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5 Diciembre 2021, Puebla, México.

Enrique Montero Ponce y Javier López Díaz, las audiencias y la relación prensa-poder.

Gobierno /Política /Sociedad civil organizada | Ensayo | 23.NOV.2021

Enrique Montero Ponce y Javier López Díaz, las audiencias y la relación prensa-poder.

Luis Alberto Martínez

Puebla, sus medios y sus monstruos (Parte III)

 

Entender el presente de los medios en Puebla requirió inicialmente revisar ---como lo hicimos la entrega pasada-- la relación de la prensa poblana con el poder a través de las políticas de comunicación de los gobiernos estatales en turno.

Sin embargo es menester también, revisar la construcción de la relación de los medios con sus audiencias a partir del entendimiento y apropiación de la sociedad poblana con los espacios informativos.

Los dos fenómenos de la audiencia en Puebla

Aunque más de un lector tuerza la boca, la historia de la comunicación y el periodismo en Puebla, no puede escribirse sin los nombres de Enrique Montero Ponce y de Javier López Díaz.

Ambos fueron líderes indiscutibles de la radio en sus respectivas épocas; ambos fueros contundentes formadores de opinión pública para la gran audiencia popular; ambos eran escuchados en el transporte público, los talleres, las oficinas, los automóviles y los comercios; ambos supieron conectar con amas de casa, con obreros, con oficinistas o con comerciantes.

Ni Montero Ponce, ni López Díaz, estudiaron periodismo o comunicación, uno con preparatoria, el otro psicólogo, entraron a los medios como muchos lo hemos hecho, en la práctica y con mucho pero mucho sentido común.

Su muy estrecha relación con el poder es consecuencia de que ambos crearon productos rentables con sus audiencias y además, en el camino, fueron creando la cultura de consumo en medios en Puebla.

Enrique Montero Ponce, llamado por sus cercanos como el "Decano del Periodismo", fue el primero en impulsar el concepto de la revista noticiosa en la región, un programa matutito, que a principios de los setentas, llegaba todas las mañanas a contar las noticias, a comentarlas, a "masticarlas" y llevarlas a una audiencia popular, que encontraba en este formato la oportunidad de sentirse informado sin leer los periódicos, y que, además, se acercaba a su realidad inmediata, conectando con sus problemas cotidianos como el transporte, el alumbrado, las calles o los asaltos.

Montero Ponce ostenta el record Guinness por transmitir ininterrumpidamente su programa por más de 50 años, medio siglo en el que al menos dos generaciones le escucharon como parte de su rutina doméstica, la clase política de los 80s y 90s tomaba el cereal del desayuno escuchándole.

En aquellos tiempos, sin escuelas de periodismo en Puebla, Montero Ponce hizo de su redacción una escuela pragmática de reporteras y reporteros, donde dieron sus primeros pasos decenas de comunicadores que hoy encabezan, las redacciones, cabinas y direcciones de medios del presente.

Enrique Montero Ponce se metió en la conversación familiar, en la Opinión Pública del espacio interpersonal, la del boca en boca, fue el primero con un producto sumamente atractivo para el poder, en consecuencia una relación tan estrecha que vivió la cúspide con en la descendencia del propio Enrique Montero.

Entre los discípulos más destacados de Montero Ponce, destaca justamente Javier López Díaz, quien apropió el modelo popular de su antecesor, dándole un valor agregado: la estrecha interacción con la audiencia. No sólo leía y comentaba los reportes de sus radioescuchas, los conectaba con las oficinas gubernamentales, construyendo una especie de puente virtuoso, que le daba credibilidad ante la ciudadanía, y por otro permitía a las dependencias presumir una cara amable, eficiente y cercana.

Impulsor de "los reporteros ciudadanos" les abrió el micrófono a taxistas, a comerciantes y a cualquier persona que quisiera narrar la noticia. Les motivó, y con ello extendió una red de cobertura de noticia urbana imposible de igualar por cualquier redacción.

La RED de López Díaz fue un producto exitoso y visionario, si lo observamos desde el actual fenómeno de las redes sociales. Antes de la masificación del internet, Javier López Díaz construyó una red analógica de personas que mediante llamadas telefónicas le acercaban cualquier noticia de oportunidad, y asumiendo el riesgo de la falta de rigor periodístico y confirmación, hizo del sector popular un "prosumidor" -Productor y consumidor- que además de la fama simbólica, recibía recargas telefónicas o premios.

Por supuesto que a la llegada de las redes sociales, el fenómeno de la RED de López Díaz sólo tuvo que trasladar su audiencia a una plataforma que en la praxis era utilizada de forma similar años atrás. Conectar personas, noticias y medio de forma inmediata.

Era tal el impacto del espacio radiofónico del comunicador, que alguna vez en una encuesta por la alcaldía, su nombre llegó a ganarle a los precandidatos de entonces.

En los últimos años, la fuerza de Javier López Díaz en la opinión pública poblana y la conversación popular es indiscutible, capaz incluso de impactar en la Encuesta Continua sobre Percepción de la Seguridad Pública del INEGI -tema que abordaré a detalle en otra colaboración- por lo que para el poder y las instituciones gubernamentales no sólo se volvió un aliado obligado, sino un indiscutible actor.

Estos dos fenómenos no son los únicos:

El Sol de Puebla desde los García Valseca y particularmente La Voz de Puebla como fenómeno editorial, periodístico y político, semillero de periodistas y comunicadores.

Sergio Mastretta y su Revista 105, aula también de plumas y voces hoy consagradas. Rodolfo Ruiz y El Universal de Puebla, estricto mentor de al menos una generación de periodistas, reporteras y reporteros.

Fernando Canales, Aurelio Fernández o Carlos Martín Huerta, con segmentos de audiencia muy específicos. Todas y todos ellos merecen algo más que una mención en este repaso, y serán materia de otras colaboraciones.

Puebla con sus cerca de 100 medios de comunicación digitales, electrónicos e impresos, tiene en palabras de varios políticos nacionales, una prensa que "se lleva pesado", un espacio mediático difícil del que decenas de consultores y operadores nacionales han salido corriendo.

Y para culminar, en la región se presenta uno de los mayores contrastes,: mientras penosamente contamos con un puñado de medios abyectos ejemplo nacional de las peores prácticas de la desinformación y la manipulación, también con orgullo se abre paso una nueva generación de periodistas independientes, emprendedores, creativos y libres que hoy son reconocidas y reconocidos en todo México.

De ellos, de la tecnología y las nuevas formas de contar historias hablaremos en la última entrega de esta serie.

Hasta la próxima.

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