Sociedad

Vida y milagros

"Merlí" se titula la original serie de televisión catalana retransmitida con muchísimo éxito en Netflix y en otros medios mundiales .Qué bueno que gusten tanto cosas de otros países que no sean de habla inglesa. El capítulo final se transmitió en enero de 2018. A mí me pareció un final perfecto.



Merlí Bergeron es el personaje que da nombre a la serie, un profesor que llega a dar clases de filosofía a un bachillerato público de Barcelona. La serie es la ópera prima del guionista Héctor Lozano y su soporte principal es el cautivador y entrañable actor Francesc Orella acompañado con un elenco de jóvenes muy bien seleccionado.

Merlí es un profesor con un objetivo central: dejar huella en sus alumnos legándoles la disciplina de aprender a pensar, a cuestionar y a discernir por cuenta propia. El cree en la filosofía como un antídoto para derrotar la estupidez, la superficialidad, el consumismo, la decadencia política y la angustiosa masificación de la vida y las abrumadoras redes sociales del siglo XXI. Su tarea es enseñar a polemizar, a ser diferentes y a cuestionarlo todo. También cree en otra forma de enseñar más allá del aula, y lo hace involucrándose con los alumnos y sus familias cuando los ve en problemas, ofreciéndoles cercanía y amistad, pero también una franqueza ácida y desconcertante. Cuando el director de la escuela le dice que hay que mantener una distancia entre maestro y alumno, él contesta que le interesa más mantener la distancia entre profesor y profesor, con los que organiza verdaderos zafarranchos.



Merlí es un mago y un actor, y su público es un aula llena de adolescentes. Un personaje complejo, muy simpático, polémico, extremadamente carismático, malhumorado a veces, con una lengua afilada y un lenguaje contestatario, enamorado irredento del sexo femenino a sus 60 años, padre de un hijo gay y un filósofo del siglo XXI. Es sobre todo un intolerante extremo hacia el desprecio que la educación institucional tiene hacia la filosofía. La serie abarca los dos últimos años en la preparatoria de un grupo de alumnos y se centra en las historias de diez de ellos, de sus vidas y relaciones dentro de la escuela pero también fuera de ella. Eso da pie a que veamos el punto de vista de los padres o madres que están tratando de sacar adelante a sus hijos con las pocas o muchas herramientas que cada uno tiene. Padres o madres exigentes, tiernas, vulnerables, sobre protectores, irresponsables, inmaduras, sin dinero, desempleadas, exitosas, sin pareja, desconcertados o heroicos. Una visión muy útil para quien tiene hijos adolescentes



La historia tiende hilos inteligentes para mostrarnos un abanico de personajes de todas las edades que siempre están presentes en la vida de todo adolescentes. Hermanos pequeños o mayores, tíos, abuelos y bebés producto de un embarazo adolescente.

Muy divertida e interesante es también la vida e interacción de los profesores en el claustro, en el que las debilidades humanas de celos y rivalidades, pero también de compañerismo, son llevadas al extremo por la inquietante presencia de Merlí. Con humor, piedad y aguda inteligencia aparece en la pantalla la problemática de la edad madura y el amor inesperado o clandestino entre profesores o padres de familia. También nos muestra a la vejez que no se rinde representada por la madre de Merlí, una reconocida e infatigable actriz de teatro. Por eso la serie es apasionante para todas edades.

Los años aparentemente dorados de la juventud no suelen serlo tanto; vemos a los chavitos dominados por las hormonas confundiendo el amor con el deseo, padeciendo amores y desamores que imaginan eternos, en la búsqueda desesperada de identidad y de futuro, mientras el hoy se escapa entre las manos a una velocidad tan vertiginosa como la arena de un reloj. Cada situación en la vida de los jóvenes será un pretexto para que Merlí presente a los alumnos a un filósofo y su particular manera de explicarse el mundo. Utilizando el diálogo, la conversación y las preguntas constantes como método, los llevará a conocer a Platón, Sócrates, Nietzsche, Schopenhauer, Camus, los estoicos, epicúreos, sofistas y otros pensadores inesperados, como Maquiavelo. En particular usará el método de la escuela fundada por Aristóteles, la de los peripatéticos, paseadores en griego, los que pensaban y discutían puntos de vista opuestos mientras deambulaban por el campo. Con diálogos divertidos y ágiles recuperamos diferentes visiones filosóficas acerca de la muerte, la belleza, la pérdida, la ruina, el suicidio, la enfermedad y el amor, en especial el amor, deslumbrante y engañoso siempre, pero especialmente cegador en la primera juventud y en el ocaso de la vida, en los extremos. De memoria recuerdo algunas frases de Merlí:

-Sócrates prefirió suicidarse con cicuta antes que aceptar que enseñar a pensar por sí mismos a sus alumnos era perverso. Si eso es corromper, al igual que él prefiero la cicuta que mata el cuerpo o la muerte civil, y no la complacencia que mata el espíritu.

-Estoy hasta los cojones de que la gente diga que la filosofía no sirve para nada.

-Parece que el sistema educativo ha olvidado las preguntas ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Ahora solo importa qué empresas montamos y qué cosas me compro.

-En la clase de filosofía les puedo demostrar que son animales racionales, en el resto de las clases pueden seguir siendo solo animales y ya.

- Que las cosas sean de una manera no quiere decir que no se puedan cambiar

-¿Cómo han llegado los ricos y poderosos a dónde están? ¿Porque son más guapos y más inteligentes? -No, -diría Maquiavelo-, simplemente son más malos.

-Desear la inmortalidad del hombre es desear la perpetuación de un gran error.

-Aristóteles era un ser social, así que hoy en día, tendría perfil de facebook

- Tienen que aprender a pensar para defenderse de los políticos. La filosofía es una terapia para superar la decadencia política

- Queridos padres y profesores, la filosofía es una herramienta disruptiva y eficaz que debe entregarse a los alumnos en las aulas.

-Hay que cuestionar todo lo que es aparentemente "normal". Casi nada lo es....

- Diógenes era esclavo. Su amo le preguntó: -¿Tú qué sabes hacer? -Yo sé mandar y te ordeno que me liberes. - Y su amo lo liberó. Sé tu propio Diógenes.

-La filosofía es el aprovechamiento del día basado en el buen pensar, el buen comer y la misma libertad sexual para ambos sexos.

- Las ideas y la reflexión nos ayudan a salir de la caverna que mencionaba Platón, de las viejas y nuevas cavernas que nos aprisionan, como los centros comerciales, cavernas desde las que solo vemos sombras borrosas, remedos de lo que es la realidad, mientras nos perdemos del mundo inmenso.

En el último capítulo vuela hasta desaparecer en el cielo la imagen de un búho blanco, el símbolo en la serie del filósofo, del pensador que todo lo ilumina. Los alumnos se han ido. La escuela ha quedado desierta. Un aula o un teatro vacío son lo más parecido a una imagen de la soledad. Nacemos y morimos solos, pero vivir con conciencia e intensidad hacen que el recorrido valga la pena.

Para la banda sonora de la serie recurrieron a música de Bach, Chopin, Mozart, Grieg, Beethoven, Litz y muchos más que no recuerdo, pero colocada muy bien en el momentos justo. La música enmarca y acompaña la narración de manera perfecta.

Qué serie tan nostálgica e inteligente. Un regreso a las inquietudes de los adolescentes que fuimos, a las preguntas que seguramente nos seguimos haciendo, que habitan en nosotros y nos acompañarán hasta el último día.

Día con día

1



En el sitio electrónico Gun Violence Archive, (@GunDeaths: http://bit.ly/2HpySW2), puede leerse la siguiente estadística sobre el uso de armas de fuego en Estados Unidos durante enero de 2018.

Muertes por disparo de arma de fuego: mil 260.

Heridos por arma de fuego: 2 mil 308.



Niños heridos/muertos por arma de fuego: 57.



Adolescentes heridos/muertos por arma de fuego: 245.

Incidentes de defensa propia con arma de fuego: 132.

Tiroteos no intencionales: 163.

Invasión de hogares con armas de fuego: 190.

Tiroteos masivos (más de 4 muertes en cada uno): 23.

Policías heridos/muertos por arma de fuego: 25.

He abordado ya este tema en este espacio con las cifras del caso (12 y 13 de octubre de 2017), pero vuelvo a él porque la liberalidad irresponsable, en muchos sentidos suicida, con que Estados Unidos mantiene la venta y el uso de armas de fuego en su territorio es un factor central en la violencia criminal de México y en América Latina: la abrumadora mayoría de las armas que se usan entre nosotros viene de aquel mercado sin control.

El gobierno y la sociedad estadunidenses no parecen dispuestos a corregir este despropósito ni siquiera en defensa propia.

Algunos datos:

Entre 2013 y 2017 se registraron en Estados Unidos mil 516 mass shootings: tiroteos en que mueren más de 4 personas. Es decir, en nueve de cada diez días se registró en ese país un tiroteo donde murieron 4 o más personas.

Según una investigación de las universidades de Harvard y Northeastern, difundida por The Guardian, los estadunidenses tienen 265 millones de armas como propiedad personal. Más de un arma por cada adulto. http://bit.ly/2cSVNN4.

“En los últimos 49 años”, dice The Independent, “han muerto por arma de fuego 1.5 millones de ciudadanos estadunidenses. En todos los conflictos bélicos de ese país han muerto 1.2 millones” (http://ind.pn/2kr8HXK).

Hay más de 138 mil negocios que venden armas en Estados Unidos (hay 98 mil escuelas). Los tiroteos mortales son tan estadunidenses como el American Pie. Son también, junto con el racismo, la mayor expresión de barbarie en una sociedad que, por otra parte, puede reputarse como la más moderna del planeta.

+++++

Resultado de imagen para matanza en florida

2

En Estados Unidos mueren por arma de fuego 29.7 personas por cada millón de habitantes. En Canadá, 5.1. En Alemania 1.6. En Australia 1.4.

La razón de esta disparidad salvaje es que Estados Unidos, con solo 4.4% de la población del mundo, tiene dentro de sus fronteras a la mitad de la población civil del mundo que posee un arma.

Los ciudadanos estadunidenses armados de esta manera pueden sorprendernos cada vez con el tipo de matanza que sale de sus arsenales privados. Pero no con que habrá una matanza.

El mejor texto que leí a este propósito lo publicó Néstor Ramos en The Boston Globe, hace unos días. Se titula: “Ya sabemos lo que sigue”.

Los tiroteos masivos, dice Ramos, parecen seguir “el mismo triste guión”:

El homicida será un hombre, incluso un niño.

Usará un rifle semiautomático, un AR-15 o algo parecido, con muchos magazines llenos de balas.

El arma habrá sido comprada legalmente.

El homicida entrará a una escuela, un concierto o un edificio público y abrirá fuego sobre una multitud inocente.

Mientras dispara, empezarán a circular textos, videos y mensajes de las víctimas, dando cuenta en tiempo real de su terror.

Las televisoras exhibirán los videos.

Sabremos de héroes que actuaron con valentía solidaria durante los hechos.

Sabremos que el asesino era anormal, cruel con los animales, había dado muestras de desequilibrio mental, había perdido su trabajo, le pegaba a su mujer.

Habrá un coro de voces preguntando por qué cualquiera puede hacerse de un arma así, y alguien tan problemático.

Habrá otro coro acusando al anterior de “politizar la tragedia”. Otro coro habrá diciendo que si las víctimas la hubieran tenido habrían podido defenderse. Entre estos últimos, Donald Trump.

Salvo en la familia, los deudos y la comunidad agredida, el duelo se perderá pronto en la memoria.

Luego vendrá la siguiente matanza, siguiendo este guión.

Todo esto sucederá otra vez, dice Néstor Ramos. Lo sabemos desde ahora. Salvo por las tres cosas claves que no podemos saber antes de que el guión se repita:

Quién, dónde, cuántos.

Mesa de seguimiento de la Solicitud de Alerta de Violencia contra las Mujeres en Puebla

Febrero de 2018







Mundo Nuestro. La siguiente es la postura de la Mesa de Seguimiento de la Solicitud de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en Puebla (AVG) sobre el cumplimiento de las once recomendaciones hechas al gobierno del estado de Puebla frente a la violencia feminicida en la entidad.

Análisis del cumplimiento de las once recomendaciones emitidas por el grupo de trabajo para atender la solicitud de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en el estado de Puebla



PRONUNCIAMIENTO

En la rueda de prensa convocada para este 6 de febrero de 2018 en Café Bottega (9 oriente No.2, colonia Centro de Puebla) a las 10:00 horas, la Mesa de Seguimiento de la Solicitud de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en Puebla (AVG) presenta un análisis de las once recomendaciones emitidas por el grupo de trabajo conformado para atender dicha solicitud.

Durante el mismo evento, se difunde el pronunciamiento que se elaboró derivado de tal análisis; en dicho texto se manifiesta la inconformidad con los resultados que reporta el informe del gobierno del estado de Puebla sobre el cumplimiento de las recomendaciones, así como con el dictamen del grupo de trabajo, que considera un grado de cumplimiento que no se ha evidenciado.



Las recomendaciones realizadas por el grupo de trabajo tienen origen en la admisión de las dos solicitudes de declaratoria de la AVG por parte de la Comisión Nacional para Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), el 12 de abril de 2016, en medio de un contexto de violencia feminicida en el estado. A partir de ello, la CONAVIM conformó un grupo de trabajo para atender la solicitud y emitió once recomendaciones al gobierno del estado de Puebla, para las que consideró distintos indicadores de cumplimiento a lograr en seis meses.



En enero de 2017, el gobierno del estado de Puebla remitió el informe sobre la implementación de las recomendaciones y, después de la revisión del mismo, el grupo de trabajo dijo que “no se actualizan elementos objetivos suficientes para declarar procedente la alerta de violencia de género contra las mujeres en el estado de Puebla”.

De tal forma, la Mesa de seguimiento de la solicitud de AVG, conformada por organizaciones y periodistas independientes, recopiló documentos oficiales y solicitudes de acceso a la información pública para contrastar las recomendaciones con las evidencias reportadas por el gobierno del estado.

Los resultados de este trabajo están conformados por un documento extenso que aborda cada una de las recomendaciones, así como infografías que sintetizan el análisis y que se irán compartiendo en los perfiles de redes sociales de quienes integran la Mesa de seguimiento de la AVG.

La Mesa de seguimiento de AVG está conformada por: CADEM, A.C.; Centro de Análisis Formación e Iniciativa Social A.C. (CAFIS); Comaletzin A.C.; El Taller, Centro de Sensibilización y Educación Humana A.C.; Mutradh, Mujeres Trabajando por los Derechos Humanos; el Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos A.C. (ODESYR), el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría, SJ (IDHIE), de la Universidad Iberoamericana Puebla; y las periodistas independientes Ana Karen de la Torre Panduro y Samantha Páez Guzmán.

En memoria de los 11; En recuerdo de “El Sabio” Fernández del Valle: Al Chupis y al Mocho, por supuesto: A los sobrevivientes.

La muerte no existe para el hombre más que como un malestar o un temor,

o una falla, o un destino inacabado.

Las aventuras y desventuras nunca comienzan por poco. Quijote.



La Cruz de Guadalajara



No sabíamos si estaríamos vivos al llegar la noche. El frío y la niebla nos hicieron acurrucarnos buscando protección entre las rocas del Farallón, la enorme pared de piedra y nieve que permite el acceso a la rodilla de la mujer dormida, el Iztaccíhuatl. Éramos dos excursionistas rezagados del Club Alpino del Instituto de Ciencias de Guadalajara (CAIC).

Cuando uno se queda solo en la montaña aturdido por el sonido de la ventisca pasan por la mente los más inexplicables pensamientos. Nos quedamos solos los dos, porque se desprendió el spiky de Paco Ibarra, el Mocho, que rodó unos metros hacia abajo de una ladera de nieve al borde del camino que nos llevaría a la parte central de la montaña. El spiky es la plantilla de picos que se amarra a la bota para caminar sobre nieve y hielo. Que nadie lo dude, íbamos equipados.



Recuperar el equipo descolgándose uno con una cuerda sostenida por él otro nos tomó demasiado tiempo. Cuando repuestos del percance retomamos el camino descubrimos con asombro que la intensa neblina que empezaba a aparecer nos impedía reconocer la ruta y perdimos la vista de las huellas del resto del grupo. El grupo delante de nosotros siguió avanzando en fila hacia los pechos de la mujer dormida.

La tormenta se desató con fuerza. El viento pegaba hiriendo el rostro y la nieve empezó a cubrir el cuerpo. Refugiados entre las rocas aguantamos un tiempo que pareció eterno. La audacia de Paco hizo que buscara el camino de regreso al refugio. Cuando volvió a buscar la roca de resguardo no vio más que nieve y pensó que se había perdido. Gritó para saber en dónde había quedado yo y su mochila y recuerda que la roca se movió y me levante blanco cubierto totalmente de nieve. Yo por mi parte, vi a un aparecido completamente blanco. La chamarra de pana que él tenía puesta, el gorro de montaña y su rostro estaban totalmente blancos. Me encontré frente al hombre de las nieves.

“Ya sé por dónde regresar”, me dijo.

Sin idea del tiempo transcurrido empezamos la búsqueda del camino de regreso. Miedo, sí. Saber que podríamos caer y rodar cuesta abajo, también. Sensación de estar perdidos, pues sí. Más bien tiempo de rezar, para poder encontrar con luz el camino al refugio. Bajar de la montaña, imposible.

Seguía creciendo la tormenta que en momentos impedía ver a escasos metros. Nos arrastramos en medio de la niebla. Debe uno de confesarlo, las cosas iban de mal en peor. Las rocas volcánicas y la nieve nos impedían avanzar, bajamos por pasos cortos, titubeantes. Paco y su sangre fría nos salvaron de cualquier mal paso, del cual no hubiéramos sobrevivido.

A cada instante parecía que lo negro nos envolvía. Por allá nada, la sombra absoluta a los lados nos invadía y cegaba. Era como aquel pasaje que acababa de leer en el Viaje al Centro de la Tierra de Verne. Igual, no queríamos, no podíamos intentar un descenso vertical, buscábamos bajar en diagonal.

No recuerdo cuánto nos tomó el descenso inicial. A gatas, con las uñas, entre piedra y nieve desandamos lo que habíamos escalado durante horas luminosas. Antes de que se hiciera de noche, con lámparas de mano y agotados llegamos al pequeño refugio de metal conocido como El Iglú. Eso nos salvó la vida.

Nos envolvió la noche oscura.

Foto tomada por Francisco Ibarra Gari al empezar la ventisca el 4 de febrero de 1968

La noche del 4 al 5 de febrero de 1968 la pasamos Paco Ibarra y yo resguardados en el refugio, cual náufragos, bajo una fuerte ventisca que hacía que entrara la nieve y el sonido feroz de la montaña en un espacio de pocos metros. La naturaleza sacudió su furia como pocas veces recuerda uno en su vida.

Al día siguiente al amanecer, arriba, en la parte más alta del farallón entre las rocas y la nieve vimos puntos de colores que se movían lentamente. El resto del grupo no había bajado como lo suponíamos, habían pasado la noche en medio de la tormenta. En ese momento no sabíamos la dimensión de la tragedia. Iniciamos un descenso lento, agotador y esperanzado por volver a los llanos planos, al campamento base, a casa.

Esa mañana amaneció con un brillante cielo azul que duró hasta el mediodía. El día empezaba así, y nadie podría predecir como terminaría. Diré una cosa, renací y crecí desde allí, en aquella parte de la montaña, a pesar de que en la noche del Iglú, me sintiera como un extranjero, como si no perteneciera a ninguna parte.

Si la subida había sido solo ilusión y entusiasmo, la tormenta, miedo y puro instinto de supervivencia, la noche resistencia y desazón, la bajada fue una mezcla de desesperación y ayuda mutua.

Bajamos como pudimos, en shock y sin saber aún que estaba pasando. Fue hasta mucho tiempo después que nos enteramos que había tres listas; 11 fallecidos; 19 sobrevivientes y 2 desaparecidos, nosotros.

Al bajar se quedó perdido parte de mi equipo para escalar o quizás desde la tarde en que empezó la tormenta, así que me quede sin fotos. El descenso desde el refugio fue más seguro y confiado porque nos acompañó durante un buen trecho un grupo de alpinistas de Puebla que llegó al Iglú durante la noche. Bajamos encordados una buena parte del camino de piedras, con menos nieve y con un aire limpio; azul transparente, en el que se formaban cerca de las paredes de roca remolinos de viento fresco que animaban a moverse. Hubo un momento en que nos separamos Paco y yo, él tenía más energía para avanzar más rápido. Al continuar la caminata solo, ya nada era tan apremiante como cuando bajábamos en grupo. Ahora el tiempo transcurría de otra forma, lo sentía con otro ritmo, más lento.

“Haré todo lo que pueda para llegar hasta abajo”, me decía, pero advertía que ya no tenía la misma fuerza.

“Nos queda un tramo largo aún”, había dicho Paco antes de desaparecer por una cañada.

“Tú sigue”, creo le animé, seguro de que estaría bien.

Entonces, por primera vez mire hacia abajo, en absoluta soledad, la larga y profunda perspectiva del vacío que me esperaba. Saldremos de esta, me repetía. Y seguí despacio.

Ya no miré hacia atrás, no había a donde ir, crucé como un paso fronterizo las cañadas menos escarpadas y continué adelante. Creía recordar por donde se encontraba el campamento base.

Después de un par de horas llegué a las planicies sembradas de matorrales bajos de montaña y vi a lo lejos que algunas figuras me hacían señales y corrían hacia mi encuentro con muestras de alegría y primeros auxilios. Reconocí rostros familiares y entre llantos y abrazo me sentí renacido. No dejamos de señalar hacia los senderos enredados y hacía lo alto, buscando algún indicio de los faltantes.

¿Cómo describir lo vivido?

Durante años me aparece la imagen de la niebla cerrando la visión del camino, invadiendo y arrastrando a uno a otra dimensión. En cualquier momento en que aparece niebla hasta el día de hoy revive aquel momento en que el latido de la vida se detenía, que se tenía que respirar a bocanadas desordenadas y que el miedo que nos invade podía ser el de la agonía y preguntarse también si es así como se termina todo. Y resignarse, pues la muerte, si llega, no hará sino poner punto final, y nada más.

Pero no, no fue así para todos. Están los que además sufrieron de otra forma. Ellos son los 19 sobrevivientes que se quedaron arriba, entre las rocas, atrapados porque la tormenta no les permitió volver al refugio. Para unos, sólo quedó esperar que llegara el día y con él, volviera pensamiento y vida. Para otros, un trago largo de ron y leche condensada para resistir la helada. Para otros más no había manera de lograr dormir un poco. El peligro era dejarse ir.

“Cuéntense, otra vez” --se dijo a lo largo de la noche.

Ya no respondieron algunos. Entraron en la noche oscura.

*Miguel Díaz Reynoso es diplómático, sobrevoviente de la tragedia del Ixtaccíhuatl.

Mundo Nuestro. La noche del 4 al 5 de febrero de 1968 una tormenta reconocida como ventisca atrapó a un grupo de jóvenes alpinistas, todos ellos estudiantes del colegio jesuita Instituto de Ciencias de Guadalajara. Once de ellos perdieron la vida. Una noche de domingo, igual un 4 de febrero como la de hoy, hace cincuenta años.

Los volcanes de cerca. Tal vez al atardecer del 4 febrero de 1968, cuando una ventisca atrapa a un grupo de jóvenes montañistas en las rodillas del Iztaccíhuátl.

Pepe, quien con el tiempo llegará a ser el Padre Provincial de la Compañía de Jesús tres décadas después y rector de la Universidad Iberomericana en la ciudad de México, reconocido como uno de los más importantes jesuitas en el mundo, tiene entonces 25 años. Religioso jesuita, es Maestrillo en el colegio Ciencias de Guadalajara, y forma parte de una excursión al Izta con el Club Alpino del Instituto de Ciencias de Guadalajara, un grupo similar a lo que en el colegio Oriente de Puebla llamaban CAIMO (Club Alpino del Instituto Militarizado Oriente), es decir, preparatorianos miembros de un grupo que trepa montañas, jóvenes alpinistas liderados por algunos veteranos en la arriesgada tarea de trepar la alta montaña.



El grupo de 32 alpinistas ha iniciado el descenso poco después de las 4 de la tarde. Sea lo que sea que haya ocurrido, no vieron venir la ventisca. Junto con dos compañeros más, Pepe ha logrado llegar al albergue Esperanza López Mateos en medio de la más atroz de las tormentas que pueden caer en un instante, como cae una piedra en el río, sin avisar, rompiendo el tiempo que un par de horas antes relumbra de sol. El grupo había logrado llegar sin problemas a la cumbre, pero en la bajada los ha sorprendido una nube densa que azota sin recato los riscos de las rodillas de la mujer dormida. Peñascos y abismos, y todos rumbo a la oscuridad de la noche y a los vientos helados que traerán la hipotermia, el delirio y la muerte. En el albergue, arriba de los 5 mil metros, Pepe sabe que son muchos los muchachos no han logrado alcanzar el refugio. Sale a buscarlos. Encuentra a dos, pero la tormenta alcanza un grado extremo que durará doce horas. Están a menos de cincuenta metros del albergue, lo sabe... ¿Pero dónde está el albergue? No hay horizonte a medio metro, la pesadez de la nube es una muralla que los encierra minuto a minuto. No hay que moverse, les dice. Hay que brincar, les grita a los dos jóvenes paralizados. No se muevan, brinquen, ¿lo puede entender la mente a -20 veinte grados? Sí, tal vez, los primeros instantes.

Así que brinca, salta, brinca sobre ti mismo, sobre ese pedazo de mundo que ahora te contiene...

Pepe no deja de hacerlo. Corre para siempre sobre ti mismo si quieres vivir. Todavía alcanza a ver que uno de los jóvenes se mueve. Ver es un decir, el viento helado es la única imagen que cuenta. No hay alerta que valga. Desparece. El otro dónde está... ¿Todavía aquí? ¿Sigue él mismo ahí?

Amanece el 5 de febrero y Pepe sigue corriendo enfebrecido. A su lado yace muerto el muchacho que no se movió. Dejó de brincar. A unos metros puede verse el acantilado. Al fondo se encuentra el cadáver del muchacho que se movió en busca del refugio.

Once muchachos de mi edad entonces, no llegarían a viejos.



Todavía hoy, en las rodillas de la montaña, se puede ver la Cruz de Guadalajara.



“Afrontaron la inmensa incertidumbre y acudieron puntuales al Encuentro. No murieron, llegaron a la Cumbre”

Archibaldo Lancaster Jones Cortina

Francisco Fernández del Valle Bickel

Gabriel de la Torre Rodarte

Guilermo Araiza Aguilar

Guillermo Alvarez Paramo

Jorge Javier Nepote Barba

Jose de Jesús Garcia Chavez

Juan Jose Nuño Sanchez

Miguel Pardo Acevez

Pablo Perez Vargas Garcia Bedoy

Pedro Chavez Martinez

La asamblea popular de Santa María Tonantzintla rechazó este jueves por la noche el proyecto de Smart City promovido por el gobierno municipal de San Andrés Cholula, lo que derivó en la decisión hecha pública por el alcalde Leoncio Paisano de retirar la idea de Barrio Smart en este pueblo originario.

No habrá Barrio Smart en Tonantzintla. Lo dijo al menos tres veces el alcalde Leoncio Paisano en la asamblea que se llevó a cabo este jueves por la tarde noche en la Casa de la Cultura de esta junta auxiliar del municipio de San Andrés Cholula.
Y más: Obras Públicas del Ayuntamiento reconstruirá en coordinación con el INAH el puente derruido en el centro de la plaza. Y los pobladores constituirán comités para asegurar que las obras de mejoras se realicen con el acuerdo de la comunidad.
Con esas decisiones se retiró Leoncio Paisano, presidente municipal de San Andrés Cholula, quien acudió a la asamblea popular convocada el miércoles para exponer el proyecto de obras de mejoras que desde noviembre pasado su gobierno lleva a cabo en la plaza y las avenidas principales de Santa María Tonantzintla.
Y una acción final del alcalde Leoncio Paisano en la asamblea: se tuvo que disculpar de lo que declaró en la mañana a la prensa de la ciudad de Puebla, dijo que no quiso decir eso de que son alborotadores y de que el descontento lo encabezan grupos de choque morenistas.

Es el peso de un pueblo que se organiza y obliga a su alcalde a participar en una asamblea popular.




A la asamblea acudió un representante de la Secretaría de Gobernación del gobierno de Tony Gali. En una reunión posterior con el comité que ha encabezado el movimiento de rechazo a las obras del ayuntamiento y a la idea de convertir a Tonantzintla en un Barrio Smart, Guillermo Álvarez Lendle, quien se presentó como delegado de la Secretaría que encabeza Diódoro Carrasco en el gobierno estatal, se ofreció como mediador entre los pobladores descontentos y el alcalde Paisano. Propuso llevar a cabo una serie de reuniones para que el gobierno explique el significado de Smart City, lo que fue rechazado por el comité. Al término de la reunión con este funcionario se acordó que los vecinos organizados de Tonatzintla le plantearán al gobierno por escrito su posición, con una relación de todos los escritos que desde el mes de noviembre han entregado a las autoridades auxiliar y municipal con la demanda de información sobre las obras que realizan.
Fue una asamblea larga, en las que en ningún momento se exaltaron los ánimos y que permitió que se expresaran tanto las posturas que respaldan el proyecto del alcalde como las que, en forma mayoritaria, se oponen a él. Una asamblea muy bien llevada por el señor Antonio Ramos, de oficio carnicero, que se aseguró que ninguna de las participaciones rebasara los límites del respeto entre los participantes.
La orden del día fue simple: los funcionarios del gobierno municipal expondrían con una presentación de power point los detalles de las obras. Después vendría una serie de preguntas y respuestas para, al final, tomar decisiones.
Los usos y constumbres como marco para entender la dimensión física de un pueblo originario contra la idea de que las obras públicas tienen como propósito fundamental generar derrama económica. Esas dos posturas son las que se enfrentan en este conflicto generado por el proyecto de convertir a Santa María Tonantzintla en un Barrio Smart, y que en la asamblea fueron el motivo principal de la discusión.
Leoncio Paisano, luego de la exposición del proyecto, planteó que el objetivo fundamental del mismo es del ordenamiento de los espacios y la movilidad en Tonantzintla, para asegurar que la derrama económica que trae el turismo sea para los pobladores. Dijo también en repetidas ocasiones que de ninguna manera se trata de atentar contra los usos y costumbres de la comunidad. En la discusión, en un momento el alcalde llegó a decir lo que provocó el punto más serio en el estado de ánimo de la asamblea: que si la comunidad no quiere las obras, que se lo firmen en una minuta y las obras no se harán. En repetidas ocasiones la postura de los pobladores descontentos fue la de que no rechazan las obras y la inversión que éstas traen para la comunidad. Lo que le externaron fue que lo que el descontento principal es de que no se informara con detalle desde un inicio el propósito de las obras, que destruyeran el puente, el reloj y el empedrado sin su aprobación, y que consideraran a Tonatzintla como un Barrio Smart, lo que atenta contra su condición de pueblo originario.
Al final de la asamblea se acordó que el gobierno municipal abandona la idea de Barrio Smart y Smart City para Tonantzintla. Se comprometió además, en reconstruir el puentecito en el centro de la plaza, y se tomará en cuenta a la población en el proceso de terminado de las obras de mejoras que se realizan.

Dos escenas y una conversación en un domingo al final de enero para intentar comprender a una sociedad que hace tiempo ha perdido la brújula. Una tierra hermosa, transparente así al sol del mediodía desde el cerco geológico de los volcanes, pero hendida por el ominoso rayo de la violencia que azota a México y se lleva la vida de personas convertidas en la letra insensible de la nota roja.

Las dos escenas son de carretera, la dimensión primordial del huachicol. La conversación es el en campo, en el fin del ciclo anual del maíz, tal vez la asidera más certera que todavía apalanca a nuestro país.

El arrebato final es el de la mirada casi yerta de un reportero que no mira ahora con optimismo el futuro.



Al amanecer del domingo, con los volcanes copados de la nieve que ha traído el último frente frío, municipales de San Martín Texmelucan resguardan tras la cinta amarilla una camioneta Equinox plata sin placas. Se trata, dicen, de un presunto enfrentamiento entre huachicoleros. Ya se ha llevado el forense el cadáver de un hombre y los paramédicos ya trasladaron al hospital a una mujer que yacía a su lado, todavía con vida, al hospital más cercano. El paraje puede verse desde la autopista lo conoce por aquí la gente como como “camino a las válvulas”. Ella lleva por nombre Berenice. Él se lleva a la tumba su nombre Manuel Alejandro Romero. La nota en e-consulta remata con el consabido reporte Policiaco: “Sobre la vialidad, a la altura de San Cristóbal Tepatlaxco fueron hallados varios casquillos percutidos, los cuales presuntamente fueron disparados desde el vehículo de los agresores tras una emboscada, en lo que ya se investiga como un posible enfrentamiento ligado al robo de combustible.” Berenice y Manuel Alejandro, ¿qué derrotero de sus vidas los llevó a terminar a la vera de esta autopista combustible?

Resultado de imagen para decomisos a huachicoleros



En el periférico, a las tres de la tarde, observo un convoy policíaco que ha hecho alto a la altura de Cuautlancingo. Ha quedado unos metros atrás el C-5. Dos patrullas y una serie de grúas reverberan luces nerviosas. Cuento cuatro camionetas tipo van de carga cerradas. Y dos abiertas en las que lucen los tanques plásticos enrejados, la materia prima principal de los huachicoleros. Hoy mismo el gobierno da los resultados del programa Puebla Segura: “En lo que llevamos del 2018 se han realizado 70 operativos, con un saldo de 357 mil 442 litros de combustible ilegal decomisado, 143 vehículos asegurados, 12 personas remitidas a las autoridades y 69 tomas selladas. Con estos resultados, la cifra decomisada de carburante ilegal desde enero de 2017 al día de hoy, alcanza ya los 5 millones 227 mil 82 litros.”



Madrugada y media tarde. La vida sigue imperturbable su tránsito por la autopista.

Por la mañana miramos trabajar la máquina que empaca el rastrojo del maíz para la pastura que comerán los animales a lo largo del año. El padre sigue con la vista el andar pausado de un muchacho de 18 años concentrado en el trajín de cañas secas y alambres que brotan rectangulares para dar cuenta del fin del ciclo semestral de la siembra y la cosecha.

“Ya se apuntó por el internet en el examen de la universidad –me dice--, ójala se nos haga…”

Sí, que se le haga, piensa. Que vaya y estudie para ingeniero industrial. Qué le aunque que ya no venga a la chinga del campo. O que venga de otra manera. Con otros ojos, con otras manos formadas. Que no siga el paso de los otros muchachos, los que pasan trepados en las motonetas, los que ya no saludan, los que ya miran con desprecio a los chamacos como su hijo que no se han decidido a dejar la escuela y quieren algún día ser ingenieros.

“Está mal México –continúa--. ¿O por qué le pasó esto al pueblo? Era tranquilo, ni quién temiera andar dos tres de la mañana. Ya no. Ahora nomás se oyen las balaceras. Pero eso sí, el día que vino la Marina ni quién se apareciera, muertas estaban las calles. Puros fantasmas.”

La Marina llegó un día de noviembre. Ya tenían sus casas señaladas. Una por la salida a tal lado. Otra por la terracería que jala pa’lla. Ta bueno. Estuvieron todo el día en esa casas. A los que les encontraron combustible se los llevaron. Fueron cuatro. Padre e hijo de una familia. Y un viejo, ese ya qué le vale, pero andaba metido a su edad. No han vuelto.

“Pero ái siguen sus hijos –sigue--. Ya su padre está guardado y ellos siguen, nomás se hace noche y empiezan con un jaleo. Llegan los trailers, se van llenos de diésel. ¿Para qué vino la Marina entonces si estos no escarmientan?”

Tampoco escarmienta el maicero. Ya se irán los fríos. Ya mañana estará listo el barbecho. Ya se escoge la semilla. Ya se mezclarán los granos buenos del blanco y el morado. Ya vendrán las aguas. A lo mejor para entonces su muchacho ya encontró su lugar en la universidad pública.

De ojalás están hechos los países...

+++++

Al final del día imagino al poniente la cerrazón de nubes en los volcanes. Casi puedo ver los fulgores eléctricos que golpean las piedras negras en el Ventorrillo. Allá quedan, en la remota era geológica en la que discurren sus humores, esas islas del cielo que miran con desgano tanta penuria en el valle hendido por asfaltos y petróleos.

Aquí la ciudad fría espera impaciente para hervir los sinsentidos de la semana. La prensa no se aguanta para abrir los reflectores a una política banal de la que viven, que tanto cuesta y nada resuelve. En esto que llamamos estado de Puebla la trabazón de obcecaciones partidarias alimenta la tormenta por venir. No abunda la mirada larga, el pensamientos critico que alumbre la política, que intente al menos plantear a dónde llevará esta violencia que nos rebasa. Las revoluciones se quiebran, sobre todo si lo son como revueltas de criminalidad desatada. La sufrió México hace cien años, y de ella armamos todo este mito del Estado Mexicano Moderno que no ha parado de producir priismo, esa primera identidad en la entraña de cada uno de sus hijos. Ahora vivimos una violencia atada a ningún sueño de cambio social. Ahí está el pueblito campesino derrotado por la violencia entre sus gentes. Ve venir el monstruo de los cárteles, ya los nombra así, cuando hace apenas un par de años veía con ojos admirados cómo algunos de sus hombres salían de noche hacia los ductos cercanos, sin imaginar que tras ellos vendrían los soldados y los sicarios y los niños halcones y las motos y los bidones y las mangueras y los trailers y los sonidos opacos de los disparos del huachicol a la mitad de la noche.

Esperando, sin más, la violencia que le vendrá de la ciudad, sin otra alternativa que la de los militares. Sin construcción universitaria de trabajo para los pueblos y los barrios azotados por la embriaguez de la salida huachicolera. Sin un sueño colectivo, sin futuro.