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Mundo Nuestro. Con la curaduría de la Doctora Rosalva Loreto López se inauguro el sábado 19 la exposición Sonoridades conventuales: Campanas, rezos y alabanzas divinas, con 30 piezas del acervo del recinto, entre pinturas, instrumentos musicales, libros de constituciones y reglas de distintos conventos.

La exposición se presenta en el Museo de Arte Religioso Ex Convento de Santa Mónica, en la ciudad de Puebla, y forma parte del Programa de Investigación Especializada de la Colección del Museo de Santa Mónica (PIECOMUS), la exposición incorpora de forma paralela una proyección multimedia -la primera de este tipo alojada por el Museo- elaborada por alumnos de la Universidad del Valle de México y musicalizada por Daniel Jiménez, compositor y docente de la BUAP. La obra, de tintes barroco y renacentista, conjuga la tecnología con la alegoría al amor divino presente en la pintura Cantar de los Cantares."La dificultad para plantear nuevas visiones de un campo ampliamente investigado fue superada gracias a un trabajo colegiado, en el cual intervinieron especialistas de distintas ramas

Rosalva Loreto López, académica del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH) de la BUAP y directora de Patrimonio Histórico Universitario, expuso en su conferencia de apertura que "la dificultad para plantear nuevas visiones de un campo ampliamente investigado fue superada gracias a un trabajo colegiado, en el cual intervinieron especialistas de distintas ramas."

El ciclo será impartido por Edward PepeYale, Olivia Ibarra, Gustavo Mauleón, Adriana Alonso y Daniel Jiménez, de mayo a agosto, en las instalaciones del museo.



Mundo Nuestro. El día 28 de abril, en al auditorio de la Casa Presno del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH) de la BUAP, se llevó a cabo el Foro: Fortaleza interna y comunicación efectiva como generadores de actitudes positivas en la sociedad.

El evento fue organizado por el Grupo de Investigación "Prevención de la Violencia: Educando para una Cultura de Paz a través de la Participación Social", del ICSyH de la BUAP, el Consejo de Participación Ciudadana de Bienestar Animal y la Red Integra: Identidades, Racismo y Xenofobia en América Latina: Grupo Violencia, Derechos Humanos y Cultura de Paz, con la participación de las investigadoras Louise Greathouse Amador, Luz Anyela Morales Quintero, Patricia Preciado Lloyd, Beatriz Gutiérrez Mueller, y el investigador José Luis Rojas Solís, con la colaboración especial de la Psicóloga Alejandra Justin de la Fuente Laudo para la redacción de esta reseña.



Fortaleza Interna y Comunicación Efectiva como Herramientas para Prevenir la Violencia y Generadores de Actitudes Positivas en la Sociedad



Escrito por Louise Greathouse Amador, Luz Anyela Morales Quintero, Patricia Preciado Lloyd, Beatriz Gutiérrez Mueller, José Luis Rojas Solís y Alejandra Justinde la Fuente Laudo.

La protección hacia los animales es una causa presente en la historia de la humanidad desde hace más de 2500 años. Pensadores como Zaratustra, Pitágoras, Plutarco, San Francisco de Asís y la cada vez más aceptada perspectiva budista, han contribuido a establecer las bases para examinar, reconocer y dar voz al sufrimiento de aquellos seres sintientes que no pueden defenderse por sí mismos[1]. Actualmente, la búsqueda del bienestar animal es el reflejo de una sociedad cada día más consciente, que asume su responsabilidad en el sufrimiento animal y en consecuencia, su capacidad para gestionar y llevar a la práctica acciones que promuevan un cambio.

Hablar acerca de la defensa de los animales no significa dejar de lado al ser humano, ni los esfuerzos por erradicar la pobreza, el abuso y maltrato de niños, el racismo u otros tipos de violencia e injusticias. Desde diversas investigaciones se tiene registro de que el maltrato animal suele preceder la violencia contra el ser humano; todos los asesinos seriales comenzaron torturando animales, si bien, no todos los que maltratan animales se convierten en asesinos seriales. Al mismo tiempo, se ha comprobado que mantener una relación afectiva con seres de otras especies –animales, plantas u otras formas de vida-, repercute positivamente en la salud y el bienestar de las personas[2]. Por ello, consideramos que tanto la defensa de los animales como la búsqueda del bienestar del ser humano comparten una misma esencia: disminuir los niveles de violencia en nuestra sociedad y evitar el sufrimiento que ocasiona en todos los seres vivos.

Acciones compartidas

Así, el diálogo entre académicos, consejos ciudadanos y organizaciones civiles se vuelve imprescindible para formar puentes entre la voluntad de proteger a los animales y el cómo hacerlo de manera responsable. En este sentido, el Consejo Ciudadano de Bienestar Animal ha definido como uno de sus principales objetivos “impulsar la profesionalización de los protectores independientes y organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de los animales”.

Para ello, desde el año 2015 su presidenta Ing. Leticia Gallardo de Tovar ha establecido un vínculo con el Grupo de Investigación Prevención de la Violencia: Educando para una Cultura de Paz a través de la Participación Social, coordinado por la Dra. Louise Greathouse Amador, investigadora de tiempo completo del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” (ICSyH), de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP).

En conjunto, ambos organismos buscan prevenir la violencia en contra de cualquier ser vivo y elevar el nivel de participación ciudadana en la protección de los animales. Con estos objetivos en mente se han organizado diversos ciclos de conferencias y talleres para Protectores de Animales, los cuales han tenido una gran aceptación en la comunidad animalista y han concretado la unión entre la Academia y la Sociedad Civil Organizada, logrando dar un marco teórico firme al trabajo de organizaciones protectoras que muchas veces, tienen como única herramienta de trabajo su pasión por la vida.

El primer Seminario-Taller: El rol de las normas sociales, éticas y jurídicas en la prevención de la violencia, se llevó a cabo los días 26 y 27 de noviembre de 2015. El objetivo fue brindar una capacitación y actualización a jueces calificadores, agentes del ministerio público y personal del área de prevención del delito en el marco de la reforma realizada al Código Penal del Estado de Puebla en 2013. Dicha reforma incorporó cinco artículos que tipifican el maltrato animal como un delito, sancionado con una pena que puede ir de 6 meses a 6 años de prisión y de 50 a 600 salarios mínimos como multa, de acuerdo con el grado de violencia ejercida en contra de los animales, a excepción de los toros, gallos y animales utilizados en usos y costumbres.

En este seminario participaron El Dr. Paulino Dzib Aguilar de la Universidad Autónoma de Yucatán; el Dr. Eric García López de la Universidad Nacional Autónoma de México; el Mtro. Roberto Hernández Ruíz de The World Justice Project; el Dr. Francisco Iracheta Fernández del Instituto Tecnológico de Monterrey (campus Puebla); el Dr. Federico Lefranc Weegan del Centro Público de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT); el Mtro. Jesús Vaca Cortés del Claustro Universitario de Chihuahua y los integrantes del Grupo de Investigación organizador.

A partir de la puesta en vigor de esta ley, cada día se incrementa el número de personas dispuestas a denunciar el maltrato animal, si bien muchas de ellas no saben a dónde acudir y otras se enfrentan a la poca experiencia e información que existe al respecto. En 2015, el Departamento de Protección y Control Animal del Municipio de Puebla recibió un promedio de 31 denuncias por mes referentes al maltrato animal. Ante esta situación y para contribuir a la aplicación, tanto de la reforma al Código Penal (Artículos 470, 471, 472, 473 y 474), como a lo dispuesto en el Código Reglamentario Municipal de Puebla (Capítulo 27), en materia de la protección a los animales, se consideró primordial contar con un espacio de socialización, reflexión y análisis en torno a los aciertos y dificultades de la formulación y puesta en práctica de estas normativas. Dentro de los temas tratados estuvieron la habituación a la violencia; las víctimas y los victimarios desde el enfoque social y jurídico, la discriminación como antesala de la violencia y la ética cívica para el desarrollo de una cultura de la legalidad.

Entre las aportaciones de este Seminario-Taller destacan el analizar documentos y leyes internacionales, nacionales, estatales y municipales acerca del tema de maltrato y protección animal, así como el proponer estrategias para el mejoramiento de la normatividad respecto a la manera en que está formulada la ley (su contenido), y en la aplicación de la misma (operatividad). Adicionalmente, se perfilaron los temas que podrían ser tratados en futuros eventos.

De esta manera, durante el año 2017 surgieron dos eventos: el Foro para el análisis, diálogo y acuerdos que fortalezcan la protección animal y cultura de paz y el Foro sobre prevención de la violencia contra niños, niñas y adolescentes. En ellos, las mesas de diálogos, conferencias y talleres se encaminaron directamente a evidenciar la relación que existe entre la violencia ejercida contra los animales y contra los niños, niñas y adolescentes. Al mismo tiempo, se propusieron acciones concretas para el fortalecimiento de conductas pro sociales, valores y una cultura de paz como medidas preventivas.

Foro del 28 de abril: las tres conferencias

El encuentro más reciente, el Foro: fortaleza interna y comunicación efectiva como generadores de actitudes positivas en la sociedad, se realizó el pasado 28 de abril de 2018 en el Auditorio de la Casa Presno del ICSyH de la BUAP. Como en la ocasión anterior, en la primera parte del evento se ofrecieron una serie de conferencias por parte de expertos en materia de prevención de la violencia y protección animal. En ellas, se contó con la participación de ponentes como la Dra. Louise Greathouse Amador, la Dra. Natalia Sardá Cué y el Director de la Organización Internacional Animal Heroes, Mtro. Antonio Franyuti.

La primera ponencia fue impartida por la Dra. Louise Greathouse Amador bajo el título Fortaleza interna como generador de una cultura de paz. Su principal objetivo fue sensibilizar a los protectores en un tema pocas veces abordado: la fortaleza interna. Tras definirla como “la capacidad que tiene un individuo de enfrentar las adversidades y de evolucionar a través del aprendizaje de experiencias”, señaló que existen algunos elementos claves para lograrla: reconocer y administrar las emociones, enfocar la energía en el logro de objetivos, concentrarse en la solución y no en los problemas, conservar el optimismo y la confianza, y no tomarse las cosas de manera personal.

A partir de ahí la Dra. Greathouse enfatizó que para fortalecer el interior, es necesario cultivar una mente abierta que nos permita visualizar opciones en lugar de obstáculos. A continuación dio a conocer algunas características claves para la fortaleza interna, las cuales identificó como: pasión y entrega, mantener una buena autoestima, generosidad, humildad, orden y disciplina, valentía, manejar el estrés adecuadamente, perseverancia y promover una cultura de paz. Entre las reflexiones derivadas, explicó que en muchas ocasiones la fortaleza interna significa comprender que los resultados dependen de muchas variables, algunas de las cuales podemos controlar y otras no; que los grandes logros requieren paciencia y que cada persona tiene sus tiempos y sus ritmos, no necesariamente alineados con los nuestros.

A propósito del tema de fortaleza interna, la Psicóloga clínica y protectora Kay Mastretta nos comparte:

Reflexionando un día con compañeros animalistas platicábamos cómo en nuestra lucha por ayudar a los demás solemos descuidarnos a nosotros mismos, recordamos el caso de una señora, famosa protectora poblana quien contaba con el grado académico de doctorado, era docente de una universidad y además dedicó su vida a rescatar animales, murió en condiciones de indigencia, su dinero entero lo destinó a rescatar y mantener perros.

Esta plática le llevó a cuestionar qué pasa con las emociones, los pensamientos y el actuar de la comunidad animalista. No es claro para muchos animalistas que al querer ayudar a los demás, es posible que atenten contra ellos mismos. Padecemos con nuestra economía al dar todo lo que tenemos para pagar rescates, mantener albergues que no importando su tamaño parecen nunca ser suficientes o al vivir constantemente en el riesgo, con violencia y agresión para defender a quienes son explotados. Como puede observarse, la factura emocional es inmensa.

Había asistido en el pasado a foros sobre Bienestar Animal, sobre políticas públicas y legislación, salud animal, etología, cultura de paz y el respeto a toda forma de vida... pero definitivamente en toda mi vida que llevo en el movimiento, jamás había escuchado siquiera temas como la fortaleza interna de los animalistas.

Por ese motivo este Foro es parteaguas en la historia del movimiento animalista en Puebla, el cual reúne actualmente a más de 60 grupos protectores. Desde mi experiencia y reflexión –comenta Kay Mastretta-, veo que los animalistas están llenos de recursos, de sensibilidad, empatía, son generosos con los demás, proactivos al generar y exigir una sociedad más justa, a veces pienso que su gran aportación al mundo es la muestra que dan a la sociedad de cómo uno puede ser compasivo. Para lograr mejores resultados, es necesario atender el mundo emocional de los protectores, brindarles herramientas que les permitan comprender y aceptar sus experiencias, así como cuidar su integridad física, relaciones interpersonales, trabajo y economía.

La segunda conferencia, Reflexiones sobre el lenguaje para lograr la transformación, fue expuesta por la Dra. Natalia Sardá y tuvo como objetivo analizar los elementos del lenguaje verbal y no verbal que utilizamos en las relaciones interpersonales, para aprender cómo establecer una comunicación que logre mejores resultados en las gestiones de protección animal y la difusión de una cultura de paz.

En su intervención la Dra. Sardá resaltó que la comunicación entre las personas depende entre el 7 y 8% de las palabras; el 38 y 42% de los elementos extralingüísticos como son el tono y el volumen, y entre el 50 y 55% de los gestos y el lenguaje corporal. De ahí la importancia de prestar atención a nuestro paralenguaje, detectar su impacto y ejercitar estrategias que nos permitan transmitir el mensaje deseado. A pesar de ser un porcentaje “bajo” el de las palabras, éstas pueden ser tan intensas que sintetizan todo un pensamiento, argumento o concepción.

En el caso relacionado con los animales, socialmente se refuerza el menosprecio y maltrato hacia ellos a través de analogías negativas: ciertos comportamientos desagradables se asocian con el comportamiento de un determinado animal. La Dra. Sardá señaló que esto es conocido como lenguaje especista y dio los siguientes ejemplos: quien es brusco o grosero se le dice que es un animal o una bestia; un ladrón o alguien poco generoso es una rata o ratón; quien se acomoda y cambia de apariencia con facilidad es un camaleón; al poco hábil o que se equivoca es un buey; el ignorante o torpe es un burro… y así existen una gran cantidad de expresiones utilizadas con discriminación de clase social, raza y apariencia.

En cuanto al lenguaje no verbal, el volumen y el tono de voz puede abrir o cerrar la comunicación. El rostro delata el estado emocional y el resto del cuerpo la intensidad de tal emoción. La fuerza en los gestos puede percibirse como imposición, agresión e incluso amenaza; o bien, puede expresar calidez, cercanía o comprensión. Con objeto de generar un clima propicio para hacer común nuestro mensaje, es conveniente expresarse con claridad y firmeza, cuidando que no denotar desprecio, autoritarismo, ni angustia.

A su vez, resulta conveniente cuidar el uso de expresiones que califiquen a nuestro interlocutor, tales como “eres un mentiroso”, así como frases categóricas como “siempre haces esto...” o “nunca...”, de igual manera evitar decir lo que el otro tendría que hacer, usando oraciones como “debería…”. En síntesis: evitar aconsejar y criticar. También es importante saber decir “no” de una manera asertiva, sin incrementar el nivel de tensión y ofreciendo alternativas o acuerdos viables.

Existen además muchos conectivos que minimizan lo que el otro propone y se evidencian al usar “pero” o “sin embargo”, que en gran medida nulifican lo dicho. La sugerencia en estos casos es que después de una expresión que se considere inconclusa o de alguna manera insuficiente, se utilice el conectivo “y”, con lo cual se aprueba el planteamiento y se abre la posibilidad de complementarlo, matizarlo o profundizarlo.

Hacia el cierre de su ponencia, la Dra. Sardá explicó que se dispone de una amplia variedad de estrategias para lograr una comunicación que llegue a buen fin, permitiendo exponer premisas quizá no compartidas. El lograr persuadir, evitar una negativa o en el mejor de los casos, convencer, depende en gran medida de la forma en como son presentados los argumentos.

La tercera y última conferencia, intitulada 7 pasos para cambiar el mundo, fue impartida por el Mtro. Antonio Franyuti. En ella compartió la historia de cómo decidió convertirse en protector de animales y tomándola como ejemplo, resaltó la importancia de utilizar narraciones en los procesos de sensibilización. Con base en su experiencia, señaló que la mayoría de los protectores tienen ciertas características que les permiten realizar su labor, las cuales son: creer en su causa, buscar ser congruentes con ella, tener vocación de servicio, estar abiertos al cambio, ser comprometidos, ser perseverantes y estar dispuestos al sacrificio.

A partir de ellas presentó 7 pasos para cambiar el mundo. Lo primero y más importante es soñar, “todos los cambios en la historia han comenzado con un sueño” –enfatizó-, por tanto, habrá que soñar en grande. Lo segundo es analizar detenidamente y convertir los sueños en metas, evaluando la mayor cantidad de factores incluidos y siendo realistas. El tercer paso es estudiar, convertirse en un experto en el área de interés personal: cuestionar, investigar y acercarse a otras personas que trabajan áreas similares. En estos primeros tres pasos se trabaja mayoritariamente en un nivel personal y reflexivo.

El siguiente paso involucra “vender” el sueño, es decir, compartirlo con otras personas utilizando las técnicas más adecuadas, como contar historias, seccionar las metas en pasos que sean posibles, aprender a manejar las objeciones, utilizar herramientas psicológicas y aprender a negociar. En muchas ocasiones, las causas animalistas se ven ante el panorama de poder ayudar sólo a algunos animales en lugar de a todos los que están sufriendo, en tales circunstancias es necesario negociar en los mejores términos posibles.

Después se encuentra el hacer equipo con personas que compartan la perspectiva de protección animal, un buen equipo puede conseguir mucho más que una sola persona. El sexto paso está ligado con el anterior: motivar. Celebrar los esfuerzos y logros es una forma de mantener la esperanza en que los objetivos pueden cumplirse. Al respecto, el Mtro. Franyuti recomienda: “celebra tu esfuerzo en silencio y el de tu equipo en grande”, así se evita caer en individualismos y se fortalece la unión grupal.

El último paso es aprender, estar dispuesto a escuchar las retroalimentaciones brindadas, reflexionarlas objetivamente e incorporar los cambios necesarios en el quehacer cotidiano. Este punto es quizá uno de los más complicados, pues no siempre es grato escuchar las opiniones de alguien que no comparte la causa animalista, lo hace en menor grado o desde una perspectiva distinta. En tales casos resulta imprescindible recordar las características de un protector, recorrer los pasos necesarios para cambiar el mundo y muy especialmente, plantearse la pregunta “¿qué necesitan los animales de mí?”.

Posteriormente tuvo lugar una mesa de trabajo en donde ponentes y animalistas abordaron los aspectos prácticos de los temas tratados. En ella estuvieron presentes las psicoterapeutas Ana Claudia Mastretta y María del Rayo Torralba, quienes además son protectoras de animales. El tema central fue el análisis del perfil de los protectores de animales. Para ello se discutieron 55 encuestas realizadas por el Consejo Ciudadano de Bienestar Animal a diversos grupos de la sociedad: 10 médicos veterinarios, 7 psicólogos, 5 biólogos, 16 personas del público en general y 17 animalistas.

El tema despertó gran interés y permitió observar el rescate y protección animal a través de distintas perspectivas. Por ejemplo, entre las fortalezas de los protectores destacan la sensibilidad, empatía, amor hacia los animales, generosidad y responsabilidad. Entre las debilidades se encuentran la impaciencia, intolerancia, incapacidad para dialogar y la falta de unión entre protectoras. Existen además algunas características que pueden ser consideradas como fortalezas o debilidades, dependiendo el contexto y la perspectiva: el actuar desde la pasión y el sentimiento permite, por un lado, ser persistente con la causa, mientras que por el otro se percibe como impulsividad y falta de objetividad.

La discusión también tocó un punto muy sensible: la relación entre los protectores y los seres humanos. Entre las encuestas hubo quien mencionó que los animalistas son insensibles hacia las personas, no aceptan otra opinión más que la propia, no tienen vida social e incluso, que desatienden a su persona y a sus seres queridos. El diálogo profundizó en estos puntos planteando preguntas como ¿de dónde surgen dichas percepciones? ¿son ciertas? ¿cómo impactan en lo práctico a la protección de los animales?

La oportunidad de debatir en un espacio con personas que entienden perfectamente la pasión hacia las causas animalistas, brindó a los participantes un entorno de comprensión y un sentido de pertenencia. Si bien las acciones a nivel individual son distintas, el acto mismo de estar presente evidenció la voluntad de fortalecer el movimiento animalista y cultivar la sensibilidad necesaria para cambiar percepciones sociales poco favorables, como el que los protectores odian al ser humano o actúan impulsivamente. La identificación de los protectores con sus símiles dio paso a compartir experiencias, frustraciones, anhelos y motivaciones.

Con base en las opiniones y aportaciones de los presentes se obtuvieron las características deseables de un protector animal, entre las cuales destacan: comunicarse de una manera efectiva, capacidad de negociar, ser empáticos con los animales y seres humanos, profesionalizar la labor animalista, dar a conocer a la sociedad los logros en favor del bienestar animal y especialmente, ser congruente. De esta manera, cada participante se llevó consigo la tarea de observarse a sí mismo, hacer una crítica constructiva de su quehacer cotidiano y realizar los cambios que considere pertinentes en favor de la vida animal y humana.

Aportaciones sociales y conclusiones

Desde una perspectiva académica, los espacios como el Foro: fortaleza interna y comunicación efectiva como generadores de actitudes positivas en la sociedad, permiten llevar a la práctica los conocimientos generados en la ciencia, al tiempo que la ciencia misma se actualiza y nutre de la experiencia de los protectores. Esta unión resulta sumamente importante para terminar con el maltrato animal y elevar el nivel de consciencia del ser humano para con otras especies.

Lo anterior puede llegar a verse reflejado en la incorporación de temas como la protección y derechos de los animales en los planes y programas de la educación básica en México. Como lo menciona el Mtro. Franyuti, esta es una gran oportunidad para erradicar problemáticas como el bullying, la discriminación y el antropocentrismo, educando a los niños y jóvenes a respetar a todos sin importar las diferencias; incluso cuando ello significa defender a seres emplumados, peludos, con escamas, que andan en 4 patas o que no piensan como nosotros.

La capacitación técnica y práctica de los protectores de animales en áreas como la fortaleza interna y la comunicación efectiva, resultará en activistas promotores de paz, capaces de contribuir en la construcción de una sociedad justa y respetuosa para todos, en la cual se protejan a los animales desde una perspectiva de respeto hacia la vida.

Finalmente, el Mtro. Franyuti nos invita a reflexionar sobre el uso y abusos que los animales han sufrido desde hace miles de años, es recientemente –nos comenta-, que la sociedad ha empezado a comprender que los animales son seres conscientes, con la misma capacidad que nosotros de sentir y con los mismos deseos de vivir, procurarse estados placenteros y evitar el dolor. Para lograr una cultura de paz es indispensable fomentar el respeto de los derechos de todo ser vivo, porque la violencia no es tolerable, sin importar hacia quién sea dirigida.

NOTAS

[1] De Gea, T. (2017). Historia del Derecho Animal. Abogacía Española. Recuperado de http://www.abogacia.es/2017/05/26/historia-del-derecho-animal/

2 Gómez, L., Atehortua, C., Orozco, S. (2007). La influencia de las mascotas en la vida humana. Revista Colombiana de Ciencias Pecuarias, 20 (3), 377-386. Recuperado de http://www.scielo.org.co/pdf/rccp/v20n3/v20n3a16.pdf

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En combate. La vida de Lombardo Toledano, (Random House, Debate, 2017) de Daniela Spenser.

La suerte quiso que cuando Daniela Spencer me invitó a presentar su libro, estuviera yo leyendo Misa Negra. La religión apocalíptica y la muerte de la utopía, del filósofo inglés John Gray. Una suerte para mí porque la lectura alternada de ambos libros me permitió colocar la mirada en la utopía soviética y en la utopía, derivada de aquella, de uno de los dirigentes sindicales más importantes que ha tenido nuestro país. Al cotejo de algunas de estas ilusiones y trágicos desencantos quisiera dedicar principalmente mis comentarios, sobre todo por que el aleteo de la utopía bolchevique sigue sobrevolando en la mentalidad de mucha gente que, o ignora o se resiste a admitir, las evidencias documentales del desastre que fue lo que se dio en llamar el socialismo realmente existente.



El libro que ha escrito Daniela hacía mucha falta para conocer, desde una perspectiva lombardista integral, la gestación del movimiento obrero en México durante buena parte del siglo XX, y la manera en que se fue estructurando al vincularse estrechamente al Estado mexicano con la conformación, primero, del Partido Nacional Revolucionario, después, durante el cardenismo, su conversión en Partido de la Revolución Mexicana, del que derivaría más tarde el Partido Revolucionario Institucional.

Por la manera en que está escrito y considerando su estructura narrativa, que según confiesa la autora se debe a la lectura de El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura, se trata de un libro que está al alcance de cualquier lector interesado en la historia del México contemporáneo, y no sólo del especialista, aunque también éste encontrará una investigación acuciosa que cumple con todo el rigor académico en la consulta de sus fuentes. Daniela consultó archivos en México, Estados Unidos, Gran Bretaña, Los Países Bajos, La república Checa, Rusia y Suiza, además de una minuciosa investigación hemerográfica en diarios de México, Estados Unidos e Inglaterra y una consulta bibliográfica que comprende más de 300 libros, además de artículos y tesis de maestría y doctorado. Todo ello ocupa 80 páginas de notas, cuya disposición no entorpece la lectura fluida de un texto escrito con elegante sencillez. Hacía falta un libro así, que saltara ágilmente la cerca de los especialistas en el tema para abrir su discurso a un público más amplio interesado en conocer el pasado reciente de su país y la manera en que se tejieron las redes, reales e imaginarias, del poder político en México, para usar la expresión de Roger Bartra.

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Daniela Spenser



Daniela Spencer nos entrega un amplísimo panorama, a través de la figura de Vicente Lombardo Toledano, que comprende desde las alianzas y conflictos en su natal Teziutlán, hasta los diversos escenarios político-sindicales de América Latina, Europa, los Estados Unidos y la Unión Soviética, pasando por la densa trama de negociaciones, alianzas, traiciones y rompimientos conflictivos que predominaron en nuestro país a lo largo de medio siglo.

El libro está dividido en cinco partes, al inicio de cada una de ellas la autora ha colocado una serie de frases que sintetizan el pensamiento y la postura política de Lombardo a lo largo de su vida. Veamos las que me parecen más ilustrativas antes de analizar su candoroso leninismo-estalinismo soviético: En 1923 escribió la siguiente:

“La revolución social iniciada en 1910, devuelve a la nación mexicana la ética de Cristo. Lucha por el advenimiento de un nuevo orden social basado en el amor a los hombres”.

Seis años más tarde, esa convicción cristiana encuentra en el proletariado el sujeto redentor cuando escribe:

“El proletariado mexicano hace veinte años se alzó a conquistar México. Nuestro anhelo profundo es contribuir, con el proletariado internacional, a la conquista de la tierra”.

Tres años después, en 1932, cree descubrir los dos únicos caminos del desarrollo social:

“No hay sino dos únicas soluciones para el capitalismo -dice- la una pasajera, la otra definitiva. La primera consiste en que la burguesía entregue al Estado la dirección de la riqueza pública, para salvar parte de ella por algún tiempo; la segunda es la desaparición de la propiedad privada por la fuerza de las masas y su concentración en el Estado presidido por los trabajadores”.

Hoy sabemos de la imposibilidad de ambas utopías, aunque Lombardo murió confiando en que tarde o temprano se realizaría la segunda.

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Vicente Lombardo Toledano durante una reunión con los dirigentes petroleros en las oficinas de la CTAL. CENTRO DE ESTUDIOS FILOSÓFICOS Y SOCIALES VICENTE LOMBARDO TOLEDANO.

Su inquebrantable fe en que el Estado debía incidir en todos los órdenes de la vida social, regulando la vida de los individuos, le condujo a una permanente e incondicional admiración del socialismo en la Unión Soviética, y a promover el respaldo de los trabajadores mexicanos a los distintos gobiernos emanados de una revolución paradójicamente institucionalizada, como se lo reconoce, el 20 de noviembre de 1946, haciendo honor a su nombre, el profesor Cándido Jaramillo, cuando le dice a Lombardo Toledano: “Yo sé, compañero Lombardo, que la aplicación del marxismo-leninismo a la situación particular de nuestro país nos obliga a apoyar al gobierno de la burguesía revolucionaria en el poder”.

Un año después, en 1947, durante una mesa redonda en Bellas Artes, a la que convocó Lombardo a los principales marxistas del país, sólo una frase en la que coincidieron todos, hasta José Revueltas: “No pretendamos el socialismo para mañana en nuestro país”. La idea central, definida en la caracterización que se hacía del gobierno de Miguel Alemán, consistía en afirmar que el futuro de la revolución mexicana conduciría inevitablemente al socialismo si se partía de la táctica de la unidad nacional, que implicaba renunciar, provisionalmente, a los objetivos exclusivos del proletariado para establecer, en cambio, una alianza con la burguesía progresista que representaba el gobierno de Miguel Alemán. Con algunos matices esta tesis fue aceptada por los principales líderes comunistas, como Dionisio Encina y Valentín Campa. Estas falsas apreciaciones, dice Roger Bartra, contribuyeron a hundir a la izquierda en un marginalismo que duró más de 20 años.

Daniela Spenser recoge una declaración de fe en la utopía socialista, por parte de Lombardo, cuando en 1956 escribe: “No me voy a retirar de la lucha, ni hoy ni mañana, y seguiré luchando hasta el último momento de mi existencia. Porque soy un revolucionario que no puede pensar sino de una sola manera, y que no puede vivir sino de un solo modo. Pienso al servicio de la suspensión del sistema capitalista y contribuyo con mi acción por el advenimiento del socialismo en el plazo más breve”.

Vicente Lombardo Toledano. Boceto para un retrato en mural, de David Alfaro Siqueiros.

La certeza absoluta de que el desarrollo social se regía por un conjunto de leyes, descubiertas por la supuesta ciencia del materialismo histórico, lo llevó a confiar, fervorosamente, en la profecía marxista que preveía, para el futuro de la humanidad, el advenimiento de una sociedad sin clases, de una sociedad donde, como afirman Marx y Engels en el Manifiesto Comunista, una vez que el proletariado ha tomado el poder despojará, mediante acciones despóticas, a la burguesía de todo capital y medios de producción para ser centralizados en manos del Estado, lo que traerá como consecuencia la desaparición de las diferencias de clase y toda la producción estará concentrada en manos de la sociedad. Entonces, dicen Marx y Engels, el Estado perderá todo carácter político, que no es, en rigor, sino el poder organizado de una clase para la opresión de la otra. De este modo desaparecerá la vieja sociedad burguesa con sus clases y sus antagonismos de clase para ser sustituida por una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno condicione al libre desarrollo de todos.

Lombardo Toledano aprendió de Antonio Caso que el Manifiesto Comunista era el documento más importante del siglo XIX, y veía en la Unión Soviética la materialización de este anhelo igualitario y libertario, que debía servir de modelo para todos los pueblos, sobre todo los latinoamericanos, sometidos al imperialismo norteamericano.

Sin haber leído la obra fundamental de Marx, El Capital, consideraba, cuando era estudiante, que la teoría del valor era “pueril y plagada de suposiciones gratuitas”. Quizá nunca leyó esa obra, donde Marx expone con todo detalle el funcionamiento de la economía capitalista y los mecanismos mediante los cuales se produce la explotación del trabajo y la extracción de la plusvalía. En cambio, se convirtió en uno de los mayores apologistas de la evolución social unilineal, que mediante el desarrollo de las fuerzas productivas conduciría a la humanidad, inevitablemente, al socialismo, o, para ser más precisos, al socialismo soviético presidido por Lenin y Stalin. Es decir, dio la espalda a lo mejor de Marx para abrazar su lado teóricamente más débil, aunque ideológicamente más fuerte: la utopía de una sociedad igualitaria. Lombardo era, extrañamente, un marxista utópico unilineal, sin crítica de la economía capitalista.

Daniela Spencer nos va mostrando paso a paso el crecimiento de un líder sindical que con una energía y talento excepcionales pasa de una confederación a otra y de las tareas representativas nacionales a las internacionales. Da la cámara de diputados a la interlocución directa con los presidentes mexicanos, de Lázaro Cárdenas a Gustavo Diaz Ordaz, pero también con muchos latinoamericanos, todo en nombre de una lucha contra el fascismo en Europa, en defensa del Estado mexicano que encarna, bien que mal, los principios nacionalistas de la Revolución Mexicana, que es la vía mediante la cual nos defendemos del imperialismo norteamericano y nos aproximamos a una sociedad socialista semejante a la Unión Soviética.

En julio de 1935 Lombardo viajó a la URSS con Víctor Manuel Villaseñor, quien también se consideraba marxista. Los anfitriones rusos organizaron el recorrido de dos meses visitando Leningrado, Moscú y las ciudades industriales en el sur, a miles de kilómetros de Moscú. Fue huésped de los sindicatos soviéticos y de la Internacional Sindical Roja que los llevó a Ucrania y el Cáucaso para ver la agricultura en gran escala y conocer la colectivización del trabajo, la maquinaria agrícola, la industria del petróleo y el problema de las nacionalidades. Nunca sospechó que sus guías e intérpretes multilingües eran policías encubiertos que vigilaban que no salieran de las rutas seleccionadas -dice Daniela- y a los que respondían preguntas de acuerdo con las instrucciones del partido. Al volver a Moscú quiso entrevistarse con el camarada Stalin, pero no lo recibió.

Según Lombardo, la revolución de octubre había sido violenta, había cometido errores, injusticias y hasta crímenes, pero esa violencia se justificaba con las prodigiosas recompensas que generó la revolución con los planes quinquenales y el apoyo resuelto y entusiasta de las grandes mayorías. Al terminar el viaje escribió: “Es tan hermoso ver cómo el socialismo cuaja en realidades, que me hallo absorto, conmovido y dispuesto a redoblar mi trabajo a favor de la revolución proletaria, con más ardor que nunca, con nueva fe, con el estímulo que dan los sueños o las esperanzas que se cumplen. Estoy, en el mundo del porvenir”.

Es evidente que el optimismo desbordado de Lombardo, condicionado por los lugares que debía visitar, le impedían ver sólo algunos “errores” en el diseño del hombre nuevo proclamado por la revolución, y no el horror que durante décadas fue creciendo con las hambrunas provocadas por los planes quinquenales, que dejaron como resultado millones de muertos, los campos de trabajo forzado donde fueron encerrados cientos de miles de campesinos y disidentes políticos, miles de ejecutados, incluyendo a la vieja guardia bolchevique y en general un ambiente autoritario y represor, física y psicológicamente, que percibió bien André Gide en su viaje a la URSS en la misma época que Lombardo Toledano. (Por cierto, Daniela refiere un libro de Alberto Ruy Sánchez analizando el viaje de Gide a la URSS, que ahora está nuevamente en circulación. Vale mucho la pena leerlo).

Inspirados por la idea de que la ciencia debía regir el destino humano, el socialismo soviético, en su afán de construir un hombre nuevo, se propuso experimentar en diversos aspectos sociales, psicológicos y fisiológicos. En este sentido el objetivo estalinista no era sino una prolongación de la lógica ilustrada según la cual, si hay algún defecto en la naturaleza humana, la ciencia y sólo la ciencia, puede subsanarlo. Y los bolcheviques aspiraron, desde un inicio, a crear un nuevo tipo de ser humano. Veamos algunos ejemplos mencionados por John Gray en un par de libros cuya información proviene de los archivos desclasificados en la ex Unión Soviética.

El caso más conocido, quizá es el de Trofim Lysenko (1898-1976), quien basado en la teoría de Lamarck postulaba que las características adquiridas se podían heredar. Stalin lo nombró director de la Academia Soviética de Ciencias Agrícolas y le dio plena libertad en el campo de la agricultura aplicada, donde, según afirmaba, había descubierto cómo producir nuevas variedades de trigo de alto rendimiento. Pero los experimentos de Lysenko fueron un desastre que agravó aun más la caída en la producción de alimentos que acompañó a la colectivización, provocando la muerte por hambrunas de millones de personas y retrasaron el desarrollo de la biología en la URSS hasta la década de los 70. En una conferencia que dio a los trabajadores agrícolas en 1935, a la que asistió Stalin, declaró: “En nuestra Unión Soviética, camaradas, las personas no nacen. Los organismos humanos nacen, pero las personas son creadas, y yo soy una de esas personas que fueron creadas de este modo. A mi me hicieron como ser humano”.

Menos conocido es el caso de Iliá Ivanov, quien a mediados de los años veinte recibió del propio Stalin el encargo de cruzar simios con humanos. A Stalin no le interesaba llenar el mundo de réplicas de Aristóteles o Tolstoi. Lo que él quería -dice John Gray- era nueva raza de soldado, “un nuevo ser humano invencible”, sumamente resistente al dolor y que apenas necesitara comer y dormir. Ivanov había sido criador de caballos durante la era zarista. Viajó hasta África Occidental para realizar pruebas de fecundación con chimpancés y fundó un instituto de investigaciones en Georgia, la tierra de Stalin.

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Stalin y Gorki en 1932. (Fotografía de dominio público)

Un caso más fue el del escritor Máximo Gorki, quien no tenía reparos en apoyar los experimentos en humanos. “Tenemos que experimentar con los humanos mismos -decía- tenemos que estudiar los organismos humanos, los procesos de alimentación intercelular, la circulación de la sangre, la química del sistema nervioso y, en general, todos los procesos del organismo humano. Se precisarán centenares de unidades humanas para ello”. Gorki respaldó incondicionalmente los experimentos de la colectivización en la agricultura. Él siempre había considerado a los campesinos rusos como una forma inferior de vida humana. En una entrevista realizada en 1921, cuando Rusia era presa de la hambruna, Gorki dijo a los periodistas: “Supongo que la mayoría de los 35 millones de Afectados por la hambruna morirán”. Un año más tarde escribió: “La gente del campo ruso, medio salvaje, estúpida y difícil, morirá, y su lugar será ocupado por una nueva tribu formada por los literatos, los inteligentes y los fuertes”. En el periódico Pravda escribió un eslogan que se hizo famoso durante la colectivización forzada: “Si el enemigo no se rinde, hay que exterminarlo”. Cuando en 1923 los hijos menores de 12 años podían ser penalizados con la pena capital por robo -delito que incluía el uso no autorizado de cereales por campesinos hambrientos- Gorki no protestó. Este hombre, tan leído en la Rusia Estalinista describía a los campesinos como criaturas subhumanas, como roedores que sólo servían para ser exterminados, y lo fueron en buena medida. Esta era la otra Rusia, la otra Unión Soviética que Lombardo no quiso ver, que minimizó como si fueran simples errores (cuando Nikita Jrushchev denunció los crímenes de Stalin) como desatinos inevitables en el luminoso camino hacia un futuro promisorio.

Al volver a México Lombardo recorrió buena parte del país dando conferencias sobre su experiencia en la URSS y estimulando en el imaginario de la clase obrera la necesidad de apoyar firmemente al Estado Mexicano que, tarde o temprano, arribaría a una sociedad socialista porque transitaba por el lado correcto de la Historia con el nacionalismo revolucionario como bandera. Esta actitud de hombre de fe, ligada a una indudable habilidad política, le permitió funcionar como un comodín en las elecciones presidenciales, siempre respaldando al candidato oficial, ya fuera del PNR, del PRM o del PRI. Un discípulo suyo, Miguel Ángel Velasco, antiguo dirigente del Partido Comunista y después miembro de la dirección nacional del PPS fundado por Lombardo, declaró, durante el proceso electoral del que saldría presidente Gustavo Díaz Ordaz, lo siguiente:

“En el debate en torno a la posición del PPS en las próximas elecciones se debe seguir la línea táctica y estratégica que dicta la dialéctica marxista”.

La supuesta dialéctica marxista servía para justificar el respaldo al futuro presidente a cambio de un puñado de curules. El verdadero enemigo no era el futuro presidente ni los grupos económicos y políticos que lo apoyaban, el verdadero enemigo era el imperialismo yanqui y los grupos de izquierda radical, como los trotskistas, con sus revistas.

En 1965, fallecida su primera esposa, Rosa María Otero, Lombardo se casó con María Teresa Puente, con quien había compartido su actividad política desde 1932. Con una curul asegurada se fue de luna de miel durante más de dos meses a viajar por Europa, mientras el PPS se vaciaba lentamente de militantes. Me parece que en ese momento fue evidente que Lombardo Toledano había dejado de ser el comodín que destrababa conflictos y propiciaba negociaciones, para pasar a ser un simple comodino.

El año de 1968 dejó al descubierto a un hombre degradado políticamente por lo que él suponía la firmeza de sus convicciones, que a los ojos de un Víctor Flores Olea, un José Revueltas o una Elena Poniatowska eran más conveniencias que convicciones.

Ante la invasión soviética a Checoslovaquia y las protestas en Polonia y Hungría repitió las consignas provenientes de Moscú en el sentido de que se atentaba contra la unidad de las naciones socialistas. A la rebelión juvenil en París la consideró como un infantilismo que iba contra las leyes de la historia, tratándolos de “profesionales del tumulto disfrazados de dirigentes de izquierda”.

Sus lamentables, indignas y poco inteligentes declaraciones después de la matanza del 2 de octubre, diciendo que la policía estadounidense y las oscuras fuerzas que conspiran contra nuestro país financiaban el movimiento estudiantil, son de una bajeza solo alcanzada por la estupidez represiva de Gustavo Diaz Ordaz. Es una pena que un hombre que había destacado en foros nacionales y mundiales, en buena medida por sus propios méritos, acabara opacando y denigrado su participación política al acompañar del brazo a déspotas criminales como Diaz Ordaz.

Habría mucho más qué comentar, pero no quiero extenderme demasiado, sólo me resta felicitar y agradecer a Daniela por haber escrito este libro, que, tengo la certeza, será imprescindible para comprender la vida política de México en el siglo XX.

Mundo Nuestro. Paco Vélez Pliego expone con este cierre de su informe de trabajo al frente del Insituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP los riesgos que corre la universidad públlica si no pone alto al proceso de mercantilización y comercialización de la educación superior que perpetúa la desigualdad en México.

TEXTO COMPLETO DEL INFORME DE FRANCISCO M. VÉLEZ PLIEGO EL PASADO LUNES 5 DE MARZO.

Como lo señalamos hace un año la circunstancia internacional, nacional y regional está plagada de incertidumbres; las instituciones universitarias continúan amenazadas por un entorno político cuyas acciones y políticas vulneran sistemáticamente la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y de investigación. La gravedad de las condiciones sociales, económicas y políticas del país requiere que repensemos las distintas relaciones de la Universidad con nuestros conciudadanos. Es conveniente que las distintas comunidades discutamos el rumbo de la Universidad en función de su responsabilidad social.

Conviene que decidamos si estamos dispuestos a seguir pagando los altos costos humanos –contribuyendo a la desigualdad educativa, la desigualdad de acceso a trabajos bien remunerados, la desigualdad en el acceso a los servicios de salud, la desigualdad en la participación en la cultura, la desigualdad en las posibilidades de bienestar.- de un modelo de universidad impuesto que privilegia la contribución al conocimiento en función de sus posibilidades de “consumo” en el extranjero; en la construcción de riqueza ofensiva, en la consolidación de poderes elitistas; y descuida la creación de una cultura científica al servicio de sus ciudadanos.



De igual manera, conviene que entre todos decidamos qué tan conveniente es que sigamos cediendo ante las coacciones del Estado que vulneran sistemáticamente la Autonomía de la institución. Es igualmente relevante que decidamos si es pertinente continuar en la profundización de la comercialización y mercantilización de la educación superior que perpetua las espirales de desigualdad.

Los riesgos de no tomar estas decisiones es que continúen complicándose las paradojas: procesos de “internacionalización” que no consideran la plurietnicidad de nuestra nación; procesos de mejoramiento de calidad que se organizan en función de y a partir de criterios de “certificación” establecidos por organismos transnacionales (FMI, BM, OCDE) y que hacen a un lado las necesidades de un país ubicado entre el 25% de países más desiguales del mundo (según el informe OXFAM dado a conocer a finales de enero); procesos de valoración de los conocimientos que dependen de la lengua en la que se difunden y que trae consigo la minusvaloración del intercambio de saberes en alguna de las lenguas nacionales.

Por nuestra parte continuaremos favoreciendo la discusión de estos asuntos clave en las academias y en el Consejo de Unidad con la finalidad de:

1) Afinar nuestras prácticas de investigación para establecer en la agenda pública de la región y de la Universidad en particular el debate acerca de las fuentes de la desigualdad, su dinámica e incidir en la toma de decisiones para disminuirla;

2) Crear nuevas vinculaciones y fortalecer las ya establecidas con grupos ciudadanos y organizaciones civiles para colaborar en el establecimiento de estrategias contra la desigualdad y disminuir la vulnerabilidad;



3) Promover el trabajo directo con los alumnos y con los habitantes de localidades concretas para fortalecer la resiliencia. En este contexto expreso nuevamente mi compromiso indeclinable de fortalecer en la medida de mis modestas capacidades las labores sustantivas de este Instituto y de mantener la unidad aceptando la diversidad y pluralidad de esta comunidad convencido de que es la mejor vía para que nuestra unidad académica y la universidad se fortalezcan frente a estas amenazas.