Universidades

Mundo Nuestro. Miles de jóvenes campesinos han regresado de Estados Unidos en los últimos años. El éxodo tiene también camino de regreso. ¿Qué será de ellos? ¿Qué vida es la que encuentran tras su regreso a casa? Esas preguntas simples guardan el compromiso de una universidad que quiere cumplir su razón de ser en la sociedad. Y las respuestas no se obtienen en el escritorio, y requieren de la investigación social aplicada que debe acompañar a las acciones de un Estado solidario que, lamentablemente, no tenemos. Hay que construirlo.

Diseño de estrategias para la participación de jóvenes en migración es el título del proyecto que encabeza en Ibero Puebla la doctora Marcela Ibarra-Mateos. Y sus resultados los ha presentado esta semana en el Foro de Investigación realizado en el campus de Niño Poblano.

Marcela Ibarra obtuvo el doctorado en el ITESO, la universidad jesuita en Guadalajara, con la tesis De Coyula a Nueva York: la construcción de espacios sociales transnacionales. Un análisis desde los imaginarios y las prácticas sociales de jóvenes. Con esa base de conocimiento ha iniciado en algunas comunidades campesinas como Huejotal en el municipio de Huaquechula, Ozolco, en el municipio de Calpan, ya en la falda del Izta, y en San Andrés Azumiatla, la junta auxiliar al sur de la ciudad de Puebla.

Presentamos aquí un resumen de los propósitos de la investigación y un conjunto de reflexiones que alumbran tanto el método de trabajo del grupo que encabeza Marcela como la concepción del mundo en el que se sostiene.



Lo que se propone el proyecto Diseño de estrategias para la participación de jóvenes en migración

El propósito central de este proyecto es el diseño de estrategias participativas y de acompañamiento a jóvenes en contextos migratorios. La migración de retorno constituye hoy en día una de las características de las zonas rurales de nuestro país. Muchos jóvenes regresan, ya sea por procesos de deportación, repatriación o decisión propia a sus lugares de origen y buscan, ante un escenario sumamente precario, opciones de trabajo. Una parte de central del proyecto consiste en la recuperación de las trayectorias de los jóvenes, los saberes y los oficios que han adquirido a lo largo de su vida; es decir, rescatar la sabiduría que en el hacer se construye en las comunidades rurales y en donde los jóvenes juegan un papel fundamental.

En este trabajo colaboran dos áreas de la Universidad el Departamento de Ciencias Sociales y el Laboratorio de Economía Social. El grupo que forma parte de este proyecto son: Dra. Marcela Ibarra Mateos, coordinadora del Campo Estratégico de Acción en Pobreza y Exclusión; la Lic. Brenda Stephany Ramírez, egresada de la Maestría en Gestión de Empresas de Economía Social, además de la participación del grupo “Raíces que nos unen”, formado por la Mtra Guadalupe Corro, la Licenciada Mónica Perera y la Licenciada Mónica Ruiz.

Entrega de material a uno de los proyectos de Huejotal.



Azumiatla




Ozolco.





Huejotal

Reflexiones para el trabajo con jóvenes

  • Partimos de la idea de que los jóvenes son sujetos con saberes, haceres, pensares y sentires que deben estar en el centro de todo acompañamiento. Son ellos los sujetos centrales del trabajo. La Universidad acompaña, reflexiona, acerca, facilita, fortalece.
  • Comprender y conocer las dinámicas propiamente juveniles dentro de las comunidades. Los jóvenes se organizan, toman decisiones y tienen una forma distinta de ver el mundo.
  • Asumir la diversidad de formas de ser joven en una comunidad. Hombres y mujeres tienen imaginarios sumamente diversos sobre lo que su vida futura significa y sobre la manera de vincularse a la vida laboral o al desarrollo de iniciativas productivas y sociales. Algunos se articulan a los negocios familiares, otros buscan continuar con el trabajo campesino ya sea como jornaleros, peones o bien organizándose en grupos para la producción y la comercialización, algunos de ellos se organizan en grupos, otros buscan incorporarse al trabajo asalariado, otros más migran ya sea internamente o internacionalmente. Otros más pueden y quieren seguir estudiando y al mismo tiempo miran opciones comunitarias o familiares de trabajo.
  • El espacio lúdico y de convivencia juvenil es fundamental. Muchos de ellos pintan, tocan algún instrumento o bien tienen oficios ligados a las tradiciones que no necesariamente se ven como trabajo. Se intenta entonces acompañar en la construcción colectiva de acciones en sus comunidades: proyectos productivos, sociales, educativos, culturales, de entretenimiento, etc. Acompañamiento en la búsqueda de experiencias fuera de sus comunidades (viajes con alguna finalidad específica: visita a lugares. Personas, conferencias, foros, ferias, espacios, etc.)
  • Identificar actores clave dentro de la comunidad, líderes de opinión, participantes activos. Son jóvenes que de alguna manera “ponen el ejemplo” en las comunidades.
  • Articular la participación de jóvenes a otros actores comunitarios y externos. Por ejemplo la familia migrante en el extranjero con quienes todavía mantienen contacto. Pero también iniciativas, instituciones y dependencias que los vayan dotando también de otros aprendizajes que se sumen a los que ellos ya tienen (a través de capacitación, intercambio de experiencias, intercambio de saberes, formas de hacer).
  • Acercar (presencial, virtual…) experiencias similares o complementarios en otros contextos de otros jóvenes y de otras comunidades.
  • Y hasta el último, la vinculación o acercamiento con organizaciones públicas o privadas que incentiven el desarrollo de sus proyectos (capital semilla).


Ludoteca en Huejotal


Azumiatla.