Sociedad

Mundo Nuestro. Luis González de Alba murió este domingo 2 de octubre a la edad de 72 años y 48 después de aquel infame 2 de Octubre de 1968. él fue uno de su más iconicos actores, y más con su novela Los días y los años, escrita en Lecumberri, la prisión donde el gobierno lo recluyó más de dos años. Controvertido y lúcido --un hombre libre, dice de él Héctor Aguilar Camín--, Luis fue uno de los más importantes intelectuales mexicanos en esa larga etapa de lucha por la democratización y la apertura de mentes de nuestro país. Y en todos los campos, y uno de ellos, de los más gustados, sus reflexiones en torno a la ciencia y la sociedad. Junto con Carlos Monsiváis y Nancy Cárdenas publicó la primera gran defensa de los homosexuales en México, y desde su actividad literaria y periodística contribuyó como ninguno a provocar desde la ironía y el humor ácido una severa crítica a la cerrazón machista de la sociedad mexicana. Fue, además, un riguroso crítico de la izquierda mexicana. Premio Nacional de Periodismo en 1997,fue hasta el día de su muerte, colaborador de la revista Nexos.

Presentamos de Luis González de Alba un texto fundamental de Luis publicado por la revista Nexos en 1998.

En esta liga puedes leer el último texto de Luis publicado por la revista Nexos en este mes de octubre que ya corre.



Los "cocolazos" (sic)

Este artículo abarca veinte años de vida homosexual en México. Por momentos es una crónica generalizada y en otros se asume como recuerdo personal que aspira a la sinceridad plena.

El joto del barrio

Una verdadera institución mexicana durante siglos, en los últimos veinte años el joto del barrio se ha convertido en una especie en extinción. Ha sido obra de la novedosa respetabilidad gay, y ésta es a su vez producto de la atmósfera democrática que de manera lenta se ha impuesto en la vida pública del país en tan sólo dos décadas. Al comenzar 1978 y aparecer el primer número de Nexos ya había terminado su sexenio Luis Echeverría, el último de los presidentes al viejo estilo. Su alardeada intención: la “apertura democrática”, se había hundido en una demagogia de frases citables por cualquier revolucionario, recepciones oficiales con agua de jamaica y bailes folklóricos de la simpática “compañera” María Esther. Las feroces proclamas echeverristas sólo distanciaron a los ricos, con todo y sus capitales, y llenaron al país de obras inconclusas y trazos con cal para cimientos. El inicio de la “docena trágica”. La apertura democrática naufragó finalmente en el remolino causado tras el torpedeo del barco Excélsior. Con José López Portillo se inicia la reforma política por la que se admite la existencia del Partido Comunista y la necesidad urgente de publicaciones que dieran oxígeno a una sociedad amoratada por otros diez años de asfixia luego de aquel breve respiro sesentayochero. Autoidentificado con Quetzalcóatl. López Portillo busca la refundación de una monarquía absoluta, pero bondadosa: la mítica Tula del rey Quetzalcóatl. A imagen de él, acabaría embriagado, si no de pulque, sí de petróleo y súbita riqueza. Sus afanes literarios, los propios y los de abolengo familiar, su “educación en la hidalguía”, según sus palabras, y su escaso contacto previo con el priísmo, consiguen el arranque de aquella prometida y pospuesta apertura democrática, sin bombo ni platillo ni discursos antiburgueses. A la sombra de ese despotismo ilustrado, brotan publicaciones, partidos, grupos y organizaciones sociales que ya desesperaban por romper el silencio monolítico de México, bien definido por Díaz Ordaz como el “islote intocado”, y que se habían comenzado a integrar en la cuasi clandestinidad.



¡Gulp!

El 2 de octubre del mismo año, 1978, en que aparece Nexos como parte de esa floración del desierto que sólo aguardaba una llovizna, la gran manifestación que conmemoraba los 10 años del movimiento estudiantil admitió un contingente inesperado: los militantes del FHAR, Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, marcharon hasta Tlatelolco. En el Edificio Chihuahua, de infausta memoria, se había instalado, como aquella trágica tarde de hacía entonces diez años, el equipo de sonido. Desde el tercer piso, un maestro de ceremonias levantaba los ánimos de los presentes sobre la plaza anunciando la entrada de cada contingente. De pronto distinguió la manta del FAHR y, ya encarrerado, comenzó a leer con voz estentórea el nombre de la organización entrante: ” Y ahora llega el Frente… “, enmudeció aquella sonora y militante voz… “Llega el Frente… gulp… de Acción Revolucionaria”. Así adecentados entraron a la Plaza de las Tres Culturas los primeros homosexuales mexicanos organizados y públicamente asumidos.

Las preciosas ridiculas



Fue también hace veinte años cuando un grupo travesti organizó en el entonces Hotel de México una fiesta para elegir a la reina de la primavera. Tras de leer el reportaje con abundancia de colas, encajes y plumas, escribí un breve comentario con título molieriano: “Las preciosas ridiculas”. Decía, muy en resumen, que no entendía la insistencia de los travestís en imitar exclusivamente a las mujeres estúpidas. Iban al bote de basura a sacar de allí todo lo que el feminismo estaba tirando, pero nunca había visto a uno vestirse de Rosario Castellanos o de empleada bancaria. Por entonces, los gays no imaginaban otra disyuntiva que la del exhibicionismo absoluto o la del sólido clóset. El joto del barrio o la doble vida del que se casa aunque los ojitos se le vayan a la bragueta del cuñado. Contra esa disyuntiva, una minoría preocupada, de entre la minoría sexual, inició sesiones de lectura, de estudio, los primeros atrevimientos públicos como sector infinitesimal. En México, por nuestras mediterráneas costumbres, era difícil hasta la definición misma de población homosexual. Quién sí y quién no. Hace veinte años fue necesario comenzar por ese elemental acotamiento. Pero resultó que así pensábamos solamente una minoría de entre aquella minoría preocupada y subconjunto a su vez de la minoría sexual. Esto es, una minoría de la minoría de la minoría.

Que los golpean en sus barrios, se burlan de ellos, los acosan, los echan de su casa…, se me dijo, y todavía les lanzaba mis insultos. En una ocasión respondí más o menos lo siguiente: “Tienes razón: a veces los golpean, en otras se burlan de ellos, pero los mismos que les pegan y se burlan luego se los cogen y ya quisiéramos tú y yo a uno solo de esos padrotes de barrio que, cuando pasamos, ni nos ven. Y, por cierto, ellos tienen derecho a vestirse de jirafas, si lo desean, pero yo conservo mi derecho a reírme de sus disfraces”.

El acoso sexual

Me costó veinte años y aludes de cartas indignadas entender que a las mujeres sí, de verdad, les molesta e indigna el acoso sexual. De allí es fácil saltar al sufrimiento que debe padecer el joto del barrio por el acoso de los adolescentes deseosos de estrenar sus nuevas dotes. Nada más falso. A la mayoría de los hombres heterosexuales no les incomoda que una mujer, por ejemplo una compañera de oficina, les arrime las tetas, salvo que la insinuante sea verdaderamente horrible. Por el contrario, exceptuando al recién casado o al fiel a toda prueba, un hombre más bien exigirá, en cuanto la situación sea propicia, el cumplimiento de la insinuación. Les molesta, en todo caso, la posterior exigencia de acatar obligaciones sociales tras de la satisfacción presurosa en el baño. Por ejemplo, cuando la insinuante luego exige divorcio y abandono de los hijos. Pero ese acoso ya no es sexual. En cambio, ahora creo, e insisto: me costó años entenderlo, que a la oficinista sentada en su escritorio sí la ofende que uno de sus compañeros le ponga los huevos en el hombro o deje ver la erección que se carga. Pero un homosexual es un hombre y por lo mismo responde al acoso como un hombre. Así que tras el repegón en el metro más bien tiende a exigir el cumplimiento de lo prometido. El portero del edificio donde vivo recibía con frecuencia abiertos acosos, públicos y a gritos: “¡Mira, Roberta!”, gritaba algún jovencillo desde la calle. Roberto se asomaba sonriente al balcón. “¡Mira lo que te traigo! ¿Vas a querer?”. Y se apretaban la bragueta con movimiento de cadera que luego puso de moda un famoso diputado del PRI. “¡Sube! No estés allí nomás de ofrecido, a ver si ahora sí puedes, porque ayer no…”, respondía el aludido entre risas. Y así proseguían por varios minutos. Quizás eran los pasos de alguno de estos jóvenes los que, más tarde, descendían la escalera procurando no hacer ruido. La broma había dejado de serlo y el acoso estaba bien cumplimentado.

La literatura

Luis Zapata publica hace veinte años El vampiro de la colonia Roma, las andanzas y peripecias de un chichifo, como se le llama al que se prostituye con hombres manteniendo el rol activo, y su gran éxito entre los jotos del barrio. Poco después José Joaquín Blanco lanza su La vida es larga y además no importa. Yo tengo una colección de cuentos gays en el clóset (en ambos sentidos). Una llamada de José Joaquín me decide a romper el sobre donde se leía “ábrase 50 años después de mi muerte” y a publicarlos en la naciente y cuasi underground editorial de un amigo suyo. Aparecen como El vino de los bravos. El amigo de José Joaquín abandona la editorial, ésta deja de distribuir, hace libros horrorosos, finalmente quiebra. Aparecen otros autores mexicanos con temática homosexual, llegan los españoles y argentinos. Obras entre malas y pésimas suben a escena en los teatros. En cambio, el cine extranjero, incluido el español, nos envía cine que va de bueno a espléndido.

La vida nocturna

Hace veinte años, la vida nocturna gay era diurna: baños de vapor y enormes cines de tercera ofrecían la variante mexicana, y mucho más auténtica, a la abundante vida gay de los países desarrollados. En Nueva York existía el inolvidable Mineshaft, por el rumbo de los muelles donde barcos y trailers traen y llevan productos para los mercados. Una antigua bodega, con varios pisos, había sido adaptada como bar en donde todo podía ocurrir. Pero no tenía el sabor de lo prohibido. En México también ocurría de todo en cines y baños, pero nunca estaba uno seguro: ¿será policía?, ¿será una trampa?, ¿será buga, pero quiere? Siempre quedaba la fantasía de que se tratara de un heterosexual con ganas. Abundaban las historias del tipo: me dijo que su mujer está a punto de parir y lleva por eso meses aguantándose. Esa fantasía es imposible en un bar civilizado de Berlín, París o San Francisco. En la Zona Rosa existía el Bar 9, con demasiados aromas a loción cara en los muchachos y a buenos perfumes en las abundantes mujeres heterosexuales que asistían porque tenían amigos gays, son las joteras o fruit flies. En Le Barón (que escribían de forma espantosa como L’ Barón), reinaba ‘ el mal trato desde la entrada hasta la hora de salir, casi siempre ya al rayo del sol, hasta en día de elecciones presidenciales. Sólo siendo propiedad de algún muy, pero muy alto político habría podido cometer tales faltas impunemente. De pronto se sabía de algún nuevo bar. Casi nunca era nuevo, sino algún bar con bajas ventas que decidía poner manteles color de rosa para, según los dueños, hacerlo gay. Duraban poco. No eran para el joto del barrio, sino para el homosexual de clase media, casi siempre viajado y, por lo mismo, decepcionado una y otra vez por la oferta. Más que a las clausuras por parte de la autoridad, los pretendidos bares gay debían su fracaso al desencanto de la clientela.

La vida cotidiana

Hace veinte años la música en las discotecas era la de Noche de sábado y todos bailábamos como John Travolta. Pero el espíritu de la época, al menos por los rumbos de la izquierda, sea eso lo que sea, quedó para siempre ignominiosamente marcado por una publicación de Rius sobre los “travolteados” en donde, basándose en la ciencia del materialismo dialéctico, demostraba la alianza entre Travolta, los jotos y el imperialismo. El diario de la intelligentsia por entonces era el unomásuno. Allí aceptó Carlos Payán publicar un largo texto describiendo la redada con la que habían cerrado uno de aquellos efímeros bares gays: El Topo, a un costado nada menos que del Monumento a la Revolución. Todavía se acostumbraba que los errores en los trámites o en el manejo del bar los pagaran los clientes. Así que la misma noche en que lo conocí terminé en los sótanos de la Delegación Cuauhtémoc, sin saber, como todos, de qué se nos acusaba. Nos soltaron al amanecer. Cuando Payán, subdirector del unomásuno, leyó el relato, a pesar de extenso decidió publicarlo sin decir una sola palabra ni entrar en aclaraciones: era la primera vez que un líder del entonces no lejano Movimiento con m mayúscula, el del 68, era detenido en un antro… gay.

Muchos comenzamos a pensar por aquella época que realmente éramos iguales a todos salvo en un gusto particular. Como quien prefiere melón y no sandía, para decirlo con una frase popularizada por el entonces presidente de la República, José López Portillo. O bien “un lunar en la rodilla”, con nombre de viejo artículo muy felicitado por Pablo Pascual. Esto es, si resulta natural comentar los buenos senos de una mujer, pensamos que se podían comentar los fuertes brazos o los bigotes de un hombre. Han pasado veinte años y ahora veo el error. Ejemplos breves: el más cercano de mis amigos en el medio de la política, el más cálido, el más amigo amigo, Pablo Pascual, murió recientemente. Era el único lo bastante cercano como para llamar con un simple: “¿cómo estás, cabrón?”. Esto es, una llamada para nada, como hacen los amigos, sólo por oírse, ya que no se ven mucho. Con todo, hasta su funeral no supe que tenía otros hijos, además de la mayor a quien sí conozco. No los vi. No sé sus nombres. No sé cuántos son. Entonces caí en la cuenta de que tampoco pisé nunca la casa de Pablo, de que no sé ni el rumbo. Salí confuso, enojado, doblemente triste y, habiendo ido ya a su funeral, no quise ir al homenaje posterior. “¡Carajo, pinche Pablo!”, le habría dicho, “que entre tanta llamada no fuera importante una para decir ‘fíjate que acabo de tener un hijo’ “. ¡Nada menos! Le habría preguntado con quién, porque tampoco tuve claro, hasta ya cerca de su muerte, que Gabriela era su mujer. Lo suponía viviendo en la casa de su infancia y sólo ese teléfono tuve. Al invitarlo siempre consideraba un solo lugar en la mesa. Eso produjo al menos una situación delicada, digamos, en una ocasión en que yo no la esperaba y no cabía ni un plato más, pues todo mundo había llegado con invitados extra.

Lo mismo me sucede con el más cercano de mis médicos, a quien trato hace más de veinte años. Quien nos ve en la sesión de una hora creería que somos grandes cuates: jamás he estado en su casa. De otros miembros de mi generación, con quienes suponen mis peores detractores que hay una gran amistad, he recibido una invitación en la vida, dos, ninguna. (Y no es éste un llamado a que lo hagan). Por otra muerte, la de Cristina Payán, leí en las esquelas los nombres de sus hijos con Carlos, a los que tampoco he visto, a pesar de que con una cierta frecuencia, sobre todo años atrás, comimos o cenamos juntos en mi casa. Por años busqué a un amigo, de los que así llamo, pero jamás veo, para darle una explicación y una disculpa que él merecía. No he podido hacerlo en 10 años. Tengo especial afecto por otra amiga, también de las que nunca veo, aunque siento un gusto enorme cuando me la encuentro y conversamos con gran facilidad. Hace un par de años coincidimos en una reunión. Iba con un hombre del que yo ignoraba, hasta ese momento, que fuera su esposo desde hace muchos años.

Se me dirá que quizás es la ciudad, duplicada en estos veinte años, el tránsito, el módem por el que ya no es preciso encontrarse en las redacciones donde unos y otros colaboran. El ahogo de la vida cotidiana en una ciudad sin cielo. Quizá. Pero creo que no. Es más bien la sexualidad desconocida, el abismo. Para decirlo con la frase que el médico citado emplea para definir la histeria: “Sí, pero no; no, pero sí”. Eso me digo. Y siento que me equivoqué, cometí un error de tono. Alguna vez pensé que las mujeres eran iguales a los hombres, lo creí porque eso decían las de avanzada. Pero, si acaso lo eran, ¿por qué no habría de gustarles lo que tanto atrae a los hombres? Por la autorrepresión a la que someten sus deseos, fue mi conclusión a partir de una premisa falsa, pero validada por el feminismo de esa época. Ese fue un traspié cuyo costo fueron nada más cartas e impopularidad. Corregí la premisa inicial: no son iguales, y la conclusión se derivó natural: por eso no les gusta lo que a mí me gusta. Después pensé que los hombres también eran iguales, ya fueran homo o heterosexuales. Otro traspié. Pero en este caso no hubo reclamación alguna. Únicamente un paulatino silencio que tardó años en hacerse evidente.

Yo no soy… pero si fuera

No todos se alejaron del abismo. Algunos se dejaron caer en él con fruición. Uno en particular, fue un gozo que duró meses y no se fue al pozo. Comenzó hace también veinte años, cuando todavía me emborrachaba con ellos en fiestas horribles donde siempre había que salir a buscar otra botella. Estábamos M y yo en la calle, recargados en un coche. Siempre nos habíamos tenido especial simpatía. Pero, como los heterosexuales respetan a sus amigas, de igual forma no salta uno sobre sus amigos. Quien saltó fue él:

—Tú sabes, pinche Luis, que yo no soy puto; pero… si algún día decidiera probar… me gustaría probar contigo… —dijo con su conocida sonrisa picara y sincera.

—¿Y quién te ha dicho a ti, pinche M, que yo aceptaría?

—¿Cómo?

—Eso, cabrón, eso que oíste: por qué supones que bastaría con que tú quisieras probar conmigo.

—Oye, tienes razón. O sea… o sea que es igual que con nosotros… si a mí no me gusta una vieja no me la cojo.

—Igualito, estúpido, igualito… pero… bueno… no te decepciones… lo cierto es que… no te diría que no.

Surgió una extraña amistad donde sólo se hacía lo que él deseaba y hasta donde deseaba. Fueron meses de salirse de las fiestas para ir a comprar las siempre faltantes botellas, seguirle las borracheras, seguirle también las meadas, como en la boda de otra amiga. Resulta de que éramos una palomilla un tanto pesada y nos habíamos colgado en esa boda. Así que los meseros empezaron a sacarnos las sillas en cuanto levantábamos tantito las nalgas para alcanzar el ron. Ante la evidencia comenzamos a retirarnos de mala gana. M iba escandalosamente abrazado de mí, luego, al pasar frente a la madre de la novia y sus mejores amigas, se sacó el pito, comenzó a mear el pasto en eses y, parándose bajo un candil de plástico, de esos que ponen en los toldos de jardín, me besó doblándome sobre uno de sus brazos. Sí, sí, como el póster de Lo que el viento se llevó.

En distinta ocasión, cuando otra amiga inauguró su casa, M se plantó a media sala y lanzó un risueño reto:

—Pinche Luis, eres un culero…

—Por qué, pinche M.

—Porque sólo me besas cuando estamos solos. Te avergüenzas de mí—dijo en falso tono dramático e hizo la caricatura de un reclamo sentimental—. Pensé que me querías, pero, oh, oh, ay, sólo soy tu burla…

Me ganó la risa y la simpatía y, también, una gran ternura interior, porque así como estaba, ahogado de borracho, algo del sainete era verdad.

—Claro que no, pinche M, te quiero mucho.

—Demuéstramelo, demuéstramelo, a ver, bésame aquí, en medio de todos.

M lo dijo riéndose, pero se hizo un silencio. Me sentí cohibido, hasta sonrojado. Y no me atreví.

—Pues bésame tú. Aquí estoy, hay la misma distancia —dije cubriendo mi súbito acceso de cobardía.

—¿De veras? ¿Te beso?

—Si quieres besarme, bésame.

El silencio era expectante aunque M seguía bromeando. Todavía repetimos algunas veces más el diálogo anterior, como todos los borrachos: “que te beso”, “pues bésame”. Y así por largo rato. Finalmente M se acercó, se inclinó hasta mí y con toda la lengua afuera inició no un beso, sino un beso y un largo lengüeteo por toda la cara, una ensalivada con bacardí hasta las cejas. También entonces me vi mal, pues fui yo quien percibió la mirada de las dos amigas a un lado, a quienes M no les simpatizaba, como no le simpatizaba a casi ninguna de las mujeres de nuestro grupo, por macho típico. Vi sorpresa, pero también una cierta repulsión por tanta saliva, supongo, vi desagrado por M, ¿o por mí? Corté el beso. Pero esa noche llegamos a lo más que llegamos. Me pidió salir a un baldío. Debo decir que un baldío de noche para mí es la más alta excitación erótica. Cuando terminé, únicamente yo, M lanzó con enojo el buche a un lado sobre las yerbas, le cayó todavía más sobre la cara en lo que se puso de pie y, furioso, regresó al interior de la casa. Lo busqué preocupado.

—M, disculpa, me hubieras prevenido y lo evito. Pude haberlo hecho, créeme. No pensé que te fuera a molestar. Pero, ¿no sentiste que ya venía?

—Sentí cuando ya me los estabas echando, pendejo.

Me seguí disculpando. Dejó de hablarme casi un año. Luego reincidió.

Unas semanas después, el comentario de un amigo fue el siguiente: “Ya te vi, besuqueando a M”. No podía ser sino yo quien lo besuqueara, después de todo el decente y mujeriego era él. ¿Aprovechándome de su borrachera? Fue lo que faltó decir. No pude responder porque tenía un nudo en la garganta.

Este fue un romance light y encantador. Otras súbitas sorpresas fueron sórdidas y desagradables. Pero algo comprueban: la existencia de un riesgo inaprehensible. Aunque prefirieron creer que el riesgo era otro. Alguna vez, en una más de aquellas frecuentes fiestas y borracheras de las que ya no sé, estaba con una amiga de muchos años atrás, recientemente ingresada al grupo por haberse casado con uno de sus líderes más respetados. La conversación fue larga porque teníamos mucho sin vernos y, por casualidad, en una recámara donde estábamos solos. Al cabo de un rato entró su esposo, el mismo para quien había estado besuqueando a M. Fue extraña su actitud, interrogante, expectante. Su esposa y yo quedamos en silencio un instante tal vez demasiado largo, luego lo invitamos a unirse. Conversamos un rato más ella y yo, con escasa o ninguna intervención de él y salí. Afuera me recibió el comentario de otro, el único del que nunca me sentí amigo, y dueño por cierto de aquella casa en cuya inauguración ocurrió lo de M:”Bueno, cabrón, defínete: uno está muy tranquilo contigo y a la mejor en lo que andas es en bajamos a la vieja”.

El deseo es oscuro, como diría Buñuel. Y en esa oscuridad del deseo ya no estaba claro cuál era el motivo por el que no deberían estar tranquilos. Pero el hecho es que no lo estaban. Ahora, veinte años después, debo admitir que así como fue evidente que hombres y mujeres no piensan ni desean igual, tampoco homo y heterosexuales pueden sostener una relación abierta. No resultó cierto, querido Pablo, a pesar de tu frecuente citar aquel título mío, que la homosexualidad no sea más importante que tener o no tener un lunar en la rodilla. No es lo mismo qué buenas tetas que qué brazotes. La civilidad lo admite; el corazón, no. Las sonrisas se congelan. Es un error de tono, dije antes. Pero es mucho más que eso. Es una imposición, forzada y disgustante, como todas las imposiciones. Lo peor es que esa actitud incómoda se me ha hecho costumbre y ya no advierto cuándo una expresión, en apariencia trivial, resulta inquietante. Entonces me reprimo, no cuento el chiste que me sé cuando todos cuentan chistes. Y por ese camino, de pronto me descubro teniendo con mis antiguos amigos, a los que ya no veo, lo que se llama una conversación cortés. Es exactamente lo que se tiene con los desconocidos.

Él no se quiere perder la fiesta. Y ha llegado con su overol nuevecito, como quien estrena uniforme futbolero y espera entrar a la cancha. Jorge N. se asoma por una rendija que los organizadores del evento de inauguración formal de la planta AUDI en San José Chiapa han dejado; una mampara impide ver el fondo del galerón de acero que envuelve el cuarto descomunal de las prensas, pero por el filito se cuela la figura de uno de los más de tres mil jóvenes que la nueva planta ha contratado en los últimos dos años. Y quiere estar en la fiesta.

Pero mi conversación ni siquiera inicia con él. Un funcionario alemán se pone a mi lado y le llama la atención: “You can’t do that”, dice. Y a mí: “¿Speak english? You have to move, Sir”.

Ni hablar, ¿y cuán es el problema con él?



“The problem is the machine”, me dice. Y lo mira y a señas le exige al joven que se retire. Ah, y que no se recargue en la prensa. Sí, algo le puede pasar a la máquina. La máquina, la razón de ser de la existencia humana, la extensión que nos lleva al paraíso del tiempo libre y al infierno del desempleo en el capitalismo globlal.

Pero Jorge N. ya tiene uno, y lo logró entre otros 240 mil mexicanos que han llenado en tres años la solicitud para entrar a trabajar esta tierra de la gran promesa, así que mejor se retira por su mirilla. Pero la fiesta apenas inicia, y él, con sus compañeros estarán más tarde en ella.

Con ganas de fiesta en horario laboral. Foto de Mundo Nuestro.



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Pero es una fiesta para mí de sentimientos encontrados, de interrogantes mal vistos por esa mezcla pragmática que carga en una misma personalidad al ingeniero, al político, al desarrollador que afirman que el mundo tiene sentido, que el Estado está para esto: empleos, todos los que permita la maquinización extrema, la digitalización que todo lo virtualiza, la simulación en las computadoras. Yo, miembro de una fauna irreverente y corrosiva que no deja de ver el vacío de los discursos como claros inmensos e irrefutables en los bosques del Citlaltépetl, también afirmo que AUDI cambiará para siempre la historia de Puebla, muy bien, pero que más nos vale hacernos las preguntas que se asoman sin pena por las rejas que guardan ese rectángulo espectacular de 400 hectáreas implantado con una fuerza descomunal que, contra su pesar, rebasa todas las predicciones de los actores que que este viernes se llaman a sí mismos "los creadores del futuro".

Pienso en ello mientras rastreo alguna huella del mundo campesino que ha quedado afuera de la instalación industrial que llaman AUDI MÉXICO. No distingo un solo sombrero y ni un rebozo bajo el galerón que nos cobija de un sol serio que todavía no se acostumbra a esta interrupción de la llanura. El día de hoy los alemanes no invitaron a su arranque a los campesinos de la región. Tal vez mañana o la próxima semana de los autobuses ADO bajen los niños de las escuelas del rumbo para una visita guiada, o para la navidad aparezcan robustos santacloses para disputarle su lugar a los atribulados santos reyes. Pero hoy no han venido los campesinos.

Sí están los 240 niños de la Orquesta Audi de México, sin sus padres, pero cuentan.

¿Forma es fondo?, apunto en la libreta mi primera pregunta.

Eso sí, han invitado a mucha prensa, colado yo de últimas con ella, y con el tiempo de autobús para escribir mis ocurrencias en la libreta:

Asisto a una implantación industrial mastodóntica pero exquisita, pulcra, casi virtual en su ensoñación tecnológica, con la memoria del enclave contenido por el discurso futurista de la creación de "una nueva comunidad intercultural".

Contemplo una extirpación de la tierra campesina, con sus pueblos inermes y milenarios en su capacidad de resistencia a la transformación de una modernidad impuesta desde la irrefutable vanidad del caos en 3D.

Escucho los lamentos ejidales el jueves en Santa María Ixtiyucan, que se queman en los rescoldos dolidos de la compraventa de sus tierras (300 mil pesos en el primer embate de los funcionarios del Banco Estatal de Tierra, un millón y medio, no aceptarán menos, para las etapas que sigan de la ciudad modelo), y discurro sobre el papel jugado por los inextinguibles cacicazgos, representados hoy por un tal Leobardo Soto, hijo de un líder cetemista en Lara Grajales, convertido en diputado por el inextinguible PRI y en poderosísimo negociador enriquecido con la trata de maquinaria y mano de obra con los funcionarios y contratistas de un gobierno estatal convenenciero que ha preferido fortalecer al cacique que le asegura el cumplimiento de los tiempos de construcción exigidos por los alemanes.

Me reservo para la crónica los escenarios por venir de los conflictos laborales, ahora con sus primeros actores en el sindicato independiente de la Volkswagen y los colmillos afilados de los caciques obreros de la CROC y la CTM ante el discurso de los 20 mil empleos que florecerán sobre los maizales de Nopalucan, San José Chiapa y Cuapiaxtla.

Y adivino el ambicioso parpadeo de los partidos políticos ante el panorama de la creación de “un nuevo espacio de centralidad” como le llaman muy mamones los desarrolladores españoles de IDOM a la Ciudad Modelo de Moreno Valle, con sus 200 mil habitantes esparcidos en los quince mil departamentos que ya deberán existir para el 2025. ¿Servirá de algo el Plan de Desarrollo Regional para los municipios de Mazapitepec, Soltepec, Nopaluan, Lara Grajales y San José Chiapa, que por supuesto no han hecho público?

Y una nota más: ¿realmente se tiene idea de lo que ocurrirá en el medio ambiente de este valle cerrado a 2,400 metros sobre el nivel del mar cuando, para seguir el espíritu adivinatorio de Moreno Valle, la ciudad AUDI sea la segunda en habitantes y la primera en desarrollo industrial en el estado de Puebla? ¿Irá en serio AUDI en su intención de impulsar una verdadera y millonaria inversión en la recuperación forestal de los montes que lo circundan?

Pero nada de esto aparece hoy en el escenario. Ninguno de estos interrogantes está invitado a la fiesta.

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Porque esta mañana del viernes 30 de septiembre los alemanes están de fiesta. Buenos anfitriones, y sin mariachis. Y en el arranque del evento no está tan claro que sus obreros estén invitados en ella. Cuando llego en el autobús de Prensa que recorre las avenidas que rodean los inmensos galerones blancos de la fábrica veo por aquí y por allá grupos de trabajadores que se escurren hacia uno de los comedores. Pero no más. Han instalado en el área de Prensa Servo un escenario adecuado al gigantismo industrial, con la sillería que cubre de lado a lado la nave, las infaltables pantallas tamaño espectacular en el Periférico y un vestíbulo con mesas y confites de lujo atendido por edecanes en rojo y tacones a la altura de los orgullos de esta ingeniería que se me viene encima.

Arquitectura industrial, gigantismo, personitas... Foto de Mundo Nuestro.

Por lo pronto pararon la Prensa Servo de 11.9 metros de alto y tres mil toneladas de peso con una fueza total de 81 kN. Foto de Mundo Nuestro.

Y dispusieron la sillería y el tinglado en la enorme nave de prensas. Foto de El Financiero.

Pero no veo obreros. Ni mujeres con aire de venir del pueblo vecino a hacerle la visita a los recién llegados señores industriales. Pero sí está el que se sabe a sí mismo el hombre del día. Y no vino Peña Nieto, que ni sombra le haría. En la cabeza de Rafael Moreno Valle en San José Chiapa antes de AUDI sólo había “tierra, pobreza y marginación”. Eso lo escucharé más tarde cuando repase por la pasarela de los jerarcas alemanes la ruta que siguió para lograr la instalación en esta llanura la planta Premium para concluir que ese acontecimiento cambiará para siempre la historia de Puebla, algo en lo que concuerdo.

Sí, a veces es posible estar de acuerdo con las personificaciones del poder.

En sus casi seis años de gobernador he asistido a un par de eventos suyos. Y al primero, el de su toma de posesión. Y lo veo recurrir a la misma técnica: al minuto de su discurso, y después de los saludos, deja el atril y se va a dar la vuelta por el largo estrado y hasta el emblema de los cuatro arillos; las figuras tiesas de los jerarcas sentados en el presídium se mueven a su dictado a sus espaldas; el público tiene que seguirlo y eso siempre será mejor que una vista fija y un discurso aburrido. Pero lo que dice tiene sentido: fue su idea y fue por ella, y fue a pelearla en buen inglés hasta Ingoldstadt; ubicó la tierra para la plataforma y fue por ella, y no muy lejos, con los ejidatarios de Santa María Ixtiyuca; escuchó los sí, pero sólo si, de los alemanes y sacó la cartera de la deuda pública para las próximas tres décadas --aunque no le llame deuda sino PPS, sus muy queridos proyectos de participación social— y pagó la plataforma y la infraestructura carretera y urbanística y la ciudad Modelo y el Centro de Especialización y todo lo demás que ustedes señores quieran. Y además a tiempo para cumplir la promesa de tener en línea para venta la peleadísima Q5.

Ah, y para los asuntos laborales, ahí ya tienen ustedes al Sindicato Independiente, con el que ustedes bien se entienden.

El rey de la pasarela de AUDI. Foto de El Financiero.

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Pero por el momento los obreros no están invitados. Formarán parte del espectáculo como coreográfía dentro de uno minutos, cuando hayan terminado sus idílicos discursos los canosos jerarcas alemanes --el mero mero CEO de AUDI AG, Rupert Stadler, cordial y con un buen dominio del español, Hubert Waltl, que leerá en alemán y todos dirán que le entendieron (por suerte me tocó Press Kit), y el trompetista y más contento de todos, patrón de la armadora en México, Alfons Dintner--, y los políticos engolosinados y lustrosos Rafael Moreno Valle –como ya vimos, el rey de la pasarela, pues vino y fue por ella a lo largo de sus 18 minutos que le llevó contar su “historia de éxito” que sus asesores le traducirán en indicadores a la alza--, e Ildefonso Guajardo, un muy desafortunado orador representante del presidente que mejor se fue a un funeral, secretario él , y que dejaron al final para dormir a la audiencia. Los obreros aparecerán cuando los cinco muy tecnológicos mandamases planten su palma en una pantalla que arranca una grúa viajera monumental que descuelga la flamante Q5 azul verde mayate –he preguntado a una buena amiga por el exacto color del digitalizado vehículo--, el motivo de la fiesta, y lo harán también muy acicalados en sus overoles desde los dos pasillos-balcones que corren a todo lo largo del bodegón para saludar a la camioneta y a una audiencia que no los toma en cuenta.

Los obreros como coreografía. Foto tomada del portal del gobierno del estado de Puebla.

Los obreros del futuro hoy… Foto de Mundo Nuestro.

Los retrato después, cuando el grupo de trabajadores se ha decidido a saltar (por la puerta) la mampara que los oculta, y ya ocupan como si gorrones fueran el rincón junto a la plataforma en la que han bajado a la pachanga a la Premium Q5. Miro sus rostros y me veo asaltado por sentimientos encontrados alrededor de su futuro, porque es mucho lo que la sociedad poblana se juega con esta implantación fabril y febril en el campo de San José Chiapa, una apuesta en la que las vidas de estos jóvenes --los empleos guardados en esos modernos overoles, sus familias que tarde o temprano habitarán la nueva ciudad industrial--, son el fundamento de los discursos de los empresarios capitalistas y los políticos que los han traído. Sentimientos encontrados ante las loas por el futuro que arranca en la extirpación de millones de toneladas de la tierra de Nopalucan para plantar la plataforma en la que han construido los fierros y tecnologías por mil 300 millones de dólares.

La realidad inexpugnable de la existencia de la planta Premium de AUDI en el estado de Puebla es un hecho que se plantó y que cambiará la historia de Puebla, así que anoto sus dimensiones y busco las ilustraciones de un esfuerzo formidable de implantación tecnológica que se resume así: es la primera vez que la armadora produce un modelo para el mercado mundial desde una planta ubicada fuera de Europa; en voz de sus directivos supuso una inversión de un billón de euros –aunque aquí de manera oficial hablan de 1,300 millones de dólares--; el primer ejemplo de una Smart Fáctory y la primera en ponerse en operación de manera completamente virtual; con un producto, el Q5, que se fabrica en una cadena de producción 30 por ciento más rápida que sus antecesores y con un peso menor en 90 kilos en relación al modelo anterior; un parque de proveedores propio que generará por sí mismo mil nuevos puestos de trabajo y el mayor y mejor equipado Centro de Especialización en todo el continente americano.

AUDI, la planta que ya no es futuro… En 460 hectáreas de superficie (ahora se utilizan 200) 4,200 empleados (ahora son 3,300, y 750 de ellos entrenados en Alemania) producirán 150 mil unidades PREMIUM al año cuando estén en producción plena en las naves de Prensas, Hojalatería (670 robots y nivel de automatización del 80 por ciento), Pintura (157 robots y 46 por ciento de automatización, con reducción en un 60 por ciento en el consumo de agua, 50 por ciento en energía y aprovechamiento del 80 por ciento de aire recirculado) y montaje (con 176 estaciones de trabajo). 180 proveedores nominados y 70 por ciento de ellos establecidos en México. Foto tomada del portal de AUDI.

La Prensa Servo, de 11.9 metros de altura y tres mil toneladas de peso. Al fondo, la grúa viajera de la que descolgaron la Q5 para el festejo. Foto tomada del portal de AUDI.

El parque de proveedores JIS (jUST IN SECUENCE), al sur de la plataforma AUDI, con siete proveedores de material y servicios logísticos ya instalados. Foto tomada del portal de AUDI.

El Centro de Especialización, financiado con recursos públicos, un propósito que vuelve comprensible el concepto de deuda pública. Foto del portal de AUDI.

Sentimientos encontrados. Los jóvenes audianos, como los llama el bonachon Alfons Dintner, se ven felices. Van y vienen desde sus hogares en la ciudad de Puebla en camiones rentados que la empresa o el gobierno pagan por lo pronto y que para los optimistas contará en el capítulo Transporte como prestación laboral. Tienen por delante años enteros en las líneas de montaje, en las prensas, en las salas de los robots soldadores. Son la generación del Smart Factory de AUDI, una nueva clase obrera emparentada con los robots y las gafas inteligentes, con sus diplomas de técnico superior y su ilusión de estar en el barco de la camioneta Premium. Pero ninguno de ellos me supo decir el nombre de su dirigente sindical, que ya lo tienen. Quiero ver en esos rostros juveniles la realidad de una sociedad más equitativa, pero no lo veo venir con salarios de 235 pesos diarios para la categoría B, en la que por el momento caen buena parte de esos muchachos y muchachas de la fábrica inteligente.

Sentimientos encontrados entonces: modernidad de procesos digitales en las líneas de producción, la herramienta "Window to the World" con proyecciones e impresiones 3D para combinar el mundo físico y el mundo virtual, robots con precisión de una centésima de milímetro y en la fuerza de presión para el estampado de placas metálicas, lentes inteligentes que leen estados de materiales y comunican en línea desperfectos a los centros de ingeniería en la planta de Ingolstadt en Alemania que de inmediato procesan y ordenan ajustes a diez mil kilómetros de distancia. Qué maravilla, escucho decir a los CEOs germanos, imaginen a 4 mil 200 trabajadores "educados en el sistema dual que combina la teoría y la práctica".

Así imaginan la Smart Fáctory los ingenieros de AUDI. Grafica del portal de Audi.

Sentimientos encontrados: los obreros que portan esos lentes ignoran el nombre de su representante al que no eligieron en asamblea, y qué antigua suena la palabra sindicato en esta luna de miel de "los audianos", qué absurdo hablar de movimiento obrero en ese territorio en el que ingenieros y políticos "reinventan el futuro".

Pero ahí están al final de la fiesta, arracimados con la Q5, la que los mercadólogos de AUDI describen con la conciencia de un catador de vinos: “El nuevo SUV se presenta firme y deportivo sobre el asfalto”, “la tracción quattro con tecnología ultra, sus motores de alta eficiencia, su suspensión neumática con regulación de los amortiguadores”, “una línea de cintura notablemente arqueada y marcadamente socavada estructura su perspectiva lateral”, “las líneas horizontales en su parte trasera realzan la sensación de anchura y presencia”, “la amplia oferta de sistemas de infotainment y de asistencia”.

¿Algún día manejarán el suyo estos obreros felices del futuro hoy?

Felices, catadores del futuro. Foto de e-consulta.

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Así que toda esta historia tiene que ver con la construcción del futuro a la manera del capitalismo y el poder; empleos industriales desde la dupla de la innovación tecnológica –su principal bandera—y los bajos salarios –de los que nadie hablará en el evento. Y lo demás se dará por añadidura –y a ver si de milagro por ahí se cuela la sobrevivencia de los pueblos.

Los alemanes se dejan para sí la primera tanda de los discursos. Los tres CEO perfilan su regocijo de estar en Puebla desde el hecho simple de que con ellos se confirma la transformación que vive México, y eso puede medirse desde su potencia industrial para fabricar 150 mil camionetas PREMIUM al año para el mercado internacional desde las ventajas que todavía otorga el Tratado de Libre Comercio.

Y ni por un momento asomó el fantasma grasoso de Donald Trump.

Los CEO. A la derecha, el único con gafete de visitante y medio oculto tras el trompetista Alfons Dintner, el alcalde Josué Martínez Santos. Foto del portal del gobierno del estado de Puebla.

Porque el futuro lo construyen los CEOs:

“A México ya nadie lo puede ignorar—dice bonachón Alfons Dinter--, porque AUDI es el mejor ejemplo del cambio en este país (…) En Puebla hemos encontrado personas con la misma ambición que distingue a los audianos, la del anhelo y el compromiso por reinventar el futuro.”

“Con el compromiso de AUDI surgen nuevas perspectivas para las personas de la región –ha expresado Rupert Stadler--, y nuestro objetivo es diseñar juntos el futuro.”

Media hora se llevaron los tres discursos de los animosos ejecutivos principales de AUDI en Alemania y México. Tiempo suficiente para especular con el cel dos cuestionamientos: ¿qué quiere decir “automóvil PREMIUM”? y ¿cuánto gana en bruto un fabricante automotriz por vehículo vendido?

Busco en internet: ¿Cuánto ganan los fabricantes por cada coche vendido? y encuentro un estudio realizado por la Universidad de Duisburg-Essen en la misma Alemania que arroja para los vehículos Premium (aquellos que ofrecen un valor agregado en ingeniería, equipamiento, prestigio, prestaciones, nivel de acabados y atención al cliente) y que ubica a las marcas alemanas AUDI, BMW y Mercedes como a las monarcas del mercado. Aquí una gráfica que revela que para AUDI el beneficio bruto antes de impuestos es del 10.5 por ciento por vehículo. Ni más ni menos.

Gráfica tomada del portal motor.es

No le ganan tanto como Porsche o Ferrari, pero si pensamos en que la planta de san José Chiapa producirá 150 mil camionetas al año y que no venderán cada una a menos de 700 mil pesos según mis cálculos (el precio mínimo al día de hoy por una Q5 en México es de 639 mil pesos), no es difícil llegar a la cuenta de ventas superiores a los 5 mil millones de dólares y beneficios que rondarán los más de 500 millones en un solo año cuando la planta cumpla su cometido anual propuesto.

Ese es el futuro de capital de AUDI para México hoy.

Y algo de esa felicidad la encuentro en el festejo.

Pero el presente lo capitalizan los políticos:

“San José Chiapa antes de AUDI y la Ciudad Modelo –se vanagloria Rafael Moreno Valle—era sólo tierra, marginación y pobreza. Pero hay días en la historia de los Estados que marcan su futuro (…) En Puebla hay un antes y un después (…) Y el mejor legado de mi gobierno es el de la generación de oportunidades de trabajo bien pagado (…) Hoy estamos escribiendo una nueva historia para esta zona del estado, y que en 20, 30 y 50 años aquí tendremos uno de los mejores lugares para vivir y uno de los polos industriales más importantes del mundo.”

No puedo encontrar en internet la respuesta equivalente al interrogante “¿cuánto gana un político que presume como principal legado la instalación de la planta en Puebla?”

Capitalismo y poder. Ni qué decir que no invitaron al alcalde para la foto. Foto del portal del gobierno de Puebla.

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Hay soledades construidas por otros, infamantes. La del presidente municipal de San José Chiapa Josué Martínez Santos fue, además, conmovedora de tan abierta e impune. Lo veo ahí, diminuto en la fila principal del presídium. Ya de suyo me ha sorprendido que no le invitaran a hablar. Siete discursos escuchamos, pero no el del alcalde. Hoy no conoceremos sus sentimientos sobre la llegada de este terremoto a su pueblo. Tal vez se sienta incómodo al hablar en público y él mismo así lo haya decidido. O tal vez simplemente ni se lo propusieron. Pero ahora lo han dejado solo. Moreno Valle, Dintner, Stadler, Waiti y el embajador alemán se van en bloque hacia la mesa dispuesta para que estampen su palma en una pantalla digital y la grúa viajera descuelgue a la Q5. Y todo mundo mira el descenso en azul-verde-mayate del esplendor tecnológico salido de las prensas y los robots y las impresoras 3D. Han cuidado la música y el equilibrio del sonido para ese momento mágico. Las pantallas no pierden detalle y van de la camioneta a los señores de la palma, y del gentío admirado a los movimientos militares de los chicos audianos que desconectan la SUV de los amarres de la grúa, y del paso decidido de los jerarcas que desde la otra esquina recorren el estrado hacia el festejado vehículo.

“Ahí le llamarán”, me digo. Sí, qué iluso. El presidente Josué los ve pasar, mira sus ojos, busca una señal, pero los representantes del paraíso industrial que ha llegado a su tierra no lo miran porque son no más que una mancha obnubilada de casimires al vuelo de su conjuro.

Josué se queda en su silla. Solo. El mando político de la región, elegido por sus vecinos. Llamado a ser el inexistente presidente municipal de san José Chiapa.

¿Forma es fondo?, apunto en la libreta mi última pregunta.

Hay soledades infamantes... Foto de Mundo Nuestro.

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Después de los discursos todo toma sentido. Ya han descolgado con la grúa la Q5, ya los jerarcas han dejado en la soledad de su asiento al presidente de San José Chiapa y posan para la prensa junto a la camioneta.

Marilú Serrano tiene trece años y va en segundo de secundaria en el nuevo Centro Escolar Multicultural Doctor y General Rafael Moreno Valle instalado en el centro académico de la nueva Ciudad Modelo. Ella ocupa la segunda posición de los chelos en la Orquesta Sinfónica AUDI México. Apenas en noviembre pasado tomó por primera vez en sus manos el instrumento, y fue el día en que se reunieron por primera vez los 240 niños de San José Chiapa, Nopalucan y Lara Grajales para iniciar su formación musical a cargo del joven maestro veracruzano Jorge García Castro. La orquesta forma parte como la número 84 del sistema de orquestas infantiles Esperanza Azteca, el proyecto que Lenis Mastretta y Mónica Rothlander, dos mujeres poblanas, han impulsado desde hace más de cinco años.

La orquesta es, sin duda, la mejor decisión que la empresa alemana ha tomado en su proceso de vinculación con las familias campesinas de la región. Alfons Dintner es un trompetista en sus ratos libres, y de su pecho enorme debe salir buen aire para alcanzar todas las notas posibles del instrumento. Hace un tiempo escuchó a Moisés, el trompetista poblano de once años que deslumbró a Bill Clinton y contra todos los pesares de su pobreza y desgracia familiar es uno de los baluartes de la Orquesta Esperanza en Puebla, y Alfons tomó la decisión de crear su propia orquesta infantil de la mano del más importante proyecto musical para los niños de México.

Once meses después, Marilú y sus compañeros tocan un detalle del Himno a la Alegría. Y con la mirada de esta chica me llevo mis interrogantes sobre el derrotero de este complejo proceso social que se desarrolla ante nuestros ojos y que llamamos AUDI México.

La verdadera esperanza de un mejor futuro para México. Foto de Mundo Nuestro.

Mundo Nuestro. En junio del 2013 publicamos este reportaje en nuestra revista. "La tierra prometida de AUDI", le llamamos entonces. Tres años despues nos asomamos al abismo de un futuro insondable que los promotores de esta transformación brutal de la sociedad poblana nos han vendido como el del paraíso del desarrollo social.

La nueva tierra de Audi es plana y amarilla. La nueva tierra de Audi ya no es tierra, es plataforma, es maquinaria, es método, es grito rotundo, es el polvo de todos nuestros extravíos. Y nuestros sueños de mundo. Y de paraíso.

“No señores, no se permite el paso --nos dice un muchacho encapuchado contra el polvo en la entrada principal a la tierra prometida, la que cruza el bordo--. Tienen que pedir permiso en Infraestructura.”



Y no la veo. La llanura del capital faraónico está detrás de un bordo de quince metros de alto que se pierde en una línea seca hacia el sur y contra el sol de la media tarde. De este lado, el pueblo de San José Chiapa, aturdido y simplón, apenas atado a un pasado invisible en los dos cedros enormes que custodian la iglesia en la que se ocultara hace 350 años el obispo Palafox. El pueblo campesino al que el futuro lo alcanzó como se viene encima un huracán. Y en el torbellino llegan los mil rostros del Estado mexicano, igual depredador que visionario. Igual, para la vida eterna, los socavones criminales de los bancos de materiales contra la tierra campesina, que el sustento inteligente de la universidad pública para imaginar un futuro rural distinto.

De un lado del bordo, la tierra prometida, del otro, el pueblo que ya no será.






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La ciudad, con la más mecánica y brutal de sus funciones, se le viene encima al territorio rural de San José Chiapa. Y de Nopalucan, y de Soltepec, y de El Seco. Ni siquiera Lara Grajales, acostumbrada y construida como territorio agroindustrial en el siglo XX, sabe lo que se le viene.



La ciudad, impuesta a palazos de excavadoras que desgajan el lomerío de Nopalucan para alimentar los miles de camiones de volteo que como hormigas fugaces bajo e látigo de un faraón metálico cubren de tierra la tierra campesina.

La ciudad armada al galope fulminante de la decisión de una trasnacional automotriz. Y de un gobernador que ya por ello marcará historia en la entidad, a la manera de Díaz Ordaz con la Volkswagen en los años sesenta. La ciudad armada sobre una industria apostada en la conquista del mercado norteamericano. 900 mil autos en seis años.

Luego ya se sabrá.





Hay que verlo en la foto aérea. En una secuencia de tres, justo en la cintura del estado, en el valle extenso y salobre colgado de la Malinche y la cordillera del Citlaltépetl y el Cofre de Perote. En la cintura de un estado que por ese llano se cuela hacia el norte serrano desde las sierras secas del sur poblano y contra el filo oriental del altiplano tlaxcalteca.





Justo al sureste de San José Chiapa, a no más de un kilómetro, sobre un tejido de terrenos armado por 200 hectáreas compradas a un señor Aispuru, más ochenta compradas a 8.50 pesos el metro cuadrado a poco más de 200 campesinos de la localidad. Con otro pico, que a saber a quién y a cómo le compraron los del gobierno, Audi cuenta ya con un polígono de 400 hectáreas en las que, sobre la plataforma que la Secretaría de Infraestructura le construye, asentará las naves de la armadora del vehículo Q5.

(Foto de Audi.com.mx)


(Foto del portal Haciendas mexicanas)

El territorio de San José Chiapa está tendido sobre una loma baja que termina en lo que fuera el fondo de una enorme laguna del altiplano mexicano. Justo en su orilla se emplazará Audi.

Al obispo Palafox y Mendoza lo asilaron los vecinos en 1647. Y a él se arrima la memoria del sacristán que nos muestra con orgullo el libro de recuerdos que firman los turistas alemanes.

Es un campo viejo el que ha aplanado la Q5. Para la historia de la colonia en México la Hacienda de San José Ozumba, fundada en 1588, y por casi dos siglos propiedad de los jesuitas hasta su expulsión, llegó a ser un ejemplo clarísimo del poderío económico de ese sistema de organización del trabajo en el campo mexicano. Privatizada en 1827, la hacienda llegó a tener una extensión de poco más de 6,800 hectáreas que la revolución y la reforma agraria disolvería a lo largo de las primeras décadas del siglo XX.



(Foto del portal Haciendas mexicanas)

http://haciendasmexicanas.iberoamerika-online.de/La-Hacienda-San-Jose-Ozumba-Puebla.586+M52087573ab0.0.html

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A 2,350 metros sobre el nivel del mar, esta enorme planicie se extiende desde las laderas de la serranía de Soltepec, que corre de oeste a este desde el cerro de El Pinar hasta las inmediaciones de El Seco, y recorre plana en treinta kilómetros hacia el norte por los antiguos campos de la hacienda de San José Ozumba, campos de riego y llanos de tequesquite, hasta caer en el vacío blanco y salado de la laguna de Totolcingo.

Al corazón de esa llanura llegan los alemanes de Audi.

Autos, autos, autos. Nos movemos, nos pensamos, nos soñamos, nos matamos en autos. Y ahí están las cifras: 84.1 millones de autos fueron producidos el año pasado, contra 58.3 en el año 2000. No lo entendemos, las cifras nos rebasan, nos cubren, como la nube de polvo químico que nos ahoga. Los chinos producían dos millones en el año 2000, y hoy ya sacan de sus líneas más de 19. En México, a nuestra escala, estamos trepados en esa carrera: 1.9 millones en el 2000, contra tres millones en el 2012. (http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_producci%C3%B3n_de_veh%C3%ADculos_de_motor)

Y entre todo ese mundo metálico están los alemanes. Los conocemos de lejos. Dependemos de ellos, de la calidad de sus coches, de su capacidad para competir contra sus iguales gringos y japoneses, italianos, ingleses y franceses, y últimamente, los chinos que tanto les han comprado primero y aprendido después. La ciudad de Puebla vive en buena medida porque en 1964 decidieron instalarse en Puebla. Entonces buscaban el mercado interno. Ahora nos han aplanado, nos han convertido en plataforma.

Quiénes son ellos. Qué es eso que llamamos el consorcio Volkswagen, propietario entre otras marcas, de Audi.

Empecemos, como toda historia, con una de familia. Extraigo de Wikipedia la ficha de Fernidan Piëch Porsche:

“Ferdinand Karl Piëch (17 de abril de 1937 en Viena) es un ingeniero, magnate y empresario austriaco ligado al mundo de la automoción. Importante accionista del Porsche Automobil Holding SE, es desde 2002 presidente del consejo de vigilancia del Grupo Volkswagen y desde 2007 del de MAN SE. Nieto de Ferdinand Porsche, Piëch comenzó su carrera en Porsche, para luego fichar por Audi. Bajo su etapa al frente de la firma bávara, Audi creció hasta convertirse en competidor de las marcas premium BMW y Mercedes-Benz. Esta evolución se sustentó en vehículos innovadores como el Quattro o el 100. En 1993, Piëch se convirtió en consejero delegado y presidente del consejo de administración del Grupo Volkswagen (VAG). Bajo sus órdenes, VAG se convirtió en el gran conglomerado que es en la actualidad; supervisó la compra de Lamborghini y Bentley, así como la fundación de Bugatti, firmas que se unieron a Volkswagen, Škoda, SEAT y Audi en una estructura jerárquica de posicionamiento comercial similar a la empleada por Alfred Sloan en General Motors. Piëch se jubiló a los 65 años, de acuerdo con las políticas internas de empresa de VAG, pero ha permanecido desde entonces en el consejo de vigilancia, desde donde sigue siendo partícipe de las decisiones estratégicas de la compañía. Con formación de ingeniero, Piëch influyó en el desarrollo de numerosos vehículos importantes, como el Audi Quattro, el Volkswagen New Beetle, el Audi R8, el Lamborghini Gallardo, el Volkswagen Phaeton y el Bugatti Veyron, a la fecha de 2013, el vehículo de calle más potente, rápido y caro nunca construido.”



Ferdinand Pierch Porshe, en imagen del 2008.

Él es el presidente del Consejo de Administración de una compleja organización empresarial. No manda sobre el Consejo Ejecutivo, pero tiene el peso que los propios trabajadores tienen en el grupo. El consorcio se conoce como VWAG. Entre muchas, Audi es una de ellas. Venden más de seis millones de autos en todo el mundo. Por supuesto, todo se mueve en la bolsa de Frankfurt a través de miles de acccionistas, y en la corporación tienen mano socios como el Estado de Baja Sajonia, los trabajadores de IG Metall y la propia familia Piech Porshe.



No paran en recursos técnicos audiovisuales para alumbrar lo que viene encima de la tierra amarilla:

http://www.audi.com.mx/mx/brand/es2/compania/noticias.html


Qué ha dicho Audi de sí misma: Que va a invertir 900 millones de euros (14,850 millones de pesos); que tomó la decisión por México en abril del 2012; que aprobó el sitio de San José Chiapa, con 400 hectáreas, en septiembre del 2012. Que armará la camioneta Q5 entre 150 mil y 300 mil unidades al año; que contratará 3, 800 trabajadores; que iniciará las obras de nivelación del terreno en octubre del 2012; que iniciará la construcción en julio del 2013, y los galerones serán para Logística, los talleres de Prensa (Body shop flexibility 05/06 aluminio acero composite-structure), Pintura, ensamble (900 mil unidades para el periodo de producción programado) y el Centro Utilitario (Dirección de Análisis y funciones centrales); que en julio del 2015 iniciará la producción pre-serie, y en mayo del 2016 la producción en serio.

Y ha cerrado toda esta información el directivo Rupert Stadler, al decir ante el gobernador Moreno Valle, que Audi va a adquirir en nueve años con proveedores partes por 12 mil millones de euros (201 mil millones de pesos). No dijo que todos esos proveedores son también compañías multinacionales.

“Las competitivas estructuras de costos y los numerosos tratados de libre comercio con los mercados de Norte y Sudamérica, y Europa”, dijo Stadler, “nos ayudarán a seguir aumentando nuestra facturación.”

Y sabe de lo que habla: el año pasado Audi vendió 580 mil unidades en Estados Unidos.

(http://www.spiegel.de/wirtschaft/unternehmen/volkswagen-eroeffnet-100-fabrik-im-mexikanischen-siloa-a-877231.html)

Y en su portal de internet ofrecen la camioneta con un costo base de 587 mil pesos. Aunque ahí no se informa, supongo que ya le cargaron el IVA (16%), el margen de los concesionarios (12%), los gastos de traslado de la fábrica a los puntos de venta, los servicios al cliente y muchos otros etcéteras que elevan el costo de cada una de estas camionetas dirigidas al nicho de lujo del mercado internacional de automóviles.

Pero no dicen mucho más. Supongo que nuestras preguntas no les conmocionan: ¿Qué va a pasar en Audi? ¿Se instalarán plantas de autopartes en las proximidades? ¿Instalarán almacenes de consolidación de suministros?

Mejor averiguo. Y me acuerdo: hace veinte años, en 1992, cuando la empresa Volkswagen, de la mano de los gobiernos estatal y federal, desmanteló el contrato colectivo de una empresa pensada para los vochos y el mercado interno de las décadas anteriores, se hablaba de la “fractalización”, y poco a poco entendimos que Volkswagen transformaría su mecánica de trabajo con la instalación de decenas de empresas proveedoras que como moscas se posaron en sus alrededores. Surgió el muy mentado parque FINSA, “el parque vocho”, decíamos; vimos entonces aparecer a Siemens en San Lorenzo Almecatla, con sus miles de mujeres obreras con salarios de 300 pesos a la semana, mujeres que se irían a la huelga contra la CROC, que se asesorarían con sus vecinos independientes y crearían su propio sindicato con el mismo añadido, que verían partido su contrato con la huída de Siemens y la llegada de Alcoa Fujikori, que también vendería la planta de arneses; también supimos de SEGLO, con sus centenares de obreros extirpados del sindicato independiente. En unos cuantos años, y de la mano del TLC, la planta de Puebla se convirtió en una armadora gigante que vendía ochenta de cada cien carros en el mercado americano. Y hasta la fecha.

Pero ya no hablan los ingenieros de la vocho de fractalización. Ahora me entero que vivimos en la era del Just in time: las piezas tienen que estar a tiempo en la línea. Las armadoras ya no necesitan tener almacenes propios ni plantas de producción anexas. La bronca la tiene el proveedor, es su responsabilidad dejar en la línea la pieza, igual un tanque de gasolina que freno o un volante. A la armadora le da igual que esté en China, en San Luis Potosí o en el parque FINSA. Así la armadora ya no tiene inventarios, no tiene que invertir en ellos. Aunque el proveedor está ahorcado, no queda tan desprotegido, le pasa su costo financiero al coche de la armadora cuando lo liberan para su venta.

Y me hago otras preguntas:

¿Qué pasa por la cabeza de una corporación gigantesca como Volkswagen, con sus subsidiarias y sus instalaciones en medio mundo? Ahí están sus marcas: consorcio (Porsche, Bentley, Skoda, Audi, Seat, VW, Bugatti, Lanborghini). Y sus naciones: Alemania, Bélgica, Hungría, Eslovaquia, China. ¿Por qué añadir México? Es simple: aquí está el TLC, y con él el escenario del dólar. No es lo mismo México que China. De aquél país, a los alemanes les interesa por su mercado interno (uno de cada cinco autos que se producen por allá es del consorcio Volkswagen). De nuestro país les interesa su frontera con Estados Unidos. Allá se va a vender la mayoría de las Q5.

Y ya no es el capitalismo a la antigua, ya no es una transferencia de utilidades exorbitantes. La producción foránea de Volkswagen le permite generar utilidades en rangos no muy altos pero que le aportan capital para el desarrollo de nuevos productos para todo el consorcio. Y puede integrar componentes desde la casa matriz, pero ahora está más acotada, ya no puede simplemente auto venderse partes sin vigilancia alguna, pues no lo permiten las reglas del TLC que obligan a una integración regional del 65 por ciento mínimo.

Algo ha dicho Audi de la planta en San José Chiapa: que partirán de 150 mil unidades al año, y si les va bien, no pasarán del doble. Y si venden más, pondrán otra planta en otro lado. Toda tierra es inerme ante los designios de la bolsa de valores y el gusto por los automóviles. Así que es una planta chica, quién lo dijera. Así operan ya todas las armadoras, el ejemplo ya no es Volkswagen, que ha crecido a lo bestia, sino lo que ocurre con FORD, que ha abierto plantas en Hermosillo, Chihuahua y Cuautitlán, o General Motors, con plantas en Toluca, Silao, San Luis Potosí y ramos Arizpe.

No, Audi no seguirá el modelo de concentración de su prima la Volkswagen. Ese modelo está agotado. Una planta chica, sin decenas de fábricas de autopartes a su alrededor.

Audi Puebla va a ser una mera ensambladora, como en buena medida ya lo es Volkswagen Puebla, que tiene a sus principales proveedores en Guadalajara y el Estado de México. O junto al aeropuerto de la ciudad de Puebla, donde con la razón social de una empresa norteamericana, se producen arneses para los modelos de la planta en Puebla.

Pero de nuevo, la pregunta cabe: ¿por qué San José Chiapa? ¿Por qué llegar a un llano inhóspito sin el menor servicio industrial? ¿Por qué llegar a Puebla si el estado no cuenta con un parque industrial de la magnitud que requiere una armadora automotriz?

Dos factores ajenos a Audi: el gobernador Moreno Valle y la sindicalización de los trabajadores.



Moreno Valle ha ofrecido todo: tierras, preparación del terreno, electricidad, ferrocarril, olvido de impuestos estatales y municipales (predial por 15 años e impuestos sobre la nómina 12 años), ni qué decir del agua o la capacitación de los trabajadores. Ahí está el centro que la BUAP ya construye a un lado de las montoneras que ocultan la plataforma amarilla de AUDI.

Y el sindicato. Por un lado, los alemanes ya conocen muy bien el modo y los ánimos del Sindicato Independiente. Y por alemanes entiendo no sólo a los directivos sino a sus propias estructuras sindicales: IG Metal, el aparato sindical de la industria metalmecánica en Alemania, que afilia a más de 2.3 millones de trabajadores, hace mucho que pintó su raya respecto de la CTM mexicana, a la que califica de corrupta, y ha contribuido con su fuerza a su expulsión de las organizaciones sindicales socialistas. Y además, IG Metal forma parte de la administración de Volkswagen.

Para darnos una idea de la fuerza de esta organización sindical, el número de trabajadores alemanes que laboran en la industria automotriz ronda los 800 mil, de las cuales dos terceras partes fabrican autos y el resto produce autopartes. En Alemania a pesar de la crisis económica se produjeron el año pasado 5.649.269 (contra 6.311 318 en el 2010).

En pocas palabras: IG Metall sólo quiere tratar con el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Volkswagen.

Y por otro, en Querétaro, donde sí existen los parques industriales que podían albergarla, no quieren saber nada del sindicalismo independiente. Por allá se acostumbra el cobijo cetemista o los declaradamente sindicatos blancos.

Y una vez más la pregunta: ¿por qué en San José Chiapa?

¿Cuál será la relación de Audi con el territorio rural en el que se asienta? ¿Reconocen que es un territorio de pueblos originarios? ¿Tienen idea de las transformaciones que ocurrirán en los próximos diez años? ¿Quién controla este proceso de industrialización-urbanización fulminante? ¿El gobierno? ¿Audi? ¿Audi va a ser un enclave dentro de una urbanización disparatada como las que se pueden ver a lo largo de toda la república? ¿Dónde van a vivir sus directivos?

¿Irán por los tamales en un R8?

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“Las cosas nos hablan --nos dice el poeta nopalence David López González mientras caminamos hacia los socavones que han abierto las excavadoras en el lomerío cercano a Nopalucan--, sólo hay que aprender a escucharlas.”

Escucho entonces a la maquinaria. Es un ruido fervoroso, un run run que llega con el polvo, un verborreo metálico y gris que se abalanza sobre nosotros. Es el banco que en las tierras compradas a 30 pesos la hectárea a los ejidatarios de Santa María Ixtiyucan, entre ochenta y cien, nos dicen, es uno de los tres centros de acopio que la empresa queretana Construcciones y Desarrollos Inmobiliarios Santa Fe tiene abiertos en la tierra prometida para Audi. Run run entre el polvo, run run con el rencor del polvo. Escucho.

Y veo:



Transparencia. Busco uno por uno los pdf subidos por la unidad de información de la Secretaría de Sustentabilidad Ambiental y Ordenamiento Territorial del gobierno estatal las autorizaciones y permisos (manifestaciones de impacto ambiental, planes de manejo de bancos de materiales, permisos de transporte).

Los bancos de material (piedra, grava, tepetate, etc) por muy grandes que sean no son de competencia federal en materia de impacto ambiental a menos que implique cambios de uso de suelo forestales o se encuentren en zonas federales (ej márgenes de ríos) Así está por Ley.

Porque esto he averiguado en las oficinas de SEMARNAT:

“En el caso de las obras ejecutadas en San José Chiapa y los municipios vecinos, hasta el momento todas han sido de competencia estatal, ya que los trabajos se han realizado en áreas que eran pastizales o potreros para ganado o agrícolas, y están dentro de las actividades que evalúa el Estado. La Federación sólo es competente en materia de impacto ambiental en los supuestos del artículo 28 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y 5 de su reglamento, y el estado para las actividades que se describen en el artículo 38 de la Ley para la protección del patrimonio natural y desarrollo sustentable de Puebla, en donde vienen los bancos de materiales.”

Así que en la SSAOT y la página de transparencia. Descubro que entre agosto del 2012 y abril del 2013 sólo hay dos resolutivos dados a conocer por la dependencia.



Uno fue solicitado por la Secretaría de Infraestructura. Y fue autorizado con el número AA-006-0510/2012: “Acopiado y almacenamiento de tepetate, arcillas y suelo orgánica (material producto excavación), en la “parcela conocida como ‘El Jahuey’, municipio de San José Chiapa.” El objeto de la autorización es “acopio y almacenamiento de residuos de manejo especial”, con vigencia de un año (8/10/2012 a 7/10/2012).

El otro es el otorgado para la plataforma de Audi:

Con número SSAOTIA01.1.2.2.-12/843, para la obra “Planta Audi Puebla. A un kilómetro al Sur de San José Chiapa y limita con la Autopista Cuapiaxtla-Cuacnopalan, Municipio de San José Chiapa, Pue.” El promovente es nuevamente la Secretaría de Infraestructura, a la que la SSAOT le autoriza la Manifestación de Impacto Ambiental Modalidad Regional.

Y nada más. No aparece ningún otro documento referido a las obras que se realizan en San José Chiapa y Nopalucan. Ni manifestaciones de impacto ambiental, obras de acopio de materiales, ni planes de manejo, ni permisos de transporte. Tampoco aparece el nombre de la empresa constructora, CODESA, ni nada que se refiera a los miles de camiones materialistas controlados por la CTM.

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Hay otro actor al que los alemanes quieren del otro lado del bordo. Un actor al que le dejarán toda la sindicalización que no le darán al sindicato independiente.

La CTM. Apenas se oye hablar de ellos. Hace mucho que se fue Fidel, y sus nuevos dirigentes no le llegan ni a los tobillos en capacidad histriónica. Pero ahí están, todavía dominan una gran cantidad de ramas económicas, y son particularmente fuertes en la industria automotriz y de autopartes en el norte de la República. De Puebla los echaron los sindicalistas de la VW hace ya muchos años.

En el tema AUDI reaparecen por lo pronto en la contratación de camiones materialistas, tortons y góndolas, por miles, desde los tres bancos que maneja CODESA. Las fotos de Mundo Nuestro revelan el alcance de su movimiento: en ocho meses han logrado desplazar millones de metros cúbicos para las plataformas en las que se asentaran los talleres de AUDI.





A la prensa, el líder cetemista Leobardo Soto, quien controla el trabajo de los más de dos mil trabajadores en la zona de AUDI contratados por CODESA, ha dicho que casi la mitad de los empleados son de los municipios cercanos: “Tan solo de Lara Grajales, Nopalucan, Chiapa, Oriental, Soltepec, El Seco y Acajete tenemos más de 900 trabajadores. Otros mil cien, mil doscientos son camioneros provenientes de Tehuacán, Teziutlán, Xicotepec, Chignahuapan, San Martín Texmelucan y Puebla.”

El personaje es Leobardo Soto.



Así lo describe su propia compañera de partido, la diputada Elvia Suárez Ramírez: “Él trabaja sólo por el dinero que le pueda dejar este escenario, haciendo a un lado a los habitantes de ese lugar que demandan oportunidades de trabajo. No está defendiendo los intereses de la misma ciudadanía, de la población, aquí mira intereses personales, especialmente económicos, donde está de manifiesto la inconformidad de la gente. Está en este caso viendo la situación económica primero y no pensando si se beneficia o no la gente de la región.” (Sexenio, 8 de junio del 2013)





Y la CTM ha hecho su propio video promocional:

http://www.youtube.com/watch?feature=fvwp&v=GPGhkuYdU9o&NR=1









Sin embargo, Leobardo y su CTM se quedarán fuera del bordo, porque los obreros de Audi se quedarán con el Sindicato Independiente.

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Así anuncia Audi el perfil de los trabajadores que busca para la planta del Q5:

Primero los obreros:

Requisitos para trabajar en el ámbito de Producción de Audi México:

• Destreza artesanal, conciencia de la calidad y buena disposición para el aprendizaje

• Capacidad de trabajo en equipo, interés y pasión por la técnica

• Disposición para trabajar en un sistema de turnos y participar continua y activamente en la creación de procesos de optimización

• Experiencia previa en el sector automovilístico o en otros sectores de manufactura industria

Después los de confianza:

Requisitos para desempeñar un cargo de Persona de confianza en Audi México:

  • Capacidad de trabajo en equipo y pasión por la técnica y el producto
  • Disponer de un título universitario o varios años de experiencia laboral en el sector correspondiente
  • Se valorará la experiencia laboral en la industria manufacturera, especialmente en el sector automovilístico o en un proveedor del mismo.

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La línea del bordo se pierde en la lejanía del sur. El sol rebota contra el polvo que levanta los camiones y trascabos al otro lado. Deambulo por otra plataforma aplanada y ya dispuesta para los ingenieros de la empresa Tigris, que ha ganado la licitación dada a conocer apenas el 12 de mayo pasado. Es la responsable de la primera etapa del Centro de Capacitación que construirá la BUAP en este lugar. Pegadita, pero afuera de la tierra prometida que se amasa al sol para Audi.

“Tenemos por contrato noventa días para terminar --me dice un inge chaparrito, resguardado como todos sus compañeros por bufandas y cascos que los protegen del polvo--. Hoy es nuestro primer día de trabajo, y ya nos enteramos que lo quieren terminado en sesenta días.”

De todo este escenario sobresale al fin una perspectiva positiva: todo este desarrollo industrial privado, toda esta iniciativa de desarrollo que parte de la autoridad pública, ha puesto a la Benemérita Universidad Autonóma de Puebla en medio. No será el Tec. No será el ITAM. Alguna consecuencia resultará de ello.

Leo en un texto escrito por Guadalupe Prieto Sánchez (La BUAP, Audi y Coparmex,http://tinyurl.com/l95o7yt) que la universidad pública poblana iniciara tres proyectos importantes para el desarrollo del área tecnológica en Puebla: El Centro de Capacitación, la Ciudad de la Ciencia y el Conocimiento y la construcción de la Escuela de Ingeniería Automotriz, misma que se inició el 5 de octubre, como un proyecto independiente al Centro de Capacitación.

Por Guadalupe me entero que el gobierno le ha cedido a la BUAP 1.5 hectáreas, pero que según el director de Obras de la institución, Manuel Sandoval, necesitan por lo menos seis más para el Centro de Capacitación. Y dice que los directivos alemanes les han pedido imitar el modelo del centro que el consorcio tiene en Chattanoga, Estados Unidos, “con instalaciones amigables para el medio ambiente”. Y claro, ya viajaron, el actual rector Esparza y dos académicos de la universidad para “ver en vivo cómo funciona el centro de capacitación”. Y ya lo imaginan a escala mundial, y van a “imitar y mejorar el esquema de infraestructura, diseño y producción de la planta en Alemania.”

Quince profesores de la Facultad de Ingeniería trabajarán en el centro. Cuatro mil estudiantes tienen por objetivo. Esparza da el perfil: desde el manejo de maquinaria hasta el proceso de ensamblaje; y saldrán certificados y tendrán que pasar pruebas en todas las áreas. El que fuera secretario de Educación, Luis Maldonado, habla de una inversión de 50 millones de pesos; Pablo Rodríguez, el de la conquista de Audi, afirma que el reclutamiento iniciará en el 2014, y detalla: “3 mil cien posiciones técnicas y 900 vacantes administrativas.”

Y el reclutamiento, dicen todos y cada uno de los funcionarios involucrados (SEP, SSP, SSA Y BUAP), según escribe Guadalupe Prieto, afirman que el reclutamiento iniciará con habitantes de San José Chiapa, Nopalucan y Lara Grajales.





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No faltan los planes en la BUAP. Ahora leo en el diario Cambio el pasado 6 de junio:

“La próxima semana, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) entregará el anteproyecto del Plan Subregional del Desarrollo de San José Chiapa, después de que sea adaptado a los reglamentos requeridos en el estado, dio a conocer Julio Lorenzini Rangel, titular de la Secretaría de Desarrollo Rural y Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial.”

Lorenzini afirma que “el proyecto tiene como objetivo regular los asentamientos comerciales, industriales y habitacionales de los municipios.” Y nos informa que el plan lo va a elaborar el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) de la benemérita. Y remata el mismo Lorenzini: “la regulación de la zona tiene el propósito de que los habitantes tengan una vida habitable.” (Cambio,http://tinyurl.com/mp9suvf).

Cosas que dicen los funcionarios.

Y cosas que tiene la vida, dirían: es la BUAP la que se involucra. Gali Fayad era Secretario de Infraestructura. Enrique Agüera era el rector. Y se pusieron de acuerdo.

Ahora se matan antes de llegar a las urnas.

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Miércoles 12 de junio. Nunca es tarde. He solicitado al Secretario de Infraestructura del gobierno estatal, Cabalán Macari, su autorización para traspasar el bordo de la tierra prometida. Negativo. “Eso ya es propiedad de la empresa Audi”, es a ellos a quienes tienes que pedirles permiso.

Pero accede a darme una versión de lo que se construye del otro lado del bordo:

“Son 460 hectáreas, en ellas se van a edificar las diversas construcciones que conformarán el conglomerado industrial. Es una plataforma ha sido desarrollada con base en estrictas normas y observando procesos constructivos de alta especificación, lo que permitirá que los procesos de fabricación sean llevados a cabo en forma milimétrica, con las certificaciones de calidad de los productos que genera Audi.”

Y lo que sigue, desplante de edificaciones, drenajes, planta de tratamiento, instalación de equipos de precisión y maquinaria de gran calado que trasmite enormes presiones al suelo, deberá operar con un espectro de tiempo de cien años.

Y precisa algo: la construcción es monitoreada por laboratorios con certificación internacional LEED (Leadership in Energy & Enviromental Design) desarrollado por el Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos (US Green Building Council). Y da sus bases: mejorar de manera global el impacto medioambiental de la industria de la construcción; eficiencia energética, uso de energías alternativas, eficiencia en el consumo de agua, mejora de la calidad ambiental interior.

Y una frase que merece ser discutida: “Desarrollo sostenible de espacios libres de la parcela y la selección de materiales.”

Finalmente, el secretario Macari trata el tema de los bancos de materiales:

“La extracción de materiales se lleva a cabo en bancos propiedad de la empresa constructora, los cuales fueron comprados a los propietarios originales de la región, mediante contratos legítimos y permisos de las autoridades competentes.”

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Así que LEED y US Green Building Council so terminus que le mueven el piso a los alemanes. Habrá que enseñarles esta foto para documentar su llegada de faraones por estas tierras.

Al final del recorrido en la tierra prometida de AUDI este 29 de septiembre escribo dos palabras: implantación y extirpación. Las contemplo como escenarios entremezclados que rondan como moscas los monolitos de concreto que una grúa coloca en el promontorio a la entrada del baldío que llaman Parque FINSA 2. Los desarrolladores no se contentaron con montar la planta alemana sobre una plataforma de tierra de cinco metros de altura a los largo de dos kilómetros cuadrados. También han construido una loma para plantar el concreto con el que sellan la losa de la extirpación campesina.



Dos imágenes rotundas, circulares, imantadas en su entonación final.

La planta mastodóntica al fondo de una carretera asfaltada que se estrella contra el blanco pulido de la construcción fabril, la que han montado los alemanes en el vértigo de tres años fugaces sobre la base de millones de viajes de tierra y los diez mil millones de pesos que pagaremos los poblanos por los próximos quince años.



Y el agujero descomunal de 150 hectáreas y 30 metros de profundidad que rascaron entre el 2012 y el 2013, millones de toneladas de tierra para la plataforma fundadora de esta tierra industrial prometida, que guardará para la historia la memoria de la extirpación campesina de Santa María Ixtiyuca, Nopalucan y San José Chiapa, pueblos a los que arrasará el desarrollismo de un nuevo siglo que se rinde a la versión del mundo iluminado por los faros de los automóviles que cargan nuestras soledades. El agujero con la marca CTM y la corrupción del diputado priista Leobardo Soto, el cacique de "la ciudad del futuro para el México de hoy" sobre el que se ha montado todo el andamio de compra-venta de la tierra y la contratación de la mano de obra para el complejo industrial y urbano que construyen alemanes y políticos y desarrollistas poblanos.



Implantación industrial, extirpación campesina. Planta y agujero. Extremos desplazados en un mismo movimiento de una maquinaria que llamamos Estado Capitalista. Este viernes la empresa alemana formaliza lo que ya es un hecho cotidiano adentro del mamotreto blanco: las camionetas AUDI, alineadas por centenas en cobertizos que las resguardan del sol, salen ya desde hace semanas una tras otra de la línea que ya ha probado suficientemente sus capacidades productivas, aunque el parque FINSA esté sin una sola planta instalada y la planta haya encontrado por lo pronto proveedurías en Tlaxcala y en la ciudad de Puebla. Los alemanes dijeron 2016 y ahí están como prueba las Q5 desplegadas con sus tiras plásticas para protegerlas.

Pero no está a tiempo el Parque Finsa y no hay una sola planta proveedora de autopartes instalada. Asoleados trabajadores se aplican para dejar bien colgadas las letras que lo identifican, mientras otros más corretean para retocar la explanada a un planío en el que nunca más alumbrarán los jilotes del máíz.

Este viernes por la mañana se inaugura la planta. He decidido ir para cerrar mi propio círculo. En el 2013 fui testigo de la violenta extirpación de la tierra campesina para implantar un enclave capitalista que marcará la historia de Puebla en este siglo atropellado e incierto. Tres años después, en este jueves de San Miguel, vuelvo a encontrar a centenares de trabajadores de la construcción desplegados sobre la tierra campesina --que los ejidatarios de Santa María Ixtiyucan vendieron ya a un millón de pesos la hectárea a los funcionarios estatales de Tenencia de la Tierra--, para continuar la costumbre de los hombres del poder que cumple con el rito adivinatorio de las inauguraciones de obra no terminada. Es la Ciudad Modelo imaginada por una empresa española IDOM y que aparece muy rendereada en ilustraciones como "creación de un nuevo núcleo urbano" y --faltaba más la dominguera noción-- "nuevo espacio de centralidad" en un proyecto de Programa Subregional de Desarrollo Sustentable para los municpios de Mazapiltepec, Nopalucan, Lara Grajales, San José Chiapa y Soltepec que no ha sido dado a conocer a la opinión pública ero que ostenta los logotipos del gobierno del estado de Puebla y la propia desarrolladora trasnacional.

"Una ciudad innovadora y ordenada."

"Una ciudad verde, espacio para la vida (...) con las últimas tendencias de bienestar..."

"El futuro con el que está trabajando el gobierno del estado."

"Una ciudad que potenciará el pleno empleo, la integración y la igualdad de oportunidades."

"La ciudad del futuro."

VIDEO "LA CIUDAD DEL FUTURO PARA EL MÉXICO DE HOY"

Sí, en la imaginación de los desarrollistas que la han implantado, la tierra de la gran promesa en el territorio de la extirpación campesina.

Del absurdo cotidiano

Hablar de esto a veces cansa porque empecé a hacerlo desde hará cuarenta años. Cuando un juez, para aceptar la denuncia de una niña violada, le pidió a la madre la prueba de los calzones con sangre. Cuando en la calle vi a un hombre llamar marica a otro y echarse a golpearlo porque odió la diferencia, cuando abortar no sólo era pecado, sino prohibido por todas las leyes en todos los Estados. Ni se diga por la iglesia que está muy en su derecho de prohibir lo que su religión considere pertinente. Quien no crea lo que ellos, que no se quede ahí. Quien quiera seguir rezándole al mismo dios, que le rece desde su casa, que de todos modos los dioses oyen a veces y a veces no. ¿Aprender a vivir con ellos? Ellos son quienes tienen que aprender a vivir con nosotros. Yo llevo toda la vida de convivir con ellos, sin estorbarles. Los católicos de capilla y misterios, fueron mi pila bautismal, no me meto en sus vidas. Ello esgrimen y abrazan las causas, muchas veces necias, de siempre. Nosotros sólo queremos respeto para nuestro modo de pensar y vivir. Lo que queremos es permitir no prohibir. Queremos ampliar los derechos, no restringirlos. Y si tanta fe tiene en lo que creen y enseñan, ténganse confianza. Sus hijos, como se ve en muchos de los jóvenes marchistas, creen lo mismo que ustedes. Cásense con quien se les dé la gana, siempre del sexo contrario, si quieren, siempre de rosario de misal, pero dejen vivir a los demás. Ya no hay guerra cristera, pero recuérdenla. Fue espantosa. No fomenten el odio a lo distinto. “Ama y haz lo quieras”, dijo San Agustín. Obedézcanlo. Por lo que más quieran. Sabrá Dios qué.



Mundo Nuestro. Cholula Viva y digna invita a participar en el programa radiofónico que transmitirá Cholollan Radio Comunitaria con la temática de la pintura mural y el arte urbano. Una muestra, la foto que ilustra esta invitación.

Defendamos a nuestra Madre Tierra este 23,24 y 25 de septiembre en conjunto con la campaña nacional en defensa de la madre tierra y el territorio que mediante el arte urbano nos permito conocer y dar una voz a las diferentes comunidades que nos acompañan de Edo. De México, Morelos y Puebla.

A través de la radio comunitaria de los pueblos cholultecas, se transmitirá durante los tres días que dure el evento a través de la 107.1 FM y la página web para escuchar en línea es www.fmcholollan.org.mx



Cholula viva y digna
Nos mueve el amor no el miedo ❤️❤️❤️

Vida y Milagros

El hábito de la desigualdad nos visita y ciega desde siempre y asumimos, sin darnos cuenta, la intensidad de esas desigualdades. Ángeles Guzmán Ramos, marzo 1996



Ángeles Guzmán Ramos fue mi madre. Empezó a escribir su tesis para licenciarse en antropología social a los 70 años y se recibió a los 71, en un aula del Edificio Arronte, entonces sede de la escuela de Filosofía y Letras de la BUAP. Hace unos días leí que las estadísticas de analfabetismo siguen siendo altas y que el índice mayor se da entre mujeres, y entonces recordé la tesis que mi madre hiciera hace casi 20 años y que se centraba en cuatro estudios de vida de mujeres analfabetas. Quiero que el espacio de mi columna le dé espacio a la voz de mi madre, a la sabiduría de su tesis que en su momento no supe valorar del todo. Aquí, un resumen de la introducción a la misma y los motivo, vivos aún, que le llevaron a escoger el tema de la misma.

“La idea de hacer una investigación sobre mujeres de colonias populares, surgió en mí del trato que sostuve con vecinos de la Colonia Colombres y San Antonio Abad, con quienes me reuní semanalmente durante dos años a estudiar la Biblia. Esas reuniones se desarrollaban dentro de la concepción religiosa de algunos jesuitas de los años ochenta, influenciados claramente por la Teología de la Liberación , particularmente de Rafael Soler S.J., quien ejercía su ministerio en la colonia Colombres y se había ganado la confianza de los vecinos. En ellas estudiábamos un curso de Javier Sarabia, S.J. que requería la participación activa de la gente a través de pláticas y dinámicas de grupo. Estas actividades motivaron en especial a las mujeres, quienes expresaban sus inconformidades y opiniones de manera mucho más abierta que los hombres. Hablaban, acogidas por el curso, encontrando una forma de dar sentido a sus vidas, plagadas de problemas de difícil solución. Como estudiante entonces de la carrera de Antropología, tuve la inquietud de hacer una investigación sistematizada de la experiencia narrada por cuatro mujeres con las que establecí un vínculo especial: Dolores, Mati, Laura y Viki. Sus historias me parecieron dramáticas muchas veces, enternecedoras otras, pero sobre todo relevantes por su capacidad de mostrar la lucha cotidiana que tienen que librar las mujeres de las clases populares para sobrevivir en una sociedad como la nuestra, con marcadas diferencias sociales y una profunda distancia entre la esfera de acción y de poder entre el hombre y la mujer. El método que utilicé fue el biográfico, basado en la información proporcionada a través de pláticas y entrevistas grabadas, ya que da la oportunidad a la persona de analizar su propia historia por medio de la palabra hablada, y así, personas analfabetas pueden referirse a sí mismas y al mundo que las rodea de forma espontánea y natural. En las historias de vida que presento, lo importante no es mostrar los acontecimientos, sino la forma en que ellas los viven y los interpretan. La selección que hice fue entre mujeres del grupo de Biblia que tenían más interés en mejorar sus vidas, mujeres inquietas, con un fuerte sentido del yo, que se consideraban dignas de mejor suerte. Escogí a las más activas, a la mujer que ante la oportunidad de ser escuchada muestra otra cara. Mi trabajo se basa en la certeza de que el estudio de estas vidas puede ayudar a mejorar la comprensión de las mujeres de los grupos más pobres de la ciudad que generalmente han migrado del campo, donde la pobreza se entiende erróneamente como un fenómeno natural y en donde la creencia de la superioridad masculina acentúa la inferioridad de la mujer como género. Una de mis metas es transmitir la comprensión y responsabilidad que siento por quienes desde su condición de mujeres, hijas, madres, hermanas, abuelas, enfrentan todo tipo de problemas sociales, económicos, y psicológicos, sin perder por ello su capacidad de gozo y la esperanza de una vida mejor. Finalmente debo decir que me propuse registrar las voces que protagonizan este trabajo para ofrecerlas al oído y las reflexiones de quienes jamás las conocerán de otro modo. Escuchar a otros puede ayudarnos a romper un sistema de valores que no tiene por qué ser eterno, aunque tantas veces nos parezca impenetrable. Mientras las escuchaba y al poner por escrito la ferocidad y viveza de sus palabras, me di cuenta de qué manera estas mujeres, doblemente marginadas por su condición de género y clase, son sin embargo parte esencial del heroísmo, la sabiduría y la barbarie que cruza la historia oculta de nuestro país. Son ellas quienes forman y sostienen el núcleo familiar, quienes educan o deforman, quienes protegen y fortalecen o quienes devastan o redimen. Aunque cuatro historias de vida son una muestra demasiado pequeña, me pareció que en el hecho de confiarme sus vidas, sentían que ayudaban a otros seres humanos con quienes compartían problemas iguales. Mi condición de mujer y desde luego mi edad fueron aspectos que permitieron ganarme su confianza y establecer un vínculo de cariño. Yo creo que si tuvieran acceso a la educación, si pudieran al menos leer y escribir, estudiar la primaria y la secundaria, sabrían más sobre la sociedad en la que están inmersas, para así defenderse de quienes las oprimen, empezando por sus maridos, y procurarse una vida mejor."



Esta ilustración y la de la portadilla fueron tomadas de la revista Nexos.



Hasta aquí dejo lo que tomé de la introducción de la tesis de mi madre, nombrada por ella “Yo lo que quiero es saber”. Ese fue el título que escogió, porque concluyó que ese era el anhelo más grande de las cuatro mujeres que permitieron dar vida a su trabajo, y también la clave que mi madre vislumbró como parte de la solución a los problemas de marginación, pobreza y desigualdad existente en las vidas de las mujeres de sus cuatro casos de estudio. Cuando ella terminó su tesis, 40 mil mujeres en la ciudad de Puebla eran analfabetas.

En datos de iNEGI 2015, el estado de Puebla es el sexto estado con más analfabetismo en el país, solo arriba de Veracruz, Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas. Aunque en el sexenio que termina se bajaron casi dos puntos porcentuales, aún el 8.3 % de las personas mayores de 15 años no saben leer y escribir, cerca de 350 mil personas, de las cuales más de 200 mil son mujeres.

Una de las claves para abatir la desigualdad es la educación. El recorte presupuestal para 2017 deja intocado y mucha grasa y pellejo en el ya de por sí gordo presupuesto destinado al Congreso de la Unión, al INE y al presupuesto para los partidos políticos, mientras que el presupuesto destinado a educación sufrirá recortes drásticos, según lo documenta con lucidez la página de INTEGRALIA dirigida por Luis Carlos Ugalde.

Sí, si son feroces las desigualdades, pero con un presupuesto razonable podrían no ser irremediables ni eternas. Aún hay tiempo para analizar, priorizar y corregir desde todas las trincheras posibles el presupuesto 2017 y sus recortes.

Vida y milagros

Hace justo un año que unos ojos curiosos y sensibles muy cercanos a mí observan el zócalo de México cada día. Unos ojos que lo conocían poco y que han aprendido a descubrir en él a México entero, con lo bueno y lo malo. Han visto de todo en estos doce meses, de septiembre a septiembre. Lo primero que vieron fue la organización de la ceremonia del grito y luego el grito mismo con un zócalo repleto tres noches después, abarrotado, sin que importara mucho quién saldría por el balcón; lo importante sucedía abajo, con miles de personas divertidas con las peloteras y el borlote, el ruido y las fritangas, con los niños desvelados mirando al cielo sobre los hombros de sus padres, esperando el resplandor de los fuegos artificiales.



El Zócalo casi nunca descansa. Lleva siglos siendo el centro político y religioso del país. Marchas, plantones, eventos culturales, protestas, desfiles, campamentos, mítines, conciertos, cortejos fúnebres, todo convive y compite por un pedazo del corazón de México. Ahí sucede lo más inusitado, lo más impredecible. Rodeando la plaza al este, el Palacio Nacional, el emblema del poder oficial y laico. Al norte, la Catedral Metropolitana es el emblema de los poderes fácticos del clero y las creencias. Al sur, el antiguo Palacio del Ayuntamiento y el Edificio de Gobierno. Al oeste la plaza está rodeada por edificios comerciales, administrativos y hoteles. En la esquina noroeste está el Museo del Templo Mayor. Por eso el eco de lo que ahí sucede se oye en todo el país.



El espacio del pueblo.



La enorme plaza central, la segunda más grande del mundo, es la tierra de todos y de nadie, el espacio del pueblo. Hace ya unos años se colocó justo en medio un asta enorme, en la que cada día izan y arrían una gigantesca bandera. Se ve preciosa. Nadie pelea con ella. Solo al atardecer la bandera se rinde ante la noche.

La bandera se rinde ante la noche...

Hay días en que las marchas de peticiones, solicitudes o protestas son tranquilas. Otros días, los granaderos llegan como prevención y otros como contención para que las cosas no pasen a mayores. Puede ser que durante horas, de un lado los policías con sus escudos, sus cascos y macanas se enfrenten cara a cara con los grupos más aguerridos que hay en México, armados como solo ellos saben hacerlo. La línea divisoria entre policías y manifestantes puede ser tan delgada como un hilo de seda que contiene milagrosamente a ambos lados. Y aun así, este año, de septiembre a septiembre, el zócalo ha sobrevivido esos acontecimientos con saldo blanco. Se dice fácil, pero no lo es. Hay mucho encono en nuestro país, sobran los motivos para protestar, pero también sobran las razones para preferir que se logren acuerdos antes que buenos pleitos.

Zapatistas y villistas desfilan en el zócalo en el otoño del 2014.

El ejército, los estudiantes, verano de 1968.

Verano del 2006, la masa de López Obrador.

La masa desnuda en el nuevo milenio.

Hay tanta energía rara en ese zócalo. Pensar que la piedra ceremonial más importante y emblemática de la cultura prehispánica, el calendario Azteca, estuvo primero enterrada en el zócalo, frente a la catedral casi 200 años, y luego adosado a la pared izquierda de la catedral por otros casi cien, es para mí un indicador de que ahí todo puede suceder y casi todo puede convivir.

El Calendario Azteca adosado a un costado de Catedral.

Esta semana mi curiosa y querida testigo del acontecer en el zócalo me mandó el siguiente chat:

"Te mando esta foto que tomé hoy en la tarde en el zócalo, una tarde particularmente despejada por las lluvias y el viento que le sobraron al último huracán. Fue una tarde airosa y especial, con cielo azul y nubes. Te la mando porque hoy entendí lo que es el amor por México. Me tocó estar ahí cuando llegó la hora de bajar la bandera y hacía un aire terrible. La bandera aún estaba húmeda y pesaba muchísimo. Los soldados designados para bajarla no la podían controlar. Cuando inició la ceremonia no calcularon que eso sucedería. No sabía y ahora lo sé, que la bandera no debe nunca tocar el suelo en esta ceremonia, pero peligrosamente empezó a rozarlo mientras los soldados trataban con todas sus fuerzas de impedirlo; los hombres designados no eran suficientes porque cuando inició el protocolo no hacía tanto aire. Se ve que desde el Palacio Nacional, desde donde todo lo supervisan, se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo. El problema era ese, que ya estaba sucediendo. Entonces pasó lo que pasó. Los civiles que estaban viendo los intentos fallidos de los soldados para que la bandera no tocara el suelo, sin más entraron a apoyarlos, a ayudarlos, y entre todos cargaron la bandera mientras se iba doblando de acuerdo al protocolo. Ningún soldado se opuso a la ayuda de los civiles, lo importante era que no se arrastrara la bandera; y ahí estuvieron ciudadanos anónimos, ayudando con todo, aunque ya habían llegado los refuerzos. Al final, de manera espontánea, uno de ellos saludó a la bandera y todos los demás siguieron el ejemplo. Miré la hora. Solo habían pasado diez minutos. Los que ahí estuvimos creo que sentimos lo mismo: no sólo un profundo amor por México, sino lo que eso significa. Meter el hombro cuando hace falta, sin escatimar, sin condiciones."

Enrique Krauze en su artículo de ayer en REFORMA escribió un artículo titulado "Tres días de mayo". En él hace mención de la necesidad de liderazgos éticos en nuestro país, necesarios para sacar lo mejor de nosotros mismos, como lo hizo Churchill con el pueblo inglés ante la desgracia de la guerra inevitable para detener al nazismo. El momento exigía del pueblo inglés toda clase de sacrificios, mismos que Churchill no les ocultó, entre otras cosas porque los creyó capaces de hacerlos y de estar a la altura del momento. "Churchill idealizó al ciudadano común con tal intensidad, que al final el ciudadano se acercó a ese ideal y comenzó a verse a sí mismo como Churchill los veía: dueños de un temperamento optimista e imperturbable". Con eso les alcanzó para sostenerse mientras llegaba ayuda.

No dudo de la necesidad de los liderazgos éticos que Krauze menciona para salir adelante en los momentos difíciles y complicados que estamos viviendo hoy en nuestro país, con todos los problemas que Krauze menciona puntualmente: impunidad, violencia, corrupción, desigualdad, pérdida de rumbo, intolerancia y la amenaza violenta y grosera de Trump, pero también creo que la fuerza individual y la buena actitud existen en un enorme porcentaje de los que habitamos México. La imagen de los civiles ayudando a los soldados para cargar el peso de una bandera que no debía arrastrarse, que les pesaba tanto como a tantos nos pesa el país, es para mí muy elocuente, ilustrativa y esperanzadora. No hubo ahí un líder en particular sino una meta inmediata que resolver: que la bandera nunca tocara el suelo, como lo es que nuestro país no toque fondo y caiga en la violencia y el desgobierno.