SUSCRIBETE

5 Diciembre 2021, Puebla, México.

El saxofón en la tumba de Marcelino Morales / Una crónica gráfica de Luis Alberto Martínez

Sociedad /Cultura | Gráfico | 3.NOV.2021

El saxofón en la tumba de Marcelino Morales / Una crónica gráfica de Luis Alberto Martínez

Luis Alberto Martínez



Martes 2 de noviembre. 7:30AM. Los primeros acordes del danzón Aires del Sur, acarician con su candor las decenas de tumbas que rodean el recinto donde hoy el músico miahuateco Marcelino Morales recibe la visita de hijos, nietos y amistades que acuden a acompañarlo en su primer Día de Muertos.

Desde muy temprano su grupo, Colegiales Musical, conecta micrófonos, consolas, timbales y prepara toda una gama de instrumentos para la gran maleta llena de partituras que sonarán a lo largo del día junto a una tumba en el Panteón Municipal de San José Miahuatlán. Más de un año ha estado cerrado, pero al fin abre finalmente sus puertas para recibir a centenares de familias de la región que hoy desempolvan tumbas y con los tenates con comida, frutos, panes, y flores se reencuentran con sus antepasados.


La muerte exhausta hoy parece darnos una tregua, un pacto de civilidad entre dos mundos, el terrenal y el Mictlán, un trato que disfrazado de semáforo verde parece darle una pausa a la terrible enfermedad, al imparable Covid.

 


Es justo la pandemia la que separó en enero de 2021 a Marcelino de su grupo, aquel que hace veinte años fundara bajo el nombre de Banda Sheriff  y que muy pronto se hiciera de un nombre en ferias, conciertos y fiestas patronales no sólo de Miahuatlán sino del sur de Puebla, Oaxaca, Veracruz y el estado de México; al lado de sus cuatro hijos y su parentela, Marcelino integró hasta el final de sus días la oncena que recorría de pueblo en pueblo con su música popular y tradicional allá donde los contrataran hasta que todo se detuvo. Nunca más se volvería a escuchar el saxofón de Marcelino.

 

 


Hoy las prendas de Marcelino y su esposa Celia Jiménez coronan sus tumbas, tal como lo manda la tradición que ocurra en el primer año de su muerte. Doña Celia no murió por Covid, ella se le adelantó apenas unos meses antes, el 31 octubre de 2020, pero con el panteón cerrado por las autoridades, su conmemoración debió esperar. Así, juntos hoy reciben a su familia al ritmo de la balada Recordando tu amor, composición original de Marcelino, cuya interpretación hace invisible la tierra que le separa de su grupo.

 



Virtuoso del saxofón -tenor y barítono- Marcelino, hijo de Efrain Morales, un campesino de la región, se enganchó de la música desde muy niño integrándose en las bandas locales y en otras agrupaciones como el extinto Siboney.

 



Dos mujeres policías se acercan al lugar donde la música resuena, piden que se detenga porque la misa matutina de muertos está empezando. Respetuosos detienen los compases de una pieza oaxaqueña y se repliegan mientras a unos trescientos metros inicia el oficio que hace dos años no se veía en el Panteón.

Más de una veintena de puestos dan la bienvenida a los visitantes ausentes desde hace dieciocho  meses. Días sin venta, días sin misas dominicales ni días especiales, días en los que el cierre empolvó las tumbas y las llenó de hierba.

Un vecino interrumpe a los mariachis que tocan en la misa para hacer un enérgico reclamo a quienes en ausencia de los vivos robaron a los muertos; herrería, cristales, lajas, de todo fue sustraído en el camposanto, no cabe duda que la pandemia no distinguió condición alguna para afectar, ni siquiera su ausencia de aliento libró a los antepasados de San José Miahuatlán de ser damnificados del Covid.

Para quienes cada año visitan el cementerio parece no haber cambio alguno, excepto por la puerta sanitizante y la media docena de policías y voluntarios que desinfectan con todo y canastos, anafres y gruesas de flores a quienes con trabajos la atraviesan.

Al terminar la misa, Colegiales Musical arranca de nueva cuenta con la música para Marcelino y Celia. El saxofón de Marcelino atraviesa el aire de fiesta que recorre tumbas y recuerdos.

Recordando el amor de Celia y Marcelino.