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6 Octubre 2022, Puebla, México.

Aristóteles y la lengua griega /  Juvenal Cruz Vega

Cultura | Ensayo | 12.ABR.2022

Aristóteles y la lengua griega / Juvenal Cruz Vega

Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Aristóteles a través de algunos fragmentos de la Metafísica y la Magna Moralia. Análisis de dos textos bilingües de Aristóteles en griego y español.

Juvenal Cruz Vega, director de la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Φύσει μὲν οὖν αἴσθησιν ἔχοντα γίγνεται τὰ ζῶα, ἐκ δὲ ταύτης τοῖς μὲν αὐτῶν οὐκ ἐγγίγνεται μνήμη, τοῖς δἐγγίγνεται.

Realmente los animales nacen dotados de sentidos por naturaleza, pero de estos, algunos de ellos no tienen memoria, y otros si tienen. Aristóteles.

 

 

Advertencia

 

Queridos amigos, esta ocasión quiero compartirles dos textos bilingües de griego y español. Son dos textos bien seleccionados, de los tantos que hemos trabajado en la Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz; ambos son agradables por su lectura y vocabulario, pero también tienen un poco de complejidad por su sintaxis y su semántica e interpretación. Aristóteles  es el autor que nos viene a deleitar.

Quienes estudian la lengua griega con mayor disciplina podrán hacer un trabajo de traducción y crítica, y más aún, podrán mejorar nuestro trabajo. Quienes la desconocen, tienen un motivo esclarecedor para estudiar y de tal modo podrán emocionarse y comenzar su estudio tal como lo requiere toda asignatura: ab initio (desde el principio), o como solemos decir en la academia: “textum a texto, periodum a periodo, sententiam ab sententia, verbum a verbō, syllabam ab syllaba, litteram ab littera”.

Ambos textos llevan consigo su versión al español. Aquí podrán estudiar y practicar la ortología griega, esto es, la escritura, ortografía, fonética, prosodia, caligrafía y nemotecnia. Pero también la sintaxis, el vocabulario con todos sus elementos que trae consigo: morfología, flexiología, etimología, semántica, pragmática, Aquí hay un trabajo que tanta falta hace en la reforma educativa de cualquier nación.

 

 

Sin duda la lengua griega es una de las más hermosas de toda la humanidad, es una lengua indoeuropea, flexiva, sintética, culta, clásica, trascendente; pero también es la lengua oficial de Grecia antigua, de Grecia Medieval y de Grecia Moderna. Empero,  quienes la desconocen, sólo dirán que es una lengua muerta, como cuando se refieren a la lengua latina, o a las lenguas antiguas, o me atrevo a decir, en general a la cultura.

Desde una perspectiva analógica, esto es, diferente, la lengua griega y las lenguas clásicas, son un valioso instrumento didáctico para acercarse al conocimiento universitario y a la cultura del mundo occidental, y sobre todo, a las raíces más fecundas de las principales lenguas de nuestro entorno. Sólo así tiene sentido el texto inmortal de Marco Tulio Cicerón cuando en su libro “De los oradores” inmortalizó la historia y al mismo Heródoto, padre de ella, diciendo: “Historia vero est testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis”. (La historia es el testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida y noticia del pasado). (Cic. De or. 2, 9, 36).

Por mi parte, sólo he querido compartir un banquete para quienes gustan y se deleitan de la cultura y la literatura clásica. Pues al presidir una escuela de humanidades clásicas, puedo decir con harta pasión, que sólo hago la fiesta; ya en otras ocasiones lo he comentado: porque me siento como el personaje del señor asiduo, al que se refiere Marco Tulio Cicerón en su hermosa cita: “Boni assiduique domini villa semper abundat porco, haedo, agno, gallina, lacte, caseo, melle”. (La villa de un señor bueno y asiduo siempre está llena de puerco, cabrito, cordero, gallina, leche, queso y miel). (Cic. C.M. 16,56). Pero explico el término assiduus, lo traducimos por la palabra asiduo, como dice el doctor Julio Pimentel, lo cual alude al hecho de que un propietario (dominus) está con frecuencia en su granja, ya sea trabajando en ella, ya sea supervisando a quienes allí trabajan. Gramática latina, Julio Pimentel Álvarez, Porrúa, México, 2006, p. 28.

 

 

Pero también doy valor al esfuerzo de todo el equipo de la academia, desde los alumnos, profesores, consejo, padres de familia, medios de comunicación y amigos que se ponen la camiseta del humanismo, pues como dice el mismo Marco Tulio en sus “Tusculanas”: “El trabajo en la cacería, el sudor, la carrera hacia el río Eurotas, el hambre y la sed, también son condimentos de la comida” (Etiam sunt condimenta cenae labor in venatu, sudor, cursus ad Eurotam, fames, sitis). (Cic. Tusc. 5, 34, 98).

 

Mi perspectiva sobre el estudio del griego antiguo.

 

Estudiar griego antiguo es un don que Dios me dio desde la infancia, cuando yo observaba la naturaleza en la periferia de los cerros de Tlachichuca en el Oriente de la ciudad de Puebla. Un día me preguntó mi maestro, el doctor Guillermo Hernández Flores, que de dónde había salido este amor a la lengua griega y a la literatura griega. Recuerdo que siempre jugaba a estudiar esta lengua. Me imaginaba que se escribía de otra forma, pues nunca conocí el alfabeto. Fue en la primaria del pueblo donde escuché hablar de los griegos y no con mucha pasión como lo esperaba. No obstante con mis dos amigos y mis primos Sebastián y Carlos jugaba a escribir en griego, aunque la maestra del curso no lo comprendiera, creía que era una travesura de la infancia.

Los años pasaron y Dios quiso que fuera al seminario y a la universidad a estudiar humanidades y filosofía. Tuve en el camino grandes maestros y con ellos descubrí mi vocación, todos ellos insistían en el milagro del maestro y del método. Allí está el secreto, pues la relación de maestro y discípulo es la clave de la formación. Un día mi maestro Guillermo Hernández Flores me obsequió una frase y con ella la historia de los grandes maestros: Jesús, Sócrates, Platón, Aristóteles, Quintiliano, Remio Palemón, Donato Elio, san Jerónimo, san Ambrosio, san Agustín, san Alberto Magno, santo Tomás de Aquino, José Ortega y Gasset, José Gaos,  Leopoldo Zea y muchos más.

 

 

La frase es única: “bástele al discípulo ser como su maestro”. Me encantó tanto la frase y tuve la curiosidad de ponerla en latín y griego del siguiente modo: Discipulum esse magistro similem oportet, Μαθητὴν εἶναι ὁμοῖον αὐτοῦ διδασκάλῳ δεῖ. Luego siguieron muchos trabajos, escritos por el maestro y el discípulo, en los cuales integro el trabajo de muchos de mis maestros. Pero esta no será la historia de hoy, la dejo abierta para otra ocasión.

Comparto un dato más de esta historia: “un día le comenté a mi amiga, la doctora Aglaía Spathi, una gran hispanista, oriunda de Atenas, la patria de Platón, que yo tenía dos corazones: uno griego y otro mexicano. Creo que con esa pasión he podido explicar parte de mi vocación al humanismo clásico y cristiano

Pero como mi amor a la lengua griega no me ha fanatizado como veo a muchas personas en la religión y en la política, prefiero por ahora entrar directo a Aristóteles y a san Lucas y que cada lector haga su propia conclusión y alimente sus propios ojos  tal como lo hacía ver el poeta Ovidio Nasón en “Amores” III. 2; donde nos describe a un joven patricio que anda cotejando a una doncella que sólo desea salir de su casa un rato, y la cita es en el anfiteatro romano, como sigue. “Non ego nobilium sedeo studiosus equorum; cui tamen ipsa faves vincat ut ille precor. Ut loquerer tecum veni tecumque sederem, ne tibi non notus quem facis esset amor. Tu cursus spectas, ego te - spectemus uterque quod iuvat, atque oculos pascat uterque suos. Yo no me considero un experto de finos caballos, pero ojalá aquel auriga derrote al que tú  misma favoreces. He venido para hablar contigo y sentarme junto a ti, no sea que no conozcas el amor que me despierta. Tú contemplas las carreras y yo a ti, observemos ambos lo que nos deleita y cada uno que alimente sus propios ojos”.

 

 

Proemio a la obra de Aristóteles. Met; Libro I, 980 a[1].

Aristóteles, filósofo griego, considerado uno de los pensadores más importantes de la historia, oriundo de Estagira, Macedonia. Nació en el año 384 a.C; llegó a Atenas siendo un adolescente con el propósito de completar su formación en la Academia de Platón, su maestro más cercano. En el año 335 funda su propia escuela filosófica, a la cual llamó Liceo. Tuvo un singular amor a la sabiduría, que coronó en su madurez filosófica con su Filosofía primera o Metafísica. En su obra puede hallarse una pluralidad de temas desde la medicina, filosofía, ética, lógica, zoología, política, física, y sobre todo, lo hace distinto de muchos pensadores de la historia a través sus escritos sobre Metafísica. Con él termina la filosofía perenne, y muere en el año 322 a. C. A su muerte siguió su obra el filósofo Teofrasto (370-287 a. C), el cual heredó la biblioteca de su maestro.

Uno de los temas más destacados de la filosofía es el asombro, porque es la actitud de un hombre que ama verdaderamente la sabiduría. Hay un hermoso texto de Aristóteles (Met. I, 2, 982b) que recoge este mismo motivo: “Antes lo mismo que hoy el asombro ha inducido a los hombres a filosofar. Al comienzo el asombro surgía ante los fenómenos que se presentan directamente y que no podían explicarse. Después fue incrementándose poco a poco y se aplicó también a cuestiones mayores, como los fenómenos de la luna, el sol y las estrellas o el origen del universo. Ahora bien, quien pregunta y se admira tiene un sentimiento de ignorancia. Por eso es amigo de los mitos y en cierto sentido es un filósofo. Los mitos, en efecto, están llenos de maravillas. Así, pues, para remediar su ignorancia, los hombres empezaron a filosofar” [2].

 

 

Uno de los temas más apasionantes de la filosofía de Aristóteles es su teoría del conocimiento y se puede apreciar desde los primeros fragmentos de la Metafísica. He aquí uno de ellos (Met. 1, 2, 982a-982b): “El saber y el conocimiento por sí mismo corresponde sobre todo a la ciencia de lo cognoscible en el sentido supremo. Quien elige el saber por sí mismo, elegirá por lo general la ciencia suprema, que es la ciencia de lo cognoscible en el sentido último. Ahora bien, cognoscibles en sentido supremo son los primeros principios y las cusas, pues por ellos y desde ellos se conoce todo lo demás, mientras que esto no se conoce desde lo subordinado. La más soberana entre las ciencias, superior a la que sirve, es aquella que conoce la finalidad de por qué hay que hacer cada cosa; y esa finalidad es el bien en cada caso concreto y lo mejor en la naturaleza entera”[3].

El primer texto que ahora presento es un ejercicio para examinar la sintaxis fundamental del griego clásico. Aquí se encuentran oraciones simples y compuestas. Nos enseña la estructura de un periodo, oraciones bimembres y unimembres; oraciones transitivas, intrasitivas y sustantivas; también oración subordinada, circunstancial, completiva de infinitivo y la oración final con el verbo en modo subjuntivo. Igualmente nos enseña a utilizar las oraciones coordinadas correlativas, la oración con dativo posesivo y más.

Es uno de los textos más hermosos de la filosofía clásica. Ha sido tomado de la Metafísica, uno de los principales trabajos del filósofo griego. Trata las tesis fundamentales de la filosofía sistemática, tanto por el lado del conocimiento, del pensamiento, de la naturaleza y de la relación del hombre consigo mismo, con los demás seres, incluso con el absoluto. Plantea el lugar que ocupan los sentidos en la relación del conocimiento y su jerarquía frente a todos los sentidos. Por esto, los grandes maestros a través de la historia han extraído los contenidos esenciales de las disciplinas filosóficas, tales como: lógica, epistemología, ontología, filosofía del mundo físico, metafísica, ética, axiología y filosofía del absoluto.

 

 

Así, pues, nos encontramos frente al texto más traducido, interpretado, comentado y aplicado a diversas disciplinas del conocimiento hasta nuestros días.

El segundo texto, también de Aristóteles es un fragmento de su Magna Moralia, Ἠθικὰ Μεγάλα. Ἀριστοτέλης. Βιβλίον Α XXXI. [20]. Es una joya desde el punto de vista sintáctico y estilístico, lleva consigo una reflexión muy profunda sobre el concepto de un adulador tan sonado en la política de todos tiempos. Ojalá este artículo sea un motivo esclarecedor  para todos los lectores que a penas se están incorporando al estudio de las humanidades clásicas.

 

a). Metafísica de Aristóteles.

 

 

Πάντες ἄνθρωποι τοῦ εἰδέναι ὀρέγονται φύσει. Σημεῖον δ τῶν αἰσθήσεων ἀγάπησις. Καὶ γὰρ χωρὶς τῆς χρείας ἀγαπῶνται διαὑτάς, καὶ μάλιστα τῶν ἄλλων διὰ τῶν ὀμμάτων. Οὐ γὰρ μόνον ἵνα πράττωμεν ἀλλὰ καὶ μηδὲν μέλλοντες πράττειν τὸ ὁρᾶν αἱρούμεθα ἀντὶ πάντων ὥς εἰπεῖν τῶν ἄλλων.

 Αἰτίον δ’ ὅτι μάλιστα ποιεῖ γνωρίζειν ἡμᾶς αὕτη τῶν αἰσθήσεων καὶ πολλὰς δηλοῖ διαφοράς. Φύσει μὲν οὖν αἴσθησιν ἔχοντα γίγνεται τὰ ζῶα, ἐκ δὲ ταύτης τοῖς μὲν αὐτῶν οὐκ ἐγγίγνεται μνήμη, τοῖς δ’ ἐγγίγνεται.

Καὶ διὰ τοῦτο ταῦτα φρονιμώτερα καὶ μαθητικώτερα τῶν μὴ δυναμένων μνημονεύειν ἐστί, φρόνιμα μὲν ἄνευ τοῦ μανθάνειν ὅσα μὴ δύναται τῶν ψόφων ἀκούειν (οἷον μέλιττα κἄν εἴ τι τοιοῦτον ἄλλο γένος ζῴων ἐστί), μανθάνει δ’ ὅσα πρὸς τῇ μνήμῃ καὶ ταύτην ἔχει τὴν αἴσθησιν.

 Tὰ μὲν οὔν ἄλλα ταῖς φαντασίαις ζῇ καὶ ταῖς μνήμαις, ἐμπειρίας δὲ μετέχει μικρόν· τὸ δὲ τῶν ἀνθρώπων γένος καὶ τέχνῃ καὶ λογισμοῖς. Γίγνεται δ’ ἐκ τῆς μνήμης ἐμπειρία τοῖς ἀνθρώποις. Αἱ γὰρ πολλαὶ μνῆμαι τοῦ αὐτοῦ πράγματος μιᾶς ἐμπειρίας δύναμιν ἀποτελοῦσιν.

 Καὶ δοκεῖ σχεδὸν ἐπιστήμῃ καὶ τέχνῃ ὅμοιον εἶναι ἡ ἐμπειρία, ἀποβαίνει  δ’ ἐπιστήμη καὶ τέχνη διὰ τῆς ἐμπειρίας τοῖς ἀνθρώποις. Ἡ μὲν γὰρ ἐμπειρία τέχνην ἐποίησεν, ὡς φήσὶ Πῶλος ἡ δ’ ἀπειρία τύχην.       

 Γίγνεται δὲ τέχνη ὅταν ἐκ πολλῶν τῆς ἐμπειρίας ἐννοημάτων μία καθόλου γένηται περὶ τῶν ὁμοίων ὑπόληψις.

 Τὸ μὲν γὰρ ἔχειν ὑπόληψιν ὅτι Καλλίᾳ κάμνοντι τηνδὶ τὴν νόσον τοδὶ συνήνεγκε καὶ Σωκράτει καὶ καθ᾽ ἕκαστον οὕτω πολλοῖς, ἐμπειρίας ἐστίν· τὸ δ᾽ ὅτι πᾶσι τοῖς τοιοῖσδε κατ᾽ εἶδος ἓν ἀφορισθεῖσι, κάμνουσι τηνδὶ τὴν νόσον, συνήνεγκεν, οἷον τοῖς φλεγματώδεσιν ἢ χολώδεσι ἢ πυρέττουσι καύσῳ, τέχνης.

 Πρὸς μὲν οὖν τὸ πράττειν ἐμπειρία τέχνης οὐδὲν δοκεῖ διαφέρειν, ἀλλὰ καὶ μᾶλλον ἐπιτυγχάνουσιν οἱ ἔμπειροι τῶν ἄνευ τῆς ἐμπειρίας λόγον ἐχόντων (αἴτιον δ᾽ ὅτι ἡ μὲν ἐμπειρία τῶν καθ᾽ ἕκαστόν ἐστι γνῶσις ἡ δὲ τέχνη τῶν καθόλου, αἱ δὲ πράξεις καὶ αἱ γενέσεις πᾶσαι περὶ τὸ καθ᾽ ἕκαστόν εἰσιν· οὐ γὰρ ἄνθρωπον ὑγιάζει ὁ ἰατρεύων ἀλλ᾽ ἢ κατὰ συμβεβηκός, ἀλλὰ Καλλίαν ἢ Σωκράτην ἢ τῶν ἄλλων τινὰ τῶν οὕτω λεγομένων ᾧ συμβέβηκεν ἀνθρώπῳ εἶναι·

 ἐὰν οὖν ἄνευ τῆς ἐμπειρίας ἔχῃ τις τὸν λόγον, καὶ τὸ καθόλου μὲν γνωρίζῃ τὸ δ᾽ ἐν τούτῳ καθ᾽ ἕκαστον ἀγνοῇ, πολλάκις διαμαρτήσεται τῆς θεραπείας·  θεραπευτὸν γὰρ τὸ καθ᾽ ἕκαστον).

Todos los hombres desean saber por naturaleza. Por eso, el amor a los sentidos es la prueba. Y en efecto, independientemente de su utilidad, son amados a causa de sí mismos, pero el más importante de los otros, de uno en uno, es el sentido de la vista. Pues no sólo cuando realizamos algo, sino también cuando no queremos hacer nada, preferimos la vista en lugar de todos, es decir, de los otros sentidos.

 

 

En verdad, esta es la causa que nos hace conocer más que los otros sentidos, aunque demuestra muchas diferencias. Realmente los animales nacen dotados de sentidos por naturaleza, pero de estos, algunos de ellos, no tienen memoria, otros si tienen. Y por eso, éstos últimos son más aptos y más dispuestos para aprender que los que no tienen la capacidad de recordar; son aptos sin aprender, los que no tienen la capacidad de escuchar los sonidos (como la abeja y los otros animales semejantes, si los hay), en cambio, aprenden, los que además de memoria, también tienen este sentido.

Ciertamente, los otros animales viven por medio de imágenes y de recuerdos, pero participan poco de la experiencia. En cambio, el ser humano tiene participación con el saber y con el razonamiento. Y del recuerdo, se hace la experiencia para los hombres, pues muchos recuerdos de un mismo hecho, realizan el sentido de una experiencia. Y en síntesis, parece que la experiencia es semejante a la ciencia y al arte, pero la ciencia y el arte llegan a los hombres por medio de la experiencia. Pues la experiencia hizo el arte como dice Polo, pero la inexperiencia hizo al azar.

 

 

Ciertamente el arte nace siempre que surja un pensamiento universal sobre las cosas semejantes de muchas reflexiones de la experiencia.  Pues el tener una opinión que a Calias,  que padeció tal enfermedad, también llevo esto a Sócrates, a cada uno y de igual modo a muchos otros, de aquello que es propio de la experiencia.

Pero el saber que fue provechoso para todos los individuos que han sido definidos en una sola clase, y que son afectados por esta enfermedad, por ejemplo a los flemáticos o biliosos, o los que tienen ardor, que es propio del arte.

Así pues, para la vida práctica la experiencia no parece que sea diferente del arte, pero además los expertos tienen más éxito que los que tienen conocimientos sin experiencia. Y la causa es que por una parte, la experiencia es el conocimiento de cada una de las cosas singulares, y por otra parte, el arte lo es de las cosas universales. Pero todas las acciones y generaciones tratan de lo singular. Pues el médico no sana al hombre, a no ser que sea por accidente, sino a Calias o a Sócrates, o a alguno de los otros, de los que así se llaman, lo cual se acerca, a lo que es un hombre.

En consecuencia si alguien tiene un conocimiento sin experiencia y descubre lo universal, pero ignora lo singular, errará muchas veces en la curación, porque lo singular podrá ser curado.

 

b). Amistad y adulación en un fragmento de Magna Moralia. Ἠθικὰ Μεγάλα. Ἀριστοτέλης. Βιβλίον Α XXXI. [20]

 

 

XXXI. [20] Φιλία δ᾿ ἐστὶν μεσότης κολακείας καὶ ἔχθρας, ἔστιν δὲ περὶ πράξεις καὶ λόγους∙ ὁ μὲν γὰρ κόλαξ ἐστὶν ὁ πλείω τῶν προσηκόντων καὶ ὄντων προστιθείς, ὁ δὲ ἀπεχθητικὸς ἐχθρὸς καὶ τῶν ὑπαρχόντων περιαιρῶν. οὐδέτερος οὖν ὀρθῶς ἐπαινετὸς ἐστιν, ὁ δὲ φίλος ἀνὰ μέσον τούτων∙

οὔτε γὰρ [25] πλείω τῶν ὑπαρχόντων προσθήσει, οὔτ᾿ ἐπαινέσει τὰ μὴ προσήκοντα, οὔτ᾿ αὖ πάλιν ἐλάττω ποιήσει, οὔτε πάντως ἐναντιώσεται παρὰ τὸ δοκοῦν αὑτῷ.

La amistad es el punto medio entre la adulación y la enemistad, y trata de las acciones y las palabras. Pues ciertamente, el adulador es el que da más de las cosas necesarias y de las que hay, pero el enemigo es un hostil, y el que despoja de las cosas existentes.

Así, pues, ni uno ni otro es elogiado con verdad, pero el amigo se encuentra en medio de estos. Pues ni atribuirá más que las cosas existentes, ni elogiará las cosas que no son convenientes, ni a su vez hará menos, ni se opondrá totalmente más allá de lo que le parece.

[1] Presento el texto bilingüe, por un lado para aplicar la analogía en la traducción y para practicar la traducción misma, pues como se sabe, la mejor forma de comprobar la teoría de la traducción y hacerla arte, es traduciendo. Pero por otro lado, pongo este texto para mostrar mayormente la apreciación del texto mismo, y de este modo, el lector pueda divertirse y alimentar sus propios ojos como apuntó el poeta romano Publio Ovidio Nasón Desde el punto de vista lúdico y didáctico remitimos a este ejemplar poeta para deleitar los ojos de cada uno. Se trata de un texto donde un joven patricio anda cotejando a una doncella interesada y la cita es en el anfiteatro romano. Y dice así: Non ego nobilium sedeo studiosus equorum; cui tamen ipsa faves vincat ut ille precor. Ut loquerer tecum veni tecumque sederem, ne tibi non notus quem facis esset amor. Tu cursus spectas, ego te - spectemus uterque quod iuvat, atque oculos pascat uterque suos. Yo no me considero un experto de finos caballos, pero ojalá aquel auriga derrote al que tú  misma favoreces. He venido para hablar contigo y sentarme junto a ti, no sea que no conozcas el amor que me despierta. Tú contemplas las carreras y yo a ti, observemos ambos lo que nos deleita y cada uno que alimente sus propios ojos. Ovidio, Amores. III. 2.

[2] Citado por Arno Anzenbacher en Introducción a la filosofía, Editorial Herder, Versión castellana, Barcelona, 1993, p. 19.

[3] Citado por Arno Anzenbacher en Introducción a la filosofía, Editorial Herder, Versión castellana, Barcelona, 1993, p. 41.

 

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