Poder y Política

Puebla Contra la Corrupción y la Impunidad

La destrucción de monumentos del patrimonio histórico en el estado de Puebla provocada por los sismos de septiembre de 2017 obligaron a iniciar un proceso de reconstrucción por parte de las autoridades y a casi tres años no existe claridad respecto a lo que pasó con eso. A la opacidad y el hermetismo se suman las acusaciones de corrupción en la operación del programa de reconstrucción que han surgido desde el interior del Centro INAH Puebla. Hay incongruencia en los números oficiales, las contradicciones en la fuente de los recursos (FONDEN, Seguro Banorte, Sedatu) y la confusión entre montos aprobados, autorizados y realmente aplicados; ahora se suman acusaciones sobre enriquecimiento ilícito, abuso en el ejercicio de funciones, cohecho, tráfico de influencias y un buen número más de responsabilidades administrativas que obligan a una respuesta inmediata y estricta de los órganos de control del gobierno federal.

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Día con día

Ilustración/ Narración/ Dibujos/ Palabras: PFA. Praxis Crimminalis ...

Ilustración tomada del blog Aproximaciones en dibujos.



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El historiador Benjamin T. Smith, latinoamericanista de la Universidad de Warwick, compartió hace unos días en su cuenta de tuit un hilo espeluznante sobre el origen de la violencia policiaca mexicana, ésa que salta a las primeras planas todos los días y que parece una plaga gemela, la plaga estatal, de la violencia criminal que azota al país. (@benjamintsmith7).

El hilo publicado por Smith es el adelanto de una investigación en curso. Lo que Smith parece haber descubierto es la escuela invisible de las policías mexicanas, eso que una generación de policías aprendió una vez y enseñó luego a las generaciones siguientes, hasta volverlo práctica común, curriculum oculto de nuestras corporaciones policiacas: la escuela de la tortura y de la violencia prohibidas en la ley pero recurrentes en la faena diaria.



Como todo, nos sugiere Smith, la brutalidad policiaca de nuestros días no es una maldición genética o idiosincrática. En una historia, Smith resume así su hilo conductor:



“Fueron Estados Unidos y la policía mexicana, no los narcotraficantes, quienes introdujeron la violencia en el negocio de las drogas. La causa de la violencia fue la guerra contra las drogas, no el tráfico de drogas”.

Antes de 1969, nos recuerda Smith, los policías encargados del negocio de las drogas eran los miembros de la Policía Judicial Federal, radicada en Ciudad de México.

“Había pocos arrestos”, dice Smith, “las penas de cárcel eran cortas y la violencia infrecuente”.

La Operación Intercepción, establecida por el presidente Nixon en 1969, obligó a México a “endurecer su política contra las drogas y a aceptar más agentes de la DEA (entonces Bureau of Narcotics and Dangerous Drugs) en el país”.

Entre 1969 y 1975, se endurecieron las leyes y las penas contra las drogas. “En 1976, México arrestó más narcotraficantes per cápita que Estados Unidos, pese a que el problema de drogas de México era nimio”.

La Policía Judicial Federal creció de 200 a 700 miembros, y se desplegó por el país en una guerra sin cuartel contra los narcotraficantes. Empezaron entonces las acusaciones en cascada contra ellos y contra los agentes de la DEA por “asesinatos, golpizas y tortura”.

Qué era la Dirección Federal de Seguridad (DFS)?

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Los inicios de la escuela de la brutalidad policiaca mexicana han sido fechados por el historiador inglés Benjamin Smith en los años 1970, cuando México, obligado por Nixon, declaró su primera guerra contra las drogas.

Entre 1969 y 1974 la Policía Judicial Federal, encargada de perseguir las drogas, creció de 200 a 700 agentes que empezaron a abatir narcotraficantes, de la mano de la DEA.

Benjamin Smith reproduce un informe del modus operandi al que había llegado la PJF en Tijuana, en 1973:

Es normal que los agentes de la PJF sostengan tiroteos que dejan múltiples muertes y lesionados, como parte de sus investigaciones contra narcotraficantes. Se han vuelto una plaga, una amenaza para la ciudadanía en general, para familias pacíficas y gente inocente... Que una persona trafique con drogas, no quiere decir que su familia también. Esto no le da derecho a los federales a hostilizar a esas familias y allanar sus casas.

De aquellos años data, dice Smith, la fama de algunas de las torturas mexicanas más tristemente célebres: el tehuacanazo, consistente en echarle al interrogado agua mineral con burbujas por la nariz; la chicharra, consistente en aplicar toques eléctricos en el cuerpo, y el buzo, consistente en semiahogar al sospechoso en tambos o inodoros.

La Operación Cóndor, lanzada en el año de 1973 sobre las montañas del noroeste para erradicar plantíos de mariguana, significó un salto en la brutalidad policiaca.

Véase el reporte de un agente de la DEA, citado por Smith, sobre las formas, celebradas en el texto, del jefe antidrogas de la PJF, Florentino Ventura:

Echa mano de lo que sea para hacer su trabajo. Es la persona más brutal que he conocido. Y eficiente. Brutalmente eficiente. Quien se interpone en su camino es hecho a un lado, vivo o muerto... La tortura para él no es más impactante que el mal tiempo... Creo que Ventura es un clásico. Uno de mis personajes favoritos. https://t.co/y0B3UI7Yvo

Un “clásico” de la brutalidad. Un favorito de la DEA. Un padre fundador de la escuela de brutalidad y violencia rutinaria en tantas de nuestras corporaciones policíacas.

Sitios de Memoria

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En la escuela invisible de la brutalidad policiaca, corazón del crimen dentro del Estado, la Policía Judicial Federal, potenciada en los 1970 por la guerra contra las drogas de Nixon y por la DEA, fue el verdadero huevo de la serpiente.

En su espiral de violencia criminal amparada por las instituciones, “el crimen con charola”, la PJF de aquellos años fue un surtidor de brutalidades, tal como cuenta Benjamin T. Smith en el adelanto de su investigación sobre el tema.

Como si fuera una competencia por el sadismo mayor, proceso común a todas las situaciones en que el verdugo tiene a su completa merced a sus víctimas, policías de la Judicial Federal crearon formas delirantes de tortura y violencia contra interrogados y sospechosos.

“Cada comandante de la PJF”, escribe Smith, tenía sus especialidades. “En Guerrero, un prisionero denunció que le habían colgado de un gancho un cuerpo congelado en su celda y lo habían dejado ahí hasta que el cuerpo se desintegró”.

La violencia sexual era parte rutinaria del macabro juego de interrogar. “Las esposas de los sospechosos”, dice Smith, "eran detenidas y muchas veces violadas. En 1976, en Tijuana, la esposa de un narcomenudista se cortó el cuello con un clavo para poner fin a su sufrimiento”.

Durante estos interrogatorios, sigue Smith, a menudo la DEA estaba presente. Y aunque era su obligación reportar casos de tortura, no se presentó ninguna queja al respecto entre 1970 y 1980.

Algunos de los comandantes estrellas de la Policía Judicial Federal, aquel cuerpo envilecido por su implícita licencia para matar durante la guerra contra las drogas, llegaron al centro del poder policiaco del país.

En 1976, un colega de la corporación, Arturo Durazo Moreno, fue nombrado jefe de la policía de Ciudad de México y del gobierno todo del presidente José López Portillo.

La escuela adquirió entonces el beneplácito presidencial y la impunidad consecuente.

Hubo antes, sin embargo, otro momento culminante de la escuela. Fue el alcanzado por las policías antidrogas en la llamada Operación Cóndor del año 1973, de la que, siempre siguiendo el hilo de Benjamin Smith (https://t.co/y0B3UI7Yvo), escribiré mañana.

Las torturas de “El Negro” Durazo en la colonia Doctores

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La escuela de la brutalidad policiaca mexicana dio un salto cuántico durante la primera guerra declarada del país contra las drogas, en los años setentas.

La violencia policiaca tolerada y premiada por el Estado mexicano, por Washington y por sus agentes en suelo mexicano, se volvió rutinaria durante la Operación Cóndor, de 1973.

“La brutalidad alcanza su cima durante esta campaña militar contra las drogas, apoyada por la DEA”, dice Benjamin Smith, cuya historia sobre la droga verá la luz el año entrante. “En Sinaloa, la Operación Cóndor es dirigida por el comandante Jaime Alcalá de la Policía Judicial Federal” .

Durante aquella campaña, miles de pequeños sembradores de mariguana eran arrestados, torturados y asesinados.

Los agentes de la DEA llamaban aquel periodo el de las ‘atrocidades’. Decían, bromeando, que el comandante Alcalá ‘mató más mexicanos que la viruela’.

Así recuerda un agente de la DEA al comandante Alcalá y a su lugarteniente, Gerardo Serrano:

Alcalá empezó de inmediato a torturar y matar criminales. Se sabía que tenía cementerios clandestinos en áreas remotas donde enterraba a cientos de criminales violentos. Su brazo derecho, Gerardo Serrano, cumplía las órdenes de Alcalá al pie de la letra. Serrano parecía un estudiante universitario, pero podía matar sin dudarlo ni estremecerse.

Los comandantes educados en aquella escuela del hampa tomaron el mando policiaco del país con el ascenso de Arturo Durazo al favor presidencial, en 1976, y ya en 1980 los dueños del tráfico de drogas eran ellos, no el Cártel de Guadalajara.

Toda aquella violencia dejó dos legados, dice Smith:

Primero, puso a los narcotraficantes a denunciarse entre sí para evitar la tortura o la muerte. Segundo, arrebató a las policías locales el negocio de la protección al narco que debieron compartir desde entonces con la PJF y los militares.

Los dos legados persisten a la fecha, concluye Smith. Lo que los medios y la policía describen como guerras entre cárteles son a menudo ilusiones ópticas. Solo son conflictos generados por un cártel que denuncia a otro o pleitos de distintas instituciones del estado por el control de la protección del narco y sus ganancias (https://t.co/y0B3UI7Yvo).

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Nuestra violencia: La historia secreta

He dedicado la semana a uno de los momentos fundadores de la brutalidad policiaca mexicana, la escuela real, la escuela invisible, en que han sido educadas, y siguen educándose, generaciones de agentes y cuerpos policiacos.

Aquella escuela vino de la mano de la primera guerra declarada contra las drogas que hizo el gobierno de México, presionado por el gobierno de Nixon, en los años setenta del siglo pasado.

Hubo también la escuela de violencia policiaca y militar en los sótanos de la guerra sucia de aquellos mismos años, pero el salto cuántico de los métodos y de los egresados de aquella escuela fue la batida contra el narcotráfico impuesta por Nixon.

He seguido en esta historia la guía del historiador inglés Benjamin Smith sobre cómo la “licencia para matar”, otorgada implícitamente a los agentes antidrogas, especialmente a los agentes de la Policía Judicial Federal, sembró una especie de ADN que podemos reconocer hoy en la conducta de agentes y jefes policiacos de todas las corporaciones del país.

Los hallazgos de Benjamin Smith corresponden a un libro que está en sus últimos retoques editoriales y que verá la luz el año entrante. Su título es: Dope. The Secret History of the Mexican Drug Trade and the War Against It.

La historia arranca en 1900 y avanza rigurosamente, década por década, hasta 2012. La primera parte del libro se llama “First Puffs, (Primeras fumadas) 1900-1920”; la última se llama “In The Abyss (En el abismo) 1990-2020”.

Esta es la historia, simple y trágica: un país sin problema de drogas se volvió un país abismado por su violencia contra las drogas.

La conclusión de Smith, luego de su largo recorrido, es también simple y trágica: La agresividad policiaca convirtió lo que había sido un comercio relativamente pacífico y colaborativo en un mundo competitivo y violento, abierto a todos. Como ser detenido significaba una prisión larga, si no la tortura y la muerte, los narcotraficantes dejaron solo de portar armas y empezaron a usarlas. Las usaron contra policías y contra soldados. Pero sobre todo contra informantes y contra otros narcotraficantes que pudieran traicionarlos. La violencia del estado sembró la violencia de las drogas.

Emilio Maurer Espinosa, diputado

Entiendo las inquietudes que existen, particularmente de las instituciones privadas de la entidad por la desinformación que ha permeado a partir de la aprobación de la Ley de Educación, en especial por lo que hace al artículo 105, que señala que los bienes muebles o inmuebles destinados a la educación, incluyendo los particulares, así como los servicios e instalaciones necesarias formarán parte del Sistema Educativo Estatal. Formar parte de algo es integrarse dentro de una estructura para potenciar nuestras posibilidades de desarrollo, pero ello de ninguna manera significa expropiación o injerencia dentro de los espacios académico- administrativos que le son propios a los centros de enseñanza públicos y privados.

Quiero recordarles que yo sufrí en carne propia la expropiación exprés de mi patrimonio en manos de Moreno Valle y pasé los años más ingratos de mi vida ante la posibilidad de perder todo, y gracias a un juicio largo y costoso pudimos derrotar a la injusticia.



Derivado de lo anterior, cuando llegué al Congreso del Estado, como Diputado en compañía de la diputada Tonantzin nuestro primer acto fue derogar la figura de la “expropiación exprés”, aprobado por la Legislatura pasada con mayoría panista, para poder favorecer a unos cuantos, sin importar que se violentaran derechos humanos ampliamente reconocidos y consagrados.

Y señalo esto, porque aquella reforma realizada a la Ley de Expropiación por los anteriores Diputados golpeó directamente a mi familia y el solo oírla hace que se me enchine el cuerpo.

Siempre he sido respetuoso, en todo momento, del papel de las instituciones educativas privadas en la consecución de los fines que establece nuestra Constitución y la Ley General de Educación, por lo que mi voto a favor de esta Nueva Ley de Educación fue con la finalidad de que los bienes muebles e inmuebles sirvan para proporcionar una "educación de excelencia con equidad e inclusión”, jamás expresaría mi consentimiento- y aquí quiero ser muy claro – para generar afectaciones o para que el Estado se apropie de esos bienes, o en su defecto, pueda expropiarlos.

Por lo que reitero que esta nueva Ley de Educación del Estado de Puebla solo tiene como finalidad proteger a tus hijas e hijos y otorgar las herramientas necesarias para garantizar una educación de calidad en nuestra Entidad.

En 1962, Luis Buñuel, el famoso director de cine español, estrenaba en México su película El Ángel Exterminador que, en resumen, narra la historia de un grupo de personas que se reúnen a cenar en una lujosa mansión después de asistir a la ópera. Una vez que han terminado sus alimentos, pasan a la sala para escuchar la ejecución de una obra de piano a cargo de una de las invitadas. Al terminar, los comensales comentan que están cansados y que es hora de retirarse pero, por una extraña razón, no pueden cruzar el umbral para pasar al comedor y salir de la casa. Quedan así recluidos y amontonados por varios días: poco a poco se quedan sin alimentos y sin agua, fallecen varios de los comensales, y la fatiga y la desesperación hacen presa del grupo. Cuando algunos de ellos tratan de linchar al dueño de la casa por hacerlo responsable de la situación y, mientras forcejean con otros que buscan impedirlo, de repente una de las invitadas descubre que todos están en el mismo lugar que guardaban cuando se dieron cuenta que no podían salir. Entonces tratan de recordar los diálogos que tuvieron en esos segundos y logran vencer el miedo y alcanzar la calle. Pocos días después, celebran una misa de gracias y al terminar, ni los sacerdotes ni los feligreses, otra vez sin razón aparente ni obstáculo alguno, se muestran incapaces de traspasar la puerta y salir de la nave del templo.

El argumento del filme ha sido comentado ampliamente en muchas reseñas y libros. Las diversas interpretaciones del inexplicable encierro y la imposibilidad de romperlo se basan en la inspiración surrealista de la obra de Buñuel; en su visión crítica de la iglesia y los dogmas religiosos; e incluso en una condena política de la burguesía o, por lo menos, de los más privilegiados de la sociedad. El director, por supuesto, nunca aceptó dar una razón. Lo que parece claro es que se basó en la existencia de un ángel citado en el Apocalipsis bíblico que representa el triunfo del mal. Su naturaleza destructiva alude entonces al advenimiento de catástrofes que se ciernen sobre las personas, las cuales no se sabe bien a bien porqué suceden y qué las originan.

La pandemia que hemos vivido durante 2020 ha recluido a miles de millones de habitantes de este planeta en sus casas. Se ha tratado de un encierro voluntario que nos ha impedido cruzar el umbral de nuestros hogares por el temor a ser contagiados por un enemigo invisible, un virus muy contagioso que –nos han repetido mil veces– puede enfermarnos gravemente y poner en peligro nuestras vidas. Las explicaciones científicas de este cataclismo mundial son numerosas. Sin embargo, de la misma manera que al ver la obra de Buñuel nunca alcanzamos a comprender cabalmente la conducta de los protagonistas ni su significado, ahora que nosotros hemos quedado presos voluntariamente queremos saber las razones de ese ángel exterminador que apareció en nuestras vidas y decidió condenarnos al encierro.

¿Por qué hoy? ¿Por qué somos tan vulnerables? ¿Cuándo podremos salir sin temor alguno? ¿Se repetirá un fenómeno parecido en un futuro cercano?



Las respuestas a estas y otras preguntas han incluido la negación de las tesis científicas, aduciendo que en realidad el virus no existe y que se trata de una especie de conspiración para controlar al mundo. En realidad, alegan, podemos salir, somos nosotros mismos quienes nos hemos dejado convencer de no traspasar la puerta. Desde luego, cuando el contagio se multiplica y caen enfermos o fallecen las personas a nuestro alrededor, la interpretación cambia por otra más o menos iguales: el virus ha sido inoculado intencionalmente para dañarnos. Es una forma de pensar atávica y, básicamente, la misma que durante muchos siglos se ha esgrimido respecto por ejemplo a la peste negra, una de los azotes más antiguos y criminales en la historia de la humanidad: se trata de un castigo divino, producto del enojo de Dios por nuestras prácticas pecadoras.

Hay otras respuestas más interesantes, por ejemplo, la de Eduardo Campanella (disponible en www.project-syndicate.org/onpoint/the-invisible-killers-by-edoardo-campanella-2020-04), quien aduce que este virus ha resultado catastrófico por la arrogancia de nuestra civilización. Creímos que el conocimiento y la tecnología actuales, al igual que nuestra voluntad de doblegar a la naturaleza, podían terminar con las enfermedades contagiosas. Nos impregnamos de una cierta sensación de invulnerabilidad, particularmente en Occidente. Pensamos que las epidemias podían ser controladas o se desarrollaban solamente en las regiones más pobres del planeta. El Covid-19 rompió definitivamente con estas ilusiones. Y los científicos y las autoridades sólo tuvieron a la mano un remedio: encerrarnos a todos en nuestras casas, incluso en los países más desarrollados, provocando una de las mayores disrupciones laborales, económicas, sociales y humanas que se hayan conocido en los últimos siglos. A pesar de que el saber y la técnica de que disponemos puede enviar hombres al espacio, poner robots en lugar de humanos en las fábricas, comunicarnos instantáneamente desde cualquier punto del planeta y proveernos de casi toda la información existente, no ha habido vacuna, medicina o tratamiento que valga para detener al virus. Y así, en muchos casos, nos impidieron trabajar, convivir con nuestras familias, reunirnos para celebrar o consolarnos, y acariciar o ser acariciados por otras u otros por el simple hecho de estar lejos en el momento que estalló la catástrofe.

Esa arrogancia debe ser corregida para cambiar un modelo civilizatorio que fomenta la desigualdad, el desperdicio y la ostentación, y adoptar un modo de vida más respetuoso con la naturaleza. Debería obligarnos, asimismo, a utilizar la tecnología y el saber para lo que realmente importa: la salud y la felicidad de todos.

La pandemia nos ha revelado la enorme fragilidad de nuestras sociedades y la posibilidad de que otro desastre se repita algún día, por ejemplo, como resultado del cambio climático, y no podamos tampoco ni prevenirlo ni remediarlo.

Cabría otra interpretación: el distinguido historiador marxista Walter Benjamin, en un conjunto de apuntes que se publicaron después de su muerte, Tesis sobre la historia y otros fragmentos, también hizo alusión a un ángel. En el apartado IX, observa que en un cuadro del pintor Paul Klee que se titula Angelus Novus, se ve un ángel que se aleja de algo sobre lo cual clava su mirada. Tiene los ojos desorbitados, la boca abierta y las alas tendidas. Según Benjamin, se trata del ángel de la historia que mira hacia el pasado y ve una catástrofe, una pila de ruinas. El ángel quisiera detenerse y recomponer la destrucción, pero un huracán sopla desde el paraíso y lo arrastra hacia el futuro. Ese huracán –dice Benjamin– es lo que llamamos progreso.



Escrito entre 1939 y 1940, la visión de Benjamin respondía al drama que significó el triunfo del nazismo en su patria. A la sensación de derrota y de indignación al darse cuenta de que ni los valores de la civilización occidental, ni la lucha del proletariado y los partidos socialistas habían podido detener el horror de Hitler. Sin embargo, la tesis de Benjamin siguen siendo vigente para tratara de intentar una lectura alternativa de la historia. La humanidad no avanza, por lo menos no lo hace lineal e ineludiblemente, hacia un futuro más promisorio. Ni hemos construido un mundo mejor, ni el mal (la injusticia, la desigualdad, la explotación) ha sido derrotado, ni las catástrofes se han podido evitar. Más bien, hasta ahora, hemos vivido destruyendo. Además de la soberbia de la que habla Camponella, nos hemos equivocado en la interpretación de la historia.

El Ángel del exterminio y el de la historia pueden ser el mismo. A menos que cambiemos nuestra perspectiva intelectual y política y tratemos de reconocer que no podemos tener fe ciega en el progreso ni en el conformismo. Cada victoria contra el atraso o la injusticia puede traer consigo el peligro de la barbarie. Y cada derrota y tragedia en la historia puede servir para construir un mejor futuro.

La nueva normalidad que se ha anunciado puede ser una desgracia peor de la que teníamos antes, o sentar la posibilidad de un cambio para construir algo nuevo. O una mezcla de ambas cosas. En cualquier caso, siguiendo a Benjamin, tenemos que estar preparados. No podemos perder la fe en un futuro mejor pero tampoco descuidar nuestro presente, pensando que la destrucción que llevemos a cabo hoy podrá ser reparada mañana.



La película de Buñuel ha sido tan influyente que hace pocos años, en 2016, un joven y talentoso compositor inglés, Thomas Adès, estrenó una ópera en el Festival de Salzburgo con el mismo nombre y basada en el guión original del filme. La obra tuvo amplio reconocimiento por su valor musical y fue ejecutada después en Inglaterra y Nueva York en las mejores salas de concierto. En una de las entrevistas que concedió, al compositor le preguntaron sobre su interpretación de la trama buñuelesca y la razón por la cual los protagonistas no podían salir de la casa. Adès definió al ángel destructor como “una ausencia de voluntad, de propósito” y dijo: “La sensación de que la puerta está abierta pero no la atravesamos está con nosotros todo el tiempo”. Esa inacción, agregó, puede provocar el “colapso de la sociedad”.

Ahora que salgamos del confinamiento, puede ser una idea rescatable en un momento histórico tan siniestro (como ya se dieron cuenta en Estados Unidos).

saulescobar.blogspot.com

Mundo Nuestro. El siguiente es el pronunciamiento suscrito por más de cincuenta organizaciones de la sociedad civil en el que se exige al gobierno del estado de Puebla transparencia en el uso de los recursos que se aplican en la entidad para enfrentar la pandemia:



Ese día las calles estuvieron vacías. Los trabajadores no marcharon. Por primera vez en toda la historia de México, desde el primer primero de mayo de 1913, sólo algunas voces representativas del movimiento obrero se pudieron escuchar por medio del internet. El gobierno, por su parte, en Palacio Nacional, rememoró la fecha frente a un puñado de reporteros, sin la presencia de alguna representación sindical. La razón fue evidente: la epidemia estaba (y está) en la fase más peligrosa. Llevar a cabo una concentración de personas, sobre todo en la capital del país, representaba un serio peligro de contagio masivo.

Un panorama similar se observó en muchas partes del mundo, pero ello no debe ocultarnos el hecho de que, a pesar de todo, las organizaciones de los trabajadores siguen vivas. Tal cosa podría parecer intrascendente. No lo es si tomamos en cuenta que están enfrentando, todos los días y en la vida real, una lucha singular: defender la vida frente a la presión de las empresas para echar andar las máquinas, lo más pronto posible, sin proteger debidamente la salud de sus empleados; y, al mismo tiempo, tratar de evitar los despidos, las reducciones salariales y los recortes de los contratos colectivos. Lo están haciendo como pueden, en condiciones muy adversas. En muchos casos, sin la presencia física de sus dirigentes y en otros negociando con los representantes patronales.

En México, ante la ausencia casi total de sindicatos representativos, son los trabajadores, de manera directa, sin el respaldo de sus gremios, los que están dando la batalla. Como sucede en las maquiladoras del norte del país, los obreros se niegan a entrar a trabajar, protestan dentro o fuera de la fábrica, y dan a conocer su situación con grandes dificultades. Son también, junto con el personal de salud que busca salvar vidas, los héroes de estas jornadas, aunque su reconocimiento sea muy escaso.



Desgraciadamente, las presiones serán cada vez más fuertes. La acumulación de días sin el acceso a insumos, sin producción y sin ventas harán más imperiosa la necesidad de “volver a la normalidad”. Los trabajadores, de igual manera, resentirán cada vez más la necesidad de acudir al trabajo ante el riesgo del despido o la falta de ingresos.

Lo que viene será más difícil. Una confrontación más intensa y al mismo tiempo más desigual. Ante ello, el papel de los gobiernos y los juzgados laborales será muy importante. La política laboral deberá regirse en primer lugar por el objetivo de salvar vidas y no por las presiones de nuestros socios comerciales. De ahí la urgencia de llevar a cabo un programa de rescate mediante un salario o ingreso básico dirigido a las familias más pobres, y legislar un seguro de desempleo. Sin estos instrumentos, no hay muchas opciones para los trabajadores, quienes pueden caer presa de la enfermedad, la pobreza, o de ambas.

Frente a esta situación, vale la pena recordar los pronunciamientos hechos este primero de mayo. La declaración del gobierno de la República aludió a los logros obtenidos: una nueva política de salarios mínimos que ha logrado la recuperación de su valor en un 35%; la reforma laboral que busca “pasar de los contratos de protección, de la corrupción sindical,… a la autonomía e independencia de los sindicatos para que sean fuertes y defiendan a los trabajadores”; el programa de capacitación Jóvenes Construyendo el Futuro; el principio de proporcionalidad de género en la representación sindical; el programa piloto para incorporar a las y los trabajadores del hogar a la seguridad social. También se comprometió a erradicar las prácticas ilegales de la subcontratación.

Sin embargo, todos esos avances, sin duda importantes, ya existían antes de esta crisis. En cambio, a pesar del reconocimiento de estos “momentos difíciles”, no hay ninguna medida adicional que responda a la nueva situación.

Por su parte, las organizaciones independientes, particularmente la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la Nueva Central de Trabajadores (NCT), así como la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), aunque esta última de manera más discreta pues no planteó ninguna agenda o programa frente a la crisis, difundieron sus propios manifiestos. La UNT puso en el centro la necesidad del diálogo social y el establecimiento de un Acuerdo Nacional que conduzca a un nuevo Pacto Social. Además, entre otras cosas planteó: control de precios de medicamentos y alimentos de la canasta básica; suspensión temporal de cobro de créditos de Infonavit, Fovissste y Fonacot; establecimiento del seguro de desempleo; erradicar el outsourcing (seguramente se refieren a la subcontratación laboral); y solución a los conflictos laborales: Notimex, Chapingo, UNTyPP y Universidad Michoacana. Sorprende que no haya sugerido ningún apoyo especial para los trabajadores informales o para las familias más afectadas por la crisis.



Por su parte la NCT llamó en primer lugar a una Convención Nacional Democrática de los Trabajadores y a la solución de las huelgas existentes y propuso un Seguro de Desempleo Universal para el sector formal e informal; la abrogación del outsourcing (subcontratación); un Ingreso Básico Universal para las familias de bajos recursos; la suspensión temporal de pago de hipotecas y rentas domiciliarias; la abrogación del sistema de Afores y el restablecimiento de una sistema solidario de jubilaciones; nacionalización de empresas que cierren total o parcialmente; la suspensión de pagos de la deuda externa; y a detener los mega proyectos (seguramente en alusión a los planes del gobierno anunciados por el presidente: la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya, y el corredor transístmico). Hay que destacar, finalmente que la NCT se manifestó por una negativa a “los pactos promovidos desde el empresariado y el sindicalismo corporativo”.

Aunque existen varias coincidencias entre estas dos organizaciones, aparentemente la discrepancia mayor puede encontrarse en el llamado a un Acuerdo Nacional. Probablemente también en otros asuntos como la nacionalización de empresas; la suspensión del pago de la deuda externa y la oposición a los megaproyectos. Estas últimas posibles diferencias quizás podrían zanjarse o ponerse a un lado en aras de la unidad.

Sin embargo, lo que más llama la atención de los discursos de las partes aquí citadas es la ignorancia que se manifiestan. El gobierno señala que todos debemos “ser solidarios y corresponsables” pero no hace un llamado al diálogo, la colaboración, o el apoyo de los sindicatos para enfrentar la crisis. Ni a los agrupamientos más representativos ni a aquellos que encarnan mejor la corrupción y el sindicalismo de protección que, asegura, será combatido por la reforma laboral. Por su parte, la UNT y la NCT no aluden directamente al gobierno de la República ni al Congreso de la Unión. Tampoco aceptan ni rechazan la política laboral llevada a cabo hasta ahora, y por lo tanto no hacen una evaluación de sus logros o fallas. Además, ninguna de las dos agrupaciones independientes se reconoce mutuamente como, por cierto, lo hicieron muchas veces en el pasado inmediato en ocasión del 1º. de mayo. Como si nunca se hubieran visto.



Esta indiferencia mutua representa algo más que un calculado desdén. Nos habla de la existencia de un posible desconcierto. El gobierno de la República ha decidido llevar a cabo un plan que no quiere poner a discusión pública. Las organizaciones democráticas, por su parte, tampoco se han propuesto en serio un diálogo que permita construir la unidad del sindicalismo ni desatar acciones conjuntas para imponer una agenda legislativa que incluya algunos planteamientos en los que hay consenso, como el seguro de desempleo. Cosa, esta última, muy urgente y necesaria.

Los agrupamientos sociales democráticos pueden y deben impulsar la unidad y la búsqueda de acuerdos. El gobierno más tarde o más temprano tendrá que responder a sus exigencias. Lo malo es que, soliloquios aparte, el tiempo apremia…

El largo ensayo, detallado y puntual, de esta periodista con formación médica en infectología y epidemiología y premiada con el Polk, Peabody y Pulitzer por sus reportajes y libros sobre pandemias y políticas de salud publica, se difundió el 2 de abril en The New Republic. Para acceder al artículo completo ver:

https://newrepublic.com/article/157118/trump-xi-jinping-america-china-blame-coronavirus-pandemic



La imagen de portadilla fue tomada de la propia carátula del reportaje en New Republic. Grim reaper, para decirlo a la mexicana, la parca.

A continuación ofrezco un resumen y una traducción:

(Primera parte)



La culpa es de los otros

“…Después de dos meses rehusándose a enfrentar las verdaderas proporciones de esta pandemia…a principios de marzo el presidente Donald Trump…sin evidencia sólida, enfatizó que EEUU llevaba a cabo un esfuerzo exitoso por contener el virus…con una agresiva política cerrando las fronteras…Trump anunció el 11 de marzo que EEUU suspendía toda entrada de viajeros de Europa donde el coronavirus se había propagada a ritmos alarmantes.



…Recurriendo al tema de la seguridad en la frontera- la principal y demagógica propuesta de su campaña presidencial de 2016- Trump ignoraba…una obvia verdad en la pandemia de coronavirus: las fronteras nacionales no impiden nunca a un virus en busca de un organismo huésped”.

Buscando apaciguar el pánico en el mercado de valores “y a pesar de una inyección de dos trillones de dólares desde la Reserva Federal, los mercados en Nueva York tuvieron… pérdidas de casi 13% sus valores” para el 16 de marzo.

Desde entonces, explica Garret, Trump y sus asociados se dedican culpar a otros de esta crisis y “…sus principales seguidores difunden que el covid19 es un engaño inventado por la prensa liberal” promoviendo a su vez que la culpa de la pandemia la tiene China con otros poderes asiáticos…” replicando, en todos sus aspectos principales, la manera como el liderazgo del partido comunista en China había mal afrontado su propia reacción al brote de coronavirus en y alrededor de la ciudad de Wuhan. Trump como Xi Jinping, de igual manera, buscaron censurar noticias sobre el verdadero peligro de los brotes pandémicos en sus países y sobre los alcances de sus respectivas zonas infectadas solo para minimizar el daño político a sus gobiernos…esta sordera politizada ante precauciones científicas elementales disminuirían la adopción, en las fases tempranas y criticas de la pandemia, de una cooperación social y una temprana cuarentena” que hubiera asistido en “aplanar la curva de infección de los nuevos casos diagnosticados como coronavirus y con ello contener su expansión y potencial letalidad”.

Garret en su ensayo procede a detallar como se propagó el virus en territorio norteamericano, burlando incluso el cierre de fronteras. “…arribó a suelo norteamericano por medio de un viajero no identificado desde China central a mediados de enero…cuando científicos chinos ya habían logrado identificar este misterioso y novel virus…que el gobierno chino insistía se originó en el mercado de animales vivos de Wuhan… y reportaba oficialmente que 41 personas” estaban contagiadas resultando solo en “una fatalidad”. En 17 de enero, mientras China informaba a la OMS “que no había evidencia clara de contagio entre humanos de este novel coronavirus identificado en Wuhan” un hombre joven de alrededor de treinta años viajó desde Wuhan al aeropuerto de Seattle-Tacoma y de allí se dirigió a su hogar en el condado de Snohomish, Washington. “El 19 de enero recibió el diagnostico de probable neumonía Wuhan…” mientras el “Centro de Control y Prevención de Enfermedades del gobierno de EEUU de donde Trump previamente había despedido a casi todo el equipo médico preparado para pandemias” contratados durante el gobierno de Obama “no contaba con pruebas para determinar si efectivamente este paciente estaba infectado”. Cuando se le preguntó por este paciente a Trump en el Foro Económico Mundial contestó “Lo tenemos todo bajo control. Es solo una persona que venía de China. Lo tenemos bajo control. Todo va a estar bien”.

Mientras tanto en China, lo explica con detalle Garret, la información oficial empezaba a ser cuestionada y para el 22 de enero había ya 444 casos de esta extraña neumonía y 17 muertos aceptados oficialmente. Para el 26 de Enero China ya tenía bajo cuarentena a 50 millones de personas y con ese mismo protocolo de asilamiento pronto extendió la orden a más de 100 millones de personas mientras que en EEUU, donde todo estaba bajo control en palabras de Trump, el virus de propagaba a cuatro otros estados. La estrategia de control en EEUU consistió básicamente en filtros llevados a cabo en tres aeropuertos y por personal del Homeland Security y unos 100 miembros del CDC (Centro de Control de Enfermedades) que medían la temperatura de viajeros y observaban si tenían problemas respiratorios. El gobierno de Trump, lo explica Garret no puso atención a esta nueva neumonía con alto grado letalidad, sino que estaba ocupado en la crisis de gobernabilidad y procedimiento de “impeachment “ o juicio político al cual estaba siendo sometido Trump por el Congreso y “por semanas el meollo de la respuesta al brote de corona virus de parte de la administración de Trump consistió en algo así como elevar el puente elevadizo sobre el foso de agua que rodeaba a su castillo”. A sabiendas, explica Garret que esa política equivocada no había funcionado en 2014 cuando Thomas Eric Duncan viajó desde Monrovia, Liberia a Dallas Texas para visitar a parientes y recibió unos días después su diagnostico de infección por ébola. Además de que “el virus covid2 ya estaba presente en EEUU antes que el Departamento de Estado extendiera las restricciones de viajes y hubieran iniciado los filtros en los aeropuertos”. Mientras tanto China censuraba las noticias de lo que estaba sucediendo realmente en Wuhan y en otras partes de su territorio.

“…la pandemia de 2020, en su esencia, es la historia de dos profundamente fallidos líderes mundiales, Xi Jinping y Donald Trump, que por tiempo demasiado prolongado minimizaron el peligro del coronavirus… y sin colaboración y trasparencia mutua se dedicaron solo a encubrir y culparse sobre la expansión de la pandemia. China incluso reprimió y castigó a miembros de la comunidad científica que contribuyeron a dar a conocer la complejidad del contagio por covid mientras que Trump en vez de ordenar pruebas de laboratorio, elaborar planes para el control infeccioso en hospitales, crear cadenas de abastecimiento de material médico e implementar una gobernanza sobre un estado de emergencia, asegurando presupuestos y coordinando con autoridades de salud en los estados, insistía todavía a finales de enero que “lo tenemos bajo control” y que él personalmente tenía “una gran relación con Xi que me asegura que en China la epidemia está bajo control”.

(Segunda y última parte)

La saga del tour del virus

Reportaje de Laurie Garret sobre como Trump y Xi contribuyeron a la expansión de la pandemia de covid

La saga del tour del virus, como le llama Garret,

https://newrepublic.com/article/157118/trump-xi-jinping-america-china-blame-coronavirus-pandemic

por China y EEUU es una historia de horror. En China resultó también en una historia del terror autoritario del Estado que Garret en este ensayo documenta con nombres, fechas y hechos. Mientras que en EEUU pareciera más bien que se desplegó un escenario donde unos bufones actuaban en una comedia en la que el actor principal, Trump, dirigía la farsa. Trump no desistió sino endureció sus políticas de cerrar fronteras , por ejemplo, incluso cuando el Centro de Control de Enfermedades (CDC) reconoció que “en las primeras tres semanas de los filtros en aeropuertos solo un pasajero potencialmente exhibió síntomas de covid entre 46,016 examinados” y que “para mediados de marzo…EEUU se acercaba al numero de contagiados en Italia”.

Garret explica que “ es improbable que el mundo llegue a saber alguna vez quien fue el paciente cero en el brote de Wuhan e incluso cual fue el animal en el contagio a un humano de este virus letal. Análisis genéticos de cepas de coronavirus que se encuentran en murciélagos, y otros animales, pero también en personas ofrecen algunas pistas. Primero, el virus que ya estaba circulando entre la población humana en Wuhan a principios de diciembre 2019 es 96% idéntico con el virus que se encuentra en murciélagos de futas. Es sin lugar a duda un antiguo virus que habita en algunas especies de murciélagos, pero sin producirles aparentemente ningún daño. De alguna manera desconocida- posiblemente dentro del mercado de animales vivos de Wuhan- la orina de un murciélago o la saliva pasó a otro animal enjaulado, infectado a ese animal. La evidencia genética apunta, pero no comprueba, que pudo haber sido un pangolín…uno de los mamíferos más traficados en el mundo…codiciados por los que practican la medicina tradicional en China que le atribuyen poderes de curación para la artritis y otras enfermedades. Al margen del génesis original del contagio del virus hacia los humanos hoy sabemos que hubo casos de una misteriosa neumonía ya presente en Wuhan por lo menos en el 8 de diciembre de 2019 y quizás antes, en noviembre, incluso octubre… documentos filtrados del gobierno dan testimonio de muestras de pacientes con neumonía en Wuhan que datan de noviembre 17, 2019…la transmisión de un virus en murciélagos a una especie intermedia, hasta una persona ocurrió con rapidez y recientemente. El análisis total de la genética viral muestra que fue una ocurrencia natural, eso quiere decir ( a pesar de teorías conspiratorias xenofóbicas propagadas por medios de comunicación derecha…) que el virus humano no fue creado en un laboratorio. Un estudio en China siguiere que los murciélagos portadores del virus vinieron de Zhoushan, en la provincia de Zhejiang, una isla en un archipiélago que es un destino turístico popular en China.

Todas las epidemias comienzan con un caso singular. Y la clave para detener un brote esta en reconocer que algo nuevo y peligroso se expande antes de que ese primer caso se vuelva 20, o 50 o 100. En Wuhan el punto crucial de infección a una transmisión mayor del virus apunta que ocurrió en un periodo de seis semanas, desde el principio de diciembre 2019 al 15 de enero de 2020. Durante ese tiempo, el número de infectados y su concentración dentro de una área compacta en Wuhan pudo volver incontrolable el brote… mentiras y encubrimientos de las autoridades chinas…bloquearon investigaciones apropiadas…que hubieran resultado en una respuesta más agresiva.”

Garret analiza en su ensayo los pasos a seguir para contener esta pandemia y se centran en desarrollar una vacuna porque “el virus covid 19 simplemente no va a desaparecer” y menos si el sector afluente del mundo “manufactura vacunas que son accesibles solo a los ciudadanos asegurados de las 30 naciones más ricas del planeta. Si se logra una vacuna “hay que afrontar el problema moral y las presiones económicas para lograr un equilibrio entre las necesidades globales y las ganancias de las compañías manufactureras”…y “lo que colectivamente implica” que será “la necesidad de ejecutar uno de los más grandes programas de inmunización masiva en la historia humana... la ultima vez que tal empresa gigantesca se intentó fue cuando en 1966 EEUU y la Unión Soviética conjuntamente llevaron a cabo la erradicación de la viruela…y éramos 3 billones menos de humanos en el planeta…”

Vida y milagros

“Mata más una esperanza que un desengaño”, dice el dicho. Temerariamente en México se jugó con la esperanza de ser poco vulnerables ante el COVID y se creyó que lo podríamos burlar sin grandes esfuerzos. Cuando ya en otros países se había documentado bien lo peligroso que era, aquí, animados por las autoridades, le dimos el avión al problema un buen rato más. Al fin y al cabo que estamos acostumbrados a que para ciertos cosas el gobierno nos trate como niños de pecho a los que no hay que perturbar. Solo les faltó repartirnos sonajas. Siguieron las fiestas, los conciertos, las bodas, los eventos. Brilló por su ausencia la falta de protocolos en los lugares públicos y hubo mensajes opuestos entre distintas autoridades. Desde la cabeza del estado mexicano se minimizó lo que venía y se postergaron lo más posible las medidas que finalmente acabamos teniendo que aceptar. Fue tal la confusión en esos días que la interpretación popular del problema llegó a niveles absurdos. Llegué a leer, que no a creer, que todo era una conspiración gringa, china, o rusa para jugar con los mercados. Que era un virus inventado por laboratorios al servicio de grupos extraños para acabar con los viejitos y ahorrarse o robarse sus pensiones. Que al mexicano con altas dosis de pueblo originario el virus no le hacía nada. Perdimos un tiempo preciosos baboseando cuando al mal paso de las medidas drásticas debimos darle prisa. Y aquí estamos, siguiendo el tablero del número de contagios y difuntos para saber si como país exageramos o no el abordaje del problema, como quien checa una apuesta en la ruleta.



Justo revisaba el tablero de Worldometer - real time world statistics cuando me topo con el caso de Vietnam, un país de 95 millones de habitantes cuyo gobierno no dejó ninguna medida en manos del azar. Debo decir que en Vietnam no andan consultando a ver qué prefiere el ciudadano. Su régimen es autoritario y en materia de emergencia sanitaria no andan consultando nada, ni con manita alzada ni en encuestas. Tiene su lado negativo, muy probablemente insoportable para los mexicanos, pero cuando se trata de asumir que son el gobierno, gobiernan.

Worldometer - real time world statistics



Live world statistics on population, government and economics, society and media, environment, food, water, ener...



Van los datos: Vietnam no registra un solo muerto por COVID-19 pese a compartir 1,400 km de frontera con China. Hoy en día el total de casos es de 270 personas. Así como lo lee. ¿Cómo lo lograron? Se evitaron el penoso paso de la negación. En cuanto vieron lo que estaba sucediendo en China tomaron de manera drástica las medidas necesarias, emitieron un discurso claro y uniforme con respecto al virus, asumiendo su peligrosidad, y por lo tanto, la urgente necesidad de tomarlo en serio de manera inmediata. Tan temprano como finales de enero cerraron sus aeropuertos y dejaron de recibir vuelos desde China y de otros lados del mundo. Desde principios de febrero fue obligatorio el uso de cubre boca y las medidas de sana distancia, promovidas mediante una puntual y directa campaña de comunicación social. Llevaron un registro estricto de quienes habían entrado al país e hicieron obligatoria la cuarentena desde principios de marzo, en particular en las regiones en donde hubo brotes. Cada etapa de la pandemia ha sido acompañada por una creativa, incansable y eficaz campaña de comunicación de parte del gobierno. Bancos, tiendas, clínicas, empresas, espacios públicos, tuvieron que implementar y seguir protocolos muy claros y obligatorios. El departamento de salud produjo kist de pruebas y las puso a disposición de todo el país con un costo de 25 dólares y una entrega de resultados en 90 minutos. Miles y miles de pruebas les fueron dando una radiografía inmediata del movimiento del virus. Existen líneas telefónicas múltiples para reportar síntomas y dudas. Por supuesto las medidas y sanciones para quien mienta u oculte datos son severas, desde multas a cárcel. Creo que la opción de morirte ahogado haciendo cola en un hospital es mucho peor. Vietnam se prepara para levantar la cuarentena este jueves.

Según el mismo el Worldmeter, el 26 de abril México registra 14,667 casos, 835 nuevos casos y 1,351 muertes en total. El argumento que escucho con frecuencia es que es más fácil morirse en México de un balazo. Será más fácil, pero pudimos haber evitado esta larga incertidumbre, apostados a la esperanza de que no nos irá tan mal.

(Foto de portadilla tomada de Yahoo)

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