Ricardo González, un búsker poblano en las calles del mundo

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La entrada en vigor del primer reglamento de “Busking” en Puebla es el tema. Y la voz la de un artista poblano que se hizo a sí mismo en las calles del mundo.

“Busking” es una representación artística en la vía pública a cambio de donativos. Un tema polémico en cualquier ciudad, con voces que se levantan a favor y en contra. Yo decidí entrevistar a Ricardo González, un músico y cantautor poblano que recientemente regresó a la ciudad después de una larga ausencia. Él ha vivido gran parte de su vida en Europa, más específicamente en Bélgica, y por supuesto tuvo la oportunidad de recorrer gran parte de Europa como “busker”. En un momento decidió tomar la mochila y la guitarra y aventurarse al otro lado del mundo, Asia, y por Tailandia de arranque. Con el tiempo llegó a Sudamérica. Toda esa experiencia lo convierte en un especialista en la materia.

Ricardo es certero en su mirada sobre la realidad del artista callejero: conocerse a sí mismo al correr a la deriva por las ciudades del mundo pero siempre con el entendido de que la vida depende de ti, tú creas tus circunstancias. Y decides cuándo partir. Y de un lado a otro ha construido su experiencia como cantautor. Y ha comprendido que la música y el trabajo de los artistas vuelve la vida de todos más amena. Así ha pasado quince años en una experiencia que muy poca gente vive. Y desde ella nos habla a los poblanos metidos en esta mal llevada discusión en torno a la política del gobierno municipal sobre el trabajo de los artistas de la calle. Y sobre cualquier cosa, dice, lo fundamental es empoderar a los artistas.



Esta es la conversación con este personaje sobre la realidad de los artistas callejeros.

--Si alguien puede ilustrarnos acerca del tema del “busking” eres tú, porque gran parte de tu carrera la has hecho precisamente en las calles. ¿Me gustaría saber si existía un plan o todo fue espontaneo en tu carrera?



--Sí existía un plan. El plan era conectar conmigo mismo a un nivel profundo y sin precedentes. Era descubrir cuál era el significado de mi vida, quién era y sobre todo, en quién podía convertirme. Ese era el plan, por otro lado, sabía que para descubrir todo eso, la condición era fluir con la vida, con las circunstancias y desafíos que son inevitables cuando uno emprende un viaje fuera de su zona de confort. Así que decidí rendirme y permitir que el camino y sus enseñanzas se manifestaran a su propio ritmo.

--¿Así nomás...? ¡Órale! ¿Y por dónde empezaste? ¿Se dieron las circunstancias o las buscaste?

--Empecé por tomar la decisión de dejar el país y vivir con lo mínimo, (mientras menos peso cargue, más alto puedo volar, pensé) vendí mucha ropa, muebles y cosas. También dejé a la pareja que tenía y con quién ya vivía. Las circunstancias eran que no había mucho dinero, sin embargo, estoy convencido y sé por experiencia propia que las circunstancias no te definen y que si no estás a gusto con las mismas, sí tienes el poder de generar nuevas. Y fue así que a pesar de contar con pocos ahorros estuve viajando por casi dos años.

--Sí. Eso puede verse en tus fotos. ¿Qué país visitaste primero? ¿Qué tiempo pasaste en él? ¿Cómo sabías que ya era tiempo de moverse a otro lado y hacia dónde?

--Tailandia, ahí pasé ocho meses en total. La elección de dejar un lugar y continuar el viaje siempre era sencilla de tomar. El corazón, mi guía interno, siempre dictaba el momento de partir. Al haber tenido la fortuna de viajar mucho en mi vida, sabía que para mí lo que realmente importaba era la calidad del viaje, la calidad de conexión con un lugar y su gente, y no tanto la duración. Es por ello que en vez de quedarme los tres meses planeados en Asia, me quedé un año y medio. Simplemente porque me sentía en casa y no había necesidad de correr, no había prisa. Si sentía que no podía seguir creciendo en un lugar, era hora de partir. Si sentía que había ya demasiada familiaridad y comodidad, era hora de partir.

--¡Empezaste del otro lado del mundo!

- Pues había vivido en Bélgica desde los 15 años, así que pues ya estaba más cerca de Asia

--¿Y porqué regresar a Puebla? Es una ciudad difícil y hasta cierto punto "cerrada".

--Porque la sangre llama, la tierra y las raíces también. Porque necesitaba saciar una necesidad, la de conexión con lo mío. Porque sentía que había un vacío en mí, que viajar es importante, sin embargo pertenecer es sagrado. Necesitaba volver para cerrar ciclos y comenzar nuevos.

--Si, por algo nace uno donde nace, dicen que uno lo elige...Y el viajar te da otra perspectiva, no sé si más objetiva.

--Si, te ayuda a ver con otros ojos, te hace humilde y te invita a valorar de dónde vienes

--Y puedes sopesar defectos y virtudes… Platícame de tu experiencia con el "Busking", tuviste muchas y en muchos lados diferentes.

--Creo que en varias ciudades de por lo menos ocho países.

- Me interesa tu opinión sobre ese tema porque aquí está la polémica sobre el reglamento al Busking. ¿Tú cómo lo ves desde tu experiencia?

--Para entender mi trabajo pueden ver estos videos grabados en España.

--Ésta fue una de mis mejores experiencias de busking.

--Pues se ve que realmente lo disfrutaban y la gente por lo tanto se conectaba y respondía.

--Sí, fue una tarde inolvidable

--¿Pero qué tal los reglamentos de “busking” en las diferentes ciudades donde estuviste?

--Pues varían. En Bélgica varía de ciudad en ciudad. En Leuven, dónde viví por muchos años, era gratis, aun así había reglas. No podías bloquear la banqueta, no podías usar amplificación, no podías tocar más de una hora en el mismo lugar... En Bruselas también era gratis, sin embargo tenías que presentarte ante el jurado para ver si lo que hacías era de calidad. La zona del centro, (La Grande Place) está llena de turistas y ahí se juntan los buskers, músicos, estatuas vivas.... y pues el nivel es bastante alto. Se quiere proteger eso, que el nivel prevalezca. En España (Barcelona) hay espacios en el metro asignados a músicos y buskers, pero requieres haber hecho audición antes y tener el permiso. Se te otorga un horario, por ejemplo dos horas al día en cierta esquina del metro y una más en otro punto. Y así. Es como una lotería. En otros lugares eso no existe, y sólo hay que dialogar entre músicos y apoyarse compartiendo los spots para que todos tengan oportunidad. Eso pasaba en Edimburgo, Escocia. Nos juntábamos a las 8 de la mañana para armar la lista de artistas del día. A las diez más o menos terminaba el show final. En fin de semana más tarde. Pero había un sorteo. Y sacábamos un número al azar y así compartíamos el spot más bueno del centro. Y si no llegabas a esa hora te tocaba la peor hora o no tocabas simplemente

--Y según tu experiencia, ¿qué sistema funciona mejor?

--Pues… la pregunta del millón. Considero que la mejor sería la que empodera al artista. Pero si siento que la organización es importante. Y pues a pesar de que la expresión artística es esencial para el ser humano, hay gente que, siento yo, no aporta nada al tocar en la calle.

--Si tú estuvieras a cargo de la secretaría de cultura o más precisamente de organizar el “busking” en Puebla, ¿qué harías?

--Creo que es una premisa importante. El busker tiene como misión contribuir a la sociedad, a que la existencia sea más amena. Organizaría una reunión con todos los buskers, pediría la opinión de unos cuantos al respecto. Y también tendría un consejo de capacitación y un equipo creativo para ayudarme a decidir cómo poder permitirles hacer su arte, siempre y cuando sea saludable para el ecosistema (para todas edades) y generar una lista de reglas a aplicar (por ejemplo, el no estar ni tomado ni drogado mientras se está en el escenario callejero, el que el acto sea limpio de groserías o insinuaciones sexuales…)

--Buen punto. ¿Cobrarías?

--Creo que sí. Sin embargo, algo mensual probablemente. Y el consejo de capacitación es para que los buskers también mejoren su acto, que no se queden en la mediocridad y comodidad de lo que ya saben hacer. También para compartirles herramientas para dignificar su profesión.

--¿Y si alguien llega de otra Ciudad y quiere trabajar un fin, por ejemplo?

--No sé si el músico local debería tener prioridad, una parte de mí dice que sí,
pero sé lo que es viajar haciendo esto y que no es fácil, especialmente en un lugar muy turístico. Hay grupos de gente local que lleva tocando en las calles por años y pueden sentirse amenazados por tu presencia. Una vez tocando en el metro de Buenos Aires, me amenazaron: ¨si no dejas el metro, te voy a picar'', y ni era músico, vendía porquerías como encendedores y chácharas, pero sintió que le robaba clientela. Creo que debe haber también una manera de que el artista pasajero devuelva o contribuya a la comunidad de alguna forma. Lo que yo hacía era unir fuerzas con los músicos locales. Una vez en Lisboa toqué al lado de un caricaturista, a él le iba mejor y a mí también. Él era Polaco, jalábamos más gente juntos, llamábamos la atención…

--Una simbiosis… ¿Y has hecho Busking en Puebla?

--No he intentado hacer busking en Puebla, aunque pensé seriamente en hacerlo, de hecho he coucheado a músicos locales para desempeñarse de manera más efectiva al hacerlo en los camiones, por ejemplo. La razón por la cual decidí no hacerlo es porque siento que un desafío personal mucho más grande lo representa el llevar mi música a los escenarios más importantes del país. O sea, tocar en festivales, tener mis propios shows de música propia y tener mi propio público seguidor. Mi ambición ahora es la de crear una vida más estable como músico, a través de la incursión al circuito de artistas independientes del país, que está de gira por la República y promueve su material tocando en vivo. El tocar en la calle fue una fase de aprendizaje intensivo por 15 años que siento que por ahora ha terminado. Si en algún momento sintiera su llamado nuevamente, con mucho gusto me presentaría ante el jurado de la ciudad para ganarme un lugar en las calles de la misma.

--Finalmente, ¿Qué le sugieres a todos los interesados en este tema?

--Creo que es importante el equilibrio. Tener ciertas normas me parece esencial, por el bien del ecosistema. Creo que se tienen que lograr acuerdos entre la ciudad, sus representantes y la comunidad “busker”. Y una vez existan, respetarlos. Ver por el bien del colectivo y trabajar por dignificar la profesión de artista callejero.

--Muchas gracias por compartir tu experiencia creo que nos enriquece como sociedad, ¡y bienvenido de regreso!

Si quieres saber más acerca de Ricardo González visita facebook.com/ricardogonzalezmusic

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Sobre el autor

Lourdes Morán

Lourdes Morán es maestra de Idiomas. A través de Promueve tu Evento Puebla impulsa el trabajo de los músicos en la ciudad de Puebla.