Poder y Política

Sin lugar a duda, una de las mujeres que tiene una mayor trayectoria en la defensa de los derechos del territorio, el agua y en particular de las mujeres masehual, lo es Doña Rufina Villa Hernández, conocida popularmente como Doña Rufi. Mujer menudita de estatura, pero grande de corazón y espíritu y con una gran capacidad de trabajo. Su experiencia y trabajo la han llevado a tener un gran reconocimiento más allá de su comunidad, municipio, región o estado. Doña Rufi se ha convertido en una grana guardiana de su cultura y, sobre todo, del territorio y de los bienes naturales de su región y referente de las mujeres indígenas en el reconocimiento de sus derechos. Doña Rufina Edith Villa Hernández, nació en la Ciudad de Cuetzalan en el año de 1955. Es madre de cuatro hijas y cuatro hijos, escolaridad primaria completa. Vive en la comunidad de San Andrés Tzicuilan del Municipio de Cuetzalan.

Gerardo Pérez Muñoz



Aquí les presentamos el testimonio de Doña Rufi

Mujeres defensoras del territorio y la vida

Testimonio de Doña Rufi Villa



Guardiana del territorio, la cultura y los derechos de las mujeres masehual

Queremos “alcanzar el sueño de una vida digna, justa y en armonía con la naturaleza.”



Soy integrante de la organización de Mujeres Indígenas Masehual Siuamej Mosenyolchicauani S. de S.S (del Náhuatl, Mujeres Indígenas que se Apoyan) desde el año de 1985, año en el que formamos un grupo en mi comunidad para buscar mercado a precios justos para la venta de nuestras artesanías.

Como organización nos preocupamos desde el principio para que como mujeres tuviéramos una vida más digna; enseñamos a leer y a escribir a nuestras compañeras que nunca fueron a la escuela. En reuniones analizamos nuestra problemática como mujeres, por lo que empezamos a conseguir créditos blandos para el mejoramiento de la vivienda, también empezamos a hablar de la situación de violencia doméstica que vivíamos, en la comunidad éramos discriminadas por ser indígenas y pobres.

Formamos un grupo de Promotoras en Derechos Humanos enfocado a los Derechos de las Mujeres, recibíamos e impartíamos talleres a las compañeras de la organización, después ampliamos estos talleres a las escuelas Telesecundarias del municipio con jóvenes que cursaban el 3er grado.

Se conformó la CAMI, Casa de la Mujer Indígena, en el centro de Cuetzalan. He sido parte del equipo de Promotoras en Salud, recibimos capacitación y la devolvimos al grupo de Masehual Siuamej, fue así como conocimos la situación y los avances a nivel internacional sobre los Derechos de las Mujeres.

Desde el inicio de la organización de mujeres, empezamos a reflexionar sobre los problemas de contaminación que se veían en nuestro entorno, ya había muchos desechos plásticos. Iniciamos una campaña de no usar bolsas desechables para nuestras compras, empezamos a promover las letrinas secas ecológicas y los fogones ahorradores de leña.

La siembra de la milpa se empezó a hacer con abonos orgánicos, aprovechando los restos orgánicos de la cocina, la caña seca y el moxte (hoja de maíz), compartíamos las enseñanzas de las abuelas para comer nuestro propio maíz, sobre el respeto a la semilla sagrada que nos da la fuerza, nadie debe tirar un grano de maíz ni pisarlo.

También compartíamos las creencias de que no debemos matar las víboras porque son las dueñas de los nacimientos de agua, empezamos a fomentar la siembra de frutales para así consumir fruta fresca en vez de tomar aguas pintadas (artificiales).

En 1995 empezamos a capacitarnos en el tema de salud, fui parte de ese equipo de Promotoras que recibía e impartía talleres en los grupos, aprendimos a transformar las plantas medicinales en algunos preparados como son: tinturas, jarabes, vinos tónicos, unciones, pomadas y jabones medicinales, de esta manera iniciamos el aprovechamiento de plantas medicinales para curarnos.

En el mismo año, de 1995, en reunión del Consejo de Mujeres -del cual yo era la Presidenta- pensamos iniciar el proyecto de un hotel para obtener recursos propios que nos permitieran cubrir los gastos de nuestra organización. Como no teníamos recursos económicos, solicitamos dos créditos, uno al INI, Instituto Nacional Indigenista (actualmente INPI, Instituto Nacional de Pueblos Indígenas) y uno a FONAES, Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad. Construimos el Hotel Taselotzin en 1996 y, en 1997 empezamos el funcionamiento del hotel con 10 habitaciones y el restaurante.

Me ha gustado participar en capacitaciones, en encuentros y en foros regionales, nacionales e internacionales.

En 1994 participamos en el movimiento Zapatista, acudimos a algunos Encuentros en San Cristóbal de las Casas con el EZLN, Ejército Zapatista de Liberación Nacional, participamos en el Primer Encuentro Nacional en Oaxaca con la Comandante Ramona, formamos parte de la CONAMI, Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas y fui miembro del ECMIA, Enlace Continental de Mujeres Indígenas.

En el año 2007 fui integrante de CORDESI, Coordinadora Regional de Desarrollo con Identidad, para impedir que se implementara un proyecto de turismo masivo en 11 municipios de la Sierra Nororiental de Puebla, convenio que iba a firmarse en Cuetzalan.

En 2008 como Sociedad Civil impedimos que se llevara a cabo un proyecto, que pretendían instalar en la zona de los manantiales que surten de agua a las comunidades de Cuetzalan. De este proyecto, el Presidente municipal dijo no tener conocimiento, logramos pueblo y organizaciones que no se echara a andar ese proyecto, consistía en instalar cabañas y un zoológico para atraer turismo.

A raíz de esta situación de peligro se le planteó al Presidente municipal crear un Ordenamiento Territorial participativo, el cual con aportación del Ayuntamiento y con la colaboración de CUPREDER, Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, se generó el Diagnóstico y se recopilaron los datos a través de Asambleas Comunitarias en las 8 Juntas Auxiliares del municipio, esto fue durante un año.

Después de presentar el proyecto y de haber sido aprobado por la Asamblea, éste fue aprobado en sesión de Cabildo Abierto del Ayuntamiento Municipal en septiembre de 2010. Ese mismo año en diciembre, el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de Cuetzalan se aprobó en la Cámara de Diputados del Estado y fue publicado en el Periódico Oficial del Estado.

En Asamblea fui nombrada Presidenta del Órgano Ejecutivo del COTIC, Comité de Ordenamiento Territorial Integral de Cuetzalan, cargo que dejo en 2018.

En 2012 participamos en Asambleas de la Junta Auxiliar de Xiloxochico por el proyecto de una Línea de Alta Tensión de la CFE, Comisión Federal de Electricidad, (no había claridad del proyecto). En 2014 nos enteramos de la amenaza de proyectos extractivos de minería a cielo abierto y de hidroeléctricas. Participamos en una reunión que convocó a las organizaciones, de esta manera conformamos un Consejo de Defensa del Territorio llamado Tiyat-Tlali (Tierra, en Totonaco y en Náhuatl).

Acudimos a la Autoridad municipal en turno, pero no nos creyeron. En la comunidad de San Miguel Tzinacapan se proyectó un video que mostraba la tragedia de permitir la entrada de la minería a nuestros lugares, la destrucción de las montañas, la contaminación del agua, la detonación constante de explosivos, los problemas de salud que se provocan en las personas que trabajan en la mina, como enfermedades en la piel, en los ojos y las mal formaciones en los recién nacidos, entre otras afectaciones de quienes viven cerca.

Entonces empezamos a reunirnos y a compartir esta información en los barrios, en las comunidades, en las Juntas Auxiliares. Iniciamos la realización de Asambleas, la primera fue de 150 personas, en la segunda Asamblea participaron 450 personas, en la tercera 800 y así, se expandió en los municipios cercanos a Cuetzalan, hasta llegar a reunirnos entre 5,000 a 6,000 personas de 25 municipios principalmente de Puebla y Veracruz, con una muy buena participación de mujeres.

Siempre se realizaron Asambleas pacíficas, informativas, compartiendo experiencias con personas de otras regiones que estaban padeciendo por el mismo mal.

Después nos enteramos de que la mayor parte de nuestro territorio estaba concesionado para minería, hidroeléctricas y fracking, lo que nos alarmó y nos hizo continuar con esta lucha. Nombramos un Consejo Altepettajpianij, y un Consejo Masehual del agua, de apoyo a los Comités del agua.

Como COTIC solicitamos apoyo a un abogado para hacer una demanda al Estado Mexicano, al no respetar nuestro Ordenamiento Territorial de Cuetzalan. Se entabló un juicio que logró detener el avance del proyecto extractivo.

Por mandato de la Asamblea con nuestro Ordenamiento solicitamos a SEMARNAT, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la cancelación de cuatro hidroeléctricas en la Cuenca del Río Apulco, lo que se detuvo sin problemas.

En 2016 nos convocó el Ayuntamiento municipal a una reunión con la CFE para que nos presentaran un proyecto de subestación eléctrica, que pretendían instalar en esta Ciudad de Cuetzalan (atrás del Centro de Convenciones). El Presidente municipal ya había otorgado la autorización para el cambio de uso de suelo. En octubre de este mismo año, tuvimos una reunión muy álgida con el Presidente municipal y la CFE; el Presidente llevó a los Presidentes auxiliares y a los Jueces de Paz, así como a algunos dirigentes de Antorcha Campesina para que se votara a favor del proyecto de la subestación; gracias al buen juicio de los Jueces que pidieron se consultara a las comunidades, no se aprobó el proyecto, pero a nosotros nos dijeron de todo, la obra quedó suspendida hasta que hubiera un acuerdo.

El 19 de noviembre del mismo año 2016, llevamos a cabo una Asamblea frente al Palacio Municipal, en donde decidimos llevar una manta grande que decía: el Pueblo no permite la construcción de la subestación eléctrica. A partir de ahí, la población estuvo en resistencia en un lugar cercano al terreno en donde pretendían instalar la subestación, para vigilar que no continuaran con la obra, esto duró un año hasta después de que se venció su permiso, diariamente se cambiaban en turnos de hombres y mujeres.

A las personas que acudían a vigilar les llevábamos alimento, además, ese espacio sirvió para realizar talleres, ahí la gente conoció las energías alternativas como son los paneles y calentadores solares.

Por no permitir la instalación de esta subestación, en enero de 2017 nos hicieron llegar un citatorio a cuatro elementos del COTIC y a tres miembros de MIOCUP, quienes también se manifestaron en contra. El costo fue una demanda ante la PGR en la Ciudad de Puebla, para amedrentarnos y pedir que accediéramos a la ejecución del proyecto.

En una reunión interna del Ordenamiento me preguntaron si quería negociar con los señores de la CFE o, si pensaba que se enfrentara la demanda, yo contesté que debíamos enfrentarla, y así se hizo. En diciembre del año pasado, 2019, supimos que ya nos habían levantado la demanda.

Me siento satisfecha de poder contribuir en la defensa y protección de nuestro territorio, durante más de la mitad de mi vida he participado en diferentes espacios para lograr el reconocimiento de nuestros Derechos como Mujeres y como Pueblo Indígena.

Sé que esta lucha no se acaba y mientras podamos aquí estamos. Seguimos participando, aprendiendo y compartiendo cada día hasta alcanzar el sueño de una vida digna, justa y en armonía con la naturaleza, en un ambiente sano para quienes aún van a llegar.

Doña Rufina Villa Hernández

Sin lugar a duda, una de las mujeres que tiene una mayor trayectoria en la defensa de los derechos del territorio, el agua y en particular de las mujeres masehual, lo es Doña Rufina Villa Hernández, conocida popularmente como Doña Rufi. Mujer menudita de estatura, pero grande de corazón y espíritu y con una gran capacidad de trabajo. Su experiencia y trabajo la han llevado a tener un gran reconocimiento más allá de su comunidad, municipio, región o estado. Doña Rufi se ha convertido en una grana guardiana de su cultura y, sobre todo, del territorio y de los bienes naturales de su región y referente de las mujeres indígenas en el reconocimiento de sus derechos. Doña Rufina Edith Villa Hernández, nació en la Ciudad de Cuetzalan en el año de 1955. Es madre de cuatro hijas y cuatro hijos, escolaridad primaria completa. Vive en la comunidad de San Andrés Tzicuilan del Municipio de Cuetzalan.

Gerardo Pérez Muñoz



Aquí les presentamos el testimonio de Doña Rufi

Mujeres defensoras del territorio y la vida

Testimonio de Doña Rufi Villa



Guardiana del territorio, la cultura y los derechos de las mujeres masehual

Queremos “alcanzar el sueño de una vida digna, justa y en armonía con la naturaleza.”



Soy integrante de la organización de Mujeres Indígenas Masehual Siuamej Mosenyolchicauani S. de S.S (del Náhuatl, Mujeres Indígenas que se Apoyan) desde el año de 1985, año en el que formamos un grupo en mi comunidad para buscar mercado a precios justos para la venta de nuestras artesanías.

Como organización nos preocupamos desde el principio para que como mujeres tuviéramos una vida más digna; enseñamos a leer y a escribir a nuestras compañeras que nunca fueron a la escuela. En reuniones analizamos nuestra problemática como mujeres, por lo que empezamos a conseguir créditos blandos para el mejoramiento de la vivienda, también empezamos a hablar de la situación de violencia doméstica que vivíamos, en la comunidad éramos discriminadas por ser indígenas y pobres.

Formamos un grupo de Promotoras en Derechos Humanos enfocado a los Derechos de las Mujeres, recibíamos e impartíamos talleres a las compañeras de la organización, después ampliamos estos talleres a las escuelas Telesecundarias del municipio con jóvenes que cursaban el 3er grado.

Se conformó la CAMI, Casa de la Mujer Indígena, en el centro de Cuetzalan. He sido parte del equipo de Promotoras en Salud, recibimos capacitación y la devolvimos al grupo de Masehual Siuamej, fue así como conocimos la situación y los avances a nivel internacional sobre los Derechos de las Mujeres.

Desde el inicio de la organización de mujeres, empezamos a reflexionar sobre los problemas de contaminación que se veían en nuestro entorno, ya había muchos desechos plásticos. Iniciamos una campaña de no usar bolsas desechables para nuestras compras, empezamos a promover las letrinas secas ecológicas y los fogones ahorradores de leña.

La siembra de la milpa se empezó a hacer con abonos orgánicos, aprovechando los restos orgánicos de la cocina, la caña seca y el moxte (hoja de maíz), compartíamos las enseñanzas de las abuelas para comer nuestro propio maíz, sobre el respeto a la semilla sagrada que nos da la fuerza, nadie debe tirar un grano de maíz ni pisarlo.

También compartíamos las creencias de que no debemos matar las víboras porque son las dueñas de los nacimientos de agua, empezamos a fomentar la siembra de frutales para así consumir fruta fresca en vez de tomar aguas pintadas (artificiales).

En 1995 empezamos a capacitarnos en el tema de salud, fui parte de ese equipo de Promotoras que recibía e impartía talleres en los grupos, aprendimos a transformar las plantas medicinales en algunos preparados como son: tinturas, jarabes, vinos tónicos, unciones, pomadas y jabones medicinales, de esta manera iniciamos el aprovechamiento de plantas medicinales para curarnos.

En el mismo año, de 1995, en reunión del Consejo de Mujeres -del cual yo era la Presidenta- pensamos iniciar el proyecto de un hotel para obtener recursos propios que nos permitieran cubrir los gastos de nuestra organización. Como no teníamos recursos económicos, solicitamos dos créditos, uno al INI, Instituto Nacional Indigenista (actualmente INPI, Instituto Nacional de Pueblos Indígenas) y uno a FONAES, Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad. Construimos el Hotel Taselotzin en 1996 y, en 1997 empezamos el funcionamiento del hotel con 10 habitaciones y el restaurante.

Me ha gustado participar en capacitaciones, en encuentros y en foros regionales, nacionales e internacionales.

En 1994 participamos en el movimiento Zapatista, acudimos a algunos Encuentros en San Cristóbal de las Casas con el EZLN, Ejército Zapatista de Liberación Nacional, participamos en el Primer Encuentro Nacional en Oaxaca con la Comandante Ramona, formamos parte de la CONAMI, Coordinadora Nacional de Mujeres Indígenas y fui miembro del ECMIA, Enlace Continental de Mujeres Indígenas.

En el año 2007 fui integrante de CORDESI, Coordinadora Regional de Desarrollo con Identidad, para impedir que se implementara un proyecto de turismo masivo en 11 municipios de la Sierra Nororiental de Puebla, convenio que iba a firmarse en Cuetzalan.

En 2008 como Sociedad Civil impedimos que se llevara a cabo un proyecto, que pretendían instalar en la zona de los manantiales que surten de agua a las comunidades de Cuetzalan. De este proyecto, el Presidente municipal dijo no tener conocimiento, logramos pueblo y organizaciones que no se echara a andar ese proyecto, consistía en instalar cabañas y un zoológico para atraer turismo.

A raíz de esta situación de peligro se le planteó al Presidente municipal crear un Ordenamiento Territorial participativo, el cual con aportación del Ayuntamiento y con la colaboración de CUPREDER, Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, se generó el Diagnóstico y se recopilaron los datos a través de Asambleas Comunitarias en las 8 Juntas Auxiliares del municipio, esto fue durante un año.

Después de presentar el proyecto y de haber sido aprobado por la Asamblea, éste fue aprobado en sesión de Cabildo Abierto del Ayuntamiento Municipal en septiembre de 2010. Ese mismo año en diciembre, el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial de Cuetzalan se aprobó en la Cámara de Diputados del Estado y fue publicado en el Periódico Oficial del Estado.

En Asamblea fui nombrada Presidenta del Órgano Ejecutivo del COTIC, Comité de Ordenamiento Territorial Integral de Cuetzalan, cargo que dejo en 2018.

En 2012 participamos en Asambleas de la Junta Auxiliar de Xiloxochico por el proyecto de una Línea de Alta Tensión de la CFE, Comisión Federal de Electricidad, (no había claridad del proyecto). En 2014 nos enteramos de la amenaza de proyectos extractivos de minería a cielo abierto y de hidroeléctricas. Participamos en una reunión que convocó a las organizaciones, de esta manera conformamos un Consejo de Defensa del Territorio llamado Tiyat-Tlali (Tierra, en Totonaco y en Náhuatl).

Acudimos a la Autoridad municipal en turno, pero no nos creyeron. En la comunidad de San Miguel Tzinacapan se proyectó un video que mostraba la tragedia de permitir la entrada de la minería a nuestros lugares, la destrucción de las montañas, la contaminación del agua, la detonación constante de explosivos, los problemas de salud que se provocan en las personas que trabajan en la mina, como enfermedades en la piel, en los ojos y las mal formaciones en los recién nacidos, entre otras afectaciones de quienes viven cerca.

Entonces empezamos a reunirnos y a compartir esta información en los barrios, en las comunidades, en las Juntas Auxiliares. Iniciamos la realización de Asambleas, la primera fue de 150 personas, en la segunda Asamblea participaron 450 personas, en la tercera 800 y así, se expandió en los municipios cercanos a Cuetzalan, hasta llegar a reunirnos entre 5,000 a 6,000 personas de 25 municipios principalmente de Puebla y Veracruz, con una muy buena participación de mujeres.

Siempre se realizaron Asambleas pacíficas, informativas, compartiendo experiencias con personas de otras regiones que estaban padeciendo por el mismo mal.

Después nos enteramos de que la mayor parte de nuestro territorio estaba concesionado para minería, hidroeléctricas y fracking, lo que nos alarmó y nos hizo continuar con esta lucha. Nombramos un Consejo Altepettajpianij, y un Consejo Masehual del agua, de apoyo a los Comités del agua.

Como COTIC solicitamos apoyo a un abogado para hacer una demanda al Estado Mexicano, al no respetar nuestro Ordenamiento Territorial de Cuetzalan. Se entabló un juicio que logró detener el avance del proyecto extractivo.

Por mandato de la Asamblea con nuestro Ordenamiento solicitamos a SEMARNAT, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la cancelación de cuatro hidroeléctricas en la Cuenca del Río Apulco, lo que se detuvo sin problemas.

En 2016 nos convocó el Ayuntamiento municipal a una reunión con la CFE para que nos presentaran un proyecto de subestación eléctrica, que pretendían instalar en esta Ciudad de Cuetzalan (atrás del Centro de Convenciones). El Presidente municipal ya había otorgado la autorización para el cambio de uso de suelo. En octubre de este mismo año, tuvimos una reunión muy álgida con el Presidente municipal y la CFE; el Presidente llevó a los Presidentes auxiliares y a los Jueces de Paz, así como a algunos dirigentes de Antorcha Campesina para que se votara a favor del proyecto de la subestación; gracias al buen juicio de los Jueces que pidieron se consultara a las comunidades, no se aprobó el proyecto, pero a nosotros nos dijeron de todo, la obra quedó suspendida hasta que hubiera un acuerdo.

El 19 de noviembre del mismo año 2016, llevamos a cabo una Asamblea frente al Palacio Municipal, en donde decidimos llevar una manta grande que decía: el Pueblo no permite la construcción de la subestación eléctrica. A partir de ahí, la población estuvo en resistencia en un lugar cercano al terreno en donde pretendían instalar la subestación, para vigilar que no continuaran con la obra, esto duró un año hasta después de que se venció su permiso, diariamente se cambiaban en turnos de hombres y mujeres.

A las personas que acudían a vigilar les llevábamos alimento, además, ese espacio sirvió para realizar talleres, ahí la gente conoció las energías alternativas como son los paneles y calentadores solares.

Por no permitir la instalación de esta subestación, en enero de 2017 nos hicieron llegar un citatorio a cuatro elementos del COTIC y a tres miembros de MIOCUP, quienes también se manifestaron en contra. El costo fue una demanda ante la PGR en la Ciudad de Puebla, para amedrentarnos y pedir que accediéramos a la ejecución del proyecto.

En una reunión interna del Ordenamiento me preguntaron si quería negociar con los señores de la CFE o, si pensaba que se enfrentara la demanda, yo contesté que debíamos enfrentarla, y así se hizo. En diciembre del año pasado, 2019, supimos que ya nos habían levantado la demanda.

Me siento satisfecha de poder contribuir en la defensa y protección de nuestro territorio, durante más de la mitad de mi vida he participado en diferentes espacios para lograr el reconocimiento de nuestros Derechos como Mujeres y como Pueblo Indígena.

Sé que esta lucha no se acaba y mientras podamos aquí estamos. Seguimos participando, aprendiendo y compartiendo cada día hasta alcanzar el sueño de una vida digna, justa y en armonía con la naturaleza, en un ambiente sano para quienes aún van a llegar.

Doña Rufina Villa Hernández

Vida y milagros

El manejo del agua es un tema de seguridad nacional. Así se considera no solo en México, sino en la mayoría de los países que tienen orden y estrategia en sus gobiernos. Pensar que las instituciones de inteligencia del estado son solo nidos de espías de la vida privada de las personas es un error enorme. Todo país necesita tener un órgano de inteligencia. No hay país que prospere sin un plan de riesgos y ubicación de amenazas, desde climáticas hasta energéticas y sanitarias, desde grupos que trafican con drogas y personas o cualquiera de las variantes de la delincuencia organizada. La gama de riesgos es enorme. Prevenir, contener y desactivar riesgos y amenazas a la gobernabilidad, la soberanía y el estado de derecho, es el espíritu original de un órgano de inteligencia del estado. Como toda herramienta, se puede usar de manera adecuada y para su objetivo central, o se puede desvirtuar y usar con fines perversos. El que la herramienta se pueda usar de mala manera no significa que no deba existir. El tema de su control, rendición de cuentas y su debido uso dependerá de la cabeza del estado. Sus facultades y responsabilidades están sustentadas en el artículo 19 de la Ley de seguridad nacional.



Para dar un ejemplo, Francia, con la mitad de la población de México, tiene en la actualidad diez mil agentes activos de información y análisis de situaciones de riesgo. México tenía cuatro mil agentes en 2018. No pude encontrar el dato de cuántos agentes y analistas tiene hoy, pero por los recortes han sido enormes. Los analistas son claves en situaciones de riesgo. Son especialistas en zonas y temas. Y uno de esos temas álgidos es el agua. Por eso hacen falta los analistas, para traer en el radar todos los datos: disponibilidad de agua por zona, para cuántos habitantes, para qué se utiliza, en qué sectores productivos, ciclos hídricos, líderes políticos y sociales de las comunidades, marcos legales, convenios, concesiones, decretos, cambio climático, todo lo que incida en un buen diagnóstico del problema. Sin analistas suficientes, el estado mexicano se expone a abordar los conflictos en medio de una inquietante oscuridad.

Es evidente la necesidad imperiosa de tener un aparato de inteligencia virtuoso y disciplinado cuando miramos el enfrentamiento de la Guardia Nacional y los grupos de agricultores de Chihuahua. Al revisar los recortes que se han hecho a esa área estratégica y el cómo han afectado la gestión de la reciente crisis del agua, se llega a la conclusión de que puede haber recortes presupuestales que salen demasiado caros. El uso y destino del agua es muy complicado en los estados del norte, siempre sometidos a estrés hídrico, además de que comparten una frontera enorme y dos ríos estratégicos con Estados Unidos, como es el caso de Chihuahua. El marco jurídico para aprovechar el agua es muy claro y básicamente no ha tenido mayores modificaciones desde 1944, cuando al final de un conflicto territorial con Texas, se acordó que ambos países compartirían las aguas del río Colorado y el río Bravo. Estados Unidos entrega a México 1850 millones de Mm3 al año, y México le devuelve la cuarta parte, 431 millones de Mm3. Modificar los acuerdos es muy complejo y puede llevar meses o años. Aunque el convenio es favorable a México, las condiciones climáticas y la creciente demanda de agua han cambiado el entorno en el que se aplican las reglas. México tiene cinco años para entregar los metros cúbicos de agua que le corresponden, pero las variaciones en el clima y la sequía pueden someter a la cuenca a presiones inesperadas. Tener al día esa variantes y gestionar el tratado con los usuarios y los gobiernos locales y extranjeros es obligación del estado mexicano. El gobierno federal argumenta que existen las condiciones para entregar el agua, los agricultores argumentan que no. La Directora de CONAGUA, Blanca Jiménez, informó que hubo 15 mesas de trabajo y negociación para poder cumplir con la entrega. ¿Recibieron a tiempo la información estratégica, táctica y operativa para gestionar con precisión el problema? El Centro Nacional de Inteligencia ya no depende de la Secretaría de Gobernación sino de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, y aunque es una institución civil, su mando es militar. Debe de ser muy complicado coordinar todas esas instancias.



No es opción no cumplir. En general el tratado es favorable a México y el gobierno americano puede, si no cumplimos, bloquear el agua del río Colorado hacia Sonora y Baja California. Tener todos los focos rojos y todas las variables en el mapa de riesgo es indispensable. Mi duda es si el gobierno tiene aún la fortaleza y los cuadros necesarios para enfrentar este tipo de escenarios. No tenerlos puede producir enfrentamientos como los que vimos el 8 de septiembre entre la Guardia Nacional y los agricultores de la zona.

Así comenzó el conflicto por el agua y los agricultores en Chihuahua - El  Sol de México



vida y milagros

Mundo Nuestro

PEN Internacional llama al gobierno de México a detener la constante estigmatización y sanciones desproporcionadas a medios de comunicación, acciones que promueven el silencio, la parcialidad y limitan el libre ejercicio de la libre expresión y el derecho a la información, y expresa su preocupación por la resolución de la Secretaría de la Función Pública en contra de la Revista Nexos y de su editorial de libros Cal y arena.

El 20 de agosto de 2020, el Diario Oficial de la Federación, publicó la resolución de la Secretaría de la Función Pública (SFP). Dicha resolución inhabilita a la revista para celebrar contrato alguno en materia de publicidad oficial y aplicó una multa de $999,440 pesos mexicanos. PEN Internacional se suma a la postura de organizaciones como ARTICLE 19 que llaman al gobierno a aclarar dicha sanción.



De acuerdo con un comunicado publicado por el Gobierno de México, la revista violó la ley al presentar información falsa para lograr un contrato por adjudicación directa en una campaña institucional del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en 2018. El contrato celebrado entre el gobierno y la revista fue por una suma de 66 mil pesos en concepto de publicidad, sin embargo, la multa impuesta asciende a más de 1350%, supuestamente porque dicha sanción están ligadas a todas las adjudicaciones directas que ha tenido la revista con la administración pasada.

Según un comunicado publicado por la redacción de Nexos, “la revista presentó los comprobantes de todos los pagos y demostró que nunca existió un adeudo. Antes se nos pidió aclarar y se aclaró, pero ahora se acusó abiertamente de actuar con dolo e intención de defraudar, cosa que es absolutamente falsa”.

Estas sanciones se dan en un contexto hostil para el periodismo en México, después de una serie de confrontaciones y descalificaciones del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y altos funcionarios públicos hacia periodistas y medios de comunicación. En varias ocasiones, PEN ha señalado que tanto los funcionarios como el mandatario mexicano deben respetar el libre ejercicio del periodismo y el pleno ejercicio de todo ciudadano de tener acceso a información, más aún en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. De igual manera, deben respetar las posturas editoriales, las investigaciones, así como la crítica a su administración.

El 20 de agosto de 2020, la revista publicó un comunicado como respuesta la sanción, en el que se comenta que “Nexos ha sido durante cuarenta y dos años una revista independiente y crítica. Su trabajo es reconocido dentro y fuera del país, y por los millones de lectores que acuden a su edición impresa y a su sitio electrónico todos los días. Es la revista decana de la crítica social y cultural de México. La sanción que Nexos recibe ahora es sintomática de la atmósfera de hostilidad contra los medios críticos que impera en el gobierno. No es un hecho aislado, es una señal más de la intolerancia oficial a la crítica, al pensamiento distinto, a la diversidad de opiniones, en última instancia, a la libertad de expresión”.

A lo largo de esas décadas, Nexos ha representado una tribuna para los diálogos y las diatribas, para fortalecer una democracia desde el pensamiento, la literatura, la crítica y el periodismo de fondo, que pocas veces encuentra un lugar sin otro interés más que el de sumar a la discusión de un país en constante cambio social y político. Sus páginas han estado abiertas a las plumas más diversas; ha dado cabida de igual manera a los pensamientos más diversos y contrarios. Nexos forma parte medular de la vida intelectual, política y cultural del México actual, cuartar su libertad significa cuartar el derecho de miles de mexicanos para acceder a la cultura, a la crítica y al pensamiento.



Recordamos al Estado Mexicano que más del 90% de los asesinatos a periodistas están impunes. La primera prioridad de las instituciones federales no debe ser otra que la búsqueda de los asesinos de más de cien periodistas asesinados por su labor informativa, y defender la libertad de expresión.

PEN Internacional hace un urgente llamado al Gobierno de México a:

• Detener el hostigamiento, la estigmatización y las descalificaciones de todo tipo a periodistas y medios críticos con el gobierno actual.



• Evitar todos aquellos procedimientos que condicionen la libertad de expresión o la difusión de información.

• Evitar los procesos que deriven en una censura indirecta a medios de comunicación.

• Respetar los acuerdos internacionales, ratificados por el Estado Mexicano, como lo son la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en los que se incluye el respeto al derecho de la libertad de expresión.

Día con día

El país en que estamos



Corre el tiempo, vuela y va ligero, y no volverá. Esto dice Cervantes en algún pasaje de El Quijote. Recuerdo esas palabras porque las puso José Emilio Pacheco como epígrafe en uno de sus felices libros de poesía, Irás y no volverás, aunque le hubieran venido muy bien también al otro, No me preguntes cómo pasa el tiempo, más misterioso y quizá más a tono con la perplejidad que rige nuestros días, desde el inicio de la pandemia.

Por mi parte, he caído en la cuenta de lo rápido, y lo decisivamente, que corren nuestros días, mientras preparaba una charla para unos amigos, que ofreceré mañana en una red de Zoom privada con el título de esta columna: El país en que estamos.

Llevo muchos años dando una conferencia llamada “El momento de México”, un esquema analítico que lleno cada vez con los hechos y los datos frescos de la coyuntura en la que estoy hablando, de modo que cada “momento de México” va siendo siempre parecido y distinto al anterior.



No esta vez. La actualización de cifras y hechos para la mencionada charla de mañana ha sido como un shock.



La última actualización completa del momento mexicano que había hecho para una conferencia era del 11 de marzo de 2020; ahora tengo una de principios de septiembre, ambas con la minería de datos invaluable de Juan Pablo García Moreno.

La primera impresión que ofrece la comparación entre ambos momentos es que el país de septiembre es muy distinto del de marzo.

El cambio sufrido por el país en estos meses, en todos los órdenes, apenas puede exagerarse. No se exagera mucho, en realidad, si se dice que, respecto del país que éramos en marzo de este año, somos otro país.

El tamaño del cambio es enorme, pero no en el sentido de la transformación prometida por el gobierno, sino en el sentido de que perdimos el país en tantos sentidos impresentables que teníamos y tenemos ahora un país peor, más pobre, más mal gobernado, con menos respuestas a sus problemas que el país que teníamos al comenzar el año.

Economía y sociedad

El año 2020 empezó mal para México. Las expectativas económicas eran bajas. El Banco de México anticipaba un crecimiento de 0.5 a 1.0 por ciento. El Banco Mundial, de 2.0 por ciento. El Fondo Monetario Internacional, de 1. 3 por ciento. La OCDE, de 1.2 por ciento. Y la secretaría de Hacienda, de 2 por ciento.

A mediados del año, la economía de cifras bajas esperada había dejado su lugar al cuadro de una economía rota, de un país distinto.

Para ese momento, el decrecimiento esperado de la economía era, según el Banco de México, de entre -8.8 y -12.8 por ciento. Según el Banco Mundial, de -7.5. Según el Fondo Monetario Internacional, de -10.5. Según la OCDE, de entre -7.4 y -8.6 por ciento. Y según Hacienda, de -7.4 por ciento.

Al fin del primer semestre de 2020, el valor del producto interno bruto de México había retrocedido 10 años. Era igual al de finales de 2010.

Las expectativas de recuperación mexicana estaban entre las peores del mundo. A mediados de agosto, la revista The Economist hizo un cálculo comparativo de cuánto tardarían los países en volver a su nivel económico de 2019.

México ocupaba uno de los últimos lugares. Nuestra economía volverá a 2019 hasta mediados de 2025. Pemex, la empresa que el gobierno quiere devolver a su condición de gran productora de petróleo, perdió en los primeros seis meses del año 607 mil millones de pesos, equivalentes al 3.3 por ciento del producto interno bruto.

Las consecuencias sociales de la contracción económica descrita dibujan un país radicalmente distinto al de principios de año.

Para agosto, se habían perdido 945 mil empleos formales, pero el impacto sobre el conjunto de la sociedad era mucho más profundo.

La población en pobreza extrema podría aumentar en lo que resta del año en 10 millones 700 mil personas. Y 2020 podría hundir en la pobreza a 9 millones 800 personas que no tenían esa condición

El país de principios de año solo se mantenía estable en su promedio de homicidios: 27.8 por 100 mil habitantes, 56 mil 682 acumulados en año y medio de gobierno.

El país maltrecho de principios de 2020 había dejado su lugar al país catastrófico en que estamos.

La pandemia

El 23 de abril de 2020, el subsecretario de Salud López-Gatell, vocero oficial de la pandemia en México, dijo que esta le costaría a México entre 6 y 8 mil muertos.

El 4 de junio siguiente, cambió sus cifras. Dijo que un número “plausible” de muertes sería de entre 30 y 35 mil. Ese mismo día añadió que un escenario “catastrófico” sería llegar a 60 mil muertes.

El número de muertos acumulados anteayer, lunes, era de 67 mil 781. No uso estas cifras para exhibir los fallos numéricos del subsecretario, sino para mostrar hasta qué punto el gobierno mexicano ha desconocido, desde sus fases iniciales, el tamaño del problema nacional al que se enfrenta.

La realidad ha corregido dramáticamente los pronósticos oficiales porque los pronósticos estaban lejos de la realidad. Ahora, la autoridad ha dejado de hacer pronósticos numéricos pero la realidad sigue corrigiéndola dramáticamente.

Cuando hace unas semanas la Secretaría de Salud empezó a dar información sobre los muertos excedentes del año, es decir, las muertes que rebasan los números registrados del año anterior, apareció en toda su crudeza la posibilidad de que la cuenta oficial de muertos por covid-19 sea mucho menor que la real.

Porque la cuenta de muertes excedentes de 2020 ha resultado muy alta y solo puede explicarse por un acontecimiento catastrófico inesperado, como el covid-19.

A partir de los muertos excedentes reportados por la propia Secretaría de Salud, se ha generalizado entre epidemiólogos y estadísticos la certeza de un enorme subregistro de defunciones.

Con los datos de muertes excedentes de Ciudad de México se llega a una cifra 3.8 veces mayor de la oficial: más de 31 mil muertos. Con los datos de muertes excedentes reportadas por 20 estados de la república, se llega a un número de muertos 2.7 veces mayor al reconocido oficialmente: cerca de 183 mil.

La mala política seguida ante la pandemia ha alargado la crisis económica. En lugar de los tres o cuatro meses que tomó en otros países contener la enfermedad y abrir la economía, en México tomará nueve o 10, lo cual agravará la crisis económica y social que ha cambiado para mal, por muchos años, el país en que estamos.

El ‘shock’

Creo que el país está en shock, aturdido por la rapidez de su doble crisis sanitaria y económica.

El actor que debió responder a tiempo a ambas, el Estado, respondió mal a las dos.

No imitó los buenos ejemplos internacionales que había para contener la pandemia. Tomó su propio camino de no hacer nada, sino esperar el contagio masivo que conduciría a la “inmunidad del rebaño”.

No hubo aquí ni pruebas masivas de infectados, ni su aislamiento radical, ni el seguimiento de sus posibles contactos infecciosos, ni políticas obligatorias de distancia social.

Hubo desdén por los riesgos del fenómeno, trivialidad en el discurso público, negación de la gravedad de lo que se venía. Hasta la fecha, el Presidente no usa cubrebocas.

La inacción frente a la crisis económica, siamesa de la pandemia, fue igualmente desencaminada. Tampoco en esto México tomó ejemplo de países que atacaron el problema inyectando grandes cantidades de dinero público para preservar empleos, empresas, y capacidad de consumo mientras la pandemia pasaba.

Según el Inegi, de todas las empresas registradas en México, solo 7.8 por ciento recibieron algún apoyo en la emergencia, fuesen créditos a la palabra que repartió el gobierno, aplazamiento de pagos en créditos o apoyos fiscales.

La mortandad de empleos y empresas ha sido enorme. La población en pobreza extrema podría pasar de 21 millones de personas en 2018 a 31 millones al terminar 2020.

Según cifras de la Secretaría de Hacienda, los nuevos programas sociales del gobierno, destinados a atender primero a los pobres, tienen solo 16 millones de beneficiarios. Les faltaría otro tanto para cubrir solo a los pobres extremos.

Lo mismo que el país, el gobierno entró en shock. Actuó frente a la emergencia como si esta no existiera o como si fuera a resolverse sola.

El presupuesto enviado ayer al Congreso es un perfecto reflejo del shock de inacción del gobierno. Se trata de un presupuesto básicamente igual al de este año, como si nada hubiera que enfrentar o corregir en el daño nacional que deje la tragedia de 2020.

Un presupuesto normal para un país que es casi pura anomalía.

El gobierno

A estas alturas está claro que el gobierno no ha dado una respuesta satisfactoria ni a la crisis de salud ni a la crisis económica. El gobierno federal ha jugado en ambas a la no intervención del Estado, en la lógica del Estado mínimo.

Pero el proyecto del actual gobierno es el de un Estado máximo, el de un gobierno capaz de cambiarlo todo, reiniciar y transformar la historia.

La suya es una utopía regresiva, como he dicho muchas veces utilizando una expresión de Fernando Henrique Cardoso y como ha dicho 100 veces el presidente López Obrador cuando habla de echar abajo 35 años de historia neoliberal y empezar de nuevo.

Lo que vemos a dos años de ejercicio del poder es que el gobierno sigue empeñado en esa utopía, pero sus resultados concretos en ese rumbo han sido pobres, por decir lo menos.

El azar de la historia lo ha puesto frente a retos que no esperaba y que no ha podido manejar. El resultado neto es un gobierno que no tiene respuestas fundamentales para los problemas fundamentales que aquejan al país: la crisis económica, la crisis sanitaria, la crisis de inseguridad y la crisis de finanzas públicas que anticipa el presupuesto presentado anteayer.

El presupuesto habla de un gobierno que atiende a su proyecto antes que atender a su país. No responde a los problemas que la realidad le plantea, sino a las prioridades del cambio con que sueña; no a lo que piden los hechos, sino a lo que le mandan sus ilusiones de cambio, las prioridades de la transformación histórica en que está empeñado.

Tenemos un gobierno empeñado en destruir lo que recibió sin haber construido nada a cambio. Un gobierno que sueña con hacer historia al que la historia del momento se le escapa de las manos, que predica un cambio deseable muy distinto del terrible cambio que el país vive bajo su mando.

Tenemos un gobierno que habla mucho y hace poco, zarandeado además por las adversidades inesperadas de la historia. Un gobierno se podría decir con mala suerte, dicho esto en el mismo sentido que se dice en el futbol: portero sin suerte no es portero.

Testimonios de mujeres indígenas defensoras de su territorio y la vida

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Eduardo Galeano

¡Basta ya de mendigar justicia! Sra. Yesenia Martínez. madre de joven víctima de feminicidio

Gerardo Pérez Muñoz.



El pasado 5 de Septiembre se conmemoró el Día de las Mujeres Indígenas. A través del presente artículo, queremos hacerles un pequeño reconocimiento a mujeres poblanas en su mayoría indígenas, que han dedicado sus días, noches, desvelos y esfuerzos y su vida a la defensa de su cultura, de su territorio; a la defensa de los derechos humanos de las y los más pobres de este estado y país.

A todas ellas, mi reconocimiento y agradecimiento por su apoyo.



Griselda Tirado Evangelio, dirigente totonaca

Griselda Tirado Evangelio era una mujer espigada que a lo lejos se distinguía. Gricelda nació en 1967 en Huahuetla, Pue. Fue cobardemente asesinada a las puertas de su domicilio una madrugada del 6 de agosto de 2003, hace 17 años. Crimen que nunca ha sido clara y debidamente aclarado yque a deja más dudas que certezas.

El gobierno de Melquiades Morales llegó a mencionar que el crimen de Griselda fue un crimen "pasional", e incluso detuvieron y presentaron a un hombre y una mujer como autores material e intelectuales del mismo.



Griselda fue defensora de los derechos de los pueblos indígenas, en particular, del pueblo totonaco. Participó en la organización y conformación de la Organización Independiente Totonaca, organización de la que fue asesora hasta su muerte y al momento de su asesinato, era una fuerte carta para ocupar la presidencia municipal de su natal Huehuetla, Pue.

Fue fundadora y asesora del Centro de Estudios Superiores Indígenas "Kgoyom". Centro que, hasta la fecha, continúa.

En junio de 2003, participó, junto con otros compañeros, en la realización del Primer Foro Estatal de Derechos Humanos que se llevó a cabo en Xicotepec de Juárez, Pue. En el cuál, reivindicó el derecho de los pueblos originarios a la autodeterminación.

El 25 de octubre de 1996, se publicó en el Periódico Oficial del Estado y estando al frente de la presidencia municipal de Huehuetla el compañero Pedro Rodríguez Vega, el “Bando de policía y buen gobierno del municipio de Huehuetla”. En dicho bando, se reconocía al municipio de Huehuetla como un municipio pluriétnico y pluricultural, pero también y quizá lo más importante, se reconocían a las lenguas Totonacas y castellana, con el mismo estatus jurídico, es decir, eran lenguas oficiales en el territorio de Huehuetla. El bando se publicó prácticamente diez años antes de que se emitiera la Ley de Derechos Lingüísticos con su cauda de burocracia en el INALI.

Ha sido y es hasta ahora, si no me equivoco, el único municipio con dicho bando a pesar de que actualmente el gobierno del Estado y múltiples municipios con población indígena, son gobernados por las fuerzas de la “izquierda y progresistas”.

En la elaboración y redacción del bando por supuesto que Griselda estuvo involucrada. Siempre se le veía con disposición de colaborar y trabajar y algo que me llamó la atención de ella, a pesar de estos logros, jamás la vi hacer aspaviento alguno de sus conocimientos o triunfos.

Participó como consejera electoral en dónde dio una gran batalla por hacer efectivo el derecho al voto de las comunidades indígenas y campesinas. 2002, fue presienta de la Comisión Distrital II del IFE con cabecera en Zacatlán. Como consejera electoral, luchó y pugnó por la plena ciudadanización de los procesos electorales y documentar y denunciar los fraudes electorales y el uso inhumano e inescrupuloso de los programas sociales

A diferencia de lo que regularmente se piensa, las defensoras de los derechos humanos, de los derechos de los pueblos originarios o el territorio, son personas preparadas académicamente, o bien, se preparan fuera de las aulas. En el caso de Griselda, ella estudió Derecho y su maestría en Ciencias políticas en la BUAP.

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Concepción Hernández Méndez, la abogada del pueblo

Conchita, como coloquial y cariñosamente la conocemos, actualmente vive en Tehuacán. Lleva a cuestas con mucha dignidad y orgullo sus 72 años y su gran experiencia de la vida. Conchita procreó a dos hijos, una hija y un hijo que, dice "son mi orgullo, aunque también a veces mi dolor de cabeza." Inti y Martín, ambos también, comprometidos con la defensa del territorio, los derechos laborales y humanos y de la cultura. Inti es autora de la puesta en escena de la obra, “Los monólogos de la maquila" y Martín cuando no está metido de defensor, es escritor y buen escritor.

Conchita nació en Tehuacán y dice muy orgullosamente ser hija de migrantes oaxaqueños de la Mixteca.

En sus años mozos recorrió varias escuelas de la Universidad Autónoma de Puebla, entre otras, Derecho y Filosofía, sin, dice, buen rendimiento en ellas, por estar embarazada y su cabeza no le daba para entender a Hegel, ni a Spinoza. Terminó derecho sin pena ni gloria y decidió olvidar esos "aburridos estudios." Los pocos casos en los que intervino con tal de aprender le dejaron muy mal sabor de boca, como el hecho de embargar a algún deudor o echar de su vivienda a una familia cuyo jefe no podía pagar la renta o ayudar a liberar a gente de toda laya, como uno de sus paisanos que había quemado a su esposa. Al no tener satisfacción alguna, se dedicó a la docencia un tiempo, desanimada al final de que a sus alumnos la lógica y la ética no les interesaban para nada. En aquella época, Conchita vivía en Puebla y trabajaba en Tlaxcala, se inscribió como alumna de antropología en la ENAH, yendo a clases a México todas las tardes. Al terminar este viacrucis y sacrificio, solicitó trabajo y terminó yéndose a trabajar a Las Margaritas Chiapas, al Centro Coordinador Indigenista. Menciona que lo rico de ese tiempo fue que conoció la vida real de las comunidades, el sufrimiento de los refugiados guatemaltecos y, sobre todo, las injusticias de que eran víctima los tojolabales, así que ahí se "reconcilio" con el derecho y pensó que podía dar a conocer a la gente sus derechos y defenderla.

De las Margaritas fue a dar a Huayacocotla, Veracruz, donde la condujo un compañero del Centro Coordinador Indigenista.

Huaya fue para ella, otra realidad; una sierra húmeda, lluviosa todo el tiempo, fría, inhóspita, pero ahí había que estar puea había una banda de ladrones de ganado que también asesinaba a muchas de sus víctimas. En Huaya estaban también dos amigos que habían estado en Chiapas y ellos, más el sacerdote de esta parroquia y los jesuitas que tenían a su cargo la radiodifusora, decidieron que documentar todos los casos de violencia delincuencial que habían hecho que se desplazaran de sus comunidades unas docenas de personas, otomíes la mayoría. Así que ahí emprendió un caminar por infinitos y enormes cerros lluviosos para ir al encuentro de los otomíes y también mestizos campesinos que tantas desgracias sufrían, como un señor, relata Conchita, de apellido Guzmán, al que una noche le robaron todas sus cabezas de ganado: 24. Las comunidades de este sur de la huasteca de Veracruz tenían pocos habitantes, no tenían más caminos que las brechas que recorrían a pie o a caballo, para ir a Huaya que es la cabecera distrital, debían caminar unas 12 horas, así que muchas personas se aguantaban los atropellos. Con todas las dificultades y el apoyo del director de Centro Coordinador que fue uno de sus compañeros que estuvo antes en Chiapas de nombre Francisco Pancardo Escudero, pudieron contar con un camión de redilas para viajar a la capital del estado: Xalapa, para ir a denunciar a los maleantes que a veces en un día mataban a dos personas o más. Luego de tres años, ya convencido el gobierno de estado de la necesidad de actuar, fue capturado y sometido a proceso el jefe de la banda, condenado a no tantos años de prisión, pero él, sus familiares y sus cómplices, tuvieron que dejar en paz a las comunidades. Las tierras de estas personas, que eran ejidales, estaban acaparadas por unos cuantos que habían convertido a los otomíes en simples peones de ellos. Ahí empezamos otra lucha por la recuperación de tierras en un país cuya burocracia agraria había dejó sin ejecutar cientos de mandamientos gubernamentales de dotación o restitución, mismos que no habían llegado a materializarse en la entrega de las tierras. Se dedicó con su equipo y una amiga de Xalapa, la Lic. Rosario Huerta Lara, a gestionar el cumplimiento de la Resolución Presidencial del ejido Amaxac. Resolución dictada en 1934, pendiente de cumplirse a fines de los años 80. Logró no sola desde luego, que se hiciera esa entrega de tierras en el año 1991. El gobierno del Estado de Veracruz participó en pagarle a los acaparadores los terrenos usurpados para restituírselos a los otomíes. “Para mí, esto fue un gran logro de mi vida”, dice Conchita. Un testimonio quedó en el documental La Abogada del Pueblo. En sus largo y ancho caminar por veredas, cerros y arroyos, Conchita se dio tiempo para aprender las lenguas nahua y ñhañhu.

En 2016, el cineasta Alan Villarreal, estrena el video, la Abogada del Pueblo, como un justo reconocimiento a la gran labor de Conchita y su trabajo, y en especial a su lucha en la defensa de indígena Zózimo Hernández Ramírez.

Doña Enedina Rosas Vélez, presa política de Moreno Valle

“Ellos, los licenciados, no piensan en la gente. No les interesan los niños. No comprenden a la gente mexicana. Sólo ven por sus negociazos y creen que con dinero todo lo pueden conseguir.”

““Si voy a salir de aquí será con la frente en alto”. Doña Enedina Rosas Vélez.

Doña Enedina, a sus casi 64 años, parece un roble. Es una mujer muy bien plantada en la tierra. Mujer de pocas y directas palabras. Pocas veces se da la licencia de reír, sin embargo, tiene un rostro dulce y transmite paz y firmeza.

Doña Enedina nació en la comunidad nahua-campesina de San Felipe Xonaxayucan, municipio de Atlixco, Pue.

Estudio hasta el tercer año de primaria y desde que tiene uso de razón se ha dedicado a las labores del campo, sembrando y cosechando maíz, chile, frijol y alfalfa. Enedina Rosas es viuda desde los 40 años. Sola sacó adelante a su familia,

Durante el gobierno del déspota Rafael Moreno Valle, Doña Enedina le tocó la suerte-quizá, muy mala suerte-de ser la presidenta del comisariado ejidal de Xonaxayucan. Cuenta que desde el año 2012, se escuchaban rumores de que por sus comunidades iba a pasar algo, sin saber a ciencia que era ese algo.

El acoso. Cuenta que primeramente los licenciados de la CFE fueron a su casa y querían que les firmara unos papeles, autorizando que hicieran sus obras en el ejido. A lo que ella les contestó que “no tenía facultad para autorizar nada, pues por ley la asamblea ejidal tiene que aprobarlo.”

Cuenta, con una voz pausada pero firme, que una vez la llevaron a Casa Aguayo y en otras ocasiones, a las oficinas de la Procuraduría Agraria para presionarla a firmar. “Y dale y dale con que firme el permiso.”

El domingo seis de abril del 2014, y después de salir de una asamblea de Comisariados Ejidales que se llevó a cabo en San José Teruel, en medio del campo, Doña Enedina se vio rodeada por policías fuertemente armados como si fuera una persona peligrosa, fue detenida. Iniciaba el viacrucis de las y los defensores de la tierra y el territorio a manos del Judas que gobernaba Puebla. Dice Doña Enedina que la aprehendieron “peor que a un delincuente”.

Los delitos que le imputaron a Doña Enedina, gracias a la orden girada por el juez de Atlixco Elmo Mayoral, fueron: obstrucción a la construcción de obra pública y el presunto robo de dos celulares, denunciado por uno de los empleados de la compañía constructora Bonatti. Éste último cargo, un verdadero absurdo y un atentado a la inteligencia.

Es importante mencionar que el ejido de Xonaxayucan está ubicado dentro del perímetro de la zona de riesgo volcán, y está en las faldas del Popocatépetl. Eran los tiempos de la borrachera neoliberal, de vino y rosas y el derroche de la corrupción del gobierno de Peña Nieto y su Pacto por México y sus reformas estructurales. Felices, los gobernadores de Puebla y Morelos: Rafael Moreno Valle y Graco Ramírez y por supuesto, el ex director de la CFE, Enrique Ochoa Reza.

En su estancia en la cárcel siempre se mantuvo de pie y firme, pensando que “si voy a salir de aquí será con la frente en alto” y también pensando que “mientras no me maten, yo estaré bien”.

Cuenta su hija Lucina y la propia Doña Enedina, que en la cárcel empezó a tener una grave y profunda depresión, misma que no fue atendida y que duró un poco más de un año para desvanecerse.

Actualmente, Doña Enedina ha vuelto a sus quehaceres de siempre, a sus labores del campo, pero con la firmeza de que volvería a defender su territorio, su comunidad.

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Doña Claudia Rojas Hernández, la mujer que venció al gober precioso y a OHL

Doña Claudia nació y creció en la comunidad nahua del vecino estado de Tlaxcala, es específico, en la comunidad d Tlaltepango, Tlax. Y es hablante del nahua.

Estudió en la Facultad de Ciencias Químicas en la Universidad Autónoma de Puebla y por diversos motivos no pudo terminar su carrera. Su vida estaba en otra parte.

Doña Claudia menciona que el lugar geográfico y social en que nació le dio la oportunidad de mirar los problemas sociales desde abajo, pues desde sus años de juventud, su posición siempre fue de lucha por los derechos de la “clase baja.” Su mayor participación social se dio por un periodo de 6 a 7 años, iniciando en el 2008 y duro hasta el 2015 aproximadamente. Lo anterior fue a consecuencia de cuando la empresa constructora española OHL pretendió la construcción de un magno proyecto, que incluía autopista y centros comerciales. Proyecto que fue aprobado por el entonces gobernador de puebla y hoy prófugo de la justicia, Mario Marín Torres, el cual le dio a la empresa OHL la concesión de los derechos exclusivos de construcción y operación por un periodo de 30 años

Dicha autopista consistía, entre otras cosas, pasar por más de 30 comunidades rural de alta y muy alta marginación de la zona norte de Puebla y la zona sur de Tlaxcala, afectando terrenos de cultivo, zonas verdes y mantos acuíferos de la zona.

Dicho proyecto obligó a los vecinos y ciudadanos a crear una organización denominada Frente de pueblos en defensa de la tierra y agua región Malinche, conformado por un buen número de hombres y mujeres dueños de las tierras presuntamente afectadas, destacando la participación de las mujeres mayormente Indígenas, campesinas, amas de casa, con un nivel educativo bajo pero con la sabiduría de siglos transmitida de generación en generación y sabedoras de la importancia de defender la tierra y el agua.

Durante los años de lucha que fueron constantes y agotadores, buscaron siempre y recibieron la ayuda de diferentes organizaciones sociales, universitarias, así como personas con experiencia en la defensa del territorio.

En la lucha se enfrentaron a diversos obstáculos físicos y morales de parte del gobierno y la empresa española interesa en realizar dicho proyecto.

Sufrieron acoso, mentiras, persecución, amenazas de muerte, extorción de los líderes del movimiento, así como de familias afectadas con la promesa de un pago mayor al originalmente presentado (cuyo pago era de 3 pesos por metro cuadrado de tierra). Doña Claudia destaca un evento en particular que se suscitó mientras se encontraba al frente de las decisiones del movimiento. La detonación de un artefacto explosivo al frente de su domicilio. Artefacto que atento contra la integridad física de varias personas, debido a que se trata de una tienda de abarrotes comunitaria.

Actualmente Doña Claudia se encuentra trabajando de la mano de diversas mujeres campesinas, y con el apoyo de la Facultad de Economía de la BUAP y del IPN, en un proyecto agroecológico en terrenos que ocuparía dicha autopista, con la finalidad de seguir defendiendo y cuidando la tierra buscando la soberanía alimentaria, para tratar de salir del sistema dominante del depredador consumo capitalista.

Doña Claudia y su compañero David, han sido y son miembros de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales y participaron en algunas audiencias durante el Tribunal Permanente de los Pueblos-capítulo México.

Menciona que tiene la mejor disposición de transmitir los conocimientos adquiridos, a comunidades, mujeres, hombres y todo aquel interesado en cuidar y defender la tierra y el agua, con el fin de buscar una vida digna para todos.

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Doña Elia Tamayo, el rostro de coraje y la dignidad

Doña Elia Tamayo es una mujer menuda, de ocupación campesina, oriunda de una comunidad de origen nahua, San Bernardino Chalchihuapan. Casi siempre se le ve con una expresión y rostro adusto, duro; pocas veces se da el lujo de sonreír. No es para menos pues como se recordará, hace seis años su hijo de trece años de nombre José Luis Alberto Tehuatlie fue asesinado por una bala de goma durante la represión del gobierno del estado contra los habitantes de San Bernardino Chalchihuapan. Fue el tiempo del represor y megalómano Moreno Valle y la aplicación de la Ley Bala. Desde entonces, la vida de Doña Elia ha cambiado y se ha convertido, sin saberlo o decirlo, en una defensora de derechos humanos, en especial, de los derechos de los niños.

Actualmente Doña Elia espera que se reabra el caso y se castigue a los culpables de la muerte de José Luis: Víctor Carrancá B., ex Fiscal del Estado, y Facundo Rosas, ex Secretario de Seguridad Pública. Pero Doña Elia también está esperando que se disculpen con ella aquellos periodistas que la ofendieron y se prestaron a difundir la versión ridícula de que al niño lo había matado un cohetón. ¿Cuándo le pedirán perdón a Doña Elia?

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Las mujeres de Cuaxicala, y su lucha contra el gasoducto

El 11 de noviembre de 2012, un grupo de mujeres de la comunidad nahua de Cuaxicala, Huauchinango, Pue. estaban en sus quehaceres dominicales, cuando escucharon y se dieron cuenta que trabajadores de la empresa Gasomex Warner Field Servicies le estaban dando continuidad a los trabajos sobre el trazo que cruzaría la tubería del gasoducto Tuxpan-Atotonilco. Los trabajadores hicieron una zanja en el lugar menos indicado y en un lugar sagrado y ceremonial en el cual se llevaba a cabo el “sempantli”, la ofrenda a la madre tierra.

Un grupo de mujeres de la comunidad, encabezadas por Irene Marcial García y María Eugenia Hernández, con machete en mano, defendieron su centro ceremonial hasta hacer retroceder a los trabajadores y sus agresivas retroexcavadoras.

En voz de ellas, mencionaron que “la empresa no nos respeta, ellos están violando la ley. Antes éramos unos mudos, teníamos miedo de hablar con los que tienen dinero o que están en las oficinas y usan corbatas, pero ahora les pedimos respeto para nuestro cerro, que no nos perjudiquen”.

Contraste

El pasado el 5 de septiembre, Día de las Mujeres Indígenas, la directora del Instituto Municipal de la Mujer de Huauchinango, Puebla, María Eugenia Espinoza Téllez, en un acto conmemorativo llevado a cabo en la Casa de la Cultura del municipio, mencionó lo siguiente: “Qué bueno que llegaron los españoles (…) porque nos permitieron el mestizaje”.

https://www.elsoldepuebla.com.mx/local/estado/video-que-bueno-que-llegaron-los-espanoles-exclaman-en-evento-de-la-mujer-indigena-5738828.html

Lo anterior nos habla de la prevalencia en amplios sectores sociales tanto a nivel local, regional, estatal y nacional de la mentalidad colonizadora que tenemos, en especial, del llamado colonialismo interno. Pero también nos alerta sobre el fracaso de la política indigenista integracionista, de la educación indígena y la política cultural dirigida a las comunidades indígenas y a los sectores populares, pero también del fracaso de los sectores académicos universitarios y el innegable triunfo de los modelos estéticos y sociales promovidos por los medios de comunicación, en particular, de la televisión y la radio. Es el reconocimiento de la pigmentocracia que han dominado las élites políticas, económicas, sociales, académicas y culturales.

¿Ante hechos así, cabe preguntarse, ¿para qué sirven encuestas como la ENADIS 2018 en la cual se señala que Puebla ocupa el primer lugar en términos de discriminación si no se van a tomar en cuenta los resultados y mucho menos se van a elaborar y llevar a cabo políticas públicas que contrarresten este flagelo y problema social?

Testimonios de mujeres indígenas defensoras de de territorio y la vida

Publicada en Mundo Nuestro el 14 de diciembre de 2012, la crónica

“ES UN POBRE MI HERMANO RICO QUE SE QUIERE ADUEÑAR DE NUESTRA TIERRA…”

contiene en su primera parte la voz de una mujer totonaca que se plantó junto con los suyos una mañana frente a las máquinas de la empresa minera Grupo México con el propósito de abrir camino al rio Ajajalpan, como paso primero para la construccion de una presa hidroeléctrica.



Cuando un pueblo totonaco salta la muralla del idioma


Ignacio Zaragoza, Olintla, Pue. Con una muralla y una profecía le cierran el paso al buldózer de Grupo México. No te damos permiso, le dicen. Y se plantan el miércoles 5 de diciembre a la entrada del caserío colgado del barranco cafetalero, en el borde oriental del río Ajajalpan al que las corporaciones privadas metidas en el negocio de la generación de electricidad quieren cortar tres veces en un trecho de cuarenta kilómetros. Tres presas, con sus túneles de conducción, sus casas de máquinas y sus subestaciones de electricidad. La última en este municipio de Olintla. Tres presas en uno de los últimos reductos del bosque mesófilo de México.


Así, esta comunidad totonaca de no más de quinientos habitantes, se planta contra Grupo México, la poderosa corporación minera, ferrocarrilera y de la construcción que encabeza el empresario Germán Larrea. Sin más, la tercera entre las más importantes compañías productoras de cobre del mundo.


Pero los campesinos cafetaleros le han dicho no. No quieren la hidroeléctrica sobre su río Ajajalpan.


“Ya nos habían dicho los tatarabuelos que iban a venir los extranjeros --me cuentan apenas el domingo que llego a su pueblo--, y ya llegaron, pero no les damos permiso”



1.- Saltar la muralla



Es un discurso elaborado, que casi se entiende por la voz de sus manos, por los interrogantes de sus inflexiones, por el énfasis de la palabra repetida, por sus silencios. La he escuchado en medio del plantón contra el paso de la máquina. Habla para todos en totonaco. Y si la muralla del idioma es inexpugnable, entiendo en los rostros de su gente que todos asumen que yo comprendo por lo menos que ella es la primera que tiene que hablar. No la distingue nada de las otras mujeres: la blusa bordada, los aretes, los collares vistosos, el cabello cano, la dentadura perdida en el tiempo y la desnutrición; sus manos en el comal echando tortillas, es una más de las que atienden el plantón del pueblo contra el paso de la máquina.


Pero toma la palabra, y no la deja en totonaco por más de diez minutos. No la interrumpe nadie, sólo ella misma, cuando decide pasar al español. Entonces se me viene encima la fortaleza que tendrá que saltar la corporación minera más grande de México en su propósito por cerrar el paso del agua en el río que no vemos ahora, que no escuchamos ahora, que está resguardado cuatrocientos metros más abajo por la selva, los maizales secos de verano y los cafetales que vinculan a este pueblo con la producción capitalista internacional. Ella tiene que hablar, y conoce muy bien los recovecos armoniosos para saltar la muralla. En un momento, la palabra empresa salta, como un pez castellano en la gravedad de la corriente de agua cristalina de la lengua indígena. Y luego el salto, como quien brinca en el río de la piedra a la orilla:


“Ni beneficio para nosotros no es…”


Y no ha saltado a la orilla, simplemente, ha cambiado de corriente, ha saltado la muralla.


“Todas no queremos esta obra que desconocemos… Habíamos desconocido, pero ahorita ya nos enteramos que nos hace daño, que hace daño para todos, no nada más para este, esta comunidad, no, se va ir cabando acabando, ¿y qué les dejamos nuestros nietos, nuestros bisnietos? Aunque sea un terrenito chiquito, aunque sea mamás un sitio para vivir… Si la persona no tienen nada de terrón, ni media hectárea, ni un cuarto de hectárea, pero se prestan o lo compró un sitio a dónde hizo su casa, va a ir a buscar, va a venir a buscar dónde le van a dar, que va a rentar para sembrar. Eso es lo que nosotros estamos pidiendo acá…”


Y luego la confirmación contundente:

“Yo no doy permiso, yo no quiero, no nada más yo, a todos esta comunidad no queremos, no queremos porque se van a acabar las plantas, se van a acabar los árboles, lo tumban, todo lo van a tumbar, y no nada más… el agua, todo todo, mira, se me van a decir, mira te voy a dar pa que siembres esto, sembrar, ¿a poco va a permanecer ahí? No permanece, se seca, por eso no queremos, contamina todo, contamina y nosotros vamos a llegar a enfermar… Es el motivo que nosotros no queremos, no sabíamos, declaro que no sabíamos, pero donde ya se han puesto, donde ya se han dejado las gentes, nos han informado, ya lo estamos viendo que no sirve, que no sirve ese trabajo… Es más ese trabajo es un pobre mi hermano rico que tiene mucho dinero, por eso quiere entrar, por eso quiere violarnos, quiere adueñar nuestra tierra, porque tenemos los cerros, porque tenemos el agua, ora nos dicen, nos dijo el ingeniero, cosa que a mí me dijo cuando le pregunté, no queremos, no vamos a tocar lo que están tomando los manantiales, no, vamos a tocar nada más el río, pero a poco estamos yendo a tomar los manantiales desde allá lejos, no, acá están, están acá mismo… Es lo que yo veo, se va a secar todo, se va a secar todo… todo, todos somos de acá… Sí, a lo mejor no horita, aquí un año, a dos años, yo creo, o vienen los años, no le va a pasar nada, yo creo que sí vamos a ver así verde, ¿pero después?, ¿pero después?. Ora sí ya van a venir su maquinaria, ¿o creen ustedes que mi comunidad se va a servir? Van a ir a trabajar…”

2.- No te damos permiso

Así le pusieron el alto al bulldoser:

Fue el miércoles, como a las tres y media cuando llegó la máquina. Primero llegó la patrulla. Le tomamos foto a la máquina, así vino, sobre las llantas, le fueron volteando las llantas. Estaban los trabajadores, y los policías, y llegó el síndico, que es de aquí, se llama Domingo. Sabes qué, le digo, qué es lo que estás haciendo. A mí no me molestes, me dice. ¿Y por qué no?, lo que tú estás haciendo le digo está muy mal, porque nosotras no votamos para que tú nos trates de esta manera, le digo, gracias a nuestra mano ya estás comiendo, ya estás en la presidencia, y qué estás haciendo, ya nos estás pisando, en vez de que nos apoyes, ya nos vendiste, y por eso hora se queda la máquina donde quedó. No, me dice, va a pasar la máquina porque va a pasar. Ah, sí, con qué derecho, muéstreme el permiso, y voy a ver con permiso de quién, la máquina se detiene, hasta ahí nomás. Y ya toda la gente le empezó a decir y ya hasta por fin lo mandé traer uno de los policías, dicen, ya quítate, ya que hablen todos aquí, y lo fue a traer y lo trajo, y yo voy tras él, ora sí le digo, no tengas miedo, te aguantas y ponte bien tus pantalones, ora sí enfréntanos, le digo, nos ves cara de tontos, pero no tanto, y ahí voy tras dél, y ya no sabía ni qué decir.


Regresó al día siguiente el ingeniero. Nos dice, ora por qué se oponen, que son tontos, como quiera, y no hay permiso. Tan siquiera hubiera venido el presidente a pedir permiso. Dice, el camino real no necesita permiso, es camino libre, y le decimos camino libre para la gente, para los caballos, pero menos para la máquina.

Testimonios de mujeres indígenas defensoras del territorio y la vida

“Si nada tenemos que dejarle a nuestros hijos, dejémosles el bosque, el agua, la tranquilidad…”

Profesora Ortencia Reyes Valdivia. Mixteca, participa en el Consejo Regional de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio Puebla e Hidalgo.



Pájaro de cuatrocientas voces alegra el corazón del pueblo mixteco al sur del estado poblano, territorio oaxaqueño, pero reconocido oficialmente al estado de Puebla, San Miguel Ixitlán, es el municipio natal donde aprendí con mis padres y hermanos a tejer sombreros de palma, en los veranos a sembrar la tierra para asegurar el maíz, frijol y calabaza para asegurar la comida de todo el año; cactus y agaves, vegetación que hace única a la región mixteca, donde en época de calor hasta la sombra de un matorral es buena para cubrirse del intenso calor.

Mis bisabuelos hablantes del mixteco, mis abuelos también, sólo que aquí ellos le arrancaron la lengua a sus hijos para poder ingresar a la escuela particular donde aprendieron a leer y escribir. Cuentan mis padres que ellos se quedaban fuera de la conversación de sus padres y abuelos, porque era la condición para que los recibieran en la escuela, así desde hace veinte años en mi pueblo quedó sepultada la lengua mixteca; solo queda en las manos de los más viejos, la artesanía, ya que para la juventud actualmente es una ofensa tejer un sombrero.

A consecuencia de la falta de apoyo al campesinado y al clima desfavorable para la siembra de temporal, ha habido una fuerte migración, quedando menos de trecientos habitantes a vivir en este territorio desértico y pedregoso, con riesgo de perder la categoría de Municipio.

Emigré de la tierra que me vio crecer desde hace poco más de treinta años para estudiar la carrera de Profesora de Educación Primaria, cuando obtuve mi plaza, llegué a esta sierra norte poblana. límites con la sierra Otomí-Tepehua del estado de Hidalgo, para ser exacta, al municipio del bello Pahuatlán. Bello no solamente por su bosque mesófilo de montaña, sino por sus pueblos originarios otomíes y nahuas. Desde que llegas puedes apreciar muy pronto su vestimenta con hermosos diseños y coloridos, si te vas acercando más te quedas inmune ante su red de dialogo, no entiendes lo que platican, te quedas como un extraño, esto me ocurrió en mis primeros años de servicio con mi grupo de estudiantes náhuatl. Nunca dialogué con ellos, solo hice comunicados, nunca me adentré a su mundo, a su cultura, enseñaba cinco horas y me retiraba de su pueblo; me dediqué a castellanizar como una docente mediocre, torpe o inconscientemente estaba repitiendo la historia de mis padres, les intenté arrancar su lengua.

En aquel entonces no comprendía la responsabilidad que tenemos todos los docentes para mantener el statu quo de la élite en el poder, era indiferente ante lo que pasaba en la vida social y política del municipio, estado y país, pero afortunadamente ingresé a un grupo de formación por el Centro Interdisciplinario de Actualización Docente(CINAD), donde hemos tomado varios diplomados, confrontando la teoría con la realidad, que nos ayudaron a tener claridad de los diferentes enfoques filosóficos, psicopedagógicos. Este espacio de formación nos permitió ser seres humanos críticos-reflexivos, conscientes de lo que ocurre en nuestra realidad; dejamos la mediocridad docente para propiciar con nuestros estudiantes una praxis freiriana buscando la transformación de sí mismos y de nuestro entorno; nos encaminamos en la vida social- política de nuestros pueblos, la vida partidista es una herramienta para desenmascarar a aquellos que cínicamente dan regalías en tiempos electoreros para después enriquecerse a costa del pueblo.



En la historia pahuateca, antes del 2002, nunca había gobernado otra sigla que no fuera la tricolor, organizadas las comunidades nahuas, otomíes y castellanas, rompimos un peldaño del caciquismo, marchamos y gritamos por las calles de la CDMX al concretarse los fraudes electorales del 2006 y 2012; con ese sueño utópico de hombres y mujeres indígenas iniciamos la organización del movimiento regeneración nacional en el municipio, padecimos la discriminación por quienes se sentían amenazados de perder el control político, pero no dimos marcha atrás, estamos y estaremos firmes en todos los flancos.

Sabíamos que con la reforma energética del 2013 se concretaría la red de gasoductos en todo el país violentando el Convenio Núm. 169 de la OIT sobre los Pueblos Indígenas y Tribales, sobre el Derecho a ser consultados y a la Libre Autodeterminación de nuestros territorios. En el 2015 la empresa Transportadora de Gas Natural de la Huasteca (TGNH), filial de Trans Canadá, ganó la licitación para la construcción y operación del gasoducto Tuxpan-Tula, con una longitud de 363 km y un diámetro de 36 pulgadas, para transportar 886 millones de pies cúbicos de gas natural diariamente proveniente de los Estados Unidos. Ésta, a su vez, subcontrató a la empresa Bonatti, de origen italiana, para llevar a cabo la obra, intentando cruzar territorios indígenas en los estados de Veracruz, Puebla, Hidalgo y Estado de México. Ante esta amenaza y pisoteo a nuestros derechos como pueblos originarios, decidimos caminar de pueblo en pueblo de la región, para informar sobre las consecuencias socio-ambientales que dejaría el paso de este mega-proyecto en caso de ser ejecutado, afectaciones irremediables para nuestro bosque de niebla con la tala de miles de árboles, extinción de muchas especies endémicas, contaminación y afectación a nuestros cultivos y plantas curativas ancestrales, destrucción de manantiales, arroyos y ríos que a su paso serian colapsados, derrumbe de cerros sagrados por el cruce de ruta, población que se encuentran en la zona núcleo del trazo serian desplazados de acuerdo a la Evaluación de Impacto Social, así recorrimos caminos y veredas para llegar al corazón de pueblos totonacos, nahuas, otomíes para la defensa de nuestro territorio que han querido arrebatárnosla desde 1521. La defendimos y la defenderemos hoy y siempre con la razón, la organización, la información ante cualquier grupo, autoridad, gobierno y empresa que busque acabar con nuestro oro verde; levantaremos la voz ante los mercenarios del neoliberalismo que todo lo conciben con signo de pesos, no nos paralizan las amenazas que hemos recibido de autoridades locales, municipales, estatales y federales, mandando mensajes de levantarnos y desaparecernos, ordenando a la policía municipal, estatal y ministerial para resguardar al personal de la empresa que quisieron entran a nuestros pueblos sin ningún permiso y dando información falsa para intimidar a nuestros pueblos y aceptáramos este tipo de desarrollo económico disfrazado de mentiras, explotación y miseria que por cientos de años hemos padecido los indígenas de este país y del mundo entero.

La rabia, el corazón, la mente y las manos de hombres y mujeres las unimos en un Consejo Regional de Pueblos Originarios en Defensa del Territorio Puebla e Hidalgo, promoviendo cinco amparos en los Juzgados federales de Pachuca y Puebla, como instrumento de este proceso de defensa. Aves de cuatrocientas voces de los pueblos Totonacos, otomíes y nahuas de los municipios de Tlacuilotepec, Pahuatlán, Honey, Tenango de Doria y Huehuetla se unen para defender el agua, el territorio, la vida, en una palabra; a nuestra Madre Tierra, o como dijo nuestro compañero Profesor Miguel López, de San Nicolás, pueblo otomí, “hagamos algo por nuestros hijos, nietos, por las generaciones que vienen atrás de nosotros, no tenemos que dejarles, dejémosles el bosque, el agua y la tranquilidad de este lugar”.



(Foto de portadilla: Dinorath Mota, El Universal)

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