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17 Enero 2022, Puebla, México.

8M 2021 en Puebla: imaginar con las mujeres, a pesar de todo,  un verdadero cambio civilizatorio

Sociedad | Crónica | 8.MAR.2021

8M 2021 en Puebla: imaginar con las mujeres, a pesar de todo, un verdadero cambio civilizatorio

Sergio Mastretta

Terminé de escuchar las declaraciones de la secretaria de Gobernación Ana María Hill.

Por lo que veo, el gobierno de Barbosa se encarrila a un conflicto penal con el gobierno municipal de proporciones que no había visto nunca en mi vida de reportero. La secretaria acusa, palabras más, palabras menos, al gobierno de Claudia Rivera de ser el autor intelectual de los hechos de violencia de este 8 de marzo en el centro de la ciudad.

Recorro las escenas de la marcha de las mujeres esta tarde en la ciudad de Puebla. La señora Hill busca en ellas a los autores intelectuales. Yo miro a centenares de jóvenes mujeres que salieron a la calle olvidadas del Covid. Y me digo que lo que sigue es de esperarse. Veo la furia de una joven que arremete con un fierro contra un portacarteles metálico que tuvo la mala fortuna de cruzarse en su camino. Otra muchacha levanta en señal de triunfo el bote de aerosol con el que ha escrito "vivas nos queremos" en la estructura amarilla de las trompas de falopio del escultor Sebastiàn. 

En otra escena, las encapuchadas cargan contra la puerta del Congreso del Estado. El mismo que votó para Barbosa el rechazo al aborto. La lumbre alcanza ya el metro y medio cuando desde el interior descargan un polvo espeso que bien pude ser producido por un extinguidor pero que la reportera que toma el video describe como gas lacrimógeno. Me pierdo un momento en ese interrogante: gas lacrimógeno o polvo extinguidor de fuego. Alrededor de la puerta la turba femenina no huye como debes hacerlo si con el gas se pretende disolver una manifestaciòn; y el fuego, de hecho, casi se extingue. Al final, en la cuenta de daños que con diligencia hará la fiscalía de Barbosa entrará ese estrecho cierre de madera de nuestro inoperante congreso.

Así que vuelvo a la secretaria Hill. el gobierno del Estado responsabiliza de la violencia ocurrida hoy al gobierno del municipio de la ciudad de Puebla. Y es un lío lamentable porque deja de lado la comprensión de la gravedad de la violencia contra las mujeres y pone el acento en los conflictos y contradicciones entre quienes ejercen el poder y que están dispuestos a cualquier cosa para marcar su territorio: el del preservación del mismo.

La justicia en Puebla por supuesto que no es ciega. El Estado sí que lo es. Y hace tiempo que se ha desbarrancado en el abismo.

Porque hace tiempo que nuestra sociedad vive en un abismo de sinsentidos. El mayor de ellos el de la violencia contra las mujeres y el absoluto fracaso de las instituciones del Estado para impedirla. PRI, PAN, Morena, y con esos colores y esos políticos caemos sin freno en una realidad de violencia y crimen, la más brutal de las pandemias. Ese espacio sin fondo es el que explica lo sucedido esta tarde. Y en ese territorio se pierden quienes ostentan los cargos públicos de  gobernación, seguridad y justicia.

Dijo la secretaria Hill que la de hoy debió de ser una jornada de respeto y reconciliación. Y que la violencia de las encapuchadas trasgrede la ley que nos da cohesión y sentido de identidad como sociedad. "No nos representan", afirma. “Violaron el Estado de derecho”, ha dicho. Violación. La más cruda de las palabras que define el coraje indescriptible de las mujeres en México. Feminicidios, la más clara expresión del fracaso del Estado en la primera de sus obligaciones, la de la defensa de la vida de las personas.

En las palabras de la secretaria de gobernación de Miguel Barbosa encuentro justo lo que este Estado nuestro, en voz de quienes lo representan como autoridades, no acaba de entender: que hace tiempo que dejó de ser el espacio en el que la vida de todos tiene sentido porque es el causante principal de la violencia.

Hace un año titulé a la crónica que escribí sobre la marcha del 8M como la de la constancia de un cambio civilizatorio. Eso, aunque cueste trabajo comprenderlo, lo encuentro en el enojo de esas jóvenes mujeres que le prendieron fuego a la puerta del Congreso. A la misma hora, en la ciudad de México, la acción brutal de quienes con picos y cinceles arremetieron contra la fachada de la Casa de los Azulejos.

Por las mujeres sobrevive México, me digo.

No me voy a perder en el pleito de Barbosa contra sus enemigos y sí en su inoperancia frente al feminicidio. Ni en los desvaríos de un gobierno de la ciudad sin control alguno de la seguridad pública. Ese es el Estado que tenemos. Aplica bien aquì el calificativo de fallido.

Prefiero imaginar ahora, a pesar de todo, con las mujeres, un verdadero cambio civilizatorio.

 

(Una version anterior de este texto, por error del autor, aludìa a la Casa de los Muñecos en la ciudad de Puebla, y no, como debía de ser, a la Casa de los Azulejos en la ciudad de México).