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21 Abril 2021, Puebla, México.

Saldos de la pandemia / Carlos H. Rodríguez Giacintti

COVID 19 en 2021 | Opinión | 7.MAR.2021

Saldos de la pandemia / Carlos H. Rodríguez Giacintti

Carlos H. Rodríguez Giacinti

Voces en los días del coronavirus

Esta enfermedad infecciosa causada por el coronavirus y denominada COVID 19, altamente contagiosa y que ataca principalmente (pero no exclusivamente) al sistema respiratorio, nos ha tomado a todos por sorpresa. Hay algunos personajes, como Bill Gates, que afirman haber vaticinado una pandemia similar a la del coronavirus hace cinco años. Predicciones o no, el tema es que aquí estamos en medio de más de cien millones de contagiados y más de dos millones de muertos en el mundo, derivados del coronavirus.   

Este virus tiene la extraña particularidad de que no todas las personas se contagian igual, que las personas mayores de 80 años y quienes padecen afecciones médicas previas, tienen más posibilidades de presentar cuadros graves, pero también, existen personas que únicamente presentan síntomas leves o muy leves y, otros más, que aun estando contagiados no presentan síntoma alguno; estos últimos son los llamados “asintomáticos”, que por estar contagiados sin darse cuenta de ello, son el mayor foco de contagio del virus (junto a los irresponsables que no se cuidan o que se quieren contagiar, llamados “covidiotas”).

Los efectos en el mundo han sido muy diversos. Según algunas estadísticas, alrededor del 60% de los fallecimientos por coronavirus en el mundo, son personas mayores de 60 años (En México es el 57.2%). En España, según el diario El País, el 86% de los muertos por COVID son mayores de 70 años. Estas cifras nos han mostrado dos realidades escalofriantes. La primera realidad que nos ha mostrado la pandemia es la situación de abandono y, a veces, hasta maltrato en la que viven muchos ancianos en el mundo. Olvidados, muchos de ellos, por sus familias en residencias para ancianos con pocos o nulos recursos y atendidos por personal que, en el mejor de los casos, devenga un salario al mínimo esfuerzo. Se escucha espeluznante pero, para estos viejitos, la pandemia lejos de ser una maldición ha resultado ser la vía de escape a su tragedia personal y del terrible sufrimiento diario al que los habían condenado sus familiares. Tomemos nota.

La segunda realidad, es la muerte por coronavirus de un enorme porcentaje de jóvenes y adultos (en México es el 42% la de jóvenes) que eran sustento de sus familias, lo que hace todavía más dolorosa, complicada y prolongada la pérdida de estas personas. Muchos de ellos, además, eran médicos o trabajadores de la salud que estaban ayudando a paliar la crisis sanitaria, muchas veces sin los recursos necesarios para hacerlo.   

Las estadísticas nos muestran, también, que las consecuencias de la pandemia han afectado mucho más a la gente con menos recursos; el tremendo impacto que la crisis sanitaria ha tenido en la educación básica e intermedia (más de 2,5 millones abandonaron clases) confirma lo dicho, por una parte, y los enormes efectos económicos que ha tenido el coronavirus ocasionando el cierre de millones de empresas en todo el mundo, con la consecuente y enorme pérdida de empleos, también ha afectado a la población con menores recursos.

Mientras esto sucede, en muchos lugares, como en la Ciudad de México, la gente se muere en las calles o en sus casas porque no encuentra lugar en los hospitales, aunque algunas autoridades lo nieguen; también es muy difícil y complicado poder “rellenar” los tanques de oxígeno para enfermos con problemas respiratorios; algunos medicamentos contra el COVID 19 son difíciles de conseguir o su precio se ha disparado por las nubes; niños con cáncer mueren porque no hay tratamientos en las clínicas de salud donde los atendían; los médicos y trabajadores de la salud de muchos hospitales se quejan que no tienen ni material ni medicamentos para atender a sus pacientes. Pero el presupuesto asignado por el gobierno a la salud y a la pandemia es mínimo, tampoco se cambia la estrategia de salud, se continúa sin casi hacer pruebas de contagio a la población, funcionarios siguen sin utilizar el cubrebocas en público aun después de haberse contagiado de coronavirus y de las enormes cifras de contagiados y muertos por la pandemia que registra nuestro país. Los saldos son aterradores. El doctor Anthony Fauci, asesor médico jefe del presidente de los Estados Unidos señaló recientemente que la estrategia contra el coronavirus en ese país ha sido realmente mala, pero ahora con el cambio de gobierno han tenido un desempeño excepcional en la aplicación de vacunas, abriendo esperanzas.