Sociedad

Mundo Nuestro. Volver a escribir, como en aquel septiembre de 2014, cómo duele esta violencia en México:

¿De dónde esta violencia inaudita? Se vive una guerra civil a fogonazos, y no queremos verla. Hace mucho que el país se levantó en armas, y no para la revolución imaginada en los sesenta, allá mismo en Guerrero, aniquilada sin vacilación por un Estado mexicano implacable y cruel. Cuarenta años después despertamos para comprender que las guerras civiles no necesitan causa. Cómo duele esta noche México.

Ayotzinapa en el archivo de Mundo Nuestro.



Para entender la violencia en México, Ayotzinapa en Mundo Nuestro

Memorias de un poblano en Ayotzinapa

Mundo Nuestro. Guilliaume Ledoux y Manuel Schar se conocieron en el zócalo de la ciudad de Puebla. Uno es alpinista apasionado, experto en los picos alpinos de su natal Francia. El otro es un joven científico de viaje por latinoamérica, y ha iniciado su aventura en la ciudad de México con un curso de español extremo. Guilliaume viaja con su familia, y no desaprovecha oportunidad para trepar las montañas de la tierra que visita. Manuel arranca en Puebla su viaje al sur, que terminará en el 2019 en Buenos Aires. Desde un café imaginan ambos los volcanes que este verano tapa y desptapa de bruma, y el acuerdo es inmediato: se encontrarán a las cinco de la mañana y tomarán rumbo al Paso de Cortés, y que el tiempo decida.

Esta es la reseña gráfica de su viaje. Así han mirado México desde el pecho de nuestra mujer dormida.



Soy Guilliaume Ledoux. Mi trayectoria como alpínista me ha llevado a alcanzar las 82 cumbres de más de 4000 metros en los Alpes, once veces el Monte Blanco, por cierto. También he hecho las 35 cumbre arriba de los 1000 metros del Macizo del Jura, al norte de los Alpes franceses. Vivo en Francia, estoy casado y tengo tres hijos. En México, en este viaje del verano del 2018, me he dado tiempo de ascender al Pico de Orizaba, el Iztaccíhuatl y el Nevado de Toluca.

Soy Manuel Schär, científico suizo de 30 años especializado en nutrición. Con estudios en Ciencias Biomédicas y un Doctorado en Nutrición Humana. He venido recientemente a latinoamérica a aprender español. Mi viaje empezó en México, y seguirá por Colombia, Perú, Chile y Argentina. En el camino me entretengo con la lectura, el alpinismo, las aventuras de viaje, y sobre todo con los amigos que encuentro todos los días.



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La escalada desde el Paso de Cortes (3680m) hasta el pecho de la montaña Iztaccíhuatl (5230m).

Distancia, 31km. Ascenso:1550 metros

Son las 5:45 de la mañana cuando llegamos a Paso de Cortés. Mala suerte, la barrera está cerrada, así que no podremos subir a la Joyita en automóvil, ¡siete kilómetros más a pie, de ida y vuelta! Comienza mal la jornada.

Viajamos estos primeros kilómetros rápidamente en la oscuridad, tan sólo con la luz de nuestras linternas. A nuestras espaldas sentimos todo el poder de Popocatépetl.

Impresionante vista del Popocatepetl al amanecer desde el sendero que va de Paso de Cortés a La Joya. Desafortunadamente la barrera en Paso de Cortés impidió el paso del auto, así que Guilliaume y yo tuvimos que hacer a pie el primer tramo del recorrido, elevando la distancia de nuestra caminata hasta los 31 kilómetros. Las primeras horas en la oscuridad fueron de misterio y regocijo. Sólo las figuras grises de los pinos, el pastizal y las flores. Luego, poco a poco, mientras la negrura nos rodeaba, al sureste, el colorido rojizo, naranja en el cielo, con la magnificencia del Popocátepetl y sus fumarolas.

La vista al valle de Puebla antes del amanecer. (Foto Guilliaume Ledoux)

Dejamos atrás el estacionamiento de la Joyita y finalmente iniciamos el ascenso. Nos sentimos bien, el sol se levanta en el este, de lado de Puebla. El Popocatépetl fuma su cigarrillo mañanero, y parece que es el mejor: lo vemos soberbio y omnipresente.

Ya en los pies. (Foto Guilliaume Ledoux)

A la vista el albergue. (Foto Guilliaume Ledoux)

El viento también está aquí, hace frío, así que en un respiro nos abrigamos más. El sendero es magnífico, avanzamos por desfiladeros que miran un momento al oeste y el siguiente hacia el este. El terreno va cambiando, y en algunos tramos escalamos, pero sin mayor dificultad llegamos al albergue del "Grupo de los Cien".

A las 10 de la mañana alcanzamos los 4670 metros. Nos cruzamos con un grupo de alpinistas que intentó alcanzar la cumbre muy temprano. No lo lograron: “Demasiado viento”, nos dicen.

Precumbres. (Foto Guilliaume Ledoux)

Precumbres. (Foto Guilliaume Ledoux)

Más arriba en un paso nevado y un poco empinado alcanzamos la altitud del Mont Blanc (4810 m). Tenemos que escalar algunos pasos. La montaña se inclina, ganamos altitud rápidamente, sentimos que la cumbre está cerca, y ahora estamos a más de 5000 metros, pero no, todo lo contrario, la cresta es extremadamente larga, es necesario trepar a una especie de pre-cumbre y luego volver a descender para cruzar un glaciar, subir, bajar de nuevo y volver a subir… Parece interminable. Por momentos, nos envuelve el olor a azufre del volcán. La moral disminuye. Por unos veinte minutos mi compañero Manuel va por delante de mí, lo que me permite recuperarme. Cuando recupero el frente. el viento está allí, pero la cima a la que esperamos llegar no, todavía tenemos que cruzar un último glaciar, subir una ladera inclinada…

Manuel Schar y el valle de Puebla al fondo. (Foto Guilliaume Ledoux)

Guilliaume Ledoux fotografiado por su compañero Manuel Schar.

Finalmente, la cumbre.

Pero ya son las 2.30 de la tarde, así que tan sólo un momento para algunas fotos, comer un poco, y ya es hora del obligado retorno.

Mantenemos el ritmo en el descenso. Trepamos y bajamos por los pequeños picos uno detrás del otro; es difícil, pero nos las arreglamos para alcanzar el refugio y un tiempo de descanso. Luego el camino se nos hace más sencillo, y pronto alcanzamos estacionamiento de la Joyita, donde aún tenemos que bajar hasta el Paso de Cortes, hasta el automóvil. Es camino es un poco largo, pero traemos muchos buenos recuerdos.

Al final del día estamos en Puebla, de regreso a una vida normal.

Guillaume Ledoux

http://alpinisme.over-blog.net/

https://www.youtube.com/user/Apoutsiak

Manuel Schar

Mundo Nuestro. Des… conocida 294, la mujer de la escalera… Así ha encabezado su texto una autora anónima que se identifica como Lauveg-2018. Este relato íntimo es un homenaje a quien para la cuenta oficial de los crímenes en Puebla se convirtió en el cadáver 294. Desconocida. Mary murio apuñalada en la madrugada del domingo 2 de septiembre en la escalinata que comunica a la colonia San José Mayorazgo con la Avenida Nacional. Su asesinato ha conmocionado a muchas personas en la colonia.

Mary



Des… conocida 294… la mujer de la escalera…

Estoy desconcertada, estoy triste, estoy escribiendo de ti, nunca supe tu nombre, ni de dónde venías, ni si tuviste familia. Lo que sí sé es que eras una mujer fuerte, libre, enferma, era evidente, enferma de la mente, también del corazón, del alma, lo decían tus ojos, tus actos, tus gritos, tu presencia.

Llegaste hace más de un año a la colonia, o más, no lo recuerdo; estabas sólo en el día, partías entrada la noche, a dónde, no sé, pero al otro día regresabas, a tu lugar, a tu casa, a tu escalera. Esa bendita escalera que une a dos colonias, que llevan a tomar el transporte, a los colegios, a las tiendas, a comprar el periódico, un acceso importante de comunicación… la escalera que fue tu casa.

Un tiempo te desapareciste y sí me preocupé, dónde estabas, sólo pedía que estuvieras bien. Cuando regresaste limpia, arreglada, coqueta, sonriente, qué gusto me dio. Vendías tus dulces, y algunas veces te compraba. Sin embargo, eso duró muy poco, volviste a ponerte mal, otra vez tus bolsas, tu escoba, tu recogedor, tus sombrillas, por cierto, tenías fijación con ellas, aunque ya no sirvieran, las guardabas. También por cambiarte de ropa, y lo hacías en tus escaleras, no te importaba y no, no era que no importara, no te dabas cuenta de tu alrededor, estabas en tu mundo. Un mundo que nadie entendía más que tú, entrabas en puertas, cerrabas chapas, contabas pasos para atravesar de un lado a otro, dormías en tu cuarto, bajo la marquesina o junto al árbol, y las escaleras eran tu baño, tu cocina, tu todo… Todo imaginario en tu cabeza, en tu cabecita, hasta hoy me entero con esquizofrenia. Hoy que ya no estás sé que te llamabas “Mary”, hoy sé que tenías una hermana, alguien lo dijo, también alguien dijo que vivías en El Paraíso, en unos edificios naranjas, que tuviste esposo, que tuviste 2 hijos, que bailabas, que ibas a misa. Todo esto lo dijo la gente que te conocía, que te veía, que con miedo y angustia sentía y sufría contigo, cuando en tus crisis aventabas las cosas y le reclamabas que nada te daba, que se fuera, que te dejara. En esas crisis a varia gente agrediste, a mí en dos ocasiones me tocó, en una me correteaste en las escaleras y otra abajo entre los dos caminitos de los arboles no me dejabas pasar e intentaste pegarme. Pero todos entendíamos que estabas mal, y que al otro día o más tarde estarías calmada. Estoy segura varios vecinos te reportaron con la policía --la neta Mary, sí nos dabas miedo a veces--, pero no te podían detener a menos te agarraran in fraganti, o que te recogiera el dif, y sólo que quisieras internarte por tu voluntad.

Pero no, seguías acá, en la escalera. Pasaban aguaceros, días soleados infernales, fríos y ahí seguías, seguro más de uno pensamos en ti y pedimos estuvieras bien. Hasta tenías tus visitas, tus amigos, yo solo vi al de la bici, que por cierto a todos saludaba, pero eran varios y hasta un taxista. Yo pensaba que si alguien más pernoctaba contigo eso sí sería un serio problema, sin embargo, no paso.



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Es domingo 2 de septiembre, y me quedé dormida. Y voy al vapor ya tarde, apuro a mi mamá y voy molesta con el tiempo. Al dar la vuelta veo a lo lejos tus bolsas donde duermes, en verdad es bueno verlas porque eso indica estas ya barriendo las escaleras, sin embargo, al no verte, regreso mi mirada a tus bolsas y me cruzo con tu cuerpo tirado al otro lado de donde siempre duermes, estás doblada de un modo llamemos “raro”, sin pensarlo corro hacia ti y le digo a mi mama, algo le pasó. Y sí Mary, estás rígida con tu boca abierta y tus ojitos también abiertos, con tu mirada hacia al cielo, tu rictus de dolor nunca lo voy a olvidar. Podría describir más, pero por respeto a tu memoria y a quien lea esta semblanza en tu honor no lo haré. Corro a mi casa por mi celular, siento que el piso se me hunde, se me hace que llego en cinco pasos cuando vivo en la otra privada. Llamo al 911, primera vez que llamo y me contestan de inmediato, ¿cuál es su emergencia?... Solo recuerdo decir está muerta, me preguntan quién, es una mujer no sé cómo se llama. Vive acá, en la calle, y me confirma, entonces es una indigente. Mi respuesta entonces, qué procede señorita, me hace varias preguntas, que cómo estas colocada, como vistes, en qué lugar estás, la dirección, tu edad aproximada. Me pregunta si le puedo dar mi nombre, sin dudarlo se lo doy. Si usted espera ahí, irá la ambulancia, que ya la estoy mandando, ya también avisé a la policía, ellos de acuerdo a lo que encuentren ya saben qué hacer, pero sí necesito que espere. Esto me dice la voz del 911. Por eso recuerdo perfecto todo, cómo estabas, tengo tu imagen en la mente, jamás, nunca, pienso en tomarte una foto.

Así llega la ambulancia, ya l ratito la policía. Bajan los paramédicos y nada más al verte dicen estás muerta, tienes aproximadamente 10-12 horas, por tu rigidez, y revisan tu cara, y te voltean, está tu mano doblada, con una bolsa de plástico, al parecer trataste de taparte donde te hirieron. Fue impactante oír, la asesinaron…. Mary te mataron, por qué, quién, en dónde, sí, sí, sí, ésta duda me inquieta, fuiste cortada con arma blanca, del lado izquierdo en tu espalda, a la altura del pecho, hay sangre, pero no lo suficiente para tal herida. Eso solo tú lo sabes, otro secreto que te llevaste…



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Ahora qué, Mary. Deseamos todos que las autoridades hagan bien su trabajo, simplemente eso, que no te quedes como miles de mujeres que con nombre o sin él, con apellidos o sin ellos, con familia o sin ella, no se esclarece su asesinato.

Ahora me entero también de que, desafortunadamente, hubo vecinos que te vieron ahí tirada desde la noche de tu tragedia y no hicieron nada, pensaron que era normal, y yo me angustio preguntándome ¿normal?, ¿que alguien duerma así es normal? No se vale, pero eso queda en su conciencia, así como los que bajaron por su periódico temprano, que fueron a misa y pasaron frente a ti.

Pienso en ello porque debemos ser solidarios y responsables, como un buen ciudadano, y no ser indiferentes con quien necesite ayuda. Sabes, Mary, tu partida dejó huella, te pusieron veladoras y un Cristo, están en los dos lados de tu escalera, junto a una bandera de ni una más, ni una menos. Es increíble, eras la más conocida, sin embargo, tú no serás la 294 sin nombre, eres Mary, la de las escaleras. Estarás por siempre en nuestros recuerdos, gracias a ti nos reunimos, gracias a ti limpiaremos, gracias a ti caminaremos, gracias a ti dignificaremos tu hogar, tu lugar, tu lecho, tus escaleras. Te convertiste sin querer en alguien que no tenía nada, en alguien que nos dejó todo, tu vida Mary. La mujer de la escalera, la 294 conocida….

Lauveg-2018

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Una vez más la barbarie.

Esta vez en Acatlán de Osorio. Pobladores de San Vicente Boquerón, un pequeño pueblo a tres kilómetros de Acatlán, en el sur mixteco de Puebla, sacan de la cárcel municipal a dos hombres a los que acusan de robachicos. Lo que sigue corre como un incendio del pastizal en esas lomas ardientes y se atropella en los videos que se suben a las redes desde los celulares.

El grupo de personas en la fotografía se asoma desde sus manos levantadas al escenario de los dos hombres que la turba lincha en ese momento. No vemos lo que el grupo sí atestigua: que les arrojan gasolina y los cuerpos en llamaradas se retuercen. Luego brota el humo que se levanta sobre las cabezas de los testigos y se lleva la vida de dos personas que tuvieron un nombre: Alberto Flores Morales, de 53 años de edad y vecino del municipio de Xayacatlán de Bravo, y Ricardo Flores Rodríguez, de 21 años y originario de la localidad de Tianguistengo, en el municipio de Acatlán de Osorio.

Lo que sea esto que llamamos Estado hace mucho tiempo que lo tenemos perdido.

Una vez más la barbarie.

La primera reacción es el silencio. Vacío. Cualquier razonamiento está paralizado. No hay así ánimo alguno de tener esperanza en un mundo mejor.

Poco a poco, entonces, torpes, enredadas en la garganta, las palabras intentan nombrar esta nueva tragedia: una vez más la barbarie.

¿Seremos, algún día, pronto, capaces de frenar este caos que nos envuelve con la fuerza de las llamas que se llevan la vida de estos dos hombres linchados?

Después de la tragedia intentar mirar al sur.

Ahí está la plaza en el poblado de San Vicente Boquerón. Del pueblo nada sabíamos hasta el miércoles en la trágica tarde en la que convertido en turba le arrebató la vida a dos hombres. En la memoria sus pobladores cargarán con la conciencia del criminal arrebato. Yo intento mirar en la fotografía del charrito, con la figura escuálida del árbol seco, la profundidad de este sur mixteco al que no entendemos. Violencia y olvido. Dos palabras particulares, asociadas ahora en esta tragedia. La violencia de la turba. La violencia del crimen organizado con la banda de Los Rojos convertida en ley en todo este territorio. La violencia del Estado ausente, fallido en su obligación de impedir que los ciudadanos hagan justicia por su propia, quebrado en su capacidad de construir una armonía social fundada en procesos económicos sólidos y sustentables. La violencia estructural entonces.

El verdadero olvido en México. El que queda de lado en la prensa, incapaz de pensar una región mas allá de sus páginas rojas encendidas, la que deja de lado todos estos pasados que permanecen y nos ahogan.



Mirar al sur, entonces.

El sur como ámbito geográfico, histórico, sociopolítico no se reduce fácilmente. Al contrario del norte mexicano, asimilado en la amplitud de sus montañas y desiertos a una menor variación de sus imágenes –por ejemplo, el número limitado de ciudades o las rutas que apuntan invariablemente a la frontera, al cruce, al tránsito a lo que está del otro lado--, el sur es un encierro de diversidades y abismos naturales e históricos que lo presentan inalcanzable para la visión del conjunto e inasible para el impulso analítico. Por ejemplo sus pueblos, demasiados y pulverizados, infranqueables a la pregunta original: ¿por dónde empezar a contar su historia?, o ¿qué historia merece contarse?, ¿la que necesita escuchar quién? ¿Y con qué recursos narrativos? ¿Con qué medios?

Pulverización



Pienso así en la región de Acatlán de Osorio. Su característica principal es la pulverización de las localidades rurales. Del total de 44 municipios que se cuentan en el distrito político, sólo seis de ellos tienen una población urbana superior al 50 por ciento. En el otro extremo, San Martín Ixitlán no tiene más de 300 habitantes.

Y en esa pulverización, la de la tierra. sirve para entenderlo la gráfica de las parcelas en el ejido de San Vicente Boquerón, en el municipio de Acatlán.



Marginación

Contra lo que pudiera pensarse a primera vista, la región de Acatlán no es la de la mayor marginación en Puebla. Teopantlán y Huehuetlán el Grande, en la región de la Serranía del Tentzo, al sur de la ciudad de Puebla, mantienen índices de marginación Muy Altos. Pero el conjunto al centro sur del estado tiene un grado de marginación Alto. Y más al sur, en la región de Acatlán, el índice es medio.

Si se mide el grado de acceso a la alimentación, sin embargo, del conjunto de 44 municipios, sólo siete están por debajo del promedio nacional que es de 24 por ciento (Atexcal, Tlaltempa, Ahuehuetitla, Tehuitzingo, tecomatlán, Chila de la Sal y Tulcingo), y trece de ellos están más de 6 puntos arriba, con los extremos de Totoltepec (36.82), Zacapala (36.4) y Zicatlacoyan (40%). Acatlán y Tepexi, los municipios de mayor población y desarrollo económico, están diez puntos por encima de la media nacional.

Perspectiva

El centro sur del estado de Puebla, la que contiene gran parte del territorio del distrito político local de Acatlán, con 41 municipios y una muy alta dispersión demográfica en centenares de localidades con menos de 2,500 habitantes, no es una región homogénea, aunque lo pareciera.

Podemos visualizarla al menos en tres grandes regiones.

Al Norponiente, colindante con el municipio de Puebla, la serranía del Tentzo y la cañada del río Atoyac que le da la vuelta desde la reseca meseta de Zicatlacoyan y se extiende hacia el sur oriente hasta encerrarse en la serranía mixteca.

Al Nororiente, los llanos de Tepexi que se diluyen en los valles regados de Cuatro Rayas, Ixcaquixtla y Natívitas Cuautempan.

Y al Sur, en una cerrazón de montes bajos, propiamente la Sierra Mixteca Baja que forma un solo y enorme cuerpo de montañas entre Guerrero y Puebla, compacto en la región de los ríos Atoyac, Tlapaneco y Mixteco, en la frontera arbitraria de Puebla con Guerrero y Oaxaca, con los remotos Tulcingo, Chila y Tecomatlán, y menos densa hacia Acatlán, Petlalcingo y San Pablo Anicano, Guadalupe Santa Ana, ya contra ese apéndice oaxaqueño que corta la reserva de la biósfera Tehuacán-Cuicatlán, rumbo de Zapotitlán de las Salinas.

Es una tierra dominada por el sol y la selva baja, y por las sequías apocalípticas y la piedra viva y el resplandor enceguecedor. Y por las vegas de sus ríos y sus pueblos pertinaces, fundamentales, originarios.

Es la tierra de la economía campesina y la pobreza y la expulsión migratoria.

Es la tierra de la piedra como única ambición de las empresas capitalistas.

Es la tierra de la biodiversidad magnífica de los desiertos mexicanos.

Pero ha sido también la tierra del Estado ausente.

El Estado ausente

Caminos del sur

Ell recuento es breve:

Una primera carretera pavimentada, la Panamericana, que por Atlixco bajó a Matamoros y por Acatlán comunicó a Oaxaca allá por los cuarenta del siglo pasado.

Una más, cincuenta años después, que finalmente enlazó a Acatlán por Tepexi a la carretera federal Puebla-Tehuacán.

Una última, apenas en los años noventa, que cruzó la mixteca desde Matamoros y también por Tepexi hasta Tehuacán.

En algún momento la liga a Guerrero por Tecomatlán y Tulcingo, y a lo largo de la cañada del río Tlapaneco, hasta Tlapa, la capital de la Montaña.

Son los caminos del Sur. La más importante inversión del Estado mexicano en el sur poblano.

De ahí, no hay mucho más que contar, más allá del enorme esfuerzo de México por llevar la luz eléctrica y las primarias y secundarias y las redes de agua potable y drenaje.

Boqueroncito en Tehuitzingo y presa en Tecomatlán

Pero no hay más infraestructura, salvo estas dos presas, la de Boquerón, en las proximidades de Tehuitzingo, y la cercana a Progreso, en Tecomatlán, con las que se riegan unas decenas de hectáreas, el único ánimo constructor de presas para riego en todo el reseco campo mixteco:

La presa de Boqueroncito

El problema del agua y la insolvencia de las instituciones

La gravedad del problema del agua en la mixteca no es asimilada por la sociedad y sus instituciones por lo que no se vislumbran programas de carácter estratégico capaces de generar alternativas.

Una idea del problema del agua en la región centro sur del estado de Puebla la encontramos en este diagnóstico de lo sucedido a mediados de la primera década del siglo en san Juan Ixcaquixtla:

“Ixcaquixtla, pionero en el estado de puebla al llevar acabo un evento de esta magnitud sobre el problema del agua; vive en carne propia la escasez de agua: durante 20 Años, un pozo con 17 mts de profundidad abasteció constantemente a la cabecera municipal, sin embargo en abril de 2006 se agotó. El Ayuntamiento de inmediato se dio a la tarea de perforar otro a una profundidad de 110 mts y que dio un gasto de 21 lts por segundo, desgraciadamente ese pozo solo dio servicio de septiembre de 2006 a marzo de 2007, agotándose de nuevo. Nuevamente se perforó otro, ahora a 200 mts, y en días pasados el aforo arrojo una producción de 7 lts por segundo, cantidad insuficiente para las necesidades de la población. Mientras a la población se le ha estado abasteciendo con pipas, pero racionada y con altos costos a cargo del Ayuntamiento. Mientras se explora otro sitio y se realiza otra perforación, se implementará una solución alterna, pero temporal que es la conexión de un pozo de riego agrícola de la Comunidad de San Juan Nepomuceno, quien ante un gesto de solidaridad ha dado su anuencia.” 

La economía mixteca

Empezar por la agricultura temporalera en la Mixteca. Son miles las hectáreas cultivadas en la región, la mayor parte de temporal, con campos abiertos en las lomas planas de los cerros y en las vegas de los arroyos que caen hacia los ríos principales Atoyac y Mixteco.

Es una agricultura de subsistencia, en buena medida para el autoconsumo y en suelos poco propicios para la agricultura, suelos pobres, son secos y semi secos y muchos con fuertes pendientes; sin tecnología, todavía fundada en la roza, tumba y quema, con la finalidad de preparar la tierra a cultivar y proceder después al uso de la yunta y la coa, y con una histórica tendencia a la sobreexplotación y al bajo rendimiento.

En el largo plazo, esta economía de subsistencia es la que ha fundado la enorme expulsión migratoria hacia los Estados Unidos desde la Mixteca Baja de Puebla. Pero es también la que ha preservado la raíz cultural de los pueblos del sur.

Ejemplos gráficos de la agricultura de temporal en la Mixteca:

La agricultura seca

Los cerros temporaleros en Zacapala y Tepexi:

Los llanos de Zicatlacoyan:


Los llanos de Huatlatlauca:

Las regiones verdes

Con una extensión muy menor, sin embargo, en algunas zonas del centro del estado se han abierto al cultivo de riego ligadas claramente al mercado capitalista de las hortalizas y otros productos que involucran tecnologías de invernadero, como es el caso de la cuenca del Atoyac en su paso por el municipio de Coatzingo, y otras vegas como la que aprovechan en la localidad de Rosario Xochitiapan, en Zacacpala. En otras regiones han reproducido esquemas de riego con agua de pozos, tal como ocurre en la región de San Juan Ixcaquixtla y Cuatro Rayas.

Coatzingo en el Atoyac

El Rosario Xochitiapan, municipio de Zacapala

San Juan Ixcaquixtla y Cuatro Rayas

Agricultura y empresas

Naturales Campo Real/San Juan Ixcaquixtla

Remesas de migrantes

Según las mediciones hechas públicas por Anuario de migración y remesas México 2016 que elaboraron el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la Fundación BBVA Bancomer con cifras del Banco de México, a las regiones de de Atlixco y la Mixteca han entrado en los últimos tres años alrededor de 1,366 millones de dólares, equivalentes a pesos mexicanos a cerca de 26 mil millones de pesos. La cifra es contundente, y más si se le mira municipio por municipio. O si se ve la foto aérea del pueblo de Guadalupe Santa Ana, en la frontera con Guerrero, y se piensa en lo que para esas familias campesinas significan los ingresos conjuntos por 16.5 millones de dólares.

Guadalupe Santa Ana, asentado en una vega del río Mixteco.

Remesas de migrantes registradas para la región Mixteca 2013-2016:

Atlixco: 393.1

Izúcar de Matamoros: 274.7

Acatlán de Osorio: 176.4

Tulcingo de Valle: 105.9

Chiautla de Tapia: 69.8

Tehuitzingo: 64.2

Tepexi: 63.6

Piaxtla: 22.6

Huaquechula: 16.3

Guadalupe Santa Ana: 16.5

Tecomatlán: 12.6

Petlalcingo: 9.4

Atzitzihuacán: 9.0

San Juan Ixcaquyixtla: 6.2

Chila: 4.9

Tlapanalá: 4.6

San Pedro Yeloixtlahuaca: 4.1

Ixcamilpa: 2.6

Epatlán: 2.3

Santa Inés Ahuatempan: 1.6

Industria extractiva

Explotación de canteras de mármol en Tepexi de Rodríguez

Puebla aporta 20% de la producción total del país, al fabricar 500,000 metros cuadrados de mármol mensualmente, con lo cual se coloca en segundo lugar a nivel nacional, sólo detrás de Coahuila.

La industria poblana de mármol está integrada por unas 70 empresas.

El sistema más utilizado por las empresas marmoleras es el de la renta de la tierra a campesinos por plazos que pueden llegar a los treinta años.

Por ejemplo, Misael Martínez Solís, productor de mármol, originario de Veracruz, en Tepexi de Rodríguez ha encontrado el mineral suficiente para trabajar, por lo cual pagó 82 millones de pesos a campesinos para que le rentaran sus tierras por 30 años.

Empresas como Gravas y Mármoles La Estrella han invertido 292 millones de pesos en distintas poblaciones de la Sierra Mixteca para extraer el material de las canteras.

Perspectiva del gobierno federal:

“De acuerdo con el gobierno federal, las principales regiones productoras en la República Mexicana se localizan a lo largo de la vertiente norte del eje volcánico. La enorme extensión territorial que abarca esa área refleja el alto potencial productivo de México y la llamada Zona 1 que comprende la región de La Laguna y se ubica en el límite de los estados de Durango, Coahuila y Zacatecas, en tanto que la Zona 2, comprende gran parte del estado de Puebla, figurando mayormente esta población de Tepexi de Rodríguez, así como Tecali de Herrera.”

Tepexi de Rodríguez

“A Tepexi la industria del mármol lo convierte en el productor número uno, principalmente del mármol travertino por arriba de la zona de la Laguna en Torreón”.

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Mirar al sur entonces. Aprender a mirarlo más allá de la violencia con la que aparece en los medios. Tratar de entenderla.

Construir desde ella una sociedad igualitaria y justa, capaz de revertir la realidad de un Estado ausente.

Mundo Nuestro. Después de la tragedia intentar mirar al sur.

Un día después queda el reclamo de una mujer que ha visto morir a su hijo linchado a las afueras de la cárcel municipal de Acatlán de Osorio.

“Él es mi hijo no le hagan daño por favor, él no es ningún secuestrador él es de Tianguistengo junto con su tío, ingratos por qué quemaron su camioneta si ellos no son secuestradores soy madre, tiéntense el corazón por favor. Él es mi hijo, no le hagan daño por favor son de Tianguistengo.” La señora Charo Rodríguez alcanzó a pedir en facebook que no le mataran a su hijo.

Un día después los dos féretros en la vivienda de la familia Rodríguez nos recuerdan que la tragedia mexicana tiene el rostro de una turba enfurecida que no conoce más freno que el del humo con el que se le va la vida a los cuerpos de las personas que ha linchado.



Acudo a la crónica del libro Contigo al Norte, Guadalupe, para intentar una mirada histórica a una región entrañable para la vida nuestra en Puebla. El sur mixteco.

El sur profundo



Zacapala, en el arranque de la depresión del Balsas, guarda una historia que enlaza al viejo sur con el ánimo nacional. 10 de marzo de 1911, los mexicanos han soltado al tigre: la rebelión de los pueblos cunde por todo Morelos con la conciencia de la tierra y la libertad en las carabinas alzadas contra el régimen porfiriano y las haciendas. Emiliano Zapata, hijo de Gabriel Zapata y Josefina Salazar, nacido en 1879 en Anenecuilco, del otro lado del río, en los campos yermos, fuera del verdor de los cañaverales regados con esas aguas por los españoles propietarios de la hacienda de El Hospital, y educado para entender, como decía su padre, “que para comer en casa hay que sudar en el surco y en el cerro, pero no en las tierras de las haciendas”, se va a la guerra para marcar la historia trágica de una nación. Punto de quiebre: Chema Zapata, hermano de Emiliano, acusado de asesinato por los hacendados, huye de Morelos al estallido de la revolución y se refugia en Zacapala, tierra de matones a orillas del río Atoyac, en el olvido mixteco, 50 kilómetros al sur de la ciudad de Puebla. Salvo la memoria que de él guardan sus nietos, poco se sabe de quien fuera uno de los nueve hermanos que tuvo Emiliano. De Eufemio, que le acompañó en la insurrección campesina, sabemos más, por ejemplo que fue quien calificó de “tierno” para ser el caudillo de la revolución a Madero, justo en 1912, cuando los porfiristas conspiraban contra el prócer y mandaron al general Huerta a Morelos a exterminar a los zapatistas. Eufemio firmó el Plan de Ayala en las montañas poblanas. Pero de Chema, nada, no llegan tan lejos las biografías de Zapata. Sólo la memoria de Zacapala, de que un día llegó a ese vallecito, regado por el río en medio de la aridez de la mixteca baja, para fundar descendencia.

Cualquier día de 1983. En Houston, Texas, Eulogio Huesca Zapata, sobrino nieto del general Zapata, recibe a un grupo más de paisanos de Zacapala que han cruzado la frontera en Texas para trabajar en la limpieza de tiendas y escuelas en esa ciudad petrolera. Eulogio salió veinte años antes, arrojado por la pobreza de la tierra que repartió la revolución que no ganó su tío abuelo, pero en dos décadas ha logrado levantar un negocio indispensable en el trasiego de los ilegales mexicanos a los Estados Unidos: presta los dólares para el viaje; les da cobijo a los mojados mientras arreglan acomodo en un trabajo; después, cobra disciplinadamente quincena tras quincena su capital y sus intereses. Poco a poco, y desde lejos, se convierte en el nuevo cacique de su pueblo. Punto de quiebre: dos catástrofes se ciernen sobre los campesinos de la región de Zacapala: La sequía de 1982 arrecia en los campos del sur de Puebla, el hambre y la muerte azota las familias, en un hecho histórico que no forma parte de los anales de la historia de Puebla. Y llega a su término el régimen del presidente de la república José López Portillo, por lo que los matones contratados por el jefe de su Estado Mayor, el general Godínez, nativo de Zacapala, y contratados por él para servir a la república, regresan al pueblo. Es una historia larga la del pistolerismo en el sur de Puebla, se remonta por lo menos al XIX, con la banda de los Platones azolando al régimen de don Porfirio. Pero en 1982 los matones encuentran un pueblo en guerra, con los bandos partidos y en refriega, todos escudados con charolas de soldados y judiciales. Es una guerra absurda, pero los campesinos mueren. Matanzas y hambre. El éxodo. Don Eulogio Huesca Zapata, allá en Houston, prospera.




Éxodo

Gustavo Rodríguez es un sacerdote marcado por la tierra campesina, uno de esos casos que la jerarquía de la iglesia católica quisiera guardar en el desván al que ha arrojado ese anatema hiriente de la teología de la liberación. Pero ahí está él, encargado de la Antorcha Guadalupana en la región poblana, dando cuenta de una movilización social que rebasa fácilmente la burocrática repuesta de curas y párrocos al ánimo de los migrantes organizados en Nueva York. Es un hombre corpulento que sobresale por su estatura y la sotana blanca que cubre su voluminoso cuerpo. Su mirada serena contempla el bullicio armado en el atrio de la iglesia de Guadalupe, en Tepexi de Rodríguez, ante un tendido de fotos de la carrera del 2003 a su paso por la región. No llega a los 55 años, con casi treinta como cura de pueblo, primero en Zacapala, por donde a mediodía pasarán los corredores, después en Santa Clara Ocuyucan, en las inmediaciones de la ciudad de Puebla, y desde hace unos siete años en la parroquia de Momoxpan, ese pueblo cholulteca arrasado por el crecimiento disparatado de la capital poblana, de la mano de la desquiciada y criminal ambición de los políticos y funcionarios que en los últimos quince años han expropiado y ordenado el desarrollo de la Angelópolis. Con su morral de convicciones y la paciencia de un hombre de fe, Gustavo relata en una conversación igual la historia de uno de tantos pueblos de migrantes en la mixteca –y la de un campesino convertido en magnate en Houston--, que la tozudez de los curas que, como él, sostienen la posibilidad de un iglesia católica comprometida con lo pobres del mundo, o la trayectoria de su amigo, también párroco, Marcos Sotomayor, principal organizador de la Antorcha Guadalupana en México, fallecido en el 2003. Gustavo mira al país y a la iglesia católica con los ojos inteligentes y amorosos que esa institución pareciera haber perdido hace mucho tiempo. No revela otro México, lo ilumina, te obliga a mirarlo; pero sí perfila otra práctica cristiana, la que se funda en la solidaridad y la compasión por el dolor de los otros.

Zacapala, atado a la depresión del Atoyac, entre Tepexi y Matamoros, su parroquia entre 1982 y 1987, justo cuando el pueblo se metió de lleno en una pequeña guerra civil, como las que vivieron en esos mismos años los pueblos de Calmecac, Coyuca, aquí en el sur, y Huitzilan en la sierra norte, es el punto de arranque de una conversación serena sobre el México profundo.

--De entrada, ¿qué pasó en Zacapala a principios de los ochenta –le pregunto.

--Mucha matanza –responde en corto--, muertes, masacres.

Y es que hay respuestas cortas y largas. Empieza por la historia remota:

--La historia de la violencia en Zacapala es muy antigua, viene del siglo XIX, 1840, 1860, cuando el pueblo se convirtió en guarida de unos asaltantes llamados “los plateados”. El pueblo era una guarida de malhechores. Y hubo pleitos de familia, entre los descendientes. Y de ahí, tres acontecimientos históricos para el pueblo, uno cuando la revolución, el segundo en los años cincuenta, y dos justo en la coyuntura de 1982. Primero la historia de los Zapata.

--En 1911 –cuenta--, el hermano de Emiliano Zapata, Chema Zapata, asesinó a alguien allá en Morelos, y vino a esconderse a Zacapala, de ahí salen las nuevas generaciones de Zapatas, de ahí viene Alfonso Huesca Zapata, que con el tiempo se convirtió en uno de los empresarios mexicanos más importantes en Houston.

Pero vamos poco a poco. Antes un hecho increíble, que explica como comportamiento natural del poder en México, y sus ligas con las profundidades violentas: en 1976, un poblano fue nombrado jefe del Estado Mayor Presidencial por el presidente López Portillo, era el general Godínez, que se llevó a varios pistoleros de Zacapala con él, gente que era buena pal tiro, cada uno con dos o tres asesinados en su cuenta. Cuando termina de presidente López Portillo, toda esa gente queda desempleada. Y por supuesto, regresan a Zacapala.

--Es cuando llego a la parroquia –sigue Gustavo--, me toca coincidir con ellos. Creo que gran parte de las masacres fueron una competencia de pistoleros desempleados, gente de varios mandos, protegidos algunos por el ejército y otros por la procuraduría estatal. No era un asunto de cacicazgos o de pleitos por la tierra, eran simples pleitos de familia, pleitos de que me viste feo, da machismo puro. Aquí dice un refrán que la pistola se saca para matar, no para asustar. En Zacapala la gente era agresiva, sin más. Por ejemplo, mis catequistas, todas llevaban pistola, y eran buenas para el tiro. Una vez vine por aquí a un ranchito, preparaba una primera comunión, catorce niños de once, doce, catorce años, todos cargaban pistola. Esa era la realidad en 1982, ibas por los caminos y te encontrabas a la gente con metralleta por el campo, como si en esa misma época te estuvieras en Nicaragua o en El Salvador.

--¿Y cómo te trataban a ti, un sacerdote?¨

--Hay respeto por el sacerdote, y más si está cerca de ellos. Indistintamente, sean asaltantes, gatilleros, judiciales. Yo estaba con ellos en sus ranchos, en sus cerros. Cuando llegó Antorcha Campesina a la región, trató de matarme, pero los que encomendaron dijeron: “A ese padre no lo toquen, ese padre es del pueblo, no lo toquen”.

Son historias que escucha un cura en confesión. El mando de su propia muerte y el gatillero que le confiesa el encargo que no cumplirá. Pleito de un cura con la organización política Antorcha Campesina, cuando se proyectaba para convertirse en una de las principales organizaciones políticas del México rural. No era un cacicazgo, dice Gustavo, era la búsqueda del control de la región, y en Zacapala las pandillas, las bandas de asaltantes, no se dejaban. Tampoco de Antorcha Campesina.

--Empecé a investigar las raíces históricas de la violencia –sigue--, y luego la coyuntura, me di cuenta de que había tráfico de drogas, de armas, de fayuca. Aquí, en estas lomas, bajaban las avionetas. Y había proteccionismo, del ejército y de la judicial, por ejemplo para una banda llamada de “Los Gatos”. Así de simple, Zacapala vivía en el pistolerismo. Hice una estadística, familia por familia, todas tenían un asesinado.

--Y alguien en la cárcel…

--No había ni cárcel, por más que se quisiera hacer justicia, nunca había ministerio público. Se levantaba al muerto: murió de muerte natural, se decía. Y si se intentaba acusar a alguien, nada, no había escrito. Tuvieron que ocurrir muchas muertes, hasta que el pueblo dijo ya basta, y finalmente también la justicia apoyó, empezó a meter a los asesinos a la cárcel, fue cuando se acabaron los asesinatos.

Era 1982, tiempo para el tercer acontecimiento histórico: el hambre. La desbandada por el hambre.

--El primer año no llovió en ninguna parte, no llovió ninguna tarde, ningún día. Entonces empezaron a morir los animales, las plantas, empezó a morirse la gente. Fue cuando yo llegué aquí, fue la desbandada por el hambre. Recuerdo a una señora, en una de las barrancas de por aquí, parecía tener 60 años, pero era de 30, rascaba el suelo con una pajita, succionaba la humedad, y la llevaba a una ollita. “¿Qué haces”, le pregunté. Dice: “Pus la voy a hervir con raíces de sábila, esa es la comida que tenemos que hacer, no tenemos otra comida”. Así descubrí el valor de la sábila, cómo curaba la úlcera del hambre.

Fue en 1983. Nadie entonces habló del hambre en la mixteca. Acababa de entrar Miguel de la Madrid, con la palabra modernización en la boca, con la llave del desmantelamiento del aparato económico del Estado y la puerta abierta al neoliberalismo del capital y las trasnacionales. Acababa de quebrar el Estado petrolero en 1982, acababa López Portillo de estatizar la banca. Fue el presidente que afirmó que defendería al peso como a un perro, que nadie volvería a saquear a México. Cuántas cosas puede decir tan tranquilamente un presidente en México. Pero nadie, entonces, habló de la desbandada por el hambre en la Mixteca, en el pozo profundo del sur de México.

--El coraje sigue siendo fuerte –sigue Gustavo--. Entonces la gente se organizó pasa comer. Trajimos gente valiosa, como un doctor de la ONU, Arturo Aldama, que se pasaba medio año en Ginebra, en la Organización Mundial de la Salud, y medio año aquí en la MIxteca, en el campo. Nos dio cursos de nutrición a base de soya y amaranto, de cacahuate. Y ya después la gente pasó a la cooperativa de ahorro y crédito, y de ahí a defender sus derechos humanos, y de ahí a luchar por sus autoridades y sus organizaciones. Se hicieron marchas en Houston, se participó en las parroquias, en los centros de atención a migrantes. Pero eso se empezó aquí mismo, en el pueblo…

Es la ruta del cuarto acontecimiento histórico que refiere la plática del padre Gustavo. El éxodo. Inició legal, con la contratación de braceros en los años cuarenta y cincuenta. Ahí arrancó el viaje mixteco a los Estados Unidos. Los mojados, como tales, siguieron cuando el programa bracero terminó. Justo en el momento que un sobrino nieto de Emiliano Zapata, nacido en Zacapala, se fue muy pobre, con deudas, con la responsabilidad de sus nueve hermanos más chicos a los que, con el tiempo, sacó adelante. Alfonso Huesca Zapata, con el parentesco como único patrimonio que le heredó la revolución que mató a su tío abuelo. Cuarenta años después de que abandonara su pueblo es hoy el hombre poderoso de Zacapala. Empezo poco a poco, como tantos otros migraos que supieron encontrar el eslabón clave de la cadena migratoria: el préstamo para el viaje. Y después el cobijo mientras se consigue trabajo. Y por qué no, la chamba misma, digamos casi como contratista, como administrador del trabajo de sus paisanos como limpiadores de tiendas, de cines, de lo que se pueda. Chamba no falta. Y después, a cobrar con disciplina y rigor en las quincenas, aunque que sean sus familiares o los hijos de sus compadres.

--Fue en Houston –dice Gustavo--, les pagaba los coyotes. Cuando llegaban los migrantes les daba de comer un mes. Ya cuando los tenía trabajando les iba quitando cada quincena la mitad.

--Hasta que recuperaba su parte…

--No, más, mucho más –Gustavo sonríe--, les quitaba mucho más.

--¿Han platicado ustedes de eso?

--Sí, él tiene un corazón bueno, pero una estructura negativa. Si quieres estar en Estados Unidos, sólo metiéndote en ese sistema capitalista puedes hacer algo, ¿no? Ahora él llega aquí, ayuda a los viejitos, a los enfermos, da dádivas para purificar su conciencia, pero lo fuerte fue la explotación. Algunos le han metido pleitos últimamente, y se los han ganado, y ha tenido que pagarles lo que les quitó, conservaban sus tiquets y lo demostraron. Los que los tiraron no pudieron demostrar el robo.

Gustavo termina con la historia de Marcos Sotomayor, un cura diez años más joven que él, a quien conocí como párroco del pueblo de San Juan Tianguismanalco, cercano a Atlixco. Marcos fue el sacerdote que inició el vínculo con los migrantes y, particularmente, con los organizados en la Asociación Tepeyac, en Nueva York.

--Trabajó conmigo desde que se ordenó –recuerda--, en la pastoral juvenil, se dedicó a crear grupos en mi parroquia. Después lo mandaron a Ixcamilpa de Guerrero, en el sur, ahí empezó a estar cerca de los migrantes. Él con la gente de Chila de la Sal e Ixcamilpa, yo con la gente de Zacapala, ahí empezamos este movimiento de migración. El vivió ahí en ese pueblo del sur lo mismo que yo, a él le tocaba con frecuencia levantar los cadáveres en Ixcamilpa.

Marcos murió en el 2003, luego de un tiempo de fuerte deterioro de su salud. Tuvo que dejar Tianguismanalco. Intentó involucrarse más con la gente de Nueva York, justo cuando ocurrieron los atentados a las torres gemelas, en el 2001. No tuvo más tiempo. Así lo vio Gustavo:

--Marcos murió en la desesperación de ver que no había respuestas oficiales, apoyos eclesiales. Murió en la soledad, entre los atentados, las muertes, los asesinatos, el hambre y la migración que deja sola a la gente…

Depresión

La noche mágica en la carretera Zacapala-Matamoros. Hemos dejado atrás la depresión del Atoyac, pero tenemos que imaginar la sombra de la laguna de Petatlán, hermosa en su cerco tropical hacia el territorio de la caña de azúcar. Los corredores apostados ven venir la antorcha deslumbrados y ya corren con ella en el sentido inmediato de sus vidas: cumplir, soñar, esperar, y de nuevo, correr. Subidas y bajadas, como en cualquier camino. Es el sur campesino. A final de cuentas la pregunta de si todavía es el México profundo. Es un hecho que es el México de las depresiones. Ahí va corriendo el Atoyac. Lo imagino en la noche. Viene de Puebla, desde las montañas del Ixtacihuatl, y forma parte de la enorme cuenca del Balsas. Territorio agreste, verde reseco, mármol escurrido en rajas en la montaña herida. Cactus sonámbulos, como en Coatzingo, flotantes en la penumbra, como si levitara el alma de la tierra. Pregunta esquiva en las sombras, ¿qué tanto ha cambiado México?, ¿lo revela esta tierra? A lo mejor este viaje intenta responder ese interrogante. Yo no lo sé. Venimos de Zacapala, un pueblo que vivió su guerra civil. Como muchos otros, como decenas de pueblos en el estado de Puebla en los últimos 30 años. Y el hambre. Y la desbandada. Sin duda, a sus pobladores les ha cambiado la vida el norte. Ya no sé si hablar del sur campesino y más bien del norte campesino. Del norte de Estados Unidos campesino que le transforma la vida poco a poco a éstas comunidades. Y al mismo tiempo sigue ocurriendo lo mismo. En Zacapala hay de alguna manera un cacicazgo en manos de un norteño. De un hombre que salió como muchos de ellos, con más que sueños, pero sin nada. Sin nada en las manos. La ilusión del norte. Y ahora, es de alguna forma acusado por una buena parte del pueblo de un nuevo cacicazgo. Son las sombras antiguas. ¿Qué tanto ha cambiado el México profundo? El territorio está aquí y es milenario. También el alma, el pensamiento y la ilusión. Y tal vez ahí el ánimo por la guadalupana. Porque ahí está el México profundo.

Al final, en la noche, sólo queda el ruido de camiones y autos solitarios en la oscuridad de la carretera.

Fotógrafos. Sus ojos sobre la ciudad y sobre nuestros sentidos. Sus ojos extendidos en instrumentos que reflejan por sí mismos la transformación del mundo. Sensibilidad y tecnología. La mirada propia asimilada por el relato periodístico que va siempre a la zaga de su capacidad de contar una historia. Periodismo y fotografía. ¿Las imágenes logran ir más allá que las palabras? La imagen que nos permite convertirnos en narradores de historias.

Sirvan estas palabras para reconocer el trabajo de los fotógrafos poblanos representados en estos seis profesionales, todos ellos viejos amigos nuestros.



Ángel Romero Vidal

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Abrahám Paredes



Raúl Gil

Jesús Olguin Pazcualli

Raúl Rodríguez

La imagen puede contener: Raul Rodriguez Bautista, sentado y calzado

Andrés Lobato

Del absurdo cotidiano

Me hubiera gustado firmar esta carta. De donde no se deriva que hubiera podido escribirla. Más aún, justo porque no cuento con todo el conocimiento, organizado y preciso, que utilizan quienes la escribieron, es que quiero hacerlo mío y dejarlo en este blog.

Lic. Andrés Manuel López Obrador, Virtual Presidente Electo de México y a su Equipo de Transición:



P R E S E N T E.

Un grupo de mujeres y hombres profesionistas mexicanos, que laboramos en diversos ámbitos, subscribimos el presente comunicado, motivados por la preocupación que nos generan las implicaciones del punto 27 del reciente Plan de Austeridad del gobierno encabezado por usted que ordena a empleados de confianza laborar de lunes a sábado y cuando menos ocho horas diarias. Lo firmamos a título personal, y no a nombre de las instituciones y empresas en las que laboramos.

En primer lugar, manifestamos nuestro reconocimiento por haber divulgado estos 50 Lineamientos, muchos de los cuales celebramos y apoyamos. Entendemos que esto obedece a una intención de democratizar la función pública, transparentar la misma y someter su proyecto de mandato al escrutinio público con el fin de enriquecerlo.

Todas y todos los aquí firmantes, dividimos nuestra vida cotidiana entre dos grandes ámbitos: el personal y el laboral. El desequilibrio entre estos ámbitos puede producir situaciones de desigualdad, conflictos familiares y violaciones a derechos humanos, que frecuentemente se encuentran “normalizadas” o incluso ya, “invisibilizadas”. En esta medida, la adopción del punto 27 de los lineamientos del Plan de Austeridad, afectaría a los trabajadores de confianza,[1]al poner en riesgo al menos 5 aspectos fundamentales de la vida cotidiana de un sector importante de la sociedad. Consideramos que estos temas deben abrirse a un diálogo interdisciplinario serio y a un análisis más riguroso. Los aspectos referidos son los siguientes:

1. Fomentará la desigualdad contra las mujeres y detendrá el avance de los procesos en curso para la igualdad de género



¿Se evaluó si esta eventual medida propuesta favorece la conciliación y la corresponsabilidad de la vida laboral y familiar? La conciliaciónentre la vida laboral y la vida personal o familiar busca lograr una relación armoniosa entre los dos ámbitos.

En los últimos años, se ha llevado a cabo una gran lucha y movilización cultural y de concientización, a fin de enseñar que la conciliación de la vida laboral y personal no es “un problema de las mujeres”, sino que compete también a todos los integrantes de la familia, sean hombres o mujeres, a las y los empleadores, al Estado y a la sociedad en general; por eso se habla de corresponsabilidad. Las políticas de corresponsabilidad pretenden incidir en la reasignación de roles y responsabilidades tanto en el hogar, como fuera de él[2].

Dado que la distribución actual en las cargas de trabajo es sumamente desigual entre los sexos[3], la implementación de esta medida afectaría en mayor grado a las mujeres, precisamente por la manera en que se encuentran organizados la mayoría de los hogares mexicanos; sustentados aún en una base tradicional, con mayores cargas domésticas para las mujeres, derivado de la cultura machista y patriarcal, que resultará imposible transformar de la noche a la mañana y afectaría los limitados espacios conquistados mediante la lucha por la igualdad de género.



2. Vulnerará el Interés Superior de la Infancia

¿Dónde estarán y qué harán niñas y niños si sus padres dedican seis de los siete días de la semana a trabajar fuera de casa? Los niños y niñas necesitan crecer en un entorno de cuidado, dentro de un ambiente respetuoso y seguro, con estructuras, rutinas y límites preestablecidos, con el cariño, la protección y el amor de sus padres, especialmente en la primera infancia y la adolescencia, etapas cruciales de formación de los seres humanos[4].

El Comité de los Derechos del Niño, ha señalado, sobre el impacto de las jornadas laborales en la infancia, que “las políticas deben tener en cuenta el impacto de las horas de trabajo de los adultos en la supervivencia y el desarrollo del niño en todas las etapas del desarrollo e incluir licencias parentales suficientemente remuneradas.”[5]Diversos ordenamientos internacionales y nacionales de protección de la infancia, ya han reconocido estas obligaciones del Estado.

De implementarse la política pública que aquí se discute, seguirán siendo la mayoría de niñas y niños mexicanos, cuidados no por sus padres, que es lo óptimo,sino por otras mujeres de la familia, principalmente las abuelas[6].

3. Creará retrocesos en derechos laborales, particularmente largas jornadas laborales

¿Haremos un retroceso en cuanto a los derechos adquiridos por las y los trabajadores? ¿Dónde queda la progresividad de los derechos humanos? Todas y todos los trabajadores de este país merecen trabajar en condiciones dignas y de respeto de sus derechos. Si bien en México la legislación establece un máximo de horas de trabajo, en la práctica, la duración de las jornadas laborales suele ser excesiva y más entre los trabajadores de confianza quienes tienen grandes responsabilidades bajo su cargo y suelen trabajar 10, 12, hasta 14 horas, dependiendo de las necesidades y las emergencias. Según datos de la OCDE, en 2013 México fue el país con el promedio anual más alto de horas trabajadas, con un total de 2,237 horas por trabajador. En contraste, otros países tuvieron los promedios anuales más bajos: Alemania con 1,363 horas, o la media de la OCDE que fue de 1,770 horas.[7]La comparación con Alemania también ilustra que el número de horas trabajadas no es proporcional a la eficiencia de la economía del país.[8] El número de horas trabajadas tampoco es proporcional a la competitividad: mientras México se ubica en el lugar 36 de 43 países en materia de competitividad, Alemania está en el lugar 10.

Además, al establecer como límite inferior ocho horas diarias y ningún límite superior, se generan las condiciones para exceder el límite de 48 horas de trabajo semanal (seis de siete días), excesivo para cualquier jornada laboral[9]. Es necesario hacer un análisis comparado con otros países para identificar de qué forma podemos mejorar la eficiencia y eficacia de las y los trabajadores, así como la calidad de vida.

4. Entorpecerá la reconciliación nacional

Creemos que cualquier esfuerzo de reconciliación nacional debe partir del reconocimiento de que cada persona, familia, grupo, comunidad y sector social puede contribuir al desarrollo del país, bajo reglas mínimas como el respeto a los derechos humanos conquistados. La estigmatización y señalamiento generalizado hacia grupos sociales, como los servidores públicos, poco favorece a incluirlos en la gran convocatoria de reconciliación y contribución al progreso nacional a la que se ha convocado. Aunque estamos seguros que las propuestas de cambio vinculadas a los servidores públicos no buscan su estigmatización, sí puede ser un efecto no deseado de propuestas que carecen de suficiente análisis, contexto y estudio. La mayoría de las y los mexicanos condenamos los estigmas y las prácticas burocráticas, así como los excesos y la prepotencia. Dentro de las instituciones también hay preocupación por alcanzar austeridad, ya que los excesos de algunos funcionarios públicos dañan la percepción que el resto de la sociedad puede tener de todas y todos los trabajadores. Es necesario detener el enfrentamiento contra cualquier sector particular de la población. Anhelamos una reconciliación social positiva.

5. Atentará contra el desarrollo humano, la calidad de vida y la aspiración a la felicidad de las personas y sus familias

¿Bajo una vida acaparada por las jornadas laborales, podremos optar por una vida de bienestar? El Índice de Desarrollo Humano (IDH), indicador utilizado por la Organización de las Naciones Unidas para medir y mejorar las oportunidades de las personas y el desarrollo de los países, ha contribuido al “desarrollo”, encaminado a mejorar la vida de los individuos y las libertades de que disfrutan[10].El Índice de la Felicidad, otro instrumento multidimensional, utilizado a nivel mundial, también ha contribuido a lograr el desarrollo y el bienestar de la población, desde 1980. Herramientas de medición del desarrollo han demostrado que “la felicidad debe ser percibida como un bien público y el progreso no debe ser visto exclusivamente a través de aspectos económicos, sino también, a través de perspectivas espirituales, sociales, culturales y ecológicas.”[11]¿Fueron considerados los índices mundiales de bienestar, felicidad y desarrollo humano?

Al menos por estos 5 aspectos determinantes que pueden verse afectados en la vida de miles de servidores públicos y millones de personas y familias vinculados a ellos, solicitamos un análisis detenido y un diálogo apegado a los más altos estándares de derechos humanos alcanzados por el Derecho Internacional y el derecho doméstico en la materia, a los cuales México pertenece.

Firmantes:

Andión Ibáñez, Ximena.
Arcos García, María Ángeles.
Avila Navarro, Claudia Paola.
Barreiro, Norma Inés.
Barrera Paz, Mauricio.
Bernal del Castillo, Mario Valentín.
Cacho Ribeiro, Lydia María.
Cano López, Luis Miguel.
Caracas Uribe, Arturo.
Castellanos Cereceda, Roberto.
Castro Traulsen, Regina.
Cervantes Alcayde, Magdalena.
Copo Terrés, Julio J.
Corcuera Cabezut, Santiago.
Cruz Solbes, María José.
Dagdug Galán, Artemisa.
Demichelis Avila, Renata.
E. Barragán, Elvia del Carmen.
Evaristo Olivares, Samuel Iván.
Fajardo Morales, Zamir Andrés.
Fócil Ortega, Mario Alberto.
Frías Robledo, Nora.
Fulda Graue, Isabel.
Gallegos Toussaint, Ximena.
García Cordero, Fernando.
García Cordero Sasía, Ricardo.
García Mora, Rosana.
García, Nancy.
García Sotelo, Gilda María.
González Arreola, Alejandro.
González Núñez, Denise.
González Ruiz, Valeria.
Guerra y Guerra, Germán.
Guevara Bermúdez, José Antonio.
Gutiérrez Berumen, Daniel.
Jiménez B., Lelia M.
Juárez Zepeda, Alejandro.
Kühne Peimbert, Catalina.
Larralde Corona, Selvia.
Loeza Cortés, Norma Lorena.
Magaña, Ana Carolina.
Maldonado Cruz, María del Mar.
Malo, Cielito.
Mancini, Luna.
Márquez Guzmán, Andrea.
Mendoza Pérez, Vicente.
Mendoza Rivera, Guillermo.
Muro Polo, Adriana.
Noriega Izquierdo, Nasheli.
Olvera Briseño, Rodrigo.
Ortega Ortiz, Adriana.
Ortíz Durán, Angélica Luisa.
Pellón, Gabriela.
Pérez Alba, Norma Angélica.
Pérez Cobos, Víctor Manuel.
Pérez García, Juan Martín.
Pérez Grovas Tarrats, Viviana.
Pérez Vázquez, Carlos.
Pérez Vázquez, Gonzalo.
Peschard, Jacqueline.
Pozos, Libertad.
Ramos Duarte, Rebeca.
Real Rivera, Alejandra.
Rebeca Ramos, Duarte.
Rivas Bejarano, Miguel Ignacio.
Rodríguez Manzo, Graciela.
Rolander Garmendia, Alma Yereli.
Romero Vadillo, Jorge Javier.
Ruesga Fernández, Carolina.
Saavedra Pérez, Gerardo.
Sánchez, Ana Caridad.
Sierra Lizardi, Rubén Demián.
Silva, Palmira.
Tamés Noriega, Regina.
Toral González, Daniela.
Vargas Chanes, Delfino.
Vargas Urías, Mauro Antonio.
Vázquez Bolio, Marcela.
Vázquez Valencia, Luis Daniel.
Yaschine, Iliana.

[1]Ley Federal del Trabajo, artículo 9. La categoría de trabajador de confianza depende de la naturaleza de las funciones desempeñadas y no de la designación que se dé al puesto.
Son funciones de confianza la de dirección, inspección, vigilancia y fiscalización, cuando tengan carácter general, y las que se relacionen con trabajos personales del patrón dentro de la empresa o establecimiento. Cfr. Artículo 5 de la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado.
[2]Jiménez, Lelia, investigación realizada por la autora para el informe de GIRE: Horas Hábiles. Corresponsabilidad en la vida laboral y personal, GIRE, México, 2017.
[3]Jusidman, Clara, Ponencia: “La desvalorización del trabajo humano y su efecto en las familias y en la construcción social de las personas en México”presentada en el Foro Internacional Empleo Informal y Precario, 24 de noviembre del 2014, consultado en en sitio web de INCIDE Social A.C., disponible en: http://incidesocial.org/index.php?option=com_content&view=article&id=268 [consultado 19 de julio de 2018].
[4]García Sotelo, Gilda Ma. El camino hacia la educación inclusiva, de las niñas y los niños con discapacidad en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Tesis Doctoral, Programa de Derechos Fundamentales del Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas, de la Universidad Carlos III de Madrid, Director, Ignacio Campoy Cervera, 2016.
[5]Observación General Núm. 16. Sobre las obligaciones del Estado en relación con el impacto del sector empresarial en los derechos del niño. Documento: CRC/C/GC/16, 17 de abril de 2013.
[6]INEGI, Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social, 2013.
[7]Instituto Mexicano para la Competitividad, IMCO, Horas trabajadas al año vía OCDE, disponible en: https://imco.org.mx/competitividad/horas-trabajadas-al-ano-via-ocde/[consultado el 19 de julio de 2018].