Sociedad

Vida y milagros

'Los porteadores de la carga' (1881), de Vincent van Gogh.

En medio del inquietante alud informativo provocado por los sucesos del día 8 de noviembre, que quizás pasará a la historia como el que marcó un antes y un después entre el aparente rumbo del mundo hacia más libertad y tolerancia y la cruda realidad de sociedades furiosas, divididas y llenas de miedo que se hicieran más evidentes con el triunfo de Trump. No sé si al pasar el tiempo esta fecha tendrá el peso que hoy le estamos dando. Desde que se empezó a documentar la historia humana existen días marcados por la fortuna o la desdicha. La diferencia de esta época nuestra es que los días aciagos o buenos nos serán más comunes y conocidos, aunque la forma de verlos dependerá del lugar que ocupemos en el mundo. El día 8 de noviembre no será igual para un miembro del nefasto Ku Kux Klan que para un inmigrante ilegal o un miembro de la raza negra. Tampoco para países como México o Siria, cuyos destinos están poderosamente atados a las decisiones que se tomen en Estados Unidos, por más que existan quienes pretenden minimizar lo que para el mundo significa la llegada de Trump y su grupo extremista al poder.



El saber que en otros momentos de la historia existieron personas que se sintieron amenazadas, inquietas y asustadas ante un mundo impredecible y el conocer cómo reaccionaron ante eso, puede dar luz a nuestra desesperanza.

Tengo guardados en un lugar aparte los libros que han marcado mi vida. Entre esos libros busqué Cartas a Theo, una larga autobiografía escrita a lo largo de casi 20 años formada por la correspondencia entre Vincent Van Gogh y su hermano. Ellos también vivieron en un mundo convulsionado, siempre presionados por falta de dinero y por la búsqueda de un destino que imaginaban mejor, no solo para ellos, sino para los futuros habitantes del mundo. En las cartas a Theo encuentro los motivos e ideas para iluminar el presente. Dentro de la sencillez y austeridad de sus vidas, tuvieron la inteligencia de darse cuenta de cómo se sentían en el mundo - "como gatos en un almacén extraño",- escribió Vincent pidiendo ayuda- porque supo que solo juntos podrían superar la obscuridad de ese lugar hostil. Gracias a los lazos de afecto indestructibles de estos dos hermanos fue posible que Vincent creara un poderoso legado estético y una forma de ver el mundo a través de unos ojos apasionadamente enamorados de la tierra y todo lo que en ella habita o la rodea: personas, árboles, agua, flores, y días y noches llenos de soles, lunas y estrellas deslumbrantes. Sus cartas son un viaje a través de los valores estéticos pero también de la compasión y la solidaridad. Aunque Vincent se entregó con pasión a la pintura no renunció a su gusto temprano por la escritura y sus Cartas a Theo son en sí mismas una impresionante obra literaria.



Sin Theo, Vincent no hubiera sobrevivido para pintar los 850 cuadros y los cientos de dibujos de su legado. Aunque se suicidó a los 37 años, el apoyo de Theo fue suficiente para crear una de las obras artísticas más deslumbrantes y auténticas de la historia del arte. Sin Theo, la leyenda del pintor de los girasoles y los cielos alucinantes no hubiera podido ser.

Vincent siempre sintió un enorme compromiso social hacia su comunidad. Se acercó a la vida religiosa pero fue destituido como clérigo de una comunidad minera por su excesivo celo en defender los derechos mínimos de las personas las que servía. ¡Qué bueno que la iglesia lo encontró inconveniente! La humanidad perdió un clérigo y ganó un artista imprescindible. Trabajando en la mina empezó a dibujar y a pintar escenas de la vida diaria de los mineros, cuadros tan obscuros como la vida que llevaban, pero que ya tenían el embrión de las pinceladas de Vincent. Poco después se iría a París en donde entró en contacto con el movimiento impresionista y descubrió el color y la luz. Todo lo demás es historia. Cuadros a cambio de pinturas, consultas médicas a cambio de un retrato que casi nadie tomaba en serio. Diez años de un trabajo incansable porque él sabía ya hacia donde se dirigía; tuvo la lucidez de vislumbrar junto con Theo su destino y el de su obra. En 1889, Vincent escribió: " Hermano, habrás vivido siempre pobre por darme de comer, pero yo devolveré el dinero o entregaré el alma en mis pinturas..."

El artista verdadero suele ser considerado un sujeto peligroso, empeñado en subvertir el orden del mundo. El artista es el enfermo, el considerado amoral, el desdichado, el excéntrico, el solitario, el revoltoso, el amoral, el vagabundo. A ese apoyó Theo con todo lo que tuvo. - "Theo, no debemos hacernos ilusiones, sino prepararnos a no ser comprendidos e incluso despreciados. A pesar de todo debemos conservar nuestro optimismo y nuestro entusiasmo."

Mineros

En 1886 tuvieron lugar las trágicas huelgas en las minas donde Vincent había servido, dejando decenas de muertos. Vincent lo supo y siguió pintando con más furia.- "Estamos al final de un siglo violento que terminará en una tragedia antes de que lleguen tiempos de libertad. Ciertamente no alcanzaremos a ver los tiempos de aire puro y renovación de la sociedad, pero es importante no dejarse engañar por la falsedad de la época. Aunque uno diga que vivimos en plena angustia, creo que las generaciones futuras podrán respirar más libremente...."

La breve vida de Van Gogh fue una odisea interior, una de las grandes aventuras artísticas y humanas de los tiempos modernos, en la que triunfó la soledad, pero también y sobre sobre ella, la luminosidad de su obra y los lazos de hermandad. El día que Vincent murió encontraron en uno de los bolsillos de su ropa la última carta a medio escribir dirigida a su hermano. "Theo, en mi obra arriesgo mi vida y mi razón...pero tú no estás entre los mercaderes de hombres y has tomado partido procediendo con humanidad..." Ninguno de los dos hermanos encontraría el éxito material.

Por david Sarabia/Escribe en eldiario.es./tomado de la revista Sin Permiso
Leonard Cohen (1934-2016).

Era 1943 y la Francia ocupada miraba de reojo al norte, a Winston Churchill, Gran Bretaña y a la Sexta División Aerotransportada británica. La Wehrmacht había ocupado París casi al comienzo de la guerra y la contienda se presentaba oscura e incierta para los Aliados desde la caída de la capital francesa.

Precisamente para animar a las tropas y a la población gala, Emmanuel d'Astier de la Vigerie compuso La Complainte du partisan (La canción del partisano), más de medio siglo después versionada por Leonard Cohen, Joan Baez y otros muchos artistas. El autor original, aunque empezó escribiendo para un periódico monárquico francés, la Guerra Civil en España pronto le haría abrazar los ideales de la izquierda.

El periodista se alistaría más tarde en las filas de la armada francesa, llegaría a ser un destacado miembro del Consejo Nacional de la Resistencia y viajaría a Londres, donde escribió el tema dos años antes del fin de la II Guerra Mundial.

La niñez de Cohen encerrada en un himno antifascista

Leonard Cohen solía cantar la canción en inglés primero y después en francés. El tema, que alcanzó notable popularidad pocos años después de terminar la II Guerra Mundial lo incluyó el cantante canadiense en su segundo disco, Songs from a room, de 1969.



Cohen ha dicho en varias ocasiones que este tema le recuerda a su niñez, ya que lo cantaba frecuentemente en los campamentos de verano a los que asistía de pequeño. El canadiense tuvo su primer encuentro con La Complainte du partisan en 1950, mientras leía un cancionero popular. El poeta diría más tarde que "Una idea curiosa se formó en mí, me decía que los nazis fueron derrotados por la música".

La canción habla de un soldado partisano que se ve obligado a huir de su casa cuando las fuerzas de ocupación alemanas entran en Francia. Relata cómo por el camino deja mujer e hijos pero que gracias a los amigos (en clara alusión a la Resistencia Francesa) la libertad volverá a reinar en el país galo.

La BBC, los primeros en emitirla

D'Astier (apodado Bernard) le puso letra a un tema original de la rusa Anna Marly, cantante y compositora francesa nacida al albor de la Revolución de Octubre. La Complainte du partisan, fue emitida por primera vez en Radio Londres, el canal de radio que la BBC dedicó desde 1940 a 1944 a la resistencia francesa. Se emitía en francés y estaba producido en Londres por franceses que habían huído de su país.

Comenzaba las emisiones con una frase " Ici Londres ! Les Français parlent aux Français..." ("¡Aquí Londres! Los franceses hablando para los franceses...") y además de servir como propaganda y aliento para las fuerzas de resistencia, llegó a emitir algún que otro mensaje codificado.

A raíz de esa primera emisión en Radio Londres, la canción se popularizó, tanto, que Anna Marly grabó una nueva versión esta vez con letra de Joseph Kessel y Maurice Druon. Sería este tema, Le Chants des partisans, el que terminaría convirtiéndose en un himno contra los nazis. Hitler, que previamente ya había prohibido la escucha de La marsellesa, también hizo lo propio con este nuevo tema. La BBC respondió adoptando la canción como su sintonía de apertura en Radio Londres.



Fuente:

http://www.eldiario.es/cultura/musica/partisano_0_579192150.html

Tres días de duelo por la desgracia ocurrida el 8 de noviembre.

Hoy terminaron.



Vamos para adelante como personas y como nación.

A trabajar más duro y mejor.

A educarnos mejor nosotros y nuestros hijos.

A producir buenos productos exportables a todo el mundo.

A consumir lo hecho en México que está bien hecho.



A apoyar a nuestras industrias básicas mexicanas: construcción, alimentos, ropa, servicios de salud, turismo, entretenimiento y todo lo indispensable, que se puede encontrar aquí.

Importar solo lo que aquí no encontramos para producir.

Importar más para producir que para consumir.

A exigir e imponer un mejor gobierno, en todos los órdenes: ejecutivo, legislativo y judicial.

A exterminar la corrupción en el orden público y privado.

A trabajar y cambiar lo necesario para que todos tengamos trabajo, casa, comida y sustento dignos.

A defendernos de la estupidez y el fanatismo con dignidad, fortaleza mental, astucia, virtud y solidaridad.

A depender de nosotros mismos.

Entonces sacaremos de la desgracia, lo mejor del país y de nosotros.

Estaremos todos mejor y más felices.

Viva México, Vivan los mexicanos.

Y hoy, a celebrar el fin del duelo; mañana será otro día.

1 de noviembre de 2016

Carlos Mastretta Guzmán

Mundo Nuestro- Los próximos 9 y 10 de noviembre se llevará a cabo las IV Jornadas sobre la infancia y la adolescencia: La normalización de la violencia en el Siglo XXI en las instalaciones de la Universidad del Valle de México, Campus Puebla.

José Cueli, quien presentará una conferencia magistral en el evento, es uno de los más importantes investigadores sociales en México, con una larga trayectoria académica y profesional en el campo del psicoanálisis y sus aplicaciones para la vida de una comunidad.

El siguiente texto analiza sus teorías en torno a la realidad de la marginación en México y el sufrimiento que genera en la vida cotidiana de las personas, y describe los métodos de trabajo de campo de los psicoterapeutas que se animan a abordar la dramáticas condiciones de violencia que sufren actualmente las familias en nuestro país. Y por esa vía contribuir como profesionales de la psicología a la azarosa tarea de reconstruir el tejido social de las comunidades.



El texto fue tomado del libro Psicoterapia de grupos : teoría y técnica a partir de diferentes escuelas psicológicas, El Manual Moderno, México, 1999, de José de Jesús González Núñez.

RELACIONADA:

¿Por qué hablar de la violencia?/IV Jornadas sobre la infancia y la adolescencia



¿Por qué hablar de la violencia?/IV Jornadas sobre la infancia y la adolescencia

El doctor José Cueli fue director de la Facultad de Psicología de la UNAM, en el periodo de 1969 a 1973 y en la actualidad es profesor titular C de la misma institución. Ha publicado varios libros, entre los que se encuentran Teorías de la Personalidad, Psicocomunidad y Psicoterapia Social. Es miembro didacta y ex director del Instituto de la Asociación Psicoanalítica Mexicana.

La parte medular de la teoría propuesta por el doctor José Cueli es el método de Psicocomunidad aplicado en comunidades rurales y zonas urbanas marginadas, tema de gran actualidad que él expone con una visión totalizadora y sistemática. Describe las técnicas para trabajar con la clase marginal y propone la formación de equipos de salud integrados por médicos y psicólogos que actúen con el auxilio del método clínico en una comunidad. Dichos equipos tienen por objeto ayudar a la población rural urbana a integrarse a la vida social y productiva de la ciudad, además contribuir, mediante el establecimiento de relaciones interpersonales de cooperación mutua, a la solución de problemas psicológicos, de salud, vivienda y educación que, por lo general, son los que más afectan a ese tipo de comunidades. El método de Psicocomunidad ya ha sido aplicado con éxito en una zona marginada de la ciudad de México.

Psicoterapia de grupos: Teoría y…

Conceptos teóricos.

En el modelo de Cueli, las observaciones acerca de la conducta de un grupo de personas se ajustan a las proposiciones del modelo psicoanalítico (Rapaport, 1949, 1960, 1962), del que se derivarán las aproximaciones hacia una teoría general de los marginados. La comunidad, como sistema con cierta línea de comportamiento, también presenta tensiones frente a estados carenciales, sobre todo en comunidades marginadas que enfrentan importantes carencias, tanto físicas como sociales, entre las cuales es posible mencionar la falta de servicios, habitación inadecuada, inseguridad, altos índices de mortalidad infantil, abortos ilegales, muertes por accidente u homicidio, y prácticamente todo tipo de carencias que depriva y mantiene en estado de frustración, estrés y depresión, e incluso en estados subjetivos de alerta y agresión. Es por esto que tales comunidades son poco saludables en el aspecto físico y mental.

En la persona, la carencia se manifiesta con los intentos para descargar la tensión en forma de ideaciones, fantasías y sueños, gobernados todos por el proceso primario del pensamiento; mientras que en los grupos humanos, en la comunidad, el nivel de carencias en todos los aspectos es tal, que la descarga se manifiesta de manera directa, sin dar cabida a la demora y presentándose en forma de conducta o actuación, por lo general en el nivel motriz, lo cual puede llegar a entorpecer el funcionamiento adecuado de la comunidad marginada dentro de lo que es considerada la realidad (Cueli, 1990). Pero para quienes se dedican a trabajar con estos grupos, el principio de realidad se da por estas actuaciones motoras descargadoras de la tensión, que no tienen posibilidad de demora y menos de funcionar con un pensamiento regido por el proceso secundario; como consecuencia, el contacto que se establece entre los integrantes de este grupo humano es del nivel más primitivo, es decir, cutáneo.

El proceso de los afectos que aparecen en el terapeuta se lleva acabo en una sesión de grupo llamada supervisión. En ésta, el grupo de terapeutas concientiza los afectos despertados en cada uno de ellos y los efectos que éstos pudieran haber tenido sobre su conducta en la comunidad, con lo cual se espera que la modifiquen en la siguiente visita a la localidad estudiada. Tal modificación conductual afectará, a su vez, la conducta de la comunidad, produciendo respuestas que confrontarán a los terapeutas con sus propias carencias y que percibirán entre los miembros de la comunidad. Este circuito se cierra una y otra vez durante el transcurso de la investigación, en forma de realimentación.

En este caso también se establecen controles referentes a la duración de la investigación, el horario de visita a la comunidad y el lugar donde se realiza la exploración. El objetivo es situar a la comunidad y a los terapeutas dentro de un marco de referencia realista que posibilite el manejo adecuado de la revivificación de las situaciones de abandono y de la angustia de separación concomitante.

Los pacientes estudiados no poseen un desarrollo cognoscitivo, ni cuentan con aprendizaje de símbolos, anticipación de conductas, manejo de horarios y del tiempo, de espacios y lugares, ni menos aún de los escenarios; todo lo cual es necesario para que un grupo se integre y pueda manejar tareas organizadas, como aquéllas típicas del individuo urbano. Esta limitación se puede apreciar en la dificultad inicial para establecer un horario y un lugar dónde llevar a cabo las reuniones que son la base de la relación grupal.

Los miembros de la comunidad marginada, en su situación traumática desorganizante, tienden a recurrir una y otra vez a las pautas culturales. Esta vinculación tiene que ser personal; incluye no sólo dar y recibir, sino estar, como parte de un proceso de constancia objetal. Las personas marginadas manifiestan, con respecto al grupo terapéutico, acciones inexplicables debidas a su limitada información. Es necesario destacar de qué manera la escasez de modelos de referencia ocasiona que sus valores sean tergiversados e irreales, con base en el nivel prestigioso que posee el grupo terapéutico para ellas. De acuerdo con lo que se ha encontrado en el estudio, al aceptar las cargas hostiles y depresivas de estos individuos, los miembros del grupo terapéu­tico sufren con rapidez un proceso regresivo. Es ahí donde inicia el tratamiento, por medio de la relación.

Los elementos (procesos primarios) de los miembros de la comunidad marginada que surgen en el grupo y que son excluyentes, son la madre invisible que los separa. El grupo terapéutico frustra los intentos de desintegración de tales miembros (cuando aparece en éstos una fuerte disminución de la autoestima), al permitirles expresar sus carencias, incluida la repetición de la situación traumática en la elaboración de la pérdida y del impedimento para el desarrollo de las funciones intelectuales, así como de las funciones agresivas y de escape.

Cuando la intensidad de una situación traumática es muy penetrante, la persona se fija en esa pérdida y no puede reconocer ni percibir nada del exterior, pues se altera el mecanismo perceptual, el cual se vuelve limitado e impide la integración al trabajo. No puede esperarse que los niños, hijos de los miembros del grupo marginal, puedan tener un desarrollo adecuado, puesto que experimentan las mismas privaciones respecto del trato que reciben de sus padres. Estos, a su vez, los abandonan, generán­dose así la amplia gama de la situación marginal. Es evidente que este grupo no tiene constancia de objetos esenciales para poder captar la realidad, y este es el punto en el que la metodología propuesta por Cueli (1975) asiste a la comunidad, al margen de que las personas se alejen o a la larga se incorporen; el prestarles un yo genera una realimentación que acaba por atraer al grupo, cohesionarlo y, finalmente, por modi­ficar a la comunidad. Al mismo tiempo, el grupo terapéutico es incluido por el marginal y confrontado con sus propias carencias, lográndose que el primero no sea absorbido por la comunidad, ya que si esto ocurre pierde efectividad.

Las manifestaciones patológicas del grupo marginal son alteraciones del pensa­miento y de la percepción pretemporal, así como fuertes tendencias paranoicas, expresadas en la desconfianza. Estas manifestaciones, así como también las actitudes francamente hostiles, aparecen durante el desarrollo y al final del trabajo con el grupo. También se observa la presencia de desconcierto en el tiempo, lo cual crea problemas en el establecimiento del proceso terapéutico. Asimismo, la desorientación en el espacio impide reconocer los lugares de la ciudad, asistir a oficinas burocráticas y reunir todos los elementos necesarios para organizarse.

Por otra parte, la carencia produce incapacidad para el control y para la tolerancia a la demora, además de impedir expresar la depresión, que propicia, por una parte, que la situación traumática se repita y, por otra, que se condicione la escasa capacidad de autocontrol de los impulsos, la actividad reflexiva pobre y el desarrollo de los procesos acumulativos. En la medida en que la atención se concentra en las pérdidas, es difícil que se pueda percibir alguna otra cosa; por este motivo, el grupo no puede aprender a integrar y comunicar su capacidad de estar triste, y esta imposibilidad para la verbalización, a su vez, impide la elaboración de los procesos depresivos.

Los miembros del grupo marginal pasan mucho tiempo esquivando el trato con el equipo terapéutico, siempre creen que hay "gato encerrado", actitud que, además de sustentarse en la desconfianza básica, se refuerza por las experiencias pasadas.

El grupo marginal tiene dificultades para consolidarse, porque el mundo de sus miembros es anárquico, individual y sin ninguna posibilidad de unión; de hecho, cohesionarlos es una función del grupo terapéutico. Una de las características de este grupo, cuando se empieza a formar, es la ausencia de cohesión entre sus miembros.

Es difícil lograr que establezcan relaciones entre ellos porque nunca han aprendido a hacerlo. Lo anterior reproduce lo que han observado en sus familias: no hay comunicación con los vecinos, sólo la realizan de manera ocasional, pero rara vez en forma horizontal. En estas condiciones, los afectos se comunican por canales prever-bales: el timbre, la intensidad y el tiempo de los mensajes verbales y los modificadores cenestésicos, la gesticulación, las risas y otros ruidos vocales. Los miembros de este grupo hablan poco entre sí acerca de sus sentimientos y casi no comentan respecto de los sentimientos de otros; la falta de reactividad selectiva, por parte de unos y otros, sugiere que reaccionan a sus propios impulsos internos más que a la conducta de los demás elementos.

Para el grupo marginal, el grupo terapéutico, al cual siente que nunca podrá pertenecer, posee valores que mantiene o defiende y que destacan su propio estado inferior, al reducir su bajo amor propio. En el transcurso del tiempo se añaden una serie de símbolos verbales, corporales y culturales muy limitados y una actitud social cada vez más desconfiada, con apariencias y modales diferentes. Es comprensible que se puedan esperar decepciones y fracasos en la confianza mutua y en la capacidad para formar conceptos, sobre todo en lo concerniente a las relaciones interpersonales.

Un problema en el establecimiento de la relación entre grupos, es el de la comunicación. El hecho de no compartir los símbolos y las experiencias importantes contribuye a la formación de una relación vertical y al empobrecimiento cultural del grupo marginal. Por eso es importante que el grupo terapéutico sea capaz de desha­cerse de sus modales y de colocarse en el lugar del grupo marginal pues, en la medida en que lo haga, podrá establecerse el proceso de la comunicación; de hecho, no existe otra posibilidad de lograrlo. Es en ese nivel en el que el grupo terapéutico recibe la influencia de lo que es, en realidad, la situación traumática y en el que revive con dolor sus carencias. La diferencia es que un grupo tiene defensas débiles y en el otro éstas son fuertes, además de mantener un yo observacional, el juicio y el criterio alertas.

El grupo marginal, al entrar en contacto con el exterior, tiene que intuir las demandas y exigencias desde el conflicto, o en su lugar, establecer y usar una relación con personas del sistema dominante que le son necesarias para obtener elementos que sepan socializar y realizar la comunicación con el exterior. Esta le resulta muy difícil a este grupo, porque no tiene la capacidad de registrar un diálogo, lo cual tiene que ver con percibir la indicación de que la otra persona ha escuchado y de que está de acuerdo, o no, con lo expresado. Al grupo marginal le es imposible llegar a la conclusión acerca de algún tema; los indicadores de cierre o fin de la conversación nunca son compartidos por los otros y la relación puede hacerse interminable.

Resultado de imagen para Psicoterapia de grupos: teoría y

Aspectos técnicos.

Psicocomunidad es un método de investigación, influencia y exploración de la comunidad que toma como marco conceptual los modelos psicoanalíticos de Rapaport (1949, 1960 y 1962). Este método se planteó para ser utilizado dentro de un contexto de comunidades marginadas, utilizando la presencia y el tiempo del investigador como instrumento modificador. Es un modelo psicoanalítico a corto plazo, que ha mostrado ser útil para estudiar y modificar comunidades. Aunque originalmente se aplicó al mejoramiento de las ciudades y más tarde al desarrollo rural, ha sido utilizado también en zonas urbanas marginadas. El enfoque comunitario (Cueli, 1989) posee características especiales (véase cuadro 18-1). Cueli parte de la conceptuación de dos grupos fundamentales:

  1. El grupo de investigadores marginales, integrado por los miembros que forman el grupo con el que se va a trabajar y sobre el cual se trata de influir, y que son parte de la comunidad que se aborda.
  2. El grupo formado principalmente por psicólogos y médicos que se reúnen para influenciar y cambiar, de manera positiva, a una determinada comunidad. Este grupo tiene dos modos paralelos de trabajo: La supervisión, que es la sesión en la cual se reúnen los miembros para manejar los afectos involucrados en el trabajo terapéutico en la comunidad.
  3. La reunión técnica, donde se manejan los aspectos técnicos, tanto del equipo como de la comunidad. La realización de este método implica los siguientes pasos (González Núñez, Monroy y Kupferman, 1978):
  • Se selecciona una comunidad marginada para ser investigada, explorada, estudiada y modificada.
  • Se conjunta un grupo de exploradores e investigadores que acuden a la comunidad a cumplir sus propósitos.
  • Dicho grupo de investigadores revisa con un supervisor, antes de asistir a la comunidad, las fantasías que tiene acerca de ella.

4. La distribución de la comunidad se realiza por calles o manzanas. Cada investigador visita entre 10 y 15 familias en un lapso de 10 a 15 semanas. La visita tiene un tiempo estable y fijo de 15 a 30 minutos. Los investigadores visitan esas casas aunque no sean aceptados por la familia visitada, permaneciendo el tiempo establecido en el lugar o cerca de él, ya que lo que ofrecen es una relación emocional, es decir, su persona, su tiempo y comprensión de sus problemas.

5. Después de visitar la comunidad, los investigadores se reúnen con un tutor quien resuelve los problemas técnicos y prácticos que se presentan durante las visitas hechas a la comunidad.

6. De manera posterior, se reúnen con un supervisor previamente entrenado, quien trabaja sobre todo los problemas emocionales que enfrentan los investigadores como resultado de su visita a la comunidad.

7. La función de los visitantes (investigadores) es dar, y sólo reciben en la tutoría y supervisión.

Características del enfoque comunitario

  • Propone la prevención en tres niveles: primario, secundario y terciario.
  • Es un enfoque comprensivo, holista y sistemático que pretende una redistribución del poder y, en consecuencia, nuevas formas de liderazgo y de transacción entre los grupos humanos; un cambio social que, sin utilizar la violencia, busque el bienestar personal, grupal y comunitario mediante el establecimiento de la justicia y la igualdad; una reorganización y valoración de los propios recursos; una organización basada en la autodirección constructiva por parte de la comunidad, con el propósito de que ésta sea cada vez más capaz de tomar decisiones y de llevarlas a cabo sin depender de la intervención externa.
  • Es desprofesionalizante, es decir, trata de desarrollar las destrezas y habilidades de los miembros de la comunidad para el desempeño de actividades relevantes al sistema.
  • Es interdisciplinario.
  • Es concientizador y politizante, promueve la participación, responsabilidad y toma de conciencia de los individuos acerca de los condicionamientos externos e internos de la comunidad.
  • Utiliza los siguientes modelos de intervención: de salud mental, de ecología, de acción y organizativa.

Por otro lado, el desarrollo de las comunidades urbanas involucra determinadas fases o etapas, mismas que se presentan en el cuadro 18-2.

Fases en el desarrollo de comunidades urbanas

1. Creación de un sentido de cohesión social, con base en el vecindario y el estrechamiento de las relaciones grupales. 2. Aliento y estimulación de autoayuda mediante la iniciativa de los miembros de la comunidad.

3. Motivación por medio de agencias externas, cuando la iniciativa de autoayuda esté ausente.

4. Utilización de métodos persuasivos y no compulsivos para inducir los cambios necesarios en los esfuerzos de la gente.

Identificación y desarrollo del liderazgo local.

6. Desarrollo de la conciencia cívica y del consenso acerca de las responsabilidades ciudadanas.

7. Empleo de asistencia profesional y técnica para apoyar los esfuerzos de los miembros de la comunidad involucrados en el proyecto.

8. Coordinación con los servicios públicos para afrontar las necesidades y problemas del vecindario.

9. Proporcionar entrenamiento en procedimientos democráticos cuyo resultado sea la descentralización de algunas funciones gubernamentales.

OTROS ASPECTOS METODOLÓGICOS

La técnica psicocomunitaria involucra a los siguientes aspectos mecánicos u operativos:

  • Previa al enfrentamiento con la comunidad, se tiene una sesión de grupo con los investigadores, para que cada uno exprese su fantasía de lo que le sucederá a él durante su estancia en la comunidad, y que esté en relación con sus pobladores, por ejemplo, un aborto. • Se establecen ciertos controles, referidos a la no comunicación entre los investigadores, el horario fijo de permanencia en la comunidad, la duración de la exploración, el establecimiento del lugar donde se realizará ésta, el mantenimiento de una regla de abstinencia (no dar información a los observadores con respecto al motivo de su presencia dentro de la comunidad, pero sí establecer comunicación con ellos). • Reunión posterior, donde cada investigador informará acerca de su experiencia dentro de la comunidad.

El método a seguir es el de registrar la frecuencia en la aparición de un contenido, tanto en la fantasía como en el informe de la experiencia en la comunidad, su recurrencia y repetición. Sólo se consideran válidos el o los datos que aparezcan en todos o en la mayoría de los investigadores. La información se interpreta de acuerdo con los siguientes criterios:

  • Cuando la uniformidad en la aparición de un contenido ocurre en una fantasía previa al enfrentamiento con la comunidad, esta percepción fantaseada es un índice de las carencias de los individuos que componen el grupo de investigadores.
  • Esta percepción es también un índice de la distorsión que poseen respecto de la realidad de la comunidad, la cual les producirá una percepción parcial, selectiva o ambas, de donde se infiere que el proceso de la percepción está matizado por elementos subjetivos profundos.
  • Lo que aparece como común a todos los investigadores en el informe de su experiencia con la comunidad, está determinado en parte por la realidad física y social dada, y también por las carencias de los investigadores.

En conclusión, los aspectos teórico-prácticos más importantes de la teoría de Cueli son los siguientes:

  1. Las carencias individuales, que son casi las mismas para todos, pueden diferir en intensidad y tiempo de aparición; en el transcurso de la exploración esas carencias determinarán, o por lo menos matizarán la fantasía previa que se tiene de lo que se va a confrontar y, por tanto, distorsionarán, en mayor o menor cuantía, la percepción de la realidad.
  2. La incomunicación por parte de los investigadores arrojará datos acerca de la generalidad del sufrimiento de estas carencias y marcará los límites de error en la percepción de la realidad.
  3. Los horarios de presentación y el tiempo de estancia en la comunidad dan el marco de referencia realista a la investigación y permiten manejar de antemano la angustia de separación, tanto de la comunidad como de los investigadores, la cual se presentará al término de la misma.
  4. La regla de abstinencia tiene por objeto producir una regresión en la conducta de los investigadores que haga surgir la actuación de sus carencias o, por lo menos, su verbalización; esta regresión será una especie de proyección de sus carencias.
  5. La reunión posterior a la visita a la comunidad tiene como funciones primordial-les la recolección de datos, la posibilidad de permitir que los investigadores elaboren las confrontaciones con sus propias carencias y concienticen los afectos surgidos, señalar las indicaciones de lo que se realizará en la siguiente exploración, y determinar los efectos causados por el grupo de investigadores en los miembros de la comunidad.

Cualquier división de las ciencias resulta artificial; sin embargo, es útil adoptar alguna con propósitos definidos. Cueli acepta que las ciencias sociales tratan del comportamiento humano, a él se aproximan en forma directa la antropología, la sociología y la psicología; por lo regular éstas emplean técnicas afines, tales como cuestionarios, encuestas, entrevistas y otros, pero también cree en la importancia de buscar una delimitación más exacta en los propios puntos de vista de cada una de estas disciplinas.

Vida y milagros

Este adiós no maquilla un hasta luego,



este nunca no esconde un ojalá.

Estas cenizas no juegan con fuego,

este ciego no mira para atrás.

Ahórrate el acuse de recibo,

estas vísperas son las de después…



Joaquín Sabina.

Hoy es el último día de Octubre y comienza el largo festejo y remembranza de los muertos. Hace dos días que corre el aire frío y una luz dorada ilumina el ambiente. El campo sigue inesperadamente verde y cuajado como nunca de flores amarillas. El viento ha dejado a los volcanes envueltos en un aire transparente. Son días propicios para morir. Morir en un día hermoso. Morir en día de muertos. El campo hiere con tanta belleza. Una larga fila de hormigas rojas pasa cargando flores de colores y hojas despedazadas. Se preparan para el invierno. Apenas supe que llevan y guardan todas esas plantas porque en la humedad debajo de la tierra producen hongos, de los cuales se alimentan durante el invierno. ¿Cómo y de qué forma morirán las hormigas? ¿De viejas? ¿Las matarán las jóvenes hormigas cuando se vuelven inútiles? ¿Existirá la eutanasia en los hormigueros? ¿Qué hacen las otras hormigas con las hormigas muertas? Para ellas no hay doctrinas de ninguna iglesia que las haga bolas con respecto a sus restos. Dicen que todas las hormigas del mundo pesan lo mismo que todos los humanos. Yo no lo sé de cierto, me lo han dicho --dice nuestro poeta.

Mientras camino por el campo, una querida amiga combate a la muerte entrando y saliendo de los hospitales, indefensa ante el tratamiento de última generación que le recetan los doctores porque tiene un seguro de vida que lo puede pagar y ella está segura de querer seguir viviendo. Yo nunca he tenido un seguro de vida, no me interesa. Me quiero morir sana. Y si no, en caso de que sea cuestión de morirse para no dar molestias a los demás o sufrir en vano, buscaré la receta de la "Banda de las asesinas de las gotas" ¿Las recuerdan? Esas mujeres que mataron a los luchadores enanitos en un motel poniéndoles gotas oftálmicas en sus cubas libres. No pretendían matarlos, solo robarlos, pero quizás les falló la dosis debido a la corta estatura de sus clientes. En los periódicos se cuidaron de dar la dosis mortal para no dar ideas al respetable y no tan respetable lector que pretenda morirse la víspera.

Pero qué tema éste de la verdadera puerta falsa para un día tan emblemático, bello y respetado. La tradición de muertos es preciosa, y no te impacta realmente hasta que se te ha muerto alguien tan querido que te deja el corazón en los huesos. Las cenizas de mis padres están en el jardín que tan bien cuidó mi mamá, debajo de un árbol y rodeados de helechos y pensamientos. A ese lugar lo llenaron ayer de flores de cempasúchil y nubes las hijas de mi hermano. Son grandes seguidoras de la tradición de muertos. Por chat me llegó la foto de las dos sonriendo junto al rincón del jardín que para mí es sagrado, aunque no cuente con bendiciones oficiales. Hace siete años, mis hermanos y yo tomamos la decisión de que preferíamos tenerlos más cerca, ahí, en ese espacio junto a los columpios, donde hoy juegan los niños. Así lo hicimos porque ya todos éramos agnósticos. Nos pareció más cercano que ir a un panteón o a un nicho de ésos que se han puesto de moda en las iglesias y que son un espléndido negocio para alguien y señales de estatus para otros. ¿Hasta en la muerte tiene que haber clases?

Y ahora desde el Vaticano han salido con nuevas reglas para el destino de los restos o cenizas de los difuntos católicos. No entiendo el porqué de estas últimas disposiciones de la institución que suplió a la Santa Inquisición y que hoy se llama Congregación para la Doctrina de la Fe o Dicasterio Romano, cuyo fin es promover y tutelar la fe y la moral en todo el mundo católico, incluido el mundo de los difuntos. Han de meterse hasta con el polvo de los muertos. No contentos con tutelar en vida a sus feligreses, ahora también han de meterse con el polvo que eres y te has de convertir. Si Dios todo lo puede, qué más les da que unas cenizas estén en un jardín, o en el mar, o colocadas en la mesa de una sala acompañando a alguien cuando esté muy sola su soledad, si al final, dicen los geólogos, en cien millones de años, cuando la tierra ya esté tan fría como todos los muertos que en el mundo han sido, solo quedará de nuestro paso por la tierra, incluidas todas las magnas construcciones y las criptas de todos los tiempos, una capa geológica no mayor a 20 centímetros. No entiendo esa necesidad de controlar todo, si hasta el hijo de un Dios tuvo tumba prestada y la devolvió a los tres días para irse a volar por el universo. Las nuevas reglas para que los cuerpos de los fieles difuntos tengan derecho a ceremonia oficial, que por supuesto incluyen paquete de excepciones para acomodarlas a conveniencia, prohíben cosas que antes permitieron, ordenando que las cenizas o cuerpos de los muertos deben quedar en lugar consagrado, iglesias católicas o panteones, como si no todo el mundo fuera sagrado en su grandiosa belleza. Las nuevas normas también indican que no vale distribuir las cenizas en dos lugares distintos, ni muchos menos dejarlas en lugares como una montaña, un lago, un bosque, un río o el mar. Si soy agnóstica no debieran importarme tales designios, pero como dicen los que encuestan que el 85% de los mexicanos son católicos, me importa que enreden con más cosas a ese enorme y fiel universo de personas entre los cuales hay muchos que quiero. Los que ya dispusieron de cenizas o cuerpos de otra manera distinta a esta última disposición, se llenarán de congoja y crujir de dientes. Querrán ir a tratar de juntar las cenizas que quizás echaron en el mar caribe y que hoy forman parte de la arena de Cancún. Qué pesadez. Qué necedad. Mi abuelo materno perteneció a una gran familia liberal, católica y espiritista, o sea, esquizofrénica. Adelantados a su tiempo, todos fueron incinerados excepto mi abuelo, que se casó con mujer católica conservadora, que lo enterró en panteón consagrado aunque él era agnóstico. El que vive, manda. Una de sus hermanas, en cada velorio se llevaba una cucharadita de cenizas del difunto en turno, que al final fueron revueltas con las suyas. Si viviera ahora, tal dicha le sería negada y tendría que devolver lo que con tanta ilusión se llevó.

Divagar, eso es lo mío. Regreso al tema de que en ciertas circunstancias, a veces morir parece atractivo. Antes de que el deterioro nos alcance, antes de que no deseemos dar los besos que más calan, los que aún no hemos dado; antes de que ya no hablemos de sexo cuando salimos a comer con las amigas, antes de que empecemos a pensar que los jóvenes de hoy andan mal, antes de que se te muera el más querido de tus seres queridos . Antes de que estés, como decía la difunta madre de Gamés, hasta la coronilla.

Quizás a muchos en algún momento se nos ha hecho fácil pensar “sale, nos vamos, se acabó, que ya no le encuentro chiste al mundo”, y sin embargo, escucho a Sabina cantando más de cien palabras más de cien motivos, para no cortarse de un tajo las venas... y pienso en mis motivos: las manos largas de mi hija guisando con una perfección que aprendió de su abuela, mi otra hija saliendo a media noche a ver ofrendas a un panteón de acuerdo a su particular y versátil horario de vivir, los hijos de mi hijo y sus pupilas claras llenas de asombro ante el mundo, la burra que vive en mi casa salvada de la muerte prematura en un rastro , que se cree perro y que te sigue como tal. La perrita que me despierta en las mañanas lamiéndome la mano que sale de la colcha; el último libro que estoy leyendo, el próximo que leeré, todas las sonatas de piano que me faltan por escuchar, una conversación interminable y cómplice con mi hermana, la caja de herramienta de juguete que carga a perpetuidad mi nieto Pedro y el uniforme de fut bol que a sus dos años no se quita ni para dormir Mateo; no darles aún el disgusto de morirme a las personas que me quieren, ni el gusto de hacerlo a quienes les caigo fatal. Vivir para contar que nuestro país mejoró en todos sentidos aunque muchos lo duden. Ver la luna más grande del año hace dos semanas, el contar los huevos que hoy pusieron las gallinas, el éxodo de obscuras golondrinas que llegan a mi ventana puntualmente, cada año. El saber que alguien te prestará cuando menos lo esperas una pluma mágica de tinta invisible con la que escribirás palabras innombrables que nadie verá nunca. La dicha de tener hijos razonablemente felices, el rincón incondicional de una mesa en la que se sientan mis amigas, las inesperadas lluvias de noviembre, la sola idea de que no ganen siempre los mismos, los acuerdos silenciosos a los que de repente llego con quienes vivo. El saber que tenemos la canción de Sabina que nombra motivos raros e inocentes: tenemos zapatos, orgullo, presente, amores que matan, la lengua, los dientes, los pies en el barrio y el grito en el cielo. Y siempre, el recurso de la risa, la risa interminable, el don de la risa que nos hace saber y sentir que aún estamos vivos.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Hay mentes obtusas… y jueces, y ministerios públicos, y curas, y policías. Y también periodistas.

Y primero que nadie, legisladores. Y tras de todos ellos los moralistas y ese transtorno que provoca el miedo al cambio.

Unos y otros contribuyen al absurdo de una guerra que paraliza que tiene sometido al país por su resistencia obtusa a la legalización de la marihuana.

Voy al diccionario en busca de nuestra perdicion: obtuso igual a tardo, lerdo, corto, torpe, zafio, zote, cerril, necio, rudo, eso y más ante la cotidiana repetición de nuestra caída en el abismo que provoca la prohibición de la marihuana en México.



Y luego regreso a la historia de unos intrépidos cocineros:

Ayer en cualquier esquina del centro histórico, dice el redactor que ha manejado el boletín de la Procuraduría, unos polis interceptan a tres personas. Así lo dirá su parte:

“Al marcarles el alto se realizó una revisión preventiva a sus pertenencias, y se les hallaron 113 pasteles elaborados a base de hierba verde con las características propias de la marihuana. Las personas aseguradas manifestaron que pretendían comercializar todas las piezas.”

113 pastelitos marihuanos. Y a la cárcel por no sé cuántos años.

Cuando en Estados Unidos este próximo diciembre la marihuana estará legalizada en todo el territorio norteamericano. Cuando en Colorado ya han logrado hacer un ahorro de ese comercio por 140 millones de dólares que aplicarán en vivienda para homeless.



Mientras en México sostenemos una guerra irremediablemte perdida y que en las cuentas ya se acerca a la quinta parte de todos los muertos que la historia oficial dice ocurrieron en los diez años de guerras civiles que en esta década nuestra cumplen un centenario.

La nota en e-consulta no dice nada más que lo de siempre y que el mismo redactor tanscribe sin el menor asomo de indignación por el futuro de esos ahora tristes reposteros:

“En razón de lo anterior y ante la comisión de un hecho constitutivo de delito, las tres personas quedaron a disposición de las autoridades correspondientes para determinar su situación jurídica”

Recojo en el archivo de Mundo Nuestro la voz del antropólogo norteamericano Wade Davis, un hombre que ha visto durante décadas la tragedia de la guerra del narco en Colombia:

“La prohibición es el acto de locura humana más grande de la historia. Deberían legalizarlas. Debo decir que comparar coca con cocaína es como comparar la fruta de un durazno con el veneno que se encuentra en su semilla. La cocaína es un anestésico muy útil. Creo que no hay tal cosa como drogas buenas y malas, sino buenas y malas formas de usarlas… Es un acto de lucura y me refiero a los 30.000 millones de dólares que todos los años se gasta Estados Unidos en esta guerra mientras aumenta cada vez más el consumo. Y es que jamás me he encontrado con alguien cuya decisión de consumir o no haya tenido que ver con que se trate de sustancias ilegales. Sospecho que si las drogas fueran legalizadas, el aumento en el consumo sería mínimo. Cualesquiera que sean los riesgos de la legalización, estos terminan siendo triviales si se comparan con las consecuencias de la prohibición. Esta ha creado hábitos de consumo en Europa y Estados Unidos que han destruido la democracia colombiana, una de las más fuertes y admirables de América Latina. Ha llevado a que en California se gaste más plata en cárceles que en universidades.”

Por eso han dado este vuelco los gringos.

En contra de eso en México seguimos siendo estúpida, criminalmente, trágicamente obtusos.

Puerto LIbre

Quiero tener la voz más rápida del mundo. Y la más serena. Quiero contar historias como quien ensarta las piedras de un collar.



Quiero pedirle al cielo que me permita no pedirle nada.

Quiero patear un bote, quiero jugar al toro. Quiero dormir diez años, despertar con diez menos.

Quiero ir a un mar que no conozca, a la Isla de la pasión, a la Garganta del diablo.

Quiero entender a mi país, quiero salvarlo. Quiero que se salve, saber que no está en mí salvar a nadie.

01-caos-01



Ilustraciones: Gonzalo Tassier

Quiero apretar las ideas que ruedan en el desorden de mi cabeza. Quiero comerme un camaleón y digerirlo hasta que me salgan estrellas por los ojos. Quiero ser buena como el pan, culta como la sal.

Quiero hacer poesía como si fuera yo cantante y cantar como si yo fuera poeta. Quiero saberme en buen inglés todas la canciones de los Beatles y al menos cuatro versos de T.S. Eliot hablando de los gatos:

The Naming of Cats is a difficult matter,
It isn’t just one of your holiday games;
You may think at first I’m as mad as a hatter
When I tell you, a cat must have THREE DIFFERENT NAMES.

Suena a campanas. Lo mismo que decir en español: “Con dulce voz y pluma diligente/ Y no vestida de confusos caos”, como empieza un poema de Lope.

Así quiero decir la odisea de sus gatos. Quiero recitar la Gatomaquia, pensando en que todo aquel pleito del que hablan la Academia y la fábula, entre Góngora y Quevedo, Lope y Góngora, se resumió en dos palabras: Siglo de Oro. Siglo que casi duró dos. ¿Quién mejor? ¿Cuál más grande? “¿Mariposa en cenizas desatada?”, “¿Letras de luz, misterios encendidos?”. Se parecen. Son de dos que se creyeron enemigos.

Siglos después, no hay que elegir. A ellos les da ya igual. Viven entre el XVI y el XVII. Viven también ahora. Están en paz.

Me disculpan entonces cuando quiero reverenciar a Lope diciendo algunos de sus versos. De los que no se consideran los mejores pero son fiestas en las fiestas.

Vosotras, musas del castalio coro,
Dadme favor en tanto
Que, con el genio que me distes, canto
La guerra, los amores y accidentes
De dos gatos valientes;
Que, como otros están dados a perros,
O por ajenos o por propios yerros,
También hay hombres que se dan a gatos,
Por olvidos de príncipes ingratos,
O porque los persigue la fortuna
Desde el columpio de la tierna cuna.

Yo soy de las que a perros está dada. Por eso quiero, como perro, agradecer los elogios y no penar los insultos. Quiero la memoria como un tren de vagones afilados. Uno tras otro, en un orden que sólo ella conoce.

No vi a mi padre desatar los cordones de sus botas de guerra. Pero lo recuerdo. Está en un vagón sin puertas, yendo de Stradella a Génova, diez horas en penumbra hasta llegar al mar por el que habría de salir rumbo a México. Mi padre que vivió en la guerra, aunque dijo su novia que no fue a la guerra, que en la guerra estaba, como estaban todos en Italia. Temblando. Igual que estuvo la tierra de Nuncia y Amatrice, Accumoli y Arquata, hace un mes que tembló en el centro mismo, de la misma Italia. Nombro los pueblos porque son pequeños, para no olvidarlos como a todo lo grande. Como a todo el todo que vivimos olvidando. Al final del rescate, cuando la escasa luz de los escombros dijo ya no hay nadie, tras nueve días brotó, entre las tejas y los techos rotos, un perro olfateando las ruinas que lo tuvieron encerrado tantas noches.

Lo he visto en el video. No sabe qué hace ahí, ni en dónde están sus dueños. Sabe que estuvo a oscuras mucho tiempo, pero que ahora está vivo y tiene hambre. Él no sabe que hay siglos, ni que hubo guerras, ni que las sigue habiendo en donde no está él, resucitando entre las piedras.

01-caos-02

Los vagones de la memoria pasan en desorden. Teníamos una gata de nombre Casiopea y una perra llamada Campana. No recuerdo sus ruidos. Imagino que cuanto animal he conocido aceptaría decir de sí en amores anduvo, con la misma lealtad de los humanos. Esto que algunos aprendimos en la secundaria y otros no saben porque cambiaron los planes de estudio:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Yo andaba enamorada y en Metro, diciendo este soneto como quien en anda por un río dócil. Andaba en los vagones naranja cuando la estación de Chapultepec tenía un piso con mármol de Santo Tomás y esta ciudad que ahora veo hecha de rutina y ruidos, me parecía una musa, “del castalio coro”.

Mundo Nuestro. ¿Por qué hablar de la violencia? Con ese interrogante inician esta importante reflexión las psicoterapeutas Beatriz Flandes Olvera y Lucero Rosales Lima, miembros del Grupo de Psiquiatría y Psicología Infantil de Puebla, para invitarnos al evento IV Jornadas sobre la infancia y la adolescencia: La normalización de la violencia en el Siglo XXI a realizarse los próximos 9 y 10 de noviembre en esta ciudad de Puebla en las instalaciones de la Universidad del Valle de México, Campus Puebla.

Con los temas de Psicomunidad, Abuso y violencia infantil, Psicoanálisis y Religión y Adopción infantil, y con la participación del reconocido investigador José Cueli García, este grupo de psicólogos mexicanos parten de una realidad que encuentran día a día en sus consultorios: la violencia cotidiana, su "normalización". es un rasgo indeleble en la vida de las personas y las familias mexicanas.

Aquí el cartel de invitación de un evento que seguiremos con detalle en nuestro portal.





¿Por qué hablar de la violencia?

Desde hace cuatro años un grupo de colegas nos reunimos con la finalidad de pensar los problemas actuales en el devenir del desarrollo infantil y adolescente. Es un hecho que los motivos de consulta cada vez refieren un mayor sufrimiento emocional.

No es posible dejar de lado la realidad de la violencia en la vida cotidiana de las personas en nuestro país.

En el trabajo del psicoterapeuta clínico dentro del consultorio hoy en día la violencia no es tan solo un tema de discusión, nos parece una responsabilidad social que todo profesionista debe tener.

Y la responsabilidad va desde la reflexión de la violencia en el área de trabajo profesional hasta la creación de acciones que permitan contribuir socialmente a un cambio. Partimos de las trincheras que a cada uno le compete al relacionarnos con las historias y emociones de los pacientes, sean niños, adolescentes o adultos; y se abre así un abanico de escenarios que competen al ámbito de la realidad interna y externa del sujeto, así que la violencia en muchas ocasiones entinta de un clima emocional la sesión. La violencia de género, la violencia en la crianza infantil, el abuso sexual, las problemáticas en los jóvenes adolescentes, la lista es larga. Sin embargo, lo más preocupante en la atención clínica parece estar en un punto ciego, y es lo que denominamos como “la normalización de la violencia”.

El término violencia proviene del latín violentĭa, cualidad de violentus. Esta viene de “vis” que significa fuerza, y de “olentus”, abundancia. Y se verbaliza en “violare”, actuar violento, agredir, y de ahí violar, violación.

La organización mundial de la salud define la violencia como “el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte”

Sigmund Freud vive la represión y la consecuencia de ser judío en la segunda guerra mundial con en el exilio en Inglaterra, en donde muere. Él habla de la violencia y la agresión antes de estos desgarradores hechos en el desarrollo teórico de la pulsión de muerte. La situación de postguerra también logró que las aportaciones teórico-clínicas a la comprensión y atención de las víctimas de los holocaustos fueran creándose.

Este mes de septiembre se cumplen dos años de la desaparición de los 43 jóvenes estudiantes de Ayotizinapa, víctimas de la violencia que se ha desatado desde hace más de dos sexenios en nuestro país. En Puebla la ola de feminicidios[1] en los últimos años enmarca la violencia contra las mujeres como una problemática grave para la que urgen acciones más específicas; tan solo en el 2015 se registraron 30 asesinatos contra mujeres.

Esta violencia que se ha vivido como parte de la humanidad y que hoy en día se convierte en una realidad social cada vez más cercana tiene una consecuencia al parecer aún más grave, y es la forma en que tiende a “normalizarse”, es decir, a formar parte de una cotidianidad en la vida del día a día: la sensación de sorpresa o de terror emocional en el ser humano se atenúa, se desvanece.

Así, la violencia entendida como el uso de la fuerza para conseguir un fin, especialmente para dominar a alguien o imponer algo, ya no tan sólo se ejerce francamente, sino se vale de estrategias perversas para infiltrarse de manera oculta en la vida y en la mente del ser humano. La violencia deja de valorarse como algo ajeno, egodistónico (incongruente) a sí mismo, sino algo que es tan cercano a uno mismo que ya no se ve ni se percibe.

La “normalización de la violencia” tiene que ver con su denegación, es decir, con las formas mentirosas con las que el sujeto queda atrapado al discurso de otro bajo el dominio del poder. Estas conveniencias de violencia son dadas no por metralletas, drogas, ejército o las organizaciones criminales; más bien están acobijadas, resguardadas por instancias de poder que generan en el otro (sometido, más débil, menor,) la sensación de “todo está bien”, no pasa nada”.

La normalización de la violencia se puede encontrar en la televisión, en la religión, en la educación, en las instituciones, en la familia, y sobre todo en la crianza. Es decir, impacta desde lo macrosocial a lo micro social. Los analistas entonces observamos y escuchamos en los pacientes la enorme dificultad que se presenta en el pensar-se; en el mirar-se, en el cuestionar-se.

El paciente niño, adolescente o adulto, trae consigo la dificultad para poder discriminar las formas en las que puede ser, es o ha sido violentado o él mismo ejerce violencia; porque la denegación de la misma se convierte en un arquetipo mental que le impide identificar en sí mismo sus partes violentas o las formas en cómo ha vivido y aceptado la violencia.

El tema de la crianza infantil ha entrado en extremos que van desde el co-lecho hasta la independencia forzada y adelantada en los niños pequeños que se les obliga a tener experiencias sociales y académicas cuando aún no están preparados neurológica y emocionalmente para ello; los adolescentes precoces o los adolescentes prolongados que están cercanos al monstruo de las redes sociales, con sus fallas aun en la construcción de la identidad y la conflictiva sexualidad.

Así, se pueden enumerar escenarios en donde la violencia no está tan sólo en el secuestro, o en narcotráfico.

La “normalización de la violencia” es un tema que compete a los profesionales de la salud mental, es un tema que atañe las trincheras del quehacer profesional y que se pone de manifiesto en hechos mismos ya violentos como son el abuso sexual, el abandono y la adopción infantil, el divorcio etc., y que a su vez son abordados de forma violenta por las instituciones.

De todo esto hablamos entre nosotros los psicoterapeutas clínicos.

El trabajo en los consultorios de profesionales de la salud mental, el tema es una constante preocupación.

Comprender causas y consecuencias de la violencia en el ser humano es tarea de vital importancia, y no solo en nuestra realidad mexicana, ya que es parte de la historia de la humanidad.

Consideramos de vital importancia señalar que la búsqueda de las causas se centra mayormente en el mundo interno del individuo más que en el externo. La preocupación de los adultos en relación a la problemática infantil y adolescente se cree que es influenciada por los medios a los que tienen alcance hoy día desde muy temprana edad. Lo cierto es que estos medios son parte de una tecnología actual y que su control se centrará necesariamente en el uso que se les dé.

Nosotros encontramos que la dificultad se encuentra en los vínculos que se establecen con las figuras de mayor significación como son los padres o cuidadores. El sociólogo Zygmunt Bauman refiere el término amor líquido al hablar de la sociedad en el mundo globalizado y de los cambios que esta realidad implantan a la condición humana, y menciona el miedo al establecimiento de relaciones duraderas.

Es un compromiso y una responsabilidad entonces trabajar sobre el tema.

Tomemos consciencia.

[1] http://www.proceso.com.mx/431484/en-puebla-se-han-cometido-50-feminicidios-de-2015-a-la-fecha-fiscal