Sociedad

Mundo Nuestro. En este cierre del año presentamos algunas de las crónicas destacadas a lo largo de los meses de este 2016. Aquí el mes de abril.

El alma y la luz de dos jilgueros

publicado por 04/04/2016



El alma  y la luz de dos jilgueros

"Soy parte de quienes han amado los objetos hermosos y han velado por ellos, de quienes los han buscado cuando estaban perdidos y han procurado conservarlos y rescatarlos mientras pasaban literalmente de mano en mano, salvándolos del naufragio del tiempo para llevarlos a los brazos de otra generación de amantes cautivados." Donna Tart

"Het puttertje" (El jilguero) , de Carel Fabritius. El cuadro, un óleo sobre madera, supera sus delicadas dimensiones (33,5 por 22,8 cm) con la luz tangible y la equilibrada composición, más oriental que europea. Se titula Het puttertje (en holandés, El jilguero) y forma parte de la colección permanente del museo Mauritshuis —hogar también de Meisje met de parel (La joven de la perla) de Vermeer y De anatomische les van Dr Nicolaes Tulp (La lección de anatomía), de Rembrandt—. Las tres obras fueron pintadas en la edad dorada, la primera mitad del siglo XVI, de la llamada escuela de Delft, una ciudad del sur de Holanda situada a medio camino entre Rotérdam y La Haya. (La tragedia tras el cuadro de la nueva novela de Donna Tartt Trasdós, Helena Celdrán y José Ángel González)

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Atoyac Textil. La destrucción impune de la historia industrial de Puebla

Sergio Mastretta/4 de abril de 2016

Atoyac Textil. La destrucción impune de la historia industrial de Puebla.

6 de junio del 2012

Por las noches lo derribaron todo, con pico y marro, los brazos fuertes de los hombres sin tiempo, alumbrados por el resplandor del Hospital Ángeles al otro lado del río. Fue el hambre de los pepenadores, el descontento de los obreros traicionados, la insolencia del empresario depredador, la estupidez de los mandatarios en turno. Fueron los brazos aplicados con toda la gravedad de la ambición inmobiliaria a la destrucción impune de la historia de otros hombres: los trabajadores de la fábrica textil “El Mayorazgo” y la de sus antiguos propietarios y constructores.

Porque en los últimos cinco años, a la vista de autoridades y vecinos, la segunda fábrica más antigua de México, apenas cuatro años más joven que La Constancia Mexicana, El Mayorazgo, fue demolida hasta la última piedra para desgracia y vergüenza de Puebla.

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De cómo Leonardo Sciascia (y su análisis de la mafia siciliana) explica tanto a México

Por Emma Yanes Rizo

De cómo Leonardo Sciascia

Ante su cruda critica de la realidad social, Sciascia fue acusado por sus oponentes de pesimista, Alberto Moravia, por el contrario, descreyó de ese lado oscuro del autor siciliano porque diría “lo que prevalece en él es el optimismo de la escritura.” Narrar la verdad, con toda su crudeza y sin las ataduras que impone según decía el propio Sciascia, la historia oficial, era un camino árido, pero quizás más certero, en la búsqueda de una filosofía de equidad y justicia. Puede la literatura sin ataduras, decía, ser más realista que la historia, pues está generalmente del lado del poder, estructura un discurso y en ese sentido miente para las mayorías.

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Lashttp://mundonuestro.mx/index.php/secciones/universidad-y-conocimiento/item/272-las-manos-en-la-masa-masturbacion-y-familia manos en la masa: masturbación y familia

Escrito por /6 de abril de 2016

El erotismo es invención, variación incesante; el sexo es siempre el mismo. El protagonista del acto erótico es el sexo o, más exactamente, los sexos. El plural es de rigor porque, incluso en los placeres llamados solitarios, el deseo sexual inventa siempre una pareja imaginaria… o muchas. En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación, el deseo. En el acto erótico intervienen siempre dos o más, nunca uno. Aquí aparece la primera diferencia entre la sexualidad animal y el erotismo humano: en el segundo, uno o varios de los participantes puede ser un ente imaginario. Sólo los hombres y las mujeres copulan con íncubos y súcubos.

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Una ráfaga de viento

Por Dick Keiss/5 de abril de 2016

Una ráfaga de viento

El 9 De enero fue el segundo aniversario de la partida de Marie. Tengo la fortuna de estar en Oaxaca, uno de sus lugares favoritos, trabajando en un libro sobre su vida y sus dibujos. Pocos minutos antes de su muerte le prometí que haría algo con sus cuadernos de dibujo. Creo que es una de las cosas que le permitieron irse. No ha sido un camino fácil para mí, y mi progreso ha sido muy lento. Pero Oaxaca es el lugar para escribir. Es el lugar donde Marie realizó la mayoría de sus bocetos de México. Así que para esta entrada del blog he decidido compartir un poco de lo que he escrito hasta ahora, nada acabado o pulido, es un trabajo en progreso. Como los bocetos de Marie, estos fragmentos no los escribo con la intención de publicarlos. Son los recuerdos, la influencia de los momentos que compartimos juntos. Son mis dibujos verbales, así como sus dibujos fueron su diario visual.

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Mundo Nuestro. En este cierre del año presentamos algunas de las crónicas destacadas a lo largo de los meses de este 2016. Aquí marzo.

Acostumbradas estamos ya las mujeres contemporáneas al día internacional de la mujer, solemos tomarnos un café con las amigas o –por qué no-- recibir una flor de colegas solidarios. Baste recordar sin embargo a aquéllas mujeres que nos abrieron brecha por el simple hecho de que creyeron en sí mismas, sin basar su seguridad personal en los dictados del sexo opuesto. Tal es el caso por ejemplo de Matilde Montoya Lafragua.

Liquidámbar, en el corazón de los ríos de niebla

El bosque mesófilo en la Sierra de Puebla


Liquidámbar. De muchas formas lo han llamado los pueblos originarios en México.



Nijte-pijto, Nite-bito, Vito-pijte, bálsamo, Copalme, Xochicatscuáhuitl, Ocóxotl, Ocótzotl, Estorasque, Len-gau-o, Ingamo, Maripenda, Ma-la, Nabá, Yaga-bicigui, Yaga-bito, Yaga-huile, Yaga-pito, Yaga-vido, Copalillo, Somerio, Ocótzovcuáhuit, Ococote, Suchete, Icob, Xochiatl quirámbaro, Toshcui.

Náhuatl, zapoteca, cuitlateca, totonaco, huasteco, zoque, chinanteco.

Pareciera el árbol de los mil nombres. El árbol de todos los pueblos.

Y de los mil lugares, pues las puntas de sus hojas como estrellas recogen el sol de innumerables cañadas mexicanas. Las del Bosque mesófilo de nuestras montañas. El principal surtidor de agua de nuestras mortificadas pero lucidas tierras. El corazón de la biodiversidad en Puebla.

Liquidámbar sryraciflua L, su nombre científico. Dominador del bosque de niebla. El que con mil nombres y mil luces demanda por su defensa.


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La semana pasada en Mundo Nuestro dimos a conocer el documentoEstudio Previo Justificativo para el Área Natural Protegida de jurisdicción estatal en la categoría de Reserva Estatal denominada “Conector Biológico Chuchút-Nakú (Corazón de agua), elaborado en diciembre del 2012 por el gobierno estatal, y que, como dijimos, duerme el sueño de los justos a la espera de que el gobernador Moreno Valle se acuerde de él.

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Carlos Jesús González 17 Marzo 2016

Extrañamiento: dos fotógrafas en la intimidad de la condición humana

Mundo Nuestro. Dos fotógrafas mexicanas –Gabriela Torres Ruiz y Nin Solís-- encuentran en Berlín su decisión absoluta por la fotografía. Cada una entonces crea sus atmósferas. Gabriela Torres Ruiz en el silencio de los espacios vacíos, en la imaginación de los seres que algún día los habitaron y les dieron vida. Nin Solís en la intimidad perseguida de los seres que en la violencia de la migración no dejan de construir sus raíces.

Berlín es uno de los lugares que, por su particular historia, por su clima, por su distribución urbanística plena de zonas intersticiales y, sobre todo, por sus códigos sociales, más se presta para descubrir fisuras que provocan que el extrañamiento sea casi una condición natural. No me parece fortuito entonces que haya sido precisamente en esta ciudad donde ambas fotógrafas tomaran la cámara como la herramienta definitiva.

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Teresa Camou Guerrero/Trailer documental/ 09 Marzo 2016

Documental sobre uno de los mayores tesoros del mundo

Visto a través de los pequeños, medianos y grandes productores de maíz en México, SUNÚ hilvana distintas historias sobre un mundo rural amenazado. Viaja al corazón de un país donde los pueblos alientan su determinación a seguir siendo libres, a trabajar la tierra y cultivar sus semillas, a vivir su cultura y su espiritualidad en un mundo moderno que no los valora pero, a la vez, los necesita. Revela cómo el maíz y todo lo que engendra está en riesgo de perderse para siempre y comparte un tapiz generoso de mensajes sencillos y sentidos para campesinos del mundo y la gente de ciudad que, si no actúa, pronto puede perder la posibilidad de elegir.

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Las Chivarrudas de Santo Toribio Xicothzinco

Kene Gil Mejía/texto y fotografías/03 Marzo 2016

Las Chivarrudas  de Santo Toribio Xicothzinco

Las miro vestirse mientras se escucha a lo lejos el golpear del Teponaxtle. La tradición masculina de los conocidos Chivarrudos de Santo Toribio Xicohtzinco, en Tlaxcala, ahora también es de las mujeres. Ellas poco a poco van tomando más fuerza y presencia en el festejo.

Se meten en el pantalón de piel de chivo, al que llaman Chivarra, y se calan el sombrero de manta que antiguamente se elaboraba con vara de Rosa de Castilla y ahora ya de alambre muy grueso, decorado con estrellas de colores o al gusto de la familia. Y luego la máscara de piel de cochino, el pequeño caballito de madera sobre el que se montan, y la macuarta de cuero con el que se darán en las ancas al cabalgar.

Y ahí están, las Chivarrudas.

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La argumentación invencible de la lengua en México

Mundo Nuestro. Raúl Dorra nació en 1937 en San Pedro de Jujuy, Argentina. Es uno de los muchos exilados argentinos que llegaron a Puebla tras el golpe de Estado del 25 de marzo de 1976. Aquella tragedia nos legó a uno de los más importantes pensadores sobre la lengua y la literatura en el mundo.

En el marco de su ingreso a la Academia Mexicana de la Lengua en agosto pasado presentamos este texto que forma parte de su discurso de aceptación, y que bien revela la ruta mexicana que siguió la construcción de su pensamiento por el análisis del lenguaje poético.

A mí, que llevo exactamente cuarenta años de vida en México, lo que nunca deja de sorprenderme es que esta suerte de continuo regodeo en la producción de giros idiomáticos y piruetas argumentativas esté tan extensamente repartido en su población y alcance prácticamente por igual a todas las clases sociales que la integran. Yo podría decir que casi no he encontrado mexicano o mexicana despojados de agudeza verbal, aunque muchas veces la posición social que ocupan, o la profesión en que se desempeñan, los obligue a una conducta retraída y un habla cautelosa o protocolar. Me explico mejor: en los medios en que me muevo he encontrado a menudo, y por causas diversas, a personas cuya comunicación se muestra afectada por la inhibición o la timidez. Y sin embargo, por los años que llevo de observar conductas y sobre todo modalidades de habla, yo estoy siempre seguro de que esa persona –funcionario, estudiante o prestador de servicios– en cuanto se encuentre en una situación en la que se sienta relajado, en cuanto se afloje la corbata o aun encorbatado se beba algunas copas, se convertirá en una fuente de dichos ingeniosos y argumentaciones invencibles…

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Mundo Nuestro. En este cierre del año presentamos algunas de las crónicas destacadas a lo largo de los meses de este 2016. Aquí febrero.

Ciegos que ven

Verónica Mastretta/Vida y milagros

02 Febrero 2016

No he sido mucho de ir a fiestas y esas cosas. Entre otros motivos porque a veces me tomo no solo las bebidas de la fiesta, sino la fiesta en sí. Muy peligroso, pero también muy ilustrativo, aunque he preferido sociabilizar con quien me voy encontrando en la vida cotidiana. En mi entorno familiar me consideran rara por departir con todo dios, por hacer migas con el de junto en la fila para entrar al cine, por sostener una larga conversación con alguien que acabo de conocer en el mercado o por establecer lazos de amistad e intercambiar información con quien me ayudó a levantarme después de caerme a media calle. Es una cualidad y un defecto que ha terminado sumando a mi favor, porque es así como he conocido personas extraordinarias que de otro modo jamás habrían tocado mi vida.



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1913: el amor en Madruga

Esther Rizo Campomanes (1921-2013) 4 Febrero 2016

Pablo y Juana se conocieron de la manera más disímbola.

Estrenaba Pablo, con sus escasos dieciocho años, su uniforme como conductor en el ferrocarril que iba de La Habana a Madruga y viceversa, conduciendo a la escogida clientela.


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Famosa por la bonhomía de sus habitantes, en Madruga el turista gozaba no sólo de las virtudes salubres de sus aguas, sino de un trato amable. No se sabía bien porqué, pero la amabilidad de sus habitantes era famosa en la región. Gozaba de cómodos y no estipendiosos hospedajes y sus habitantes eran famosos por su trato.

Era motivo de orgullo ser conductor de ferrocarril que conducía a los veraneantes y eran escogidos por ser afables y, si era posible, por su postura.

Pablo contaba con ambas cualidades. Alto, erguido y apuesto con ojos castaños que trasmitían dulzura y un carácter alegre y dicharachero que se trasparentaba siempre con una sonrisa. Pero a pesar de su entrenamiento y natural agradable, sus ojos no pudieron dejarse de abrir con asombro ante la extraña comitiva que se aprestaba a abordar el tren.

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“¡Game is over, dad…!” De gringos adictos y estreñidos en el Super Bowl y la guerra del opio en México

Esta es la historia de los niños ralladores en la Montaña de Guerrero, la furia de un gringo viejo contra el espejo-televisor por el que ha mirado el mundo, el guapo estreñido y adicto en el Super Bowl, la denuncia premium de Beyoncé y la amarga y absurda guerra del narco en México que nos ha dejado en diez años más de cien mil muertos y, al 31 de diciembre del 2015, la cifra precisa de 27,659 desaparecidos. Escribo un día después del juego, y lo hago a flashazos, como si la vida nuestra fuera un permanente ir y venir de cortes comerciales y nunca sabremos si nuestros sueños y desgracias son reales.

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Esta historia empieza ahora mismo, cualquier día de este febrero invernal, en un paraje perdido en la Montaña de Guerrero, con un grupo de niños y niñas a gatas y ocultos entre las matas de amapola que fácilmente los cubre. Son los niños del opio en Guerrero (El Universal, 13/7/2015). Cada uno lleva un instrumento corto de madera del que se amarran dos navajitas filosas. Cada uno sabe lo que tiene que hacer entre las flores rojas que encienden un filito de la sierra, un campo en el que los adultos no pueden andar so pena de aplastar la fuente de su sobrevivencia, pero los pequeños sí: cuidan de no pisar tallos y flores caídos, identifican los bulbos que están a punto y cortan en circunferencia para que brote una lechita blanca que recogen en latitas de jumex. Si la cosecha es buena, la ralla que esa familia logrará de ese campo les dará 700 gramos, 900, chance hasta un kilo de la goma que en cientos de escurrideros hormiga baja hasta los caminos que se disputan las bandas que controlan las montañas agrestes asomadas a la cañada ardiente del río Balsas.

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  • Cuando te entierran así… /Voz de las madres para sus hijas muertas

Mundo Nuestro. Estas son las voces de las madres de siete mujeres asesinadas o desaparecidas en la ciudad de Puebla que el jueves 25 de febrero en el zócalo de la ciudad de Puebla hablaron por ellas para exigir justicia.

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No vivimos tiempos gratos. El asesinato de Samai Alejandra Márquez Salgado nos recuerda que vivimos en la barbarie.

No hay otra manera de iniciar este relato que con la voz de Argelia Romero Sosa, madre de Olga Nayeli Sosa Carrasco, asesinada por su marido, Moisés Torres López, algún día de junio del año 2014:

“Pido justicia para mi hija Olga Nayeli. Hace un año su marido la mató, la descuartizó, le machacó los huesos, la quemó y la fue a enterrar allí a Atlixco... Y a estas horas, a estas fechas no han hecho nada… Su tío del agresor es el magistrado Manuel Nicolás López Ríos…”

Cinco verbos brutales y precisos en el tiempo de la muerte, el pasado más absoluto: mató, descuartizo, machacó, quemó, enterró. Y no hay otro presente hoy en México. Porque lo que narra Argelia Romero, el calvario de Olga Nayeli, le ha ocurrido a Puebla en último año a por lo menos 55 jóvenes mujeres más. Son cifras que con diligencia ha recogido el Observatorio Ciudadano de Derechos Sexuales y Reproductivos (Odesyr) Es nuestro presente de feminicidios que barre inclemente el sistema de justicia en nuestro país.

Con el añadido insondable de la corrupción de la justicia: “Su tío del agresor es el magistrado…”

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Se supo por esta tierra… Un relato histórico de los totonacos desde la radio en Nueva York

"Se supo por toda esta tierra, que habían llegado al puerto de la Veracruz Vieja, que está de este pueblo catorce leguas, unos navíos, y en ellos venían unos dioses hijos de ellos, los cuales se dejaban tratar de los naturales; y viendo esto el Señor del pueblo, tomó otros dos principales y otros indios de carga, en que llevó algunas gallinas de la sierra, y gallos, y maíz, y mantas, y miel, y un poco de oro, y fue allá y hablo con el Marqués y le presentó lo que llevaba, y el Marqués le dio gracias por ello y le rogó que fuese su amigo y de aquellos españoles, y que no venían a hacerles mal, y se volvieron a su pueblo, y de ahí adelante siempre acudieron a la Veracruz a llevar servicio y tributo de maíz y gallinas; y esta dicen que fue su conquista y descubrimiento…”

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Mundo Nuestro. En este cierre del año presentamos algunas de las crónicas destacadas a lo largo de los meses de este 2016. Aquí el mes de enero.

El Atoyac en Atoyatempan: el río que renace por la serranía del Tentzo

Mundo Nuestro/Galería fotográfica y texto



14 Enero 2016

Mirar el 2016 con ojos que quieren romper la miopía perversa de los políticos. Mirar el territorio poblano en el que nos ha tocado vivir, pero hacerlo con el sustento que brota de la investigación científica y el compromiso por la recuperación de la naturaleza. Mirarlo con los ojos de una sociedad que contra todos los malos ánimos construye una nueva relación con el medio ambiente.


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Seguirá habiendo chapos, circo, negocios y elecciones

Verónica Mastretta/Vida y milagros

11 Enero 2016

Ya el nuevo año de por sí pintaba trepidante: vértigo financiero, elecciones para gobernador en más de la mitad de los estados del país, un gobierno federal montado en un potro aparentemente indomable que es el del recorte financiero a costa de la debilidad del estado mexicano en áreas estratégicas que requieren presupuesto y atención, como lo son la impartición de justicia, la seguridad pública y la preservación de los recursos naturales, sin los cuales, acabaremos perdidos tarde o temprano. Y para remate, la vanidad del Chapo, seducido por el pecado capital del siglo XXI, la necesidad del pasaporte probatorio de que existimos por medios de nuestra aparición en las redes sociales, la televisión o el cine. Sin la vanidad y la adrenalina que la acompaña, este pecado favorito de políticos, o de ricos y famosos, el Chapo podría haber terminado su vida en el anonimato que le pudo haber comprado el dinero. Cedió a la tentación de coquetear con radical chics como Kate del Castillo y Sean Penn, a los que no solo les concedió una entrevista en persona en Octubre para la revista Rolling Stone, sino con los que cultivó la loca idea de ser el productor de una película sobre su vida en el que el héroe, guionista y director fuera él mismo. Menospreció que un estado mexicano, profundamente herido en su orgullo, lo estaba esperando. La película, de la que él ya no será ni director ni guionista, va a tener un final distinto, y de momento, desconocido.

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Memoria urbana: 1948, narco y vida social en la ciudad de México

Emma Yanes Rizo

28 Enero 2016

La casa parece un castillo. Ocupa casi la mitad de Zaragoza, entre Pedro Moreno y Violeta, en la colonia Guerrero. Construida con cantera rosada, pulida, tiene también un ventanal inmenso, arriba de la puerta principal de madera tallada, con su marco de piedra en forma de estrella. Hay dos torres en los extremos, con sus ángeles labrados y arriba de cada una de ellas unas flores también de piedra acentúan su parecido con un castillo. Tiene ocho balcones que dan hacia Zaragoza; el escudo en el balcón del centro indica que es el principal. En la torre derecha, otro vitral inmenso alarga la vista.

Hoy la casa está en ruinas…

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El gobierno contra la 28 de Octubre: las razones de Rita Amador

Sergio Mastretta

14 Mayo 2015

“Soy un perro de ataque, en las fiestas me guardan, pero cuando es necesario me sacan.”

Con esa frase un alto funcionario del gobierno estatal explicó a los dirigentes de la organización 28 de Octubre lo que se les vendría encima en el 2015. Hoy es diputado en el Congreso de la Unión. Entonces, en el 2013, era el responsable de negociar con los líderes de la única organización popular independiente con más de cuarenta años de existencia en la ciudad de Puebla.

“Los operativos van a seguir --explicó a los reporteros hace una semana Mauro Nava, el funcionario municipal a cargo de convertir en realidad la amenaza de su colega en el gobierno estatal--, y los vamos a realizar en la madrugada, para no afectar a terceras personas.”

“Queremos una Puebla que se vea bonita, lo demás no nos interesa…”, le había dicho este mismo Mauro Nava a Rita Amador para justificar las acciones contra los ambulantes de la 28 de Octubre.

El 29 de marzo empezaron los desalojos. Y no han parado: La Margarita, Loreto, El Calvario, Amalucan, San Aparicio, Xonaca La Bola, Centro Escolar, Zaragoza. Con repeticiones en La Margarita y Loreto. La marca oficial es conocida: operativos policiacos y pandilleros de la mano, con el respaldo de una organización afín al gobierno, en este caso, la que lleva por nombre Doroteo Arango. Y un viejo enemigo de los 28 desde los desalojos de 1995: Antonio Ordaz.

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¿Por qué la rebelión de los calcetineros explica a los políticos piratas?

Sergio Mastretta/Primera parte

28 Enero 2016

Dos escenarios para abundar en la historia de la piratería tierra adentro de México.

En el escenario 1 de nuestro mar absurdo el fracaso de un operativo de la Procuraduría General de la República contra la piratería de los calcetineros del volcán por denuncia penal interpuesta por Tommy Hilfiger Licensing, una trasnacional de las modas con valor de 3 mil millones de dólares. En el horizonte la Izta todavía luce el manto blanco que le da nombre y del que se acuerda por las nevadas intensas de la semana pasada. En el primer plano un pueblo pegado al bosque, San Rafael Ixtapaluca, levantado en piedras y barricadas, en defensa de sus talleres de calcetines que han transformado la vida de un pueblo campesino, por sí mismos, sin plan de gobierno alguno, sin banco que les preste, sin pertenencia a cámaras textiles, parte de la corriente insondable de la economía informal de México. En los radios y los celulares de los oficiales de policía la alarma encendida: negativo, jefe, sin éxito el asalto, no se detuvo a nadie, no hay mercancía requisada en el cateo… y más: los pobladores retienen a cien de nuestros, están encabronados y amenazan con quemar los 21 vehículos entre patrullas y camionetas, y para acabarla, en la huída parece que nuestra gente atropelló a una mujer… Así es mi jefe, manden refuerzos.

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La cocaína del mar que mata a la vaquita marina en el Mar de Cortés

Portal del Agua en México

21 Enero 2016

Mundo Nuestro. El Portal del Agua en México publica cotidianamente los sucesos más importantes en el mundo en torno a la temática del agua. Esta semana documenta, por ejemplo, el ecocidio en Cancún por la devastación de 56 hectáreas de manglares. Presentamos esta denuncia contra la pesca ilegal del pez endémico del golfo de Cortez llamado Totoaba –él mismo en peligro de extinción conocida como la cocaína del mar por el altísimo costo que alcanza en el mercado chino su vejiga, y que está acabando con la vaquita marina en el Golfo de California. La fuente es el portal SINC La ciencia es noticia

Un nuevo informe de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA, por sus siglas en inglés) llama a una acción de urgencia contra el comercio ilegal de pez totoaba (Totoaba macdonaldi), en peligro de extinción, y que se captura de forma ilegal para satisfacer la demanda del mercado chino. Su precio alcanza en este país los 16.000 yuanes por cada 100 gramos de su vejiga natatoria, por lo que las han apodado como la ‘cocaína del mar’.

CUERPOS/Eros desarmado

Günter Petrak/Narrativa

21 Enero 2016

Las fantasías deben ser irrealizables. La fantasía que se cumple mata el deseo y el deseo es el motor, no sólo de la fantasía, sino de la vida. Lacan

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Crónica de un pasón setentero en la Lacandona: Esto está a tope, tío

Sergio Guzmán

07 Enero 2016

Partimos rumbo a Chiapas por primera vez en auto a mediados de los 80. Los viajes anteriores habían sido en tren. Memorable. Se trataba del Peras, Sopas, Hell, Peco y yo, a bordo de un VW Caribe diésel. Nuestro único contratiempo: el mal humor de todos. Éramos mucho más que camaradas. Carnalitos pues. Pero en esa ocasión no más no se dio la química. Iniciaba una de las aventuras más intensas y maravillosas de mi vida.

Llegamos al Mayabel; el mítico camping park en las afueras de Palenque dónde tocaba base todo jipiteka nacional y extranjero que se aventuraba por esos rumbos. Teníamos la intención de encontrarnos con Charlie, un buen amigo que estaba chambeando con comunidades marginadas en un cargo semi burocrático y semi populista lopezportillista. Para nuestro desencanto resulta que el Lic Charlie (sic) andaba de "ruta" y a lo mejor volvía en cinco días o más. Esto no estropeaba el plan, pero si nos restó la posibilidad de aventurarnos al corazón de los Montes Azules, al Usumacinta y nuestro último destino: Bonampak. La primerísima noche en la cafetería del Mayabel, conocimos italianas, quebecuas, gabachas, vascos, y muy particularmente a unos muchachones de Villahermosa que sacaron un churro gigantesco que nos puso a girar. Obviamente nos hicimos cuates.

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Vida y milagros

Reiterativo, pero las buenas amistades si son la sal de la vida. Sin ellas la vida puede ser insípida o desequilibrada como una mesa a la que le falta una pata. La amistad es un camino de doble vía que requiere de reciprocidad, y cuando esta se da, la verdad es que uno encuentra hermanas o hermanos entre los amigos. Yo tengo la doble fortuna de que mi hermana es también mi mejor amiga. Francesco Alberoni dice, y coincido con él, que la amistad requiere de cultivo y empeño y no es incondicional como puede serlo el enamoramiento, el amor a los hijos, a los hermanos o a los padres.
Tengo en mi haber tres amigas con las que durante el año comparto un montón de cosas, pero aparte, religiosamente festejamos la temporada de Navidad con una comida especial, una ida al cine, una larga plática, un intercambio de libros o alguna cosa pequeña pero significativa. A principios de diciembre oí en el radio el anuncio de que el ballet ruso se presentaría en el Complejo Universitario de la Universidad Autónoma de Puebla con la obra El Cascanueces de Thaikovsky y estarían acompañados por la orquesta sinfónica de la BUAP. El Cascanueces es una obra que me sé de memoria gracias a mi mamá y a su amiga Martha Castro, una bailarina, maestra y coreógrafa extraordinaria que cruzó por nuestras infancias en la academia de danza que ambas compartieron. Entre las dos nos enseñaron a escuchar música fantástica y a medio movernos con gracias a un hato de niñas no necesariamente tocadas por el don de la danza.
¡Ir al ballet como festejo me pareció ideal! El problema era que soy una perfecta inútil para ir a comprar boletos de eventos y conciertos; oigo los anuncios , me entusiasmo, pero rara vez llego a la taquilla y cuando me doy cuenta el ballet ya está de regreso en Moscú, la obra de teatro en gira por Sonora o Joaquín Sabina luchando por su vida en un hospital. Esta vez acudí al auxilio del hombre más entusiasta que hay en Puebla en lo que se refiere a eventos: es capaz de ir a una pastorela de kínder que promete, de partir a Argentina a ver bailar tango, de treparse a una pirámide a recibir las vibras del cambio de estación y desde luego, ha asistido a todo lo que valga la pena de música y danza que por esta ciudad haya cruzado. Si ha faltado a un concierto es porque ha estado en artículo mortis, aunque él no es de los que se muere con facilidad como sí suelen hacerlo casi todos los hombres que conozco, que se mueren, literal, ante el menor achaque, como por ejemplo un padrastro mal cortado o un catarro inofensivo. Paco Sánchez va de todas, a todas. Por lo tanto es el rey de la taquilla. Por el chat le pedí el favor de que me comprara los boletos con aseguramiento de pago inmediato. Dijo que sí con mucho entusiasmo y tuvimos boletos.
El 14 de Diciembre las cuatro alegres comadres comimos en una casa llena de recuerdos preciosos y vibra excepcional. De tres a ocho no nos paró la boca y nos pusimos al corriente de todo agravio, alegría ,desfalco o acierto del año. A las ocho partimos al Ballet.
Hay que reconocer que la BUAP presenta desde hace ya muchos años eventos extraordinarios que solo fueron vistos antes en Puebla cuando el mencionado Paco Sánchez y Jorge Cubillas fundaron Puebla Ciudad Musical y lograron traer a artistas que era impensable que vinieran a México en el último tercio del siglo pasado. Entonces solo había dos foros, el Auditorio de la Reforma y el antiguo Teatro Principal. Hoy hay muchos, pero el del Complejo es francamente precioso. La BUAP ya logró consolidar una orquesta sinfónica llena de jóvenes talentosos que cada vez tocan mejor.
Ya instaladas en nuestros lugares nos llamó la atención y nos gustó ver a un público verdaderamente plural, de todas las edades, muchos asistentes mayores de ochenta años, cosa muy bonita, pero también niños de pecho o demasiado pequeños que no debieran estar ahí porque lloran y se aburren. Una cosa que nos sorprendió para mal es que ya dada la ter cera llamada, las puertas del auditorio no se cerraron y la gente siguió entrando hasta que se le pegó la gana.
Divino el ballet, la orquesta de la BUAP estuvo a la altura de los bailarines y la coreografía y la escenografía fueron perfectas; el único pero es que la administración del auditorio no logra poner reglas de urbanidad en el público, que a la menor provocación es proclive al desorden pues no se les pone límite alguno; entraron y salieron a su antojo con todas las cosas propias de una cafetería de cine: refrescos tamaño jumbo, papas fritas con chile y limón, cheetos y palomitas de maíz, que no sé porqué irremediablemente caen al suelo. En medio de un ballet suenan como un alud además de ser una majadería. Los administradores del complejo necesitan corregir esa enorme falta de respeto hacia los artistas y hacia el resto del público que no está entregado a comer. Es inadmisible que artistas talentosos y esforzados reciban el trato que podría ser normal en una arena de lucha libre , en un partido de futbol o durante una función en un Cinépolis. En el cine también son una molestia los comelones, pero por lo menos no se interrumpe a los artistas. Está mal que no cerraran las puertas después de la tercera llamada y que permitieran consumo de alimentos dentro del auditorio. Increíble también que durante el intermedio parte del público volvió a refaccionarse de comida y refrescos y volvió a entrar tarde después de la tercera llamada, estorbando y circulando con dificultad porque venían cargando sus sagrados alimentos. ¿Es necesaria la venta de comida chatarra en un espacio cultural del tamaño y nivel del Complejo Cultural Universitario? Valdría la pena un reglamento, y si ya existe, aplicarlo.
Fuera de eso, la música, la escenografía y la perfección con la que bailó todo el elenco nos hicieron pasar una noche especial. Mientras veía en el escenario tanto talento y disciplina y escuchaba la música preciosa que el ser humano es capaz de crear, tenía sentimientos encontrados por las barbaridades que uno sabe que también es capaz de hacer la raza humana. Afuera del escenario y su simbólica belleza del bien humano acechan tipos como Trump, sus malas copias y lo que significan: corrupción , discriminación, violencia, injusticia, codicia, prepotencia, abuso de poder. Todo cabe en la impredecible raza humana.
A la salida del ballet nos recibió el gran árbol de Navidad instalado en la plaza frente al auditorio, mágico y azul ; tenía de fondo a una luna llena preciosa y naranja, tan redonda y completa como lo fue nuestro último encuentro de fin de año. Qué bonito es lo bonito. Y de nuevo, no guarden muy alto sus adornos de Navidad, que la del 2017 está a la vuelta de la esquina. Así de rápido se pasa la vida...

Mundo Nuestro. Una noticia buena: en la categoría de Artes y Tradiciones Populares, el Premio Nacional de Artes y Literatura 2016 se otorgó a Manuela Cecilia Lino Bello, una mujer serrana dedicada a la elaboración de piezas textiles tradicionales. Ella y las mujeres bordadoras de Hueyapan han rescatado las técnicas de tintura, bordados y de piezas tradicionales como el tomicotón y el chal. Las productoras crearon la organización Tamachichíjhuatl, que congrega 200 mujeres nahuas.

Esta semblanza escrita para la revista Nexos por la antropóloga María Álvarez Mavido, investigadora de la UAM Iztapalapa da cuenta de esta buena historia.



Fotografia tomada del reportaje Into the Blue Yonder: The Making of "Blue Alchemy"

Manuela Lino nació en Hueyapan, Puebla, y es la ganadora del Premio Nacional Arte y Literatura 2016 en la categoría de Arte y Tradiciones Populares. La trayectoria de Manuela no se cuenta en un listado de publicaciones o en un largo currículum académico, la cuentan los hilos que sus manos han teñido y bordado con la firme convicción de conservar la tradición textil de su comunidad y de impulsar la comercialización justa de artesanías cargadas de identidad y memoria comunitaria.

EXPOSICION DE LA ELABORACION DEL CHAL BORDADO HUEYAPAN 2011


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Video de Salvdor Santos Posada en Youtube

La historia de Manuela es colectiva y, por ello, el reconocimiento también. La creadora fue presidenta de Tamachichijhuatl durante 12 años, una organización de 200 mujeres de origen nahua que comenzó a finales de la década de los 70 cuando personal del Instituto Nacional Indigenista renuió a las bordadoras de Hueyapan para orientarlas en la comercialización sin intermediarios de sus textiles. El textil tradicional que busca conservar la organización desde hace más de 30 años es el producto de un largo proceso cuya etapa final es el bordado.

Tamachichijhuatl se traduce al español como como “hecho a mano”, y es que el proceso lo hacen las manos y el saber colectivo de las mujeres artesanas de la comunidad. Comienza con la trasquila de borregos, de la cual se obtiene la fibra de lana que se convertirá en hilos a través del proceso de “cardado”. Después, los hilos son teñidos con tintes naturales obtenidos de flora de la región que se mezclan para conseguir las diferntes tonalidades y finalmente colorean los diseños imaginados por las artesanas.

Las manos de Manuela y las de los cientos de artesanas preservan las técnicas tradicionales de elaboración y teñido del hilo, así como el contenido del textil que se crea a partir del entorno natural de Hueyapan y los símbolos que conforman su cosmovisión. “Los productos de Tamachichijhuatl se basan en estándares de calidad que han determinado como grupo, cuidando que todos los hilos que utilizan sean teñidos con tintes naturales, que la tela sea tejida en telar de cintura o en algunos casos en telar de pedales, y que el bordado sea con la iconografía tradicional de Hueyapan”,1 como el árbol de aguacate y la magnolia que pueblan la comunidad.

Las mujeres que producen el “tomicotón” o saco, el “quechquemitl” o huipil, el chal tradicional, las blusas y mantas de Hueyapan, también conservan el valor del textil como producto y resisten ante un mercado que no valora la diferencia entre un producto único de una mano artesana y el de una máquina que produce en serie; se enfrentan al reagateo de quien no conoce el proceso detrás de cada prenda y a los diseñadores transnacionales que “se inspiran” en sus diseños para exponerlos en pasarelas sin reconocer la autoría colectiva de un pueblo indígena.

En Huayapan se ha construido un camino para vender artesanías dentro de un mercado justo, a pesar de un marco legal que aún no encuentra la forma de defender la autoría de las comunidades dentro de los estándares internacionales de derechos de autor. Mismos que reconocen indivduos, pero no pueblos..

La manos de Manuela, de 70 años, recuerdan los movimientos que sus ojos ya casi no ven. Esas manos recibirán el reconocimiento por las historias que han contado entre hilos de algodón, así como por las décadas al frente de mujeres que trabajan como ella en aras del comercio justo de sus textiles tradicionales y de la identidad cultural que enriquece a este mundo.

María Álvarez Malvido
Antropóloga Social por la UAM Iztapalapa.

Mundo Nuestro. Con esta crónica cierra el texto Contigo al norte, Guadalupe, escrito por Sergio Mastretta, que acompañó la realización del largometraje documental del mismo nombre.

Libros Libres/Contigo al Norte, Guadalupe



Anticlímax

El puente George Washington: catorce líneas de automóviles en dos niveles, más de mil metros de longitud, una tensión frenética de cables y vigas de acero erguidas para sostener el paso de cien millones de autos al año que entran y salen del puerto de Nueva York. “It is the only seat of grace in the disordered city”, escribió Le Corbusier sobre él en 1947. Una bendición, dijo el arquitecto frente a la plenitud del caos que se le venía encima cuando cruzó desde New Jersey. Porque por ese puente entra uno al encierro de la vivienda neoyorquina, con sus edificios grises de diez, quince plantas de promiscuidad metropolitana.

Por esa estructura pura y resoluta en arco del acero entra la antorcha al paraíso guadalupano del trabajo.

12 de diciembre. Figuritas blancas antes del puente, estampitas blancas después del puente. Sólo una, bigotona y greñuda, custodiada por la chamarra deportiva amarilla del policía en bicicleta, ha recorrido sin freno el George Washington Bridge. Media mañana, el resplandor del agua sacude los barrotes de las rejas que protegen el puente, la vista se entretiene, los autos dejan atrás al hombrecito con el antiguo símbolo del fuego. Cruzar el puente. Cuántos puentes se cruzan en la vida. Cuántos para llegar al norte. Cuántos para cumplir una meta. Cuántos para convertir en rutina una odisea. Y el puente termina en un complejo trébol en el que no hay lugar para los peatones: las rampas de concreto se sobreponen en anillos enloquecidos que se desvanecen hacia las calles en el extremo norte de Harlem, como pétalos abatidos sobre los monótonos bloques de las viviendas neoyorquinas.


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“Con su vida me responde por ella”, dice el muchacho que ha cruzado el río Hudson a quien le entrega la antorcha para el primer recorrido en Manhattan. Es una mujer, igualmente menuda, el pelo negro ceñido por un gorro tejido para escurrir el frío. Sonríe ella sin tiempo de pensar en la vida que se compromete, yo sin tiempo de preguntar su nombre, pues la mujer corre de inmediato a donde la lanzan los corredores al grito de viva México. Le piden que grite y grita, viva la virgen de Guadalupe; y así las consignas que acompañan la intención primera de la carrera: viva Lupita, vivan los mexicanos, vivan los emigrantes, viva san Juan Diego. ¿Habrá intención profunda? Pero no se escucha la demanda política, no grita qué queremos, justicia, no se oye, más fuerte, qué queremos, amnistía, no se oye, amnistía, muchas veces, no se oye, no, sólo viva la virgen de Guadalupe. Que vivan, sí, los mexicanos.

De mano en mano entonces, por calles terceras que apuntan a Central Park desde el norte, en un cerco de edificios que poco a poco ajustarán los cuerpos a los rascacielos que nos oprimirán después. Por dónde vamos, por Broadway, por Saint Nicholas, o por el corazón de Harlem, por la avenida Malcom X… A quién le importa la ruta, esa la traza la autoridad, que ha desplegado una cuadrilla de policías en motos y patrullas para encarrilar un grupo que poco a poco, calle a calle, se convierte en una línea de sudaderas blancas arreada por su enjundia hacia el parque al que no tan fácilmente acudirán un domingo cualquiera. Busco los rostros de los portadores, tan parecidos a los de quienes hemos encontrado a lo largo de la carrera, desde los territorios del sur, desde los pueblos tlapanecas y mixtecos, nahuas y popolocas; los rostros que hemos encontrado estas semanas en los estacionamientos del 7 Eleven o las cocinas de los restaurantes italianos, o en los andamios sobre la 5ta Avenida o en los techos del Barrio Chino o en las salas de máquinas de los apartamentos de Greenwich Village. Vienen de todos los barrios de la metrópoli, por las líneas del Metro que llegan a Manhattan desde Queens o Brooklyn, desde el Bronx o Union City. Ellos corren y no se detienen y no hay mirada que los abarque, no hay razón que los contenga esta mañana. Tal vez haya imágenes.

En Central Park, la caravana corre por East Drive, bordea el lago mayor hasta que la motoneta policiaca que guía a la columna ordena terminar con el paso veloz. Es domingo, no hay que perturbar, así que se camina por un sendero encementado que curvea entre lagos, arboledas y prados. Vemos la espalda del Metropolitan Art. Aparecen los estandartes y muchos más corredores. Han armado un desfile. De la nada, se diría, se materializan las imágenes de Guadalupe y Juan Diego. Muy orondo, el recién estrenado santo no se intimida por el paredón de cristales y hierro que guarda al corazón de la mentada Gran Manzana. Yo sí estoy helado: Nueva York visto desde abajo envuelve el corazón en un alfiletero. Por un instante imagino a todos los que gritan viva México como puntitos de bronce colgados en las cristaleras y ocultos en los sótanos, lo que los tiene aquí, lo que no encuentran en su tierra, el mundo inhóspito y sombrío del trabajo.

La salida del parque es por la Grand Army Plaza. El Estado mexicano quiere aparecer en la figura del cónsul y un discurso que no atiende nadie. Por el Estado gringo se apunta una nueva carga de policías motorizados que abren un corredor hacia la Avenida 58, de ahí hasta Madison, para mirar la mole enorme del edificio de Met Life al fondo, con la bandera mexicana alzada en primer plano: un cuadro que veremos en la película. Lo que sigue es un estruendo de voces que se asume único y profundo, alzado desde cada barrio y cada motivo del exilio, la voz rotunda del éxodo que se sabe nacional y antiguo. Un hombre con vozarrón de estadio grita las consignas: “¡Vivan todos los mexicanos!”, “¡Viva la villita!”, “¡Somos cien por ciento qué…!”, “¡Mexicanos!”, “¡Se ve, se siente, Lupita está presente!”.

De nuevo, no hay demanda política.

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En todos los minutos que siguen la vista no se mantiene al ras de los ojos de los marchistas. Será el encierro que producen los edificios en torno a San Patricio: el Swiss Bank Tower, el Rockefeller Center International, el Olympic Tower, de más de 50 pisos. Un poco más allá los imponentes 70 pisos del General Electric. Observo esas masas que aprietan nuestros gritos y divago alrededor de las miles y miles de horas de trabajo y capitalismo concentradas en esta utilería de acero, piedras y cristales. El Centro Rockefeller es uno de los 19 que formaron el enorme proyecto de afincamiento de la prototípica firma desde los años treinta del siglo pasado. La catedral se llevó veinte años de construcción entreveradas con la guerra civil norteamericana, y dio buenas entradas a las canteras de mármol en Massachusetts y Nueva York. Ahora mismo, gran parte del trabajo mexicano en esta ciudad se sostiene en el mantenimiento de estas moles. Los muñequitos de bronce colgados de los andamios para sacar lustre a los espejos del delirante imperio.

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Es una pelotera la que aguarda frente al portón principal de San Patricio. Ya es mediodía y la ciudad se ha nublado en serio. En un momento todo es entusiasmo: porras a la virgen, la consigna de sí se pudo, sí se pudo de los corredores. Jorge Vergara, dueño de las Chivas y patrón de Omnilife, y Alex Lora, el viejo roquero del Tri, son los invitados principales, le dan lustre al evento. Alex carga la imagen de la virgen y ondea una banderita de Tepeyac; en un ratito, dentro del templo, cantará su rola a la Guadalupe. El aire cálido de llegar a la meta. Así que no es inmediato el disgusto. Las imágenes y los estandartes destacan sobre cabezas apretujadas en un murmullo que poco a poco se alza. Pero los portones están cerrados. Y como el cordón policiaco ha dejado libre la circulación en la 5ta Avenida, quienes esperaban la llegada de la Antorcha y la avanzada de los corredores no encuentran otro lugar que el que deja la banqueta y la escalinata de la catedral. Un apretujadero digno del atrio de la villita un 12 de diciembre, como hoy. ¿Pero por qué están cerradas las puertas? La pregunta es elemental. Y nadie explica nada. Joel Magallán, el director de Tepeyac, alega con los portadores y se escuchan voces que piden echarse para atrás. De algún modo, alguien considera la opción de las puertas laterales, las que dan a la Calle 51. Y ahí vienen de regreso la antorcha, los estandartes y las imágenes. Es tiempo del anticlímax.

--No van a abrir –dice una voz femenina.

--No, no van a abrir --responde una mujer con la seguridad de quien lleva ahí toda la mañana--. Ya está llenecita la Iglesia, no dejaron entrar a nadie.

Hacia un costado va la romería, guiada por el humo negro que deja escapar la antorcha. Una puerta lateral se abre y permite el paso a los portadores. Los demás se quedan fuera.

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“Open the door, open de door, open the door”.

La nueva consigna ha suplido al sí se pudo. La repite con un énfasis mínimo y por sólo unos momentos una masa formada por la mayoría de los corredores que hicieron el recorrido desde el puente Washington. Adentro ha dado inicio a la misa. Ha sido un final tan inesperado y rápido que muchos de los corredores no ha advertido el suceso, así que no atinan a comprender el propósito de Joel Magallán de explicarles lo acontecido. ¿Cuándo se ha visto que se cierren los accesos de un templo en México, y justo en medio del festejo? Vista de lejos, era previsible el comportamiento de los funcionarios del templo: cuándo hemos visto una iglesia en una película gringa, la que sea –evangelistas o luteranos, blancos de Virginia o negros de Tennesse--, que no estén ocupados los asientos hasta el último, pero solo los asientos, nunca los pasillos. Así que San Patricio sigue la regla, sólo entrarán los feligreses en número justo para llenar las bancas. Y nadie más.

El religioso jesuita arma un pequeño mitin en el pasillo lateral de la catedral, ahí sobre la 51, con un grupo distinguido por las sudaderas blancas de los corredores. Todos esperaban que el amontonadero continuara, pero dentro de la iglesia.

Joel: En esta catedral hay racismo, ¿por qué?, porque no dejaron entrar a la virgen y a San Juan Diego y a la antorcha por la puerta del centro, eso significa que a nosotros nos ven solo como sus sirvientes, tenemos que entrar por la puerta de atrás, somos sus trabajadores, no somos importantes por eso no podemos entrar por la puerta del centro, ni si quiera la virgen... lo que le han hecho es algo muy malo a la virgen... nosotros tenemos que protestar porque le han hecho eso... hay asientos para todos reservados adentro, hay todavía como trescientos asientos en la iglesia y ahí están vacíos porque no nos han dejado entrar... entonces nosotros necesitamos estar alrededor de la catedral y si la prensa, los periódicos nos preguntan: “¿Qué están haciendo?”, tienen que decir: “esta es una protesta en silencio porque hay racismo en esta catedral”, ¿ok?

Voces: Ok... ¿ya la empezamos?... ¡vamos!

Joel: ¡En silencio, tomados de las manos alrededor! ¡Son racistas! ¿Entiende lo que es el racismo? Quiero explicarles por favor qué está pasando...

Voz: Ok, un minuto, un minuto...

Joel: ¡Quiero explicarles que...! ¡Por favor quiero explicarles lo que está pasando, vengan por favor!, ¿sí?, vengan por favor. Quiero explicarles lo que está pasando. En esta catedral hay racismo, en todas las catedrales, en todas las iglesias la antorcha ha entrado hasta adentro, desde el año pasado no la dejaron entrar, tuvimos que subir a prender el cirio, está bien, pero esta vez lo que hicieron fue que no dejaron entrar a la virgen de Guadalupe por el centro, porque la gente importante entra por el centro y nosotros, la virgen nos representa a nosotros, quiere decir tenemos que entrar por la puerta de atrás como los sirvientes, somos sus sirvientes nada más, si entramos por la puerta de enfrente es que ya estamos igual que ellos y no nos han dejado entrar porque no somos importantes, por eso no entramos por la puerta del centro. Estaban reservados los asientos para ustedes, están vacíos esos asientos porque no quieren que la iglesia se vea llena de mexicanos, tenemos que protestar porque a nuestra reina, nuestra madre no la dejaron entrar por el centro. Vamos a hacer una protesta humana, quiere decir no violenta, no vamos a gritar, simplemente haremos una cadena alrededor de toda la catedral; si los periodistas nos preguntan: “¿qué están haciendo?”, decir: “esta es una protesta porque en la catedral hay racismo, no dejaron entrar a la virgen por el centro, por la puerta del centro”, ¿Se entiende eso?

Voces: ¡Sí... sí... sí!

Joel: Entonces, los que piensen que no pueden hacerlo, pues se pueden ir, pero los que quieran protestar por la virgen...

Voces: ¡Aquí nos quedamos!... ¡todos!... ¡nos quedamos!... ¡racistas!

Joel: ¡Y no vamos a gritar por favor!

Voces: ¡No griten!... ¡Sin gritar, sin gritar!

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Rosa se ha quedado fuera también. Ahora observa como la fila blanca de los corredores da la vuelta a toda la manzana de la catedral. Ella no usa la sudadera de Tepeyac. Ha venido al cierre de la carrera con una chamarra negra que deja libre un cuello blanco que contrasta con su cabellera negra. Está llorando.

“Es injusto –dice--, las imágenes están adentro, pero a todos los que les hacíamos el honor de traerles las imágenes nos dejaron fuera. Es injusto, estamos aportando, estamos trabajando, venimos a dejar nuestra limosna, y nos hacen esto.”

Contigo al norte, Guadalupe, largometraje documental realizado por Sergio Mastretta y Melchor Morán en el 2010.