Sociedad

Mundo Nuestro. Después de la tragedia intentar mirar al sur.

Un día después queda el reclamo de una mujer que ha visto morir a su hijo linchado a las afueras de la cárcel municipal de Acatlán de Osorio.

“Él es mi hijo no le hagan daño por favor, él no es ningún secuestrador él es de Tianguistengo junto con su tío, ingratos por qué quemaron su camioneta si ellos no son secuestradores soy madre, tiéntense el corazón por favor. Él es mi hijo, no le hagan daño por favor son de Tianguistengo.” La señora Charo Rodríguez alcanzó a pedir en facebook que no le mataran a su hijo.

Un día después los dos féretros en la vivienda de la familia Rodríguez nos recuerdan que la tragedia mexicana tiene el rostro de una turba enfurecida que no conoce más freno que el del humo con el que se le va la vida a los cuerpos de las personas que ha linchado.



Acudo a la crónica del libro Contigo al Norte, Guadalupe, para intentar una mirada histórica a una región entrañable para la vida nuestra en Puebla. El sur mixteco.

El sur profundo



Zacapala, en el arranque de la depresión del Balsas, guarda una historia que enlaza al viejo sur con el ánimo nacional. 10 de marzo de 1911, los mexicanos han soltado al tigre: la rebelión de los pueblos cunde por todo Morelos con la conciencia de la tierra y la libertad en las carabinas alzadas contra el régimen porfiriano y las haciendas. Emiliano Zapata, hijo de Gabriel Zapata y Josefina Salazar, nacido en 1879 en Anenecuilco, del otro lado del río, en los campos yermos, fuera del verdor de los cañaverales regados con esas aguas por los españoles propietarios de la hacienda de El Hospital, y educado para entender, como decía su padre, “que para comer en casa hay que sudar en el surco y en el cerro, pero no en las tierras de las haciendas”, se va a la guerra para marcar la historia trágica de una nación. Punto de quiebre: Chema Zapata, hermano de Emiliano, acusado de asesinato por los hacendados, huye de Morelos al estallido de la revolución y se refugia en Zacapala, tierra de matones a orillas del río Atoyac, en el olvido mixteco, 50 kilómetros al sur de la ciudad de Puebla. Salvo la memoria que de él guardan sus nietos, poco se sabe de quien fuera uno de los nueve hermanos que tuvo Emiliano. De Eufemio, que le acompañó en la insurrección campesina, sabemos más, por ejemplo que fue quien calificó de “tierno” para ser el caudillo de la revolución a Madero, justo en 1912, cuando los porfiristas conspiraban contra el prócer y mandaron al general Huerta a Morelos a exterminar a los zapatistas. Eufemio firmó el Plan de Ayala en las montañas poblanas. Pero de Chema, nada, no llegan tan lejos las biografías de Zapata. Sólo la memoria de Zacapala, de que un día llegó a ese vallecito, regado por el río en medio de la aridez de la mixteca baja, para fundar descendencia.

Cualquier día de 1983. En Houston, Texas, Eulogio Huesca Zapata, sobrino nieto del general Zapata, recibe a un grupo más de paisanos de Zacapala que han cruzado la frontera en Texas para trabajar en la limpieza de tiendas y escuelas en esa ciudad petrolera. Eulogio salió veinte años antes, arrojado por la pobreza de la tierra que repartió la revolución que no ganó su tío abuelo, pero en dos décadas ha logrado levantar un negocio indispensable en el trasiego de los ilegales mexicanos a los Estados Unidos: presta los dólares para el viaje; les da cobijo a los mojados mientras arreglan acomodo en un trabajo; después, cobra disciplinadamente quincena tras quincena su capital y sus intereses. Poco a poco, y desde lejos, se convierte en el nuevo cacique de su pueblo. Punto de quiebre: dos catástrofes se ciernen sobre los campesinos de la región de Zacapala: La sequía de 1982 arrecia en los campos del sur de Puebla, el hambre y la muerte azota las familias, en un hecho histórico que no forma parte de los anales de la historia de Puebla. Y llega a su término el régimen del presidente de la república José López Portillo, por lo que los matones contratados por el jefe de su Estado Mayor, el general Godínez, nativo de Zacapala, y contratados por él para servir a la república, regresan al pueblo. Es una historia larga la del pistolerismo en el sur de Puebla, se remonta por lo menos al XIX, con la banda de los Platones azolando al régimen de don Porfirio. Pero en 1982 los matones encuentran un pueblo en guerra, con los bandos partidos y en refriega, todos escudados con charolas de soldados y judiciales. Es una guerra absurda, pero los campesinos mueren. Matanzas y hambre. El éxodo. Don Eulogio Huesca Zapata, allá en Houston, prospera.




Éxodo

Gustavo Rodríguez es un sacerdote marcado por la tierra campesina, uno de esos casos que la jerarquía de la iglesia católica quisiera guardar en el desván al que ha arrojado ese anatema hiriente de la teología de la liberación. Pero ahí está él, encargado de la Antorcha Guadalupana en la región poblana, dando cuenta de una movilización social que rebasa fácilmente la burocrática repuesta de curas y párrocos al ánimo de los migrantes organizados en Nueva York. Es un hombre corpulento que sobresale por su estatura y la sotana blanca que cubre su voluminoso cuerpo. Su mirada serena contempla el bullicio armado en el atrio de la iglesia de Guadalupe, en Tepexi de Rodríguez, ante un tendido de fotos de la carrera del 2003 a su paso por la región. No llega a los 55 años, con casi treinta como cura de pueblo, primero en Zacapala, por donde a mediodía pasarán los corredores, después en Santa Clara Ocuyucan, en las inmediaciones de la ciudad de Puebla, y desde hace unos siete años en la parroquia de Momoxpan, ese pueblo cholulteca arrasado por el crecimiento disparatado de la capital poblana, de la mano de la desquiciada y criminal ambición de los políticos y funcionarios que en los últimos quince años han expropiado y ordenado el desarrollo de la Angelópolis. Con su morral de convicciones y la paciencia de un hombre de fe, Gustavo relata en una conversación igual la historia de uno de tantos pueblos de migrantes en la mixteca –y la de un campesino convertido en magnate en Houston--, que la tozudez de los curas que, como él, sostienen la posibilidad de un iglesia católica comprometida con lo pobres del mundo, o la trayectoria de su amigo, también párroco, Marcos Sotomayor, principal organizador de la Antorcha Guadalupana en México, fallecido en el 2003. Gustavo mira al país y a la iglesia católica con los ojos inteligentes y amorosos que esa institución pareciera haber perdido hace mucho tiempo. No revela otro México, lo ilumina, te obliga a mirarlo; pero sí perfila otra práctica cristiana, la que se funda en la solidaridad y la compasión por el dolor de los otros.

Zacapala, atado a la depresión del Atoyac, entre Tepexi y Matamoros, su parroquia entre 1982 y 1987, justo cuando el pueblo se metió de lleno en una pequeña guerra civil, como las que vivieron en esos mismos años los pueblos de Calmecac, Coyuca, aquí en el sur, y Huitzilan en la sierra norte, es el punto de arranque de una conversación serena sobre el México profundo.

--De entrada, ¿qué pasó en Zacapala a principios de los ochenta –le pregunto.

--Mucha matanza –responde en corto--, muertes, masacres.

Y es que hay respuestas cortas y largas. Empieza por la historia remota:

--La historia de la violencia en Zacapala es muy antigua, viene del siglo XIX, 1840, 1860, cuando el pueblo se convirtió en guarida de unos asaltantes llamados “los plateados”. El pueblo era una guarida de malhechores. Y hubo pleitos de familia, entre los descendientes. Y de ahí, tres acontecimientos históricos para el pueblo, uno cuando la revolución, el segundo en los años cincuenta, y dos justo en la coyuntura de 1982. Primero la historia de los Zapata.

--En 1911 –cuenta--, el hermano de Emiliano Zapata, Chema Zapata, asesinó a alguien allá en Morelos, y vino a esconderse a Zacapala, de ahí salen las nuevas generaciones de Zapatas, de ahí viene Alfonso Huesca Zapata, que con el tiempo se convirtió en uno de los empresarios mexicanos más importantes en Houston.

Pero vamos poco a poco. Antes un hecho increíble, que explica como comportamiento natural del poder en México, y sus ligas con las profundidades violentas: en 1976, un poblano fue nombrado jefe del Estado Mayor Presidencial por el presidente López Portillo, era el general Godínez, que se llevó a varios pistoleros de Zacapala con él, gente que era buena pal tiro, cada uno con dos o tres asesinados en su cuenta. Cuando termina de presidente López Portillo, toda esa gente queda desempleada. Y por supuesto, regresan a Zacapala.

--Es cuando llego a la parroquia –sigue Gustavo--, me toca coincidir con ellos. Creo que gran parte de las masacres fueron una competencia de pistoleros desempleados, gente de varios mandos, protegidos algunos por el ejército y otros por la procuraduría estatal. No era un asunto de cacicazgos o de pleitos por la tierra, eran simples pleitos de familia, pleitos de que me viste feo, da machismo puro. Aquí dice un refrán que la pistola se saca para matar, no para asustar. En Zacapala la gente era agresiva, sin más. Por ejemplo, mis catequistas, todas llevaban pistola, y eran buenas para el tiro. Una vez vine por aquí a un ranchito, preparaba una primera comunión, catorce niños de once, doce, catorce años, todos cargaban pistola. Esa era la realidad en 1982, ibas por los caminos y te encontrabas a la gente con metralleta por el campo, como si en esa misma época te estuvieras en Nicaragua o en El Salvador.

--¿Y cómo te trataban a ti, un sacerdote?¨

--Hay respeto por el sacerdote, y más si está cerca de ellos. Indistintamente, sean asaltantes, gatilleros, judiciales. Yo estaba con ellos en sus ranchos, en sus cerros. Cuando llegó Antorcha Campesina a la región, trató de matarme, pero los que encomendaron dijeron: “A ese padre no lo toquen, ese padre es del pueblo, no lo toquen”.

Son historias que escucha un cura en confesión. El mando de su propia muerte y el gatillero que le confiesa el encargo que no cumplirá. Pleito de un cura con la organización política Antorcha Campesina, cuando se proyectaba para convertirse en una de las principales organizaciones políticas del México rural. No era un cacicazgo, dice Gustavo, era la búsqueda del control de la región, y en Zacapala las pandillas, las bandas de asaltantes, no se dejaban. Tampoco de Antorcha Campesina.

--Empecé a investigar las raíces históricas de la violencia –sigue--, y luego la coyuntura, me di cuenta de que había tráfico de drogas, de armas, de fayuca. Aquí, en estas lomas, bajaban las avionetas. Y había proteccionismo, del ejército y de la judicial, por ejemplo para una banda llamada de “Los Gatos”. Así de simple, Zacapala vivía en el pistolerismo. Hice una estadística, familia por familia, todas tenían un asesinado.

--Y alguien en la cárcel…

--No había ni cárcel, por más que se quisiera hacer justicia, nunca había ministerio público. Se levantaba al muerto: murió de muerte natural, se decía. Y si se intentaba acusar a alguien, nada, no había escrito. Tuvieron que ocurrir muchas muertes, hasta que el pueblo dijo ya basta, y finalmente también la justicia apoyó, empezó a meter a los asesinos a la cárcel, fue cuando se acabaron los asesinatos.

Era 1982, tiempo para el tercer acontecimiento histórico: el hambre. La desbandada por el hambre.

--El primer año no llovió en ninguna parte, no llovió ninguna tarde, ningún día. Entonces empezaron a morir los animales, las plantas, empezó a morirse la gente. Fue cuando yo llegué aquí, fue la desbandada por el hambre. Recuerdo a una señora, en una de las barrancas de por aquí, parecía tener 60 años, pero era de 30, rascaba el suelo con una pajita, succionaba la humedad, y la llevaba a una ollita. “¿Qué haces”, le pregunté. Dice: “Pus la voy a hervir con raíces de sábila, esa es la comida que tenemos que hacer, no tenemos otra comida”. Así descubrí el valor de la sábila, cómo curaba la úlcera del hambre.

Fue en 1983. Nadie entonces habló del hambre en la mixteca. Acababa de entrar Miguel de la Madrid, con la palabra modernización en la boca, con la llave del desmantelamiento del aparato económico del Estado y la puerta abierta al neoliberalismo del capital y las trasnacionales. Acababa de quebrar el Estado petrolero en 1982, acababa López Portillo de estatizar la banca. Fue el presidente que afirmó que defendería al peso como a un perro, que nadie volvería a saquear a México. Cuántas cosas puede decir tan tranquilamente un presidente en México. Pero nadie, entonces, habló de la desbandada por el hambre en la Mixteca, en el pozo profundo del sur de México.

--El coraje sigue siendo fuerte –sigue Gustavo--. Entonces la gente se organizó pasa comer. Trajimos gente valiosa, como un doctor de la ONU, Arturo Aldama, que se pasaba medio año en Ginebra, en la Organización Mundial de la Salud, y medio año aquí en la MIxteca, en el campo. Nos dio cursos de nutrición a base de soya y amaranto, de cacahuate. Y ya después la gente pasó a la cooperativa de ahorro y crédito, y de ahí a defender sus derechos humanos, y de ahí a luchar por sus autoridades y sus organizaciones. Se hicieron marchas en Houston, se participó en las parroquias, en los centros de atención a migrantes. Pero eso se empezó aquí mismo, en el pueblo…

Es la ruta del cuarto acontecimiento histórico que refiere la plática del padre Gustavo. El éxodo. Inició legal, con la contratación de braceros en los años cuarenta y cincuenta. Ahí arrancó el viaje mixteco a los Estados Unidos. Los mojados, como tales, siguieron cuando el programa bracero terminó. Justo en el momento que un sobrino nieto de Emiliano Zapata, nacido en Zacapala, se fue muy pobre, con deudas, con la responsabilidad de sus nueve hermanos más chicos a los que, con el tiempo, sacó adelante. Alfonso Huesca Zapata, con el parentesco como único patrimonio que le heredó la revolución que mató a su tío abuelo. Cuarenta años después de que abandonara su pueblo es hoy el hombre poderoso de Zacapala. Empezo poco a poco, como tantos otros migraos que supieron encontrar el eslabón clave de la cadena migratoria: el préstamo para el viaje. Y después el cobijo mientras se consigue trabajo. Y por qué no, la chamba misma, digamos casi como contratista, como administrador del trabajo de sus paisanos como limpiadores de tiendas, de cines, de lo que se pueda. Chamba no falta. Y después, a cobrar con disciplina y rigor en las quincenas, aunque que sean sus familiares o los hijos de sus compadres.

--Fue en Houston –dice Gustavo--, les pagaba los coyotes. Cuando llegaban los migrantes les daba de comer un mes. Ya cuando los tenía trabajando les iba quitando cada quincena la mitad.

--Hasta que recuperaba su parte…

--No, más, mucho más –Gustavo sonríe--, les quitaba mucho más.

--¿Han platicado ustedes de eso?

--Sí, él tiene un corazón bueno, pero una estructura negativa. Si quieres estar en Estados Unidos, sólo metiéndote en ese sistema capitalista puedes hacer algo, ¿no? Ahora él llega aquí, ayuda a los viejitos, a los enfermos, da dádivas para purificar su conciencia, pero lo fuerte fue la explotación. Algunos le han metido pleitos últimamente, y se los han ganado, y ha tenido que pagarles lo que les quitó, conservaban sus tiquets y lo demostraron. Los que los tiraron no pudieron demostrar el robo.

Gustavo termina con la historia de Marcos Sotomayor, un cura diez años más joven que él, a quien conocí como párroco del pueblo de San Juan Tianguismanalco, cercano a Atlixco. Marcos fue el sacerdote que inició el vínculo con los migrantes y, particularmente, con los organizados en la Asociación Tepeyac, en Nueva York.

--Trabajó conmigo desde que se ordenó –recuerda--, en la pastoral juvenil, se dedicó a crear grupos en mi parroquia. Después lo mandaron a Ixcamilpa de Guerrero, en el sur, ahí empezó a estar cerca de los migrantes. Él con la gente de Chila de la Sal e Ixcamilpa, yo con la gente de Zacapala, ahí empezamos este movimiento de migración. El vivió ahí en ese pueblo del sur lo mismo que yo, a él le tocaba con frecuencia levantar los cadáveres en Ixcamilpa.

Marcos murió en el 2003, luego de un tiempo de fuerte deterioro de su salud. Tuvo que dejar Tianguismanalco. Intentó involucrarse más con la gente de Nueva York, justo cuando ocurrieron los atentados a las torres gemelas, en el 2001. No tuvo más tiempo. Así lo vio Gustavo:

--Marcos murió en la desesperación de ver que no había respuestas oficiales, apoyos eclesiales. Murió en la soledad, entre los atentados, las muertes, los asesinatos, el hambre y la migración que deja sola a la gente…

Depresión

La noche mágica en la carretera Zacapala-Matamoros. Hemos dejado atrás la depresión del Atoyac, pero tenemos que imaginar la sombra de la laguna de Petatlán, hermosa en su cerco tropical hacia el territorio de la caña de azúcar. Los corredores apostados ven venir la antorcha deslumbrados y ya corren con ella en el sentido inmediato de sus vidas: cumplir, soñar, esperar, y de nuevo, correr. Subidas y bajadas, como en cualquier camino. Es el sur campesino. A final de cuentas la pregunta de si todavía es el México profundo. Es un hecho que es el México de las depresiones. Ahí va corriendo el Atoyac. Lo imagino en la noche. Viene de Puebla, desde las montañas del Ixtacihuatl, y forma parte de la enorme cuenca del Balsas. Territorio agreste, verde reseco, mármol escurrido en rajas en la montaña herida. Cactus sonámbulos, como en Coatzingo, flotantes en la penumbra, como si levitara el alma de la tierra. Pregunta esquiva en las sombras, ¿qué tanto ha cambiado México?, ¿lo revela esta tierra? A lo mejor este viaje intenta responder ese interrogante. Yo no lo sé. Venimos de Zacapala, un pueblo que vivió su guerra civil. Como muchos otros, como decenas de pueblos en el estado de Puebla en los últimos 30 años. Y el hambre. Y la desbandada. Sin duda, a sus pobladores les ha cambiado la vida el norte. Ya no sé si hablar del sur campesino y más bien del norte campesino. Del norte de Estados Unidos campesino que le transforma la vida poco a poco a éstas comunidades. Y al mismo tiempo sigue ocurriendo lo mismo. En Zacapala hay de alguna manera un cacicazgo en manos de un norteño. De un hombre que salió como muchos de ellos, con más que sueños, pero sin nada. Sin nada en las manos. La ilusión del norte. Y ahora, es de alguna forma acusado por una buena parte del pueblo de un nuevo cacicazgo. Son las sombras antiguas. ¿Qué tanto ha cambiado el México profundo? El territorio está aquí y es milenario. También el alma, el pensamiento y la ilusión. Y tal vez ahí el ánimo por la guadalupana. Porque ahí está el México profundo.

Al final, en la noche, sólo queda el ruido de camiones y autos solitarios en la oscuridad de la carretera.

Fotógrafos. Sus ojos sobre la ciudad y sobre nuestros sentidos. Sus ojos extendidos en instrumentos que reflejan por sí mismos la transformación del mundo. Sensibilidad y tecnología. La mirada propia asimilada por el relato periodístico que va siempre a la zaga de su capacidad de contar una historia. Periodismo y fotografía. ¿Las imágenes logran ir más allá que las palabras? La imagen que nos permite convertirnos en narradores de historias.

Sirvan estas palabras para reconocer el trabajo de los fotógrafos poblanos representados en estos seis profesionales, todos ellos viejos amigos nuestros.



Ángel Romero Vidal

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Abrahám Paredes



Raúl Gil

Jesús Olguin Pazcualli

Raúl Rodríguez

La imagen puede contener: Raul Rodriguez Bautista, sentado y calzado

Andrés Lobato

Del absurdo cotidiano

Me hubiera gustado firmar esta carta. De donde no se deriva que hubiera podido escribirla. Más aún, justo porque no cuento con todo el conocimiento, organizado y preciso, que utilizan quienes la escribieron, es que quiero hacerlo mío y dejarlo en este blog.

Lic. Andrés Manuel López Obrador, Virtual Presidente Electo de México y a su Equipo de Transición:



P R E S E N T E.

Un grupo de mujeres y hombres profesionistas mexicanos, que laboramos en diversos ámbitos, subscribimos el presente comunicado, motivados por la preocupación que nos generan las implicaciones del punto 27 del reciente Plan de Austeridad del gobierno encabezado por usted que ordena a empleados de confianza laborar de lunes a sábado y cuando menos ocho horas diarias. Lo firmamos a título personal, y no a nombre de las instituciones y empresas en las que laboramos.

En primer lugar, manifestamos nuestro reconocimiento por haber divulgado estos 50 Lineamientos, muchos de los cuales celebramos y apoyamos. Entendemos que esto obedece a una intención de democratizar la función pública, transparentar la misma y someter su proyecto de mandato al escrutinio público con el fin de enriquecerlo.

Todas y todos los aquí firmantes, dividimos nuestra vida cotidiana entre dos grandes ámbitos: el personal y el laboral. El desequilibrio entre estos ámbitos puede producir situaciones de desigualdad, conflictos familiares y violaciones a derechos humanos, que frecuentemente se encuentran “normalizadas” o incluso ya, “invisibilizadas”. En esta medida, la adopción del punto 27 de los lineamientos del Plan de Austeridad, afectaría a los trabajadores de confianza,[1]al poner en riesgo al menos 5 aspectos fundamentales de la vida cotidiana de un sector importante de la sociedad. Consideramos que estos temas deben abrirse a un diálogo interdisciplinario serio y a un análisis más riguroso. Los aspectos referidos son los siguientes:

1. Fomentará la desigualdad contra las mujeres y detendrá el avance de los procesos en curso para la igualdad de género



¿Se evaluó si esta eventual medida propuesta favorece la conciliación y la corresponsabilidad de la vida laboral y familiar? La conciliaciónentre la vida laboral y la vida personal o familiar busca lograr una relación armoniosa entre los dos ámbitos.

En los últimos años, se ha llevado a cabo una gran lucha y movilización cultural y de concientización, a fin de enseñar que la conciliación de la vida laboral y personal no es “un problema de las mujeres”, sino que compete también a todos los integrantes de la familia, sean hombres o mujeres, a las y los empleadores, al Estado y a la sociedad en general; por eso se habla de corresponsabilidad. Las políticas de corresponsabilidad pretenden incidir en la reasignación de roles y responsabilidades tanto en el hogar, como fuera de él[2].

Dado que la distribución actual en las cargas de trabajo es sumamente desigual entre los sexos[3], la implementación de esta medida afectaría en mayor grado a las mujeres, precisamente por la manera en que se encuentran organizados la mayoría de los hogares mexicanos; sustentados aún en una base tradicional, con mayores cargas domésticas para las mujeres, derivado de la cultura machista y patriarcal, que resultará imposible transformar de la noche a la mañana y afectaría los limitados espacios conquistados mediante la lucha por la igualdad de género.



2. Vulnerará el Interés Superior de la Infancia

¿Dónde estarán y qué harán niñas y niños si sus padres dedican seis de los siete días de la semana a trabajar fuera de casa? Los niños y niñas necesitan crecer en un entorno de cuidado, dentro de un ambiente respetuoso y seguro, con estructuras, rutinas y límites preestablecidos, con el cariño, la protección y el amor de sus padres, especialmente en la primera infancia y la adolescencia, etapas cruciales de formación de los seres humanos[4].

El Comité de los Derechos del Niño, ha señalado, sobre el impacto de las jornadas laborales en la infancia, que “las políticas deben tener en cuenta el impacto de las horas de trabajo de los adultos en la supervivencia y el desarrollo del niño en todas las etapas del desarrollo e incluir licencias parentales suficientemente remuneradas.”[5]Diversos ordenamientos internacionales y nacionales de protección de la infancia, ya han reconocido estas obligaciones del Estado.

De implementarse la política pública que aquí se discute, seguirán siendo la mayoría de niñas y niños mexicanos, cuidados no por sus padres, que es lo óptimo,sino por otras mujeres de la familia, principalmente las abuelas[6].

3. Creará retrocesos en derechos laborales, particularmente largas jornadas laborales

¿Haremos un retroceso en cuanto a los derechos adquiridos por las y los trabajadores? ¿Dónde queda la progresividad de los derechos humanos? Todas y todos los trabajadores de este país merecen trabajar en condiciones dignas y de respeto de sus derechos. Si bien en México la legislación establece un máximo de horas de trabajo, en la práctica, la duración de las jornadas laborales suele ser excesiva y más entre los trabajadores de confianza quienes tienen grandes responsabilidades bajo su cargo y suelen trabajar 10, 12, hasta 14 horas, dependiendo de las necesidades y las emergencias. Según datos de la OCDE, en 2013 México fue el país con el promedio anual más alto de horas trabajadas, con un total de 2,237 horas por trabajador. En contraste, otros países tuvieron los promedios anuales más bajos: Alemania con 1,363 horas, o la media de la OCDE que fue de 1,770 horas.[7]La comparación con Alemania también ilustra que el número de horas trabajadas no es proporcional a la eficiencia de la economía del país.[8] El número de horas trabajadas tampoco es proporcional a la competitividad: mientras México se ubica en el lugar 36 de 43 países en materia de competitividad, Alemania está en el lugar 10.

Además, al establecer como límite inferior ocho horas diarias y ningún límite superior, se generan las condiciones para exceder el límite de 48 horas de trabajo semanal (seis de siete días), excesivo para cualquier jornada laboral[9]. Es necesario hacer un análisis comparado con otros países para identificar de qué forma podemos mejorar la eficiencia y eficacia de las y los trabajadores, así como la calidad de vida.

4. Entorpecerá la reconciliación nacional

Creemos que cualquier esfuerzo de reconciliación nacional debe partir del reconocimiento de que cada persona, familia, grupo, comunidad y sector social puede contribuir al desarrollo del país, bajo reglas mínimas como el respeto a los derechos humanos conquistados. La estigmatización y señalamiento generalizado hacia grupos sociales, como los servidores públicos, poco favorece a incluirlos en la gran convocatoria de reconciliación y contribución al progreso nacional a la que se ha convocado. Aunque estamos seguros que las propuestas de cambio vinculadas a los servidores públicos no buscan su estigmatización, sí puede ser un efecto no deseado de propuestas que carecen de suficiente análisis, contexto y estudio. La mayoría de las y los mexicanos condenamos los estigmas y las prácticas burocráticas, así como los excesos y la prepotencia. Dentro de las instituciones también hay preocupación por alcanzar austeridad, ya que los excesos de algunos funcionarios públicos dañan la percepción que el resto de la sociedad puede tener de todas y todos los trabajadores. Es necesario detener el enfrentamiento contra cualquier sector particular de la población. Anhelamos una reconciliación social positiva.

5. Atentará contra el desarrollo humano, la calidad de vida y la aspiración a la felicidad de las personas y sus familias

¿Bajo una vida acaparada por las jornadas laborales, podremos optar por una vida de bienestar? El Índice de Desarrollo Humano (IDH), indicador utilizado por la Organización de las Naciones Unidas para medir y mejorar las oportunidades de las personas y el desarrollo de los países, ha contribuido al “desarrollo”, encaminado a mejorar la vida de los individuos y las libertades de que disfrutan[10].El Índice de la Felicidad, otro instrumento multidimensional, utilizado a nivel mundial, también ha contribuido a lograr el desarrollo y el bienestar de la población, desde 1980. Herramientas de medición del desarrollo han demostrado que “la felicidad debe ser percibida como un bien público y el progreso no debe ser visto exclusivamente a través de aspectos económicos, sino también, a través de perspectivas espirituales, sociales, culturales y ecológicas.”[11]¿Fueron considerados los índices mundiales de bienestar, felicidad y desarrollo humano?

Al menos por estos 5 aspectos determinantes que pueden verse afectados en la vida de miles de servidores públicos y millones de personas y familias vinculados a ellos, solicitamos un análisis detenido y un diálogo apegado a los más altos estándares de derechos humanos alcanzados por el Derecho Internacional y el derecho doméstico en la materia, a los cuales México pertenece.

Firmantes:

Andión Ibáñez, Ximena.
Arcos García, María Ángeles.
Avila Navarro, Claudia Paola.
Barreiro, Norma Inés.
Barrera Paz, Mauricio.
Bernal del Castillo, Mario Valentín.
Cacho Ribeiro, Lydia María.
Cano López, Luis Miguel.
Caracas Uribe, Arturo.
Castellanos Cereceda, Roberto.
Castro Traulsen, Regina.
Cervantes Alcayde, Magdalena.
Copo Terrés, Julio J.
Corcuera Cabezut, Santiago.
Cruz Solbes, María José.
Dagdug Galán, Artemisa.
Demichelis Avila, Renata.
E. Barragán, Elvia del Carmen.
Evaristo Olivares, Samuel Iván.
Fajardo Morales, Zamir Andrés.
Fócil Ortega, Mario Alberto.
Frías Robledo, Nora.
Fulda Graue, Isabel.
Gallegos Toussaint, Ximena.
García Cordero, Fernando.
García Cordero Sasía, Ricardo.
García Mora, Rosana.
García, Nancy.
García Sotelo, Gilda María.
González Arreola, Alejandro.
González Núñez, Denise.
González Ruiz, Valeria.
Guerra y Guerra, Germán.
Guevara Bermúdez, José Antonio.
Gutiérrez Berumen, Daniel.
Jiménez B., Lelia M.
Juárez Zepeda, Alejandro.
Kühne Peimbert, Catalina.
Larralde Corona, Selvia.
Loeza Cortés, Norma Lorena.
Magaña, Ana Carolina.
Maldonado Cruz, María del Mar.
Malo, Cielito.
Mancini, Luna.
Márquez Guzmán, Andrea.
Mendoza Pérez, Vicente.
Mendoza Rivera, Guillermo.
Muro Polo, Adriana.
Noriega Izquierdo, Nasheli.
Olvera Briseño, Rodrigo.
Ortega Ortiz, Adriana.
Ortíz Durán, Angélica Luisa.
Pellón, Gabriela.
Pérez Alba, Norma Angélica.
Pérez Cobos, Víctor Manuel.
Pérez García, Juan Martín.
Pérez Grovas Tarrats, Viviana.
Pérez Vázquez, Carlos.
Pérez Vázquez, Gonzalo.
Peschard, Jacqueline.
Pozos, Libertad.
Ramos Duarte, Rebeca.
Real Rivera, Alejandra.
Rebeca Ramos, Duarte.
Rivas Bejarano, Miguel Ignacio.
Rodríguez Manzo, Graciela.
Rolander Garmendia, Alma Yereli.
Romero Vadillo, Jorge Javier.
Ruesga Fernández, Carolina.
Saavedra Pérez, Gerardo.
Sánchez, Ana Caridad.
Sierra Lizardi, Rubén Demián.
Silva, Palmira.
Tamés Noriega, Regina.
Toral González, Daniela.
Vargas Chanes, Delfino.
Vargas Urías, Mauro Antonio.
Vázquez Bolio, Marcela.
Vázquez Valencia, Luis Daniel.
Yaschine, Iliana.

[1]Ley Federal del Trabajo, artículo 9. La categoría de trabajador de confianza depende de la naturaleza de las funciones desempeñadas y no de la designación que se dé al puesto.
Son funciones de confianza la de dirección, inspección, vigilancia y fiscalización, cuando tengan carácter general, y las que se relacionen con trabajos personales del patrón dentro de la empresa o establecimiento. Cfr. Artículo 5 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.
[2]Jiménez, Lelia, investigación realizada por la autora para el informe de GIRE: Horas Hábiles. Corresponsabilidad en la vida laboral y personal, GIRE, México, 2017.
[3]Jusidman, Clara, Ponencia: “La desvalorización del trabajo humano y su efecto en las familias y en la construcción social de las personas en México”presentada en el Foro Internacional Empleo Informal y Precario, 24 de noviembre del 2014, consultado en en sitio web de INCIDE Social A.C., disponible en: http://incidesocial.org/index.php?option=com_content&view=article&id=268 [consultado 19 de julio de 2018].
[4]García Sotelo, Gilda Ma. El camino hacia la educación inclusiva, de las niñas y los niños con discapacidad en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Tesis Doctoral, Programa de Derechos Fundamentales del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas, de la Universidad Carlos III de Madrid, Director, Ignacio Campoy Cervera, 2016.
[5]Observación General Núm. 16. Sobre las obligaciones del Estado en relación con el impacto del sector empresarial en los derechos del niño. Documento: CRC/C/GC/16, 17 de abril de 2013.
[6]INEGI, Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social, 2013.
[7]Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, Horas trabajadas al año vía OCDE, disponible en: https://imco.org.mx/competitividad/horas-trabajadas-al-ano-via-ocde/[consultado el 19 de julio de 2018].

Vida y milagros



Las directoras Catherine Gund y Daresha Kyi presentaron este fin de semana un documental sobre Chavela Vargas que al parecer tendrá un gran éxito. Hace seis años leí su autobiografía y los textos y entrevistas que encontré sobre ella cuando murió, el 5 de agosto de 2012. Me había encantado oírla cantar con Joaquín Sabina Noche de boda, Somos en una película de Almodóvar, Tú me acostumbraste en la película Babel de González Iñarritu y La Llorona en Frida. Leer sobre ella me hizo verla y oírla con nuevos ojos.

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El mundo raro de Chavela Vargas tuvo su origen en una infancia sin amor ni amparo, el tipo de infancia cuyo destino a veces desemboca en el mundo de los adictos. Todos somos, en mayor o menor grado, adictos. Hay desde adictos disimulados, como los que lo son al control y al orden, al poder o al trabajo; los hay a la adrenalina, a las emociones fuertes, a eso, que algunos llaman amor, o los adictos a la comida, al cigarro y a tantas cosas que ni siquiera parecen peligrosas. De eso todos tenemos un poco. Pero hay los adictos evidentes y notorios, los duros, los que viven la vida a tragos, como los alcohólicos, como lo que le tocó ser a Chavela Vargas, una de las voces más estremecedoras del siglo XX, junto con "Bola de Nieve" y Edith Piaf, según Almodóvar, quien vio en ella algo excepcional. Y tuvo razones para ello, pues como todo artista, sabe que el arte es solo un vehículo que manifiesta los recovecos obscuros, profundos y luminosos del alma. Chavela Vargas descendió a los infiernos más profundos del alcohol y salió viva de ellos a los setenta años para retomar su carrera y triunfar en escenarios tan complejos y difíciles como el Olympia de París, el Carnegie Hall, los mejores foros de España, Colombia, Argentina, y el Auditorio Nacional en la Ciudad de México. España le otorgó la medalla Isabel la Católica, que le entregara el Presidente Aznar.



Chavela nació en Costa Rica el 17 de abril de l919, pero su país adoptivo fue México, el país que le dio las raíces hondas que la llevaron a esa manera de cantar desgarradora, que no todos aprecian. Chavela fue una niña rara, según ella misma lo dijo.-" Un niño atrapado en el cuerpo de una niña.". Por eso sus padres no la quisieron nunca. De hecho en su infancia no la quiso nadie. Cuando su madre abandonó a su familia por otro hombre, el padre de Chavela se quedó con sus dos hijos varones y a ella la fue a dejar con la familia de un hermano que tenía muchos hijos y un ranchito de árboles frutales. Ahí Chavela se ganó el sustento bajando fruta de los árboles. Era la que más alto se subía, la que más trabajaba. No recibió cariño ni caricias de nadie.-"Mi niñez- dijo ella- es el vacío. Yo solo buscaba ser respetada y amada... pero se ve que era mucho pedir..."



Cuando tuvo doce años huyó del rancho para ir a buscar a su mamá. La encontró en una ciudad de Costa Rica, y cuando su madre la vio llegar, le cayó en los ojos el espanto. No le hizo ningún caso. Ante tamaño rechazo y falta de aceptación, se volvió rebelde e inconforme. No había para ella un lugar en el mundo. A los quince años decidió abandonar al país que no le había dado amor. Se vino para México y sobrevivió como pudo. Hizo de todo, de cocinera, de chofer, de costurera y de mesera, y ahí, entre las mesas, mientras servía, iba cantando y tomándole gusto al canto. Se hizo útil con su soledad a cuestas. Se metió en el mundo bohemio de la ciudad de México, y empezó a hacerse amiga de borrachos, parranderos e ilusos, pero también de grandes personajes de esa época, como Diego Rivera y Frida Kahlo, Agustín Lara, Tito Guisar, Pellicer. A Frida la seguía como un perrito sin dueño, y ella le dio comida y compañía. -"Vente muchacha --le decía--, quédate a comer, no te vayas sin un taquito."

Chavela y Frida Kahlo

Asombra que Chavela, de cara tosca, rara y solitaria, se lograra abrir un espacio en ese mundo. Logró que muchísimas mujeres preciosas e inteligentes la amaran. Sería su voz, su personalidad aguerrida, su gusto por la fiesta, su adicción al dolor, que la juntaba con otros seres iguales a ella, almas marcadas por el sufrimiento y la sensibilidad extrema.

Se tardó casi veinte años en empezar a cantar profesionalmente, contratada en escenarios serios, en bares de la zona Rosa, o en un hotel de la Quebrada de Acapulco. Se volvió famosa. Elizabeth Taylor y Mike Todd decidieron casarse en Acapulco y Chavela amenizó la fiesta. En esa boda todos acabaron borrachos y tomando champaña servida en los zapatos de tacón de las señoras. Ya para entonces había adoptado su pantalón de manta y su jorongo para subir al escenario. Y siempre con unas copas de tequila encima, bebida a la que se aficionó cuando fue chofer de una señora rica a la que le gustaba la copita. Le costó hacerse respetar en el escenario, le gritaban de todo, marimacha, loca, fea, pero luego, el embrujo de su estilo y su voz dominaban al público. Así, cantando en la Zona Rosa, la conoció Paloma, la Paloma Querida de todas las canciones de José Alfredo Jiménez, que lo llevó a verla cantar- "Hay- le dijo a José Alfredo- una señora que canta como nadie la música ranchera". Así se conocieron. Lo de Chavela y José Alfredo fue amistad y perdición a primera vista. Para bien y para mal. Se tomaron toda la cosecha de tequila de un año juntos. Parrandearon, cantaron, inventaron canciones y tonadas. No salían del Tenampa, el día y la noche se les hacían uno. A José Alfredo el físico no le aguantó. Sintió el aviso de la muerte, pero antes escribió las canciones últimas que tienen la angustia del borracho y la soledad de quien presiente que va a morir. A los 48 años, José Alfredo, el del Mundo Raro, Las Ciudades y El Rey, sabía que estaba ya afuera del mundo. La cirrosis se lo llevó y Chavela se sentó a beber junto a su caja en el velorio. Habían corrido juntos todas las parrandas. Al genial José Alfredo lo fueron a enterrar entre mariachis, guitarras y tequila. Se fue como vivió.

Chavela no se repuso de esa pérdida y se fue hundiendo cada día más en el alcohol. Le dejaron de dar trabajo, porque llegaba en perfecto estado de ebriedad. -"Así no, Chavela, así no, compóngase usted..." - le decían los empresarios. Y comenzaron a olvidarla.

"Me desaparecí de los escenarios y de todos lados --contó ella--, pero antes, me desaparecí de mi misma. No me encontraba, no estaba yo en ningún lado."

Se retiró a Ahuatepec, en donde cuidó de ella una señora con sus hijos pequeños que se volvieron su familia. En México la dieron por muerta. Tomó de todo y con todos, igual con albañiles y teporochos que con los principales del pueblo. Pensó en el suicidio o en que se la llevara el demonio. Ella dice que le vio la cara al diablo y que el diablo le tuvo miedo. Pasaron 20 años, y un día, después de una parranda, le dijo a Martha, la empleada de su casa. -"Dame una copa, que será la última de mi vida". Y ella pensó: "la señora no deja de tomar ni a palos." Pero sí, solita tocó fondo. No hubo ni un tequila, ni un cigarro, ni una pachanga más. A lo macho, a pelo, dejó de tomar y padeció con valor la tortura física de la cruda que lleva dejarlo El presidente municipal de Ahuatepec anunció el hecho oficialmente: "Señores y Señoras, ha sucedido algo terrible: Chavela Vargas ya no bebe. Nos ha dejado huérfanos de parrandas a los distinguidos ciudadanos de Ahuatepec."

A mucha gente no le gusta que los adictos se recuperen. El adicto es preso de los otros. De ahí para adelante Chavela no sería presa de nadie, ni de sí misma.

"Volví del infierno porque me dio la gana", dijo ella.

En 1991, ya sin beber una copa, Chavela se apareció en El Hábito, el bar de Jesusa y Liliana Felipe en Coyoacán. Escenario atrevido, audaz, agudo, el escenario ideal para que Chavela reiniciara su vida artística. Tenía 72 años y nunca se había subido a un escenario sobria. Lo pudo hacer. Si existen los milagros, este es uno. Una cantante que vuelve de una ausencia de 20 años y triunfa. El público olvida, se olvida de tu magia como te olvidan los amores que creías incondicionales.

"Mi destino todavía estaba en mis manos", dice ella.

Chavela, durante sus últimos años

Volvió para cantar en España, y ahí Almodóvar la conoció y se hicieron amigos de verdad; la invitó a cantar en varias de sus películas, donde él supo siempre darle el espacio preciso y perfecto dentro de la trama. Fue el presentador oficial de ella en todos sus conciertos: en el Olympia de París, en el Carnegie Hall, en los escenarios más importantes de España y en el Auditorio Nacional de la ciudad de México. Se hizo amiga y cantó con otro artista tremendo, adicto y redimido, Joaquín Sabina. Grabó discos con artistas que estaban en la cumbre, 30, 40 o 50 años menores que ella. Y vivió y se embriagó de vida. Hay vida después del alcohol. Hay vida después de la muerte lenta y el suplicio de una adicción. Hay vida. Y Cantó Chavela las canciones de José Alfredo, gritos del más allá. Y a ella le cantó Sabina:

Se escapó de la cárcel de amor,

de un delirio de alcohol,

de mil noches en vela.

Se dejó el corazón en Madrid,

quien supiera reír,

como llora Chavela.

Chavela, una quimera doliente y querida. ¿Nada más eso somos Chavela? ¿O puede redimirnos el amor en cualquiera de sus variantes?

Chavela Vargas, Costa Rica, 17 de Abril de 1919- Cuernavaca, México, 5 de Agosto de 2012

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"Ai anda tequileando..."

Mundo Nuestro. La emblemática Carrera de la Tortilla que se lleva a cabo en Santa María Coapan, en Tehuacán, llevó este domingo 5 de agosto del 2018 la marca MASECA. El oportunismo de esta corporación mexicana da una buena idea de las contradicciones que pesan sobre el maíz en México. 330 mujeres participaron este año --la ganadora en la categoría Master fue Rosalina Morales Morales, a quien vemos en esta fotografía de portadilla tomada del portal municipiospuebla--, y encontraron el aliento de muchísimos espectadores. Sin embargo, el reclamo contra la empresa tortillera denunciada por el uso de maíz transgénico para la elaboración de la masa con la que se elaboran la mayoría de las tortillas en México --por supuesto, no las de las tortilleras corredoras--, tiene además la memoria reciente del desalojo violento de las marchantas de Coapan en la ciudad de Tehuacán hace apenas unas semanas.

Todo este ha orillado a Martín Barrios --reconocido defensor de los derechos humanos en el valle de Tehuacán-- a plantar un estricto cuestionamiento a los organizadores del evento en el Ayuntamiento de Tehuacán. Y a señalar la gravedad del problema de los transgénicos en la producción de maíz en México, alentada por las autoridades e impulsada sin escrúpulos por la corporación MASECA.

Es inaceptable que la Carrera de la Tortilla esté patrocinada por una empresa como Maseca, la cual ha sido evidenciada por Greenpeace como una harinera industrial que utiliza maíz transgénico en su producción.



Santa María Coapan se ha distinguido por alimentar durante décadas a la gente de la región con productos de maíz a precios económicos: desde el atole de granillo de maíz azul hasta las memelas rojas y verdes. Esta comunidad nahua urbana de origen popoloca se encuentra ubicada dentro del Valle de Tehuacán, el cual sigue siendo la Cuna del Maíz hasta la fecha, tal como lo descubrió el arqueólogo Richard MacNeish en los 60 del siglo pasado y que siguen corroborando las dataciones actuales de Carbono 14. Fueron los pueblos indígenas prehistóricos del Valle de Tehuacán que condujeron de su mano el teocintle silvestre a la mazorca moderna.

VIDEO: Domingo 5 de agosto del 2018: protesta contra la presencia de MASECA en la Carrera de la Tortilla



No pueden promover una Carrera de la Tortilla con el fin de "preservar las tradiciones y las costumbres" recibiendo dinero de esta nefasta empresa harinera. Es como si una convención médica contra la diabetes estuviera patrocinada por la coca cola por ejemplo.

Diversos movimientos campesinos, indígenas y otros aliados mantienen una lucha contra el uso de los transgénicos en nuestro país y en defensa de los diversos maíces nativos. Es una muestra de la corrupción de autoridades que comercializan esta tradición, que en realidad es de nuevo cuño pero que ha sido muy bien recibida por la población. Por supuesto que parte de los habitantes de Coapan que no ve bien este actuar del alcalde auxiliar, además porque ha sido un agachado que no defendió a sus paisanas ante el desalojo ordenado por el gobierno municipal de Tehuacán, que paradójicamente es conocido como Ciudad de Indios.



Y esto ante el consentimiento de una gran parte de la población, que estuvo de acuerdo con la brutalidad policiaca con las que las atacaron. Basta ver los comentarios racistas y clasistas de una gran mayoría de tehuacaneros en las redes sociales: "Afean las calles", "Dañan la imagen de nuestra ciudad" "Que se vayan a su tierra" (Se les olvida que Coapan es parte del municipio de Tehuacán), "Bola de mugrosos que se larguen" y así por el estilo. Otros utilizan el racismo paternalista, y “buena onda": "Pero Maseca no golpeó a las "nanitas", "Esta empresa es solidaria, las tortilleras no van a pagar inscripciones en la carrera y ellos no le pegaron a las "doñitas" justifica el munícipe auxiliar. Todo esto mientras se sienten cada vez más agringados con su plaza comercial en la zona "alta", la cual cada vez se afea más con tanto antro fresa. No olvidemos que el desalojo de las mujeres indígenas y comerciantes urbanos populares del centro de Tehuacán, orquestado desde administraciones panistas y priístas pasadas es un paso a lo que se conoce como gentrificación, es decir el "aburguesamiento" del espacio público popular.

Movimiento Tlaxkalchipak

Hasta el día de hoy el alcalde electo y su cuerpo de regidores no han dicho nada al respecto. ¿Cuál será su política respecto a los pueblos originarios? Esta es una Ciudad de Indios y esa es una de nuestras reivindicaciones para este 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas. ¡No a Maseca! ¡No a los transgénicos!

GreenpeaceMéxico: MASECA Y LOS TRANSGÉNICOS

Vida y milagros

La Iglesia Católica sigue anclada a su machismo tenaz. Se supone, dentro de sus enseñanzas, que todos somos iguales a los ojos de Dios, aunque dentro de la jerarquía eclesiástica, hay unos más iguales que otros, más bien, que otras. Hombres primero, mujeres detrás, por favorcito. Y si alguien no fue machista fue Jesucristo. En una sociedad como en la que él vivió, en el que a las mujeres infieles se les enterraba hasta los hombros y se les apedreaba hasta morir, hubiera tenido mil motivos para serlo, pero no lo fue. Ante la ocasión de ser un machista, sacó esa sabia frase de- "El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra" - y salvó de morir a una mujer que había pecado nada menos que idéntico que un hombre al que no iba a pasarle absolutamente nada por pecar con la víctima. Siempre dispensó un trato amable, cordial e igualitario a las mujeres. Martha y María fueron sus amigas del alma. Y a Martha le decía: ¿Qué haces en la cocina? Vente aquí a platicar, que es donde está lo importante. A la hora de la hora, al pie de la cruz estaban solo dos mujeres: su mamá y María Magdalena, y el más joven de los apóstoles, Juan. De los demás, ni sus luces. ¿Cómo es que la iglesia católica vino a parar en la organización centrada en el poder masculino que fue y aún es? No lo acabo de entender. De fondo no han evolucionado. No comparten el poder ni mucho menos la forma de elegir a la cabeza de la Iglesia. Al cónclave no entra una mujer ni a servir agua, ni mucho menos tienen un voto para elegir al sucesor del Papa. No debiera importarme porque ya no milito ahí, pero no puede dejar de intrigarme el que esta institución que influye en tantos continúe con esta radical diferencia entre el trato jerárquico que otorga a mujeres y hombres.



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Hace 5 años fui a la misa de difuntos del papá de una amiga. Hace mucho que no estaba en una misa de principio a fin. ¡Qué de ritos! ¡Que de ideas atrasadas puede decir un sacerdote en un sermón! El que ofició la misa habló sobre San Francisco de la Salle, haciendo énfasis en que sobre todo era muy amable con la gente, en especial con los opositores del poderoso movimiento protestante que se gestaba ya en Ginebra, en donde él era obispo y los calvinistas cuestionaban muchas de las formas contradictorias de la iglesia católica de entonces, como por ejemplo la venta de indulgencias. Era amable con ellos aún cundo dudaban acerca de la virginidad de la Virgen María. Mientras eso nos recordaban en el sermón, yo pensaba si Dios iba a venir al mundo, ¿por qué tendría que nacer de una manera anti-natural? ¿No todos somos, de acuerdo a la iglesia católica, hijos de Dios? Si Dios se iba a tomar la molestia de mandarse a sí mismo al mundo en la forma de su hijo muy amado, que era él mismo, ¿Para qué elegir casi casi una fertilización in-vitro de parte del Espíritu Santo? Si lo más bello de la creación son las reglas de la naturaleza, en la que nada es ocioso y en la que la forma de engendrar humanos, cuando es con amor, es muy bonita. Así seguí oyendo muchas ideas que había olvidado pero de las que siempre dudé. El señor cura que dio la misa se refirió a una escena en que el supuestamente amable San Francisco de la Salle salió a caminar por el campo y se encontró a un campesino con una vaca muy bien cuidada y le dijo: -¡Qué bien cuidada está tu vaca! ¿Cuánto tiempo le dedicas?, y el campesino le dijo: "Dos veces al día la llevo a pastar y la ordeño. Pero además también trabajo mi campo y mis siembras seis horas al día ; hago quesos y mermeladas con los frutos de mis árboles." Y aquí el supuestamente amable y piadoso obispo se arranca a decirle al trabajador campesino- "Si algo de ese tiempo se lo dedicaras a tu espíritu y a atender a Dios nuestro señor otra cosa sería tu alma".- ¿Qué podía saber el señor obispo del alma de este hombre trabajador? Si le hubiera dedicado más tiempo al "Señor”, andaría de procesión y tendría a la pobre vaca descuidada, sus campos desatendidos



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¡Qué sermón más equívoco! Sin embargo todos en la iglesia asentían piadosamente con la cabeza mientras yo la movía negativamente. ¿Qué no se puede trabajar y honrar a dios al mismo tiempo? ¿No se puede al trabajar tu campo y estar en profundo contacto con la naturaleza, estar amando a dios? Seguro el obispo sí tenía tiempo para "dedicarle horas de ocio a su espíritu", ya que por bueno y atento que fuera, vivía de las limosnas, en el palacio episcopal de Ginebra y muy bien atendido por las monjas, que en realidad siempre han tenido dentro de la iglesia la jerarquía de amas de llaves, lo cual le dejaba al obispo ese tiempo libre para andar rindiendo cultos de forma a Dios. Eso pensé del sermón que estaba oyendo. Me impacientó. También me impacientó que el señor que ayudaba al sacerdote a oficiar era un seglar, ahora llamados "diáconos". Una mujer también andaba en el altar asistiendo a los dos, al diácono y al padre, pero con mucha menor investidura, porque el que armó la echada de incienso del final, tocó las campanas a la hora de la elevación y protagonizó en segundo lugar, fue el devoto diácono y no la devota señora, que lo más que pudo hacer fue trajinar detrás del altar pasando las campanas y recogiendo lo que hiciera falta del cuidadoso rito. -No, si estos no van a cambiar-- pensé--, las señoras por favor en segunda fila y atendiendo al macho dominante del altar y de su casa. A la hora de la comunión el diácono y el padre atendieron a los comulgantes, todos los cuales se fueron con su hostia en la boca, pero por ser jueves, el padre anunció que daría la bendición con el Santísimo expuesto. Se fueron de nuevo al sagrario, en donde acababan de guardar las hostias sobrantes y al cual le habían puesto encima una cobertura blanca de encaje. Lo volvieron a abrir con gran ceremonia para sacar una hostia de tamaño mayor, la colocaron dentro de una custodia de oro y plata...y entonces la asistente del asistente, salió de atrás con una chalina dorada de aparente seda, que le dio al diácono y el diácono al padre. Con dicha estola el padre envolvió la custodia para no tocarla directamente con sus manos porque adentro ya estaba la hostia, una igual a la que se acababa de comer... entonces ¿por qué no puede tocar la custodia sin chalina? ¡No! Entre sus manos , la custodia y la hostia tenía que haber una chalina, un freno, un tope. Ahí fue cuando el diácono se puso loco con la echada de incienso, y la verdad fue la mejor parte, porque a mí el incienso me encanta, huele a pecados perdonados pero antes puntualmente cometidos. Hacía mucho que no me tocaba oler esas cantidades de incienso. ¡Fue mucho el que echó el diácono en el incienzario! Y para mi fortuna yo estaba en las primeras filas, me tocó un montón. Una mujer con una discapacidad mental muy evidente, con la inocencia absoluta de su condición, jalaba con sus manos el humo hacia ella, con una felicidad envidiable. Con el diácono ocupado en la ceremonia del incienso, a la señora le dieron la oportunidad de tocar las campanas, lo cual hizo con mucho más entusiasmo. Una vez que el diácono terminó de ahumar a la feligresía, recuperó las campanas y cayó de rodillas a recibir la bendición, con una mano al pecho y la otra en las campanas, dejando a la esmerada colaboradora con las manos sin quehacer. ¡Díscolo! Si la otra tocaba las campanas mucho mejor. Pero bueno, era de esperarse.



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Terminada la bendición, el diácono acompañó al padre a guardar la hostia, cerrar el sagrario y a correr el telón primorosamente bordado. Manos de mujeres para bordar siempre han sobrado, y ya desde la edad media decidieron meterle al altar toda clase de aditamentos hechos por las dóciles mujeres dedicadas al servicio de Dios. Y como la iglesia es gran conservadora de costumbres, pues siguen teniendo todo eso en los altares y vistiendo a los padres con más capas que una cebolla y de una manera que sería impensable en Jesucristo. ¡Vean la ropa de los Cardenales y las cosas que se pone todavía en la cabeza el nuevo Arzobispo Primado de la ciudad de México! (cualquier cosa que ese título signifique).

Como última ocupación, a la señora asistente del diácono le tocó doblar y guardar la chalina, cosa que hizo con gestos devotos y lentos. Tenía que darle algo de ceremonia y boato a las sencillas labores que le permitían hacer en un altar dominado por la masculinidad. Decía Krisnamurti que las ceremonias visibles son para espíritus poco desarrollados y que necesitan ritos para conectarse con la espiritualidad. ¿Ahora qué impide el desarrollo de un espíritu? ¡Los ritos! La gente se queda con el rito y con lo que otros les dicen en lugar de ejercitar su mente en la búsqueda de la espiritualidad, y en su caso, en la búsqueda de la nada o el todo. ¿Será que por eso el símbolo de la iglesia son los borregos? De todo lo que vi, me quedé y me sigo quedando con el incienso. Es imprescindible. Lo demás, por el momento, no ha cambiado. Acabo de ir a otra misa de difuntos. Todo fue más o menos igual, aunque esta vez no estaba la entusiasta señora asistente del asistente.

Cinco años después a la iglesia católica la dirige un Papa jesuita. ¿Tendrá demasiados problemas como para meterse con esas "minucias" de darles un lugar igual a las mujeres en el orden de la iglesia? Forma, dicen en México, es fondo, y las formas siguen igual. Para mi fortuna soy panteísta y encuentro algo superior en observar las nubes, las olas del mar, una tormenta eléctrica o un conejo escapando de un perro. Para hombres y mujeres la naturaleza es la misma y se muestra igual. Afortunadamente, por lo menos hasta hoy, sin las hijas de Eva, los Adanes dejarían de existir

La identidad de género se ha discutido desde las ciencias médicas hasta la filosofía. Algunas posiciones la definen a partir de las características corporales, otras la plantean como una construcción social y hay quien piensa que las personas son las que tienen la capacidad de decidir su género.

En nuestra la vida cotidiana muchas cosas se dan por sentado sin ningún cuestionamiento. Una de ellas es nuestra identidad de género. La identidad de género es la experiencia interna e individual del género tal como cada persona en lo individual y subjetivo la siente y la vive. Todas las personas tenemos esa vivencia, tanto mujeres como hombres. En la mayoría de los casos la identidad de género que tenemos corresponde al género que nos fue asignado cuando nacemos, pero existen casos en los que esta correspondencia no se da.

La asignación de género tiene un carácter social pues el personal médico y la familia asignan dicho género a partir de normas socialmente aceptadas o conocidas. Pero es el Estado quien ratifica esta asignación mediante los documentos oficiales de identidad, tales como el acta de nacimiento, la credencial de elector, entre otros. A partir de esta asignación primaria, se asignan y regulan los roles, privilegios y desventajas sociales que se nos imponen en nuestra sociedad.



Para nuestro propósito no es necesario que ninguna de estas perspectivas sea la válida pues en cuestión de derechos el origen de una posible diferencia en el género asignado socialmente y el que se vive un ser humano se vuelve irrelevante. En todos los casos, el derecho de las personas a tener, vivirse y expresarse en la identidad que experimentan es inalienable. Todas las personas tenemos derecho a una identidad de género, cualquiera que sea ésta y cualquiera que sea su etiología.

En México este derecho es reconocido por la Constitución y distintos derechos internacionales, que explícitamente reconocen el derecho a la identidad, por un lado, y el derecho a la no discriminación por género, por otro. Como ya lo ha reconocido la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Amparo Directo Civil 6/2008, en los casos en que las personas que se viven con un género que no corresponde al que le fue asignado por la sociedad, se debe permitir la rectificación de los documentos de identidad tales como el acta de nacimiento y el INE. No está en cuestión este derecho. Lo que sí está en la mesa de discusión actualmente es la manera en que dicha rectificación se puede realizar por las personas que lo requieren. ¿Cómo debe ser el procedimiento para obtener el cambio en los documentos? Esto es lo que la Suprema Corte está por resolver en el Amparo en Revisión 1317/2017.

Para entender las opciones que existen, está el caso de la Ciudad de México.

En el 2008, se reformó el Código Civil del entonces Distrito Federal, en el que se estableció un procedimiento para que las personas consiguieran la modificación del nombre y el sexo en sus actas de nacimiento. Este procedimiento consistía en el acto voluntario de presentarse ante un Juez familiar, pero implicaba conseguir un abogado que los representara y entregar un dictamen, signado por dos peritos el cual debía demostrar que las personas tenían al menos cinco meses en un proceso de reasignación para la concordancia sexo-genérica. Dicho proceso era costoso en tiempo dinero y esfuerzo y, por supuesto, en desgaste emocional, a pesar de que los tribunales no cobraban.

En 2014 se promovió otra adecuación al código civil en la que se sustituía el costoso trámite anterior por uno más expedito y respetuoso de las personas, es decir un sencillo trámite administrativo ante el Registro Civil, que no requería ni representante legal, ni peritos, ni los altos costos que ello implicaba. Con ello se logró garantizar, de manera efectiva, el acceso a este derecho.



La diferencia entre uno y otro procedimiento puede verse en el número de personas que obtuvieron el cambio en sus documentos. Bajo el procedimiento jurisdiccional, entre octubre de 2008 y febrero de 2014, solo 164 personas lograron obtener ese cambio, según datos proporcionados por la Asamblea Legislativa de la entidad. Bajo el procedimiento administrativo, desde febrero de 2015 hasta julio de 2017, 1,923 personas lograron cambiarlos, según datos proporcionados por el gobierno de la Ciudad.

La Suprema Corte de Justicia discutirá si es válido exigirle a las personas que se sometan a un procedimiento jurisdiccional –como el que se implementó en la Ciudad de México en el 2008–, cuando existe una alternativa que es mucho más efectiva y menos costosa para las personas: la vía administrativa.

Para mí, no hay duda en cuál de los dos procedimientos es el más respetuoso de las personas, particularmente de aquellas a las que el estado (la sociedad) les ha impuesto un género en el cual no se viven, que no les corresponde. El estado debe garantizar su derecho a la identidad y a la no discriminación por género. No es necesario decir que este derecho involucra a las personas Trans y también a las personas Intersex. Este derecho nos corresponde a todas las personas.



Mundo nuestro. Argelia Arriaga, académica en la BUAP y activista social, nos recuerda que la memoria colectiva se construye desde las memorias cercanas, propias, la de cada uno de nosotros. Ella nos recuerda a su padre asesinado en 1972 por matones del gobierno del estado de Puebla. No podemos olvidar de dónde venimos. Acompaña sus palabras Argelia con una serie de fotografías que recuerdan ese momento histórico de la universidad pública.

46 años de tu asesinato...

Año tras año soy testigo de cómo el Estado Mexicano sigue siendo omiso y cómplice de su propia vileza, porque siempre será más fácil callar, ocultar y dejar pasar a su aliado, el tiempo, apostando al olvido. Son 46 años de tu asesinato, 46 años y el Estado poblano y sus aliados del clero y los fuas (yunquista) permanecen callados ante su cobardía de pagar a mercenarios para asesinarte, y con ello borrar los derechos de una educación pública, crítica y autónoma.


46 años después de que el estado poblano continúa impune, de que la Universidad Autónoma de Puebla también ha aprendido a callar y ha acallar conciencias, somos muchos los que no olvidamos tu lucha, somos muchos los que nos educamos bajo los principios por los que luchaste y te arrebataron la vida.
A 46 años de tu asesinato sigo aquí como parte de tu memoria mi querido padre...

In memorian, Arquitecto Joel Arriga Navarro



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