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Mundo Nuestro. El próximo viernes 19 de mayo se presenta la muestra "El eterno placer de guardar la luz", una muestra colectiva de Fotografía Estenopeica.

La cita es en la Casa de las Culturas Contemporáneas del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP. 2 Norte 1006, Centro Histórico, Puebla, Puebla. A la una de la tarde.

Participan: Gabinete Fotográfico, La Línea del Horizonte, Ediciones Izote, Gama Fotografía yEstudio Taller Selenium Daniel Mendoza.

Dice la explicación de Wikipedia sobre esta técnica fotográfica:

"Se conoce como fotografía estenopeica a la técnica mediante la cual se obtienen fotografías y negativos sin prácticamente nada de equipo. Se realiza con una cámara estenopeica, una de las cámaras fotográficas más sencillas, dotada de película fotográfica y una lámina dotada de un agujero del grosor de una aguja. A este agujero se le denomina estenopo y da nombre a la técnica. En inglés se lo denomina pinhole (agujero de aguja). Es una de las primeras técnicas utilizadas en el ámbito de la fotografía. Sin embargo, aún es practicada esporádicamente tanto por fotógrafos profesionales como por aficionados a la fotografía y a la fotografía artística. Es utilizada sobre todo en esta última por las imágenes borrosas, muchas veces desenfocadas y únicas que se obtienen mediante ella."

Mundo Nuestro. El proceso creativo no copia un modelo, entiende la realidad y la recrea. Así se lo plantea el proyecto educativo jesuita. En la realización de ese esfuerzo se produce la transformación social.

Y eso es lo que se quiere mostrar en esta Expo Ibero Primavera 2017, una muestra de vanguardia e innovación tecnológica.

En ella se exponen más de 400 trabajos de los seis Departamentos Académicos y áreas de formación social-integral de la IBERO Puebla; 300 del Departamento de Arte, Diseño y Arquitectura; 55 de Ciencias e Ingenierías; 29 de Humanidades, 22 de Ciencias Sociales, 19 del área de Servicio Social, 14 de Ciencias de la Salud, 10 del Laboratorio de Innovación Económica Social (LAINES), 9 del Área de Reflexión Universitaria y 9 del Departamento de Negocios.



El objetivo: impulsar la creatividad y el compromiso social. El espacio que presenta proyectos estudiantiles que contribuyen a la creación de mejores condiciones de vida en el país. Es una muestra del sentido de creatividad, intelectualidad y profesionalismo de los estudiantes y profesores de la Ibero Puebla.

"No hacemos trabajos para satisfacer egos, sino para beneficiar a la sociedad", dijo el Rector Fernando Fernández Font.

Estos trabajos --dijo--son claramente el resultado de esfuerzos y propuestas integrales e interdisciplinarias que ven más allá de sí mismas; desde las humanidades hasta las ciencias exactas. De ahí la importancia de entender al otro, lo cual nos da la pauta para generar puentes en estos tiempos de incertidumbre en donde los muros buscan instalarse para dividir, fragmentar más a una sociedad lastimada y débil."

Aquí, una reseña gráfica del evento.


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Fuimos mi hija Paulina y yo a Tecamachalco. Ella presentó su novela "Las aventuras de la Audaz Navegante" en uno de los jardines y bajo una carpa repleta de estudiantes de la Preparatoria Enrique Cabrera de la BUAP. Leyó unos párrafos y elaboró preguntas para los muchachos. Las manos se levantaron y las preguntas se respondieron. Yo tuve tiempo para pensar en la retención de la memoria en estos días aciagos que vivimos en México. Y la capacidad que tenemos para enterarnos de las buenas noticias y el ánimo que encontramos en los medios para reproducirlas.

Toda una aventura.



Toda una experiencia para mí, pues no le había dado el golpe a la importancia de ésta que es una verdadera preparatoria regional: la mayor parte de los jóvenes que ahí estudian viven en alguno de los 17 municipios de los alrededores de Teca, como le dicen por allá a ese pueblo de molinos y pollos y canales y campos maiceros. Y lo de pueblo es un decir, púes en esa ciudad viven una gran parte de los 80 mil habitantes de Tecamachalco. Sí, justo el sitio en el que gobierna un tipo capaz de celebrar su cumpleaños con una comelitona el viernes pasado para más de diez mil personas, pero también muy ufano de amedrentar y agredir a las mujeres regidoras que se le plantan y le cuestionan su validas dotes de mandón a la manera de la Ley de Herodes. Busco en mi archivo lo que sé de este alcalde que en lo grotesco me recuerda a los personajes de Rius: "Ines Saturnino López Ponce, ha sido alcalde dos veces (2008-2011 y 2014-2018). Se le conoce como el “rey” de los escándalos que pasó de despilfarrar al menos un millón de pesos para celebrar que llegó a los 54 años de edad, a enviar a su tesorero, Silas Peralta Morales, a aventarle más de 200 mil pesos en efectivo a la regidora de Industria y Comercio, Ruth Zárate, en plena sesión de Cabildo." Qué ficha. Un tipo respaldado por Moreno Valle y su prianismo, y que de su mano se convirtió como tantos otros presidentes municipales en Puebla en un enriquecido constructor.

Horror de la política en México.


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Resultado de imagen para Tecamachalco, ejército, huachicoleros

Pero esa es por ahora otra historia. Como lo es también la imagen de los soldados del ejército que te reciben a la entrada de la ciudad, con mirada de guerra y memoria de que en esta tierra se libra una entera contra el huachicol que ronda por las brechas resecas que vienen de Palmarito Xochiapan y Xaltepec, por el rumbo de la cementera Cruz Azul. Tragedia la de México alumbrada en esta violencia irrefrenable.

No, ahora traigo el ánimo alegre de los preparatorianos que escucharon a Paulina, y antes celebraron una comedia bien seria sobre el amor entre dos muchachas y todas las posibles respuestas que una madre puede darle a su hija que le revela su identidad sexual. "Mi madre no lo sabe" se llama la obra. La obra original es "Cómo decirle que no la amo... pero la quiero", de Grabriel Prieto. Teatro a la Carta es el grupo que la adapta para las prepas --con guión y dirección de Pamela Lezama Campos-- y la monta sin más escenografía que una silla, una mampara y los artilugios que brotan de la bolsa de una de las chicas. Me agrada todo, empezando por la atención absoluta del público, y el tema, que no es propuesto con el interrogante "¿cómo le digo a mi mamá que soy homosexual?", sino "¿cómo le digo a mi mamá que estoy enamorada de una mujer?". Y del interrogante "¿cómo quieres que sean las cosas con ella?" al simplemente "no imagines, piensa" que lleva a las muchachas a dejar en libertad a la madre para que responda como ella crea. Y el final es festivo: una madre abierta, que entiende a su hija y que no la juzga. El público que se ha reído con la trama, aplaude con soltura, como si la vida fuera así de veras, como si los padres nos comportáramos así de comprensivos a diario, como si de verdad la realidad tuviera esa ventura.

Todo esto va de la mano de una entusiasta Berenice Díaz Carcaño, de la Vicerrectoría de Extensión y Diifusión de la Cultura de la BUAP, ella es la responsable de estas presentaciones de libros y dramaturgia dentro del programa CulturizArte. Ella me cuenta que en el papel de la madre está Loelia Ruiz, la directora de Teatro a la Carta, acompañada de sus compañeras jovencísimas Lidia Cid, como la hija, y Guadalupe Quiseuhuatl como Verónica.

Suena bien todo esto, me digo cuando escucho a la psicologa Áurea Chávez Palacios de la DAU-BUAP hablar del programa universitario Jornada de Prevención VEDC/DAU tema Diversidad Sexual. Mientras ella explica los propósitos del programa y afirma la gratuidad del mismo y su apertura a cualquier persona de la comunidad, independientemente de si es estudiante o no, yo apunto en mi libreta: "¿Por qué los medios no subrayan estas historias? ¿Por qué los periodistas no tenemos el ánimo de contarlas en su buena vibra?"

Lo de regional lo descubro de inmediato, cuando antes del arranque de la obra realizo una breve encuesta en el extremo de la carpa y ante alumnos del 1A matutino: Ninguno es de Teca: tres son de Atoyatempan, dos de Acatzingo, dos más de Santa Clara Huitziltepec. Medicina, Física, Arquitectura, Programación, Biiología, Química, eso quieren estudiar, y en la BUAP en Puebla la mayoría, aunque una chava se imagina en Alemania, el químico en Florida, el desarrollador en Tamaulipas.

"¿Qué los hace más felices aquí en la Prepa?", les pregunto. Nadie duda: la amistad, la pertenencia. Dos de los muchachos se abrazan.

¿Y qué les preocupa? Sin duda, la violencia. Y el relato de dos asaltados ayer, cruzando la vía para llegar a la carretera Tepeaca-Tecamachalco, a una cuadra de distancia.

Al final del teatro y la Audaz Navegante encuentro a Juan José Sosa Saucedo, el director de la prepa, en su séptimo año de cargo. Lo he visto repartir entre los muchachos decenas de un libro de cuentos policiacos. Está feliz con su chamba, pero no deja de estar abrumado por los más de 700 jóvenes que año con año no logran formar parte de los 450 alumnos inscritos, pues no hay por ahora otro cupo posible. "Un nuevo edificio es lo que solicitamos --me dice--, para instalar ahí la biblioteca y las aulas de cómputo, de manera que liberemos salones y abramos el cupo para al menos otros ochenta estudiantes."

Otro edificio, aunque no sea inteligente. Sencillo. Simplemente cuatro nuevos salones. La idea me rebota contra los 7 mil millones del sobre-costosísimo Museo Internacional Barroco, por el que acabaremos pagando a los constructores de Peña Nieto más de tres veces esa cantidad en los próximos veinticinco años. Esa es otra historia también ahora que les cuento esto.

Me quedo con esta buena mañana, entonces, para pensar con mejor ánimo la vida nuestra. Para sopesar sueños juveniles y confirmar que la vida tiene sentido a los 17 años y para siempre.

Puebla, la crónica gráfica de Jesús Olguín Pascualli

Jesús Olguíni Pascualli es un foto reportero de la vieja época del periodismo poblano: en la calle, con el ojo despierto y crítico, siempre alerta al suceso que venga. Todo es noticia.



Como la turba que se arremolina contra un helicóptero, que se le cuelga, que lo apedrea y que logra derribarlo. Uno de tantos conflictos que nos explican: Matamoros en 1993. Manuel Bartlett es el gobernador. Y son los del Frente Cívico Matamorense los que se han insurreccionado contra el fraude en la elección municipal, uno más en la historia del PRI.

Cuánta historia no nos hemos contado de la vida poblana que nos impide entender esto que somos.


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Pero ahí están sus imágenes de Chucho Olguín para alumbrar la historia reciente de nuestra sociedad. La historia del cierre del siglo XX que a gritos pide una narración mucho más certera que lo que la historiografía en Puebla ha logrado para explicar los conflictos sociales que nos desbordan y que ponen en jaque la viabilidad ambiental y social en nuestro estado.

Puebla, crónica gráfica de los años 80 y 90 del siglo XX (BUAP, 2017) es su libro que se presenta este viernes 24 en la Feria Nacional del Libro que organiza la BUAP en el Complejo Cultural.

Es una crónica gráfica la suya que demanda una narración a la altura de lo que las fotografías exponen con la contundencia que puede alcanzar la fotografía de prensa. Imágenes con acontecimientos de hace un cuarto de siglo que todavía siguen determinando los procesos de hoy: Volkswagen y sus conflictos laborales; la 28 de Octubre y la independencia de los movimientos populares; la universidad pública y el cuestionamiento sobre el desarrollo social; la pobreza y la desigualdad extremas; el poder autoritario y la democracia que no acaba de madurar en México.

Presentamos aquí algunas de las imágenes del libro de Jesús Olguín, como la de este trabajador de Volkswagen al que los perros policías del gobierno estatal han mordido durante la represión de una de tantas huelgas ocurridas en los años ochenta en la planta alemana en Cuautlancingo.

Imágenes que nos recuerdan que esta historia nuestra merece contarse mejor. Y que sólo por ese camino entenderemos la profundidad de nuestros conflictos. Y los senderos democráticos que puede encontrar una sociedad para enfrentarlos.

Los textos que siguen corresponden a extractos de crónicas escritas por Sergio Mastretta en los años retratados por Jesús Olguín.

Y también mordimos a los perros...

Por el estrado de la Asamblea General de los trabajadores de Volkswaguen desfilan uno tras otro obreros que narran la violencia sufrida el amanecer del martes: palos, patadas y mordidas, los granaderos y sus perros cumplieron con la tarea encomendada por las autoridades. Operativo al mando del jefe de la policía judicial. Propósito cumplido: desalojar el acceso a la altura de la Aduana, la primera entrada a la empresa Volkswagen si se viene de Puebla. Único inconveniente: los trabajadores del primer turno no entran a trabajar y se suman a sus compañeros golpeados que se Han replegado al otro lado de la autopista.

Un hombre maduro, sin más datos me llama ya casi al finalizar la Asamblea del miércoles 28 de septiembre. Cuenta las acciones de lo sucedido: “A las cinco para las cinco llegó el ingeniero Rogelio Pérez, jefe del Departamento de Hojalatería o funcionario de allí me parece. Estábamos en la entrada principal de vehículos en la Aduana, de refuerzo de nosotros, en ese punto, de guardia éramos unos cuarenta. Vimos una Combi que se desvió de la Y griega de la autopista, llegó a formarse, nos echó el alumbrado y nosotros empezamos a observar: sentimos que sí venía a algo serio. Se bajó uno y quitó las piedras. De los nuestros unos se estaban calentando en la fogata, otros por ahí pendientes. Habíamos regado unos alambritos de llantas quemadas, esa era nuestra protección de que si llegaba gente pues algo se detenía a maniarse con los alambres, no eran una trampa adecuadamente como ellos lo han relatado, que nosotros agredimos a las personas de gobernación, eso es mentira.

“Bueno, llegó esa unidad, nos afocó y se arrimó, ahí reconocí a esa persona, Rogelio Pérez. Le dimos el paso, como estaba bloqueada la entrada a la Aduana se metió por los prados del jardín, directamente para la puerta. Él había quitado las piedras que pusimos de bloqueamiento cuando nos afocó. En el lapso de tres minutos llegó un camión de la ruta de Los Ángeles lleno de patrullas, lleno de garroteros, puros garroteros nada más. Se bajaron, inmediatamente yo corrí a dar la alarma: ‘compañeros están descolgándose los granaderos’. Unos segunditos y una patrulla llega para abrir campo, enseguida llegaron más carros con patrullas. Más o menos como nueve carros, digo, porque todavía estaba medio oscuro. Más atrás llegaron los perros en una camioneta. Organizamos la valla, dijimos no va a ver enfrentamientos.

“Ellos se formaron en reglamento, los garroteros primero, luego los que train gases, después los judiciales. Al frente el comandante Verdín, se bajó el cierre y sacó una metralleta que traía del lado derecho, de alto poder. Dice: ‘Órale, abran campo, abran cancha’. Y como estaban bien formados los granaderos abrieron la valla, o sea una calle, y habla por radio: ‘Quiten los bozales a los perros. Más al fondo estaban, no oíamos ladridos, pero yo me di cuenta de que habló por radio. Dice: ‘Vamos a correr a todos esos hijos de la chingada que están aquí, son poquitos’. Así dijo. Naturalmente, estamos repartidos, entonces éramos pocos ahí. Cuando vimos que abren la calle y se dejan venir los perros hacia nosotros. Como hicimos el bloqueo de carros ahí fuimos a topar todos y no hallamos en donde desviarnos. Lo que hicimos fue meternos debajo de los camiones, de panza, para colarnos pal otro lado. Legalmente no pudimos hacer nada, aunque ya llegaban los compañeros a apoyarnos, los perros se nos venían encima. Los traían con cadenas, arrastraban a los policías, eran unos perros potentes me di cuenta, eran como unas siete filas de perros, regados todos. Unos nos mordieron. Otros nos daban vueltas, como para marearnos, enredarnos. Cortábamos ramas, las ramitas de alcanfor esas, no pudimos hacer nada con yerbas, los perros se nos venían encima.

“Ellos gritaban: ‘Ora sí, hijos de la chingada, se van a ir de aquí cabrones’, así decían los policías, los granaderos y los judiciales. Venían con unas armas cortas unos. ‘Y a ver echen fuego’, gritaban. Pero no teníamos nada, señor. Los primeros camiones que llegaban fueron topados por los polis, no les dio tiempo a los compañeros de salirse, rompieron los cristales y sacaron a la gente. Es mentira que nosotros rompimos los de las patrullas. Luego ya se soltaron a golpear al que agarraban.

“Es lo que nos lastima... Mire usté lloro, no por miedo, por coraje. Fue ayer eran cinco y cuarto de la mañana, todos gritando de mordidas, y yo, calmado, ya no pudimos hacer nada. Oímos en la radio que nosotros agredimos a los policías... ya mero que dijeran que nosotros mordimos a los perros”.

El Torrente

1.- Viernes 21 de junio de 1996 por la noche: la naturaleza desnuda la fragilidad de una ciudad que ya no sobrevive a sus engaños. Para la mala metrópoli un espejo implacable, el torrente espeso de lodo, árboles, piedras y basura desborda el desastroso paisaje de su desarrollo urbano. Los espejismos del progreso nos arrojan cadáveres destrozados en el fango. Nunca nuestro periodismo gráfico encontró territorio más propicio, y sus imágenes certeras alumbran el precipicio de nuestras equivocaciones.

2.- Media tarde. Seres anónimos circulamos extasiados por el espectáculo de las nubes, cúmulos y macisos grises en tonalidades tan variadas como los verdes del campo. Presagio de tormenta que no conmueve a los automóviles con sus soledades y desatinos empañados por los primeros asomos de la descarga tropical. 46 milímetros, dirán después los meteorólogos, como pocas veces se ha visto en los últimos cincuenta años. La mayor parte correrá por las faldas erosionadas de la Malinche. La dimensión de la catástrofe nos hará entender otras medidas: la extensión y profundidad de las barrancas del norte de la ciudad, con sus nombres antiguos --Xaltonac, El Conde-- que se hunden en los ríos Atoyac, San Francisco y Alseseca; la magnitud del desastre ambiental que significa pensar en la deforestación de los bosques, la erosión de la tierra, el taponamiento de los cauces, su reconversión en caños y basureros.

3.- Rumbo a la medianoche del viernes no imagino ese torrente de lodo y equivocaciones que arrastrará la vida de diez personas. Sufro la tormenta que estropea planes y ensoñaciones de reventón adulto. Quiero reconstruir una imaginación que no se produjo el viernes: un taxi en ese arroyo natural reconvertido en la vialidad heroica Cadete Vicente Suérez, un chofer fuera de la unidad que grita, implora, increpa a su pasaje. No hay más tiempo: el auto es una piedra más, otro tronco brutal decapitado con tres seres anónimos con sus ánimos, sus proyectos, sus broncas, su futuro atrapado en el lodo, ramas quebradas que no murmuran más lamentaciones.

4.- La noche entera. La respuesta y la angustia. Por radio la voz de un bombero: “No se puede más, comandante. No terminamos en un lado cuando ya piden auxilio en otro. Qué hacemos jefe... Si metemos el camión nos va a llevar la corriente también a nosotros”. No pararían, minuto a minuto recibían nuevas órdenes de la Central.

Juan Pantaleón Sebastián, presidente de la colonia La Providencia hará un recuento el domingo: han limpiado las calles; no hay teléfonos; no hay luz. Platica con el gobenador Bartlett. “El problema está en la mala planeación, señor. No nos tomaron en cuenta cuando desviaron el cauce del río Amalucan”. Así fue: el arroyo fue desviado hacia el Alseseca en un ángulo de noventa grados para dar paso a la vialiad Vicente Suárez. No resistió el embate del torrente, que buscó su sendero original. Ahí empezó a arrastrar a los automóviles. “No nos hicieron caso --insiste--, debieron haber construído un puente”.

“Esta obra es del sexenio anterior”, responde el gobernador. “Lo que nosotros hicimos fue darle continuidad a estas vialidades”.

Luis Ontañón, director del Soapap, y Eduardo Macip, flamante secretario de la SEDUEP, se miran. “¿Quién construyó esto?”, se preguntan. “¿Tú ya estabas?”, se dicen.

El torrente tampoco tuvo conocimiento.

Las viudas de Calmeca

Matanza de campesinos en Jolalpn, 1989.

Les dicen “Los Platones” y “Los Treviños”. Según la denuncia de Jesús Cázares, ellos son los responsables de los asaltos en la carretera Matamoros-Cuautla. Llevan ya muchos años engavillados. No viven ya de fijo en el pueblo, aunque sí sus familias. Se sabe que están en Atlixco. Un tiempo, recuerdan en Calmeca, fueron perseguidos, pero no por los judiciales, sino por el ejército: “Se fueron cuando los federales les quemaron sus casas”, cuentan los campesinos, “pero no los agarraron, ellos saben las salidas que tienen estas barrancas”.

Porque en Calmeca lo que sobran son barrancos y desfiladeros buenos para el venadeo. En un punto en el que el estado de Puebla se olvidó de sí mismo y apretujó la tierra y todo es un lomerío ardiente y áspero de cazahuates, pochotes, huajes y órganos y sol y polvo que los entendidos llaman simplemente paisaje mixteco, lo único que hay es monte para el pastoreo, jagüeyes y veredas y silencio roto por el cencerro y el tropel de los chivos. Y, de cuando en cuando, por el eco quebrado y reseco de los fogonazos.

Así, venadeados, murieron Crisóforo y Guadalupe Campos Barranco. Dice la viuda de Guadalupe: “Venían de matar a Crisóforo, allá por el cerro de Tananica. Me dicen ¿No has visto a tu esposo? Y yo, que se fue con la burra a traer leña. Que no, que se parece a uno que ahí por la Mesa Redonda está muerto. Y yo voy corriendo y lo veo ahí en el suelo, muerto por Camerino Treviño y Venancio Santos. Es largo de explicarse, pero todo empezó por unas vacas que le robaron a unos, y mi cuñado, Crisóforo era Agente de Paz aquí en el pueblo, así que le pidieron auxilio. Los detuvieron y llevaron a Matamoros. Pagaron y buscaron la venganza. Por eso aquí no hay Juez de Paz, ya nadie quiere ser Juez de Paz, hay miedo, no se crea, yo también tiemblo”.

Y cómo murió Flora Barranco: “La mató ese Platón Morales. El hombre se apersonó en su casa, yo doy fe, un día de muertos, le dijo a Flor que ella escondía a los hermanos Campos, y ella le dijo que pasara que buscara, pero que si no los hallaba, que ella se iría contra él, y Platón no esperó, ahí le descargó la pistola, a la mera entrada de su casa. Luego entró y balaceo a Vidal, lo dejó muerto, pero se salvo”.

O la muerte de Marcial Jiménez: “Le llevaron los animales de ahí de su casa, mero cuando él llegaba de la vigilia, le robaban la yunta. No se aguantó, porque los animales eran su vida, los siguió y ahí delantito lo mataron”.

Un testimonio más: “Yo soy viuda de Primitivo Victoriano Cardoso, también por sus animales, él vio cómo le llevaban sesenta chivos, todo el trozo. Quedó muerto en el campo de Aguabrito, un ojito de agua que hay así pa abajo”.

Por todas las denuncias, uno busca la opinión del comandante de la judicial de Matamoros, Marcos Sánchez Campos, recién llegado de Tecamachalco: “Hay muchas órdenes de aprensión. El problema es que o no se encuentra la gente, andan en Estados Unidos, o no dan la cara las partes agraviadas. Si los agraviados no vienen a nosotros y muchos de los que buscamos andan afuera ¿Qué podemos hacer?”.

¿Qué se puede hacer entonces, según el comandante: “Es difícil hacer algo. No es un problema de apenas, es de siempre. Si la gente del pueblo dice que nosotros estamos coludidos con los criminales, que lo prueben, hay elementos que quedaron del jefe anterior, que les presenten pruebas”.

¿No tiene que ver en esto la marginación de Calmeca? Dice el comandante: “No es que estén abandonados, es que de por sí son conflictivos. No he podido checar todas las órdenes, en eso estoy. Estamos colaborando con la policía de Morelos, en el caso de los hermanos Michaca si existía orden de aprensión, allá mismo ya la tenían. No, no la tengo a la mano, es difícil, tenemos todo archivado”.

Todo archivado. Son ocho agentes judiciales para el distrito entero de Matamoros.

¿Cómo se construye una sociedad mejor?

Poco a poco, diremos. Y no por obra y gracia de un Estado paternal ni por la voluntad redentora de políticos iluminados. Poco a poco, en la acción civil que crea una empresa o un movimiento colectivo con el propósito simple (es un decir) de cambiar el mundo.

Por ejemplo: cambiar la negativa relación entre el campo y la ciudad. Entender que la mejor manera de impulsar la economía de las comunidades campesinas está en el consumo de lo que producen y en condiciones favorables en precio y abasto para los pequeños productores. Se dice fácil, pero cada vez más se desarrollan en México procesos con ese objetivo vital.

Y más: transformar por esa vía nuestros pésimos hábitos alimenticios. Comer productos frescos, sin procesamientos industriales: una hamburguesa vegetariana, para no darle vueltas al asunto y pensar en producto extremo del fast food gringo: brócoli, zanahorias, betabeles, frijoles y chipotles traídos de los campos de Texmelucan o Tepeaca y convertidos en la base de una parrilada. Y encontrarlas en presentaciones atractivas, adecuadas a la vida urbana de familias que trabajan todo el día.



Y una universidad que se decide por contribuir a esta vinculación desde los espacios generados para desarrollar empresas.

Campo, universidad, acción civil. Buena idea para pensar en una mejor alimentación.

No me lo imagino, aquí está la receta:

Las 4 gracias

4 hamburguesas vegetales, de 100 g cada una, empaquetadas individualmente.


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La gracia naranja (avena, arroz integral, zanahoria y especias)

La gracia roja (avena, arroz integral, amaranto, betabel y especias)

La gracia marrón (avena, arroz integral, quinoa , frijoles, chipotle y especias). Ligeramente picantes.

La gracia verde ( avena, arroz integral, brócoli y especias)

Y los aderezos especiales: uno de salsa de tomate con albahaca y otro de tinga poblana.

Así entiendo este movimiento vegano por una mejor alimentación Beveggie “Lo Spaghettoque en alianza con el IDIT de la Ibero Puebla se presenta mañana por la noche en el lobby de ese instituto.

“México es nuestra casa –me dice Edda Beronda Mastretta, directora del proyecto que se presenta en la Ibero Puebla--, y somos poblanos porque consumimos productos del campo poblano, los que encuentras en los mercados populares.”

Y de la mano su concepción nutricional y su búsqueda de alternativas: comida sana, sin gluten, sin lácteos, sin harinas, sin huevos, bajas en sales, sin azúcares añadidos.

“Comida pura”, dice.

Tal es su ánimo y lo expone este jueves a las 7 de la noche en el IDIT de la Ibero Puebla.

Mundo Nuestro. Moisés Ramos Rodríguez trae en la belleza de las palabras el rostro oscuro de la ciudad. Y es la ciudad reciente. la de nuestro caos e ingratitudes colectivas. La del barrio que sobrevive. La que se diluye en el peso de sus casonas y sus discordias. En el marco de la presentación de su último libro de poemas (Cantares de la ciudad de los Ángeles, Buap, 2017) presentamos ocho de los poemas incluídos en él y que bien exponen la madurez alcanzada por el principal de nuestros poetas malditos en Puebla.



y la miré a los ojos

…una noche

decidí tomar de los cabellos

a la ciudad convertida en fugitiva


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—nada más para mirarle el rostro—

(estaba yo cantando

como corresponde a quien se precia

de estar solo

o ser poeta)

…y la miré a los ojos:

estaba tan fuera de sí

que gritaba ofreciendo mercancías

sentada cómodamente en el retrete de su olvido

No quedaba en ella rastro

de lo que fue su vida regia:

cubierta con harapos

los pies desnudos y maltrechos

estiraba la mano temblorosa

decorada aún con el brillo

casi imperceptible

de su última joya:

la Octava Maravilla

el Osario de América

Pedía

por caridad

el verbo o la palabra que llevarse a la boca

hincado el codo en sus riquezas mal habidas

Nos vimos como se miran

los huérfanos

los gemelos

los cófrades que toda filiación abandonaron

alejados de toda pertenencia

El frío congelaba sus encías deshabitadas

babeaba como quien pierde la palabra

escurrida por la comisura de los labios

pero logró decir

que estaba dispuesta a cortarse las venas del asfalto

para dejar renacer un río limpio

Juró que recuperaría su nombre augusto

para perpetuarlo en un blasón de piedra en la memoria

Hablaba creyendo estar iluminada

mientras los dedos de los pies le carcomían las ratas

y las cucarachas le surcaban el rostro virulento

Tartamudeaba

apoyada en el báculo de sus centros comerciales

Le pedí que dijera su nombre en voz alta

que repitiera el nombre de sus padres

de sus hijos

sus entenados

las hienas que están royendo su cadáver:

ojos nublados de vieja ciega

echó hacia atrás la su cabeza

agitó su bote con monedas

tarareó las últimas estrofas de su himno

y yo me fui a buscar bronca a otra parte

Tenochtitlán seiscientos noventa y uno

Para Alekos

La boca de una mujer extraña es un pozo profundo.

Y una gran ciudad es como una mujer extraña. Norman Mailer

Lo primero que vimos al salir del inframundo fue al arcángel

espada de luz

ligeras líticas alas:

miramos a la Tierra alumbrar

la nopalera de tunas corazón

y vimos al águila guerrera

unida a la serpiente de nuestra antigua fuerza

En la plaza danzantes

—roncas voces las de sus atabales—

cascabeleando al ritmo de su entusiasta alma:

músicos de músculos frugales

nutridos por el sol y las entrañas del ayuno

Vimos el rostro antiguo de los guerreros

Ocelotl

Cuautli

ávidos de sangre

Y la primigenia madre Tlaltecuhtli

ofreciendo aún sus nutrientes pechos

en tanto al Zócalo llegaba vociferante

la voz de otro 2 de octubre

(el viento trae aún las sus plegarias

clamando por justicia para los inocentes:

letanía que se repite

para que Luzca para ellos la luz perpetua)

Plazuelas ciudadelas de agusanados años

persistente hundimiento de los escaños

oscuro esplendor y miseria de falsos tlatoanis

y fuego que nos trae copal

intentando sanar el cuerpo purulento

Calaveras en cuentas –y en los sangrantes tzompantlis—

cráneos en los tocados y las muñequeras

niños con la furia de Huitzilopochtli

repitiendo otro grito

por otra venganza clamando:

“¡Oh Cortés, oh rubio Alvarado…! ¡Oh, asesinos…!

sus petos y cascos nadan aún en sangre

¿quién se atrevió a honrarlos

quién a perdonarlos?

Aquí están nuestros corazones

aún en la incertidumbre…”

El viento sana hoy

—respiración boca a boca—

estas calles

mas aún se empuñan navajas de obsidiana

“Mi patria es el español”

uno repite

y el prójimo

en el cercano extremo

insiste

—en algo cercano a la lengua florida—

en culminar la su venganza

Se diluye la tarde:

ejércitos de las sombras vuelven al túnel

¿Cuándo aceptarán paz los corazones

—unos y otros herederos—

de estos que del inframundo suben

que al inframundo bajan?

Dos cantares de entonces

Para Juan Javier

por el vértigo en su camioneta blanca

I

Consciente o torpemente

nos confundimos con los borrachos de la calle

nos dedicamos a beber hasta tener visiones

o hasta detenernos largo tiempo en la inconsciencia:

no había uvas que ofrendar

ni algún dios joven Baco

sólo curado de pulque tochtli

Cierto es que tocamos canciones de muy alto voltaje

desafinados

y el mezcal nos ayudó a correr por los cerros de Oaxaca

y en lugar de Dionisos

arrostramos la confusión de preguntar

“¿Quién eres?”

Mas cierto es también que hicimos regla un deseo:

“Prohibido escupir a los poetas”

II

Sobre la chatarra que ardía aquel verano

mi sombra se freía como el huevo de un ornitorrinco:

era la hora de los congales fauces

hora de oficiar venéreos misterios

cantar boleros

en medio del insomnio

habitantes del Infierno

Orábamos:

“¡Oh Venus

oh Mayahuel

oh Afrodita

oh Mictlantecihuatl

queremos ser dignos de tus dones!”

y deshecho el aherrojo con el que nos sometía el Tiempo

pasamos al otro lado del espejo

Vivíamos en la calle

La calle se llamaba

bien lo recuerdo

“Lejos aún del Paraíso”

y hace unas horas al volver a tocar los sus ladrillos

vi que nadie ha trastocado la su placa

y tiene aún el mismo nombre:

en una de sus esquinas

serio en su labor de siempre

arroja piedras al vacío el Señor Tlacuache

—piedras que ya no son piedras rodantes—

Con el fuego de los sueños que quemamos en aquella esquina

asamos después bombones rellenos de veneno

del mismo sabor que tuvo para nosotros la belleza

De El Evangelio de Lucas Gavilán

Juan El Taxista

ha precedido a Jesús de Cabaret:

El Mar de Galilea rebosa

Los mercaderes del Templo

han venido a regatear

las monedas que a sus manos regresarán:

lapidaron a Magdalena

frente al Templo esta mañana

y ahora bajo luces desgastadas

le aplauden y piden un lugar privilegiado

a la hora del baile que hará sobre cada mesa

Herodes

uno entre los anónimos que pueblan otras mesas

va presto a lavarse las manos

mientras el trío Los Fariseos canta

y piensan los músicos en compensar al Buen Ladrón

dándole en concesión la barra

José de Arimatea

paga por ver:

quiere ganar para una escalera para un sepulcro

para apoyar a Jesús de Cabaret en el momento preciso

Los Romanos

carnales de la vieja y aguerrida milicia del barrio

entran con la lanza en ristre

dispuestos a la revisión en los costados

—después le ofrecerán vinagre en una esponja—

del cansado Jesús de Cabaret

quien repite frente a la barra

sobre los altos tacones de su banco acerado

“¿Por qué me has abandonado?”

mesando remordimientos

—corona espinas

victoria dos equis

después fría una negra modelo—

Ahora Los Fariseos

—el uno en la guitarra

el otro en las maracas—

lo siguen pues inició el baile

mas le temen y quieren despojarle

Los Apóstoles

expertos en música norteña

le dan duro y macizo a la redoba

mientras su Piporro de Cuetlaxcoapan

canta sobre el maná

y ofrece la Tierra Prometida:

“¿De a cómo no?” ya le preguntan

Ángeles

verdes ángeles prestan auxilio en la carretera

y el Sumo Sacerdote

—rudo luchador de todos los domingos—

manosea su Viejo Testamento

para saber qué podrá tocarle

ahora que empiece el streap tease

y la túnica por el suelo quede

Todo había comenzado con la resurrección de los muertos:

inició el viejo Lázaro

quien dormía el sueño eterno de bruces en la barra

y fue llamado por Jesús de Cabaret

para andar por ahí sin andarse por las ramas

y terminará en la cantina El Gólgota

entre infusiones y arrepentimientos

Jesús de Cabaret ha sido vapuleado

y su primo Juan El Taxista

perdió la cabeza por una tal Salomé

bailarina experimentada y poderosa

Se acerca “El fin de los Tiempos”

autobús que también cubre la ruta

Apocalipsis-Limbo-Purgatorio

“Polvo eres

y en polvo te convertirás”

dice el conductor del autobús

al informe lodo que se secará mañana

por sobre el que ahora pasa

Ora pro nobis

pide la señora del guardarropa y los cigarros

“En verdad les digo

que esta noche estarán conmigo en El Paraíso:

conozco al cadenero y la entrada será gratis”

responde y profetiza Jesús de Cabaret

En el baño del cabaret

El Mar de Galilea

las aguas están más que revueltas

Obscuro total:

los Cuatro Jinetes del Apocalipsis ya se acercan

en sus inmaculadas Harley Davidson

a más de ciento cuarenta kilómetros por hora

Sueña la ciudad un río

I

Yo soy de donde ya no hay río:

el mío era un arroyo

—Almoloya—

que crecía con los opulentos aguaceros de mayo

y

a veces

creo haberlo visto

como fluye en esta página:

veo al fiero que

—me cuenta mi padre—

traía árboles desraizados

animales fabulosamente hinchados

y artilugios deformados

Escucho que habla en el verano

aun cuando su voz huela a podredumbre

Lo veo animar pulidos batanes

molinos antediluvianos

llevarse la inmundicia de las calles

y erguir las cañas a su paso

—guerreros ante su general

cambiante y permanente—

Lo escucho defenderse

coletear al comenzar su entubamiento

Lo veo vengarse al inundar los barrios

calles y plazuelas

cada temporada de lluvias

puntual e irrefutable

Lo veo

joven serpiente

lomo esplendoroso que se expande

Lo miro seguir creciendo en los árboles antiguos

del abandonado Paseo Viejo en San Francisco

Me siento

a veces

a platicar con él

como si no hubiera sido ahogado

Miro a la ciudad pagar la cuota de su insensatez

al haberlo clausurado

contra natura

He caminado toda su ribera

mirando los barcos de papel

que ya no pude echar sobre su lomo:

aún siento su espíritu vagar

azotando los muros de la Angélica Cuetlaxcoapan

la cobarde ciudad que no supo guardarle

Entonces bajo nuevamente a recordar

que vengo de aquí

de donde no hay río

Y escucho los días navegar sin su sextante

sin Stella Maris

Y se derrumba la Angélica Ciudad

húmeda la vista al mirarla

espíritu de eternidad

cuerpo que no puede encauzar ningún olvido

I

Sueña la ciudad un río

caudaloso y fresco

espejo de las constelaciones

Río

Por momentos es tan intenso ese deseo

que los angelopolitanos hacen barcas durante la madrugada

edifican muelles desde donde zarparán

con la eclosión del día

Y escuchan ya el chocar del agua contra rocas

el chasquido de ramas sobre el lacustre pecho

Agua

líquida ensoñación

alcanza tal intensidad

que humecta los ojos que la miran

Sueña la ciudad que recupera un río…

Generaciones

El abuelo está de pie

recargado en el respaldo de la silla

donde su hijo está sentado

y carga

sobre la pierna izquierda

inclinado ligeramente hacia la derecha

al nieto

al hijo

al espejo de ambos

El abuelo

turbia cabeza lanosa

mira atento hacia la izquierda

hacia donde la Muerte ya lo llama:

por fin comenzaba a perdonarse

a ver cuál fue la bifurcación equivocada en su vía

y ya no le dará tiempo

de abrazar a su hijo

de quitarle el peso de haber sido

él

su padre

No lo toca:

toca su silla

y rehúye hasta la lente

El padre

decimonónico el traje

se ahoga por la corbata y las barbas:

sombra de la sombra de su padre

mantiene el gesto de jabalí presto al ataque

y el fotógrafo ha logrado mostrarnos

sin que él abra la boca

sus dos colmillos preparados

En el fondo de la máscara

ennegrecida por las barbas

los ojos de un hombre triste

buscan

desde hace siglos

a su padre

El niño

padre en miniatura por el traje que gasta

parece indómito fiero

general que será de mil batallas

mas

basta un ligero escrutinio

para ver su verdadera imagen:

muñeco roto

mudo

de sentidos maniatados

con los mismos apellidos

el nombre

los ojos

suplicantes

de su abuelo

de su padre

Va el poeta por su hermano

Tienes el cabello revuelto

como si acabaras de salir del Mar de los Sargazos

Ya no dices nada

Pareces agotado

como si descansaras después de un día pesado

Estás pálido

como si hubieras velado

sin saber que

por la mañana

conocerías la resolución a todo enigma

Pareces tú y muchos otros hombres:

frío y desprotegido

ya no sabrás que perdiste un zapato

Afuera llueve

y aquí

a un lado de la puerta

hay un horno en el cual quemarán tu ropa

Es verano:

el largo día había amanecido luminoso

Aquí

me inclino y te hablo al oído

te cargo para regresar a casa

como si no quisiera despertarte:

desde tus ojos semiabiertos

marrón claro

ya no replicas

Otra ciudad de polvo y verdadera

VIII

Vengo de un antiguo sueño

de urbes acedas

de cuerpos de tul y humo zarandeado

donde perviven nombres

seres a quienes sólo yo escucho

Vengo de un sueño

erigido en un desierto

de torres de carbón

calles extensas lenguas calcinadas:

oigo a seres

vacíos como sonajas de guajes sin semillas

somnolientos pesados

arrastrados por su propio nombre

Vengo de un cementerio

de una antigüedad extraordinaria

donde crecen ideas fijas como púas

cercas de alambre

pentagrama donde no escribe para cantar el aire

Escucho andar a gatas a ciertos pensamientos

otros

se vuelven remolinos que peinan los pantanos

Hay luces muertas que saben a derrota

futuros triturados en un molino extraño

despiadado

Escucho que aquí nada se oye

que pasa un día o dos

un centenar de horas guiadas por un cencerro inapiadable

y nada aquí sucede:

no se mueve el lodo de los pensamientos

se vacía la cuenca desde donde todo se miraba

Voces que no reconocería

ni la propia garganta donde se expendían

van adheridas a los muros

se destrozan las uñas buscando una salida

boquean

presas del bozal que son

que incuba su silencio

Paso buscando una mirilla

deseo sólo un respiradero

mas mi sueño es viejo y desdentado

ácido y desangrado

territorio donde ya no corre el aire:

se sofoca a sí mismo

se envuelve en llamas pardas o bien decoloradas

se ahoga

y yo me voy secando

flanqueado por esas voces en los muros

los seres de sal cual olas ocres

e ideas que se ahorcan penden

—mecate y madera el segundero—

para mostrar dónde vivimos

dónde venimos a husmear:

en medio del silencio

sin traductor para este sueño viejo

decrépito

lápida que hará de nosotros fósiles

sangre inútilmente convocada

(Todo ha pasado ya:

llega la aurora

palabra que arde y guía

voz para ser

para mostrar que consistimos

pese a que polvo inquieto

no otra cosa somos)