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5 Diciembre 2021, Puebla, México.

La compañera Hortencia

Política /Sociedad | Crónica | 19.MAY.2021

La compañera Hortencia

Carlos Figueroa Ibarra

 

El domingo 16 de mayo de 2021 las redes sociales que vinculan a activistas de Morena en Puebla  se inundaron  de  una triste noticia. En la mañana de ese día  dejó de existir María Hortencia Gabriela Herrera Ortega, “la compañera Hortencia” como le decíamos cuando nos referíamos a ella en tercera persona.  Puedo decir que para mí  fue una noticia conmocionante sobre todo porque ya no pude despedirme de ella, ni siquiera hablar por teléfono como solíamos hacer en años pasados. La pandemia y los distintos rumbos que a veces  tomamos los que  nos conocemos en el ámbito político, habían hecho que nuestra comunicación dejara de ser frecuente. La noticia de su partida me hizo ver  de frente cuánto afecto me unía a ella pese a un trato que había dejado de ser habitual.

Conocí a Hortencia en 2004, cuando un grupo de ciudadanos y ciudadanas empezamos a reunirnos en la casa de Elodia Márquez para organizar las Redes Ciudadanas por Andrés Manuel López Obrador. Andrés Manuel todavía era el Jefe de Gobierno  del entonces Distrito Federal y su estrella había comenzado a ascender y ya era el líder carismático que sigue siendo ahora, cuando ocupa el cargo de Presidente de México. Nos juntábamos los sábados en la tarde y planificábamos el trabajo para empezar a desarrollar las labores organizativas para constituir  el tejido que necesitábamos en Puebla para impulsar su candidatura presidencial  en 2006.

Recuerdo el primer día que la vi.  Era una mujer de estatura media, cabello abundante,  fuerte personalidad y recio carácter. Eran mis primeras lides en la política mexicana pues nunca antes me había movido en ese ámbito. No sucedía lo mismo con Hortencia, quien en su natal Durango había estado vinculada al Partido del Trabajo y había sido su candidata a la presidencia municipal de la capital del estado. Fue también candidata al Senado por dicho partido. En 1990 se  había afiliado al Partido de la Revolución Democrática (PRD)  y había sido candidata a diputada local. Eran los tiempos en que las candidaturas de izquierda eran luchas heroicas con pocas probabilidades de triunfo.  Hortencia había decidido jugar ese papel aportando para dichas batallas de su propio pecunio como siempre lo hizo.

Nacida en 1944 en el seno de una familia de pocos recursos, huérfana de padre desde temprana edad, Hortencia fue educada junto a sus hermanos Virginia y Adán por la tía Josefina, maestra de toda la vida, recta y estricta en la preservación de principios y valores. Se casó muy joven con Jesús Nevarez y tuvo a sus cuatro hijos Francisco, Dolores, Cuauhtémoc y Jesús. Durante un tiempo fue ama de casa pero el vigor de su personalidad y sus inquietudes sociales le impidieron quedarse en esos menesteres. Pronto ingresó a un centro educativo y en 1975 se graduó como trabajadora social. Su preocupación por los demás la hizo estudiar el problema del niño maltratado, problemas de la mujer, los comedores populares, el programa  “un vaso de leche” para los niños,  las áreas marginales y los movimientos sociales.

Las inquietudes sociales pronto se transformaron en inquietudes políticas y comenzó a participar con el PT. Para entonces la familia había prosperado con una empresa de transportes levantada desde abajo por su esposo Jesús. La crisis de 1995  hizo que dicha empresa quebrara y Hortencia decidió trasladarse a Puebla  en 1997. Allí con la ayuda de sus hijos comenzó desde cero a reconstruir la empresa familiar. Cuando nos conocimos en 2004, Hortencia  era ya la cabeza de una prospera empresa de transportes y contenedores. Se había convertido en fervorosa lopezobradorista y más que eso: era fidelista.  Esto lo  pude constatar la primera vez que estuve en su casa en las cercanías de San Pedro Cholula. En la sala de su hogar exhibía con orgullo  una foto de ella con el Comandante Fidel Castro abrazándola y dándole un afectuoso beso.

Pese a esas inclinaciones, como me dijo ella alguna vez, si no hubiera existido el gran movimiento lopezobradorista nunca nos hubiéramos conocido.  En efecto, era poco probable que una empresaria  eficaz y un académico marxista hubiesen coincidido en algún lugar. Pronto pude observar que la luchadora política había desplazado a la empresaria y que sus hijos cada vez más se hacían cargo de la empresa familiar, mientras ella se dedicaba de lleno a luchar porque Andrés Manuel llegara a la Presidencia de la República. En 2006 fue coordinadora de  la promoción del voto por AMLO. Después del fraude de ese año, participó en la Convención Nacional Democrática, en el Gobierno Legítimo de AMLO.  Fundó y financió diversas  Casas del Movimiento en la ciudad de Puebla y San Pedro Cholula. También fue en 2008,  Promotora de la Soberanía Nacional y de la Consulta Popular para detener la privatización del petróleo de México.

En 2011 fue brigadista en el estado de México a favor de la candidatura a la gubernatura de Alejandro Encinas. En 2013 fue electa Presidenta del Comité Municipal de Morena en San Pedro Cholula y fue fundadora de dicho partido en 2014. En 2015 como continuidad de su ardua labor organizativa,  fue  candidata de Morena a la diputación federal en el Distrito X Federal de Puebla. Con satisfacción puedo decir que estuve a su lado en casi todas estas lides.

Con Hortencia Herrera en una de las Casas del Movimiento que fundó. Carlos Figueroa Ibarra, Camila Figueroa Santa Cruz, y María Eugenia Ochoa (Circa 2011)

Con toda esta trayectoria fue una gran injusticia que no hubiese sido designada nuevamente candidata por dicho Distrito  en 2018 cuando los tiempos habían cambiado  y por primera vez hubiera ganado una contienda electoral. En su lugar fue designada  una comunicadora social ajena  al movimiento lopezobradorista y que apareció de repente. Injusticias como estas abundan en Morena. Desde la campaña electoral de 2015 pude observar que el vigor de Hortencia tenía percances. Usaba un bastón para caminar  y sus movimientos eran lentos y precarios. Hace unos dos años sufrió una caída y su salud mermó notablemente. Aun así, en medio de sus limitaciones continuó participando. El domingo pasado emprendió el vuelo hacia la memoria de todos los que la quisimos y la seguiremos queriendo.

Extrañaré las pláticas contigo querida Hortencia, afables conversaciones a pesar de que a menudo no estábamos de acuerdo.  Extrañaré esos intercambios con un tequila en la mano y la foto tuya con Fidel que con orgullo exhibías en la sala de tu casa. Mando un abrazo a Chuy  y a tus hijos Francisco, Dolores, Cuauhtémoc y Jesús. No necesito prometerte que te recordaré siempre.  Sé que lo sabes muy bien.

 

 

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