Sociedad

Vida y milagros

Había olvidado esta historia y ayer la recordé al escuchar el nombre de Nerón. Me la contó hace muchos años un primo mío que fue testigo y beneficiario de los hechos. Mi primo fue compañero en la preparatoria de un muchacho llamado Jaime, que a los 17 años ya era un experto visitador de la zona de tolerancia de la ciudad de Puebla en los años sesentas, conocida entonces como "la Noventa", pues ese era el número de la calle sobre la que empezaba la conocida zona roja de entonces. La sola invocación de la 90 Poniente sonaba a clandestinidad, borracheras, placeres prohibidos, sordidez y hasta crímenes pasionales . Ya en primero de preparatoria Jaime entraba en ella como si fuera la sala de su casa, acompañado por un grupo de amigos a los que les decían "los españoles", hijos de migrantes, algunos de ellos muy persinados y muy mochos. Con los años varios de ellos llegarían a ser grandes iniciados y promotores del catolicismo y las supuestas buenas costumbres, aunque en esos tiempos, locos de juventud y hormonas, en ese lugar olvidaban sus creencias y posponían sus arrepentimientos para horas más cómodas y luminosas del día. Al caer la noche, todo cambiaba, todo se podía y toda inhibición era arrojada al cesto de la basura.



En esa época Jaime ya era muy guapo y agrandado. Empezó a fumar muy joven para hacerse el interesante y luego acabó fumando compulsivamente con un placer hondo y sensual que con el paso del tiempo se lo llevaría a la tumba. Pero eso es parte de otra historia; los recuerdos son así, nos asaltan en desorden y cuando a ellos les parece oportuno aparecer.

En la escuela jesuita a la que Jaime asistía, la materia más difícil de aprobar eran las matemáticas. Un profesor de 40 años que aún vivía con su madre, que no era gay aunque lo parecía debido a su figura regordeta y sus boca pequeña, carnosa y afeminada, había fundado un taller de estudios de matemáticas que funcionaba por las tardes. A él asistían todos las rémoras que tenían dificultades para hacer las tareas escolares o que de plano tenían la mente en otras cosas más importantes, tales como la aventura de gozar de su juventud y pensar en las mujeres. Ir al estudio era garantizar de alguna manera la mínima calificación que evitaba reprobar el año escolar. A dicho profesor le decían Nerón, debido a que su físico se parecía al del famoso emperador romano. Mi primo iba al estudio obligado por sus papás, tercos en que aprobara matemáticas y pudiera seguir en la prepa. El estudio era la única esperanza de mis tíos para lograr dominar la total dispersión intelectual de su hijo, fantasioso y volátil como pocos. En alguna tarde de retozo de sus pupilos, algo habrá oído Nerón sobre las andanzas de los españoles por la Noventa, en especial de la fama y la facilidad con que Jaime trataba con las mujeres de la zona y las deferencias que recibía de parte de algunas de ellas, que ni siquiera le cobraban. Nerón y Jaime se agarraron confianza y pronto éste quedó al tanto de que Nerón aún no conocía mujeres en el sentido bíblico de la palabra: el pobre era virgen. Solícitamente Jaime contactó a una acomedida dama de la zona de mediana edad y profunda experiencia para remediar problemas de primerizos, como era el triste caso del profesor. Allá fue llevado Nerón con su iniciadora, muy recomendado por su alumno y ahora maestro y padrino en asuntos de sexo. Perdió la cabeza, fue feliz y no pensaba en otra cosa que en volver a los brazos de su mentora. Se fundió en las cálidas y sofocantes tardes del estudio con el pensamiento dominante de sus pupilos: los placeres del amor. Olvidó por un buen rato el papel de magnífico hijo que había desempeñado ya por demasiados años.



El contubernio entre Nerón y el grupo de españoles se volvió total. Los fines de semana inventaban que Nerón los llevaría a ver zarzuelas o teatro formativo a la ciudad de México. Nada más falso: se iban de putas sin tener que justificarse , pues Don Mariano, como era conocido el profesor entre las madres de los adolescentes, gozaba de la absoluta confianza de la comunidad de padres de familia y de una excelente fama en especial por su amoroso y solícito trato con su madre viuda. ¡La coartada ideal! Ni Nerón ni sus pupilos gozaron de año más felíz ni perdieron el tiempo tan bellamente como en ese tiempo. Los padres prestaban gustosos a sus hijos los coches para ir y venir a México. Dicen que una vez un padre y un hijo coincidieron cara a cara en la Noventa y que desde entonces el padre fue el más esmerado mecenas de los supuestos viajes culturales de los muchachos y Don Mariano.

Pero todo se acaba. Ese año fue el último en el que Jaime asistió a la escuela. Su padre, que entonces tenía ya 67 años, decidió sacarlo de la preparatoria para llevárselo a trabajar con él. Sentía que el tiempo y la vida no le durarían mucho y que tenía que educar a Jaime en las realidades de las matemáticas duras del peso sobre peso y no en álgebras y geometrías inaplicables en el mostrador de su papelería. Él a la edad de su hijo hacía mucho que había dejado de pensar en estudios y tonterías. La escuela de la vida y el trabajo duro era todo lo que le podía ofrecer a ese único hijo adolecente que lo observaba con su mirada dura e impenetrable. Dejarlo en la preparatoria era un lujo que en ese momento no podía permitirse. Su decisión fue inapelable.

El último día del último año en que Jaime fue a la prepa, él y Nerón inventaron un último viaje a la zarzuela. Se pasaron el fin de semana completo en la Noventa, Jaime en brazos de una prostituta joven de la que se había enamorado y que por primera vez le cobró para poder dedicarle todas las horas de esas últimas horas agónicas del estudiante que nunca más sería. Nerón los pasó en brazos de su experimentada matrona que por primera vez no le cobró, pues le había tomado un cariño especial a ese tardío discípulo , inagotable y tierno.

Nadie ha sabido darme razón de cómo fue después la vida del profesor, ni tampoco si él y Jaime conservaron algún tipo de amistad. Lo dudo. Cuando la vida separa suele hacerlo para siempre.

Día con día

I



Dice muy bien Luis Rubio en su artículo de ayer (http://bit.ly/2vOu31X) que son las pequeñas cosas y no las grandes reformas las que moldean la opinión que los ciudadanos se hacen de sus gobiernos.

Luis Rubio se refiere a las pequeñas terribles cosas que les suceden, individualmente, a millones de personas cada día.

Por ejemplo, dice Luis, el infierno del transporte público de Ciudad de México que toma dos y hasta tres horas diarias del tiempo de quienes van de su casa al trabajo y de regreso. O la terrible experiencia del enfermo al que le dan turno para su consulta en un hospital público para dentro de un mes.

En mi columna del viernes pasado, cedí la voz a un padre de familia de Zapopan que refería sus dificultades para inscribir a su hijo en una escuela pública primaria.



Hace tres semanas, mi refrigerador dejó de hacer cubitos de hielo. Vinieron a arreglarlo unos pillos especializados que lo acabaron de descomponer. Luego de la compostura, el aparato, que solo había dejado de hacer cubitos de hielo, dejó simplemente de enfriar.

Una diligente sobrina que cree en las instituciones fue a poner su queja a la Procuraduría Federal del Consumidor. La atendieron más que amablemente, pero le dieron como fecha para una junta de conciliación con los pillos ¡el 14 de octubre!

Todos los días millones de mexicanos se topan con alguna forma ofensiva de gobierno ineficaz y malos servicios públicos. Cuando no, con golpes irreversibles a sus personas o a su patrimonio por la inseguridad.

Me divierte todavía la sorpresa de mi cuñado Carlos cuando supo, hace 40 años, que el muchacho texano que estaba de intercambio en su casa no sabía lo que era “un apagón”: una interrupción brusca de la luz eléctrica.

Las pequeñas cosas son el último eslabón de las grandes, el verdadero escaparate de qué es lo que funciona y lo que no funciona en una sociedad.

El estado de las banquetas, por ejemplo, es un síntoma elocuente de la calidad del gobierno local. Y la manera como manejan los automovilistas, una expresión de su cultura cívica.

Todo esto, para decir que Luis Rubio tiene razón: al final de cada día, las pequeñas cosas son las verdaderamente grandes.

II

Si los gobernantes quieren saber realmente de dónde viene el rechazo o la aceptación que reciben de los ciudadanos, quizá les sea útil hacer cada semana por sí mismos un trámite o un viaje en transporte público, como los ciudadanos de a pie.

En las pequeñas cosas descubrirán probablemente quizá por qué no funcionan las grandes. O por qué no pueden convencer con las grandes.

México ha tenido en estos cuatro años un ciclo de grandes reformas y su gobierno es el más impopular de la historia reciente.

Acaso porque las reformas, como sabe hoy Macron en Francia, desafían lo existente en grados irritantes, y la sociedad real, bien prendida a sus hábitos y a sus intereses, se vuelve contra el reformador.

Las grandes reformas o los grandes propósitos asumidos por gobiernos ineficaces pueden empeorar notoriamente las pequeñas grandes cosas de la vida pública, hasta volver a los gobiernos insoportables.

Piénsese en el lugar de inseguridad y violencia a que nos ha llevado la gran decisión radical de sangre y fuego al narcotráfico.

Un gobierno eficaz con un mal proyecto de reformas puede ser mejor gobierno y más deseable que un gobierno ineficaz con el proyecto adecuado.

El reformador, dice en algún pasaje Turguénev, debe levantar la mirada por encima del horizonte de sus contemporáneos, pero mantener los pies puestos en el mismo piso que ellos.

Es justamente célebre el pasaje de Maquiavelo sobre el profeta desarmado: quien quiera cambiar un orden político encontrará que tiene en contra los intereses que quiere cambiar y la adhesión tibia de los intereses que su reforma creará.

El profeta armado puede cumplir su propósito de cambiar el orden, porque puede imponerlo. El profeta desarmado acaba quemado en la plaza pública, como Savonarola, o perseguido implacablemente y ejecutado en la derrota, como Trotski.

El acento terminal de estos ejemplos parece impertinente para órdenes políticos fundados en la democracia y en la gradualidad de los cambios inherentes a ella.

Pero su dimensión extrema habla con elocuencia de la dificultad de cambiar que tienen las sociedades y los gobiernos pese a que la esencia misma de su curso sea el cambio.

III

Hay un genuino espacio para sorprenderse por la baja calidad de nuestros gobiernos. Nunca han tenido más dinero público, nunca han tenido tantos instrumentos de administración y planeación más refinados, rápidos y baratos como tienen hoy.

Y quizá nunca hayan tenido un rechazo y una molestia mayor de parte de los ciudadanos.

Es verdad que sus equivocaciones nunca habían estado tan desnudas y tan visibles ante los mil ojos digitales de la ciudadanía y la ubicuidad de los medios.

Lo cierto, pese a todo, es que nuestros gobiernos actúan todavía sobre una masa ciudadana desorganizada y aguantadora.

La invocada sociedad civil es de altas calidades pero de bajos números en México. No hay organizaciones horizontales de consumidores, capaces de poner su experiencia diaria de estafas y sobreprecios en la agenda de los grandes abusos nacionales.

Las pequeñas cosas que afrentan el bolsillo y el humor de millones de consumidores es una cadena invisible, y por lo tanto impune, de millones de desfalcos cotidianos.

Algo similar sucede con el trabajo. Nadie pelea ahí por derechos y garantías de los que trabajan. Los tribunales laborales son parciales al trabajador que litiga, pero, salvo en los grandes cascarones del viejo sindicalismo mexicano y las grandes empresas, los trabajadores de México no tienen representación ni asociación que los defienda, por ejemplo, del escándalo de sus bajos salarios, de la baja calidad de sus pensiones y seguros, de la baja calidad de los servicios públicos a que están obligados por sus ingresos.

Es un hecho notorio: nuestra economía produce millonarios de clase mundial pero no salarios decentes para millones de trabajadores.

Nadie pelea organizadamente contra estos enormes desgobiernos de las pequeñas cosas, que son al final las verdaderamente grandes, las que definen en última instancia de qué sustancia está hecha una sociedad.

La nuestra, hay que decirlo, es una sociedad menos presentable en sus pequeñas cosas que en sus grandes, aunque podría hacerse un elogio largo de las pequeñas cosas de México que lo salvan como país.

Primero que ninguna: la resistencia de su gente, y a resultas y a pesar de ella, la cordialidad, su cauta forma de la alegría.

IV

El desgobierno de las pequeñas cosas alude al gobierno, pero el mundo privado no canta mal sus rancheras kafkianas.

El martes pasado, como a las 2 de la tarde, di de alta una cuenta electrónica en el sitio de mi banco de los últimos años, “El banco fuerte de México”.

Para activar una cuenta ahí, hay que entrar dando el nombre de usuario, la contraseña y el número que aparece en un maravilloso aparatito llamado token, que cambia algorítmicamente sus cifras y no repite nunca un número.

Hecho esto, hay que poner los datos de la cuenta que se quiere activar (número, propietario y un alias) y escribir de nuevo la contraseña propia y el número que hay en el token.

Luego, hay que esperar media hora a que llegue un correo del banco con un código de seguridad para activar con él la cuenta. Luego, hay que esperar hora y media para que la cuenta se active de verdad.

A las 9 de la noche de ese martes, ya con la cuenta activada, traté de hacer el depósito que me urgía. Puse los datos de usuario, mi contraseña y el token, pero el sistema del banco rechazó cinco veces mi contraseña, la que yo he usado y el sistema aceptado todos estos años.

Al quinto rechazo, me informaron que mi token había sido bloqueado y que debía llamar a un número 1 800. Una voz grabada me remitió a otro número, donde esperé varios minutos a que hubiera un ejecutivo disponible.

El ejecutivo disponible me dijo que él no podía reactivar el token, sino un compañero especializado en eso. El compañero especializado le dijo al disponible que tampoco él podía, porque tenía caído el sistema. Que llamara yo a las 11. Llamé a las 11 y una voz grabada me dijo que las horas de ventanilla se habían vencido a las 10.

Pasé parte de la mañana del miércoles tratando de hablar con otro ejecutivo, hasta que llegué a la ejecutiva correcta como a las 2 de la tarde, hora en que mi token quedó felizmente reactivado y yo con material para esta columna escarmentada sobre el desgobierno de las pequeñas cosas.

V

Decía Carlos Castillo Peraza que los gobiernos podían medirse por la cantidad de tiempo que robaban de sus ciudadanos. Y que la política podía ser pensada como el arte de no quitarles tiempo a los ciudadanos.

Un gobernador mexicano del siglo pasado declaró convincentemente a sus gobernados que no podía prometerles hacer nada de lo que esperaban de su gobierno pero que haría su mejor esfuerzo para no estorbarles.

Las burocracias torpes son especialistas en robar el tiempo de los ciudadanos y en inventar formas de perderlo ellas.

Hace algunos meses fui invitado a participar en una obra notable: Cien años. Cien ensayos, para conmemorar el centenario de la Constitución de 1917.

La obra, convocada desde el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, está circulando hace meses.

A mí me llegó a principios de junio un pequeño pliego de instrucciones sobre cómo cobrar mis honorarios correspondientes. El mensaje dice así:

De acuerdo con lo establecido por la Secretaría Administrativa del IIJ, sería necesaria la expedición de un CFDI (antes recibo de honorarios) con fecha de junio 2017 para proceder al pago de los honorarios correspondientes a esta obra.

Antes de que se pueda proceder a la elaboración del contrato, es necesario que nos haga llegar por este medio los siguientes documentos:

  • Constancia de inscripción al RFC (donde aparece tanto el RFC con homoclave como la dirección fiscal).
  • CURP
  • Fotocopia del comprobante del último grado de estudios obtenido (i.e.: título de doctorado).
  • Comprobante de domicilio (con antigüedad no mayor a tres meses).
  • Fotocopia de la credencial para votar expedida por el INE (antes IFE)
  • CV resumido (semblanza curricular).
  • Fotocopia del acta de nacimiento (reducción a tamaño carta)
  • Permiso de trabajo expedido por la Segob (*en caso de no ser mexicano/a).

Por lo pronto, le solicitaría me confirmara por este medio su nombre completo, a efectos de elaborar la orden de pago y pasarla a firma de los coordinadores.

Si reunir estos documentos llevara una hora, los colaboradores de la obra deberían gastar en cobrar cien horas de trabajo: cien horas de costo por el desgobierno de tan pequeñas y fundamentales cosas como cobrar una colaboración.

Vida y milagros

Todos mienten. Esa es la premisa filosófica del detective Sherlock Holmes, el personaje creado por el escritor inglés Sir Arthur Conan Doyle para su serie de novelas de asesinato, en las cuales el protagonista central es un genial y excéntrico investigador privado adicto a la morfina y consultor de Scottland Yard para casos aparentemente imposibles de resolver.



En el siglo XXI, la serie de televisión Dr. House presentó a un antihéroe desafiante y complejo en la figura de Gregory House, inspirado en parte en el personaje del investigador Holmes, quien como él, también tiene un amigo y contraparte entrañable de apellido Watson. Mientras que Holmes busca asesinos humanos, en la serie de Dr. House el asesino es una enfermedad que hay que descubrir antes de que mate al paciente. La premisa de la que parten House y Holmes es la misma: todos mienten.

Mienten los enfermos, mienten los parientes y amigos de los enfermos, mienten las aparentemente amorosas parejas de los enfermos, mienten los médicos, mienten las personas catalogadas como normales e inofensivas. Y mientras todos mienten, la enfermedad y la verdad permanecen ocultas. House es, filosóficamente, un cínico; él no juzga, solo sabe y acepta que todos mienten, incluso él, quien utiliza la mentira como herramienta para extraer información que le lleve a descubrir la verdad necesaria para atacar y matar a los virus o causas de la enfermedad. Con su técnica, House ataca y enfrenta también a las enfermedades del espíritu de sus pacientes, que a veces son las raíces ocultas y sombrías de sus males.

El genial Dr. House, adicto también a la morfina, es un personaje compuesto con retazos de Holmes pero también con fundamentos filosóficos que van desde Aristóteles hasta Nietzsche y las filosofías taoísta o zen. Detrás de los guionistas de la serie no solo hubo un brillante equipo de científicos y médicos, sino un equipo de filósofos muy interesante. Ninguna frase es casualidad y tienen la finalidad de hacernos pensar. House, al igual que Holmes, además de ser adicto, está afectado por el don y defecto de la curiosidad extrema. Detrás de este genio aparentemente engreído e inadaptado hay un espíritu dispuesto a hacer lo que sea para llegar a la verdad. En él la mentira no es defecto porque asume que existe y la usa como herramienta de manera consciente.



--Todos mienten --dice é, pero lo interesante ahora es saber porqué. Quitemos de esta reflexión a los casos extremos de mentirosos patológicos y a los criminales. Vamos con las personas "normales" y aceptemos la premisa de "todos mienten" para descubrir el porqué y lo que proyecta de nosotros.

¿Qué nos mueve a mentir? Muchos motivos: para protegernos a nosotros mismos, para proteger a otros, para lograr lo que queremos, porque no nos gusta lo que somos, porque lo que somos nos gusta pero puede no gustar a los demás, para evitar que nos abandonen, para lograr que nos quieran, porque tenemos miedo, para ocultar nuestras debilidades o para poder ser fieles a nosotros mismos sin que otros nos lo impidan.

La otra pregunta sería el porqué aceptamos las mentiras de otros. El asunto parece más complejo, pero acaba siendo parecido: para protegernos a nosotros mismos, para evitar que nos abandonen, para evitar herir a quienes queremos, para contribuir al autoengaño de otros, porque es a veces más fácil aceptar una mentira que enfrentar la verdad, porque no sabemos cuál es la verdad y en su lugar tomamos las mentiras como un sustituto, o porque estamos perdidos de nosotros mismos, porque la verdad nos obligaría a tomar decisiones para las que aún no estamos listos, porque tenemos miedo, porque reconocemos en los motivos de otros nuestros propios motivos de mentir. ¿Mentimos, nos mienten y aceptamos las mentiras casi por las mismas razones? ¿Por qué razones mentirías y por cuáles aceptas que te mientan?

Mundo Nuestro. No es común escuchar un sermón así, ni contemplar a un sacerdote decidido a cumplir con su propósito pastoral que lo involucra con la realidad de injusticia y dolor por el crimen y la ausencia de Estado en México.

Valorar las palabras que no estamos acostumbrados a escuchar de los sacerdotes de la iglesia católica mexicana. Del sermón de este 12 de julio en el marco de la peregrinación anual de la diócesis de Saltillo a la Basílica de Guadalupe ofrecido por Raúl Vera López, O.P., Obispo de Saltillo, extraemos algunos párrafos que dan idea del compromiso con quienes sufren la violencia en nuestro país, y en particular aquél que alude al asesinato de Miztli Sarabia hace unos días en la ciudad de Puebla.

Y su reclamo de justicia a las autoridades. la posibilidad de otra iglesia católica en México.



Construir un santuario de amor y justicia

Cuando el Papa Francisco visitó México el año pasado, desde esta misma Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe nos recordó que cuando ella pidió a Juan Diego su ayuda para la construcción de su “casita sagrada”, éste “en repetidas ocasiones le dijo a la Virgen que él no era la persona adecuada, al contrario, si quería llevar adelante esa obra tenía que elegir a otros ya que él no era ilustrado, letrado o perteneciente al grupo de los que podrían hacerlo. María, empecinada con el empecinamiento que nace del corazón misericordioso del Padre le dice que no, que él sería su embajador. Así logró despertar algo que él no sabía expresar, una verdadera bandera de amor y de justicia: En la construcción de ese otro santuario, el de la vida, el de nuestras comunidades, sociedades y culturas, nadie puede quedar afuera. Todos somos necesarios, especialmente aquellos que normalmente no cuentan por no estar a la “altura de las circunstancias” o no “aportar el capital necesario” para la construcción de las mismas... Al venir a este Santuario nos puede pasar lo mismo que le pasó a Juan Diego, mirar a la Madre desde nuestros dolores, miedos, desesperaciones, tristezas y decirle: “¿Qué puedo aportar si no soy un letrado?”. Miramos a la madre con ojos que dicen, son tantas las situaciones que nos quitan la fuerza, que hacen sentir que no hay espacio para la esperanza, para el cambio, para la transformación”. Esa es parte del mensaje que el Santo Padre nos dijo entonces, y con ello nos anima a que regresemos a la casa de nuestra Madre a fortalecer nuestra confianza en ella, en nosotras y nosotros mismos, y en nuestro pueblo mexicano que está lleno de dones y cualidades para construir el país que anhelamos.



El abandono social en Coahuila

En las zonas desérticas de la Diócesis de Saltillo nuestra gente padece hambre y sed, la infancia está expuesta a la inanición y por falta de alimentos se acercan al riesgo de estar condenados a tener una asimilación atrofiada de su aprendizaje escolar. En Coahuila existe un acelerado abandono de la seguridad social en el rubro de la salud. El sufrimiento que padecen mujeres y hombres pobres, orillados a condiciones infrahumanas de vida, está cada vez más extendido. Los trabajadores de las zonas mineras, especialmente de la parroquia de Sierra Mojada, en Hércules, siguen padeciendo las consecuencias de haberse atrevido a exigirle a la empresa Minera del Norte mejores y más seguras condiciones de trabajo, luchando por su libertad sindical; en estos momentos sufren las represiones que trae consigo haber apelado a un derecho constitucional.

Por el respeto al voto en Coahuila

Otra realidad que nos toca poner en este altar frente a nuestra Madre de Guadalupe, a nivel local y estatal es lo referente al pasado proceso electoral de Coahuila. Establece el Artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que debe anularse la elección en la que el candidato ganador rebase el tope de gastos de campaña de una elección en más de un 5% de lo autorizado, y la diferencia entre el primer y el segundo lugar sea menor al 5% y que en la elección extraordinaria “no podrá participar la persona sancionada”. Si la Comisión de Fiscalización del INE (Instituto Nacional Electoral) resuelve el que debe darse por anulada la elección o si el Tribunal resuelve validarla, nos enteraremos y hasta entonces confirmaremos si prevalecerá o no el mismo grupo político en el poder. Pero si la ciudadanía que se volcó a las calles para exigir respeto a sus sufragios, sigue levantando su voz y capacitándose civil y políticamente, será ya un triunfo y con ello una esperanza para el estado.

Contra los Crímenes de Lesa Humanidad en Coahuila

De igual manera en torno a Coahuila, acercamos a la Virgen la petición que organismos de Derechos Humanos del país y a nivel internacional, por medio de la FIDH (Federación Internacional de Derechos Humanos), han hecho a la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, para que haga valer su competencia para abrir una investigación a partir de la comunicación en la que se acusa a autoridades y funcionarios del estado de Coahuila no sólo de pasivos, sino de complicidad y cooperación a través de grupos de crimen organizado y fuerzas públicas para llevar a cabo detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, que implican Crímenes de Lesa Humanidad, en los periodos de gobierno del 2009 al 2016. Se ha incluido en dicho informe lo ocurrido tanto en el municipio de Allende en marzo del 2011, como en el Cereso de Piedras Negras del 2008 al 2012.

La denuncia del asesinato de Miztli Sarabia Reyna en Puebla

En el campo nacional podríamos mostrar a la Virgen un sinfín de ilegalidades, arbitrariedades y hechos de injusticia impensables en un Estado de Derecho que sin embargo saturan nuestro país y que el gobierno pretende habituarnos a ellas. La concentración de poder, las complicidades, las leyes a modo, la cooptación de los medios, la corrupción y el cinismo de las autoridades son cada vez más evidentes y atroces. Las represiones y los crímenes de Estado son cada vez más y más constantes. No podemos dejar de mencionar los feminicidios y asesinatos a periodistas, líderes sociales y ambientalistas. Nos ha dolido en lo más profundo de nuestro corazón la ejecución de Meztli Sarabia Reyna, integrante de la UPVA (Unión Popular de Vendedores Ambulantes) 28 de octubre, en el estado de Puebla. Exigimos justicia para ella y libertad para los 366 presos políticos en ese estado, fruto del “morenovallismo”. Tras ese crimen, hijos de “Simitrio” Sarabia y Rita Amador, han recibido nuevas amenazas, como si exigir justicia también fuera considerado delito.

Día con día

México llegó en el mes de marzo de este año a una cifra de ejecuciones mayor que la más alta reportada desde el inicio de la guerra contra las drogas de 2007.



Como se recordará, en una espiral vertiginosa, a partir de la declaratoria de guerra contra el crimen organizado y el narcotráfico, México pasó de una tasa de 8 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2007, a una de 23 por cada 100 mil en 2011. En abril de 2011, registró la cifra más alta de ejecuciones atribuibles al crimen organizado: mil 626, un promedio de 54 por día.

A partir de 2011, la tasa de homicidios empezó a bajar, hasta alcanzar un rango de 16 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2014. En agosto de ese año hubo 366 ejecuciones atribuibles al crimen organizado: unas 10 por día, contra las 54 de tres años antes.

A partir de 2014, sin embargo, la marea volvió a subir, suavemente en 2015, y con rapidez en 2016, hasta llegar en marzo de este año a la cifra récord de mil 651 ejecuciones atribuibles al crimen organizado. (Las cifras de ejecuciones son de Eduardo Guerrero: www.lantiaconsultores.com)

Parece que el sexenio de Peña Nieto entregará unas cuentas de sangre considerablemente mayores que las del sexenio de Felipe Calderón, ya de suyo desorbitadas.

¿Qué pasó? ¿Por qué la caída a partir del 2011, el nuevo ascenso a partir de 2014 y el desbordamiento de 2016-2017?



Me temo que nadie tiene una explicación puntual para este fenómeno, amenazante y resistente como ninguno, pues en los mismos años de su propagación se han empeñado en su combate miles de millones de pesos y el esfuerzo de cientos de miles de policías locales, federales, soldados y marinos. Hay unos 450 mil policías municipales y estatales en México, unos 50 mil policías federales, unos 260 mil soldados y 54 mil marinos.

¿Cuánto dinero y cuantos efectivos más hacen falta para contener la marejada? Nadie lo sabe, pero se afianza la sospecha de que la estrategia seguida hasta hoy no es la consecuencia inevitable, sino la causa eficiente de la violencia que quiere combatir.

Mientras copiaba en Internet los requisitos para la reposición de la credencial del INE, entró la pequeña tromba llamada Teo a las 10:40 de la noche para decir: - ¡abuelo, abuelo, encontraron tu credencial! Detrás mi hijo abriendo sus grandes ojos remató, - ¡Y con todo y cartera!

Casi me caigo de mi silla.

La central de abastos de Cuautla hervía de gente hacia las ocho de la noche y ya empezaban a cerrar. Iba con mi lista de compras y jalaba una bolsa con ruedas hacia unos jitomates rebosantes de rojo en un puesto que no era el acostumbrado, son de invernadero dijo la marchanta y compré además la cebolla y los tomates verdes. En la lista sólo faltaban unas calabazas. Dos o tres filas de puestos más adelante las encontré, muy guapas, como esperándome y al intentar pagar que no encuentro mi cartera. Un frío se instaló en el corazón.



Según el libro De animales a Dioses es probable que en el origen el homo sapiens devastó a otros homínidos surgidos en Asia (Erectus), en Europa (Neandertal) y en otras partes del mundo. Algo se me atora en la garganta pues hacia futuro se habla del Antropoceno, una edad de la tierra dominada por el arrasamiento humano de la vida misma. ¿Qué es el homo sapiens? Un virus, se decía en Matrix, capaz de demoler todo, hasta a sí mismo. Origen y destino se abrazan. En un mundo que hicimos áspero, el mono violento sin confianza ni piedad se caza a sí mismo. Cierre de un círculo.

Busqué entre mis cosas con el susto agarrando carrera, una isla solitaria en el mar de gente que se movía haciendo sus compras. No estaba en ningún lado, regresé sobre mis pasos revisando puestos, pisos y pasillos. Nada. Hice memoria y encontré cada puesto visitado, menos el de los jitomates, que ya había cerrado. Traía el dinero del abasto, pero sobre todo una cosecha de tarjetas: desde las de dinero y crédito y las identificaciones. El corazón corría a todo galope.

Seguí a Teo hacia el portón, él aseguraba que tenía un oído de superhéroe pues escuchó el débil tañer de la campana desde su cuarto y con los audífonos puestos. Una pareja joven con su moto encendida, sus chamarras de plástico y sus cascos a la mano apenas se distinguían en el arco de luz del portón. El joven dijo: --Venimos a molestarlo pues me pidieron mis papás que le entregáramos esto--, y me enseña el bulto de la cartera. Revíselo, para que vea si trae todo. Somos maestros, llegamos a casa y mis papás estaban preocupados y como nos ha pasado lo mismo, pues venimos, aunque ya sea noche a molestar, así mañana ya no cancela sus tarjetas. No quise decir que ya había cancelado todo lo relacionado con el dinero, sólo susurré ¿y quiénes son sus papás? Bueno, ellos venden jitomate.

Mi vida, ya larga y buena, ha sido posible por muchos actos de gente bienhechora. Imagino un capítulo faltante para las Ciudades Invisibles de Calvino, donde ese muestrario de ciudades imaginadas que Marco Polo le platicaba al Gran Kan, incluyera una pequeñísima con gestos y actos reiterados propios de una Ciudad de la Buona Gente. O una vitrina modesta en el Museo de los Esfuerzos Inútiles de Cristina Peri Rossi que representara a dos jóvenes regresando su cartera a domicilio a un viejo, ya con la noche encima, en el segundo país más violento del mundo.

En el círculo cerrado hay grietas, muchas.



Vida y milagros

En seguridad y justicia ¿Qué tanto hemos caído?



Solo en este año, muchas personas a las que conozco fueron víctimas de algún delito. Los casos que fueron denunciados nunca fueron bien investigados y mucho menos castigados. Desde delitos no tan graves a delitos gravísimos. Algunas víctimas han denunciado y otras no. Los delitos más comunes han sido el robo de coche, de bolsa, de cartera, asalto a sus oficinas o domicilios sin que hubiera nadie en el momento del asalto, hasta robo con violencia y a mano armada en la calle , en el negocio o en sus casas, con violencia física y amenazas. No hago mención de otros delitos aún más graves. De los casos no graves, la mitad no llegó a poner la denuncia porque temieron o se hartaron de hacer cola en el ministerio público. Los que si denunciaron aún esperan noticias sobre sus casos, y ninguno ha sido resuelto aún. Ningún policía ministerial se ha presentado a dar seguimiento a los hechos denunciados.

¿Por qué es así?

Vi las cifras de una asociación civil que apoya a víctimas del delito (Índice Global de impunidad 2016, UDLAP, Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia). Ellos tienen acceso a bases de datos nacionales que permiten comparar el trato que se le dio al rubro de impartición de justicia en el presupuesto de egresos 2015 y 2016 del estado de Puebla con respecto a otros estados. En 2017 nada ha cambiado y creo que empeorará pues el año pasado los señores diputados, en base a no sé qué criterios que les envió el poder ejecutivo y que ellos aprobaron, recortaron aún más el presupuesto de este año. Los datos que a continuación transcribo, nueve indicadores, nos ubican con respecto a otros estados y con respecto a la media nacional.



Al ver los datos usted entenderá por qué no hay buenos resultados en las investigaciones y también por qué estamos a ciegas con respecto a los verdaderos índices de los delitos cometidos. La dificultad y tardanza para denunciar desalientan o impiden las denuncias, y por lo tanto, el saber el verdadero número de delitos que se cometen. Las deficiencias presupuestales en toda la cadena de impartición de justicia son francamente alarmantes y por ende la presión a la que están sometidos todos los funcionarios de este sector.

Lo visto no es juzgado. Estos son los datos:

Personal en la Fiscalía General de Justicia por cada cien mil habitantes:

Colima, 164.4

Media Nacional, 75.7

Puebla 39.3

Presupuesto ejercido por la Fiscalía General de Justicia per cápita:

Chihuahua - 965.8 pesos

Media Nacional - 241 pesos

Puebla - 109.1 pesos

Agencias del ministerio público por cada 100 mil habitantes:

Durango - 12.1

Media nacional - 3.2

Puebla - 1.6

Personal del Ministerio Público por cada cien mil habitantes:

Baja California Sur - 114.6

Media nacional - 33.9

Puebla - 11.9

Peritos del Ministerio Público por cada mil delitos registrados:

Campeche - 34.10

Media nacional - 1.76

Puebla - 0.06

Presupuesto ejercido por el Tribunal Superior de Justicia y el Consejo de la Judicatura por cada 100 mil habitantes:

Ciudad de México - 533.4

Media Nacional - 206.5

Puebla - 80.5

Magistrados y jueces por cada 100 mil habitantes:

Campeche - 10.2

Media Nacional - 3.5

Puebla - 1.5

Personal total en el Tribunal Superior de Justicia por cada 100 mil habitantes:

Ciudad de México - 75.1

Media Nacional - 34.3

Puebla - 22.9

Policías Judiciales por cada 100 mil habitantes:

Baja California Sur - 46.5

Media nacional - 11.1

Puebla- menos de uno

El haber reducido tanto el presupuesto de la fiscalía estatal implica toda una odisea para presentar una demanda o hacer una diligencia. El tiempo promedio para presentar una denuncia en un ministerio público estatal se estima entre 8 y 18 horas promedio y depende mucho de si el denunciante vive en una cabecera municipal o en una junta auxiliar. Las enormes juntas auxiliares ya no tienen ministerios públicos. Además, los agentes de los ministerios públicos trabajan turnos de 24 horas por 24 de descanso. Eso no solo es muy injusto sino ineficiente. Acaban exhaustos los funcionarios y los ciudadanos. No es justo ni para ellos ni para quien denuncia. Por eso ha disminuido el número de delitos denunciados. Y lo no denunciado no existe en las estadísticas. No han bajado los delitos, han bajado las denuncias.

Los trámites no solo son lentos con respecto a denuncia de delitos. A 30 minutos de Puebla capital, un muchacho sufrió un accidente fatal al ser aplastado por un tractor a las 10.30 de la mañana en una junta auxiliar de San Andrés Cholula. Los familiares esperaron once horas y media junto al cadáver, sin poderlo mover, hasta que el ministerio público de San Andrés se presentó a las 10 de la noche a realizar el trámite. Hubo que ir por él y regresarlo porque no tenía viáticos. A solo 30 minutos de Angelópolis, del Museo Barroco, del Tec de Monterrey, de la Buap, del Centro Integral de Servicios, de la UDLA y del Club de Golf la Vista. A 30 minutos de la zona más próspera de Puebla.

En cuanto a resolución de conflictos en los juzgados, las cosas son igual de lentas e ineficientes, tanto por falta de jueces, secretarios y diligenciarios, como por falta de insumos para trabajar. A una amiga que es abogada le gustaba llevar a los empleados de los juzgados algún regalito, chocolates o dulces. Hace unos días, una empleada le dijo: no nos traiga galletas Lic, tráiganos tóner o papel si quiere que le imprimamos sus sentencias.

No hay dinero para impartición de justicia.

- Lic, tráiganos pal tóner...

¿Así o más patético?

“La libertad de amar no es menos sagrada que la libertad de pensar. Lo que hoy se llama adulterio, antaño se llamó herejía”. ​​​​​​​Víctor Hugo

Mediodía del 25 de Junio en la CDMX. Este año, como ningún otro, la convocatoria ha sido especialmente intensa, amplificada por las redes sociales e impulsada por ONG´s, empresas y gobiernos. El aire tiene esa pesadez característica de los momentos previos a cuando ocurren hechos que marcan vidas.



Más de medio millón de personas haremos de esta marcha la más masiva de todos los años y una de las mayores del mundo.

Imagen relacionada

La comunidad LGBT llena poco a poco al espacio entre la glorieta de El Ángel de la Independencia y la puerta de los leones en Chapultepec. Es una marea sutil que avanza desde las estaciones de metrobús, del metro, baja de los autos y se condensa, calle a calle, en un espacio que año con año la comunidad reclama como suyo ¿Cómo no alegrarse al ver los colores que nos identifican en tantas y tantas fachadas? ¿Cómo no alegrarse recordando que apenas hace quince años eso prácticamente no existía? El corazón se hace pequeño con las muestras de apoyo.



El ambiente festivo tiene su raíz en los cada vez más constantes triunfos de la comunidad LGBT en empresas, en instancias de gobierno, en la calle, en el arte, en la radio, en las redes, que dan seguridad a aquellos que ya no dudan en acercarse. Muchísima gente de fuera de la CDMX encuentra aquí una zona libre para expresarse, ya que en muchas ciudades y pueblos del interior del país todavía les es imposible hacerlo. Todos nos sumamos a los contingentes, encontramos nuestro espacio, desde los contingentes del activismo, los de las embajadas, de empresas, colectivos, bares o antros. Todos diferentes y únicos pero todos con un alma y corazón que palpitaban bajo una bandera de arcoíris que ahora es escudo, orgullo y protección.

Así comienza una marcha por la libertad de amar, de expresarse, una marcha con el reclamo en alto por los cientos de asesinatos dentro de la comunidad. Una marcha donde muchísimas embajadas y empresas suman alegría a las consignas y le dan más profundidad al movimiento poniendo el ejemplo a todos los gobiernos estatales que todavía no reconocen el matrimonio igualitario dentro de sus legislaciones.

Resultado de imagen para marcha gay 2017 cdmx

Cinco horas de marcha continua, drags y travestis aguantan kilómetros bajo el rayo de un sol inclemente y una humedad constante que presagian lluvia. Al frente la masa que camina; al final, y pareciera que animando a todos a continuar, vienen los camiones de los antros y bares LGBT con el color, la música y alegría incansable. Pero la marcha va más allá. Este año tiene, como nunca, una presencia inusitada de familias, de niños cargando letreros, coreando, riendo. Son la familias que expresan su amor y que apoyan a sus hijos, hermanos.

También este año queda más patente que nunca la necesidad de unión de la comunidad LGBT. Porque este año se han visto más muestras de odio de la misma comunidad que también tuvieron eco en las redes. Personas de la comunidad que olvidan que los derechos que ahora se tienen provienen de una lucha en la que decenas fueron muertos, muchos más fueron amenazados, golpeados o amedrentados, personas que no cejaron y que al final no dieron a todos la libertad que durante siglos nos había sido negada. La libertad de vivir, la libertad de amar sin miedo. Y con esa libertad nos dieron los derechos que hoy nos amparan y protegen.

Camino por Paseo de la Reforma y esta es mi consigna: marchar por mis amigos que no pudieron ir, por aquellos que todavía tienen miedo, por aquellos amigos que se me murieron presa del VIH no por falta de medicamentos sino por falta de amor y exceso de miedo. Y como yo, cientos actúan desde su trinchera, porque el avance de la comunidad LGBT es el avance de todos, porque la libertad es una y no debe ser negada, porque hace falta todavía mucho camino por delante, pero vamos con la conciencia de que ahora nuestras familias, amigos y la mayoría de la sociedad están a nuestro lado, hombro con hombro, avanzando palmo a palmo con una sonrisa en la boca y muchas lágrimas de agradecimiento.

Imagen relacionada