Historia

Mundo Nuestro. Recogemos la imagen en un texto publicado este miércoles 25 por el articulista de The Guardian, Jonathan Wilson. Es una profesía escrita en 1928 por el periodista argentino Ricardo Lorenzo “Borocotó” en el diario El Gráfico. Pensar en Diego, mirarlo irse de sus rivales, atravesar con el balón todas las redes de sus sueños. Cumplir la profesía.

Un pibe de cara sucia, con una cabellera que le protestó al peine el derecho de ser rebelde, con dos ojos inteligentes, revoloteadores, engañadores y persuasivos, de miradas chispeantes que suelen dar la sensación de la risa pícara que no consigue expresar esa boca de dientes pequeños, como gastados de morder el pan “de ayer”. Unos remiendos unidos con poco arte servirán de pantalón. Una camiseta a rayas argentinas, demasiado descotada y con muchos agujeros hechos por los invisibles ratones del uso. Una tira atada a la cintura, cruzando el pecho a manera de banda, sirve de tirador. Las rodillas cubiertas de cascarones de lastimaduras que desinfectó el destino; descalzo, con alpargatas cuyas roturas sobre los dedos grandes dejan entrever que se han efectuado de tanto shotear. Su actitud debe ser característica, dando la impresión de que está realizando un dribbling con la pelota de trapo. Eso sí: la pelota no puede ser otra. De trapo y, con preferencia, forrada con una media vieja.
Si algún día llegara a instalarse este monumento, seríamos muchos los que ante él nos descubriríamos como ante un altar.


Ricardo Lorenzo “Borocotó” (1928)



Un año más de la masacre de los jesuitas

En la madrugada del 16 de noviembre de 1989, han pasado 31 años, elementos del Ejército de El Salvador entraron a la casa de los jesuitas en el Universidad Centroamericana (UCA), para masacrarlos.

Las víctimas fueron los padres: Ignacio Ellacuría, español, rector; Ignacio Martín-Baró, español, vicerrector académico; Segundo Montes, español, director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA; Juan Ramón Moreno, español, director de la biblioteca; Amando López, español; profesor de filosofía; Joaquín López, salvadoreño, fundador de la UCA; Elba Ramos, salvadoreña, que trabajaba en la casa, y Celina Ramos, salvadoreña, de 16 años, su hija.

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Elementos del Batallón Atlacátl, entrenados por asesores militares de Estados Unidos, fueron quienes realizaron la masacre. Esa madrugada, después de su crimen, dejaron “pruebas” para hacer aparecer que la acción había sido cometida por fuerzas de la guerrilla del FMLN.

El gobierno de Estados Unidos, en el marco de la Guerra Fría, financió al Ejército salvadoreño, para que hiciera frente a la guerrilla. Se calcula que durante los diez años de la guerra el apoyo fue de un millón de dólares diarios, 356 millones de dólares al año.

En los años de la guerra civil, de 1981 a 1992, las autoridades estadounidenses siempre negaron la violación de los derechos humanos por parte del Ejército salvadoreño y llegaron a decir que las denuncias eran “propaganda comunista”.

La masacre de la UCA provocó una reacción internacional y puso en evidencia la brutalidad de la represión del Ejército salvadoreño. Otras masacres, como la de El Mozote, donde habían sido asesinadas mil personas, pasaron desapercibidas fuera de El Salvador.

Esta vez la estupidez y crueldad salvaje del Ejército salvadoreño no pudieron esconderse. El propio gobierno de Estados Unidos se vio obligado, a su pesar, a manifestarse y condenar el crimen.

La masacre de los jesuitas coincidió con la caída del Muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría. El gobierno estadounidense ya no estaba dispuesto, ahora no lo veía necesario, seguir financiando una guerra a la que no se le vía fin.

Se crean, entonces, las condiciones para que se inicie el diálogo entre la guerrilla y el gobierno de El Salvador con la mediación de las Naciones Unidas. En enero de 1992, después de dos años de intensas negociaciones, se firma la paz en el Castillo de Chapultepec en México. La guerra había terminado.

La producción intelectual y la actividad educativa de esos jesuitas se vio truncada, de un día para otro, ante la decisión absurda e inexplicable, no había ninguna razón de carácter militar que la justificara, de militares embrutecidos cuyo único móvil era matar a los inocentes.



Origen y fundamento del pensamiento social cristiano (Segunda parte)

En 2016 el papa Francisco nombra a Carlos Aguiar Retes cardenal cuando era arzobispo de la arquidiócesis de Tlalnepantla -antes lo había sido de Texcoco- y en 2017 lo hace arzobispo de la arquidiócesis de la Ciudad de México. En octubre 29 de 2020, el cardenal me concedió una entrevista para hablar del pensamiento social cristiano, tema que hoy día, más que nunca, se vuelve fundamental, como parte de la contribución de la Iglesia para que el mundo de hoy sea más justo y digno para todos.

Esta es la segunda parte de la entrevista.

¿Cuál es el fundamento teológico del pensamiento social cristiano?

Indudablemente es la revelación de Cristo. Él nos revela que el Padre nos crea como imagen y semejanza suya, eso es fundamental, porque al crearnos a imagen y semejanza suya nos hace no para vivir solos, porque Él es comunidad, nos hace para amar, nos crea para amar, para que seamos capaces de amar, pero amar como lo viven las tres personas de la Trinidad. Así, entonces dónde está el Padre está el Hijo y donde está el Hijo está el Espíritu Santo.

En esa imagen y semejanza surge el proyecto de familia, el proyecto de la fraternidad y el proyecto del compartir. De ahí viene el principio de la solidaridad, pero también el de la subsidiariedad para ayudar al otro que está más caído, que le cuesta más trabajo.

El fundamento teológico es la revelación de un Dios nunca antes imaginado por el hombre, éste nunca imaginó a un Dios Trinidad, que al mismo tiempo es uno y tres personas distintas, y entre ellos no hay conflicto alguno porque se aman. Ese es el verdadero amor, y en esa imagen y semejanza nosotros estamos creados; de tal manera que mientras no caminemos en esa ejercitación para aprender a amar, no llegaremos a la felicidad. Este es el fundamento, la clave del pensamiento social cristiano.

¿En el ámbito de la reflexión teológica, el fundamento del pensamiento social cristiano es el amor al interior de la Trinidad?

Así es. El pensamiento social cristiano no se trata de una obra de caridad, de que me compadezco del otro y le voy a ayudar porque lo veo que está caído y lo voy a levantar. No, es algo mucho más profundo, que se origina en el amor al interior de la Trinidad.

¿Cuál es el aporte de los padres de la Iglesia griegos y latinos al pensamiento social cristiano?

Hacia el siglo III y IV algunos padres, de manera muy radical, optaron por la vida eremítica porque pensaron que consagrarse a Dios en una vida monástica radical era la mejor manera de hacerlo presente. La reflexión teológica actual afirma que fue una manera, pero no la mejor, porque la ideal es que estemos en relación con los demás, porque es a partir de la relación con los demás, como expresamos nuestra relación con Dios.

No soy un especialista en los santos padres, pero desde mi punto de vista la reflexión teológica de san Agustín, que vivió en los siglos IV y V, un hombre inquieto que siempre buscó la verdad, nos enseña mucho. En su búsqueda, en muy diversos ámbitos de la realidad, no se sentía satisfecho, es decir, sentía que eso no era lo que buscaba.

En un bello texto San Agustín narra su búsqueda:

Pregunté a la tierra y me dijo: «No soy yo»; y todas las cosas que hay en ella me confesaron lo mismo. Pregunté al mar y a los abismos y a los reptiles de alma viva, y me respondieron: No somos tu Dios; búscale sobre nosotros. Interrogué a los vientos que soplan y el aire todo, con sus moradores, me dijo: Se engaña Anaxímenes: yo no soy tu Dios. Pregunté al cielo, al sol, a la luna y a las estrellas. Tampoco somos nosotros el Dios que buscas, me respondieron. Dije entonces a todas las cosas que están fuera de las puertas de mi carne: Decidme algo de mi Dios, ya que vosotras no lo sois; decidme algo de él. Y exclamaron todas con grande voz: Él nos ha hecho».

Así San Agustín enseña que a Dios se le puede encontrar a través de las huellas de la creación. Todos podemos llegar a Dios, a través de la naturaleza. El papa Francisco desarrolla esta reflexión amplia y actualizada en la encíclica Laudato Sí.

Dentro de los padres de la Iglesia una referencia clásica es san Juan Crisóstomo, el pico de oro, que vivió en los siglos IV. Sus homilías son acuciantes, pican, dejan mella y tan las dejaban que lo desterraron varias veces siendo el Patriarca, la autoridad eclesiástica máxima, en el Imperio de Constantinopla. San Juan Crisóstomo expone con toda claridad lo que no se debe hacer. Y llega a decir que estamos aquí celebrando con cálices de oro, con vestiduras plateadas, mientras el otro se está muriendo de hambre. Eso no lo quiere Dios. Sus homilías son para mover el corazón y dejar de lado nuestras ambiciones y codicias.

De san Ireneo, que vivió en el siglo II, muy cercano a la primitiva Iglesia, siempre me ha parecido muy inspirador su afirmación: “La gloria de Dios es que el hombre viva y la gloria del hombre es ver a Dios”. Ahí está dicho todo. Su pensamiento desarrolla una antropología vigente, siempre actual.

¿A partir del siglo XIX cuáles son los momentos claves del pensamiento social cristiano?

El papa León XIII, con la encíclica Rerum Novarum, que publica en 1891, inicia propiamente el pensamiento social cristiano como lo conocemos hoy. Es la respuesta de la Iglesia a las condiciones de injusticia y desigualdad social a finales del siglo XIX. Es una denuncia directa a la situación social de ese momento y también una propuesta de la Iglesia, inspirada en el Evangelio, de cómo trasformar la realidad.

Ya en el siglo XX es muy importante la encíclica Quadragesimo Anno que en 1931 publica el papa Pío XI, para conmemorar los 40 años de la Rerum Novarum. El Concilio Vaticano II (1962-1965), con magnífica clarividencia y una gran complejidad de discusión, logra clarificar que la Iglesia está para servir a la humanidad, que la Iglesia está fundada por Cristo para redimir y rescatar a los otros. Hubo discusiones muy intensas sobre cuál es el papel de la Iglesia. Producto de ese diálogo creativo son las constituciones: Lumen Gentium, Dei Verbum y Sacrosanctum Concilium, Estas tres constituciones contribuyen a clarificar la naturaleza y misión de la Iglesia en el mundo de hoy.

La Gaudium et spes, de manera particular, establece que la Iglesia está al servicio del mundo. Antes estaba la concepción de que la Iglesia se tenía que defender del mundo, que veía como un agresor. Estaba la convicción de que la Iglesia era atacada, y así nació la idea de una Iglesia perseguida que planteaba la necesidad de luchar para no morir, y así poder seguir con el anuncio de Cristo. No, la constitución dejó muy claro que la Iglesia, para vivir, tenía que estar al servicio del mundo.

En 1967, el papa Paulo VI publica la encíclica Populorum Progressio. Es un texto fundamental. Ve al mundo desarrollado donde ya están en ciernes las tecnologías que ahora conocemos. Ahí plantea que se hace todo lo posible para ayudar a todos o ese progreso no va a ser fecundo. Y afirma que se tiene que estar siempre pensando en compartir y redistribuir lo que el hombre va descubriendo. Pienso que esta encíclica es un paso gigantesco en la construcción del pensamiento social cristiano que se ha construido paso a paso. Cada Papa ha contribuido dando un paso más. Hay una evolución constante, para responder a la realidad presente.

¿Cuál es el aporte del papa Francisco al pensamiento social cristiano?

La encíclica Laudato Sí, que el papa Francisco publica en 2015, nos lleva de nuevo al origen, a la base, y recuerda que nosotros somos imagen de Dios, y que él nos pone la creación como administradores, pero no como dueños. Como administradores tenemos que dar cuenta de lo que se nos encargó. Pienso que la Laudato Sí viene a darle una vuelta al pensamiento social cristiano, donde el punto calve es la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios. De ahí parte todo y se desarrolla a través del amor al prójimo, que no solo es de persona a persona sino también del amor a la creación entera.

Considero que sobre la encíclica Tutti Fratelli, publicada por el papa Francisco en 2020, hay todavía mucho de que hablar. Es el empeño del Papa, lo veo así, de poner en claro que realizar el mandato de Dios es que se haga realidad la fraternidad. Que las personas se reconozcan como una misma familia y que se debe ver a todos los seres humanos como hermanos. El papa deja muy claro que a nadie, ni al homosexual, ni a quienes se piense que por su mal vivir está condenado en vida, a nadie se le puede juzgar o excluir. Jesucristo no vino a condenar, sino a salvar y Jesucristo, entonces, deja a la Iglesia para redimir, para actualizar lo que él ya hizo y ofrecer al hombre la redención, el rescate y la vida. Tutti Fratelli retoma la evolución teológica del pensamiento social cristiano y lo aplica frente a los grandes problemas que tenemos hoy en la relación entre las personas y los pueblos.

El Papa aplica el Concilio Vaticano II al contexto que hoy estamos viviendo y clarifica cuál es la misión de la Iglesia, es decir, no podemos concebir una Iglesia que transmite una doctrina, una serie de conceptos, una serie de conceptualización de la vida, eso no basta, la Iglesia es vida, y entonces la Iglesia tiene que vivir anuncia, y el Papa en Tutti Fratelli baja eso a la realidad de las relaciones humanas en todos los ámbitos que tenemos en la sociedad. Sí, creo que Tutti Fratelli va a ser una encíclica para rato.

En el contexto de estas dos encíclicas quiero mencionar el aporte del Sínodo panamazónico en el que participé. Fue un momento muy importante para la Iglesia y creo que gracias a Dios recuperamos la visión de la administración que tenemos que hacer de los bienes y que la creación no es simplemente el lugar donde nos tocó nacer y vivir.

¿La Iglesia mexicana y el pensamiento social cristiano?

Hace mucha falta el pensamiento social cristiano en la Iglesia mexicana. Se debe tener en cuenta que hay muy poca conciencia en los católicos, en general. Yo siempre he dicho que vivimos de la cultura religiosa, de una cultura donde el católico mexicano naturalmente es religioso, tiene una tendencia fuerte a la religiosidad, a la creencia de Dios y del más allá y eso nos ayuda, pero me atrevo a decir qué del 100% de los católicos solo 5% está formado y un 15 % tiene información suficiente, para comprometernos a amar y sentir plenamente Iglesia formando parte de ella.

El otro 80 %, me duele decirlo, son gente religiosa que por tradición recibió el catolicismo y que es la manera como entiende y canalizan esa religiosidad. Lo vemos en la devoción a la Virgen de Guadalupe y a otras prácticas religiosas. Es cierto que hay de todo, gente muy formada, pero también hay quien todavía está pensando que Dios es el que resuelve todo cuando se acude a Él y si no acudimos a Él en todo nos va a ir muy mal. No, Dios no nos deja de la mano nunca y está pendiente de nosotros, lo que pasa es que no hemos sabido unir nuestro espíritu, nuestra persona a lo que Él quiere que nosotros hagamos, no descubrimos su voluntad, y por eso nos va como nos va, así es.

Entonces Tutti Fratelli nos viene como anillo al dedo, para trabajar en la Iglesia aquí en México y hacer conciencia, tenemos una deuda muy grande de formación, de educación, con nuestras comunidades cristianas. Esta oportunidad la he comentado con mis sacerdotes, la he compartido con los obispos, es un momento oportuno porque la gente se siente, se identifica como católica, y eso debemos aprovecharlo, para educar a nuestro pueblo en la fe y en el compromiso social.

Origen y fundamento del pensamiento social cristiano (Primera parte)

El cardenal arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes (1950), es el treinta y seis sucesor de fray Juan de Zumárraga, el primer obispo de la Ciudad de México en el siglo XVI. Estudió teología en el Seminario de Montezuma, en Nuevo México, la licenciatura en exégesis en el Pontificio Instituto Bíblico, en Roma, y el doctorado en teología bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma, todas instituciones fundadas y dirigidas por la Compañía de Jesús.

En 2016 el papa Francisco lo nombra cardenal cuando era arzobispo de la arquidiócesis de Tlalnepantla, antes lo había sido de Texcoco, y en 2017 lo hace arzobispo de la arquidiócesis de la Ciudad de México. En octubre 29 de 2020, el cardenal me concedió una entrevista para hablar del pensamiento social cristiano, tema que hoy día, más que nunca, se vuelve fundamental, como parte de la contribución de la Iglesia para que el mundo de hoy sea más justo y digno para todos.

El cardenal en la entrevista define qué es el pensamiento social cristiano y establece cuáles son los fundamentos bíblicos y teológicos que le dan sustento. Plantea el paso del Antiguo al Nuevo Testamento y desarrolla la idea de la Santísima Trinidad como ejemplo del amor. Aquí reside, afirma, el fundamento más profundo que da origen al pensamiento social de la Iglesia. Ofrece su visión sobre el aporte de los padres de la Iglesia y también sobre el desarrollo y evolución del pensamiento social cristiano en el siglo XIX y XX. Finalmente habla sobre la importancia del aporte del papa Francisco a la evolución de ese pensamiento y cuál debe ser el papel de la Iglesia mexicana en su formación y difusión.

A continuación, la primera parte de la entrevista.

El Papa Francisco envía un mensaje al Cardenal Carlos Aguiar
El Papa Francisco y el cardenal Aguilar Retes



¿Qué es el pensamiento social cristiano?

Fundamentalmente es la reflexión sobre las enseñanzas de Jesús que inciden en las relaciones humanas, particularmente en su aspecto comunitario y social. Jesús revela al Dios padre, y esa revelación trae como consecuencia un estilo de vida de quienes creemos en Él y ese estilo de vida no solamente afecta a la conducta personal, sino también la relación con los demás, sobre todo cuando se trata ya de una relación en conjunto de un grupo, de un pueblo, de una nación en el mundo. En un proceso histórico, poco a poco, se fue desarrollando ese pensamiento y las consecuencias que se derivan de él. Es hasta el siglo XIX con el papa León XIII, que surge el concepto de pensamiento o de doctrina social cristiana.

¿Cuál es el fundamento bíblico del pensamiento social cristiano?

Hay un evidente fundamento bíblico. Su origen más explícito lo podemos encontrar en la predicación de los profetas que hablan en nombre de Dios y que también toman temas que repercuten en la política de los pueblos, no solamente en aspectos de autoridad civil, sino también en los criterios para la convivencia social. Pero su raíz en plenitud está en la persona de Jesús.

El aporte fundamental de la revelación precristiana en el judaísmo es la expresión de una convicción religiosa sobre un solo Dios. Esto no nace con el patriarca Abraham, en el siglo XVIII a.C., donde todavía en el pueblo está presente la concepción de la existencia de varios dioses. Está presente la idea de que nuestro Dios es superior y más fuerte que los otros dioses.

Es hacia el siglo V a.C., con la caída de Jerusalén, que el pueblo toma conciencia de no haber cumplido los términos de la alianza con Dios, expresada en el libro del Éxodo, aproximadamente en el siglo XII a.C. El pueblo ha roto la alianza al no cumplir el pacto, y ahora considera que Dios lo ha abandonado. Dios, a través de los profetas, denuncia: Ustedes no han cumplido su compromiso, por eso Dios los ha abandonado.

Sucede en menos de dos siglos la caída de los dos reinos, primero el del norte, el reino de Israel, y dos siglos después el del sur, el reino de Judá con la destrucción de Jerusalén y del templo, y estos acontecimientos generaron la reflexión teológica que conduce a la convicción, de que hay un solo Dios. ¿Por qué? Al salir del exilio en Babilonia, después de 70 años de cautiverio, como esclavos desterrados, viviendo una esclavitud, no como la que ocurrió lamentablemente con la raza negra en América y en otros lugares; ya que en el exilio se incorporaron a la actividad del Imperio, según sus habilidades y capacidades. Incluso algunos se incorporan al círculo más cercano al Rey, como se lee en el libro de Esther.

El cautiverio ocasiona la experiencia de inserción en la sociedad babilónica, y al pueblo de Israel, le hace ver que se pueden establecer relaciones fraternas, cambiando su concepción sobre el extranjero, y comenzaron a considerar la idea de que Dios es uno y está interesado en todos los pueblos; a pesar de que en Babilonia se rendía culto a muchos dioses. La experiencia humana de relaciones sociales positivas provoca la reflexión sobre la existencia de un solo Dios, Creador del Universo, y esto se reafirma aunado a la predicación de los profetas, anunciando el perdón de Dios y la decisión de seguir amando al pueblo, a su pueblo.

¿El descubrimiento del pueblo de Israel de que hay un solo Dios es un elemento sustantivo en la construcción del pensamiento social cristiano?

Entre los exegetas hay consenso para afirmar que los primeros once capítulos del Génesis son redactados al regresar de Babilonia y son producto de una reflexión teológica sobre la concepción de cómo surgió el mundo. En el capítulo primero, Dios creó el cielo y la tierra, y terminando la obra, pone toda la Creación al servicio del ser humano, estableciéndolo como el administrador de su creación.

Aquí surge el primer pensamiento social, descrito de manera negativa en la relación de los hermanos Caín y Abel. Caín, que cultiva el campo, representa la figura del desarrollo, de la tecnología y Abel, el pastor, representa a alguien que conduce lo que Dios ya le ha dado, que se expresa en el cuidado de las ovejas y de lo que surge de la misma naturaleza. El que Dios no acepte las ofrendas de Caín y sí las de Abel tiene un profundo significado teológico. El hombre está llamado a reconocer los dones que Dios le da y no a considerar que estos son por méritos propios. El pastor tiene que cuidar las ovejas y el agricultor tiene que ofrecer sus frutos, reconociendo que vienen de Dios.

En el siglo V a.C. el Imperio babilónico está ensoberbecido, está confiado en sí mismo; sin embargo el pueblo de Israel redescubre que Dios sigue estando presente, que los acompaña, y por eso, les facilita el regreso a Jerusalén. Esta parte de la historia del pueblo de Israel es interesantísima. En un momento, el emperador concede las facilidades para que regresen y reconstruyan Jerusalén.

Esto les hace ver qué es muy importante reconocer que Dios interviene. Surge la idea de que todo debe ser compartido entre todos. La reflexión durante el exilio en Babilonia, en condición de desterrados, es el momento donde les queda claro, no hay dudas, de que solo hay un Dios creador, un Dios que nos da lo suficiente para que sobrevivamos bien, pero qué tenemos que responderle actuando a la manera que Dios lo hace con nosotros. Es un elemento todavía incipiente y tierno de lo que después va ser la doctrina social cristiana, que vela por el destino universal de los bienes.

Esta concepción no fue generalizada, pero empieza a surgir en algunos grupos sobre todo en el núcleo que vivió la experiencia de regreso a Jerusalén y que tuvo que enfrentarse con los que se habían quedado, que era la gente más humilde, los campesinos. Una primera tarea del regreso es conciliar de nuevo al pueblo de Israel con todos sus integrantes.

En esa misma reflexión no solamente surge la convicción de un solo Dios, sino empieza a surgir otro aspecto, el pensamiento de que Dios nos tiene preparada otra vida, es decir, que aquí transitamos, y que depende de lo que aquí hagamos, será nuestro destino. Esto ya comienza a surgir con intensidad en el libro de Job, y en todos los escritos sapienciales. Es un paso en la reflexión sobre un Dios creador de todo, que nos ha dado todo; pero que además hay vida después de la muerte.

¿Cuál es el paso del Antiguo al Nuevo Testamento?

En el paso del Antiguo al Nuevo Testamento esta convicción queda plenamente confirmada con Jesucristo en su pasión, muerte y resurrección. Este es un tema, un núcleo fundamental, del pensamiento social cristiano que propone que no debemos acumular, porque estamos de paso en esta vida, somos pasajeros; sino que debemos aprovechar esta vida en preparación para la próxima, la eterna, donde viviremos en plenitud.

Ya en el Nuevo Testamento viene la enseñanza máxima de Jesús: el principal mandamiento es “amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Este es el punto fundamental que abre un abanico inmenso, desarrollado por la doctrina social cristiana. El amor es centro de la revelación de Cristo, Dios es amor y tú estás creado como Dios a imagen y semejanza suya, como está dicho en el Génesis, somos imagen y semejanza suya y, entonces, estamos llamados para amar.

Y si estamos llamados para amar tenemos que respetar la vida de los otros. Nosotros no somos dueños de esas vidas, y por tanto, viene otro de los principios fundamentales de la doctrina social cristiana qué es la común dignidad de la persona, todos somos iguales, y lo demás, los oficios, son responsabilidades distintas, son habilidades distintas, capacidades distintas, pero el fundamento raso del ser humano es una común dignidad. Estos son los puntos sobre los cuales los Santos Padres, fueron desarrollando, es decir, si tenemos que amar al prójimo, si tenemos que corresponder al amor de Dios amando al prójimo, eso significa que debemos compartir.

Jesús mismo, es importante tenerlo en cuenta, no desarrolló su misión solo y cuándo inicia su ministerio, su misión pública, de inmediato llama a los doce; es lo primero que hace, para realizar su misión. Los doce, serán el núcleo incipiente y fundamental, que continuará su obra, ellos lo acompañaron desde el inicio de su actividad pública hasta su muerte para ser testigos y proclamar la Buena Nueva: Ha sido vencida la muerte en todas sus dimensiones y Dios ha compartido la vida divina. Este es un punto fundamental de la la enseñanza y testimonio de Jesús, solo podremos desarrollar nuestra vocación si la realizamos en comunidad, y compartiendo lo que somos, lo que creemos, lo que anhelamos, y viviendo conforme el ejemplo de Jesucristo.

La expropiación petrolera de 1938

El lunes 19 recordamos al General Lázaro Cárdenas por el cincuentenario de su fallecimiento. Valga la ocasión para ofrecer al lector algunas notas sobre su política laboral, misma que hoy deberíamos volver a analizar con cuidado para reflexionar sobre los problemas actuales.

En cierto sentido, la presidencia de Cárdenas no empezó el 1º de diciembre de 1934 sino el 12 de junio de 1935 cuando el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) invitó a las organizaciones sindicales más importantes a discutir la situación creada por las declaraciones del expresidente Calles, llamando a reprimir las huelgas que habían tenido lugar en los primeros meses del sexenio. A esta convocatoria asistieron la CGOCM (Confederación General de Obreros y Campesinos de México); la CSUM (Confederación Sindical Unitaria de México), y varios otros gremios importantes como el Minero. Poco después, decidieron constituir el Comité Nacional de Defensa Proletaria (CNDP), un frente que tuvo como propósito unificar a los trabajadores, fortalecer sus luchas, apoyar la política laboral del presidente y evitar que prosperara la reacción callista.

Muchos sindicatos que formaron el Comité venían de una ruptura con la CROM (Confederación Regional Obrera Mexicana), la cual se había convertido en un organismo de control antidemocrático y corrupto bajo el liderazgo de Morones y la protección de Calles. También, de una etapa de fuerte represión contra los sindicatos independientes, en particular contra la CSUM, dirigida por militantes del Partido Comunista. De esta manera, en los inicios de los años 30s se desataron varias huelgas y movilizaciones y surgieron nuevos sindicatos como el ferrocarrilero que agrupaba miles de trabajadores. Según algunos historiadores, a fines de 1934, el movimiento obrero se había convertido en la fuerza política y social más importante del país.

La creación del CNDP alentó la movilización obrera y a partir de ese momento estallaron varias huelgas en ramas estratégicas como la petrolera, minera y en la industria del papel, el cemento y el vidrio. Por su parte, el presidente Cárdenas defendió el derecho de huelga incluso ante las protestas patronales, como en el caso de la Vidriera de Monterrey, y manifestó su apoyo a la unificación de los trabajadores y a sus principales demandas.



Las huelgas han sido y son un factor clave de la lucha de clases ‹ .::  SomosMass99 ::.

La existencia del CNDP y después, en febrero de 1936, la fundación de la CTM (Confederación de Trabajadores de México), selló en los hechos una alianza entre el gobierno y el sindicalismo. Este apoyo le permitió al mandatario consolidar su política laboral, fortalecer su gobierno, excluir al callismo, y desatar un programa de reformas de gran alcance que, como sabemos abarcó la reforma agraria, la creación de nuevas instituciones y la expropiación de los ferrocarriles y la industria petrolera.

Para las organizaciones obreras, la alianza abrió el camino para su crecimiento orgánico y, sobre todo, para hacer realidad los derechos que ya estaban plasmados en la Constitución y en la Ley Federal del Trabajo. Durante el cardenismo, se desató lo que algunos estudiosos han llamado la “revolución contractual”: se pactaron contratos colectivos de trabajo en muchas ramas económicas, los cuales habían sido negados por las autoridades y las empresas y habían sido motivo de duras y a veces cruentas luchas desde los años 20s.



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Sin duda, la movilización y la fuerza organizada de los trabajadores fue un factor muy importante, aunque no el único, para que el presidente decidiera decretar la expropiación de los ferrocarriles (en junio de 1937) y el petróleo (en marzo del siguiente año). La historia y el desenlace de estas importantes medidas fue dispareja. La primera llevó, incluso, a que Cárdenas decidiera, en mayo de 1938, la creación de la Administración Obrera de los Ferrocarriles Nacionales de México (AOFM), experiencia que tuvo una corta vida pues en diciembre de 1940 fue echada abajo por el mandatario entrante, Ávila Camacho. La segunda, en cambio, permitió la creación de una industria pública que fue un sostén fundamental del desarrollo económico de México hasta la privatización de ese recurso hace algunos años.

Por otro lado, hay que decir que la independencia y combatividad del movimiento obrero mexicano se fue perdiendo poco a poco durante los últimos años del cardenismo. La adhesión de la CTM al recién creado PRM (Partido de la Revolución Mexicana) poco después de la expropiación petrolera y el poder ascendente de un grupo oportunista dentro de esa organización (representado por Fidel Velázquez) junto con los errores de los principales dirigentes, en particular de Lombardo Toledano y la fracción comunista, permitieron que la confederación abandonara poco a poco sus principios y se plegara cada vez más a la maquinaria estatal. Esta situación no acabó con el sindicalismo independiente que mantuvo una lucha intensa en los siguientes años, pero con una correlación de fuerzas cada vez más desfavorable. Al final, en 1948, el presidente Alemán decidió usar toda la fuerza del estado para aniquilar estas oposiciones.



Cuando el PCM y la CTM subordinaron el movimiento obrero a Cárdenas

En el caso de los ferrocarriles, una historia menos conocida, Cárdenas entregó a los obreros la administración de la empresa a pesar de las dudas de funcionarios de su propio gobierno y de los ferrocarrileros. Fue un experimento arriesgado y radical que mostró, por un lado, la confianza del presidente en el sindicalismo y en los trabajadores, y por otra la inexperiencia de estos últimos. La situación de la empresa ya era muy compleja y difícil desde que, durante el porfiriato, se había creado una empresa con participación accionaria mayoritaria del gobierno (en 1908) que nunca pudo despegar bajo las gerencias posteriores. Sacarla adelante hubiera requerido inversiones masivas, una fuerte reorganización administrativa y una cultura obrera experimentada en la creación de cooperativas y en la participación de los trabajadores en la administración de las empresas. Ninguno de estos elementos se conjugó durante el breve periodo de la AOFM.

La política laboral del cardenismo y sus consecuencias fueron resultado de muchos factores, no sólo la voluntad presidencial. Lo que queda claro, sin embargo, es que el General entendió que la fuerza organizada del movimiento obrero sería vital para emprender un cambio de rumbo del país. Para lograr su apoyo dialogó muchas veces con las organizaciones, alentó reformas legales que los beneficiaban, aceptó y vio con simpatía sus manifestaciones, aunque éstas a veces interrumpieran servicios tan esenciales como el suministro de energía eléctrica. Promovió un aumento de los salarios mínimos reales y alentó los incrementos en los contractuales. Los sindicatos lograron una enorme fuerza de negociación frente a las empresas.

Ese poder se convirtió después en pilar de un estado despótico y corporativo que rigió el país desde los años cincuenta. Cárdenas nunca vio con buenos ojos esas desviaciones y manifestó su oposición, hasta sus últimos días, de distintas maneras, al rumbo que habían tomados los gobiernos posrevolucionarios.

Murió Lázaro Cárdenas

El 20 de noviembre de 1970, Cuauhtémoc Cárdenas dio lectura a un conjunto de reflexiones que había preparado el General poco antes de su fallecimiento. El texto expresa, entre otras cosas, que:

“Se podría argüir que no es responsabilidad del gobierno sino de los trabajadores, conquistar la democracia interna en los sindicatos y, en el caso de los no agrupados, que existen garantías para organizarse de acuerdo con la ley. Esto sería verdad en la medida que las condiciones de abatimiento social de los trabajadores dejaran de responder a indebidos privilegios de que disfrutan sus dirigentes para mantener en la inmovilidad a las masas organizadas y al hecho de haber dejado en el desamparo a las que no están organizadas. Hay que considerar que la explotación patronal se ha recrudecido porque las organizaciones obreras han perdido su independencia…”

saulescobar.blogspot.com

Vida y milagros

Visitantes ante la reproducción realizada en 1940 del Penacho de Moctezuma que existe actualmente en el Museo de Antropología en la ciudad de México. Fotografía: Archivo Histórico del MNA- CONACULTA-INAH-CANON



Uno de los motivos del viaje a Europa de la esposa del presidente López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, es conseguir piezas valiosas de la época prehispánica para exhibirlas en México el año que viene durante las celebraciones de la consumación de la independencia. No sé si sea cierto, pero en algún lugar leí que el objetivo mayor era conseguir que el gobierno austriaco nos devolviera o por lo menos nos prestara el penacho de Moctezuma. Creí que el penacho había llegado directamente de México a Austria desde un principio. No fue así. Estuvo en varios lugares del entonces inmenso imperio de Carlos V. En 1519 Moctezuma envió al rey Carlos I de España y Quinto de Alemania 158 obsequios como cortesía de monarca a monarca, mientras ganaba tiempo para lidiar con los extraños invasores que habían arribado a las puertas de su imperio. Cortés cumplió con enviarlos para deslumbrar con oro a Carlos V y así conseguir su apoyo en la empresa de conquistar México. Al parecer el penacho fue uno de 158 objetos que Moctezuma envió y de los que se hizo un cuidadoso inventario y descripción. No hay certeza de que el penacho fuera de Moctezuma, porque según la investigadora mexicana Carmen Cook, Moctezuma tenía muchísimas riquezas y tocados y no se trataba de una pieza única o irremplazable. De haber sido así, no se entendería que regalara su más preciado arreglo. Los objetos tienen vida propia y recorren caminos impredecibles. A lo largo del tiempo el penacho cambió varias veces de lugar y de dueños, hasta que fue depositado en el Museo Etnográfico de Viena durante la segunda guerra mundial junto con otros objetos de arte de la familia tirolesa Ambrás, quienes entregaron al museo su colección para evitar el saqueo nazi.

El gobierno austriaco dice que no se apropiaron ilegalmente del penacho, ya que originalmente fue un regalo de Moctezuma a Carlos V, y está inventariado en un catálogo registrado el 5 de noviembre de 1519 por dos notarios en la Villa Rica de la Vera Cruz. Las dos actas originales de los notarios están una en Viena y otra en Sevilla. Los objetos llegarían a la ciudad de Bruselas y probablemente visitarían otras ciudades del inmenso imperio de Carlos V, en donde fueron expuestos y admirados por muchos personajes de la época, entre ellos por el pintor y grabador Durero, muy sorprendido por la calidad de las obras que contempló.

El penacho se ubica formalmente en Austria a finales del siglo XVI como propiedad de la familia tirolesa Ambrás. Decían que su abuelo lo había adquirido en 1580 en un mercado y que venía guardado dentro de un tubo de cristal, por lo que pensaron que podía ser un faldón morisco. Otra versión dice que un sobrino de Carlos V, Fernando, Conde de Tirol, heredó el penacho en 1563 junto con otras piezas de la colección mexicana y que permanecería durante dos siglos en una vitrina de la familia. En 1878 el naturalista Ferdinand Von Hochstetter lo descubrió arrumbado en una vitrina del palacio de Belvedere en Viena. Él mismo realizó la primera restauración. Le faltaban muchas piezas de oro que sustituyó con bronce, y había perdido muchas de las plumas originales a causa del tiempo y la polilla, así que usó otras que no eran de aves mexicanas, excepto la del quetzal. Otras restauraciones y el cuidado que se le dio a lo largo de los siglos evitaron que de desmoronara por completo.



El Penacho de Moctezuma, su retorno, imposible



La identificación del penacho cuyo nombre original es quetzalapanecáyotl, fue hecho por la antropóloga norteamericana Zelia Neuttal. Es un espectacular tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro, obra de los amantecas, artistas mexicas especialistas en la creación de objetos con plumas y que usaban los grandes guerreros o gobernantes. Tiene una altura de 1.30 metros y un diámetro de 1.78 metros Originalmente tenía 1544 piezas de oro. El centro del penacho está hecho con plumas azules de ave xiuh totol y tejuelos de oro en forma de medias lunas con piedras preciosas. Sigue una zona rosa de plumas de tlauquechol y otra de plumas marrones de cuclillo, de donde sale una hilera de plumas verdes de Quetzal, algunas de hasta 55 centímetros de largo. A pesar de que está muy deteriorado, el valor estimado por el gobierno austriaco es de 50 millones de dólares.

Ya en este siglo, de 2010 a 2012, la comisión binacional académica México-Austria, que estudió y restauró el penacho, ha decidido renombrar este tesoro azteca cono Penacho del México Antiguo, ya que no está científicamente comprobado que haya pertenecido a Moctezuma II. La última restauración le garantiza 500 años de vida adicionales.

La última investigación realizada determinó que el penacho no puede ser movido debido a que las vibraciones podrían causar daños irreparables a sus materiales orgánicos. Hasta 2010 se mantuvo en una posición de 90 grados. En la actualidad está inclinado a 22.5 grados y protegido por una vitrina que evita cualquier vibración.

En el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México existe una bellísima y perfecta réplica del penacho de Moctezuma realizada en 1940 por el amanteca mexicano Francisco Moctezuma. Una herencia viva y deslumbrante del frágil objeto que un día se fue en un barco a recorrer el mundo.

Revista Sin Permiso. El historiador Enzo Traverso, profesor de la Universidad de Cornell (EEUU), Es uno de los más destacados especialistas en estudios de la memoria. En las páginas siguientes responde a una serie de preguntas centradas en la memoria de los perpetradores y sus legados, el auge actual de nuevos movimientos de extrema derecha y la situación de las políticas europeas de memoria. También se refiere a sus últimos libros, Left-wing melancholia. Marxism, History, and Memory (Columbia University Press, 2017) y Les nouveaux visages du fascisme (Editions Textuel, 2017).

Enzo Traverso (GAvi, Italia, 1957) es profesor de la Universidad de Cornell (EE.UU.), es uno de los más destacados especialistas en estudios de la memoria histórica.

Enzo Traverso: “En el siglo XX no sólo hubo totalitarismos y genocidios,  sino también revoluciones” - UninomadaSUR



¿Por qué hay tan pocos estudios sobre la memoria de los perpetradores?

Hay numerosos estudios, a veces extremadamente importantes, sobre los perpetradores si piensa en las obras de Christopher Browning y Harald Welzer. La memoria de los perpetradores ha sido objeto de ficción literaria - por ejemplo, Les Bienveillantes (Los bondadosos) de Jonathan Littell - pero el corpus disponible de testimonios y memorias es limitado. A los perpetradores no les gusta exhibir o recordar sus delitos y prefieren ocultarlos. Son raros los casos de "salida del armario" (por ejemplo, las memorias del general Aussaresses sobre la tortura durante la guerra de Argelia). Esto no es de extrañar. La escasez de recuerdos de los perpetradores (y, por tanto, de estudios sobre ellos) es la inversión dialéctica del papel cada vez más importante que ha adquirido el recuerdo de las víctimas en nuestras sociedades y en la memoria colectiva.

¿Cree que una política de memoria centrada exclusivamente en la víctima y no en el perpretrador puede provocar cierta ceguera hacia los delitos que se cometen actualmente?



Francamente, creo que es necesario salir de este juego de espejos y de una conciencia histórica basada en las víctimas en masa. Debemos tratar de acomodar la complejidad del pasado, que no se reduce a una confrontación binaria entre perpetradores y víctimas. El recuerdo de batallas y compromisos políticos con causas pasadas como la emancipación tiene poco reconocimiento. El siglo XX no se compone exclusivamente de guerras, genocidio y totalitarismo. También fue el siglo de las revoluciones, la descolonización, la conquista de la democracia y las grandes luchas colectivas. Este recuerdo se ha deslegitimado hoy en día, se ha vuelto oculto y encubierto. Lo llamo la "memoria marrana", en la medida en que es una memoria oculta, subterránea, como la de los marranos en el reino de España en la época de la Inquisición. Me parece que para romper la jaula del “presentismo”, un mundo encerrado en el presente sin utopía ni capacidad de mirar hacia el futuro, es necesario acomodar estos recuerdos. El recuerdo de los movimientos colectivos adquiere una dimensión anticonformista, quizás subversiva, frente a una era neoliberal dominada por el individualismo y la competencia.



Hablas de “posfascismo” para describir los nuevos movimientos políticos y sociales de la extrema derecha y distinguirlos del fascismo de los años treinta o del neofascismo de finales del siglo XX. ¿Podría explicarnos qué implica el posfascismo?

Hablo de “posfascismo” porque la nueva extrema derecha se ha distanciado del fascismo, al menos en los países donde se ha convertido en un actor importante de la vida política. A nivel ideológico, el posfascismo es muy diferente del fascismo tradicional en términos de lenguaje, organización y movilización. Ya no es fascista pero todavía no se ha convertido en algo completamente diferente y nuevo. Es una forma de transición que justifica la noción de posfascismo. Sus características dominantes son el nacionalismo y la xenofobia, especialmente en forma de islamofobia. Hoy en día, ya no encuentra su propósito fundamental en el anticomunismo o el antisemitismo. El enfoque ha cambiado. No obstante, una gran crisis económica que implicase el desmantelamiento del euro y las instituciones europeas, etc. podría provocar un cambio de dirección y un retorno al fascismo tradicional. Por supuesto, esto también puede suceder fuera de Europa. Después de la elección de Donald Trump en Estados Unidos, Jair Bolsonaro, un político que claramente se ajusta a todos los requisitos de un líder fascista, ha sido elegido en Brasil. Esto representa una tendencia internacional.

¿Qué políticas de la memoria serían posibles que sensibilicen sobre los peligros de la extrema derecha actual sin recurrir a banalizar el fascismo con comparaciones obsoletas?

Todos los políticos del establishment estigmatizan a la extrema derecha, pero a menudo legitiman su retórica. Si aceptamos la idea de que construir Europa implica adoptar políticas de austeridad, que las limitaciones impuestas por los mercados son indiscutibles, que hay demasiados inmigrantes y que los ilegales deben ser deportados en lugar de legalizados, que el Islam es incompatible con la democracia occidental y que el terrorismo debe combatirse mediante leyes de excepción que reduzcan las libertades civiles, como todos nuestros gobiernos han estado diciendo durante diez años, entonces la extrema derecha prosperará. Para detener su avance, es necesario primero tener una discusión real y decir la verdad. Recibir inmigrantes y refugiados es un deber moral, en la medida en que millones de europeos emigraron y huyeron de regímenes autoritarios en los dos últimos siglos; y una necesidad social, en la medida en que los necesitemos tanto por razones económicas como demográficas. En una era global, nuestras sociedades no pueden sobrevivir como entidades cerradas, étnica y culturalmente homogéneas.

En términos de políticas de memoria, tenemos que reconocer que el fascismo del siglo XXI es muy diferente al de los años treinta. La lección que deberíamos inferir de la historia es que las democracias son perecederas y pueden ser destruidas. En los países que han experimentado el fascismo, estoy pensando en Italia, Alemania, España y algunos otros, una democracia que no haya asimilado esta lección será frágil y vulnerable. En este sentido, la memoria antifascista me parece de actualidad.

Las dictaduras han dejado un legado y algunos lugares de recuerdo. El tratamiento de estos lugares por parte de las democracias ha sido controvertido, por decir lo menos. ¿Qué se podría hacer con lugares como el Valle de los Caídos en España?

No creo en el mito de la “reconciliación” o el “recuerdo compartido”. Una sociedad democrática fuerte no debe temer a sus enemigos y debe otorgarles libertad de expresión dentro de los límites de la ley. Cuando se trata del recuerdo del fascismo en Italia y del franquismo en España, sería mejor reconocer su existencia que ocultarlos. Un estado democrático puede tolerarlos, sin asumirlos ni integrarlos en sus propias instituciones. Un estado democrático no debe establecer una visión oficial del pasado (como es el caso de las dictaduras), pero tiene el deber de reconocer sus propias responsabilidades. Por ejemplo, el reconocimiento de Chirac de la responsabilidad del Estado francés en la deportación de judíos o el reconocimiento de Emmanuel Macron de la tortura que tuvo lugar durante la guerra de Argelia son bienvenidos. En España, la “Ley de la Memoria Histórica” se mueve en esta dirección a pesar de sus límitaciones.

La cuestión de qué hacer con el Valle de los Caídos es compleja. Mi opinión es la de un observador independiente que de ninguna manera pretende tener soluciones mágicas. En mi opinión, la decisión de Pedro Sánchez de exhumar los restos de Franco y sacarlos del Valle de los Caídos es una buena decisión. Sin embargo, también es necesario quitar la gigantesca cruz en la parte superior del sitio para "desacralizarlo". Luego podría transformarse en un monumento y museo con una presentación crítica de su historia. Se convertiría en un monumento en el sentido alemán de un Mahnmal (una advertencia para las generaciones futuras). No creo en la posibilidad de crear un lugar de recuerdo consensuado en el que republicanos y nostálgicos del franquismo puedan reunirse “fraternalmente” en nombre de la reconciliación nacional. Tampoco creo en un memorial que sea un recuerdo de todas las víctimas de la guerra civil, poniéndolas a todas al mismo nivel y en el mismo lugar. Esta sería una elección hipócrita y no la política de memoria de un estado democrático. En este caso, sería difícil evitar la exhumación de todos los restos (tanto de soldados franquistas como de republicanos deportados) para enterrarlos en otro lugar, al lado o en otro lugar. Dicho esto, no estoy al tanto de todas las proposiciones que se han hecho y mi posición no es el resultado de un estudio en profundidad o de una extensa reflexión sobre el tema.

¿Cómo ha afectado el neoliberalismo a nuestra percepción del tiempo? ¿Cómo influye en nuestra visión del pasado, el presente y el futuro?

El neoliberalismo comprime nuestra vida en un presente eterno, un mundo dominado por la aceleración que nos da la impresión de un cambio permanente, aunque los cimientos sociales y económicos permanezcan estáticos. La sociedad de libre mercado promete satisfacer todos nuestros deseos - nuestras utopías se vuelven individuales y se “privatizan” - en el contexto de un modelo social y antropológico que da forma a nuestras vidas, instituciones y relaciones sociales. En una sociedad neoliberal, el pasado se cosifica y el recuerdo se transforma en un artículo de consumo modelado y difundido por la industria cultural. Las políticas de la memoria -museos y conmemoraciones- se someten a los mismos criterios de cosificación (rentabilidad, cobertura mediática, adaptación a gustos predominantes, etc.) Inventar y sobre todo imponer diferentes plazos no es tarea fácil. Conectarse con la temporalidad del pasado (disparar a los relojes de las torres de las iglesias para detener el tiempo, según la famosa imagen de Walter Benjamin) o inventar marcos temporales que no se sometan a las reglas de la sociedad de libre mercado es el gran desafío al que se enfrentan todos los proyectos alternativos. Los movimientos sociales de los últimos años como el 15M, Occupy Wall Street, Nuit Debout, etc. han sido experiencias interesantes en este sentido.

¿Qué es la “melancolía de la izquierda” y cómo puede el recuerdo convertirse en una herramienta de transformación social?

La melancolía de la izquierda siempre ha existido. Ha seguido a los fracasos de los movimientos colectivos y el colapso de las esperanzas de revolución. No busca pasividad ni resignación y puede favorecer una revaloración crítica del pasado capaz de preservar su dimensión emocional. Esto significa tanto llorar a los compañeros perdidos como recordar los momentos alegres y fraternos de transformación social a través de la acción colectiva. Necesitamos esta melancolía impulsada por el recuerdo, que no es obstáculo para la reactivación de la izquierda.

¿Cómo describiría la política del recuerdo que la UE ha implementado hasta ahora y cuáles son sus principales desafíos?

La misión esencial de la política del recuerdo de la Unión Europea ha sido fundamentalmente instrumental y decorativa: mostrar virtud mientras se adoptan políticas antisociales. Por un lado, empobrecer a Grecia, por otro, organizar conmemoraciones del Holocausto; por un lado, introducir el poder de la troika, un poder supranacional desprovisto de legitimidad democrática, por otro, proclamar los derechos humanos; por un lado financiando museos y conmemoraciones dedicadas a las víctimas del totalitarismo y el genocidio, por otro, cerrando meticulosamente las fronteras y negándose a adoptar una política común de acogida de refugiados. Esta hipocresía solo puede tener consecuencias perjudiciales. El ascenso de la extrema derecha es prueba de ello.

Historia

Las misiones jesuíticas de la Antigua California
Producción: Argentina, 2013


Dirección: Sergio Raczko
Asesora histórica: Carmen Bonne
Guion: Sergio Raczko
Fotografía: Sergio Raczko
Musicalización: Sergio Raczko
Locución: Marcelo Salazar



Las misiones jesuíticas de la Antigua California (Argentina-México, 2013) del documentalista argentino Sergio Raczko narra la fundación de las misiones de la Compañía de Jesús en lo que hoy es la Baja California Sur.

El historiador y bibliófilo estadounidense Michael Mathes (1935-2012), a quien entrevista, describe a las misiones en esta geografía como “monumentos de la lucha del hombre frente a la adversidad”.

Al inicio del documental los historiadores Miguel León-Portilla (1926-2019) y Emilio Quesada, que fueron jesuitas y han dedicado parte de su trabajo al estudio de la Compañía de Jesús en la Nueva España, hablan sobre la importancia del trabajo misional en California.

La Compañía de Jesús estuvo de manera estable en esta región de la Nueva España 70 años, de 1683 a 1767 que es cuando el rey Carlos III los expulsa de todos sus dominios.

En 1535 Hernán Cortés toma posesión de estas tierras a nombre de la corona española y las llama Santa Cruz. Hay discusión si desembarca en la bahía de lo que hoy es La Paz o en la región de Cabo San Lucas.

La Orden, que san Ignacio de Loyola funda en 1540, llega a la Nueva España en 1572 enviados por su tercer general, san Francisco de Borja.

En 1683 se organiza una expedición a California al mando del almirante Isidro de Atondo y Antillón que lleva al jesuita Francisco Eusebio Kino como cosmógrafo y cartógrafo. Los barcos se construyen en la misión jesuita de Río en Sinaloa.

Ese mismo año Kino establece la misión de San Bruno que se mantiene 18 meses. El proyecto de asentamiento en ese lugar no se puede sostener y en 1685 los expedicionarios, incluyendo al jesuita, abandonan California.

Ahí quedan 400 indígenas que se habían establecido en la misión y convertido al cristianismo. Kino les promete regresar. En 1686 se le destina a evangelizar en la Pimería Alta en la hoy Sonora. Siempre con el deseo de regresar a California.

En 1691, el padre Juan María de Salvatierra, visitador de las misiones, se encuentra con Kino quien le comenta de las posibilidades enormes que para la evangelización representa California. El historiador Gabriel Gómez Padilla afirma que en esa ocasión Kino siembra en Salvatierra la inquietud por misionar en esa geografía.

Salvatierra y los también jesuitas Juan de Ugarte y Francisco María Piccolo crean el Fondo Piadoso de las Californias. En 1697 obtienen, por fin, el permiso de sus superiores para trasladarse a esa región e iniciar el trabajo misional. El provincial no autoriza el viaje de Kino, que debe quedarse en la Pimería Alta.

El virrey ese mismo año acepta que los jesuitas se trasladen a ese lugar. Queda claro que los gastos no corren a cargo de la Orden y tampoco del virreinato. Los recursos deben salir del fondo que se ha creado, para el sostenimiento de las futuras misiones.

Paseo por México | Misión de Nuestra Señora de Conchó Loreto
En 1697 Salvatierra funda la primera, la de Nuestra Señora de Loreto que va a ser la madre de todas. Los jesuitas desde ahí inician el trabajo de expansión para misionar en tierras de los pericúes, guaycuras y cochimíes.

A propósito de esta misión, la historiadora Mónica Martí sostiene que los jesuitas dieron una gran importancia al arte como parte de la evangelización. Describe la iglesia que se techa con vigas de madera y encargan a Miguel Cabrera, en ese entonces uno de los más importantes pintores de la Nueva España, el diseño del altar y las pinturas, que desde la capital del virreinato son traídas a este lugar.

Misión de Nuestra Señora de Loreto en Baja California Sur | México  Desconocido

En 1699 el padre Francisco María Piccolo funda la misión de san Francisco Javier Viggé-Biaundo. Dos años después se abandona por un conflicto entre comunidades indígenas, pero el padre Juan de Ugarte la restablece en 1701. En 1774, el padre Miguel del Barco inicia la construcción del actual edificio que se termina en 1758.

El documental registra las festividades en honor de san Francisco Javier y la devoción de la religiosidad popular. Son escenas conmovedoras que dan cuenta de la fe del pueblo. La celebración incluye la Danza del Venado y de Los Matachines y la Cabalgata de las Misiones que se organiza todos los años.

El padre Guadalupe García, párroco de Loreto, explica la religiosidad que viene desde la predicación primera de los misioneros jesuitas, que hoy sigue presente. Todavía se dicen oraciones en latín que se han transmitido de manera oral desde el origen de las misiones.

En 1702 Piccolo viaja a Guadalajara y otras ciudades con el propósito de recolectar fondos entre las personas de más recursos, para seguir con el trabajo misional.

El padre Juan Manuel de Basaldúa funda la misión de Santa Rosalía de Mulegé en 1705. Y en 1708 se crea la misión de san Juan Bautista de Ligüi que establece el padre Pedro Ugarte.



Guía de Atractivos Turísticos en Mulegé, Baja California Sur, México. |  Viajes en mexico, Mulege, Turistico

Nuestra Señora de Guadalupe de Huasinapi



Archivo:La Purisima Mission - Lompoc, CA.jpg - Wikipedia, la enciclopedia  libre

La Purísima Concepción de Cadegomo

Nuestra Señora del Pilar de La Paz Airapi Mission (1720–1749) By Elizabeth  Acosta Mendia | by Tendencia Magazine | Main Events in Los Cabos | Medium
Nuestra Señora del Pilar de la Paz Airapi


En 1720 el padre Everardo Helen funda Nuestra Señora de Guadalupe de Huasinapi y en ese mismo año se crea la Purísima Concepción de Cadegomo, que en 1735 se traslada más al sur, y también Nuestra Señora del Pilar de la Paz Airapi obra del padre Nicolás Bravo, que en 1748 se fusiona con la de Todos los Santos.

El padre Clemente Guillén establece la misión de Nuestra Señora de los Dolores Apate en 1721. Ese mismo año el padre Ignacio María Nápoli la misión de Santiago, que en 1723 la traslada tierra adentro.

En 1723, el padre Jaime Bravo funda la misión original de Todos los Santos. El padre Nicolás de Tamaral establece la misión de Purísima en 1722. De 1724 es la misión de Santiago el Apóstol Aiñini que en 1734 se traslada más al sur.

De 1728 es la misión de san Ignacio Kadakaamán fundada por el padre Juan Bautista Luyando, que será la base de la expansión misional hacia el norte. San José del Cabo Añuiti es una fundación de 1730 a cargo del padre Nicolás de Tamaral y el visitador José Echeverría.

El establecimiento de la misión Santa Rosa de Las Palmas es de 1733; de 1740 san Luis Gonzaga Chiriyaqui que funda el padre Lambert Hostell; de 1741 Nuestra Señora de los Dolores Chilla y de 1748 Nuestra Señora del Pilar de la Paz.

Las últimas misiones en establecerse son santa Gertrudis de Cadacaman en 1752; san Francisco de Borja Adac 1762; Calamajué y santa María de Los Ángeles en 1766, un año antes de la expulsión.

A lo largo del documental, la historiadora del arte Bárbara Meyer explica las características arquitectónicas de algunas de las misiones y también las obras artísticas que ahí se encuentran.

Los jesuitas, a pesar de la lejanía de las grandes ciudades del virreinato, querían que en sus iglesias misionales estuviera presente lo mejor del arte que se hacía en la Nueva España. Son fachadas y altares del período final del barroco.

El obispo de la diócesis de La Paz, Miguel Ángel Alba Díaz, menciona en una homilía que en una rebelión de los pericúes son martirizados los padres Lorenzo José Carranco (1695-1734), mexicano, en la Misión de Santiago de los Coras Aiñíni, y Nicolás de Tamaral (1687-1734), español, en la Misión de San José del Cabo Añuití.

El trabajo del documentalista se centra en dar cuenta de las fundaciones de las misiones y también de la construcción de las iglesias en la muy difícil geografía de California. De los misioneros jesuitas solo hay referencia más amplia de tres de ellos.

El padre alemán Juan Jacobo Baegert (1717- 1772) que en 1771 publica, ya en Alemania, Noticias de la península americana de California que describe las características de la península, las costumbres, el lenguaje de los nativos y narra la historia de la misión que funda. El padre español Miguel del Barco González (1706-1790) escribe obras etnográficas y sobre la historia de las misiones y el padre bohemio Ignacio Tirsch (1733-1781) realiza dibujos a color sobre los nativos y la flora y fauna de California. En la Biblioteca Nacional Checa se encuentran 46 de estos trabajos.

Arturo Reynoso, historiador jesuita, sitúa la obra Historia de la Antigua o Baja California que en 1789 publica el padre Francisco Xavier Clavijero en Bolonia, Italia, donde reside después de la expulsión y luego la supresión de la Compañía de Jesús. Él no estuvo en esta región, pero a través de los textos del padre Del Barco y otros documentos realiza su trabajo.

Sergio Raczko, que por más de 30 años se ha dedicado a registrar la historia, la obra, la construcción y el legado cultural y religiosos de la Compañía de Jesús en América Latina durante el período colonial, en esta ocasión ofrece su mirada sobre los jesuitas en California. Un trabajo extraordinario al igual al que realizaron en los ahora estados de Sinaloa, Sonora y Chihuahua. Y también en el sur de la ahora Arizona en Estados Unidos.

El documentalista, que es integrante del Instituto de Investigaciones Históricas de la Matanza de las Luces en Argentina, recorre las misiones y se entrevista con historiadores y especialistas en la obra de los jesuitas, en particular de esta región, y también con sacerdotes que trabajan en las poblaciones que fundaron los misioneros y documenta la religiosidad popular que es expresión del trabajo que aquí realizaron los jesuitas a finales del siglo XVII y 67 años del siglo XVIII.

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Después de la expulsión de los jesuitas llegaron los franciscanos a hacerse cargo de las misiones. Dividen el territorio en dos zonas; la del norte (Alta California) y la del sur (California). Hacia el norte siguieron la expansión. Es donde misiona Junípero Serra.

Después de una epidemia de peste y continuos problemas de abastecimiento, los franciscanos toman la decisión de dejar las misiones del sur. En 1772, los dominicos aceptan hacerse cargo de las que están al sur de la de San Diego (San Diego, California). En 1773 llegan los primeros dominicos a la región.

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