El nacimiento de ""¡Golazo!"

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Mundo Nuestro. La vida es un juego de azar. En todo momento echamos los dados a la suerte, imaginamos con ellos juventud y dicha. Como tirar a gol. Como levantarse en el aire para un cabezazo al ángulo. ¿Qué será del juego de cada uno?

En alguna sobremesa allá por principios de los años noventa Ricardo Moreno Botello --hoy el director de la editorial Educación y Cultura-- y Sergio Mastretta --toda su vida llanero y reportero-- imaginaron un juego de mesa que permitiera a los cuarentones como ellos entonces contemplarse metidos de lleno en una refriega futbolera. Y sobre el rugoso papel de una servilleta discurrieron las ideas entre los dados, las ocas y las serpientes con sus escaleras. Y de la plática y los bosquejos surgió el juego de mesa que en un principio llamaron "¡Futgolito!".

El tiempo pasó, y el editor y el periodista siguieron con sus vidas para, de cuando en cuando, recordar la idea de jugar futbolito al son de los dados y las cervezas. Con el tiempo pasaron los mundiales de Estados Unidos, Francia, Corea-Japón, Alemania, Sudáfrica y Brasil; en cada coyuntura, y entre los sufrimientos y desatinos del tricolor, el Futgolito no pasaba de ser nostalgia, una memoria de un tiro a gol, de una barrida salvadora, un grito de ¡ganamos, carajo! Pero nada de juego de mesa.

Ricardo, mucho más tesonero que Sergio, convirtió un día la plática y la nostalgia en un proyecto en manos del diseñador G. Cortes, y los esbozos cuadriculados del original Futgolito se convirtieron en una trama en verdes con trazos y números, con reglas y jugadas y monitos y tiros y rechaces y goles en portería. Uno contra uno. Un juego reglamentario a tiempo determinado o a goles a morir, como en la mejor de las cascaritas en el barrio.



"Es como un juego de serpientes y escaleras, pero con pases y tiros a gol, con barridas y faules. Un balón es la ficha. Tiras y avanzas. Pero es futbolito: pierdes la bola y el otro te ataca."

Así resumen Ricardo y Sergio esta entretención de mesa. Si el Futgolito fue la idea original, Golazo lo llamarían.

Pero Ricardo el editor no dejó pasar el mundial de Rusia. Con su editorial buscó la alianza con el equipo Lobos BUAP y ha logrado sacar a la luz pública este entretenido juego de azar, como el propio futbol, como la vida.

La sorpresa fue para Sergio Mastretta: ¡seis Mundiales después el Golazo está en la mesa!



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