Memoria de octubre de 1999: Cianuro en zona de deslaves: demasiados avisos para México

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Mundo Nuestro. Lo ocurrido en loa últimos años en México, con las imágenes contundentes de los innumerables deslaves en las montañas de Puebla en 1999 y Guerrero en el 2013, recuerda la urgente necesidad de replantear los proyectos de desarrollo industrial minero. No hay escenario imaginado por las empresas mineras que soporte la realidad de las montañas desgarradas por la fuerza de la naturaleza y la precariedad de los sistemas ambientales que han sufrido la intervención humana.

Este texto, escrito por la bióloga mexicana Alicia Mastretta Yanes, proporciona elementos de análisis que no pueden dejarse de lado. Los grupos civiles organizados debemos exigir a las autoridades en turno y de todos los niveles de gobierno tomar en cuenta esta información. Concesiones y permisos deben ser rigurosamente revisados a la vista del público y con criterios de sustentabilidad ambiental que determinen todo proyecto de desarrollo económico desde su propia concepción. Son demasiados avisos, ha dicho la bióloga Julia Carabias. ¿Necesitamos más precedentes para asegurar la catástrofe total? ¿Cuál es la postura del gobierno federal hacia la explotación minera a cielo abierto y el uso de cianuro en sus beneficios?

Tetela de Ocampo, un municipio sumergido en la Sierra Norte de Puebla, ha enfrentado la posibilidad de que se funde en su territorio una mina de oro a cielo abierto. Lo mismo ocurre en Ixtacamaxtitlán, en la cuenca alta del río Apulco, con una minera canadiense decidida a plantar ahí una explotación de oro y plata a cielo abierto.



Mina a cielo abierto significa quitar el bosque y procesar la roca de una amplia extensión de terreno. Significa también cianuro para lavar la roca y extraer el oro. El cianuro es una sustancia muy tóxica.

Me puse a leer sobre minas de este tipo y la legislación en Europa, un poco por saber qué está pasando en otras partes del mundo, un poco porque el azar me llevó a estar viviendo en tales latitudes y un poco porque corría el rumor de que este tipo de minas están prohibidas en Europa. Me encantaría decir que la minería a cielo abierto y el uso de cianuro están prohibidos, tal como da la impresión si una lo googlea y abre un par de links de entradas de blog y noticias latinoamericanos que así lo sustentan. Sin embargo, por más que me gustaría que fuera cierto, me parece que es una malinterpretación de algo que sí sucedió: el 05 de Mayo del 2010 el Partamento Europeo decidió pedir a la Comisión Europea la prohibición del uso de tecnologías mineras a base e cianuro. La resolución (i.e. el pedir que esta actividad se prohíba, ojo, el texto es confuso) fue aceptada con rotundos 488 votos a favor, 48 en contra y 57 abstenciones. Sin embargo, la Comisión decidió no prohibir el uso de cianuro, en lo que me parece una muestra del enorme conflicto de intereses que presenta este método extractivo en todas partes.

Aunque la petición que hizo el Parlamento no fue exitosa y el uso de cianuro involucrado en las minas a cielo abierto no están prohibidas en Europa, creo que vale la pena comentar algunos de los detalles del texto original de la resolución (P7_TA(2010)0145).



Primero, en total se expusieron 15 consideraciones principales por los que este método extractivo debería ser prohibido. Quisiera destacar estos cuatro:



B. Considerando que el cianuro es una sustancia química altamente tóxica utilizada en la minería del oro y que, en el Anexo VIII de la Directiva marco sobre política de aguas, está clasificado como uno de los principales contaminantes y puede tener un impacto catastrófico e irreversible en la salud humana y el medio ambiente y, por ende, en la diversidad biológica,

E. Considerando que en los últimos 25 años se han registrado más de 30 accidentes importantes relacionados con el vertido de cianuro, en particular hace 10 años, cuando se vertieron más de 100 000 metros cúbicos de agua contaminada con cianuro desde el embalse de una mina de oro al sistema fluvial Tisza-Danubio, lo que causó el mayor desastre ecológico de esa época en la Europa Central, y que no existe ninguna garantía real de que no se vuelva a producir un accidente semejante, especialmente teniendo en cuenta el incremento de las condiciones metereológicas extremas, por ejemplo, fuertes y frecuentes precipitaciones, como se prevé en el Cuarto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático,

I. Considerando que sigue sin disponerse de reglas prudenciales y de garantías financieras adecuadas, y que la aplicación de la legislación vigente en relación con el uso de cianuro en la minería también depende de las competencias de los poderes ejecutivos de cada Estado miembro, por lo que la posibilidad de que ocurra un accidente es solo cuestión de tiempo y de negligencia humana,

K. Considerando que el uso de cianuro en minería crea poco empleo y solo por un periodo de entre ocho y dieciséis años, pero puede provocar enormes daños ecológicos transfronterizos que, por lo general, no son reparados por las empresas explotadoras responsables, que suelen desaparecer o declararse en quiebra, sino por el Estado correspondiente, es decir, por los contribuyentes,

“M. Considerando que es necesario extraer una tonelada de menas de baja calidad para producir dos gramos de oro, lo que genera una enorme cantidad de residuos mineros en las zonas de extracción, mientras que entre un 25 y un 50 % del oro se queda finalmente en la pila de residuos; considerando, además, que los proyectos mineros de gran escala que emplean cianuro utilizan varios millones de kilogramos de cianuro de sodio al año, y que un fallo en su transporte y almacenamiento puede tener consecuencias catastróficas,”

Leo estas consideraciones con el caso de las minas que se pretenden abrir en la Sierra Norte de Puebla y de inmediato pienso en las Lluvias del 99. En cerros enteros que se desgajaron y se llevaron consigo por igual carreteras que pueblos enteros. Quién no se acuerde de la magnitud del suceso que se asome a la cañada de Cuetzalan, -la que se mira majestuosa desde los restaurantes a orilla de la carretera- y que se fije en cómo trece años después aún se nota el nivel a dónde llegó el río, que se fije cómo puede distinguirse todavía dónde laderas enteras se colapsaron en una grandísima avalancha de lodo; que piense que las carreteras quedaron destruidas y varios pueblos incomunicados hasta el punto de que hubo serios problemas de hambruna y salud (Mastretta, 1999). Quién quiera evidencia y explicaciones geológicas que recurra a las publicaciones científicas que se hicieron al estudiar la catástrofe (algunos ejemplos Britán 2000; Lugo-Hubp et al 2001; Vázquez-Conde et al 2001; Capra et al. 2003a; 2003b; Alcántara-Ayala 2004; Borja-Baeza 2003; Dávila-Hernández 2003; López-Mendoza 2003; Marcos-López 2003; Ochoa-Tejeda 2004; Lugo-Hubp et al 2005).

¿Cómo pudo suceder algo así? En un artículo publicado en la Revista Mexicana de Ciencias Geológicas Lugo-Hubp y colaboradores (2005) explican que en cuatro días llovió el 50-60% de lo que normalmente llueve en un año sobre un relieve muy pronunciado, rico en tipos de rocas propensas a la erosión y que además se encuentra deforestado y modificado por la construcción de carreteras. Todo esto causó un proceso de remoción en masa (es decir miles de procesos de caída, deslizamiento y flujo de enormes cantidades de tierra, roca y agua) con las consecuencias que conocemos.

No había precedentes de algo así en el siglo XX. ¿Volverá a pasar? El estudio mencionado sugiere que este tipo de fenómenos son de hecho parte de la historia que ha formado el relieve de la Sierra durante al menos los últimos diez mil años. ¿Es parte de la historia de la región y nunca habíamos visto algo así? De hecho sí, lluvias semejantes ocurrieron en septiembre de 1944 y durante huracanes como Hilda en 1955, Beulah en 1967, Fifí en 1974, Diana en 1990 y Gert en 1993 (Biltrán, 2000). Una diferencia importante es que en el 99 la deforestación y la construcción de carreteras incrementaron la magnitud del fenómeno. Esto se debe a que la pérdida de la vegetación desestabiliza el suelo y no permite la absorción de agua, y además la construcción de carreteras rompe el equilibrio natural del talud (Lugo-Hubp et al 2005)



¿Volverá a pasar? Cito un párrafo de las conclusiones de Lugo-Hubp y colaboradores (2005): “Es natural que en el futuro, a corto o largo plazo, estos fenómenos se volverán a presentar. En el pasado, tan sólo hace 40 años, la situación era otra, ya que las poblaciones eran más pequeñas, la deforestación no alcanzaba los niveles actuales, y era menor la modificación al relieve por la construcción de vías de comunicación, cultivos en laderas empinadas y pastoreo.”

Con esto en mente me parece evidente que instaurar en la Sierra Norte de Puebla la minas a cielo abierto con sus consecuentes enormes cantidades de desechos de cianuro sería una bomba de tiempo, una irresponsabilidad en verdad absurda. Vean la figuras y mapas en Lugo-Hubp et al 2005. ¿Cuáles son las medidas que una minera tomaría ante una situación como la de las Lluvias del 99? ¿Lo han considerado siquiera? ¿No se trataría de una crónica de una tragedia anunciada?

Vuelvo a la considreación K de la resolución que el Parlamento Europeo presentó a la Comisión Europea: “el uso de cianuro en minería crea poco empleo y solo por un periodo de entre ocho y dieciséis años, pero puede provocar enormes daños ecológicos […] que, por lo general, no son reparados por las empresas explotadoras responsables, que suelen desaparecer o declararse en quiebra […]”.

¿Se imaginan lo que pasaría con los contenedores de cianuro en la eventualidad de que un deslave ocurriera en la zona? ¿Se imaginan las lluvias del 99 si en tope de los miles de metros cúbicos de lodo que arrasaron por las cañadas hubiera también una concentración importante de veneno? ¿Cuáles serían las consecuencias para el medio ambiente y la salud humana en Tetela y en Veracruz a donde desembocan finalmente los ríos de la Sierra Norte?

El artículo 30 de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente de México postula que para obtener autorización de realizar explotación minera los interesados deberán presentar una manifestación de impacto ambiental que incluya los posibles efectos en los ecosistemas así como las medidas preventivas, de mitigación y las demás necesarias para evitar y reducir al mínimo los efectos negativos sobre el ambiente.

En el Informe preventivo del proyecto de exploración minera “Espejeras” que Minera Espejeras S.A. de C. V. presentó a la SEMARNAT no hay mención alguna de cómo se actuaría en caso de un evento meteorológico extremo. El documento es el informe que debe presentarse para poder realizar la exploración, mas no atañe a la explotación en sí (que es la que generaría los desechos más tóxicos), lo que justifica porqué no se habla sobre el manejo de cianuro y otros desechos de la mina. El motivo porque el que comento este documento es entonces porque algunas de sus líneas implican que la empresa está consiente del tipo de deslaves característicos de la zona, o al menos eso me parece:

(El predio de estudio) “se caracteriza por estar ubicado en un suelo de origen cretácico […] (que) puede llegar a tener una alta susceptibilidad a la erosión.”

Con las actividades de excavación, compactación y nivelación se alterará la estabilidad de las pendientes de las laderas de los cerros donde se ubica el proyecto".

Los suelos friccionantes […] son susceptibles de erosión provocada por escurrimientos de agua, además presentan inestabilidad cuando la inclinación del talud es mayor que su ángulo de fricción interna. […] los suelos finos cohesivos limosos y arcillosos […] en estado seco pueden ser resistentes como un tabique, en cambio, si poseen altos contenidos de agua pueden fluir como líquido viscoso

En las zonas deforestadas, dicho rango (rango de escurrimiento) llega a ser de más de 30%. Esta situación provoca efectos negativos inmediatos, como son: la erosión del suelo, un más rápido ensolvamiento de los bordos y presas, así como el recrudecmiento de los efectos de las inundaciones durante los intensos períodos de lluvias, especialmente los relacionados con la presencia de huracanes.

Me parece que esta información y el antecedente de las lluvias de 1999 se tienen que tomar de forma seria. La construcción de una mina a cielo abierto y el consecuente uso de cianuro en medio de la Sierra Norte de Puebla tienen que plantearse dentro de la historia del relieve del área y su reacción ante eventos climatológicos extremos (mas relativamente frecuentes). La afectación al medio ambiente y a la salud humana van más allá de lo que pase en los límites inmediatos de la mina, sino en todo lo que puede pasar das las condiciones climáticas y geológicas del sitio. Por eso me parece sensato un párrafo en la página 24 del mencionado informe: "Minera Espejeras S. A de C. V., señala que si el daño ambiental es mayor que el beneficio, social, económico o ambiental de la región, el proyecto se declarará inviable, previo a su ejecución".

Referencias.

Mastretta, Sergio. 1999. Puebla: los nuevos muros de agua. Revista Nexos http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2101209

Bitrán, D., 2000, Evaluación del impacto socioeconómico de los principales desastres naturales ocurridos en la República Mexicana, durante 1999: México, Centro Nacional de Prevención de Desastres, Cuadernos de Investigación, 50, 194 p.

Lugo-Hubp J., Vázquez C.,T., Melgarejo P.G., García, F.J., Matías, G., 2001, Procesos gravitacionales en las montañas de Puebla: Ciencia y Desarrollo, 157, 25-33.

Vázquez-Conde, M.T., Lugo, H.J., Matías, L.G., 2001, Heavy rainfall effects in Mexico during early October 1999, en Gruntfest, E., Handmer, J. (eds.), Coping with Flash Floods: Países Bajos, Kluwer Academic Pub., 289-299.

Capra, L., Lugo-Hubp, J., Borselli, L., 2003a, Mass movements in tropical volcanic terrains; the case of Teziutlán (México): Engineering Geology, 69, 359-379.

Capra, L., Lugo-Hubp, J., Dávila-Hernández, N., 2003b, Fenómenos de remoción en masa en el poblado de Zapotitlán de Méndez, Puebla; relación entre litología y tipo de movimiento: Revista Mexicana de Ciencias Geológicas, 20(2), 95-106.

Alcántara-Ayala, I., 2004, Hazard assessment of rainfall-induced landsliding in Mexico: Geomorphology, 61 (1-2), 19-40.

Borja-Baeza, R., 2003, Análisis de susceptibilidad y riesgos asociados a procesos de remoción en masa en Zazapoaxtla, Puebla: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, tesis de licenciatura, 154 p.

Dávila-Hernández, N., 2003, Zonificación del peligro por procesos de remoción en masa con base en la aplicación de un análisis estadístico multivariado condicional; la barranca El Calvario, Teziutlán, Puebla: Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, tesis de licenciatura, 116 p.

López-Mendoza, M., 2003, Diseño de un programa de prevención y mitigación de desastres asociados a inundaciones y procesos de remoción en masa en Zapotitlán de Méndez, Pue.: México, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, tesis de licenciatura, 244 p.

Marcos-López, J., 2003, Distribución espacial de los procesos de remoción en masa y riesgos asociados en el municipio de Tlatlauquitepec, Puebla: México, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, tesis de licenciatura, 151 p.

Ochoa-Tejeda, V., 2004, Propuesta metodológica para el estudio de

inestabildad de laderas a partir de los MDT y la percepción remota: México, Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Filosofía y Letras, tesis de maestría, 213 p.

Lugo, J., Zamorano, J. J., Capra, L., Inbar, M., and Alc´antara-Ayala, I.: Los procesos de remoción en masa en la Sierra Norte de Puebla, octubre de 1999, causas y efectos, Revista Mexicana de Ciencias Geol´ogicas, Instituto de Geología, 22, 2, 212–228, 2005.

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Sobre el autor

Alicia Mastretta