Sociedad

Mundo Nuestro. La fotografía del fotógrafo poblano Raúl Gil obliga a pensar en esos puntos extremos de la vida nuestra que en todo momento se tocan. Vida y muerte, amor y desamor. Aguila y serpiente. Luz y sombra. Sobre esta fotografía del vuelo de los estorninos en la laguna de Loma Roja, en San José Chiapa, en ese territorio del esplendor del altiplano mexicano a donde hoy se ha impuesto una industrialización extrema, vuelan todavía los pájaros negros contra el último resquicio del sol. Y frente a ella la reflexión del artista que aquí les presentamos.

Entre risas y lágrimas

entre blanco y negro



el águila y la serpiente

alegrías y tristezas

el bien y el mal

el cielo y el infierno

los amigos y los que no



la salud y la enfermedad

el amor y la soledad

compasión y desdén



buenos e inmorales`

aves y ratas

ballenas y cucarachas

poderosos y debiles

vecinos buenos y dementes paranoicos

benditos y malditos

médicos de corazón y hienas vestidas de blanco

altruistas y sinvergüenzas

caras de ángel y enmascarados

mi familia y los chacales

benditos y criminales

la fotografía y la impunidad

las estrellas y los abismos

el día y la noche

las cimas y los barrancos

los ángeles y los demonios

los de siempre y los de nunca

la libertad y el encierro

los verdaderos y los cobardes

entre sabios y patanes

el elixir y el veneno

mis amigos y los hipócritas

los agradecidos y los ojetes

sinceros y ladrones

amables y bastardos

valiosos y negligentes

los que vuelan y los que se arrastran

los amores de verdad y las putas

sueños y pesadillas

fe y desesperanza

la armonía y las tragedias

buenaventura y rencor

la calma y las tormentas

de gloria y tristeza

oceanos y desiertos

viajes y accidentes

los santos y las brujas

la vida y la muerte

el alma y el vacío

Cristos, Budas y Judas, Pilatos

brillantes y mediocres

honestos y desgraciados

gentiles y barbajanes

el alfa y el omega

el bien y el mal.

Vida y milagros.

Un grupo de amigas nos fuimos de vacaciones al norte a recorrer en tren la ruta Chihuahua- Los Mochis que cruza toda la Barranca del Cobre. A las 6.30 a.m. salimos de la estación de la ciudad de Chihuahua con destino a Creel, Bahochivo, Urique, Cerocahui y otras pequeñas comunidades en un recorrido que duraría cinco días. Nuestros ojos asombrados miraban todo; en el carro- bar del tren desayunamos y más tarde nos bebimos los mejores cocteles margarita del mundo mientras nos adentrábamos a las montañas y los profundos abismos de la sierra Tarahumara, la Barranca del Cobre, un sistema de cañones dos veces más grande y profundo que el Gran Cañón del Colorado. Los siete cañones que la forman miden 60 mil kilómetros cuadrados y están cubiertos de ríos, lagos, presas, cascadas, despeñaderos y puentes que desafían la gravedad cruzando precipicios de 1900 metros de profundidad, bosques tupidos de encinos y pinos y cielos impolutos, mientras a ratos el silbido del tren va rompiendo el silencio.



Todo aparece lentamente detrás de la ventana de un tren que va sin prisa. ¡El tren! ¿Por qué perdimos el tren? Un saldo negro de la revolución mexicana fue la pérdida del tren como medio de transporte nacional. Toda esa red vial construida en el porfiriato se perdió en la guerra iniciada en 1910 y como país fuimos incapaces de reconstruirla y recuperarla. Romper es fácil, construir, muy difícil. Precisamente en el tren llamado Chepe, el Chihuahua Pacífico, iba leyendo la extraordinaria novela "Pobre Patria Mía" que escribió Pedro Ángel Palou sobre Porfirio Díaz. En esa novela aparece un dato que me obligó a cerrar el libro y los ojos para imaginar lo perdido: Porfirio Díaz recibió el país con 600 kilómetros de red ferroviaria. El día que dimitió en 1911, el país tenía más de 26 mil kilómetros de vías. Por eso, ir a Chihuahua y hacer el recorrido de los seiscientos kilómetros que comunican a la ciudad de Chihuahua con Los Mochis hasta el Mar de Cortés cruzando toda la Barranca del Cobre y el mundo de los Tarahumara es una experiencia excepcional. Ese tramo de tren lo amplió y reconstruyó López Mateos en 1961, recuperando y usando muchos de los viejos puentes del porfiriato. Cruza 86 túneles cortos y largos y 37 puentes sobre ríos y acantilados. López Mateos fue uno de los pocos presidentes que intentó voltear la mirada de nuevo hacia el tren. Qué bueno que se recuperó este recorrido, porque en medio de este paisaje el tren y Chihuahua son uno para el otro.



Impone el bravío norte, con gente excepcionalmente amable, trabajadora, luchona, digna. Los medios de comunicación se han encargado de hacernos creer que al entrar al estado de Chihuahua las balas pasaran volando sobre nuestras cabezas. Chihuahua es inmenso y es muchísimo más que la guerra que se libra en parte de su territorio contra el narcotráfico y la delincuencia organizada, fruto envenenado de una absurda prohibición que no ha mermado un ápice la demanda y el consumo en nuestro vecino país del norte. Guerra cruel y estúpida, donde todos pierden como en toda guerra.



Texto relacionado:

"¡Ya basta!"/El grito de un sacerdote jesuita contra la violencia criminal del Estado en Chihuahua La voz de alerta de Javier Avila SJ

El lento recorrido del tren que sale de Chihuahua al amanecer y llega hasta los Mochis a las nueve de la noche es uno de los recorridos más hermosos de México. Paco Nadal, el periodista español del diario "El País" especializado en recorrer y describir el mundo así lo atestigua en sus crónicas de viaje. Una cadena de pequeños hoteles apoya el recorrido del tren. Hoteles impecables, serenos, albeando, cómodos, austeros, ubicados en diferentes pueblos de las Barrancas del Cobre. Todo está marcado por la cultura y el sino del pueblo indígena de los rarámuris, los tarahumaras, con una población de cien mil personas diseminadas en las enormes e inexpugnables barrancas en las que se refugiaron cuando los conquistadores españoles los sacaron de sus tierras más fértiles y planas; huir fue la manera de evitar el trabajo casi esclavo en sus minas o en sus haciendas.

Mundo Nuestro: Un país pobre, de leña y tierra. La foto de Bob Schalkwijk es de 1974, y retrata un México que fue, pero que se mantiene por el hecho simple de que la injusticia sigue ahí, plasmada en el programa Piso Firme, uno de los más importantes en el palabrerío gubernamental del mal llamado combate contra la pobreza. Niña y su madre preparan la comida. Familia/VIVIENDA. Bob Schalkwijk, 1974.

Tuvimos muy buenos guías, sensibles al entorno y buenos conocedores de la forma de ser del pueblo tarahumara. Nos explican de qué manera tan honda ellos viven en el hoy y no sobreviven sin libertad física; no soportan la opresión, ni el estar amontonados, menos aún hubieran sobrevivido lejos de sus familias o sujetos a la esclavitud. Por eso prefirieron huir a un ambiente tan inhóspito. Las aves que nacen en libertad y son enjauladas rara vez sobreviven, ellos tampoco. Sus poblados de veinte o treinta casas siempre tienen una enorme distancia entre una y otra. Necesitan su espacio, su cielo, su libertad. Nosotros, los "extranjeros", nos sorprendemos de que los niños tengan que caminar una hora para llegar a una escuela. Los niños del DF, de Monterrey o Puebla, lo hacen pero encerrados en camiones o coches, sin poderse mover, entre ruido y hacinamiento. No idealizo nada, solo trato de imaginar cómo nos ven ellos a nosotros. El pueblo tarahumara ha sobrevivido en condiciones extremas de frío y calor y lo han logrado gracias a su valor y su mentalidad para enfrentar la vida. Su flagelo han sido las hambrunas cíclicas, y aunque llegan los programas sociales y ya hay pequeñas clínicas de salud, su desconfianza hacia lo diverso y diferente a ellos hace muy complejo resolver lo fundamental. Tienen costumbres y valores que nos son difíciles de entender, opuestos a la forma de vivir en las ciudades. Están integrados absolutamente a la naturaleza, no hay obesidad, sus cuerpos son ágiles y hermosos, sus niños, vestidos de colores llamativos, aparecen en grupos, jugando, corriendo riesgos, en libertad, pero siempre regidos por las implacables leyes de la naturaleza, donde el débil no sobrevive. Están en contacto con la tierra, se ensucian, se mojan, no son esclavos de las modas y el consumismo y respiran el aire más limpio de México, pero su vida es todo menos fácil. Creo que muy pocos habitantes de las ciudades podríamos sobrevivir ahí. Ellos tampoco en nuestras agresivas ciudades de cemento, ruido, peloteras y asfalto.

Mundo Nuestro: La vida es el juego rijibara retratado por Bob Schalkwijk en 1974. Y es un misterio revelado en esa carrera montada en el viento de la Sierra Tarahumara. En tres movimientos el tiempo de estos muchachos rarámuris: el destino, la concentración, el arrojo. Niños rarámuri juegan rijibara en Carichí, Chihuahua. JUEGO. Bob Schalkwijk, 1974.

Un dato que me sorprendió fue que los jesuitas, la orden religiosa que llegó hasta la Tarahumara hace más de doscientos años, no pudieron imponer en la idiosincrasia tarahumara el concepto de infierno y cielo. En la mentalidad de los tarahumaras uno no se porta bien por el premio o el castigo de "después". Viven de acuerdo a lo que creen porque eso es lo que toca y no hay lugar para el cielo ni el infierno. No puede haber concepto más bello. Viven como un árbol o un águila, integrados a la naturaleza, todos iguales. No hay premio ni castigo por ser roca, árbol, ave o persona, solo se es. En la fachada de una pequeña iglesia de una misión jesuita no hay santos: solo una luna inmensa de piedra blanca del lado derecho, y del izquierdo, un gran sol de piedra roja. Arriba, simulando una estrella, una figura de la planta sagrada, el peyote. Adentro de la iglesia no hay bancas. No hacen falta. Los tarahumaras viven de pie.

Misión Jesuita en el poblado de Sisoguichi en foto de los años 50. Tomada del portal Jesuitas Tarahumara.

En el punto más alto y profundo de la sierra, desde el balcón de un pequeño hotel construido en 1970 sobre una enorme roca que se asoma al abismo, el paisaje es un mar infinito de montañas que desaparecen al meterse el sol, sumidas en la obscuridad y el silencio. Sin teléfono ni televisiones, contemplando el borde de una barranca de dos mil metros de profundidad y un cielo en el que no cabe una estrella más, oyendo los sonidos del canto de las chicharras y los grillos, bajo el cielo de Chihuahua, sin dios y sin diablo, uno vuelve a ser feliz.

Mundo Nuestro. Rubén Aguilar, comunicador y politólogo, un tiempo jesuita, ha sido impulsor de de una veintena de organizaciones de la sociedad civil, entre ellas el Centro Mexicano para la Filantropía (CEMFI), FunSalud y consejero del Instituto Nacional de Nutrición Dr. Salvador Zubirán. Fue consejero de empresas como Grupo Carso, Grupo Alfa y Cinépolis.Licenciado en Filosofía (1969-1972), y un tiempo participó como vocero del gobierno de Vicente Fox. Es Maestro en Sociología (1975-1978), y Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Iberoamericana (1985-1987). Con este texto inauguramos en nuestro portal su participación como colaborador. Bienvenido.



Pose, la exposición que presenta el Foto Museo Cuatro Caminos, en Naucalpan, reúne 120 imágenes en gran formato, de 17 fotógrafos y colectivo que están a la vanguardia en el trabajo que se hace para las revistas de moda en México y el mundo. Está curada por Gustavo Prado y Melissa Valenzuela. Se exponen trabajos de: Alex Córdova, Anairam, Krom Mag, Donovan Quiroz, Dorian López, Germán Nájera, Iván Flores, Iván Aguirre, Juan Hernández, Karla Lisker, Marcelo Chávira, Salvador Hernández, Santiago & Mauricio, Tony Solís, Giancarlo Cruz y colectivo Dementes.

Los curadores plantean que “esta exposición no define territorios, muestra una fotografía de moda en México hoy: conscientes de lo que pasa afuera y que sale de los terrenos manoseados de un mundo editorial- moda demasiado conservador. Una foto sexy, que en atisbos intuye otros tipos de belleza y juego un poco con géneros e identidades pero tiene la importancia del AHORA. Algunos de estos autores son la punta de lanza de la creatividad desde México, para el mundo, han lanzado revistas independientes, desarrollan proyectos fuera del circuito del gran arte que renuevan los lenguajes desde una perspectiva juvenil”.





Y añaden que “la fotografía moda no pretende tener el criterio de verdad del documentalismo, ni la profundidad psicológica de la fotografía construida. Es por eso que resulta más lúdica, ligera y experimental, es el laboratorio de nuevas definiciones de género y el espejo del cambio social. En ella los motivos son la belleza, el estilo y la esencia de la moda. Ahora, en el ocaso del editorial impreso, este tipo de fotografía es tan libre como su manifestación instagramera y capaz de convocar a un público que likea sin parar, compartiéndola y haciéndola suya”.

Recorrido: En la vista que hice todas los trabajos me provocaron y llamaron la atención. De manera particular: Una fotografía de la Serie Collapse P1, 2015, de Juan Fernández; una fotagorafía de la Serie Wage, 2015, y de la Serie Serventies, 2015, de Dónovan Quiroz; la fotografía Ferpection, 2015, de Tony Solís; una fotografía de la Serie No Future, 2014, de la Serie Avant, 2013, y de la Serie Religión, 2013, de Iván Aguirre. También me impactaron fotografías de Karla Lisker, Germán Nájera-Iván Flores; Santiago & Mauricio; Dorian López y Krom Magazine.

Comentario: La fotografías expuestas, como lo dicen los curadores, “multiplican la promesa de un trinomio moda-editorial-imagen que busca consolidarse. Traen aire fresco a la fotografía desde otro punto de vista y a su vez sólo aquellos fotógrafos que escapen de las imágenes soft de los medios convencionales, serán los que puedan retar al tiempo y convertirse en nombres legendarios. Serán parte de un imaginario mayor, en el que como siempre van de la mano foto y vestido, provocando sueños y aspiraciones en la imaginación del espectador”. Las imágenes me impresionaron mucho. Me sentí frente algo fresco y distinto. Algunas de las fotografías me provocaron e inquietaron. Me plantearon preguntas sobre el propósito de los autores y también sobre quiénes son los modelos, cómo viven y qué piensan. Hay una manera nueva de proponer los cánones de belleza y también de enfrentar el retrato. Hago mía las palabras de los curadores cuando plantean que “en el amplio mundo de la fotográfico, la fotografía de moda es la que ha roto esquemas y ha expandido las fronteras de la imagen. En otros siglos, la pintura por medio del retrato, abusaba de ´la pose´ como medio para exhibir la grandeza de los personajes y subrayar el rostro de la belleza desafiando al tiempo”. La exposición esta muy bien montada. Las fotos de gran formato con una gran calidad de resolución. Las paredes de colores. Los espejos, entre las fotografías, donde uno se puede ver. Lo videos y la pasarela. Las fichas técnicas que dan cuenta de lo complejo de cada fotografía donde intervienen muchas personas (maquillistas, peluqueros, modistas, productores). Visité la exposición el día de la inauguración. El museo estaba lleno de jóvenes, como los fotógrafos y los modelos. Muchos de los asistentes podían ser también los modelos. Un tipo de belleza y de vestir. Un estilo y una moda. El ambiente era de fiesta. La música de un DJ, los visitantes que con celulares tomaban foto de las fotos o posando junto a las fotos, la conversación animada sobre lo que veían. Pedro Meyer, el alma del magnífico proyecto del Foto Museo de Cuatro Caminos, a través de su fundación y del impulso al equipo que lo gestiona, me ampliaba el horizonte y me proponía claves para comprender mejor lo que estaba viendo. Una generación de fotógrafos jóvenes con una alto nivel de calidad técnica y plástica, con una gran imaginación, que se han abierto espacio en el mundo de la fotografía de la moda en el mundo. Algunos trabajan en Milán, París o Nueva York. Es una gran exposición. Digna de cualquier gran museo de arte contemporáneo en el mundo. La disfruté y me dijo mucho. Pude felicitar a sus curadores. La exposición va a estar hasta finales de agosto.

Imágenes para pensar que la sociedad poblana tiene un problema grave mientras las autoridades miran para otro lado.

¿O cuándo debes pensar que los gobiernos están rebasados por el crimen organizado?



Cuando aprecias que el territorio poblano está cruzado por los ductos de PEMEX, lo que lo ha convertido en un campo de cultivo petrolero con un mercado de combustibles regional y nada clandestino que mantiene el precio de la gasolina a 5 pesos.



Cuando vas al detalle de lo que significan estos ductos para cualquier comunidad campesina que ve cómo salen a respirar las tuberías.



Cuando los juegos pirotécnicos se han convertido en el pasatiempo común de las comunidades de San Martín Texmelucan.

Cuando un fragoroso partido de béisbol cierra con un grupo de sicarios que arremete a balazos la tribuna de una unidad deportiva en Palmar de Bravo.

Y cuando no hay día que pase sin encabezados que involucran a huachicoleros ejecutados: 176 ejecuciones en Puebla en lo que va del año, gran parte relacionada con bandas de robo de combustible.

O cuando los abogados del ex director de la Policía Estatal, Marco Antonio Estrada López, y el ex jefe del Grupo de Operaciones Especiales (GOES), Tomás Méndez Lozano, solicitan a un juez de distrito el sobreseimiento de la causa penal que los mantiene presos desde el 14 de julio de 2015, cuando los ex mandos policiacos fueron detenidos en Tepeaca por el Ejército Mexicano, acusados de brindar seguridad a las bandas de huachicoleros en Tepeaca.

O simplemente, ¡cuando encuentran petróleo en Cuautlancingo!, como ha sucedido esta madrugada del 18 de julio a unos cuantos metros del crucero de la autopista México-Puebla con el Periférico.

Cuando miras todo esto y observas cómo galantemente las autoridades en el estado tienen la vista puesta en otro lado:

Mundo Nuestro. Esta entrevista al juez animador del Polo Judicial Antiterrorista en Francia, Marc Trévidic, fue publicada en Paris Match en septiembre pasado. La ha traducido al español el portal Sin Permiso. Por la importancia de sus planteamientos, dos meses antes de la matanza del viernes en París, y tras los acontecimientos de este jueves 14 de abril en Niza, aquí los reproducimos nuevamente.



Durante diez años, el juez Trévidic ha animado el Polo Judicial Antiterrorista. Obligado a renunciar a sus funciones en plena tempestad para acceder al cargo de Vicepresidente del Tribunal de última instancia en Lille, Marc Trévidic tuvo una larga conversación a fines de septiembre con nosotros [ParisMatch] el pasado mes de septiembre. Su grito de alarma acaba de encontrar desgraciadamente un eco el pasado viernes por la noche con una serie de atentados sin precedentes en París. Se reproduce a continuación la [traducción castellana de la] versión íntegra de esa entrevista atrozmente premonitoria.

ParisMatch: ¿Podría hacer usted una estimación ahora mismo [25 de septiembre de 2015] del nivel de los riesgos que corren los franceses?



Marc Trévidic: La amenaza está en su máximo nivel, un nivel nunca alcanzado hasta ahora. Por lo pronto, para el Estado Islámico [EI], nos hemos convertido en el enemigo número uno. Francia es ahora el objetivo principal de un ejército de terroristas que dispone de medios ilimitados. Además, resulta claro que somos particularmente vulnerables a causa de nuestra posición geográfica, de la facilidad para entrar en nuestro territorio que tienen todos los yihadistas de origen europeo, franceses o no, y a causa de la voluntad clara e indesmayablemente expresada por los hombre del EI de atacarnos. Y encima, hay que decirlo: ante la magnitud de la amenaza y la diversidad de formas que ésta puede adoptar, nuestro dispositivo de lucha antiterrorista ha llegado a ser permeable, falible, y ha perdido la eficacia de que antes gozaba. En fin, yo he llegado a la conclusión de que los hombres de Daech [acrónimo del Estado Islámico] tienen la ambición de y los medios necesarios para golpearnos mucho más duramente organizando acciones de gran magnitud, incomparables con las llevadas a cabo hasta ahora. Se lo digo como técnico: los días más sombríos están por llegar. La verdadera guerra que el EI busca desarrollar en nuestro suelo todavía no ha comenzado.

¿A qué se debe una constatación tan alarmista?



Lo que tenemos enfrente es un grupo terrorista de una potencia sin precedentes. Mucho más potente que Al-Qaïda en su mejor época. El EI, que dispone de cerca de 30.000 “soldados” sobre el terreno, ha reclutado más miembros que la organización fundada por Ben Laden en quince años. Francia se enfrenta, en efecto, a una doble amenaza. La del despliegue de lo que yo llamo los “escudos humanos” de la jihad individual, esos hombres que pasan a la acción sin gran formación ni preparación, actuando solos, con mayor o menor éxito, como se ha podido ver en los últimos tiempos. Y la otra amenaza, inconmensurable, que yo temo particularmente: acciones de envergadura preparadas sin duda por el EI, como las llevadas a cabo por Al-Quaïda, a menudo saldadas con carnicerías terroríficas.

¿Dispone usted de elementos que indiquen que nos encaminamos a este tipo de accione de envergadura?


Los detenidos que aceptan hablar nos dicen que el EI tiene la intención de golpearnos dura y sistemáticamente. Entiéndame, eso se infiere de nuestras pesquisas e investigaciones: somos el enemigo absoluto, indudablemente. Los hombres del Daech disponen de los medios, del dinero y de la capacidad para adquirir fácilmente tantas armas como quieran a fin de organizar ataques en masa. El terrorismo es una subasta: siempre hay que ir más lejos, doblar la apuesta, golpear más duramente. Y además, hay que conseguir el “premio Goncourt del terrorismo”: yo digo siempre que la referencia base son los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las torres del World Trade Center. Ni por un momento imagino que un hombre como Abou Bakr ­al-Baghdadi y su ejército se contentarán mucho tiempo con operaciones externas de modesta envergadura. Están pensando en algo de mucha mayor magnitud, y el primer objetivo que tienen en mente es nuestro Hexágono.

¿Cómo se ha llegado a este punto? ¿Por qué Francia?

¡Porque somos el objetivo ideal! Tradicionalmente, el adversario número uno del terrorismo yihadista han sido siempre los EEUU, pero los parámetros han cambiado. Los norteamericanos son más inaccesibles. Francia está más al alcance. Está la proximidad geográfica, con distintos relevos en toda Europa; está la facilidad operativa de reenviar de Siria a Francia voluntarios aguerridos, europeos, miembros de la organización, que pueden reingresar legalmente en el espacio Schengen y pasar desapercibidos hasta que entran en acción.

¿Hay también razones políticas, ideológicas?

¡Evidentemente! Francia se ha convertido en el aliado número uno de los EEUU en la guerra contra Daech y sus filiales yihadistas. Combatimos con las armas al lado de los EEUU. Hemos llevado a cabo incursiones aéreas contra el EI en Irak. Ahora, nuestras intervenciones en Siria. Encima, Francia tiene un “pasivo” muy cargado a ojos de los islamistas. Para ellos, se trata siempre de una nación colonial que, a veces, reivindica incluso sus raíces cristianas, que sostiene abiertamente a Israel, que vende armas a los países pretendidamente “infieles y corruptos” del Golfo y del Oriente Próximo. De una nación que oprimiría deliberadamente a su importante comunidad musulmana. Este último argumento constituye un eje de propaganda esencial para el EI. Nuestras fuerzas armadas han intervenido también en Mali para frenar a los islamistas, aunque se trate de islamistas de redes distintas. Digamos, para terminar, que en Francia nos hallamos desde hace años en primera línea de combate contra la “Jihad global”. Durante mucho tiempo nuestro dispositivo antiterrorista nos ha permitido asestar golpes durísimos a los terroristas y a los jihadistas de toda obediencia.

¿Ya no?

No. Las cosas han cambiado. La evidencia está ahí: ya no estamos en condiciones de prevenir como antes los atentados. Ya no se pueden evitar. Hay algo de ineluctable. Claro, se detiene a gente, se desmantelan células, a veces hay golpes de suerte, como se ha visto en acontecimientos recientes; pero la suerte, o el hecho de que los terroristas se encallen en sus modelos operativos, o incluso la gran valentía demostrada por los ciudadanos, son cosas que no pueden durar eternamente. En lo atinente a los medios allegados a la lucha antiterrorista, hay que decir que han llegado a ser claramente insuficientes: y estoy tasando con mucho cuidado mis palabras. Estamos rayando en la indigencia en un momento en que la amenaza terrorista es más grave que nunca antes. Estos dos últimos años he tenido ocasión de constatar por mí mismo que, a veces, ¡no había ya siquiera personal para llevar a cabo las investigaciones judiciales de que precisábamos! Se está, así pues, en mínimos, sin poder llevar a cabo las pesquisas e investigaciones necesarias, sin “centros de atención”, y todo eso a riesgo de dejar de lado amenazas gravísimas. Los políticos adoptan actitudes marciales, pero carecen de visión a largo plazo. Nosotros, los jueces, los policías de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), los hombres sobre el terreno, estamos completamente desbordados. Corremos el riesgo de estrellarnos contra un muro.

Y el dispositivo “Centinela”, que moviliza a miles de hombres para proteger lugares simbólicos, enclaves sensibles, ¿no es eficaz?

Ese dispositivo protege ciertos lugares, tranquiliza a la población. Pero, de hecho, lo que hace es desplazar la amenaza. No evitará jamás que hombres resueltos pasen a la acción aquí o allá. Si les parece demasiado complicado dirigirse a un objetivo sometido a vigilancia, encontrarán otro. Un cine, un centro comercial, una concentración popular… Centinela,Vigipirata… no podemos prescindir de esos dispositivos; la población no lo entendería. Pero, en lo fundamental, no resuelven nada. No evitarán que los hombres del EI, el día que decidan pasar a una velocidad superior, cometan atentados de gran magnitud. En tanto que nosotros somos incapaces de ponernos a la altura del ascenso constante de su poderío. La cosa no ofrece duda: el grupo terrorista se halla actualmente en disposición de armar las estructuras, de tejer las redes y de formar los hombres necesarios para concebir planes de atentados masivos. Preparan el terreno para poder golpear duramente.

¿Qué pensar, entonces, de la nueva estrategia francesa? Los primeros bombardeos aéreos franceses han golpeado a Daech en suelo sirio. Francia invoca un “derecho de legítima defensa” y dice apuntar a los terroristas en sus bases…

Proceder a bombardeos y golpes “extrajudiciales” monta tanto como calcar el modelo norteamericano. Hace años que los EEUU eliminan a jefes, estrategas o reclutadores en Yemen, en Afganistán, en Somalia, pero sin lograr nunca debilitar a los grupos que son su objetivo. ¡Eso no ha funcionado nunca! Yo no creo que la estrategia francesa esté bien fundada. ¿Es de creer que se pueda desestabilizar a Daech y atravesarse en sus objetivos eliminando a jefes y personal “operativo” avistados? ¿Hay jefes de tanta importancia que no puedan ser reemplazados a tiempo por otros hombres? Nada es menos seguro. De todas, todas, nos tienen “en el punto de mira”, y desde este punto de vista, nada cambiará. Esto podría incluso tener el efecto contrario del pretendido: creará “vocaciones”. Si, por ventura, hubiera determinados objetivos suficientemente sobresalientes y el brazo de la justicia no fuera lo bastante largo, yo podría tal vez inclinarme a pensar que un pequeño misil podría cumplir la tarea… Pero, claramente, no hay nada en esa estrategia que permita invertir el curso de una guerra contra un ejército de terroristas, y ganarla.

¿Tiene Francia capacidad para enfrentarse a Daech?

Los medios de que disponen los jueces a cargo del antiterrorismo son hoy por hoy insuficientes. Podría incluso decirse que indigentes. El número de investigadores, señaladamente, es de todo punto insuficiente para hacer frente a las amenazas. Los expertos judiciales de la DGSI están desbordados. Carecemos de los medios humanos para reunir pruebas, para neutralizar a los terroristas. Aquí, en Francia, un estado de Derecho, no se puede uno poner a lanzar drones para eliminar a simples sospechosos. La fuerza del sistema francés se ha basado durante 30 años en la preeminencia de los jueces, en su capacidad para fijar estrategias, para anticipar y golpear preventivamente en el mejor momento, en sinergia con los servicios de información e inteligencia. En la estela de los acontecimientos del pasado 7 de enero, los asesinatos de Charlie Hebdo y del supermercadocosher, el poder ha decidido aprobar una ley que da todo el poder a los servicios de información al margen del poder judicial. Olvidando una cosa elemental: en Francia, son los jueces quienes deciden arrestar, o no, a la gente, ponerla bajo vigilancia, mantenerla detenida. Todo lo que se decida sobre la sola base de los servicios de información, al margen del control del juez, carece de valor legal. Y el peligro cuando los servicios reinformación tienen vía expedita es que la intervención llegue demasiado tarde… Nuestro sistema ha sido muy eficaz durante años porque se intervenía con mucha anticipación, y en perfecta sintonía con los agentes de la DST [Dirección de Vigilancia del Territorio]. Se reunían pruebas, y desde el momento en que alguien amenazaba con pasar a la acción, al día siguiente, a las 6 de la mañana, se le echaba el guante. Jamás, jamás, pudo una persona judicialmente vigilada pasar a la acción. ¡Jamás! No se puede decir ahora lo mismo de esos jihadistas afiliados al EI: todos o casi todos habían sido objeto de vigilancia –con una ficha “S”—, pero eso no ha impedido que actuaran…

¿Por qué, pues, se hizo esa ley?

El poder ejecutivo quiere disponer de servicios de información todopoderosos totalmente controlados por él. Los jueces especializados y su libertad de acción han sido descartados. Es confortable para un gobierno; muy peligroso para la sociedad. Yo me temo que se recurra cada vez más a esos métodos extrajudiciales, administrativos, sin recursos, arbitrarios. Como han hecho los norteamericanos en Guantánamo. Este camino, en mi opinión, haría el juego a aquellos a quienes combatimos alimentando los sentimientos antioccidentales y antifranceses.

A pesar de su manifiesta barbarie, el EI sigue reclutando, sobre todo en Europa. ¿Cómo se explica eso?

Hay muchos factores que se hallan en el origen de lo que yo llamo la “democratización de la jihad”. En una situación de crisis económica y moral, su pericia con Internet –que no viene de ayer— les ha permitido expandir su ideología sin que nadie sueñe siquiera en impedirlo en nombre de la libertad. Apuntan a presas fáciles: a gentes que ya no tienen perspectivas, sin sueños, sin rumbo, gentes a las que la sociedad de consumo ha dejado al margen. Pasar a la acción, además, no es tan complicado. Un billete de avión de 200 euros hacia Turquía, y ¡listo!. Quienes parten creen dejar atrás sus “mierdas”, imaginan tener por delante una vida “exaltante”.

También se ve cada vez más en Francia a islamistas radicales conversos…

Es lo que yo llamo el efecto moda. No es para nada racional. La Jihad “se lleva”. Es chocante decirlo así, pero es verdad. Una muchachita aparece en su Facebook con un falso Kalachnikov en mano, y sus compañeritas la imitan… Algo totalmente desconectado de cualquier realidad religiosa, pero una vez dado el paso, se entra en un proceso de fascinación, sin retorno, se entra en el juego, y entonces viene el riesgo de ruptura. No todos parten por las mismas razones; algunos regresan descontentos, algunos combaten, otros, no; algunos se callan, se forman por etapas y se convierten en terroristas potenciales. El fallo esencial de nuestra sociedad es que ofrece un terreno favorable a una ideología que puede fabricar asesinos sin límite.

¿En qué se funda esa ideología?

Los yihadistas se presentan como los únicos defensores verdaderos de un Islam oprimido por Occidente. Es lo que yo no dejaba de oír en los interrogatorios y audiencias. Evocan las guerras de Irak, el conflicto israelí-palestino, seleccionan los argumentos para legitimar su acción.

¿Estamos al abrigo de una campaña de atentados en nuestro territorio?

No. Si se toma el ejemplo de los hermanos Kouachi, los autores del tiroteo de Charlie Hebdo, estaban, por lo que se conoce, “en camino” de una campaña de atentados. Se frustró porque, en un accidente automovilístico, uno de los hermanos perdió su documento de identidad. Eso fue lo que permitió identificarlos y lanzar una caza al hombre que se saldó con la muerte de los dos terroristas, abatidos por el GIGN [Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional]. Los Kouachi no salieron a una operación suicida. Si hubieran podido, habrían seguido golpeando. Como Nemmouche, el asesino del judío de Bruselas, como Merah… El año pasado, yo hice neutralizar a una red de yihadistas muy peligrosos que querían crear un comando de diez “Merah” autónomos, operando simultáneamente en el conjunto del territorio. La idea de que un día tendremos que afrontar una o varias campañas de atentados de gran magnitud no puede descartarse. Quienes nos atacan quieren hacernos el mayor daño posible. Y hacerlo duraderamente. Se preparan para eso. Los franceses van a tener que habituarse, no a la amenaza de atentados, sino a la realidad de los atentados que, en mi opinión, llegarán ineluctablemente. No hay que cubrirse el rostro o mirar para otro lado. Estamos ya en el ojo del huracán. Lo peor está por llegar.

Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella

Terrorismo yihadista en Francia: “Lo peor está por llegar”, dijo un Juez antiterrorista en septiembre

De la columna Vida y milagros

Para Héctor Aguilar Camín, en su cumpleaños



Relacionada:

No puedo zafarme de la realidad mexicana/Entrevista a Héctor Aguilar Camín en Milenio

Llegar a la ciudad de México se ha vuelto tan complicado como cruzar un territorio ignoto sin mapas a la mano. Mi ruta por ese océano impredecible es la autopista México-Puebla. Hace 40 años que la transito y siempre es distinta en sus obstáculos y esquiva en sus amabilidades, aunque su trazo no ha cambiado ni un ápice. Es una ruta engañosamente familiar pero con un surtido de variedades sobre un mismo tema mayor a la caja de sorpresas de un mago o una partitura de Bach. Siempre está en obra, o con un tráiler patas arriba, o tomada por la incompetencia del constructor en turno, el concesionario que maneja el peaje, o los recortes de la SCT. Ayer la incertidumbre adicional era si estaría abierta o cerrada por la CNTE o cualquier otro grupo simpatizante.



Hubo un tiempo en que pasando Llano grande y hasta llegar a Santa Martha Acatitla todo eran campos obscuros en la noche o bosques y sembradíos luminosos en el día. Hubo un tiempo en que entre Puebla y México todo era un paisaje imponente en donde reinaban los volcanes. Hubo un tiempo en que ir a ver una obra musical o al teatro a México era considerado un paseo relajante y bello. Luego Chalco se fue poblando sin orden ni concierto; desaparecieron el paisaje rural y los sembradíos y una maraña inmensa de cables piratas de luz cruzaba la carretera de lado a lado alimentando los asentamientos irregulares que los sucesivos gobiernos del estado de México permitieron y clientelizaron hasta llegar a consolidarse en el municipio "Solidaridad", una oda a la falta de ordenamiento territorial reinante en nuestro país hasta hoy.

Como estudiante universitaria transitaba confiada por la autopista cien veces al año, cruzándola a altas horas de la noche a toda la velocidad que daba el Datsun azul de mi novio, que manejaba con todo el estilo y audacia de un piloto profesional y la irresponsabilidad propia de los 20 años. Los cinturones de seguridad no existían, pero sí la plática y la discusión interminables dentro del pequeño mundo del coche azul, con la mínima gasolina en el tanque, navegando en la obscuridad con menos certidumbre y comunicación que el Apolo XIII. Nos tocó ver muchos accidentes que considerábamos parte normal del riesgo de vivir. Hoy sé de nuevo que así debe ser, y que lo inevitable suele serlo.



Del amor a esa carretera pasamos a la desconfianza que nos produce lo consistentemente impredecible. Tratar con ella lo menos posible pasó de ser una reticencia transitoria a un uso y costumbre irracional. Pero antier era la fiesta de cumpleaños de mi cuñado en México: iríamos aunque nos tardáramos diez horas en llegar. Los informes oficiales indicaban cierre en la caseta de Chalco y contingencia ambiental. Y sin embargo nuestra carretera fluyó como en los mejores tiempos. Es probable que ante la amenaza informática del bloqueo carretero la mayoría de los usuarios optó por salir otro día, y que ante la contingencia de ozono los capitalinos se quedaran en sus casas, así que bajo un cielo azul llegamos a México como transportados por los ángeles; y sí, porque el ángel al volante era mi hija la serena, la que siempre pone al mal y al buen tiempo una cara tranquila porque sabe ajustar las velas ante el cambio de viento. Tiene la mejor actitud ante lo que el día ofrezca.

Llegamos a la pura alegría. La consistente generosidad e inteligencia del festejado lo rodearon de un círculo de bien querientes, inmersos en la atmósfera cálida que su imparable mujer, mi hermana, construye cuidadosamente cuando se trata de organizar un festejo para otros. Así como cuida cada palabra cuando escribe, así planeó hasta la última banderita de papel de china y los individuales ilustrados con una máquina de escribir antigua que diseñó, dibujó e imprimió mi hermano Daniel. El fruto fue una fiesta de 120 amigos hermanados, llena de cariño, elocuencia y apasionadas discusiones; hubo una muy buena mezcla de nuevas generaciones, armoniosamente trenzadas con las que ya pronto nos iremos. Un hilo conductor de este ambiente fue la música que brotaba de un conjunto dirigido por las manos maravillosas de un cubano sensible e inteligentísimo que toca el teclado como solo puede hacerlo la sangre de quien honra con su trabajo y su música la tierra que ha tenido que dejar por necesidad, mientras abraza al país y a la cultura que le han dado abrigo. Quizás quiere a México más que muchos que aquí han nacido. En medio de la fiesta me sorprendió la preciosa voz de mi hija menor cantando acompañada de manera cómplice por el pianista cubano.

Hubo muy variados discursos, pero fue especial el del Héctor, que merece un escrito aparte y una mejor cronista de lo que puedo serlo yo, pues su discurso fue como uno de sus mejores cuentos. Solo retomo su dicho de que lo mejor que le ha pasado en la vida es mi hermana, porque muchos de nosotros también hemos vivido con la suerte de tenerla. Me gustaron en especial dos cosas: la composición musical que le organizó su hermano y poeta Luis Miguel Aguilar. Usó la música de los Beatles "Let it be" y como letra fue acomodando a la música los títulos de todos los libros de Héctor. Y lo otro fue lo que dijo una muy joven editora y escritora de la revista que dirige Héctor desde hace muchísimos años; ella habló en nombre de la nueva generación de escritores que ahí trabajan y le agradeció la libertad y sencillez con que les enseña lo que sabe y la generosa, confiada e irrestricta entrega de estafeta a sus jóvenes relevos generacionales, pero en especial por infundirles fe en el futuro de un país al que casi le han perdido la fe, al que miran en sombras y con tristeza. Los jóvenes dueños del futuro reciben aliento y esperanza de quien no estará en él.

Salimos de la fiesta sin despedirnos, oyendo como música de fondo a mi hermana cantando como solo ella sabe hacerlo. A media noche, como en los viejos tiempos, entramos a la carretera. Su obscuridad todavía es indómita en algunos tramos, y ahí aún nos envuelve, como antes, misteriosa, dormida y solitaria. Viendo las líneas blancas de la carretera ya no sé si es ayer, hoy o mañana. Es tarde y confundo los recuerdos. Me asaltan las imágenes y las voces, muevo los dedos sobre un teclado inexistente mientras tarareo en voz baja la música de la fiesta que aún no me ha abandonado. Es la vida que pasa silenciosa, estruendosa, esa vivencia única que vamos dejando para siempre detrás, en el camino...

Mundo Nuestro. 9 de julio de 2014, el conflicto provocado por el gobierno de Rafael Moreno Valle al desaparecer, con una absurda ley en el Congreso la figura de las Juntas Auxiliares, deriva en un enfrentamiento mortal en la autopista a Atlixco. Pobladores de San Bernardino Chalchihuapan, junta auxiliar de Santa Clara Ocoyucan han cerrado la vía. Una desastrosa batida de los granaderos termina con una batalla campal con decenas de heridos y un pequeño de trece años que morirá unos días después, víctima de la acción policiaca. Lo recordamos con esta crónica de Sergio Mastretta en Mundo Nuestro publicada el 18 de julio de aquel año, y lo hacemos con ánimo de no olvidar los tiempos cortos que nos explican. La vanidad del político que resulta criminal. La vida perdida de un niño. La soledad brutal de su madre. La derrota de la sociedad poblana que no reconoce la profundidad histórica de sus pueblos.

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Archivo: El caso Chalchihuapan en Mundo Nuestro

En el levantamiento del campo que los peritos judiciales de la PGR harán en Chalchihuapan, entre el reguero de piedras lanzadas por los bandos bloqueadores y granaderos, no encontrarán más que la derrota de la sociedad poblana.



Por supuesto que no hallarán prueba pericial alguna.

Tal vez acudan, entre tantos documentos fotográficos y videos a esta narración de la soledad de un niño y de nuestra miseria:




http://e-consulta.com/nota/2014-07-11/seguridad/bala-de-goma-perforo-cabeza-de-nino-en-chalchihuapan



Pero en el desalojo del bloqueo en la autopista a Atlixco, en el uso excesivo de la fuerza pública y la respuesta violentísima de los manifestantes, encontrarán, si tienen ojos para verlo, un problema no resuelto en México: los derechos constitucionales a la libre manifestación de los reclamos contra la autoridad establecida y al libre tránsito sobre la vía pública enfrentados en una secuencia de innumerables refriegas e incontables heridos y muertos ocurridas durante décadas en todo el país. Y al menos tres veces en los últimos años en Chalchihuapan. El evento del miércoles 9 de julio, que dejó más de 70 lesionados, no será el último.

Para el gobernador Moreno Valle y sus diputados la llamada “ley bala” era el remedio. Ahora paga en su imagen la ausencia de un proceso deliberativo real, la condición mínima para la existencia de una sociedad democrática, que no tenemos.

Pero los peritos encontrarán también, si quieren verla, la decisión absurda de un Congreso estatal --cuyos integrantes reprobaron, si alguna vez cursaron, historia de Puebla-- que por decreto desapareció a los pueblos. Las 585 Juntas Auxiliares dejaron de ser pueblos para convertirse en “órganos desconcentrados”. En el paisaje que encontrarán después de la batalla, bien les vendría a los peritos “atraídos” por la investigación del enfrentamiento en Chalchihuapan recoger entre los escombros ocasionados por estos políticos el significado histórico de la palabra pueblo.

Y leer lo que escribieron en las reformas a la Ley Orgánica Municipal LOM):

La naturaleza jurídica de la Junta Auxiliar (JA): “El carácter de “gobierno” y “autoridad” en LOM ha provocado que las JA se asuman como cuarto orden de gobierno, con responsabilidades y autonomías que resultan inconstitucionales.”

Y su propuesta: “Que sean órganos desconcentrados del Ayuntamiento, dependientes de la SG municipal. Se suprimen las palabras “gobiernos y autoridades de los pueblos.

¿Habrán estudiado historia los peritos atraídos de la PGR?

El gobernador y sus diputados parece que no lo hicieron.

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El paisaje después de la batalla del 9 de julio en la autopista puede verse en tres tiempos:

1.- Por la noche de ese miércoles las torretas policiacas permanecen en la autopista, los granaderos reposan en las cunetas y se comen los hotdogs que sus jefes les han traído desde Chipilo; en el pueblo de San Bernardino Chalchihuapan no dejan de sonar las campanas, y mucha gente está reunida en la plaza, sobre todo jóvenes que muestran cascos, toletes y granadas como trofeos de guerra. En un ir y venir de telefonazos entre mandos policiacos y autoridades del pueblo se negocia la liberación de un policía capturado en la reyerta de mediodía; el presidente auxiliar de Chipilo Pedro Martini Mazzoco --a quien el reportero de Municipios Puebla en e-consulta Felipe Ponce Mecinas acompaña (http://archivo.e-consulta.com/blogs/quiosco/?m=20140714--) y que escribirá una estupenda crónica-- cumple como mediador y no le queda más que escuchar a la licenciada Ofelia Flores Ramos, subsecretaria de Coordinación y Operación Policial, la jefa policiaca en su réplica al presidente de San Bernardino Felipe Montes:

“No, presidente, la ley no se negocia… la única opción es que me entregue a mi policía o entramos por él”.

“Me colgó”, dirá después la licenciada, quien vivirá su propia secuencia, pues en los días siguientes se le señalará como la responsable del operativo que golpeará como un macanazo en la cabeza la imagen del gobierno estatal.

Al final, liberaron al policía. En la secuencia de este paisaje siguen las órdenes de aprensión y los cargos para los pobladores: motín, ataques a las vías de comunicación y contra las autoridades en su modalidad de desobediencia, resistencia de particulares, delitos contra funcionarios públicos, privación ilegal de la libertad, lesiones dolosas y tentativa de homicidio calificado y daño en propiedad ajena doloso. Uno de los perseguidos por el gobierno estatal será el presidente auxiliar Montes. Ganó en las elecciones de mayo por siete votos el cargo al grupo de Antorcha Campesina que gobierna desde hace un buen rato en la cabecera municipal de Santa Clara Ocoyucan. Felipe Montes huirá del estado ante las acciones judiciales que el gobierno ha descargado. En esa misma secuencia me pregunto por el papel jugado por sus asesores, la diputada federal Roxana Luna Porquillo y su hermano Vladimir, el “Movimiento Nacional de Los de Abajo”, el propósito del bloqueo y las consecuencias del mismo, y lo que veo es que para su fortuna ellos no están entre la lista de heridos en el puente ni entre los perseguidos por la justicia.

En una secuencia paralela, circulan de inmediato en internet videos y fotografías de la tranquiza en el puente y al gobierno poblano se le viene encima en la prensa local y nacional una carretada de denuncias contra el uso de balas de goma y la consecuencia de la mentada “Ley bala”. En la historia de compadrazgos entre los virreyes-gobernadores y la prensa poblana la coyuntura revela los campos decantados por el uso patrimonial de los recursos públicos en medios de comunicación. Y por lo que veo en la prensa, la mayoría le ajusta las cuentas al gobierno morenovallista.

La noche ha caído en San Bernardino. Y en este paisaje nocturno, todavía en la escena las piedras que se arrojaron los bloqueadores de la autopista y los granaderos, levanto dos preguntas que no tiene una respuesta sencilla: ¿por qué la pérdida del registro civil provoca la insurrección de un pueblo? ¿Qué es lo que no entendieron los diputados que aprobaron una iniciativa que de un plumazo le quitó a 585 comunidades su calidad de pueblos?"

2.- En este paisaje de derrotas la tomografía del muchacho de 13 años es estremecedora. Es la de un tiempo detenido en las versiones encontradas, bala o pedrada, contenida en la decisión final de los funcionarios gubernamentales de romper el bloque y desalojar la autopista. El cráneo roto de José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo es el tiempo detenido por la violencia que arrasa la vida nuestra y que no encuentra salida en la ley bala ni en el bloqueo de la carretera. En la tomografía veo también la masa de pobladores que por la mañana del miércoles 9 cerró las carreteras federal y autopista a Atlixco y esperó la llegada de los granaderos.



La tomografía difundida en twitter por Jesús Manuel Hernández.




La foto del diario Cambio y la interrogante: ¿ese lanza granadas de gas lacrimógeno también dispara balas de goma?

En el paisaje la batalla de las fotografías. En la foto los granaderos en la refriega. Uno de ellos apunta al cuerpo de los manifestantes que no vemos con un fusil que igual dispara granadas de gas que detona cartuchos con balas de goma. Y de ahí no tenemos más cosa que las fotografías, los videos y las declaraciones. Cada quien expone sus imágenes.

El gobierno explota la de un granadero tundido a palos por un joven. Y en voz del Secretario de Gobernación, niega tajantemente el uso de balas de goma: “Primero toletes, escudos y cascos. Y ante la escalada de violencia y agresión de parte de los manifestantes, se utilizó gas lacrimógeno para dispersar y contener a los agresores. Se ratifica, asimismo, que en ningún momento se utilizaron balas de goma o cualquier otro dispositivo contundente, que los ya referidos.”

Del otro lado, y desde el twitter de la diputada Luna Ronquillo, los videos con la cabeza ensangrentada del niño, el cachete perforado de un hombre aturdido que se acerca a la cámara desde el puente, las fotos con los fusiles en círculo rojo que prueban la realidad de la “ley bala” del gobernador de Puebla.

Y en los extremos las acusaciones penales en el Ministerio Público contra los campesinos y las demandas de destitución del gobernador en el Congreso federal.

En medio una sociedad que ni siquiera sabe si fue aprobada por los diputados la nueva ley de seguridad pública, y ni mucho menos si cuenta con reglamentación de los protocolos y procedimientos para el uso de la fuerza pública. Y que no encuentra respuesta alguna que explique de fondo la rebelión en este pueblo.

3- El último paisaje. Veo la tomografía del muchacho en coma y acudo a Edgar Musalem, un perito experto en asuntos de seguridad pública en Puebla, y le pregunto sobre las posibilidades que tenemos de saber qué armas usaron los granaderos en el desalojo de la autopista:

“El fusil en la foto sí puede detonar cartuchos de balas de goma --me dice, y arranca con la descripción del arma y las consecuencias que puede tener--. De acuerdo a lo que vemos, las armas lanzagranadas que trae la policía son de calibre 37 o 40mm, de goma o caucho, las mismas podrán tener una energía en kilográmetros de alrededor de 87 kg/m. El propósito de estos proyectiles es aplicar un golpe en partes densas del cuerpo humano, zonas musculosas, en ningún momento debe de aplicarse a menos de 15 metros al sujeto, y sólo en situaciones de consideración a la técnica dura en el uso de la fuerza. Pero está probado en muchos países que estas armas pueden provocar graves daños, impactar los órganos como el hígado, el riñón, provocar la pérdida de un ojo, o simplemente causar la muerte.”

Encuentro este video en youtube con el testimonio de un manifestante con un impacto en el abdomen:

Video 1

Y Edgar Musalem plantea el problema de fondo: “En México hay protocolos de capacitación, pero no hay reglamentos específicos en la ley para el uso de la fuerza con este tipo de armamento. Las policías tienen una tabla de niveles que miden la resistencia de un individuo o grupo y las técnicas de control que deben aplicarse. Van desde la ausencia de resistencia hasta la resistencia agresiva agravada que puede causar graves lesiones a los elementos o a terceras personas, y así la respuesta, desde las instrucciones verbales hasta las técnicas duras de fuerza no mortal y mortal. Y así se debe juzgar la actuación de los elementos en un operativo.”

Y luego analiza lo ocurrido en el puente de Chalchihuapan:

“Si los policías no retrocedieron ante el avance de los ciudadanos, si entraron en confrontación debemos suponer que iban a desalojar la autopista. Creo que el asunto se les salió de control ante la ausencia de órdenes directas de su superior.”

Y para entender esta pérdida de control del operativo lo sucedido después de que la policía lograra desalojar la autopista: este video revela la paliza que recibieron los granaderos, quienes al parecer cayeron en la trampa tendida por ellos mismos en su afán por perseguir y capturar manifestantes: un destacamento que ha ocupado el puente es abatido por sus propios gases y por la andanada brutal de las piedras que los pobladores les arrojan desde ambos extremos; los granaderos intentan escapar por uno de los costados; es claro que aquí sufrieron sus mayores bajas.

Video 2: la batalla campal en el puente de la autopista.

Edgar Musalem analiza la posible investigación a cargo de la Procuraduría General de la República:

“Sus peritos van a tener que trabajar con declaraciones y dictámenes médicos en los que analizaran por ejemplo el tipo de lesión y el rango de circunferencia en el impacto, por ejemplo en el del cachete del hombre aturdido. Tendrán investigar con los documentos de resguardo de materiales y la dotación a los elementos ese día, y las facturas de compra de cartuchos, con el riesgo del coyotaje que siempre existe, que aparezcan sólo facturas de granadas de gas y no de balas de goma, por ejemplo. Pero no van a poder trabajar en campo, ya no van a encontrar vainas o cascos de cartuchos, ya no podrán hacer pruebas periciales. La investigación no llegará muy lejos.”

Edgar Musalem remata: “Hay protocolos de capacitación, pero no están reglamentados por ley. Si me conviene, estoy a favor, si no conviene, en contra, y por ahí van a juzgar la actuación de la policía. El problema es que no hay normas para el uso de la fuerza, ¿con qué criterios se establece el uso excesivo como el de las balas de goma? Lo que está claro en lo relativo a la ley es que no hay un reglamento de uso de balas de goma. Además, creo que no son necesarias, son comprometedoras como se ha demostrado en otros países. Si el gobierno dice que sí hay protocolos, que los exhiba.”

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Pienso en este muchacho de trece años de edad, José Luis Tehuatlie Tamayo, en su acta de nacimiento levantada en la Junta Auxiliar hace trece años. ¿Cuál será su futuro si sobrevive? Lo veo caminar los 600 metros que separan el zocalito de San Bernardino de la autopista. Las crónicas dicen que salía de la secundaria. No está claro si fue en el primer choque, cuando la policía desaloja la autopista, o si sucedió más tarde, en la refriega en la que los pobladores le dan la paliza a los policías. No sé si lo averiguarán los peritos “atraídos”.

En esta batalla que todos perdimos, el paisaje airado de la vida trunca de este niño impacta con la fuerza de lo que haya sido que golpeó su cabeza.

¿A quién llamar en este paisaje al arrepentimiento?

Mundo Nuestro. Siete imágenes para arrancar julio. De la vanidad del político a la paz que regala la naturaleza rescatada. Del rayo flamígero a la cerrazón conservadora de un importante sector de ciudadanos. De los asesinatos a plena luz del día entre las bandas de chupaductos a la movilización social contra el despotismo del gobierno federal y su Comisión Federal de Electricidad. Todas imágenes del primero de los cinco fines de semana que nos regala este julio del 2016.



Primero el estallido milenario, la furia latente del volcán y la memoria de nuestro ser pasajero. De qué valen vanidades y creencias esotericas. Es la vida simple y llana, la que da y quita, la que no reconoce estructuras sociales y para la que la historia nuestra no es más que esta queja simple de la tierra. WEBCAM.



La declaración de Rafael Moreno Valle: "Yo siempre propuse un proyecto con una visión de largo plazo pero con acciones concretas y medibles en el corto y mediano plazo. Tuve la fortuna de recibir un estado que estaba muy mal administrado, y digo la fortuna porque de manera inmediata pudimos hacer la diferencia y se pudo apreciar, se pudo ver el cambio responsable, se pudo ver la transformación y por supuesto que esto se refleja en indicadores, en materia de pobreza, de salud, de educación. El espacio público, particularmente el de gobierno, es una oportunidad para servir a los demás." El gobernador ha pedido recientemente volver a la arcaica tradición priista de exponer "la labor de los mandatarios" en los medios de comunicación. No se entiende su postura si se examina la campaña que abiertamente en medios comprados como una revista "Vertigo" o esta entrevista publicada por Televisa. ¿Con qué recursos ha pagado Moreno Valle estos cinco últimos años de exposición en medios nacionales? ¿Se atrevería a dar una entrevista a periodistas locales reconocidamente independientes?



El país conservador deja de estar agazapado en los púlpitos y sale a la calle. La declaración es de Fabiola Tepox, de un llamado Frente Nacional por la Familia: "La figura del matrimonio se estableció desde antes que existiera el estado, por lo que la propuesta del mandatario nacional hace corto (circuito) con lo que ya está estipulado. Estamos diciéndole a México que amamos la familia. Estamos a favor del diseño original de la familia. Estamos queriendo demostrar que estamos a favor de la familia. No es marcha, es festival. No estamos de acuerdo con la iniciativa que sacó el presidente porque no les preguntó a los mexicanos ni a las familias. No estamos en contra de las personas del mismo sexo que se quieran casar, pero sí en contra de la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto.

Un rayo golpea la cúpula del templo de San Francisco, en plena misa: ocho personas heridas. Dice el párroco Mario Pérez: "Debido a la fuerza del rayo se quemó toda la instalación eléctrica de esta iglesia así como el equipo de sonido y bocinas por lo que han iniciado con una colecta para reparar las necesidades que en estos momentos se tienen."

El encabezado en Municipios de e-consulta: "Asesinan a 5 ligados a chupaductos en Acatzingo y Felipe Ángeles: Dos fueron calcinados, otro par murió en un enfrentamiento y un cadáver más fue hallado en terrenos de cultivo, todos en menos de 12 horas." Es la violencia que azota al corredor campesino en el que fluye enterrada la gasolina hacia los centros de distribución de PEMEX, convertidos sus ductos en la tierra de nadie que se disputan las mafias a todo lo largo de la autopista Puebla-Orizaba.



La rebelión en Huauchinango contra el gobierno federal: Cuenta la periodista serrana Leticia Ánimas: "Plantones informativos en diversos puntos dela ciudad y el eventual cierre de la autopista México-Tuxpan, esas acciones tomarán pobladores de Huauchinango si la Comisión Federal de Electriciad (CFE) no da respuesta en 72 horas a la propuesta de "borrón y cuenta nueva" del presunto adeudo que tienen 3 municipios serranos."
La Laguna de San Baltasar el viernes 1 de julio al anochecer, después de la tormenta. Hace 29 años el movimiento civil Puebla Verde la rescató para la ciudad --era ya formalment un tiradero de escombro y pendía sobre ella un destino de paradero de combis de la 28 de Octubre--, y desde entonces mantiene su custodia en comodato formalmente reconocido por el Congreso del Estado.