Vida y milagros

Al poner este título me gustaría escribir sobre la vida de un poeta o poetisa irreverente, de un artista que inventa una técnica para pintar solo con pinceles de luz, de viajeros audaces sin horario y sin ruta, de marineros en busca de lo ignoto. Pero no. Solo voy a escribir sobre mi ciudad, o más bien nuestras ciudades. Ciudades que carecen de planos, de límites, de orden y concierto. Ciudades que no saben en dónde empiezan ni dónde es que terminan, que se enciman unas con otras y que ya no saben ni cómo se llaman. Ciudades que se devoran a sí mismas, que se tragan los paisajes hermosos, que tapan la belleza con espectaculares o con edificios que no respetan ningún orden ni alturas acordadas, pegados uno junto al otro sin la más mínima armonía, como la boca de un chimuelo, aunque lo que tapen sea la belleza y lo irrepetible de un volcán en erupción. Ciudades que matan sus lagunas, sus ríos. Ciudades que no se acuerdan de los árboles cuando extienden sus calles grises hasta perderse en el infinito. Ciudades que no son dueñas de ninguna reserva para construir los parques y los espacios que necesitan los niños que hoy son niños o los que ni siquiera han nacido aún, los niños del futuro. Ciudades que parecen trazadas por la casualidad y el caos y no por el orden que debiera regirlas.

Toda la tierra del país tiene dueños. Dueños para hacer con ella lo que se les pegue la gana. El estado mexicano y sus ciudades no tuvieron líderes con imaginación para guardar reservas territoriales para el futuro, para cuando se volvieran grandes y ya nadie cupiera en ellas. Para que de los edificios pudieran bajar los niños a jugar y los viejos a pasear. Hubo presidentes como Cárdenas que crearon parques nacionales por medio de decretos, todo fuera como imprimir decretos, decretos sobre bosques destinados a morir, porque inmediatamente después de decretarlos, sobre esos parques nacionales se hicieron dotaciones de tierras ejidales. Total, si parecía que sobraba la tierra y faltaban personas. Así están los parques del Izta Popo, y los de la Malinche. Así están los bosques de los que depende la generación de agua para las ciudades sedientas construidas en los valles que los rodean; hasta ahí han llegado ya las ciudades y su desorden, a lamerles las faldas a los bosques que ya no existen más que en papel. En los años treintas y cuarentas del siglo XX se repartió la tierra como arroz, cuando éramos menos, cuando éramos poquitos, diez o doce millones y no ciento veinte millones como ahora. Cuando se creía que México alcanzaba para todo.



Nada guardó el estado mexicano para ordenar el futuro.

Los parques nacionales, las reservas de la biósfera, todo tiene dueño. Todo lo que rodea a las ciudades tiene dueños. Nada guardó el país para lo indispensable. Y mucho menos las ciudades, siempre acosadas por la precariedad y la inmediatez del día a día, del cambio de políticos cada tres años. Ni siquiera guardaron sus contornos. La ciudad de Puebla colinda con 17 municipios y solo con uno tiene sus límites claros. Casas ubicadas en Cuatlancingo pagan predial en Coronango y el agua en Puebla. Personas que compran en San Pedro Cholula sacan permisos de construcción en San Andrés Cholula, y San Andrés cobra agua y drenaje cuando el poco servicio lo da la empresa que tiene la concesión de Puebla. San Andrés cobra drenaje y agua a los que tienen norias y fosas sépticas. Entre todos contaminan el agua de todos. El puro desorden. Los permisos para conectarse a los drenajes se expiden en blanco a las industrias en la mayoría de los 17 municipios conurbados en el valle de Puebla, para que contaminen a gusto. Están creando empleos, ¿no? Ay Puebla, qué desmadre. Y digo Puebla como podría decir Toluca o Veracruz.

El desorden, que no el orden, sobre lo que va quedando dentro de los polígonos de las ciudades lo ponen los desarrolladores y los ejidatarios y los que los buscan para hacerlos socios, o los grandes desarrolladores nacionales que pueden comprar mucha tierra entendidos siempre con los grupos políticos sexenales, o los de movimientos como el antorchista. Todos ellos tienen más tiempo y poder que un presidente municipal. Y Puebla ya va llegando a Pénjamo. Y cada gran ciudad del país va llegando de manera desordenada a donde no debe. Los tiempos de los presidentes municipales son demasiado cortos y los gobiernos estatales no han suplido la ausencia del ordenamiento que los ayuntamientos no pueden construir porque no tienen ni dinero ni tiempo. Y las dependencias estatales que ostentan en su nombre o en su organigrama las palabras "ordenamiento del territorio" lo único que tienen es el nombre. El título. Ningún diputado etiqueta un centavo para ese rubro. Ningún gobernador le ha dado la menor importancia a dicho tema. Nada hay de presupuesto del estado de Puebla para el ordenamiento del territorio. Ni un peso. Ni hace siete años, ni seis, ni el año pasado. Ni un peso. Este año tampoco. Como no lo hubo en la ciudad de México que en menos de un siglo se comió a todos los pueblos que la rodeaban. Todo, con una voracidad y un desorden que le copiamos todas las ciudades del país.

Las ciudades nunca tienen dinero ni tiempo para marcar y ordenar su territorio.



Los diputados tendrían que resolver los conflictos limítrofes y de ordenamiento de cada estado, es parte de su trabajo. Pero los diputados locales lo han dejado claro durante muchos años: no se mandan solos o les gusta obedecer. Escoja usted. Como viene el presupuesto así lo palomean. Y los gobernadores lo ponen en sus programas de desarrollo, hasta ahí le invierten, en un poco de tinta para hablar del tema.

Dice alguien que sabe bien de lo que habla, que todo el territorio del estado de Puebla debiera ordenarse en base a la disponibilidad de agua. Sobre esa disponibilidad tendría que planearse el futuro y reconstruirse los mapas de las ciudades. Creo que todo el país debiera ordenarse y crear sus reservas territoriales tomando como punto de partida la disponibilidad del agua. Nada de eso está sucediendo ni en Puebla ni en el país. En ninguna agenda de pensadores o políticos veo que al tema se le dé la menor importancia. ¿Ordenar el territorio? Que se sigan encimando pueblos y ciudades, para que no sepan ni en qué ciudad viven las personas, para que no perdamos nuestra fama de surrealistas. Decía José Alfredo Jiménez en una canción que "las ciudades apartan las personas, las ciudades destruyen las costumbres". No son las ciudades. Somos las personas las que estamos acabando con todo sin saber ni cómo remediarlo. Ordenar el territorio.

Viernes, 10 Noviembre 2017 00:00

Esperanza Iris

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Esperanza Iris. Silvia Cherem, Planeta. México, 2017.pp. 334

La autora cuenta que en 2010 se “encontró” con el tema en un viaje a las islas Galápagos. En esa ocasión Roxanne Mankin-Carson, de Hawaii, le contó que en 1952 sus padres viajaban en el vuelo 757 México-Oaxaca-Tapachula, que sufrió un atentado, con una bomba casera, donde todos los viajeros y la tripulación sobrevivieron. El responsable intelectual fue Francisco Sierra, último esposo de Esperanza Iris.



A partir de ese momento, intrigada con el caso, empieza un trabajo de investigación que dura cinco años. Tuvo acceso directo al archivo personal de Esperanza Iris y de Francisco Sierra. Y también al Archivo Histórico de la Ciudad de México, al Archivo del CENART, al de la Suprema Corte de Justicia, al de Lecumberri y al de Rubén Ibarra, sobrino nieto de Esperanza Iris. Leyó los diarios de la época en la Hemeroteca Nacional y los archivos de los abogados defensores. Esa fue la materia prima para trabajar el texto.

La novela cuenta la biografía de María Esperanza Bofill Ferrer, que eligió el nombre artístico de Esperanza Iris (Villahermosa, Tabasco, 30 de marzo de 1884 - Ciudad de México, 7 de noviembre de 1962). En su época fue reconocida como “La reina de la opereta” y “La emperatriz de la gracia”. La autora hace un recorrido que inicia en su infancia, hija de una familia pobre, y su incorporación, como niña prodigio, a la Compañía de Teatro Infantil Austri y Palacios. Desde entonces se convierte en el sustento de sus padres.



En 1902 ingresa en la compañía que se presenta en el Teatro Principal. Es el principio de su éxito. Se casa e independiza de sus padres. Viene el divorcio y la muerte de su tres hijos en circunstancias distintas. Sus giras internacionales por Cuba, América Latina y España. Las noches triunfales en los mejores teatros de la época. El reconocimiento de la crítica. En 1918 inicia la construcción de su propio teatro, el Esperanza Iris, un proyecto del arquitecto Federico E. Mariscal, que inaugura el presidente Venustiano Carranza. En él actuaron, entre otros, Enrico Caruso y Anna Pávlova. En 1922 fue declarada “Hija Predilecta de México”.

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La reconstrucción del atentado del avión, la investigación de la policía sobre este crimen y el desarrollo del juicio contra Francisco Sierra y Emilio Arellano, su cómplice, que finalmente son declarados culpables y llevados a la cárcel, ocupan la parte central de la obra. La autora da cuenta de estos sucesos de manera detallada y precisa. Es la narración propia de un thriller policíaco. El atentado y la secuencia del mismo fue un escándalo mayúsculo que siguió con interés y morbo la opinión pública y condenó a Esperanza Iris al olvido durante décadas.

Al tiempo que se da cuenta de estos sucesos, la autora reconstruye lo que pudo haber sido la relación de la pareja en estos años. El amor, la sobreprotección, el miedo al abandono, pero también la infidelidad, la desilusión, el engaño, la manipulación y la estafa. Esperanza tenía 20 años más que su pareja que también era cantante de ópera. En la novela, como sucedió en la vida, la poderosa cantante de opereta, la estrella internacional, la mujer visionaria e inteligente, la empresaria exitosa queda aniquilada por el crimen que comete su esposo.

Esta es la primera novela de la autora que antes ha publicado entrevistas, reportajes periodísticos y biografías. El texto tiene mucho del estilo de un reportaje sobre todo en la parte del atentado, la investigación y el juicio que me parece es lo mejor de la novela. El estilo es directo y ágil. Desde un inicio intercala el atentado con la biografía de la artista. Al principio me costó trabajo hacer la relación que se va aclarando en la medida que se avanza en el texto. Pienso que la novela debió adentrarse más en algunas etapas de la vida de Esperanza Iris.

Martes, 07 Noviembre 2017 00:00

El Frente Ciudadano batalla con su apellido

Día con día

Al bautizarse “ciudadano”, el Frente que impulsan PAN, PRD y MC entró en una especie de callejón.



Para merecer el apellido “ciudadano” tiene que no portarse como lo que es: una alianza de partidos. Debe portarse en cambio como lo que no es: una plataforma de lanzamiento de candidaturas no partidarias.

Priva en esto la ecuación de la cultura política de moda según la cual los ciudadanos son más confiables en la política que los políticos, y hay tal cosa como candidatos ciudadanos químicamente puros, que pueden ser más eficaces y honestos que los políticos profesionales.

En todos los ámbitos de la vida, la experiencia indica lo contrario. Nada peor, ni de fracaso más cierto, que un amateur químicamente puro en una batalla de profesionales. Lo he dicho muchas veces y lo repito ahora: puede haber algo peor que un político profesional: un político no profesional (vean a Donald).



Si un gran error han cometido los gobernantes de la democracia mexicana, es rodearse de colaboradores no profesionales, habilitados para los cargos por criterios de amistad y confianza, que a la hora de los problemas de a de veras no sirven para mucho.

Un error del Frente ha sido poner el énfasis del apellido “ciudadano” en las candidaturas y no en el programa.

Creo que los ciudadanos están pidiendo gobiernos eficaces y políticos profesionales que atiendan los problemas de la sociedad. Porque los gobiernos y los políticos que tenemos parecen atenderse sobre todo a sí mismos.

Un programa que responda a las expectativas de la ciudadanía es lo que necesita no solo el Frente, sino toda la política profesional de México.

Si los partidos y los políticos quieren regresar del lugar de descrédito en que están y revincularse con la ciudadanía tienen que hacerlo en los hechos de todos los días y con compromisos definidos para el futuro.

Mundo Nuestro. Construir una narración periodística para estos tiempos del mundo digital. No es fácil. Todo se va en prueba y error, en búsqueda de un acuerdo entre la volatilidad de los acontecimientos y la retención del espacio contenido en la pantalla del celular. Las palabras se arrinconan contra la andanada sin fin de los memes, los mogis, los videos de mil suertes y banalidades. Poco queda al final del día. Poco tiempo para el análisis y la reflexión sustentada en la lectura bien informada, en la imagen precisa, en el planteamiento de hechos concretos, en la emoción por la vida de los otros. Cómo romper esa inercia terrible en la que la realidad encalla en el desvarío de las tecnología. Cómo construir modelos periodísticos alternativos.

En todo esto pienso al valorar el reportaje Atzala, vida, tradición y muerte. Entre los escombros del sismo, presentado este lunes 7 en e-consulta, realizado por Abraham Torres y Luis Martiíez, un relato que apuesta por la creación de un espacio propio para la historia, un sitio web aparte para la investigación de fondo, un portal que juega con las herramientas tecnológicas sin dejar de lado la estricta narración periodística en su género extremo, el más antiguo, por cierto: la crónica que cuenta una historia. Una historia que los reporteros han decidido contar con espíritu alternativo.

Así empieza la historia de Graciano, el hombre en el que se concentra la tragedia absoluta del terremoto en Puebla:

"Uno no a uno, Don Graciano recorre, ante quien se lo pregunta por enésima vez, los nombres de sus familiares muertos el 19 de septiembre; señala con su dedo las fotografías de su esposa Carmela Mérecis Ramírez, sus hijas Feliciana y Susana Villanueva Mérecis, sus nietos Samuel y Azucena Flores Villanueva, su cuñado Florencio Flores Nolasco, quienes murieron tras acudir a un bautizo aquel medio día en la iglesia del pueblo."



Un arranque de crónica que cumple con todos los básicos de un historia que merece leerse entera.

Pero también una propuesta que se funda en el uso creativo de la tecnología como sustento fundamental de la narrativa. Dicen sus autores:

"La base es un video en 360° y Realidad Virtual. Periodismo de inmersión puro. Esta es una forma diferente de narrativas digitales. Muevan su celular..."

Es una apuesta que seguramente ganará territorio para la lectura y la apreciación de fondo la una realidad que en su tragedia nos contempla.



Ir a Atzala, vida, tradición y

muerte entre los escombros del

sismo

Martes, 07 Noviembre 2017 00:00

Ciencia en corto/Revista Elementos

Mundo Nuestro. Conocimiento y divulgación. El esfuerzo por comprender el mundo y compartirlo. Vaya agobio para los científicos explicar a los profanos el alcance de sus descubrimientos.

El portal web de la revista Elementos de la BUAP poco a poco extiende el territorio de este esfuerzo de divulgación científica que se lleva a cabo desde nuestra universidad pública. A la propuesta de la edición impresa el portal suma desde un conjunto de ventanas una atractiva versión del mundo de la ciencia al alcance de los lectores. Efemerides, Ciencia a tiempo, De Interés, Nuestro Archivo, Nuestros autores, son algunas de ellas.

Y Ciencia en corto, que aquí presentamos, con una serie gráfica con textos breves que nos adentran en los avances que desde diversas disciplinas científicas se tiene del conocimiento del mundo, igual en su extremo del espacio profundo que en la intimidad de las partículas ínfimas que dan cuenta de la materia.



Ciencia en Corto



Piures



Mar Muerto California



Fitoplancton



cometa

Mundo Nuestro.

Suculima en concierto.

Este sábado 11 de Noviembre, en Cholula Puebla.



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Aquí la invitación:

Desde tiempos antiguos el sonido ha sido herramienta para la sanación celebración a través de meditaciones en distintas culturas. El baño sonoro es un espacio y oportunidad para reconectar con música y sonidos ancestrales que alinean nuestros cuerpos con un estado de armonía inata. Te invitamos a compartir un evento con Paola Sucülima en donde nos compartirá su ceremonia de sonido a través de una meditación guiada colectiva y una meditación de relajación donde experimentarás la reconexión contigo mismo con mensajes divinos y de tus guías espirituales de amor.
:::
Te invitamos a compartir de una manera diferente, antigua y nueva! Ven con ropa cómoda y corazón abierto!

Mujer torbellino/Suculima/VIDEO

https://youtu.be/5jyEf-AN-vo

Poco podían imaginar Rajoy y su gobierno cuando aprobaron el 27 de octubre las medidas de aplicación del art. 155, cesaron al Govern de la Generalitat, disolvieron el Parlament y convocaron elecciones autonómicas el 21 de diciembre lo que se les venía encima.

Una semana más tarde, lo que parecía la jugada maestra que culminaba una estrategia calculada, se revela como el error que puede dañar irremediablemente la carrera política de Rajoy y precipitar la convocatoria de elecciones generales en el Reino de España en la primavera de 2018.

Entre otras cosas porque la situación política catalana se inscribe en una crisis estructural del régimen del 78, cuyas costuras han comenzado a estallar como consecuencia de la Gran Recesión. Y si la atención de los medios de comunicación, y las exigencias de la propaganda, han volcado todos los focos en los insospechados y cuanto menos cinematográficos acontecimientos que se han sucedido a la proclamación de la República catalana, otros no menos llamativos se han desarrollado en la penumbra mediática: las conclusiones de la fiscalía en el caso Gürtel y la detención del comisario Villarejo, exponiendo una vez más la corrupción sistémica y las cloacas del régimen; las exigencias de la Comisión europea de un presupuesto para 2018 que cumpla sus requerimientos de ajuste; los problemas de financiación autonómica que revelan -entre otros los debates presupuestarios de Madrid y Valencia-, la bancarrota que quiso frenar la Conferencia de Presidentes de enero de 2017 y que acabó en el “cuponazo” de los presupuestos generales de Montoro pocos meses después.

Pero la coyuntura se jugaba en una sola decisión: las elecciones autonómicas convocadas de forma extraordinaria mediante el artículo 155. El argumento tan manido estos días de que “legalidad es democracia” podía quizás convencer a los creyentes de la legitimidad de semejante proceso electoral, con la Generalitat intervenida. Pero lo que Rajoy no esperaba es que todas las fuerzas políticas en presencia aceptasen el reto de participar y ganarlas, cuestionando en un pulso de semejante envergadura la legitimidad del gobierno Rajoy.



Incapaz de dar seguimiento a la Ley de Transitoriedad de la proclamada República catalana por la intervención primero del Tribunal Constitucional, después la aplicación del art. 155 y, por último su cese, Puigdemont optó por acompañar la decisión de participar en las elecciones del 21 de diciembre con un gesto simbólico de resistencia y mantenimiento de la legitimidad surgida del referéndum del 1 de Octubre como trasladarse con una parte del Govern cesado a Bruselas. Mientras la mayor parte del Govern, ocho consellers, acababan en la cárcel, con vejaciones incluidas, con el vicepresident Jonqueras a la cabeza, por una decisión de la juez Lamela de la Audiencia Nacional cuyos débiles fundamentos jurídicos son algo más que discutibles.

Tras la orden de detención europea firmada por la misma juez Lamela, Puigdemont y los consellers que le acompañan se han entregado a la policía belga. Será muy difícil que ningún juez belga acepte una extradición por los motivos políticos alegados –teniendo en cuenta que no existen en el código penal belga los delitos de sedición y rebelión-, pero además el procedimiento no culminará antes del 21 de diciembre. Y mientras tanto, Puigdemont ya ha definido los ejes de la campaña electoral del 21-D, presentado su candidatura, y se dispone a utilizar el proceso de extradición como plataforma electoral internacional. Un “acto de cobardía”, lo ha calificado ese ejemplo de resistente clandestino protegido bajo el franquismo y dudoso defensor de la legalidad en los “años del plomo”, Felipe González; mientras la prensa del régimen del 78 convertía el viaje de Puigdemont a Bruselas en una astracanada y en la justificación de la detención de los miembros del Govern restantes. Pero Rajoy callaba, porque es más consciente que este coro tragicómico de la segunda restauración borbónica de que ha perdido de nuevo la iniciativa política.

Hasta el 7 de noviembre, el próximo martes, no se conocerán las coaliciones de estas elecciones plebiscitarias donde las haya, gracias a la política del Gobierno Rajoy. De entrada, el “bloque constitucionalista” que debería apoyar a la candidata del cada vez más derechista Ciudadanos, Arrimadas, a alcanzar la presidencia, no concurrirá unido. De hecho, el PSC no quiere ni oír hablar de él y hace equilibrios como apoyar la aplicación del art. 155, pero condenar (sic) sus consecuencias.

Más fácil lo tiene Catalunya en Comú, que ha decidido mantener su defensa de un referéndum pactado y legal y convertir la campaña en una denuncia de la represión y la intervención de la Generalitat e instituciones catalanas, adelantando la perspectiva de un “bloque soberanista y catalanista” como mínimo denominador común con el “bloque independentista”.

Es el “bloque independentista” el que sufre las mayores tensiones internas, porque ERC tendrá que elegir entre imponer su hegemonía a costa de Junts pel Sí, o aceptar cederla a Puigdemont y, a través de él, al PDdCAT. La CUP, es evidente que a pesar de su indecisión, apoyará cualquier fórmula que decidan ERC y el PDdCAT en nombre de la liberación de los presos y la restauración de Puigdemont como President.



En este escenario electoral, en el que el efecto más importante de la aplicación del art. 155 ha sido hacerle la campaña electoral al “bloque independentista”, las encuestas apuntan una situación muy similar entre los tres bloques, aunque con reforzamiento dentro de ellos de ERC y Ciudadanos, aunque el primero superaría al segundo en más de 6 puntos. Es decir, la única alternativa real a un nuevo Govern independentista sería un Govern soberanista de izquierda. Rajoy lo tiene crudo. ¿Cómo podrá aceptar o justificar cualquiera de estas dos alternativas en las elecciones que el mismo ha convocado y organizado después de la aplicación del artículo 155?

Comentaristas como Enric Juliana, pero también Luis María Ansón, Fernando Garea, Jose Antonio Zarzalejos o Juan Luis Cebrián, comienzan a apuntar ya los peligros que ello implica no solo para la carrera política de Rajoy sino para el propio régimen del 78. Rajoy no tendrá otra opción política que convocar elecciones generales en la primavera de 2018 e intentar su propio “bloque constitucionalista” para legitimar su actuación con un “gobierno de salvación nacional”, si no se abre antes una crisis sucesoria en el PP.

Esto nos lleva a la tesis que Sin Permiso ha mantenido estos años: que las causas de la crisis estructural del régimen del 78 lo hacen irreformable. Que antes o después –cuanto antes mejor dado el coste de la crisis- es necesario un proceso constituyente que democráticamente encuentre una solución alternativa. Hemos sido testigos de las dificultades, errores y vacilaciones del proceso soberanista catalán, pero también lo estamos siendo de la incapacidad del gobierno Rajoy para darle una solución democrática y su amenaza en convertir el régimen del 78 en el régimen del 155. Para imponer no solo un gobierno constitucionalista minoritario y antidemocrático en la Generalitat, sino también tapar su corrupción y aplicar la vuelta de tuerca del ajuste neoliberal que le exige la Unión Europea.

Hay convocadas muchas movilizaciones para los próximos días en Catalunya, desde una gran manifestación el 11 de noviembre hasta una concentración en Bruselas a principios de diciembre, coincidiendo con el “día de la Constitución española” o una fecha cercana. Hasta entonces, distintos actos como las colgadas de carteles ya realizadas el domingo 5 y distintos actos de lucha sindical y “paro nacional” el miércoles 8 de noviembre. También han vuelto las caceroladas a las 22 horas todos los días por la libertad de los presos políticos. Sin contar los múltiples actos descentralizados de protesta en actos deportivos como el que hubo en el campo del FC Barcelona durante el partido del sábado 4 de noviembre. O, cuando escribimos estas líneas, el corte de la N-II de 2.000 personas a su paso por Mataró en protesta por una agresión fascista pocos días antes. Los Comités de Defensa de la República (CDR) están jugando un papel muy importante de resistencia y organización por barrios y pueblos. En Manlleu se reunieron el 4 de noviembre una representación de 172 CDRs. En el comunicado que se hizo público, podemos leer: “Con la consolidación de la red de vecinos y vecinas que hicieron posible la celebración del referéndum del 1 de octubre, estamos preparados y preparadas para defender la República de forma pacífica pero contundente. Por todo esto llamamos a la población a participar de forma activa en los Comités de Defensa de la República de su municipio.” Existen incluso CDRs en ciudades extranjeras y muy lejanas, como en la Ciudad de México.

Se trata de una iniciativa de resistencia y coordinación de actos de lucha muy necesaria y debería animar a las izquierdas españolas, por sentido común, a diseñar una alternativa unitaria y de movilización en solidaridad con la situación de represión que sufren las libertades democráticas en Catalunya. Lo hemos dejado dicho más de una vez, y es algo de lo que se está tomando cada vez más conciencia en muchos (?) sectores de la izquierda española que ven más allá del inmediato oportunismo electoral: las libertades que hoy son atacadas en Catalunya lo serán pronto, si no lo son ya, en el conjunto del Reino. La solidaridad con Catalunya es condición necesaria para evitar la extensión de la represión de las libertades democráticas en el conjunto del Reino de España.

Son editores de Sin Permiso.

Fuente:

www.sinpermiso.info, 5 noviembre 2017

Vida y milagros

(iIustración tomada de la revista Nexos)

El aspirante a la candidatura presidencial independiente Pedro Ferriz de Con promovió ya una acción jurídica el viernes pasado ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para demandar respuesta del Instituto Nacional Electoral (INE) a su solicitud de que cualquier ciudadano pueda descargar la aplicación móvil para dar su apoyo a las candidaturas independientes desde cualquier computadora y no solo desde un teléfono inteligente. Hasta donde leí, también promueve que se puedan recabar las firmas de manera directa con papel, pluma y adjuntando la firma y la copia de la credencial de elector sin la mediación de una aplicación electrónica. Dada la diversidad del electorado mexicano y la dispareja disponibilidad de herramientas electrónicas según las zonas del país, esto debiera ser lo indicado. Desde el 29 de octubre pasado Ferriz de Con solicitó al Consejo General del INE abrir las variantes mediante las cuales se obtienen las firmas, pero hasta el día 4 de noviembre el Consejo ha ignorado la petición incurriendo en omisión. Quizás por eso ahora está dando el paso de presentar una acción jurídica ante el TEPJF.



No solo Pedro Ferriz ha señalado las enormes fallas de la app que el INE contrató para reunir las firmas. No hay un independiente que esté conforme con las complicadas reglas del juego que el INE puso sobre la mesa. .

La semana pasada escuché una entrevista a un candidato independiente que busca una diputación local en un distrito urbano de la ciudad de Puebla. Es un muchacho de 26 años, con grupos de amigos jóvenes y familiarizados con todas las tecnologías de teléfonos inteligentes, por lo cual es de suponer que el universo de electores entre los que él buscará las firmas tiene acceso a los teléfonos desde los que se puede utilizar de manera razonablemente efectiva la app del INE. Él necesita para la diputación local seis mil firmas, pero al narrar lo complejo y tardado del proceso, nos damos cuenta de que le será bastante difícil lograrlas, aunque en su caso, no imposible. Pedro Kumamoto también está en la búsqueda de firmas para una candidatura a diputado federal. Él mismo, que ya obtuvo y ganó una diputación local en Jalisco con el método de recaudación de firmas a mano, está encontrando complicado reunir las firmas con la aplicación electrónica. Se supone que todo el proceso para obtener la firma electrónica desde un teléfono no debe de tardar más de un minuto y medio, cuando mucho dos. Sin embargo todos describen perfectamente bien las fallas del sistema que extienden ese tiempo promedio hasta once minutos si bien les va.

El solo hecho de que el INE haya restringido la captura de firmas a los teléfonos inteligentes es discriminatorio y hasta donde me explica un jurista, también anticonstitucional. Si para la búsqueda de firmas en un distrito urbano en el que el internet es rápido y hay muchos teléfonos aptos para la operación, ésta tarda mínimo once minutos, qué se puede esperar de las firmas que se requieren para candidaturas federales de diputado, senador o presidente de la república, que requieren las firmas de sectores en que las herramientas electrónicas no se tienen. Las firmas para la candidatura presidencial tienen que juntarse en 17 estados y en muchos distritos en los que el internet es de mala calidad o de plano inexistente.



En países como Chile o Argentina las candidaturas independientes son posibles porque una vez registrado un candidato, de manera directa los interesados en apoyarlo acceden a la página del instituto electoral y hacen el trámite de firmar en línea con sus claves de acceso. De manera directa y sin ninguna complicación, como quien paga un servicio o una multa por internet. No se requiere ni la ayuda ni la intervención de representantes de los aspirantes para realizar el trámite. Un reglamento no puede estar por encima de un derecho constitucional elemental y esta aplicación diseñada para el INE al parecer lo está. Aunque el TEPJD ya se pronunció hace días a favor de la legalidad del uso de la aplicación del INE y también sobre el proceso para solicitar excepciones a su uso en zonas marginadas, ahora tendrá que responder sobre los argumentos de inconstitucionalidad presentados por Ferriz de manera formal ante el TEPJD. También, junto con otros candidatos, ha solicitado que mientras esto se resuelve se cree una comisión temporal ante el Consejo General del INE para dar seguimiento al proceso de recaudación de firmas, en la que los representantes de los candidatos independientes puedan tener un representante como forma de subsanar la falta de diálogo que el INE ha mostrado hacia ellos, ignorando sus peticiones y no respondiendo a ellas en algún sentido de manera ágil y eficaz. En síntesis el consejero presidente y su consejo están actuando como si la virgen les hablara ante las quejas de los independientes con respecto a los métodos de recaudación de firma y la ineficacia de su app.

Será interesante ver qué contesta el tribunal ante el argumento de que el permitir la descarga de la aplicación solo a los auxiliares de los aspirantes a las candidaturas independientes es poner un obstáculo directo entre el elector que quiere apoyar a alguien y el INE. Es como si para hacer un pago o una operación en línea del predial o el agua, usted necesitara el apoyo presencial e ineludible de una tercera persona debidamente acreditada mediante un registro previo ante el ayuntamiento, mediando en su operación entre la institución y usted. O como si para tramitar su credencial de elector usted necesitara la asistencia presencial del personero de algún partido político. A esas figuras de intermediación entre una institución gubernamental y el ciudadano se le conoce en México como "coyotes". Efectivamente, el INE ha institucionalizado la asistencia de un coyote, por bien intencionado y confiable que este sea, a la hora de recaudar las firmas.

Y mientras, el tiempo corre, como siempre, a favor de los partidos, que de por sí cuentan con todas las ventajas posibles sobre cualquiera de las candidaturas independientes violentando un principio fundacional del INE que es la equidad. De ese tamaño fue el deseo de los legisladores partidistas de impedir que funcionaran. La pinza final la está cerrando el INE con una aplicación limitativa e ineficaz. Y es que entre menos burros --dice el dicho-- más olotes.

Era una friega transitar cientos de kilómetros en el desierto de la meseta central, pero era mandatorio al menos una vez al año. Los abuelos paternos, además de ser menos frecuentados que los maternos, tenían esta propiedad gigantesca. Incluía un corral, no para ganado sino para los camiones de mi abuelo que era concesionario de refresqueras y cerveceras. Además era el dueño del único teléfono público. Esto no es poca cosa. Tenía su centralita de madera, manivelas y este sistema de cables y luces y auricular separado del parlante con forma de copa negra invertida. También tenían una posada alrededor de un frondoso patio español y una tienda de abarrotes. El abuelo tenía también un proyector y hacía funciones de cine callejeras.

Todo esto fue el anclaje a la vida que mis abuelos necesitaron para dejar atrás el caos que la revolución les impuso. Es la historia de mis abuelos y la de los abuelos de muchos más, que vivieron la desolación de las armas, el fuego y el desarraigo. Y ahí, en Galeana, Nuevo León, acabaron sus días. Las visitas a esta pacífica Villa de Labradores, como era descrita en la cédula virreinal de su fundación, son un hato de recuerdos que huelen a cocina, tierra y provincia.

Ese hato se desmorona con facilidad y los recuerdos caen a diestra y siniestra. Los abuelos decidieron comprar un burro para pasear a los nietos en el pueblo. En su lomo cabíamos los seis primos mayores. Lo atestigua una foto y el recuerdo del tacto tieso y polvoso de su pelambre.



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El pueblo está en al pie de un cerro que no cabía en el azul intensísimo del horizonte. Se respiraba una aridez interplanetaria. En uno de tantos paseos en el cerro, mi papá encontró un fósil de alguna criatura acuática. Nos dijo que en alguna época aquel paraje era el fondo de un océano y eso bastó para crear una obsesión que sobrevive hoy en día con las piedras, los fósiles, las gemas, los cristales, joyas inanimadas que los milenios legan.

El desierto es un paraje íntimo. Nada que ver con la apacible montaña, la ensoñación acuática o el histérico bosque tropical. Eran las ocho horas más largas, eras las rectas más rectas, eran las yucas y sahuaros más tristes. La llegada al pueblo se anunciaba con una hondonada surcada por un antiguo lecho que la mayor parte del año estaba seco. A la vera del camino, los manzanos eran el paseo alternativo al cerro. En uno de esos paseos, mi hermano comentó que las manzanas en el D.F. se encontraban en el súper no en los árboles.

Las vacaciones eran en verano o navidad. La navidad me gustaban más porque mi papá buscaba la forma de brincarnos a San Antonio para visitar a los parientes chicanos. La familia Luna, naturales de Monterrey emigrados hace tres generaciones a Texas, primos segundos de mis parientes Villarreal nacidos en San Antonio y emigrados a México hace tres generaciones.

Una de esas navidad fue especial. No por lo regalos, ni la reunión extraordinaria de todos los primos. Hacía mucho frío y jugábamos el patio. Ingeniándonos en convertir la caja vacía de un camión en un patio de juegos, donde trepar, brincar y colgarse.

Recuerdo mirar desde abajo a mi hermano colgado de un tubo. Su silueta a contraluz rodeada de una pelusa extraña. Se soltó y cayó delante de mí. Nuestras miradas, fijas en las cabelleras de uno y de otro, descubrieron la entropía suspendida de la nieve. Posando su blancura con elegancia, en las manos, en el aire y en el suelo curtido y aferrado del norte de México.

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