19S/Contla: la reconstrucción que quiere un antiguo pueblo zapatista Destacado

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Contla, el arte de lo posible para imaginar imposibles.

Según pasa la vida, uno se entera que no encuentra lo que busca, sino lo que debe encontrar. Por ejemplo, que Contla tendrá su asamblea de coordinación con todas las instancias civiles que le han apoyado este viernes 27 de octubre a las 10 horas.

Vine a Axochiapan, al suroriente de Morelos porque se dice que fue el epicentro del sismo. Pero en el Santuario del Padre Jesús, lugar donde se desplomó la bóveda y murió la única víctima del 19 de septiembre, doña Leonora A., de 91 años, me dijeron: no, aquí lo tuvimos muy cerca, pero en realidad ocurrió como a 12 kilómetros. Fue en Contla donde tronó el sismo, ahí sí que se cayeron las casas. A tres kilómetros de Axochiapan está una comunidad de nombre sugestivo: Quebrantadero. De ahí sale la brecha hacia Contla, en el estado vecino de Puebla. «Sube o baja según se va o se viene. Para el que va, sube; para el que viene, baja».

“Yo estaba en el campo, haciendo la labor para preparar la cosecha, de repente sentí que me empujaban hacia arriba, algunos dicen que se escuchó un ruido terrible, como que venía de debajo de la tierra. Los árboles se mecían y se empezó a levantar una gran polvareda justo donde se encuentra el pueblo. Me embargó una gran tristeza. Ahora sí, se acabó todo”; dice don Juan N., vecino de Contla.



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“Fue una gran nube polvorienta porque se rajó la Cantera, este cerrito que nos cobija, y que tiene adentro un gran depósito de yeso. Y sí se cayeron y dañaron muchas casas, pero no tuvimos un solo muerto o herido, alcanzamos a salir de las casas, incluso un grupo de señoras que estaba escuchando una plática sobre sismos en la Inspectoría y que se derrumbó, pudo salir corriendo” comenta Indira Pérez. En Puebla, la autoridad civil y su casa en las comunidades se llama así, Inspectoría.

En 2014 los habitantes de Contla cooperaron en el documental Los Jinetes del Tiempo sobre la cabalgata que realiza el Grupo Actoral de la Revolución del Sur, compañía de teatro campesino en la vecina comunidad de Quebrantadero, Morelos. Año con año recrean la histórica cabalgata del General hacia la ciudad de México en 1915, cuando los ejércitos campesinos de la Convención de Aguascalientes llevaban las de ganar. Cuando cundió la noticia de los daños en Contla por la fuerza del sismo, Los Jinetes del Tiempo se presentaron y levantaron una Inspectoría con varas de Otate de un día para otro y que ahora se distingue por su bella simetría y sus tonos café verdosos entre los escombros de las casas derruidas. La autoridad, el señor Inspector, recuperaba su lugar, indispensable para afrontar el desastre. Luego se regresaron a Quebrantadero para instalar un centro de acopio a fin de abastecerlos.



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Fue el inicio de un huracán benéfico de ayudas. Vecinos de los pueblos, universidades públicas y privadas de la ciudad de México, de Morelos y Puebla, empresarios, grupos religiosos, hicieron su cabalgata de solidaridad. “La Iberoamericana, la Universidad Nacional, Chapingo, El Tecnológico de Monterrey, La de Morelos y Puebla, todas han estado aquí”.

Hacia los niveles de gobierno distinguen entre la acción de la Gubernatura y la falta de información y de presencia en el lugar del Municipio de pertenencia, el de Teotlalco, Puebla. Llegó Protección Civil, hizo sus estimaciones, pero no ha regresado ni enviado información. Saben que hay Juntas del Centro de Mando del gobierno del Estado donde la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) y de la Secretaría de Desarrollo Agrario, territorial y Urbano (SEDATU) informan de sus labores para crear el censo y los padrones de damnificados y beneficiarios. Y que hay fecha para el término del censo a nivel estatal, a fin de este mes, y que van a iniciar la entrega de tarjetas personales, no saben de cierto las cantidades que se darán para reparar o para demoler y reconstruir. Pero la presidencia municipal de Teotlalco brilla hasta el momento por su ausencia.

En un espacio deportivo ahora habilitado como centro de acopio, lugar de reunión e intercambio, destaca la cocina comunal. “Luego nos traen comida los pueblos vecinos, pero aquí siempre hay trabajo, sea para servir o para recalentar”. Las señoras con frecuencia son las primeras en reaccionar, organizarse y pasar a la acción. Establecieron un calendario para distribuirse las faenas, dieron prioridades para las donaciones, por ejemplo, el abasto de tanques de gas, el cuidado de lo perecedero. Se estaba sirviendo un pozole con pollo y todos sus ingredientes de rigor, acompañados por tostadas gigantes de frijol refrito con queso. En una banqueta jóvenes brigadistas con sus chalecos y cascos a un lado descansan en esta tarde con sol cantando canciones rancheras.

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Indira Pérez es una joven encargada de una de tantas comisiones de un pueblo que se abre paso en este tiempo insólito donde se encadenan las asambleas que informan y que deciden. Terminó la carrera como Técnica Superior en Administración en la Universidad Tecnológica de Izúcar de Matamoros. Y mientras comemos el sabroso pozole va señalando la ruta del orden propio que ya se trazaron, una vez realizadas las tareas urgentes del rescate y la sobrevivencia como familias y pueblo. Ahora se vuelcan hacia las prioridades de la reconstrucción según su propio querer y pensar, en diálogo con los que si están: las redes sociales y civiles, sus muy diversas organizaciones, las universidades y los empresarios. Al gobierno también lo esperan, ya tratarán con él cuando se de su tiempo. El pueblo ya tiene lo principal, sus prioridades.

Primero, que esa reconstrucción conserve la belleza del lugar y sus tradiciones de habitar. Luego que se levanten casas seguras, no vulnerables a la condición sísmica del terruño. “Nos dicen, les mandamos cemento, les mandamos varillas, y si, muchas gracias, pero necesitamos otras cosas.” Deben tener mucho cuidado después de las experiencias con los temblores, y las grandes losas de cemento no les inspiran confianza aquí en lo que fue el corazón del epicentro. Por ejemplo, les interesa probar con técnicas y materiales alternativos de construcción, tal vez las pacas de avena y arroz que luego se recubren de lodo o adobe. O las mezclas de tierra, cal y un poco de cemento que se vierten en bolsas o costales y se cohesionan con alambre de púas. O el uso de placas de micro concreto, ligero y térmico.

Quieren también que haya un orden en las entregas, pues luego resulta que se concentran sólo en algunas personas los beneficios, y no por mala voluntad, sino por falta de información y organización. También que se les dé prioridad a las mujeres solas, a los adultos mayores y a las familias con niños. Quieren tener certidumbres sobre la naturaleza de los suelos y de las peñas que rodean al pueblo. Quisieran impulsar una iniciativa de “apadrinamientos” donde asociaciones, sindicatos, empresas, organizaciones religiosas o universidades se hagan cargo de una o varias casas, ya sea para la compra y la elaboración de materiales adecuados, alguna mano de obra especializada o de apoyo a cabezas de familia exigidos por el levantamiento de las cosechas, o que se encarguen de iniciar y terminar una casa para los más desvalidos.

En esta fase de la reconstrucción les piden a las universidades que les apoyen con el conocimiento especializado en técnicas y materiales alternativos de construcción. Es la hora de geólogos, topógrafos, ingenieros y arquitectos, especialistas en energías solares, en cuidados ambientales. El orden interno que están procurando tiene que organizar las ayudas de universidades, de los pueblos vecinos, de gobiernos y de empresas, no al revés como está ocurriendo mayoritariamente en el centro – sur del país. Ese orden interno les dice que van a reconstruir su pueblo en respeto a su antigua belleza. Y esa tal vez sea la muy importante aportación de Contla, su arte de lo posible cuando ese posible se redujo a los deseos de los poderosos, donde aprenden que pueden lo que hacen, y que en el interior de ese hacer se va gestando hasta empezar a latir, lo imposible unas horas antes. La utopía a la mano de la gente común.

Para ese asunto vital a la hora de la reconstrucción, Contla les pide a todos los interesados en colaborar con ellos y sus planes, a acudir al pueblo este viernes 27 de octubre a las 10 de la mañana.

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Sobre el autor

Carlos San Juan Victoria

Historiador. Es investigador en la Dirección de Estudios Históricos del INAH.