Universidades

Ibero Puebla/Cátedra Ignacio Ellacuría

Foro "Defensores de derechos humanos en riesgo"

Miércoles 4 de Mayo, 13.30 horas.



"El Centro Histórico como espacio cultural: El museo de arte José Luis Bello y González"

Coloquio "La Plaza Principal, su entorno y su historia: diálogo entre ciudades"



VIDEO DE LA CONFERENCIA DE LA DOCTORA EMMA YANES RIZO EN ICSYH-TV

https://www.youtube.com/watch?v=pnfmY7pSzDU#t=2h25m01s



Mundo Nuestro. En el marco del coloquio "La Plaza Principal, su entorno y su historia: Diálogo entre ciudades", organizado por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP y la Dirección de Estudios Históricos del INAH, y llevado a cabo la semana pasada, presentamos la conferencia de la Doctora Emma Yanes Rizo "El Centro Histórico como espacio cultural: El museo de arte José Luis Bello y González".

Importante rescatar la memoria para la

preservación biocultural



*La memoria permite que nuestros antepasados nos dejen un aprendizaje y nos hace comprender que somos finitos, ésta nos da un sentido de pertenencia y una dimensión de comunidad, es algo que compartimos, nuestra historia, nuestra experiencia.

El Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga S.J. (I3MA) de la Universidad Iberoamericana Puebla presentó a la Dra. Aline Vieira de Carvalho, arqueóloga y coordinadora del Núcleo de Pesquisas en Medio Ambiente Universidad de Campinas Brasil (NEPAM), quien impartió la conferencia El patrimonio biocultural de Brasil.

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Mundo Nuestro. Este texto de la antropóloga Anamaría Ashwell fue leído en el Coloquio La Plaza principal, su entorno y su historia: diálogo entre ciudades, y fue el marco de la presentación de la ponencia “Relaciones hegemónicas internacionales de la ciudad sagrada de Cholula: perspectivas de su frontera sur”, del arqueólogo canadiense Geoffrey McCafferty, con toda seguridad el más reconocido investigador de la zona arqueológica de la Pirámide cholulteca.



La revista Elementos de la BUAP reúne en su última edición cuatro textos del arqueólogo G. McCafferty traducidos al español; abordan la centralidad de las Cholulas en la reconstrucción de la historia mesoamericana. En este número de Elementos dedicado a Cholula, al cual pueden acceder gratuitamente por Internet, participó también el antropólogo y fotógrafo Víctor Blanco, uno entre los diez ciudadanos cholultecas que fueron perseguidos con una orden de aprehensión por defender la zona ceremonial.

Y se incluyó un ensayo mío, dedicado a Adán y Paul Xicale que sufrieron un año y dos meses de cárcel por la misma razón.

Ese ensayo lo concluyo con dos preguntas que dejo abiertas: a la luz de la investigación arqueológica y cultural sobre Mesoamerica, ¿cómo es posible que gobernantes estatales solo vean en las Cholulas un parque comercial para el entretenimiento de turistas? Así como ¿qué sucedió en el INAH para que desde 1970 hayan abandonado, en los hechos, la tutela y la investigación del patrimonio cultural que resguarda esta zona?

No voy a repetirme ahora. Pero quisiera exponer ante Uds un argumento más en torno a por qué considero que la investigación en las Cholulas no es solo urgente en lo que se refiere a su patrimonio mesoamericano sino que debe abordar toda su cultura actual.



Cholula es la única ciudad del clásico mesoamericano con habitación hasta el presente; una suerte de territorio humanizado que narra toda la historia continua- o discontinua- de México. Aquí, donde vivimos, toda la historia de México ha dejado una huella, a veces nefasta, a veces luminosa, en su devenir. Y nuestra vecindad es una de distintos tiempos, en el sentido de R. Bartra: un territorio compartido entre “no contemporáneos” y cada uno respondiendo a dilemas y problemas desde épocas y mundos muy diferentes[1].

Lo que sorprende de las Cholulas, y no se puede percibir desde afuera, es que aquí no se advierte un agotamiento de las estructuras significantes de una habitación altamente territorializada ; aunque la modernidad tensiona y busca fracturar o fractura en importantes aspectos este territorio.

Investigar cuales son las raíces que arraigan y las ramas que crecen como dice el poema de T.S Elliot (al que Bartra también hace referencia) me parece una tarea urgente. Pongo como ejemplo el tema del agua.

Raíces y ramas, en el “espejo del pasado”[2], en Cholula se pueden reconstruir siguiéndole sus rastros; desde sus significaciones arquetípicas y sagradas que inciden en su arquitectura mesoamericana y atraviesan todo su tiempo colonial de Republica de Indios, hasta el presente cuando el agua se convirtió en H2O y -como dijo Illich- reinterpretó las ciudades circulando como una mercancía y saliendo de ésta como un desperdicio.

O la religiosidad popular. En Cholula la religiosidad es central a todas sus manifestaciones digamos cívicas o políticas y arquitectónicas y desde su tiempo mesoamericano. Y en esa religiosidad están las ramas que cohesionan el territorio cultural de las Cholulas como una suerte de enjambre colectivo que también alimentó engordando con poder y representación a las élites políticas y religiosas que en tiempos mesoamericanos se fundían y después de la colonia se aliaron. Buscar las raíces de ese enjambre implica conocer y reflexionar sobre eso que Illich llama la “piedad popular” y que es de un ámbito distinto al estudio de las religiones: los rituales, las bendiciones, las canciones y las múltiples fiestas patronales, los cargos religiosos que en las Cholulas cargan con supersticiones y magia y tensan muchas a veces vínculos con los curas o funcionarios de la Iglesia. Desde la arqueología tenemos pendiente aún calificar lo que algunos sugirieron hace muchos años: que Cholula heredó la tradición de ciudad sagrada después del abandono de Teotihuacan; pero eso hay que ver cómo se tradujo después del bautismo y reordenamiento espacial y religioso que la orden franciscana impuso a los cholultecas en el Siglo XVI construyendo la cultura religiosa actual en sus barrios. Y hay que ver qué significa pasar de “ciudad sagrada” a un “pueblo mágico” en el presente.

Lo que argumento ahora, aunque de manera muy limitada, es que las Cholulas evolucionaron (un poco contra Bartra esta vez) como un territorio de la otredad. Las raíces hay que buscarlas en el pasado: hace 40 años M.Nolasco que había estudiado Cholula integrada al proyecto de la Fundación Alemana para la Investigación Científica concluía que aquí no encontró una identidad cultural “indígena” expresada en oposición a una occidental; los pueblos cholultecas no son ni fueron en tiempos mesoamericanos culturalmente homogéneos; pero durante la conquista la relación colonial o más bien el discurso del ordenamiento espacial colonial clasificó a este territorio como de “indios”, agrupándolos con ese solo referente racial y social e impulsando o configurando identidades en base a ese territorio, digamos, concedido o subordinado. La modernidad fractura ese territorio en la actualizad y de esa amenaza surgen no solo exaltaciones excluyentes de algunos que se reclaman ser más cholultecas que otros sino una defensa colectiva del territorio amenazado. Lo señalo a grandes rasgos porque solo las investigaciones antropológicas podrían profundizarlo, abordando parentesco, residencias, ordenamientos espaciales a través del tiempo (por ejemplo el ordenamiento residencial que la colonia impone al calpulli mesoamericano en el Siglo XVI) y migraciones y migrantes no solo actuales sino a lo largo de la historia. La investigación antropológica, desde las Cholulas, pondría sobre la mesa de reflexión la de-construcción de conceptos como “sincretismo”, “mestizaje” “indios reales o imaginarios” y otros que son centrales para entender históricamente y culturalmente lo que Gómez Izquierdo y Sánchez Díaz de Rivera describen de un México actual donde la discriminación y una “identidad colectiva de rasgos clasistas” reinan libres [3] .

Lo considero urgente además porque desde comienzos del Siglo XX, sistemáticamente, los ordenamientos urbanos, programas de desarrollo urbano, proyectos de inversiones para vialidades y obras públicas del Gobierno del Estado, referencian a las Cholulas como una “sub región” o “zona metropolitana ampliada”, o como reserva territorial para la expansión demográfica de la ciudad de Puebla. En todos los planes de desarrollo urbano de gobiernos estatales, por lo menos desde el año 2000, las Cholulas solo alcanzan el estatuto de zonas conurbadas. Puebla pareciera cabecera y las Cholulas pueblos sujetos casi como en tiempos de la colonia. No reconocen a las Cholulas modernas como territorios de arraigo con culturas propias ni con derecho a tierras y agua. En esta visión los tantos Méxicos que existen en los pueblos cholultecas solo tienen futuro como pueblitos bajopuentes viales, atravesados por carreteras incluso en sus centros históricos y como son “folclóricos” y “mágicos” reinterpretados como mercancía para turistas.

Y hay que destacar que presidentes municipales, pongo a Leoncio Paisano como ejemplo, como nuevos conversos fácilmente caen en el fanatismo por dar pruebas de su fe modernista.

Nuestra resistencia de la zona arqueológica cholulteca protegida por ley desde 1993 tiene sus ramas en todo un territorio acosado por la misma modernidad que quiere reinterpretar la zona arqueológica como centro comercial ocultando su historia mesoamericana. Y esa resistencia ha sido la que no permitió que el gobernador inaugurara allí hoteles y restaurantes, espejos de agua con fuentes saltarinas, casetas y comercios con planchas de estacionamientos para coches como fue su proyecto original. Y esa resistencia, creo yo, es la que volvió visible este territorio de la otredad que la clase de políticos comerciantes que nos gobiernan no se esperaban confrontar.

Pero fueron muchos los intereses económicos y políticos que no se iban a detener de intervenir la zona; y los que resistimos somos solo una ciudadanía desde una “fe débil” por decirlo así. En varias hectáreas del polígono protegido en la parte sureste y en el entorno del exJuanino, sobre el edificio piramidal, al final RMV logró imponer su proyecto aunque en versión light: una estética paisajista con lajas de cemento, pastos de plástico, luminarias y macetas y amplias vialidades para que suban al edificio piramidal los coches.

Para ello excavó la pirámide; hubo empalmes y aplanados con maquinaria pesada de adobes de la gran pirámide así como de plataformas aledañas. Expropió terrenos, encarceló y persiguió a vecinos cholultecas, nos descalificó y amenazó como “esos que siempre se oponen a todo” refiriéndose a antropólogos, historiadores, arqueólogos y urbanistas que cuestionábamos sus construcciones comerciales en la zona.

Y lo más grave: sometió al INAH.

La institución a la cual recurrimos y que debió ser una más en nuestra comunidad de resistencia ante destrucciones a un patrimonio cultural que es de la nación.

Lo digo sin ligereza y con pesar:

Mientras denunciábamos en la prensa, con publicaciones y en foros lo que estaba sucediendo en Cholula otros procedieron a recopilar la documentación oficial- a través de solicitudes al INAI- de todos los dictámenes e informes de investigaciones arqueológicas así como la correspondencia interna y externa que involucró a la delegación INAH-Puebla desde que en 2013 el gobernador RMV decidió construir en la zona, primero un puente vial innecesario y después su parque comercial.

Sobre esta documentación están trabajando con medios periodísticos unos cholultecas; pero puedo adelantarles que el Consejo de Arqueología nunca autorizó las construcciones que actualmente se encuentran en la zona sureste del gran edificio; y expresamente prohibió excavaciones sobre la pirámide y zonas aledañas como los llevado a cabo por el pasante Arnulfo Allende con número de contrato CAPCEE 074/2015 en el entorno del antiguo hospital de los Juaninos; así también el Consejo de Arqueología no avaló excavaciones en el edificio ni colados de cemento que afectan gravemente la permeabilidad del sitio; obras que el gobernador y CAPCEE, mintiendo al público, describían como adecuaciones a banquetas y jardineras. Y en la tarde del 5 de febrero de 2016 finalmente el INAH decretó la suspensión de las obras. Estrictamente todo lo que se concluyó y se aprestan a inaugurar Rafael Moreno Valle y Leoncio Paisano con sus cuates en el polígono protegido de la gran pirámide cholulteca en la parte sur este, esa explanada de cemento que estas fotos muestran, viola la ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas Artísticos e Históricos y tiene sanciones según el Capítulo VI de esa ley en su artículo 47[4].

Pero corresponde al INAH iniciar el proceso legal por destrucción patrimonial y el 20 de enero, en una reunión a la cual acudimos unos diez cholultecas con la plana mayor de Teresa Franco supimos que eso no iba a suceder. Nos pidieron ese día “ver hacia delante”. Como diciéndonos “ni modo”, avanzaron pero “solo” hasta aquí.

Pero hay más: permisos preliminares de la sección de Monumentos del INAH sirvieron como facilitadores a CAPCEE y al gobernador para intervenir el acervo arqueológico cholulteca y todo lo que actualmente se sigue construyendo y excavando sobre la pirámide dentro de los altos muros con puertas cerradas en el antiguo Juanino.

Y el INAH finalmente detuvo las obras sobre la pirámide en “la tarde del 5 de febrero de 2016” solo cuando el parque de cemento y plástico del gobernador RMV ya estaba concluido.

Ese 20 de enero le hicimos otra petición expresa a esa plana mayor del INAH: habíamos concluido colectivamente que era urgente arrancar la investigación arqueológica, también rescates y reconstrucciones en partes muy dañadas de la pirámide y con un laboratorio arqueológico abierto al público; así se podría, (insisto en ese condicionante podría) detener o al menos amortiguar la especulación inmobiliaria que obras del gobierno municipal de San Andrés y del Estado promueven actualmente en la zona.

Y el INAH, en vez de una institución sometida a poderes de facto que imponen proyectos para comercializar la zona, se dignificaría con ello como el garante legal y ético de que la destrucción evidente e inaceptable de edificios y cultura mesoamericana en la zona no continuaría.

Hicimos entonces referencia a proyectos de investigación de Sergio Suarez y G. McCafferty que desde el año 2009 están congelados en el INAH. Y trajimos desde Calgary a Geoffrey para que explique a los cholultecas todo lo que está pendiente de conocerse y que la arqueología puede ayudar a interpretar de su historia.

De mi parte, aquí me detengo y les dejo con Geoffrey McCafferty descubriendo cholultecas en ¡Nicaragua!

Notas:

[1] Pag.27 R. Bartra La sombra del futuro. CFE. 2012 y Territorios del Terror y la Otredad. Pretextos 2007.

2 Illich, Ivan “En el Espejo del Pasado” Obras Reunidas. FCE. Tomo II.2008.

3 Me parece de importancia sobre este tema el libro de Jorge Gómez Izquierdo y Ma. Eugenia Sánchez Días de Rivera La Ideología Mestizante, el Guadalupismo y sus repercusiones sociales. Ibero- ICSyH.2011.

4 ARTICULO 47.- Al que realice trabajos materiales de exploración arqueológica, por excavación, remoción o por cualquier otro medio, en monumentos arqueológicos inmuebles, o en zonas de monumentos arqueológicos, sin la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia, se le impondrá prisión de tres a diez años y de mil a tres mil días multa (...) Al que ordene, induzca, dirija, organice o financie las conductas descritas en el presente artículo, se les incrementará hasta por una mitad las penas antes señaladas.

[1] Pag.27 R. Bartra La sombra del futuro. CFE. 2012 y Territorios del Terror y la Otredad. Pretextos 2007.

[2] Illich, Ivan “En el Espejo del Pasado” Obras Reunidas. FCE. Tomo II.2008.

El arqueólogo Eduardo Matos Moctuzuma abre este martes con la conferencia magistral "La Plaza Mayor de Tenochtitlán" el coloquio La Plaza principal, su entorno y su historia: diálogo entre ciudades.

El arqueólogo Matos, a la fecha el director del Templo Mayor en la ciudad de México, será presentado por el historiador Luis Barjau, quien a las 10 de la mañana en la Casa Presno, junto con el director del ICSyH de la Buap, Francisco Vélez Pliego, inaugurarán este importante Coloquio. Barjau presentará or la tarde la concferencia "Migración y fundación mexicas"

Aquí las trayectorias de estos dos investigadores mexicanos:



Eduardo Matos Moctezuma

Es maestro en Ciencias Antropológicas con especialidad en Arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y la Universidad Nacional Autónoma de México, además es fundador de la maestría en Arqueología en la ENAH. Es Miembro Honorario del Archeological Institute of America. Ha datado los inicios de la arqueología mexicana hacia 1790, con los hallazgos de la Coatlicue y la Piedra del Sol. Una de sus aportaciones más significativas se enmarcan en la coordinación en 1978 del Proyecto Templo Mayor, cuando se emprendieron las tareas de excavación arqueológica de este recinto sagrado de la antigua Tenochtitlán, mismo que continúa vigente, además de su trabajo en Comalcalco, Tepeapulco, Bonampak, Cholula, Coacalco y Tlatelolco y coordinó los proyectos Tula y Teotihuacán.

Además de su papel como investigador, Matos Moctezuma se ha distinguido también como formador de nuevas generaciones de arqueólogos mediante su labor docente en la ENAH, donde a lo largo de 30 años ha impartido las cátedras de Arqueología General, Historia de la Arqueología, Seminario Regional Mexica, Laboratorio de materiales, entre otras. Ha sido maestro invitado en instituciones de diversos países como Francia, España, Estados Unidos y Puerto Rico.



Entre los cargos que ha ocupado dentro del INAH están el de Director de Monumentos Prehispánicos y Director de la Escuela Nacional de Antropología e Historia y Presidente del Consejo de Arqueología, así como el de Director del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social y Director del Museo Nacional de Antropología. También fue director y fundador de 1987 a 2000 del Museo del Templo Mayor.

De sus numerosas publicaciones, mencionamos las más destacadas como Teotihuacan, museo de sitio (1993); Muerte a filo de obsidiana (1975, 4ª ed. 1996); Vida y Muerte en el Templo Mayor (1986, 3ª ed. 1998); El Templo Mayor de Tenochtitlan (1988); Excavaciones en la catedral y el sagrario metropolitanos: programa de arqueología urbana (1999); Estudios mexicas (1999-2005) 5 volúmenes; El calendario azteca y otros monumentos solares (2005) en colaboración con Felipe Solís; Tenochtitlan (2006); Aztecas (2007); Teotihuacan (2009); y La muerte entre los mexicas (2010).

Es profesor investigador emérito del INAH, además de miembro del Seminario de Cultura Mexicana, de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, de la Sociedad de Antropólogos del Caribe, de la Asociación de Escritores de México, de la Academia Mexicana de la Historia y de El Colegio Nacional, entre otras instituciones. Ha impartido centenas de conferencias tanto en México como en el extranjero. En 2007 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes y la Medalla Benito Juárez, por la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

Otras distinciones que ha recibido, principalmente en el extranjero: Chevalier dansl’Ordre des Palmes Académiques, Ministère des Universités, Republique Française; Chevalier de l’OrdreNational du Mérite, Republique Française; Officier de l’Ordre des Arts et des Lettres, Ministre de la Culture, Republique Française; Socium ab Epistolis, Institutum Archaeologicum Germanicum; Orden Andrés Bello, otorgada por la República de Venezuela; Doctor of Sciences Honoris Causa, University of Colorado; miembro honorario del Archaeological Institute of America; y Medalla Henry B. Nicholson, por la Harvard University.

Luis Barjau

Luis Barjau (1943) Es Escritor, Etnólogo e Investigador del INAH-Dirección de Estudios Históricos, institución que dirige desde diciembre de 2013.

Algunas de sus publicaciones más recientes:

-País de la Serpiente (novela) Ed. Juan Pablos, 2000

-Pasos perseguidos (ensayo) Ed. M.A. Porrúa 2003

-Hernán Cortés y Quetzalcóatl (ensayo) INAH, 2007

-La conquista de la Malinche. (ensayo) Ed. Planeta-Conaculta-INAH, 2009

-Náufragos españoles en tierra maya. Reconstrucción del inicio de la invasión. (ensayo) INAH, 2011

-El Monarca y la Faraute. Diálogo entre Moctezuma y La Malinche. Ediciones Sin Nombre, 2014.

-Voluntad e infortunio en la conquista de México. Sus antecedentes. INAH, El Tucán de Virginia 2015.

Grados obtenidos:

-Etnólogo, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 13 de junio de 1973.

-Maestría en Antropología, UNAM, 1989.

-Diploma de perfeccionamiento en Sociologia e Ricerca Sociale, Università Degli Studi di Roma, 27-II-1978 (Título de la tesis: Clase, estrato y conflicto en México (1960-1970).

Sus obras literarias más recientes son:

2015 “Hernán Cortés expuesto”, Revista Proceso, núm. 1994, 18 de enero de 2015, pag. 60

2015 “Paseo de la Reforma, la reedición de Poniatowska”, Revista Proceso, núm. 2005,05 de abril de 2015, pags. 66-67

2015 “La mujer espiada”, Revista Nexos, núm. 455, noviembre.

Sus distinciones más importantes:

2001 Diploma de la Academia de Ciencias de Rusia. Moscú 25-29 de junio de

2006 Finalista del Premio Internacional de Poesía “Desiderio Macías Silva”. Aguascalientes.

2008 Miembro fundador regular de la Academia Mexicana de Ciencias Antropológicas AC.

2009 Premio Nacional Malinalli 2009 en Artes, derechos humanos y diversidad cultural. Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.

2013 (dic) Director de Estudios Históricos del INAH. A partir del 9 de diciembre de 2013.

2014 Vicepresidente del Consejo Directivo de la Academia Mexicana de Ciencias Antropológicas AC. [agosto 18 de 2014 a la fecha]

Mundo Nuestro: ¿Cómo descubre una niña que algún día se convertirá en una chamana? ¿Cómo descubre que tiene en un don? ¿Cómo logra desenredar las revelaciones de sus sueños?

“Soñaba que iba al cerro –cuenta Isabel, una muchacha a la espera de que le llegue la hora en que estará lista para curar--, que unos pájaros me perseguían, y yo corría, y cuando ya me iban a alcanzar yo me convertía en una ave de color amarillo bien bonita…”

“Chamán se nace –dice la Doctora en Antropología Antonella fagetti, autora del libro “Iniciaciones chamánicas, el trance y el sueño en el devenir del chamán”--. En México, ser chamán o chamana implica haber nacido con el don y haber recorrido un camino que tarde o temprano lleva a la revelación de la verdadera condición de la persona”. Entender este complejo proceso es el propósito final de esta rigurosa investigación publicada por XXI siglo editores y el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades dela BUAP apenas la semana pasada. La antropóloga Antonela Fagetti es especialista en estudios sobre medicina tradicional y chamanismo, con varios libros publicados sobre el tema, además de realizadora de los documentales Una tetralogía del chamanismo en Mexico (2007) y La iniciación del haaco cama/el chamanismo comcaac (2014). Entre el 2010 y el 2014 ha llevado a cabo la investigación financiada por el CONACYT “Procesos de adivinación/sanación/reparación/propiciación en el contexto del conocimiento y la práctica del chamanismo de los pueblos indígenas”.



(Ilustración de portadilla: La árbol despierta, de Ticatla, 2011)

Isabel



Isabel es hija de don Mario, ixtlamatki de Tlacotepec de Díaz, Puebla. Desde pequeña “la atacan espiritualmente” porque nació con el don: “Cuando estaba chiquita, me enfermaba mucho, me llevaba mi mamá a curar con una señora y le decía que yo no estaba bien, que lo tenía eso de nacimiento, que no querían que yo naciera”. Unas veces padece fuertes dolores de cabeza, otras siente que le “aprietan” la garganta: “le grito a mi mamá que me vea porque me quiero morir, ya no puedo respirar bien. Mi abuelito me empieza a limpiar en mis pulsos, mi estómago, mi garganta y así es como se quita un poquito, pero si nadie me limpia, yo creo que sí me va a pasar algo, ¡me voy a morir!”. Su padre le explicó: “- Hay espíritus que se apoderan de ti, como te ven débil y te sienten débil, entonces ellos se aprovechan de tu debilidad y es por eso que te sientes mal”. El testimonio de doña Marina, su madre, describe los momentos de angustia que vive con su hija: “Cuando se siente mal, a mí me espanta, se pone bien blanca su cara y sus pulsos ya no funcionan. Ella ya no sabe nada, se tira, se duerme y yo agarro un huevo y su papá la empieza a limpiar y con eso se calma, se empieza a despertar otra vez y dice que ve un señor vestido de negro que se la quiere llevar”. “Veo un señor vestido de negro –aclara Isabel- y tiene un gato, me dice: ahora te voy a llevar, te vas a morir, yo no me dejo. O veo una anciana que me quiere llevar de la mano: - Vamos a ir porque no quiero que tú crezcas, ¡no quiero que estés más acá!”.

Un día que se sentía muy mal, fue a ver a doña Sabina, la partera que la vio nacer y que también es curandera; esta le confió, que había nacido con un “recubrimiento” –tal vez se refería a la ropita- y que ella la había guardado, pero no le reveló dónde: “- Esta cosa la vas a llevar en tu cuerpo, por eso, cuando ya estés grande, vas a entender y vas a curar”, y le pronosticó qué sucedería cuando tuviera veintiún años: “- Cuando llegues a esa edad, vas a ver que ¡te vas a sentir más mal!”, y así fue. Nunca hubo con la ixtlamatki suficiente confianza para pedirle ayuda, por el contrario, su padre prefería que no la consultara, pues dudaba de su probidad moral y pensaba que en lugar de ayudarla, en realidad, la estaba perjudicando. El hecho es que el futuro ixtlamatki, el que tiene un “don bueno”, es continuamente acechado por el “envidioso”, todo aquel nahualli que no es buena persona, y que por tanto se califica como amo cualli iyllis. Los malintencionados, como ya señalé anteriormente, atacan a quienes todavía no son curanderos y carecen de la fuerza anímica que les permite soportar sus embestidas. Eso le sucedió durante años a Isabel: de improviso sucumbía víctima del mal aire. Recuerda muchos sueños que tuvo de pequeña, de cinco o seis años:

Cuando estaba chiquita soñaba que iba yo al cerro, se llama Cuixtepetl. Soñaba que iba así como estoy, como ser humano, y veía muchos pájaros, muchos árboles bien bonitos. Pero luego, cuando iba yo caminando, en el camino me perseguían, me venían correteando y entonces yo corría para que no me alcancen, ya después, cuando veía que me querían alcanzar, me convertía en un ave bien bonito, era de color amarillo con muchos colores, le decimos el tekechol. Veía los animales que me iban correteando y me empezaba a reír de ellos y les decía: - ¿Ya vieron? ¡No me alcanzaron! Me iba saliendo de ese cerro e iba bajando, bajando a Tlacotepec y me paro allí en la tierra y me convierto en ser humano otra vez. Le contaba a mi papá lo que había pasado y me decía: - Tú tienes algo de don, por eso sueñas así.

Otro tipo de sueños que ha tenido Isabel confirman lo dicho por don Mario. Durante los primeros años de vida del ixtlamatki, como ocurre con muchos especialistas que poseen el don, algunos sueños son premonitorios: le anuncian al elegido que está destinado a curar pero que todavía falta tiempo, por lo cual debe aguardar el momento en que podrá entregarse a su labor.

A veces voy en los cerros, o en el Covatepetl, y atravieso un lago, un río, y me encuentro con un señor vestido de blanco y me da unas hierbas y me dice: - Los vas a ocupar el día en que llegue la hora que tú puedas curar, pero ahora no, dice, ¡hasta que yo te avise! Ahora vete y recuerda lo que te dije, yo te quiero mucho y no te preocupes porque no te va a pasar nada, yo siempre cuido de ti. Era como un viejito, tenía su calzón de manta, su camisa de manta y un sombrero.

Ese mismo anciano, que según su padre es Dios, días después, se presentó en otro sueño: “me hablaba en náhuatl y me decía: - Tienes que cuidarte, porque hay muchas personas malas que no quieren que tú cures”.

Isabel ahora tiene veinticinco años y tiene dos hijos, a pesar de que un curandero del pueblo le pronosticó que no tendría y que si se embarazaba podría morir. Los ataques de los “envidiosos” se han espaciado y ella espera que un día ese anciano vuelva a aparecerse en sus sueños y le avise que ha llegado el momento de comenzar a curar.