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25 Mayo 2022, Puebla, México.

Un sendero hacia los baños de bosque -Porfirio Tepox Cuatlayotl

Naturaleza y sociedad /Cultura /Deportes | Crónica | 10.DIC.2021

Un sendero hacia los baños de bosque -Porfirio Tepox Cuatlayotl

Academia de Lenguas Clásicas Fray Alonso de la Veracruz

Ir de camino por la naturaleza/ decimoctava crónica

En su libro Baños de bosque, M. Amos Clifford, refiriéndose a los beneficios de la naturaleza, escribe: “Miles de años atrás, nuestros cuerpos aprendieron a obtener los beneficios de inhalar las exhalaciones de los árboles, esa rica mezcla de oxígeno y aire fresco que tan favorable es para el estado de ánimo, el corazón, las facultades mentales, el sistema inmunitario y otros aspectos de nuestro ser”.

 Con este pensamiento que hemos integrado a la mochila del senderista, emprendemos una nueva caminata en la cual, en ocasiones, nos llevará a detener nuestra marcha en alguna pradera, en la cima de una montaña, en la orilla de un río, y de manera más idónea, en el corazón del bosque.  Hay que mencionar, además que este pensamiento proviene de la disciplina conocida como baños de bosque la cual empieza a tener una gama variada de denominaciones: silvoterapia, terapia de bosque, bosqueterapia, terapia forestal y de sobra conocida como Shinrin Yoku (M. Amos Clifford y Sarah Ivens). En cualquiera de estas denominaciones, seguramente, los senderistas encontraremos alguna lectura que nos permita ser más conscientes de los beneficios que nos dan los bosques, lo cual será un nuevo impulso y horizonte para emprender nuevas caminatas.    

Con la mochila senderista ya preparada con los víveres necesarios, iniciamos este nuevo recorrido por los caminos artesanales, nos despedimos de los familiares, prometiendo regresar unas horas más tarde, aunque podrían ser días o semanas, todo dependerá de la longitud del recorrido que cada caminante lleva en su proyecto de marcha. En el camino hacia el bosque saludamos a algún conocido, en el trayecto, también nos encontramos a los pastores, boyeros y agricultores, símbolo de la lejanía de la urbanización, de la separación de los motores de los automóviles, de la ausencia de sus ruidosos silbatos. Ahora, nuestro paisaje sonoro ha cambiado y, con esto, ha llegado el momento de transitar los escenarios naturales.

Una vez situados en el corazón de la naturaleza, el mismo caminante respira nuevos aromas, observa imágenes frescas, toca texturas desconocidas, escucha sonidos únicos, es decir, degusta los nuevos sabores de la vida. Todo esto indica que ha llegado el instante en el cual el senderista es abrazado por las caricias del viento, el canto de las aves, el aroma de las flores, los rayos del sol y la sombra de los árboles. Quizá este caminante aun no lo sabe, pero inmerso en este escenario de vida, ha iniciado su baño de bosque. En seguida damos fundamento a lo dicho en este párrafo a través de las palabras de M. Amos Clifford: “El aire que atravesamos al caminar se asemeja en muchos sentidos al agua, pues como el agua forma corrientes, fluye en oleadas; podemos apreciarlo en los innumerables patrones creados por las nubes que flotan en el océano del cielo. Está habitado por ecosistemas vivos: desde las relucientes hebras de seda que arrastra la brisa, hasta insectos y aves; trasporta el polen y la semilla suspendidos en el viento, así como tierra y esporas. Además, el sonido viaja a través de él, y se propaga en ondas longitudinales que trasmiten patrones de información estratificados. En estos y otros aspectos, la atmósfera se asemeja mucho al océano. El aire que nos rodea es un océano en el que siempre nos hemos bañado.”

Consideremos ahora algunas recomendaciones para ampliar el inicio de este baño bosque. Para esto, una vez más retomamos algunas indicaciones, en torno a esta actividad, del libro Baños de bosque de M. Amos Clifford: “1. Empezar con una intención clara: “Durante las próximas dos horas únicamente voy a darme un baño de bosque. No voy a hacer senderismo, y voy a estar en silencio y atento a mis sentidos y a lo que me rodea. 2. Una vez que hemos cruzado el umbral de conexión y hemos empezado el paseo de baño de bosque, prestamos atención a tres cosas: percibir nuestros alrededores, percibir las sensaciones corporales y percibir que los sentidos nos ponen en contacto con él bosque. Durante los primeros quince o veinte minutos de la experiencia no necesitamos ir a ninguna parte, permanecemos de pie o sentados en un mismo sitio.   3. Date cuenta de lo que percibes ¿Qué está en movimiento? La invitación es sencilla: camina despacio, percibiendo en silencio lo que está en movimiento en el bosque. Siempre hay movimiento, aunque todo parece estar absolutamente quieto.” Estimamos que son suficientes las tres recomendaciones citadas para ampliar este baño de bosque inicial, asimismo, pensamos que éstas invitan al caminante a adentrarse en la literatura de baños de bosque o Shinrin Yoku.

Como se puede ver, aunque el senderismo y los baños de bosque son actividades distintas, podemos sugerir que sendas ocupaciones son dos caras de una misma moneda, pues las dos te conducen al bosque, las dos te hacen estar en contacto cos sus beneficios. En este sentido, en ambos ejercicios se debe llevar consigo el siguiente fragmento de Sarah Ivens, escrito en el capítulo Convencidos por la ciencia y la estadística de su libro Terapia de bosque: “Se dice que los beneficios de la terapia de bosque se deben, en parte, a diversos aceites esenciales derivados de las plantas que, cuando se agrupan, se denominan fitoncidas. Se trata de sustancias químicas trasportadas por el aire que tienen propiedades antibacterianas y antimicóticas y que desprenden las plantas y los árboles para protegerse de los gérmenes e insectos. Sin embargo, las fitoncidas no son meros salvavidas egoístas que únicamente se preocupan de sí mismos. El aire del bosque no solo parece más fresco y mejor para nosotros, sino que la comunidad científica ha descubierto hace poco que de verdad es más beneficioso. Inhalar el aire del bosque, enriquecido con estas fitoncidas, parece mejorar también el rendimiento del sistema inmunitario humano. Estas sustancias químicas producidas por los árboles son tan potentes que hacen que nuestro cuerpo aumente el número y la actividad de los glóbulos blancos – las células necesarias para eliminar tumores y virus del cuerpo – cuando las inhalamos.”

 De este modo finalizamos este recorrido en el cual pudimos notar que el caminante y el bañista de bosque comparten los beneficios que nos da la naturaleza.  Por último y para coronar este breve escrito únicamente agregamos el siguiente pensamiento de Sarah Ivens: “Estar en la naturaleza es un bálsamo para el alma, hay algo revitalizante en ella, en hacer un buen uso del exterior, en ser consciente de los regalos de la Madre Naturaleza y en coger con las manos bien abiertas la primavera, el verano, y esos días frescos de cielos claros que ofrecen el otoño y el invierno.”   

 

 

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