendo el bebé de mamá y extraña mucho a Luisa, la señora linda que trabajaba en nuestra casa y que nos ordenaba la vida. En realidad, todos la extrañamos, estamos aprendiendo a valernos por nosotros mismos para todo, y suena insoportable, pero creo que estábamos demasiado consentidos, es un reto más para todos dejar de serlo.

+++++

Qué lindo se siente cuando agradeces al mar su tan amigable recibimiento, sigue moviéndose con calma para ayudarnos en esta etapa de adaptación. Nos sigue sorprendiendo con sus colores y los atardeceres parecen pinturas de acuarela que solo Dios logra. Agradecidos seguimos, aunque ya empezamos a extrañar a nuestras familias. Sólo se nos ocurre hablar de los sobrinos y sus anécdotas. Alejandro viene feliz, trabajando incansable en estudiar bien el viento y las olas, y decidir el rumbo y posición de la vela ideal, y sus hijos y yo lo vemos con admiración, pero le hacemos mil preguntas y lo necesitamos para todo. Eso debe ser agotador, creo que le está costando a él más que a todos el compartirlo todo, ceder su silencio, tiempo y espacio en todo momento; es difícil, lo entiendo, no estaba acostumbrado a escuchar a los niños las 24 horas, tal vez yo un poco más y por eso tengo más paciencia, es normal. La mayor responsabilidad la trae él, y aunque se liberó de mucho, debe estar alerta día y noche y ser preciso en sus decisiones, y lo hace muy bien, es un excelente ingeniero y todo lo va resolviendo. Como él dice: si te gusta navegar, acostúmbrate a estar en crisis permanente, si no es el water maker, es el generador, o la estufa, o el motor, o el baño que no jala bien, o que ya nos queremos bañar y necesitamos freshwater, o que cambio el viento y hay que bajar la vela, o subir otra… Así es su vida a bordo. Pero así le gusta, qué le vamos a hacer.

La imagen puede contener: 2 personas, barba

CONTINUARÁ...

Días de guardar

Día con día

  1. ¿Los asesinos creen en Dios?

Recogeré en estos días de guardar, lunes martes y miércoles, cosas escritas aquí mismo para la semana mayor de hace siete años. Sus enigmas siguen intactos.



Según el censo de 2010, 97 de cada 100 mexicanos creen en alguna forma de Dios y practican algún credo religioso (87 por ciento católicos). Solo 3 por ciento nos declaramos ateos. ¿En qué creemos los que no creemos en Dios? En formas sustitutas de la inmortalidad y de Dios. Digamos el amor, la fama, el dinero, la naturaleza, la permanencia en la memoria de otros. Todas estas son cosas triviales si se las compara con la idea de Dios, del más allá, de la vida ultraterrena.

Pocos ateos dan en su corazón el salto implícito en la frase de Iván Karamazov: “Si Dios no existe, todo está permitido”.



Muchos menos actúan en consecuencia, como el hermano idiota de Iván, Smerdiakov, que mata al padre opresivo. Todos los hermanos quieren ver muerto a su padre, pero solo Smerdiakov se atreve a hacerlo, autorizado por el dicho de su hermano Iván: “Si Dios no existe, todo está permitido”.

La frase de Iván Karamazov anuncia el salto moral hacia el nihilismo, esa tierra de nadie inherente a la idea de un mundo sin Dios.



El principio del nihilismo es duro y claro: si no creo en nada trascendente, todo es aquí y ahora. Como mi aquí y ahora no tiene rumbo ni rienda, soy mi propia medida, mi propia moral, sin otro referente que yo mismo: soy mi propio Dios.

Sin dioses que observen, ordenen, regulen, conforten y moderen la conducta humana, no hay reglas ni límites, solo la voluntad de cada quien.

El mundo sin dios de la política, vuelto solo voluntad de poder, es el de Hitler y Stalin, y el de todos los reinos utópicos, sustitutos de la Ciudad Dios: el reino milenario de los nazis, la utopía comunista del Gulag, los campos de muerte de Pol Pot.

Pero estamos en México. Me pregunto cuántos de los mexicanos que se dedican hoy a matar, decapitar, enterrar a otros en fosas anónimas o en puentes visibles han dado el salto de Iván Karamazov. Y cuántos no lo han dado y se siguen diciendo creyentes en Dios.

Nuestros creyentes homicidas son un misterio teológico y moral.

  1. Razón y fe

Dijo Tomás de Aquino, el teólogo mayor de la cristiandad católica: “Considero el principal deber de mi vida para con Dios esforzarme para que mi lengua y todos mis sentidos hablen de él”.

Pocas lenguas habrán hablado tanto y tan bien de Dios como Tomás de Aquino. Nadie habrá inventado pruebas más breves y elegantes de su existencia: sus famosas cinco vías.

La primera de ellas es la del “primer motor” o el “motor inmóvil”: si todo lo que se mueve es movido por algo, algo hubo inmóvil en el principio del movimiento.

“Ejemplo”, dice Tomás de Aquino: “Un bastón no mueve nada si no es movido por la mano. Por lo tanto es necesario llegar a aquel primer motor que nadie mueve. En este, todos reconocen a Dios”.

Nominalismo, se dirá: la palabra movimiento llama a la palabra inmóvil, la palabra bastón a la mano que lo mueve. Esas palabras se reclaman como necesarias en la lógica binaria del lenguaje, pero no en la realidad.

Lo cierto es que cualquier cabeza honradamente racional tendría que rendirse a la fuerza del argumento del primer motor, resuelto por Tomás de Aquino en doscientas palabras. (En cierto modo, la ciencia moderna reconoce la idea de un primer motor inmóvil en el Big Bang que dispara y hace nacer al universo).

El centro de la catedral teológica de Tomás de Aquino fue hacer compatible la fe con la razón. Pero la fe genuina no es un asunto racional. No se recibe por la razón, ni se adquiere por la voluntad. Se adquiere, en buena doctrina cristiana, por la gracia.

Si la fe verdadera se recibe, no se adquiere, es imposible convertir a nadie. Largarse a predicar por los caminos es ocioso, pues nadie convierte a nadie.

La historia de las Iglesias nos dice lo contrario: credos en expansión y evangelizaciones masivas.

El ardor de la fe verdadera no es carga fácil de llevar, como muestran las vidas de los santos.

La fe de las multitudes es una fe discreta, epidérmica. Es la fe tolerable para el mundo: la fe difusa, distraída, amateur, cuando no supersticiosa o idolátrica, de la que es capaz el hombre común.

  1. Religión y civilización

En el prólogo a El último Cuaderno, de José Saramago, Umberto Eco dice no estar seguro de que, como dice Saramago, “si todos fuéramos ateos, viviríamos en una sociedad más pacífica”.

Comparto la duda. Es verdad que en la historia del hombre hay pocos espectáculos más homicidas que las guerras de religión. Es verdad que los hombres se valen de los dioses para dar rienda suelta a su intolerancia, quizá a su necesidad de odio.

Hay también el otro lado del problema. Creer en Dios inflama, pero también apacigua. La religión es el opio del pueblo en el doble sentido de que nubla el entendimiento pero conforta la vida.

La creencia de Dios ofrece el consuelo de algo inconmensurablemente mayor que nosotros, más sabio, más bello, más justo, que sin embargo nos ama, nos protege, nos explica, y nos espera en su reino.

Un verdadero creyente no puede entender al verdadero no creyente. Lo mira con extrañeza y compasión, acaso con escándalo. Pero la intolerancia del creyente es menor ante el descreído que ante la competencia del que cree en otra cosa, aquel que porta en sí la propagación de dioses extraños que niegan el propio.

El creyente puede convivir con el descreído, si el descreído no se empeña en imponerle su falta de fe, su ateísmo, como una religión sustituta.

Los dioses combaten pero también ordenan. Son surtidores de guerras y de reglas. Reglas de culto, reglas de convivencia, reglas de conducta, reglas sobre lo bueno y lo malo, sobre lo que nos enaltece y lo que nos degrada.

Las reglas pueden ser absurdas y hasta dañinas para la salud, la dicha o la libertad, pero son ordenadoras: legislan, reprimen, contienen.

Porque han ordenado y reprimido, porque se han vuelto autoridad de las costumbres, los dioses y sus clérigos pueden después llamar a la guerra, abusar hasta el crimen de la fe.

¿Son gobernables los pueblos sin religión? No lo sabemos porque no hay pueblo sin religión, esa necesidad abrumadoramente mayoritaria en el género humano de una cura espiritual para el sentimiento de orfandad y pequeñez con que somos echados al mundo.

Mundo Nuestro. Kene Gil, fotógrafa de la vida cotidiana en Puebla, ha seguido de cerca las fiestas de carnaval en los barrios antiguos de la ciudad. Presentamos este conjunto de retratos logrados en la temporada de huehues que recién ha terminado. Su cámara nos recuerda tembién que detrás de las máscaras existe una organización social que año tras año rescata y recrea una de las tradiciones más sentidas de los pueblos y barrios de México.



De día, tarde y noche, tres cuadrillas de huehues, Cuadrilla Xonaca Veintiséis 0riente, Cuadrilla Experiencia y Juventud, ambas de Xonaca, y del barrio del Alto, la de El Alto Garibaldi.

Los barrios antiguos de Puebla, con sus estilos y vestuarios diferentes, la misma música tal vez, más no las danzas, porque las bailan en sus barrios, y bailando visitan a familias y escuelas, recorren la ciudad, llevan su alegría a muchas personas y el asombran a los visitantes.

Retrato sus rostros y les pregunto: ¿qué piensan de la posibilidad de que se pierda el carnaval en Puebla?

Sus voces saltan desde las máscaras, sin pensarlo, y la respuesta es la misma: ¿Desaparecer? No.

Sus voces acompañarán estas fotografías del mundo al que le da vida la gente detrás de las máscaras:



“Al contrario, ha ido evolucionando para que cada día y año sea mejor, en organización y esfuerzo de las Comisiones Organizadoras, con personas con amor a ser huehues por tradición y herencia. Muchos van a la universidad, estudian maestrías y doctorados en etnografía, y ellos aportan mucho al lucimiento de la fiesta, y se quedan y participan con nosotros.”

“Es una tradición de esta Ciudad de la gente del barrio, de las familias, desde nuestros abuelos, padres y ahora de nuestros hijos y nietos pequeños.”

“Sabemos que tenemos muchos detractores por tanto desmán que han provocado gente sin conciencia de la importancia de promover y difundir nuestra cultura. Pero está en nosotros un cambio de pensamiento, más positivo y viendo el futuro de la fiesta.”



“Son meses de preparación, ensayos, logística, caretas y vestuarios cada día más elaborados plumas coloridas, y sobre todo el ánimo de toda esta gente que sin importar el cansancio, el sol inclemente, noches de frío, trajes pesados y horas bailando, esperan con ansias el próximo año para volver a ser orgullosos los orgullosos Huehues de la Ciudad de Puebla.”

Ahí están ellos y ellas. Los huehues. Pensar en el mundo que rescatan y recrean todos los años en la cuaresma. Convivir con ellos en todo el proceso me ha hecho gozar esta fiesta, aprender de ellos y agradecer me permitan convivir y sobre todo hacer fotografías.

¡Que perdure por siempre el Carnaval de Puebla!

De Kene Gil en Mundo Nuestro también hemos publicado:

Los huehues de Kene Gil: Todo es luz en la fiesta, ¡que perduren siempre!

En 2018, el precio de la goma de opio en México cayó en 80 % debido al aumento exponencial del uso del fentanilo por los consumidores de Estados Unidos, de acuerdo a un estudio del Network of Researches of International Affairs (Noria en sus siglas en inglés).


El fentanilo, que es una droga sintética, es 40 veces más potente que la heroína. La mayor cantidad que ingresa al mercado de Estados Unidos provine de China.

Al inicio del siglo XXI, la producción de la heroína mexicana vivió una época de auge ante la demanda estadounidense, pero a partir de 2014 empieza a ser desplazada por el fentanilo.

De acuerdo a Noria, que realiza trabajo de campo en Guerrero y Nayarit, el precio por kilogramo de goma cayó de los 20 mil pesos, que se pagó en 2017, a los seis u ocho mil pesos en 2018.

El desplome del precio ha traído graves problemas económicos, para los campesinos productores en México y también diversos tipos de consecuencias sociales en las zonas productoras del país.

En 2017, el monto de la producción de heroína alcanzó los 19 mil millones de pesos en México, pero en 2018 cayó a siete mil millones de pesos, según Noria.

El cambio del mercado de la heroína en Estados Unidos, el máximo consumidor mundial, que ahora la sustituye por el fentanilo, plantea una nueva situación para las regiones productoras de México.

En la visión de Noria se abre una nueva oportunidad, para que las autoridades mexicanas consideren la posibilidad de introducir programas de sustitución de cultivos, pero sobre todo de legalizar la producción, para el uso de la medicina del dolor.

Hoy en México hay 27 millones de personas que sufren de dolores agudos a crónicos como consecuencia de diversas enfermedades. Y de ellas 95 % no recibe el tratamiento adecuado para aliviar el sufrimiento, según la Asociación Mexicana para el Estudio y Tratamiento del Dolor.

La demanda de la morfina en México, con fines médicos, es de 20 toneladas por año, de acuerdo a cifras oficiales. Y solo se importan 700 kilos al año, para utilizarlas en los servicios de salud. Hay un amplio espacio, para que en el marco de la legalización del cultivo de la amapola se resuelva el actual problema de salud.

Y también, para que mejoren las condiciones de vida de los campesinos que ahora se dedican al cultivo de la amapola y así se quite el control de la producción y la venta al crimen organizado. El actual gobierno tiene la palabra.

Twitter: @RubenAguilar

Soñar es algo que todos los seres humanos hemos hecho alguna vez. Algunos soñamos aventuras en los cielos, otros sueñan con aventuras en el mar. Pocos logramos hacer esos sueños realidad, hay tantos obstáculos en nuestro camino. Sin embargo algunos tienen la fortuna de volver su sueño realidad.

El sueño de Alexa.



Había una vez una pareja, que, como tantas, empezó su vida en común con muchos sueños, individuales y luego compartidos en su vida juntos. Sueños por los cuales han luchado día a día. A diferencia de tantas otras, esta pareja de navegantes cumple ahora uno de sus más grandes sueños; un sueño que no pocos hemos tenido algún día: dar la vuelta al mundo.

El sueño del ALDIVI



Berna Sánchez y Alejandro Irigoyen, junto con sus hijos Alexa, Diego y Vital llevarán, para cuando ustedes estén leyendo este artículo, más de 14 días de haber zarpado del puerto de Acapulco, y más de una semana sin haber tocado ni visto tierra firme.



Al zarpar en el recién bautizado velero ALDIVI (las iniciales de sus hijos ALexa, DIego, VItal), la familia Irigoyen Sánchez ha logrado lo que pocos pueden hacer, soltar amarras. Soltaron las amarras de tantas cosas que hoy en día nos atan a los seres humanos y han decidido vivir una vida en la que no tienen por guía más que el viento y como base el mar.

Dejar atrás tantas cosas, la casa, el colegio, la rutina diaria, la familia, los amigos, suena fácil, y de momento muchos podríamos decir que nos encantaría seguir sus pasos. Sin embargo, los años de planeación que tomó este proyecto, desde buscar los recursos necesarios y la embarcación adecuada, pensar y calcular la ruta, tomar en cuenta el clima, las estaciones, los temporales, los puertos a tocar, son algunos de los detalles técnicos que no se ven desde fuera. También había que considerar la logística para transformar un velero de 50 pies de eslora en el hogar, la escuela y el centro de trabajo de esta familia por los próximos dos años y medio aproximadamente.

Dos años en el mar...

No puedo recordar con exactitud la primera vez que Berna y Ale hablaron de este proyecto, sé que son años ya, por lo menos cuatro o cinco. Desde el inicio ambos estuvieron muy ilusionados y optimistas de poder cumplir este sueño. Fueron llegando los hijos, primero Alexa y luego Diego, y mientras los niños crecían, el sueño crecía también. Diego, ha sido una parte clave de este proyecto. Cuando conoció al Capitán Vital Alzar, a quien me atrevo a llamar la inspiración y mentor de este proyecto y saber que su mamá estaba embarazada, tuvo una certeza y convencimiento impresionantes al decir que el bebé sería niño y se llamaría Vital. Ese es el convencimiento y certeza que Berna y Ale nos han transmitido a familiares y amigos que hemos tenido la fortuna de estar con ellos de una u otra forma desde los inicios del proyecto, durante su cuidadosa planeación, hasta zarpar de Acapulco el 10 de marzo pasado, y apenas el viernes pasado cuando soltaron la última amarra a México en Puerto Vallarta, y que seguimos y seguiremos teniendo a lo largo de esta aventura.

Lo que sí puedo recordar es la experiencia de acompañarlos a Acapulco hace poco más de dos semanas. El martes 5 de marzo saltaron al ojo público al ser entrevistados en cadena nacional. Ya no era nada más un proyecto conocido por algunos poblanos y acapulqueños. Como era de esperar, saltaron voces a favor y voces en contra de este proyecto, críticas negativas y constructivas, un proyecto así tiene muchos ángulos y cristales por los cuales mirarlo, este artículo no es para tratarlos.

Aquí me resta compartir las vivencias de tres días en los que familia y amigos pusimos manos a la obra para ayudar, de una u otra forma a atar todos los cabos sueltos, a empacar y acomodar lo mejor posible lo mucho o poco que tenía que caber en ALDIVI.

Fue Alexa quien me explicó y me enseñó cómo subir a bordo. También será Alexa la que nos irá contando a través de las redes sociales de sus vidas a bordo. Así que, tomando los cables, subiendo una pierna y volando la otra sobre la red, me adentré en un velero con espacios reducidos pero muy bien planeados. A ayudar a acomodar sartenes, cacerolas, guardar detergentes, trapos, toallas y mil cosas más, todo bajo la atenta mirada de mi tía Berna, quien cuidaba con gran cariño que el hogar de sus hijos y nietos fuese perfecto.

Berna y Alejandro.

El sábado en la ceremonia donde la familia fue nombrada Embajadores de Paz, fue Diego quien tomó junto con su papá la bandera en sus manos rodeado de vivas y aplausos de los que pudimos entrar en el recinto.

En ese mismo evento fue Vital Irigoyen quien se robó no sólo el corazón de su tocayo, el Capitán Alzar, sino de todos los presentes con su sonrisa y afecto.

De ahí nos dirigimos al muelle en el que, con gran botella de champagne se bautizó a ALDIVI y brindamos todos por una travesía tranquila y una buena mar.

Y más pronto de lo que imaginamos llegó el domingo, el día de soltar amarras y partir. El muelle y el ALDIVI desde muy temprano eran un hervidero de gente, subíamos y bajábamos, unos ayudando, otros queriendo conocer el velero y alguno que otro curioso que algo escuchó y quería saber si era verdad que una familia entera zarparía ese día.

Los últimos preparativos. Quienes se quedan en tierra echan una última mano.

Aún el plan más perfecto puede ser modificado, y así pasó con la hora estimada de partida. Entre toda la comida y ropa que había aún que acomodar en las entrañas de ALDIVI, en cubierta un grupo liderado por Alejandro Irigoyen, compuesto por sus hermanos, suegro, cuñados, amigos y personal del embarcadero, etc., trabajaban al rayo del sol comprobando que todo estuviese en orden para partir.

La hora fijada pasó y ALDIVI seguía en puerto y la gente subía y bajaba. Entre todo ese ir y venir, un invitado llegó al área de cocina. Con alba blanca y estola con colores de mar el Padre Francisco de Catedral subió a bendecir a ALDIVI y a toda su tripulación. En ese momento en la cocina estábamos un grupo de hormiguitas, mujeres que entre calores y prisas buscábamos la forma de seguir el dicho aquel de “todo cabe en jarrito sabiéndolo acomodar”, y lo logramos, no a la hora prevista, pero todo tiene un porqué. Eran ya poco más de las seis cuando se formó una fila larga en el muelle, una fila de gente que queríamos ver y aplaudir a los Irigoyen Sánchez cuando por fin se soltara la última amarra al muelle.

No faltaron lágrimas, sonrisas, cantos, porras, aplausos, y de ahí, unos cuantos tuvimos la fortuna de subir a lanchas, yates y veleros para acompañar al ALDIVI hasta el final de la bahía.

Los abuelos. La esperanza de que todo saldrá bien...

Gritar un último hasta pronto, ver a los tripulantes, emocionados y nerviosos decirnos adiós, y decir adiós a las demás embarcaciones de la comitiva, y después ver al ALDIVI avanzar hacia un sol que se acercaba más y más al agua. Verlo después volverse un pequeño punto en el horizonte.

Al dar la vuelta y volver al muelle con las emociones revueltas, entre alegría, nervios, tranquilidad, incertidumbre y esperanza por buena mar y buen viaje, no había rostro que no se viese afectado de una u otra forma. Entre todos compartíamos anécdotas de los últimos tres días, en parte para no pensar y en parte para no dejar de pensar en ellos, en Alejandro, Berna, Alexa, Diego, Vital, acompañados de Federico, Federica y Federico, que partían rumbo a Puerto Vallarta, escala antes de iniciar el camino hacia las Islas Marquesas en la Polinesia Francesa. Desde el viernes pasado los celulares dejaron de tener señal, pero gracias a la tecnología, podemos ir siguiendo la trayectoria y saber con gran exactitud la ubicación del ALDIVI.

No hay descripción de la foto disponible.

#ALDIVI #ViajeConCausa #VeleroPorLaPaz #IslasMarquesas

El sueño ya se está haciendo realidad, apenas empieza, le falta mucho camino por recorrer, mucho que conocer, aprender, y en algunos meses estará cumplido. Mientras tanto, a nosotros en tierra nos debe quedar mucho que soñar. Esta impresionante aventura es la prueba de que los sueños se pueden hacer realidad, de que no siempre será fácil conseguirlo, pero que si hay alguien junto a nosotros, así como Alejandro tiene a Berna, dispuesto a apoyarnos y acompañarnos, entonces vale la pena seguir soñando.

En lo personal, espero poder alcanzarlos en algún puerto y pasar algunos días con ellos en el mar, vivir en carne propia la experiencia. Mientras logro cumplir este sueño, termino con la oración que Emma HS, sobrina de Berna y Ale pensó. Oración que la familia en tierra firme repetimos todos los días:

QUE DIOS BENDIGA LA VELA,

QUE DIOS BENDIGA LA MAR,

QUE DIOS BENDIGA EL CAMINO

POR EL QUE VAN A PASAR

ALE, BERNA Y ALEXA, DIEGO Y VITAL…

https://cruisersat.net/track/ALDIVI

Pueden seguir a esta familia a través de sus redes sociales:

  1. proyectosoltandoamarras.com.mx;

FaceBook: Soltando Amarras; Instagram: proyectosoltandoamarras