Ciudad

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Las sociedades cambian y las ciudades con ellas. O quizá las ciudades cambian y las sociedades con ellas. Quizá ambas cosas al mismo tiempo. Lo cierto es que el cambio ocurre. Cuando me mudé a la Ciudad de México en el 2004, empeñada en usar mi bicicleta para llegar a la UNAM, soñaba con que la ciudad tuviera ciclovías. Lo decía en voz alta. Y en voz alta la gente me decía lo ilusa que era. El tono condescendiente rayaba en además de ilusa decirme tonta, incapaz de entender la más elemental de las limitantes del ombligo del caos mexicano. No les creí. Pero sí dudé del tiempo. Sí dudé llegar a pedalear “la ciudad imposible”. Al terminar la licenciatura recibí una beca CONACYT para realizar mis estudios de posgrado, así que me fui al extranjero a pensar en genes y volcanes. Cuando regresé, en el 2014, ya había ciclovías en la Ciudad de México. El imposible era una realidad presente y yo aún una mujer joven.



Ciclovias en la Ciudad de México. Tomado de https://datos.cdmx.gob.mx/explore/dataset/ciclovias/map

Las ciclovías de la Ciudad de México están incompletas. No cubren toda la ciudad. Están en general sesgadas a las colonias con mayores privilegios. Pero están. Existen y están en expansión. Son prueba de que no hay que creerse los imposibles. ¿Hoy qué se necesita para que haya más ciclovías en la Ciudad de México? En mi opinión, las ciclovías son fruto de la exigencia colectiva y de autoridades que se han atrevido a escuchar. Así funciona aquí. Así fue también en Amsterdam. Por eso el pasado viernes 28 de Agosto de 2020 decidí unirme a la rodada ciclista para pedir se hiciera permanente la ciclovía emergente de Insurgentes.



No sé la historia detrás de la organización de la rodada. Yo vi un par de días antes el tuit de @jamonarosas, la ciclista que convocó. 6 pm en la Bombilla, al sur de la ciudad, para llegar hasta el Parque San Simón, en el término norte de la ciclovía.



Cristobal y yo llegamos 5:40 pm al punto de inicio en el Parque la Bombilla. Ya había unas cuantas decenas de ciclistas. Comenzó a llover. Aparecieron los impermeables. A Cristobal no lo había visto desde el inicio de la pandemia. Platicamos detrás de nuestros lentes, mascarillas e impermeables. Su bici es eléctrica, de llantas pequeñas. La mía plegable, un par de rodadas más grande. Había también bicis de montaña, bicis de ruta con sus llantas delgadísimas y un par de triciclos. Cascos e impermeables de colores brillantes, mascarillas principalmente oscuras. El grupo que organizaba parecía estar más pegado a Insurgentes, hablando con elementos de tránsito. La hilera de ciclistas nos recluimos junto a los árboles cuando arreció la lluvia. Y atrás se fueron acomodando más.

Foto: Alicia Mastretta Yanes

Pasadas las 6 pm nos comenzamos a preguntar cuándo empezaría. Con la Susana Distancia y la lluvia imposible saber qué estaba pasando. Finalmente llegó el rumor de que saldríamos en grupos. Por ahí de las 6:20 comenzamos a rodar. Avanzamos por la ciclovía manteniendo nuestra Susana lo más posible.

Foto: Alicia Mastretta Yanes

La lluvia había dejado grandes charcos en algunas partes, pero a nadie parecieron importarle. A pesar de que nos dividimos en grupos, eran aún demasiado grandes para caber en una sola cuadra manteniendo distancia. Esto implica que una parte de colectivo podría quedarse atrapado a media calle con semáforo en rojo, pero lxs colegas ciclistas y el equipo de tránsito lo organizaron muy bien. Iban a la cabeza, detenían el tráfico momentáneamente de ser necesario, y seguía la rodada. Y así seguimos. Con cada vez más ciclistas uniéndose.

A la altura de Xola fue, creo yo, el único punto del recorrido donde los autos enfurecieron con que les tocara una luz roja de más (cómo cambiaría la convivencia si el claxon de los automóviles sonara igual de fuerte adentro que afuera del carro). Pero también hubo momentos de automovilistas apoyando la rodada con esa tonadita que tocan al ver pasar a unos recién casados.

Foto: Fabián Heredia Montiel

Describir la rodada calle por calle es describir la propia Avenida Insurgentes. Sus calles arboladas en las colonias de la Benito Juárez. La pequeña subida para cruzar Viaducto que permitió ver la continuidad de ciclistas hasta perder la vista en un par de semáforos. La Glorieta de Insurgentes con su carrusel de metrobuses. El cruce de Reforma donde de repente se abre el cielo. El Monumento a la Revolución donde hace seis meses nos reunimos las mujeres. Buenavista, terminal que para el imaginario del sur parece lejanísima, pero que los pedales hacen sentir cercana. Un centro comercial gigantesco igual que todos los centros comerciales gigantescos. Un paso a desnivel, primer indicio de la transformación a la Insurgentes del más al norte, donde desaparecen los semáforos y la infraestructura ciclista es más difícil pero más necesaria. Terminamos antes de llegar a eso. En el Parque San Simón, último punto donde podríamos aglomerarnos y dar la vuelta de forma segura.

Foto: Fabián Heredia Montiel

Cuando mi grupo llegó a San Simón ya estaba oscureciendo. El grupo organizador estaba leyendo el pliego petitorio que se le hizo llegar a las autoridades. A diferencia de otras ciclovías, la de Av. Insurgentes es una “ciclovía emergenge” que el Gobierno de la CDMX construyó de forma temporal para descongestionar el metrobus durante la pandemia. Rodamos para pedir que se quede, que no la quiten nunca. El riesgo de contagio de covid19 me hizo dudar si debía participar en una manifestación así. Pero me convenció el que debemos hacer de la pandemia el catalizador de los cambios en movilidad que la ciudad, y el mundo, necesitan. No podemos volver a lo mismo. La pandemia de covid19 no es un evento fortuito, es producto de cómo los seres humanos nos relacionamos con nuestro ambiente, lo cual incluye nuestra planeación urbana y dependencia de combustibles fósiles. Decidí rodar el viernes porque no creo en futuros imposibles, pero sí en que de nosotrxs depende construir el futuro.

En la penumbra reconocí a Carlos, un compañero académico, más por la bici azul cielo que por el rostro escondido en el casco y cubrebocas. Regresamos pedaleando en un grupo pequeño de ciclistas que no nos conocíamos, pero que nos acompañamos y cuidamos hasta que nuestras calles se bifurcaron.

Breviario de lectura, 5 de Mayo, 19.00
(La fotografía que ilustra este texto es del fotógrafo poblano Raúl Rodríguez Bautista)
Puebla, homenaje y profanación
Hasta hace unos años, el 5 de Mayo llovía indefectiblemente en Puebla. Al desfile, seguía el combate de flores - una de las más claras expresiones del carácter castizo de la Angelópolis- que casi siempre acababa convertido en un combate de lodo. Hombres y mujeres giraban en sentido contrario sobre la plancha del zócalo para hacerse de las primicias de un futuro amor, hasta que a las rosas y a los claveles siguieron las balas para dar al traste con ese talante provinciano que a la vez resulta tan encantador como abominable para cualquier extraño. Y por alguna otra razón, también dejó de llover. Pese a la liberal piel con la que se pretende investir a la ciudad --Sigüenza, Zaragoza, Serdán o el movimiento estudiantil, ¡Puebla de Zaragoza!-- por sus venas corre aún la impronta del conservadurismo, la reacción y el patrimonialismo. Es más, aquí, las huellas de la inquisicion siguen latiendo: la mitad de la ciudad vive para observar y estigmatizar a la otra mitad, y esta, para protegerse de la indiscreta mirada de la primera, se escuda tras un supuesto recubrimiento de honorabilidad; aunque se niegue, las familias tutelares, sin importar su signo, siguen dominando la vida de la ciudad. La lógica que predomina es la del estamento antes que la de la clase. Lógica de la hidalguía , la de los cristianos viejos, aunque hoy día, los títulos académicos suplan los títulos nobiliarios y los derechos de sangre de hace siglos, sin importar su dudosa procedencia o la mano del príncipe que a cambio de lealtad extiende la dádiva. La vida política en Puebla es pródiga en ejemplos, pero ninguno como el de Moreno Valle, pequeño reyezuelo, dueño de tierras y vidas que perfiló su sucesión como si de una propiedad privada se tratara. O la de la actual presidenta municipal, detrás de cuya imagen - apuntalada hasta con clavos- no hay nada: un semblante.
Confieso que mantengo con Puebla una relación de amor y odio: por momentos me asfixia; por momentos la habito como el lugar que he elegido para morir y todas las consecuencias que se derivan de ello. Puebla me ha dado casi todo y también me quitado mucho. Pese a que prácticamente ya toda mi vida la he vivido aquí, es una ciudad que no logro entender por completo - y no la entiendo por razones distintas a las que llevaron a Kafka a calificar Praga de incomprensible. No entiendo sus ritos cortesanos ni el lenguaje elíptico y eufemístico que la define. Creo que hasta el día que me muera no dejaré de ser un extranjero en estas tierras, un outsider, como soy un extranjero en cualquier lugar del mundo. El exilio acaba por convertirse en un tema ontológico, ni histórico ni político. Será el exilio una especie de iluminación , se preguntaba María Zambrano. El exilio es, al fin y al cabo, una elección . En Teoría - libro que gira en torno al naufragio y a la desterritorialización y es a la vez un diálogo con Virgilio- hay un par de versos que también preguntan “ Cuándo un hombre empieza a ser un extranjero en su propia tierra”. En último caso, me considero un nómada interior como lo fue Pessoa de su propia Lisboa.
Sin embargo, tampoco alguna ciudad me ha provocado la sensación de cobijo, cómo esta, al respirar la piedra húmeda de sus viejos edificios cuando llueve o cuando me asomo a una ventana y contemplo, a lo lejos, la ciudad tras una espesa cortina de niebla. JC

Del Archivo de Mundo Nuestro



1959

¿Retuve una imagen que nunca vi? ¿O ese infante remoto sí existió y quedó paralizado ante ese rombo fosforescente que le cumplió todas las amenazas y se le apareció fantasmagórico para él solo, en ese cuarto rememorado por todos?

El cuarto del chino…



Un cuarto de trebejos en la azotea del colegio María Luisa Pacheco al que me mandaron para mi primer curso de palitos y plastilina en el primero de preprimaria, cuando todavía no se utilizaba la palabra kínder. Tal vez 1959. Alguien me llevaba de la mano hasta esa esquina del Paseo Bravo.



Cuánta de nuestra memoria se arma con los paisajes narrados por otros. Cuánto fue lo que vivimos demasiado niños para recordarlo cincuenta años después.

Estaba en la azotea de aquella casona, con seguridad la primera que conocí de aquel territorio de edificios que ni por asomo en las conversaciones de los adultos se identificaban como “históricos”, y que para los usos de entonces ya quedaba fuera del centro. En el Paseo Bravo, a tres cuadras de mi casa en el barrio de Santiago, en la 15 Sur, con sus fronteras definidas por el jardín de Santiago, con templo de pobres en el que ricos y pobres se apretujaban en la democracia mustia del rezo, el templo viejo y mocho por algún delirio arquitectónico del padre Figueroa, el Chanclas de Oro, y la avenida de la Paz, hoy llanamente la Juárez, a dos cuadras de la casa de mis abuelos plantada desde 1925 en la esquina de la 11 Poniente, en la que los camiones Garita Panteón ya habían dejado un surco de tanto doblar por mi calle para no parar hasta la cantina El Gato Negro, ya en Santiago, la señal clara de que de ahí para abajo empezaban las calles de las vecindades, las tlapalerías, los tendajones y el mundo salvaje de la secundaria Venustiano Carranza.

Estaba en la azotea de un caserón en la esquina de un parque que todavía no era mío porque a los cuatro años el pulso de lo propio todavía no halla su medida. Un pulso que daba para mirar un patio al centro siempre en sombra porque el recuerdo está teñido por el galerón oscuro al fondo en el que se asentaba la rotonda de arena en la que nos soltaban a jugar a los pequeñines. Oscuro y húmedo el recuerdo del Colegio Pacheco. Sólo su azotea contiene una memoria iluminada de sol y cables y la promesa de conocerla si algún día te mandan al Cuarto del Chino.

Estaba en la azotea el cuarto con su espanto. Y si de veras lo vi fue en un día en el que el sol se ha traído toda la luz del sur y en la memoria sólo me queda el resplandor que ciega todas mis adivinaciones, como un alegato fervoroso que ronronea padres nuestros en un entresueño que de niño alcanzas con la lecha tibia, como una enmienda que no ha aprendido a deletrear palabra alguna que reconozca el momento en el que una seño rencorosa y divertida me hace cumplir el suplicio ganado sin olor de duda por algún estropicio creado en ese salón en la planta baja en el que abrevábamos dos bártulos perdidos entre treinta y seis mujeres de cuatro años a las que no recuerdo si amorosas o furiosas o seguramente displicentes.

Sergio Hidalgo y yo. Mi primer Paseo Bravo guardado en esos dos niños a los que sus madres inclementes han arrojado a ese territorio de faldas y trenzas y moños y matatenas entre las 9 y las 12 y media del día.

Sergio Hidalgo murió hace unos años. Mi primer amigo.

Algo hicimos, pero la memoria sólo replica un rombo fosforescente, un castillo pleno, un señorío con sombrero de pico, una lámpara de ojos afilados y, tal vez, una decena de foquitos encendidos.

2014

Escribo y pregunto en facebook a los amigos el pasado 26 de mayo:

“¿Cómo andan por ai? Buen lunes y semana. Tal vez alguien pueda ayudarme: quiero escribir una crónica sobre el Paseo Bravo que incluye una anécdota sobre el "Cuarto del Chino" en el Colegio Pacheco, al que fui de chavitito (primero de pre-primaria, así le decían), antes de que me pasaran al Oriente. El Pacheco estaba en la esquina de la 11 Poniente con el Paseo Bravo, enfrente de lo que en un tiempo fue la Normal, y antes el colegio de los jesuitas, y después (hoy), creo que el Héroes de Reforma. Bueno, necesito una foto del colegio Pacheco, es decir, del edificio en el que estaba en los años cincuenta y sesenta, al que por supuesto le dieron cuello. Vi una en algún lado aquí en Face, tal vez en el sitio de Puebla Antigua, pero ya no la encuentro. ¿Alguien tiene una que pueda subir por aquí? No se preocupen, ya no anda por aquí la seño Pilar para mandarlos al cuarto del chino...”

Pronto apareció la respuesta, la encontró Marcela Domínguez en el portal Puebla Antigua. Y con ella la fotografía del vetusto edificio del Pacheco:



Luego, José Luis escalera descubre con lupa el texto que acompaña en el espectacular a la imagen del funesto Gustavo Días Ordaz:

"Por encima de los intereses de la patria no hay interés --escribe José Luis--, Díaz Ordaz ahí mero, arriba del cuarto del chino y de la seño Pilar y de todas las pachecas.”

Y muy pronto, la ilustración del negocio en el que se convirtió después, hasta que al edificio le tocó su propia muerte cuando le recortaron el costado que asomaba a la calle 11 Sur, que con esa primera tajada lograría pasar al reconocimiento de “avenida”.



Y por ahí, otra memoria, mucho más acabada que la mía, sobre el mentado chino. Escribe Gabriel Hinojosa:

“El Cuarto del Chino tuvo su origen en el colegio Pacheco, antes de que se pasaran al edificio que mencionas de la 11 Sur, en unas instalaciones entre la 12 y 14 Oriente con la 4 Norte. Era un pequeño cuarto donde las maestras metían por unos minutos, que parecían horas, a los niños de kínder y supongo de primaria, que se "portaban mal". Al fondo de ese cuarto, guardaban la imagen de un Chino que seguramente se había usado en algunos de los festivales de fin de año. Metían al pobre sujeto, apagaban la luz y ahí lo dejaban en compañía del terrorífico Chino. Salía uno como "sedita" apabullado por el terror. Supongo que hoy en día sería causa para demandar a las maestras en "Derechos Humanos", en fin, pregúntale a tu hermana Ángeles Mastretta, quien no creo que haya sido puesta en arresto, pero debe de haber tomado foto indelebles "fotos mentales" de los niños que pasaban por esa terrible experiencia. Tal acción correctiva no solo tenía un efecto en el castigado, sino en todo su grupo que pasaba del alboroto descontrolado, al silencio solidario con el compañero o temor compartido por la conciencia de que "ese pude haber sido yo". En fin, parece haber dado tan buenos resultados a las maestras, que decidieron mudar el "Cuarto del Chino" a las nuevas instalaciones de la 11 sur y 17 Poniente. La escuela sobrevive sesenta años después por la zona de Las Ánimas, su directora, la "Seño" Pilar se nos adelantó ya hace bastantes años y es recordada como prócer de la educación ¡Increíble!”

Y después, en la sinceridad espontánea de la red social, Gabriel confiesa que de su paso por ese apando fantasmagórico aún no se recupera.

1926

Carlos Mastretta Arista caminaba desde la 3 Norte hasta la esquina de la 11 Sur y la 11 Poniente para llegar al colegio Espina, como se llamaba entonces el Instituto Oriente de los jesuitas. Esta es la crónica escrita en 1948 --tomada del libro Memoria y acantilado que por capítulos publicamos en Mundo Nuestro en la sección Libros LIbres-- de un día que no fue cualquiera de 1926 cuando Carlos era un jovencito de 13 años:



Cerraba yo los ojos y veía yo a un muchachillo caminar perezosamente con los libros bajo el brazo por la calzada polvosa del Paseo Bravo a eso de las siete de la mañana. Me gustaba la hora aquella en la cual el sol medio adormecido comenzaba a besar con sus rayos las copas de los árboles. Veía yo a la naturaleza despertarse lentamente al nuevo día y olvidaba yo la hora y la preocupación por las lecciones medio aprendidas… Sólo llegando a la esquina del colegio llegaban a mi cerebro en vacaciones la realidad de la hora y sus consecuencias inevitables: entonces la emprendía yo a correr y entrando a toda prisa no descuidaba yo de dar un manazo a la pingüe barriga de Nicanor el portero, penetrando después de puntillas hasta el lugar de la capilla donde el padre prefecto me esperaba con una mirada de todo un programa de reproches. Con cara adecuada a las circunstancias, y mientras ya los demás puntuales colegiales en coro murmuraban sus oraciones de media misa, me arrodillaba yo en el centro entre las dos filas de bancas ocupadas por los mayores que sentados y mustios se complacían de mi incómoda postura. Pero no me importaba nada: con una mueca todo quedaba arreglado, y entonces me olvidaba yo de mi condición de castigado para recrearme en mi capilla. Los ventanales laterales con dibujos de vidrios de colores reproducían a algunos de los santos jesuitas más destacados; al frente, el altar principal de mármol rodeado por los menores dedicados a la Virgen Purísima y a San Luis Góngora; sobre el altar mayor una ventana a nicho albergaba a la estatua del Sagrado Corazón en tamaño mayor del natural; atrás el coro donde en las grandes ocasiones en compañía de otros chicos y bajo la dirección del siempre enojadísimo padre Canal entonábamos el Tantum Ergo recibiendo en premio una canica de caramelo pintada con fucsina; y hacia el cielo subía con mi ensueño de chamaco díscolo… Eso recordaba yo apoyado en una columna del templo romano… Mi pasado lejano que no regresaría jamás.



Carlos Mastretta, a los 7 años de edad, en la azotea de su casa en la calle 3 Norte. Al fondo, la iglesia de San Agustín.

Pero también recordaba yo con sordo rencor que el amor que tenía por mi capilla de escolar había sido bruscamente destruido por un día por la odiosa humanidad a la que yo también pertenecía… Fue una mañana lluviosa del mes de julio de 1926 cuando después de haber atravesado el Paseo rumbo al Colegio y hecho la tradicional carrera hacia él en los últimos cincuenta metros, en vez de tropezar con la figura obesa de Nicanor me encontré con un soldado absurdo y andrajoso con tanto de fusil y bayoneta cerrando el camino que me separaba de la puerta de la capilla, de mi capilla, cuyo portón estaba cerrado y atravesado por los sellos de un inicuo juez cateador. Me retiré cabizbajo e impotente pero poseído de un odio atroz y pidiendo al cielo poder u fuerza para volver a abrir esas puertas y penetrar en ellas como en un tiempo díscolo y bullicioso pero con fe intacta y sin sombras de recelo. Siempre lloré mi colegio. A través de sus ventanales mis miradas en las horas de distracción siempre sorprendieron el vuelo fugaz de una golondrina en las tardes de verano. Era entonces el presentimiento de encontrarte así como eres, María de los Ángeles, mi vida. Pero lo que más extrañé y aún extraño, fue la capilla de mi colegio. Desde aquella mañana triste de hace 21 años no la volví a ver, y jamás quizás la vuelva a ver, como no volverá jamás mi infancia despreocupada. Y no penetraré en ella aunque el coro del padre Canal haya sido sustituido por las notas no culpables y no pecaminosas de Chopin o Bach, cierto, más melodiosas que nuestras voces de chiquillos en busca de una canica de caramelo con fuchina…

1965

La ruta de los dos primos. Dónde quedó la bolita. A que no te le quedas viendo más de un minuto. El acuario, las serpientes, las chinchillas. Todo gira. Regresamos de la matiné del sábado en el cine Reforma. No pudo ser Flint, peligro supremo porque estábamos muy chavitos y no nos dejaron entrar. Javier y yo caminamos empanzurrados de palomitas por el corredor interior del Paseo, rumbo a los juegos. Un gentío.



Pero la bolita se distingue. La hemos visto seguido. Es el mismo tipo, que de cuando en cuando desaparece. Su juego está prohibido, pero eso no le importa a nadie. Por lo menos a una veintena de cuates arremolinados sobre la mesita. Pero no es la primera vez que lo hacemos: somos chicos, no pasamos de diez, así que nuestros codos no empujan mucho para llegar al filo de la tablita. A la altura de nuestros ojos el hombre mueve las manos y nuestros ojos van y vienen como rehiletes, y sus dedos disfrazan el movimiento de las tapitas --ahora mismo no sé si son corcholatas o vasitos de barro lo que guarda la estafa y esquilma a los posesos que nos hacen sombra. Aquí, allá, no, en esa, en la otra, te dije que en la de la derecha, pero no decimos palabra, nuestros ojos miran y platican como pulgas saltarinas para caer en la bolita oculta.

Uno de los posesos se da cuenta. Ha seguido un rato el juego de nuestros ojos. Aprende a discriminar nuestros fallos y aciertos, y pronto da con nuestros festejos, y va una y van dos que sin apostar le atina, porque ya sus ojos corren con los nuestros medio metro más arriba.

Pero para eso están los paleros. Porque en este juego no se gana. Por eso están en la mira de gendarmes e inspectores que de cuando en cuando aparecen para cargar con la fiesta hasta la próxima mordida.

“Chamacos jijos de la chingada…”

Y se acabó la fiesta de nuestros ojos pulgas.

1963


Nunca vi uno así. El nuestro se enterraba entero en la tierra. Llegaba año con año y todos lo sabíamos porque el rumor que lo anunciaba corría más rápidos que los Garitas, aunque por ese rumbo volaba, por la 11 Poniente hasta la 15 Sur por los ojos encendidos del chamaco que primero que todos lo había visto allá en el fondo, tres metros debajo de las piedras, revelado por un vidrio viscoso, con su cara de muerto.

El faquir trabajaba solo. No lo cargaba un circo ni acompañaba a una señora sin cabeza ni le quitaban el aire enanos forzudos. De un día para otro simplemente lo encontrabas enterrado vivo y con sus ojos de muerto al que nadie le bajaba los parpados para confirmar que ese señor era un mero truco de espejos. Cualquier día aparecía, igual en temporada de trompos que de yoyos o canicas. Pero ni un juego le disputaba su lugar.

El faquir llegaba y te veía con sus ojos fríos de muerto, como si nunca hubiera salido del fondo de la tierra.

1814

Ocurrió hace doscientos años.

Poco sabía de los Bravo hasta hace muy poco, cuando Verónica Mastretta me recordó su historia. Ni enterado, por ejemplo, que la cabeza de uno de ellos pendió un día de una jaula a la vista de todos en la iglesia del Parral, por el actual mercado. Lo agarraron en un vado del rio Mezcala cuando defendía el Congreso insurgente del avance de los realistas. Así lo cuenta Vero:

“Miguel recibió el encargo de cuidar de la seguridad del Congreso celebrado en Chilpancingo en septiembre de 1813; mientras que el Generalísimo se dirigía sobre Valladolid, y al efecto se situó en Totolcintla con mil hombres, y tuvo por segundo a su hermano Víctor. Como se previó sucedió, pues derrotado Morelos, el sur fue invadido por diversos puntos, forzados los vados del río de Mexcala, a los que no pudieron atender los dos hermanos, y el Congreso emprendió una peregrinación difícil y llena de peligros. Sus fuerzas estaban muy disminuidas por haber tenido que reforzar varias veces a su hermano Víctor, siempre atacado por fuerzas superiores; estaba en Chila cuidando el paso del río en ese punto intermedio entre el Sur y Oaxaca; Félix La Madrid marchó contra él y logró rodearlo, por lo que a pesar de la desesperada resistencia que opuso y de haber conseguido rechazar varias veces a los realistas, fue hecho prisionero en la cabecera del actual municipio de Chila de la Sal y conducido a Puebla, y tras un consejo de guerra que lo juzgó fue fusilado y decapitado. Su cabeza fue exhibida en una jaula de hierro como trofeo de guerra el 15 de abril de 1814 en los antiguos Parrales.”

1980

Tenemos dos años de vivir juntos, y yo tengo siete de no vivir en Puebla. Emma y yo venimos como turistas y como tales posamos para la foto con el fondo de la fuente de San Miguel. Después iremos a los juegos mecánicos en el Paseo Bravo, a las “Atracciones Castañeda”.



Y nos treparemos al Látigo. Aunque no le he confesado que jamás me atreví a subirme al Martillo, que no hubo fuerza de amigos, hermanos mayores ni orgullo machito, jamás di vueltas en esas cápsulas gemelas sputniks inauditos del vómito milenario, diccionario entero para la palabra cauto.Para distraer al collón que he sido he presumido a la dama de todos mis aires venturosos de niño, el del acuario con su cabecita disecada y sus momias, y de César, el del león balaceado por un Matienzo o el de los faquires enterrados tres días bajo la banqueta de la 11 y de los estafadores de la bolita, y del látigo, el mejor juego jamás inventado y que ahí encontramos igualito que en 1965. Tan perfecto que Daniel mi hermano lo ha reproducido en papel y no dejamos de darle vuelta a la manivelas con la misma demencia con la que nos trepábamos cada fin de semana al modelo metálico.

Ahí estamos trepados Emma y yo en el Látigo. La plancha metálica es la misma que forjaron tal vez en Pitsburgh hace cincuenta años, y por ella se han desplazado miles de veces cada fin de semana los carritos. El alma entera de la ciudad ha rebotado irredimible sobre los baleros que no hay que suponer simplemente planos en su rodada. Son cuchillos afilados que vuelta a vuelta han arado la plancha con todo el rencor que guarda el aporreado espíritu de los festivos visitantes. Así que ahora rebotamos y los dos senderos que llevan al latigazo son dos tiempos de tortura absolutamente dados para descerrajar los riñones por los que se diluye la vida que hasta ese carrito hayas llevado.


La foto, indiscutiblemente fue anterior al Latigo.

2006


Recupero lo que escribí como memoria de aquel domingo 26 de febrero del 2006, a partir de esta fotografía que encuentro en La Jornada del lunes siguiente. La masa avanza encabronada pero contenta, no sabe que su protesta la parará el gobierno de Felipe Calderón y que Marín sobrevivirá para cumplir con una de las más ignominiosas etapas de la vida pública de Puebla. La masa Viene del Paseo Bravo, el lugar del que arrancan siempre las manifestaciones poblanas.

Alicia, a sus veinte años estudiantiles, es parte de la masa que ha salido a las calles en Puebla el domingo 26 de febrero con el ánimo simple de derrocar al gobernador Mario Marín. Sus ojos de bióloga contienen preguntas para el análisis de esta tolvanera poblana que se parece al viento helado que nos conmueve. “¿De dónde ha salido tanta gente? –dice--. ¿De dónde viene? ¿Esto que ocurre en México hacia dónde nos lleva?”. Alicia, como la inmensa mayoría de los jóvenes mexicanos, no encuentra una memoria regional reciente, ordenada, escrita, ni qué decir cinematográfica, a la mano. Sin embargo, para las masas que ocupan las plazas, hay historia.

Masa y espontaneidad, contradicción antigua. “Me cae que tenemos una ciudad hermosa –afirma mi primo Checo Sánchez, y rompe cualquier pesadumbre y coyuntura--, mira ese azul entre la nubes…”

Es el cristalino cielo poblano, que por un instante, y como tantas veces en su vida, lo trastorna: el cielo poblano, intenso azul, retenido todavía contra el luminoso templo de Guadalupe, en el Paseo Bravo, con las nubes como un apunte del viento y la sombra que acompañará la mañana de una masa que no duda de su poblanía, que conoce de las traiciones del clima, de los requiebres del tiempo, de sus estocadas frías, inclementes. Una voz, que ahora mira al cielo y reconoce su sangre; no le importa el griterío, ni siquiera el día y lo que nos convoca, él mira el cielo antiguo de una ciudad acostumbrada a los delirios y las pasiones políticas: ahí está su traza de sol y sombra contra sus cúpulas y campanarios, sus casonas y sus reliquias.

Por un instante, frente a ese espejo del mundo, a quién le importa Marín, a quién le importa la política.

2014

Hoy es primero de mayo. La explanada luce perfecta y vacía. A otro lado fueron a parar los obreros que contra lo que se diga, todavía marcharon --los días para mentar madres no se desaprovechan. Pero nadie llegó al Paseo Bravo. ¿Y a qué llegarían? Nostalgia pura, me digo. Ni carritos de hotcakes dejaron. Ni un bolero. Ni un fotógrafo para el retratito en la cartera. Nada.

En la perspectiva de la foto que he tomado imagino al fondo al Martillo. Y a la izquierda la Rueda de la Fortuna y la plancha del Látigo con su barandal naranja y sus encendidas letras que anuncian Atracciones Castañeda. Y la gente. Es domingo y el redondel abarrotado recuerda que además del cine este lugar es todo lo que se necesita para pasar la tarde. Cinco pesos la función en el Reforma. 2.50 por treparse al Avión del Amor.

Ensoñación. Sí, y la comparto por el cel a los cuates del Instituto Militarizado Oriente. Somos viejos, pero todos están pegados a sus aparatos. A ver, ¿quién recuerda los juegos que había en el Paseo? Pronto responden, cada uno con su alucinación:

Juan Arturo: Me acuerdo del zoológico… Y de Matienzo.

Yo: Ese le tiró al César aburrido. Ni lo regañaron…

Daniel: Yo visitaba los juegos cada semana, pues los Castañeda eran amigos, y nos daban pases grátis, que feo y triste se ve ahora.

Chema: Estaban ahí los juegos de atracciones Castañeda para los niños, y para los mayorcitos las putitas en la 3 poniente, claro esto ya pardeando.

Yo: Esas se subían al Avión del Amor.

Chema: Sergio, es que sales a algún lado y ya no hay poblanos, ya es difícil ver a alguien conocido, en fin nuestra Puebla de esos años ya se fue.

Yo: Pero nosotros aquí estamoM. Y mientras haya memoria... Yo confieso que nunca me subí al Martillo, pero era fanático del Látigo.

Juan Arturo: Chema, aunque no soy poblano de nacimiento lo soy de corazon, pero en esa época puebla no tenía ni medio millón de habitantes, ahora creo pasa de dos millones.

Flaco: Y qué me dicen de la Víboras en la esquina... todavía quedan varias que por ahí andan circulando... y para el lado de la Reforma, te encontrabas al de la "bolita", y por supuesto la obligada fotografía arriba del caballito.

Ramón: Y el Flaco decía que era en el "Gatéo Bravo" quien sabe por qué.

Flaco: ¡Pues claro! Ahí hicimos nuestros "pininos" varios, cazando gatas... así les decíamos despectivamente, y erróneamente... Pero realmente no había malicia personal... Benjas, Colombres, Otala, Pelos, Garfio, Monchis (jajaja) y muchos pirrurris más...

Juan Arturo: Y cazaste tu primera penicilina…

Ramón: No, no... Los pirrurris se iban al Zafiro o al Colorines pues tenían lana.

Daniel: O sea, que tú Ramón eras cliente del Zafiro…

Yo: Oigan, cabrones, si se fijan, yo les pregunté por los juegos mecánicos, no por sus arranques amatorios de efebos mendicantes. Bien por ustedes...

Juan Arturo: Eran juegos mecánicos “sexuales”.

Flaco: Retomando el Paseo Bravo... También era Zoológico... recuerdo a tigres, leones y changos en unas jaulas apestosas pero ahí estábamos...

Raúl: Atracciones Castañeda y el Acuario, así como las lanchitas que estaba a un lado de la fuente de las Chinas.

Flaco: ¡Las lanchitas!, en una agua verdosa que también apestaba a madres.

Y los dejo hablando.

Ensoñación, nostalgia absoluta por nuestro antiguo Paseo. Una pena lo que hoy se encuentra ahí. Ya no hay barrio de Santiago, la vida se fue a otro lado.

Vida y milagros

En México hemos tolerado que los colores de la papelería, la señalización o el mobiliario urbano de las ciudades cambien cada tres o seis años y de acuerdo con los caprichos de los partidos que van ganando los gobiernos. En otros países esto es inaceptable y la imagen de las instituciones suele estar normada para evitar estos caprichos. Esto ha sido llevado a extremos absurdos y abusivos en los últimos quince años de la vida de mi ciudad, cuando la alternancia se volvió algo cotidiano. Como perritos en la calle, todos quieren firmar su territorio con sus colores partidistas y frases emblemáticas que colocan en papelería, edificios y en todo lo que tocan. Si ganaban los priístas, todo era rojo y verde, si los panistas, todo azul, si los perredistas, a ondear el amarillo. Le tupían y le tupen con sus colores partidista hasta los pisos, las bancas y las lonas que les van autorizando a los ambulantes. El movimiento de Morena juró no ser igual. Ya vimos que no han cumplido ni cumplirán. El guinda hasta en la sopa, no solo en la nueva papelería, sino en todo lo que pueden y hasta en equipamiento que tiene colores internacionales, como lo son las bancas verdes de los parques o las patrullas azul oscuro de las policías. La alcaldesa de Puebla ya se había arrancado con una idea aún más personal, que consistía en pintar los pasos de cebra de las calles del centro histórico con los colores del orgullo gay, movimiento absolutamente defendible pero no en los pasos de cebra. En eso sí recapacitaron y los volvieron a pintar de amarillo.

Leí apenas un afortunado tweet de @albertomaximus, a quien solo conozco por ese tweet, y que cito textual: "Ni el azul de Moreno Valle ni el guinda de Morena. Urge legislar para que esto no sea un tema de cada cambio de gobierno, urge que el estado y las ciudades tengan color e identidad propia, ajena a los partidos, como en el caso de la Ciudad de Buenos Aires."



¿Tenemos idea de lo que cuesta cambiar la imagen de un gobierno para tirar a la basura con cada cambio miles de kilos de papelería, miles de litros de pintura y a saber cuánto en mano de obra? Una pequeña idea de este costo proviene de los datos oficiales anunciados por la Secretaría de Gobernación de Puebla hace unos días: se invertirán este año ochenta millones de pesos de una partida federal etiquetada bajo el rubro de "mantenimiento", para modificar la imagen de fachadas de hospitales y otros edificios estatales, como el Centro Integral de Servicios o las estaciones de policía. Se hará la remoción de escudos y logos del gobierno de Moreno Valle, que por supuesto y en su momento hizo lo mismo con los escudos y logos del PRI al que perteneció. Con los colores del azul panista cubrió la huella de su antecesor, como ahora se cubren de guinda muchas de sus obras emblemáticas y hasta las paradas de camión. Un abuso no justifica el siguiente.

Lo único que puede acabar con esta absurda conducta es legislar para crear una imagen institucional sin colores partidistas para cada ciudad, para el estado y para las instituciones públicas, con las mismas tinta y a un solo color, un color neutral, negro u ocre, con un escudo que no se modifica y sin ninguna frase propagandística. Los colores del equipamiento urbano y de la señalización deben de ser también los institucionales.



No tenemos que inventar nada. Otros países latinos ya cuentan con esa sana normatividad, lo único que hay que hacer es copiarla. Ni un solo color partidista en los espacios e instituciones que nos pertenecen a todos.

Vida y milagros

En noviembre pasado conocí Bogotá, una urbe de ocho millones de habitantes. Muchas cosas buenas llamaron mi atención en esa ciudad en que la civilidad ha puesto banderas de triunfo en varios rubros, triunfos que en ciudades grandes como México o Puebla hoy parecen inalcanzables. Me parecieron particularmente exitosos porque nacen de un acuerdo entre gobernantes y ciudadanos que no le cuestan a nadie y que al final benefician a todos porque en muchas cosas la ciudad proyecta una rara armonía.



1) Prácticamente no hay perros callejeros. Las reglas para tener mascotas e incorporarlas a la vida de la ciudad son muy claras. No hay perros sin collar y correa en los lugares públicos pero sí hay espacios y facilidades para su manejo. Los derechos y obligaciones de los dueños de una mascota son muy claros. En general todos las respetan. Como siempre hay excepciones y el ser humano aquí y en china puede ser transgresor, así que las autoridades municipales han hecho una duradera alianza con las asociaciones protectoras de animales, con quienes tienen varios programas públicos de adopción de perros abandonados, con buenos protocolos de seguimiento, albergues y lugares públicos abiertos para darlos en adopción. La alianza entre el gobierno y la sociedad civil ha funcionado muy bien.

2) En Bogotá los espectaculares no están permitidos. Solo vi tres en una vialidad que llega al aeropuerto, fuera de la ciudad. Es impensable que los políticos o funcionarios públicos monten un negocio de espectaculares en las vías públicas o zonas federales. La normatividad sí se cumple y hace imposible que alguien se adueñe de esos espacios públicos o agreda el entorno visual. El no ver esos espantosos gigantes por todos lados le da a la ciudad una armonía visual muy agradable. En México o Puebla, mis dos ciudades de referencia, no solo se colocan espectaculares en territorio público y privado sin respetar las laxas normas que los mal regulan, sino que los espectaculares que llegan a ser clausurados nunca son retirados "porque es muy caro", es decir que el transgresor no sufre la consecuencia de pagar por su retiro.

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3) En Bogotá llueve casi todo el año, lo que permite que la ciudad tenga muchos parques y camellones bien arbolados y muy bien cuidados. El buen mantenimiento de las áreas verdes luce mucho porque las calles están limpias. Hay una gran cultura cívica de no ensuciar la ciudad, existe una separación exitosa de recolección de residuos y un equipamiento urbano que apoya los buenos hábitos para mantener limpia la ciudad. Cada árbol en Bogotá está inventariado y tiene una placa.



4) No hay perifoneo ni ruido en comercios o en la vía pública. El ruido hacia la calle no está permitido. Para hacer una fiesta en espacios abiertos o en un edificio, existen reglas y horarios que hay que respetar y las normas oficiales de ruido se cumplen porque sí se sanciona a los infractores. Los horarios de construcción también se respetan. No se permite que en una construcción se trabaje de noche. El horario es de 7 de la mañana a cinco de la tarde y se respeta. La gente puede dormir en paz.



5) La ciudad está en un valle rodeado de montañas. Los límites de construcción en esas montañas no pueden ser rebasados y el programa de ordenamiento se ha hecho respetar. Los cerros solo pueden construirse hasta una altura límite y quienes la han rebasado han sido obligados a derribar su transgresión. Un cinturón verde homogéneo rodea a la ciudad. Por falta de espacio la ciudad ha crecido hacia arriba, pero hay alturas límite por zonas y se respetan a rajatabla. La ciudad no parece una boca chimuela ni parece muestrario de materiales. Existe un orden urbano que se nota y se siente. Tienen la suerte de contar con un ladrillo rojo muy duro y económico que es el material que usan para construir y es el que queda en las fachadas. Edificios, casas, tiendas, casi todo lleva ese material y eso ayuda a que la ciudad se vea armoniosa.

6) Como llueve todo el año, varios canales pluviales cruzan la ciudad. A esos canales es impensable conducir el drenaje de una industria o una urbanización. La ley se aplica y punto. Son canales pluviales limpios y arbolados. En ellos nadie tira basura o escombro y están protegidos por una cerca discreta que permite ver los árboles y el agua. Esos parques lineales enriquecen la vida en común.

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Río Fucha, en Bogotá.

7) El comercio informal no es masivo, corporativo, ni protegido por las autoridades. Hay un padrón de 21 mil ambulantes en una ciudad de ocho millones y existe una reglamente que lo regula de la mejor manera posible. Se asume como una realidad social pero sus reglas son mucho más claras y estrictas, y tanto el comprador como el vendedor de productos informales fuera de los espacios y fechas permitidas es sancionado. El espíritu de la ley es proteger en la medida de lo posible al comercio formal. El estudio de sus reglamentos vale mucho la pena.

Todos esos aciertos me sorprendieron. Existe un buen marco normativo y se obliga a cumplirlo. Derechos y obligaciones. Tan simple y tan complejo como eso.

Bogotá tiene un serio problema de transporte público, hoy rebasado y pésimo. Me explicaron que el problema creció porque las concesiones del transporte las acapararon por años los políticos y sus grupos empresariales afines, como ha sucedido en muchas ciudades de nuestro país. Cientos de miles de personas se mueven en autobuses ineficientes y en motocicletas y las horas pico son un horror. El naufragio del transporte público es evidente, pero ya el gobierno de la ciudad trabaja en la creación de un metrobús que probablemente construirán los chinos. Ojalá lleguen a un buen acuerdo. Bogotá tiene la ventaja de que las viejas vías del tren que cruzan la ciudad no han sido invadidas por ningún grupo de poder ni por asentamientos irregulares.

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Foto tomada de semana.com

Si Bogotá logra construir un sistema de transporte público que desaliente el uso del automóvil y las motos, creo que se volverá una ciudad en la que si se pueda tener una muy buena calidad de vida pública. Ya tiene logros que no puedo imaginar ni en sueños en ciudades destrozadas por el desorden urbano, como lo son las ubicadas en los valles de Puebla y México.

Mundo Nuestro. En la avenida Zavaleta una vez más los gobiernos estatal y municipales (Puebla y San Andrés Cholula) intentan resolver un problema con una solución que puede generar otro mayor. Y con la peor de las ideas, un "paso deprimido". Y en paralelo, el propósito de entubar un tramo del arroyo Zapatero, parte fundamental del problema, una salida que en todo el país ha probado su fracaso. Contra la obsesión de los políticos y constructores por el automóvil como prioridad del desarrollo urbano surge la movilización social organizada y democrática, la que exige información y debate sobre la acción gubernamental, la que no está dispuesta a una imposición más sobre los derechos ciudadanos.

Esta reseña escrita por el economista Carlos Peláez Goycochea, vecino de la avenida Zavaleta, da cuenta de lo ocurrido en las últimas semanas. Y da idea de la importancia de la organización civil para enfrentar el autoritarismo y los negocios, con los recursos públicos, de los gobernantes en turno. Y más aún, para construir alternativas concretas a los problemas que les afectan, como el colapso del tránsito en la avenida Zavaleta.



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Proyecto presentado a los vecinos por parte de la Secretaría de Infraestructura, Movilidad y Transporte. Hecho público con esta imagen en el Facebook de la colonia Arcos del Sur.

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"Si vives, trabajas o circulas con frecuencia dentro de la zona del círculo rojo, la construcción del paso inferior en Zavaleta @ Camino Real tendrá impacto en tu vida cotidiana. Entérate. Infórmate. Súmate. Comparte. Únete a nuestra comunidad. INFORMACIÓN ES PODER." Arcos del Sur



A mediados de junio se corrió la voz entre los habitantes del Fraccionamiento Arcos del Sur, ubicado en la esquinahttps://www.facebook.com/FraccArcosdelsur/photos/rpp.2322135508061282/2325387681069398/?type=3&theater de Calzada Zavaleta y camino Real a Cholula, acerca de que las autoridades estaban planeando hacer un “paso deprimido” en donde se cruzan estas dos avenidas, con la finalidad de agilizar el tránsito en la zona, que se complica sobre todo entre la 1 y 3 de la tarde, la hora de salida de varios colegios del área.

Aunque sonaba bien hacer una obra en ese lugar y con ese propósito, la primera duda que surgió entre los vecinos fue: ¿qué quiere decir “paso deprimido”?



La respuesta de quienes estaban un poco más informados fue muy directa: un “paso deprimido” es lo contrario a un puente elevado, es decir, un paso a desnivel, un paso por debajo del nivel de la calle.

La siguiente duda lógica era: ¿Quién va a pasar por debajo, los que vienen sobre Camino Real o los que vienen sobre Zavaleta? Y la respuesta entre los vecinos: “No sabemos bien, pero dicen que los autos que vienen de Zavaleta desde Boulevard Atlixco pasarán por abajo, para salir directamente a Camino Real, con dirección a la Universidad Madero.”

Y la conversación seguía: ¿Cómo?, ¿van a hacer un túnel que lleve hacia la ‘bajada’, donde se inunda cada año? Suena muy ilógico, ¿qué no sería mejor que arreglaran primero ese problema de inundación tan grave, que llevan décadas sin solución?

–Bueno, contestaba otro vecino, es lo que yo oí, pero nadie ha visto la maqueta, o ni siquiera los planos, pero lo que parece seguro es que el gobierno quiere hacer la obra, y quiere hacerla cuanto antes.

--¿Y por qué así, y por qué tan rápido?

–No sé… --era la respuesta a esas primeras dudas.

Sin información, muchas más dudas se dejaron venir en cascada entre los vecinos:

¿Qué instancia es la que quiere hacer la obra? ¿Es el gobierno municipal o el estatal? ¿Por qué esta obra y no otras que se han sugerido por los vecinos, como semáforos inteligentes? ¿Quién decidió que fuera en esa dirección y en un “paso deprimido”, en lugar de considerar que fuera por arriba? ¿Se harán más rápidos o se quitarán los semáforos? ¿Y los que vienen de la Recta a Cholula por Zavaleta, también pasarán por abajo?

¿Y los que vienen sobre Camino Real, desde Boulevard Atlixco, con dirección a la Universidad Madero, en qué punto se incorporarán al flujo de Zavaleta que se canalizará a Camino Real por el “paso deprimido” y al flujo que viene de la Recta por Zavaleta y que también va en esa dirección?

¿Van a romper el concreto hidráulico que tiene tan pocos años que le costó tanto a la ciudad y tantas molestias a los ciudadanos, y que se decía que eran un beneficio “para siempre”?

¿Un paso deprimido no generará socavones y provocará hundimientos en las casas de la primera calle del fraccionamiento Arcos del Sur? ¿Cuándo empezaría la obra? ¿Cuánto costará? ¿Cuánto durará? ¿Desde dónde cerrarán la vialidad? ¿A qué negocios afectará?

Y más interrogantes surgieron respecto a otros afectados:

¿Qué opinan los miles de habitantes de las docenas de fraccionamientos de Camino Real, que no podrán entrar mientras dure la obra? ¿Ya les explicaron a ellos en qué consiste la obra?, y, por lo tanto, ¿la tienen clara? ¿Ya les mostraron a ellos alguna maqueta o planos de la obra? ¿Con esa obra les solucionarán las inundaciones que tanto les afectan, cuando no lo han hecho con las obras anteriores, como la reciente pavimentación? ¿Están de acuerdo?

Y como esas, muchas, muchas más preguntas se quedaban sin respuesta.

Por lo anterior se realizó una primera reunión entre los vecinos. La Mesa Directiva informó que ya se había solicitado información a la Secretaría de Vialidad del Gobierno Estatal y que la respuesta dejó más dudas aún, porque se dijo que en marzo de este año el plan era hacer un paso elevado en ese crucero, pero después, sin saber exactamente las razones, y en unos cuantos días hábiles, se concluyó que la obra debería ser un “paso deprimido”, del que mostraban unas imágenes parciales, poco claras y no oficiales de ese proyecto.

La obra, de acuerdo con esa información, se aprobaría unos días después, el 24 de junio, y que representantes de la Constructora y de la Secretaría de Infraestructura acudirían previamente a informar a los vecinos y a aclarar sus dudas.

Esta reunión resultó contraproducente para los propósitos de los promotores del proyecto, porque, nuevamente, con imágenes poco claras y con personas que contaban con información incompleta y poco transparente, simplemente no pudieron aclarar la lluvia de preguntas. El Ingeniero Armando Ortíz Martínez, representante de la Cámara de la Construcción, fue incapaz de convencer de las bondades de la obra y de disipar las dudas con claridad, o sin crear otras nuevas. Por ejemplo, entre las cosas que quedaban claras es que se afectaría seriamente el área jardinada que está en el frente del Fraccionamiento, y que es de los muy escasos puntos verdes que hay en la avenida, lo cual, aparte de dañar la estética urbana, disminuye el valor de los inmuebles del Fraccionamiento.

La imagen puede contener: cielo y exterior

"En la zona donde el Río Atlaco cruza Camino Real, se pretenden integrar 2 carriles más donde hoy apenas caben 4. Y no hay estudios de impacto al medio ambiente, ni tampoco pluviales / hidráulicos para desahogar el agua cuando se inunda con lluvias moderadas. Toda esa agua se iría al socavón que contempla el túnel." Arcos del Sur. La imagen puede contener: texto

Un resumen de la postura de los vecinos en torno al conflicto provocado por el proyecto de paso deprimido.

Anel BarSa Es realmente triste y desgastante la postura del gobierno contra la ciudadanía, no puedo creer que siendo servidores publicos abusen de su postura., tratandonos mal, siendo déspotas como sucedió ayer previó a la junta, y pidiendo identificaciones como si fuéramos delincuentes, abusando de nuestra vulnerabilidad ante una petición justa, despojando de celulares., tenían miedo de ser grabados? Y que salga a la luz la verdad de como fue el trato hacia nuestra persona? Por ahí me dijeron que el que nada debe nada teme, entonces? Se hizo mención en cadena nacional de tv frase de un genio como Einsten para burlarse de la población. Es inaudito! Señores no pueden estar contra nosotros, no pueden beneficiarse ustedes de algo que nosotros NO, repito NO estamos de acuerdo, perjudican la integridad y seguridad de nuestra zona., el derrame económico, tantas familias que dependen de estos locatarios, y mi pregunta es: Que no se supone que lo que quieren es el avance? Acaso no se dan cuenta que hay desempleo y ustedes con esto lo provocarían ? Esto genera desempleo y una gran, gran falta de respeto hacia nosotros. Es una burla después de lo que se gasto en concreto hidráulico ahora quieran quitarlo. Se pueden usar calles aledañas, semáforos inteligentes y sincronizados (fueron alterados, por eso el caos) cruceros inteligentes, agotar antes todos los recursos antes de hacer un gasto innecesario de $97 millones de pesos. Ah! por cierto el tratar de convencer gente en la calle, no les funcionó! Gracias, porque con esto la gente se ha acercado más a nosotros En fin, hoy por hoy tenemos un gobierno incluyente en el que el voto del pueblo cuenta., ALZAMOS LA MANO Y DECIMOS NO!

La postura de una vecina sobre este conflicto en Zavaleta.

No obstante estos desencuentros, el proyecto se aprobó y los vecinos de Arcos del Sur decidieron tomar tres medidas:

1) Tramitar un amparo, para que la obra no se inicie, en tanto no se aclaren completamente las dudas que genera;

2) Solicitar una reunión con el Secretario de Infraestructura para manifestar la oposición a la obra, debido a las condiciones en las que se estaba planteando, así como solicitar entre otros documentos, los estudios de impacto ambiental, de impacto vial, de impacto económico, y el de mecánica de suelos que sustentan el proyecto y;

3) Movilizarse de diferentes maneras para dar a conocer la inconformidad y buscar el respaldo de todas las personas que saldrían perjudicadas, de llevarse a cabo la obra en las condiciones de opacidad en que pretende realizar.

Las dos primeras medidas están en curso, y el resultado de la tercera medida, la movilización, ha sido muy importante: gracias a los plantones pacíficos y sin impedir el tráfico que han hecho las vecinas y vecinos en el crucero afectado, a la repartición de volantes y a las explicaciones y conversaciones con quienes transitan en el área, a los vecinos de Arcos del Sur se han sumado vecinos de colonias circunvecinas, así como locatarios de diferentes negocios micro y pequeños ubicados en las avenidas que confluyen en el crucero y a quienes les implicaría severos daños no sólo la obras, sino también las inundaciones que acarrearía.

Se creó un grupo de WhatsApp con decenas de integrantes, donde la comunicación fluye como el agua, que sirve para organizar las actividades de comunicación entre colonos, empresarios, empleados y vecinos de la zona, con más de doscientos mensajes diariamente, en los que por ejemplo se comparten experiencias como las que se han dado en otras ciudades como San Luis Potosí, Aguascalientes, Sinaloa, Monterrey, e inclusive en Sudamérica, donde los “pasos deprimidos” no sólo no han sido solución, sino que han resultado en inundaciones aún peores que las que se pretendía solucionar, precisamente por la mala planeación de dichas obras.

Se creó también una página de facebook https://www.facebook.com/FraccArcosdelsur

En esta página se está informando continuamente el avance de las medidas adoptadas y el impacto que tendría una obra de esas características, por ejemplo, entre los vecinos del Fraccionamiento La Concepción, que aún desconocen que se tiene planeado hacer una obra que atraviese el mismo, de dimensiones que implicarían afectaciones severas, puesto que llevaría el agua y desechos acumulados en la zona, por un canal de dos metros de ancho, por dos metros de profundidad. ¿Estarán enterados y de acuerdo con ello?

En fin, las obras propuestas han dejado muchísimas dudas y una sola certeza, las autoridades tienen prisa por ejercer el presupuesto. ¿Qué no han oído la famosa consigna que hasta el propio Presidente Constitucional repite: “el pueblo se cansa de tanta pinche transa”?

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CIPAAC. 4 de mayo Dde 2019

Ivan, Mariana, Estefanía, Eric, Arturo, Alberto, Carolina y Alejandra son los autogestores, es decir, la voz pública de su comunidad escolar La Ceiba-CIPAAC (Centro de Integración Psicológica y para el Aprendizaje A.C.) encargados de trasmitir y proponer proyectos incluyentes que aspiran a igualdad de oportunidades para las personas discapacitadas en Puebla. Se entrenaron en uno de los talleres que la asociación civil CONFE (Organización en favor de la Persona con Discapacidad Intelectual) organizó para personas discapacitadas. Desde entonces aceptaron el compromiso de difundir sus derechos y obligaciones ciudadanas ofreciendo propuestas que buscan contribuir a crear una sociedad más incluyente y sin discriminación. Ellos reconocen la diversidad y los grados de discapacidades motrices e intelectuales que los distinguen individualmente pero no aceptan colectivamente una situación social que los condena, a ellos y otros, por esa discapacidad, a vivir vulnerables y discriminados y renunciando a sus derechos ciudadanos.



Steffanie me dijo, por ejemplo, que ella tiene “Síndrome Down”. Cuando le pedí me explique qué quería decir eso me indicó con su silencio que eso debería preguntar a otros porque, dijo enfática, “yo sí se leer y escribir”. Steffanie es la joven designada por los demás gestores para registrar y organizar propuestas del grupo asegurándose que nadie quede sin voz ni voto. Para ese fin ellos idearon un sencillo sistema que Steffanie registra en una cuadricula en el pizarrón. A la vista de todos y bajo el nombre propio de cada uno de los participantes se anotan las opiniones y propuestas que al final, democráticamente y sin exclusión de nadie, se consensa en una resolución o una propuesta. Esta puede ser sobre la película que quieren ver o la cafetería que quieren visitar. Y puede ser también una propuesta, como la que los ocupa actualmente, para incidir en corregir las dificultades que tienen para movilizarse independientes en la ciudad de Puebla.

Recientemente la Comunidad La Ceiba se trasladó a nuevas instalaciones en la ex reserva territorial Quetzalcoatl, en el municipio de Cuautlancingo (ver http://www.cipaac.org). La escuela se fundó originalmente en 1976 en la Colonia Gabriel Pastor en Puebla en una pequeña casa rentada. La educación especializada que requerían los alumnos en ese reducido e inadecuado espacio resultó imposible con el tiempo. La solidaridad de instituciones, familiares y amigos logró hacer realidad la construcción de los modernos y espaciosos salones actuales. Pero el traslado a las nuevas instalaciones, con un programa escolar ambicioso que aspira a la sustentabilidad de la escuela para subsidiar también la educación de aquellos que no pueden pagar las colegiaturas, con un invernadero y una panadería funcionando, confrontó a todos con el problema de muchas familias para realizar el traslado a las nuevas instalaciones: algunos con severas discapacidades motrices y que se movilizan solo en sillas de ruedas se tuvieron que dar de baja en la escuela. Ivan, Steffanie, Eric, Arturo y muchos de ellos habían llegado a la escuela de niños o adolescentes y ahora eran adultos: preocupación y tristeza invadió el ánimo de todos desde 2018 cuando constataron que algunos menos afortunados que ellos, por carecer de medios de transporte, no tuvieron la oportunidad de integrarse a la comunidad en La Ceiba.

Los autogestores decidieron enfrentar esta situación primero solicitando un transporte para personas discapacitadas que hiciera la ruta desde colonias como San Manuel o San Baltazar hasta Cuautlancingo y redactaron una carta dirigida al gobierno. Nunca recibieron una contestación ni siquiera con explicaciones de por qué el Estado no podría asumir un transporte público especializado o adaptado para personas discapacitadas para que éstas pudieran llegar a su centro escolar. No se rindieron ante el silencio gubernamental, sin embargo, y continuaron reflexionando sobre el problema de movilidad que impidió a sus compañeros acceder a una educación digna en La Ceiba. Y llegaron a la conclusión que no sólo las personas con discapacidades padecen obstáculos al utilizar el transporte público sino también mujeres embarazadas, invidentes, niños y ancianos. Mariana explicó que no todo es responsabilidad del chofer, aunque hay muchos que hacen “correrías”, hablan y “textean” por teléfono mientras manejan o se acompañan por familiares o amigos en sus rutas. “No hay respeto para personas discapacitadas”, agregó Ivan, y ninguna adecuación para que pudieran subir personas en sillas de ruedas o acceder a un asiento los que tienen dificultades para caminar o subir escalones sin un facilitador. Y a veces “no nos bajan donde nos toca” explicó Mariana ni detienen la unidad para recoger a una persona discapacitada porque trae una credencial con descuento en la tarifa del pasaje. Todas estas observaciones y propuestas los autogestores de la comunidad de La Ceiba las llevaron a “Red Puebla Para Todos”, organización ciudadana que con el lema “Transporte Incluyente” buscará con ellos lograr cambios en el servicio del transporte público (ver David Towell, “Centre for Inclusive Futures”).

Los autogestores de la comunidad La Ceiba con la petición de un transporte público sensible y adaptado a la población de discapacitados en Puebla, sin saberlo, han sacudido un avispero. El sistema de transporte público en Puebla es un entramado de permisionarios y choferes, rutas, frecuencias, saturaciones y un largo etc. que mal funciona largo tiempo dentro de un proyecto estatal de movilidad urbana totalmente colapsado. Las políticas publicas que han favorecido solo al automóvil particular dejaron en la intemperie, y en peligro, no sólo al peatón y a los ciclistas sino a la gran mayoría de la población, discapacitada o no, que utiliza el transporte público. Planificar y gestionar para que el transporte público sirva con respeto y sensibilidad a la población de personas discapacitadas como piden los autogestores de La Ceiba-CIPAAC implica necesariamente estrategias y leyes que pongan de cabeza el insostenible modelo actual de movilidad urbana.



Ivan, Mariana, Steffanie, Eric, Arturo, Alberto, Carolina y Alejandra, con el reclamo de un transporte público incluyente, están contribuyendo a cuestionar y modificar estrategias de movilidad urbana que son ya impostergables. Y nos recuerdan también que sus derechos ciudadanos están vigentes y ellos pueden aportar ideas para empezar a eliminar obstáculos, exclusiones y discriminaciones que afectan a su comunidad pero en beneficio de todos.



Mundo Nuestro. Una vez más el patrimonio histórico de Puebla es destruido por un gobierno, en este caso el de Teziutlán que preside Carlos Enrique Peredo Grau, alcalde, quién lo dijera, por tercera ocasión en la más importante ciudad de la Sierra de Puebla.

El hecho concreto: la construcción, sin estudio técnico alguno presentado a las autoridades del INAH y hecho público y consultado con la ciudadanía teziuteca, de un centro comercial sobre una calle histórica, en el centro de la ciudad, entre el Palacio Municipal y el Mercado Victoria. Un proyecto armado por el gobierno municipal anterior, presidido por el político morenovallista Edgar Antonio Vázquez Hernández, y que Peredo Grau, expriista y ahora alcalde por Compromiso por Puebla, resucita, y con manos a la obra.

Ocurre en Teziutlán, una ciudad con una ya muy grave afectación a su patrimonio edificado. Una ciudad asolada por sus políticos alcaldes que, como los gobernadores poblanos, también se han metido de constructores inmobiliarios. El actual y su antecesor, Toño Vázquez Hernández, rivales políticos pero igualmente decididos a continuar con la destrucción de su ciudad.

Teziutlán, una ciudad que, a pesar de todo, no deja de tener una sociedad civil organizada que sale en defensa de su patrimonio histórico.



La calle en disputa. A la derecha, el costado del Mercado Municipal; a la izquierda, el costado del Palacio Municipal. Una calle histórica, concesionada desde hace décadas a comerciantes locales.



La obra avanza, y como puede verse, a todo tren.



La historia inmediata

El antiguo Mercado Municipal, todavía en funciones, y el edificio de la alcaldía a la derecha. Entre ellos, la calle que el Ayuntamiento destruye.

Me dicen por escrito los ciudadanos organizados en el Grupo Civitas, A.C. y Frente Cívico Teziuteco en contra de este proyecto:

“Desde el siglo XIX existe evidencia de una calle pública, en el Centro histórico de Teziutlán entre el Mercado Victoria y el Palacio Municipal, ocupado provisionalmente por comerciantes de ropa que se ha convertido en conflicto permanente de permisos municipales temporales, condicionados por votos políticos, llamado el Techumbre. El ayuntamiento pasado, el del presidente Vázquez Hernández, trató de expulsarlos con violencia. Las autoridades municipales actuales los convencieron de desalojar por medio de sus líderes, ofreciéndoles construir, sobre la misma calle, un centro comercial y sobre éste, un estacionamiento con 80 espacios para autos, dañando así la imagen urbana y el patrimonio histórico de la ciudad.”

Ellos han ido más lejos y han planteado sus denuncias al propio Andrés Manuel López Obrador y a un buen número de dependencias públicas de todos los niveles de gobierno:

La Carta a Amlo

En particular, la denuncia la han interpuesto ante el nuevo delegado del Centro INAH Puebla, Ambrosio Guzmán:

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Denuncia ante el INAH presentada el 16 de Enero 2019 ante el INAH.

Siguen su relato los ciudadanos organizados: “La postura de Ambrosio Guzmán ha sido la de pedirle al presidente el proyecto, y nos ha informado que el Ayuntamiento no ha presentado el proyecto técnico ejecutivo.”

Oficio del 24 de enero de 2019 con la respuesta de Ambrosio Guzmán a los ciudadanos teziutecos descontentos.

Afirman, entonces, los descontentos: “Existe la recomendación del INAH de hacer la obra en segundo y tercer piso sobre el mercado Victoria, para no afectar la imagen urbana y patrimonio artístico e histórico. Presuntamente, creemos que son intereses económicos de constructoras ligadas a las autoridades. Venta les significa hasta 600 mil pesos por cada local que miden 2.25 x 2.25 metros.

La postura del INAH a las preguntas de Mundo Nuestro

Ambrosio Guzmán es el nuevo director del Centro INAH Puebla, y da su versión a Mundo Nuestro.

"El tema legal no es positivo --me dice el arquitecto e historiador Ambrosio Guzmán--, dado que ambos edificios son de la época de Maximino Ávila Camano, en los años 40. El mercado es de esa época. El palacio municipal fue reconstruido en sus fachadas. tenemos posibilidades de argumentación en el tema de la calle y por el antiguo edificio municipal, del XIX, reconstruido por los Avila Camacho. Por el lado del Instituto nacional de Bellas Artes, a quien le corresponde directamente por tratarse de construcciones del siglo XX, no se puede esperar mucho. está encerrado en su Palacio de Bellas Artes. Teziiutlán ha sufrido enormes modificaciones en su patrimonio, han alterado todo y hoy ni siquiera es considerado ya como "pueblo mágico"."

¿Y la posibilidad de una clausura?

"Nosotros en dos ocasiones les hemos solicitado el proyecto técnico. No nos lo han entregado. El presidente Peredo Prau vino a vernos, y directamente se lo solicitamos. Mandamos a Teziutlán un visor, para tener claridad de lo que ocurre. Efectivamente están construyendo en la calle que por muchos años ha sido utilizada por un mercado al que llaman "Techumbre", por la lámina con la que cubren los locatarios sus puestos. El tema del cambio de uso a una calle histórica es una alternativa, pero de entrada le corresponde al Ayuntamiento, pero ahora ellos mismos son los que están construyento sobre ella."

¿Entonces?

Por lo pronto les hemos solicitado en un oficio que paren la obra mientras se valora a fondo el proyecto."

La respuesta del Ayuntamiento a los opositores al proyecto

En un oficio en respueta a las quejas ciudadanas, el Ayuntamiento, por la vía del Secretario General del Ayuntamiento, José Manuel Bello Mora, afirma que la decisión está tomada por el cabildo y como respueta a los locatarios del mercado conocido como "Techumbre". Aquí su oficio:

Oficio del Ayuntamiento en el que confirma su postura y sus fundamentos.

Así, sin alusión alguna a los valores patrimoniales y a cualquier aprobación de las autoridades federales y estatales responsables del patrimonio histórico de Teziutlán, el alcalde Carlos Peredo Prau construye sobre una calle histórica los locales para los locatarios "a los que las administraciones les dieron sus concesiones".

Siguen los vecinos: “El Presidente sigue construyendo, confiando en arreglos y presiones con los locatarios. El anterior edil, Antonio Vázquez Hernandez, del PAN, usando la fuerza policiaca, quiso desalojar a los comerciantes sin lograrlo. Trató entonces de hacer el nefasto Centro comercial bajo el parque y como se lo impidió la Secretaría de Gobernacion, intentó hacerlo junto a Catedral, sobre la plaza cívica, pero la movilización popular lo impidió. Los líderes de una supuesta colisión, mercenarios del ambulantismo, han negociado jugosamente con la situación. Los locales sabemos que los están vendiendo en 600 mil pesos. Carlos Peredo Grau, el alcalde, es dueño de varias constructoras, a eso se dedica . Está por confirmarse que sean de él.”

Esta serie gráfica da una idea de lo que se quiere hacer y el patrimonio que se destruye:

A la fecha, salvo la respuesta de Ambrosio Guzman, los descontentos no han habido respuesta alguna de AMLO, ni del INBA, ni del gobernador interino Guillermo Pacheco Pulido, ni del senador Armenta o del diputado Biestro.

Los ciudadanos organizados, por su cuenta y riesgo, han oprganizado una consulta ciudadana sobre el proyecto, iniciada en enero, y que para el 29 de enero llevaba una respuesta contraria a la construcción del centro comercial y estacionamiento del 65 por ciento:

El pasado domingo 17, los encuestadores del movimiento cívico teziuteco fueron acosados por un grupo de locatarios en un hecho que se consigna en este breve video.

Hechos ocurridos el domingo 18 de febrero.

Caseta de encuestadores sobre el proyecto del centro comercial en la calle ocupada por el "Mercado Techumbre", en Teziutlán.

Los grupos civiles no son simples opositores de un proyecto sin sentido. Llevan años en búsqueda de la regenración del patrimonio edificado en su ciudad Teziutlán. Muy recientemente han organizado un foro del que Mundo Nuestro dio cuenta.

Teziutlán, 467 años: patrimonio e identidad. Primer congreso, sábado 26 de enero

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Peredo Prau, la debacle del morenovallismo y la recomposición política en Teziutlán

Mientras todo esto ocurre, el alcalde Peredo Grau haca gala de oficio político y busca nuevas alianzas en Puebla, por ahora con el urgido diputado morenista , metido de lleno en la guerra por la candidatura de su partido MORENA a la gubernatura. El propio Gabriel Biestro lo subió así a su twitter el 9 de febrero pasado. Contra todos los conflictos particulares, contra procesos de una dimensión histórica como la de la destrucción del patrimonio edificado de una ciudad, los políticos mexicanos se abrazan a la hora de pelear por sus intereses. Biestro y Peredo Grau en la coyuntura electoral de junio del 2019. ¿Por qué les va a importar sus trayectorias personales, el país que dicen les importa? ¿Para qué pensar en una calle y sus portales entre un mercado y un palacio municipal?

Qué sigue

Por lo pronto, esperar que el oficio del INAH al alcalde derive en el paro de la obra hasta que se conozca el proyecto y se debata públicamente las consecuencias que para el centro histórico y el patrimonio edificado de Teziutlán contempla.

Los ciudadanos siempre tendrán a la mano el recurso del amparo federal ante semejante crimen patrimonial.

La historia de los presidentes inmobiliarios teziutecos

De mi archivo extraigo los perfiles de los presidentes municipales Carlos Peredo Prau y Toño Vázquez Hernández, ello con ánimo de que se entienda la trayectoria vivida por la ciudad de Teziutlán en manos de políticos convertidos en constructores desde sus oficinas en la alcaldía municipal.

Carlos Peredo Grau

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Ex alcalde por el PRI en los periodos 2005-2008 y 2011-2014. Logró repetir en el 2018 con una alianza-perdón con el difunto Rafael Moreno Valle, que olvidó los procesos penales existentes y le otorgó la candidatura por el partido Compromiso por Puebla.

Empresario de la industria de la confección, con una muy importante empresa de lavado de mezclilla. Actualmente es el más importante desarrollador inmobiliario de Teziutlán. Es propietario de la empresa “Vivienda y Desarrollo de Teziutlán S.A de C.V, constructora de vivienda para el INFONAVIT. Se le reconoce su personalidad “encantadora” –tal es el término utilizado por los informantes para este perfil. Dos veces presidente municipal (2005-2008 y 2011-2014) por el PRI. Fue Tesorero en el gobierno municipal de Chucho Macip. Para su segundo periodo tuvo el respaldo de Jesús Macip, del PAN --con quien en tiempos de Bartlett trabajó como tesorero, y quien de hecho fue encarcelado por aquel gobernador--, de José Herrera Hernández del PRD, y del doctor Carlos Aguilar Muñoz, que se formó en el desaparecido PPS, y quien tras la licencia de Peredo Grau en el 2013 por acusaciones de corrupción, fue nombrado presidente interino. En la elección municipal del 2013 postuló a su esposa Angélica Hernández como candidata a presidenta municipal de Teziutlán por el PRI, pero fue derrotada por Toño Vázquez Hernández, trepado a la ola morenovallista.

Peredo Grau fue acusado y perseguido en su momento por daño patrimonial al Ayuntamiento de Teziutlán –tuvo que solicitar licencia y huir del país en octubre del 2013--, el Congreso del Estado en enero del 2014 aprobó el Inicio de Procedimiento Administrativo de Determinación de Responsabilidades (IPADR). Cuando aún era alcalde con licencia, el Congreso aprobó el procedimiento en su contra, debido a que la cuenta pública del 15 de febrero al 31 de diciembre de 2011 presentó observaciones por 21 millones 423 mil 261 pesos. Versiones periodísticas refirieron que a Peredo Grau se le inició el procedimiento debido a que no negoció posiciones con su sucesor, Antonio Vázquez Hernández. Sin embargo, las notas periodísticas del momento abundan en la relación de negocios ligados a la compra de terrenos con recursos municipales y su apropiación por la vía de sus empresas constructoras Vivienda y Desarrollo de Teziutlán, Futura de Oriente y Bosques de Niebla (Caso reportaje Punto de Partida en Televisa, en mayo de 2013).

Carlos Peredo Grau regresó a fines del 2014 a Teziutlán. Para 2016 se le reconocía como la cabeza de la facción priista más fuerte en Teziutlán, y de hecho, como el financiador de ese partido. Tony Galy y Moreno Valle lo condicionaron para “perdonarle” sus cuentas públicas. En la coyuntura de la elección municipal del 2018, Peredo Grau estaba bien posicionado en Teziutlán, gracias a las torpezas del edil Antonio Vásquez, así que negociaron con él “su perdón” para que apoyara a los morenovallistas en la contienda hacia la gobernatura. El aceptó contender en Compromiso x Puebla y Teziutlán fue la única ciudad importante que no ganó MORENA en el estado de Puebla.

Toño Vázquez Hernández

Diputado local 2011-2013 por el PAN y alcalde de Teziutlán en el periodo 2014-2018. Ampliamente respaldado en tu momento por Rafael Moreno Valle.

Empresario maquilador en un primer momento de su vida profesional, hoy es propietario del hotel Blue City, el más moderno de la ciudad de Teziutlán y de una cadena de moteles denominados Cañaveral de Pasiones en varios puntos de la región y del estado, como son en Chignautla, San Salvador el Seco, Martínez de la Torre y Perote. Como propietario del hotel Blue City. Fue acusado de despojo por los hermanos Eduardo y Zeferino Deustua Romero, con denuncia 1050/2012-Teziutlan presentada el 22 de mayo de 2012, por el terreno en el que se construyó el hotel.

“Poco educado pero muy listo”, dicen de él sus amigos y rivales. Hijo fuera de matrimonio del empresario de origen español Antonio del Fuello. Según los informantes, le pagaron en algún momento con dinero el hecho de que se quitara el apellido. Panista, muy ligado su ascenso político al gobernador Moreno Valle. Se dice que fue en pago del financiamiento de Moreno Valle en el 2010. Josefina Vázquez Mota –de padres teziutecos— estuvo en el 2012 en Teziutlán en el arranque de su campaña a la presidencia.

Alcalde 2014-18 por el PAN. Se le reconoce mucha obra en comunidades y barrios; banquetas, drenajes, sobre todo. Muy ligado al clero, acompañó sus campañas del brazo del obispo de Papantla con misas en inauguraciones de feria y obras, padrinazgos de quince años, etc.

A lo largo de su mandato como alcalde sostuvo un sonado pleito con su antecesor, el priísta Carlos Peredo Grau y la esposa de éste, Angélica Hernández García, quien fue su rival en las elecciones de julio de 2013. Tuvo como secretario general del ayuntamiento al empresario radiodifusor José Sánchez Núñez. Algunas de sus obras –el puente construido para modernizar el acceso al centro de la ciudad, por ejemplo, o el proyecto de modernización de la plaza principal, con la construcción de un centro comercial bajo la plaza—ha movilizado a grupos de ciudadanos. Destaca la oposición de la empresaria automotriz y hotelera Mercedes González Molina, quien junto con su hermana Concepción, se han convertido en sus principales críticas y detractoras.

Otros cuestionamientos que se le han hecho son: la privatización del sistema de limpia a la empresa RESA. En el 2014 su administración despidió a más de 200 trabajadores. Puede ser impopular: se da el caso del abucheo en evento de estación Radio Impacto.

Muy ligado a Corona Salazar Álvarez, ex alcaldesa de Xiutetelco, vinculada ella a las prepas del estado, fue diputada local 2013-18. Obtuvo un importante respaldado por profesores del sistema de bachilleratos públicos: Gerardo Castañeda Zedillo, supervisor de bachilleratos generales oficiales y preparatorias abiertas en la zona 07, y Álvaro Álvarez Barragán, un tiempo Director General de Apoyo a la Educación Superior en la SEP. Igualmente ha encontrado respaldo en el priista Gabriel Reyes Cardoso.