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6 Octubre 2022, Puebla, México.

San Baltazar Temaxcalac: mirar de lejos el tinaco-platillo volador / Sergio Mastretta

Gobierno /Ciudad /Economía | Crónica | 15.SEP.2022

San Baltazar Temaxcalac: mirar de lejos el tinaco-platillo volador / Sergio Mastretta

Sergio Mastretta

Mundo Nuestro. A San Baltazar Temaxcalac siempre lo hemos identificado por su tinaco-platillo volador plantado a la derecha de la autopista a México antes de llegar a San Martín y mero junto al domo de de Rassini Frenos.El lunes 12 inauguraron su reconstrucción. El miércoles 17 se vino abajo, mató a dos personas que ahí se cubrían del sol y provocó que una turba estuviera cerca de linchar a la presidente municipal.

Cuánto se conjuga en ese tinaco emblemático, la referencia para contemplar una región azoada por el desastre: industrializaciòn desenfrenada, paauperizaciòn campesina, urbanizaciòn sin ley y orden, contaminación mortal, violencia marca huachicol.y gobierno rebasado por esta abigarrada realidad del caos.

En 1989 escribimos que alumbraba ese muy cierto porvenir catastrófico. Y ya era San Baltazar Temaxcalac su centro.

 

 

Colapsa obra chafa del ayuntamiento de Texmelucan y mata a dos hombres –  Cinco Radio

 

 

San Baltazar Temaxcalac, 1989

 

Tan cerca de las fábricas…

 

--¿Problemas? –dice el doctor Oliverio Cano Madrid, presidente de la Junta Auxiliar de San Baltazar, uno de los cuatro médicos con que cuenta esta comunidad de 17 mil habitantes--, simplemente que no hay dinero y que la gente no coopera para resolver las necesidades que enfrentamos... y son muchas.

San Baltazar tuvo la fortuna y la desgracia, como se le quiera ver, de quedar junto a la autopista. Por lo pronto, desde que los terrenos fueron expropiados para esa carretera, los campesinos afectados no han recibido pago alguno y están a la espera de que se resuelva favorablemente la demanda que interpusieron desde hace tiempo. Automanufacturas compró alrededor de 15 hectáreas y más de 40 que se expropiaron para la construcción del parque industrial Quetzalcóatl, a cargo del gobierno del estado. La vía del ferrocarril cruza el pueblo, al igual que un gasoducto de Pemex. Cercado por esas mojoneras industriales, a este pueblo han tardado en llegar los beneficios del crecimiento económico.

Existen tres escuelas primarias para 1,600 alumnos, dos quínders para 200 niños, y dos telesecundarias para 700 jóvenes. No hay prepas ni tecnológicos, los muchachos tienen que ir a Moyotzingo, a San Martín o a las escuelas de los municipios aledaños a Tlaxcala.

El agua potable apenas llegó, con la instalación del platillo volador en 1987. De hecho, hasta 1981, el pueblo no tenía drenaje ni red de agua. Hoy existe ya un colector principal y los dos servicios alcanzan un 85% de la población. De pavimento, solo 200 metros lineales de los seis mil que suman las calles de San Baltazar lo tienen. En servicios médicos, no existe un solo centro de salud y cuatro doctores particulares atienden a los enfermos, con precios que van de ocho a doce mil pesos la consulta; más aún, no más de diez por ciento de la gente que trabaja tiene seguro social. En el pueblo hay dos mil casas y el Dr. Cano calcula en otras mil las que se necesitan para disminuir el hacinamiento.

Tampoco hay mercado, las amas de casa viajan a San Martín en camiones urbanos que cobran 250 pesos y que salen cada media hora. Se trata entonces, de un pueblo como cualquier otro en Puebla, con grandes rasgos y una población mayoritariamente campesina de 480 ejidatarios con media hectárea cada uno con tierras de lo que fuera el rancho de San Jerónimo; el resto, alrededor de dos mil hectáreas, divididas entre pequeños propietarios que difícilmente cuentan con más cinco hectáreas, de lo que fuera la hacienda de Temaxcalac.

Aquí, en menos de quince años, han surgido algunas fábricas, muchas menos de las que se hubieran instalado si no hubiera crisis económica: AMSA, Descafeinados Solubles, Emper Industrial, (Laboratorios en construcción), IBS de (bicicletas), Diseños Industriales, Ladrillera San Lorenzo, Lapsolite, entre otras, y que emplean a no más de 150 hombres de San Baltazar. Además, ocultos en las casas, mas de treinta talleres de maquila de ropa emplean a mujeres del pueblo.

Algunos obreros salen a fábricas de la región como Pemex y Crisol Textil, empresa esta última cuyo líder de la FROC-CROC, Félix Díaz, nativo del pueblo, emplea a unas 40 personas. Finalmente como buenos mexicanos, uno de cada cuatro habitantes de San Baltazar vende algo, los domingos, legumbres en San Martín o lo que se pueda. En este marco socioeconómico, la junta auxiliar que encabeza el doctor Cano Madrid hace cuentas:

--No tenemos ingresos propios –dice el presidente auxiliar-, apenas se va a empezar a recaudar lo del agua potable. Las industrias no dan un clavo. Supuestamente debemos recibir un millón de pesos mensuales del municipio, pero el ayuntamiento de Apolonio Méndez hace cuatro meses que no nos da nada, dice que no tiene dinero él tampoco, y en el 87 sólo se recibieron ocho millones. El gasto se ha ido en el auditorio, en la ampliación de la red de agua potable y en la construcción de una barda para la escuela Venustiano Carranza. Mire, aquí todo lo hacemos por amor al arte, no se cobran salarios y hasta la gasolina de la combi que tenemos la pagamos de nuestra bolsa.

Y tiene muy claro lo que se necesita en San Baltazar el doctor Cano: pavimentación por lo menos de la entrada principal, construcción de un centro de salud, terminación de la red de agua potable, arreglo de la plaza pública (para lo que existe ya un proyecto de 250 millones de pesos), construcción de un mercado, edificación de una escuela primaria que funciona en el local de la presidencia, baños para este recinto, canchas deportivas (existen dos campos de fút, dos de beis, y una cancha de basquet), perforación de un pozo para el riego de 1500 hectáreas de la comunidad (hay tres, uno en el ejido y dos en la pequeña propiedad, pero no logran abastecer a los usuarios).

--Así están las cosas –dice Cano Madrid--, sin dinero no te puedes mover, y si la gente no coopera, menos. Y aquí en San Baltazar, con la división política que existe no se hace nada.

 

El político, el mayor problema

 

La casa que ocupa la presidencia auxiliar en este pueblo, como todo edificio municipal que se precie de serlo, ya ha sufrido el asalto de hombres y mujeres descontentos con los resultados electorales. Frente a la plaza que no es plaza y bajo la amenaza del platillo volador que hace de tanque de agua, el local no se destaca mayormente. Como sea, a principios de 1984, el grupo que apoyaba al doctor Cano Madrid para la presidencia tomó la casa e impidió que ocupara su puesto el señor Agustín Sánchez Flores, reconocido por la dirección de gobierno municipal. La gente de San Baltazar ya tenía bien identificados a los grupos contendientes, los dos priístas unos alineados a la CROM y otros cobijados por la FROC-CROC.

En 1984, la dirección de gobierno del estado optó por una junta, encabezada por José Hernández Corona, funcionario de esa dirección, y con dos regidores por grupo político. El ayuntamiento local quedó paralizado tres años, las obras de agua y drenaje apenas si avanzaron y el pueblo tuvo que esperar hasta 1987 para definir en manos de quién iba a quedar la autoridad.

De un lado, entonces, quedaron los priístas que representaban a los personajes tradicionales. Félix Díaz, actual dirigente de la FROC en la industria CRISOL, ex-presidente auxiliar de San Baltazar, encabeza este grupo. Miguel Cante Calderón, presidente en el periodo 1981-84, y una de las dirigentes que sobresalen del recién creado Frente Revolucionario de Juntas Auxiliares, se destaca en el otro grupo que intenta romper con lo que llaman “el priísmo tradicional”.

 

El pleito por el agua potable

 

Y los conflictos se avizoran en San Baltazar. El 15 de diciembre del 87, mientras el grupo de Cano Madrid participaba en la reunión de seguimiento de los programas contra la contaminación en Automanufacturas, el grupo de Félix Díaz, que por acuerdo de Apolonio Méndez, presidente en Texmelucan, preside un comité de obras públicas en la localidad, demandó ante Mauricio Romano, secretario de la SAHOPEP, la realización de una auditoría al comité de agua potable de la junta auxiliar y el cambio de personas en dicho comité. La auditoría será realizada este mes y a más tardar en marzo se realizará una asamblea de usuarios del servicio de agua potable para tomar una decisión.

--Es una grilla que traen esos cuates –explica Oliverio Cano Madrid--. La gente aquí ya los reconoce. En el 84 les ganamos las elecciones, un 80 por ciento estuvo con nosotros, pero ellos se apoyaron en la dirección de gobierno y nos voltearon las elecciones, ellos estaban fuertes con Miguel González Montes, que era el presidente de San Martín. Por eso cuando les quiso dar la presidencia, se armó el relajo político y se tomó el local. Mejor trajeron a ese José Hernández que ni se paraba por aquí.

“Por eso –sigue Cano Madrid--, el mayor problema que tenemos aquí, aparte de nuestras carencias de servicios, es el político. El otro grupo azuza a la gente para que no pague el agua potable. A ellos les asignaron un comité de obras, pero no han hecho nada, nomás hacen grilla. Ellos han mangoneado mucho tiempo aquí, pero ya la gente se da cuenta de que el atraso se debe a que nomás andan apapachando a los políticos. Nosotros también somos del PRI, pero sabemos que sólo con la organización del pueblo se puede hacer algo”.

 

La clausura cambió las condiciones

 

El 15 de diciembre pasado fue un día más en la vida de los obreros de la empresa Automanufacturas, S.A. (AMSA). En maquinado hicieron chirriar los tornos y en fundición sufrieron el calor de los hornos y el ruido de los extractores de polvos. Todo igual; el inmenso imán y la chatarra de materia prima que descargan los trailers; los tambores de frenos apilados como producto terminado para exportación que acarrean los montacargas; los peones con sus escobas, su tisne y sus montones de arena metálica; el comedor para el almuerzo de 1470 trabajadores y 450 empleados; el aire neblinoso que ensombrece los eucaliptos que rodean la planta; los policías aburridos a entrada. Un día cualquiera: producción, ruido, polvo.

Pero no lo fue para sus directivos. Esa mañana recibieron en la sala de juntas a quienes por años han visto cerradas las puertas de la fábrica a su reclamo; los campesinos de San Baltazar Temaxcalac, la junta auxiliar dónde AMSA se instaló en 1973, ganando para la industria 15 hectáreas de las mejores tierras de cultivo de la región. Era una reunión del comité de seguimiento de los programas para evitar la contaminación de aires y suelos acordados entre la empresa y la SEDUE el 15 de noviembre anterior, luego de la clausura temporal de la planta por incumplimiento de los compromisos establecidos en 1987, apenas una semana antes, el lunes 7 de noviembre. Tuvieron que pasar quince años, y una medida efectiva, la clausura, para que los campesinos se convirtieran en interlocutores de Automanufacturas. A partir de esa fecha, las autoridades de San Baltazar supervisarán mensualmente el desarrollo y cumplimiento de los trabajos para combatir la contaminación.

 

Las partes

 

En la mesa de juntas se sentaron el ingeniero Pablo Loreto y el biólogo Luis Enrique Fernández, los funcionarios de la SEDUE que pusieron los sellos de clausura luego de una visita de siete horas de inspección en la que comprobaron la negligencia de AMSA: planta de tratamiento de aguas residuales insuficientes, incluyendo metales pesados; colectores de polvo con baja eficacia; humos y polvos de áreas de fundición sin tratamiento; polvos y lodos de colectores con metales pesados sin tratamientos y que se arrojan al tiradero municipal; falta de licencia para ampliación de naves 1 y 2. Según aseguraron los funcionarios federales, la empresa sólo cumplió a medias con uno de los once puntos establecidos ante notario público –Notaría 38 del Distrito Federal-- el 26 de julio de 1987.

Motivos sobrados tenía entonces para sentarse en la mesa de juntas el Ingeniero Adrián Guadarrama, el director de la planta AMSA, empresa del Grupo ICA en su división industrial, adquirida hace menos de dos años a sus propietarios norteamericanos. El asunto había obligado a que el propio Bernardo Quintana, vicepresidente de ICA, tuviera que negociar con la SEDUE el arreglo del conflicto, con el compromiso de que se haría todo lo necesario para resolver definitivamente el problema de contaminación generado por la fábrica. Muy serios, acompañaron a Guadarrama, Salvador González, gerente de Relaciones Industriales, quién pasara un mal día aquel lunes de la clausura, y otros directivos con carteras prominentes como la Dirección de Ingeniería, la Jefatura de Servicios Generales, La Gerencia de Nuevos Proyectos, y hasta un puesto nuevecito, el Departamento de Ecología, a cargo de la Ingeniera Firelei Soriano.

Con esa plana mayor se sentaron los campesinos, el doctor Oliverio Cano Madrid, presidente auxiliar de San Baltazar, el regidor de policía Jorge Linares, el secretario de la junta José Gerardo Alonso García, y un representante del Frente Revolucionario de Juntas Auxiliares de San Martín, Miguel Cante Calderón. “Siempre nos habían cerrado las puertas --diría después uno de los regidores--, íbamos en bola a reclamar los daños a nuestras cosechas afectadas por ese polvo negro que echa la planta, pero nos decía el policía, nomás puede pasar el afectado. Y ahora pásele, pásele. Ese día nos dejaron entrar con nombre y con los directivos industriales el seguimiento a los programas.

 

Los programas

 

A muchas cosas se comprometió AMSA y que tendrá que cumplir este 1989. En primer lugar, el reclamo campesino: el saneamiento completo del canal de riego que pasa junto a la planta y el jagüey que alimenta contaminados por las descargas de aguas residuales. En los programas estableció la SEDUE los compromisos de esta empresa de autopartes.

El primero, con varias actividades de tratamiento de aguas residuales del comedor y sanitarios, con la construcción de drenajes y registros de instalación de trampas para grasas y aceites y su canalización hacia la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR); la limpieza del canal y jagüey referidos; el funcionamiento completo de la PTAR a más tardar a fines de marzo, la canalización de las aguas tratadas hacia el jagüey del pueblo, obra que deberá estar concluida el 31 de marzo; el tratamiento de los afluentes denominados solubles que hasta la fecha la empresa no ha informado donde descarga, para el 9 de junio; las licencias de lugares de descarga de lodos, arenas y escoria, corazones de fundición y solubles, punto este para que la SEDUE propone la construcción de un cementerio industrial en alguna región desértica de Tecali, Tehuacán o Tlaxcala, con la participación de empresas como Volkswagen, Hylsa, Metaloides y Talleres Monserrat, pero que hasta el momento no ha sido resuelto.

El segundo programa abarca otros puntos que complementan a los anteriores: la unificación de descargas de aguas residuales con drenajes interconectados a la PTAR, misma que deberá reacondicionarse con trampas para grasas, instalación de tubería galvanizada, conexión de bombas, etc. para su funcionamiento adecuado; el reporte de análisis mensuales de las aguas tratadas y de análisis de solubles (ocho muestras mensuales), el reporte de análisis de lodos de extractores de polvos para saber si contienen metales pesados; la reconstrucción de colectores de polvos para que funcionen a más tardar el 30 de junio; el reporte de análisis de todo residuo de rectificación para determinar si contienen metales pesados y definir dónde depositarlos; el reporte de análisis de corazones de desecho para determinar lo mismo; el análisis de dos sondeos a 250 metros de distancia para determinar la existencia de metales pesados, junto con perforaciones de entre cinco y veinte metros de profundidad para análisis de aguas, resultados que deberán presentarse el próximo 31 de enero; instalación, funcionamiento y operación para el 30 de junio de sistemas anticontaminantes atmosféricos para humos, polvos y gases.

Una lista larga que el jueves 15 de diciembre trató la comisión de seguimiento de los programas. AMSA presentó el rostro amable de la negociación. A la fecha ha sido limpiado el canal de riego; AMSA solicitará a Pemex apoyo de maquinaria para el desasolve del jagüey; los campesinos tendrán que cooperar para no descargar aguas negras en él; la SEDUE expresó su preocupación sobre el destino de los desechos varios con metales pesados y la importancia que tiene el estudio adecuado sobre los equipos anticontaminantes que deberá instalar la empresa de manera que se asegure la inversión. Las partes quedaron de reunirse nuevamente el próximo 17 de este mes.

“Los tiempos han cambiado –dice Miguel Cante del Frente Revolucionario de Juntas Auxiliares--, el campesino está descontento y presiona. Nosotros exigimos la intervención de la SEDUE, la empresa tuvo que doblar las manos”.

 

Acosa la industria a pueblos de Texmelucan

 

San Baltazar Temaxcalac. Jueves 26 de enero de 1989. Es un campesino joven y sin tierra de la región. Siembra haba, ejote, cebolla, lo que se deje según como ande su bolsillo. Se toma una cerveza a la sombra, y seguro, con tino, narra la situación de su trabajo en el campo:

            “Ni ejidatario ni pequeño propietario –dice-, al menos en lo particular soy campesino, pero no tengo ni un tramo de terreno. Trabajo por la pura ilusión de ver la semilla en mi casa. Soy amediero, me prestan la tierra, el dueño y yo vamos al 50 por ciento de los gastos, al menos eso digo. Le cuento a usté un detalle y luego hacemos cuentas”.

            “El dueño pone el preparado de la tierra. Digamos que se va a cultivar cebolla, ajo, cilantro, espinaca, col, zanahoria, lechuga o como yo en noviembre haba. Y se renta lo que se puede, en lo que toca a mí, no llega ni a una hectárea, son tres melgas, así se nombra a un tramo de cuatro surcos melgas no sacas provecho, pero todo el trabajo que se le mete en esos meses, el que gana es el acaparador, eso de antemano lo digo. Y tocante a beneficio del gobierno, también adelanto que no hay ninguno que le toque al pequeño agricultor”.

            “Decía que son, tres barbechos, asegún. Se barbecha y luego se resfría la tierra, o sea que se moja con el riego; luego se vuelve a barbechar y lo mismo, se resfría. El riego o lo pone el dueño o lo pone uno según el acuerdo. Al final se melga, o sea que se ponen unos lomos, como pa la alfalfa y la legumbre, y todavía se emparejan las melgas. Así se prepara la tierra, a cuenta del dueño”.

            “De ahí en adelante entra en labores al amediero, él siembra y cultiva. Este año sembré un poco de haba y cebolla. Creo que fue el 20 de noviembre cuando sembré y ya nacieron, aunque ahora con el frío va despacio. Si cae la helada negra, no, no es el ada negra, aunque parezca, digo, si cae, nos molesta nuestras cosechas. El año pasado le cayó al frijol, ya estaba la vainita y se la cargó. El kilo de semilla, asegún se deje el comprador, y yo me dejé, querían 2,500 pesos y sólo les di dos mil. Usté puede comprar semilla para comer o para sembrar, y el vendedor ya lo conoce la gente, si llevas para siembra. Una melga de haba se lleva diez kilos, tres melgas, 30 kilos, 60 mil pesos y empieza la cuenta”.

            “Si es pequeño el tramo, te llevas un día, según como se preste el que hace los surcos. Yo rente la yunta, por tres melgas o un cuarto de hectárea, 20 mil pesos la melga, más el día, y aquí la gente ya no quiere trabajar por menos de diez mil pesos. Echele otros 90 mil pesos. Y siguen los riegos, se lleva por lo menos doce del principio al final, de noviembre a mayo, y si se atrasa, hasta agosto. El riego por hora, 1,500 pesos. Primero pedir agua, es cosa de tres días, pero cuando se amotina la gente hay que esperar hasta quince días, se hace una lista bien grande, hay momentos que hasta de noche se riega. Así que con todo y trabajo son 11; 500 pesos por riego, hasta 140 mil pesos la temporada”.

            “ Seguimos con la escardada, tres máximo y hay que meter la yunta. Se van 40 mil pesos en cada una. Y ahí no exagero ni tantito. Luego el fertilizante, ese no lo contamos, lo pone el dueño, pero cuesta unos 50 mil pesos con todo y aplicada. Todavía falta, la fumigada, un litro de Foley, 20 mil pesos con todo y aplicada. Luego la cosecha, que arrancarla en un día con dos gentes, 20 mil pesos, y otros 30 mil por el transporte. Y aquí nomás cuento mi parte, el dueño arranca su mitad y jala con su gente pa su casa”.

            “De ahí se tiende en la casa. La haba se arranca con todo y planta, como el frijol, y se tiende hasta que se seque, cuando menos unos ocho días. Luego hay que azotarla, triturarla. Si quieres máquina adecuada, una trilladora, te cobra 40 mil pesos la hora. Mejor hay que azotarla con palos delgados para después ventilarla para que quede el grano limpio, ora si, dispuesto para la venta. Si estuvo buena la cosecha, pongamos así, las tres melgas dan unos 400 kilos en total, de ahí, amediero y dueño por mitad. En el mercado la pagan a lo máximo a mil pesos ahorita. Así que qué ganancia va a ver. Haga cuentas trabajamos por pura necesidad".

“¡Ujule, 440 mil pesos salió la suma! Automáticamente perdemos. Nos hacemos la ilusión de que ya en la cosecha se ve todo el dinero junto, ¿No?, 200 mil pesos, pero es que uno nunca hace cuentas. La ilusión del campesino es ver un poquito de semilla en su casa. Si todo fuera de pagar, imagínese... Pero uno se defiende de otro modo. Yo, por ejemplo, le hago la lucha con la venta de legumbres, es un negocito, otro trabajo, dicen mis compadres que así me desquito del campesino, je, je. Otros los verá usté en la pulcata. Uno es campesino por los ratos libres, pero a la vez me gusta el trabajo, si no, andaría en el vicio o agraviando lo ajeno”.

"Así que ya vio, muy barato. El gobierno nunca cumple, nunca ayuda al pequeño campesino, más como yo, amediero, sin importarle que nosotros trabajamos para que haya cosecha para la humanidad. El gobierno dice una cosa, sus funcionarios otra. Aí está lo que pasa en la Central de Abastos allá en México, si usté llega ahí, a fuerzas cae al coyote. Sí, los que nos han molestado son los líderes de comerciantes. Si trata uno de esconderse de ellos, lo encuentran. Los empleados del gobierno ahí están regidos por el coyote. Llegas a las ocho de la noche y sólo encuentras al coyote. Sí te esperas hasta las seis de la mañana, llega el empleado del gobierno y te corre, y entonces caes con el coyote. Haga la cuenta de que la sombre en la que estamos es de los productores, y el sol del coyote. Bueno, a las seis lo corren a uno, el coyote no más dice, a ese al ratito lo corren, y a quién le va vender su mercancía, tiene que caer conmigo. Y con él cae uno, por que con quién más”.

“Sí, el gobierno ayuda, eso dice, pero aquí nunca llega. Pa acabar pronto, en que me ha ayudado a mí, que soy amediero. Nos metimos con el banco un día, pero sólo paga el seguro si hay pérdida total. El banco es peor que el dueño. Y sin recursos, como voy a movilizarme. Y si agarra uno más tierra, con qué agua. Aquí en San Baltazar hacen falta pozos, por lo menos dos. Hay 480 ejidatarios, con media hectárea cada uno, tiene su pozo. Pero ya el agua que baja del volcán ya no es la misma, ni la que nace aquí en el suelo. Antes usté, rascaba y había que hacerle unos cañitos a los pozos, por que el agua estaba a flor de piso, por so hacia el sur aquí le conocemos como La Ciénega. Mire usté, dicen que la Petroquímica tiene 12 pozos, Automanufacturas tiene un pozo, Bicicletas tiene el suyo, Papelera San Juan tiene tres, Emper uno, la Unidad Habitacional de Pemex uno, esa fábrica nueva, Remimex, uno, Lapsolite uno, aquí el pueblo tiene un pozo. Todos tienen pozo, así se le acaba el agua al campesino. Y espérese a que echen a andar los ocho posos que rascó el gobierno pa llevarse el agua a Puebla, ahí están a la orilla de la autopista, nomás porque no se han dejado los pueblos.

Pa qué le sigo, así me la paso aquí de amediero, de campesino.