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2 Marzo 2024, Puebla, México.

Por el Derecho a la Ciudad / Gerardo Pérez Muñoz

Sociedad civil organizada /Ciudad | Ensayo | 27.SEP.2023

Por el Derecho a la Ciudad / Gerardo Pérez Muñoz

Todas las personas tienen derecho a la ciudad sin discriminaciones de género, edad, condiciones de salud, ingresos, nacionalidad, etnia, condición migratoria, orientación política, religiosa o sexual, así como a preservar la memoria y la identidad cultural en conformidad con los principios y normas que se establecen en esta Carta. Carta Mundial del Derecho a la Ciudad

                                                                      

El próximo 2 de octubre, se conmemora el Día Mundial del Hábitat y el 31 de octubre será el Día Mundial de las Ciudades (Asamblea General de la ONU, resolución A/RES/68/239, 2014 )  y el próximo mes, ha sido declarado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como Octubre Urbano, que representa un muy buen pretexto para analizar, reflexionar y discutir acerca del pasado y presente de nuestras ciudades; de las ciudadanes que tenemos como producto del modelo neoliberal-gerencial-mercantil, al tipo de ciudades y sociedades que queremos y soñamos.

De acuerdo al Informe del Estado de la Población Mundial 2023 del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) actualmente, alrededor del 56% de la población mundial -4 mil 400 millones de habitantes- vivimos en ciudades. Un poco más de mil millones de personas pobres en el mundo, viven en asentamientos urbanos informales. Las ciudades son responsables de dos tercios del consumo mundial de energía y de más del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero.

 

El espacio urbano en el mundo solo ocupa 2 por ciento de la superficie terrestre, pero en ella habita la mitad de la población mundial concentran el 70% de la economía, de las emisiones de gas y de la producción de basura global. (Red Global de Ciudades Resilentes)

 

En nuestro país, la población en el presente año es de  129 millones de habitantes. El 79% de la población mexicana, vivimos en localidades urbanas, mientras que el 21% vive en áreas rurales. (INEGI-CONEVAL). Para el año 2030 y al ritmo de crecimiento urbano actual, en México pasaremos de 384 ciudades a 961 donde se concentrará aproximadamente el 83.2% de la población nacional, de acuerdo a la ONU-Hábitat, con todo lo que ello significa.

Fue el filósofo Francés Henri Lefebvre quién acuño el concepto del Derecho a la Ciudad en 1968, quien escribió un libro con el mismo nombre, en el cual, consideró el impacto negativo sufrido por las ciudades en los países con una economía capitalista, observando que la ciudad se convertía cada vez más en una mercancía al servicio de los intereses de unos cuantos. Lefebvre, reivindica al ser humano como elemento principal y protagonista central de la ciudad que el mismo ha construido. 

 

De tal manera que para Lefebvre, el Derecho a la Ciudad consiste en la idea de que sus habitantes, su población, recupere los espacios urbanos que les corresponden originalmente y se establezcan las prerrogativas de los habitantes de toda localidad sobre decidir y crear la ciudad, que posibilite hacer un espacio común en el que todos tengan acceso a bienes y servicios, en beneficio de la colectividad.

 

David Harvey y los espacios de esperanza. Otro de los teóricos del Derecho a la Ciudad que ha contribuido mucho a su análisis, ha sido el geógrafo marxista norteamericano David Harvey quien en su libro Ciudades Rebeldes. Del derecho a la ciudad a la revolución urbana, da cuenta del impacto que ha tenido la urbanización en los procesos sociales de las ciudades, las cuales se han convertido progresivamente en un objeto mercantil para los intereses capitalistas de acumulación del capital. Para Harvey, el derecho a la ciudad se plantea…una posibilidad de reivindicar los poderes de producción urbana, haciendo partícipe a todos los actores que son parte de determinado contexto, con el fin último de cambiar la realidad actual y cuestionar la relación existente entre el sistema capitalista de producción urbana y gestión de los excedentes que confluyen en el territorio….e incluir nuevos conceptos a las demandas urbanas. Para ello, dice Harvey, se requieren movimientos ciudadanos, movimientos urbano populares fuertes y claros en sus propósitos y fines.

 

 

En el inicio fue la organización y la movilización. La Coalición Internacional para el Hábitat inició sus actividades en 1976 en Vancouver, Canadá. La Coalición es una Red Mundial de derechos relacionados con el hábitat y la vivienda, que lucha por la justicia social, la igualdad de género y la sostenibilidad ambiental. La Coalición se funda en paralelo con la Primera Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos.

 

Entrada en escena del Foro Social Mundial. En enero del 2001, la Asociación internacional para la Tasación de las Transacciones Financieras para la Ayuda al Ciudadano (ATTAC) y el Partido de los Trabajadores de Brasil, (PT) organizaron el Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil a la par de la realización del Foro Económico Mundial de Davos, Suiza. El Foro Social partió de una gran convocatoria internacional a movimientos y organizaciones sociales antineoliberales.  Acudieron al Foro de Porto Alegre, 12 mil asistentes de todo el mundo.

Surgimiento de la Carta Mundial del Derecho a la Ciudad. En la Declaración de Porto Alegre, se asienta que Las ciudades están lejos de ofrecer condiciones y oportunidades equitativas a sus habitantes. La población urbana, en su mayoría, está privada o limitada -en virtud de sus características económicas, sociales, culturales, étnicas, de género y edad- para satisfacer sus más elementales necesidades y derechos. Contribuyen a ello las políticas públicas, que al desconocer los aportes de los procesos de poblamiento popular a la construcción de ciudad y de ciudadanía, violentan la vida urbana. Graves consecuencias de esto son los desalojos masivos, la segregación y el consecuente deterioro de la convivencia social. En el Foro, los participantes se comprometieron a construir un modelo sustentable de sociedad y vida urbana, basado en los principios de solidaridad, libertad, equidad, dignidad y justicia social y fundamentado en el respeto a las diferentes culturas urbanas y el equilibrio entre lo urbano y lo rural.

 

Después de múltiples reuniones -Quito, Ecuador, Barcelona, España, etc- la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad finalmente se firmó en el lugar que la vio nacer: Porto Alegre, Brasil, en 2005.  Para el 2013, la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad y después de un trabajo de lobby internacional, las  Naciones Unidas incluyeron este concepto en sus documentos del Programa de Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030, Objetivo 11, y de Hábitat III.  Previamente en Francia, en el año 2000, se aprobó en la Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos en la Ciudad. A partir de ese año y hasta la fecha, 350 ciudades europeas se han adherido a ella.

En nuestro país y gracias al movimiento social y a las fuerzas populares, democráticas y de izquierda, el único estado de la República que ha recogido elementos de la Carta Mundial del Derecho a la Ciudad, es la Ciudad de México. En su constitución están establecidos los siguientes derechos: uso y usufructo pleno y equitativo de la ciudad, fundado en principios de justicia social, democrática, participación, igualdad, sustentabilidad, respeto a la diversidad cultural, a la naturaleza. Se reconoce como una ciudad y sociedad plurilingüe y multicultural, con derechos para los matrimonios igualitarios; derecho a un medio ambiente sano; se priorización los derechos de los peatones y ciclistas, al tiempo libre, al presupuesto participativo o a la protección de los animales. El reconocimiento y exigibilidad de dichos derechos en la Constitución de la CDMX (2017-2018) no fue fácil ni sencillo, fue un proceso que arrancó en el 2008 con un Foro realizado en el Zócalo de la ciudad y fue convocado por el Foro Social Mundial-Capítulo México.

Los derechos enunciados en la Carta Mundial del Derecho a la Ciudad están ligados, enmarcados en los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (DESCA) y en los Derechos Sociales y Políticos. No basta con que los derechos estén reconocidos en alguna constitución u ordenamiento legal para que en automático y como por arte de magia se puedan ejercer; se requiere una ciudadanía organizada, informada y sobre todo, participativa y movilizada para que estos derechos se cumplan por parte de las autoridades correspondientes.

 

La reivindicación de la Carta del Derecho a la Ciudad, cobra sentido y relevancia, de cara al proceso electoral del próximo año en el país y en especial, en nuestro estado y municipios con su cauda de candidatos y candidatas con su pandemia de demagogia-salvo excepciones-puede ser una buena oportunidad para analizar, reflexionar y discutir acerca de la historia de nuestras ciudades, pueblos y comunidades, juntas auxiliares y rancherías, sobre quiénes, cómo y qué partidos nos han gobernado; el perfil e historia de cada uno/a de los y las pre candidatas y candidatos/as y en particular, analizar puntualmente cual es la situación actual de nuestras comunidades, pueblos y ciudades y el porqué estamos como estamos. Salvo pruebas en contrario, los municipios y cabildos gobernados por Morena sola o con sus aliados, al igual que a nivel estatal, han gobernado igual al PRI o al PAN. Insisto, salvo pruebas en contario.

 

Para el caso del municipio de Puebla, hay que reflexionar si el clásico racismo y la discriminación que nos tiene en el segundo lugar a nivel nacional, no es algo sistémico y estructural de nuestra sociedad, que viene desde la época de la fundación de la ciudad en abril de 1531, dada la separación de la Puebla española de la Puebla indígena, mediada dicha división y segregación, por el río San Francisco. Tenemos una ciudad concesionada: Transporte público (pésimo, caro y contaminante), recolección de basura, privatización y  contaminación del agua, alumbrado público, entre otras cosas. Somo una ciudad insegura, somos igualmente el cuarto municipio a nivel nacional con el mayor número de pobres; tenemos un gran déficit de áreas verdes (la OMS recomienda que tengamos entre 9 a 12 mts cuadrados de áreas verdes y en Puebla tenemos entre 1.7 a 2 mts cuadrados) y tenemos el segundo río más contaminado del país, el Atoyac.  Destrucción del cerro de Amalucan, juntas auxiliares y colonias en la pobreza total, procesos de gentrificación, caso Barrio de Santiago y un largo, muy largo etcétera de injusticias y necesidades. Y junto a esa Puebla, la Puebla arrogante y abundante con sus colonias y fraccionamientos fortificados y un ayuntamiento con su consejo de administración y su gerente de la ciudad (Management), concepción típicamente gringa. ¡Nada de mandar obedeciendo!

 

De acuerdo a una encuesta sobre felicidad y bienestar en agosto de 2021 de por Arias Consultores, publicó que Puebla es el estado con la peor calidad de vida en México. Es por lo anteriormente enunciado que se hace necesario conocer y difundir y reivindicar la letra y el espíritu de la Carta del Derecho a la Ciudad y los derechos enunciados en ella y en esa perspectiva, pugnar la necesaria reforma la Ley Orgánica Municipal y en específico, el Código Reglamentario Municipal (COREMUN) y transformar en un sentido democrático-popular, el l Instituto Municipal de Planeación.  

Hay dos proyectos de ciudad en pugna y esto se hará más nítido en la medida que se acerquen las elecciones y que fuerzas y personajes están de uno u otro lado. La moneda está en el aire.

¡2 de Octubre, no se olvida! ¡Ni Ayotzinapa, tampoco!

¡Ni perdón ni olvido!