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29 Enero 2023, Puebla, México.

La violencia no es un destino inexorable: rectores del Sistema Universitario Jesuita

Universidades /Justicia /Gobierno | Noticia | 5.DIC.2022

La violencia no es un destino inexorable: rectores del Sistema Universitario Jesuita

 

En un foro de la FIL de Guadalajara, titulares de universidades jesuitas analizaron la responsabilidad de las instituciones educativas como formadoras de personas críticas y empáticas.

 

Las juventudes están llamadas a convertirse en constructoras de paz frente a un contexto de violencia sin precedentes. El sexenio de Vicente Fox dejó un saldo de 60,000 muertes violentas; con Enrique Peña Nieto, fueron 156,000. Andrés Manuel López Obrador cuenta 138,000 asesinatos en cuatro años de gestión, que se suman a las más de 414,000 muertes violentas registradas desde 2006. Además, la última década han ocurrido al menos 90,000 desapariciones.

 

Para el Mtro. Mario Patrón Sánchez, rector de la IBERO Puebla, las estrategias de gobierno no sólo han fallado en su misión de ofrecer condiciones de paz, sino que se ha perdido el control de diferentes territorios a manos del crimen organizado. “Hay un contexto de macrocriminalidad en el que la institucionalidad del Estado es inexistente”, diagnosticó durante un foro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

 

Los índices de impunidad, que rondan entre el 96 y 99 por ciento por las cifras negras, consolidan el debilitamiento del Estado mexicano. En respuesta, se ha apostado por una respuesta basada en la sustitución de las instituciones civiles de seguridad por otras de corte militar.

 

Patrón Sánchez subrayó que se debe optar por una política integral de pacificación que no recaiga exclusivamente en el combate a pie de tierra. “Hoy, en el Congreso debatimos que la militarización la ampliaremos por nueve años o más; pero no estamos debatiendo cómo vamos a democratizar las policías y a fortalecer las instituciones”.

 

Al mismo tiempo, se refirió a la importancia de fortalecer los organismos de atención a víctimas con el fin de generar procesos de justicia restaurativa. Los asesinatos de los sacerdotes jesuitas en la sierra Tarahumara dan cuenta de la táctica actual: un territorio reforzado con la presencia militar frente a la violencia. A decir del Rector de la IBERO Puebla, la estrategia es insostenible.

 

La crisis de violaciones a los derechos humanos es una herencia del pasado con altos costos en el presente. El Dr. Luis Arriaga Valenzuela, SJ., rector de la IBERO Ciudad de México, identificó el año 2008 como un punto de quiebre para la violencia en México, cuyo saldo, entre otros rubros, ha sido la triplicación de los homicidios.

 

Las políticas de seguridad de mano dura empleadas desde la época del combate a las drogas derivaron en casos de tortura, detenciones arbitrarias y desapariciones.  Advirtió el titular de Rectoría: “En México, la seguridad es un bien que hasta cierto punto pueden comprar los que más beneficios tienen”. La violencia, aseguró, debe abordarse desde la empatía con el fin de proteger a las personas marginadas.

 

Arriaga Valenzuela, SJ., consideró indispensable romper los círculos de normalización de la violencia para recuperar la apreciación hacia la vida. Para ello, mencionó: “Solo desde una genuina empatía con las víctimas puede construirse la esperanza”. Las universidades jesuitas tienen la responsabilidad de formar a jóvenes que no sean indiferentes a los dolores del mundo.

 

De cara al inicio de las campañas de precandidaturas presidenciales, Luis Arriaga, SJ., recalcó que la ciudadanía tiene derecho a saber si las propuestas políticas realmente ofrecen cambios plausibles. Las academias ofrecen insumos fundamentales para la construcción de proyectos esperanzadores.

 

Las universidades están llamadas a construir espacios que den a conocer los grandes problemas de la sociedad y contribuyan a edificar respuestas pertinentes. En palabras de la directora general Académica del ITESO de Guadalajara, la Dra. Catalina Morfín López, se debe impulsar la deliberación social para construir modos de proceder pacíficos y que pongan en el centro a las personas.

(Iustración: Víctor Solis, revista nexos)