Universidades

En la explanada del Complejo Cultural Universitario la realidad de una universidad de masas.

En el día a día los interrogantes sobre la universidad pública y la posibilidad de lograr una institución comprometida con la realidad cotidiana de las familias a las que sirve.



Su involucramiento en los monumentales problemas que sufren millones de personas en el centro del estado de Puebla, en el entorno que llamamos zona metropolitanae la ciudad de Puebla.

Los resultados de la elección del 1 de julio han modificado la perspectiva de la relación histórica entre la universidad pública y el gobierno de la ciudad de Puebla. Por ahora, y sobre todo por la incertidumbre en torno a la posible anulación de la elección de gobernador, no es posible realizar una lectura sobre el devenir de las instituciones en el estado de Puebla y sus consecuencias para procesos fundamentales como los que conciernen al papel de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en el desarrollo de la sociedad poblana. Pero es un hecho que la llegada de un gobierno distinto a los grupos de poder asociados al PRI y al PAN plantea un horizonte alternativo que tal vez permita establecer nuevos derroteros en el destino de la ciudad. Derroteros que se funden en la capacidad existente en los muchos recursos para el conocimiento construidos a lo largo del tiempo en la universidad pública y otras instituciones de educación superior que por ahora no han contado mayormente en el establecimiento de proyectos colectivos de desarrollo social, ambiental, económico y cultural. Mucho dependerá del proyecto que el partido Morena proponga para la ciudad. Pero mucho también dependerá del propio papel que los universitarios quieran jugar.

Universidad y ciudad, gobierno y conocimiento: la posibilidad abierta para construir un mejor espacio de vida para el valle de Puebla. ¿Cómo lograrlo?

Los grupos de poder económico y político se han negado durante décadas a darle el lugar estratégico a la universidad pública como punta de lanza de una sociedad democrática. Pero en buena medida tampoco los universitarios se han decidido a tomarlo.

En ese marco incierto contemplo la reunión de esta semana entre el rector Alfonso Esparza Ortiz y la presidenta municipal electa Claudia Rivera Vivanco. Los problemas metropolitanos son de una profundidad que obligan a cuestionar a los actores involucrados –el Rector Esparza y su proyecto de universidad pública, de un lado, y el variopinto grupo que acompaña a la señora Rivera, indescifrable hasta este momento para mí— sobre la comprensión que tienen de ellos. Debemos exigir entonces a la universidad y al nuevo gobierno municipal enfrentar como propósito fundamental la construcción de una verdadera dinámica estratégica de análisis, diagnóstico y generación de alternativas para el corto, mediano y largo plazo en la vida de la ciudad de Puebla.



No basta la foto. Ni las declaraciones elementales dadas a conocer en la prensa.

“Los equipos –dicen los boletines-- acordaron colaborar en proyectos en materia de educación, emprendimiento, divulgación científica, movilidad, alfabetización, cultura y el combate al rezago social.”

“La presidenta electa municipal de Puebla –dice la nota de e-consulta-- presentó a la institución universitaria su plan de trabajo Ciudad Incluyente que busca revertir la desigualdad social y busca generar inclusión en la ciudad de Puebla.”



Esas intenciones no son distintas de las que seguramente en coyunturas de cambio de gobierno anteriores se establecieron. Pero a la vista está que en la definición de políticas públicas en los últimos años las instituciones poblanas de educación superior, y la BUAP como la principal entre ellas, no han permeado, y las consecuencias las sufrimos todos.

Claudia Rivera ha propuesto como slogan de su proyecto de gobierno el de #ciudadincluyente, con cuatro ejes fundamentales: seguridad ciudadana, cero tolerancia a la corrupción, recuperación del agua y movilidad sustentable.

Extraigo de ellos el tercero: recuperación del agua. En entrevista con e-consulta en los días previos a la elección Claudia llegó a decir que va a derogar la concesión con la que Moreno Valle privatizó el servicio en la ciudad. ¿Tiene idea de lo que esto significa? ¿Es consciente de la dimensión del problema que se le viene encima? A dos meses de que tome posesión ella y su equipo no han hecho público que conozcan los términos en los que se concesionó por Moreno Valle el servicio de agua en la ciudad, la magnitud de los conflictos que están ahí contenidos, por ejemplo y por señalar uno, el del saneamiento.

Pero lo propio podemos decir para la universidad. ¿Cuánto es lo que tienen que decir y pueden aportar sus institutos de investigación vinculados con la realidad socio-ambiental en la zona metropolitana? ¿Pueden mantenerse al margen de la discusión colectiva para el establecimiento de verdaderas políticas públicas estratégicas para la viabilidad de la vida en el valle de Puebla?

No. No bastan las fotos y las declaraciones.

Mundo Nuestro. Fernando Fernández Font, Rector de la Ibero Puebla, ha escrito este texto para la ceremonia de otorgamiento por parte del Sistema Universitario Jesuita en México del Doctorado Honoris Causa en Teología y Ciencias de la Tierra al pensador brasileño Leonardo Boff. Ello en el marco de los 35 años de existencia de la universidad jesuita en Puebla.

(ilustración de Kathia Recio tomada de la revista Nexos)

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Hoy con enorme gusto y gratitud damos inicio a un nuevo ciclo escolar, el cual es una gran oportunidad para dejarnos mirar, para detenernos un momento y dar cuenta del caminar de nuestra Casa de Estudios a lo largo de estos 35 años de existencia. Sin duda, traeremos de la memoria un sinfín de vivencias: generaciones de jóvenes –temerosos, esperanzados, soñadores-; todos ellos, sin duda, confiados en que la Universidad Iberoamericana Puebla les ha ofrecido algo diferente; algo que me permitiría traducir como un sentido de vida profundo, un modo distinto de estar en la realidad, en la propia y en la del otro, particularmente en la del hermano excluido.

Sin embargo, a pesar de todo este reconocimiento que la trayectoria universitaria merece, no podemos dejarnos llevar por un optimismo ingenuo; pues como lo ha reconocido el Papa Francisco, “estamos sumergidos en una sola crisis que ha degradado tanto al ser humano como a todo aquello que da y tiene vida: <la Tierra>”.

Por ello, la necesidad de contar con referentes reales, capaces de inspirar a nuestras juventudes y, por supuesto, a nosotros los adultos; personas que demuestren con su propia vida que se puede disentir, que se debe investigar, pero que también se puede y se debe dialogar, como ha sido el testimonio de vida que nos ha dado Leonardo Boff. Es urgente proponer y, sobre todo, como lo plantea la Congregación General 36 – máxima autoridad de la Compañía de Jesús-, ser capaces de reconciliarnos, siempre y cuando se trabaje por y desde la justicia; pues si de algo estamos convencidos en la Ibero Puebla, es que no habrá espacio para la reconciliación, si no se da en el marco de una auténtica justicia.

De ahí que hoy sea un día de celebración, pues tenemos la dicha de contar con alguien que quizá sin saberlo, nos ha apoyado enormemente en la formación integral de nuestros estudiantes, a partir de su misma presencia, de sus análisis profundos y de la coherencia de sus acciones abordadas en nuestras aulas.

Querido Leonardo: en esta mañana nos llena de orgullo conmemorar tu lucha por la justicia y la equidad; tu enorme capacidad para mirar y actuar por los más desfavorecidos; nos admira, sobre todo, tu compromiso por nuestros hermanos y hermanas latinoamericanas, provenientes de una historia de cruces y de un perpetuo enfrentamiento a un sistema que busca cegar, expoliar y levantar muros entre los pueblos, evitando la posibilidad de un encuentro que los dignifique como seres humanos. Asimismo, gracias por tu trabajo incesante para el cuidado y respeto de la tierra, aquella que, como dijo el Papa Francisco, sufre dolores de parto ante tanta explotación provocada por la mala voluntad de poderes fácticos y por la ceguera e indiferencia de grandes porciones de la humanidad.



Tu vida, Leonardo, es testimonio de que la acción realizada desde el Evangelio en tu seguimiento de Jesús de Nazaret no fue, no es y no será una tarea sencilla ni a corto plazo. Tu vida ha querido ser una respuesta vigorosa a los años de represión y violencia sistemática en la que se ha visto envuelto nuestro mundo a lo largo de su historia. Tu acción ha buscado responder al hartazgo de un pueblo que anhela incesantemente salir del dominio y opresión en el que se encuentra. Gracias, pues, por tu dedicación, por estar aquí y por aceptar este Doctorado que el Sistema Universitario Jesuita te ha entregado por esta labor ya antes mencionada.

A nuestros queridos estudiantes quiero decirles que el inicio de este nuevo semestre debe ser una oportunidad para abrirse a la escucha del otro y de los otros, a fin de que atiendan a ese Dios que se hace presente en los signos de los tiempos. Ya desde hoy, ustedes –junto con el equipo de la IBERO- tendrán que dar todo, para estar a la vanguardia y para responder como lo ha hecho Leonardo, a los grandes cuestionamientos de la existencia, mediante propuestas creativas, innovadoras y reales.



Dr. Fernando Fernández Font, S.J.

Rector Ibero Puebla

Mundo Nuestro. Leonardo Boff es un profeta moderno, y como tal señala la injusticia que permea las relaciones del ser humano consigo mismo y con la naturaleza. La profunda injusticia social y la devastadora injusticia ecológica.

Leonardo Boff ha dedicado el Doctorado Honoris Causa en Teología y Ciencias de la Tierra otorgado por el Sistema Universitario Jesuita en México a su generación, la nuestra: la que en los últimos cuarenta años ha luchado por la justicia social y ecológica en el mundo. Y ha distinguido en ella a muchos amigos suyos jesuitas: “compañeros de lucha y tribulaciones”, les ha dicho. Por ello ha fundado su cátedra ayer en la Ibero Puebla en los planteamientos del Papa Francisco sobre el cuidado de la casa común. La madre tierra.

Todo su mensaje ha discurrido sobre esta palabra, cuidado, una idea que ha surgido en América Latina en estos años difíciles pero que a pesar de todo alumbran a la posibilidad de la esperanza si somos capaces de construir una relación con el mundo desde una espiritualidad fundada en la compasión por la tierra y por los pobres. Por ese gran pobre que es la tierra nuestra, asolada por el paradigma de la dominación, por ese movimiento letal hacia la autodestrucción que tenemos los seres humanos.

Pero está en la esencia del ser humano, en la estructura misma del universo esta capacidad para el cuidado de la tierra. Tenemos que construir esta conversión radical hacia la unidad de la humanidad con la tierra.



No puede haber una teología liberadora que no piense a la humanidad desde la posibilidad de una relación distinta con la naturaleza. Pensarla desde la justicia social, desde la justicia ecológica. Acostumbrarnos a pensar así en la posibilidad de Dios.



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La Universidad Iberoamericana Puebla tiene el gran honor de invitarlo a la entrega del

Doctorado Honoris Causa a Leonardo Boff

(Teología y Ciencias de la Tierra)





Participan el Dr. Fernando Fernández Font, rector de la IBERO Puebla; el Mtro. Felipe Espinoza Torres, rector de la IBERO León; el Mtro. Guillermo Prieto Salinas, rector de la IBERO Torreón, el Mtro. Oscar Rodríguez Rivera, director del Instituto Superior Intercultural Ayuuk (ISIA), el Dr. Oscar Arturo Castro Soto, director del Tecnológico Universitario del Valle de Chalco (TUVCH); el Mtro. Alfredo Castillo Romero, secretario del Sistema Universitario Jesuita (SUJ); el Mtro. Pedro Ramírez Rivera y el Mtro. Raúl López Aranzábal, representantes de IBERO Ciudad de México e Instituto de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), respectivamente.



De Leonardo Boff en Mundo Nuestro

La anti-revolución en Brasil analizada por Leonardo Boff

Para el diálogo en Nicaragua, primero cesar la matanza: Leonardo Boff

Mundo Nuestro. La investigación científica lleva de la mano a la educación. Tal es el propósito de los investigadores en el Jardín Botánico Universitario de la BUAP. Así se expresa en el sitio web de este importante centro de conocimiento para la conservación de la biodiversidad en el estado de Puebla:

"El Herbario y Jardín Botánico cuenta con un área de Educación y Divulgación cuyo objetivo principal es contribuir a la formación curricular de los estudiantes y a la sensibilización ambiental de los mismos, así como de los diferentes sectores de la sociedad que visitan este Centro. Para alcanzar tal fin, se imparten programas educativos diseñados con base al conocimiento científico generado, documentado y actualizado, haciendo énfasis en el valor que los recursos vegetales tienen para el sano desarrollo de la vida de los ecosistemas y del propio ser humano."

De ahí la importancia del curso que se llevará a cabo los días 7 y 8 de septiembre próximos: Cómo identificar a las plantas, abierto al público en general.

BUAP, HISTORIA DE ÉXITO



Mundo Nuestro. Raúl Dorra nació en 1937 en San Pedro de Jujuy, Argentina. Es uno de los muchos exilados argentinos que llegaron a Puebla tras el golpe de Estado del 25 de marzo de 1976. Aquella tragedia nos legó a uno de los más importantes pensadores sobre la lengua y la literatura en el mundo.

La revista Elementos publica en su edición 111 esta semblanza íntima que Dorra hace de Stephen Hawking, el científico fallecido el pasado 14 de marzo, quien encontró en la actividad intelectual y en el sentido del humor las herramientas para seguir vivo a pesar de su mortal enfermedad. Dorra apunta a esa voluntad de vivir, a ese deseo de la vida, para responder a una pregunta básica: ¿cómo se expresa esa voluntad? Vivir para pensar --dice el pensador argentino--, y sobre todo vivir para estar comunicado con los hombres, con la vida de los hombres.

...no tuvo nunca principio ni jamás acabará porque el tiempo es una rueda y rueda es eternidá José Hernández (Martín Fierro)



El hombre

El miércoles 14 de marzo murió Stephen Hawking. Ese mismo día, y los que le siguieron, los medios noticiosos multiplicaron la casi intolerable imagen de su cuerpo en ruinas. No menos asombroso, no menos vertiginoso que el universo del que tanto habló, ese cuerpo evoca una vida que –a pesar de la publicidad que la rodea– profundamente cuesta imaginar. ¿Cómo habrá lidiado con las cosas? ¿Cómo habrá afrontado, día tras día, desde sus necesidades más elementales hasta las más complejas? ¿Cómo se las habrán arreglado, en cada cosa, las personas que lo asistían, desde sus enfermeras hasta sus estudiantes? ¿Y cómo –me pregunto– habrá hecho él para resistir la mirada, para mirar sin desmayo ese estrago que era su propio cuerpo?



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