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Profética, Casa de la Lectura

Pasillo de las Independientes,
una iniciativa comercial entre editoriales y librerías



  • Editoriales y librerías independientes lanzan una campaña comercial para promover sus catálogos de manera física ante una FIL Guadalajara virtual
  • Mediante un esfuerzo colectivo y descentralizado, 11 editoriales y 13 librerías suman fuerzas para acercarse a los lectores de diferentes puntos del país

A raíz de la conversión de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL Guadalajara) al formato virtual, y en el ánimo de fortalecer los nexos entre proyectos librescos de naturaleza y escala semejantes, un pequeño grupo de editoriales y librerías independientes, asentadas en 12 ciudades del país, lanzarán la campaña Pasillo de las Independientes, a realizarse del 28 de noviembre al 16 de diciembre.

Esta iniciativa comercial descentralizada permitirá ofrecer al público las novedades que en otras circunstancias se habrían lanzado de manera física durante la FIL Guadalajara, así como generar ingresos para todos los participantes, en un año que ha debilitado gravemente el comercio del libro. Son 11 las editoriales independientes que promoverán hasta cinco de sus títulos, ya sea novedades de este año o libros destacados de su catálogo, y se exhibirán y comercializarán en 13 librerías ubicadas en diferentes regiones del país. Cada editorial y cada librería adaptará la campaña conforme a sus criterios y sus capacidades.

El nombre Pasillo de las Independientes hace referencia a la propia FIL Guadalajara, específicamente al “pasillo” donde desde hace muchos años se reúnen lectores que buscan ofertas literarias de los sellos convocados.

Las editoriales que participan son, de la Ciudad de México, Antílope, Dharma Books, Ediciones El Milagro, Elefanta Editorial, Grano de Sal y La Cifra; de Guadalajara Impronta, Mantis Editores y Paraíso Perdido; de Monterrey, Atrasalante, y de Querétaro, Gris Tormenta.



Las librerías que reciben la selección de títulos son, en Aguascalientes, La Librería de los Escritores; en la Ciudad de México, Cafeleería, Casa Tomada y La Moraleja; en Comitán, la librería LaLiLú; en Guadalajara, Impronta; en Morelia, El Traspatio; en Oaxaca, La Jícara; en Puebla, Profética; en Querétaro, La Comezón; en San Cristóbal de Las Casas, La Cosecha; en Veracruz, Mar Adentro, y en Xalapa, Hyperión.

Los títulos, editoriales y librerías que participan en el Pasillo de las Independientes, se promoverán en redes sociales con el hashtag: #PasilloDeLasIndependientes.



Mundo Nuestro. Arte y cultura en México. La historia profunda que se guarda en la palabra "artesanías". Lo que se sostiene en la memoria de los muertos. En este homenaje a las artesanas y los artesanos muertos por el COVID en este 2020, realizado por los trabajadores del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART), la voz del poeta Jaime Sabines alumbra lo que cada obra de arte creada por las manos artesanas vislumbra: que el país sobrevive en el esfuerzo por dar forma a la imaginación de un mundo grato, igual en el barro que en el hilo, en el papel y en el vidrio, en la fibra del maguey que en la colorida grana cochinilla. En el trabajo de los artistas plásticos está la memoria colectiva de México.

(Foto de portadilla: Catrina embarazada, obra postulante al Premio Nacional de Artesanías 2020)



Las instancias de salud, de cualquier nivel, deben evitar occidentalizar la labor de las parteras de nuestras comunidades totonacas y no deben obstruir su trabajo. Ellas no solo son las encargadas de traernos al mundo, de recibirnos en sus brazos cuando nacemos, de bañarnos por primera vez y darnos las primeras palabras de amor, sino que también poseen una serie de conocimientos invaluables sobre el ritual del nacimiento en el mundo totonaco.

Son ellas las que nos enseñan el ritual del cordón umbilical, que consiste en subir en la rama del árbol más alto el cordón que se desprende del recién nacido para que cuando crezca no le tenga miedo a las alturas, para que pueda cortar pimienta o ser un danzante volador. Nos han enseñado la ceremonia de agradecimiento a la madre tierra y son la guía para adornar con flores y hojas en el lugar donde ocurrió el parto, ahí se coloca incienso y tabaco y en el altar se pone una ofrenda a las parteras difuntas para agradecerles su trabajo y evitar que se acerquen al recién nacido, porque ellas, ya pertenecen al mundo de los muertos. La placenta no es un asunto menor que deba ir a la basura, ellas saben que cuando la familia desea que en la próxima ocasión nazca una niña se debe enterrar con una blusa, falda, cazuelas y fajas, y viceversa, si quieren que nazca un niño, debe enterrarse la placenta con un sombrero y una camisa o cualquier prenda del papá, estás prácticas deben respetarse cuando nace un nuevo ser en el hospital.

Desgraciadamente, y hay que decirlo con claridad, en los módulos de medicina tradicional las parteras no tienen libertad para realizar su trabajo y tienen prohibido ayudar a la parturienta a dar a luz en su casa, en diversas charlas así lo han afirmado ellas. No se trata de que se adapten al sistema de salud, es el sistema de salud el que debe adaptarse a ellas, aprender de ellas, enriquecer su labor con sus conocimientos.

En este sentido, debe fomentarse desde ahí prácticas ancestrales como la del cordón umbilical y el ritual de la placenta. No van a la basura, son parte de una visión milenaria. Por otro lado, las parteras saben nuestro destino y desde niñ@s nos enseñan el camino a seguir. Antes de nacer, cada uno de nosotros eligió el oficio que quería tener en la tierra, y no solo en el trabajo sino también en el arte. Nos han enseñado también el respeto a los ciclos de la luna y el baile con el recién nacido una vez que ella termina su labor. De hecho, las parteras tienen una constante comunicación con la luna, le rezan para pedirle por el niño que se está formando, para que la madre no le pase nada durante el embarazo y le piden fertilidad cuando una mujer no puede embarazarse. Todos estos conocimientos nos hacen ser lo que somos, lo que pensamos y lo que queremos como pueblo, por eso si de verdad el sistema de salud mexicano le interesa el trabajo de las parteras y como ya lo dije, debe incluir su pensamiento y nuestra forma de ver el mundo, dejar de culpabilizarlas por los partos mal atendidos. Tantos años haciéndonos nacer, aun cuando no había clínicas ni hospitales, las parteras no pueden ni deben pagar el error de un sistema de salud que no ha funcionado de manera adecuada durante décadas, producto de un sistema político que por muchos años ha despreciado los saberes de los pueblos originarios.



Estamos ante una oportunidad de hacer las cosas de una mejor manera, dejar de occidentalizar el trabajo de las parteras, aprender de ellas y dejarlas que ejerzan su noble labor. Nuestras culturas aportan y han aportado siempre.

Créditos: texto y foto Manuel Espinosa Sainos, poeta, traductor y comunicador totonaco.



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Entre la triple discriminación y la defensa de la vida

Aunque seas feminista, puedes reproducir opresión en otro grupo. En este caso, una mujer blanca está deshumanizando y rebajando a otra mujer, la mujer de la Sierra, estereotipada como tonta, dócil, salvaje, de uno de los grupos más oprimidos de Latinoamérica”. Kerly Garavito, activista afro feminista del Perú

Cuenta la leyenda, el mito y la historia, que Coatlicue, en la época prehispánica, fue considerada la diosa de la fertilidad, madre de todos los dioses del panteón azteca y una forma de la diosa de la tierra, madre de Huitzilopochtli, el Colibrí zurdo, dios del sol y la guerra.



Entre los mayas, estaba la diosa Ixchel, era la diosa de la luna, pero también estaba al elemento agua y a la fertilidad.

La diosa mexica Metztli, era también la diosa-reina de la luna y la noche.

La diosa Tlazoltéotl-diosa de la inmundicia, la suciedad, era más conocida como la diosa de la lujuria y la pasión.

Pero también nos cuenta la leyenda que existió una mujer poeta en la época prehispánica cuyo nombre fue Macuilxochitzin y que fue hija de Tlacaélel, consejero de los reyes aztecas. La mayoría de sus composiciones están orientadas a narrar las batallas y enfrentamientos que mantuvo que su padre en plena expansión del imperio azteca.

En este breve recuento de las diosas del panteón azteca y maya, no podemos dejar de lado a la diosa Chalchiuhtlicue (la que tiene su falda de jade), diosa de los lagos y el agua.



Estos son algunos ejemplos del papel central y fundamental que jugaba las mujeres en la época prehispánica, sin olvidar el papel que jugó durante la conquista la controvertida y no pocas veces vituperada Doña Malinalli o Malinche.

El Amaranto que fue uno de los alimentos centrales de la dieta mesoamericana y se dice, originario de Puebla, tiene un significado y nombre en clave femenina: Huautli: la diosa más pequeña dadora de vida.

Las mujeres en general pero las mujeres indígenas en especial, han jugado y juegan un papel central como dadoras de vida y transmisoras de los primeros códigos de identidad de su cultura a través del lenguaje, de su lengua materna.



Son las dadoras de vida y ofician como parteras, tejedoras, artesanas, sobadoras, médicas tradicionales y actualmente en muchas de las comunidades, son danzantes y músicas. Han jugado y juegan un papel central en la defensa de su cultura, los territorios, el agua y la vida.

Gran parte del patrimonio cultural inmaterial que conservan y recrean las mujeres indígenas de nuestro país, radica en sus saberes y conocimiento que han acumulado y transmiten de generación en generación, por ejemplo sobre las propiedades de las plantas y flores, semillas y hierbas medicinales; sobre lo que brinda la vida animal, pero también acerca de las tradiciones orales, y son portadoras y transmisoras de la lengua materna, tejedoras que plasman símbolos de identidad de sus cultura que va más allá y una mera concepción estética.

A pesar de esto, han sido expulsadas de la historia de bronce y la historia oficial. Las mujeres indígenas y su triple discriminación han sido y son invisibilizadas. Hoy sabemos más sobre la vida de Juan Gabriel u otro u otra artista de la farándula mexicana o futbolista que de la vida y obra de las mujeres indígenas que han dado su vida en defensa de su pueblo.

Como sabemos, cada año se conmemora el Día Internacional de las Mujeres, que inicialmente fue de las mujeres trabajadoras, como un justo reconocimiento a las trabajadoras textiles que se manifestaron y protestaron un 8 de marzo de 1857 en Nueva York con el lema “pan y rosas” para protestar por la pésimas condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario laboral y el fin del trabajo infantil.

Pero poco o casi nada se sabe del Día Internacional de las Mujeres Indígenas.

A diferencia del Día Internacional de la Mujer que fue instituido por la ONU en 1975. El Día de las Mujeres Indígenas fue impulsado por los movimientos indígenas, aprobado e instituido durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América Latina (Abya Yala) realizado en la comunidad de Tihuanacu, Bolivia en 1983. La propuesta el Día de la Mujer Indígena, fue hacer y dar un “justo reconocimiento a todas las mujeres indígenas valientes que han jugado y seguirán jugando un rol importante en la pervivencia de la cultura de sus pueblos, así como su lenguaje, territorio y fuerza de carácter.” El día de la mujer indígena, es un reconocimiento a la memoria de Bartolina Sisa, mujer aymara.

¿Quién fue Bartolina Sisa?

Día de la mujer indígena recuerda la muerte de Bartolina Sisa

Bartolina Sisa nació en Cuzco, Perú un 24 de agosto de 1753, mujer aymara. Fue una mujer trabajadora, dedicada principalmente a sus labores como hilandera. A los 25 años de edad contrajo matrimonio con Julián Apaza y junto a él, organizaron la resistencia de los pueblos andinos contra la opresión y el yugo español. Julián Apaza ha pasado a la historia como el mítico caudillo Tupac Katari

En 1781, al estallar la insurgencia de los indígenas aymaras y quechuas contra el conquistador español, los dos líderes principales de esta rebelión fueron Tupac Katari y Bartolina Sisa. Ella cayó presa por parte del ejército invasor español quienes le prometieron a Túpac Katari liberarla si cumplía sus demandas. Túpac Katari se negó pues intuyó una trampa en la propuesta. A pesar de ello, envío dos mensajeros para hacerle llegar a su mujer oro, coca y alimentos.

Después de participar en el cerco de la Paz, Bolivia, Bartolina fue traicionada y entregada a los españoles. Bartolina fue violada, golpeada, torturada y finalmente, ahorcada y descoyuntada al ser arrastrada por un caballo hasta morir. Este feminicidio se llevó a cabo un 5 de septiembre de 1782.

Es por ello por lo que actualmente a Bartolina Sisa se le considera como el símbolo de la lucha de las mujeres indígenas en todo el mundo,

Breve recuento de la situación de la mujeres de las indígenas

En México, el rostro de la pobreza, la discriminación y la marginación, tiene rostro de mujer… indígena.

Algunos datos:

Del total de población indígena estimada 6 millones 146 mil 479 son mujeres (51.1%) y 5 millones 879 mil 468 son hombres (48.9%)

De acuerdo con CONEVAL, el 70% de la población que se identifica como indígena se encuentra en pobreza, mientras que para el resto de la población este porcentaje es de 39%.

85% de las mujeres indígenas son pobres. El 45 del total de las mujeres indígenas en el país, vive en pobreza extrema y 4 de cada 10 mujeres, no tiene acceso a alimento diario.

CONEVAL

Encuesta Intercensal 2015

En 2018, la Organización de Naciones Unidas (ONU) mencionó que el 45% de las víctimas de trata en México son niñas indígenas, que son captadas por el crimen organizado para ser abusadas, explotadas o vendidas.

En México 13 de cada 100 indígenas no habla español, especialmente las mujeres (por cada 15 mujeres monolingües sólo hay 9 hombres).

En el país, la brecha salarial por la triple discriminación (ser mujer, indígena y hablar una lengua indígena) es de 86%.

Las mujeres hablantes de lenguas indígenas presentan un riesgo 370% mayor de no terminar la primaria.

La falta de empleo (20.9%), la falta de recursos económicos (16.1%), la falta de apoyo del gobierno en programas sociales (15.8%) y la discriminación por su apariencia o lengua (14.6%) son las principales problemáticas que enfrenta este grupo poblacional.

En 2017, 24% de la población indígena de 12 y más años (2.4 millones de personas) declaró haber experimentado al menos una situación de discriminación en los últimos cinco años.

El 1 % de la tierra a nivel mundial (Oxfam, 2016) es de mujeres.

Las mujeres indígenas sufren de una triple discriminación: mujer, como indígena y pobre; las mujeres indígenas han sufrido y padecido la subordinación y exclusión de los espacios políticos, laborales, sociales y culturales. Se ha ejercido contra ellas una violencia sistemática y estructural y actualmente están enfrentando la muerte al defender sus territorios, sus agua, sus bosques y ríos. Tales son los casos de Berta Cáceres indígena Lenca de Honduras y Guadalupe Campanur, purépecha de Cherán y defensora de los bosques de su comunidad.

En relación con la desigual lucha que llevan a cabo las mujeres indígenas, es pertinente tener en cuenta lo que escribió Berta Cáceres y que pronunció el 4 de abril del 2015 al recibir el Premio medioambiental Goldman, conocido como el Premio Nobel ambiental, dijo:

“¡Despertemos! ¡Despertemos Humanidad! Ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de sólo estar contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal”.

Desafortunadamente, me parece que el próximo día de la conmemoración del Día de la Mujer Indígena, se trivializará o banalizará dicha fiesta por parte de los distintos niveles e instituciones de gobierno: Federal, Estatal y municipal. Seguramente este día pasará de noche por parte de los partidos llamados partidos progresistas, al igual que de la izquierda institucional o de parte de un sector del movimiento urbano-feminista.

Frente a la conmemoración, me parece tener en cuenta, las palabras de Sônia Bone Guajajara (Maranhäo, Brasil) quién ha dicho que “somos el territorio, somos la madre tierra, somos el agua, somos los bosques”

Y la poeta Tsotsil, Ruperta Bautista ha escrito:

MA’UK ECH SJAM

Jtos no’ox spas yabtelik ti bol j-ilbajinvanejetike

totil pukuj jnuts tak’inetik xpanmuk’tavanik

ta yunenal ak’ubal

xch’am ik’tabe no’ox smuil ti lekilale.

Snaksba ti tsatsal jk’uleje

ti lekil chapanele chich’batel ti anil,

a’ stunes k’alal xtun yu’un xa’ie

j-ak’vanej ta me’nal.

K’alal ta stoylejal slo’lavanej na

stubta yalel tal epal mil bail

te ta yalbale,

xvochochet no’ox ti me’nal lajelale.

Totil j-ilvajinvanejetik slajesik ti kuxlejale

xulesik ti k’usitik lek jutebe,

ta jcha’ilbetik svokol ti ch’ul osil balamile.

Realidad innecesaria

Inepta desmesurada actitud monótona

apostoles del dinero vigilan

en una noche fresca,

olfatean inocencia perfumada.

El poderoso se esconde,

lleva en su bolsillo la injusticia,

utiliza monumentos a la necesidad,

provoca el hambre.

Desde su castillo de trampa

escupe espuma de enfrentamientos;

y bajo su torre,

brama un río de plegarias.

Los violadores de la libertad

fusilan huellas apenas visibles,

la herida del tiempo se repite.

Mientras una congregación de hombres y mujeres

en la convulsión de su ética mencionan:


“Bienaventurados sean los pobres porque de ellos
depende el reino de los ricos”

Quince mujeres: Doña Elvira: Artista de papel y bordadora

Conocí a Doña Elvira en 2011 mientras vivía en Cholula en el estado de Puebla. Ella era una vendedora de tejidos bordados y papel amate, un antiguo tipo de papel hecho de la corteza del árbol jonote. Fue el papel más utilizado en las culturas mesoamericanas y muchos de los códices indígenas se hicieron usando este papel. En el pequeño pueblo de San Pablito, los otomíes que viven allí continúan el proceso tradicional de fabricación de papel utilizando la gruesa corteza del árbol jonote y decorándolo con diseños que forman parte de su patrimonio cultural. Casi todo el mundo en el pueblo hace papel amate o bordados con imágenes audaces, coloridas (pájaros, animales y flores) en manta, un tejido de algodón natural, orgánico y crudos.



Doña Elvira hacía el viaje en autobús de once horas a Cholula todos los fines de semana para vender los productos hechos por la gente de su pueblo. Me atrajeron inmediatamente tanto a Doña Elvira como a su artesanía. Doña Elvira siempre estaba vestida con un típico vestido de manta bordado de San Pablito, y siempre estaba descalza. Ella se sentaba en su pequeño tendido al aire libre durante horas todos los fines de semana esperando vender la mayor parte de su artesanía antes de regresar al pueblo. ¡Ella había encontrado un cliente habitual en mí! El bordado, casi psicodélico, con fantásticos diseños en colores vivos y brillantes. El papel amate también era muy mágico en sus motivos.

Siempre sentí que Doña Elvira estaba mirando a través de mí con sus penetrantes ojos oscuros. Normalmente había una pequeña sonrisa en su cara también. Ella nunca fue una marchante que presionara a su cliente; si estabas interesado en algo, tenías que contactar con ella. Si decidiste no comprar, estaba bien para ella. Pero normalmente lo hice. Ella siempre estuvo agradecida y me decía que volviera el próximo fin de semana. A veces yo regresaba con amigos que le compraban cosas también. Siempre tuvo una sonrisa extra por eso, la mejor comisión que he recibido.

Pienso en ella a menudo ahora ya que tengo un conjunto de cortinas largas y estrechas hechas de manta bordada que le compré, y una gran pieza enmarcada de 36 ′′ x 24" que está colgada justo encima de mi cama. Y a veces cuando lo miro, creo que veo que me sonríe uno de los coloridos conejos bordados.



Aquí hay un vídeo de 2 minutos y medio que muestra el proceso para hacer papel amate.

Mundo Nuestro. El nuevo éxito de Josean Log, el genial músico poblano.

El tiempo locura todo



Mundo Nuestro. De la serie Moving on, presentamos esta semblanza de dos mujeres del pueblo de San Marcos Tlapazola, realizada por el artista estadounidense Dick Keis, colaborador habitual de nuestra revista.



Texto y fotografías de Dick Keis

Francesca Martinez Aragón y su hermana Ángela son alfareras. Viven en la casa en la que su familia ha vivido durante generaciones. Ellas convierten la arcilla roja, que solo se encuentra en San Marcos Tlapazola, su pueblo natal en Oaxaca, en ollas, comales, cazuelas, floreros y platos. Trabajan de una manera que no ha cambiado en cientos de años.

Francesca y Angela comenzaron a trabajar en arcilla a una edad muy temprana. Su madre y su abuela les enseñaron la artesanía. Todos los materiales utilizados son locales. Las mujeres van con carretillas para conseguir la arcilla roja, el pigmento emblemático de San Marcos, y la arena fina utilizada en sus ollas. No tienen hornos, en cambio las ollas se queman con leña a ras de suelo en el solar de su casa. Las vacijas se cubren de madera y permanecen en el fuego durante dos horas. Luego son pulidas usando las piedras que tiene desde siempre esta familia alfarera.



Casi todas las mujeres de San Marcos trabajan arcilla. Francesca es la presidenta de la cooperativa de mujeres locales que tiene más de 120 miembros. Debido a que San Marcos está fuera de la carretera principal, muy pocas personas van allí para comprar sus productos. Francesca lleva el trabajo del grupo a ferias artesanales en la ciudad de Oaxaca tres veces al año. Algunas mujeres van al mercado en Tlacolula, el pueblo grande más cercano, a vender. No tienen torno para moldear sus vasijas, sólo una piedra redonda especial sobre la que colocan la arcilla. Una mazorca de maíz se utiliza para moldear la olla desde el exterior, una calabaza para ahuecar y moldear el interior, la suela de un zapato para formar la abertura, y una piedra que se ha pasado a lo largo de las generaciones para pulir las piezas.

Ni Francesca ni Ángela se casaron nunca, su trabajo necesitaba toda su atención. Siguen trabajando como siempre lo han hecho, dando forma a la magnífica arcilla roja de San Marcos, plantando sus maíz y frijoles negros, y vendiendo lo suficiente para pagar las cuentas. Es como si la arcilla roja corriera por sus venas y alimentara su alma. Su vida está tan interconectada con el suelo que no se dan cuenta de que el tiempo pasa. Toda su vida está hecha a mano, no sólo sus ollas.



Aquí hay un enlace a la entrada de mi blog de 2017 sobre ellos:

https://dick-keis.blogspot.com/2017/06/the-blood-of-earth.html

El recuerdo más lejano que guardo de cuando nos encontrábamos protestando en las calles con Julio Glockner fue intentando detener eso que un presidente municipal llamó eufemísticamente “remodelación” y concluyó en la destrucción del antiguo Mercado de la Victoria en el centro de Puebla. Y seguimos encontrándonos en las calles cuando quisieron convertir el zócalo de Puebla en estacionamiento de coches; así como cada vez que había que salir a protestar por la tala del arbolado urbano, pero sobre todo por violaciones a los derechos humanos y civiles de ciudadanos como Martin Barrios o de Lidia Cacho o de una docena de ciudadanos cholultecas perseguidos, unos encarcelados, por defender su territorio ancestral. Siempre estuvimos convencidos que es nuestra responsabilidad ciudadana (también por la ética que impone nuestra profesión como antropólogos) levantar la voz ante el abuso del poder represivo del Estado porque un día no solo podríamos perder, todos, el derecho a protestar contra actos de gobiernos, sino que incluso un niño inocente podría perder la vida por actos despóticos de corruptos y soberbios gobernantes. Y si no exigíamos responsabilidad por actos de gobiernos contra la vida y los derechos ciudadanos, si la impunidad reinaba libre para el que tiene dinero o poder político( y el Estado de Derecho solo seguía castigando al débil o marginal ) nadie estaría a salvo, ni libre, y un día todas las injusticias que sufren los otros nos tocaría a la puerta también a nosotros. En tiempos recientes, en la calle, fuimos persistentes opositores de Rafael Moreno Valle porque no pudimos callar la destrucción ambiental y patrimonial que su gobierno levaba a cabo para favorecer negocios de unos cuantos; porque murieron los pájaros del aviario y encarceló a su cuidador; porque RMV corrompía a jueces y manoseaba a las instituciones del Estado para gobernar autocráticamente y, sobre todo, defendiendo los derechos humanos de personas que se resistían a la violación de sus usos y costumbres y de su patrimonio cultural. En tiempos, además, cuando el actual gobernador Miguel Barbosa, antes de arrepentirse, era aliado político del gobernador de Puebla que nosotros cuestionábamos en las calles.

Con el cambio de gobierno en 2018 Glockner abandonó el intento de incidir desde las calles para incorporarse a un gobierno que en su sentir le abría un espacio para corregir algunos aspectos puntuales de la violencia social, económica, política o ideológica del Estado anterior. Su experiencia y renuncia hoy a mí me confirman, sin embargo, no solo “la infinita monstruosidad” como decía nuestro amigo Oscar del Barco (“Notas sobre la Política” en Escrituras. Biblioteca Nacional. Argentina) de la “política” sino que este gobierno de la “transformación” que representa Miguel Barbosa, crecientemente, resultaba en más de lo mismo de aquel gobierno autoritario que nos tuvo a nosotros resistiendo en las calles.



La amenaza de Miguel Barbosa a Julio Glockner

La filmación que se distribuyó ayer en la red (porque las reproducciones periodísticas no dan la dimensión de los gestos y palabras del gobernador Barbosa) nos exhibió a un gobernante en una postura amenazante y siniestra a raíz que Glockner hizo públicas sus razones para retirarse de su gobierno. El texto de esa renuncia que incendió la ira del gobernador Barbosa es una explicación, además, que nos merecemos todos los ciudadanos hartos de funcionarios que abandonan “por razones de salud” (o en silencio)sus funciones para que todo siga igual de mal que siempre (van nueve renuncias de secretarios en su gobierno). Ante reporteros seleccionados, el gobernador Barbosa, fijó su mirada en la cámara y repitió que él no tiene por qué exponer ante nadie sus razones para “destituir” a un titular de una secretaria supongo porque cree que el Estado es él. Repitió y enfatizó además su poder incuestionable ante los reporteros rematando con “¿de acuerdo?” , “¿vale?” y “ ¿me entienden?”. Pero más inquietante aún se declaró “un profesional” y le exigió a Julio Glockner “prudencia” así como un comportamiento “profesional” como el suyo porque “uno y dos”, y repite “dos”, él puede dejar de ser “Profesional ¿Sale?”. Y anunció una auditoria a su gestión.

El gobernador Barbosa debe saber que todos los que ejercen dinero publico están siempre sujetos a auditorias. No a auditorias a modo, ni a auditorias ya preparadas para salvar irregularidades o desfalcos, así como que las auditorías no son instrumentos represivos para descalificar o defenestrar enemigos políticos o funcionarios incómodos. Sino que los funcionarios públicos deben ser auditados porque el dinero es público y se debe ejercer ni arbitraria ni patrimonialmente sino para el bien común como lo sabía y asumió Julio Glockner cuando aceptó ser un Secretario de Cultura. El más obligado de ser auditado, además, es en primer lugar el mismo gobernador, Miguel Barbosa, principal ejecutor en la asignación y usos del dinero publico que se reparte, para el bien público, en las secretarias ejecutivas de su gobierno.



El problema entonces, según yo veo, no es que haya solicitado una auditoria a la gestión de Julio Glockner en su año como Secretario de Cultura sino que el gobernador y “profesional” Barbosa amenaza con una auditoria, dejando él de ser “profesional. “¿Sale?” si considera que no hay “prudencia” de parte de Julio, pervirtiendo así (como lo hicieron gobernadores del PAN y el PRI antes) un recurso institucional para la rendición de cuentas y responsabilidades en el sector publico al utilizarlo como un instrumento para silenciar a los que desde adentro se atreven a darnos a conocer aspectos de su mal gobierno.



7 de agosto 2020