Sociedad

Mundo Nuestro. La emblemática Carrera de la Tortilla que se lleva a cabo en Santa María Coapan, en Tehuacán, llevó este domingo 5 de agosto del 2018 la marca MASECA. El oportunismo de esta corporación mexicana da una buena idea de las contradicciones que pesan sobre el maíz en México. 330 mujeres participaron este año --la ganadora en la categoría Master fue Rosalina Morales Morales, a quien vemos en esta fotografía de portadilla tomada del portal municipiospuebla--, y encontraron el aliento de muchísimos espectadores. Sin embargo, el reclamo contra la empresa tortillera denunciada por el uso de maíz transgénico para la elaboración de la masa con la que se elaboran la mayoría de las tortillas en México --por supuesto, no las de las tortilleras corredoras--, tiene además la memoria reciente del desalojo violento de las marchantas de Coapan en la ciudad de Tehuacán hace apenas unas semanas.

Todo este ha orillado a Martín Barrios --reconocido defensor de los derechos humanos en el valle de Tehuacán-- a plantar un estricto cuestionamiento a los organizadores del evento en el Ayuntamiento de Tehuacán. Y a señalar la gravedad del problema de los transgénicos en la producción de maíz en México, alentada por las autoridades e impulsada sin escrúpulos por la corporación MASECA.

Es inaceptable que la Carrera de la Tortilla esté patrocinada por una empresa como Maseca, la cual ha sido evidenciada por Greenpeace como una harinera industrial que utiliza maíz transgénico en su producción.



Santa María Coapan se ha distinguido por alimentar durante décadas a la gente de la región con productos de maíz a precios económicos: desde el atole de granillo de maíz azul hasta las memelas rojas y verdes. Esta comunidad nahua urbana de origen popoloca se encuentra ubicada dentro del Valle de Tehuacán, el cual sigue siendo la Cuna del Maíz hasta la fecha, tal como lo descubrió el arqueólogo Richard MacNeish en los 60 del siglo pasado y que siguen corroborando las dataciones actuales de Carbono 14. Fueron los pueblos indígenas prehistóricos del Valle de Tehuacán que condujeron de su mano el teocintle silvestre a la mazorca moderna.

VIDEO: Domingo 5 de agosto del 2018: protesta contra la presencia de MASECA en la Carrera de la Tortilla



No pueden promover una Carrera de la Tortilla con el fin de "preservar las tradiciones y las costumbres" recibiendo dinero de esta nefasta empresa harinera. Es como si una convención médica contra la diabetes estuviera patrocinada por la coca cola por ejemplo.

Diversos movimientos campesinos, indígenas y otros aliados mantienen una lucha contra el uso de los transgénicos en nuestro país y en defensa de los diversos maíces nativos. Es una muestra de la corrupción de autoridades que comercializan esta tradición, que en realidad es de nuevo cuño pero que ha sido muy bien recibida por la población. Por supuesto que parte de los habitantes de Coapan que no ve bien este actuar del alcalde auxiliar, además porque ha sido un agachado que no defendió a sus paisanas ante el desalojo ordenado por el gobierno municipal de Tehuacán, que paradójicamente es conocido como Ciudad de Indios.



Y esto ante el consentimiento de una gran parte de la población, que estuvo de acuerdo con la brutalidad policiaca con las que las atacaron. Basta ver los comentarios racistas y clasistas de una gran mayoría de tehuacaneros en las redes sociales: "Afean las calles", "Dañan la imagen de nuestra ciudad" "Que se vayan a su tierra" (Se les olvida que Coapan es parte del municipio de Tehuacán), "Bola de mugrosos que se larguen" y así por el estilo. Otros utilizan el racismo paternalista, y “buena onda": "Pero Maseca no golpeó a las "nanitas", "Esta empresa es solidaria, las tortilleras no van a pagar inscripciones en la carrera y ellos no le pegaron a las "doñitas" justifica el munícipe auxiliar. Todo esto mientras se sienten cada vez más agringados con su plaza comercial en la zona "alta", la cual cada vez se afea más con tanto antro fresa. No olvidemos que el desalojo de las mujeres indígenas y comerciantes urbanos populares del centro de Tehuacán, orquestado desde administraciones panistas y priístas pasadas es un paso a lo que se conoce como gentrificación, es decir el "aburguesamiento" del espacio público popular.

Movimiento Tlaxkalchipak

Hasta el día de hoy el alcalde electo y su cuerpo de regidores no han dicho nada al respecto. ¿Cuál será su política respecto a los pueblos originarios? Esta es una Ciudad de Indios y esa es una de nuestras reivindicaciones para este 9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas. ¡No a Maseca! ¡No a los transgénicos!

GreenpeaceMéxico: MASECA Y LOS TRANSGÉNICOS

Vida y milagros

La Iglesia Católica sigue anclada a su machismo tenaz. Se supone, dentro de sus enseñanzas, que todos somos iguales a los ojos de Dios, aunque dentro de la jerarquía eclesiástica, hay unos más iguales que otros, más bien, que otras. Hombres primero, mujeres detrás, por favorcito. Y si alguien no fue machista fue Jesucristo. En una sociedad como en la que él vivió, en el que a las mujeres infieles se les enterraba hasta los hombros y se les apedreaba hasta morir, hubiera tenido mil motivos para serlo, pero no lo fue. Ante la ocasión de ser un machista, sacó esa sabia frase de- "El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra" - y salvó de morir a una mujer que había pecado nada menos que idéntico que un hombre al que no iba a pasarle absolutamente nada por pecar con la víctima. Siempre dispensó un trato amable, cordial e igualitario a las mujeres. Martha y María fueron sus amigas del alma. Y a Martha le decía: ¿Qué haces en la cocina? Vente aquí a platicar, que es donde está lo importante. A la hora de la hora, al pie de la cruz estaban solo dos mujeres: su mamá y María Magdalena, y el más joven de los apóstoles, Juan. De los demás, ni sus luces. ¿Cómo es que la iglesia católica vino a parar en la organización centrada en el poder masculino que fue y aún es? No lo acabo de entender. De fondo no han evolucionado. No comparten el poder ni mucho menos la forma de elegir a la cabeza de la Iglesia. Al cónclave no entra una mujer ni a servir agua, ni mucho menos tienen un voto para elegir al sucesor del Papa. No debiera importarme porque ya no milito ahí, pero no puede dejar de intrigarme el que esta institución que influye en tantos continúe con esta radical diferencia entre el trato jerárquico que otorga a mujeres y hombres.



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Hace 5 años fui a la misa de difuntos del papá de una amiga. Hace mucho que no estaba en una misa de principio a fin. ¡Qué de ritos! ¡Que de ideas atrasadas puede decir un sacerdote en un sermón! El que ofició la misa habló sobre San Francisco de la Salle, haciendo énfasis en que sobre todo era muy amable con la gente, en especial con los opositores del poderoso movimiento protestante que se gestaba ya en Ginebra, en donde él era obispo y los calvinistas cuestionaban muchas de las formas contradictorias de la iglesia católica de entonces, como por ejemplo la venta de indulgencias. Era amable con ellos aún cundo dudaban acerca de la virginidad de la Virgen María. Mientras eso nos recordaban en el sermón, yo pensaba si Dios iba a venir al mundo, ¿por qué tendría que nacer de una manera anti-natural? ¿No todos somos, de acuerdo a la iglesia católica, hijos de Dios? Si Dios se iba a tomar la molestia de mandarse a sí mismo al mundo en la forma de su hijo muy amado, que era él mismo, ¿Para qué elegir casi casi una fertilización in-vitro de parte del Espíritu Santo? Si lo más bello de la creación son las reglas de la naturaleza, en la que nada es ocioso y en la que la forma de engendrar humanos, cuando es con amor, es muy bonita. Así seguí oyendo muchas ideas que había olvidado pero de las que siempre dudé. El señor cura que dio la misa se refirió a una escena en que el supuestamente amable San Francisco de la Salle salió a caminar por el campo y se encontró a un campesino con una vaca muy bien cuidada y le dijo: -¡Qué bien cuidada está tu vaca! ¿Cuánto tiempo le dedicas?, y el campesino le dijo: "Dos veces al día la llevo a pastar y la ordeño. Pero además también trabajo mi campo y mis siembras seis horas al día ; hago quesos y mermeladas con los frutos de mis árboles." Y aquí el supuestamente amable y piadoso obispo se arranca a decirle al trabajador campesino- "Si algo de ese tiempo se lo dedicaras a tu espíritu y a atender a Dios nuestro señor otra cosa sería tu alma".- ¿Qué podía saber el señor obispo del alma de este hombre trabajador? Si le hubiera dedicado más tiempo al "Señor”, andaría de procesión y tendría a la pobre vaca descuidada, sus campos desatendidos



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¡Qué sermón más equívoco! Sin embargo todos en la iglesia asentían piadosamente con la cabeza mientras yo la movía negativamente. ¿Qué no se puede trabajar y honrar a dios al mismo tiempo? ¿No se puede al trabajar tu campo y estar en profundo contacto con la naturaleza, estar amando a dios? Seguro el obispo sí tenía tiempo para "dedicarle horas de ocio a su espíritu", ya que por bueno y atento que fuera, vivía de las limosnas, en el palacio episcopal de Ginebra y muy bien atendido por las monjas, que en realidad siempre han tenido dentro de la iglesia la jerarquía de amas de llaves, lo cual le dejaba al obispo ese tiempo libre para andar rindiendo cultos de forma a Dios. Eso pensé del sermón que estaba oyendo. Me impacientó. También me impacientó que el señor que ayudaba al sacerdote a oficiar era un seglar, ahora llamados "diáconos". Una mujer también andaba en el altar asistiendo a los dos, al diácono y al padre, pero con mucha menor investidura, porque el que armó la echada de incienso del final, tocó las campanas a la hora de la elevación y protagonizó en segundo lugar, fue el devoto diácono y no la devota señora, que lo más que pudo hacer fue trajinar detrás del altar pasando las campanas y recogiendo lo que hiciera falta del cuidadoso rito. -No, si estos no van a cambiar-- pensé--, las señoras por favor en segunda fila y atendiendo al macho dominante del altar y de su casa. A la hora de la comunión el diácono y el padre atendieron a los comulgantes, todos los cuales se fueron con su hostia en la boca, pero por ser jueves, el padre anunció que daría la bendición con el Santísimo expuesto. Se fueron de nuevo al sagrario, en donde acababan de guardar las hostias sobrantes y al cual le habían puesto encima una cobertura blanca de encaje. Lo volvieron a abrir con gran ceremonia para sacar una hostia de tamaño mayor, la colocaron dentro de una custodia de oro y plata...y entonces la asistente del asistente, salió de atrás con una chalina dorada de aparente seda, que le dio al diácono y el diácono al padre. Con dicha estola el padre envolvió la custodia para no tocarla directamente con sus manos porque adentro ya estaba la hostia, una igual a la que se acababa de comer... entonces ¿por qué no puede tocar la custodia sin chalina? ¡No! Entre sus manos , la custodia y la hostia tenía que haber una chalina, un freno, un tope. Ahí fue cuando el diácono se puso loco con la echada de incienso, y la verdad fue la mejor parte, porque a mí el incienso me encanta, huele a pecados perdonados pero antes puntualmente cometidos. Hacía mucho que no me tocaba oler esas cantidades de incienso. ¡Fue mucho el que echó el diácono en el incienzario! Y para mi fortuna yo estaba en las primeras filas, me tocó un montón. Una mujer con una discapacidad mental muy evidente, con la inocencia absoluta de su condición, jalaba con sus manos el humo hacia ella, con una felicidad envidiable. Con el diácono ocupado en la ceremonia del incienso, a la señora le dieron la oportunidad de tocar las campanas, lo cual hizo con mucho más entusiasmo. Una vez que el diácono terminó de ahumar a la feligresía, recuperó las campanas y cayó de rodillas a recibir la bendición, con una mano al pecho y la otra en las campanas, dejando a la esmerada colaboradora con las manos sin quehacer. ¡Díscolo! Si la otra tocaba las campanas mucho mejor. Pero bueno, era de esperarse.



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Terminada la bendición, el diácono acompañó al padre a guardar la hostia, cerrar el sagrario y a correr el telón primorosamente bordado. Manos de mujeres para bordar siempre han sobrado, y ya desde la edad media decidieron meterle al altar toda clase de aditamentos hechos por las dóciles mujeres dedicadas al servicio de Dios. Y como la iglesia es gran conservadora de costumbres, pues siguen teniendo todo eso en los altares y vistiendo a los padres con más capas que una cebolla y de una manera que sería impensable en Jesucristo. ¡Vean la ropa de los Cardenales y las cosas que se pone todavía en la cabeza el nuevo Arzobispo Primado de la ciudad de México! (cualquier cosa que ese título signifique).

Como última ocupación, a la señora asistente del diácono le tocó doblar y guardar la chalina, cosa que hizo con gestos devotos y lentos. Tenía que darle algo de ceremonia y boato a las sencillas labores que le permitían hacer en un altar dominado por la masculinidad. Decía Krisnamurti que las ceremonias visibles son para espíritus poco desarrollados y que necesitan ritos para conectarse con la espiritualidad. ¿Ahora qué impide el desarrollo de un espíritu? ¡Los ritos! La gente se queda con el rito y con lo que otros les dicen en lugar de ejercitar su mente en la búsqueda de la espiritualidad, y en su caso, en la búsqueda de la nada o el todo. ¿Será que por eso el símbolo de la iglesia son los borregos? De todo lo que vi, me quedé y me sigo quedando con el incienso. Es imprescindible. Lo demás, por el momento, no ha cambiado. Acabo de ir a otra misa de difuntos. Todo fue más o menos igual, aunque esta vez no estaba la entusiasta señora asistente del asistente.

Cinco años después a la iglesia católica la dirige un Papa jesuita. ¿Tendrá demasiados problemas como para meterse con esas "minucias" de darles un lugar igual a las mujeres en el orden de la iglesia? Forma, dicen en México, es fondo, y las formas siguen igual. Para mi fortuna soy panteísta y encuentro algo superior en observar las nubes, las olas del mar, una tormenta eléctrica o un conejo escapando de un perro. Para hombres y mujeres la naturaleza es la misma y se muestra igual. Afortunadamente, por lo menos hasta hoy, sin las hijas de Eva, los Adanes dejarían de existir

La identidad de género se ha discutido desde las ciencias médicas hasta la filosofía. Algunas posiciones la definen a partir de las características corporales, otras la plantean como una construcción social y hay quien piensa que las personas son las que tienen la capacidad de decidir su género.

En nuestra la vida cotidiana muchas cosas se dan por sentado sin ningún cuestionamiento. Una de ellas es nuestra identidad de género. La identidad de género es la experiencia interna e individual del género tal como cada persona en lo individual y subjetivo la siente y la vive. Todas las personas tenemos esa vivencia, tanto mujeres como hombres. En la mayoría de los casos la identidad de género que tenemos corresponde al género que nos fue asignado cuando nacemos, pero existen casos en los que esta correspondencia no se da.

La asignación de género tiene un carácter social pues el personal médico y la familia asignan dicho género a partir de normas socialmente aceptadas o conocidas. Pero es el Estado quien ratifica esta asignación mediante los documentos oficiales de identidad, tales como el acta de nacimiento, la credencial de elector, entre otros. A partir de esta asignación primaria, se asignan y regulan los roles, privilegios y desventajas sociales que se nos imponen en nuestra sociedad.



Para nuestro propósito no es necesario que ninguna de estas perspectivas sea la válida pues en cuestión de derechos el origen de una posible diferencia en el género asignado socialmente y el que se vive un ser humano se vuelve irrelevante. En todos los casos, el derecho de las personas a tener, vivirse y expresarse en la identidad que experimentan es inalienable. Todas las personas tenemos derecho a una identidad de género, cualquiera que sea ésta y cualquiera que sea su etiología.

En México este derecho es reconocido por la Constitución y distintos derechos internacionales, que explícitamente reconocen el derecho a la identidad, por un lado, y el derecho a la no discriminación por género, por otro. Como ya lo ha reconocido la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el Amparo Directo Civil 6/2008, en los casos en que las personas que se viven con un género que no corresponde al que le fue asignado por la sociedad, se debe permitir la rectificación de los documentos de identidad tales como el acta de nacimiento y el INE. No está en cuestión este derecho. Lo que sí está en la mesa de discusión actualmente es la manera en que dicha rectificación se puede realizar por las personas que lo requieren. ¿Cómo debe ser el procedimiento para obtener el cambio en los documentos? Esto es lo que la Suprema Corte está por resolver en el Amparo en Revisión 1317/2017.

Para entender las opciones que existen, está el caso de la Ciudad de México.

En el 2008, se reformó el Código Civil del entonces Distrito Federal, en el que se estableció un procedimiento para que las personas consiguieran la modificación del nombre y el sexo en sus actas de nacimiento. Este procedimiento consistía en el acto voluntario de presentarse ante un Juez familiar, pero implicaba conseguir un abogado que los representara y entregar un dictamen, signado por dos peritos el cual debía demostrar que las personas tenían al menos cinco meses en un proceso de reasignación para la concordancia sexo-genérica. Dicho proceso era costoso en tiempo dinero y esfuerzo y, por supuesto, en desgaste emocional, a pesar de que los tribunales no cobraban.

En 2014 se promovió otra adecuación al código civil en la que se sustituía el costoso trámite anterior por uno más expedito y respetuoso de las personas, es decir un sencillo trámite administrativo ante el Registro Civil, que no requería ni representante legal, ni peritos, ni los altos costos que ello implicaba. Con ello se logró garantizar, de manera efectiva, el acceso a este derecho.



La diferencia entre uno y otro procedimiento puede verse en el número de personas que obtuvieron el cambio en sus documentos. Bajo el procedimiento jurisdiccional, entre octubre de 2008 y febrero de 2014, solo 164 personas lograron obtener ese cambio, según datos proporcionados por la Asamblea Legislativa de la entidad. Bajo el procedimiento administrativo, desde febrero de 2015 hasta julio de 2017, 1,923 personas lograron cambiarlos, según datos proporcionados por el gobierno de la Ciudad.

La Suprema Corte de Justicia discutirá si es válido exigirle a las personas que se sometan a un procedimiento jurisdiccional –como el que se implementó en la Ciudad de México en el 2008–, cuando existe una alternativa que es mucho más efectiva y menos costosa para las personas: la vía administrativa.

Para mí, no hay duda en cuál de los dos procedimientos es el más respetuoso de las personas, particularmente de aquellas a las que el estado (la sociedad) les ha impuesto un género en el cual no se viven, que no les corresponde. El estado debe garantizar su derecho a la identidad y a la no discriminación por género. No es necesario decir que este derecho involucra a las personas Trans y también a las personas Intersex. Este derecho nos corresponde a todas las personas.



Mundo nuestro. Argelia Arriaga, académica en la BUAP y activista social, nos recuerda que la memoria colectiva se construye desde las memorias cercanas, propias, la de cada uno de nosotros. Ella nos recuerda a su padre asesinado en 1972 por matones del gobierno del estado de Puebla. No podemos olvidar de dónde venimos. Acompaña sus palabras Argelia con una serie de fotografías que recuerdan ese momento histórico de la universidad pública.

46 años de tu asesinato...

Año tras año soy testigo de cómo el Estado Mexicano sigue siendo omiso y cómplice de su propia vileza, porque siempre será más fácil callar, ocultar y dejar pasar a su aliado, el tiempo, apostando al olvido. Son 46 años de tu asesinato, 46 años y el Estado poblano y sus aliados del clero y los fuas (yunquista) permanecen callados ante su cobardía de pagar a mercenarios para asesinarte, y con ello borrar los derechos de una educación pública, crítica y autónoma.


46 años después de que el estado poblano continúa impune, de que la Universidad Autónoma de Puebla también ha aprendido a callar y ha acallar conciencias, somos muchos los que no olvidamos tu lucha, somos muchos los que nos educamos bajo los principios por los que luchaste y te arrebataron la vida.
A 46 años de tu asesinato sigo aquí como parte de tu memoria mi querido padre...

In memorian, Arquitecto Joel Arriga Navarro



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Mundo Nuestro. Benjamín Berlanga es una de las personas en México con mayor autoridad para hablar desde la acción civil organizada. Ahí están para probarlo dos instituciones fundamentales en Puebla, el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER) y la Universidad Campesina Indígena en Red (UciRed), dos procesos sin los cuales no podemos entender la transformación social en la Sierra Norte de Puebla. Desde esa trayectoria suya este análisis sobre el cambio ocurrido en México el 1 de julio pasado. Estamos todos obligados a repensar nuestra historia, a reinventar la esperanza.

Un acontecimiento es una irrupción: es lo que adviene y nos sorprende al menos por un momento. Es lo que queríamos, quizá lo que esperábamos pero no sabíamos cómo y cuándo había de llegar. Metidos en el suceder, sucede que sucedemos, pero apenas nos damos cuenta. Socialmente pasa. Así, la presentación del EZLN el 1 de enero de 1994 devino acontecimiento porque obligó socialmente a un dar-nos cuenta: en esos días nos dimos cuenta que algo estaba pasando; en una madrugada pareciera que la historia se decantaba y hacía presente con una dignidad no conmiserativa sino afirmativa, a los que no estaban presentes sino como sujetos nombrados, como sujetos pronunciados por otros, también por los que hablábamos a su nombre, en su nombre, aun para salvarlos, para redimirlos de la injusticia histórica cometida. Siempre en su nombre.



Hoy el triunfo de AMLO es un acontecimiento: no pasa de largo, nos obliga a pensar-nos. En el acontecimiento, dice el filósofo esloveno Slavo Zizek, nos hacemos sujetos: dejamos de vivir como un transcurrir (cuidadoso y premeditado, muchas veces) y nos damos cuenta; nos hacemos sujetos al pensar lo que ha pasado como “lo que nos ha pasado”. Socialmente eso que ocurre se presenta también como una articulación “acontecimental”: es memoria social que irrumpe como condensación de lo que nos viene pasando, de lo que nos ha pasado, y que resulta en advenimiento de algo: algo está pasando exactamente ahora y es lo nuevo, lo que se abre desde un acumulado.

¿Qué es lo que ha pasado? “El tsunami AMLO” es, entre otras cosas, condensación del hartazgo social. La elección fue un crisol de la indignación. El día siguiente se ha presentado como sensación de que ahora es posible otro posible. El voto mostró la percepción meridiana común de que había que cambiar las cosas. La alegría pos electoral ha dado lugar a la irrupción de certezas: “es que ya era hora”, “no tenían llenadera”. En el acontecimiento “tsunami AMLO” se articula de un modo específico lo que ha venido aconteciendo: no sólo Ayotzinapa, la inseguridad cotidiana, los feminicidios, la casa blanca, la estafa maestra, los trasiegos de la muerte de punta a punta del país por un narco desbocado, los maestros en Nochixtlán, los gasolinazos, los ricos cada días más ricos, los pobres cada día más pobres, las reforma energética y Odebrecht, etc., sino lo que cada uno de nosotros articulamos como acontecimientos biográficos, que hacen al dar-nos cuenta de lo que está pasando y a la exigencia de querer otra cosa.

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El Tsunami de AMLO. Gráfica tomada de Noreste.net

Un compañero marxista, militante de esa izquierda anticapitalista que se reivindica partidaria, dice que lo que hay es un cambio de régimen político; que lo que hay es la crisis del régimen político oligárquico neoliberal, que tomó las riendas del país hace treinta años, y que se sostuvo en una alianza más o menos bien lograda hasta ahora entre sectores del capital; una alianza asentada en el pacto de dos partidos, el PRI y el PAN, para acometer las transformaciones estructurales necesarias que nos pusieran en sintonía con el concierto global del capital y con sus modos de dominación. Ese régimen político se degradó en lo irracional de su propia lógica, se dinamitó así mismo en las disputas entre los engendros que creó; y, esta vez, se vio incapaz de enfrentar con las mismas viejas mañas en el terreno electoral, que le sirvieron durante 30 años y que venían desde antes, los modos de la terquedad de un personaje político que en el camino fue más allá de sí mismo para generar una hegemonía política, a fin de cuentas pedagógica en su transmisión: la mafia del poder, la corrupción, la tarea histórica y titánica de una cuarta transformación del país como posibilidad, la honradez y la austeridad como pilares del comportamiento público, Morelos, Juárez y Madero como testimonios del gobernante. Tan así, que el problema de AMLO eran los cómo, que hacían de sus propuestas mera utopía, deseo fantasioso, discurso populista: por eso había que desenmascararlo, tarea del intelectual serio y crítico, para presentarlo en su populismo y nacionalismo trasnochado, y por eso no había que confiar en el pueblo, porque el pueblo poco sabe y es fácil de engañar. Y no percibieron que en lo que proponía, lo que importaba era el modo en que esas propuestas y apuestas recogían la sensación compartida de “ya no más”: el anuncio de una república moral; acabar con la corrupción barriendo desde arriba; utilizar el ahorro anticorrupción de quinientos mil millones en programas sociales; “becarios si sicarios no” como modo de relación con los millones de jóvenes estigmatizados socialmente; la venta del avión presidencial y Los Pinos, representación icónica del lugar del poder que nos tiene donde estamos, convertido en centro cultural para gozo del pueblo. Todo eso fue más, mucho más para muchos más, porque las apuestas decían más que los discursos de los políticos al uso y más que las reflexiones sesudas y expertas de intelectuales agoreros, que anunciaban de muchos modos un mesías tropical, en un ejercicio de buen estilo, y determinaban la inviabilidad de sus propuestas, en un ejercicio “serio y razonable” del análisis político sensato.



Se ha abierto un cambio de régimen político. Se ha abierto una posibilidad: el ejercicio de gobierno de un líder que para gobernar se coloca por encima de las fuerzas sociales; un líder colocado en esa posición sin duda por su fuerza moral, por la terquedad en sus convicciones, en un contexto donde lo más fácil ha sido declinar en las posiciones para caber en el esquema de poder; un líder colocado en esa posición por la fuerza del descontento social, por la esperanza de otra cosa; pero también un líder colocado en esa posición por la avidez de políticos travestidos a su causa, desde la izquierda y la derecha, que lo empujan y aúpan; un liderazgo que empieza a ser bendecido por los personeros del capital económico, reflejo de la capacidad de sobrevivencia y acomodo del capital, que a fin de cuentas el dinero no tiene contenido ideológico político, a no ser su vocación de convertirse en la ideología única sobre la que se asiente la sociedad completa y el individuo mismo. El compañero de la izquierda anticapitalista al que debo esta lectura, dice que se trata de la instauración de un “régimen bonapartista”: “Marx, dice el compañero, emplea esta categoría para caracterizar cierto tipo de liderazgo político que se independiza parcialmente de la burguesía y sus partidos políticos tradicionales, buscando un equilibrio entre la burguesía y el proletariado, centralizando en una persona con el poder ejecutivo todo el poder político”. “¿Acaso no es esa, añade, la exacta descripción de lo que es y pretende hacer AMLO?”

La alternancia electoral, asentada con contundencia en el nivel de votos alcanzado, abre la puerta a un cambio de régimen político: el PRI, el PAN, el PRD han quedado desdibujados y tocados. Su proyecto hegemónico de país nos ha llevado a donde estamos. Tendrán que re inventarse. Modos de gobernar anunciados en la idea de “primero los pobres”, en la honestidad como divisa y en la austeridad como comportamiento del servidor público, son promisorios de un estilo diferente de ser político y anuncian la sensibilidad social que caracteriza con constancia y tozudez a Andrés Manuel López Obrador: ¿es el inicio del ciclo de uno o varios gobiernos progresistas?

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"Podrá cambiar el capataz..." Fotografía tomada de Proceso.

En este marco, aparece la llamada de atención de los zapatistas que nos recuerda a muchos que hemos decidido colocarnos de otro modo, que la lucha contra el capital, la lucha por zafarnos de esto que nos agobia y nos está aniquilando, va más allá: es la lucha en todos los órdenes de la vida contra las formas del capital, contra esa capacidad de monstruo que tiene para movilizarnos a favor de su reproducción, en todos los actos y en todos los órdenes de nuestra vida.

Por eso tenemos que aceptar la dureza de la metáfora, pero no como principio de la desilusión como dejan traslucir en su declaración los zapatistas, sino desde la lucidez del que sabe que vamos más allá. Es cierto: cambia el encargado pero los finqueros siguen siendo los mismos, la finca es de los mismos dueños. Lo que ha de cambiar el mundo ha de ser de otro modo. La lucha anticapitalista “es muy otra” y se juega en todos los espacios de la vida: en los relatos de la identidad de cada uno, en nuestros cuerpos, en las relaciones intersubjetivas, en el estar juntos, en los espacios públicos, en el trabajo, en la calle y en la cama, en la mesa y en las marchas, en la soledad y en la juntura de las voluntades: y aquí de lo que se trata más que de organizarnos para hacer esa política, que también los que quieran, es de organizar de muchos modos la esperanza. Lo que tenemos frente nosotros es pregunta abierta y no encerrada en un partido, por más revolucionario que se presente, o en una coyuntura electoral, por más promisoria que resulte; es la pregunta por el “arte de organizar la esperanza”, como dice Ana Cecilia Dirnestein, que en unos día vendrá de la Universidad de Bath para estar en el curso de verano de los posgrados del CESDER en Zautla,: qué hemos de hacer juntos, ahora que nos hemos presentado como los indignados; qué hemos de negar desde el coraje y el deseo; qué cosas, múltiples y diversas, creativas y transgresoras, hemos de afirmar en muchos espacios, en muchos procesos, como otro modo de hacer las cosas, de hacer la vida misma; cómo hemos de reconocer las contradicciones de nuestros intentos, la incompleta realización de nuestros esfuerzos, sin caer en la desilusión o en el cinismo; y, cómo haremos del excedente -de eso que ha de quedar radicado en nuestro cuerpo y en la memoria, cuando el momento del acontecimiento se diluya, cuando la lógica del capital devore nuestro intento- un nuevo punto de partida para que otros acontecimientos se decanten con nuestra acción.

Este cambio de régimen es un acontecimiento, y el acontecimiento se abre a lo nuevo, a lo que ha de resolverse, pero no desde la disposición de la fatalidad sino desde el afán de la promesa y de la acción. Más que anunciar la desilusión, que ella vendrá sin que la anunciemos, hemos de preguntarnos qué hacemos desde lo que hacemos para que no resulte como fatalidad otra vez que “…vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza, y el señor cura a sus misas, la zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a sus divisas….”

¿O ha de ser así?

(Foto de portadilla tomada de Hilo Directo)

Mundo Nuestro. Triunfo futbolero y conciencia de la libertad humana, dos ciudadanías reunidas por el azar de la vida nuestra. Emma del Carmen, escritora, y Emilio Espejel, fotógrafo, la crónica y la fotografía, dos miradas jóvenes para valorar un festivo momento en la ciudad de México.



Fotografía de Emilio Espejel.

Los mexicanos tenemos una suerte muy curiosa: pueden pasar semanas sin que nada relevante suceda en nuestras vidas y un día, de repente, todo sucede al mismo tiempo. Así pasó este sábado 22 de Junio. Amanecimos de verde mientras apoyábamos a nuestra tan querida selección, que nos dio la grata sorpresa de ganar su segundo partido en el mundial (los mexicanos también tenemos el derecho -y responsabilidad- de emborracharnos a las 10 de la mañana sólo porque hay futbol), lo cual sólo significaba una cosa: ¡vámonos al ángel a celebrar!



Pero esta vez el universo aguileño decidió juntar dos bandos que suelen ser contrarios, pues también íbamos al ángel a celebrar la libertad y triunfo de la comunidad LGBTTTIQA en México. La coincidencia fue interesante, pero la incertidumbre a muchos nos causó preocupación; no quiero decir que el futbol se relacione con la homofobia, en absoluto, sin embargo, uno de nuestros himnos de celebración constituye en un insulto directo al homosexual, así que sí, imaginarnos a los aficionados mezclados con la marcha de orgullo gay, era una preocupación.



¡Vámonos al ángel! Y nos fuimos.

Fotografía de Emilio Espejel.

La cantidad de personas que caben caminando en las calles de Reforma me puso la piel de gallina. Todos gritando, cantando, caminando y olvidando, aunque sea por unas horas, las vidas tan agitadas que nos rodean. Llegamos por metro Sevilla así que nos encontramos primero con la afición mexicana amante del futbol, dado que hace una semana también celebramos en el ángel el triunfo México-Alemania, no nos quedamos mucho tiempo. Pero siempre es divertido ver a todos emocionados envueltos en sus banderas cantando Cielito Lindo. Continuamos y el cambio se diluía entre el cemento; el blanco, verde y rojo se tornaba azul, rosa, amarillo, y nuestras pieles poco a poco lograban imitar el arcoiris.

A mi parecer, lo más importante de esta marcha es entender que la protesta quizá ya no es su mayor meta, sino la celebración; estamos en medio del carnaval que reúne a personas con preferencias de todo tipo para dejar el miedo en sus casas y salir a bailar para ser ellos mismos, sin importar la ropa que usen, el maquillaje o cualquier superficialidad que los distinga; aquí se viene a bailar.

Fotografía de Emilio Espejel.

Las pancartas son un clásico de las marchas mexicanas: “Harry Potter nos enseñó que no es bonito vivir en un closet”, “Iba a ser heterosexual pero me chingué la rodilla”, etc. Unas divertidas, otros fuertes, pero siempre con algo que decir. Qué chingón, pensaba. Yo que nunca tuve la preocupación de no poder decir lo que quiero o prefiero, admiro enormemente a todas las personas que dejaron atrás su religión, trabajo, e incluso familias por decir: esto soy yo y así me tienen que aceptar.

La anarquía colectiva se desbordaba de una de las avenidas más importantes de nuestra ciudad para dejar brillando todo a su paso hasta llegar al Zócalo. Lugar donde, al final, todos los caminantes nos reuniríamos para vernos a la cara y limpiarnos el sudor con pañuelos de colores. Aquí no se escucha “chichis pa la banda” o “foto con la güerita guapa”; aquí se regalan besos, abrazos y, en algunos casos, se busca el amor. Llegar al Zócalo era la meta y logramos caminarla hasta el final; porque el mexicano es muchas cosas, el mexicano tiene muchas pasiones, pero, principalmente, el mexicano es grande, es anárquico, el mexicano toma algo y lo hace suyo, nos hacemos de todos.

Aquí todos somos todo.

Fotografía de Emilio Espejel.

Mundo Nuestro. Cipriano de Jesús Paz murió asesinado en Juxtlahuaca, en la región de Tlaxiaco, en Oaxaca. Uno más de los crímenes vinculados a la temporada electoral mexicana. Cipriano tenía una historia de activista en defensa de los derechos de los pueblos indígenas. Sus amigos le guardan memoria. Nos ayudan a no olvidar la profundidad del abismo en el que ha caído México.

Cipriano de Jesús Paz, como lo recuerdan sus amigos en Oaxaca.




Conocí a Cipriano de Jesús Paz en el 2010. Me lo presento mi compañera María Luisa cuando aún teníamos la oficina de Ayuda en Acción en la 3 Sur .Era un sábado y el viajó a Puebla para discutir la mejor forma de defender los derechos de los migrantes indígenas oaxaqueños ante la violación de sus derechos en Estados Unidos y México
En aquel entonces Cipriano no pasaba los 25 años y ya era un líder de la FIOB que defendía los derechos de los migrantes indígenas de la región en Juxtlahuaca, Oaxaca .
Durante estos años trabajamos juntos impulsando proyectos en las comunidades que le permitiera a la gente de Juxtlahuaca tener una vida digna .
El pasado domingo , Cipriano al salir de su casa fue asesinado de forma brutal y absurda , siendo su único error , el buscar que su gente viviera mejor
Junto con Cipriano y mi compañero Heriberto recorrimos miles de kilómetros trabajando por cambiar este país
Cómo un Joven de 32 años puede ser asesinado tan sólo por querer que este país sea más justo , por qué alguien puede asesinar a alguien sólo por pensar distinto.
No lo permitamos , no dejemos que esto siga pasando .


Exijamos justicia.


Hoy sus dos hijos y su esposa pasan esta noche sin él.

Esto no puede seguir pasando , paremos esta violencia que es irracional , exijamos justicia

Hagamos que nosotros como ciudadanos no nos volvamos indiferentes
Siempre en nuestros corazones y nuestra memoria
Buen camino Cipriano



Mundo Nuestro. El llanto de los niños. La brutalidad de una política de Estado en la era Trump. Una fotografía y una grabación para ponerla en nuestros ojos y nuestros oídos. Nada más que decir.

La grabación de la organización civil Propública:



La activista Ginger Thomspon: "El desesperado llanto de diez niños centroamericanos, separados de sus padres un día de la semana pasada por las autoridades de inmigración en la frontera, es una escucha atroz. Muchos de ellos suenan como si estuvieran llorando tan fuerte que apenas pueden respirar. Gritan "mami" y “papá” una y otra vez, como si esas fueran las únicas palabras que conocen." La voz de barítono de un agente de la Patrulla Fronteriza retumba por encima del llanto. "Bueno, aquí tenemos una orquesta," bromea. "Faltaba el maestro"." Ginger Thompson, Propublica.

El fotógrafo John Moore, ganador del Premio Pulitzer: "Cuando el oficial de policía le dijo a la madre que dejara a la niña en el suelo para el registro corporal, pude ver la mirada en sus ojos. En cuanto sus pies tocaron el suelo ella empezó a llorar."



“When the officer told the mother to put her child down for the body search, I could see this look in the little girl’s eyes,” Moore told TIME. “As soon as her feet touched the ground she began to scream.”