Cultura

La mejor política cultural diseñada desde el Estado debe consistir en ofrecer a la sociedad servicios culturales de calidad y, simultáneamente, involucrar a los ciudadanos en su gestación y ejecución mediante la creación de ambientes adecuados que propicien la creatividad individual y colectiva. De este modo se crean públicos cada vez más atentos a la calidad de la obra que se ofrece, y al mismo tiempo se estimula y proyecta el talento que está latente en la sociedad esperando una oportunidad para manifestarse públicamente.

Se trata de que la inmensa serpiente de la cultura se muerda la cola y se coloque en un proceso de retroalimentación creativa.

Para eso se requiere infraestructura, espacios e instrumentos adecuados, personal capacitado y competente que sepa orientar el interés y estimular la sensibilidad de quienes se acercan a las instituciones de cultura buscando desarrollar creativamente las cualidades personales que han descubierto en sí mismos, sean individuales o colectivas. Esa es precisamente la función de las Casas de Cultura y las bibliotecas que se encuentran distribuidas por todo el estado, por desgracia, en una lamentable situación de olvido e indiferencia, con algunas excepciones desde luego.



Si consideramos a la cultura desde el punto de vista antropológico, como una forma de vida específica, todo es cultura; entonces, sentarse a comer un plato de chile–atole en un puesto callejero, por ejemplo, puede ser considerado como un acto cultural que nos vincula con determinados hábitos cotidianos y tradiciones gastronómicas, pero sentarse a escribir una novela o un concierto para piano y orquesta es otra cosa, y requiere de una atención específica por parte del Estado y sus instituciones para fomentar esa actividad que enriquece la vida espiritual de una colectividad. En este sentido la cultura es un regalo que la sociedad se da a sí misma cuando se desarrolla plenamente una determinada actividad en el teatro, la danza, la música, la literatura, la pintura, la escultura, la fotografía, el video o el cine.

Pero ese obsequio que nos damos a nosotros mismos como comunidad es un talento que debe cultivarse, que debe encontrar en su entorno condiciones adecuadas para desplegar todo su potencial. Es ahí donde las autoridades municipales, estatales y federales encargadas de la cultura deben participar de manera generosa y decidida, creando los ambientes necesarios para propiciar ese despliegue creativo. Esta es precisamente la tarea que no se ha querido o no se ha sabido realizar.

La cultura ha sido vista tradicionalmente por la clase política como algo innecesario ¿de qué nos sirve? se preguntan los políticos; ¿de qué nos sirve una exposición de arte moderno, una orquesta de cámara o un ballet?

Últimamente, con el brutal incremento de la violencia se le ha encontrado alguna utilidad, ahora, desde su perspectiva, el discurso político proclama que sirve “para pacificar”, para “fortalecer el tejido social”, para “mitigar la desigualdad”. Hay cierta razón en ello (aunque está claro que no es una relación de causa–efecto) pero se han repetido tanto estas frases en el aire, sin acciones concretas que las sustenten, que se han convertido ya en clichés, en palabrería hueca, en demagogia pura y simple.

No me parece que hayan cambiado mucho las cosas desde que en 1943 José Luis Bello y Gustavo Ariza escribieron lo siguiente:



“Cuando se aprecia, en conjunto, el resultado secular de la labor pictórica de Puebla, se nota la influencia empobrecedora de la incapacidad ambiente para valorizar el bien común que es la obra de arte, y se percibe el trabajoso desenvolvimiento de una facultad, siempre en lucha con la incomprensión; se palpa la imposibilidad de realizar todo lo que prometía la abundancia y variedad de las vocaciones, que solo pudieron dejar, tras rudos y amargos esfuerzos, trunco el mensaje creador que sintieron, y cuyas imperfecciones revelan, no la limitación de una facultad prístina, sino el resultado precario que pudo obtener un empeño aislado , y vencido al fin por la indiferencia irremediable.”

Para redondear el pésimo panorama de un ambiente desfavorable al arte, existe un periodismo venal y ramplón, corrompido hasta la médula, que se autodegrada día con día mintiendo a sus lectores, descalificando con saña, sin fundamento alguno y sin señales de la más mínima inteligencia cualquier iniciativa que rebasa los límites de su mediocridad. Estos periodistas se quejan de tener “un mal sabor de boca”, sin advertir siquiera que ese mal sabor proviene, precisamente, del consumo coprofágico de sus propios artículos y comentarios.

La cultura es como la sangre o la salvia que circula por todo el cuerpo social llenándolo de vitalidad en sus actividades cotidianas, es tan indispensable que no la advertimos, pero siempre estamos actuando dentro de parámetros culturales que requieren ser revitalizados constantemente. La cultura nos constituye como personas, de modo individual aún en la más profunda intimidad, y como seres sociales, expuestos permanentemente a los demás, con quienes formamos muchas y diversas comunidades.



La cultura no es, nunca lo ha sido, una especie de lujo o apéndice del que se pueda prescindir, aún en las condiciones más precarias y difíciles la cultura se está gestando porque forma parte de la naturaleza humana. Es la vida social misma en todas sus particularidades, es decir, en lo que tiene de singular en una circunstancia histórica determinada.

Patrimonio cultural

Si entendemos la cultura como el conjunto de obras materiales, espirituales y simbólicas que una sociedad produce y hereda a las siguientes generaciones, que a su vez reciben este legado y lo preservan, pero también lo modifican adaptándolo a nuevas necesidades y circunstancias históricas, advertimos que al interior de toda cultura se gestan dos tendencias opuestas y complementarias, la primera propicia la continuidad y la repetición mientras que la segunda apuesta por la ruptura y la innovación. En nuestros días llamamos tradición a la primera tendencia y modernidad a la segunda. Una sociedad que pretenda desarrollarse armónicamente debe procurar que las tendencias tradicionales que han preservado un patrimonio cultural y biocultural decidan por si mismas los términos y los ritmos de su propia transformación, que no se vean expuestas a la imposición de cambios externos a sus propias necesidades, irrumpiendo de manera agresiva y forzando alteraciones no deseadas.

Es importante subrayar que tradición no quiere decir mera conservación, sino transmisión. Pero la transmisión no implica dejar lo antiguo intacto, limitándose a conservarlo, sino aprender a concebirlo y decirlo de nuevo.

Lo tangible e intangible

En términos generales se puede decir que la distinción entre patrimonio material e inmaterial se corresponde, de alguna manera, con lo que se ha identificado como culturas dominantes y subalternas. En el sentido de que el patrimonio material está conformado preferentemente por bienes inmuebles que comprenden tanto arquitectura religiosa como civil, concentrada sobre todo en los centros históricos de las ciudades que han aprendido y sabido preservarlos, como es el caso de la ciudad de Puebla.

En cambio, el patrimonio inmaterial se reproduce con más frecuencia entre las clases subalternas y ha sido más susceptible de cambios debido a su propia naturaleza. Se puede definir como “el conjunto de conocimientos, saberes, técnicas y expresiones que forman el núcleo identitario de una comunidad y que, por heredarse de una generación a otra, brindan un sentido de pertenencia” (Carlos Villaseñor, consultor independiente de la Unesco).

Al patrimonio inmaterial pertenecen las danzas, la música, la gastronomía, las artesanías, las fiestas patronales, las procesiones religiosas, el complejo mundo de la religiosidad indígena y mestiza, y en general lo que conocemos como culturas populares.

En ese mundo han incursionado, me parece que indebidamente, los tres órdenes de gobierno (municipal, estatal y federal) en un afán por “rescatar y preservar nuestras tradiciones”. Esta intromisión ha tenido la finalidad de folklorizar y convertir en un producto de mercado sobre todo las culturas ancestrales, cuyos orígenes se remontan en algunos casos al mundo mesoamericano y virreinal, para ofrecerlas al turismo nacional y extranjero o presentarlas para “vestir” eventos políticos de todo tipo. Esta indianidad postiza es el resultado de lo que Eric Hobsbawm llamó la invención de las tradiciones. Lo único que ha logrado esta simulación de autenticidad es degradar y banalizar los eventos culturales, sobre todo de carácter religioso, de los pueblos originarios. Un verdadero fraude cultural sujeto a la aprobación y al aplauso de un público cada vez más desinformado.

Estos son algunos trazos del panorama cultural que enfrentamos y la inmensa tarea que se tiene por delante.

Mundo Nuestro. Esta semana se vota en el cabildo de Puebla la prohibición o no de las corridas de toros. Este es el llamado que realiza el Cuerpo Académico 330 del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP a los regidores en el Ayuntamiento.

Lunes, 18 Enero 2021 00:00

2021: miles de elecciones en México

Elecciones en México 2021


Son miles las elecciones que se celebran el seis de junio. De manera precisa 3,501. Están en disputa 15 gubernaturas, 500 diputaciones federales, 1923 alcaldías y 1063 diputaciones locales en 30 de los estados.

Cada una de estas elecciones responde a una realidad y a una problemática muy específica. No se vota por una autoridad única, para todo el país como es la presidencia de la República.

Cada estado, cada distrito para una diputación federal, cada distrito para una diputación al congreso local y cada municipio tienen sus propias características.

El presidente López Obrador que fue clave, para impulsar a los candidatos de Morena en la elección de 2018 no va a estar en la boleta y eso se va a sentir.

Los partidos que participan en la contienda ahora agrupados en dos grandes frentes, de un lado Morena-PT-PVEM y de otro lado PAN-PRI-PRD, deben ser conscientes de esta realidad.

No hay una campaña nacional y sí 3,501 campañas locales. ¿Esto qué implica? De entrada, el diseño de ese número de procesos locales. No es lo mismo el Estado de Sonora, que Nuevo León o San Luis Potosí.

Y tampoco es lo mismo los distritos electorales federales de Chiapas o Sonora a los de Querétaro o Guanajuato. Y tampoco los distritos locales de esos y otros estados.

Son muy diversas las peculiaridades de las alcaldías en disputa en Campeche o en Sinaloa a las de Baja California o Aguascalientes.

En cada uno de estos puntos de la geografía nacional hay características que les son muy propias, tradiciones políticas distintas, maneras diversas de cómo los ha golpeado la pandemia en el ámbito de la salud y de la economía.

Desde ese horizonte hay que considerar tres aspectos fundamentales: el perfil idóneo de él o la candidata, los temas que se deben plantear en la campaña y la manera de hacerlo.

El éxito electoral en cada uno de estos espacios donde habrá elecciones deriva de la manera en cómo se resuelvan y articulen los tres elementos mencionados.

La campaña electoral que acaba de pasar en Estados Unidos, aunque fue por la presidencia, puede servir de ejemplo, para comprender mejor cómo se deben tratar los temas a los que se ha hecho referencia.

Biden entendió muy bien que en las actuales condiciones de su país tenía que proponer en la vicepresidencia a una mujer y que está, además, debería ser de una minoría étnica. De ahí haber elegido a Kamala Harris.

Le quedó también claro que debería articular un discurso de propuesta ante los problemas de su país; los efectos de la pandemia y la crisis económica.

La polarización y la confrontación a la que llamaba el candidato Trump no encontró eco en la manera como Biden construyó y presentó su discurso.

En cada una de las 3,501 elecciones que tendrán lugar el próximo junio, los partidos y las coaliciones a las que pertenecen deben saber elegir al candidato no que ellos quieren, sino el que demandan los electores.

Y están obligados a articular un discurso que responda a las expectativas de la población, que realmente les diga algo, despierte expectativa y esperanza y también deben tener un cuidado especial en las formas que va a utilizar para envolver su discurso y comunicarse.

Revista Sin permiso

Tariq Alí / Miembro del consejo editorial de Sin Permiso

El juicio ha terminado. La juez Vanessa Baraitser ha dictaminado que no se extradite a Julian Assange a los Estados Unidos. Si alguien que haya estado observando el juicio afirma no estar sorprendido, es que te está contando una mentirijilla.

Nadie que asistiera a las sesiones del proceso (como fue mi caso en una fase anterior) podía haber dejado de caer en la cuenta del sesgo y, en ciertas ocasiones, la abierta hostilidad que mostró Baraitser hacia los abogados de la defensa. El grueso de su juicio fue por el estilo. La defensa presentó numerosos argumentos según los cuales no debería extraditarse a los EE.UU. a Assange – por encima de todo, que los EE.UU. habían presentado cargos políticos, no criminales, contra Assange, lo cual prohibe el tratado de extradición entre el Reino Unido y los EE.UU.– y falló en contra de casi todos ellos.

Dictaminó que no existía base para pensar que no se respetarían los derechos constitucionales de Assange en los EE.UU. o que se vería sometido a un castigo arbitrario tras la extradición. Negaba por último, en los últimos párrafos del fallo, que se tratara de una persecución de motivaciones políticas encaminada a silenciar a un periodista, con lo que esencialmente salvaba las apariencias en lo que respecta al gobierno británico.



Por el contrario, falló en contra de la extradición sobre la base de que resultaría ‘opresivo por razones de perjuicio mental’: que en las condiciones previas al juicio en los EE.UU., sometido a aislamiento en una cárcel de máxima seguridad, pudiera no evitarse que Assange se suicidara.

Tal parece que fue al espectro de ‘supermax’ – la brutal realidad del sistema carcelario norteamericano – al que se sentó en el banquillo y se encontró culpable. Pura hipocresía. La cárcel londinense de Belmarsh, tristemente famosa, en la que se mantuvo en aislamiento a Assange después de ser detenido por la fuerza en la embajada de Ecuador, ¿es por comparación una zona humanitaria? A finales de 2019, los médicos que reconocieron a Assange redactaron una carta abierta al gobierno británico, declarando que ‘podría morir en prisión sin atención médica urgente’, debido a las condiciones en las que se le mantenía. Nils Melzer, Relator de las Naciones Unidas para la Tortura, advirtió que ‘Assange mostraba todas las señales típicas de las víctimas de tortura psicológica’, al haber permanecido en régimen de aislamiento a todos los efectos durante más de un año a fecha de hoy’. Pero Baraitser despachó su testimonio sin más ni más.

Su veredicto es sólo el primer paso. No sabemos si a Assange se le otorgará fianza a la espera del recurso norteamericano o si la juez se mostrará vengativa. En su vista mañana para la fianza, el tribunal se mostrará más preocupado por el riesgo de fuga que por el riesgo de asesinato. Y aunque Baraitser expresara su seria preocupación por su bienestar psicológico, es improbable que la salvaguarde emitiendo una orden de protección.

Siguen planteándose preguntas sobre las verdaderas razones de esta clemencia. ¿Hizo saber la inminente administración de Biden que prefería evitar su procesamiento en los EE.UU., en el que el New York Times se vería obligado a defender los derechos de Assange de acuerdo con la Primera Enmienda, puesto que también había publicado materiales de Wikileaks? ¿Quería el gobierno británico vincular esto al atasco de su caso de extradición de Anne Sacoolas, la mujer del diplomático norteamericano que atropelló a un adolescente británico en agosto de 2019? Todavía pueden aparecer más detalles. Pero, como se dice en los deportes, una victoria es una victoria. La negativa a la extradición debería ser objeto de celebración, sean cuales fueren sus motivos.

Como sabe la mayoría de la gente, el caso contra Assange – iniciativa de Eric Holder, Fiscal General norteamericano con Obama – es poco más que un intento de suprimir la libertad de expresión. En un mundo en el que la propaganda visual resulta central para hacer la guerra, las contraimágenes representan un problema para los belicistas. Cuando Al Yazira difundió filmaciones de tropas norteamericanas que atacaban a civiles durante la Guerra contra el Terror, un general del Ejército norteamericano – acompañado por un jeep repleto de soldados armados – entró en la sede del canal de noticias en Qatar para exigir una explicación. El director de la emisora, un palestino de voz suave, le explicó que informaban sencillamente de las noticias. Un año después, fue despedido de su puesto.



De modo parecido, Wikileaks obtuvo grabaciones del ataque en 2007 de un helicóptero norteamericano contra civiles desarmados en Bagdad. Se oyó exclamar a los pilotos: ‘¡Que ardan todos!’, y hacer bromas después de disparar contra dos niños: ‘Bueno, es culpa suya por meter a sus hijos en la refriega’. Ese macabro cinismo conmocionó a muchos después de que el video se difundiera de modo masivo. El crimen que presentaba no era novedoso, ni era comparable en volumen a anteriores atrocidades (matanzas de prisioneros de guerra en Corea, guerra química en Vietnam, bombardeo en alfombra en Camboya, y así sucesivamente). Pero el Pentágono estalló con que el video de Wikileaks alentaría represalias terroristas. El problema no consistía evidentemente en cometer crímenes de guerra, sino en grabarlos con una cámara. Por lo tanto, a Chelsea Manning, que filtró el material, y a Assange, que lo publicó, se les debe obligar a sufrir las consecuencias.

Wikileaks arrojaba luz sobre las verdaderas razones de las intervenciones militares de la década del 2000, que nada tenían que ver con la libertad, la democracia o los derechos humanos, salvo como contraseñas de la acumulación de capital. Recurriendo a la Red para esquivar los medios tradicionales, Assange publicó más de dos millones de cables diplomáticos y registros del Departamento de Estado que dejaban al descubierto la maquinaria del Imperio Norteamericano. La reacción del Estado norteamericano ha caído a menudo en lo absurdo, como un perro que sin pensar tratara de hincarle el diente a todo y acabara mordiéndose su propia cola; Assange apuntó que ‘para marzo de 2012, el Pentágono había llegado a crear un filtro automático para bloquear todo tipo de correos electrónicos, incluidos los que llegaban al Pentágono, que contuvieran la palabra Wikileaks’. En consecuencia, los fiscales del Pentágono que preparaban la acusación contra Chelsea Manning se encontraron con que no estaban recibiendo correos electrónicos importantes ni del juez ni de la defensa.



La venganza era un motivo menor. El objetivo primordial consistía en disuadir a otros reveladores de secretos. Pero esto resultaba miope e insensato. Quienes denuncian los crímenes de guerra, la corrupción o las infracciones empresariales son gente habitualmente valerosa pero ‘corriente’, a menudo bastante conservadora, que trabaja en instituciones del “establishment”: pensemos en Edward Snowden, otrora empleado de la CIA, o en Daniel Ellsberg, antiguo marine. ¿Sucumbiría tan fácilmente a esa clase de disuasión una persona así, cuya entera visión del mundo se ha visto agitada por algún horror en su conciencia? El intento de llevar a cabo un escarmiento con Manning y Assange casa mal con la mentalidad de los reveladores de secretos, cuyo sentido de la injusticia les impulsa a aceptar las consecuencia de las filtraciones, cambiándoles la vida.

Ellsberg, el funcionario del Departamento de Estado, que entregó al New York Times los Papeles del Pentágono secretos, se convirtió finalmente en prenda adorada de los liberales, sobre todo entre los demócratas, pues puso de manifiesto las mentiras y fechorías de Nixon durante la guerra de Vietnam. Dudo que Julian Assange llegue alguna vez a alcanzar tan exaltado estatus en alguno de los dos lados del Atlántico. Ha sido difamado por medios de todo el espectro político. Los periódicos liberales han hecho cola para afirmar que ‘no es un periodista’, sino un ‘activista’, o, tal como dijo el Boston Herald, un ‘espía’. Su juicio nunca tuvo la cobertura merecida en el NYT, el Washington Post or el Guardian. Este último, pese a haber publicado el material de Wikileaks en 2011, parece hoy haber abandonado por completo el periodismo de investigación serio. Por contraposición, El País y el Suddeutsche Zeitung fueron más objetivos.

Considerando lo que Assange ha sufrido, unas cuantas semanas de libertad en la Gran Bretaña confinada serán un regalo del cielo. Se acabó el espacio atestado y la falta de luz solar; tendrá oportunidad de abrazar a su pareja y sus hijos, de utilizar un ordenador, de coger un libro cualquiera. ‘Estoy entero, si bien literalmente rodeado de asesinos’, le escribió a un amigo desde Belmarsh. ‘Pero los días en los que podía leer y hablar y organizarme para defenderme y defender mis ideales y a mi gente han terminado…’

Tal vez no.

Tariq Alí / Miembro del consejo editorial de Sin Permiso
Sábado, 16 Enero 2021 00:00

Juan Luis, cincuenta años después

Guatemala

El miércoles 13 de enero de 1971, en el Restaurante Alicante de la zona 9 de la capital guatemalteca, fue secuestrado y desaparecido Juan Luis Molina Loza. Lo acompañaba Rolando López Herrera (Constantino Ayala), comandante del insurgente Movimiento Revolucionario 13 de noviembre, también desaparecido. Fue mes aciago aquel enero de 1971, porque ya se sentían los rigores de la represión ejercida en seis meses de mandato presidencial del general Carlos Arana Osorio. Ese mismo día al final de la tarde, imprescindible recordarlo también, fue asesinado Adolfo Mijangos López un talentoso dirigente socialdemócrata. Su muerte fue antecedida por la ejecución de Julio Camey Herrera y el atentado del cual salió herido Alfonso Bauer Paíz, el 26 y 30 de noviembre de 1970. Junto a Rafael Piedrasanta Arandi, todos ellos habían integrado una comisión de estudio que denunciaba la entrega del níquel a la Exmibal, subsidiaria de una empresa canadiense.

Aquel enero de 1971, la dictadura de Arana Osorio realizó un cerco militar a la ciudad de Guatemala y cateó todas las viviendas de la ciudad desde la periferia hacia el centro. Logró asesinar a Marco Antonio Leoni, Rodolfo Gracias y a Julio Ovando Urquizú, militantes del Partido Guatemalteco del Trabajo. Realizó redadas que llevaron a la cárcel a varios militantes, hecho insólito porque la desaparición forzada era ya práctica común. La desaparición y asesinato de insurgentes y luchadores legales y pacíficos, muestra la catadura de la dictadura guatemalteca, artífice del terror anticomunista. La madre de Juan Luis, Doña Juanita Loza, después de protesta solitaria enfrente del Palacio Nacional, fue llevada al Neuropsiquiátrico y acusada de “loca”.

A lo largo de medio siglo me he preguntado cómo un muchacho que tenía 24 años en el momento de su desaparición, pudo dejar en su corta vida una huella tan indeleble como la dejó Juan Luis. Fui su alumno de filosofía en el Instituto Modelo en 1969 y por él supe de Sócrates, Platón y Aristóteles. También de Kant, Berkeley, Marx y aun de Sartre. Aprendí lo que eran las falacias y los silogismos. Me distinguió en mi graduación de bachiller con un regalo por haber sido su mejor alumno de filosofía: La rebelión de las masas de Ortega y Gasset. Era Juan Luis un personaje peculiar, medía casi dos metros, además de psicólogo y filósofo, fue actor de teatro, durante un tiempo llevó colgada al cuello una campana “de la libertad” y en el desfile bufo estudiantil de la “Huelga de Dolores” de 1969, marchó disfrazado de Che Guevara cargando una cruz que simbolizaba América Latina.



Le debemos a la dictadura guatemalteca evocar lo que fue y dolorosamente lo que hubiera sido. Porque su temprana desaparición truncó la carrera de un brillante filósofo, apenas atisbado en unos cuantos artículos en periódicos y revistas. Dos años y medio después, su viuda Thelma Grazioso Faillace también fue asesinada. A lo largo de medio siglo he tratado de ser congruente con la exhortativa a la lucha por los desvalidos que escribió en el libro que me regaló. Hoy, junto a Adolfo Mijangos López, lo rememoro como una de las grandes pérdidas que el oscurantismo le ocasionó a Guatemala.

Viernes, 15 Enero 2021 00:00

Aritmética de la vacunación

Día con día

Vacunación sin vacunas

México ha hecho un desastre con su pandemia. La ha dejado caer sobre su población sin contrapeso alguno, ni en el frente sanitario ni en el económico.

Cada semana la realidad desmiente los cálculos gubernamentales sobre lo que iba a ser esta pandemia.



En abril de 2020, el zar de la pandemia, Hugo López-Gatell, dijo que habría 8 mil muertos. La cifra mayor de daños en que podía pensar, agregó, una cifra “catastrófica”, era de 60 mil muertos. Esa cifra se alcanzó en agosto de 2020.

Anteayer, lunes 11 de enero de 2021, se reportó el número de muertos por covid: 134 mil 368. Los cálculos del gobierno han fallado hasta ahora por más de 74 mil muertos.



Los expertos que estudian las cifras de muertes excedentes sugieren una mortalidad mucho mayor. Creen que hay que multiplicar por 2.5 las cifras oficiales de fallecidos por covid para tener una medida real de nuestra pérdida humana por la pandemia.

Según esta métrica, habrían muerto por covid y por condiciones sanitarias asociadas al covid más de 335 mil mexicanos. Visto que no hay en el gobierno ningún cambio serio de estrategia para la contención de la pandemia, la única solución que pueden esperar los mexicanos es la vacunación masiva.



Empiezan a llegar noticias alentadoras de disponibilidad de vacunas, y se ha decretado ya el inicio del plan nacional de vacunación.

Pero en esto, como en otras cosas del gobierno, las palabras van por delante de los hechos y los hechos honran poco las palabras.

No hay en ningún lugar información clara, completa y confiable de cuántas vacunas ha comprado el gobierno, ni a quién, ni cuánto han costado ni cuándo llegarán.

De cierto se sabe que hasta hoy han entrado a México poco más de 546 mil vacunas de Pfizer, de las cuales 440 mil llegaron ayer. Son vacunas de doble dosis, por lo cual estamos hablando en realidad de poco más de 250 mil vacunas.

El Presidente dijo ayer que en marzo estarán vacunados 15 millones de adultos mayores. Imposible decir con cuáles vacunas se logrará esta hazaña.

Para cumplir el dicho presidencial, ayer le faltaban al país 14 millones 750 mil vacunas.

Vacunas, vacunas, vacunas

Una revisión hemerográfica de declaraciones de funcionarios públicos, hecha por Juan Pablo García Moreno, permite hacerse un cuadro de cuántas vacunas anticovid ha contratado el gobierno de México, con quién, y cuándo espera recibirlas.

Con Pfizer, el gobierno dice haber convenido la compra de hasta 34.4 millones de vacunas, de las que han llegado algo más de 500 mil. Las restantes llegarían de aquí a diciembre.

Con AstraZeneca se han comprometido 77.4 millones de vacunas, que llegarían entre marzo y agosto de 2021.

Estas son las dos únicas vacunas aprobadas hasta ahora para su uso en México por Cofepris.

Hay un tercer acuerdo con la vacuna china, de Cansino Biologic, por 35 millones de dosis, vacuna que no está aprobada, pero se dice que estaría disponible este mismo año.

Un cuarto acuerdo es el del mecanismo Covax, de varios países, para compartir dotaciones. México espera de ahí 51.5 millones de dosis. Llegarían también este año.

En total, unos 198 millones de vacunas, sin contar las que se buscan ahora de la vacuna rusa, Sputnik.

De todos esos millones de vacunas pactadas han llegado solo las 546 mil 975 de Pfizer.

Lo demás son pactos y expectativas. Un criterio para ponderar esas expectativas es cuántas de las vacunas que espera recibir ha pagado México realmente.

No muchas. El 12 de enero pasado, el secretario de Hacienda dijo que "a la fecha hemos hecho depósitos, tanto por anticipo como para el pago de lotes que ya se recibieron, por alrededor de unos 4 o 5 mil millones de pesos”. Es un porcentaje pequeño de su presupuesto de 32 mil millones apartado para el efecto, según el secretario (https://bit.ly/3qc4nsg).

Con esas pocas vacunas compradas en la mano, México ha dado el banderazo de arranque a una campaña de vacunación masiva, según un ambicioso plan de cobertura que tiene cinco etapas:

1ª etapa, diciembre 2020–febrero 2021: para personal de salud. 2ª. Febrero-abril 2021: para personal de salud y mayores de 60 años. 3ª. Abril–mayo 2021: personas de 50 a 59 años. 4ª. Mayo–junio 2021: personas de 40 a 49 años. 5ª. Junio–marzo 2022, el resto de la población.

Un plan de vértigo. ¿Es factible?

Aritmética de la vacunación

Siguiendo los criterios del plan de vacunación del gobierno, Rafael Prieto Curiel, matemático del ITAM, hizo números y estableció la aritmética posible del proceso (https://bit.ly/2K7jrIe).

Según el plan, toda la población del país estará vacunada para marzo de 2022. Esto quiere decir, precisa Prieto “que, en un lapso de 424 días, entre el 1 de febrero de 2021 y el 31 de marzo de 2022, se espera cubrir a toda la población”: unas 130 millones de personas.

Ya que las vacunas aprobadas hasta ahora requieren doble dosis, el programa implica poner unas 260 millones de vacunas entre principios de febrero de 2021 y finales de marzo de 2022.

El promedio aritmético del número de las vacunas por aplicar entre los días disponibles supone la puesta de 621 mil vacunas diarias, más de siete vacunas por segundo, durante los 424 días previstos.

Menos imposible sería plantearse la vacunación de solo 70 por ciento de la población, porcentaje donde se considera que se alcanza la “inmunidad de rebaño”.

Para ello, si en febrero se inicia el proceso de vacunación con 100 mil vacunas diarias, esta cantidad tendría que crecer en unas mil 800 vacunas por día para llegar a las 800 mil diarias en 2022.

El panorama es malo, pero es el menos peor. Porque la alternativa de alcanzar la “inmunidad de rebaño” sin vacunas, solo mediante contagios, es sencillamente catastrófica.

Para esto último harían falta, dice Prieto, otros dos periodos de contagios como el sufrido entre abril y noviembre de 2020, con sus más de 100 mil muertos en cada periodo. Vale decir: un millón de muertos excedentes.

La vacuna es la respuesta más corta y menos costosa en vidas, pero tardará mucho más de lo que se piensa. Según los cálculos de Prieto, un ciudadano promedio, que no esté en los grupos prioritarios de vacunación, deberá esperar, en promedio, 283 días para ser vacunado. Tendrá su vacuna en diciembre de 2021.

Conclusión: para el año que empieza, más práctico que soñar con la vacuna será “mantener nuestros cuidados al máximo, utilizar cubrebocas y planear un 2021 guardando la distancia necesaria con otras personas”.

(Foto de portadilla: Agencia Enfoque/e-consulta)

Música

"Calçots y Mangos" / Taburete y Josean Log

El músico poblano Josean Log y el grupo español Taburete



Cultura / VIDEO

Cocinar en la Puebla del siglo XIX. Encuentro con la Cocinera de todo el Mundo

Ediciones E y C - BUAP. Puebla, 2021

"La cocinera de todo el mundo, o la cocina sin cocinera"

Ciudad de Puebla, 1844

Voces en los días del coronavirus

Anónimo

A propósito de todo esto que llaman pandemia, y después de haber leído el Homo Deus de Noah Harari, les mando una reflexión en torno de mi COVID

Mi COVID es hipócrita, tiene dos caras. Ya lo voy conociendo y mi doctora me alertó. He aprendido que cada quien tiene el suyo. En muchos casos te trata bien, pero es silente, no se expresa, pero deteriora y daña al grado de que si no le paras el alto puede ser tarde, incluso demasiado tarde. Se mete con algo que tu consideras, sagrado, dado por Dios gratis, que hay siempre para todos y todo el tiempo. El aire que respiras. Resulta que sí respiras pero el virus se roba esa parte del aire que te da la vida. Solamente se lleva lo valioso.
Es como robo hormiga.
Pero ya lo sorprendí haciendo esto y no lo estoy dejando.

Muy diferente el jugar a Dios en la infancia, cuando sí es un juego, y jugar temerariamente a Dios en la edad adulta y en la época actual, y como colectividad humana llegar a pensar como el “Homo Deus” en que la muerte se puede evitar y que hay una elite de superhumanos capaz de no morir.
Un pseudo organismo insignificante y fragil, mucho mas pequeño que minúsculo, se mete a tu casa, a tu garganta, con la que cantas, y desde ahí se reparte, como una gran banda de anarquistas organizada para destruirte, y a base de robo hormiga rápidamente puede hacerlo.



No somos nada, el virus nos está dando una gran lección.

Sierra Norte de Puebla / Petición en change,org

Consejo Tiyat Tlali y FUNDAR lanzaron esta petición dirigida para Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Sexto Distrito (Consejo de la Judicatura Federal)

FIRMA

Las Comunidades Totonacas de San Felipe Tepatlán, Altica y San Mateo Tlacotepec, de la Sierra Norte de Puebla, interpusieron en 2016 juicio de amparo en contra del Proyecto Hidroeléctrico Puebla 1 (PHP1), por la violación a sus derechos como pueblos indígenas. El PHP1, fue autorizado por el Estado Mexicano a favor de la empresa Deselec 1-Comexhidro para abastecer de energía a sus socias: Wal-Mart, Waldo´s Dólar, Vips, Suburbia, Colchas México e Ileana Jinich Mekler.

En la demanda, que ha sido acompañada por el Consejo Tiyat Tlali y por Fundar, las comunidades reclaman a diversas autoridades -SENER, SEMARNAT, CONAGUA, INAH y las presidencias municipales- haber entregado los permisos sobre el Río Ajajalpan, que es parte de su territorio ancestral, y haber violado las obligaciones que le impone el marco internacional de derechos humanos, entre ellos el derecho a la consulta y al consentimiento indígena, a la tierra y al territorio, a la libre determinación, al medio ambiente sano, al agua, y no haber realizado un estudio de los posibles impactos sociales que el proyecto podría ocasionar.

Por ello las comunidades demandantes piden la cancelación de los permisos existentes, pues rechazan la construcción de esta gran hidroeléctrica que, por su naturaleza y, de acuerdo, con los peritajes existentes en el expediente, tendrá impactos en el medio ambiente, como la disminución en la calidad del agua, generación de gases de efecto invernadero, aparición de fauna nociva, contaminación de acuíferos y remoción de vegetación forestal. También se reclama la revisión de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA), pues el Procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental ahí previsto, es contrario a los estándares internacionales de derechos de pueblos indígenas.



El 19 octubre de 2019 el Juzgado Primero de Distrito en Materia de Amparo Civil, Administrativa y del Trabajo y de Juicios Federales en el estado de Puebla negó en la sentencia de amparo que hubiera vulneración de los derechos del pueblo Tutunaku, por lo que las comunidades y organizaciones que las acompañan se inconformaron legalmente con la decisión.

FIRMA ESTA PETICIÓN, para que el jueves 14 de enero el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Sexto Distrito revoque la sentencia de octubre de 2019 y reconozca las violaciones a derechos que fueron cometidas contra los derechos del pueblo Tutunaku, ordenando la cancelación de los permisos.

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